Comentarios Al Codigo Organico Tributario 1994
Comentarios Al Codigo Organico Tributario 1994
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aí fódigo
tributario
1994
Leonardo Palacios
Evelyn M arrero
César H ernández
Caracas, 1,995
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2
ASOCIACION VENEZOLANA DE DERECHO TRIBUTARIO
Comentarios
ni Código
tributario
Leonardo Palacios
Eveíyh Matrero
César Hernández
Caracas, 1,995
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PROLOGO
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II
H
ejerce cuando promulga la ley creadora del tributo, pero una vez que ella ha sido
promulgada, ambas partes de la relación tributaria, el Estado y el contribuyente,
son iguales ante la ley, pues sólo ella regula sus actuaciones, y las leyes deben refle
jar ese equilibrio y esa igualdad jurídica.
El Modelo como el Código venezolano cumple perfectamente con la finalidad
de m antener ese equilibrio, y al efecto me refiero a varios puntos del Código, en los
cuales se pone de relieve esa posición equilibrada. El Código Tributario elimina el
solve et repete, o sea el pago o afianzamiento previo para el ejercicio de los recursos,
considerado hoy como una traba del derecho de defensa y abandonado por la
mayor parte de las legislaciones, quedando así muy bien atendidos los intereses de
los contribuyentes, pero tam bién establece la posibilidad de que el Fisco pida y
obtenga del Tribunal medidas cautelares, para proteger los créditos fiscales exi-
gibles, pendientes de pago por plazo o por la interposición de recursos adm inistra
tivos o judiciales. Aquí aparece cumplido el equilibrio de la legislación frente a los
intereses contrapuestos de la relación tributaria.
En materia de intereses se ha m antenido la norma de que el contribuyente
moroso paga intereses al Estado, pero se ha establecido también que cuando el
Estado ha recibido un pago indebido, debe pagar intereses desde sesenta días des
pués de que el contribuyente introduce su reclamación. En materia de costas proce
sales se ha eliminado la odiosa desigualdad de que sólo el contribuyente está
expuesto a su pago. En el Código se prevén costas limitadas y exonerables por el
Juez, pero están expuestos a pagarlas tanto el Estado como los contribuyentes,
cuando se hace uso de los recursos jurisdicionales.
Por último, cabe referirse al tema de la transacción. Se ha mantenido la posibili
dad de la transacción judicial tributaria, consagrada en nuestra Ley Orgánica de la
Hacienda Pública Nacional y realizada en numerosas situaciones, aprobadas por
los Tribunales y por la Corte Suprema de Justicia. Pero esa posibilidad se ha limi
tado, y en ésto consiste el gran avance del Código en esta materia, a las cuestiones
de hecho, excluyendo las de derecho. Las controversias sobre la interpretación de
la ley deberán ser decididas necesariamente por los jueces y no puede ser utilizado
el método de auto-composición procesal de la transacción.
Las comentadas características de elevado nivel jurídico y técnico y de equilibrio
entre las partes de la relación tributaria, que distinguen nuestro Código, han
sufrido menoscabo en el Decreto Ley de Reforma Parcial de 1994. como veremos
en las consideraciones generales que seguidamente expondremos sobre el mencio
nado Decreto reformatorio.
III
CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA REFORM A DE 1994
9
artículo Io de la Ley Orgánica que Autoriza al Presidente de la República para Dic
tar Medidas Extraordinarias en Materia Económica y Financiera, denom inada
comúnmente Ley Habilitante. Transcribimos seguidamente los textos de las referi
das normas:
Artículo 190 de la Constitución. “Son atribuciones y deberes
del Presidente de la República:
Octavo: Dictar medidas extraordinarias en materia econó
mica y financiera cuando así lo requiera el interés público y
haya sido autorizado para ello por ley especial;”
Artículo Io de la Ley Habilitante: “De conformidad con lo
establecido en el ordinal 8o del artículo 190 de la Constitu
ción Nacional, se autoriza al Presidente de la República
para que, en Consejo de Ministros, dentro de los treinta (30)
días hábiles siguientes a la publicación de esta Ley, adopte
las siguientes medidas extraordinarias en materia econó
mica y financiera.
3) Reformar el Código Orgánico Tributario”.
Por cuanto la Ley Habilitante fue decretada con base en el qrdinal 8odet artículo
190 de la Constitución, es obvio que todas las autorizaciones que ella contiene
deben ser ejercidas en perfecta conformidad con el texto constitucional en el que se
apoyan. En consecuencia, las leyes o reformas de leyes, y los demás actos que allí se
autorizan, deben necesariamente contener medidas de carácter económico y
financiero para su validez, pues si algunas de ellas fuere de otra naturaleza,
estarían viciadas de nulidad absoluta, por cuanto habrían sido dictadas fuera del
ámbito de la autorización legal y de los límites establecidos en el texto
constitucional.
En el caso del Código Orgánico Tributario, que constituye una ley general de la
tributación, en la cual no se decretan tributos sino que se establecen las normas
para su creación y aplicación, nos encontramos frente a la necesidad de analizar su
articulado, a fin de establecer cuáles de sus disposiciones contienen medidas de
naturaleza económica y financiera, que pueden ser objeto del ejercicio de la dele
gación legislativa dada al Presidente de la República mediante la Ley Habilitante,
y cuáles, en cambio, no tienen esa naturaleza, y por tanto, no pueden ser objetos de
tal delegación, sino que sólo pueden ser dictadas, modificadas o derogadas por el
Poder Legislativo.
Si examinamos las disposiciones del Decreto Ley No. 189, encontramos que sólo
algunas de ellas consagran modificaciones del Código Orgánico Tributario, o
derogan normas, o crean nuevas disposiciones, que puede calificarse de naturaleza
económica o financiera, en tanto que muchas de las reformas no llenan esa condi
ción y son, por tanto, inconstitucionales, por haber sido dictadas por el Presidente
de la República fuera del ámbito de la autorización contenida en la Ley
Habilitante.
Consideramos que al efectuar este examen, aún sin criterio restrictivo, pueden
1.0
catalogarse como normas de naturaleza económica y financiera, y por ta uto consti
tucionalmente válidas, las siguientes disposiciones del Decreto de Ley de Reforma
Parcial del Código Orgánico Tributario.
A) Unidad Tributaria.
1) Artículo 2o. Se modifica el Parágrafo Segundo del artículo 4o del Código, autori
zando a la Administración Tributaria para reajustar el valor de la unidad
tributaria.
2) Artículo 62. Nuevo artículo, bajo el No. 229, en el cual se crea la unidad tribu
taria, se fija su monto inicial en Bs. 1.000,oo y se regula su reajuste anual.
B) Intereses moratorios y actualización monetaria.
Artículo 19. Modifica el artículo 60 del Código, bajo el No. 59, así:
a) En los casos de retardo, sin que medie reparo final, los intereses moratorios se
fijan en la tasa máxima activa bancaria incrementada en tres puntos porcen
tuales, en cada mes calendario, desde la fecha de vencimiento de plazo de pago
del tributo.
b) En caso de reparos que hayan quedado firmes por aceptación del contribuyente,
o por decisión administrativa o judicial, se fijan intereses "compensatorios" del
12%, y se ordena la actualización monetaria de la deuda, ambos ajustes desde
vencimiento del plazo de pago del tributo^
C) A ctualización m onetaria
Además del artículo 59, se prevé la actualización monetaria de la deuda tribu
taria en los siguientes artículos:
Artículo 34, que crea un nuevo artículo bajo el No. 121, relativo a la determ ina
ción de oficio.
Artículo 35, que crea un nuevo artículo bajo el No. 123, relativa a la aproxim a
ción monetaria.
Articulo 36, que crea un nuevo artículo bajo el No. 124, relativo a los
convenios tributarios.
Artículo 41, que crea un nuevo artículo bajo el No. 145, relativo a los actos
de reparo.
Artículo 44, que modifica el artículo 149, relativo a la resolución decisoria del
sumario administrativo.
D) Autonom ía de la Administración Tributaria
El Decreto Ley de Reforma autoriza al Ejecutivo Nacional para otorgar a la
Administración Tributaria autonom ía funcional y financiera y establecer su fun
cionamiento, en las disposiciones siguientes:
Artículo 58, que crea un nuevo artículo bajo el No. 225.
Artículo 59, que crea un nuevo artículo bajo el No. 226.
Artículo 60. que crea un nuevo artículo bajo el No. 227.
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Artículo 61, que modifica el artículo 229 bajo el No. 228, en su aparte único.
O tras reform as
De acuerdo con los conceptos antes expuestos y con excepción de las normas
anotadas en los cuatro renglones anteriores, son nulas por anticonstitucionales
todas las demás disposiciones del Decreto Ley de Reforma Parcial del Código
Orgánico Tributario No. 189 del 25-5-94, por cuanto al no tener la naturaleza de
medidas económicas y financieras, fueron dictadas fuera de los límites de la autori
zación concedida por el Congreso al Presidente de la República en la Ley
Habilitante.
Obviamente que entre las normas del Código Orgánico Tributario y las disposi
ciones de las leyes especiales creadoras de los diversos tributos, existe una estrecha
relación, puesto que el Código es una ley general de la tributación, pero ello no per
mite calificar la generalidad de las disposiciones del Código como de naturaleza
económica y financiera, la cual si tienen las que conforman aquellas leyes
especiales.
2) P recipitación e inm otivación de la reform a
Es evidente la forma precipitada con que se llevó a cabo la reforma del Código
Orgánico Tributario, contenida en el comentado Decreto Ley No. 189 del 25-5-94.
En efecto, el Ejecutivo Nacional presentó al Congreso en marzo de 1994, un pro
yecto de Ley de Reforma Parcial del Código, de alcance más limitado que el
Decreto Ley en estudio, y con una exposición de motivos m arcadamente insufi
ciente. Luego, el Congreso, dictó la Ley Habilitante, incluyendo la autorización
para reformar el Código, el 15 de abril de 1994; y finalmente, el Presidente de la
República dictó el Decreto reformatorio del Código, en fecha 25 de abril de
1994.
Contrasta esta precipitación, especialmente al observar la amplitud de la
reforma, que contiene 63 artículos modificatorios, con el procedimiento seguido
respecto al Código en las ocasiones anteriores. Así, el Código original fue prom ul
gado en 1982, con base en un proyecto presentado en 1977, elaborado por una
Comisión que designó el Presidente de la República integrada por miembros del
Ministerio de Hacienda, la Contra loria de la República, Fedecámaras y la C.T.V.
Ese proyecto fue cuidadosamente elaborado con base en el Modelo de Código
Orgánico Tributario para América Latina, de alta calidad jurídica y técnica, uni
versalmente reconocida y que adopta la mejor doctrina latinoam ericana de esa
ram a del Derecho. Este proyecto se convirtió en Ley el Io de julio de 1982 y fue
publicada en la Gaceta Oficial el 13 de agosto de 1982.
La reforma del Código de 1992, que recoge la experiencia de nueve años de apli
cación de la Ley, fue producto de un detenido estudio, conservando la estructura
fundamental del Código vigente. Este proyecto fue presentado al congreso en 1990.
publicado en la Revista Control Fiscal de la Contraloría General de la República
No. 127 del año 1991. y decretado por el Congreso en 1992.
Esta precipitación en la reforma de 1994 no tenía justificación ninguna, pues a
diferencia de las leyes especiales creadoras o reformadoras de tributos, la
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naturaleza de las disposiciones del Código no requería un proceso urgente de apro
bación. La autonomía de la Administración Tributaria, que si es de verdadera
necesidad urgente, podía haberse establecido fuera del Código Tributario.
Por otra parte, esa misma precipitación en la reforma del Código se tradujo en la
ausencia de la debida consulta, que se facilita en el proceso legislativo del
Congreso. Esta falta de consulta no fue total, pero si insuficiente y sin el carácter
público que debe tener la preparación de las leyes. Además, y por la misma causa,
no se dispone de una movitación de cada una de las reformas, que sirva tanto de
justificación como de instrumento para la interpretación de las normas adop
tadas.
3) Orientación inconveniente de la reforma
Al exam inar las diversas reformas introducidas en el Código, observamos en
m uchas de ellas una tendencia contraria al equilibrio entre las partes déla relación
jurídica tributaria, es decir, entre el Estado y los contribuyentes, para introducir
cambios que desmejoran, sin justificación, la posición del contribuyente, o que se
prestan a ello en base a erróneas interpretaciones de los textos legales, con lo cual
se desmejoró el texto vigente. En este orden de ideas anotam os las siguientes dispo
siciones del Decreto de reforma:
Artículos 5o, 6o y 7o. (Artículos 31 y 32 del Código). Se suprime la facultad del
contribuyente de elegir domicilio fiscal.
Artículo 9o. (Artículo 40 del Código). Se suprime la referencia expresa al pago por
terceros, pues aunque puede considerar que continúa siendo procedente, la supre
sión podría prestarse a dudas.
Artículo 10°. (Artículo 41 del Código). Se suprime la exigencia de que los pagos
anticipados se basen en las estimaciones del contribuyente, hechas de conformi
dad con la ley, lo cual puede dar lugar a exigencias fiscales arbitrarias, que serían
fuentes de conflictos.
Artículo 12. (Artículo 46 del Código).
1) Se ordena a la Administración que verifique la compensación opuesta por el
contribuyente o su cesionario. Esto no cambia el derecho a la compensación,
pero se presta a que se interprete erróneamente como requisito de carácter pre
vio, lo cual seria contrario a la naturaleza de la compensación, que opera -de
pleno derecho, según el texto del mismo artículo.
2) Se suprime la frase de que la compensación opera “...si necesidad de pronuncia
miento administrativo previo que reconozca su derecho”. A igual que en el caso
anterior, esta supresión no altera la naturaleza de la compensación, de pleno
derecho, pero se presta a erróneas interpretaciones que la desconozcan.
3) Se niega la compensación en el caso de impuestos indirectos con crédito fiscal,
pero no se hace la salvedad de que ella procede en el caso de pagos indebidos, lo
cual nuevamente propicia negativas infundadas.
4) En los impuestos indirectos con crédito fiscal por exportaciones se exige autori
zación previa de la Administración para reconocer la compensación, lo cual
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colide con la naturaleza de un medio de extinción de la obligación que opera de
pleno derecho, por lo que esta exigencia es nula, pero también se presta a negati
vas infundadas.
Artículo 17. (Artículo 54 del Código).
a) Se suprime la calificación del valor relativo del Acta Fiscal, como medio de
interrupción de la prescripción, incluida en el numeral 5 del artículo. Aunque
consideramos que esta supresión no altera ese valor relativo, por aplicación del
Parágrafo Unico del mismo artículo, ella puede prestarse a m antener erróneas
interpretaciones del texto legal.
b) Se modifica la redacción del Parágrafo Unico de este artículo (antes No. 55), en
forma inexplicable e innecesaria. En efecto, el texto incluido en la reforma de
1992, con el objeto de aclarar, de m anera indubitable, el valor relativo de la
interrupción de la prescripción, por tratarse de una obligación divisible, es
el siguiente:
“Artículo 55...
Parágrafo Unico. El efecto de la interrupción de la prescrip
ción se contrae al monto, total o parcial, de la obligación tri
butaria o del pago indebido, determinado en el acto
interruptivo y se extiende de derecho a los respectivos
accesorios”.
El nuevo texto, que sustituye al antes transcrito, es del tenor siguiente:
“Artículo 55...
Parágrafo Unico: El efecto de la prescripción se contrae al
monto, total o parcial de la obligación tributaria o del pago
indebido, correspondiente al o los períodos fiscales a que se
refiera el acto interruptivo y se extiende de derecho a los res
pectivos accesorios”.
De la lectura del Parágrafo anterior así modificado, no se desprende que el cam
bio de redacción se hubiese hecho con el propósito de dar a la interrupción de la
prescripción un efecto absoluto, o sea extensivo a la parte de la obligación a la cual
no se contraiga el acto interruptivo, pues el nuevo texto no lo expresa así; y además,
ello sería contradictorio con la referencia al monto “total o parcial de la obligación
tributaria o del pago indebido”, expresión que confirma la naturaleza divisible de
la obligación tributaria, base fundamental del alcance relativo que tiene la
interrupción de la prescripción.
Ahora bien, decimos que la modificación del Parágrafo es inexplicable e innece
saria, porque la referencia a “...los ejercicios fiscales a que se refiera el acto
interruptivo...”, nada agrega al dispositivo legal, que sigue siendo una norma desti
nada a fijar el alcance relativo de la interrupción de la prescripción. Se trata, pues,
de una mera modificación formal, de redacción, que no da base para entender la
norma de modo diferente al texto anterior.
Artículo 18. (Artículo 55 del Código).
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Se suprime el reconocimiento expreso de que la prescripción corre aún después
del acto de informes, en el procedimiento contencioso tributario. Nuevamente se
da lugar a interpretaciones contrarias al interés legítimo del contribuyente que
exige la continuidad del lapso prescriptivo; y además, faltó una disposición transi
toria para las prescripciones en curso o ya cumplidas conforme al texto anterior, lo
cual dará lugar a dudas en la interpretación.
Artículo 19. (Artículo 59 del Código).
Se mantiene la exigencia de los intereses de mercado, pero sólo para las deudas
que no provengan de reparos formulados por la Administración. Para determ inar
la tasa de los intereses moratorios se repite al recargo incorporado al Código en
1992, lo cual ha rechazado la doctrina. Sin embargo, el nuevo recargo de tres pun
tos es menor que el anterior de 30% de la tasa.
En el caso de reparos, se sustituyen los intereses moratorios por “intereses com
pensatorios del 12% anual”. Consideramos erróneo el calificativo de “compensa
torios” a estos intereses, pues su verdadera naturaleza es de intereses moratorios.
Por otra parte, supuestamente para compensar la baja de tasa de los referidos
intereses, se ordena la “actualización m onetaria” de la deuda.
En nuestra opinión, no se justifica la acumulación de ambos recargos, pues ello
envuelve una penalidad que, como ya indicamos, es rechazada por la doctrina.
Adicionalmente a las anteriores observaciones, destacamos dos circunstancias
potencialmente perjudiciales a los contribuyentes. La primera, es la ausencia de
ina disposición aclaratoria de que la “actualización m onetaria” y los “intereses
compensatorios”, no deben aplicarse durante el tiempo que los procesos adm i
nistrativos y judiciales perm anezcan paralizados, pues ello equivaldría a penalizar
al recurrente por la negligencia que no le es imputable.
La segunda circunstancia es la ausencia de una disposición transitoria, aclara
toria de la inaplicabilidad de la “actualización m onetaria” y de los “intereses com
pensatorios”, en el caso de reparos formulados a ejercicios iniciados con
anterioridad al Io de julio de 1994, fecha de entrada en vigencia del Decreto de
Reforma, en los tributos que se determinen o liquiden por periodo, como por
ejemplo en el impuesto sobre la renta o en la patente municipal de industria y
comercio, por aplicación del artículo 9o y del Artículo 44 de la Constitución.
Nosotros consideramos que esta nueva disposición del Artículo 59 del Código,
no es aplicable a los m encionados ejercicios, pero es obvio que habría sido conve
niente una disposición transitoria que lo aclarara, a fin de evitar interpretaciones
infundadas, perjudiciales a los legítimos intereses de los contribuyentes, y a la
larga, tam bién a los del Estado.
Artículo 20. (Artículo 71 del Código).
Se suprime la parte final del Parágrafo Unico del artículo, que aclaraba que las
infracciones de incum plim iento de pago o de deberes formales, se sancionaban
sólo con las penas establecidas en el Código, sin que las leyes especiales pudieran
establecer aumentos o recargos en los tributos con motivo de esas infracciones.
Si bien en estricto derecho la situación no ha cambiado, porque se mantuvo la
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parte inicial del Parágrafo, la m encionada supresión puede dar pie a erróneas
interpretaciones de la norm al legal.
Artículo 21. Se elimina el artículo 94 de Código, que establecía la facultad de la
más alta autoridad jerárquica, para condonar multas, total o parcialmente, cuando
no hubiese intención dolosa en la infracción, por vía de gracia.
Artículo 33. (Artículo 120 del Código).
Se suprime la exigencia de que la Administración deba obtener las informacio
nes que estén a su alcance, en el proceso de determinación de oficio sobre
base presunta.
Artículo 44. (Artículo 149 del Código).
Se suprime la referencia de la obligación de la Administración, de pronunciarse
en la Resolución del sumario administrativo, aún sin descargos del contribuyente,
sobre los hechos que constan en el acta, las pruebas y las normas legales aplicables.
Consideramos que esta obligación permanece, pero la supresión de este párrafo se
presta a erróneas actuaciones administrativas.
Artículo 54. (Artículo 217 del Código).
Se da apelación contra la decisión judicial que recaiga en la acción de amparo
tributario, recurso que el código negaba. No se justifica esta reforma, pues se trata
de asuntos de trámite, en los cuales no se vulneran derechos, que justifique lle
varlos al conocimiento de la Corte Suprema de Justicia.
4) Errores jurídicos de la Ley de Reforma
Al analizar el Decreto Ley 189, observamos varios errores jurídicos, producto sin
duda de la precipitación y de la falta de adecuada consulta, aunque no desconoce
mos que en algunos de los casos anotados pueda haber discrepancias de criterio en
lugar de errores. En este punto anotam os las siguientes disposiciones.
Artículo 12. (Artículo 46 del Código).
Como ya lo anotamos, se exige autorización previa de la administración Tribu-
taria para la compensación en caso de impuestos indirectos con crédito fiscal, por
razón de exportaciones. Esta exigencia colide con la naturaleza de la compensa
ción que según el propio Código opera de pleno derecho.
Artículo 22. (Artículo 96 del código).
Se califica de presunción de defraudación la falsificación de especies fiscales,
cuando ella por sí misma configura el delito.
Igual calificación errónea de presunción se da al ejercicio clandestino del
comercio y la industria de alcoholes y especies alcohólicas.
Artículo 23. (Artículo 95 del Código).
Se establece la pena de 2 a 5 veces el tributo evadido en el caso de defraudación,
pero agrega la norma: “salvo lo dispuesto en el Código Penal”.
No aclara el texto de la reforma si la pena pecuniaria es sustituida por la que
establece el Código Penal para el delito de estafa, o si se aplicarán ambas penas.
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Por otra parte, no trae la Ley ningún desarrollo normativo sobre tan importante
materia, de imperiosa necesidad para su correcta interpretación y aplicación.
Artículo 24. (Artículo 101 del Código).
- Se aplica a los agentes de retención una multa, sin mínimo y máximo, lo cual la
convierte en una sanción objetiva, contraria a la orientación del Código de aplicar
penas subjetivas, y contraria específicamente al artículo 73 del propio Código, que
exige dolo o Culpa para que exista infracción.
Artículo 25. (Artículo 102 del Código).
Se repiten aquí dos errores ya anotados: una multa fija, objetiva, por apropiación
indebida de las entidades financieras recaudadoras, y se hace remisión al Código
Penal sin desarrollo normativo.
Artículo 26.
Se suprime varios tipos de infracciones por incumplimiento de'deberes for
males, con la errónea explicación, en el propio texto de la norma, de que ello obe
dece a la tipificación de los mismos hechos como defraudación, lo cual no es
exacto, pues siguen siendo presunciones segün el artículo 94 del Código
reformado.
Artículo 37. (Artículo 125 del Código).
Se incurre en los mismos errores anotados respecto a otros artículos, a saber:
1) Se establece una multa fija, objetiva.
2) N o se aclara si esta multa sustituye a las sanciones establecidas en el Título III
del Código.
3) Se hace remisión al Código Penal, sin el necesario desarrollo normativo.
Artículo 38. (Artículo 128 del Código).
Se establece una responsabilidad a cargo de profesionales independientes, que
emitan dictámenes violatorios de las “leyes, normas o principios que regulan el
ejercicio de su profesión o ciencia”.
Esta es una norma imprecisa e incongruente, ajena al ámbito del Código Orgá
nico Tributario y además innecesaria, pues el Artículo 78 del Código penaliza a los
coautores, cómplices o encubridores de las infracciones tributarias.
Artículos 41 y 44. (Artículos 145 y 149 del Código).
Nuevamente se incurre aquí en el error de establecer multas fijas, objetivas, y sin
aclarar si ellas sustituyen o no las sanciones previstas en el Título III del
Código.
Además, en el artículo 149 se ordena la iniciación del juicio ejecutivo, sin hacer
la salvedad de los recursos jerárquico y contencioso tributario, de ineludible
aplicación.
Artículo 56.
Se elimina el artículo 224 que establecía la disposición transitoria para el caso de
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prescripción iniciadas bajo leyes anteriores. Esta supresión puede dar lugar a
problemas, especialmente en el ámbito de los tributos municipales, que tenían
anteriormente una prescripción decenal, aunque puede alegarse la aplicación de la
norma similar del artículo 1988 del Código Civil, en base a la remisión al derecho
común que hace el artículo 17 del Código Orgánico Tributario.
Artículo 61.
Se suprime el artículo 228, que consagraba la procedencia de la prescripción des
pués de informes. Consideramos esta supresión inconveniente, contraria a la
naturaleza de la prescripción y perjudicial a los contribuyentes, aunque todavía
pueda sostenerse la vigencia de la prescripción. Además, no se previo ninguna dis
posición transitoria para las prescripciones cumplidas o en proceso, conforme a la
norma suprimida, si el propósito de la reforma era el de negarla procedencia de la
prescripción en los juicios paralizados después de informes.
5) Reformas positivas
Al lado de las objecciones contrarias a muchas de las disposiciones del Decreto
Ley de Reforma, debemos anotar que él contiene varias modificaciones positivas,
las cuales serán desarrolladas en la exposición de los diversos temas de este libro.
En tal sentido, anotam os las siguientes normas.:
1) El artículo Io (Artículo Io del Código), que establece la aplicación directa del
Código a los tributos aduaneros, en las siguientes materias: Medios de extinción
de las obligaciones, recursos administrativos y jurisdiccionales, determinación
de intereses y normas para la administración de tales tributos que se indican en
el Código. Para las otras materias, el Código continuará aplicándose con carác
ter supletorio en los tributos aduaneros. Esta modificación representa un
notable progreso respecto a la normativa anterior.
2) Los artículos 2 y 62 (Artículos 4 y 229 del Código) que crean la unidad tributaria,
lo cual tam bién constituye un progreso, que evita los inconvenientes de la rigi
dez de las cantidades absolutas, cuando ocurre una devaluación de la moneda.
3) El Artículo 30 (Artículo 113 del Código), que da validez a los documentos emiti
dos mediante sistemas de computación. Evidentemente que esta norm a repre
senta un notable progreso para la eficiencia de la adm inistración tributaria, de
singular necesidad.
4) Los Artículos 32 y 34 (Artículos 19 y 21 del Código) sobre la determinación de ofi
cio, en los cuales se incorporan dos normas importantes. La primera es la del
artículo 32 (Artículo 119 del Código), que indica elementos específicos para la
determinación sobre base presunta, como estimación del monto de las ventas
con base en los inventarios, entre otros métodos, y los incrementos patrim o
niales, ambas disposiciones de positivo valor para la eficaz aplicación de los tri
butos. La segunda es la del artículo 34 (Artículo 121 del Código), que establece
un procedimiento breve para el pago del tributo en caso de falta de declaración;
y agrega, que al no ser cumplido el pago según este procedimiento, se procederá
a la determinación de oficio, con base en la última declaración, y con actualiza
ción monetaria, más los intereses y sanciones.
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La norma dispone, además, que en caso de incumplimiento en 25 días hábiles, se
procede al juicio ejecutivo, pero olvidó aclarar que el contribuyente puede ejer
cer los recursos legales contra esa determinación, lo cual sin duda puede hacer
aunque no lo diga expresamente esta norma.
5) El Artículo 36 (Artículo 124 del Código), que autoriza los convenios tributarios,
con organismos representativos de contribuyentes de menor significación tribu
taria. La norma es plausible, aunque le falta precisión de su alcance.
Por otra parte, es censurable el Parágrafo Primero que autoriza a la Administra
ción a exigir cualquier diferencia de tributo que determine posteriormente, pues
ello le quita al convenio la virtud de la seguridad jurídica para el contribuyente que
se acoge ese procedimiento.
Los artículos 58,59 y 66 (Artículos 225,226 y 227 del Código;, relativos al Servicio
Autónomo de Administración Tributaria. Estas normas representan un impor
tante progreso para la administración de los tributos nacionales. Sin embargo,
pudieran hacerse algunas observaciones sobre esta normativa, la primera sobre el
efecto de rigidez en el presupuesto que ocasiona la fijación de porcentaje de los
ingresos para el servicio; y la segunda, por las reservas que puedan encontrarse en
que las disposiciones del Ejecutivo tenga aplicación preferente a las normas de la
Ley de Carrera Administrativa.
Recom endación
IV
DISPOSICIONES PRELIMINARES.
19
Estado y otras personas; y entre contribuyentes, responsables y terceros.
La aplicación del Código es plena respecto a los tributos nacionales, o sea los
que establecen las leyes con base en el Ordinal Octavo del artículo 136 de la Consti
tución, que define la potestad del Poder Nacional. Ahora bien, en el caso de los tri
butos aduaneros, esa aplicación es plena sólo “...en lo atinente a los medios de
extinción de las obligaciones, para los recursos administrativos y jurisdiccionales,
la determinación de intereses y las normas para la administración de tales tributos
que se indican en este Código..“, como lo dispone el prim er aparte de este artículo,
incorporado en la reforma de 1994. Pero para las demás materias aduaneras, la
misma disposición establece que el Código “...se aplicará con carácter supletorio”.
Esta excepción obedece a la especial naturaleza de los tributos de importación,
exportación y conexos, en los cuales están presentes importantes intereses del país,
distintos de la finalidad fiscal.
En este punto cabe hacer referencia al Parágrafo Segundo del artículo 228 del
Código, incorporado también en la reforma de 1994, en la cual se ordena que: “Los
juicios sobre materia de reparos aduaneros que estuvieren pendientes eñ la Corte
Suprema de Justicia, continuarán en dicha jurisdicción hasta su defintiva conclu
sión. Seguirán conociendo de la materia de delitos aduaneros los Juzgados Nacio
nales de Hacienda”. Esto significa que los nuevos juicios sobre reparos, que no
constituyen delitos, serán conocidos por los Tribunales de lo Contencioso
Tributario.
En cuanto a los tributos de los Estados y Municipios, creados conforme a los ar
tículos 17 y 31 de la Constitución, y a leyes que les hayan atribuido competencias en
el campo tributario de acuerdo con el articulo 137 de la Carta Fundam ental, el ar
tículo Io del Código dispone que estarán tam bién regidos por sus normas, pero con
carácter supletorio y en cuanto les sean aplicables, es decir, que no menoscaben la
autonom ía constitucional de esas Entidades.
Este tema fue materia de controversias con ocasión de la reforma del Código en
1992, pues el proyecto preveía la aplicación plena del Código a la tributación esta
dal y municipal. Las opiniones contrarias a esa reforma, fundadas en el concepto
de que aquella extensión sería violatoria de la autonom ía constitucional de los
Estados y Municipios, lograron la aceptación del Congreso, y se mantuvo así la
aplicación supletoria del Código en ese Campo.
Nosotros discrepamos de esa posición, pues la plena vigencia del Código a la
materia tributaria estadal y municipal, como se proyectó, dejaba incólume la
potestad tributaria de esas entidades para crear y administrar soberanamente los
tributos que la Constitución y las leyes les atribuyen, puesto que el artículo 4o del
proyecto, tal como quedó en el Código, dejó a las leyes especiales la facultad de
crear, modificar o suprimir tributos, definir el hecho imponible, fijar la alícuota y
la base de cálculo e indicar los sujetos pasivos; otorgar exenciones y autorizar el
otorgamiento de exoneraciones, más las otras materias específicas que les remita el
propio Código, así como la competencia para la administración de los tributos,
incluyendo la decisión de los recursos administrativos.
En todo caso, el proyecto de 1992 de reforma produjo en este punto un resultado
20
positivo muy importante, incorporado al texto legal, que fue el de atribuir a los Tri
bunales de lo Contencioso Tributario el conocimiento de los juicios sobre tributos
estadales y municipales, como se desprende de las disposiciones contenidas en el
Aparte Unico y en el Parágrafo Primero del Artículo 228, mantenidos en la reforma
de 1994.
También es aplicable el Código, con carácter supletorio, según lo establece el
articulo Io, a las “...obligaciones de índole pecuniaria establecidas a favor de perso
nas de derecho público”, como es el caso de las cotizaciones legalmente obliga
torias de los profesionales a favor de sus respectivos colegios u otras institu
ciones.
En cuanto al ámbito territorial, el artículo 12 del Código establece:
“Las normas tributarias tienen vigencia en el ámbito espa
cial sometido a la potestad del órgano competente para
crearlas.
Las leyes tributarias podrán crear tributos sobre hechos
imponibles ocurridos total o parcialmente fuera del terri
torio nacional, cuando el contribuyente tenga la nacionali
dad venezolana o esté domiciliado en Venezuela.
En estos casos, la ley procurará conciliar los efectos de tales
disposiciones con la conveniencia de evitar la doble
tributación”.
Ejemplo de ejercicio de esta facultad, encontramos en la Ley de Impuestos sobre
la Renta de 1986, que gravaba algunas rentas de capital de fuente extranjera, obte
nidas por contribuyentes venezolanos o domiciliados en el país; pero ese grava
men fue suprimido en la reforma de 1991, pues no había dado resultados
positivos apreciables.
En este punto merece destacarse el hecho de que la legislación tributaria vene
zolana, coincidiendo en esto con la orientación dominante en América Latina, ha
seguido el principio territorial o de las fuentes. No obstante, es conveniente que el
Código abra la posibilidad de que el legislador, en un determinado tributo,
establezca un gravamen según la regla personal, en base a la nacionalidad o domi
cilio, pero con la advertencia de que en tal caso debe evitarse la doble
tributación internacional.
Concepto y Clasificación de los tributos. Artículo 13.
El Código Orgánico Tributario define los tributos, o sean las prestaciones obliga
torias que establece la ley para el cumplimiento de sus fines, adoptando al efecto la
clasificación tripartita más generalmente acogida en la doctrina, de impuestos,
tasas y contribuciones especiales. Así lo dispone el artículo 13 en los siguientes
términos:
“Están sometidos al imperio de este Código, los impuestos,
las tasas, las contribuciones de mejoras, de seguridad social y
las demás contribuciones especiales, salvo lo dispuesto en el
artículo Io”.
21
No aceptó el legislador venezolano, cuando dictó el Código Orgánico Tributario
en 1982, ni en la oportunidad de la reforma de 1992, la inclusión de las definiciones
de cada uno de estos tributos, cpntenidas en el Proyecto en el Modelo de Código
Orgánico Tributario para América Latina. En el Proyecto se consideró conve
niente que el Código adoptara esas definiciones particulares, y la práctica
demuestra su utilidad, especialmente respecto a las tasas. No obstante, pensamos
que esas disposiciones pueden aplicarse por vía de interpretación de la ley tribu
taria, tanto por su valor técnico y doctrinario, como por el antecedente que repre
senta el aludido Proyecto y el Modelo que le sirivó de base. A este respecto,
considero útil reproducir aquí las definiciones del referido Proyecto:
“Tributos son las prestaciones en dinero que el Estado, en
ejercicio de su poder de imperio, exige con el objeto de obte
ner recursos para el cumplimiento de sus fines.
Los tributos son: impuestos tasas y contribuciones espe
ciales.
Impuesto es el tributo cuya obligación tiene como hecho
imponible una situación independiente de toda actividad
estatal relativa la contribuyente.
Tasa es el tributo cuya obligación tiene como hecho im po
nible la prestación efectivo o potencial de un servicio
público individualizado en el contribuyente.
No es tasa la contraprestación recibida del usuario en pago
de servicios no inherentes al Estado.
Contribución especiales el tributo cuya obligación tiene
como hecho imponible los beneficios derivados de la reali
zación de obras públicas o de servicios estatales.
La contribución de mejoras es aquella que se deriva de la
realización de una obra pública que produce una valoriza
ción inmobiliaria, y tiene como límite total el gasto realizado
y como límite individual el incremento de valor del
inmueble beneficiado.
La contribución de seguridad social es la prestación a cargo
de patronos y trabajadores integrantes de los grupos benefi
ciados, destinada a la financiación del servicio".
Este artículo 2° establece las fuentes del Derecho Tributario. Con ello el Código,
y el Modelo que le sirve de base han buscado ser pedagógicos, lo cual no es muy
usual y a veces no muy recomendable en las leyes. Sin embargo, como es materia
nueva, materia que corresponde a una ram a relativamente reciente del derecho, así
como el reconocimiento de su autonomía, necesita de algunas definiciones y de
algunas norm as de este carácter, incluso para evitar dudas sobre la fuente a la que
22
debe ocurrirse para la aplicación del Derecho Tributario.' Y así este artículo
establece que son fuentes del Derecho Tributario las disposiciones constitucio
nales, los tratados, convenios o acuerdos internacionales, las leyes y los actos con
fuerza de ley y las reglamentaciones y demás disposiciones dictadas por los órga
nos administrativos facultados al efecto. Las indicadas fuentes se expresan en
orden jerárquico, es decir, la prim era priva sobre todas las demás, porque son las
disposiciones constitucionales y las otras están subordinadas a las anteriores y pri
van sobre las que les siguen.
El artículo 3 del Código establece que las órdenes e instrucciones internas
im partidas por los órganos administrativos a sus subordinados, no son de obliga
toria observancia para los contribuyentes y los responsables. Esta norma, de tipo
aclaratorio pero muy conveniente y útil, se debe simplemente a que esas normas
internas no son fuente de Derecho Tributario, pero son obligatorias para sus desti
natarios, los funcionarios administrativos a quienes se dirigen. En cambio, si cons
tituyen fuente de derecho, las reglamentaciones y disposiciones de carácter general
dictadas por las autoridades administrativas facultadas para ello por las respecti
vas leyes.
23
variantes, se mantuvo durante el siglo XIX y el presente siglo, y está consagrada en
el artículo 45 de la vigente Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional, vigente
hasta el 31 de enero de 1983, fecha en la cual quedó derogada por el Código Orgá
nico Tributario. (“Ley Orgánica de la Hacienda Nacional”, por el Dr. René Leper-
vanche Parpacén, obra editada por el Ministerio de Hacienda en 1956).
El artículo 4o del Código Orgánico Tributario desarrolla el aludido principio de
legalidad, en los términos siguientes:
“Sólo a la ley corresponde regular con sujeción a las normas
generales de este Código las siguientes materias:
Crear, modificar o suprimir tributos; definir el hecho impo
nible, fijar la alícuota del tributo, la base de su cálculo e indi
car los sujetos pasivos del mismo;
Otorgar exenciones y rebajas de impuesto;
Autorizar al Ejecutivo Nacional para conceder exoneracio
nes y otros beneficios o incentivos fiscales; y
Las demás materias que les sean remitidas por este
Código”.
La norma transcrita define así las materias de reserva legal, que el Código atri
buye a las leyes especiales, quedando las otras materias reservadas de manera
exclusiva al propio Código, por su carácter de Ley Orgánica y por aplicación de las
antes comentada disposición de su artículo 230, salvo las demás remisiones que el
mismo Código hace en su árticulado a otras leyes. Así, constituyen materias priva
tivas del Código, aquellas que se desarrollan en los Títulos II, sobre la Obligación
Tributaria; III, sobre Infracciones y Sanciones; IV, sobre Administración Tribu
taria; V, sobre Procedimientos Contenciosos; y VI, en lo relativo a las Disposicio
nes Transitorias y Finales; todas las cuales serán objeto de los siguientes temas del
presente volumen.
La norma del artículo 4o fue modificada en 1992, a fin de deslindar con mayor
precisión las materias que corresponden al Código, de aquellas que se remiten a las
leyes especiales. En aquella oportunidad se le incorporó un Parágrafo Unico, bási
camente igual al Parágrafo Primero adoptado en la reforma de 1994. En este
Parágrafo se prohibe al legislador delegar la definición y fijación de los elementos
integrados del tributo, así como las demás materias de reserva legal señaladas en el
texto, en un énfasis jurídicamente innecesario, aunque pueda tener valor pedagó
gico. porque la comentada norma constitucional, y las del Código que la
desarrollan, no dejan lugar a dudas sobre el alcance de la reserva legal que
ellas configuran.
En la reforma de 1994 se mantuvo la autorización para fijar, en la Ley de Presu
puesto de cada año. la alícuota de los impuestos generales o específicos al con
sumo. con algún cambio meramente formal, dentro de los límites que establezca la
ley creadora del tributo, y además se incluyeron las tasas en esta autorización, que
no estaban comprendidas en el texto aprobado en 1992.
Por último, en la reforma de 1994 se incorporó al artículo 4o un Segundo
24
Parágrafo, al cual ya nos referimos antes, autorizando a la Administración para
reajustarla Unidad Tributaria, de acuerdo a lo dispuesto en el propio Código, o sea
en el artículo 229 al que también nos referimos con anterioridad, que fija el valor
de la Unidad en Bs. 1.000,oo y el procedimiento para su reajuste anual.
25
método de la realidad económica, puesto que el artículo 6, que ya comentamos,
dice que son admisibles todos los métodos admitidos en derecho, y no hay duda de
que este es uno de los métodos de general aceptación.
Lamentablemente, al suprim ir el artículo 8o, cuyo aparte único era el que con
tenía el método de la realidad económica, se suprimió tam bién la prim era parte,
que era conveniente, pues disponía que cuando la ley tributaria se refiere a otra ley,
a figuras jurídicas consagradas en otra ley, algo muy frecuente en las leyes tribu
tarias, el intérprete podía asignarle el sentido que más se adecuara a la ley tribu
taria y no a la ley en donde estaba consagrado el instituto al que ella se refería. Sin
embargo, esta norm a tam bién puede ser aplicada en el trabajo interpretativo de
administradores y jueces, pero desde luego habría sido mejor mantenerla en el
texto legal.
El artículo 8o del Código establece que cuando no existan normas en el Código,
ni en las leyes especiales sobre la materia, se aplicarán supletoriamente, y en orden
de prelación, las normas tributarias análogas, los principios gene
rales del derecho tributario y los de otras ramas jurídicas que más se avengan a su
naturaleza y fines, salvo disposición especial del Código. Aquí vemos, que el
Código esta orientado por el concepto de autonom ía del derecho tributario, pero
desde luego, no obstante esa autonomía, el derecho tributario está enmarcado
dentro del sistema jurídico nacional y por eso la última parte se remite a principios
de otras ramas jurídicas, y entre ellas a las que más se avengan a la naturaleza y
fines del derecho tributario. En este punto considero que puede haber lugar a la
aplicación de normas de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos.
El artículo 9 del código dispone que: “Las leyes tributarias regirán a partir del
vencimiento del término previo a su aplicación, que ellas deberán fijar. Si no lo
estableciera, se aplicarán vencidos los sesenta (60) días continuos siguientes a su
promulgación”. Esta norm a reproduce la disposición que, en iguales términos,
consagra el artículo 226 de la Constitución para los impuestos y otros tributos.
En lo relativo a procedimientos y sanciones, los apartes primero y segundo de
este artículo disponen, en concordancia con el artículo 44 de la Constitución, que
en esas materias las leyes entrán en vigencia desde su promulgación. En el caso de
los procedimientos, la nueva ley se aplicará a los procesos iniciados bajo el imperio
de leyes anteriores. En las sanciones, las normas que las suprim an o reduzcan se
aplicarán con efecto retroactivo, cuando favorezcan al infractor.
El tercer aparte de este artículo consagra una importante disposición, según la
cual, en los “...tributos que se determinen por períodos, las norm as referentes a la
existencia o a la cuantía de la obligación tributaria, regirán desde el prim er período
del respectivo contribuyente que se inicie a partir de la fecha de entrada en vigencia
de la ley, conforme al encabezamiento de este artículo”.
Esta disposición puso término a las precipitadas modificaciones de la Ley de
Impuesto sobre la Renta, efectuadas al final del ejercicio, en años anteriores. Si
bien puede alegarse que tal aplicación no era retraoctiva, porque el hecho impo
26
nible se considera ocurrido el último día del ejercicio, en la realidad constituían
aumentos sorpresivos y perjudiciales, sobre actividades ya realizadas.
En la reforma del Código de 1992 se agregó a este artículo un aparte, para autori
zar que en los tributos que se aplican por períodos, podía disponerse su aplicación
a los ejercicios en curso, cuando las nuevas normas fuesen favorables al contribu
yente. En la reforma de 1994 se suprimió este aparte, denominado de retroactividad
benigna, lo cual consideramos acertado, pues la disposición podía producir situa
ciones confusas e inconvenientes, como en efecto ocurrió en la Ley de Impuesto
sobre la renta de 1991.
En relación articulo 9 del Código Orgánico Tributario, merece destacarse el con
cepto de que las nuevas disposiciones contenidas en la Ley de Reforma de 1994,
relativas a intereses y corrección monetaria, sólo son aplicables a los ejercicios ini
ciados después del Io de julio del presente año, fecha de entrada en vigencia de la
ley, pues tales disposiciones no son de naturaleza procesal, sino que inciden en la
existencia y cuantía de la obligación tributaria y sus accesorios. En cuanto a las
modificaciones de normas sancionatorias, ellas son aplicables de inmediato, á las
infracciones cometidas antes de la reforma, pero sólo cuando supriman o reduzcan
sanciones. En caso contrario, se aplicarán las normas anteriores.
El artículo 10 del Código regula la vigencia de los reglamentos y demás disposi
ciones administrativas de carácter general, ordenado que “...se aplicarán desde su
publicación oficial o desde la fecha posterior que ellas mismas indiquen. Además,
aclara el artículo que cuando esas disposiciones “...deban ser cumplidas exclusiva
mente por los funcionarios, se aplicarán desde la fecha antes indicada o de su noti
ficación a éstos”.
Esta diferencia de tratamiento para la vigencia de las reglamentaciones y demás
disposiciones administrativas se debe, obviamente, a que en ellas no se pueden
crear tributos ni sanciones, sino normas de procedimiento para la aplicación de las
leyes.
Parece oportuno anotar que de conformidad con el artículo 231, la Ley de
Reforma Parcial del Código Orgánico Tributario, contenida en el comentado
Decreto Ley No. 189 del 25-5-94, entró en vigencia el Io de julio de 1994. Las disposi
ciones no reformadas en dicha Ley continúan en vigencia, dentro del texto refun
dido con las normas reformadas.
27
Los plazos establecidos por días se contarán por dias
hábiles, salvo que la ley disponga que sean continuos.
En todos lqs casos los términos y plazos que vencieran en día
inhábil para la administración, se entienden prorrogados
hasta el prim er dia hábil siguiente”.
28
JOSE ANDRES OCTAVIO
29
30
LA OBLIGACION TRIBUTARIA
Por: L eonardo Palacios M á rq u ez
El artículo 14 del Código Orgánico Tributario resume, en cierta forma, todos los
elementos que conform an la relación jurídica tributaria, entendida ésta como
aquella vinculación dim anante del Derecho Tributario sustancial o material, que
se inicia una vez verificado los hechos económicos que integran la noción de
hecho imponible o generador escogido por el legislador, de la cual deriva una obli
gación económica o patrim onial a cargo de aquellas personas que realizan activi
dades económicas, ejercen relaciones de propiedad o cualquier acto o hecho
relevante, y las entidades públicas de base territorial que conform an el Estado
venezolano y las entidades públicas descentralizadas que integran la denom inada
parafiscalidad, las cuales van a presentarse como acreedoras de un derecho credi-
torio de fuente tributaria. Ajena a la obligación principal del pago del tributo
mediante dinero existe un conjunto de obligaciones denom inadas deberes for
males (artículo 126) atinentes a las tareas de determinación, fiscalización e investi
gación que realiza la Adm inistración Tributaria, a cargo de los sujetos pasivos,
contribuyentes o responsables, (artículos 22 al 28) y de los agentes económicos con
vinculación directa o indirecta en los actos, hechos, negocios jurídicos generadores
de la obligación del pago del tributo, que se verifiquen ante los contribuyentes (ar
tículo 22).
En este orden de ideas, a los efectos de los comentarios que en nuestro criterio
constituyen el punto de partida para analizar la teoría de la obligación tributaria
en el ordenam iento jurídico venezolano, sustancia autonómica de nuestro
Derecho, se precisa a partir del artículo 14 en estudio analizar (i) qué debe enten
derse por el ‘'Estado en las disuntas expresiones del Poder Público” y (ii) la im por
tancia del hecho imponible.
31
EL ESTADO EN LAS DISTINTAS EXPRESIONES
TERRITORIALES DEL PODER PUBLICO
COMO SUJETO ACTIVO DE LA RELACION JURIDICO TRIBUTARIA
32
“Federación”, en unas partes, significó la integración de uni
dades dispersas para formar un todo armónico, “federación"
en los países de América Latina significó a veces la disgrega
ción de una unidad en comunidades locales. Pero “Federa
ción en Venezuela”, propiamente hablando, representa un
sistema peculiar de vida, un conjunto de valores y de senti
mientos que el Constituyente está en el deber de respetar, en
la medida en que los intereses del pueblo lo permitan. Por
ello se adoptó la definición con que se abre el primer título:
“La República de Venezuela es un Estado Federal en los tér
minos establecidos por esta Constitución”. Es decir, que es
una federación en la medida y forma peculiar en que esta
idea ha sido vivida dentro de la realidad venezolana3.
En el caso específico de nuestro país, la concepción y estructura del Estado con
esencia federal, se complica porque además de los Estados-miembros, se adiciona
otra entidad pública de base territorial menor, como lo son los Municipios.
En efecto, la ciencia y el derecho constitucional ha configurado una tipología
dual en relación a las estructuras de los Estados: la unitaria y la federal; esta última,
como lo asevera Biscaretti Di Ruffia, se presenta como un ordenamiento jurídico
estatal dentro del cual están comprendidos otros varios Estados menores, llamados
Estados-miembros, puestos entre sí en una posición de paridad genérica y que sub
sisten sólo con referencia a su respectivo ordenamiento4.
En el caso venezolano, además del Estado miembro como lo señaláramos
anteriormente por razones históricas se añade a los Municipios, quizás consciente
el Constituyente de 1961, en el papel que jugaron estas corporaciones locales en la
formación de la República moderna:
Es dentro de este marco conceptual, delimitado por las nociones constitucio
nales, que deriva de la concepción y estructura del Estado Venezolano que debe
abordarse el estudio de cualquier aspecto vinculado a la parte financiera, confor
mada por la vertiente de ingresos y gastos de las distintas entidades a los fines de
buscar una armoniosa relación entre toda la coexistencia de tributos, que gravitan
dentro de lo que se ha denominado el Sistema Tributario Venezolano en los térmi
nos del artículo 223 constitucional.
Es importante armonizar la concepción de la estructura del Estado, de esencia
federal, aspecto profundamente vinculada a la teoría política y constitucional del
federalismo, con lo que desde el punto de vista hacendístico la doctrina ha dado en
llamar el Federalismo Fiscal. Así, desde la óptica constitucional, el Federalismo
Fiscal implica el estudio, análisis del ordenamiento jurídico tributario vigente en
un país determinado, con el ánimo de buscar los mecanismos y armonía necesaria
para encuadrar las inferrelaciones aue surgen en el proceso de ingreso y gasto
público entre cada una de las haciendas correspondientes a las entidades públicas
3.lb id . p p . 181-2
4 P a o lo B isc a re tti D i R u ffia . D e re c h o C o n s titu c io n a l E d ito ria l T e c n o s . M a d rid . 1987. p. 632.
33
de base territorial resultante de la distribución del Poder Público con base al cri
terio federativo, tanto entre las situadas a un mismo nivel (entre los estados
integrantes de la Federación, como sería el caso de las relaciones entre el Estado
Zulia y el Estado Anzoátegui, por ejemplo) como entre las situadas a distintos
niveles (entre la República de Venezuela y los Municipios, entre éstos, y los Esta
dos). En el prim er caso, estamos en presencia de la búsqueda de la mejor relación o
coordinación horizontal entre las distintas haciendas, y en el segundo caso, una
coordinación vertical o, mejor aún, como lo sugiere el profesor Shoup, pira
midal5.
En definitiva, lo que se trata es que, dentro del bloque de legalidad y, específica
mente, dentro de la perspectiva constitucional, determ inarlas reglas de juego en la
determinación de las fuentes de los ingresos autónomos correspondiente a cada
una de las entidades locales, a fin de cumplir a cabalidad los fines del Estado y
mantener la racionalidad del Sistema Tributario, evitando las distorsiones econó
micas, financieras y el obstáculo del desarrollo económico, al extralimitarse los
entes públicos en el ejercicio del Poder Tributario.
B - LA DISTRIBUCION DEL PO DER PUBLICO LOS ENTES PUBLICOS DE
BASE TERRITORIAL RESULTANTES DE LA DISTRIBUCION VERTI
CAL DEL PODER PUBLICO.
Es importante tener presente que el constituyente originario al referirse al Poder
Público, lo hace en reconocimiento del Estado como una unidad, resaltando el
hecho de que el poder del Estado es indivisible, aún cuando pueda aceptarse el
principio de la división de poderes.6
En tal sentido, la noción de Poder Público en nuestro constitucionalismo, como
potestad o poder jurídico previsto, que la Constitución confiere al Estado vene
zolano para la realización de sus fines no le ha sido atribuido sentido orgánico
alguno, por lo que la distinguió de otra, “los Poderes Públicos como sentido evi
dentemente orgánico”. Así las cosas, el Poder Público, como lo asienta Brewer
Carias:
“Como potestad estatal, no existe no ha existido en la reali
dad político-administrativa venezolana como un ente fun
cionante, orgánicamente considerado, sino como un concepto
jurídico que representa las funciones del Estado Vene
zolano. Como todo poder, por ello el Poder Público es y ha
sido una situación jurídica constitucional individualizada,
propia y exclusiva del Estado.7”
34
En este sentido, el constituyente parte del supuesto de la unicidad del poder del
Estado, y no de la pluralidad de poderes separados. El Poder Público, en conse
cuencia, encierra y englobla el ejercicio de todas las potestadas y funciones esta
tales del Estado venezolano. Se entiende por funciones estatales, en Derecho
Público, como lo expresa el tratadista Carré de Malberg, las diversas actividades
del Estado en cuanto constituyen diferentes manifestaciones, o diversos modos de
ejercicio, de la potestad estatal8.
En definitiva a los fines de establecer el sentido y orientación del sistema federal
en los términos de la Constitución, estructura y concepción atípica del Federalismo
como forma del Estado venezolano, se precisa el establecer que, cuando el consti
tuyente venezolano se refiere a Poderes Públicos, lo hace en referencia al Estado en
su totalidad, lo cual a los fines de la determinación del reparto competencial tribu
tario, debemos precisar cuáles son esos entes u órganos del Poder Público a los
cuáles se les ha atribuido poder tributario en cuanto a la creación, modificación o
de los tributos, que conforman el arbitrio rentístico de cada uno de los referidos
entes. Es en este sentido, que debe interpretarse el artículo 14 del Código Orgánico
Tributario (en lo sucesivo, C.O.T.)9, conforme al cual “ ...la obligación trib u ta ria
surge entre el E stado en las distintas expresiones del P o d er P úblico y los suje
tos pasivos en cuanto o cu rra el presupuesto de hech o previsto en la ley...”
El artículo 118 de la Constitución de la República establece lo siguiente:
A rtículo 118.- Cada una de las ram as del Poder Público tie
nen sus funciones propias; pero los órganos a los que
incumbe su ejercicio colaborarán entre sí en la realización
de los fines del Estado.
Ahora bien, cabe preguntarse ¿qué quiere significar el constituyente venezolano
al referirse a las ramas del Poder Público? Es que acaso ¿se refiere a la clásica fun
ción del poder en relación a las funciones, como lo es el Poder Ejecutivo, Legisla
tivo y Judicial? o por el contrario, ¿se está refiriendo, además al Poder Nacional, al
Poder Estadal o al Poder Municipal?.
Es obvio que la respuesta es la conjunción de todas y cada una de las interrogan
tes a .que se ha aludido; en tal sentido, cuando el constituyente se refiere en el articu
lo ¡18 a las ramas del Poder Público, lo hace en referencia al Poder Público
Nacional, al Poder Público Estadal y al Poder Público M unicipal, lo cual es el
resultado de la aplicación del criterio federativo en la distribución del Poder
36
Público, entendido éste siempre como la representación del Estado en su totalidad,
aún cuando pueda hacerse referencia a manifestaciones del mismo.
El criterio federativo o vertical de distribución del Poder Público, de acuerdo a la
clasificación debida a Steffani, utilizada por el maestro García Pelayo, de gran
influencia en nuestro medio, tiene como contenido la división de competencias
entre las entidades territoriales y que puede tom ar las siguientes modalidades:
I E ntidades con derechos autonóm icos restringidos dentro del marco
establecido por las leyes y los preceptos administrativos;
II. E ntidades con atribuciones p a ra establecer norm as en determinadas
materias y casos rigurosamente determinados;
III. E n tid ad es dotadas en alta m edida de com petencia estructuradoras en la
esfera de la legislación y de la Administración, así como a la potestad, garanti
zada constitucionalmente, de participar en la formulación de la voluntad del
Estado, es decir, en el proceso de decisión de la totalidad nacional;
IV. E ntidades internacionales dotadas de capacidad de acción en virtud de que
sus miembros le han atribuido la potestad de decisión sobre ciertas
materias10 .
Los criterios a que se han hecho referencia, específicamente los tres primeros, en
cuanto a la distribución vertical del Poder Público en base al criterio federativo, se
relacionan con la teoría de la división de Poderes desde el punto de vista jurídico-
político o jurídico-constitucional.
La determinación de los entes públicos territoriales o de base territorial dim a
nantes de la distribución del Poder Público venezolano en base al criterio federa
tivo, resulta importante para determinar el grado de la autonom ía atribuida a cada
uno de estos entes, específicamente, en lo referido a la materia financiera que
abarca y se extiende, tanto al componente de los ingresos, como de los gastos. Tal
determinación, resulta imprescindible para ...tratar de precisar apartes sometidos a
consulta, concretamente, la competencia de los Estados miembros de la Federa
ción y de los Municipios integrantes de éstos, dentro de lo que constituye su divi
sión político-territorial, para establecer impuestos que incidan en el resultado
económico de las actividades empresariales de exploración, producción y comer
cialización de hidrocarburos.
Así las cosas, cuando en el artículo 118 de la Constitución de la República se
hace referencia “a las ram as del Poder Público”, se está utilizando el criterio de
distribución vertical o federativo del Poder Público, del cual resultan tres (3)
Poderes: el Poder Nacional, el Poder Estatal o de los Estados Federados y el Poder
Municipal. En efecto, de acuerdo al criterio de distribución vertical del Poder
Público, el mismo se distribuye en un conjunto de tres (3) niveles de personas ju rí
dicas de derechos públicos estatales, correspondientes a tres (3) personas político^
territorial que son, a nivel nacional, la República (artículo 9 de la Constitución de
36
la República); a nivel provincial o estadal, los Estados que forman la Federación,
más las otras entidades políticas federales, como el Distrito Federal o los Terri
torios o Dependencias Federales (artículo 16 de la Constitución de la República); y
a nivel local, los Municipios y demás entidades locales (artículo 25 de la Constitu
ción de la República)11.
C )D IS T R IB U C IO N H O R IZ O N T A L D E L P O D E R PU B LIC O
E N V E N EZU ELA .
Además de la distribución vertical o federativa del Poder Público, dim anante del
análisis concordado de los artículos 9, 16, 25 y 118 de la Constitución de la
República, nos encontramos con que el Poder Público en Venezuela responde,
también, a una distribución funcional o separación de Poderes en sentido horizon
tal, en cuanto a que “los órganos a los que in cu m b e ” el “ ejercicio de las funcio
nes propias de cada u n a de las ram as del P o d er P úblico” , “co lab o rarán entre
sí en la realización de los fines del E stado” . El carácter de unicidad y estructura
monolítica del Estado y del Poder Público, y de la trilogía de las “ ram as” del
Poder Público, no se ve afectada en forma alguna por la multiplicidad de las “fu n
ciones pro p ias” de cada una de esas ramas y de los órganos a los que incumbe el
ejercicio de dichas funciones.12
De m anera que, en cada uno de los niveles políticos territoriales a que se ha
hecho referencia, existe una organización propia del Poder Público, con sus res
pectivos órganos, a excepción del Poder Judicial, que es competencia exclusiva del
Poder Nacional (artículo 136, num eral 23)13.
E n lo que respecta al Poder Tributario, lo importante a destacar es que el mismo
reside en los órganos legislativos de cáda uno de los niveles poltico-territoriales
resultantes de la distribución vertical del Poder Público. Así, el Poder Tributario
atribuido al Poder N acional corresponde al Poder Legislativo (artículo 138 de la
Constitución de la República), cuyo órgano es el Congreso de la República; a nivel
provincial o estadal, el Poder Tributario, que de por sí no es del todo claro de
acuerdo a la normativa constitucional, como veremos infra, corresponde a las
Asambleas Legislativas; y a nivel local, el Poder Tributario atribuido al Municipio
corresponde al Concejo M unicipal, conforme a las disposiciones de la Ley Orgá
nica de Régimen M unicipal.14
En consecuencia, el Poder Tributario que responde al concepto autonómico que
le es propio a cada uno de los niveles nacionales, figura organizativa que en forma
alguna debe entenderse ilimitada o absoluta se ejerce mediante actos normativos
37
que reciben las siguientes denominaciones: i) Leyes, las cuales son actos corres
pondientes al órgano legislativo del Poder Nacional' y consisten en “ actos que
sancionen las C ám aras, actu an d o com o cuerpos colegisladores” (artículo 162
de la Constitución de la República); ii) a nivel estadal, los referidos actos norm ati
vos se denom inan Leyes Estadales (artículo 20 de la Constitución de la República):
y iii) a nivel local, estos actos normativos que m aterializan el ejercicio del Poder
Tributario local se denom inan Ordenanzas, las cuales son definidas por el artículo
4o de la Ley Orgánica de Régimen M unicipal como “ actos q u e san cio n an los
C oncejos o los C abildos, p a ra establecer norm as de aplicación general sobre
asuntos específicos de interés local” .
La distribución del Poder Público en Venezuela, que materializa la estructura de
organización federativa sui generis que hemos señalado, permite al constituyente
venezolano ejercer una técnica de asignación de competencias entre los distintos
entes político-territoriales, que materializa en lo que a la materia rentística o
arbitrios impositivos se refiere, una asignación de competencias exlcusivas que
van a tener distintas fuentes en cuanto a cada uno de estos entes, permitiendo la
atribución del contenido autonómico financiero para hacer frente a las necesida
des propias del bloque de intereses públicos, que la Constitución y las Leyes que la
ejecutan, le atribuye por mantener, en aras de la consecución de los fines del
Estado y, muy particularmente, el desarrollo de la economía nacional y del nivel de
vida del pueblo, en los términos del artículo 223 constitucional.
Pudiera pensarse que, esta distribución técnica de competencias, entre los distin
tos entes públicos de base territorial, no conlleva problemas de invasión de la
esfera competencial de unos con respecto a otros, permitiendo que cada bloque de
intereses públicos sea atendido sin ningún tipo de intromisión o mediatización, de
acuerdo al referido reparto competencial efectuado por la Constitución de la
República.
Sin embargo, la estructura federal sui generis y la estructura organizacional del
Estado de Derecho con división de Poderes o con prioridad de Poderes Públicos,
conlleva a un perm anente desconocimiento de la esencia de ese reparto competen
cial y de la estructura m ínima organizativa, que impone la existencia de un artículo
de dogmática inexclusable, como lo es el artículo 223 de la Constitución de la
República en cuanto a lo que se refiere al ejercicio del Poder Tributario.
Ello es, quizás producto de lo señalado por el constitucionalista español Fran
cisco Tomás y Valiente, en el sentido de que:
38
nada el ser y el hacer de cada poder.15
El conflicto de competencia que suele presentarse en un
Estado cuya organización sui generis comporta la existen
cia de distintos órganos del Poder Público, se hace mucho
más patente y evidente en el área financiera, específica
mente, en la vertiente de los ingresos, es decir, en lo relativo a
la posibilidad de crear con carácter autónomo (ingresos
autónomos), recursos ordinarios de fuente tributaria que
perm itan efectuar el financiamiento de las necesidades pro
pias del colectivo territorial correspndiente, lo cual impone
efectuar una interpretación en congruencia con todos los
preceptos constitucionales, que permita adaptarse a la reali
dad imperativa de la forma compuesta del Estado y a la nece
sidad reconocida de las denom inadas “nociones intrínsecas
de la Constitución”16. Este análisis y hermenéutica de las dis
posiciones constitucionales, debe hacerse siempre referido a
la distribución del Poder Tributario, a los fines de resaltar y
ratificar el que la competencia exclusiva, que se materializa
en un poder de imposición de las actividades de exploración,
producción y comercialización de hidrocarburos corres
ponde siempre al Poder Nacional, quedando vedado o
prohibido a los Municipios y a los Estados el de gravar o
incidir mediante exacciones las referidas actividades.
De m anera que, la distribución del Poder Tributario, producto del reparto com-
petencial efectuado por la Constitución de la República, corresponde a la técnica
constitucional de atribución de competencias exclusivas.
La asignación de una competencia como exclusiva a una determinada instancia
territorial significa, que corresponde a la misma ejercer en solitario todas las facul
tades públicas en relación con la correspondiente materia, o sea, legislación, regla
m entación y ejecución, con exclusión de cualquier otra instancia, respecto de la
cual se im pondría un deber de abstención y no de interferencia.17
En este orden de ideas, al encarar el estudio del Poder Tributario, entendido
éste como:
La facultad de aplicar contribuciones (o establecer exencio
nes) o sea, el poder de sancionar “normas jurídicas de las
cuales derive o pueda derivar, a cargo de determinados indi
viduos o determinada categoría de individuos, la obligación
de pagar un impuesto o de respetar un límite tributario”. Es,
en suma, la potestad de gravar18.
Lo estamos haciendo de acuerdo al criterio de su atribución,
correlativamente referido a la territorialidad del ente, de
' F r a n c is c o T o m á s y V alien te: “ El re p a rto c o m p e te n c ia ! e n la J u r is p r u d e n c ia d e l T r ib u n a l C o n s titu c io n a l" . E d ito ria l
T e c n o s . M a d rid . 1988. p á g io n a 151.
16 Ib id . p. 96.
17 E líseo A ja. M ark C a rrillo y otro: “M a n u e l de J u risp ru d en cia C o n s titu c io n a r, E d ito rial Silcas. M a d rid . 1990. p. 518.
C a rlo s M . G iu lia n i F o n ro u g e . " D e r e c h o F in a n c ie ro " , V o lu m e n I. E d ito r ia l D e P a lm a . A rg e n tin a . 1987, p. 335.
3í>
m anera que solamente las entidades públicas territoriales
(República, Estados y M unicipios) están dotadas de Poder
Tributario, siendo que a éstas les ha sido atribuido, a juicio
del autor suizo Blumenstein. “ soberanía territo rial” 19.
Es esta la orientación que el Código Orgánico Tributario, ley general tributaria o
marco referencial de la tributación en Venezuela, da al Poder Tributario, en su artícu
lo 12, al establecer que “ las norm as trib u tarias tien en vigencia en el ám bito
espacial som etido a la potestad del órgano com petente p ara c rearla” .
En consecuencia, a la expresión “Poder Tributario” la vamos a entender como la
facultad o posibilidad jurídica que tiene el Estado, en cualquiera de sus manifesta
ciones públicas territoriales, de exigir contribuciones con respecto a personas o
bienes que se encuentren en su jurisdicción territorial, lo cual le ha sido atribuido
de acuerdo a la técnica constitucional de asignación de competencia, como una
competencia exclusiva que abarca todos los aspectos atinentes a la misma, como
son: la legislación, la reglamentación y la ejecución de las funciones operativas
básicas (recaudación, cobro, fiscalización e investigación)...
El marco de referencia de las competencias exclusivas de las entidades públicas
de base territorial, im ponen un deber de abstención o de no interferencia o
inherencia de las otras entidades con respecto a quién ejerce el Poder Tributario
que le ha sido atribuido; esto resume, en definitiva, la esencia de la autonomía
como potestad organizativa propia de las referidas entidades.
40
El Código Orgánico Tributario de Venezuela, (de seguidas COT)21, define al
hecho imponible en su artículo 36 como “el presupuesto establecido por la ley para
tipificar el tributo y cuya realización origina el nacimiento de la obligación”. De
manera pues, que el vínculo obligacional u obligación tributraria que “surge entre
el Estado en las distintas expresiones del Poder Público y los sujetos pasivos” (ar
tículo 14 COT) dependen de la ocurrencia, verificación del hecho imponible.
Sin embargo, es necesario tener en cuenta que el hecho imponible no sólo marca
el inicio del vínculo obligacional que va conducir al pago del tributo, sino que con
forma una relación mucho más compleja que es lo que se denomina la llamada
relación jurídico tributaria, conformada además de la obligación del pago del tri
buto, por otra serie de obligaciones complementarias, accesorias que en nuestro
Derecho está referida a los denominados deberes formales establecidos tanto en el
COT (artículo 126), en las leyes impositivas dictadas en su ejecución como en sus
reglamentaciones generales o parciales.
El hecho imponible es una unidad conceptual que puede ser encarada, exami
nada y estudiada bajo los diferentes aspectos, sin privarla de su carácter unitario y
sin que la compresión, examen o estudio de un aspecto pueda permitir desatender
o ignorar los demás, partícipes de la unidad e integrados en ella22.
En tal sentido, ese hecho jurígeno está representado por distintos aspectos o ele
mentos, cuya reunión le dan entidad y autonomía conceptual.
Este presupuesto de hecho que marca el inicio de la obligación tributaria y, que
permite tipificar el tributo correspondiente, como lo señala el maestro italo argen
tino Dino Jarach, está conformado de diferentes elementos:
41
En este enfoque, todos los elementos subjetivos y objetivos
de la relación jurídica tributaria se resumen en el único con
cepto del presupuesto de hecho definido por la Ley23.
Así las cosas, el nacimiento de la obligación tributaria depende de la configura-
.ón del hecho o hipótesis de incidencia (aspecto objetivo o material), su conexión
vinculación con una persona natural o jurídica (aspecto personal o subjetivo) su
bicación dentro de una jurisdicción territorial (aspecto espacial o territorial) y su
onsumación en un momento fáctico determinado (aspecto temporal), lo cual a
uicio del autor brasileño citado en prim er término, una vez reunidos unitaria-
nente determinan inexorablemente el efecto jurídico deseado por la Ley: creación
le una obligación jurídica concreta a cargo de determinada persona, en un
preciso m omento24.
Esta visión totalizadora del tributo, a través de su elemento trascendental, cir
cunstancia normativa que recoge actos y hechos económicos de la vida real para
juridificarlos y depender de su verificación o nacimiento el inicio del devengo u
obligación tributaria a favor del Municipio, corrto lo es el hecho imponible, lleva
imperiosamente a la necesidad de analizar todos y cada uno de los hechos impo
nibles en su conjunto. Esta técnica que conlleva a la unificación e interdependen
cia ineluctable de todos los elementos que configuran el hécho imponible, permite
el que los órganos de la jurisdicción contenciosa administrativa en nuestra Corte
Suprema de Justicia; que constitucional y legalmente le ha sido atribuido la fun
ción de exam inar la legalidad y juridicidad de los actos administrativos de efectos
individuales y de efectos generales de contenido normativo, pueda exam inar si el
ejercicio del poder tributario por parte de la entidad político territorial no sobre
pasa o se extralimita en el ejercicio del poder constitucionalmente conferido.
En definitiva, la técnica de efectuar el análisis de los distintos aspectos que con
forma el hecho imponible como un todo, con una interdependencia absoluta es
indispensable a los efectos de que el Juez:
Relacione el hecho generador de un impuesto y su base de
cálculo para ver a quien está atribuida esa manifestación de
capacidad contributiva por parte del Constituyente, cuando
concurren sobre dichas bases o sobre dichas capacidades
contributivas diversas manifestación del poder tributa
rio23.
En este orden de ideas, conviene traer a colación la extraordinaria disquisición
técnica y doctrinal efectuada por el magistrado Luis Enrique Farías Mata en el
voto salvado de la sentencia de la Corte Suprema de Justicia en la Sala Político
42
Administrativa de fecha 14 de diciembre de 1983, en el caso de BECOBLOHM
Puerto Cabello C.A. y otros, contra la Ordenanza sobre Patente de Industria y
Comercio del Distrito Puerto Cabello del Estado Carabobo26, en la cual se expresa
lo siguiente:
La mejor doctrina enseña que la base imponible forma nece
sariamente parte del hecho generador del impuesto (o hecho
imponible), y que debe estar en estrecha conexión con el ele
mento objetivo del hecho generador del impuesto: los
hechos o situación de hecho a cuyo acaecimiento la norma
vincula el nacimiento de la obligación tributaria.
Sin llegar al extremo de sostener -como la doctrina francesa
que la base imponible no es sino la cuantificación del ele
mento objetivo del hecho generador; es necesario que exista
una relación de congruencia entre el hecho objetivo esco
gido por el Legislador -en el caso de las Patentes M unici
pales, el ejercicio de la industria del comercio o de una
actividad lucrativa similar- y las bases con arreglo a las
cuales se va a cuantificar ese hecho, ese elemento objetivo
del hecho generador, pues de lo contrario, como lo ha deci
dido la Corte en otras ocasiones, hay que acudir a la base
imponible para determ inar cuál fue, en realidad, el tribu
to creado.
L a distinción entre elem ento objetivo del hech o gen era
d or del im puesto y la base im ponible tien e sentido y u tili
d ad en la m edida que se acu d a a ella p a ra d eslindar
cam pos de ejercicio de la Potestad T ributaria, cu ando
u n a p lu ralid ad de entes c o n cu rren com o creadores y p er
ceptores de im puestos en u n m ism o territorio; p e ro sin
olvidar q u e los requisitos y condiciones a los cuales la
C onstitución sujeta el ejercicio del p o d e r tributario
deben ser exigidos tanto respecto del elem ento objetivo
del h ech o generador del im puesto, com o respecto de la
base para su cálculo. Esto es particularmente importante
en lo que se refiere a condiciones como la territorialidad del
gravamen y las prohibiciones de retroactividad y de aplica
ción inmediata.
Si, como sostiene la mayoría, no hay relación entre el hecho
generador de un impuesto y la base para su cálculo, sería
imposible al Juez constitucional inquirir cuál es el verdadero
hecho generador en casos como los citados, en los cuales,
bajo cubierta de un impuesto o tasa, se establece un tributo
prohibido a las M unicipalidades o, en general, cuando la
voluntad contenida en la declaratoria del hecho generador
no coincida con la realidad recogida en la base imponible.
-(' Cincela O fic ia l tic la R e p ú b lic a tic V e n e /u o a l N o. 3.49X E x tra o rd in a r io de flecha V d e e n e ro d e 1^5.
43
Tocará a la Corte, caso por caso, verificar la existencia o no
de una relación de congruencia entre el elemento objetivo
del hecho generador del tributo y la base de cálculo del
mismo, para verificar si el tributo creado tiene verdadera
mente como hecho generador el que declara la norma.
La tesis jurisprudencial señalada encuentra eco en la mejor doctrina iberoa
mericana, así los juristas españoles Queralt y Lozano afirman lo siguiente:
“La necesaria relación estrecha entre hecho imponible y base
imponible, la congruencia lógica y jurídica entre uno y otra ha
de exigirse con todo rigor, evitando que una cuidada selec
ción de hechos imponibles por el legislador quede desvir
tuada por una definición normativa de la base imponible
que se aleje de esa función medidora. E n ese sentido, a la
definición norm ativa del hech o im ponible debe corres
p o n d er u n a base im ponible coherente con ella, obtenida
en aten ció n a sus aspectos y elem entos, no a criterio o
factores extraños a los que integran el presupuesto de
hech o legalm ente tipificado.
Aplicando cada supuesto concreto de este esquema norm a
tivo, habrá un hehco real subsumible en él legalmente defi
nido y una medida de aquel o capacidad económica real que
ha de poder expresarse en la base imponible normativa. El
paso del nivel legal al real se llevará a cabo mediante liquida
ción del tributo, estando en función de los procedimientos y
métodos previstos por éste para calcular o concretar la
base imponible27.
En definitiva, la distinción entre el elementos objetivo del hecho generador del
impuesto y la base imponible, tiene sentido y utilidad en la medida en que se acuda
a ella para deslindar cam po en el ejercicio del poder tributario, cuando una plurali
dad de entes concurren como creadores y perceptores de impuesto en un mismo
territorio; pero sin olvidar que los requisitos y condiciones a los cuales la Constitu
ción sujeta al ejercicio del poder tributario debe ser exigido tanto respecto al ele
mento subjetivo del hecho generador del impuesto como respecto a la base para su
cálculo. No otra puede ser la interpretación del artículo 14 del Código Orgánico
Tributario, específicamente lo relativo a la expresión “el Estado en las distintas
expresiones del Poder Público”, lo cual de suyo impone a partir del artículo 223 una
racionalidad en el ejercicio del Poder Tributario por parte de las entidades públi
cas de base territorial, todo dentro del marco general de nuestra ley general
tributaria.
44
EL C O D IG O O R G A N IC O TR IB U TA R IO Y LOS M EC A N ISM O S
D E C O R R E C C IO N M O N ETA R IA .28
Vid.. L e o n a rd o P a la c io s M á rq u c z ./L a im p o r ta n c ia d el C ó d ig o O r g á n ic o T r ib u ta r io e n el O r d e n a m ie n to J u r íd ic o
T r ib u ta r io e n B o le tín M e n s u a l d ¿ c irc u la c ió n p ú b lic a T o rre s . P la z Y A ra u jo A b o g a d o s , C a r a c a s , A g o sto , 1995. p p .
7 - 17. E n el re fe rid o tr a b a jo se^afializa la in flu e n c ia d e te rm in a n te d e la s re fo rm a s tr ib u ta r ia s y d e lo s p la n e s m a e s tro s
d e m o d e rn iz a c ió n d e la s A d m in is tr a c io n e s T r ib u ta ria s e x p e rim e n ta d a s e n lo s p a ís e s d e s a r r o lla d o s y, e n e s p e c ia l,
lo s ib e r o a m e ric a n o s , c ir c u n s ta n c ia q u e c o n s titu y e u n m a rc o d e re fe re n c ia o b lig a to ria p a r a e m p r e n d e r c u a lq u ie r
a p r o x im a c ió n al c o n o c im ie n to de la r e a lid a d fisca l d e la V e n e z u e la c o n te m p o r á n e a . Ig u a lm e n te se h a c e re v isió n d e
lo s a n te c e d e n te s d el C ó d ig o O r g á n ic o T rib u ta rio , así c o m o la n e c e s id a d d e c o d if ic a c ió n e n el D e r e c h o T r ib u ta r io y
la s c a ra c te rís tic a s d e la ley trib u ta r ia q u e n o s o c u p a , c o m o ley g e n e ra l tr ib u ta r ia d e n a tu r a le z a o rg á n ic a .
N V id.. M ic h a e l J. B o sk in y C h a r le s E. M c L u rc . Jr.. W o rld T a x R efo rm . C a s e S tu d ie s o f D e v e lo p e d a n d D e v e lo p in g
C o u n trie s . I n te rn a c io n a l C e rn e r fo r C c o n o m ic G ro w th . C a lifo r n ia . 1990.
45
ción y cobranza) y el desinterés en transform ar y adecuar la estructura legislativa a
las nuevas realidades económicas, políticas y socjales.
La inflación es el medio más expedito para financiar al Estado; la emisión inor
gánica de circulante, al igual que los tributos, implica que parte de los ingresos de
todos los ciudadanos se transfieren al Fisco; asi se convierte en un tipo de impuesto
con una naturaleza muy peculiar, lo que llevó a afirm ar al Premio Nobel de Eco
nomía, M ilton Friedm an lo siguiente;
Se trata del único tributo que puede ser introducido sin que
nadie deba refrendarlo mediante su voto. Ningún congre
sista se vio en la necesidad de levantarse y decir; “Yo voto por
la inflación”. Pero ello no significa que deje de tratarse de un
verdadero impuesto directo, doblado en los pedazos de
papel que, para pagar sus programas, el gobierno imprime.
Es tam bién un impuesto indirecto, porque, a medida que la
inflación avanza, el contribuyente se ve incluido en escalo
nes cada vez más elevados de la progresividad fiscal, con lo
que, sin necesidad de que la ley sea modificada, queda some
tido a mayores niveles impositivos30.
Además de las distorsiones señaladas, el uso recurrente en el presupuesto de
ingresos, derivados de los denominados “impuestos generales no legislados”,
entorpece la consecución de los fines del sistema tributario (“justa distribución de
las cargas según la capacidad económica", atención al principio de progresividad
“protección de la economía nacional” y “elevación del nivel de vida del pueblo”) y
conlleva irremediablemente a la inobservancia y violación de los principios consti
tucionales de la tributación (legalidad, certeza, progresividad y no confisca-
toriedad)31.
A lo anteriormente señalado, se adiciona la necesidad perentoria de buscar solu
ción al creciente e insostenible déficit fiscal, entendido en su m anera más amplia y
“en su definición convencional sobre una base de caja que mide la diferencia entre
los egresos totales del gobierno, incluido el pago de los intereses pero excluidos los
pagos de amortización sobre el acervo de la deuda pública, y los ingresos totales,
incluido el ingreso impositivo y no impositivo (...), pero excluidos los présta
mos”32.
Dicho de una m anera más sencilla y particularizada al caso venezolano; la
situación derivada por la caída de los ingresos petroleros, el crecimiento de la
población y el aumento incontrolado de la inflación, en la cual el gobierno gasta
más de lo que le efectivamente le ingresa.
46
La conjunción de todos esos factores se erigió en un escollo para el diseño de
políticas tributarias tendentes a la configuración de un sistema tributario racional
y eficiente que “capte y canalice adecuadamente los ingresos públicos hacia fines
de desarrollo y bienestar colectivo”.33
LA IN FL A C IO N Y SU IN F L U E N C IA EN E L SISTEM A TR IB U TA R IO
47
proteger el ingreso del Estado y su íeacaudación por la Administración Tribu
taria, de manera de hacerlo más eficiente y rendidor para el destino originario
e inherente a su naturaleza, como es el de sufragar los gastos públicos. En este
sentido, lo que se pretende es limitar, reducir o evitar las m anipulaciones de los
sujetos pasivos de las relaciones jurídicas tributarias de diferir el pago del
impuesto, ante acusados procesos de inflación, mediante el uso de m ecanis
mos de impugnación en sede administrativa o judicial, que benefician tal deci
sión tomando en cuenta la ponderación entre los costos de pagar o no pagar,
aprovechando los vacíos o deficiencias de la normativa general tributaria. Tal
decisión, que es lo que se conoce en el m undo hacendístico y tributario
moderno como el efecto Olivera-Tanzi36, es la pérdida que sufre el Fisco
Nacional por la diferencia acusada en el índice de precios al consumidor o
nivel de precios utilizados para la medición de la inflación, entre el momento
de la captación o recaudación efectiva de los impuestos y su causación, de
acuerdo a la normativa sustancial relativa a los aspectos temporales y sustan
ciales de los hechos imponibles.
Estas distorsiones de la inflación en la deuda tributaria, dependerán en mayor
o m enor medida del conjunto de correctivos adoptados por la legislación,
referida fundamentalmente a los sistemas de penalización o derecho tribu
tario sancionatorio, y a las bases de cálculo de los intereses de mora por deudas
líquidas y exigibles y su falta de pago dentro de los períodos correspondientes.
Igualmente el mayor o m enor efecto distorsionante o negativo de la inflación
en la deuda tributaria, dependerá del sistema de anticipo, detracciones o reten
ciones en las fuentes, de sistemas de devoluciones y de la eficiencia y eficacia
de la Administración Tributaria en efectuar las determinaciones de oficio,
conforme a las disposiciones del Código Orgánico Tributario. En este último
aspecto, el ordenam iento jurídico impositivo y la Administración Tributaria
en Venezuela ha dado pasos realmente interesantes en el período compren
dido entre 1989 y 1994, donde las disposiciones legales y reglamentarias de
impuestos directos como el Impuesto sobre la Renta, el Impuesto a los Activos
Empresariales han establecido sistema de anticipo, retención o causación
anticipada, con plazos más cercanos a comienzos del año o finalización del
prim er semestre, como en el caso del Impuesto sobre la Renta, con una norm a
tiva mucho más transparente y clara en lo que a tal deber público se refiere, o
del sistema del dozavo previsto en el Reglamento de la Ley del Impuesto a los
Activos Empresariales.
(ii) Por otro lado, en lo que respecta a la segunda vertiente de influencia distorsio
nante de la inflación en el sistema impositivo, nos referiremos a la parte corres
pondiente a los ingresos de los agentes económicos cuya incidencia negativa
48
afecta, en consecuencia, los ingresos tributarios. El efecto distorsionante de un
sistema impositivo que no incluya correcciones, sean éstos globales o parciales,
en las bases de imposición conlleva a que el gravamen se constituya., sobre
valores nominales y no reales, lo cual por supuesto trae problemas no solamente
sobre la medida de la capacidad contributiva real del contribuyente, sino el des
conocimiento de principios generales de imposición, como es la legalidad pro
piamente dicha, si se considera que la inflación es un tributo no legislado, y los
principios de igualdad y progresividad; efecto que en el caso específico de las per
sonas naturales, origina el fenómeno que se conoce como el “fiscal drag”, los con
duce a ir pasando de un tramo a otro en las tarifas progresivas, afectando la
equidad vertical del sistema. No debe olvidarse, que el efecto distorsionante de la
inflación, se da con mayor crudeza en los impuestos directos, que en los impues
tos indirectos, habida cuenta de la naturaleza compleja de la verificación de los
hechos imponibles. Lo que. en definitiva, persigue un sistema de corrección
monetaria o de ajustes por inflación, es el de buscarla uniformidad de la imposi
ción. El razonamiento, como lo afirma Calle Saiz, es así de simple: la inflación
supone un cambio en la carga fiscal real entre los diferentes contribuyentes; de
esta forma, el principio de la carga fiscal, que una en primera fase preocupa al
legislador se distorsiona y, desde este punto vista, los efectos de inflación, deben
neutralizarse con la finalidad de restablecer la estructura original de la
carga37.
En lo que respecta a las personas jurídicas, los efectos de la inflación sobre su
economía y su contabilidad pueden clasificarse con fines analítico, siguiendo los
trabajos de distintos autores que han escrito sobre el particular, de la siguiente
manera: a) efectos sobre los activos fijos y los activos circulantes, b) efectos sobre
los créditos y el activo líquido o disponibilidades financieras; y-c) efecto sobre el
pasivo del balance38.
En igual sentido, con una clasificación mucho más extensiva el autor español
Argamentería García, clasifica los efectos de la inflación en las personas jurídicas -
o en las empresas, viéndolo desde la óptica económica- de la siguiente manera: a)
efecto del poder adquisitivo de los salarios; b) efectos en la elaboración de activos;
c) efectos en las operaciones a plazos, sean financieras o estrictamente comer
ciales; d) efectos en las decisiones; e) efectos en la política presupuestaria de la
empresa; f) efectos en la planificación de la producción; g) efectos en la expansión
y mención de la empresa; h) efectos en su propio mercado de capitales y efectos en
la conquista de mercado; 1) efectos en las empresas marginales39.
Es dentro de este marco referencia, que debemos analizar las medidas adopta
das por el ordenam iento jurídico venezolano para hacer frente a las distorisiones.
que la inflación trae en la actividad financiera del Estado, específicamente, en la
49
vertiente de los ingresos tributarios en el período comprendido entre 1989 y 1994,
en el cual debe por supuesto incluirse las modificaciones experimentadas en
nuestra ley general marco tributaria, como es el Código Orgánico Tributario. Así,
podemos clasificar estas medidas siguiendo a Calle Saiz, en dos tipos de medidas
antiinflacionistas: en directas e indirectas40.
Las m edidas antiinflacionistas directas, entendidas éstas como disposiciones
fiscales promulgadas con la finalidad expresa de reducir o suprim irlos efectos de
la inflación sobre el sistema fiscal; entre estas medidas, nos encontramos (i) el sis
tema de ajuste por inflación incorporado por vez primera a la legislación vene
zolana con la reforma de la Ley de Impuesto sobre la Renta de 1991 y,
profundizada en cuanto a sus efectos al establecer un sistema global e integral, con
la reforma de 1994, que extiende el ajuste regular por inflación a los títulos valores,
cuya exclusión inexplicable en la Ley de 1991, constituyó ajuicio de Romero Muci,
una fuente de grave discriminación, sobre todo para las instituciones financieras,
cuya estructura de activos y pasivos se encuentra representada por estos instrum en
tos de muy variada naturaleza; exclusión que, además a juicio de este autor,
reducía el radio de cobertura del sistema corrector escogido, m inim izando el
esfuerzo corrector de la depreciación monetaria sobre los incrementos netos del
patrimonio;41 (ii) el establecimiento del sistema de corrección monetaria previsto
en el artículo 38 de la Ley del Impuesto al Consumo Suntuario y las Ventas al
Mayor, específicamente para los créditos fiscales derivados de la adquisición de
insumos representados en bienes y servicios por las empresas que se encuentran en
etapa operativas; (iii), la modalidad de unidades tributarias, fundamentalmente en
lo que corresponde a la parte de los ingresos de los agentes económicos, conforme a
lo previsto en el Código Orgánico Tributario (artículos 4 y 229) y (iv) el sistema de
corrección monetaria prevista en el parágrafo único del artículo 59 en lo que
corresponde a la reducción de los efectos distorsionantes en la inflación de la
deuda tributaria. Es sobre estos dos últimos aspectos que se centra nuestro trabajo
en este epígrafe que nos ocupa.
Entre las m edidas antiinflacionistas indirectas, entendidas como disposiciones
fiscales cuya finalidad primordial no es tener en cuenta la consecuencia de la infla
ción sobre el sistema fiscal, pero que de hecho contribuyen a la moderación o eli
minación de los efectos de la inflación, nos encontramos: i) las retenciones o
detracción en la fuente previstos en la Ley del Impuesto sobre la Renta y en el regla
mento parcial sobre la materia, y (ii) los anticipos o dozavo previstos en la Ley de
Impuesto a los Activos Empresariales y su Reglamento.
En este trabajo nos referimos, por razones de espacio, sola una de las medidas
directas incorporadas en la reciente reforma de nuestra ley general tributaria,
como son las unidades tributarias, reservándonos para próxima oportunidad el
tratamiento de la corrección m onetaria de los im portes determinados comple
m entariamente por la Administración Tributaria, una vez que los actos admi
nistrativos queden definitivamente firmes en sede administrativa o judicial.
50
DE LAS U N ID A D ES TRIBUTARIAS COMO MECANISMO
D E CORRECCION M ONETARIA
Una de las formas más importantes que, sin duda, se han experimentado en el
ordenam iento jurídico tributario en Venezuela en los últimos años, es el reconoci
miento por parte del legislador de los efectos distorsionantes que tiene la inflación,
no sólo en la parte del gasto del Estado para m antener el aparato de la actividad
prestataria de los servicios tendentes a la satisfacción de las necesidades que con
forman el bloque de intereses públicos, sino la vertiente de los ingresos y, entre
éstos de los de fuente tributaria en lo que respecta a la verificación de los principios
generales que inform an el sistema impositivo venezolano, específicamente aquel
que tiene que ver con la consulta de la capacidad contributiva y la naturaleza
progresiva de la totalidad del sistema, lo cual se garantiza fundamentalmente, por
el establecimiento de los impuestos directos y, entre éstos el impuesto sobre la
renta.
Así las cosas, si tomamos como ejemplo el impuesto sobre la renta en el caso
específico de las personas naturales, siendo nuestra imposición del tipo global en
donde el tributo se determina aplicando una escala de los distintos tramos de la
tarifa progresiva sobre el conjunto de rentas de una persona física, la inflación, si
no se toma en cuenta los efectos correctivos de su influencia desvastadora, puede
producir cambios significativos en la distribución de la carga impositiva entre los
distintos sujetos pasivos y un aumento de las recaudaciones, siempre y cuando no
varíen los porcentajes de evasión que se vienen experimentando hasta el momento
de la adopción de los correctivos. En tal sentido, cuando se aplica un impuesto
directo como el de la renta, la estructura conceptual legislativa establece mínimos
exentos, (artículo 51 déla Ley de Impuesto sobre la Renta, tarifa No. l.fracciónN o.
1), desgravámenes personales (artículo 61 Ley de Impuesto sobre la Renta) y reba
jas personales y familiares (artículos 63 y 64 de la Ley de Impuesto sobre la Renta) y
exenciones (artículo 15 de la Ley de Impuesto sobre la Renta), las cuales con
anterioridad a la reforma de la lev impositiva incom ento en 1994, eran expresadas
en valores monetarios. Los enriquecimientos obtenidos por las personas naturales
que excedían de tales montos, se les aplicaba una escala de tipo progresivo, que
iban variando según los tramos de la tarifa No. 1, tam bién definidos en valores
monetarios. En estos casos, si aumenta el índice de precios y crecen los ingresos
nominales, o monetarios aunque no suba el ingreso real, frente a una estructura del
impuesto personal como la nuestra, resultan rentas imponibles mayores en valores
monetarios que están sujetos a tasas marginales más altas; vale decir, que los suje
tos pasivos en calidad de contribuyentes reciben mayores ingresos nominales que
los hacían avanzando a tramos de la tarifa progresiva superiores.
En igual sentido, al aum entar los ingresos monetarios las personas naturales,
que antes no estaban sometidas a imposición en virtud de que sus enriquecim ien
tos no excedían de los mínimos exentos establecidos en la ley, podían pasar a estar
sometidas a gravamen como consecuencia del aumento de los índices inflacio
narios. El efecto inmediato de la ausencia de correctivos a la inflación, en la parte
de la tributación de las personas naturales, puede llevar a un aumento del rendi
miento del impuesto sobre la renta y un perjuicio en la ditribución de la carga tri
51
butaria violentando los principios constitucionales de la progresividad y de la con
sulta a la capacidad contributiva; situación que se traduce en una tasa efectiva de
impuesto mayor a la prevista en la estructura legal del impuesto, específicamente,
en lo referido a la definición del tipo o tarifa de gravamen impositivo, derivado de
un proceso o período de inflación acusado y de la ausencia de correctivos o ajustes
en las bases de imposición42.•
En otras palabras, podemos afirmar siguiendo las orientaciones del maestro italo
argentino Diño Jarach. que el fenómeno económico que se suele denom inar infla
ción tiene una influencia negativa y desvastadora no ya sobre los conceptos nor
mativos que atañen a la estructura y realización de la relación jurídica tributaria,
sino sobre el aspecto cuantitativo de los hechos imponibles y, especialmente, sobre
los parámetros que determinan el monto imponible43.
En este orden de ideas, nos encontramos que el legislador venezolano a partir de
1991, introduce una serie de correctivos o ajustes para tratar de evitar las distorsio
nes económicas de la inflación y, sobre todo para am inorar los efectos devasta
dores de la misma en la incidencia patrimonial en que la tributación consiste, de
m anera de preservar los principios constitucionales que inform an el ordena
miento tributario venezolano, incluyendo distintas medidas que van desde el
ajuste por inflación que permite como mecanismo de asignación de valores a los
fines que los bienes y servicios se liberen de los valores monetarios nom inales para
dar valores reales comparables entre sí fuera de los límites tradicionales de la
moneda44; y complementa ese sistema adoptado con las unidades tributarias, las
cuales inexplicablemente, no fueron incorporadas en las reformas del Código
Orgánico Tributario ni en la Ley de Impuesto sobre la Renta en 1991 y 1992, respec
tivamente como parte del plan maestro de reforma sometido a consideración del
Congreso de la República en el año de 1990.
Las unidades tributarias (U.T.) son magnitudes aritméticas que permiten
establecer (entre otras) las bases de imposición o de exención, de las alícuotas o
tipos impositivos, entre otros, de m anera objetiva haciendo posible la corrección
monetaria periódica de las mismas de m anera tal que las determinaciones cuanti
tativas de las cuotas o importes impositivos, am én de las sanciones pecuniarias, se
efectúen sobre base reales y no nominales. El Ejecutivo nacional en la Exposición
de Motivos y presentación del Proyecto de Reforma Parcial del Código Orgánico
Tributario, justifica la creación de la figura de las U.T. en la necesidad de “otorgar
permanencia y estabilidad en el tiempo a las cantidades en bolívares que se
establecen en las distintas leyes tributarias y m antener actualizados los valores
imponibles fijados para los actos y otros hechos gravados por tales leyes”45. En tal
sentido, se incorporó en el Código Orgánico Tributario algunas disposiciones rela
tivas a su creación y a la forma como éstas iban a ir fijándose anualmente, con el
objeto de hacer efectivo el sistema de corrección monetaria en los términos
señalados.
4- C f r . O r g a n iz a c ió n d e lo s E s ta d o s A m e ric a n o s O p . C it. p. 12.
D in o J a r a c h , F in a n z a s P ú b lic a s y D e re c h o T rib u ta rio . E d ito ria l C a n g a llo , B u e n o s A ires. 1985. p. 664.
44 Ib id p. 665.
45 R e p ú b lic a d e V e n e z u e la . M in is te rio d e H a c ie n d a . P ro y e c to d e L ey d e R e fo rm a T r ib u ta r ia . C a ra c a s ! 8. d e
ni^irzo. 1994.
52
En efecto, el Parágrafo Segundo del artículo 4° del Código Orgánico Tributario
establece que la U.T. por su carácter de determinación objetivo y de simple aplica
ción aritmética será reajustada por la Administración Tributaria. En el mismo sen
tido, el artículo 229 ejusdem establece que a los efectos tributarios se crea la U.T.
que se fija en el monto de un mil bolívares (1.000), haciendo la aclaratoria que en la
actualidad tomando en cuenta el índice inflacionario de 1994 fue fijada en un mil
setecientos bolívares (1.700). La base de determinación y creación de la U.T. de un
mil bolívares (1.000) se reajustará a comienzos de cada año por resolución de la
Administración Tributaria, previa opinión favorable de las Comisiones Perm a
nentes de Finanzas del Senado y de la Cám ara de Diputados del Congreso de la
República, sobre la base de la variación producida en el Indice de Precios al C on
sumidor (IPC) en el área metropolitana de Caracas, del año inmediatamente
anterior, que publicará el Banco Central de Venezuela antes del día 15 de enero de
cada año.
Uno de los primeros comentarios que puede esbozarse en relación a la creación
de las U.T., no solamente es en cuanto a su efecto positivo en la racionalización del
sistema impositivo, sino en lo relativo a su fijación por parte de la Administración
Tributaria, lo cual en nuestro criterio constituye un avanzado y vertiginoso proceso
de deslegalización del tributo. Por deslegalización del tributo vamos a entender, la
tendencia m arcada del ordenamiento jurídico venezolano de ir autorizando al
Ejecutivo Nacional para ir conformando, complementando o fijando algunos de
los elementos constitutivos (cualitativos o cuantitativos) del tributo. Lo anterior
mente afirmado, no conlleva a desconocer la facultad y posibilidad constitucional,
que tiene el Presidente de la República de conform idad con lo establecido en el
numeral 8o del artículo 190 de la Constitución de la República de poder dictar
medidas extraordinarias en materia económica y financiera lo cual, sin duda,
puede traducirse en la creación, modificación o supresión de los tributos dentro del
marco conceptual que impone el citado artículo y la normativa de naturaleza legal
que la ejecuta (numeral 3, artículo 2 del Código Orgánico Tributario).
Este proceso de deslegalización, es el producto de lo que algunos autores han
denom inado la crisis del principio de legalidad lo cual a juicio de Asorey tiene su
fuente en la actual crisis de los Parlamentarios, lo que en forma alguna demerita la
vigencia de la división de los poderes como instrumento para proteger los
derechos individuales46.
Por su parte, el autor español Villarroya, expresa que el principio de legalidad
queda ciertamente deteriorado cada vez que la fijación de los tributos se aparta, en
mayor o m enor medida, de la aprobación de los ciudadanos a través del órgano
representativo de la comunidad política; agregando que
Quizás sea necesario resignarse al deterioro, lo cual no signi
fica que se justifique cada uno de los atentados que, contra el
principio de legalidad se han producido y se producen.
5.3
Lo que sucede es que, en la actualidad, el planteam iento y
desarrollo de una política económica y social es incom pa
tible, probablemente, con la rigidez de las norm as legales
que no pueden prever la infinita variedad de aspectos que
aquella política ofrece; es incompatible con la lentitud que
supone la elabbración y discusión de las normas legales47.
En igual sentido, Neum ark reformula el principio de la tipicidad cerrada de la
legalidad tributaria, sosteniendo que los países europeos objeto de estudio de su
obra jubilar Principios de la Imposición, no hace falta la consagratoria en los tér
minos señalados, sino lo que materialmente importa del principio de la juridicidad
o la legalidad de los impuestos es la seguridad y la certeza como parte del postulado
de transparencia fiscal. En tal sentido, el maestro alem án sostiene lo siguiente:
Es un Estado de Derecho realmente democrático tampoco
está naturalm ente excluido que ciertas prescripciones, con
tenidas en leyes (ordinarias) o en reglamentos y similares,
infrinjan principios constitucionale^de rango superior. En
cuanto ocurra un caso así es evidente que se ha producido
una lesión si no de la legalidad sí de la “juridicidad de los
impuestos”. Ahora bien, el Estado de Derecho imperante
concede a los contribuyentes en general protección sufi
ciente contra tales violaciones. Basta m encionar que el Tri
bunal Constitucional Federal o, en su caso, el Tribunal
Federal de Hacienda han anulado, por razones materiales o
formales, obligaciones tributa rias ema nadas de leyes o regla
mentos por considerarlas incompatibles con la Constitución
de Bonn48.
Sin embargo, el establecer la posibilidad de que mediante actos administrativos
de naturaleza sub-legal puedan variarse elementos determinativos de los tributos o
definitorios de las bases de imposición constituye, en nuestro criterio, no obstante,
la flexibilidad activa, necesaria al procedimiento de gestión de las finanzas públi
cas evitando lo engorroso del proceso legislativo, un proceso preocupante de desle
galización que desnaturaliza la esencia del principio la legalidad tributaria “clave
de bóveda del edificio de fuente del Derecho Tributario”49, si no se preserva a todo
evento la seguridad y la certeza jurídica, que es lo que N eum ark define como trans
parencia fiscal50.
54
El principio de legalidad consagrado en el artículo 224 de la Constitución de la
República y desarrollado por el artículo 4o del Código Orgánico Tributario, exige
que todos y cada uno de los elementos del tributo deban estar definidos por ley, de
lo cual se desprende la vigencia de una suerte de tipicidad cerrada del principio de
legalidad que impone que el contenido o esencia estructural del tributo, esté defi
nido por ley. En este orden de ideas, cabria preguntarse, cuáles son los elementos
esenciales que configuran el tributo? En respuesta a esta interrogante, seguiremos
las orientaciones del citado autor español conforme a la cual debemos entender
comprendidos, en todo caso, los elementos determinantes de la identidad o identi
ficación de la prestación, así como los relativos a su entidad (o cuantificación). La
ley debe regular en que supuestos se origina el deber de pagar un tributo (hecho
imponible) quien está obligado a pagarlo (sujeto pasivo), cuánto hay que pagar
(base, tipo, cuota); quedando fuera del ámbito de aplicación de lá garantía del
principio de legalidad tributaria aquellos aspectos de la regulación relativo a ele
mentos procedimentales o formales propios de la ejecución de la ley (lugar del
pago, plazos, etc.), los cuales forman el ámbito típico de la normativa regla
m entaria51.
En tal sentido, la estructuración de un sistema^ributario moderno y racional, si
bien parte de la necesidad de configurarlo en un instrumento de política fiscal, ello
no significa el sacrificio de las garantías de los contribuyentes frente al ejercicio
abusivo del Poder Tributario (creación o modificación de tributos) y de la Potestad
Tributaria (entendida como las facultades de la Administración de concretar e
individualizar el mandato general y abstracto de contribución previsto en las leves
impositivas), por razones sustancialmente económicas y financieras, de cobertura
o recaudatorias.
Así las cosas, en nuestro criterio, si bien el legislador tributario busca alternati
vas que permitan que la legislación pueda ir poco a poco ajustándose a los fenóme
nos de las modernas economías, permitiendó que la política tributaria actúe como
regulador de la política coyuntural, variando la estructura y esencia de los tributos,
debió, en consecuencia, establecer que la variación de las Unidades Tributarias
conforme al Indice de Precios al Consumidor (IPC) se estableciera, al igual que la
alícuota del impuesto a las ventas al mayor en la Ley Anual de Presupuesto, ello en
virtud de las siguientes razones:
i) Porque es la Ley de Presupuesto, desde el punto de vista jurídico fcrmal una
Ley, en la que puede materializarse el principio de legalidad tributaria en
cuanto a la determinación cuantitativa del hecho imponible y el estableci
miento del valor corregido por inflación de la unidad tributaria, lo cual en
forma alguna puede llevara sostenerla tesis conforme a la cual la Ley de Presu
puesto es el instrumento ad hoc para la creación, modificación o supresión de
tributos. Es simplemente la posibilidad de evitar lo engorroso del procedi
miento legislativo ordinario y garantizar la plena eficacia de las medidas
antiinflacionistas directas.
Ib itL p p . 43-44
55
ii) Permite la certeza y la seguridad jurídica, por cuanto el contribuyente puede
saber con antelación el monto de la corrección de la unidad tributaria, que per
mite determinar, sin menoscabo de sus derechos, sus obligaciones y deberes
formales, evitando lo que ha sucedido en esta primera etapa de aplicación de
las Unidades Tributarias, donde el SENIAT requirió en fecha 20 de febrero de
1995 a las Comisiones Permanentes de Finanzas del Congreso, “la opinión
favorable (...) para fijar el M onto de la Unidad Tributaria a que se refiere el
Código Orgánico Tributario (COT), en la cantidad de UN MIL SETECIEN
TOS BOLIVARES (Bs. 1700,00)”, (...) “como quiera que la variación del IPC del
año de 1994 fue de 70.8 es por lo que nos dirigimos a esa Comisión a objeto de
que nos autorice a emitir la correspondiente Resolución...”52, lo que originó un
enfrentamiento entre el Presidente de la Comisión Permanente de Finanzas de
Diputados y las autoridades tributarias trayendo como consecuencia la publi
cación y eficacia tardía de la variación de las Unidades Tributarias, circunstan
cia que ha traído incertidumbre entre los sujetos pasivos y, en general, de los
agentes económicos, al punto que algunos han sostenido la posibilidad y una
aplicación retroactiva del acto administrativo mediante el cual se fija el valor
corregido de la Unidad Tributaria53.
En efecto, quienes propugnan esa tesis, sostienen que de acuerdo con lo estable
cido en el artículo 10 del Código Orgánico Tributario las disposiciones adm inistra
tivas de carácter general se aplicarán desde la fecha de su publicación oficial, lo
cual impone que la U nidad Tributaria corregida monetariamente, es sólo aplicable
y exigible a partir de la publicación del acto administrativo correspondiente en la
Gaceta Oficial de la República de Venezuela. Tal circunstancia en los impuestos
directoSj como es el caso del Impuesto sobre la Renta, donde el gravamen se deter
mina y líquida por períodos, laTJñidad como elemento determinativo de la cuantía
de la obligación tributaria, una vez ajustada o corregida monetariamente sólo es
aplicable desde el prim er día del período del respectivo contribuyente que se inicie
a partir de la publicación de la referida disposición general o, si se quiere, del acto
parlam entario emitido conforme lo establecido en el artículo 229 del Código Orgá
nico Tributario.
No obstante, lo respetable del criterio expuesto, creemos que la aplicación de la
U nidad Tributaria a partir del Io de enero de 1995 no constituye una aplicación
retroactiva ni del acto administrativo correctivo de las Unidades Tributarias ni de
los actos parlamentarios emitidos para su aprobación. En efecto, siendo que el
hecho imponible o generador de la obligación del pago de impuesto es un hecho
complejo, que se materializa en un ejercicio fiscal coincidente, en la mayoría de los
casos, con el año civil lo cual equivale decir que el proceso de conformación m úl
tiple del hecho imponible, como es la obtención de la renta, se inicia el Io de enero y
culm ina el 31 de diciembre, de m anera que, la U nidad Tributaria, una vez corre
gida. siempre que se de dentro del ejercicio fiscal debe ser aplicada para la determi
nación del enriquecimiento neto gravable de los sujetos imponibles.
56
De aceptarse la aplicación retroactiva de la Unidad Tributaria se estaría acep
tando el ejercicio de una potestad discrecional por parte de la administración tri
butaria, que por razones de conveniencia recaudatoria pudiera abstenerse de
efectuar la corrección monetaria correspondiente como medida antiinflacionista
directa incorporada por el legislador para evitarlas distorsiones de este fenómeno
en el sistema tributario. Por el contrario, la facultad de corrección monetaria de las
Unidades Tributarias conferidas a la administración, es una potestad reglada, no
discrecional, que impone a su vez a las Comisiones Permanente de Finanzas la
emisión del acto parlamentario confirmatorio, siempre y cuando la Adm inistra
ción Tributaria se ajuste a la metodología de corrección prevista en el artículo 229
del Código Orgánico Tributario.
No debe olvidarse, que los sistemas de ajuste o corrección monetaria deben ser
permanentes a los fines de que la tributación recaiga sobre capacidades reales y no
nominales de contribución garantizando la progresividad del sistema y la justa
distribución de la carga impositiva. Lo contrario, sería desconocer la presencia per
manente de la inflación en nuestra economía y finanzas públicas, atribuyéndole
un carácter momentáneo, que permitiría la transitoriedad de la corrección de sus
efectos distorsionantes y, por consiguiente, avalando una discrecionalidad
proscrita a la Administración Tributaria, conforme se infiere del artículo 5 del
Código Orgánico Tributario. Igualmente se evidencia, el carácter perm anente y,
porque no decirlo, automático del ajuste de las Unidades Tributarias en el hecho
de haberse adoptado el Indice de Precios al Consumidor, y no otro índice o correc
tor inflacionario.
En definitiva, para garantizar “la perm anencia y estabilidad en el tiempo a las
cantidades en bolívares que se establece de las distintas leyes tributarias y m ante
ner actualizado los valores imponibles fijados para los actos y otros hechos grava
dos por tales leyes”, debemos concluir que el ajuste o corrección de las Unidades
Tributarias comporta las siguientes características:
a) Es permanente, por lo que debe efectuarse todos los años.
b) Es una facultad reglada de la Administración Tributaria, lo cual de suyo excluye
toda posibilidad de abstención de efectuarla por razones de conveniencia
recaudatoria.
c) Los actos parlamentarios emitidos por las Comisiones Permanentes de Finan
zas del Senado y de la Cám ara de Diputados tiene la naturaleza de confirma
torios, lo que equivale a decir, que tampoco a esos órganos parlam entarios les
está facultado desaprobar o abstenerse de emitir los correspondientes actos, por
razones de conveniencia política; salvo en los casos en que la Administración
Tributaria haya incurrido en error material o no sujeta a la metodología de
corrección prevista en el artículo 229 del Código Orgánico Tributario.
d) El no aceptar lo expuesto con anterioridad, es alentar la ¡nequidad, la regresivi-
dad y la tributación excesiva en el conjunto de exacciones vigentes, especial
mente, las referidas a la imposición a la renta, reduciendo el valor real de la
exención de base o mínimo exento, de los desgravámenes y rebajas personales,
incrementando el nivel de los ingresos reales por tal concepto, y modificando la
57
distribución de la carga fiscal por tramo de la 1arda No. 1 en la imposición a la
renta de las personas naturales.
iii) Evitaría conflictos innecesarios con las Comisiones Permanentes de Finanzas
del Senado y de la Cám ara de Diputados, quienes por desconocimiento de la
esencia de la Unidad Tributaria, como medida antiinflacionista directa o, por
razones de índole político, pudieran en un momento determinado abstenerse
de emitir los actos parlamentarios confirmatorios, necesarios para la eficacia
de los ajustes o correcciones experimentadas en las Unidades Tributarias. En
este sentido, conviene traer a colación lo afirmado por Jellinek, en cuanto a
que:
La Ley del Presupuesto se diferencia de cualquier otra ley, desde el momento en
que su aprobación constituyen un acto necesario, un acto que no es un derecho
sino un deber... no es un acto de legislación material, sino de adm inistración-
no contiene normas jurídicas sino cifras; su objeto no es limitar recíprocamente
las esferas de libertad de los distintos sujetos jurídicos, sino regular la actividad
económica del Estado... no solamente pertenece a las leyes de contenido obliga
torio. sino que además su establecimiento viene exigido por la ley54.
De lo afirmado, por el citado tratadista, se desprende a juicio de Casado, que no
existe derecho alguno de las Cám aras a rechazar el presupuesto, sino únicamente
la facultad de introducir en él modificaciones dentro de ciertos límites55
iv) Permitiría una mayor racionalización de las finanzas públicas al m antener la
arm onía entre la política fiscal, la política tributaria y la política monetaria,
utilizando para ello un único instrumento básico, más no exclusivo, como lo es
la Ley de Presupuesto.
V) Permitiría, igualmente, contar con un mecanismo de arm onización entre la
imposición directa y la imposición indirecta, en cuanto que en un mismo
instrumento se establecerían las bases de imposición de la primera, y las alícuo
tas o tipo de la segunda.
LA C O M PEN SA C IO N C O M O M E D IO DE EX TIN C IO N
DE LA O B LIG A C IO N TR IB U TA RIA
Uno de los títulos más importantes del Código. Orgánico Tributario como ley
general o marco referencial ineludible del ejercicio del poder y la potestad tribu
taria. es sin duda el Título Segunda, relativo a la obligación tributaria. Este último
titulo, en sus distintos capítulos y secciones sufrió importantes modificaciones en
lo que respecta al domicilio fiscal y a los medios extintivos de la obligación tribu
taria, específicamente en lo relacionado al pago y la compensación; así como lo
relacionado al cálculo de los intereses de mora y al establecimiento de un sistema
de corrección monetaria. Resulta pues evidente, la importancia del tratamiento de
este título, por cuanto el mismo sistematiza el conjunto de normas referidas al
58
Derecho Tributario material, entendido como el conjunto de normas que discipli
nan el tributo y las relaciones jurídicas accesorias, vinculadas lógicamente a su
existencia56
En definitiva, este Título II relativo a la obligación tributaria, está integrado por
las normas tributarias de carácter material, es decir, aquellas que prevén y regulan
los elementos estructurales de la obligación tributaria, su contenido y su existencia,
siendo por tanto, el ámbito de actuación propio del principio de legalidad o reserva
legal, poniendo en evidencia la importancia y el interés docente y práctico de dis
tinción entre los distintos contenidos del Derecho Tributario.57
En este orden de ideas, la exposición de motivos del proyecto de Código Tribu
tario de Venezuela al resaltar la importancia de este título II afirma que el mismo
“contiene un conjunto de normas de singular importancia, que definen la
naturaleza y alcance de la obligación tributaria, sus diversos elementos, los medios
de extinción y algunas otras disposiciones complementarias.58
En consecuencia pues, podemos afirm ar siguiendo a Ferreiro, que no parece
difícil entender el protagonismo que en relación al estudio de la obligación tribu
taria se asume en el Derecho Tributario. Pues parece obvio que si el tributo se con
figura jurídicam ente como una obligación, el estudio de ésta concreta relación
obligatoria, debe ocupar el centro del estudio jurídico del tributo".59
A los efectos del presente estudio y del análisis de las disposiciones del Código
Orgánico Tributario, que se nos han asignado para su correspondiente análisis a la
luz de la reforma impositiva de 1994, producto de la propuesta de M odernización y
Reforma del Sistema Tributario presentado al Congreso de la República en fecha
8 de marzo de 1994 por el Ejecutivo Nacional por órgano del Ministro de Hacienda
Dr. Julio Sosa Rodríguez, conocida como Plan Sosa, nos concretaremos al análisis
de las disposiciones relativas a la compensación, específicamente del artículo
46.
Existen diversos modos de poner fin a la obligación tributaria como lo afirma
Giuliani Fonrouge, pero su cumplimiento es la forma ordinaria de extinción, como
ocurre en las relaciones de Derecho Privado.60
A la extinción de la obligación tributaria, como lo asienta Ramírez Cardona, se
pueden aplicar los mismos modos consagrados por la ley civil para la extinción de
las obligaciones privadas, con las salvedades de que no sean incompatibles con la
índole de esta obligación de Derecho Público y que sean admitidos por la ley fis
cal.61 Esos modos reconocidos por el Código Orgánico Tributario son los siguien
59
tes: (i) el pago; (ii) la compensación; (iii) la confusión; (iv) (v) remisión;
(vi) la declaratoria de incobrabilidad y la prescripción y (vii) la transacción.
En lo que respecta a los otros medios extintivos de la obligación previstos en la
legislación civil, como son la pérdida de la cosa y la novación, las mismas no son
aceptadas por cuanto el primer modo o extinción de la obligación tributaria sola
mente sería aceptable en los casos en que la prestación tributaria fuese en especie y
no una prestación dineraria y, en el segundo modo o medio de extinción, la misma
es incompatible con la naturaleza y esencia de la obligación tributaria, puesto que
ésta en los términos del artículo 14 del Código Orgánico Tributario tiene su fuente
irreductible en la ley, es decir, es ex lege..
En todo caso, como ha escrito el maestro español Sainz de Bujanda,
Es evidente que ambas clases de normas -las contenidas en
la ley general tributaria (Codigo Orgánico Tributario) y las
contenidas en la ley civil (Código Civil) - son, muchas veces,
difíciles de refundir en una disciplina unitaria. Esto se hace
patente si tenemos en cuenta los distintos principios coordi
nadores de lo que ambos sistemas puedan responder. Pero
esto no es un obstáculo insalvable: Cuando tratamos de
determ inar la disciplina concreta a la que se haya sometida
la obligación tributaria, las normas del Código Civil apare
cen ilum inadas con nuevo espíritu, respondiendo a los fines
que la disciplina de la relación persigue. Tiene entendido,
cuando se trate de integrar las normas jurídicos tributarias
en la disciplina general de las relaciones obligatorias, lo que
se ha de fijar es la concreta disciplina de lá relación. Estas’
consideraciones tiene u n a especial virtualidad en er
ám bito de la extinción de la obligación trib u taria. E n
efecto, es patente com o la extinción es-regulada po r el
legislador tributario com o norm as fragm entarias, que
sólo a d q u ieren pleno sentido cu an d o se integran en la
norm ativa general co ntenida en el Código Civil.62
En este orden de ideas en que debe atenderse al contenido del artículo 46 del
Código Orgánico Tributario, que establece la compensación como medio o modo
de extinción de la obligación tributaria en el Derecho Venezolano, sobre todo a
raíz de la última reforma del Código Orgánico Tributario donde existen ciertas
lagunas y contradicciones las cuales no pueden ser resueltas y atendidas dentro de
toda la dogmática constitucional, si no se tiene presente los documentos y antece
dentes históricos, que conforman la voluntad del legislador, y los principios
generales que este instituto tiene en el ordenam iento jurídico venezolano.
El artículo 46 del Código Orgánico Tributario establece lo siguiente:
A rtículo 46.- La compensación extingue de pleno derecho y
hasta su concurrencia, los créditos no prescritos, líquidos y
b.-En segundo lugar, debe utilizarse por el intérprete el dato lógico, relacionando
62 F e m a n d o S a in z d e B u ja n d a . L e ccio n e s d e D e re c h o F in a n c ie ro . 9 n a . E d ic ió n . U n iv e rs id a d C o m p ú te n s e M a d r id
in n i _ 101 ‘
60
en abstracto, las diversas partes de la norma y aplicando los conocidos aforis
mos y reglas lógicas de interpretación acuñados por la práctica jurídica.
c.-Asimismo, en Derecho Tributario es especialmente importante el dato ideoló
gico, constituidos por los fines que el legislador se propuso alcanzar con el
precepto.
d.-Debe utilizarse el dato histórico de la interpretación en la interpretación de la
ley fiscal, analizando las circunstancias de lugar y tiempo en que la ley se pro
mulgó y la génesis de su elaboración.
En este sentido, la interpretación ecléctica del Parágrafo Primero del artículo 46,
en los términos expuestos nos lleva a los siguientes corolarios:
(i) Que la compensación es procedente como medio de extinción de las obligacio
nes tributarias principales del impuesto al consumo suntuario y las ventas al
mayor, al igual que en el resto de las especies tributarias.
(ii) Que la intención del legislador no fue proscribir la compensación en los casos
del impuesto al consumo suntuario y a las ventas al mayor, sino ratificar el
contenido de su artículo 29 a los fines de evitar, que los contribuyentes ordi
narios ante el vacío de norma expresa en el Código Orgánico Tributario, utili
zarán el excedente de impuesto soportado en las adquisiciones de insumos,
atribuyéndole la naturaleza de créditos líquidos y exigibles a los efectos de
compensar al momento en que deban cumplir con la obligación de pagar otros
tributos o sus accesorios.
No debe olvidarse el lector, que las discusiones precedentes a la aprobación del
Decreto Ley mediante el cual se creó el Impuesto al Valor Agregado, hecho acae
cido el 16 de septiembre de 1993, los técnicos de la Coordinación Legal de la
reforma tributaria y algunos de los asesores externos, que conform an la Comisión
Redactora de las Leyes Fiscales de la Reforma Tributaria de aquél año, manifes
taron su preocupación ante la posibilidad de que los contribuyentes ordinarios
pudieran hacer un uso indebido de los créditos fiscales obviando, su naturaleza
técnica de elemento determinativo de la obligación tributaria, para lo cual proce
dieron a la redacción del artículo 30 del Decreto Ley correspondiente, que se repite
ahora signado con el número 29, con el objeto de frenar tal posibilidad. Posterior
mente, en las discusiones técnicas realizadas en el marco de la Ley H abilitante de
1994, estuvo presente en la idea de atribuir mayor jerarquía a la disposición conte
nida en el artículo 29 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, con su inclusión en
el cuerpo normativo del Código Orgánico Tributario evitando de esta m anera la
procedencia del criterio conforme al cual los créditos fiscales-IVA podrían ser
objeto de compensación, en virtud de que nuestra ley general tributaria no con
sagraba un supuesto de prohibición, en el que pudiera encadenarse tal situación, y
dado que ella es la única que de conformidad con el artículo 4 ejusdem puede
establecer los medios extintivos de la obligación tributaria, cualquier disposición
de las leyes impositivas especiales, distintas o contrarias a las en ellas previstas,
resultarían ineficaz.
De tal manera, supongamos que un contribuyente ordinario ha efectuado
importaciones de bienes o de servicios o adquisiciones en el mercado interno
61
de insumos en un monto considerablemente m ayoral total de montos efectuados,
los créditos fiscales que no haya podido utilizar en el período de imposición men
sual de que se trate podrá traspasarlos mes a mes hasta su completa utilización o
deducción, conforme lo establecido por el artículo 36 de la Ley del Impuesto al
Consumo Suntuario y a las Ventas al Mayor. Ahora bien si ese contribuyente ordi
nario, por el contrario, ha efectuado más ventas de bienes o prestaciones de servi
cios, generando mayor débitos fiscales que créditos fiscales, una vez efectuado la
determinación del impuesto mediante el sistema de impuesto contra impuesto,
tantas veces señalado, el importe impositivo puede ser cubierto mediante la com
pensación derivada de créditos no prescritos, líquidos y exigióles de otros tributos.
Lo que sí resulta jurídicam ente improcedente es que el contribuyente ordinario al
adquirir insumos de otros contribuyentes ordinarios y éstos emitan la factura,
mediante la cual se procede a la repercusión del impuesto causado con la opera
ción, pretenda cancelar el importe correspondiente con créditos líquidos y exi
gióles, ello por cuanto no estaría verificando uno de los requisitos subjetivos como
lo es el que se trate del mismo sujeto pasivo - dado que el adquirente, en ese instante
donde se verifica la hipótesis de incidencia, no actúa como contribuyente ordi
nario del impuesto, sino como un consumidor que está obligado a soportar el
impuesto, evidenciando el doble carácter de derecho y obligación del fenómeno
traslativo conocido como repercusión.
En otro orden de ideas, debemos rechazarla tesis conforme a la cual el contribu
yente ordinario del impuesto al consumo suntuario y a las ventas al mayor al
m omento de efectuar la declaración y pago del impuesto, dentro de los quince (15)
días hábiles siguientes al vencimiento del período de imposición, le está vedado el
ejercicio del derecho a compensar en los términos expuestos, en virtud de que se
trata, no de un contribuyente propiamente dicho en los términos del artículo 22 del
Código Orgánico Tributario, sino un agente de percepción especial del tributo, a
quien sólo le corresponde recaudar y pagar anticipadamente - éstos en los eslabo
nes de la cadena de comercialización distinto al nivel de detallista - el impuesto,
que, en definitiva, va a cancelar el consumidor final.
Tal posición debemos rechazarla contundentemente, por cuanto se estaría con
fundiendo la esencia de varios sujetos pasivos como sería los contribuyentes, los
responsables y los sustitutos. El contribuyente ordinario es como su nombre lo
indica, el agente económico que realiza el impuesto y es la persona que en defini
tiva indica la legislación impositiva para enterar el impuesto ante las oficinas
recaudadoras o ante la propia Administración Tributaria (artículos 40 del Código
Orgánico Tributario y 60 del Reglamento de la Ley de Impuesto al Consumo Sun
tuario y a las Ventas al Mayor. En definitiva, la existencia de la repercusión en los
términos del artículo 27 de la Ley del Impuesto al Consumo Suntuario y a las Ven
tas al Mayor, aval la tesis conforme a la cual, en m ateria de sujetos pasivos en cali
dad de contribuyentes en la imposición indirecta, debe hablarse siempre de
contribuyentes de derecho como únicos obligados jurídicos el pago de la deuda tri
butaria y obligados a cum plir con las demás obligaciones y deberes formales ati
nentes a la determinación y recaudación del im puesto72.
L e o n a r d o P a la c io s M á r q u e z . L o s S u je to s P a s iv o s en e l lm p u e s t o a l C o n s u m o S u n tu a r io y a la s V e n ta s a) M ay o r. L as
E x e n c io n e s y la s N o S u je c io n e s en R ev ista (Je D e re c h o T r ib u ta r io N o . 65. C a r a c a s . 1994. p p . 7-8.
62
De tal manera, constituye un argumento baladí, jurídica y técnicamente impro
cedente el sostener la improcedencia de la compensación entre impuestos directos
e indirectos, bajo la premisa de que el impuesto a ser enterado por el contribu
yente ordinario no le pertenece, por tratarse de un simple agente perceptor. Más
aún la improcedencia de esta tesis se evidencia en lo afirmado por González
Sánchez en cuanto a que, los hechos imponibles en la legislación de los impuestos
a las ventas del tipo valor agregado, van a estar referidos a los agentes económicos
que realizan la actividad o hechos jurídicamente relevantes, del cual depende el
nacimiento del devengo o crédito tributario, la base imponible o de cálculo y la
cuota son cantidades atribuidas a esos sujetos imponibles73. De esta manera, si
bien el impuesto por plurifásico no acumulativo que es, la carga impositiva final la
soporta el consumidor final, no es menos cierto que la protaslación o traslación
jurídica, la realiza el contribuyente, siendo una de sus obligaciones-derecho más
importante, lo cual lo hace ser el centro de imputación jurídcia más relevante a los
efectos de la tributación.
63
Ley de Presupuesto conforme a lo previsto parágrafo primero del artículo 4 del
Código Orgánico Tributario, se traduciría en una doble o múltiple imposición:
(i) por un lado el pago del impuesto al consumo suntuario y a las ventas al mayor -
no recuperable por lo demás- en Venezuela una vez ocurrido el hecho generador y,
por la, otra, el pago del impuesto (IVA o el que haga las veces) una vez que los mis
mos lleguen a las zonas habilitadas como aduanas en los países de destino. Si por
el contrario, se dispensan del pago del impuesto a las ventas de exportación, los
exportadores no podrían recuperar el impuesto al consumo suntuario y las ventas
al mayor soportado por las adquisiciones de bienes y recepción de servicios en cali
dad de insumos mediante el sistema de débitos y créditos, sino a través del precio
mediante la imputación del impuesto como elemento del costo, lo cual lo colocaría
fuera de competencia con productos equivalentes o similares producidos en el país
de destino; además de estar sometido al pago del IVA o su equivalente una vez
ocurrida o verificada la importación en el país de destino.
En igual sentido, el impuesto al consumo suntuario y las ventas al mayor, es un
tributo que iguala la carga fiscal de los productos im portados y los nacionales.
Esta característica es una consecuencia de la anterior; la ley impositiva especial en
referencia, somete a sus disposiciones y, en consecuencia, a la misma carga imposi
tiva que soportan la transferencia de bienes y prestaciones de servicios nacionales
a los provenientes del exterior, ello supone, la descarga del impuesto que afecta el
costo de los bienes y servicios exportados, y la referida estructura técnica facilita la
determinación de la carga a im poner o del impuesto descargable, respectivamente,
lo que evita las distorsiones en las condiciones de competencia entre bienes nacio
nales y foráneos75.
En este orden de ideas, la Ley del Impuesto al Consumo suntuario y las Ventas al
Mayor estableció un mecanismo de devolución o reconocimiento del impuesto
soportado a los exportadores. Si bien, el sistema adoptado por el legislador no es el
más expedito ni el más acorde por los adoptados por las m odernas Administracio
nes Tributarias a nivel internacional y con la protección que se le debe brindar a
los exportadores, además de afectar financieramente a los interesados, sí consti
tuye un mecanismo que permite obtener la devolución del impuesto soportado,
aún cuando financieramente.
En efecto, establece el artículo 37 de la ley lo siguiente:
A rtículo 37.- Los exportadores que sean contribuyentes ordinarios tendrán
derecho a recuperar el impuesto que hubieran soportado por los insumos represen
tados en bienes y servicios adquiridos o recibidos con ocasión de su actividad de
exportación. Igual derecho tendrán respecto del impuesto a que se refiere este
Decreto, por lo pagado al im portar bienes muebles para el mismo objeto.
Si los exportadores efectuaren tam bién ventas en el país, sólo tendrán derecho a
la recuperación de los impuestos relativos a las ventas externas, aplicándose a estos
efectos, si no llevaren contabilidades separadas unas de otras, el sistema de
prorrata entre las ventas internas y externas efectuadas durante un período, en que.
64
para el caso de la primera solicitud de devolución, se considere el total de las ventas
realizadas en los tres (3) meses anteriores al período de imposición o en los meses
transcurridos desde entrada en vigencia de este Decreto, según cual de ellos sea
menor, y para las solicitudes siguientes, las efectuadas durante el período trans
currido desde la última solicitud de devolución. En todo caso, el impuesto recu
perable conforme a este artículo no podrá exceder de la alícuota impositiva
aplicable a la correspondiente base imponible de los bienes o servicios objeto de la
exportación utilizada para el prorrateo.
La recuperación del impuesto soportado por los exportadores podrá efectuarse,
previa solicitud a la Administración Tributaria, de la siguiente manera:
a) M ediante la emisión de certificados especiales por el monto del crédito recu
perable. Los referidos certificados podrán ser empleados por el contribuyente
para el pago de tributos, intereses, multas, costas procesales y cualquier otro
accesorio de la obligación tributaria principal. De igual manera, podrán ser
objeto de cesión en los términos del Código Orgánico Tributario.
b) M ediante el reintegro de las cantidades representativas del crédito fiscal corres
pondiente aplicándose para ello el mismo procedimiento administrativo pre
visto en el Código Orgánico Tributario para le repetición de tributos
indebidamente pagados.
La Administración Tributaria, por órgano de la unidad administrativa corres
pondiente, deberá decidir sobre la solicitud presentada en los términos previstos en
este artículo en un plazo no mayor de sesenta (60) días continuos, contados a partir
de la recepción de la respectiva solicitud. Si ella no es resuelta en el m encionado
plazo, el interesado podrá proceder a la compensación en los términos previstos e n ,
el Código Orgánico Tributario.
En el caso que el contribuyente exportador ofrezca fianza suficiente que cubra el
monto del impuesto a recuperar, la Administración Tributaria deberá decidir
sobre la citada solicitud en el plazo de cinco (5) días hábiles de formulada la
misma.
El presente artículo será igualmente aplicable a los industriales y comerciantes
de productos exentos que exporten total o parcialmente los bienes o servicios pro
pios de su giro o actividad comercial, siempre y cuando estén inscritos en el registro
de contribuyentes de este impuesto.
Lo extenso del artículo transcrito y su compleja redacción, impone efectuar una
sistematización a fin de establecerlas máximas, que conforma el sistema adoptado
por el legislador patrio; así de su lectura se desprende el siguiente principio:
i) Que todos los exportadores que sean contribuyentes ordinarios tienen derecho
a recuperar el impuesto que hubieren soportado por la adquisición de bienes y
servicios necesarios para la actividad de exportación, independientemente que
los bienes que sean objeto de exportación estén o no gravados o exentos.
ii) En los casos de exportadores que realicen ventas internas y ventas al exterior la
recuperación el impuesto se hará mediante el sistema de prorrata entre las ven
tas internas y externas efectuadas durante un período, en que para el caso de la
65
primera solicitud de devolución, se considere el total de las ventas realizadas en
los tres meses anteriores al período de imposición o en los meses (mayo, junio y
julio) transcurridos desde la entrada en vigencia de este Decreto, según cual de
ellos sea menor. En los casos de solicitudes siguientes, es decir, sucesivas a la
primera, el sistema de prorrata se efectuará entre las ventas internas y externas
efectuadas durante el tiempo transcurrido a partir de la última solicitud de
devolución de impuesto.
De cualquier forma el impuesto recuperable en la norm a transcrita no podrá
exceder de la alícuota impositiva aplicable a la correspondiente base imponible
de los bienes o servicios objeto de la exportación utilizada para el prorrateo, es
decir, que la alícuota que va a servir de parám etro para la devolución va a ser la
alícuota impositiva vigente al momento de efectuarse la exportación. Así si por
ejemplo, un contribuyente ordinario del impuesto, efectúa una exportación
para los meses de noviembre y diciembre de 1995, períodos impositivos en el
cual la alícuota impositiva ha sido del 12-5%, sin embargo, supongamos, que a
partir del Io de enero de 1995 fecha de entrada en vigencia de la Ley de Presu
puesto Fiscal para el Correspondiente ejercicio fiscal, la alícuota impositiva de
conform idad con, lo establecido en el Parágrafo Prim ero del artículo 4o del
COT, se establece en catorce por ciento (14%); en consecuencia, al momento de
efectuar, su solicitud de devolución de impuesto en enero de 1995, la devolución
del impuesto correspondiente a los insumos adquiridos en los períodos fiscales
en que se realizó la actividad de exportación, el impuesto se le devolverá en base
al doce punto cinco por ciento (12.5%), y no al catorce por ciento (14%) vigente
para la fecha en que se efectúa formalmente la solicitud.
iii) Los mecanismos de devolución del impuesto soportado por los exportadores
son los siguientes:
El reintegro directo de las cantidades pagadas por concepto de IVA para lo
cual los interesados deben dirigir una representación por ante la Gerencia de
Recaudación del Servicio Nacional Integrado de Adm inistración (SENIAT).
Si bien nade dice el legislador en relación al procedimiento aplicable para la
sustanciación y proveimiento de la solicitud de reintegro, somos del criterio
qué a tales efectos debe seguirse las disposiciones adjetivas del Código Orgá
nico Tributario relativas a la repetición o restitución de lo pagado indebida
mente por tributos, intereses, sanciones y recargos (artículos 177-84). Es
importante tener en cuenta, que en este último caso, no se trata de la devolu
ción de impuestos ilegales o indebidos, donde, como lo asienta Corral
Guerrero, el hecho generador de esta clase de devolución está constituido por
el ingreso indebido, y en su producción se distinguen dos etapas, totalmente
diferenciadas una de la otra: (i) el pago de la obligación tributaria aparente y
(ii) la declaración de su ilegal76
Se trata más bien, de una devolución de impuestos legales, en que el hecho
generador de la devolución está constituido por dos etapas sucesivas: (i) un
pago legítimo, es decir, conforme a derecho como es el deber de soportar el
76 L. Corral Guerrero. El Derecho del Contribuyente a 1^ Devolución. Edersa. Madrid. 1977. pp. 275 y ss.
66
impuesto repercutido en las transferencias de insumos, y (ii) un hecho pos
terior al nacimiento de la obligación tributaria. Este derecho a la devolución
requiere un reconocimiento expreso, y caso por caso, por el ordenam iento.77
Este tipo de devolución responde generalmente a razones de política fiscal y
económica, que permite como lo afirma Mateu-Ros, en función de ciertás cir
cunstancias (expdrtación de bienes, exportación de bienes importados,
adquisición de determinados bienes de fabricación nacional, doble imposi
ción nacional) el establecimiento de determinados beneficios fiscales, que se
ponen en práctica mediante la técnica de impositiva en cuestión78.
De igual manera, la procedencia de la liquidación de intereses a favor de los
exportadores a partir de los sesenta (60) días siguientes a la fecha de presenta
ción de la reclamación (artículo 61 COT).
— La com pensación del m onto m en su al IVA soportado por el portador
con deudas líquidas y exigióles por concepto de tributos, intereses, multas,
costas procesales y otros accesorios que tenga el contribuyente con el Fisco
Nacional, comenzando por las más antiguas (artículos 38 LIVAy 46 COT).
En este sentido, somos del parecer que los exportadores en su condición de
contribuyentes ordinarios pueden, incluso, com pensar con el monto del
IVA que se causa con las importaciones de bienes muebles o servicios
necesarios para su actividad de exportación.
— La cesión el crédito fiscal representativo del monto del IVA soportado a
terceros, contribuyentes ordinarios o no del impuesto, para que puedan
oponer igualmente la compensación en cualquier momento que tengan
que cum plir con las obligaciones tributarias principales o accesorias (ar
tículos 38 LIVA y 46 y 47 COT).
Finalmente, es oportuno destacar que si bien de la lectura de la normativa de la
LIVA (artículos 4, 32 y 38) no se desprende directamente que el beneficio de la
devolución del IVA se extienda a los exportadores de bienes y servicios cuya trans
ferencia ha sido declarada exenta, - y por tanto no contribuyentes ordinarios - cree
mos dada la naturaleza de incentivo y función financiera y de ordenam iento del
tipo impositivo cero, que no hay porque hacer diferencia alguna entre uno y otros:
desconocer el incentivo fiscal a tales exportaciones, es restarle la neutralidad
externa al tributo y crear escollos a la promoción de las exportaciones no
tradicionales.79
El Unico caso en que la compensación como medio de extinción de la obligación
tributaria no opera de pièno derecho, sino que requiere de la previa autorización de
la Administración Tributaria a los fines de ser oponible es en el caso de los créditos
~’1 Ib id , p. 281-3.
7S R. M a te u s -R o s C e re z o . D e v o lu c ió n d e in g re so s in d e b id o s y re v isió n p o r in fra c c ió n m a n if ie s ta d e la ley. C iv ita s .
M a d r id , 1985, p p . 30-31 c ita d o p o r L o m a n d o C a s a n a M e rin o , L a d e v o lu c ió n d e in g re so s in d e b id o s e n m a te r ia tr i b u
ta ria , E d ic io n e s L a Ley. M a d r id . 1992. p. 24.
™ E n p ró x im a o p o r tu n i d a d n o s re fe rire m o s e n d e ta lle al tr a ta m ie n to d e la s e x p o r ta c io n e s e n el IV A y a la n a tu r a le z a
do la a líc u o ta o tip o im p o s itiv o c e ro c o m o m e d io e x e n tiv o in d ire c to y d e in c e n tiv o a fiscal.
67
fiscales provenientes de la exportación de bienes y servicios que de acuerdo a la
LISV está sometido a la alícuota impositiva del cero por ciento (0%).
Los exportadores a los fines de recuperar el impuesto soportado deben presentar
una solicitud por ante la Administración Tributaria, la cual tendrá un plazo no
mayor de sesenta (60) días continuos, contados a partir de la recepción de la
misma, para pronunciarse sobre la procedencia o no de la solicitud. En el supuesto
en que la Adm inistración Tributaria no responda dentro del plazo establecido
para emitir el acto administrativo de conocimiento de la solicitud, el exportador
queda habilitado para proceder a la compensación en los términos previsto en el
COT, es decir, oponiendo la compensación cuando necesite cumplir con una obli
gación tributaria principal y sus accesorios o cediendo ese derecho creditorio a un
tercero para que éste efectúe la compensación.
Es oportuno tener presente, que dado que el plazo de sesenta (60) días continuos
es un término considerable, sobre todo para la actividad de exportación que
requiere de financiamiento, que los contribuyentes ordinarios en su condición de
exportadores, pueden ofrecer una fianza suficiente que cubra el monto del
impuesto a recuperar, supuesto en el cual, el Servicio Integrado de Administración
Tributaria (SENIAT), deberá decidir sobre la solicitud no en el plazo de sesenta
(60) días continuos como vimos anteriormente, sino en el plazo de cinco (5) días
hábiles contados a partir de la presentación de la solicitud correspondiente.
En todo caso, el acto administrativo de conocimiento de la solicitud presentada
puede tener por objeto los siguientes mecanismos de devolución:
a) La emisión de certificados especiales por el monto del crédito recuperable. Los
certificados especiales emitidos por la Administración Tributaria pueden ser
utilizados por los contribuyentes ordinarios en su condición de exportadores
para el pago de tributos, intereses, multas, costas procesales y cualquier otro
accesorio de la obligación tributaria principal. En consecuencia, pueden los
contribuyentes ordinarios en su condición de exportadores con los certificados
especiales pagar el monto del ISV del período de imposición que se trate, una vez
que hayan determinado la cuota impositiva correspondiente, es decir, una vez
que teniendo la sumatoria de débitos y créditos fiscales el saldo correspondiente
represente el monto del impuesto a enterar al Fisco Nacional.
En igual sentido los certificados especiales pueden ser objeto de cesión a ter
ceros para que puedan utilizarlo como mecanismo de pago de tributo nacio
nales y sus accesorios.
b) El otro mecanismo mediante el cual se le reconoce al exportador el monto del
impuesto soportado en la adquisición de insumos necesarios para la actividad
de exportación es el reintegro de las cantidades representativas del crédito fisca 1
correspondiente. En tal sentido, se debe tom ar en cuenta el procedimiento
establecido en el COT para la repetición del pago de lo indebido.
Una primera interpretación exegética del literal “B” del artículo 137 pudiera lle
var a pensar que existen dos solicitudes: (i) una prim era solicitud a la Adm inistra
ción Tributaria para que se pronuncie sobre la viabilidad o procedencia de la
recuperación del crédito fiscal correspondiente y (ii) una vez presentada esa solici
68
tud la Adm inistración autorice el proceso de reintegro. Sin embargo, creemos que
en aras de la celeridad administrativa y a los fines de evitar cualquier perjuicio de
naturaleza financiera y patrim onial a los exportadores, la misma solicitud efec
tuada por ante la Administración debe servir como base de la solicitud o reclam a
ción que por ante la máxima autoridad jerárquica de la Adm inistración Tributaria,
debe presentarse a los fines de la reclamación de lo pagado indebidamente por tri
butos o accesorios, que en este caso, no es un pago indebido sino la restitución de lo
pagado debidamente por concepto de ISV en la adquisición de bienes y servicios
necesarios para la actividad de exportación. Esta solicitud deberá ser respondida
por la Administración Tributaria en un plazo que no exceda de dos meses conta
dos a partir de la fecha en que haya sido recibida. (Artículo 180 del COT).
En el supuesto, en que la Administración Tributaria no resuelva en el mencio
nado plazo el contribuyente ordinario en su condición de exportador podrá optar
en cualquier momento y a su sólo criterio por esperar la decisión o por considerar
que el transcurso del plazo de dos meses sin haber obtenido respuesta alguna equi
vale a una denegatoria, es decir, a lo que se conoce en el procedimiento adm inistra
tivo como el silencio negativo, que lo legítima para interponer el recurso
contencioso tributario, lo cual podrá hacerse en cualquier tiempo, siempre que no
se haya cumplido la prescripción (artículo 182 del COT).
Otra alternativa es que el contribuyente ordinario en su condición de exportador
una vez transcurrido los sesenta (60) días para que la Administración se pronuncie
y no lo haga de m anera formal y efectiva o mediante la emisión de un acto adm i
nistrativo, proceda a considerar que la Administración Tributaria ante el silencio
ha considerado procedente la compensación en los términos previstos en el COT
conforme a lo establecido en su artículo 181 y en el artículo 37 de la LISV.
De lo expuesto con anterioridad, y tomando en cuenta la dinám ica adm inistra
tiva y de ordenam iento tributario existente en nuestro país de hace bastante
tiempo, los únicos mecanismos con que cuenta el exportador para recuperar el
impuesto que le ha sido cobrado al momento de adquirir bienes y servicios nece
sarios para la actividad de exportación son los siguientes:
1) Los certificados especiales que emita la Administración Tributaria, de pronun
ciarse oportunam ente dentro del lapso de sesenta (60) días continuos o de los
cinco (5) días hábiles siguientes ambos contados a partir de la presentación de la
solicitud correspondiente.
2) La compensación en los términos del COT, ante el silencio de la Administración
por no haber emitido el acto administrativo en los plazos correspondientes.
70
L E O N A R D O P A L A C IO S M A R Q U E Z
71
72
LA ADMINISTRACION TRIBUTARIA. UN NUEVO ENFOQUE.
Sumario: 1. Introducción.- 2. La nueva estructura organizativa.- 2.1. Creación del SENAT.-2.2. El servicio
autónom o sin personalidad jurídica.- 3. El SENIAT.- 3.1 Funciones del SENIAT.- 3.2 Especial referencia a
los Convenios Tributarios.- 3.3. Nivel Central o N ormativo. -3.4 Nivel operativo o de Apoyo - 4. Control del
SENIAT.- 5. Breve referencia a la Adm inistración Tributaria en el Derecho Com parado.- 5. Conclusiones.
I. IN T R O D U C C IO N .-
E1 tema de la m odernización y de la tecnificación de la Adm inistración Tribu
taria venezolana, juega actualmente un papel preponderante. Las duras realidades
económicas y sociales vividas en los últimos años, aunadas a la convicción del agota
miento del modelo rentístico como fuente de recursos, ha creado en las autoridades
gubernamentales, primeramente, la mentalidad y, luego, la voluntad, para acometer la
búsqueda de una solución integral que garantice la generación de ingresos tributarios y
la racionalización del gasto público.
Asimismo, se busca la definitiva inserción de Venezuela en los mercados internacio
nales, mediante la implantación de una estrategia económica en la que el aspecto tri
butario constituye un factor determinante para atraer al país, de manera permanente,
la deseada inversión extranjera.
Como parte de las deficiencias que tradicionalmente han aquejado el funciona
miento de nuestra Administración Tributaria, el problema administrativo en general,
ha constituido en el tiempo uno de los más serios obstáculos: ausencia de sistemas, pro
cedimientos complejos e inadecuados, atraso en las cobranzas, graves fallas en la
recaudación, carencia de recursos humanos y materiales, entre muchas otras condicio
nes limitantes.
El Io de julio de 1994, entró en vigencia la reforma tributaria instrumentada por el
Ejecutivo Nacional con fundamento en la Ley Habilitante, de fecha 14 de abril de 1994,
publicada en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela N° 35.442 del 18 de abril
de 1994.
Entre los textos legales reformados, el Código Orgánico Tributario ocupa especial
mente nuestra atención, específicamente, en lo relacionado con las importantes refor
mas administrativas que han sido incluidas, las cuales confieren a la Administración
Tributaria venezolana nuevos perfiles, más cónsonos con la realidad económica y
social que, en la actualidad, le exige un papel más activo y participativo, para la gestión
eficiente de los tributos.
Las reformas introducidas abarcan aspectos de variado orden, detacándose, entre
otras, aquellas que recaen sobre los aspectos sustantivos, objetivos, administrativos,
organizativos, económicos y técnicos de la relación jurídico tributaria. Con ellas se for
talecen en forma importante, las facultades de control, inspección y fiscalización de los
tributos.
Entre las modificaciones de carácter administrativo que han sido introducidas,
resalta lo relacionado con la nueva estructura organizativa que la Reforma acomete,
dentro de la cual la captación de un agente público administrador de alta calificación,
más a tono con las exigencias que la realidad tributaria nacional impone, capaz de
lograr el deseado equilibrio entre el ejercicio de las prerrogativas de la Adminis
tración y los derechos y garantías del contribuyente, será el factor
73
vinculante entre la política tributaria definida en el plan macroeconómico del
Ministerio de H acienda y su efectiva realización.
La nueva realidad fiscal dentro de la cual se encuentra inmersa la Adm inistra
ción Tributaria venezolana, obliga al máximo poder decisor del Ministerio de
Hacienda a la adopción de nuevos instrumentos de política fiscal y su puesta en
ejecución, para lo cual requiere conform ar una estructura organizada que coor
dine y canalice los procesos que derivarán de la puesta en m archa de las
nuevas políticas.
En los últimos años, numerosos países de todas las latitudes ya han enfrentado
con decisión el problema de la reestructuración de los órganos encargados de la
adm inistración de los tributos, imprimiéndole a la nueva organización un enfoque
renovador más flexible, pero integrado a las políticas fiscales y macroeconómicas
im plantadas por sus gobiernos.
Aún cuando el buen ánim o y la esperanza nos alientan, en cuanto el éxito que a
largo plazo la reforma venezolana pueda tener, queremos dejar sentado desde este
momento que, en nuestro país, ninguna reforma de este tipo obtendrá los resulta
dos deseados, si no concurren a su realización tres elem entos fundam entales,
cuya presencia sine qua non sumará o restará fuerza a las reformas que se propo
nen, estos elementos son: apoyo político de las instituciones gubernam entales
obligadas a prestarlo; u n cam bio de m en talid ad , tanto del ente adm in istrad o r
com o del sujeto destin atario de su acción; y, finalmente, p articip ació n activa
del contribuyente en cuanto a la comprensión y ejecución del principio de la soli
daridad que, como obligación, nuestra Constitución consagra en el Artículo 56:
“T odos están obligados a c o n trib u ir a los gastos p ú b lico s” , lo cual sólo podrá
ser el resultado de una toma de conciencia, que le permita al contribuyente recono
cerse com o co lab o rad o r e in terlo cu to r activo en las tareas de control, inspección
y fiscalización que a la Administración atañen.
2. LA N U EV A E S T R U C T U R A O R GA NIZATIV A.-
2.1 C reación del SENAT
El nuevo Código Orgánico Tributario, faculta al Ejecutivo Nacional para otor
g ar a la A dm inistración T rib u taria au to n o m ía fun cio n al y fin an ciera (Art.
225). Para lograr este objetivo, se le permitió al Ejecutivo N acional la creación,
reestructuración, fusión o extinción de servicios autónom os sin personalidad jurí
dica, por lo que anualm ente se asignaría en la Ley de Presupuesto el monto equi
valente al porcentaje que éste determine para cada “servicio autónom o” creado. A
los efectos anteriores, se ordena, asimismo, afectar directamente de los ingresos
que se generan, un m ínim o del tres por ciento (3%) hasta un m áxim o del cinco
p o r ciento (5%), con exclusión del producido derivado de la explotación de hidro
carburos y actividades conexas.
En orden a lo anterior, mediante Decreto Núm. 67 de fecha 2 de marzo de 1994.
publicado en la Gaceta Oficial Núm. 35.427 del 23 de m arzo de 1994, fue creado el
SERVICIO NACIONAL DE ADM INISTRACION TRIBUTARIA -SENAT-.
Entre sus disposiciones se establece que, a partir de la fecha antes señalada, cual
quier referencia en las disposiciones legales y administrativas a la Dirección
74
General Sectorial de Rentas del Ministerio de Hacienda, se entendería dirigida al
SERVICIO NACIONAL DE ADM INISTRACION TRIBUTARIA (ART. 16).
El SEN AT estaría bajo la resp onsabilidad de u n D irector con facultades de
actuación en todo el territorio nacional, encargado no sólo de la representación de
la entidad en los actos y contratos relacionados con el cumplimiento de sus funcio
nes, así como de la adm inistración y supervisión de los recursos hum anos, finan
cieros, técnicos y físicos; sino tam bién de la administración, recaudación, control y
fiscalización de todos los tributos de su competencia, al asesoramiento al Ministro
de Hacienda en todo lo concerniente a la materia tributaria y su divulgación; cono
cer y resolver las reclamaciones y recursos que se interpongan y evacuar las consul
tas de su competencia.
Dicho servicio gozaría de au to n o m ía fin an ciera y presupuestaria, así como de
un sistem a propio de ad m inistración y organización del personal. Su gestión
estaría sometida al control interno del ente al cual está adscrito, en este caso, el
Ministerio de Hacienda y, asimismo, al control externo, posterior, de la
Contraloría General de la República.
Constituye una novedad, sin duda, la estructura organizativa que el legislador ha
elegido para la conformación del nuevo servicio administrativo “sin personalidad
jurídica”, figura de escaso desarrollo legal y doctrinario en nuestro país, que vino a
ser reglamentada recientemente (Gaceta Oficial Núm. 34.836 del 7 de noviembre
de 1991).
Es importante destacar que en el Derecho Comparado, la doctrina, la ley y la
jurisprudencia han establecido principios generales básicos de organización
administrativa, para la estructuración de las distintas administraciones públicas,
sin dejar de considerar las circunstancias particulares en las que cada país se
desenvuelve. Ello significa que debe existir una adecuación entre dichos principios
y la realidad concreta en la cual esos principios tendrán aplicación.
De allí que, independientemente de la opinión que personalmente nos merezca
la forma organizativa elegida para la estructuración del SENAT, a la luz de los
principios rectores de la organización administrativa, entendemos que la adop
ción del “servicio autónom o sin personalidad jurídica” fue la opción inmediata
más accesible al Ejecutivo Nacional, en vista de las limitaciones inherentes de la
Ley Habilitante, y la urgente necesidad de im prim ir una radical y nueva orienta
ción al servido público que administra y recauda los recursos presupuestarios
derivados de la tributación, con todo lo que ello implica.
75
sona jurídica distinta de aquella a la cual dichos órganos están adscritos.
Esta figura organizativa corresponde a los “offices” en Francia y a las “aziende
autonom e” de Italia que, dependientes de los Ministerios, actúan mediante órga
nos propios, dotados de autonom ía funcional y patrimonio y contabilidad
“separados”.
Técnicamente, no puede hablarse de patrimonio propio de estos entes, porque el
órgano descentralizado no tiene personalidad jurídica, integrado como está al
órgano superior, pero sí posee un conjunto de bienes y recursos especialmente
afectados al servicio, contabilidad propia, reglas de adm inistración específica y
controles internos, sin perder el contralor que compete al órgano superior y, aún, el
control superior externo que, en Venezuela, corresponde a la Contraloría General
de la República.
Los m encionados controles, se encuentran expresamente previstos en el Regla
m ento de los Servicios Autónomos Sin Personalidad Jurídica, en el cual se regula
todo lo atinente a esta figura organizativa que, como antes indicáramos, fue regla
m entada mediante Decreto Núm. 1921, publicado en la Gaceta Oficial Núm.
34.836 de fecha 7 de noviembre de 1991, cuyas disposiciones se aplican plenamente
al SENAT.
La nueva estructura organizativa a la que alude el Código Orgánico Tributario,
inspirada como está en un enfoque de m odernización de la gestión tributaria,
implica la creación de un sistem a nuevo de recursos hu m an o s, el cual incluye
normas sobre ingreso, desarrollo y evaluación del funcionario, su capacitación,
remuneraciones, compensaciones, ascensos, clasificación de cargos, régimen dis
ciplinario, estabilidad laboral; en fin, se trata de un nuevo estatuto funcionarial
ordenado p o r el Código O rgánico T ributario,
D ada su condición de funcionarios públicos, los empleados del SENAT
gozarían de los derechos y obligaciones que por esa cualidad les corresponde,
incluida la seguridad social, y cualquier otro beneficio establecido para el resto de
la Adm inistración Pública Nacional, derivados de la Ley de Carrera Adm inistra
tiva y su Reglamento. Estas disposiciones les serán aplicables, en todo lo no pre
visto por las normas especiales que establezcan el régimen de administración
profesional de recursos hum anos del nuevo servicio autónom o sin personalidad
jurídica.
Asimismo, el nuevo régimen que el Ejecutivo Nacional adopte, deberá consagrar
en favor de tales funcionarios, como mínimo, los derechos relativos a preaviso,
prestaciones sociales y vacaciones, establecidos en la Ley Orgánica del Trabajo.
Obviamente, el estatuto funcionarial que se menciona no es el mismo que consagra
la Ley de Carrera Administrativa, cuyo ámbito subjetivo de aplicación comprende
a todos los funcionarios y empleados de la Administración Pública Nacional,
salvo excepciones que la propia Ley consagra.
Algunos han opinado que dicha regulación sería de dudosa constitucionalidad,
por cuanto en Venezuela, la potestad organizativa y todo lo referente al régim en
de la carre ra adm inistrativa, form a parte de la reserva legal, conform e a lo dis
puesto en el A rtículo 122 de la C onstitución, recogido desde 1970 en la Ley de
Carrera Administrativa y sus Reglamentos, reformados posteriormente, la Ley el
76
13 de mayo de 1975 y el Reglamento General del 15 de enero de 1982 y el 19 de sep
tiembre de 1991. (Gaceta Oficial N° 1.746 Extraordinario del 23 de mayo de 1975 y
Gaceta Oficial 2.905 Extraordinario del del 18 de enero de 1982). Sin embargo, para
un importante sector de la doctrina, la circunstancia de que el nuevo Estatuto ha
sido establecido en una ley orgánica como lo es el Código Orgánico Tributario, es
suficiente para legitimar el nuevo régimen funcionarial de la carrera tributaria.
Como antes se indicó, el propio Código Orgánico Tributario previo en el Ar
tículo 225, la posibilidad para el Ejecutivo Nacional de crear, reestru ctu rar,
fusionar y extinguir servicios autónomos sin personalidad jurídica, para asegurar
la adm inistración eficiente de la tributación interna y aduanera; por lo que pos
teriormente, en fecha 10 de agosto de 1994 esta vía fue utilizada, creándose el SE R
V IC IO N A C IO N A L IN T E G R A D O D E A D M IN ISTR A C IO N TR IBUTA RIA
-SENIAT-
3. EL SENIAT.-
M ediante Decreto Núm. 310 de fecha 10 de agosto de 1994. publicado en la
Gaceta Oficial Núm. 35.525 del 16 de agosto de 1994, fue creado el SER V IC IO
N A C IO N A L IN T E G R A D O D E A D M IN IST R A C IO N TR IB U TA R IA
-SENIAT-, servicio autónomo sin personalidad jurídica, dotado de autonom ía
funcional y financiera, el cual sustituyó al SENAT.
El nuevo organismo responde, pues, a la fusión y reestru ctu ració n que, en con
formidad con el Artículo 226 del Código Orgánico Tributario, se propone el M inis
terio de Hacienda, a objeto de cum plir con la administración eficiente de los
ingresos tributarios nacionales, específicamente en el área de la renta interna y de
la aduanera.
La nueva organización con sede en Caracas, tendrá competencia sobre todo el
territorio de la República, y estará dirigida por un S u p erintendente N acio n al T ri
b u tario designado por el M inistro de Hacienda; nom bram iento que deberá recaer
en persona de nacionalidad venezolana, mayor de treinta años, de reconocida sol
vencia moral y conocimientos en materia tributaria y deberá tener, además, una
experiencia no menor de diez años en el ejercicio profesional y cinco años en la
especialidad tributaria.
En cuanto a los recursos financieros afectados al Servicio, se ha previsto para el
resto del ejercicio fiscal del año 1994, conforme a lo establecido en los Artículos 225
y 227 del Código Orgánico Tributario, que se destine un 5% de los ingresos
generados p o r los tributos que el Servicio adm inistra, con exclusión de los pro
venientes de la explotación de hidrocarburos y actividades conexas. Para los próxi
mos ejercicios fiscales, se asignará en la Ley de Presupuesto de cada año, el monto
equivalente al porcentaje que el Ejecutivo Nacional determine para el Servicio
Nacional Integrado de Administración Tributaria (SENLAT).
Adicionalmente, el SENIAT percibirá lo que reste del aporte asignado por el Eje
cutivo N acional al extinto SENAT - Dirección General de Rentas- y a AVSA-
Servicio A utónom o A duanas de V enezuela - en la Ley de Presupuesto para el
ejercicio fiscal 1994, así como los recursos extraordinarios que le hayan«sido asig
nados por el Ejecutivo Nacional. De esa misma fuente presupuestaria, el SEN IA T
77
percibirá los ingresos generados por la gestión de AVSA hasta el 30 de junio de
1994, conforme al Decreto de creación de este último ente.
En el Estatuto Reglamentario del SENIAT, tam bién se m encionan como recur
sos financieros afectados al ente, las donaciones, legados, transferencias y los
ingresos provenientes de órganos de cooperación internacional, de acuerdo a las
norm as vigentes para tal efecto, así como otros recursos financieros que conforme
al ordenam iento jurídico le puedan ser atribuidos al Servicio.
Respecto al sistema profesional de recursos hum anos, obviamente rigen las
innovaciones antes señaladas del Artículo 226 del Código Orgánico Tributario,
desarrolladas en los textos reglamentarios decretados por el Ejecutivo Nacional y,
específicamente, en el “ ESTA TU TO R E G L A M E N T A R IO D E L SER V IC IO
N A C IO N A L IN T E G R A D O D E A D M IN ISTR A C IO N TR IB U TA R IA ” y en
el “ ESTA TU TO D E L SISTEM A PR O F E S IO N A L D E R E C U R SO S H U M A
N O S D E L SEN IA T” (Gaceta Oficial Núm. 35.558 del 30-9-94). Esta última nove
dad, sin duda, confiere al SENIAT, como servicio autónom o sin personalidad
jurídica, una naturaleza “sui generis”, que lo aparta del resto de las estructuras
administrativas de su tipo hasta ahora reguladas en el derecho positivo vene
zolano. Ello se explica, en atención a la trascendencia que la gestión de los tributos
“per se” implica y al cambio radical que la m odernización de todo el sistema exige
en el área de los recursos hum anos designados para estas delicadas tareas. Por ello,
nuestro criterio personal se inclina a considerar la posibilidad de que dentro de las
reformas de m odernización de las finanzas públicas actualmente encam inadas,
un gran contingente de los recursos hum anos del SENIAT debe ser declarado “per
sonal de seguridad del Estado”, sometido a un régimen administrativo de estricta
selección, desempeño, evaluación y disciplina, acorde con su altísima investidura,
relacionada como está con la recaudación de los tributos, uno de los efectos inm e
diatos del ejercicio de la soberanía financiera.
Un alto nivel de profesionalismo y sueldos competitivos, elementos fundam en
tales que debe garantizar el nuevo sistema de recursos hum anos, sin embargo, no
son a nuestro juicio suficientes para garantizar la independencia absoluta y auto
nom ía funcional del ente recaudador de los tributos. Si sus agentes no son entrena
dos para m entalizar el significado de su importante misión, los “favores recibidos”
de particulares por funcionarios adscritos al cuadro de la Adm inistración Tribu
taria y el uso y abuso de información confidencial que emana de los propios fun
cionarios, lo cual ha sido una constante en nuestras Administraciones, debilitan y
resquebrajan los cimientos del servicio hasta llegar, más allá de la inefíciencia, a
los grados de la mayor calam idad que actualmente aqueja a los diversos cuadros
de la Adm inistración Pública en nuestro país: la corrupción. De allí, el rigor de
nuestra posición.
Aunque ajuicio de algunos, puedan subsistir dudas acerca de la constitucionali-
dad y legalidad del sistema de recursos hum anos del SENIAT, no compartimos
este criterio, en razón del rango jerárquico que como ley posee el Código Orgánico
Tributario, en el cual se im planta la “ C arrera T rib u ta ria ”, factor esencial a la
organización administrativa naciente que aspira a cum plir sus cometidos, con la
plenitud y eficacia que sólo el mérito y la excelencia pueden garantizar. Sin
embargo, sería conveniente que más tem prano que tarde, el Congreso como sede
institucional cuya función natural es legislar, consecuente con el apoyo político
78
dado al Ejecutivo Nacional en todo lo relacionado con la Reforma Tributaria. legi
time desde su ámbito lo realizado por el Poder Ejecutivo que en el futuro pueda
prestarse al rechazo constitucional, y dé un acabado más sobrio a lo excesivo y
completamente lo que aparezca como insuficiente. Pensamos, que es parte del
apoyo político, al cual se hizo alusión al final de la parte introductoria de estos
comentarios, como uno de los elementos nucleares que deberán confluir para que
las reformas adelantadas por el Poder Ejecutivo cum plan con efectividad su
propósito.
Desde el punto de vista político, creemos que las reformas deben contar con el
apoyo de todos los ciudadanos, sin reservas, porque ellas ponen de manifiesto el
empeño del Presidente de la República y de los personeros de las finanzas públi
cas, para superar modelos financieros y presupuestarios agotados, así como el afán
de perfeccionamiento de los instrumentos políticos puestos al servicio de la colecti
vidad. Sólo que, vista la situación desde el enfoque jurídico, es preocupante la fre
cuencia con la que se ha venido sustituyendo la función de legislar con arreglo a la
Constitución, por un obrar de la Administración basada en la visión fragmentada
de los asuntos económicos. Sin embargo, no sólo en nuestro país se han dado estas
quiebras del principio de la legalidad, pues países de sólidas culturas tributarias,
como por ejemplo España e Italia, no han escapado de estas vicisitudes, típicas de
organizaciones en constante desarrollo de sus instituciones.
Cabe advertir, por otra parte, que quienes acceden a la carrera tributaria son fu n
cionarios adscritos a las diferentes oficinas que prestan los servicios que
corresponden a la A dm inistración T ributaria, conform e a lo establecido en
los A rtículos 92,94 y 96 de la Ley O rgánica de la H acien d a P ú b lica N acional,
ahora reordenados en el SEN IA T y am pliam ente fortalecidos m ediante el
ejercicio del am plio espectro de atribuciones que conform e al Código O rgá
nico T rib u tario y las nuevas regulaciones corresponden al Servicio.
En efecto, dichos funcionarios en ejercicio de sus labores, no hacen sino cumplir
las importantes atribuciones que el legislador señaló al Servicio de Fiscalización,
al Servicio de Inspección y a la Administración de Hacienda, en general, tanto a
nivel normativo como operativo, con su amplia gama de servicios jurídicos adm i
nistrativos, recaudadores, consultivos, informativos, extrajudiciales y judiciales,
que el m encionado cuerpo legal instituye y describe en las normas rectoras antes
señaladas. Por tanto, a nuestro juicio, independientemente del nombre que las
nuevas regulaciones hayan dado a la estructura organizativa del SENIAT, las fun
ciones de hacienda primigenias que a éste ahora corresponde cumplir, no han
variado su naturaleza y, por ende, siendo esencialmente las mismas establecidas
en la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional, ningún alegato de incom pe
tencia podría prosperar respecto a estos funcionarios, independientemente de la
nueva nom enclatura que el sistema profesional de recursos hum anos del SENIAT
haya adoptado, para denom inar los cargos de la nueva organización adm inistra
tiva. Pues, no es la simple denom inación que los nuevos cargos del SENIAT exhi
ban. lo que les atribuye la competencia para actuar a los agentes administrativos, ni
tampoco el cargo que ejerzan, sino que su actuación derive de la co rresp o n d en
cia q u e exista entre la regla atribuitiva de com petencia general establecida en
la Ley O rgánica de la H acienda P ública N acional y la específica
79
que, b asad a en ésta, se plasm e en los E statutos y las R eglam entaciones orgá
nicas e in tern as del SENIAT.
Finalmente, el Decreto de creación del SENIAT establece que el M inistro de
Hacienda, dictará las norm as para que la Coordinación General del Programa de
M odernización del Sistema de las Finanzas Públicas y Restructuración del M inis
terio de Hacienda, proceda conjuntamente con el Superintendente del Servicio
Nacional Integrado de Administración Tributaria, a organizar técnica, funcional,
administrativa y financieramente el nuevo Servicio Autónomo.
Para la presente fecha, el Ejecutivo Nacional ha dictado y reformado la regla
m entación complementaria que rige la organización y funcionamiento del
SEN IA T (Art. 224 del C.O.T), m ediante Decretos Núms. 362,363 y 364 de fecha 28
de septiempre de 1994. publicados en la Gaceta Oficial Núm. 35.558 del 30-9-94,
cuando entraron en vigencia la “ R eform a P arcial del R eglam ento O rgánico del
M inisterio de H a c ien d a ” , el “ E statuto R eglam entario del Servicio N acional
Integrado de A dm inistración T rib u tario ” y el “ E statuto del Sistem a Profesio
n al de R ecursos H u m an o s del Servicio N acio n al Integrado de A dm inistra
ción T rib u taria del SEN IA T” respectivamente.
Asimismo, la Resolución N° 2.684 de fecha 29 de septiembre de 1994, publicada
en la misma Gaceta Oficial antes indicada, mediante la cual se dicta el “ R egla
m ento In tern o del Servicio N acional Integrado de A dm inistración T rib u
ta ria ” , posteriormente reformado mediante la Resolución N° 2802, publicado en
la Gaceta Oficial Núm. 35.680 del 27 de marzo de 1995.
M ediante Resolución N° 05 del 19 de octubre de 1994, publicada en la Gaceta
Oficial Núm. 35.570 de la misma fecha, fue dado a conocer el “Instructivo sobre la
Organización, Atribuciones y Funciones del Servicio Nacional Integrado de
Administración Tributaria SENIAT”, la cual fue derogada por la Resolución N° 32,
publicada en la Gaceta Oficial Núm. 4.881 Extraordinario, que dictó el “ R egla
m ento Sobre la O rganización, A tribuciones y F unciones del Servicio N acio
n al Integrado de A dm inistración T rib u taria” . Finalmente, mediante Reso
lución del 6 de diciembre de 1994, el Superintendente Nacional Tributario dictó el
“Instructivo Sobre las N orm as Eticas de los F u ncionarios del Servicio N acio
n al Integrado de A dm inistración T rib u taria” .
3.1. Las F u n cio n es del SENIAT.-
E1 examen concatenado de los textos reglamentarios antes señalados nos ponen
de manifiesto el extenso abanico de funciones y atribuciones que corresponden al
SENIAT. La reciente reforma del Reglamento Orgánico del Ministerio de
Hacienda, se explica en función de la introducción y regulación de la nueva estruc
tura organizativa creada dentro del Ministerio para la específica configuración
jurídica, administrativa y técnica de la Administración Tributaria.
El Artículo Ioreferido a las “Disposiciones Generales”, cita entre los órganos que
conform an la estructura organizativa del Ministerio de H acienda al “ Servicio
N acional Integrado de A dm inistración T rib u taria” , cuyas funciones se especi
fican en el nuevo Artículo 9 que la Reforma incluye. Esta disposición expresa en
lorma pormenorizada, las funciones y potestades que, conforme al ordenam iento
jurídico, han sido atribuidas a la nueva estructura organizativa que corresponde al
80
SENIAT para la gestión de los tributos internos y aduaneros, así como para otorgar
los contratos y ordenar los gastos inherentes a la administración del “Sistema Pro
fesional de Recursos Hum anos” y a la autonomía funcional y financiera del Servi
cio". El examen sumario del amplio espectro de atribuciones contenidas en la
disposición que se comenta, nos pone de manifiesto importantes funciones de
dirección, administración, coordinación, ejecución, recaudación, control y fiscali
zación, así como otras de sistematización, divulgación, información e interpreta
ción y análisis estadístico, entre otras, de todo lo relacionado con la tributación
interna y de aduanas a nivel nacional. Pero también el SENIAT deberá “participar,
en coordinación con los organismos responsables de las relaciones internacio
nales de la República, en la formulación y aplicación de la política tributaria y de
comercio exterior que se establezca en los tratados, convenios o acuerdos interna
cionales, y la formulación y aplicación de los instrumentos legales derivados de
dichos compromisos”. Por otro lado, el “Estatuto Reglamentario del SENIAT’, dis
pone que a éste le incum ben la administración, recaudación, control, fiscalización,
liquidación, aplicación e interpretación de las normas tributarias; cobro, revisión,
inspección y resguardo de los tributos nacionales, de los derechos y obligaciones de
carácter aduanero y las relaciones que de ellos se derivan, que sean competencia
del Ministerios de Hacienda.
Especial atención merece la nueva facultad que en el Artículo 124 del Código
Orgánico Tributario se atribuye a la Administración, en relación a la celebración
de convenios tributarios.
3.2. Los Convenios T ributarios.-
Los convenios tributarios podrán celebrarse con agrupaciones, asociaciones y
gremios de contribuyentes pertenecientes a sectores de la economía, de “m enor sig
nificación tributaria, que perm itan determinar anticipadamente sobre base pre
suntiva, con actualización monetaria, sus respectivas obligaciones tributarias por
períodos no mayores de tres (3) ejercicios fiscales”.
Para la celebración de los convenios, la Administración Tributaria tomará en
consideración los estándares de rendimiento tributario de estas agrupaciones,
tom ando como antecedentes, entre otros factores a valorar, los resultados del análi
sis comparativo de las declaraciones juradas de tributos ya procesadas; las fiscali
zaciones selectivas realizadas entre contribuyentes de similares características y
m agnitud de ingresos; la inform ación técnica obtenida y, otros antecedentes, que a
juicio de la Adm inistración Tributaria puedan obtenerse respecto a contribuyentes
que realicen las mismas actividades gravadas (Art. 124 C.O.T.)
Lo anteriormente descrito, pone de manifiesto una nueva modalidad de determi
nación de la obligación tributaria sobre base presunta, a la cual podrán acceder,
individualmente, mediante la suscripción de un convenio, los contribuyentes per
tenecientes a las agrupaciones, asociaciones y gremios que, a su vez, hayan
celebrado previamente con la Administración Tributaria, el convenio tributario
matriz.
Aunque el Código Orgánico Tributario no trae mayores precisiones, acerca de
las formalidades y requisitos que tanto el contribuyente singular interesado, como
la agrupación, asociación o gremio al cual pertenezca, deberán cum plir para la
celebración del convenio tributario, sí aclara que el convenio que el contribuyente
81
singular suscriba, contendrá los derechos y obligaciones de carácter general previs
tos en el convenio m atriz de la respectiva agrupación, asociación o gremio de
comeciantes que lo represente. Cabe señalar que, los citados convenios, en nin
guna forma podrán lim itar las amplias facultades de control, fiscalización, investi
gación y recaudación que la Ley le ha atribuido a la Administración Tributaria, así
como tampoco la facultad por parte de la Administración y el deber por parte de los
sujetos pasivos de la obligación tributaria, para determ inar sobre base cierta la
cuantía exacta de la deuda tributaria.
Desde este enfoque, en consecuencia, será posible que la determinación pos
terior que realice la Adm inistración Tributaria resulte mayor que la determinación
sobre base presunta que aparezca del convenio tributario, en cuyo caso el contribu
yente tendrá que pagar el tributo con aplicación de la actualización monetaria,
desde el día del vencimiento del plazo en el cual debió efectuarse la determinación
sobre base cierta, por cada uno de los ejercicios fiscales. (Parágrafo Unico
Art. 124).
El Código Orgánico Tributario es claro al precisar el cará c te r p ersonal de las
obligaciones trib u tarias asum idas po r los contribuyentes singulares, mediante
los convenios que celebren.
Dichas obligaciones no gen eran solidaridad entre quienes hayan firmado los
convenios como representantes de las agrupaciones, asociaciones o gremios.
Prevé el Código una sanción p e c u n ia ria equivalente a la m itad de la diferencia
del tributo determinado, sin peijuicio de la responsabilidad penal, aplicable en
aquellos casos en que la determinación de la obligación tributaria efectuada a
requerimiento de la Administración, después de celebrado un convenio tributario,
excediera en un 40% el monto de la obligación tributaria, previamente determi
nada en el referido convenio. Sin embargo, esta sanción no será procedente
cuando, sin m ediar requerimiento previo de la Administración Tributaria, el
contribuyente presente la declaración jurada, determine y pague la diferencia del
impuesto con actualización monetaria.
Ahora bien, este tema trae a colación, una vez más, lo referente a la quiebra de la
preceptiva constitucional tributaria que se viene suscitando en los últimos tiempos,
lo que en realidad constituyó en la práctica una transform ación de la ordenación
jurídico material de los tributos, creando una colisión con los principios ordena
dores de la materia en nuestro país.
Si bien es cierto que, a través de la técnica administrativa de la celebración de
convenios, como m odalidad de determinación de los tributos, en el fondo lo que se
busca es adecuar las cuotas del tributó a las bases tributarias reales, mediante el
empleo de “datos económicos” que sirven para la fijación de la base imposible glo
bal del grupo, para después mediante la aplicación de índices básicos se pueda
asignar a cada miembro de la agrupación de que se trate, su cuota individual; ello,
sin embargo, opera a juicio de la doctrina más autorizada, como una “renuncia a
que la cuota impositiva corresponda a la capacidad económica del contribuyente”.
Pues, como lo señala el maestro Fem ando Saínz de Bujanda, “más allá de las difi
cultades técnicas que siempre existirán, el nuevo procedimiento desiste de buscar
esa estricta correspondencia y se proclame la suficiente bondad de un método que,
82
por esencia, sólo puede llegar a establecer, en la hipótesis más probable, una tribu
tación cuasisubjetiva”. (Hacienda y Derecho, Volumen III, pág. 267). Agrega el
autor que, en realidad, la individualización del gravámen está a cargo de las agru
paciones de contribuyentes, las que por la intensa actividad que desplieguen con
fecccionarán los “Índices” que puedan producir las asignaciones individuales de
las bases impositivas. Así, independientemente de la reserva de facultades de revi
sión y fiscalización que a la Administración Tributaria corresponden para repartir
la carga tributaria por vías distintas, el pago del impuesto queda prácticamente
confiado a la voluntad de los contribuyentes.
A los incovenientes antes señalados, se suma la existencia en la regulación de los
convenios de numerosos conceptos jurídicos indeterminados: “gremios represen
tativos”, “contribuyentes de menor significación” “estándares de rendimiento tri
butario”, “información técnica obtenida”, “otros antecedentes”, etc., los cuales
operan como elementos impeditivos para una ordenación rigurosa que permita
cumplir la justicia tributaria a través de los convenios.
La doctrina española de cuenta del recorte que han sufrido los convenios tribu
tarios en su área de aplicacióri, lo cual ha contribuido a reducirlos estragos desde el
punto de vista de la justicia distributiva. La equidad, sin embargo, se resiente por
cuanto se señala que “la base o cuota convenida no considera en forma suficiente,
por su propia naturaleza, la capacidad de pago de cada uno de los agrupados, (...)
porque la correspondencia entre la riqueza de los contribuyentes y las bases y cuo
tas tributarias - que constituye la esencia del principio de la capacidad - se aprecia
discrecionalmente por la Administración...” y, finalmente “porque en alguno de los
impuestos a los que el régimen negocial se extiende, concretamente en los
comprendidos en la legislación de Timbre, los hechos imponibles respecto a los
que se pactan las cuotas o reintegros no se han producido aún al tiempo de
celebrarse el convenio, lo que pone de relieve que, en tal momento, se ignora por
entero cuál será la capacidad económica de los agrupados en el momento de que
los hechos o documentos “convenidos” lleguen efectivamente a producirse ” (Obra
eit., págs. 283 a 286).
No obstante lo anterior, viviremos en nuestro país directamente la realidad de
los convenios tributarios y extraeremos nuestras propias experiencias, pero no
podemos dejar de reconocer, que desde el punto de vista legal y doctrinario, la apli
cación de esta técnica soslaya el principio de la capacidad contributiva, rector de la
justicia distributiva en nuestra legislación tributaria. Hay que insistir que este prin
cipio de nuestro sistema tributario, no constituye un derecho del contribuyente al
que pueda renunciar, sino una norm a obligatoria y general de reparto equilibrado
de la carga tributaria, cuyo cumplimiento atañe a la colectividad entera.
3.3.Nivel C entral o N orm ativo.-
E1 “Estatuto Reglamentario del SENIAT”, establece que dicho organismo
“desarrollará sus funciones con un nivel central o normativo y uno operativo”. El
nivel central o norm ativo conformado por la Superintendencia Nacional Tribu
taria, la Gerencia General de Desarrollo Tributario, la Gerencia General de Infor
mática, la Gerencia General de Administración, el Comité Asesor de Dirección y
Planificación y el Comité Asesor de Contratación, Presupuesto y Fondo de Ges
tión. es rector, y le suministra a la Administración Tributaria los canales
83
legales necesarios para que el nivel operativo pueda cum plir con eficiencia, pero
con estricto apego a la ley, las funciones que le han sido encomendadas.
Por otra parte, en el Estatuto Reglamentario, se previeron algunas disposiciones
transitorias (Arts. 12 y 14), que ordenan a los actuales niveles normativos de las
Administraciones Tributaria y Aduanera fusionadas en el Servicio, conservar las
atribuciones y competencias que les correspondan de acuerdo al ordenamiento
jurídico vigente, hasta tanto se dicten las nuevas regulaciones y sean estructuradas
las áreas funcionales y unidades administrativas que conform an el SENIAT.
En el mismo Estatuto, se ha fijado como fecha tope para la consumación de estas
reformas administrativas, técnicas, funcionales y financieras, el 30 de junio de 1995.
3.4. El N ivel O perativo o de Apoyo.-
E1 Estatuto Reglamentario del Servicio Nacional integrado de Administración
Tributaria - SENIAT - señala que, el nivel operativo está conform ado po r los
“ Servicios de la A dm inistración T rib u taria” , constituidos por las Oficinas de
Coordinación Zonal. las Gerencias Generales de Tributos Internos, las Gerencias
de Aduanas Principales, los Sectores de Tributos Internos, las Unidades de Tribu
tos Internos y las Aduanas Subalternas" (Art. 2).
Cabe señalar que las antes denom inadas “Administraciones Regionales de
Hacienda" y las "Aduanas Principales", se identifican en las nuevas regulaciones
como Gerencias Regionales de Tributos Internos y Gerencias de Aduanas Princi
pales respectivamente.
El Código Orgánico Tributario recientemente promulgado, trae una nueva dis
posición (Art. 109), donde se indican expresamente las funciones de la Adm inistra
ción Tributaria, las cuales responden en su conjunto a los dos niveles organiza-
cionales antes comentados, que tradicionalmente conformaron a la extinta Direc
ción General Sectorial de Rentas. Dichas funciones son las siguientes:
“ 1. Recaudación (del monto) de los tributos, intereses, sanciones y otros acce
sorios de éstos.
2. Aplicación de las leyes tributarias y tareas de fiscalización y control del
cumplimiento de las obligaciones tributarias, induciendo a su cumplimiento
voluntario.
3. Requerir el cumplimiento de las obligaciones tributarias mediante medidas
cautelares, coactivas y de acción ejecutiva.
4. Inscripción y registro de los contribuyentes y responsables.
5. Establecimiento y desarrollo del sistema de información y de análisis estadí s
tico tributario.
6. Función normativa y de divulgación tributaria de naturaleza técnica, jurídica
y administrativa."
Además de estas funciones, el Código Orgánico Tributario habilita a la Admi
nistración Tributaria para dictar “ In stru ccio n es” de carácter general a sus subal
84
ternos, para la interpretación y aplicación de la ley tributaria, las cuales deberán
ser publicadas en la Gaceta Oficial de la República de Venezuela.
4. E l C ontrol del SENIAT.-
La Ley Orgánica de Régimen Presupuestario establece en el Parágrafo Unico del
Artículo Io Numeral 6, que a los servicios autónom os sin personalidad jurídica, se
les aplicará el régimen presupuestario previsto para el Poder Nacional y sus asig
naciones estarán comprendidas en la Ley de Presupuesto Anual.
Sin embargo, la misma ley introduce una extraducción en su artículo 52, relativo
al régimen presupuestario de los institutos autónomos, de las fundaciones y de las
asociaciones civiles. En efecto, en dicha norma se expresa con toda claridad que se
regirán por ese título (Título IV), los organismos referidos en los numerales 3 y 6 del
artículo Io, con excepción de aquello que, por su naturaleza empresarial, deban
regirse por el Título VI, relativo al régimen presupuestario de las sociedades.
Visto lo anterior, es a todas luces confusa la regulación del régimen presupues
tario de los servicios autónomos sin personalidad jurídica, aspecto que se agrava al
exam inar el Reglamento.
Por su parte, el Reglamento por imperativo de la Ley Orgánica de Régimen Pre
supuestario (Art. 1, num eral 6, Parágrafo Unico) a los servicios autónomos sin per
sonalidad jurídica se les aplicará el régimen presupuestario previsto para el Poder
Nacional y sus asignaciones estarán comprendidas en la Ley Anual de Presu
puesto. Conforme el Reglamento de los Servicios Autónomos sin Personalidad
Jurídica (Gaceta Oficial Núm. 34.836 del 7 de noviembre de 1991), aplicable al
SENIAT, éste se encuentra sujeto al control interno, previo y perceptivo, que
sobre él deberá ejercer el contralor interno del ente central al cual está adscrito, esto
es, al Ministerio de Hacienda. Lo anterior, sin perjuicio del ejercicio del control
posterior externo que corresponde a la Contraloría General de la República.
En el Artículo 7 ejusdem, se prevé tam bién una m odalidad de control p a rla
m entario externo de gestión o resultados que, trimestralmente, deberán ejercer
las Comisiones Permanentes de Finanzas y de Contraloría de la Cám ara de Dipu
tados, así como la propia Contraloría General de la República, con la finalidad de
evaluar el resultado de la “gestión física y fin an ciera” del Servicio. La evalua
ción la elabora el órgano al cual se encuentra adscrito el ente controlado, en este
caso, el Ministerio de Hacienda, para su posterior envío y consideración a los orga
nismos de control externo antes señalados.
Si la evaluación resulta insatifactoria, la máxima autoridad del Organismo al
cual el Servicio Autónomo se encuentra adscrito, de oficio o a requerimiento de
dichas Comisiones o del Organismo Superior de Control Fiscal Externo, tomará
las medidas pertinentes. Cuando la gravedad del caso lo amerite, previa aproba
ción del Presidente de la República en Consejo de Ministros, la máxima autoridad
a la cual se encuentra sujeto el Servicio Autónomo sin Personalidad Jurídica, orde
nará su supresión, sin perjuicio de la declaración de las responsabilidades a que
hubiere lugar.
Disposiciones similares a la anterior, aparecen también en las Leyes de Presu
puesto para el Ejercicio Fiscal 1994 y en la de 1995. Tales normas responden a lo
85
establecido en el Artículo Io, numeral 6, Parágrafo Unico de la Ley Orgánica de
Régimen Presupestario, antes referido, que ordena aplicar a los servicios autóno
mos sin personalidad jurídica, el régimen presupuestario previsto para el
Poder Nacional.
Cabe señalar también, que el SENIAT, conforme a las normas existentes al
efecto, se encuentra sometido a la evaluación que organismos de cooperación
internacional, tales como el CIAT, eventualmente ejerzan sobre la gestión del ente
y la correcta utilización de recursos financieros provenientes de dichos orga
nismos.
86
6. C onclusiones.-
A nuestro criterio, el éxito de este nuevo enfoque que quiere imprimírsele al ser
vicio público encargado de la gestión de los tributos dependerá, en prim er lugar, de
la convicción que sus propios personeros tengan acerca de la necesidad de ade
cuar las estructuras institucionales a las nuevas realidades en las que nuestro país
se encuentra inmerso. Este esfuerzo no es fácil. Desde afuera, implica no sólo la
voluntad de aprovechar al máximo el apoyo político que desde el Ejecutivo Nacio
nal y el Congreso de la República, se la ha dado a la m odernización del sistema tri
butario con todo lo que ello significa; sino más profundamente, algo que está en la
raíz misma de cualquier reto que se desee afrontar. Se trata de la m en talid ad que
como piedra angular asista a ambos términos de la relación jurídico tributaria,
para lograr la p e rm an en te activa de la Administración Tributaria y su creci
miento y consolidación institucional, así como para discernir con toda claridad las
soluciones a los problemas que tendrán que presentarse.
Desde adentro, se trata de form ar un agente tributario con vocación pública
auténtica que, reconociendo la altísima dignidad de su servicio, se comprometa en
forma ostensible a prestarle al país, conciente de su misión colectiva, lo mejor de sí.
Desde esta perspectiva, la actividad de gestión de los tributos dará como resultado,
el logro del bien público en este hipersensible sector de la actividad estatal, esto
es, “la coveniencia de la mayoría frente al egoísmo de cada cual”, la primacía del
interés general en un país que ha esperado demasiado pacientemente, por un cam
bio que nunca vendrá solamente de los gobiernos sino de la fuerza moral de
los gobernados.
Y, hacia afuera, creemos prioritario el fortalecim iento de la naciente estructura,
la cual deberá recrearse desde u n a ley form al que imbuida de las reformas que en
nuestro país exigen las finanzas públicas, mantenga a raya la eventual interven
ción de otros poderes públicos que como ya ha sucedido, puedan debilitar la orga
nización, negándole la cuota presupuestaria que por ley le corresponde y
desviando el producido del tributo hacia áreas ajenas a la directa satisfacción de
las necesidades públicas. Este doble discurso es inaceptable y no puede permitirse.
Por ello, la nueva regulación deberá consagrar la au to n o m ía funcional absoluta
del Servicio N acional Integrado de A dm inistración T ributaria, lo que implica
que el ente dentro de la organización nacional, asuma él solo su destino contando
con un presupuesto suficiente que previsto cíclicamente en la Ley Anual de Presu
puesto, no pi ’ 1 1 serle escamoteado posteriormente por ningún motivo. Esto facili
taría definitivamente la captación de personal de alto nivel y profesionalismo con
salarios competitivos que conform arían la estructura administrativa que se
requiere.
Finalmente, es urgente que el Estado venezolano comience a rendir cuenta a la
colectividad, de la forma como gasta los nuevos recursos provenientes de la tributa
ción y que el ajuste fiscal se enfoque hacia la vertiente del gasto público y no del
ingreso como hasta ahora ha sucedido.
Se trata de un cam bio rad ical en la política fiscal. De otra forma, ninguna jus
tificación tendrá la creación de nuevos tributos; ya es hora de que se palpen los
beneficios equivalente en servicios públicos, pues de continuar en ascenso el
87
deterioro institucional generalizado, en poco tiempo el saldo de los esfuerzos
empleados resultará negativo y el rol del SENIAT totalmente ensombrecido: no es
esto lo que el país espera ni merece.
88
Bibliografía
Constitución Nacional
Código Orgánico Tributario
20 años de Doctrina de la Procuradoría General de la República
1962-1981, Tomo I, pág. 152
Decreto N° 310 del 10-8-94, G.O. Núm. 35.525 del 16-8-94
Decretos N°s. 362,363 y 364 del 28-9-94, G.O. Núm. 35.558 del 30-9-94
Resolución N° 32, G.O. Núm. 4.881 Extraordinario del Decreto N° 67
del 2-394, G.O. 35.427 del 23-3-94
Reglamento de los Servicios Autonómonos sin Personalidad Jurí
dica, Decreto N°. 1921, G.O. Núm. 34.836 del 7-11-91
Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional
Ley Orgánica de Régimen Presupuestario
Hacienda Pública Teórica y Aplicada - Richard Musgrave y
Peggy Musgrave
Hacienda y Derecho, Vol. III - Francisco Saínz de Bujanda
Publicaciones del Centro Interamericano de Administradores Fis
cales, años 1984, 1985, 1986.
89
9U
Por: Evelyn Marrero Ortiz
91
92
LA INFRACCION TRIBUTARIA
Por: Aurora M oreno de Rivas
IN T R O D U C C IO N
93
En las dos subsiguientes reformas al Código Orgánico Tributario, promulgadas
en 1992 (Gaceta Extraordinaria No. 4.466 de fecha 11/9/92 y Gaceta Oficial
Extraordianria No. 4.727 de fecha 27/5/94 Decreto-Ley No. 189 de fecha 27/5/94, el
título relativo a las Infracciones y Sanciones ha sido modificado parcialmente para
ajustar los tipos penales a los supuestos de infracción de los tributos indirectos
creados en el proceso de reforma tributaria, y para establecer penas más gravosas
para algunos tipos de infracción.
En este estudio trataremos en forma general y resumida el régimen represivo a la
violación de norm as tributarias en la legislación venezolana vigente, y haremos un
análisis que facilite la interpretación de las incongruencias del texto legal que difi
cultan la delimitación entre lo penal común y lo penal tributario, lo que en la prác
tica crea conflictos de interpretación sobre la aplicación plena o supletoria de los
principios del derecho penal común al ilícito tributario, y de la aplicación plena o
supletoria del Código Orgánico Tributario a la materia aduanera y a los ilícitos
relativos a tributos emanados del Poder Municipal y Estadal, igualmente tratare
mos de buscar un sentido lógico a la confusa referencia que contiene el Código
Orgánico Tributario al delito común, y su penalización cuando concurre con el
delito tributario.
II
Ambito de aplicación del título III del COT infracciones y sanciones
Para interpretar lógicamente las disposiciones de este Título respecto a las
infracciones a leyes tributarias a las cuales les es aplicable, debemos comenzar por
revisar el ámbito general de aplicación del Código previsto en su artículo Io y el
ámbito de aplicación del Título III contenido en el artículo 71, para pasar luego a la
interpretación de los conceptos contenidos en el texto legal para desarrollar el régi
men represivo de la violación de normas tributarias.
II. a) Aplicación del Código Orgánico Tributario a las infracciones de leyes
tributarias.
El artículo Ioen su primera parte establece el ámbito de aplicación de las nor
mas que regulan la relación jurídico tributaria:
“Las disposiciones de este Código son aplicables a los tributos nacio
nales y a las relaciones jurídicas derivadas de ellos”
Respecto al ilícito tributario, el Código establece su aplicación plena a todas las
infracciones tributarias, excluyendo sólo la materia aduanera en lo que se refiere a
hechos punibles de carácter diferente al tributario.
Artículo 71:
“Las disposiciones de este Código se aplicarán a todas las infracciones y
sanciones tributarias, con excepción de las relativas a las norm as sobre
infracciones y sanciones de carácter penal en materia aduanera, las
cuales se tipificarán y aplicarán de conformidad con las leyes
respectivas”.
No cabe duda pues, que la violación a las reglas relativas al cumplim ien
to de obligaciones Tributarias surgidas de leyes emanadas del Poder
94
Nacional, bien sean leyes sancionadas por el Poder Legislativo o decretos con
tuerza de ley dictados por el Presidente de la República con autorización expresa
del Poder Legislativo, es punible conforme a los tipos de infracción descritas en el
Código Orgánico Tributario y a las sanciones en él establecidas, la excepción
referida al ilícito aduanero de carácter penal no excluye su aplicación al ilícito tri
butario aduanero.
II. a. 1) Aplicación al ilícito tributario aduanero:
En esta materia, hasta la reforma de 1922 el Código Orgánico Tributario,
m antenía la previsión de su aplicación sólo por vía supletoria a la materia
aduanera, pero en la reforma introducida mediante el Decreto Ley N° 189
del 25.05.94, se establece una modificación interesante al régimen legal tri
butario aduanero:
Establece el artículo Io en su prim er’aparte:
“Para los tributos aduaneros este Código se aplicará en lo
atinente a los medios de extinción de las obligaciones, para
los recursos administrativos y jurisdiccionales, la determ ina
ción de intereses y lo referente a las normas para la adm i
nistración de tales tributos qué se indican en este Código;
para los demás efectos se aplicará con carácter supletorio”.
Del texto legal transcrito se desprende que, en principio, el Código se aplica casi
íntegramente por vía principal a la materia tributaria aduanera, ya que la aplica
ción supletoria será sólo para los aspectos relativos a la interpretación de los prin
cipios generales de la tributación y a la regulación de la relación jurídico tributaria
contenida en el Título I, que serían los títulos no comprendidos en la enumeración
de la norm a transcrita.
Si bien, tampoco se menciona en dicha disposición-el Título III relativo a Infrac
ciones y Sanciones, el texto del Artículo 71 del mismo Código implica su aplicación
pór vía principal al ilícito tributario de naturaleza aduanera, ya que la disposición
citada sólo hace excepción “a las infracciones y sanciones de carácter penal”
El artículo citado dispone la aplicación de las disposiciones del Código a “todas
las infracciones y sanciones tributarias...” respectó a la materia aduanera, sólo hace
excepción de las relativas a “infracciones y sanciones de carácter penal” las cuales
quedan referidas a su tipificación y penalización “de conform idad con las
leyes respectivas”
¿Qué debem os en tender p o r infracciones y sanciones de cará c te r penal?,
pareciera que la ley venezolana con esa referencia al carácter penal de la infracción
se afilia a un sector de la doctrina que separa y diferencia el ilícito tributario del
ilícito penal, pero resulta incongruente con esta posición el hecho de que sólo se
haga la exclusión de la materia aduanera cuando se alude al carácter penal de la
infracción y por el contrario, se establece el dolo y la culpa como elementos de
apreciación de la conducta del infractor (art. 73); la concurrencia de infracciones es
tratada bajo premisas del ilícito com ún (art. 74), y se establecen aplicación de las
penas privativas de libertad para determinados ilícitos de carácter tributario, y ade
más se contem plan consecuencias reparatorias o indem nizatorias adicionales a
las sanciones por infracción tributaria tales como los intereses compensatorios,
m oratorios y la corrección monetaria.
95
Por otra parte, a pesar que de el Parágrafo Unico del artículo 75, establece que las
infracciones por incumplimiento de deberes relativos al pago del tributo y a los
deberes formales “se sancionarán conforme a sus disposiciones”, en el caso del
delito de apropiación indebida de tributos cometido por entidades financieras tipi
ficado en el artículo 102, de la sección tercera del Capítulo II, remite su penaliza-
ción al Código Penal. Igualmente en la apropiación indebida por funcionarios
públicos, remite a la Ley Orgánica de Salvaguarda del Patrimonio Público.
Esta falta de precisión de la Ley Tributaria en la utilización de ciertos términos
conduce a una confusión conceptual que sólo podrá ser resuelta buscando su sen
tido lógico y finalista mediante la arm onización de las disposiciones constitucio
nales y leyes aplicables al asunto que se analiza. Esta confusión en el uso de
términos en materia de ilícito tributario, no es exclusiva del legislador venezolano,
la doctrina jurídica en esta parcela del Derecho, tam bién incurre en estas contra
dicciones y confusiones. Así veremos por ejemplo que los términos “penal” y
“pena”, se usan en diferentes sentidos, unos a veces más amplios para referirse a la
respuesta de la Ley ante la infracción, otras veces restringido para referirse a la san
ción aplicable del delito común.
Igualmente a los términos “infracción” y “delito” se les ha querido dar sentidos
diferentes que los separan totalmente de lo que etimológicamente podría consi
derarse una relación de género a especie. El térm ino “infracción” desde el punto de
vista etimológico constituye un concepto genérico y significa según el Diccionario
de la Real Academia “quebrantam iento de una ley, pacto o tratado o de norma
moral, lógica o doctrinal” por lo tanto, en un correcto castellano su referencia
puede cubrir no sólo la violación de leyes tributarias, sino tam bién el quebranta
miento de los preceptos morales tipificado en la legislación ordinaria como hechos
ilícitos comunes.
Una demostración de esta falta de unidad en la doctrina sobre el contenido con
ceptual de los términos, la encontramos en algunas conclusiones y recomendacio
nes de las distintas jom adas internacionales de estudios sobre esta materia:
En las IV Jom adas Luso-Hispanoam ericanas de Estudios Tributarios, celebra
das en Estoril-Portugal en el año 1970, uno de cuyos temas fue “Delitos conexos
con la Infracción Tributaria y Violaciones de Deberes Tributarios Sancionados
Penalm ente”, además del enunciado del tema que ya crea la confusión, se plan
tearon discrepancias entre los participantes a la hora de redactar las recomen
daciones.
Roberto Freites y Ram ón Valdes Costa, estuvieron en desacuerdo sobre los tér
minos utilizados para redactar la recomendación N° 7 de esas jom adas, lo que me
permito transcribir para ilustrar mi observación:
“Recomendación N° 7
En los casos de concurso entre infracción tributaria y delitos
conexos, debería aplicarse, en principio, tanto la pena crimi
nal como la administrativa, pero respetando siempre el prin
cipio non bis in idem, cuya validez se reconoce...”
“El señor Roberto Freites, deja constancia de que la califi
cación de “crim inal” utilizada reiteradamente en la Resolu
96
ción, no se adecúa a la terminología jurídica del Derecho
Argentino, pero que la acepta como expresión apta para
caracterizarlas penas del Derecho Penal Común, aplicadas
por el Poder Judicial, especialmente las privativas de liber
tad, en contraposición con las penas pecuniarias aplicadas
por la Administración, adhiere a esta constancia el señor
Ram ón Valdes Costa” (Instituto Latinoamericano de Dere
cho Tributario, Resoluciones de las Jornadas. Montevideo
1993).
Igualmente conviene reseñar las distintas posiciones doctrinarias sobre la ubica
ción del ilícito tributario en el campo del derecho, para evidenciar la falta de uni
formidad en la interpretación conceptual en este importante campo jurídico.
Si bien, el término “infracción tributaria” puede com prendercualquier violación
por acción u omisión de normas tributarias, existen en el campo de la discusión
científica discrepancias incluso por el contenido conceptual del término; por su
ubicación en las ramas del Derecho y por la naturaleza jurídica déla sanción tribu
taria. Se discute, si la conducta antijurídica en el campo tributario puede asimilarse
al delito común o si corresponde a una categoría especial de hecho ilícito al cual se
aplica un régimen represivo especial. Existe una larga lista de autores de distintas
nacionalidades que desde tiempos remotos discuten sobre este tema, no entrare
mos a detallar todas las posiciones y matices de las corrientes doctrinarias, nos
limitaremos a resumir lo más relevante del asunto.
Se pueden separar las corrientes doctrinarias de acuerdo a la orientación predo
minante en relación con las ramas del Derecho a las cuales se incorpora el ilícito
tributario. Así encontramos, una posición de orientación penalista que asimila el
ilícito tributario al ilícito penal, otra que asigna la naturaleza del Derecho Admi
nistrativo a la infracción tributaria, y una tercera posición que defiende la auto
nomía del Derecho Tributario y considera la materia como una parte especial
del mismo.
Cada una de las posiciones doctrinarias tiene una respuesta diferente a
nuestras interrogantes:
¿Participa el ilícito tributario de la misma naturaleza jurí
dica que el ilícito común?
¿La represión a la infracción tributaria tiene naturaleza
penal o constituye un régimen especial, orientado por princi
pios distintos a los que se aplican al ilícito común?
¿Los tipos descritos como infracciones en la legislación tri
butaria y las sanciones aplicables tienen o no carácter penal?
Para los que se pronuncian por la autonom ía del Derecho Tributario, entre quie
nes destaca G iuliani Fonrouge, el ilícito tributario es parte del Derecho Tributario
y se rige por principios propios y sólo se aplicará el derecho penal común, cuando
la Ley Tributaria remita a él. Fonrouge no niega el carácter punitivo de la sanción
fiscal y su vinculación con los principios generales del Derecho represivo. Señala
el autor que:
97
"Las sanciones fiscales ofrecen acentuado particularismo
que justifica su consideración independiente, pero en lo
esencial tienen un carácter sancionador establecido para
prevenir y reprimir las trasgresiones y no para reparar daño
alguno, como bien se ha dicho, de manera que en su escencia
son de naturaleza penal, a condición de entender esta expre
sión en su sentido genérico y no circunscrita a la ilicitud con
tem plada en el Código Penal-’(Giuliani Fonrouge - Derecho
Financiero, Vol. II Pág. 634).
Para este autor, trasgredir disposiciones fiscales implica quebrantar un verda
dero deber social, como es el de “sustraerse al pago de los tributos esenciales para el
mantenim iento del Estado y alterar el orden jurídico déla colectividad”. A pesar de
su posición autonomista el autor acepta como necesaria la aplicación de los princi
pios y garantías constitucionales en materia del ilícito común.
Por su parte, penalistas de la talla de Luis Jiménez de Asúa, señalan que “no
existe un injusto penal, otro civil, otro administrativo, el ilícito es com ún a todo el
derecho y en consecuencia el ilícito tributario es parte del ilícito penal”.
Para Dino Jarach: “el Derecho Penal Tributario nace con el Derecho Tributario
mismo y por razones de evolución histórico-social, no se ha separado del Derecho
Tributario para incorporarse al Derecho Penal Com ún”. (Dino Jarach, Curso
Superior de Derecho Tributario, Pág. 238).
Para Sainz de Bujanda, defensor de la unidad del derecho penal, existe una iden
tidad sustancial entre la infracción criminal y la infracción tributaria; un resumen
de la posición de este autor es formulado por Héctor Villegas así:
“El profesor español Sainz de Bujanda, sostiene que existe
identidad sustancial entre la infracción criminal y la infrac
ción tributaria. La única diferencia entre las infracciones
contenidas en el Código Penal y las contenidas en otras leyes
es de tipo formal, ya no hay una línea divisoria sustancial
entre una y otra. “Concluye el autor sosteniendo: “Sentada la
idea de unidad del derecho penal, hay que reconocer que el
derecho penal tributario no es sino una parte del derecho
Penal". (Cita de Héctor Villegas. Curso de Finanzas,
Derecho Financiero y Tributario, Pág. 342)
La doctrina administrativa que construye la tesis del derecho penal adm inistra
tivo, cuyo principal exponente es James Goldsmidt, considera la sanción tributaria
como una consecuencia administrativa.
El autor argentino, Héctor Villegas quien realizó un completo estudio de las dis
tintas posiciones doctrinarias sobre este tema, llega a la conclusión de que la
infracción tributaria debe ubicarse en el Derecho Penal Administrativo, y diferen
cia el ilícito común del ilícito contravencional, apoyándose en la consideración del
bien jurídico que es objeto de la agresión cuando se produce el hecho ilícito. Señala
el autor, que “será delito toda agresión directa e inmediata a un derecho ajeno,
mientras que en cambio habría contravención cuando se perturba mediante la
98
omisión de la ayuda requerida la actividad que desarrolla el Estado para materiali
zar esos derechos". (Héctor Villegas. "Derecho Penal Tributario. Pág. 67).
Por su parte en las distintas jornadas científicas destinadas a analizar el tema se
han aprobado resoluciones con aparentes contradicciones, así:
a) En los III Jornadas Latinoamericanas de Derecho Tributario celebrados en San
Pablo en 1962. se aprobaron resoluciones que expresaban:
"1) El ilícito tributario y sus sanciones integran el derecho tributario”.
”2) Los ilícitos tributarios y sus sanciones deberán estar expresamente previstos
en la Ley Tributaria”. (Instituto Latinoamericano de Derecho Tributario.
Resolución de las Jornadas. Pág. 26).
b) En las I Jornadas Luso - Hispanoam ericanas de estudios tributarios celebrados
en Portugal en 1966 se aprobó esta resolución:
"Cuarta”. En un sentido amplio, puede emplearse la denominación de Derecho
Penal Tributario para aludir al cuerpo de normas y de principios que regulan las
sanciones tributarias de carácter punitivo o preventivo, con independencia del
texto legal en que aparezcan insertas. No obstante, se juzga útil con efectos
didácticos y orientadores, hacer referencia al Derecho Tributario Penal para
designar exclusivamente aquella parte del Derecho Penal Tributario integrada
por ilícitos y las sanciones tipificadas en las leyes tributarias y no en las que el
propio ordenam iento califica como penales (Instituto Latinoamericano de
Derecho Tributario, resolución de la Jornada. Pág. 104).
Aplicando las posiciones doctrinarias, reseñadas a las interrogantes arriba
enunciadas podemos concluir que a pesar de las diferencias terminológicas de las
posiciones citadas ninguna niega el carácter punitivo de la sanción tributaria, la
cual está destinada a castigar la infracción, a prevenir al infractor sobre la conse
cuencia de su acción u omisión más que a reparar el daño.
La discrepancia doctrinal en el fondo estriba en la diferenciación del ilícito tri
butario como violación a los deberes originados en Leyes Tributarias, del ilícito
común tipificado y sancionado por el Código Penal.
En nuestro criterio, la infracción o ilícito tributario, no tiene una
n aturaleza diferente al ilícito penal, am bos son especies de un m ism o género:
el hecho ilícito, am bos constituyen acciones u om isiones descrito^ en la ley
com o hechos punibles, no im porta la ram a del derecho en la cual un precepto
infringido esté ubicado, ni el tipo de sanción que se aplique por la violación
del precepto, la respuesta del Estado ante la presencia de conductas tipifica
das en un texto legal com o hechos ilícitos siem pre es u n a pena con la cual la
Lev puede ordenar, la afectación del patrim onio o de las libertades personales
del infractor.
Entendemos que con la sanción tributaria no se busca com pensar el daño sino
castigar al infractor, los medios de reparación del daño por incum plim iento están
previstos bajo otro esquema: intereses compensatorios, moratorios, corrección
monetaria. Todos estos ajustes a la deuda si son de carácter reparador y no de cas
tigo, por tanto no se consideran penas en contraposición a multas y otros castigos
aplicables al infractor cuando su acción u omisión en el cumplimiento de la obli-
99
gación tributaria es producto de su dolo o culpa.
La violación de normas tributarias constituye un hecho ilícito, (no puede ser
considerado como un incumplimiento contractual), pero este hecho puede clasifi
carse en diferentes rangos:
a) Los actos u omisiones que implican el incumplimiento de deberes impuestos
por la Ley o por la Administración al contribuyente o al responsable, con el fin
de que éste aporte a los entes encargados de la gestión tributaria datos o infor
maciones requeridas para la conformación de las estimaciones y comprobacio
nes sobre los aportes tributarios destinados al presupuesto fiscal y,
b) Las acciones u omisiones del contribuyente encam inadas a desfigurar u ocultar
la realidad de los hechos que dan lugar al nacimiento de la obligación, o para
elim inar o para dism inuir el monto de esa obligación.
Ambas situaciones constituyen hechos ilícitos (independientemente que pue
dan estar clasificados en el rango de faltas o de delitos), por cuanto se trata de con
ductas antijurídicas descritas en un tipo punible, y por lo tanto, las consecuencias
jurídicas que las norm as legales les asignan al acaecimiento de esas situaciones
aún cuando estén insertas en cuerpos legales especiales, no exclusivamente desti
nadas a desarrollar un régimen represivo son siempre penas, y no consecuencias
administrativas destinadas a reparar o compensar el daño.
En ambos casos es imprescindible aplicar los principios generales del Derecho
Penal, para llegar a la consecuencia sancionatoria, así pues, no se puede castigar
un hecho no descrito como punible en la ley; ni sancionar una acción u omisión
cuando se presentan causales subjetivas eximentes de responsabilidad, ni aplicar
la pena más grave cuando ésta haya sido rebajada en legislación posterior al
hecho. Lo importante del asunto es reconocer la naturaleza especial de la infrac
ción tributaria que exige que esos principios se apliquen en lo que sea compatible
con esa naturaleza especial y poder llegar a una posición clara fundam entada en
las regulaciones constitucionales de cada país, para determ inar el marco de acción
penalizadora de los distintos niveles del Estado que tienen potestad normativa en
el campo tributario, como lo veremos más adelante.
Ahora bien, el problema en esta sección del presente estudio se centra en enten
d erla posición de la Ley Venezolana cuando utiliza la expresión “carácter penal” y
nuestra conclusión es que la expresión del Artículo 71 del Código Orgánico Tribu-
tario “infracciones y sanciones de carácter penal”, no está orientada por una posi
ción doctrinaria específica, se trata de un mal uso del término “penal”.
F.I texto de la disposición excluye la aplicación del Código Tributario por vía
principal a “las infracciones y sanciones de carácter penal en materia aduanera”,
las cuales refiere a las “leyes respectivas” no excluye esta norma todas las infraccio
nes tributarias aduaneras de la aplicación del Código, sino aquellas infracciones a
las regulaciones aduaneras que desacertadamente califica como de “carácter
penal” regidos por las "leves respectivas”, y que no son específicamente de carácter
tributario. El término "penal” en esta norma del Código, está haciendo referencia a
débitos comunes cometidos en relación con el tráfico de mercaderías.
¿C uáles son esas infracciones?
La materia audanera no está regida exclusivamente por un elemento impositivo.
100
el control sobre el ingreso o salida de mercaderías del territorio aduanero obedece
a la aplicación de la política económica y comercial de cada Estado y a la aplica
ción de la potestad aduanera, la cual está definida en el artículo 7 de la Ley Orgá
nica de Aduanas como:
“La facultad de las autoridades competentes, para intervenir
sobre los bienes a que se refiere el artículo 5, autorizar o
impedir su desaduanamiento, ejercer los privilegios fiscales,
determ inar tributos exigióles, aplicar las sanciones proce
dentes y en general ejercer los controles previstos en la
Legislación Aduanera”.
Esa potestad aduanera se ejerce mediante el control del ingreso y salida de mer
caderías del territorio de la República, establecido en el artículo 5 de la ley
mencionada:
“Artículo 5:
Todo vehículo o medio de transporte que realiza operacio
nes o sea objeto de tráfico internacional, o de tráfico interno
en aguas territoriales, zona contigua, áreas fronterizas y
espacio aéreo nacionales, así como las mercancías que con
tenga, sea cual fuere su naturaleza, estarán sometidos a
potestad aduanera. Tam bién estarán sometidos a dicha
potestad los objetos que forman parte del equipaje de los
pasajeros y tripulantes”.
Las violaciones cometidas contra la normativa estatal destinada a ejercer ese
control del tráfico internacional, no pueden calificarse como infracciones tribu
tarias, la tipificación de esos ilícitos aduaneros calificados como contrabando y su
régimen sancionatorio tienen como las infracciones tributarias una naturaleza
penal, pero aquellas no tienen un carácter exclusivamente tributario y su violación
no necesariamente implica un daño al patrimonio fiscal, un ejemplo de ésto seria
el caso de mercancías exceptuadas de gravamen, pero sometidas a otros
controles aduaneros.
El autor argentino Héctor Villegas, diferencia el delito de contrabando de la
infracción tributaria, señala el autor que: “dentro de los deberes del Estado está el
de resguardar la incolumidad de sus fronteras y de regular la política económica
nacional mediante la admisión o no de ciertos tipos de mercaderías, todo lo cual es
regido por normas constitutivas del orden jurídico general y no un mero orden
administrativo. Quien elude controles aduaneros está quebrantando el orden ju rí
dico y haciendo perder confianza en el Estado en cuanto a su autoridad para lograr
el desenvolvimiento pacífico de la vida com ún”.
Este autor diferencia el delito de contrabando de la infracción tributaria adua
nera y señala que: “La infracción tributaria que llamamos defraudación aduanera
no tiene en cambio, otro objetivo que el de eludir el pago de derechos fis-
cales...“Héctor Villegas, Derecho Penal Tributario, Pág. 72).”
El “carácter penal” a que alude la norma en estudio se refiere a infracciones de
disposiciones no vinculadas específicamente con las obligaciones tributarias deri
vadas del comercio internacional, como sería el caso de los ilícitos tipificados en el
Título V, Capítulo I de la vigente Ley Orgánica de Aduanas, relativos al contra-
bano, cuya descripción genérica está contenida en el artículo 102 de la Ley.
101
"Artículo 102:
Incurre en contrabando cualquiera que. mediante actos u
omisiones, eluda o intente eludir la intervención de las
autoridades aduanera, en la introducción de mercancías al
territorio aduanero nacional, o en la extracción de las mis
mas en dicho territorio".
En el capítulo citado se tipifican otras series de acciones que califican también
como delito de contrabando y otras actividades como la asociación ilícita o la
corrupción de funcionario aduanero asimiladas también a este tipo de delito.
Pues bien, es a este delito al que se refiere en el artículo 71 del Código cuando
excluye su aplicación a las infracciones de carácter penal en materia aduanera.
Ahora bien, la Ley Orgánica de Aduanas, en el Capítulo II del mismo título sobre
el ilícito aduanero contienen disposiciones destinadas a reprimir las infracciones
cometidas con motivo de la declaración de aduanas, a efectos del pago del arancel
correspondiente. Estos ilícitos tipificados en la legislación aduanera sí se consi
deran infracciones de carácter tributario, los cuales estarán regidas por el Código
Orgánico Tributario.
Estas infracciones serían aquellas cometidas con motivo de la declaración de las
mercancías para efectos de la liquidación arancelaria contenidas en el artículo 120
de la Ley Orgánica de Aduanas.
Il.b) A plicación del Código O rgánico T ributario a las infracciones de N orm as
T ributarias M unicipales y Estadales:
La política de reducción de los márgenes de evasión tributaria, está íntimamente
relacionada con los medios que el ente acreedor del tributo pueda disponer para su
persecución y control. No siempre es lá vía represiva, el medio más idóneo para
obtener el cumplimiento oportuno por parte del obligado a la prestación tributaria,
resulta más eficaz una política tributaria que establezca tarifas soportables por el
contribuyente; una eficiente labor de control y recaudación y un honesto manejo
de la administración de los fondos producidos por el aporte tributario que revierta
en beneficios tangibles porel contribuyente administrado; igualmente una política
tendiente a promover entre los sujetos pasivos de la relación tributaria, la concien
cia de la necesidad del tributo, constituye un medio para obtener el cumplimiento
voluntario de la obligación.
Sin embargo, los recargos y medidas compensatorias del daño producido por el
incumplimiento en el pago de la obligación tributaria y la penalización de las
infracciones a las leyes tributarias, constituyen en la legislación venezolana
vigente un medio persuasivo de ese cumplimiento tributario.
El Código Orgánico Tributario se reserva en el artículo 71 su aplicación en
cuanto a la tipificación de los hechos que constituyen el ilícito fiscal y la determ ina
ción de las sanciones correspondientes para todos los casos de infracción tribu
taria. con la sola excepción de los ilícitos aduaneros que constituyen el
contrabando, por la razón de que este hecho excede los límites de lo tributario
como lo hemos afirmado en el capítulo precedente.
102
¿El Título III del Código Orgánico Tributario es legislación penal?
Para descubrir el sentido de las disposiciones del Código Orgánico Tributario,
para sacar una conclusión lógica sobre la aparente contradicción entre las previ
siones de sus artículos Io y 71, conviene analizar la naturaleza de ilícito fiscal y el
carácter de las penas aplicables, en relación con el alcance de la distribución de
potestades normativas en la tan especial organización federal de la República de
Venezuela, con el objeto de comprender la intención de la referencia constitucional
sobre la reserva legal en materia de legislación penal asignada al poder nacional en
el artículo 136 de la Constitución.
En efecto, establece la norma citada que es de la competencia del Poder Nacio
nal la legislación civil, mercantil, penal, penitenciaria y de procedimientos.
Como ya lo hemos señalado la utilización de la terminología en los textos legales
no siempre obedece a posiciones doctrinarias del legislador, sino más bien, a un
descuido en la aplicación precisa del idioma para dar claridad a la norma jurídica.
En el caso de nuestra Constitución esa imprecisión del lenguaje en lo que se refiere
a la distribución de potestades tributarias entre los distintos niveles de la organiza
ción político territorial, ha permitido tal abuso en la ejecución de la potestad m uni
cipal para crear tributos, que hoy en día una concreta referencia al poder de exigir
una contribución por el permiso o licencia para establecer en el territorio munici
pal industrias y comercios, se ha extendido y desbordado el marco constitucional
hasta el extremo que la mayoría de los municipios además de cobrar una tasa
anual por la licencia, han convertido el término patente contenido en el artículo 31
de la Constitución (que en ninguna de sus acepciones puede ser considerado como
sinónimo de tributo) en el fundamento de su poder para establecer cualquier clase
deigravámen sobre el capital, los ingresos brutos o las ventas y pechar además acti
vidades no comprendidas en su marco legal de potestades.
Esta práctica en algunos casos ha sido avalada por posiciones políticas más que
doctrinarias que han prevalecido en nuestro poder judicial y por el afan des-
centralizador que ha invadido el ámbito político en los últimos años, el cual, en vez de
orientarse hacia la producción de una legislación y políticas descentralizadoras
que incluyan la transferencia del recurso fiscal o hacia una reforma constitucional
que establezca con términos claros el marco legal sobre el cual se debe fundam en
tar el proceso descentralizador en lo que a las finanzas públicas se refiere, ha per
mitido im plantar el proceso porencim a del orden constitucional, lo que a mi juicio
es tan desestabilizador como cualquier otra acción tendiente a romper ese orden,
porque a la larga convierte el texto de la Carta M agna en letra muerta o moldeable
a cualquier interés político que se pretenda justificar.
Decíamos que la ubicación doctrinal es importante por cuanto la referencia a lo
“penal” en la Constitución podría permitir una interpretación restringida al ilícito
penal común o al sentido amplio de considerar como penal toda la legislación
represiva o sancionatoria de conductas antijurídicas. Es por eso que conviene revi
sar las distintas posiciones doctrinarias para sacar una conclusión sobre la
naturaleza de la sanción tributaria.
Los partidarios de la ubicación del ilícito fiscal en el Derecho Penal no dudarían
en considerar esa referencia de nuestra Constitución a la legislación penal, como
indicativa de una reserva al podér nacional de toda la materia referente a la
descripción de tipos punibles y el establecimiento de sanciones cualquiera que sea
103
la naturaleza del precepto infringido, incluyendo la infracción de norm as
tributarías.
Sin embargo, tam bién los partidarios de la autonom ía del Derecho Tributario
entre quienes destaca Giuliani Fonrouge, reconocen como ya lo hemos señalado
en el capítulo anterior el carácter represivo de las sanciones fiscales y su naturaleza
penal en el sentido genérico del térm ino y no referido exclusivamente a la “ilicitud
contem plada en el Código Penal”. Si bien este autor afirma que: “las sanciones fis
cales derivan del propio poder tributario estatal, más no obstante su vinculación
con el impuesto, es erróneo pretender que constituyen un accesorio de éste, respon
den finalidades y esquemas jurídicos distintos y se rigen por normas separadas”
(G.F. Op. Cit. pág. 635), no duda el autor en reconocer que el parcelam iento del
derecho sancionatorio debe aceptarse como un hecho positivo y propio de cada sis
tema de Gobierno, pero su afirmación está hecha sobre el análisis del sistema
federal argentino en el cual las provincias están facultadas para establecer sancio
nes tendientes a asegurar la percepción de sus tributos.
¿Podríam os nosotros afirm ar que los entes descentralizados en la organiza
ción político-territorial venezolana están facultados co n stitu cio n alm en te
p a ra c re a r su propio derecho “trib u tario p e n a l”? ¿Está prevista en la C onsti
tución V enezolana el p arcelam iento del D erecho Sancionatorio?
Con base a la aceptación de las dos posiciones doctrinales citadas que afirm an el
carácter represivo penal y no reparador o indem nizatorio de la sanción fiscal,
debemos adm itir que la referencia a la legislación penal contenida en el artículo
136, numeral 24 de nuestra Constitución abarca no sólo el ilícito común, sino tam
bién cualquier legislación que tenga por objeto reprimir los hechos u omisiones
antijurídicas incluyendo en ellos el ilícito tributario.
Nuestra afirmación, se ve reforzada por la muy especial forma de estado federal
que constituye la República de Venezuela, la cual a decir de Alian Brewer Carias es
una “Federación Centralizada” una “Federación de Papel” (A. Brewer Carias en
las III Jom adas en la Procuraduría General del Estado Aragua).
En efecto, a pesar de que el artículo 2 de la Constitución proclama la federación,
la refiere a sus propios términos, y esos términos contenidos en el articulado de la
misma, concentran en el poder central la casi totalidad de las potestades normati
vas, y promueven la descentralización mediante facultades que otorga al Poder
Nacional para definir el marco legislativo de esa descentralización.
Como ya hemos señalado, la Constitución promueve la descentralización de las
materias de la competencia nacional en el artículo 137 que establece:
Artículo 137:
“El Congreso por voto de las dos terceras partes de los
miembros de cada Cám ara podrá atribuir a los Estados o a los
M unicipios determinadas materias de la competencia nacional,
a fin de promover la descentralización administrativa”.
El alcance de la disposición citada ha sido analizado por distintos autores a raíz
del proceso de descentralización que se inició con la Ley de Descentralización,
Delimitación y Transferencia de Competencias en 1989. Se ha afirmado que “por
la vía de la descentralización no pueden reformarse, ni enm endarse la Constitució-
n" y que “ésta sólo contempla una “descentralización administrativa”, (es decir de
competencia según el artículo 137 de la Constitución), en favor de los Estadosantes
104
que una verdadera cesión de las funciones públicas del Poder Nacional a los esta
dos. Para ello hubiera sido necesario reformar la Constitución Nacional (R.J
Duque Corredor III Jornadas de la Procuradoría General del Estado Aragua).
Por otra parte hay quienes se niegan a aceptar que la referencia a la promoción
de la descentralización administrativa contenida en el artículo 137, tenga sólo
alcances administrativos, y afirman que sus límites cubren tam bién el aspecto
político que raya en los dominios de la reserva legal, basándose en lo dispuesto en
el artículo 17 de la Constitución que confiere a los estados la potestad de legislar en
las materias de su competencia.
Pues bien, cualquiera que sea la posición adoptada, no se puede exagerar la pre
tendida flexibilidad de la Constitución hasta el extremo de considerar que la potes
tad penalizadora de los estados o municipios en materia tributaria aún no
estándoles atribuida expresamente por la ley, les deviene de su poder tributario,
esto no puede ser así porque ambas materias están reguladas por principios de
reserva legal diferentes y es la propia Constitución la que expresamente dispone la
centralización de la potestad de tipificar y sancionar hechos ilícitos.
Si el derecho represivo está concentrado constitucionalmente en el Poder Nacio
nal, y si admitimos que la sanción tributaria tiene un carácter represivo y no
reparador o indemnizatorio. tenemos que concluir que en Venezuela no está par
celada en los distintos niveles del Estado la potestad sancionatoria del ilícito
tributario.
Sin embargo, hay autores venezolanos que, basados en una concepción liberal
sostienen que el ilícito tributario no debe ser sancionado por vía represiva penal
sino con consecuencias de carácter administrativo, de manera que la infracción a
la ley tributaria sólo acarrearía recargos administrativos tendientes a indem nizar
el daño causado al ente acreedor del tributo, y no a educar, corregir, intim idar o
castigar al autor de la infracción.
Esa posición es la asumida por el Dr. Carlos Simón Bello Rengifo quien en su
estudio sobre “Ilicitud Penal Colateral” afirma que:
“De tal manera que ante las infracciones fiscales no es, de
suyo, lo más recomendable recurrir a la sanción criminal
como el mejor expediente para educar y sancionar. Al fin y al
cabo, un régimen político liberal debe ser moralmente
neutro y en consecuencia, no utilizar el Derecho como
medio de educación, ni menos de moralización del pueblo.
Su fin ha de ser fundamentalmente práctico o técnico y esto,
trasladado al sector tributario, significa la mayor y mejor
captación de fondos con el menor costo social posible.
Si el fraude fiscal está generalizado como conducta, signi
fica que el sistema como tal ha fracasado y recurrir al "terror
penal”, sería un esfuerzo costoso e inútil. Sólo cuando haya
nítida conciencia de la aceptación del sistema fiscal y la
conducta transgresora aparezca no sólo como fenómeno
relativamente esporádico, sino también como merecedor de
rechazo social, podrá considerarse la posibilidad de la crimi-
nalización de la conducta y siempre que se den estos
extremos:
105
a) D a ñ o fiscal
b) Medio fraudulento".
(Carlos Simón Bello Rengifo - Ilicitud Penal Colateral, U ni
versidad Central de Venezuela, Pág. 204).
Esta interesante posición, sin embargo no pasa de ser una recomendación para
una definición del Sistema Tributario y las políticas de control fiscal del Estado
que bien podría ser analizada en el proceso de reforma Constitucional o del
Código Orgánico Tributario, pero no contiene un pronunciam iento expreso en
contra de que se pueda considerar como penal una sanción pecuniaria cuando ésta
es la consecuencia de la respuesta represiva del Estado, por el contrario reconoce
que las sanciones pecuniarias pueden tener un carácter punitivo. El autor citado
refiere en su estudio una serie de opiniones que tratan en vano de buscar los ele
mentos que distinguen la multa penal de la civil y llega a la conclusión de que el
problema debe ser resuelto por la legislación o en todo caso aplicar un criterio
cuantitativo de tal m anera que la multa sea más que un mero resarcimiento del
daño ocasionado y signifique en consecuencia una pena criminal, será materia de
derecho penal. Claro que siempre existirá el problema vaioratorio para el
intérprete, pero ese es el destino de las disciplinas normativas. La cantidad permite
inferir la cualidad y la finalidad, los demás criterios, el origen y la índole del acto
cometido conducen a un callejón sin salida, por la dificultad de hallar una defini
ción ontològica del delito en el derecho positivo...” (C.S. Bello Rengifo. “Ilicitud
Penal Colateral” pág. 197).
Si utilizamos el criterio cuantitativo sugerido, encontramos que en el derecho tri
butario positivo de casi todos los países, (en el nuestro incluido), se da el caso de la
coexistencia en los textos legales de sanciones penales, recargos administrativos e
intereses moratorios y compensatorios además de la asignación de responsabilida
des civiles al infractor, lo que hace la diferencia entre la acción indem nizatoria y la
respuesta represiva.
Ahora bien, independientemente de la posición filosófica que pudiéramos adop
tar frente a la obligación constitucional que tenemos todos de contribuir a los gas
tos públicos y a la naturaleza moral de esa obligación (hay incluso sancionada con
penas religiosas en el nuevo Catecismo Católico), lo que nos interesa a los fines del
presente estudio es obtener una respuesta lógica a nuestra interrogante acerca de la
potestad de los Estados y los Municipios en Venezuela para tipificar ilícitos
penales y establecer las penas aplicables.
Ya hemos afirmado que en nuestro criterio y dado que la sanción tributaria es de
carácter represivo cuando no persigue reparar o indem nizar daño sino advertir al
infractor de la consecuencia de su acción u omisión, nuestra búsqueda a la res
puesta adecuada debe orientarse hacia el desarrollo legislativo de la norm a consti
tucional que promueve la descentralización del Estado mediante la distribución de
las competencias normativas.
En prim er lugar, compartimos la posición del Dr. Rom án Duque Corredor en
relación a los alcances del artículo 137 de la Carta M agna en el sentido de que el
alcance de la norma que prevé la descentralización administrativa no va más allá
de la distribución de competencias y por otra parte, de la directa revisión de la Ley
de Descentralización, encontramos que respecto a la competencia de los Estados
no se transfirió ni expresa ni implícitamente a éstos, la potestad normativa
penal tributaria.
106
Respecto a los M unicipios, la Ley Orgánica de Régimen M unicipal en su artí
culo 114 dispone que la Ordenanza que establezca o modifique un tributo, deberá
entre otros asuntos determinar las penas y sanciones pertinentes.
Ahora bien, no podemos inferir que por esta norm a le fue atribuido al M unicipio
la potestad para “legislar en materia penal” para crear un régimen represivo de la
infracción de la facultad que la Constitución otorga a las Cám aras para atribuir
competencias, ni mediante las formalidades de voto calificado prescritas en el
texto constitucional, no constituye por tanto, esa disposición de la Ley Orgánica de
Régimen M unicipal, una atribución de potestades en una materia reservada al
Poder Nacional.
Dispone el artículo 114 de la Ley Orgánica de Régimen M unicipal que
comentamos:
“No podrá exigirse el pago de impuestos, tasas o contribucio
nes especiales municipales que no hubieren sido estableci
d a s por el Concejo o Cabildo mediante la promulgación de
una Ordenanza.
La Ordenanza que lo establezca o modifique deberá deter
m inar la materia o acto gravado, la cuantía del tributo, el
modo, el término y la oportunidad en que este se cause y se
haga exigible, las demás obligaciones a cargo de los contri
buyentes. Los recursos administrativos en favor de éstos y las
penas y sanciones pertinentes”.
Este artículo desarrolla el principio de legalidad tributaria pero no puede exce
der los límites de la potestad normativa tributaria que confiere la Constitución a
los M unicipios, pues el artículo 31 de ésta cuando hace referencia a las multas
como ingresos municipales, lo hace en el sentido de la competencia que los m uni
cipios tienen para aplicar sanciones pecuniarias y en el sentido del derecho al
ingreso del producto de las penas pecuniarias que la ley asigne con destino a dicho
Fisco M unicipal como lo es el caso de las multas impuestas por faltas del Código
Penal el cual en su artículo 30 dispone:
“La pena de multa consiste en la obligación de pagar al
Fisco del respectivo Estado, o a las Rentas M unicipales del
Distrito Federal en sus casos o al Fisco Nacional, si el juicio
se inició en un Territorio Federal, la cantidad que conforme
a la Ley determine la sentencia.
Si el juicio ha sido por falta, la multa será en beneficio del
respectivo Fisco M unicipal”.
Ahora bien, en línea con lo que hemos venido com entando acerca de la ligereza
con que nuestros legisladores utilizan las palabras del idioma no nos extraña el
texto final del articulo 114 de la Ley Orgánica de Régimen Municipal. En todo caso
sólo podemos adm itir que esa referencia a “penas y sanciones pertinentes” que
según la disposición citada deben determinarse en las ordenanzas municipales, no
puede tener otro sentido que el habilitar al M unicipio para establecer en las orde
nanzas tributarias consecuencias pecuniarias de carácter indem nizatorio o
reparador del daño ante el supuesto de incumplimiento de la obligación tributaria,
tal es el caso de los recargos administrativos que contienen algunas ordenanzas,
pero no podemos adm itir que la disposición transcrita esté habilitando a los Con
107
cejos Municipales para tipificar ilícitos tributarios y establecer sanciones de carác
ter represivo incluyendo las penas privativas de libertad.
Sin en el sentido o la intención de la norma es otra, estaría en abierta colisión con
el artículo 136 de la Constitución y el 71 del Código Orgánico Tributario.
En conclusión en nuestro criterio, lo dispuesto en el artículo 71 del Código Orgá
nico Tributario: “Las disposiciones de este Código se aplicarán a todas las infrac
ciones y sanciones tributarias...”, en el cual no se hace excepción de los tributos de
los Estados y los Municipios, tiene como razón de ser, precisamente la reserva legal
al poder nacional para dictar le legislación penal contenida en el artículo 136, Ord.
24 de la Constitución y por lo tanto, la infracción a las ordenanzas municipales en
todo lo que se refiera a la obligación tributaria, está regida por el Código
Orgánico.
Sin embargo, la posibilidad de establecer constitucionalmente ese parcela-
miento de potestad para legislaren materia penal tributaria debe considerarse sólo
en la medida en que la potestad tributaria los entes descentralizadores queden muy
bien definidos y que la conducta de los cuerpos legislativos de dichos entes (Conse
jos Municipales y Asambleas Legislativas) evidencien una madurez suficiente
como para entender que su ingerencia en la actividad financiera del ente, debe
estar orientada por los requerimientos de la hacienda local, en función de los
programas y de los principios constitucionales sobre tributación, y no en función
de los intereses políticos de partidos o grupos que integren los Concejos M unici
pales y las Asambleas Legislativas, por cuanto una potestad penalizadora en
manos de entes legislativos locales sin una clara y responsable orientación de los
fines de la tributación podría convertirse en un fatal elemento de corrosión del pro
ceso de descentralización.
Si actualmente a pesar del cuestionamiento sobre su legalidad, encontramos en
algunas ordenanzas municipales multas por contravención que ascienden hasta el
décuplo del impuesto, el parcelamiento de la potestad legislativa en materia penal
tributaria podría estimular penalizaciones abusivas en lo que a la restricción de
libertad se refiere.
Personalmente, considero que la potestad para legislar en materia penal tribu
taria, debe mantenerse a nivel del Poder Nacional hasta tanto en Venezuela se
desarrolle un sistema tributario integral que no entorpezca o desestimule el
desarrollo económico del país y en el cual se puedan arm onizar los diferentes
reclamos de la contribución ciudadana emanados de los tres niveles regionales del
Gobierno, sin que ello implique para el sujeto pasivo una carga insostenible.
III
A PLIC A C IO N D E LOS PR IN C IP IO S DE D E R E C H O PEN A L
108
El Principio de la Legalidad:
El Principio que guarda mayor compatibilidad con el Derecho Tributario es pre
cisamente el que reserva a la ley la descripción del hecho punible y la determ ina
ción de la pena aplicable consagrado en los artículos 60 Ord. 2 y 69 de la
Constitución, que garantiza a los individuos el no ser privados de libertad por obli
gaciones cuyo incum plim iento no haya sido definido en la ley como delito o falta y
el no ser condenado a sufrir pena que no esté establecida en ley preexistente.
Como veremos más adelante, algunos de los tipos de infracción contenidos en el
texto legal que analizamos, estaría violentando este principio al no determ inar en
el texto legal los elementos que definen el tipo punible, ni describir la situación
típica que daría lugar a la sanción, como es el caso de la contravención prevista en
el artículo 97 del Código.
A plicación tem poral de la Ley Penal:
El principio “tempus regit actum” excluye la aplicación de la ley cuando el hecho
ha ocurrido antes o después de su vigencia, pero tiene en materia penal una aplica
ción especial: no podrá castigarse un hecho que haya sido cometido antes de la
vigencia de una ley que lo califique como punible, pero si el hecho es excluido de
penalidad o tratado con menos rigor en una ley posterior, ésta se aplicará a ese
hecho en lo que resulte más favorable al sujeto infractor.
Esa aplicación retroactiva de la ley penal está consagrada en el artículo 44 de la
Constitución, desarrollado en el artículo 2 del Código Penal y es aplicable a
nuestra materia por disposición expresa del artículo 70 del código Orgánico
Tributario:
“Las normas tributarias punitivas tendrán efecto retroactivo
cuando suprim an hechos punibles o infracciones legales o
establezcan sanciones más benignas”.
Para determ inar los alcances de la norma transcrita cuando se presenta la suce
sión temporal de leyes tributarias punitivas debemos por tanto recurrir af
desarrollo del principio en el artículo 2 del Código Penal, que establece:
“Las leyes penales tiene efecto retroactivo cuando favorecen
al reo, aunque al publicarse hubiere ya sentencia firme y el
reo estuviere cumpliendo condena”.
De acuerdo a lo anterior debemos concluir que, en el caso de que una ley tribu
taria elimine algunos hechos calificados previamente como infracción o delito o
reduzca la pena aplicable, los procesos en curso, bien sea a nivel de la Adm inistra
ción Tributaria o en los tribunales competentes deben apreciar los hechos que se
juzgan, bajo la ley más favorable y aplicar la sanción más benigna o dejarla sin
efecto, según sea el caso aún sin que el interesado lo hubiere alegado.
Si la sanción (bien sea que haya quedado firme antes de la modificación legal
que rebaje o excluya la pena), está en período de cumplimiento deberá tam bién
aplicarse el alcance de la retroactividad, así pues si el procesado está cumpliendo
pena privativa de libertad por delito tributario deberá quedar en libertad; si la
nueva ley es abolitiva, o rebajarse el tiempo de la condena si la modificación legal
resulta más favorable, según sea el caso. En cuanto a la pena pecuniaria, si esta no
ha sido pagada al tiempo de la modificación legal, tam bién deberá ser revisada
para beneficio del infractor sancionado. Esta última conclusión proviene de
nuestra consideración ya expresada anteriormente de la multa por infracción tri
butaria como una consecuencia represiva y penalizadora (no reparadora de daño),
por lo tanto si se trata de una pena en aplicación del principio
109
constitucional el castigo por la comisión de un hecho que la nueva ley o la reforma
legal han dejado de considerar como punible o de menor peligrosidad o daño para
merecer menor castigo, debe ser adaptado a nueva legislación.
Abolición de la Multa por reparo:
Un caso interesante de aplicación de este principio de retroactividad de la ley
más favorable, ocurrió cuando se puso en vigencia el primer Código Orgánico Tri
butario en 1983. el cual unificó el régimen represivo de la infracción tributaria y
decretó la desaplicación de todas las disposiciones de otras leyes sobre las materias
regidas por él y la derogatoria de las que colidieran con sus disposiciones.
Para ese tiempo la Ley de Impuesto Sobre la Renta de 1978. establecía en el capi
tulo de las contravenciones una sanción meramente objetiva para los supuestos de
reparo, pues bien, esta sanción quedó abolida con la promulgación del Código Tri
butario que derogó todas las disposiciones de otras leyes sobre las materias regula
das por él. las cuales quedaron regidas únicamente por sus normas. Además, los
tipos de infracción contemplados en el Código no contenían esta figura objetiva
que no atendía a la ilegitimidad de la acción u omisión, y que imponía la sanción
como una consecuencia directa e inmediata del reparo fiscal. El texto de la norma
sancionatoria contenido en la Ley de Impuesto Sobre la Renta era el siguiente:
"Si la verificación de los datos expresados en las declaraciones de
rentas presentadas con anterioridad a la iniciación de la interven
ción fiscal, resultare algún reparo, se impondrá al Contribuyente
una multa que podrá ser desde un décimo hasta el doble del
impuesto que se liquide en virtud del reparo..."
Resulta evidente del texto transcrito que el hecho sancionado era el mero des
cubrimiento de una diferencia de impuesto, sin importar la consideración de las
circunstancias que pudieran calificar la conducta del contribuyente reparado res
pecto a la declaración presentada, ni la inexistencia de un tipo de infracción
descrito en la ley en aplicación del principio de legalidad penal, lo que evidente
mente implicaba una colisión con el texto del Código Tributario que se reservó la
penalización de las acciones y omisiones violatorias de normas tributarias, y que
no consideraba la simple formulación de un reparo como única y directa causa de
una sanción.
La P ersonalidad de la Pena:
De acuerdo a este principio constitucional no habrá causas que excluyan o
establezcan inmunidades personales ante la responsabilidad penal salvo las con
sagradas en la Constitución. En materia Tribuitaria este principio se manifiesta en
disposiciones expresas del Código Orgánico Tributario al establecer que la muerte
del infractor extingue la acción punitiva (art. 76): también en la asignación de res
ponsabilidad personal a los autores, coatu res. cómplices o encubridores, contenida
en los artículos 78 y 81.
Artículo 76:
"Son causas de extinción de las acciones por infracciones
tributarias:
1. La muerte del actor o infractor extingue la acción punitiva,
pero extingue la acción contra coatures, cómplices o encubri
dores. No obstante subsistirá la responsabilidad por las mul
tas aplicadas que hubieren quedado firmes en vida del
causante”.
110
Artículo 78:
“Son responsables personalmente de las infracciones y delitos tributarios
los autores, coautores, cómplices y encubridores”.
Artículo 81:
“Las personas jurídicas responden por infracciones y delitos tributarios.
Cuando la comisión de un delito sea imputable a una persona jurídica, la
pena de prisión corresponderá a los directores, gerentes, administradores o
representantes que hayan personalmente participado en la ejecución del
hecho punible”.
£1 Principio de Territorialidad:
Este principio es el relativo a la validez de la ley en el territorio del Estado que la ha
dictado. Establece el artículo 3 del Código Penal que: “todo el que cometa un delito o
una falta en el territorio de la República, será penado con arreglo a la ley venezolana”,
su aplicación referida a la tributación nos lleva a concluir que solo las infracciones
referentes a los tributos existentes en el ámbito de la República (nacionales, estadales
0 municipales) serán los penados con la ley tributaria venezolana, y siempre que los
hechos que constituyan dicha infracción tengan una causa territorial, independiente
mente de la nacionalidad del infractor. El concepto territorial en este caso obedece no
a un específico sentido geográfico, sino al sentido jurídico, así entenderíamos que
serán aquellas infracciones tributarias cometidas por sujetos no domiciliados en el
país pero sometidos al tributo venezolano.
IV
LA RESPONSABILIDAD PENAL TRIBUTARIA
La asignación de la responsabilidad por un hecho que se describe como ilícito en la
norma penal implica su atribución al sujeto responsable para hacerlo sufrir la conse
cuencia sancionatoria. Señala Jiménez de Azúa que la “responsabilidad resulta de la
1mputabilidad, puesto que es responsable el que tiene capacidad para sufrir las conse
cuencias del delito”. El autor citado define la imputabilidad como “facultad de cono
cer el deber” y señala que el objeto de la imputación es siempre una conducta típica y
antijurídica (Luis Jiménez de Azúa, La Ley el Delito, Pág. 326).
Esa responsabilidad que le es legalmente atribuible al sujeto como consecuencia de
su aptitud para “conocer el deber”, aptitud ésta delimitada por las circunstancias o
condiciones que la ley determina (edad, estado mental, etc.), está además directamente
vinculada con el dolo o la culpa como elementos calificadores de la conducta del
sujeto.
Si bien, nuestro Código Tributario establece expresamente que “las infracciones tri
butarias pueden ser dolosas o culposas” (art. 73), de la descripción típica de algunas de
las infracciones en él contenidas podemos inferir que el aspecto subjetivo no siempre
está claramente presente en las infracciones tributarias, algunas de ellas son descritas
en forma meramente objetiva como el caso de algunos deberes relativos al pago del tri
buto. Sin embargo, la subjetividad está presente cuando se establecen las causales que
eximen de responsabilidad penal tributaria, en el artículo 71, o los causales de atenua
ción de la pena en el artículo 85 en sus numerales 1 y 2 en su parte final:
a) El hecho de no haber cumplido 18 años y la incapacidad mental debida
mente comprobada.
b) El caso fortuito y la fuerza mayor.
111
c) El error de hecho y de derecho excusable.
d) La obediencia legítima y debida.
También encontramos aspectos de apreciación subjetiva en la conducta del infrac
tor en el artículo 85 cuando se establece como atenuante para la aplicación de la
pena:
1) El estado mental del infractor que no excluya totalmente su respon
sabilidad.
2) No haber tenido la intención de causffr el hecho imputable de tanta
gravedad (art. 85 C.O.T.)
Responsabilidad penal tributaria de las personas jurídicas:
Para muchos penalistas la imputabilidad es un elemento relacionado con la
conducta hum ana, determinado por su capacidad para discernir. La definición
clásica del delito pareciera excluir la posibilidad de im putar la responsabilidad
penal a un ente jurídico, si nos atenemos a definiciones como la de Jiménez de
Azúa que califica el delito como “acto típicamente antijurídico y culpable, im pu
table a un hombre y sometido a una sanción penal”.
Sin embargo, en la legislación contemporánea existe una corriente encam inada
a considerar a las personas jurídicas como sujetos activos de delitos o infracciones.
En la legislación venezolana reciente encontramos esta orientación en la Ley
Penal del Ambiente, la que en su artículo 3, establece:
Artículo 3:
"Independientem ente de la responsabilidad de las personas naturales,
las personas jurídicas serán sancionadas de conformidad con lo pre
visto en la presente Ley, en los casos en que el hecho punible descrito en
ésta haya sido cometido por decisión de sus órganos, en el ámbito de la
actividad propia de la entidad y con recursos sociales y siempre que se
perpetre en su interés exclusivo y preferente”.
Tam bién la novísima Ley de Régimen Cam biario en su art. 13, aparte único
establece:
“La persona jurídica será sancionada en los términos previstos en esta
ley, en los casos en que el hecho punible haya sido cometido por deci
sión de sus órganos en el ámbito de su actividad con recursos sociales y
en su interés exclusivo”.
Por su parte el Código Orgánico Tributario, objeto de este estudio, en su artículo
81, establece:
“Las personas jurídicas responden por infracciones y delitos tribu
tarios, cuando la comisión de un delito sea imputable a una persona
jurídica, la pena de prisión corresponderá a los directores, gerentes,
administradores o representantes que hayan personalmente partici
pado en la ejecución del hecho”.
Pues bien, como vemos el Derecho Penal va evolucionando en la medida en que
la participación de los entes jurídicos ha tomado mayor presencia en la vida de los
pueblos y en la medida que se hace necesario proteger los bienes sociales (el
ambiente, equilibrio monetario, la hacienda pública, (etc.) que pudieran resultar
afectados por las acciones u omisiones de las corporaciones tendientes a obtener
provechos ilícitos en detrimento de esos bienes sociales.
112
Está claro que no podrá aplicarse a una corporación una pena privativa de liber
tad, pero si podrá infringírsele un castigo pecuniario que la afecte en su patrimonio
que es autónom o y separado del patrimonio de los sujetos que la constituyeron,
como consecuencia de su personería jurídica propia. La imputabilidad de la con
ducta antijurídica a esas personas jurídicas, proviene de la también sui generis
voluntad del ente moral, que si bien, le es reconocida para participar contractual
mente y comprometerse válidamente en asuntos civiles o mercantiles, también
puede serle reconocida para tom ar decisiones o realizar acciones que afecten los
intereses protegidos con la norma penal. En el aspecto tributario, las personas ju rí
dicas tributarias y por lo tanto responsables de la obligación de pago del tributo, y
también como sujetos activos en la comisión de infracciones relacionadas con su
condición de sujeto tributario.
Esta orientación del derecho positivo venezolano y de muchos otros países, tiene
su fundam ento en posiciones doctrinarias expuestas hace ya tiempo. Ya para la
época en que las definiciones clásicas del delito hacían un dogma de la exclusivi
dad del ser hum ano como sujeto imputable, se m encionaba la tendencia hacia la
asignación de esa im putabilidad a las personas sociales. En efecto, el mismo Jimé
nez de Azúa cita a Franz Von Liszt, como cabeza de esa corriente y señala que:
“existe un crecido número de autores, con Franz Von Liszt a la cabeza, partidarios
de la responsabilidad de las personas sociales. Se fundan los que tal creen en la
teoría de la “voluntad real” de Gierke. Reconozcamos que cierta fuerza han reci
bido quienes así piensan de la “imputación” de Kelsen, con la que este famoso
autor ha querido resolver el debate sobre la personalidad jurídica de las sociedade-
s”. (Luis Jiménez de Azúa. La Ley y el Delito, Pág. 210).
V
LOS TIPO S PU N IB LES
El artículo 72 del Código establece que la acción u omisión violaría de normas
tributarias es punible conforme a sus disposiciones y en el Capítulo II tipifica los
hechos ilícitos tributarios en cuatro tipos genéricos así:
Defraudación
Contravención
Incumplimiento de los Deberes Relativos al Pago del Tributo
Incumplimiento de Deberes Formales.
La D efraudación:
Es este el tipo punible señalado comúnmente por la doctrina como el delito tri
butario, además de la apropiación indebida de los tributos percibidos o retenidos.
Si bien, algunas legislaciones extranjeras contienen una clasificación del delito tri
butario en la cual las infracciones son una categoría distinta de los delitos, nuestro
Código Tributario, no contiene esta distinción, la infracción tributaria se considera
como el concepto genérico que incluye todas las especies de violaciones a normas
tributarias, incluyendo la Defraudación.
El tipo punible “Defraudación”, está descrito en el artículo 93 del Código Tribu
tario, como:
“Simulación, ocultación, m aniobra o cualquier otra forma
de engaño para la obtención de provecho indebido a expen
sas del derecho del sujeto activo a la percepción del
tributo”.
113
Esta descripción coincide sustancialmente como el delito de estafa tipificado eri
el artículo 464 del Código Penal, en el cual el sujeto activo con derecho al tributo
está considerado como "sujeto pasivo” del delito en la especie de estafa agravada ert
la cual se considera el fraude cometido “en detrimento de una Administración
Pública, etc." pero se diferencia de éste en la penalidad aplicable, puesto que el
Código Penal castiga el fraude genérico y el agravado con penas privativas de liber
tad, en tanto que el Código que comentamos establece una pena pecuniaria.
Otra diferencia de este tipo punible tributario con el delito común consiste en la
descripción de ciertas circunstancias que califican la intención por vía de presun
ción. En efecto el artículo 94 del Código establece:
Artículo 94:
"Se presume la intención de defraudar, salvo prueba en contario”.
1. Llevar dos o más juegos de libros para una misma contabilidad, con
distintos asientos.
2. Contradicción evidente entre las constancias de los libros o docu
mentos y los datos consignados en las declaraciones tributarias,
cuando perjudique al sujeto activo.
3. Proporcionar informaciones falsas o emitir documentos falsos rela
cionados con cualquiera de los elementos constitutivos del hecho
imponible.
4. No emitir facturas o comprobantes equivalentes que impliquen om i
sión del pago de tributos.
5. Presentación o utilización de comprobantes, planillas, facturas, espe
cies fiscales u otros documentos falsos.
6. Producción, importación, falsificación, expendio, utilización o pose
sión de especies gravadas cuando no se hubiere cumplido con los
registros o inscripción que las leyes especiales establecen.
7. El ejercicio clandestino de la industria o comercio del alcohol o de las
especies alcohólicas.
Por otra parte, el artículo 73 en su aparte único establece:
“Las presunciones sobre intención o culpa establecidas en
este Código admiten prueba en contrario. Ellas se refieren al
conocimiento por parte del infractor de los fines y resultados
de su acción u omisión”.
Esta descripción de circunstancias que pueden constituir la presunción de
fraude fiscal a mi juicio es de carácter taxativo, es decir sólo en los casos enum era
dos en el artículo transcrito se podrá presum ir la intención de cometer el delito,
pero esto no es obstáculo para que se puedan considerar otras conductas frau
dulentas destinadas a evadir el cumplimiento de la obligación tributaria, en las
cuales no estaría presente la consideración a priori de la intención de defraudar.
Cualquier conducta, medio engañoso, m aniobra, simulación u otro artificio desti
nado a evadir la obligación pueden ser consideradas como elementos constitutivos
del delito tributario a pesar de que no estén enum eradas en las presunciones del
artículo transcrito, si puede ser subsumidos en la descripción genérica contenida
en el artículo 93.
Sin embargo, también en estos casos como en los delitos comunes, la acción o la
omisión comprobadas llevan implícitas ab initio una presunción de voluntarie
dad. sujeta a la demostración de que estuvieron o no encam inadas a causar un per
juicio al ente acreedor del tributo. También en la legislación penal común las
114
presunciones sobre la voluntariedad de la acción están establecidos en el texto
legal: En el Código Penal Venezolano, si bien no encontramos presunciones expre
sas en los tipos punibles, si se establece la presunción de la voluntariedad en su
artículo 61 en su último aparte:
“La acción u omisión penada por la Ley se presumirá volun
taria a no ser que conste lo contrario”.
Decimos que lo que se concibe en la presunción legal es la voluntad de realizar la
acción y no la intención de causar el daño, por cuanto se permite la demostración
de que esos hechos calificados a priori como voluntarios, no estuvieron encam ina
dos a causar un daño. En el fraude tributario puede resultar descriptivo de los razo
namientos aquí expuestos, el caso de un sujeto que por razones distintas a las de
evadirel tributo lleva varios juegos de libros con diferentes asientos, pero para efec
tos tributarios demuestra que su obligación se determinó en base a los
verdaderos resultados.
Si bien resulta chocante a los ojos de la clásica consideración de la descripción
de tipos punibles, el establecimiento de presunciones en una ley punitiva, es aquí
donde puede afirmarse que la diferencia o la desvinculación de esta norma coá
ciertos principios de derecho penal la hacen precisamente “la naturaleza y fines
del Derecho Tributario” a que remite el artículo 71 del Código. En efecto, el fin
recaudatorio de aportes al gasto público que inspira la norma tributaria, implica
para el sujeto obligado a esos aportes una serie de compromisos formales en
cuanto al registro contable de sus operaciones económicas y al suministro perió
dico de información exacta y veraz sobre esos registros al ente acreedor del tributo,
por lo tanto, las circunstancias descritas en la norma que establece las presuncio
nes de fraude no son otra cosa que la descripción de conductas que el legislador
consideró "como m aniobras o formas de engaño”, los cuales aún cuando no estu
vieran descritas expresamente como presunciones de dolo en la ley, su descubri
miento en un caso concreto podría dar lugar al enjuiciamiento del contribuyente
por fraude y corresponderá a este sujeto justificar su conducta, sin que esto impli
que una inversión de la carga de la prueba, sino la demostración de que los hechos
descubiertos no afectaron al ente tributario en su derecho a la percepción del
tributo.
La pena aplicable:
El artículo 95 del Código castiga el fraude tributario con pena pecuniaria: multa
de dos a cinco veces el monto del tributo omitido, y hace una confusa reserva de las
sanciones previstas en el Código Penal.
Respecto a la pena pecuniaria, el Código acoge la recomendación No. 6 de las
Terceras Jornadas Latinoamericanas de Derecho Tributario, celebradas en San
Pablo en 1962, en el tema relativo a los Principios Jurídicos Aplicables a la Repre
sión y Prevención de las Infracciones Tributarias que estableció:
6.
“Las sanciones tributarias deben ser de naturaleza pecu
niaria solamente en casos excepcionales y de extrema grave
dad pueden establecer penas privativas de libertad y penas
restrictivas de actividades y derechos".
Esa referencia a los “casos de extrema gravedad” que contiene la recomendación
transcrita, y que justifica la posibilidad de la pena corporal, tiene una connotación
bien relativa, entendida, respecto a la gravedad de la falta en el sentido de la magni
tud de las acciones encam inadas a evadir el tributo, o en el sentido del daño que ¡a
115
evasión tributaria pueda ocasionar en un momento determinado al sujeto prote
gido en forma mediata con la ley punitiva, en este caso, la sociedad nacional.
Para una sociedad con escasos recursos fiscales, en la cual el Estado se vea obsta
culizado en su función de cubrir elementales servicios públicos como seguridad,
defensa, educación y salud, en la cual los niveles de pobreza de la población evi-
t encien una desproporción en la distribución de la riqueza social, y en la cual esa
ueficiencia pueda am enazar la estabilidad del sistema, la acción dolosa y frau
dulenta del obligado a la prestación tributaria, puede ser considerada crim inal
mente como de extrema gravedad y podría justificar en un momento dado una
legislación penal tributaria más severa, en cuanto represión de ciertas conductas
vasivas. Ahora bien, esa legislación tendría que estar enm arcada en un sistema tri-
'utario en el cual las reglas estén suficientemente claras y aprendidas por la socie
dad y por los funcionarios fiscales.
En el caso venezolano, nuestro país actualmente adolece de los males arriba
citados, pero estamos comenzando a introducir la conciencia del tributo y a estruc
turar una Administración eficiente y eficaz, así que una futura reforma al Código
Orgánico Tributario podría considerar sólo aquellos casos de extrema gravedad
oerfectamente tipificados una vez que se haya asentado y perfeccionado todo el sis-
*ema tributario, y siempre que el juzgamiento de esas conductas penalizadas con
privación de libertad sea atribuido a los mismos jueces que revisarán el reclamo
fiscal por el monto de la obligación tributaria a fin de garantizar que la aplicación
de los principios penales se hará en perfecta concordancia con los principios y
naturaleza del derecho tributario.
Algunos autores entre los que se destaca Arm ando Georgetti, han analizado los
efectos dañinos del fraude tributario desde diversos puntos de vista, y llegan a la
conclusión de que la evasión puede determinar injustos recargos fiscales en perjui
cio de contribuyentes leales, por cuanto el pago de impuestos que éstos hacen los
coloca en inferioridad respecto a costos de producción, y desde el punto de vista
político, la necesidad de reparar los daños provocados por la evasión, “obliga a los
responsables políticos a adoptar medidas tendientes a restablecer el equilibrio
“nanciero, así alterado y decisiones de política económica contrarias a los intern
a s generales" (Armando Georgetti "La Evasión Tributaria”, Pág. 161). El autor
citado considera que: “Quienquiera que trata de engañar al fisco y de sustraerse al
deber -incómodo pero inevitable- de contribuir según sus propias condiciones a
sobrellevar las cargas de los gastos públicos, aparte de caer bajo los rigores de la ley,
debería ser condenado al ostracismo de la sociedad, la cual no puede tolerar que se
'e defraude en uno de los sectores donde más concretamente se afirman y se reali-
' in las obligaciones de solidaridad que recaen sobre todos sus componentes” (A.
eorgetti. Op. Cit.).
116
A nuestro juicio, esa inclusión del "sin perjuicio" en una disposición legai ímpi a
una especie de supremacía de la norma sobre la cual se hace la salvedad en los ca^os
en los que ésta sería aplicable por la especialidad del hecho regulado. En el caso del
fraude tributario, entendemos que por la especialidad del hecho regulado en la ley
penal tributaria, esa salvedad hecha respecto a las sanciones previstas en el Código
Penal no puede referirse a otra situación que no sea la que daría lugar a considerar
los delitos conexos cometidos en la preparación o ejecución del fraude tributario.
En las recomendaciones del Tema II de las V Jornadas Luso Hispanoamericanas
de Estudios Tributarios, celebradas en España en 1972, se estableció que: “En los
casos de concurso entre infracción tributaria y delitos conexos debería aplicarse en
principio, tanto la pena criminal como la administrativa. Pero respetando siempre
el principio “non bis in idem" cuya validez se reconoce".
Esa referencia de la recomendación transcrita a la “pena criminal como la admi
nistrativa” que a nuestro juicio habría sido más acertada si se refiere a la pena pecu
niaria y la privativa de libertad para evitar confusiones conceptuales, nos permite
explicar el sentido del “sin perjuicio” contenido en el artículo 95 del Código que
comentamos, pues el hecho de que un sujeto en la planificación de un conjunto de
acciones tendientes a evadir obligación tributaria desarrolle conductas claramente
tipificadas como delito en la ley penal ordinaria, implica no sólo la aplicación de la
ley tributaria en lo que al daño fiscal se refiere, sino también la ley penal Ordinaria
por lo que respecta al perjuicio infringido contra los sujetos o entes protegidos
en ella.
Es el caso del contribuyente que como medio para lograr un fin evasivo del n -
buto se vale de la cooperación del funcionario fiscal o falsifica documentos públi
cos o timbres fiscales, circunstancias éstas tipificadas en el Código Penal como
delitos comunes en los capítulos contra La Cosa Pública. (Título III) y la Fé Pública
(Título VI). Ahora bien, el juzgamiento del delito conexo no tendría por qué e su r
supeditado a la comprobación del fraude fiscal por cuanto evidentemente la so>a
comprobación de los hechos que lo constituyen ameritaría la aplicación de la pena,
independientemente de que el autor hubiere logrado su fin evasor del tributo.
La Contravención:
Este tipo punible está previsto en el artículo 97 del Código, el cual establece:
“El que mediante acción u omisión que no constituya ninguna
de las otras infracciones tipificadas en este Código, cause una
disminución ilegítima de ingresos tributarios, inclusive
mediante la obtención indebida de exoneraciones u otros
beneficios fiscales, será penado con multa desde un décimo
hasta dos veces el monto del tributo omitido”.
No vemos en esta disposición una descripción de conducta sancionable que per
mita al sujeto prevenirse de sus resultados, no contiene uñ supuesto de hecho que pt r-
mitan preveer la consecuencia jurídica de la adecuación de la conducta del sujeto a
ese supuesto, ni siquiera podemos considerar que se trata de una norma penal en
blanco, por cuanto en este tipo de normas el supuesto de hecho está referidoa la
infracción de deberes o formalidades establecidas en otro cuerpo legal, (normal
mente un reglamento).
En la disposición transcrita se coloca al sujeto contribuyente que no ha ce. . , o
defraudación, ni incumplido deberes formales ni sustanciales, ante v. . o
estado de indefensión al momento de interpretar las leyes y reglam ento : r .
117
para calificar los elementos que determinen su obligación, por cuanto la sola
diferencia de criterios en la interpretación de buena fe de la norma, que bien puede
dar lugar a la formulación de un reparo fiscal para el reclamo del tributo omitido y
la aplicación de las liquidaciones adicionales de carácter compensatorio de daños,
como serian los intereses moratorios, compensatorios y corrección monetaria,
daría tam bién lugar a considerar al sujeto como un infractor y hacerlo responsable
de la pena pecuniaria, si tom aren consideración que no ha habido acción u om i
sión ilegítima. Si bien una eximiente de responsabilidad penal por error excusable
podrá ser considerado en este caso, nos parece que resulta contrario a una buena
técnica legislativa, esta forma de describir un tipo penal.
Un ejemplo que describe esta absurda situación, es el caso del contribuyente del
impuesto sobre la renta que debe clasificar sus gastos en deducibles o no dedu-
cibles de acuerdo a los muy relativos conceptos de normalidad y necesidad para
llegara la determinación de la renta gravable. Pues bien, ese sujeto podría ser con
siderado un infractor y penalizado, por el solo hecho de que la administración tri
butaria aplicará un criterio diferente para la calificación de los mismos gastos a
pesar de la conducta del contribuyente al aplicar los gastos en base a su considera
ción de lo que puede ser normal y necesario para la realización de sus propias acti
vidades, no estaría en contravención con ninguna norma tributaria.
118
vendedores de bienes o servicios, pero esta responsabilidad por si sola no los con
vierte en deudores solidarios del tributo, expresamente la norma citada en su
segunda parte, distingue las consecuencias de la falta de cumplimiento de los suje
tos, al distinguir entre el agente que ha efectuado la retención y percepción al cual
asigna la responsabilidad en forma directa y exclusiva por el monto de lo retenido
o percibido (“efectuada la retención o percepción, el agente es el único responsable
ante el Fisco por el importe retenido o percibido”); y el agente que ha omitido el
cumplimiento de su deber al cual asigna una responsabilidad solidaria (“de no
realizar la retención o percepción, responderá solidariamente con el contribuyente”).
Es claro que cuando el agente recibe del contribuyente el monto del tributo, éste
(el contribuyente) queda liberado ante el fisco por la cantidad retenida, puesto que
ésta se considera pagada ante un sujeto autorizado legalmente para intervenir en la
operación como agente del fisco acreedor, y por lo tanto ese fisco acreedor sólo
podrá exigir de su agente el enteram iento del monto pagado. Pero en el caso de la
omisión de retención, el Código establece una responsabilidad solidaria, lo que
implica que tanto el contribuyente como el agente están obligados por el monto de
la deuda tributaria.
Ahora bien, para que esa solidaridad se produzca, el primer requisito debe ser la
existencia de la deuda tributaria, por lo tanto, no podrá la Administración recla
m ar al agente de retención, “su responsabilidad civil" exigiendo el pago de lo no
retenido sin com probar previamente la existencia de la deuda. Con frecuencia la
Administración Fiscal incurre en el error de formular reparos a los agentes de
retención del impuesto sobre la renta por cantidades no retenidas sin com probar
previamente la omisión del pago por parte del contribuyente receptor del pago. En
estos casos de omisión de retención del impuesto sobre la renta debemos entender
que por tratarse de un pago a cuenta del tributo que se causará al cierre del ejerci
cio, al no efectuarse la retención, el contribuyente no podrá com probar el anticipo
al formular su declaración y deberá calcular y pagar el monto completo del
impuesto causado, por consiguiente, sólo en el caso de que el contribuyente om i
tiere la declaración o el pago del impuesto, podría la Administración exigir la soli
daridad del agente. Lo que si procede en todo caso si no ha habido retención, serían
los intereses moratorios causados por la demora en el ingreso al fisco del monto
que no se retuvo.
Quisimos comentar en esta parte del trabajo, las obligaciones y deberes formales
que establecen las leyes especiales tributarias a los agentes de retención y la
naturaleza jurídica de los efectos del incumplimiento de esos deberes, en vista de
que a nuestro personal criterio, la jurisprudencia reciente emitida con relación a
esta materia no ha tomado en cuenta la especial característica de los sujetos de la
relación tributaria a quienes la ley o la reglamentación, además de su condición de
contribuyentes, les asigna la condición de responsables tributarios por la retención
del tributo causado en cabeza de terceros, además de que ha confundido la
naturaleza de la obligación tributaria con la de las penalidades aplicables a
esos sujetos.
Nos referimos a los reparos que ha venido formulando la Administración Tribu
taria a contribuyentes del impuesto sobre la renta, por el incumplimiento de sus
deberes como agentes de retención en aplicación del artículo 78. Parágrafo Sexto de la
119
vigente Ley de Impuesto Sobre la Renta o sus equivalentes en leyes anteriores, que
establece la prohibición de deducir los gastos que estando sujetos a retención, no
fueron objeto de la misma o no se enteró su importe oportunamente. Estos reparos
han sido confirmados por la Corte Suprema de Justicia en jurisprudencia emitida
a partir del Caso La Cocina de fecha 5/4/94
Veamos como está expresada la disposición legal:
Artículo 78, Parágrafo Sexto:
“Los egresos y gastos objeto de retención, por disposición de
la ley o su reglamento, sólo serán admitidos como deducción
cuando el pagador de los mismos haya retenido y enterado el
impuesto correspondiente, de acuerdo con los plazos que
establezca la ley o su reglamentación”.
Esta disposición contiene en el fondo la descripción de una obligación legal y las
consecuencias jurídicas que su incumplimiento acarrea para el sujeto, por aplica
ción de la norma transcrita, el contribuyente que actuando como agente de reten
ción no retenga el impuesto o no lo entere o lo entere con retardo, no podrá deducir
los gastos incurridos a los efectos de determ inar su renta gravable y su propia obli
gación tributaria. A nuestro criterio, esta consecuencia jurídica proveniente del
incumplimiento del deber establecido en la ley o en el reglamento al sujeto en su
condición de agente de retención tiene la naturaleza de una penalidad, por lo
siguiente:
No podemos aceptar que sea una condición legal que modifica las circunstan
cias materiales que dan lugar a la producción del hecho imponible y al nacimiento
de la obligación tributaria del contribuyente como tal, por cuanto se trata de la
obligación de retener impuestos causados en cabeza de terceras personas distintas
a ese contribuyente y esa obligación se establece sobre el mismo sujeto pero plan
teada en una relación diferente a la de su obligación tributaria.
La obligación tributaria se produce en la relación entre el sujeto activo y el
contribuyente, tal como la aclara el artículo 22 del Código:
“Son contribuyentes los sujetos respecto de los cuales se veri
fica el hecho imponible de la obligación tributaria”.
La obligación de retener se plantea en otra relación diferente, entre el sujeto res
ponsable tributario y el sujeto activo en los términos del artículo 25 del Código:
“Responsables son los sujetos pasivos que sin tener el carác
ter de contribuyentes deben, por disposición expresa de la
ley cumplir con las obligaciones atribuidas a éstos”
En esta definición del responsable se evidencia que éste interviene en el proceso
de recaudación de una obligación tributaria distinta a la suya cuando actúa como
agente de retención, y por lo tanto el no cumplir con esa obligación de retener no
puede modificar su propio hecho imponible y su propia obligación tributaria.
Admitir ésto nos lleva al exabrupto de considerar que el fisco podría pechar dos
veces una misma situación, al gravar el gasto en cabeza del contribuyente que, en
su condición de agente de retención no retuvo, y gravar también ese mismo monto
como ingreso del perceptor del pago.
La Corte en la sentencia comentada desvirtúa abiertamente el concepto de lo
que constituye el hecho imponible al pretender que la deducción del gasto es
simplemente un derecho discrecional del contribuyente cuando señala:
“El contribuyente no está obligado a deducir gastos, lo hace
para reducir la base imponible..."
120
"Es de observar que, la condición legal de la retención del
impuesto sobre la renta, sobre la partida que constituye el
gasto que se pretende deducir, es una condición potestativa y
necesaria que se equiparará al requisito necesario para el
ejercicio de un derecho: el de deducir el gasto”.
Además, la sentencia pretende equiparar la inadm isibilidad del gasto por falta
de retención, que se aplica al incumplimiento del contribuyente en su condición de
agente de retención con los requisitos legales de procedencia del gasto como ele
mento integrante de la fórmula de determinación de la renta gravable.
A la luz de los principios que rigen la tributación resulta inadmisible aceptar que
un elemento determinante de la base de cálculo de la obligación tributaria como lo
es el gasto, pueda ser de aplicación discrecional por alguno de los sujetos de la rela
ción jurídica que se plantea con la imposición a la renta. El principio de legalidad
tributaria regulado en el artículo 4 del Código, expresamente señala que sólo a la
ley corresponde fijar la base de cálculo y prohíbe en cualquier caso la delegación
de la definición y fijación de los elementos integradores del tributo. Siendo esto así,
resulta absurdo pretender que el contribuyente está facultado por la ley para redu
cir su base imponible, mediante la utilización del gasto y si es así, también estaría
facultada la Administración Fiscal para actuar discrecionalmente en cuanto a la
aceptación de los elementos que integran esa base imponible.
Tampoco a la luz del principio de legalidad se puede adm itir que un elemento
integrador de la base de cálculo de la obligación tributaria en el impuesto sobre la
renta puede ser objeto de la discrecionalidad o conveniencia de la Administración
Fiscal; por tanto si aceptáramos la posición de la Corte respecto a equiparar la exi
gencia de la retención, a los requisitos legales para la procedencia de la deducción
de los gastos como elementos de la fórmula determinante de la obligación tribu
taria, estaríamos aceptando que la Administración tiene la facultad de intervenir
en la definición del hecho imponible, pues la ley permite a ésta incluir por vía de
reglamento conceptos cuyos gastos quedan sujetos a retención.
No dudamos en aceptar que la ley pueda establecer la obligación de los contribu
yentes de actuar como agentes de retención en el momento de efectuar los pagos
por los gastos y costos en que deban incurrir para la producción de su renta, pero
afirmamos que el incumplimiento de esa obligación tiene necesariamente la
naturaleza jurídica de una infracción y la consecuencia jurídica de su acaeci
miento, tanto la multa como el rechazo del gasto son una pena. Es aquí donde
surge la confusión jurisprudencial, señala la sentencia:
“La Sala considera que, el rechazo de la deducción por falta
de retención, no es una sanción porque cuando el contribu
yente deduce un gasto sin efectuar la retención no infringe
ninguna norma tributaria: no hay infracción puesto que la
ley no lo obliga a la deducción sino que la somete a una con
dición que al no cumplirla, la deducción resulta im pro
cedente”.
Con esta sentencia, la Corte le da a la deducción del gasto la naturaleza de una
especie de incentivo para que el contribuyente cumpla con la obligación de retener,
pero se olvida que ese deber de retener impuesto por la ley o por la propia adm i
nistración tiene en las penalidades aplicables al agente de retención previstas en el
Código, el único incentivo válido para su cumplimiento. Insistimos, el gasto en el
i mpuesto sobre la renta es un elemento integrador de la base de cálculo, y por tanto,
121
no puede ser considerado un derecho de uso discrecional del contribuyente, para
rebajar cuando le convenga la renta gravable, es un elemento que debe ser apre
ciado incluso por la Administración para la determinación de oficio de la renta, y
por tanto, su rechazo cuando se manifiesta el incumplimiento en la retención, sólo
puede ser considerado una sanción ya que produce un incremento artificial de la
renta gravable que se traduce en la mayoría de los casos en una liquidación adicio
nal que no podemos considerar como parte del impuesto causado en cabeza del
contribuyente, sino como un recargo penalizador adicional a las multas estableci
das en el Código Orgánico Tributario por las infracciones cometidas por el agente
de retención.
Ahora bien, de acuerdo a nuestro criterio aquí expuesto el rechazo del gasto al
contribuyente del impuesto sobre la renta por su incumplimiento como agente de
retención, es una sanción no prevista en el Código Orgánico Tributario y porconsi-
guiente la disposición del Parágrafo Sexto del artículo 78 y sus equivalentes en las
leyes anteriores estarían en directa colisión con lo dispuesto en los artículos 72 y
230 del mismo que establecen:
Artículo 72:
“La acción u omisión violatoria de normas tributarias es
punible conforme a este Código”.
Artículo 230:
“Quedan derogados todas las disposiciones de otras leyes
sobre las materias que regula el presente Código, las cuales
estarán regidas únicamente por sus normas y por sus leyes a
los que este Código remite”.
Esa colisión se produce por cuanto la tipificación de las infracciones y sus res
pectivas sanciones está reservada al Código Tributario y por tanto debería ser
observada en los procesos judiciales a los efectos del control concentrado de la
legalidad a que están obligados los jueces de la República, mediante la desaplica
ción de la norma de la Ley de Impuesto Sobre la Renta a los casos bajo análisis
judicial. Y en fin si no se considera una colisión de normas, porque el intérprete
pudiera aceptar que el Legislador especial en materia de impuesto está facultado
para establecer sanciones por infracciones relativas al tributo, en este caso
deberían considerarse las reglas del concurso de infracciones para determinar la
penalidad aplicable.
122
Bibliografía
Giuliani Fon rouge Derecho Financiero. Ed. Dcpalma
Armando Georgetti La Evasión Tributaria. Ed. Depalma
Jacinto Tarantino Las Penalidades Tributarias. Ed. Astrea
Luigi Enaudi Mitos y Paradojas de la Justicia Tributaria. Ed. Ariel
Luis Jiménez de Asüa La Ley y El Delito. Cía Impresora Argentina
Héctor B. Villegas Derecho Penal Tributario. Lemer Ediciones
Instituto Latinamericano Estatutos. Resolución de las Jomadas.
de Derecho Tributario Fundación de Cultura Tributaria
Lilian Gurfukel
Angel Ruso Ilícitos Tributarios. Ed. Depalma
Carlos Simón Bello Rengifo Ilicitud Penal Colateral U.C.V.
J. Eliezer Ruiz Derecho Tributario Municipal. Ed. Libra
Alberto Arteaga Derecho Penal Venezolano. U.C.V.
- Constitución Venezolana
- Código Orgánico Tributario
- Ley de I.S.R. Reglamento
- Ley Orgánica de Aduanas. Reglamento
- Código Penal Venezolano
- Publicaciones de ¡a Procuraduría General
del Edo. Aragua. III Jomadas
123
Aurora M oreno de Rivas
124
125
PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS
Por: César J. Hernández B.
Con ocasión de la reciente reforma del Código Orgánico Tributario, los procedi
mientos atinentes al recurso jerárquico, la repetición de pago, el recurso conten
cioso tributario y la acción de amparo han resultado modificados, no así el recurso
de revisión y el juicio ejecutivo, por lo que nos detendremos a comentar las modifi
caciones e innovaciones relativas a los cuatro primeros recursos.
126
intereses compensatorios al doce por ciento (12%) anual; todo ello contado a partir
del vencimiento del plazo establecido para efectuar la autoliquidación y pago del
tributo. Tanto los intereses compensatorios como la actualización monetaria serán
calculados por la Administración Tributaria en la oportunidad en que el reparo
quede firme según lo ordenado en el acto administrativo o en la sentencia, cal
culándose dichos montos hasta la fecha en que se produzca la decisión, según
el caso.
La actualización se calculará ajustando la cantidad adecuada, considerando la
diferencia entre el último índice mensual de precios al consumidor en el área
metropolitana de Caracas que haya publicado el Banco Central de Venezuela, a la
fecha de la determinación de la actualización, y el Índice mensual de precios al
consumidor en la misma área que haya publicado dicho Banco y correspondiente
al mes inmediato anterior a la fecha de vencimiento general para el pago de la obli
gación tributaria”.
Transcrito lo anterior, surge una pregunta de vital importancia. ¿A partir de
cuándo entra en vigencia el mecanismo de corrección monetaria contemplado en
la norma citada?
Para responder a esta pregunta, tenemos que traer a nuestro auxilio, la norma
contenida en el artículo 9 del Códico Orgánico Tributario, cuyo texto es como
sigue:
"Las leyes tributarias regirán a partir del vencimiento del término previo a su
aplicación, que ellas deberán fijar. Si no lo establecieran, se aplicarán vencidos los
sesenta (60) días continuos siguientes a su promulgación.
Las normas de procedimientos tributarios se aplicarán desde que la ley entre en
vigencia, aunque los procedimientos se hubieran iniciado bajo el impero de
leyes anteriores.
Las normas que supriman o reduzcan sanciones tributarias se aplicarán con
efectos retroactivos cuando favorezcan al infractor.
Cuando se trate de tributos que se determinen o liquiden por períodos, las nor
mas referentes a la existencia o a la cuantía de la obligación tributaria regirán
desde el primer día del período respectivo del contribuyente que se inicie a partir de
la fecha de entrada en vigencia de la ley, conforme al encabezamiento de este
artículo ”.
A primera vista, la norma contentiva del mecanismo de corrección monetaria
afecta los procedimientos administrativos y judiciales, por cuanto el Código
manda a practicar la corrección monetaria con ocasión de los ajustes provenientes
de reparos por tributos tanto, en la vía administrativa como en la jurisdiccional,
circunstancia ésta por la que prodríamos inferir, que por tratarse de una norma de
procedimiento, entraría en vigencia a partir del 1 de julio de 1994.
Sin embargo, tal deducción sería la resultante de una lectura apresurada, por
cuanto si nos detenemos en el análisis de la susodicha norma, nos encontraremos
con el hecho cierto e indubitable, de que se trata de una norma que también incide
en la existencia y cuantía de la obligación tributaria; toda vez que la corrección
monetaria variará el monto de la deuda, actualizándole en su nueva cuantía.
127
En tal virtud, para el caso de los tributos que se liquiden por períodos, como seria
el caso del Impuesto sobre la Renta, de la Ley de Impuesto a los Activos Em pre
sariales y la novísima Ley de Impuesto a las Ventas al Mayor y al Consumo Sun
tuario, debemos concluir, que el mecanismo de corrección monetaria contenido en
el Código Orgánico Tributario, regirá "desde el primer día del período respectivo
del contribuyente que se inicie a partir de la fecha de entrada en vigencia de la
ley...”
No escapará a la atención del lector, que si bien se trata de una norma que afecta
los procedimientos, tam bién incide en la cuantía de la obligación tributaria, consti
tuyendo esta parte lo principal de la norma y la aplicación de la correción mone
taria, en vía administrativa o judicial, lo accesorio, por lo que a nuestro juicio, priva
el criterio de la entrada en vigencia de la norma, para los ejercicios siguientes a la
fecha de entrada en vigencia de la ley. (C.O.T.).
Sentado en lo anterior, pareciera que el debate estaría concluido. Pero cabe pre
guntarnos: ¿Qué pasará con las deudas resultantes de ajustes fiscales, hechos con
anterioridad a la reforma del Código Orgánico Tributario y que serán resueltos en
vía jerárquica o decididos por los Tribunales competentes en los próximos años,
para cuando ya el mecanismo de la corrección monetaria esté vigente?
Hay quienes piensan, que para cuando se produzca la resolución administrativa
o la sentencia judicial, según el caso, deberán computarse los años que hayan
corrido desde que se practicó el ajuste fiscal, o sea, cuando se produjeron los
reparos.
En nuestra opinión, tal proceder entrañaría una aplicación retroactiva de la
corrección m onetaria, lo cual seria ilegal e inconstitucional, por cuanto para esos
años, no existía el citado mecanismo.
En efecto, tal proceder llevaría hacia atrás la corrección monetaria, cuando lo
legal sería com putar sólo el lapso transcurrido desde la entrada en vigencia de la
corrección, hacia adelante, o sea, para cuando se produzca la resolución adm i
nistrativa o la sentencia judicial, según el caso.
¿Y qué decir de los intereses compensatorios?
Como queda visto, estos difieren de la tasa de los intereses moratorios. por la sen
cilla razón de que se aplican sobre deudas no exigibles, aunado a que deberán
imputarse a la deuda vieja u originaria, puesto que sería una incongruencia jurí
dica pretender aplicarlos sobre la deuda nueva o actualizada, ya que los intereses
compensatorios al 12% anual, valga la redundancia, compensan el fruto dejado de
percibir por el acreedor tributario.
Como vemos, el citado mecanismo cobra importancia y relevancia para los años
futuros, por lo que serán los ajustes fiscales practicados a partir del “período res
pectivo del contribuyente que se inicie a partir de la fecha de entrada en vigencia de
la ley”, o sea, con posterioridad al 1 de julio de 1994, los que se verán afectados por
este novísimo mecanismo de actualización monetaria.
Finalmente, como quiera que la interposición del recurso suspende la ejecución
del acto recurrido, queda a salvo, en resguardo de los intereses del Fisco Nacional.
128
la utilización de las medidas cautelares previstas en el Código, tales como, el
embargo'preventivo de bienes muebles, el secuestro de los mismos y la prohibición
de enajenar y gravar bienes inmuebles; sin perjuicio de la sustitución de la misma a
solicitud del interesado, por garantías suficientes a jucio del Juez.
D E LA REPETICION DE PAGO
129
de dos (2) meses que tiene la Administración Tributaria para resolver.
Transcrito lo anterior, cabe preguntamos: ¿Cómo puede mantenerse en sus
penso, lo que fue interrumpido? Si la prescripción se interrumpió, desapareció el
lapso que estaba corriendo y mal puede afirmarse que la prescripción se man
tendrá suspendida.
La contradicción señalada nos hace pensar que estamos en presencia de un error
de imprenta, que viene desde la primigenia versión del Código Orgánico Tribu
tario, sin que se haya reparado en tal inconsecuencia, siendo de lamentar que no se
haya aprovechado la reforma para corregir este “error de imprenta”.
Es de señalar que las resoluciones emanadas de la Administración Tributaria
por concepto de pago indebido que dan lugar a reintegros, también deberán ade
cuarse al novísimo mecanismo de la corrección monetaria, más los intereses com
pensatorios al 12% anual, por así disponerlo el artículo 60 del Código Orgánico
Tributario, que dispone que la norma que ordena practicar la actualización mone
taria, “es también aplicable a las deudas del Fisco resultantes del pago indebido del
tributo, sus accesorios y sanciones”.
Y por lo que respecta a los intereses, éstos “se liquidarán a partir de los sesenta
(60) días de la reclamación del contribuyente...”
Finalmente, es oportuno señalar, que las alusiones a la “máxima autoridad de la
Administración Tributaria”, responde al deseo de adecuar el Código Orgánico Tri
butario, a la nueva estructura del Ministerio de Hacienda; habida cuenta de la
creación del Servicio Autónomo Integrado de la Administración Tributaria, que
asume las funciones de la Dirección General de Rentas y que el mismo Código en
sus Disposiciones Transitorias prevé, al autorizar al Ejecutivo Nacional para la
creación de los Servicios Autónomos que crea pertinentes y cuya naturaleza jurí
dica es analizada en otro capítulo del presente libro.
P E L RECURSO DE REVISION
Este recurso especial, tiene por finalidad subsanar los vicios que pudieran haber
en la tramitación del recurso jerárquico y constituye condición sine qua non, que el
acto administrativo haya quedado firme, por no haberse interpuesto contra la
resolución confirmatoria del reparo el recurso subsiguiente, o sea, el Conten
cioso Tributario.
En tal virtud, serán los funcionarios competentes para conocer del recurso de
revisión, los mismos que conocieron del recurso jerárquico.
En cuanto a sus requisitos, se requiere que nos encontremos en presencia de los
casos siguientes:
“1. Cuando hubieren aparecido pruebas esenciales para la resolución del
asunto, no disponibles para la época de tramitación del expediente.
2. Cuando en la resolución hubieren influido en forma decisiva, docum en
tos o testim onios falsos por sentencia judicial definitivam ente firmes.
3. Cuando la resolución hubiere sido adoptada por cohecho, violencia,
soborno u otra m anifestación fraudulenta y ello hubiere quedado establecido en
sentencia judicial, definitivamente firme.”
130
En cuanto al lapso para su interposición, el citado recurso sólo podrá proceder
dentro de los 3 meses siguientes a la fecha de la sentencia arriba referida, o de
haberse tenido noticias de la existencia de las pruebas antes aludidas.
Luego la Administración Tributaria tendrá 30 dias a la fecha de su presentación,
para pronunciarse sobre su procedencia.
En caso afirmativo, la resolución dictada en vía de revisión, revocará aquella que
se hubiera producido durante el jerárquico.
131
EXTRACTOS DE JURISPRUDENCIA:
RECURSO DE CARENCIA
ABSTENCION DE LA ADM INISTRACION PUBLICA.
132
La omisión de la Administración que habilita el ejercicio en la mencionada
acción de amparo no es la específica que ha venido exigiendo la jurisprudencia en
el caso de la a c r ió lle abstención. Es decir, la solicitud de amparo va dirigida a que
el juez ordene el prañpnciamiento de la Administración, sin que le corresponda a
éste precisar la forma concreta cómo debe actuar la Administración....
Ahora bien, como se ha interpuesto, en forma conjunta el recurso de abstención
■y la acción de amparo constitucional por mora de la Administración, la Sala debe
pronunciarse acerca de la procedencia, o no, de esta acción conjunta... en casos
como el que se decide, al Juez del Amparo le resulta difícil entrar a conocer la
acción de amparo sin proveer sobre el fondo de lo debatido, por cuanto el fin perse
guido es el mismo, a saber, la orden de pronunciamiento de la Administración. Por
tanto, declarado procedente el Amparo por omisión se vaciaría de todo contenido
el recurso por abstención, ya que una vez ordenada a la Administración actuar
sobre la petición del particular sería innecesario analizar la obligatoriedad o no de
la Administración de realizar la obligación concreta exigida por medio de un
recurso de abstención, teniendo en consecuencia la decisión que provee la acción
de amparo carácter definitivo... En virtud de lo anterior, cuando se interpongan
conjuntamente la acción de amparo constitucional por mora de la Administración
con el recurso de abstención, resulta inadmisible la primera, y se procedería a tra
mitar el recurso de abstención, de ser procedente, conforme al procedimiento con
tenido en los artícülos 121 y siguientes de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de
Justicia, desde que la acción de amparo pierde el carácter precautelar que la infor
ma”. (SENTENCIA N o. 459 DEL 14-08-91. C .SJ. -S.P.A., BAJO LA PO NEN
CIA DE LA M AGISTRADO DRA. CECILIA SOSA GOM EZ).
133
Aspira la recurrente a que la jurisdicción contencioso-tributaria declare que no
estaría incluida en el programa nacional de aprendizaje del Instituco Nacional de
Cooperación Educativa pero el recurso contencioso tributario no tiende a impug
nar cualquier acto administrativo, sino actos concretos en materia tributaria y ati
nes, establecidos en el artículo Iodel Código Orgánico Tributario, por manera que
no es impugnable, por esta vía, cualquier pronunciamiento de un órgano de la
Administración, sino aquellos que tengan relación con algún tributo, o relaciones
derivadas de ellos o con obligaciones legales pecuniarias a favor de personas jurí
dicas de derecho público, y aún cuando el artículo 153 alude a actos que “afecten,
en cualquier forma los derechos de los administrados", obviamente tienen que tra
tarse de un acto que. al menos en forma mediata o indirecta, establezca alguna
obligación tributaria u obligación pecuniaria, pues para los actos que no tengan
relación con ello lo admisible sería, el recurso contencioso ordinario de
anulación.
La comunicación a la cual se contrae el recurso concretamente incoado, que fue
acompañada y cursa en autos, se limita a transcribir -tal como se admite por la
recurrente- el análisis realizado por la Consultoría Jurídica del Instituto en cuanto
a la obligación de la empresa de contribuir con el programa de aprendizaje del
INCE, por manera que no versa sobre tributos, sanciones y obligaciones pecu
niarias para con ese Instituto y los actos que guarden relación, directa e inmediata
ó indirecta y mediata, con tales materias son los únicos que pueden ser objeto del
recurso específico que regla el Código Orgánico Tributario y denomina conten
cioso tributario, el que, como su nombre mismo lo indica, está vinculado con cues
tiones tributarias y demás contribuciones afines y conexas, pero con respecto a
otras materias, como sería la obligación de emplear aprendices porque esto
generará obligaciones para con los empleados, pero no a favor del ente. En conse
cuencia, juzga la Sala que, en el caso, no ha ocurrido acto alguno capaz de ser
recurrible por la vía del contencioso tributario regulado en el Código Orgánico Tri
butario, en cuya virtud el ejercicio es inadmisible, lo cual no prejuzga acerca del
fondo del asunto; y, desde luego, la consecuencia es su terminación. Así se
declara..'. (C .SJ. SALA POLITICO ADMINISTRATIVA, SENTENCIA
DEL 06-12-84.).
134
previo, previsto como condición para la ejecución del acto, según expresa disposi
ción del artículo 78 de la mencionada Ley Orgánica de Procedimientos
Administrativos. /
Así mismo el contribuyente sólo puede impugnar el acto administrativo que le
impone la obligación, mediante el ejercicio de los recursos que le otorga la
Ley.
El Tribunal de Instancia al sentenciar, declaró nulo un instrumento que no con
tiene un acto administrativo y en el cual no se cumplen, ni se pueden cumplir, los
requisitos establecidos en el artículo 18 de la Ley Orgánica de Procedimientos
Administrativos, no siendo éste, en consecuencia un acto administrativo
recurrible.
Deliexámen exhaustivo del Expediente se verificó que no consta en el mismo, el
acto administrativo que declaró la existencia de la obligación tributaria, por con
cepto de multa, aplicada a cargo de la contribuyente SAN ISIDRO, S.R.L., corres
pondiente a su ejercicio fiscal comprendido entre el 31.10.80 y el 30.10.81 por la
cantidad de CUARENTA Y NUEVE MIL NOVECIENTOS TREINTA Y
OCHO BOLIVARES CON 14/100 (Bs. 49.938,14), y así la Sala presume la ine
xistencia del acto administrativo fiscal de determinación de dicha obligación. E
igualmente/declara que la planilla para pagar contenida en el formulario AL-02
No. T-81-00847648. es sólo un instrumento de pago que no constituye acto admi
nistrativo recurrible, alguno. Así se declara.
Ante la inexistencia del acto administrativo tributario de liquidación de multa
que debió estar contenido en una planilla signada 01-2-01-31-000731 de fecha_31-
10-83, la Sala declara la inexistencia de la obligación tributaria que se pretendió
cobrar mediante la planilla para pagar.
CORTE SUPREM A DE JUSTICIA. SALA POLITICO-ADMINISTRA
TIVA ESPECIAL TRIBUTARIA. SENTENCIA del 28-09-93 con ponencia
de la Conjuez ILSE VAN DER VELDE H. Exp.: 6202).
135
su función de control posterior de los ingresos públicos, el cual se materializa, una
vez que la Administración Activa haya cumplido la gestión de administrar los tri
butos, de conformidad con las leyes vigentes. En el presente caso, se trata del
control posterior que ejerce el, Organismo Contralor, el cual se manifiesta
mediante el procedimiento de exámen de las cuentas previsto en la Ley Orgánicá
déla Contraloría General de la República. Dicho esto, es evidente que el procedi
miento del Código Orgánico Tributario, que la recurrente invoca, no le es apli
cable, por lo cual se extrae que el Organismo Contralor actuó conforme a derecho,
al observar las disposiciones legales y reglamentarias que su estatuto especial le
impone para estos casos, las cuales no coliden con los art. 133 y ss del Código Orgá
nico Tributario, pues se trata de supuestos distintos.
Por último cabe señalar que la intención unficadora que inspiró al legislador del
Código Orgánico Tributario, en ningún momento pretendió establecer un régimen
nuevo o distinto para la Contraloría General de la República, por cuanto esta no es
parte de la Administración Activa Gestora y Administración de tributos, sino el
Organismo de Control Fiscal Externo con un régimen y procedimientos propios y
específicos que le permiten cumplir su función contralora sobre la Hacienda
Pública”.
(TRIBUNAL SUPERIOR SEXTO DE LO CONTENCIOSO TRIBU
TARIO, Sentencia de fecha 27/01/95, exp. 703, Ponente: DRA. EVELYN
M ARRERO).
136
C E S A R J. H E R N A N D E Z B.
137
138
DETERMINACION DE LA OBLIGACION TRIBUTARIA
LOS CONVENIOS TRIBUTARIOS
EL PROCEDIMIENTO SUMARIO ADMINISTRATIVO
Y EL PROCESO CONTENCIOSO TRIBUTARIO
EN NUESTRO CODIGO ORGANICO TRIBUTARIO
Por: Use van der Velde Hedderich
TEMARIO:
II
III
IV
139
I
140
Ahora bien, por qué se utiliza el vocablo "determinación" para identificar esta
operación de adecuación de la norma Jurídica al caso concreto?
Determinares: "fijarlos términos de una cosa”: "distinguir, discernir”: "señalar,
fijar una cosa para algún efecto".
Resulta, de esta manera acertada la calificación de "determinación" cuando se
pretende distinguir, precisar, los efectos de la norma al aplicarla al caso preciso que
se nos presenta en la vida real; es el vocablo usado comúnmente en diversos siste
mas tributarios latino americanos. Por ello la comisión redactara del modelo de
Código Tributario para América Latina, explicó que había utilizado el término
“determinación", por ser corriente en diversos países, pero sin desconocer que
algunas veces se ha reemplazado por otras expresiones”.
En efecto, en algunos casos se utiliza indistintamente la palabra "liquidación",
tal como lo hizo nuestro legislador tributario al definir el concepto en los
términos siguientes:
"La determinación o liquidación es el acto o conjunto de
actos que declara la existencia o cuantía de un crédito tribu
tario o su inexistencia" (Subrayado nuestro).
Aparece así, frente al lector, la expresión "liquidación" como sinónimo de
"determinación", sin embargo técnicamente ello no es correcto, por cuanto si
vamos a usar el término "liquidación" como sinónimo de "determinación" debe
mos distinguir entre la acepción de "liquidación” lato sensu y “liquidación" stricto
sensu. es decir, la primera corresponde a identificar al acto o conjunto de actos que
conducen a precisar la existenica de la obligación tributaría o su inexistencia y la
segunda corresponde al aspecto final del procedimiento, identificada con la pla
nilla o instrumento que contiene la cuenta o resultado cuantificado de aquella
“operación".
De tal manera que. en una clara y acertada utilización de conceptos, debemos
aplicar el vocablo determ inación para identificar a esa operación mediante la
cual se busca precisar la existencia, o inexistencia, de la obligación tributaría, en
cada caso en particular, con todos los elementos referidos al sujeto activo, al sujeto
pasivo, a la base imponible, al monto de la deuda tributaria o liberación de ésta,
etc; en tanto debemos limitar el uso de la expresión liquidación, al acto último de
la “determinación tributaria”, como ya antes expresamos, a la cuantificación de la
deuda tributaria, o su liberación, como resultado de aquel acto o proceso
realizado.
Siguiendo en el tema del vocablo “determinación" vale la pena hacer referencia
que ella equivale al “acertamento tributario”, en Italia; al "assiette” para los france
ses; y “assessment", para los anglosajones.
141
1. La corriente doctrinaría que atribuye a la determinación tributaria el carácter
constitutivo de la obligación, vale decir que de su realización depende el naci
miento de esta obligación tributaria.
Para esta corriente, representada en Italia, entre otros, por los tratadistas
Ingrosso. Grizzioti, Antonio Berliri, Aster Rotondi, Enrico Allorio: en España por:
Miguel Fenech y'Rossy y en Alemania por Mayer. no es suficiente que se den los
presupuestos tácticos previstos en la Ley como generadores de la obligación tribu
taria, sino que se precisa el acto o proceso expreso de la determinación, estable
ciendo la existencia y cuantía del tributo o la inexistencia del mismo. Esto es que.
mediante la determinación que se realice se fija el "an debeatur" (existencia del
débito fiscal) y el “quantum debeatur" (cantidad cierta a pagar); antes de la realiza
ción de la determinación, según los sostenedores de esta teoría, sólo se producen
actos preparativos o introductorios para la operación de determinación; ó como
dice el citado autor Miguel Fenech1 lo que existe antes del proceso de determina
ción es una “relación Jurídica pretributaria", como sería la declaración o informa
ción suministrada por el sujeto pasivo; pero la deuda tributaria sólo se constituye y
es exigible a partir del acto o proceso de determinación.
Esta posición doctrinaria tiene su razón de ser en las legislaciones fiscales que
sirvieron de inspiración a los autores que la sostienen, y conforme a las cuales el tri
buto no puede exigirse y ni siquiera pagarse voluntariamente, antes que se practi
que la determinación y se intime al sujeto obligado.
En este orden de ideas, la corriente alemana representada por Mayer2 sostuvo:
“...el impuesto no sólo no puede exigirse sino que ni siquiera puede pagarse volun
tariamente, antes de que se haya realizado la determinación”.
Así pues, para esta corriente doctrinaria la obligación tributaria nace con la
realización del acto o proceso de determinación.
2. La segunda corriente doctrinaria atribuye a la “determinación" carácter
declarativo, vale decir que. la obligación nace desde el momento en que se realiza
el hecho imponible o hecho generador previsto de manera abstracta en la Ley, y
mediante el acto o proceso de deferminación se tiende solamente a reconocer la
existencia de aquella obligación, establecer su dimensión económica, fijar el quán-
tum del tributo y liquidar su importe.
Conforme a esta teoría, las condiciones para que nazca la obligación tributaria
vienen dadas por Ley y solo corresponde a la autoridad administrativa reconocer
si, en el caso concreto, esas condiciones se han realizado con respecto a un sujeto
individualmente determinado; así pues la obligación surge con la producción de
los supuestos previstos en la Ley, y mediante la actividad de determinación sólo se
busca reconocer o declarar su existencia.
La doctrina francesa defensora de esta posición representada por Louis Trota
bas y Morange, entre otros, sostiene que la determinación es un acto no creador de
derechos ni de situaciones jurídicas, sino un,acto de “aplicación" de la Ley al sujeto
involucrado en la situación prevista en aquella norma.
* ( D e r e c h o P ro c e s a l T r ih u ta rio -B a r c e lo n a . E s p a ñ a 1949).
( D e re c h o A d m in is tra tiv o A le m á n - T r a d u c c ió n al e s p a ñ o l - D e p a lm a . B u e n o s A ires. 1950).
142
En este mismo orden de ideas el autor Juan José Perulles.3 sostuvo que: "...hay
que admitir que la obligación tributaria se produce con independencia de su deter
minación por la autoridad competente, puesto que no puede prescribir el derecho
de la Administración a exigir la obligación tributaria si antes no ha llegado a
existir".
En Italia como sostenedores de este efecto declarativo de la determinación tribu
taria se señalan a A. Giannini y Achille Cutrera4.
En Latinoamérica esta corriente doctrinaria tiene su máxima representación en
los tratadistas Francisco Martínez, Dino Jarach, Carlos M. Guiliani Fonrouge.
Ramón Valdés Costa y Rubens Gómez de Sousa, entre otros.
Nuestro legislador tributario, al acogerse al Modelo de Código Tributario para
América Latina confiere al acto o proceso de determinación tributaria este efecto
declarativo de la existencia de la obligación tributaria y así lo expresa en su artículo
36 al definir el hecho imponible como:
"...el presupuesto establecido en la Ley para tipificar el tri
buto y cuya realización origina el nacimiento de la obliga
ción" (Destacado nuestro).
Y más adelante al conceptuarla "determinación", ya hemos visto como establece
claramente en su artículo 116, que es: "el acto o conjunto de actos que declara la
existencia y cuantía de un crédito.tributario o su inexistencia".
3. En una tercera corriente doctrinaria podemos ubicar las posiciones que sos
tienen diversos puntos de vista que tratan de conciliar las dos tendencias expuestas
anteriormente, surgiendo de esta manera la que podríamos calificar como una
posición intermedia, al señalar que no deben confundirse: "carácter constitutivo",
y "carácter declarativo" con “condición de exigibilidad y pago", por cuanto, si bien
es cierto y de ello no hay duda alguna, que con la producción del hecho imponible
o hecho generador, surge la obligación tributaria y consiguientemente la deuda tri
butaria ya existe, no es menos cierto que aquella obligación no es exigióle ni la
deuda tributaria puede ser pagada por falta de liquidez, sino hasta que se produzca
o realice el acto o proceso de determinación; tal manera que la "determinación"
otorga liquidez, hace exigióle la obligación y es entonces posible el pago de la
deuda tributaria.
Sostenedores de esta posición, son entre otros, los tratadistas europeos: Mario
Pugliese; Giorgio Tesoro, Ernst Blumenstein: y en Latinoamérica Geraldo Ataliba
y Héctor Villegas.
Cabe destacar la acertada explicación del profesor Héctor Villegas5, cuando
expresa que: “la determinación o comprobación tributaria no hace nacer la obliga
ción tributaria, pero perfecciona y brinda eficacia a una obligación que existía sólo
‘ ( M a n u a l d e D e re c h o F is c a l - B a rc e lo n a . E s p a ñ a 1961)
4 (L 'a c c e rta m e n to tr ib u ta r io “ P a d o v a - Ita lia . c ita d o p o r C a r lo s M. G iu lia n i F o n ro u g e * D e r e c h o F in a n -
c ie rb T o m o I - E d ic io n e s D e p a lm a • B u e n o s A ires 1965)
• 'C u r s o d e F in a n z a s . D e r e c h o F in a n c ie r o y T rib u ta rio • E d ic io n e s D e p a lm a • B u e n o s A ires - 5* E d ic ió n - 1992.
143
potencialmente desde la configuración del hecho imponible, por cuanto el verda
dero efecto de la determinación es el de ratificar que cuando se produjo el hecho
imponible nació realmente la (obligación tributaria”.
Cabe igualmente citar de nuevo al tratadista brasileño Amilcar Araujo Falcáo6
quien expresa, acerca de los efectos de la determinación, que ésta se limita a reco
nocer un derecho pfe-existente, sin generar efecto alguno sobre su creación, trans
ferencia, modificación o extinción; y aún pre-existido ese derecho no puede ser
exigido por carecer de certeza y eficacia, y sólo por efecto dé la determinación se
remueve es? obstáculo y hace exigible ese derecho u obligación.
Cbn esta posición, doctrinaria, que resulta la más acertada debido a la importan
cia práctica que de ella se deriva, se reconoce como efectos de la determinación, no
sólo el declarativo sino el de eficacia de la obligación, lo cual permite darle certeza
y liquidez, ya que, cuando ella nace por el solo hecho de la producción del hecho
imponible, es incierta en sus características, e ilíquida (salvo en el caso de los tribu
tos de importe fijo), requiriéndose del acto o proceso de determinación para darle
certeza, liquidez y exigibilidad y obtener, así, el resultado deseado por el legislador,
que se resume en la obtención o recaudación del tributo debido.
Pero no es sólo respecto a la naturaleza de la determinación impositiva o tribu
taria que encontramos diferencias doctrinarias, sino en cuanto al alcance mismo
de ella y así por ejemplo la doctrina italiana se dividió en cuanto a considerar si el
accertamento (determinación) debía entenderse en un sentido amplio y ser apli
cada tanto a los actos cumplidos por el sujeto pasivo, como a los actos cumplidos
por la Administración, tendentes a hacer efectivo el cobro del tributo al aplicar la
norma legal al caso particular y concreto; o bien, si debía entenderse el término
“accertamento” en su sentido restringido, vale decir, aplicándolo sólo al proceso u
operación realizada por la Administración sin la participación del sujeto
pasivo.
Esta discusión doctrinaria lleva a algunos autores como Francesco Carnelutti y
Giorgio Tesoro a expresar que el autoacoertamento (autodeterminación), vale
decir, aquella determinación realizada por el sujeto pasivo, o bien aquellas situa
ciones en que no se requiere de la realización de un conjunto de operaciones para
llegar al importe del débito fiscal, como es el caso de los tributos de importe fijo, no
responde realmente al concepto de “determinación” sino que se trata de una “mera
aplicación” del impuesto, de tal manera que, cuando el sujeto pasivo cumple
espontáneamente su obligación, el acto de determinación no existe y sólo en el
supuesto de incumplimiento del sujeto pasivo entra la Administración, en su fun
ción de contralora del cumplimiento de la norma, a efectuar la operación de
“determinación”.
Sin embargo, esta distinción no tiene eco en la doctrina predominante y, espe
cialmente, en los tratadistas que conforman la Comisión redactora del Modelo de
Código tributario para América Latina, quienes en la exposición de motivos del
mismo explican que, en el proyecto se adoptó el principio de que la determinación
debe ser hecha por el deudor de la obligación, quien incluso, está obligado a
144
cumplirla espontáneamente y que. como es natural, la Ley puede disponer la inter
vención de la Administración en aquellos, casos en los que la considere conve
niente, y que en tal hipótesis el contribuyente debe colaborar denunciando los
hechos y proporcionando las informaciones necesarias para que la Administra
ción pueda cumplir su función a cabalidad.
En este orden de ideas el artículo 132 del citado Modelo de Código Tributario
para América Latina, expresa:
"Ocurridos los hechos previstos en la Ley como generadores
de una obligación tributaria, los contribuyentes y demás res
ponsables deberán cumplir dicha obligación por sí cuando
no proceda la intervención de la Administración. Si ésta
correspondiere, deberán denunciar los hechos y proporcio
nar la información necesaria para la determinación del
tributo”.
Seguidamente en el artículo 133 ejusdem. se define la “determinación por la
Administración” como:
"el acto que declara la existencia v cuantía de un crédito tri
butario o su inexistencia".
Nuestro Código Orgánico Tributario, como ya vimos de la definición transcrita
anteriormente, amplía este concepto y define la determinación, como un "acto" o
un "conjunto de actos", vale decir que pueda resumirse en un "acto ùnico“, tal como
se da. por ejemplo, en el caso de los tributos de importe fijo (tasas, impuestos previs
tos en nuestra Ley de timbre fiscal, etc.) o bien en una serie o conjunto de actos, un
procedimiento constitutivo del acto liquidatorío contentivo de la deuda tributaria,
tal como se da. por ejemplo, en los tributos de importe variable de aplicación por
centual o de aplicación tabular, (impuesto sobre la renta, impuesto sobre sucesio
nes. sobre donaciones, impuesto de explotación previsto en la Ley de Hidrocar
buros. etc.).
Seguidamente en el actual artículo 117 nuestro Código Orgánico Tributario se
establece, de manera clara, que la determinación puede ser realizada, tanto por el
sujeto pasivo (contribuyente o responsable) como por la Administración Tribu
taria. o bien con la participación de ambos, y asi textualmente expresa:
"Ocurridos los hechos previstos en la Ley como generadores
de una obligación tributaria, los contribuyentes y demás res
ponsables deberán determinar y cumplir por sí mismos
dicha obligación, o proporcionar la información necesaria
para que la determinación sea efectuada por la Administra
ción Tributaria, según lo que dispongan las leyes especiales"
(Destacado nuestro).
Igualmente, el legislador estableció los supuestos en los cuales la Admi
nistración debe proceder a efectuar la determinación, es decir, en caso de
incumplimiento por parte del sujeto pasivo y asi en el articulo 118 enumera las
situaciones que provocan esta intervención de la Administración, a saber:
145
1. Cuando el contribuyente o responsable hubiere omitido presentar la declara
ción o cuando no hubiere cumplido con la obligación tributaria en los casos en
que no se exija declaración;
2. Cuando la declaración presentada por el sujeto pasivo, ofreciera dudas debida
mente fundadas y razonadas relativas a su veracidad o exactitud.
3. Cuando el contribuyente, debidamente requerido conforme a la Ley. no exhiba
los libros y documentos pertinentes.
Pero no sólo en caso de incumplimiento del sujeto pasivo se establece la opera
ción de determinación de la obligación tributaria a cargo de la Administración,
sino que el legislador prevé aquellas situaciones en las cuales, por mandato
expreso de la Ley. queda a su cargo la realización de este proceso y así en el
numeral 4o del citado artículo 118. establece el supuesto de que el mismo Código
Orgánico Tributario o las leyes tributarias, así pueden establecerlo, en cuyo caso se
deberán indicar, en dichos textos legales, expresamente, las condiciones y requisi
tos para que proceda esta determinación a cargo de la Administración, con la parti
cipación o sin la participación del sujeto pasivo.
De lo dicho se concluye que en nuestro sistema tributario, existe un orden de
prelación en las distintas formas de llevarse a cabo el proceso de Determinación de
la Obligación Tributaria, a saber:
1. En primer lugar corresponde al sujeto pasivo, quien deberá determ inar y
cumplir por sí m ism o la obligación tributaria derivada u originada de los
hechos imponibles en los cuales se encuentre involucrado, (autodeterminación).
2. De no estar prevista o consagrada en la Ley especial respectiva la autodeterm ina
ción, se le impone al sujeto pasivo de la relación Jurídico Tributaria, la obliga
ción de proporcionar la información necesaria (declaración del hecho
imponible) para que la determinación sea efectuada por la Administración
y,
3. La Administración procederá a la determinación oficiosa sólo en las situaciones
expresamente indicadas en el Código Tributario o en las Leyes Tributarias
Especiales.
Seguidamente procedemos a analizar cada una de estas situaciones:
D E T E R M IN A C IO N PO R EL SU JE TO PASIVO
O A U T O D E T E R M IN A C IO N
146
cios fiscales, etc. y al fijar la base imponible aplicar la alícuota con la precisión del
monto a pagar (autoliquidación) y proceder, en consencuencia, al pago correspon
diente en las Oficinas Receptoras establecidas al efecto.
La autodeterminación es definitiva y responsabiliza al sujeto pasivo por su con
tenido y resultado, sin perjuicio de una posterior verificación y eventual rectifica
ción por parte de la Administración Tributaria, la cual deberá siempre revisar y
corregir, si es necesario, estas declaraciones y autoliquidaciones del sujeto
pasivo.
II
147
DETERMINACION POR LA ADMINISTRACION TRIBUTARIA
Cuando conforme a las expresas disposiciones legales y una vez ocurridos los
supuestos previstos en la Ley, deba la Administración Tributaria proceder a la
determinación de la obligación tributaria, sin la participación del sujeto pasivo,
puede ella actuar de dos distintas maneras en procura de un único fin: la recauda
ción del tributo debido por el sujeto pasivo.
Estas dos distintas maneras son:
1. Sobre base cierta con apoyo en los elementos que permitan conocer en forma
directa los hechos generadores del tributo.
2. Sobre base p resu n ta (o presuntiva como la califica el vigente Código Orgánico
Tributario) en mérito a los hechos y circunstancias que. por su vinculación o
conexión normal con el hecho generador de la obligación tributaria, permitan
determinar la existencia y cuantía de aquella.
El sistema de determinación directa o sobre base cierta, procede cuando la
Administración dispone de todos los antecedentes relacionados con los presupues
tos de hecho: vale decir, cuando a través de elementos ciertos y veraces se pueden
conocer con exactitud tanto las características y dimensiones del hecho imponible
o generador de la obligación tributaria; como la efectividad y magnitud económica
de las circunstancias comprendidas en la realización de aquellos supuestos tácti
cos, dados en el caso que se analiza e investiga.
Los elementos informativos y los datos precisos que obtiene la Administración
les pueden ser suministrados por el propio sujeto pasivo involucrado en la realiza
ción del hecho imponible, pero pueden igualmente serle suministrado por terceros
relacionados, de alguna manera, con la ocurrencia de aquel hecho, en cuyo caso la
Administración deberá siempre verificar y constatar la fuente de estas informacio
nes; o bien puede la Administración obtener o recabar toda la información por
acción directa como resultado de su acción fiscalizadora.
Los elementos así recabados deben perm itir una apreciación cierta y directa de
la materia imponible, pues de lo contrario no estaríamos frente a una verdadera
determinación directa o sobre base cierta.
Ahora bien, si a la Administración no le ha sido posible obtener los anteceden
tes, documentos y demás elementos que le perm itan efectuar una determinación
directa; bien sea porque el sujeto pasivo haya incumplido su obligación de declarar
el hecho imponible, estando obligado a ello, o bien porque habiendo hecho su
declaración ésta ofrezca fundadas dudas acerca de la sinceridad de los datos conte
nidos en ella; o bien porque dichos datos estén incompletos, o no merezcan fe y en
todo caso el sujeto pasivo no lleve ni posea los libros y comprobantes en los cuales
se fundam entan sus declaraciones o bien que teniéndolos se niegue a presentarlos
a pesar de habérseles requerido formalmente, por la Administración Tributaria,
para verificar el cumplimiento de las disposiciones legales tributarias a su cargo; y
además a la Administración le sea im posible obtener de alguna m anera la infor-
148
mación cierta y directa que le permita efectuar esta determinación directa o sobre
base cierta, es que le es permitido, a dicha Administración, acudir a los indicios o
presunciones para llevar a cabo la tarea de determinación sobre base presunta.
Estos indicios o presunciones están constituidos por el conjunto de hechos y cir
cunstancias que, por su vinculación o conexión normal con los previstos legal
mente como presupuestos materiales del tributo, permiten establecer o presumir,
en el caso particular que se analiza, la existencia y cuantía de la obligación,
tributaria.
Evidentemente que estos indicios o presunciones deben guardar una adecuada y
normal relación con la situación que se analiza; como señala la doctrina: “deben
ser motivo de discreta y razonable aplicación” para evitar así la arbitrariedad en la
utilización de estos elementos.
No resulta aconsejable ni ello se ha utilizado en ningún sistema tributario,
establecer taxativamente los elementos que debe tomar la Administración como
indicios o presunciones en cada situación particular sometida a un proceso de
determinación, pues ello haría dificultosa y a veces nugatoria la tarea, que por Ley,
le es encomendada; pueden sin embargo las Leyes Especiales señalar, de manera
enunciativa distintos elementos a considerar, de acuerdo a la materia a tratar, que
dando a la libre apreciación de la Administración Tributaria, sin caer en
arbitrariedad, claro está, la escogencia de los indicios o presunciones, de elementos
adecuados de apreciación que le permitan realizar esta excepcional tarea de
determinación presuntiva.
Así por ejemplo nuestro Código Orgánico Tributario vigente, en su artículo 119
dispone que la Administración Tributaria podrá utilizar, entre otros métodos:
“Las estimaciones del monto de ventas mediante la com
paración de los resultados obtenidos de la realización de los
inventarios físicos con los montos registrados en la conta
bilidad. Las diferencias en más o en menos de las existencias
constituirán omisiones de ventas y de ingresos por ventas no
registradas y darán lugar a la determinación de los respecti
vos tributos”.
“Los incrementos patrimoniales no justificados también
constituirán base imponible para la aplicación de los tribu
tos, en los Casos que corresponda”.
Ambos sistemas de determinación por la Administración establecidos en el artí
culo 119 del vigente Código Orgánico Tributario, tienen igualmente un orden de
prelación; no puede la Administración Tributaria utilizar uno u otro indistinta
mente, por cuanto tiene que agotar las vías necesarias para realizar la determina
ción sobre base cierta, llamada también determinación directa y sólo en aquellas
situaciones en las que sea imposible realizar ésta acudirá al sistema de determina
ción presuntiva o sobre base presunta que es un sistema de excepción.
En efecto el vigente Código Orgánico Tributario en sus artículos 120 y 122, asi
claramente lo dispone en los términos siguientes:
149
"La determinación sobre base presuntiva sólo procede si el
contribuyente no proporciona los elementos de juicio nece
sarios para practicar la determinación sobre base cierta. En
tal caso, subsiste la responsabilidad por las diferencias que
pudieren corresponder derivadas de una posterior determi
nación sobre base cierta" (art. 120).
"Cuando la Ley encomienda la determinación a la Admi
nistración Tributaria, prescindiendo total o parcialmente
del contribuyente, aquella deberá practicarse sobre base
cierta.
Sólo podrán utilizarse indicios o presunciones en el caso
de imposibilidad de conocer los hechos" (art. 122).
II
150
en el supuesto de la norma. En esta corriente encontramos al autor Carlos M ana
Giuliani Fonrouge8 para quien la posición más correcta y que mejor se adapta a
las características del Derecho Financiero es aquella que considera al Concordato
como un acto administrativo unilateral. En igual sentido la doctrina española
respresentada por M oreno Torres y la doctrina italiana representada por Ingrosso
y G iannini, quienes sostienen que el Concordato es un acto único de la Admi
nistración y una adhesión o concordancia, del grupo de contribuyentes, al criterio
sustentado por la Administración en aquel Acto único. Por otra parte, la mayor
parte, tanto de la doctrina italiana, representada entre otros por Pugliese y Berliri;
como de la española representada fundam entalmente por Sainz de Bujanda y de la
Latinoamericana representada, entre otros, por Dino Jarach, Ramón Valdés Costa,
Riofrío Villa Gómez, M anuel Belaunde Guinassi y Sergio Francisco de la Garza,
sostiene que dicha figura representa un verdadero acuerdo de voluntades entre la
Administración Tributaria y determinada categoría de contribuyentes, sobre
hechos desconocidos o imprecisos para ambos, con la única finalidad de lograr
una correcta aplicación de la Ley al caso concreto.
Concretamente el citado tratadista Fernando Sainz de Bujanda9, sostiene que el
Convenio Tributario contiene un negocio jurídico bilateral, es decir un Contrato
entre la Administración financiera y una agrupación de contribuyentes, sin perjui
cio de que necesite para su eficacia la aprobación de la autoridad Administrativa
Superior (Ministerio de Hacienda).
En América Latina hay aceptación mayoritaria de esta figura sobre la base de los
beneficios que reporta a un sistema tributario dado, por la oportunidad que se da al
sujeto pasivo de la relación obligacional tributaria, para que, dentro de una tarea
administrativa de determinación de oficio sobre bases presuntivas, aquel conozca
la suma gravable y el monto de la deuda impositiva así generada, pudiendo, igual
mente, refutar con bases adecuadas, la pretensión administrativa. En este orden, el
autor peruano M anuel Belaunde Guinassi, recomendó la inclusión de esta figura
en el Código Tributario peruano, argum entando que: “...concebido así el Concor
dato tributario, viene a representar una fase más en el proceso formativo de la obli
gación, considerándosele como acto previo a la conformación definitiva de
aquella...”10
En destacada opinión del profesor Dino Jarach, el concordato, (Acuerdo o C on
venio Tributario) constituye una forma de determinación en la que la Adm inistra
ción recibe el consenso de la voluntad de los contribuyentes, sin embargo
—aclara— este acuerdo del contribuyente no significa transar sobre la pretensión
fiscal, porque se trata de determinar, mediante el Acuerdo, cuál es la verdadera
obligación que por Ley corresponde, cuando los hechos son susceptibles de una
determinación más exacta11.
8 D e r e c h o F in a n c ie r o - T o m o I - E d ic io n e s D e P a lm a - B u e n o s A ires.
151
Nuestro sistema Tributario, admite sin lugar a dudas, con la incorporación de
esta figura, la participación del contribuyente como colaborador de la Administra
ción en la estructuración y recomposición de hechos sucedidos (pero ignorados, o
de difícil precisión), con anterioridad al acto de determinación, la cual se realizará,
entonces, sobre base presunta con la colaboración de los dos sujetos de la relación
Jurídica tributaria: contribuyente y administración tributaria.
152
día del vencimiento del plazo general en que debió efec
tuarse la determinación sobre base cierta, por cada uno de
los ejercicios fiscales.
Las obligaciones fiscales que asuman los contribuyentes en
tales convenios tributarios tendrán carácter personal y no
generan solidaridad entre quienes los hayan firmado como
representantes de las agrupaciones, asociaciones o gremios”.
De una detenida lectura de la norma supra transcrita se observa que en ella se
autoriza a la Administración Tributaria para que suscriba tales Convenios, o
Acuerdos, de tal manera que queda al criterio de dicha Administración la oportu
nidad o conveniencia de realizar este especial tipo de determinación de la Obliga
ción Tributaria, teniendo por límite los estándares de rendimiento tributario
elaborados por ella a tales fines, constituyendo, de esta manera, un procedimiento
facultativo de la Administración Tributaria en su función de aplicar la Ley al
caso concreto.
Queda igualmente sujeto a la voluntad de los contribuyentes que se ubiquen en
las distintas categorías que la norma enumera, el adherirse, o no, a tales concorda
tos, Acuerdos o Convenios tributarios.
Es importante destacar que. la celebración de estos Concordatos, Acuerdos o
Convenios Tributarios no excluyen, ni pueden excluir, la autodeterminación que
efectúe el contribuyente con posterioridad, generando una diferencia en el monto
del tributo determinado en base a dichos Convenios.
En este orden de ideas, el Código Orgánico Tributario en su artículo 125 dispone:
"En los casos que la determinación de la obligación tribu
taria. efectuada a requerimiento de la Administración Tribu
taria. con posterioridad a la celebración de un convenio
tributario, excediera en un cuarenta por ciento (40%) el
monto de la obligación tributaria correspondiente, determi
nada en el referido convenio, la Administración Tributaria
deberá sancionar al contribuyente con una multa equi
valente a la mitad de la diferencia del tributo determinado,
sin perjuicio de la responsabilidad penal”.
Parágrafo Unico.- No procederá la aplicación de esta
sanción si el contribuyente presenta la declaración jurada,
determina y paga la diferencia del impuesto, con inclusión
de la actualización monetaria, sin que haya mediado para
ello requerimiento previo de la Administración Tributaria”.
CONCLUSION:
Sabido es que la existencia y cuantía de la obligación tributaria es materia reser
vada a la Ley, tanto como lo es la creación de los tributos, su modificación y supre
sión; y como lo son las exenciones y exoneraciones; en este mismo orden, el acto de
determinación que conlleva la figura del Convenio Tributario, es, y debe ser,
absolutamente reglado y. tratándose de una vía excepcional de determinación, los
153
Convenios o Acuerdos Tributarios deben limitarse a cuestiones de hecho, y a
aquellas situaciones en que la existencia del hecho imponible y su base de cálculo
no puedan establecerse con exactitud.
III
EL PROCEDIM IENTO SUMARIO ADMINISTRATIVO
Para aquellas situaciones en que la Administración Tributaria deba proceder a
efectuar la determinación de la obligación tributaria, bien sobre base cierta o bien
sobre base presunta, es decir cuando haciendo uso de la facultad concedida por la
Ley, sustituye o complementa la determinación que debe realizar el contribuyente
y que éste no hizo o lo hizo insuficientemente, el Código Orgánico Tributario pauta
el procedimiento constitutivo del acto que surge o debe surgir.
Este procedimiento sumario, constituye una fase del proceso de Determinación
Tributaria, dentro de la cual el contribuyente que se ha visto involucrado en las
tareas de fiscalización realizadas por funcionarios competentes autorizados para
ello, tiene oportunidad de presentar las defensas, o los argumentos a su favor, con
las cuales pretenda enervar la actuación administrativa que. a su juicio, se aparta
de la legalidad.
Este Procedimiento Sumario que constituye una etapa dentro del conjunto de
actos que conforman el proceso de Determinación Tributaria, surge una vez que se
han concretado, en el Acta Fiscal, las objeciones pertinentes observadas por los
funcionarios de la Administración Tributaria, y una vez tramitado el mismo de
acuerdo a las pautas legales respectivas, culm ina con la Resolución en base a la
cual se liquidan los créditos fiscales, de haber lugar a ello, emitiéndose la corres
pondiente liquidación con la cual concluye el referido proceso de Determinación
Tributaria.
Ahora bien, este Procedimiento Sumario ha sufrido importantes modificaciones
en las recientes reformas de nuestro Código Orgánico Tributario, fundam ental
mente en cuanto a los plazos, tanto para la presentación de descargos por los
contribuyentes, como para que la Oficina Fiscal emita la decisión respectiva; y. en
cuanto a los efectos del retardo, por parte de la Administración Tributaria, en dic
tar esta Resolución Culminatoria; con ello se logró resolver la anterior situación
existente bajo la vigencia del Código Orgánico Tributario de 1982 en el que. al no
señalarse un término .para la tramitación del Procedimiento Sumario y al no pro
ducirse una decisión oportuna, se ocasionaban graves perjuicios, tanto al contribu
yente como a la Administración Tributaria.
Sabido es que las Actas Fiscales se caracterizan por los principios de legalidad y
de veracidad que llevan implícitas, de tal manera que en su contenido y efectos,
hacen plena prueba de la pretensión fiscal, mientras no sean enervados por el
interesado mediante pruebas idóneas capaces de destruir los hechos consignados
en dichos instrumentos fiscales.
Interesa a la Administración Tributaria adecuar su actuación a la verdad, tanto
láctica como legal y así. una vez que se han consignado en el Acta Fiscal los resulta
dos del proceso de fiscalización, el contribuyente interesado puede formular sus
154
descargos, es decir presentar sus defensas, exponer las razones que tiene, o cree
tener, para impugnar los resultados de ese proceso de fiscalización, ello dentro de
un plazo perentorio de veinticinco (25) días hábiles, pudiendo hacer uso de todos
los medios idóneos de pruebas admitidas en derecho, con excepción del Juramento
y de la confesión de empleados públicos, cuando ella implique prueba confesional
de la Administración.
Siendo este Procedimiento Sumario, una fase dentro del proceso de determina
ción oficiosa de la obligación tributaria, vale decir una fase de actividad propia de
la Administración Tributaria, la intervención del contribuyente al presentar sus
descargos tiene relevancia en cuanto ayuda a despejar dudas, a sincerar situacio
nes, precisar la verdadera situación fiscal que se pretende establecer; en fin, se trata
de depurar este procedimiento de determinación tributaria que, de oficio, realiza la
Administración Tributaria; es por ello que la no presentación de descarghos por
parte del contribuyente no merma su defensa ante el sujeto activo de la obligación
tributaria que surge de esta situación y es así como, aún cuando no ejerza este
derecho que la Ley le confiere, el contribuyente puede impugnar los resultados de
este Procedimiento Sumario Administrativo contenidos en la Resolución Culmi-
natoria del mismo que emite la Administración Tributaria, mediante el ejercicio
del Recurso Jerárquico previsto en el artículo 164 del Código Orgánico Tributario,
o bien del Recurso Contencioso Tributario previsto en el artículo 185 ejusdem, bien
por vía principal o subsidiariamente a aquel Recurso Jerárquico (Parágrafo único
del artículo 185 del Código Orgánico Tributario).
Sin embargo la ausencia de descargos no exim e a la Administración Tribu
taria de analizar y pronunciarse sobre la validez y procedencia de los reparos
contenidos en el Acta Fiscal que dió origen a dicho Procedim iento Sumario y
ello está claramente establecido en el Código Orgánico Tributario, al señalarse
como uno de los requisitos esenciales a la validez de la Resolución Culminatoria
del Procedimiento Sumario en la cual se determina la obligación tributaria, la indi
cación expresa de los fundamentos de la decisión.
Al hacer un estudio comparativo entre las disposiciones pertinentes de nuestro
primer Código Orgánico Tributario promulgado en 1982, vigente a partir del 31 de
enero de 1983, con las del vigente instrumento normativo, podemos destacar como
en busca a lograr mayor precisión y celeridad en la obtención de resultados, se
incorporó esta norma contenida en el artículo 145, que impone al funcionario fis
cal actuante, una vez levantada el Acta Fiscal, contentiva de los resultados del pro
ceso de fiscalización, emplazar al contribuyente o responsable para que se allane a
la pretensión de la Administración, si la encuentra conforme, claro está, y para que
proceda, en consecuencia, a presentar la declaración omitida o a rectificar la pre
sentada y a pagar el impuesto resultante, con actualización monetaria, para lo cual
dispone de un plazo de quince ( 15) días hábiles contados a partir de la notificación
de dicha Acta.
En este caso se impone al contribuyente la sanción pecuniaria que corresponda,
en su límite mínimo, vale decir en un diez por ciento(10%) del tributo omitido.
Igualmente se hace referencia, en esta norma in comento, a los intereses “com
pensatorios" previstos, en el parágrafo único del artículo 59 ejusdem. de discutible
aplicación en esta señalada oportunidad.
155
Se prevé además, de manera expresa, en nuestro vigente Código Orgánico Tribu-
tario, aquellas situaciones en que no se requiere de este procedimiento sumario
dentro del proceso de determinación de la obligación tributaria, por cuanto puede
omitirse el levantamiento previo del Acta Fiscal, y así en el parágrafo primero del
artículo 149 se establece:
“El levantamiento previo del Acta previsto en el artículo
144 de este Código, podrá om itirse en los casos de imposi
ción de sanciones por incumplimiento de deberes formales,
infracciones por parte de los agentes de retención y percep
ción, que no constituye presunción de delito, determinación
de oficio sobre base cierta, cuando tal determinación se haga
exclusivamente con fundamento en los datos de las declara
ciones aportadas por los contribuyentes o cuando se trate de
simples errores de cálculo que den lugar a una diferencia de
tributo. En este último caso la Administración Tributaria
notificará la sanción respectiva o la diferencia de tributo a
favor del Fisco, con su actualización monetaria, liquidación
de intereses y se aplicará multa equivalente al diez por ciento
(10%) del tributo omitido. El total liquidado deberá can
celarse dentro de los diez (10) días hábiles de su notificación.
La falta de pago dentro de este plazo dará lugar al inicio del
juicio ejecutivo de cobro.
En este orden de ideas, igualmente se prescinde del procedimiento sumario en
aquellas situaciones que, aún habiendo dado lugar al levantamiento del Acta Fis
cal, el contribuyente o responsable admite de m anera expresa el contenido de
aquella Acta (parágrafo segundo del comentado artículo 149).
No podemos pasar por alto, al analizar el parágrafo primero del artículo 149 del
Código Orgánico Tributario, como se pretende desmejorar el derecho de defensa
del contribuyente, cuando encontrándose en algunos de los supuestos previstos en
aquella norma, se le impone la obligación de cancelar el total liquidado (tributo,
multa e intereses) en un plazo de diez (10) días hábiles siguientes a la notificación
respectiva, ignorando de esta manera, que el contribuyente o responsable goza de
un plazo de veinticinco (25) días hábiles dentro del cual pude ejercer su derecho de
im pugnar el acto administrativo emitido a su cargo, bien por la vía administrativa
ejerciendo el Recurso Jerárquico previsto en el artículo 164 del mismo Código
Orgánico Tributario, o bien accionando la vía Jurisdiccional interponiendo el
Recurso Contencioso Tributario previsto en el artículo 185 ejusdem.
Agrava, aún más, esta situación adversa al sujeto pasivo, que merma su derecho
a la defensa, el señalamiento de la “am enaza” por vía Judicial contenida en dicho
parágrafo, en los términos siguientes:
“La falta de pago dentro de este plazo (diez (10) días
hábiles) dará lugar al inicio del juicio ejecutivo de cobro”.
Esta última disposición carece de juridicidad aparte de ser una inelegancia
legislativa, por cuanto en el mismo Código Orgánico Tributario se desarrolla, en el
156
capítulo II del Título V, todo el procedimiento del juicio ejecutivo a seguir, cuando
los créditos fiscales por concepto de tributos, sanciones, intereses o recargos no
hayan sido pagados al ser determ inados y exigibles. ¿O es que acaso se pretende,
en el supuesto previsto en el com entado parágrafo prim ero del artículo 149,
dem andar judicialmente el cobro de créditos fiscales no exigibles?, la respuesta
categórica debe ser un NO.
Esta infeliz redacción de la norma in comento debe ser analizada y suprimida en
una futura reforma de nuestro Código Orgánico Tributario.
Siguiendo el comentario a las innovaciones contenidas en las últimas reformas
del Código Orgánico Tributario, cabe igualmente destacar el plazo señalado para
que la Administración Tributaria tramite este procedimiento sumario y emita la
respectiva Resolución Culminatoria del mismo. Así el artículo 151 reza:
"La Administración dispondrá de un plazo máximo de un
año, contado a partir del vencimiento del lapso para presen
tar el escrito de descargos para dictar la Resolución Culmi
natoria del Sumario".
Esta Resolución debe ser notificada al contribuyente o responsable dentro del
plazo que tiene la Administración para decidir, por cuanto sólo con la notificación
es que se logra la eficacia de dicho acto, por ello se exige expresamente en la norma
supraindicada que. si la Administración Tributaria no notifica válidamente la
Resolución a su destinatario, dentro del señalado plazo de un (1) año. queda
concluido el Procedimiento Sumario, se invalida el acta fiscal que le dió inicio y.
claro está, sin efecto legal alguno, al igual que todas las actuaciones cumplidas
dentro de dicho Procedimiento Sumario Administrativo.
Sin embargo, las pruebas y elementos probatorios acumulados en este Sumario,
que de esta m anera queda anulado, subsisten, y pueden hacerse valer y ser aprecia
dos en el otro procedimiento que se inicie, siempre que así se haga constar en la
nueva acta que se levante para dar inicio a este otro Procedimiento Sumario que
sustituya al anterior.
La Resulución Culm inatoria del Procedimiento Sumario deberá contener todos
los elementos y cum plir con todos los requisitos que la Ley establece, sin los cuales
quedará afectada de nulidad, nulidad ésta que será absoluta o relativa (anulabili-
dad) según sea la mayor o menor intensidad del vicio que la afecta.
Los señalados requisitos exigidos y enumerados en el artículo 149 del vigente
Código Orgánico Tributario son:
1. Lugar y fecha de emisión;
2. Identificación del contribuyente o responsable y su domicilio;
3. Indicación del tributo que corresponda y, si fuere el caso el período fiscal
correspondiente;
4. Apreciación de las pruebas y de las defensas alegadas;
5. Fundam entos de la decisión;
6. Elementos aplicados en cada determinación sobre base presuntiva;
157
7. Discriminación de los montos exigióles por tributos, actualización monetaria.
recargos, intereses y sanciones que correspondan, según los casos; y
8. Firma del funcionario autorizado.
Emitida válidamente y notificada eficazmente esta Resolución Culminatoria del
Procedimiento Sumario, en base a la cual se expiden las liquidaciones a que haya
lugar, concluye este proceso de determinación de la Obligación Tributaria y queda
al contribuyente, o responsable, accionaren contra de aquella decisión, los recur
sos administrativos (Recurso Jerárquico) o jurisdiccional (Recurso Contencioso
Tributario) previstos y regulados igualmente en nuestro Código Orgánico
Tributario.
Seguidamente procedemos a destacar algunos aspectos relevantes de aquel
medio de impugnación, en vía jurisdiccional, de los actos administrativos de conte
nido tributario, a cuya formación nos referimos anteriormente y así nos detenemos
en el estudio del Recurso Contencioso Tributario que origina el Proceso Conten
cioso Tributario regulado en el Título V (artículos 185 al 196 ambos inclusive), del
vigente Código Orgánico Tributario.
IV
158
Se trata fundamentalmente del interés del administrado de m antenera la Admi
nistración tributaria dentro del cauce de la legalidad, cumpliéndose de esta
m anera el postulado constitucional previsto en el artículo 224 de nuestra Carta
Magna, que copiada a la letra dice:
159
acciones que está facultado a esgrimir frente a una actuación administrativa, que al
producir actos de efectos particulares, afectando sus derechos e intereses, se ha
salido del cauce de la legalidad.
Nuestro Código Orgánico Tributario consagra una variedad de estos derechos y
acciones, tanto en vía gubernativa como en vía Jurisdiccional.
EVOLUCION:
En nuestro sistema podemos aseverar que el Recurso Contencioso Tributario
regulado en el Código Orgánico Tributario, tiene sus raíces en el Recurso Conten
cioso Fiscal previsto en las leyes de impuesto sobre la Renta, a partir de 1966. el cual
a su vez deviene del indebidamente denominado Recurso de “Apelación" por las
Leyes de Impuesto sobre la Renta anteriores a la reforma de 1966.
ACTOS Y DECISIONES RECURRIBLES:
La relación procesal de carácter tributario, en vía Jurisdiccional, se incoa o inicia
con la presentación del escrito contentivo de las razones, tanto de hecho como de
derecho, que el administrado esgrime en defensa de sus derechos frente:
a) “actos de la Administración Tributaria, de efectos particulares que determinen
tributos, apliquen sanciones o afecten en cualquier forma sus derechos".
A sim ism o dicho Recurso Contencioso Tributario procede en contra de:
b) Estos actos supra indicados cuando, habiéndose ejercido el Recurso Jerárquico
previsto en el artículo 164 del Código Orgánico Tributario, hubiese sido dene
gado tácitamente; vale decir, frente al silencio de la Administración Tributaria
al no emitir su pronunciamiento en la oportunidad que la Ley le impone.
c) En contra de las Resoluciones mediante las cuales se deniegue total o parcial
mente el Recurso Jerárquico, en los casos de actos de efectos particulares".
De acuerdo al desarrollo del TITULO V del Código Orgánico Tributario, pode
mos observar que nuestro legislador tributario acoge aquella clasificación bipar
tita de los presupuestos procesales, en:
a) Presupuestos procesales previos y
b) Presupuestos procesales de procedimiento.
160
nistración que supuestamente ha violentado el principio de legalidad tributaria.
Si bien en el artículo 185 no se establece de manera expresa, tal como si sei
expresa en el artículo 164 que consagra los fundamentos del Recurso Jerárquico,
que “los actos de la Administración tributaria... podrán ser impugnados por quien
tenga interés legítimo", ello se colige de los fundamentos en los cuales se apoya este
Recurso Jurisdiccional. En efecto, ya hemos observado que esta acción en vía Judi
cial procede cuando la actividad administrativa lesiona los derechos del particular
y por ende existe de manera indubitable, un interés legítimo para actuaren contra
del sujeto activo de la relación Jurídica Tributaria, que surge de esta manera.
En tal sentido nuestro máximo Organismo Jurisdiccional ha dejado estable
cido que:
"...sólo podrán hacerse parte en un Juicio contencioso de
anulación contra una decisión administrativa, las personas
directamente afectadas por ella, vale decir, las que tuvieren
un interés legítimo en su anulación o mantenimiento"... “ese
interés es el que en el Recurso Contencioso de Anulación
ostentan las partes. Entendiéndose tales, las que han estable
cido una relación Jurídica en la Administración Pública; o
todo aquel a quien la decisión administrativa perjudica en
su derecho o en su interés legítimo"12.
b) Los actos administrativos de Contenido Tributario que van a constituir el objeto
de la litis, deben ser actos definitivos, es decir que contienen una manifestación
definitiva del órgano emisor; no son recurribles, por consiguiente, aquellos
actos de mero trámite, que se emiten en preparación del acto decisivo, que es el
que va a contener la voluntad o el querer de la Administración, frente a una
situación particular del administrado.
No debe confundirse esta situación con aquellos supuestos en que se exige el
agotamiento de la vía gubernativa para acudir al órgano Jurisdiccional en
demanda de la nulidad del acto administrativo de contenido tributario, ya que
para' el ejercicio del Recurso Contencioso Tributario no se requiere agotar la vía
Administrativa y. así. el contribuyente, o administrado, una vez notificado de la
decisión administrativa impugnable, puede accionar el Recurso Contencioso
Tributario directamente sin activar los órganos de la Administración Tributaria.
c) La Ley señala plazos de caducidad para el ejercicio del Recurso Contencioso
Tributario, así el artículo 187 del Código Orgánico Tributario establece 25 días
hábiles que habrán de contarse a partir de la notificación del acto recurrible, o
del vencimiento del lapso previsto para decidir el recurso jerárquico en caso de
denegación tácita de éste, o de la notificación de la Resolución que decidió
expresamente el mencionado Recurso Administrativo. Con esta disposición se
mantiene-sin resolver de manera expresa el desiderátum planteado en ocasión
del modo cómo han de contarse esos días hábiles que conforman el plazo de
caducidad para accionar el Recurso Contencioso Tributario.
161
En efecto, no siendo un lapso procesal este término debe computarse por días
hábiles de la Administración, es decir, aquellos días laborables de acuerdo con
el calendario de la Administración Pública (artículo 41 de la Ley Orgánica de Pro
cedimientos Administrativos).
Sin embargo, según criterio sostenido por la Corte Suprema de Justicia, en deci
sión de fecha 24 de marzo de 1987 (caso: Lagoven, S.A. vs Fisco Nacional), este
lapso debe computarse por días hábiles transcurridos en el Tribunal Superior Pri
mero de lo Contencioso Tributario, por ser éste el Tribunal distribuidor de las cau
sas tributarias, según expresa disposición contenida en el Decreto de su creación.
Textualmente nuestro más Alto Tribunal expresó:
“El artículo 176 del Código Orgánico Tributario, al
establecer el lapso de veinte días hábiles para interponer el
recurso contencioso tributario en los supuestos en que éste
procede, no señala expresamente como deben computarse;
dando lugar de esta manera a que se plantee la duda".
"La discusión gira pues, en torno a si el lapso se reputa
concedido en base a los días hábiles que señala el mismo
Código Orgánico Tributario en su artículo 11, o si, por el
contrario, debe entenderse como de días hábiles transcurri
dos en el Tribunal al que en definitiva corresponda conocer
del recurso”.
“Al respecto cabe observar asimismo que el propio Código
Orgánico Tributario en su artículo 216 establece la norma
supletoria que ha de regir todo lo no previsto en el Título V
del mismo, correspondiente a los procedimientos contencio
sos, consagrando al efecto como fuente supletoria las dispo
siciones del Código de Procedimiento Civil en cuanto fuesen
aplicables”.
“Esta remisión del Código Orgánico Tributario al de Pro
cedimiento Civil, en cuanto atañe a lo no previsto en el título
correspondiente al procedimiento contencioso, excluye a
juicio de la Sala, la aplicación al caso de autos del artículo 11
del Código Orgánico Tributario, pues resulta evidente que
éste se refiere a aquellos plazos señalados en el Código
que deban transcurrir ante la administración tributaria,
sin que se especifique en la norma pertinente si se trata de
días continuos o de días hábiles, conclusión que sí se
desprende en cambio del parágrafo único del mismo ar
tículo 11 conforme al cual se consideran inhábiles tanto los
días declarados feriados en virtud de disposiciones legales,
como aquellos en los cuales la respectiva oficina administra
tiva no hubiese estado abierta al público”.
Luego la Corte Suprema de Justicia, en Sala Político Administrativa llega a la
conclusión de que, este lapso para interponer el Recurso Contencioso Tributario,
es un lapso procesal y en consecuencia; "puede contarse en base a los días trans
162
curridos ante la autoridad por ante la cual ha de interponerse el Recurso".
Textualmente expresó:
“...los recursos contencioso-administrativos, del cual el con
tencioso tributario es especie, deben ser interpuestos ante el
tribunal competente para decidirlos, aunque se permite, en
algunos casos, como así lo establece el Código Orgánico Tri-
butario. un régimen diferente. De allí se sigue que. en princi
pio, cualquier lapso deba computarse según los días hábiles
que hayan transcurrido ante el Tribunal por ante el cual o
para ante el cual debe interponerse el recurso contencioso
tributario".
Cabe observar que en esta comentada sentencia se establece que. la disposición
contenida en el artículo 11 del Código Orgánico Tributario de 1982 se limitó a: "los
plazos señalados en el Código que deben transcurrir ante la Administración Tri
butaria...". lo cual no responde exactamente al contenido de la señalada norma, por
cuanto en ésta se hace referencia, de manera genérica, a "los plazos legales y regla
mentarios” sin distingo alguno que haga suponer que se está limitando al ámbito
de la Administración Tributaria. Es más. si se atiende a la ubicación de la norma en
el contexto del Código Orgánico Tributario se observa que se encuentra formando
parte del articulado que conforma el Capítulo I - de las normas tributarias. - del
Título I - de las disposiciones preliminares - del texto legal in comento, de lo cual se
colige que esta norma rige para todas las situaciones previstas y reguladas en
dicho Código.
Esta discrepancia se habría superado de habe.se aprobado la disposición reco
gida en el Ante-proyecto de Ley de reforma del Código Orgánico Tributario pre
sentada al Congreso Nacional, en el cual se establecía un lapso de treinta (30) días
continuos (Art. 189). sin embargo al dictarse la Ley de Reforma del Código Orgá
nico Tributario el 11 de septiembre de 1992. así como en la reciente reforma dictada
mediante Decreto Presidencial, con vigencia a partir del 01 de julio de 1994. se
mantiene aquella disposición en los términos siguientes:
“Artículo 187 El lapso para interponer el Recurso Conten
cioso Tributario será de Veinticinco (25) días hábiles con
tados a partir de la notificación del acto que se impugna o del
vencimiento del lapso previsto para decidir el Recurso Jerár
quico en caso de denegación tácita de éste o de la notifica
ción de la Resolución que decidió expresamente el mencio
nado Recurso”.
Se mantiene así. pues, la misma situación surgida en ocasión de la interpretación
de la norma contenida en el Código Orgánico Tributario derogado, referida a la
manera de computar el lapso para la interposición del Recurso Contencioso
Tributario.
PRESUPUESTO S PROCESALES DE PROCEDIM IENTO
Estas propuestas procesales se concretan en:
1. La notificación de las partes: una vez interpuesto el Recurso Contencioso Tribu
163
tario. se debe proceder a la notificación de las partes, para ponerlas a derecho,
requisito fundamental para lá validez del Juicio que se inicia (artículo 190 del
Código Orgánico Tributario).
2. La admisión del Recurso, por el Tribunal de la causa, una vez las partes
están a derecho.
Así. el artículo 192 del Código Orgánico Tributario establece la oportunidad del
mismo y los recursos que proceden contra su negativa.
El vigente Código Orgánico Tributario incorporó las causales de inadmisibili-
dad de este Recurso Jurisdiccional, fuera de las cuales no puede alegarse
ninguna otra.
Admitido el Recurso se abre la causa a pruebas (art. 193) y dentro de esta etapa
procesal probatoria encontramos una innovación en el vigente Código Orgánico
Tributario, que viene a solucionar la difícil situación que se confrontó con la
entrada en vigencia del Código de Procedimiento Civil, (art. 234) conforme al cual
el Juez no puede comisionar para la práctica de las inspecciones Judiciales, prohi
bición ésta que afectaba el normal desenvolvimiento del proceso tributario,
teniendo en cuenta que estos Tribunales de Jurisdicción especial tienen competen
cia nacional y hasta ahora sólo funcionan nueve (9) con sede en la Capital de la
República, habiéndose atribuido competencia tributaria a los Tribunales Supe
riores Contencioso Administrativos con sede en los estados Apure, Lara y Zulia,
situación ésta que está sujeta a modificación en vista del expreso mandato conte
nido en el artículo 224 del vigente Código Orgánico Tributario, en cuya base el
Consejo de la Judicatura dictó la Resolución N° 254, de fecha 27 de junio de 1995,
mediante la cual se ordenó la creación de cinco (5) Tribunales Superiores de lo
Contencioso Tributario, con sede en las ciudades de: Valencia. Maracaibo, Barqui-
simeto, San Cristóbal y Puerto La Cruz, suprimiéndose, de manera expresa la com
petencia en materia tributaria que tenían atribuida aquellos Tribunales Superiores
en lo Civil y Contencioso Administrativo de las Regiones: Centro Occidental,
(Lara), Occidental (Zulia) y Sur (Apure)13.
En el aparte in fine del artículo 193 del Código Orgánico Tributario se faculta
expresamente al Juez tributario para comisionar a los Juzgados que les sean
inferiores, aunque residan en el mismo lugar, para la práctica de cualquier diligen
cia de sustanciación o de ejecución de actos dentro del Proceso.
Así, en el desarrollo del proceso contencioso tributario se prevé la apertura del
lapso probatorio, dentro del cual los intervinientes en el Proceso pueden utilizar
todos los medios de prueba permitidos por la Ley, con excepción del juramento y
de la confesión de empleados públicos, cuando ella implique, prueba confesional
de la Administración.
También prevé nuestro Código Orgánico Tributario (artículo 189) la utilización
de medidas cautelares, de las cuales puede hacer uso el sujeto activo, acreedor del
tributo, a los efectos de garantizar la percepción del crédito fiscal en discusión, y
ello ha de ser así, como consecuencia del efecto que produce la interposición del
Rec rso Contencioso Fiscal, de suspender los efectos del Acto o Actos recurridos;
se gí antiza de esta manera el derecho del acreedor de asegurar la percepción del
tributo que se cuestiona.
164
ETAPAS PROCESALES DE: RELACION, VISTOS Y SENTENCIA
165
poracion al ámbito de aplicación del Codigo Orgánico 1ributario. en lo que a Pro
cedimiento Jurisdiccional se refiere.
Hl Código Orgánico Tributario vigente eleva la cuantía, para la procedencia de
este Recurso de Apelación ante la Sala Político-Administrativa de la Corte
Suprema de Justicia, en atención a la naturaleza de sujeto pasivo y así. se
establece:
"Cuando se trate de determinación de tributos o de la aplica
ción de sanciones pecuniarias, este Recurso procederá sólo
cuando la cuantía de la causa exceda de cien unidades tribu
tarias (100 U.T.) para las personas naturales y de quinientas
unidades tributarias (500 U.T.) para las jurídicas”.
1.- ser especialista en Derecho Tributario, lo cual se acreditará con título de post
grado en Derecho Tributario o Financiero, expedido por Universidad
legalmente autorizada y la comprobación de haber ejercido profesiQnalmente
esta especialidad por un período no menor de cinco (5) años, bien sea libre
mente ó al servicio de la Administración Tributaria Nacional. Estadal o M uni
cipal (requisitos concurrentes).
2.- haber ejercico por diez (10) años. la profesión en esta especialidad libremente ó
al servicio de la Administración Tributaria Nacional. Estadal o Municipal, en
cuyo caso no se exigirá el post-grado en la materia ó
Estas exigencias constituyen sin duda alguna una garantía, tanto para los admi
nistrados como para la Administración Tributaria, al obtener decisiones em ana
das de especialistas en la materia.
CONCLUSION
166
2. Fácil acceso a la jurisdicción mediante la eliminación de la obligatoriedad de
agotar la vía gubernativa para acudir a la vía del Contencioso Tributario.
3. Supresión del solveet repete o de cualquier otro requisito que implique una limi
tación al ejercicio de este derecho de accionar en vía jurisdiccional.
4. Otorgamiento al Juez de amplias facultades para averiguar los hechos y aplicar
el derecho. (Poder Inquisitivo).
5. La sentencia no debe limitarse a la anulación del acto ilegal sino que debe deter
minar con la mayor precisión posible, la obligación que la Ley pone a cargo del
contribuyente, pudiendo fijar, cuando así procediere, su cuantía.
169
170
MEDIDAS CAUTELARES
Por: R u th N o e m i Rojas R.
I
IN T R O D U C C IO N
171
o atipicas?. ¿proceden sólo en el caso de ingresos tributarios del Poder Nacional ’.
I- 11 este estudio, somero por el poco tiempo disponible, responderé esas preguntas.
> en el mismo me referiré en primer lugar al concepto, características y a la proce
dencia de las medidas cautelares, analizaré la trascendencia de su adopción, luego
haré referencia al procedimiento de las mismas, y. por último formularé algunas
conclusiones. Advierto que el contenido del mismo no es original, tomé las ideas
básicas de publicaciones relativas al Código de Procedimiento Civil, y traté de
adaptarlas a la materia tributaria, con vista a los argumentos expuestos por los
Dres. Carlos María Giuliani Fonrouge. Rubén Gomes de Sousa y Ramón Valdés
Costa, redactores del texto del Proyecto de Modelo de Código Tributario para
América Latina, que les fue encomendado por el Comité de Alternos del Programa
Conjunto de Tributación de la Organización de Estados Americanos y del Banco
Interamericano de Desarrollo; proyecto que como sabemos sirvió de base al
Código Tributario promulgado en 1982.
II
CONCEPTO
Las medidas cautelares son providencias con carácter preventivo que tienden a
evitar que el sujeto pasivo de la obligación tributaria, oculte o grave sus bienes y se
encuentre en estado de insolvencia cuando haya de ejecutarse la sentencia defini
tiva que le sea adversa, haciéndose ilusoria la ejecución del fallo, y causando un
daño a la sociedad por la no contribución a las cargas públicas. Es decir, que
mediante las medidas cautelares se pretende hacer cesar el peligro que se presenta
por la actitud asumida por el sujeto pasivo para no cumplir sus obligaciones
tributarias.
"Estas medidas cautelares son tanto más necesarias, porque... la supresión del
solve et repete... podrían dejar desarmado al Fisco ante posibles maniobras
para hacer desaparecer bienes del deudor. Por su gravedad, exigen que sólo
sean dispuestas por autoridad jurisdiccional, y no por la administración, y por
tiempo determinado”. (Exposición de Motivos M odelo de Código Tributario
para América Latina O AE/BID, Análisis del Articulado, pág. 128).
III
CARACTERISTICAS
172
3o) Requieren de la exibición de un título. Para la adopción de las medidas cua-
telares se requiere algo más que la certeza, en ocasiones presunta, de la existen
cia del decreto, debe presentarse un título, un documento que abone la
necesidad de la medida, pues el crédito puede, en definitiva, no ser
procedente.
Este título es según lo dispuesto en el artículo 212 del Código Orgánico Tribu
tario “el documento del que conste la existencia del crédito”. Ese documento
podrá ser, por ejemplo, una liquidación formulada por funcionarios competen
tes, un alcance de cuentas, un Acta Fiscal, la Resolución que culmine un
sumario administrativo.
4o) Tienen un carácter dispositivo, son unas medidas rogadas, pues deben ser
adoptadas a instancia de la Administración Tributaria y bajo su responsabi
lidad.
5o) N o tienen territorialidad, pueden ejecutarse fuera del país en los términos y
condiciones con que el otro país admita la práctica de esta medida o con las
limitaciones de los tratados que pudiera haber celebrado la República y de las
normas del código Bustamante. En el supuesto que alguna media deba ejecu
tarse fuera del país, se requiere necesariamente exequátur de la solicitud
correspondiente.
6o) No son inmutables ni absolutas; el sujeto pasivo de la obligación tributaria
puede levantar las medidas en cualquier estado de juicio, siempre que ofrezca
garantía suficiente para asegurar el derecho del sujeto activo de la misma.
7o) Sólo pueden decretarse cuando exista riesgo para la percepción de los créditos
por tributos, intereses y recargos, determinados o no. no exigibles por causa de
plazo pendiente o por haberse interpuesto algún recurso.
Respecto de las multas sólo proceden si las mismas quedaren firmes mediante
resolución en el recurso jerárquico o en sentencia de primera instancia del
recurso contencioso tributario.
8o) Son urgentes.
IV
SU ENUM ERACION Y PROCEDENCIA
173
casos para evitar el daño, el Tribunal podrá autorizar o prohibir la ejecución
de determinados actos, y adoptar las providencias que tengan por objeto
hacer cesar la continuidad de la lesión.
Parágrafo Segundo: Cuando se decrete alguna de las providencias cuatelares
previstas en el Parágrafo Primero de este Artículo, la parte contra quien obra la
providencia podrá oponerse a ella, y la oposición se sustanciará y resolverá con
forme a lo previsto en los Artículos 602. 603 y 604 de este Código.
Parágrafo Tercero: El Tribunal podrá, atendiendo a las circunstancias, suspen
der la providencia cautelar que hubiere decretado, si la parte contra quien obre
diere caución de las establecidas en el Artículo 590. Si se objetare la eficacia o
suficiencia de la garantía se aplicará lo dispuesto en el único aparte del
Artículo 589".
¿Por qué la referencia al Código de Procedimiento Civil? porque el Código Orgá
nico Tributario no contiene disposiciones que regulen en forma específica las
medidas cautelares, y es imperioso recurrir a la materia procesal civil y tomar de
ella lo que resulte aplicable a la materia contencioso tributaria. Además debemos
recordar que según dispone el Código de Procedimiento Civil, cuando la Ley dice:
"El Juez o el Tribunal puede o podrá", se entiende que lo autoriza para obrar, según
su prudente arbitrio, consultando lo más equitativo o racional, en obsequio de la
justicia y la imparcialidad" (articulo 23). y tener presente que las normas tributarias
se interpretan con arreglo a todos los métodos admitidos en derecho, pudiéndose
llegar a resultados restrictivos o extensivos de los términos contenidos en aquellas".
En este punto es conveniente recordar que el Artículo 181 del Modelo de Código
Tributario para América Latina, redactado dentro del Programa Conjunto de Tri
butación OEA/BID, dispone lo siguiente:
“El Fisco podrá solicitar de los órganos jurisdiccionales embargo preventivo,
secuestro u otras medidas cautelares, cuando exista riesgo para la percepción
de los créditos fiscales por concepto de tributos o intereses, cuya existencia se
compruebe por documentos emanados del contribuyente o por resolución de la
autoridad administrativa competente.
Procederán también en caso de infracciones, cuando mediare resolución defi-
nitva en los recursos administrativos o sentencia del Tribunal confirmatoria de
la resolución impugnada".
2. EM BARGO PREVENTIVO DE BIENES M UEBLES
El embargo preventivo es una medida cautelar que la ley concede al sujeto activo
de la obligación tributaria cuando concurren circunstancias que ponen en peligro
el cobro de un crédito, en su opinión procedente, y en virtud de la cual el Juez, a
petición de la Administración Tributaria, acordará la afectación de ciertos bienes
que garanticen el cobro definitivo del crédito por tributos, intereses o recargos,
determinados o no, no exigióles para la fecha de la solicitud. Ese crédito por la
especialidad de la materia tributaria podrá ser objeto de impugnación mediante el
ejercicio de los recursos legales correspondientes, y mientras estén en trámite, los
efectos del acto administrativo estarán suspendidos.
Al embargo le resultan aplicables las características generales señaladas
anteriormente, pero existen algunas características especiales a este tipo de medi
das, como son:
175
Io Debe recaer en forma exclusiva sobre bienes muebles y en tal sentido es con
veniente recordar lo dispuesto en los artículos 531,532 y 533 del Código Civil. Es
decir, que en materia tributaria al igual que en materia civil, no se pueden em bar
gar preventivamente bienes inmuebles, bien lo sean por su naturaleza, por su desti
nación o por el objeto a que se refieren, a los cuales se contraen los artículos 527,
528, 529 y 530 del Código Civil.
El embargo debe ejecutarse sobre bienes muebles que sean propiedad de aquel
contra quien se libren, salvo los casos previstos en el artículo 598 del Código de
Procedimiento Civil. Por la especialidad de la materia tributaria interpreto que la
expresión "que sean propiedad de aquel contra quien se libren” es extensiva a los
bienes que son propiedad de él o los que, en forma indirecta le pertenecen y que por
el uso de formas jurídicas figuran en el patrimonio de "otra” persona, que en reali
dad es un tercero "mediato”, una persona interpuesta, y ello es así porque "las
medidas preventivas tienen lugar en vista de una futura ejecución forzada, cuyo
resultado, al menos característicamente en el embargo y la prohibición, es la trans
ferencia de la propiedad d¡e la cosa sobre la cual verse la medida, como consecuen
cia del remate y la subsiguiente adjudicación” (Exposición de Motivos del Código
de Procedimiento Civil, pág. 50).
2o) El bien o los bienes embargados no deben estar afectados por otras
medidas preventivas.
3o) Siempre debe nom brarse depositario, conforme a la Ley de Depósito
Judicial.
4o) En materia tributaria sólo puede solicitarla el acreedor del tributo.
El embargo debe ser decretado hasta por una cantidad determinada, y por ello es
imprescindible que el Tribunal asigne valor a los bienes embargados para determi
nar si se ha cubierto la cantidad señalada en el Decreto. Si ésta no se cubre, la
Administración Tributaria podrá seguir señalando bienes propiedad del sujeto
pasivo hasta cubrir el monto del decreto, pero si el Tribunal omite avaluar los bie
nes embargados, tal circunstancia no vicia el acto ejecutado, sino que cualquiera
de las partes tiene derecho a solicitar que se practique el avalúo o bien que se practi
que una experticia de los bienes embargados.
En cuanto a los efectos del embargo tenemos que el depósito de los bienes
muebles embargados sigue siendo la mejor garantía del acreedor (Fisco o ente
parafiscal) para evitar la sustracción o desaparición de.tos bienes del contri
buyente.
3. SEC U ESTR O .
176
Es decir, que en cuanto a su oportunidad,en materia tributaria, las medidas cau
telares pueden solicitarse:
a) Antes de la determinación (liquidación) de los tributos., intereses o recargos.
b) Después de la determinación (liquidación) de los tributos, intereses o recargos, y
aunque haya plazo pendiente.
c) Después que sean confirmadas las multas impugnadas mediante recurso jerár
quico y/o contencioso tributario (en primera instancia).
Como se advierte, la interposición del recurso no determina la oportunidad de
solicitud de la medida y en el supuesto de que se hubiera ejercido el recurso conten
cioso tributario, pueden solicitarse aún cuando el mismo no se haya admitido por
el Tribunal competente. Además, en virtud de la aplicación supletoria del Código
de Procedimiento Civil,1 las medidas cautelares pueden tramitarse en cualquier
etapa del proceso.
Los tributos, intereses o recargos, determinados o no, que pueden ocasionar la
solicitud de medidas cautelares, en virtud del riesgo existente, son aquellos a los
que se aplica el Código Orgánico Tributario por vía principal, es decir, a todos ios
tributos nacionales, incluyendo los aduaneros; y por vía supletoria a los tributos
estadales y municipales, y a las contribuciones parafiscales. Igual sucede con las
multas: las multas confirmadas que pueden originar la solicitud de medidas cau
telares son aquellas correspondientes a tributos a los cuales resulte aplicable el
Código Orgánico Tributario.
1 A rtíc u lo 223 d e l C ó d ig o T rib u ta rio . “ E n lo p re v isto e n e ste T ítu lo , y e n c u a n to se a p lic a b le , r e g irá n s u p le to ria m e n te
la s d is p o s ic io n e s d el C ó g id o d e P r o c e d im ie n to C ivil".
174
tiene por qué mantenerse esa relación de identidad o de causa-efecto con el juicio
en el cual se ha dictado el decreto; c) todo bien secuestrado debe pasar a manos de
un secuestrario o secuestre, de ordinario es un tercero, mientras que en el embargo
existe la posibilidad de que el bien sea usado por el deudor y, d) los bienes
secuestrados no pueden ser sustituidos por similares, pero los biens embargados si
pueden ser sustituidos por otros bienes de la propiedad del dem andado o de aquel
afectado por el decreto.
El Código de Procedimiento Civil, a diferencia de lo que sucede con el embargo
establece las causales para que proceda el secuestro, y dispone en su artículo
599 que:
“Se decretará el secuestro:
Io) De la cosa mueble sobre la cual verse la demanda, cuando no tenga responsa
bilidad el dem andado o se tema con fundamento que éste la oculte, enajene
o deteriore.
2o) De la cosa litigiosa cuando sea dudosa su posesión.
3o) De los bienes de la com unidad conyugal, o en su defecto del cónyuge adm i
nistrador, que sean suficientes para cubrir aquéllos, cuando el cónyugue adm i
nistrador malgaste los bienes de la comunidad.
4o). De los bienes suficientes de la herencia o en su defecto, del demandado,
cuando aquél a quien se haya privado de su legítima, la reclame de quienes
hubieren tomado o tengan los bienes hereditarios.
5o) De la cosa que el dem andado haya comprado y esté gozando sin haber
pagado su precio.
6o) De la cosa litigiosa, cuando dictada la sentencia definitiva contra el poseedor
de ella, éste apelare sin dar fianza para responder de la misma cosa y sus frutos,
aunque sea inmueble.
7o) De la cosa arrendada, cuando el dem andado lo fuere por falta de pago de
pensiones de arrendamiento, por estar deteriorada la cosa, o por haber dejado de
hacer las mejoras a que éste obligado por el contrato. También se decretará el
secuestro de la cosa arrendada, por vencimiento del término del arrendamiento,
siempre que el vencimiento de dicho término conste del documento público o
privado que contenga el contrato.
En este caso el propietario, así como el vendedor en el caso del Ordinal 5opodrán
exigir que se acuerde el depósito en ellos mismos, quedando afecta la cosa para res
ponder respectivamente al arrendatario o al comprador, si hubiere lugar a
ellos”.
De estas causales, la primera pudiera ser aplicable en materia tributaria, pero al
existir en el secuestro una relación de causa-efecto entre la acción y la cosa objeto
de litigio es muy difícil que esta medida pueda practicarse en los recursos conten
ciosos tributarios, y es pertinente la pregunta de si ¿querrá referirse la*norma al
secuestro judicial de la prueba, debido al peligro de perder su disponibilidad, y al
bien que constituye objeto de la litis?, y si ello fuere así, ¿no bastaba la exhibición de
la prueba?, ello porque trata de una medida que versa sobre bienes litigiosos. ¿Será
procedente el secuestro como medida cautelar en materia aduanera o en los
impuestos al consumo? Es discutible.
177
4. PROHIBICION DE ENAJENAR Y GRAVAR.
5. OTRAS M ED ID A S.
178
pués de presentado el Proyecto al Congreso Nacional, (por ello no hay informa
ción en su Exposición de Motivos), requieren la concurrencia de tres elemen
tos:
a) la presunción grave del derecho que se reclama,
b) La presunción de que se haga ilusoria la ejecución del fallo, y
c) El fundado temor de que una de las partes pueda cuasar lesiones graves al
derecho de la otra. Este elemento no se exige en las medidas cautelares clásicas. El
Juez debe considerar y deben presentársele los mismos requisitos para que pro
ceda alguna medida clásica; y las decretará cuando exista el temor de que se pueda
causar un grave daño, un daño irreparable al derecho de la otra parte. Así, el
legislador faculta al Juez a autorizar o prohibir ciertos actos, actos lesivos a la otra
parte; por ejemplo, la prohibición de enajenar y gravar bienes muebles, autoriza
ción, o prohibición, a un adm inistrador de continuar o no su gestión, la
ocupación.
Podemos preguntarnos, ¿qué ha sucedido en materia tributaria?. El 31 de enero
de 1983, entró en vigencia el prim er Código Orgánico Tributario y para esa fecha
estaba en vigencia el Código de Procedimiento Civil sancionado en 1916, entre
ambos Códigos había correspondencia en materia de medidas cuatelares, pero el
16 de marzo de 1987, entró en vigencia el nuevo Código de Procedimiento Civil que
no sólo cambió el nombre del Título “De las incidencias sobre medidas preventi
vas y otras, y de la tercería" que se llama ahora “Del procedimiento cautelar y de
otras incidencias” sino que conforme a la doctirna procesal moderna no se limita a
las medidas cuatelares clásicas sino que tam bién prevé medidas innom inadas.
En materia tributaria siempre se ha previsto la aplicación supletoria de las nor
mas del Código de Procedimiento Civil, y así a partir del 16 de marzo de 1987, las
medidas innom inadas previstas en una Ley posterior, pueden ser solicitadas por la
Administración Tributaria ya que no coliden con las previstas en el Código Orgá
nico Tributario sino que refuerzan la posición del sujeto activo, adm inistrador de
ingresos tributarios. Debemos tener presente que en materia tributaria existe la
defraudación, tipificada en el Código Orgánico Tributario de la siguiente
manera:
"Artículo 93. Comete defraudación el que mediante simulación, ocultación,
m aniobra o cualquier otra forma de engaño, obtenga para sí o para un tercero,
un provecho indebido a expenas del derecho del sujeto activo a la percepción del
tributo.
y que el sujeto activo no puede quedar desarmado ante posibles m aniobras tenden
tes a hacer desaparecer los bienes del deudor.
Situaciones atípicas originan y exigen soluciones atípicas. Tres (3) son los ele
mentos de la defraudación: el engaño, el provecho indebido del contribuyente o de
un tercero, y el perjuicio al sujeto activo. Al darse estos elementos pueden pedirse
medidas innom inadas, y respecto del concepto de terceros recordemos que por el
abuso de las formas, la legislación venezolana ha ido reformando el concepto, y
que en materia de mercado de capitales y en materia bancaria, existen los concep
tos de personas relacionadas que confluyen en una sola persona.
179
La reforma al Código Tributario sancionada en 1992, se limitó a extender los
supuestos en que proceden las medidas cuatelares, a aquellos créditos por tributos,
intereses o recargos no determinados, y a separar con la conjunción “o” omitida en
las publicaciones anteriores y no incluida en ninguna reimpresión por error
material, entre las frases “exigibles por causa de plazo pendiente” y “por haberse
interpuesto algún recurso”. De haber querido, primero el proyectista y luego el
legisldor, limitar las facultades del sujeto activo de la obligación tributaria lo
habría hecho de forma expresa, y no lo hicieron, siendo consecuentes con los prin
cipios vigentes en materia tributaria y acogidos por el Modelo de Código Tribu
tario para América Latina OEA/BID.
En la Reforma al Código Orgánico Tributario hecha en 1994 no se modificó nin
guna de las disposiciones (cuatro, 4) relativas a las medidas cautelares; por lo que
sigue siendo válido el sostener la procedencia de las medidas innom inadas. Así, en
materia tributaria pueden pedirse y decretarse:
1) Medidas cautelares tradicionales.
2) Medidas complementarias a las medidas cuatelares tradicionales.
3) Medidas innom inadas en proporción al riesgo, cuantía y demás circunstancias
del caso.
Si el Juez decreta y ejecuta la medida solicitada por la Adminsitración Tribu
taria, previo el sucinto juicio de apreciación, nacerá una relación entre ésta y los
bienes objeto de la medida. Se satisface su interés inmediato de asegurar una situa
ción, independientemente de la procedencia o no del crédito respectivo.
180
defraudación y contravención previstos en los artículos 94 y 96 del Código Orgánico
Tributario, aplicable ratione temporis, determinados a cargo de la SUCESION DE
MARGARITA STELLING ARISMENDI. Los créditos corresponden a impuestos
sobre sucesiones y donaciones, y las medidas solicitadas han sido: embargo, proli i-
bición de enajenar y gravar bienes inmuebles, la prohibición de traspasar acciones,
el nom bram iento de adm inistrador único, la suspensión en sus funciones de órga
nos y representantes legales. En este caso las medidas se solicitaron despúes de
interpuesto el recurso contencioso tributario, unas antes de haber sido admitido y,
otras después de la admisión del mismo.
Es decir, que para la fecha en que se hace el presente estudio, ya la Adm inistra
ción Tributaria ha solicitado medidas tradicionales: embargo y prohibición de
enajenar y gravar; y medidas innom inandas: prohibición de traspado de acciones,
designación de adm inistrador único, suspensión en sus funciones de órganos
sociales y de representantes de compañías.
V
T R A SC E N D E N C IA D E LA A D O P C IO N D E LAS M ED ID A S
CA U TELA RES E N M A TERIA TR IB U TA RIA
Para algunas personas no será oportuno considerar este punto, por cuanto han
transcurrido doce (12) años desde la eliminación del “solve et repete” en materia
tributaria, pero considero que no será excesivo considerar que el Código Orgánico
Tributario dispone en su artículo 172 que:
“ La interposición del R ecurso (jerárquico) suspende la ejecución del
acto recurrido... Q ueda a salvo la utilización de las m edidas cautelares
previstas en este Código” .
(Paréntesis nuestro), y en el artículo 189 establece que
“ La interposición del R ecurso (contencioso tributario) suspenden la
ejecución del acto recurrido. Q ueda a salvo la utilización de las m edidas
cautelares previstas en este Código, las cuales p odrán decretarse po r
todo el tiem po que dure el proceso, sin p erjuicio de que sean sustituidas
conform e al aparte del artículo 214” . (paréntesis nuestro).
Esta previsión legal fue hecha, según se expresa en la Exposición de Motivos del
Proyecto de Código Orgánico Tributario, presentado al Congreso Nacional de
1977. siguiendo la generalizada posición de la legislación tributaria moderna.
El “solve et repete" estuvo vigente hasta la promulgación del Código Orgánico
Tributario sancionado en 1982, el cual estableció en su artículo 221 que:
“las garantías constituidas conforme a los artículos 133 y 136 de la Ley de
Impuesto sobre la Renta, en los recursos interpuestos antes de la fecha de
vigencia de este Código conforme al artículo 131 de dicha Ley. perm anecerán
en vigor hasta la culm inación del proceso en la respectiva instancia, y si fuere
el caso, hasta el pago de las obligaciones que resulten de la sentencia en ella
dictada” (parágrafo segundo), que “la admisión de la apelación prevista en el
artículo 187 de este Código, contra las sentencias dictadas en los recursos
contenciosos interpuestos conforme al artículo 131 de la Ley de Impuesto
sobre la Renta antes de la vigencia de este Código estará sometida al requisito
181
tic que se efectúe el pago o se constituya la garantía real exigida en el artículo 136 de
dicha Ley" (parágrafo tercero), y que “en los recursos a que se refieren los parágra
fos anteriores, serán aplicables las disposiciones contenidas en los parágrafos pri
mero y segundo del artículo 133 de la Ley de impuesto sobre la Renta y en el
artículo 137 de la misma Ley” (parágrafo cuarto).
Con el transcurso del tiempo y entiendo que presumiendo el legislador la agili-
zación de los recursos, en la Reforma hecha al Código Orgánico Tributario en 1992
se modificó, entre otros, el artículo 189 que pasó a ser el artículo 196, en la
siguiente forma:
“El procedimiento a seguir en la segunda instancia, será el previsto en la Ley
Orgánica de la Corte Suprema de Justicia”.
De esa forma se eliminó la dualidad de situaciones que se presentaban en
materia de impuesto sobre la renta, respecto a las garantías. Hoy en día existen
recursos interpuestos antes de la promulgación del Código Orgánico Tributario,
con garantías que llegado el caso, serían de imposible ejecución y con contribuyen
tes sin bienes sobre los cuales pedir medidas cautelares, de existir el riesgo que exi
gen las disposiciones legales que regulan las medidas cautelares.
El artículo 191 de la Ley Orgánica de Régimen M unicipal dispone que “Las
garantías constituidas para la interposición de los recursos administrativos, a que
se refiere el artículo anterior, perm anecerán vigentes hasta que éstos sean decidi
dos o queden confirmados por el silencio administrativo y se efectúe el pago a que
haya lugar conforme a tales decisiones. No obstante aquellas garantías quedarán
extinguidas si el interesado interpone el recurso contencioso, sin perjuicio de las
medidas cautelares que se ejecuten conforme al Código Orgánico Tributario”. La
disposición antes transcrita fue incluida en la Reforma Parcial a la Ley Orgánica
de Régimen M unicipal sancionada el 14 de junio de 1989.
En consecuencia, el solve et repete tampoco tiene aplicación en m ateria m unici
pal, y en materia aduanera recordamos la sentencia dictada el 14 de agosto de 1990,
por la Corte Suprema de Justicia que. dió aplicación preferente al artículo 68 de la
Constitución Nacional, absteniéndose de aplicar el artículo 137 de la Ley Orgánica
de Aduanas que exige el requisito de garantía o pago para ejercer el recurso
jerárquico.
Es interesante destacar que en la Reforma Parcial al Código Orgánico Tribu
tario, sancionada en 1992, se eliminó la posibilidad de solicitar medidas cautelares
sobre bienes del responsable solidario cuando la Administración Tributaria lo
estimara conveniente, prevista en el artículo 26. segundo aparte, del Código Orgá
nico Tributario, 1982.
182
VI
PR O C E D IM IE N T O D E LAS M ED ID A S CA UTELARES
1. TR IB U N A L C O M PE T E N T E
En prim er lugar observamos que el T rib u n al com petente para decretar las
medidas cautelares es el que conoce el recurso contencioso tributario. ¿Cuál es
ese Tribunal?.
M ediante Decreto No'. 1.750 de fecha 16 de diciembre de 1982, publicado en la
Gaceta Oficial No. 32.630 de 23 diciembre de 1982, se eliminaron de la Circunscrip
ción Judicial del Distrito Federal y Estado M iranda, los Tribunales Primero,
Segundo y Tercero de Impuesto sobre la Renta y se crearon en la misma Cir
cunscripción Judicial los Tribunales Superiores Primero, Segundo, Tercero,
Cuarto, Quinto, Sexto, Séptimo, Octavo y Noveno de lo Contencioso Tributario,
con sede en Caracas y jurisdicción en todo el territorio nacional. Se designó
mediante el mismo Decreto, Juez Repartidor al titular del Juzgado Superior Pri
mero de lo Contencioso Tributario.
Según Resolución del Consejo de la Judicatura No. 687 de 19 de diciembre de
1990, publicada en la Gaceta Oficial No. 34.624 de fecha 28 de diciembre de 1990, se
atribuyó comeptencia contencioso tributaria y agraria en las Circunstancias Judi
ciales de los Estados Zulia y Falcón al Juzgado Superior en lo Civil y Contencioso
Administrativo de la Región Occidental, el cual pasó a denominarse Juzgado
Superior en lo Civil, Contencioso Administrativo, Tributario y Agrario de la
Región Occidental.
Según Resolución No. 1.093 de 19 de septiembre de 1991, publicada en la Gaceta
Oficial No. 34.831 de 31 de octubre de 1991, se hicieron modificaciones de compe
tencia en los Tribunales de la Circunscripción Judicial del Estado Lara. U na de
dichas modificaciones consistió en suprim irla competencia en materia mercantil
y atribuirla en materia agraria y contencioso tributaria, al Juzgado Superior en lo
Civil, Mercantil y Contencioso Administrativo de la Región Centro Occidental con
sede en Barquisimeto, el cual en lo adelante se denom inaría Juzgado Superior en lo
Civil, Contencioso-Admnistrativo, Agrario y Tributario de la Región Centro
Occidental.
M ediante Resolución No. 2.536 de 10 de febrero de 1994, el Consejo de la Judica
tura creó el Juzgado Superior en lo Contencioso Tributario y Agrario con sede en
182
San Fernando de Apure y competencia en todo el Estado Apure. Dicha Resolución
fue publicada en la Gaceta Oficial No. 35.414 de marzo de 1994.
En la Reforma al Código Orgánico Tributario hecha en base a la Ley Orgánica
que autoriza al Presidente de la República para dictar medidas extraordinarias en
materia económica y financiera sancionada en fecha 14 de abril de 1994, (publi
cada en la Gaceta Oficial No. 35.442 de 18 de abril de 1994) que en lo referente al
Código Orgánico Tributario se concreta en el Decreto con rango y fuerza de Ley
No. 189 de 25 de mayo de 1994 (publicado en la Gaceta Oficial No. 4.727 Extraordi
nario de 27 de mayo de 1994), se dispuso que la jurisdicción y competencia de los
Tribunales Superiores de lo Contencioso Tributario se ejercerá en forma exclu
yeme de cualquier otro fuero, por lo que no podrá atribuirse la competencia a otra
jurisdicción ni a otros Tribunales de distinta naturaleza; y por ello estableció que
se deberán crear antes del 31 de julio de 1985, ocho (8) Tribunales Superiores de lo
Contencioso Tributario, los cuales tendrán su sede en las ciudades del país que a
continuación se mencionan: Barquisimeto, Calabozo, M aracaibo, Porlamar,
Puerto La Cruz, Puerto Ordaz, San Cristóbal y Valencia. En tal sentido, el Consejo
de la Judicatura según Resolución de fecha 12 de diciembre de 1994, distinguida
con el No. 73 dispuso que:
“hasta tanto se creen los tribunales con competencia exclusiva en materia
tributaria conforme a lo dispuesto en el Código Orgánico Tributario, los
juzgados superiores en lo civil y contencioso administrativo que la tengan
atribuida, la conservarán” (artículo 16). Esta Resolución fue publicada en
la Gaceta Oficial No. 35.610 de 15 de diciembre de 1994.
Es decir, que en la acutalidad cuando exista riesgo para la percepción de los cré
ditos por tributos, intereses y recargos, determinados o no, no exigibles por causa
de plazo pendiente o por haberse interpuesto algún recurso, la Administración Tri
butaria podrá pedirá cualquiera délos nueve (9)Tribunales Superiores délo Con
tencioso Tributario, con sede en Caracas, o al Juzgado Superior en lo Civil,
Contencioso Administrativo. Tributario y Agrario de la Región Occidental, o al
Juzgado Superior en lo Civil, Contencioso Administrativo. Agrario y Tributario de
la Región Centro Occidental o al Juzgado Superior en lo Contencioso Tributario y
Agrario con sede en San Fernando de Apure, decrete medidas cautelares.
Después de creados en Barquisimeto, Calabozo, Maracaibo, Porlamar, Puerto
La Cruz, Puerto Ordaz, San Cristóbal y Valencia, los nuevos Tribunales Superiores
de lo Contencioso Tributario, la Administarción Tributaria podrá pedir sólo los
Tribunales con competencia exclusiva en la materia contencioso tributaria, que
decreten medidas cautelares.
El Tribunal acordará la m edida o medidas solicitadas “graduadas en propor
ción al riesgo, cuantía y demás circunstancias del caso” en base al documento que
le presente la Administración Tributaria al hacer la solicitud respectiva. Recorde
mos que el riesgo debe ser fundam entado por la Administración Tributaria y justi
ficado sumariamente ante el Tribunal.
2. PLA ZO S.
Conocido el Tribunal competente, tenemos que el artículo 213 del Código Orgá
nico Tributario establece:
184
“El Juez decretará la medida el mismo día, o a más tardar el día hábil
siguiente, sin conocimiento del deudor. En el mismo acto se fijará el plazo
de duración de la medida que no podrá exceder de noventa (90) días conti
nuos prorrogables por un térm ino igual a solicitud de la Administración
Tributaria, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 189”.
Al presentar el solicitante, la Administración Tributaria, la presunción grave del
derecho que se reclama (fumus boni iuris) consagrado en el artículo 211 del Código
Orgánico Tributario o el temor razonable de que se cause una lesión grave o de difí
cil reparación, ésta debe ser acordada, y es de destacar que el artículo 214 del
Código Orgánico Tributario dispone en su encabezamiento que:
“Para decretar medidas cautelares no se exigirá caución.
No obstante, el Fisco será responsable de sus resultados.
Las medidas cautelares decretadas podrán ser sustituidas, a solicitud del
interesado, por garantías que a juicio del Tribunal sean suficientes”.
El Juez debe, por tanto, acordar o no acordar la medida que le fuere solicitada, y
observamos que en materia tributaria no tiene facultad para m andar a am pliar la
prueba producida, ya que el Código Orgánico Tributario no exige la prueba del
riesgo sino una justificación sumaria.
¿Por cu án to tiem po se decretarán las m edidas? El Código Orgánico Tribu
tario prevé dos (2) plazos:
1. De noventa (90) días continuos, prorrogables por un término igual a solicitud de
la Administración Tributaria.
2. Por todo el tiempo que dure la tramitación del recurso contencioso tribu
tario.
El plazo señalado en prim er lugar puede concederse en cualquier caso en que '
procedan las medidas, inclusive cuando se halle en trámite un recurso contencioso
tributario; mientras que el citado en segundo lugar sólo puede otorgarse cuando se
ha interpuesto el recurso en referencia.
3. M O N TO
Ahora bien, aunque no puede ampliarse la prueba producida por la Adm inistra
ción Tributaria, y la medida debe dictarse inaudita parte, se advierte que si cabe la
oposición a las medidas decretadas, debido a que el patrimonio afectado puede no
corresponder con el del sujeto pasivo, o que correspondiendo a éste, el decreto que
ordena la práctica de la medida pertinente se halle viciado.
185
¿Cómo hacer oposición? En el Código de Procedimiento Civil encontramos dos
tipos de oposición a una medida cautelar que tam bién pueden presentarse en
materia contencioso tributaria: oposición de parte y oposición de terceros. Aquí es
conveniente recordar que en el recurso contencioso tributario no hay contraposi
ción de intereses, que no es juicio de partes en el sentido procesal del juicio, sino
que en el mismo se trata de m antener el interés del administrado, del sujeto pasivo,
de m antener a la Administración Tributaria dentro del cauce de la leg'alidad.
Así, en cuanto a la oposición de parte y con la aclaratoria precedente hay que
tener presente lo dispuesto en el artículo 602 del Código de Procedimiento Civil, el
cual prevé una incidencia respecto de la cual observamos que:
a) Sólo después de cumplido el decreto sobre medida cautelar es pertinente hacer
oposoción, antes no. En el supuesto de que exista un decreto sin cumplir, lo proce
dente es que el sujeto pasivo contra quien obre la medida levante los efectos del
decreto ofreciendo caución o garantía suficientes.
Si ofrece garantía real, debe levantarse de inmediato la medida. En caso de
garantía o fianza suficientes, es necesario cumplir los requisitos del artículo
589 ejusdem.
b) La oportunidad para formalizar la oposición, es de tres días después de
cumplido el decreto; pasados los tres (3) días precluye la oportunidad de la parte
para formalizar la oposición. Si no hizo oposición no puede hacerla durante el
lapso probatorio.
En el supuesto de que el decreto deba ser cumplido por un Juez Comisionado, la
oposición debe hacerse ante el Juez de la causa, y entonces el lapso de los tres días
debe com enzar a contarse desde el día en que la comisión es recibida por el Juez a
quo; y en tal caso es suficiente la nota de Secretaría para iniciar el cómputo.
c) La oposición debe ser formalizada por el sujeto contra quien obra la
medida.
d) Haya o no habido oposición, se entenderá abierta una articulación de pleno
derecho, ope legis, de ocho (8) días, que permitirá aportar las pruebas que desvir
túen lo alegado o solicitado por la Administración Tributaria.
e) Debe concederse término de distancia cuando la parte contra quien obre la
medida requiera de la jurisdición del Tribunal que deba conocer la cuasa. Los tér
minos de esta oposición en nada afectan el curso de lo principal.
f) De la decisión que recaiga sobre la oposición realizada se dará derecho apelar a
las partes, la cual debe oirse en un solo efecto. El lapso para apelar será de cinco (5)
días como en los juicios de naturaleza civil, porque tal oposición debe considerarse
como una incidencia.
g) La sentencia del Tribunal debe dictarse dos (2) días después de haber expirado el
término probatorio, sin necesidad de solicitud de parte y sin que se requiera la pre
sentación de informes; sólo con vista a los alegatos y pruebas de los sujetos; y debe
satisfacer las exigencias mínimas de cualquier sentencia.
El sujeto pasivo afectado por la medida puede oponerse a la misma:
Io) Cuando se traba ejecución o embargo sobre bienes inembargables;
186
2o) Cuando hay vicios procedimentales en el decreto (ejemplo: error en la
persona del embargado, no haber firmado el Juez el decreto). La taita de
designación de depositario, la falta de juram entación del mismo, la no parti
cipación al Registro o a la participación equivocada al mismo, no afectan la
integridad del decreto porque son vicios subsanables;
De haber oposición de terceros, será aplicable lo dispuesto en el artículo 546 del
Código de Procedimiento Civil.
Es de advertir que en el expediente contentivo del recurso contencioso tributario
interpuesto por los integrantes de la SUCESION DE MARGARITA STELLING
ARISMENDI, en el cual la Procuraduría General de la República solicitó medidas
cautelares, cursan oposiciones a las medidas decretadas.
En todo caso hay que tener presente que el artículo 604 ejusdem dispone
“Ni la articulación sobre estas medidas, ni la que originen la reclamación de
terceros, suspenderán el curso de la dem anda principal, a la cual se agregará
el cuaderno separado de aquellas, cuando se hayan term inado”.
Se llevan cuadernos separados, independientes en su sustanciación, ya que las
finalidades de ambos procesos son diferentes.
Si la Administración Tributaria equivoca el señalamiento de bienes y surgen
dudas de su propiedad en el momento del embargo, el Juez actuará con la cautela
de que debe estar investido y sólo declarará formalmente el embargo cuando exis
ten suficientes indicios de estar embargado bienes directa o indirectamente propie
dad del sujeto pasivo afectado por la medida.
Las medidas cautelares pueden ser levantadas por garantías suficientes, pues el
aparte del artículo 214 del Código Orgánico Tributario dispone que:
“Las medidas decretadas podrán ser sustituidas, a solicitud del interesado,
por garantías que a juicio del Tribunal sean suficientes”.
¿Qué dispone al respecto el Código de Procedimiento Civil?. El artículo 589 del
Código de Procedimiento Civil es del tenor siguiente:
“No se decretará el embargo ni la prohibición de enajenar y gravar, o deberán
suspenderse si estuvieren ya decretadas, si la parte contra quien se hayan
pedido o decretado, diere caución o garantía suficiente de las establecidas en
el artículo siguiente:
Si se objetare la eficacia o suficiencia de la garantía se abrirá una articulación de
cuatro días y se decidirá en los dos días siguientes a ésta”.
Prevé una “cautela sustituyente” al embargo y a la prohibición de enajenar y gra
var, que en virtud de la aplicación supletoria del Código de Procedimiento Civil no
procederá en los casos de secuestro ni de medidas complementarias ni
innominadas.
El Código Orgánico Tributario al referirse a caución o garantías suficientes, no
señala como si lo hace el Código de Procedimiento Civil, cuál tipo de garantía
187
aceptará y por ello serán procedentes, de conformidad con lo dispuesto en el ar
tículo 590 del Código de Procedimiento Civil:
“ 1. Fianza principal y solidaria de empresas de seguro, instituciones ban
cadas o establecimientos mercantiles de reconocida solvencia.
2. Hipoteca de primer grado sobre bienes cuyo justiprecio conste en
autos.
3. Prenda sobre bienes o valores.
4. La consignación de una suma de dinero hasta por la cantidad que señale el
Juez.
En el prim er caso de este Artículo, cuando se trate de establecimientos mer
cantiles, el Juez requerirá la consignación en autos del último balance certifi
cado por contador público, de la última declaración presentada al Impuesto
sobre la Renta; y del correspondiente certificado de solvencia”.
Respecto de las fianzas que otorguen establecimientos mercantiles de recono
cida solvencia, hay que tener presente que en la Reforma Parcial a la Ley de
Impuesto sobre la Renta publicada en la Gaceta Oficial No. 4.300 Extraordinario
de 19 de julio de 1991, fue eliminada la exigencia del certificado de solvencia, pero
que el Código Orgánico Tributario regula lo relativo a tal certificado en sus ar
tículos 153,154,155 y 156, por lo que el Juez estará facultado para pedir los docu
mentos que estime convenientes a fin de emitir su pronunciamiento. No resulta
aplicable en materia tributaria la Resolución No. 2317 dictada por el Consejo de la
Judicatura el 1 de octubre de 1993, la cual fue publicada en la Gaceta Oficial No.
35.321 de 20 de octubre de 1993, que a continuación se transcribe:
“ARTICULO I o) Los Tribunales, al aceptar fianza para garantizar el
embargo por establecimientos mercantiles, deberán hacerlo de empresas de
reconocida solvencia, las cuales acom pañarán los recaudos que el Juez con
sidere necesarios, así como una declaración detallada de las fianzas que con
anterioridad ha constituido en otras causas y en otros Tribunales.
ARTICULO 2o) Los Tribunales no aceptarán fianza por cantidad inferior a
la decretada, y podrán, razonadamente, rechazar la fianza, cuando consi
deren que no constituye garantía suficiente.
ARTICULO 3o Los Tribunales llevarán un libro de control de empresas
afianzadoras, donde anotarán el monto de la fianza y la causa, el cual
será público...”.
En cuanto a las medidas cautelares decretadas en materia tributaria, sólo se ha
ofrecido fianza para levantar las medidas decretadas a la SUCESION DE MAR
GARITA STELLING ARISMENDI.
Las características de la incidencia prevista en el artículo 589 antes trans
crito son:
Io) Puede realizarse sólo después de practicada la medida. No se establece plazo
para objetar la caución, y la articulación se abre sólo si hubo oposición.
La suficiencia de la caución ofrecida siempre depende del Juez. La suficiencia
podrá probarse mediante la consignación de Estados Financieros certificados por
contadores públicos en ejercicios de su profesión.
188
2o) De producirse la impugnación de la fianza ofrecida se abrirá por auto expreso
del Tribunal una articulación de cuatro días, sin que existe posibilidad de dar el
término de distancia.
3o) La oposición de parte y el levantamiento de medidas por vía de garantía sufi
ciente no son excluyentes. El sujeto pasivo puede im pugnarla medida por excesiva,
puede oponerse a ella por considerar que no existe el riesgo alegado para solicitarla
y puede subsidiariamente ofrecer garantía suficiente para neutralizar sus
efectos.
4o) Quien ofrezca caución o garantía suficientes para levantar una medida decre
tada debe ser, en principio, el sujeto pasivo, presunto deudor de los créditos que la
originaron. En principio porque el tercero opositor tam bién tiene legitimidad para
ofrecer garantía que sustituya la medida practicada sobre el bien a que se contrae
su pretensión; pero en este caso el valor de la garantía estará, tam bién en principio,
referido al valor del bien respectivo, sólo si su intervención es coadyuvante (ar
tículo 370, ordinal 3o Código de Procedimiento Civil) deberá g aran tizar la to tali
d ad de lo decretado.
5o) La decisión que se dicte no tiene apelación.
6. PR A C T IC A D E LA M E D ID A C A U TELA R P O R C O M ISIO N :
189
VII
C O N C L U SIO N E S
190
VIII
B IB L IO G R A FIA
191
192
RUTH NOEMI ROJAS RODRIGUEZ
193
194
CODIGO ORGANICO TRIBUTARIO
TITU L O I
C A PITU LO I
N orm as Tributarias
A rtículo I o.- Las disposiciones del presente Código Orgánico son aplicables a
los tributos nacionales y a las relaciones jurídicas derivadas de ellos.
Para los tributos aduaneros este Código se aplicará en lo atinente a los medios de
extinción de las obligaciones, para los recursos administrativos y jurisdiccionales,
la determinación de intereses y lo referente a las normas para la administración de
tales tributos que se indican en este Código; para los demás efectos se aplicará con
carácter supletorio.
También son aplicables a las obligaciones legales de índole pecuniaria estable
cidas a favor de personas de derecho público no estatales, siempre que no existan
disposiciones especiales.
Las normas de este Código regirán igualmente, con carácter supletorio y en
cuanto sean aplicables, a los tributos de los Estados y Municipios
A rtículo 2°.- Constituyen fuente del derecho tributario.
1.- Las disposiciones constitucionales.
2.- Los tratados, convenios o acuerdos internacionales celebrados por la Repú
blica.
3.- Las leyes y los actos con fuerza de ley.
4.- Las reglamentaciones y demás disposiciones de carácter general establecidas
por los órganos administrativos facultados al efecto.
A rtículo 3o.- Las órdenes e instrucciones internas impartidas por los órganos
administrativos a sus subordinados jerárquicos no son de obligatoria observancia
para los contribuyentes y los responsables.
A rtículo 4o.- Sólo a la ley corresponde regular con sujeción a las normas
generales de este Código las siguientes materias:
1.- Crear, modificar o suprim ir tributos; definir el hecho imponible, fijar la alícuota
del tributo, la base de su cálculo e indicar los sujetos pasivos del mismo;
2.- Otorgar exenciones y rebajas de impuesto;
3.- Autorizar al Ejecutivo Nacional para conceder exoneraciones y otros beneficios
o incentivos fiscales; y
4.- Las demás materias que les sean remitidas por este Código.
195
Parágrafo Prim ero.- En ningún caso se podrá delegar la definición y fijación de
los elementos integradores del tributo así como las demás materias señaladas
como de reserva legal por este artículo, sin perjuicio de las disposiciones conteni
das en el Parágafo Segundo de este artículo. No obstante, cuando se trate de
impuestos generales o específicos al consumo, a la producción o a las ventas, así
como cuando se trate de tasas previstas en leyes, la ley creadora del tributo corres
pondiente podrá autorizar para que anualm ente en la Ley de Presupuesto, se pro
ceda a fijar la alícuota del impuesto entre el límite inferior y el máximo que en ella
se establezca.
Parágrafo Segundo.- Por su carácter de determinación objetiva y de simple
aplicación aritmética, la Administración Tributaria reajustará el valor de la Uni
dad Tributaria de acuerdo con lo dispuesto en este Código.
A rtículo 5o.- En materia de exoneraciones, desgravámenes, rebajas y demás
beneficios fiscales, la ley determinará los requisitos o condiciones esenciales para
su procedencia, a los fines de evitar en lo posible la discrecionalidad del funcio
nario cuando fueren otorgadas.
1.-Artículo 6°.- Las normas tributarias se interpretarán con arreglo a todos los
métodos admitiods en derecho, pudiéndose llegar a resultados restrictivos o
extensivos de los términos contenidos en aquéllas.
La disposición precedente es también aplicable a las exenciones, exoneraciones
y otros beneficios.
A rtículo 7.- La analogía es procedimiento admisible para colm ar los vacíos
legales, pero en virtud de ella no pueden crearse tributos, ni exenciones, exonera
ciones u otros beneficios, como tampoco tipificar infracciones ni establecer
sanciones.
A rtículo 8o.- En las situaciones que no puedan resolverse por las disposiciones
de este Código o de las leyes especiales sobre la materia, se aplicarán supletoria
mente y en orden de prelación. las normas tributarias análogas, los principios
generales de derecho tributario y los de otras ramas jurídicas que más se avengan a
su naturaleza y fines, salvo disposición especial de este Código.
A rtículo 9.- Las leyes tributarias regirán a partir del vencimiento del término
previo a su aplicación, que ellas deberán fijar. Si no lo establecieran, se aplicarán
vencidos los sesenta (60) días continuos siguientes a su promulgación.
Las normas de procedimientos tributarios se aplicarán desde que la ley entre en
vigencia, aunque los procedimientos se hubieren iniciado bajo el imperio de
leyes anteriores.
Las normas que supriman o reduzcan sanciones tributarias se aplicarán con
efectos retroactivos cuando favorezcan al infractor.
Cuando se trate de tributos que se determinen o liquiden por períodos, las nor
mas referentes a la existencia o a la cuantía de la obligación tributaria regirán
desde el prim er día del período respectivo del contribuyente que se inicie a partir de
la fecha de entrada en vigencia de la ley, conforme al encabezamiento de este
artículo.
196
A rticulo 10.- Las reglamentaciones y demás disposiciones administrativas de
carácter general, se aplicarán desde la fecha de su publicación oficial o desde la
fecha posterior que ellas mismas indiquen. Cuando deban ser cumplidas exclusi
vamente por los funcionarios, se aplicarán desde la fecha antes m encionada o de
su notificación a éstos.
A rtículo 11.- Los plazos legales y reglamentarios se contarán de la siguiente
manera:
1.- Los plazos por años o meses serán continuos y term inarán el día equivalente del
año o mes respectivo. El lapso que deba cumplirse en un día de que carezca el
mes. se entenderá vencido el último día de ese mes.
2.- Los plazos establecidos por días se contarán por días hábiles, salvo que la ley
disponga que sean continuos.
3.- En todos los casos los términos y plazos que vencierán en día inhábil para la
administración, se entienden prorrogados hasta el pirmer día hábil siguiente.
Parágrafo U nico.- Se consideran inhábiles tanto los días declarados feriados
conforme a disposiciones legales, como aquellos en los cuales la respectiva oficina
administrativa no hubiere estado abierta al público, lo que deberá com probar el
contribuyente por los medios que determine la ley.
A rtículo 12.- Las normas tributarias tienen vigencia en el ámbito especial some
tido a la potestad del órgano competente para crearlas.
Las leyes tributarias podrán crear tributos sobre hechos imponibles ocurridos
total o parcialmente fuera del territorio nacional, cuando el contribuyente tenga la
nacionalidad venezolana o esté domiciliado en Venezuela.
En estos casos, la ley procurará conciliar los efectos de tales disposiciones con la
conveniencia de evitar la doble tributación.
CA PITU LO II
Impuestos, Contribuciones y Tasas
A rtículo 13.- Están sometidos al imperio de este Código, los impuestos, las tasas,
las contribuciones de mejoras, de seguridad social y las demás contribuciones
especiales, salvo lo dispuesto en el Artículo Io.
TITU L O II
Obligación Tributaria
C A PITU LO I
Disposiciones Generales
197
Constituye un vínculo de carácter personal aunque su cumplimiento se asegure
mediante garantía real o con privilegios especiales.
A rtículo 15.- Los convenios referentes a la aplicación de las normas en la
materia tributaria celebrados entre particulares no son oponibles al fisco, salvo en
los casos autorizados por la ley.
A rtículo 16.- La obligación tributaria no será afectada por circunstancias relati
vas a la validez de los actos o a la naturaleza del objeto perseguido, ni por los efec
tos que los hechos o actos gravados tengan en otras ramas jurídicas, siempre que se
hubiesen producido los resultados que constituyen el presupueto de hecho de
la obligación.
A rtículo 17.- En todo lo no previsto en este Título, la obligación tributaria se
regirá por el derecho común, en cuanto sea aplicable.
C A PITU LO II
Sujeto Activo
C A PITU LO III
Sujeto Pasivo
Sección Primera
Disposiciones Generales
198
tir del Io de enero del año siguiente a aquel en que se produjo el hecho
imponible.
Sección Segunda
Contribuyentes
Artículo 22.- Son contribuyentes los sujetos pasivos respecto de los cuales se veri-
tica el hecho imponible de la obligación tributaria.
Dicha condición puede recaer.
1.-En las personas físicas, prescindiendo de su capacidad según el derecho
privado.
2.- En las personas jurídicas y en los demás entes colectivos a los cuales otras ramas
jurídicas atribuyen calidad de sujeto de derecho.
2.- En las entidades o colectividades que constituyan una unidad económica, dis
pongan de patrimonio y tengan autonomía funcional.
Artículo 23.- Los contribuyentes están obligados al pago de los tributos y al
cumplimiento de los deberes formales impuestos por este Código o por normas
especiales.
Artículo 24.- Los derechos y obligaciones del contribuyente fallecido serán ejer
citados o, en su caso, cumplidos por el sucesor a título universal, sin perjuicio del
beneficio de inventario. Los derechos del contribuyente fallecido trasmitidos al
legatario serán ejercidos por éste.
Sección Tercera
Responsables
Artículo 25.- Responsables son los sujetos pasivos que sin tener el carácter de
contribuyentes deben, por disposición expresa de la ley. cumplir las obligaciones
atriubidas a éstos.
Artículo 26.- Son responsables solidarios por los tributos derivados de los bie
nes que administren o dispongan:
1.- Los padres, los tutores y los curadores de los incapaces:
2.- Los directores, gerentes o representantes de las personas jurídicas y demás entes
colectivos con personalidad reconocida:
3.- Los que dirijan, administren o tengan la disponibilidad de los bienes de los
entes colectivos que carecen de personalidad jurídica;
4.- Los mandatarios, respecto de los bienes que administren o dispongan: y
5.- Los síndicos y liquidadores de las quiebras y los liquidadores de sociedades.
Parágrafo Unico.- La responsabilidad establecida en este artículo sólo se hará
efectiva cuando el responsable hubiese actuado con dolo o culpa grave, y se limi
tará al valor de los bienes que se administren o dispongan.
199
A rtículo 27.- Son responsables solidarios, los adquirientes de fondos de comer
cio y demás sucesores a título particular de empresas o entes colectivos con perso
nalidad jurídica o sin ella. A estos efectos, se consideran sucesores a los socios y
accionistas de las sociedades líquidas. La responsabilidad de los sucesores estará
limitada al valor de los bienes que reciban, a menos que hubiesen actuado con dolo
o culpa grave. Esta responsabilidad cesará a los seis (6) meses de comunicada la
operación a la autoridad tributaria correspondiente, y no se hará efectiva si el suce
sor no pudo conocer oportunamente la obligación.
A rtículo 28.- Son responsables directos en calidad de agentes de retención o de
percepción, las personas designadas por la ley o por la Administración previa
autorización legal, que por sus funciones públicas o por razón de sus actividades
privadas, intervengan en actos u operaciones en los cuales deban efectuar la reten
ción o percepción del tributo correspondiente.
Los agentes de retención o de percepción que lo sean por razón de sus activida
des privadas, no tendrán el carácter de funcionarios públicos.
Efectuada la retención o percepción, el agente es el único responsable ante el
fisco por el importe retenido o percibido. De no realizar la retención o percepción,
responderá solidariamente con el contribuyente.
El agente es responsable ante el contribuyente por las retenciones efectuadas sin
normas legales o reglamentarias que las autoricen. Si el agente enteró a la Admi
nistración lo retenido, el contribuyente podrá solicitar de la Administración Tribu
taria el reintegro o la compensación correspondiente.
A rtículo 29.- El responsable tendrá derecho a reclamar del contribuyente el
reintegro de las cantidades que hubiere pagado por él.
Sección C uarta
El Dom icilio
200
Parágrafo U nico.- Cuando las leyes tributarias establezcan disposiciones rela
tivas a la residencia del contribuyente o responsable, se entenderá como tal el
domicilio, según lo dispuesto en este artículo.
A rtículo 31.- A los efectos tributarios se tendrá como domiclio de las personas
naturales en Venezuela:
1.- El lugar de su residencia.
2.- El lugar donde desarrollen sus actividades civiles o comerciales, en caso de no
conocerse su residencia.
3.- El lugar donde ocurra el hecho imponible, en caso de no poder aplicarse las
reglas precedentes.
4.- El que elija el sujeto activo de la obligación tributaria, en caso de existir más de
un domicilio según lo dispuesto en este articulo.
A rtículo 32.- A los efectos tributarios se tendrá como domicilio de las personas
jurídicas en Venezuela:
1.- El lugar donde esté situada su dirección o administración efectiva.
2.- El lugar donde se halle el centro principal de su actividad, en caso de que no se
conozca el de su dirección o administración.
3.- El lugar donde ocurra el hecho imponible, en caso de no poder aplicarse las
reglas precedentes.
4.- El que elija el sujeto activo de la obligación tributaria, en caso de existir más de
un domicilio según lo dispuesto en este artículo.
A rtículo 33.- En cuanto a las personas domiciliadas en el extranjero, regirán las
siguientes normas:
1.- Si tienen establecimiento permanente en el país, se aplicarán a éste las disposi
ciones de los artículos 31 y 32.
2.- En los demás casos, tendrán el domicilio de su representante.
A rtículo 34.- Los sujetos pasivos tienen la obligación de inform ar a la Admi
nistración Tributaria en formulario especial, dentro del plazo máximo de un mes
de producido, los siguientes hechos:
1.-Cambio del o de los apellidos y nombres, razón social o denominación de
la entidad;
2.- Cambio del domicilio fiscal;
3.- Cambio de la actividad principal.
La omisión de efectuar la comunicación de los datos citados en los numerales 1 y
2 de este artículo, hará que se consideren subsistentes y válidos los datos que se
informaron con anterioridad, a los efectos jurídicos tributarios.
201
C A PITU LO IV
H echo Im p o n ib le
C A PITU LO V
E xtinción
202
La Administración Tributaria podrá establecer plazos para la presentación de
declaraciones juradas y pagos de los tributos, con carácter general para determ ina
dos grupos de contribuyentes de similares características, cuando razones de efi
ciencia y costo operativo así lo justifiquen. A tales efectos, los días de diferencia
entre los distintos plazos no podrán exceder de cinco (5) días hábiles, y las citadas
características deben ser establecidas con carácter objetivo.
A rtículo 41.- Los pagos deben ser expresamente dispuesto o autorizados por
la ley.
En los impuestos que se determinen sobre la base de declaraciones juradas, la
cuantía del pago a cuenta se fijará considerando la norma que establezca la ley del
respectivo tributo.
A rtículo 42.- La Administración Tributaria y los sujetos pasivos, al cancelarlas
deudas tributarias por cualesquiera de los medios de extinción de las obligaciones
previstos en este Código, deberán imputar el pago, en todos los casos, en el
siguiente orden de preferencia:
1.-A la deuda por cada uno de los tributos que fuere más antigua y que no
estuviere prescrita.
2.- Al concepto de lo adeudado, según sus componentes, en el orden siguiente:
2.1 Intereses moratorios.
2.2 Sanciones.
2.3 Tributo del período correspondiente.
43.- Las prórrogas y demás facilidades deben solicitarse antes del vencimiento
del plazo para el pago y sólo podrán ser concedidas cuando a juicio de la adm i
nistración se justifiquen las causas que impiden el cumplimiento normal de la
obligación. La decisión denegatoria no admitirá recurso alguno.
Las prórrogas que se concedan causarán los intereses previsto en el artículo 59
sobre las sumas adecuadas.
A rtículo 44.- Excepcionalmente, en casos particulares, comprobada la incapa
cidad económica del contribuyente, y siempre que los derechos del fisco queden
suficientemente asegurados, la Administración Tributaria podrá conceder fracciona
mientos y plazos para el pago de deudas atrasadas, los cuales no podrán exceder de
treinta y seis (36) meses. En estos casos seguirán corriendo los intereses moratorios
sobre los saldos deudores.
En caso de incumplimiento de las condiciones y plazos otorgados, la adm i
nistración podrá dejarlos sin efecto, y exigir el pago inmediato de la totalidad de la
obligación a la cual ellos se refieren.
A rtículo 45.- Existe pago por parte del contribuyente en los casos de percepción
o retención en la fuente previstos en el artículo 28.
Sección Segunda
Compensación
A rtículo46.- La compensación extingue de pleno derecho y hasta su concurren
cia. los créditos no prescritos, líquidos y exigióles del contribuyente por concepto
203
de tributos, así como de intereses, multas, costas procesales y cualesquiera otros
accesorios, con las deudas tributarias por los mismos conceptos, igualmente líqui
das. exigibles y no prescritas, comenzando por los más antiguos, aunque proven
gan de distintos tributos y accesorios, siempre que se trate del mismo sujeto
activo.
El contribuyente o su cesionario podrán oponer la compensación en cualquier
momento en que deban cumplir con la obligación de pagar tributos, intereses, mul
tas, costas y otros accesorios o frente a cualquier reclamación administrativa o
judicial de los mismos. En tales casos, la Administración Tributaria deberá proce
der a verificar la existencia, liquidez y exigibilidad de dicho crédito y a pronun
ciarse sobre la procedencia o no de la compensación opuesta. Por su parte, la
Administración podrá oponer la compensación, frente al contribuyente, respon
sable o cesionario, a fin de extinguir, bajo las mismas condiciones, cualesquiera
créditos invocados por ellos. En ambos casos, contra la decisión administrativa,
procederán los recursos consagrados en este Código.
Parágrafo Prim ero.- La compesación será oponible salvo disposición en
contrario, en los impuestos indirectos, cuya estructura y traslación prevea la figura
del denominado crédito fiscal.
Parágrafo Segundo.- En los casos de impuestos indirectos, cuyas normas pre
vean la devolución del impuesto, por la exportación de bienes muebles o presta
ción de servicios, la compensción sólo será oponible previa autorización de la
Administración Tributaria.
A rtículo 47.- Los Créditos líquidos y exigibles del contribuyente o responsables
porconcepto de tributos y sus accesorios, podrán ser cedidos a otros contribuyen
tes o responsables, al solo efecto de ser compensados con deudas tributarias del
cesionario con el mismo sujeto activo.
Sección T ercera
Confusión
A rtículo 48.- La obligación tributaria se extingue por confusión, cuando el
sujeto activo quedare colocado en la situación del deudor, como consecuencia de
la transmisión de los bienes o derechos objeto del tributo. La decisión será tomada
mediante resolución por la Administración Tributaria, cuando las circunstancias
así lo aconsejen.
Sección C uarta
Remisión
A rtículo 49.- La obligación de pago de los tributos sólo puede ser condonada o
remitida por ley especial. Las demás obligaciones, así como los intereses y las mul
tas. sólo pueden ser condenadas por dicha ley o por resolución administrativa en la
forma y condiciones que esa ley establezca.
Sección Q uinta
Declaratoria de Incobrabilidad
Articulo 50.- La Administración Tributaria podrá de oficio declarar incobrables
204
las obligaciones tributarias y sus accesorios y multas conexas que se encontraren
en algunos de los siguientes casos:
1.- Aquéllas cuyo monto se exceda de cincuenta unidades tributarias (50 U.T.).
siempre que hubieren transcurrido cinco (5) años contados a partir de la fecha
en que se hicieron exigibles.
2.- Aquellas cuyos sujetos pasivos hayan fallecido en situación de insolvencia
comprobada.
Parágrafo U nico.- Por razones de economía procedimental. la Administración
Tributaria podrá disponerde oficio la no iniciación de la acción de cobranza de los
créditos tributarios a favor del Fisco, cuando sus respectivos montos no superen la
cantidad equivalente a una (1) Unidad Triburaria.
Sección Sexta
Prescripción
A rtículo 51.- La obligación tributaria y sus accesorios prescriben a los
cuatro (4) años.
Este término será de seis (6) años cuando el contribuyente o responsable no
cumplan con la obligación de inscribirse en los registros pertinentes.de declararel
hecho imponible o de presentar las declaraciones tributarias a que estén obligados,
yen los casos de determinación de oficio, cuando la Administración Tributaria no
pudo conocer el hecho.
A rtículo 52.- Prescribirá a los cuatro (4) años la obligación de la Administración
Tributaria de reintegrar lo recibido por pago indebido de tributos y sus
accesorios.
A rticulo 53.- El término se contará desde el Io de enero del año siguiente a aquél
en que se produjo el hecho imponible.
Para los tributos cuya determinación o liquidación es periódica, se entenderá
que el hecho imponible se produce al finalizar el período respectivo.
El lapso de prescripción para ejercer la acción de reintegro se computará desde
el Io de enero del año siguiente a aquél en que se efectuó el pago indebido.
A rtículo 54.- El curso de la prescripción se interrumpe:
1.- Por la declaración del hecho imponible.
2.- Por la determinación del tributo, sea ésta efectuada por la Administración Tri
butaria o por el contribuyente, tomándose como fecha la de notificación o de
presentación de la liquidación respectiva.
3.- Por el reconocimiento de la obligación por parte del deudor.
4.- por el pedido de prórroga u otras facilidades de pago.
5 - Por el acta levantada por funcionario fiscal competente.
6.- Por todo acto administrativo o actuación judicial que se realice para efectuar el
cobro de la obligación tributaria ya determinada y de sus accesorios, o para
205
obtener la repetición del pago indebido de los mismos, que haya sido legalmente
notificado al deudor.
Parágrafo U nico.- El efecto de la interrupción de la prescripción se contrae al
monto, total o parcial, de la obligación tributaria o del pago indebido, correspon
diente al o los períodos fiscales a que se refiera el acto interruptivo y se extiende de
derecho a los respectivos accesorios.
A rtículo 55.- El curso de la prescripción se suspende por la interposición de
peticiones o recursos administrativos, hasta sesenta (60) días después que la Admi
nistración Tributaria adopte resolución definitiva, táctica o expresa, sobre los
mismos.
Suspende también el curso de la prescripción, la iniciación de los procedimien
tos previstos en el Título V de este Código, respecto de las materias objeto de los
mismos, hasta su decisión definitiva. La paralización del procedimiento hará cesar
la suspensión, en cuyo caso continuará el curso de la prescripción. Si el proceso se
reanuda antes de cumplirse la prescripción, ésta se suspende de nuevo, al igual que
si cualquiera de las partes pide la continuación de la causa, lo cual es aplicable a las
siguientes paralizaciones del proceso que puedan ocurrir.
A rtículo 56.- Lo pagado para satisfacer una obligación prescrita no puede ser
materia de repetición, salvo que el pago se hubiere efectuado bajo reserva expresa
del derecho a hacerlo valer.
CA PITU LO VI
Transacción
A rtículo 57.- La transacción judicial es admisible en cuanto a la determinación
de los hechos y no en cuanto al significado de la norma aplicable.
A rtículo 58.- El Ejecutivo Nacional, por intermedio del Ministerio de Hacienda
podrá autorizar la transacción, previo pronunciamiento favorable del Consejo de
Ministros y oida la opinión del Contralor General de la República.
La transacción podrá celebrarse sin la opinión del mencioando funcionario,
cuando hayan transcurrido tres (3) meses sin haberse recibido su respuesta. No
será necesario el pronunciam iento del Consejo de Ministros, cuando el asunto
sometido a transación no exceda de un mil unidades tributarias (1.000 U.T.). El
Consejo de Ministros podrá elevar este límite hasta cinco mil unidades tributarias
(5.000 U.T.). El contrato de transacción será otorgado en nombre de la República,
por el Procurador General de la República.
C A PITU LO VII
Intereses
A rtículo 59.- La falta de pago de la obligación tributaria, sanciones y accesorios,
dentro del término establecido para ello, hace surgir, sin necesidad de requeri
miento previo de la Administración Tributaria, la obligación de pagar intereses de
mora desde la fecha de su exigibilidad hasta la extinción total de la deuda, equi
valente a la tasa máxima activa bancaria incrementada en tres (3) puntos porcen
tuales. aplicable, respectivamente, porcada uno de los períodos en que dichas tasas
estuvieron vigentes.
206
A los efectos indicados, la Administración Tributaria, publicará en la Gaceta
Oficial de la República de Venezuela, dentro de los primeros cinco (5) días hábiles
de cada mes, la tasa máxima activa bancaria que haya regido en el mes calendario
inmediato anterior, fijada por el Banco Central de Venezuela.
Parágrafo U nico.- En el caso de ajustes provenientes de reparos por tributos
cuya determinación corresponda al sujeto pasivo, si éste acepta el reparo o el ajuste
queda firme en la via administrativa o jurisdiccional, la Administración Tributaria
o el Tribunal, al confirmar el reparo, ordenará la actualización monetaria de la
deuda y el pago de intereses compensatorios del doce por ciento (12%) anual: todo
ello contado a partir del vencimiento del plazo establecido para efectuar la autoli-
quidación y pago del tributo. Tanto los intereses compensatorios como la actuali
zación monetaria serán calculados por la Administración Tributaria en la
oportunidad en que el reparo quede firme según lo ordenado en el acto adminsitra-
tivo o en la sentencia, que confirme total o parcialmente el reparo, calculándose
dichos montos hasta la fecha en que se produzca la decisión, según el caso.
La actualización se calculará ajustando la cantidad adeudada, considerando la
diferencia entre el último índice mensual de precios al consum idor en el área
metropolitana de Caracas que haya publicado el Banco Central de Venezuela, a la
fecha de determinación de la actualización, y el índice mensual de precios al con
sumidor en la misma área que haya publicado dicho Banco y correspondiente al
mes inmediato anterior a la fecha de vencimiento general fijado para el pago de la
obligación tributaria.
A rtículo 60.- El artículo anterior es también aplicable a las deudas del Fisco
resultantes del pago indebido del tributo y sus accesorios y sanciones.
En tal caso, los intereses se liquidarán a partir de los sesenta (60) días de la recla
mación del contribuyente, o en su caso, de la notificación de la demanda.
CA PITU LO VIII
Privilegios y Garantías
A rtículo 61.- Los créditos por tributos gozan de privilegio general sobre todos
los bienes del contribuyente o respnosable y tendrán prelación sobre los demas
créditos con excepción de:
1.- Los garantizados con derecho real.
2.- Las pensiones alimenticias, salarios y demás derechos derivados del trabajo y
de seguridad social.
El privilegio sólo alcanza a los tributos correspondientes al año en que se invo
que y de los dos años anteriores, y no es extensivo a los intereses ni a las sanciones
de carácter pecuniario.
A rtículo 62.- Los créditos fiscales de varios sujetos activos contra un mismo
deudor, concurrirán a prorrata en el privilegio en proporción a sus respectivos
montos.
A rtículo 63.- Cuando se celebren convenios de facilidades de pago, en cuales
quiera de los casos señalados por la ley. la Administración Tributaria podrá exigir
207
garantías reales o personales.
C A PITU LO IX
Exenciones y Exoneraciones
A rtículo 64.- Exención es la dispensa total o parcial del cumplimiento de la obli
gación tributaria, otorgada por la ley.
Exoneración es la dispensa total o parcial de la obligación tributaria, concedida
por el Ejecutivo Nacional en los casos autorizados por la ley.
A rtículo 65.- La ley que autorice la Ejecutivo Nacional para conceder exonera
ciones, especificará los tributos que comprenda, los presupuestos necesarios para
que proceda y las condiciones a las cuales está sometido el beneficio. La ley podrá
facultar al Ejecutivo Nacional para someter la exoneración a determinadas condi
ciones y requisitos.
A rtículo 66.- La ley que autorice al Ejecutivo Nacional para conceder exonera
ciones, establecerá el plazo máximo de duración del beneficio. Si no lo fija, el tér
mino máximo de la exoneración será de cinco (5) años. Vencido el término de la
exoneración, el Ejecutivo Nacional podrá renovarla hasta por el plazo máximo
fijado en la ley o en este artículo.
Parágrafo U nico.- No obstante, las exoneraciones concedidas a instituciones
sin fines de lucro, podrán ser por tiempo indefinido.
A rtículo 67.- Las exoneraciones serán concedidas con carácter general, en favor
de todos los que se encuentren en los presupuestos y condiciones establecidos en la
ley o fijados por el Ejecutivo Nacional.
A rticulo 68.- Las exenciones y exoneraciones pueden ser derogadas o modificar
por ley posterior, aunque estuvieren fundadas en determinadas condiciones de
hecho. Sin embargo, cuando tuvieren plazo cierto de duración, los beneficios en
curso se m antendrán por el resto de dicho término, pero en ningún caso por más de
cinco (5) años a partir de la derogatoria o modificación.
A rtículo 69.- Las rebajas de tributos se regirán por las normas de este Capítulo
en cuanto les sean aplicables.
TITU L O III
Infracciones y Sanciones
C A PITU LO I
Parte General
Sección Prim era
Disposiciones Generales
Artículo 70.- Las normas tributarias punitivas tendrán efecto retroactivo cuando
suprim an hechos punibles o infracciones legales o establezcan sanciones más
benignas.
A rtículo 71.- Las disposiciones de este Código se aplicarán a todas las infraccio
nes y sanciones tributarias, con excepción de las relativas a las normas sobre
208
infracciones y sanciones de carácter penal en materia aduanera, las cuales se tipifi
carán y aplicarán de conformidad con las leyes respectivas.
A falta de disposiciones especiales de este Título, se aplicarán supletoriamente
los principios y normas de Derecho Penal, compatibles con la naturaleza y fines
del Derecho Tributario.
Parágrafo U nico.- Las infracciones tipificadas en las Secciones Tercera y
Cuarta del Capítulo II de este Título serán sancionadas conforme a sus
disposiciones.
Sección Segunda
Infracciones
A rtículo 72.- La acción u omisión violatoria de normas tributarias, es punible
conforme a este Código.
A rtículo 73.- Las infracciones tributarias pueden ser dolosas o culposas.
Las presunciones sobre intención o culpa establecidas en este Código admiten
prueba en contrario. Ellas se refieren al conocimiento porparte del infractor de los
fines y resultados de su acción u omisión.
A rtículo 74.- Cuando concurran dos o más infracciones tributarias sancionadas
con penas pecuniarias, se aplicará la sanción más grave, aum entada con la mitad
de las otras penas. De igual manera se procederá cuando haya concurrencia de un
delito tributario sancionado con pena privativa de la libertad y de delito
común.
Cuando concurran dos o más infracciones tributarias sancionadas con penas
pecuniarias y una pena privativa de la libertad, se aplicarán conjuntam ente las
sanciones pecuniarias y la privativa de la libertad.
A rtículo 75.- Habrá reincidencia cuando el imputado despúes de una sentencia
o resolución firme sancionatoria. cometiere una o varias infracciones tributarias
de la misma o de diferente índole durante los cinco (5) años contados a partir
de aquellas.
H abrá reinteración cuando el imputado cometiere una nueva infracción de la
misma índole dentro del témino de cinco (5) años después de la anterior, sin que
mediare condena por sentencia o resolución firme.
A rtículo 76.- Son causas de extinción de las acciones infracciones tributarias:
1.- La muerte del actor o infractor extingue la acción punitiva, pero no extingue la
acción contra los coautores, cómplices o encubridores. No obstante subsistirá la
responsabilidad por las multas aplicadas que hubieren quedado firmes en vida
del causante.
2.- La amnistía.
3.- La prescripción.
4 - Las demás causas de extinción de la acción tributaria conforme a este
Código.
209
A rtículo 77.- Las sanciones tributarias prescriben:
I P o r cuatro (4) años contados desde el 1ro. de enero del año siguiente a aquél en
• que se cometió la infracción.
2.- Por dos (2) años contados desde el 1ro. de enero del año siguiente aquél en que
la Adm inistración Tributaria tuvo conocimiento de la infracción, cuando dicho
'conocimiento sea probado fehacientemente por el infractor.
La comisión de nuevas infracciones de la misma índole, interrum pe la prescrip
ción. En este caso el nuevo térm ino se contará desde el Iode enero del año siguiente
a aquel en que se cometió la nueva infracción.
La averiguación administrativa o la instrucción del sumario, suspende la
prescripción por el término de seis (6) meses contados desde la citación del
imputado.
Sección Tercera
Responsabilidad
A rtículo 78.- Son responsbles personalmente de las infracciones y delitos tribu
tarios los autores, cautores, cómplices y encubridores.
A rtículo 79.- Son circunstancias que eximen de responsbilidad penal tribuaria:
a) El hecho de no haber cumplido 18 años, y la incapacidad m ental debida
mente comprobada.
b) El caos fortuito y la fuerza mayor.
c) El error de hecho y de derecho excusable.
d) La obediencia legítima y debida.
e) Cualquier otra circunstancia prevista en las leyes y aplicables a las infrac
ciones tributarias.
A rtículo 80.- Se aplicará la misma sanción que al autor principal de la infrac
ción, sin perjuicio de la graduación de la pena que correspnda:
1.-A los que tom aren parte en la ejecución de la infracción.
2.- A los que prestasen al autor un auxilio o cooperación sin los cuales la infracción
no habría podido cometerse.
3.- A los que induzcan directamente a otro a cometer la infracción.
Se aplicará la sanción correspondiente a la infracción, dism inuida de dos ter
ceras partes de la mitad:
a) A los que cooperen de cualquier otro modo a la ejecución de la infracción o
presten una ayuda posterior cumpliendo promesa anterior a la comisión de
la infracción.
b) A los que sin promesa anterior al delito y después de la ejecución de éste,
adquieran, tengna en su poder, oculten, vendan o colaboren en la venta de bie
nes respecto a los cuales sepan o deban saber que se ha cometido una
infracción.
210
A rtículo 81.- Las personas jurídicas responden por infracciones y delitos tribu
tarios. Cuando la comisión de un delito sea imputable a una persona jurídica, la
pena de prisión corresponderá a los directores, gerentes, administradores o repre
sentantes que hayan personalmente participado en la ejeución del hecho
punible.
A rtículo 82.- Cuando un m andatario, representante, administrador, encargado
o dependiente incurriere en infracción en ejercicio de sus funciones, los represen
tados o principales serán responsables por las sanciones pecuniarias, sin perjuicio
de su acción de reembolso contra aquellos.
A rtículo 83.- Los autores, coautores, cómplices y encubridores, responden soli
dariamente por las costas procesles. Esta responsabilidad es independiente al pago
solidario de las obligaciones tributarias.
Sección C u arta
Sanciones
A rtículo 84.- Las penas deberán ser impuestas por los órganos competentes con
sujeción a los procedimientos establecidos en este Código.
La pena privativa de la libertad podrá ser aplicada por los órganos judicia
les competentes.
A rtículo 85.- Son circunstancias agravantes:
1.- La reincidencia y la reiteración.
2.- La condición de funcionario o empleado público.
3.- La gravedad del perjuicio fiscal.
4.- La gravedad de la infracción.
5.- La resistencia o reticencia del infractor para esclarecer los hechos.
Son atenuantes:
1.- El estado mental del infractor que no excluya totalmente su responsabilidad.
2.- No haber tenido la intención de causar el hecho im putado de tanta
gravedad.
3.- La presentación o declaración espontánea para regularizar el crédito tributario.
No se reputará espontánea la presentación o declaración, motivada por una fis
calización por los organismos competentes.
4.- No haber cometido el indiciado ninguna violación de normas tributarias
durante los tres (3) años anteriores a aquél en que se cometió la infracción.
5.- Las demás atenuantes que resultaren de los procedimientos administrativos o
jurisdiciconales, a juicio de los juzgadores.
El proceso se apreciará el grado de la culpa, para agravar o atenuar la pena, e
igualmente y a los mismos efectos, el grado de cultura del infractor.
A rtículo 86.- Los órganos jurisdiccionales podrán rsolver la suspensión condi
cional de la pena privativa de la libertad cuando se trate de infractores no reinci
dentes. y atendiendo a las circunstancias del caso.
La suspensión de la pena quedará sin efecto en caso de reincidencia.
A rtículo 87.- Las sanciones pecuniarias no son convertibles en penas privativas
de la libertad sino que se harán efectivas como obligaciones civiles.
A rtículo 88.- Si no fuere posible el comiso por no poder aprehenderse las mer
cancías u objetos, será reemplazado por multa equivalente al valor de éstos.
Cuando a juicio del órgano que aplica la sanción, exista una diferencia apre-
ciable de valor entre la mercancía e infracción y los efectos utilizados para come
terla. se sustituirá el comiso de éstos por una multa adicional de dos a cinco veces el
valor de la mercancía en infracción, siempre que los responsables no sean reinci
dentes en el mismo tipo de infracción.
A rtículo 89.- La tentativa será sancionada con las penas correspondientes a la
infracción consumada, rebajada de una tercera parte a la mitad.
A rtículo 90.- Cuando las sanciones estén relacionadas con el valor de las mer
cancías v objetos en infracción, se tomará en cuenta el valor de mercado al día en
que se cometió la infracción.
A rtículo 91.- Las sanciones aplicadas, salvo las privativas de la libertad, prescri
ben por el transcurso de cuatro (4) años contados desde el Io de enero del año
siguiente a aquél en que quedó firme la resolución o la sentencia que las
impuso.
Por igual término de cuatro (4) años prescribe la acción para reclamar la restitu
ción de lo pagado indebidamente por concepto de sanciones pecuniarias.
A rtículo 92.- Las sanciones privativas de la libertad, prescriben por el trans
curso de un tiempo igual al de la condena.
El término se computará desde el día en que quedó firme la sentencia o desde el
quebrantam iento de la condena si hubiere ésta comenzado a cumplirse.
CA PITU LO II
Parte Especial
Sección Prim era
Defraudación
212
A rtículo 94.- Se presume la intención de defraudar, salvo prueba en contrario,
cuando ocurra alguna de las circunstacias siguientes:
1.-LLevar dos o más juegos de libros para una misma contabilidad, con
distintos asientos.
2.- Contradicción evidente entre las constancias de los libros o documentos y los
datos consignados en las declaraciones tibutarias. cuando perjudique al
sujeto activo.
3.- Proporcionar informaciones falsas o emitir documentos falsos relacionados
con cualesquiera de los elementos constitutivos del hecho imponible.
4 .-No emitir facturado comprobantes equivalentes que impliquen omisión del
pago de tributos.
5.- Presentación o utilización de comprobantes planillas, facturas, especies fis
cales u otros documentos falsos.
6.- Producción importación, falsificación expendio, utilización o posesión de espe
cies gravadas cuando no se hubiere cumplido con los registros o inscripción que
las leyes especiales establecen.
7.- El ejercicio clandestino de la industria o comercio del alcohol o de las
especies alcohólicas.
A rtículo 95.- La defraudación será penada con multa de dos a cinco veces el
monto del tributo omitido, sin perjuicio de las sanciones previstas en el
Código Penal.
Podrán aplicarse además, conjunta o separadamente:
a) Comiso de las mercancías u objetos, y de los vehículos y demás elementos utili
zados para la comisión de la infracción.
b) Clausura del establecimiento donde se hubiere cometido la infracción, por un
máximo de seis (6) meses, cuando dicho establecimiento sea elemento esencial
para la comisión de la infracción.
A rtículo 96.- Cuando la defraudación consista en el ejercicio clandestino de la
industria o comercio del alcohol o de las especies alcohólicas, será penada con pri
sión de tres (3) meses a dos (2) años.
Sección Segunda
Contraversión
A rtículo 97.- El que mediante acción u omisión que no constituya ninguna de
las otras infracciones tipificadas en este Código cause una disminución ilegítima
de ingresos tributarios, inclusive mediante la obtención indebida de exoneraciones
u otros beneficios fiscales, será penado con multa desde un décimo hasta dos veces
el monto del tributo omitido.
A rtículo 98.- Cuando la ley exija la estimación del valor de determinados bie
nes, y el avalúo administrativo no aumente su valor en más de una cuarta parte, no
se im pondrá sanción por este respecto. Las leyes especiales podrán eximir de san
ción las diferencias de tributo provenientes de la estimación de otras características
relativas a los bienes.
213
Sección T ercera
In c u m p lim ie n to d e los deberes relativos al pago del tributo.
A rtículo 99.- Los agentes de retención o percepción que no retuvieren o perci
bieren los correspondientes tributos, serán penados con multa de un décimo hasta
dos veces el monto del tributo dejado de retener o percibir, sin perjuicio de la res
ponsabilidad civil.
A rtículo 100.- Los agentes de retención o percepción que retuvieren o percibiren
cantidades menores a las legalmente establecidas, serán penados, con multa de un
décimo hasta otro tanto el tributo no retenido o percibido, sin perjuicio de la res
ponsabilidad civil.
A rtículo 101.- Los agentes de retención o de percepción que no enteraren en la
receptoría de fondos las cantidades retenidas o percibidas, dentro de los lapsos
establecidos por la ley o en los reglamentos, serán penados con multa equivalente
al cincuenta por ciento (50%) mensual de los tributos retenidos o percibidos, hasta
un máximo de tres (3) veces el monto de dichas cantidades, sin perjuicio de la res
ponsabilidad civil.
A rtículo 102.- El agente de retención o de percepción que no entere los tributos
retenidos o percibidos, dentro del térm ino de tres (3) meses contados desde la fecha
en que ha debido enterar el tributo, será penado con prisión entre seis (6) meses y
tres (3) años, sin perjuicio de la responsabilidad penal de los gerentes, adm inistra
dores, directores, m andatarios o representantes, por su participación en la comi
sión del hecho y de la aplicación de la multa prevista en el artículo 101 de este
Código.
En los casos de entidades de carácter público o institutos oficiales autónomos, el
funcionario encargado de la retención o la percepción, que se apropie de los tribu
tos retenidos o percibidos será penado conforme a lo dispuesto en la Ley Orgánica
de Salvaguarda del Patrim onio Público.
Se presume la comisión del delito de apropiación indebida en los casos en que
las entidades financieras no ingresen los fondos recibidos de los sujetos pasivos
por concepto de tributo, accesorios y sanciones en la cuenta correspondiente que
posee la Tesorería Nacional en el Banco Central de Venezuela, dentro del plazo
máximo de quince (15) días hábiles, contados a partir de haber sido recibidos.
Serán sancionadas con multa de cinco (5) veces el monto del tributo no ingresado
dentro del citado plazo, sin perjuicio de la responsabilidad civil y de las sanciones
previstas en el Código Penal.
Sección C uarta
Im c u m p lim ie n to de los D eberes Form ales
A rtículo 103.- Constituye incumplimiento de los deberes formales toda acción u
omisión de sujetos pasivos o terceros, que viole las disposiciones que establecen
tales deberes contenidas en este Código, en las leyes especiales, sus reglamentacio
nes o en disposiciones generales de los organismos administrativos competentes.
Constituye tam bién esta infracción la realización de actos tendientes a obstaculi
zar o im pedir las tareas de determinación, fiscalización o investigación de la Admi
nistración Tributaria.
214
A rtículo 104.- El contribuyetne que omitiere presentar oportunam ente alguna
declaración exigida por la ley, los reglamentos o disposiciones generales de la
Administración Tributaria será sancionado con multa de diez unidades tributarias
a cincuenta unidades tributarias (10 U.T. a 50 U.T.).
A rtículo 105.- El contribuyente, que estando obligado a inscribirse en los
registros que lleve la adm inistración no lo hiciere, será penado con multa de cin-
cuetna unidades tributarias a ciento cincuenta unidades tributarias (50 U.T. a
150 U.T.).
En la misma pena, rebajada en la mitad, incurrirá el que se inscribiere con
retardo o lo hiciere incum pliendo las formalidades previstas en la ley o en los
reglamentos.
A rtículo 106.- El contribuyente que omitiere llevar los libros y registros espe
ciales exigdos por la ley y los reglamentos o no los conserve por el plazo previsto en
la ley, referentes a las actividades u operaciones que se vinculan a la tributación,
será penado con m ultad de cincuenta unidades tributarias a doscientas unidades
tributarias (50 U.T. a 200 U.T.).
En la misma pena, dism inuida en la mitad, incurrirá el que no lleve los libros y
registros especiales conforme a las formalidades establecidas en las leyes o en
los reglamentos.
En caso de impuestos al consumo la reiteración de la presente infracción
acarreará, además, la clausura del establecimiento por un térm ino de quince (15) a
trienta (30) días continuos.
A rtículo 107.- El contribuyente que omita la entrega de facturas a que esté obli
gado por las leyes especiales, será penado con multa de una unidad tributaria
(1 U.T.) por cada factura omitida un máximo de doscientas unidades tributarias
(200 U.T.).
A rtículo 108.- El incum plim iento de cualquier otro deber formal sin sanción
específica será penado con multa de diez unidades tributarias a cincuetna unida
des tributarias (10 U.T. a 50 U.T.).
TITU L O IV
A d m inistración Tributaria
C A PITU LO I
Facultades y deberes d e la A d m in istra ció n Tributaria
215
3.- Requerir el cumplimiento de las obligaciones tributarias mediante medidas
cautelares, coactivas y de acción ejecutiva.
4.- Inscripción y registro de los contribuyentes y responsables.
5.- Establecimiento y desarrollo del sistema de información y de análisis estadís
tico. tributarios.
6.- Función normativa y de divulgación tributaria, de naturaleza técnica,
jurídica y administrativa.
A rtículo 110.- La Administración Tributaria, por órgano de la más alta autori
dad jerárquica, o de la que señale la ley o el Reglamento correspondiente, podrá
dictar instrucciones de carácter general a sus subalternos, para la interpretación y
aplicación de la ley tributaria. Tales disposiciones deberán ser publicadas en la
Gaceta Oficial de la República de Venezuela.
Las instrucciones a que se refiere el presente artículo podrán ser modificadas o
derogadas por el superior jerárquico del funcionario que las dictó o por el mismo
funcionario del cual emanaron, en caso de que éste sea el superior de la respectiva
Adminsitración Tributaria.
A rtículo 111.- La Administración Tributaria está obligada a dictar resolución
en toda petición planteada por los interesados, dentro del plazo de treinta (30) días
de su presentación, salvo disposición especial de este Código. Vencido el plazo sin
que se dicte resolución, los interesados podrán a su solo arbitrio optar por concep
tuar que ha habido decisión denegatoria, en cuyo caos quedan facultados para
interponer los recursos y acciones que correspondan.
A rtículo 112.- La Administración Tributaria dispondrá de amplias facultades
de fiscalización e investigación de todo lo relativo a la aplicación de las leyes tribu
tarias, inclusive en los casos de exenciones y exoneraciones. En el ejerció de estas
facultades, especialmente podrá:
1.- Exigirá los contribuyentes y responsables la exhibición de sus libros, documen
tos y correspondencia comercial, así como su comparecencia ante la autoridad
administrativa para proporcionar informaciones pertinentes.
2.- Intervenir los libros y documentos inspeccionados y tomar medidas de seguri
dad para su conservación, a cuyo efecto se levantará acta en la cual se
especificarán los libros y documentos de que se trate.
3.- Incuatarse de dichos libros y documentos cuando la gravedad del caso lo
requiera. A tal efecto, se levantará acta en la cual se especificarán los libros y
documentos incautados. La medida estará limitada a quince (15) días, prorro
g ab as por los órganos jurisdiccionales competentes cuando fuere indispen
sable. por lapsos que en su conjunto no excederán de tres (3) meses.
4.- Requerir informaciones a terceros relacionados con hechos que en el ejercicio
de sus actividades hayan contribuido a realizar o hayan debido conocer, así
como exhibir documentación relativa a tales situaciones y que se vincule
con la tributación.
216
No podrá exigirse información de:
a) Las personas que por disposición legal pueden invocar el secreto profesional.
b) Los ministros del culto en cuanto a los asuntos relativos al ejercicio de su
ministro que constituyen secreto en la respectiva religión.
c) Aquéllos cuya declaración implique violar el secreto de la correspondencia
. epistolar o de las comunicaciones en general.
d) El cónyugue y los parientes hasta el cuarto grado de consaguinidad y segundo
de afinidad, en caso de que su declaración estuviera relacionada con hechos que
pudieran motivar la aplicación de penas privativas de la. libertad.
5.- Practicar inspecciones en los locales y medios de transporte ocupados o utiliza
dos a cualquier título por los contribuyetnes y responsables. Para realizarlas en
los locales fuera de las horas hábiles o en los domicilios particulares en cual
quier tiempo, será necesario orden judicial de allanam iento de conformidad
con el derecho común, la cual deberá ser decidida dentro de las veinticuatro (24)
horas de solicitada, habilitándose el tiempo que fuere menester para practi
carlas.
6.- Requerir el auxilio de la fuerza pública cuando hubiere impedimento en el
desempeño de sus funciones y ello fuere necesario para practicar las
diligencias.
7.- Tom ar posesión de los bienes con los que se suponga fundamente que se ha
cometido una infracción tributaria, previo el levantamiento de acta en la cual se
especifiquen dicho bienes. Estos serán puesto a disposición del Tribunal com
petente dentro de los cinco (5) días siguientes, para que proceda a su devolución
o dicte la medida cautelar que se le solicite.
Parágrafo U nico.- La realización de cualquiera de las actuaciones anteriores será
autorizada por la Administración Tributaria respectiva.
A rtículo 113.- Se reputarán legítimos y constituirán títulos jurídicamente váli
dos. salvo prueba en contrario, los documentos de requerimientos de declaraciones
juradas, datos o actos de liquidación de tributos, multas e intereses, emitidos por la
Administración Tributaria y efectuados mediante sistemas de computación.
Para la validez de los datos y documentos en referencia, no es necesario que con
tengan firmas autógrafas sino los datos e información necesarios para la acertada
comprensión de su origen y contenido. La validez jurídica de dichos documentos
se perfeccionará, siempre que se emita mediante sistema computacional y con
tenga el facsímil de la firma del funcionario competente de la Administración
Tributaria.
En todos los casos, la información que se obtenga de la aplicación del sistema
computacional. debe hallarse respaldada por los documentos que la originaron,
los cuales deberán ser conservados, en todos los casos por la administración Tribu-
taria. hasta que hayan transcurrido dos (2) años posteriores a la fecha del venci
miento del lapso de la prescripción de la obligación tributaria.
A rtículo 114.- Las autoridades civiles, políticas, administrativas, militares y fis
cales de la Nación, de los Estados y M unicipios y los particulares, están obligados a
217
prestar su concurso a todos los órganos, funcionarios y empleados de fiscalización
y a denunciar los hechos de que tuvieran conocimiento que impliquen infraccio
nes a las disposiciones de este Código y de las leyes tributarias especiales. Los cole
gios profesionales, asociaciones gremiales, asociaciones de comercio y producción,
así como los sindicatos, tienen el deber de cooperar en cuanto a sum inistrar las
informaciones que se les requieran conforme a lo que al efecto regulen las leyes
especiales en materia tributaria.
A rtículo 115.- Las informaciones y documentos que la Adm inistración Tribu
taria obtenga de los contribuyentes, responsables y terceros, por cualquier medio,
tendrán carácter reservado.
Sólo serán comunicadas a la autoridad jurisdiccional, mediante orden de ésta, o
de oficio, cuando fuere legalmente procedente.
Tam bién podrán ser comunicadas en los demás casos que establezcan las
leyes.
El secreto o carácter reservado de la información a que se refiere este artículo no
impide que la Adm inistración Tributaria pueda delegar tareas de recaudación,
cobro, administración, levantamiento de estadísticas, procesamiento de datos e
información en organismos o empresas especializadas, siempre que éstos acuer
den con la Adm inistración Tributaria los medios necesarios para m antener el
secreto y reserva previstos en este artículo y se obliguen a no divulgar, reproducir o
utilizar la información obtenida.
C A PITU LO II
D eterm inación
218
4.- Cuando así lo establezca este Código o las leyes tributarias, las cuales deberán
expresamente señalar las condiciones y requisitos para que proceda.
219
contribuyente hubiera omitido efectuar el pago del tributo, sin perjuicio de la
actualización monetaria, de las sanciones e intereses que correspondan.
Si el contribuyente no pagara el tributo determinado de acuerdo con este arti
culo. dentro del plazo máximo de veinticinco (25) días hábiles contados a partir ele
su notificación, la Administración Tributaria iniciará de inmediato el juicio ejecu
tivo correspondiente, para hacer efectivo el crédito tributario a favor del Fisco.
El pago de la cantidad o cantidades del tributo que se realice por aplicación de lo
establecido en este artículo, no enerva la facultad partí que la Administración Tri
butaria determine sobre base cierta y exija el pago del tributo, su actualizción
monetaria, sanciones e intereses que correspondan, dentro del lapso de la
prescripción.
A rtículo 122.-Cuando la ley encomienda la determinación a la Administración
Tributaria, prescindiendo total o parcialmente del contribuyente, aquélla deberá
practicarse sobre base cierta.
Sólo podrán utilizarse indicios o presunciones en el caso de imposibilidad de
conocer los hechos.
El contribuyente podrá impugnar la determinación así practicada invocando
todos los fundamentos de hecho y de derecho que considere pertinentes.
A rtículo 123.- Los montos de base imponible y de los créditos y débitos de
carácter tributario que determinen los sujetos pasivos o la Administración Tribu
taria. en las declaraciones juradas y planillas de pago de cualquier naturaleza, así
como en las determinaciones que efectúe la Administración Tributaria por cual
quier obligación por concepto de tributos, actualización monetaria, intereses o
sanciones, y la resolución de los recursos y sentencias, se expresarán con aproxi
mación a la unidad monetaria de un bolívar en más o en menos.
A tal efecto, si la cantidad de céntimos es igual o superior a cincuenta céntimos,
se considerará la unidad bolívar inmediata superior y si fuere inferior a cincuenta
céntimos, se considerará la unidad bolívar inmediata inferior.
A rtículo 124.- La Administración Tributaria estará autorizada a suscribir con
venios tributarios con agrupaciones, asociaciones o gremios representativos de
comerciantes, productores, industriales, de sectores de las mismas actividades eco
nómicas que agrupen contribuyentes de menor significación tributaria, que permi
tan determinar anticipadamente sobre base presuntiva, con actualización
monetaria, sus respectivas obligaciones tributarias por períodos no mayores de tres
(3) ejercicios fiscales.
Para estos efectos, la Administración Tributaria elaborará estándares de rendi
miento tributaria, para lo cual podrá tomar como antecedentes, entre otros, los
resultados del análisis comparativo de las declaraciones juradas de tributos proce
sadas. las fiscalizaciones realizadas de contribuyentes seleciconados de similares
características y magnitud de ingresos, la información técnica obtenida y otros
antecedentes, respecto de contribuyente que realicen las mismas o análogas
actividades.
Cada uno de los contribuyentes que deseen someterse a este procedimiento de
determinación prvisto en este artículo, deberá firm ar con carácter singular con la
220
Administración Tributaria un convenio, el cual contendrá los derechos y obliga
ciones de carácter general previsto en el convenio suscrito con la agrupación, aso
ciación o gremio correspondiente.
P arágrafo U nico: Los citados convenios en ningún caso im pedirán o lim itarán
las am plias facultades de recaudación, control, revisión, fiscalización, atribuidas a
la Administración Tributaria, ni la facultad y el deber que tiene ésta y lo sujetos
pasivos de determ inar la obligación tributaria sobre la base cierta en su exacta
cuantía, de acuerdo con la correcta aplicación de las leyes tributarias. Si la determi
nación posterior de la obligación tributaria, por parte de la Administración resul
tare mayor que la determinación sobre base presuntiva del convenio tributario, los
contribuyentes tendrán que pagar el tributo con valor actualizado, desde el día del
vencimiento del plazo general en que debió efectuarse la determinación sobre base
cierta, por cada uno de los ejercicios fiscales.
Las obligaciones fiscales que asum an los contribuyentes en tales convenios tri
butarios tendrán carácter personal y no generan solidaridad entre quienes los
hayan firmado como representantes de las agrupaciones, asociaciones o gremios.
A rtículo 125.- En los casos que la determinación de la obligación tributaria,
efectuada a requerimiento de la Administración Tributaria, con posterioridad a la
celebración de un convenio tributario, excediera en un cuarenta por ciento (40%) el
monto de la obligación tributaria correspondiente, determinada en el referido con
venio, la Administración Tributaria deberá sancionar al contribuyente con una
multa equivalente a la m itad de la diferencia del tributo determinado, sin perjuicio
de la responsabilidad penal.
P arágrafo U nico: No procederá la aplicación de esta sanción si el contribuyente
presenta la declaración jurada, determina y paga la diferencia del impuesto, con
inclusión de la actualización monetaria, sin que haya mediado para ello requeri
miento previo de la Adm inistración Tributaria.
C A PITU LO III
D eberes form ales de los
contribuyentes, responsables y terceros
221
d) Solicitar a la autoridad que corresponde permisos previos o de habilitación de
locales; y
e) Presentar, dentro del plazo fijado, las declaraciones que correspondan.
2.- Em itir los documentos exigidos por las leyes tributarias especiales, cumpliendo
con los requisitos y formalidades en ellas requeridos;
3.- Exhibir y conservar en forma ordenada, mientras el tributo no esté prescrito, los
libros de comercio, los libros y registros especiales, los documentos y anteceden
tes de las operaciones o situaciones que constituyan hechos gravados;
4.- Facilitar a los funcionarios fiscales autorizados las inspecciones o verificacio
nes en cualquier lugar, establecimientos comerciales o industriales, oficinas,
despósitos, buques, aeronaves y otros medios de transporte sin perjuicio de lo
establecido en el artículo 112 de este Código.
5.- Exhibir en las oficinas o ante los funcionarios autorizados, las declaraciones,
informes, documentos, comprobantes de legítima procedencia de mercancías,
relacionadas con hechos generadores de las obligaciones o aclaraciones que les
fueren solicitadas;
6.- Com unicar cualquier cambio en la situación que pueda dar lugar a la alteración
de su responsabilidad tributaria, especialmente cuando se trate del inicio o tér
m ino de las actividades del contribuyente.
7.- Comparecer a las oficinas fiscales cuando su presencia sea requerida; y
8.- D ar cumplimiento a las resoluciones, órdenes, providencias y demás decisiones
dictadas por los órganos y autoridades tributarias, debidamente notificadas.
A rtículo 127,- Los deberes formales deben ser cumplidos.
1.- En el caso de personas naturales, por sí mismas o por representantes legales
o mandatarios.
2.- En el caso de personas jurídicas, por sus representantes legales o conven
cionales.
3.- En el caso de las entidades previstas en el artículo 22, num eral 3, por la persona
que administre los bienes y en su defecto por cualquiera de los integrantes
de la entidad.
4.- En el caso de sociedades conyugales, núcleos familiares, sucesiones y fideicomi
sos, por sus representantes, administradores, albaceas, fiduciarios o personas
que designen los componentens del grupo en su defecto por cualquiera de
los interesados.
A rtículo 128.- Las declaraciones o manifestaciones que se formulen se presu
men fiel reflejo de la verdad y comprometen la responsabilidad de quienes las
suscriban, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 82. Igual responsabilidad soli
daria tendrán los profesionales que en el ejercicio independiente de sus profesio
nes, em itan dictámenes técnicos o científicos en contradicción a las leyes, normas o
principios que regulan el ejercicio de su profesión o ciencia.
Dichas declaraciones y manifestaciones se tendrán como definitivas aún
cuando podrán ser modificadas en cualquier tiempo, sin perjuicio de las facultades
222
de verificación de la Administración Tributaria y de la aplicación de las sanciones
que correspondan, si tal modificación ha sido hecha a raíz de denuncias, observa
ción o inspección de la autoridad.
C A PITU LO IV
Tram itación
Sección P rim era
C om parecencia
Sección Segunda
N otificaciones
223
4 - Por aviso, cuando no haya podido determinarse el domicilio del contribuyente
o responsable, conforme a lo previsto en este Código o cuando fuere imposible
efectuar notificación personal, por correspondencia o porconstancia escrita. La
notificación por aviso sé hará mediante publicación que contendrá un resumen
del acto administrativo correspondiente. Dicha publicación deberá efectuarse
por una sola vez en uno de los periódicos de mayor circulación de la capital de
la República o de la ciudad sede de la Administración Tributaria que haya em i
tido el acto. Deberá igualmente fijarse el referido aviso en el domicilio del
contribuyente o responsable si fuere conocido, o a falta de tal conocimiento en
el último domicilio, de lo cual se dejará constancia en el expediente.
A rtículo 134.- Las notificaciones se practicarán en día y hora hábiles. Si fueren
efectuadas en día inhábil, se entenderán realizadas el primer día hábil
siguiente.
C uando la notificación no sea practicada personalmente, sólo surtirá efectos
después del décimo día hábil siguiente de verificada.
A rtículo 135.- El incumplimiento de los trámites legales en la realización de las
notificaciones tendrá como consecuencia el que las mismas no surtan efecto, sino a
partir del momento en que se hubiesen realizado debidamente, o en su caso, desde
la oportunidad en que el interesado se deba tener por notificado personalmente en
forma tácita según lo previsto en el aparte del numeral 1 del artículo 133 de
este Código.
A rtículo 136.- El gerente, director o adm inistrador de sociedades civiles o mer
cantiles, o el presidente de las asociaciones, corporaciones o fundaciones, se enten
derán facultados para ser notificados a nombre de esas entidades, no obstante
cualquier limitación establecida en los estatutos o actas constitutivas de las referi
das entidades.
Las notificaciones a los entes sin personalidad jurídica se practicarán en las per
sonas indicadas en los numerales 3 y 4 del artículo 127 de este Código.
Sección Tercera
Prueba
224
dejar constancia de su disconformidad, la que será considerada al sustanciarse el
recurso que corresponda.
A rtículo 141.- La autoridad administrativa impulsará de oficio el procedi
miento y podrá acordar la práctica de las pruebas que estime necesarias.
Sección C u arta
D eterm inación p o r la A dm inistración
Tributaria y aplicación de sanciones
225
secreto de las actuaciones durante un plazo que no podrá exceder de quince (15)
dias hábiles, transcurrido el cual regirá lo dispuesto en el artículo 138 de este
Código y comenzará a correr el plazo de veinticinco (25) días hábiles para formular
descargos, previstos en el artículo 146.
A rtículo 149.- El Sumario culm inará con una resolución en la que se determi
nará si procediere o no la obligación tributaria, se consignará en forma circunstan
ciada la infracción o delito que se imputa, se señalará la sanción pecuniaria que
corresponda y se intim arán los pagos que fueren procedentes. La resolución
deberá contener las siguientes especificaciones:
1.- Lugar y fecha de emisión;
2.- Identificación del contribuyente o responsable y su domicilio;
3.- Indicación del tributo que corresponda y, si fuere el caso, el período fiscal
correspondiente;
4.- Apreciación de las pruebas y de las defensa alegadas;
5.- Fundam entos de la decisión;
6.- Elemenos aplicados en caso de determinación sobre base presuntiva;
7.- Discriminación de los montos exigióles por tributos, actualización monetaria,
recargos, intereses y sanciones que correspondan, según los casos; y
8.- Firma del funcionario autorizado
La ausencia de cualesquiera de estos requerimientos vicia de nulidad al
acto.
Paragráfo Primero: El levantamiento previo del Acta previsto en el artículo 144
de este Código, podrá omitirse en los casos de imposición de sanciones por
incumplimiento de deberes formales, infracciones por parte de los agentes de
retención y percepción, que no constituya presunción de delito, determinación de
oficio sobre base cierta, cuando tal determinación se haga exclusivamente con fun
damento en los datos de las declaraciones aportadas por los contribuyentes o
cuando se trate de simples errores de cálculo que den lugar a una diferencia de tri
buto. En este último caso la Administración Tributaria notificará la sanción res
pectiva o la diferencia de tributo a favor del Fisco, con su actualización monetaria,
liquidación de intereses y se aplicará multa equivalente al diez por ciento (10%) del
tributo omitido. El total liquidado deberá cancelarse dentro de los diez (10) días
hábiles de su notificación. La falta de pago dentro de este plazo dará lugar al inicio
del juicio ejecutivo de cobro.
Parágrafo Segundo: En los casos que el contribuyente o responsable admite en
forma expresa el contenido del Acta, no se abriará el Sumario. En este caso la
A dm inistrarán emitirá inmediatamente la resolución correspondiente.
A rtículo 150.- Si la resolución a que se refiere el artículo precedente no aplica la
sanción y se'iibiita sólo a determ inar la obligación tributaria, se entenderá que la
administración Tributaria la consideró improcedente.
226
A rtículo 151.- La Administración dispondrá de un plazo máximo de un (1) año.
contado a partir del vencimiento del lapso para presentar el escrito de decargos,
para dictar la resolución culm inatoria del Sumario.
Si la Administración no notifica válidamente la resolución en el lapso previsto
para decidir, quedará concluido el Sumario y el Acta invalidada y sin efecto legal
alguno, al igual que los actos cumplidos en el Sumario.
Los elementos probatorios acumulados en el Sumario así concluido podrán ser
apreciados en otro, siempre que así se haga constar en el acta que inicia el nuevo
sumario y sin perjuicio del derecho del interesado a oponer la prescripción y las
demás excepciones que considere procedentes.
A rtículo 152.- El afectado podrá interponer, en contra de la resolución a que se
refiere el artículo 149, los recursos administrativos y jurisdiccionales que este
Código consagra.
C A PITU LO V
C ertificaciones de solvencia
227
C A PITU LO VI
Consultas
C A PITU LO V II
Revisión de ofício
228
C A PITU LO VIII
Recurso Jerárquico
229
A rtículo 172.- Interpuesto el Recurso Jerárquico, la oficina de la cual emanó el
acto, si no fuere la máxima autoridad jerárquica, podrá revocarlo o modificarlo de
oficio en caso de que compruebe errores en los cálculos u otros errores materiales,
dentro de los primeros quince (15) días del lapso que para decidir el Recurso señala
el artículo 170. La revocación total produce el término del procedimiento. En caso
de modificación de oficio, el Recurso continuará su tramitación por la parte
no modificada.
A rtículo 173.- La interposición del recurso suspende la ejecución del acto
recurrido. Cuando en el Recurso sólo se impugne parcialmente el acto, será exi
gióle el pago de la porción no objetada, en el término de Ley.
Queda a salvo la utilización de las medidas cautelares previstas en este
Código.
C A PITU LO IX
R ecurso de R evisión
C A PITU LO X
R ep etició n de Pago
230
máxima autoridad jerárquica. La atribución podrá ser delegada en la Unidad
específica bajo su dependencia.
A rtículo 179.- Para la procedencia de la reclamación, no es necesario haber
pagado bajo protesta.
A rtículo 180.- La máxima autoridad jerárquica o la autoridad a quien corres
ponda resolver, en su caso, deberá decidir sobre la reclamación dentro de un plazo
que no exceda de dos (2) meses, contado a partir de la fecha en que haya sido reci
bido. Si ella no es resuelta en el mencionado plazo, el contribuyente o responsable
podrá optar en cualquier momento y a su solo criterio, por esperar la decisión o
por considerar que el transcurso del plazo aludido sin haber recibido contestación
es equivalente a denegatoria de la misma.
Regirá en materia de pruebas y del lapso respectivo, lo dispueto en la Sección
Tercera del Capítulo IV de este Título.
A rtículo 181.- Si la decisión es favorable,, los créditos reconocidos serán com
pensados, de oficio o a petición de parte, con deudas tributarias ya determinados ,
de acuerdo con el artículo 46 de este Código.
A rtículo 182.- Vencido el lapso previsto sin que se haya resuelto la reclamación,
o cuando la decisión fuere parcial o totalmente desfavorable, el reclamante queda
facultado para interponer el Recurso Contencioso Tributario, sujetándose a lo dis
puesto en el Capítulo I del Título V de este Código.
El Recurso Contencioso podrá interponerse en cualquier tiempo, siempre que
no se haya cumplido la prescripción. La reclamación adm inistración interrumpe
la prescripción, la cual se m antendrá en suspenso durante el lapso establecido en el
artículo 180.
A rtículo 183.- C uando la decisión sea favorable al contribuyente o responsable,
en la vía administrativa o en la contenciosa, ella ordenará el reintegro a que haya
lugar junto con los intereses devengados por la cantidad pagada indebidamente,
calculados de acuerdo con los artículo 59 y 60 de este Código hasta la fecha
del reintegro.
A rtículo 184.- En todo caso en que se formule reclamación de repetición o rein
tegro, ya sea a título de incentivos, franquicias, subsidios, o por otras causas, ella se
someteráa las normas establecidas en el presente Capítulo.
TITU L O V
P rocedim ientos C ontenciosos
CA PITU LO I
D el R ecurso C ontencioso Tributario
231
2.- Contra los mismos actos a que se refiere el numeral anterior, cuando habiendo
mediado Recurso Jerárquico éste hubiere sido denegado tácitamente conforme
al artículo 171 de este Código.
3.- Contra las resoluciones en las cuales se deniegue total o paricalmente el
Recurso Jerárquico, en los casos de actos de efectos particulares.
P arágrafo U nico.- el Recurso Contencioso Tributario podrá también ejercerse
subsidiariamente al Recurso Jerárquico, en el mismo escrito, para el caso de que
hubiese expresa denegación total o parcial, o denegación tácita, de dicho
Recurso Jerárquico.
A rtículo 186.- El Recurso debe interponerse mediante escrito en el cual se
expresarán las razones en que se funda. Al escrito deberá acompañarse el docu
mento donde aparezca el acto recurrido, o en su defecto, éste deberá identificarse
suficientemente en el texto de dicho escrito.
El error en la calificación del Recurso por parte del recurrente no será obstáculo
para su tramitación, siempre que del escrito se deduzca su verdadero carácter.
A rtículo 187.- El lapso para interponer el Recurso Contencioso Tributario será
de veinticinco (25) días hábiles, contados a partir de la notificación del acto que se
impugna o del vencimiento del lapso previsto para decidir el Recurso Jerárquico
en caso de denegación tácita de éste o de la notificación de la resolución que deci
dió expresamente el m encionado Recurso.
A rtículo 188.- El Recurso podrá interponerse directamente ante el Tribunal
competente, o a través de la máxima autoridad jerárquica de la Administración
Tributaria respectiva, o de cualquiera otra oficina de la Administración correspon
diente al tributo de que se trate, o por intermedio de un Juez del domicilio
fiscal del recurrente.
Cuando el Recurso no hubiere sido interpuesto ante el Tribunal competente, la
oficina o Juez receptor del Recurso deberá remitirlo a aquél dentro de los cinco (5)
días hábiles siguientes, junto con el respectivo expediente administrativo en el pri
mer caso. El recurrente podrá solicitar del Tribunal competente que reclame a la
oficina o juez receptor el envió del Recurso interpuesto.
A rtículo 189.- La interposición del recurso suspende la ejecución del acto
recurrido. Queda a salvo la utilización de las medidas cautelares previstas en este
Código, las cuales podrán decretarse por todo el tiempo que dure el proceso, sin
perjuicio de que sean sustituidas conforme al aparte único del artiículo 214.
A rtículo 190.- Cuando el Recurso hubiese sido interpuesto directamente ante el
Tribunal competente, el recurrente estará a derecho desde la interposición. En los
otros casos el recurrente estará a derecho después de transcurridos veinte (20) días
continuos contados a partir de la interposición del recurso, cuando éste hubiere lle
gado al Tribunal competente dentro de dicho lapso. Si el expediente del Recurso
llegase al Tribunal después de vencido este lapso, deberá notificarse al recurrente
para ponerle a derecho.
A rtículo 191. - Cuando el Recurso no hubiese sido interpuesto por intermedio
de la Administración Tributaria, el Tribunal notificará a ésta y solicitará el respec-
livo expediente administrativo.
232
A rtículo 192.- Recibido el Recurso y una vez que la Administración Tributaria y
el recurrente estén a derecho, el Tribunal, dentro de los diez (10) días continuos
siguientes, lo admitirá o declarará inadmisible.
Son causales de inadm isibilidad del Recurso:
a) Caducidad del plazo para ejercer el Recurso;
b) Falta de cualidad o interés del recurrente; y
c) Ilegitimidad de la persona que se presente como apoderado o representante del
recurrente, por no tener la capacidad necesaria para comparecer en juicio o por
no tener la representación que se atribuye o porque el poder no esté otorgado en
forma legal o sea insuficiente.
Esta decisión será apelable dentro de los diez (10) días continuos.
La apelación será oída en ambos efectos y deberá ser decidida en el término de
treinta (30) días continuos.
A rtículo 193.- Dentro de los tres (3) días siguientes a la fecha del auto de adm i
sión del Recurso o de la devolución del expediente del Tribunal de Alzada que lo
admitió, el Tribunal declarará la causa abierta a pruebas con un término de diez
(10) días de despacho para promoverlas y veinte (20) para evacuarlas. Vencido el
lapso probatorio en el segundo día de despacho, se fijará la fecha para el acto de
informes, el cual deberá producirse dentro de los quince días de despacho siguien
tes. Si el recurrente y el representante del Fisco solicitaren que se decida la causa
como de mero derecho, o con los elementos probatorios que cursen en el expe
diente, el juez fijará la oportunidad para el acto de informes dentro del mismo
plazo señalado.
Serán admisibles todos los medios de prueba, con excepción del juram ento y de
la confesión de empleados públicos, cuando ella implique prueba confesional de
la Administración.
Los Tribunales Superiores de lo Contencioso Tributario podrán dar comisión
para la práctica de cualesquiera diligencias de sustanciación o de ejecución a los
que sean inferiores, aunque residan en el mismo lugar, para cuyo efecto no serán
aplicables las excepciones establecidas en el aparte único del artículo 23 del
Código de Procedimiento Civil.
A rtículo 194.- Vencido el plazo para presentar los informes y antes de dictar
sentencia el juez podrá dictar auto para mejor proveer, cuyo plazo no debe exceder
de quince (15) días de despacho. Una vez que el Tribunal diga Vistos después del
auto de informes o de cumplido el acto para mejor proveer, el Tribunal dictará sen
tencia dentro de los sesenta (60) días de despacho.
A rtículo 195.- De las sentencias definitivas dictadas por el Tribunal de Primera
Instancia o de las interlocutorías que causen gravamen, irreparable por la defini
tiva, podrá apelarse dentro del término de ocho (8) días hábiles, contados a partir
de la publicación de la sentencia y se seguirá el procedimiento establecido en el
Código de Procedimiento Civil.
Cuando se trate de la determinación de tributos o de la aplicación de sanciones
pecuniarias, este Recurso procederá sólo cuando la cuantía de la causa exceda de
233
cien unidades tributarias (100 U.T.) para las personas naturales y de quinientas
unidades tributarias (500 U.T.) para las jurídicas.
Parágrafo U nico.- El lapso para apelar por parte del Procurador General de la
República, se contará a partir del vencimiento del plazo de ocho (8) días
hábiles.
A rtículo 196.- El procedimiento a seguir en la segunda instancia, será el previsto
en la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia.
CA PITU LO II
Juicio Ejecutivo
A rtículo 197.- Cuando los créditos a favor del Fisco Nacional por concepto de
tributos, sanciones, intereses o recargos, no hayan sido pagados al ser determ ina
dos y exigibles, se dem andarán judicialm ente siguiéndose el procedimiento pre
visto en este Capítulo.
A tal efecto, constituirán título ejecutivo los documentos que evidencien los cré
ditos antes mencionados, los cuales al ser presentados enjuicio aparejan embargo
de bienes.
A rtículo 198.- Para que los documentos a que se refiere el artículo anterior cons
tituyan título ejecutivo, deberán reunir los siguientes requisitos.
1.- Expresión del lugar, fecha de la emisión y plazo o fecha para el pago.
2.- Identificación del deudor y su domicilio tributario.
3.- Indicación precisa del concepto y monto del crédito con especificación, en su
caso, del tributo y ejercicio que corresponda, tasa y período* del interés.
4.- Expresión del nombre y firma del funcionario que emitió el documento.
A rtículo 199.- El procedimiento se iniciará mediante escrito en el cual se expre
sará la identificación del representante del Fisco, la identificación del demandado,
el carácter con que se le demanda, el objeto de la dem anda y las razones en que ésta
se funda.
Con el escrito dem anda se presentará documento que reúna los requisitos del
artículo anterior.
A rtículo 200.- En la misma dem anda podrá el representante del Fisco solicitar y
el Tribunal así lo acordará, el embargo de bienes pertenecientes al deudor en canti
dad que no exceda del doble del monto de la ejecución más una cantidad suficiente
estimada prudencialmente por el Tribunal para responder del pago de inte
reses y costas.
En caso de que los bienes del deudor sean de tal naturaleza que no pudieren
hacerse dichas evaluaciones, se embargará cualquiera de ellos, aún cuando su
valor exceda de la cantidad de que trata este artículo.
Si el embargo se realiza sobre dinero efectivo, se lim itará al monto de la
dem anda más la estimación de intereses y costas.
234
A falta de bienes, se procederá al embargo de sueldos o pensiones de que disfrute
el deudor dentro de los límites permitidos por la ley.
A rtículo 201.- Ordenado el embargo, el Juez designará como depositario de los
bienes al Fisco Nacional, cuando el representante de éste lo solicitare.
A rtículo 202.- Cuando un tercero pretenda ser preferido al dem andante, o que
son suyos los bienes embargados, propondrá dem anda ante el Juez de la causa en
primera instancia, de la cual se pasará copia a las partes y la controversia se sustan
ciará según su naturaleza y cuantía, de conformidad con lo dispuesto en el Código
de Procedimiento Civil en materia de tercería.
A rtículo 203.- En la misma audiencia de admisión de la demanda, se acordará
la intim ación del deudor para que pague o compruebe haber pagado, apercibido
de ejecución, en el lapso de cinco (5) días de despacho contados a partir de su
intimación.
A rtículo 204.- El deudor, en el mismo lapso concedido para pagar o comprobr
haber pagado, podrá hacer oposición al pago que se le haya intim ado sólo por los
motivos siguientes:
1.- El pago del crédito fiscal que se le haya intimado, a cuyo efecto consignará con
su escrito de oposición el documento que lo compruebe;
2.- La pendencia de un Recurso Administrativo o Contencioso cuando aquél se
relacione con la procedencia o monto del crédito fiscal cuya ejecución se solici
ta; y
3.- La extinción del crédito fiscal dem andado conforme a los modos de extinción
previsto en este Código.
El juicio las excepciones opuestas seguirá por los trámites del ordinario previsto
en el Código de Procedimiento Civil, sin impedir ni suspender el remate de los bie
nes embargados.
A rtículo 205.- Si en la sexta audiencia después de la intimación, el deudor no
hubiere acreditado el pago, se ordenará el remate de los bienes embargados, el cual
se seguirá por las reglas del Código de Procedimiento Civil, salvo las norm as espe
ciales que se señalen a continuación.
A rtículo 206.- El Tribunal procederá a nom brar un solo perito avaluador a
objeto de que efectúe el justiprecio de los bienes embargados, quien deberá presen
tar sus conclusiones por escrito en un plazo que fijará el Tribunal y que no será
mayor de quince (15) días contados a partir de la fecha de su aceptación.
Cualquiera de las partes puede im pugnar el avalúo en cuyo caso se procederá a
la designación de peritos conforme a las reglas del Código de Procedimiento
Civil.
235
Dicho cartel deberá contener;
1.- Identificación del ejecutante y del ejecutado.
2.- Naturaleza e identificación de los bienes objeto del remate.
3.- Certificación de gravámenes, cuando se trate de bienes inmuebles.
4.- El justiprecio de los bienes.
5.- Base mínima para la aceptación de posturas, la cual no podrá ser inferior a la
mitad del justiprecio tratándose de bienes inmuebles.
6.- Lugar, día y hora en que haya de practicarse el remate.
Copia de dicho cartel deberá fijarse a las puertas del Tribunal.
A rtículo 208.- Cum plidas las formalidades establecidas anteriormente, se pro
cederá en el día, lugar y hora señalados, a la venta de los bienes en pública subasta,
por el Juez u otro funcionario judicial competente.
A rtículo 209.- Si no quedase cubierto el crédito fiscal y sus accesorios, el repre
sentante del Fisco podrá pedir al Tribunal que decrete los embargos complemen
tarios hasta cubrir la totalidad de los mismos.
A rtículo 210.- En cualquier estado del juicio en que el dem andado presente
instrumento público que excluya la acción, se suspenderá la ejecución respecto de
los bienes que no se hayan rematado.
C A PITU LO III
M edidas Cautelares
A rtículo 211.- Cuando exista riesgo para la percepción de los créditos por tribu
tos, intereses o recargos, determinados o no, no exigibles por causa de plazo pen
diente o por haberse interpuesto algún recurso, la Administración Tributaria
podrá pedir al Tribunal competente para conocer del Recurso Contencioso Tribu
tario que decrete medidas cautelares suficientes, las cuales podrán ser:
1.- Embargo preventivo de bienes muebles;
2.- Secuestro o retención de bienes muebles;
3.- Prohibición de enajenar o gravar bienes inmuebles.
Las medidas procederán tam bién en los casos de multas, cuando éstas hubieren
sido confirmadas mediante resolución dictada en el Recurso Jerárquico o en la
sentencia de prim era instancia del Recurso Contencioso Tributario.
A rtículo 212.- El Tribunal, con vista al documento del que conste la existencia
del Crédito, acordará la medida o medidas solicitadas que creyere pertinentes, gra
duadas en proporción al riesgo, cuantía y demás circunstancias del caso.
El riesgo deberá ser fundam entado por la Administración Tributaria v justifi
cado sumariamente ante el Tribunal.
236
Artículo 213.- El Juez decretará la medida el mismo día, o a más tardar el día
hábil siguiente, sin conocimiento del deudor. En el mismo acto se fijará el plazo de
duración de la medida que no podrá exceder de noventa (90) días continuos
prorrogables por un térm ino igual, a solicitud de la Administración Tributaria, sin
perjuicio de lo dispuesto en el artículo 189.
A rtículo 214,- Para decretar las medidas cuatelares no se exigirá caución. No
obstante, el fisco será responsable de sus resultados.
Las medidas decretadas podrán ser sustituidas, a solicitud del interesado,por
garantías que a juicio del Tribunal sean suficientes.
C A PITU LO IV
Acción de Amparo
C A PITU LO V
Disposiciones Generales
237
Cuando el asunto no tenga una cuantía determinada, el Tribunal fijará pruden
cialmente las costas.
El Tribunal podrá eximir del pago de las costas, cuando a su juicio la parte perdi
dosa haya tenido motivos racionales para litigar, en cuyo caso se hará declaración
expresa de ello en la sentencia.
Los intereses son independientes de las cosas, pero ellos no correrán por el
tiempo durante el cual esté paralizado el juicio.
A rtículo 219.- En los procedimientos judiciales consagrados en este Título, el
fisco podrá desistir de cualquier acción o Recurso o convenir en ellos, previa la
instrucción del Ejecutivo Nacional.
A rtículo 220.- Son competentes para conocer en Primera instancia de los proce
dimientos establecidos en este Código, los Tribunales Superiores de lo contencioso
Tributario, los cuales los sustanciarán y decidirán con arreglo a las normas de este
Código, inclusive los que en materia tributaria se originen en reparos de la
Contraloría General de la República.
De las decisiones dictadas por dichos Tribunales podrá apelarse dentro de
los términos previstos en este Código, para ante la Corte Suprema de Jus
ticia.
Parágrafo P rim ero: Se exceptúan de esta disposición los procedimientos relati
vos a infracciones sancionadas con penas privativas de la libertad, cuyo conoci
miento corresponde a la jurisdicción penal ordinaria.
P arágrafo Segundo: El conocimiento del juicio ejecutivo previsto en el Capí
tulo II de este Título podrá ser atribuido a la jurisdicción civil ordinaria.
A rtículo 221.- La jurisdicción y competencia de los Tribunales Superiores de lo
Contencioso Tributario se ejercerán en forma excluyente de cualquier otro fuero,
por lo que no podrá atribuirse la competencia a otra jurisdicción ni a otros Tribu
nales de distinta naturaleza.
Los Tribunales Superiores de lo Contencioso Tributario serán unipersonales y
cada uno de ellos tendrá competencia en los procedimientos relativos a todos los
tributos regidos por este Código.
La creación de estos Tribunales, la fijación de su circunscripción y la designa
ción de los respectivos Jueces titulares, suplentes y demás funcionarios y emplea
dos, y en general todo lo relativo a su organización y funcionamiento, se regirá por
las pertinentes disposiciones de la Ley Orgánica del Poder Judicial y de la Ley de
Carrera Judicial; no obstante para ser designado Juez Superior de lo Contencioso
Tributario, Suplente o Conjuez, se requerirá especialización en Derecho Tribu
tario, la cual se acreditará con título de post-grado en Decreto Tributario o Finan
ciero, expedido por una Universidad legalmente autorizada y la comprobacción de
cinco (5) años, cuando menos, de ejercicio profesional en la especialidad, bien sea
libremente o al servicio de la Administración Tributaria Nacional, Estadal o
Municipal, o con diez (10) años de ejercicio profesional en la especialidad o al ser
vicio de la dicha Administración, o por haber ocupado anteriormente el cargo de
juez de lo contencioso tributario.
238
A rtículo 222.- Serán competentes para la ejecución de las sentencias dictadas
en el Recurso Contencioso Tributario, los tribunales de la jurisdicción ordinarias
conforme al Código de Procedimiento Civil.
En ningún caso podrá oponerse la excepción de ilegalidad.
A rtículo 223.- En lo previsto en este Título, y en cuanto sea aplicable, regirán
supletoriamente las disposiciones del Código de Procedimiento Civil.
T IT U L O VI
Disposiciones transitorias y fínales
C A PITU LO I
Disposiciones transitorias
239
A rtículo 227 El Ejecutivo Nacional adoptará todas las medidas y establecerá
las normas reglamentarias de ejecución que sean necesarias para la aplicación de
lo dispuesto en los artículos 225 y 226 de este Código. Para ello efecturá las adecua
ciones correspondientes a la ejecución presupuestaria que se requiera en el ejerci
cio en curso.
C A PITU LO II
Disposiciones Finales
A rtículo 228 No son aplicables a la materia tributaria regida por este Código
los artículos siguientes de la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional: 4o, 5o,
7o, 10,18,45,46,49,55,56,58,69,79 y 90; Título X, artículos 272 al 303; Título XI, ar
tículos 304 al 316 y Título X3I, artículos 317 al 426, y cualesquiera otras disposicio
nes de naturaleza tributaria contenidas en dicha Ley.
Asimismo, tampoco son aplicables las disposiciones establecidas por otras ñor
mas leglaes, en particular, que traten sobre aspectos de ejecución presupuestaria y
de política y administración de personal, que colidan con las establecidas en este
Código. Igualmente, no será aplicable a la materia tributaria estadal y municipal lo
dispuesto en el artículo 181 de la Ley Orgánica de la Corte Suprema de
Justicia.
P arágrafo P rim ero: Los procedimientos relativos a tributos municipales, que
estuvieren pendientes para la fecha de entrada en 'agencia de este Código en los
Tribunales de lo Contencioso Administrativo, en primera o segunda instancia,
continuarán en dicha jurisdicción hasta su definitiva conclusión, conforme al pro
cedimiento previsto en la Ley Orgánica de la Corte Suprema de Justicia.
P arágrafo Segundo: Los juicios sobre materia de reparos aduaneros que estu
vieren pendientes ante la Corte Suprema de Justicia, continuarán en dicha juris
dicción hasta su defmtiva conclusión. Seguirán conociendo de la materia de
delitos aduaneros los Juzgados Nacionales de Hacienda.
A rtículo 2 2 9 A los efectos tributarios se crea la unidad tributaria que se fija en
el monto de un mil bolívares (Bs. 1.000,00). Esta cantidad se reajustará a comienzos
de cada año por resolución de la Administración Tributaria, previa opinión
favorable de las Comisiones Permanentes de Finanzas del Senado y de la Cám ara
de Diputados del Congreso de la República, sobre la base de la variación produ
cida en el índice de Precios al Consum idor (PC) en el área m etropolitana de Cara
cas, del año inmediatamente anterior, que publicará el Banco Central de
Venezuela antes del día 15 de enero de cada año.
En consecuencia, se convierten en unidades tributarias o fracciones de las mis
mas, los montos establecidos en las diferentes leyes y reglamentos tributarios, con
inclusión de este Código.
A rtículo 230 .- Quedan derogadas todas las disposiciones de otras leyes sobre
las materias que regula el presente Código, las cuales estarán regidas únicamente
por sus normas y por las leyes a las que este Código remite. Queda a salvo lo dis
puesto en el artículo 228 de este Código.
240
A rticulo 231.- Este Derecho de Reforma Parcial del Código Orgánico Tributario
entrará en vigencia el Io de Julio de 1994.
Dado, firmado y sellado, en Caracas, a los veinticinco días del mes de mayo de mil noven-
cientos noventa y cuatro. Año 184° de la Independencia y 135° de la Federación.
INDICE
Página
COMENTARIOS AL CODIGO TRIBUTARIO 1994
Por: José Andrés Octavio.......................................................... 7
LA OBLIGACION TRIBUTARIA
Por: Leonardo Palacios Márquez............................................ 31
LA ADMINISTRACION TRIBUTARIA
Por: Evelyn Marrero Ortiz....................................................... 73
LA INFRACCION TRIBUTARIA
Por: Aurora Moreno de Rivas................................................. 93
PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS
Por: César J. Hernández B.................................................. 126
DETERMINACION DE LA OBLIGACION TRIBUTARIA
Por: Use van der Velde Hedderich...................................... 139
MEDIDAS CAUTELARES
Por: Ruth Noemí Rojas R........................................................ 171
CODIGO ORGANICO TRIBUTARIO.................................. 195