TRABAJO PRÁCTICO N°3 - GRUPAL
PROCESOS CIVILES Y COMERCIALES
CAT - B - DER358 - EDH - CO / 253903-2
Respuestas
1- El sistema procesal civil tiene por fin que, mediante el enfrentamiento de las partes, lo que
determina su forma adversarial, el juez forme su convicción y así determine la solución al conflicto
humano, de acuerdo a las previsiones legales vigentes.
La etapa decisoria es la última etapa esencial del proceso, en la cual se dicta la sentencia
definitiva. Inicia con el llamado de autos para que el juez dicte dentro de un plazo determinado
sentencia, además este adjudica la solución al conflicto en resolución fundada (artículos 506 y
121, inc. 3, del CPCC de Córdoba).
El decreto en el que se ordena el llamamiento de autos para definitiva, marca un momento muy
importante en el proceso ya que con el mismo se inicia apertura de la etapa decisoria. El Juez le
hace saber a las partes que, desde ese instante, estudiará los autos para resolver.
La importancia procesal del decreto de autos para definitiva radica principalmente en que, por un
lado, cesa la carga procesal de las partes de concurrir a la sede del Tribunal los días martes y
viernes para notificarse de las resoluciones puestas a la oficina, y por otro lado, comienza lo que
se denomina, plazo fatal, para que el juez que interviene en la causa dicte la resolución sobre el
fondo de la cuestión planteada en el litigio.
Cabe mencionar que, antes del dictado de la sentencia, el juzgador podría ordenar medidas para
mejor proveer. Ellas son providencias probatorias que, limitadamente, puede disponer el tribunal
de conformidad con las condiciones y los requisitos establecidos por la ley procesal.
La sentencia: Es un acto estrictamente formal (de características documentales). En ella, el juez
fija lo fáctico y lo subsume en el derecho positivo vigente, decide en forma definitiva sobre las
pretensiones de las partes y le pone fin al juicio. Dicha decisión final debe responder al principio
de congruencia y deberá contener una decisión expresa sobre cada uno de los puntos sometidos
al juez explicados claramente, todo ello, en virtud de los artículos 327, 328 del CPCC de Córdoba
y del artículo 330 del CPCCN inciso 4°, al igual que el artículo 329 del CPCC de Córdoba, que se
refiere a la estructura de la resolución, a su vez, la Constitución de la provincia exige que toda
resolución judicial contenga la correspondiente fundamentación lógica y legal, según lo expuesto
en su artículo 155.
En el juicio ejecutivo se demanda con base en un título que goza de una presunción de
autenticidad sobre el crédito que contiene (este instrumento resulta indispensable en relación con
la existencia del proceso de ejecución). El juez deberá resolver si llevar adelante la ejecución o no
hacer lugar a ella (artículo 556 del CPCC de Córdoba), en principio, la sentencia firme solo
produce el efecto de cosa juzgada formal, es decir, que quedará, tanto para el actor como para el
ejecutado el derecho de promover el juicio declarativo que corresponda sin que puedan volver a
discutirse las defensas sobre las que ya recayó el pronunciamiento, salvo que se funden en
pruebas que no se pudieron ofrecer en el ejecutivo, según el art. 557 del CPCC de Córdoba.
2- La palabra congruencia, proviene del latín congruens, congruentis esto significa ser coherente
con otra cosa y que está de acuerdo con o ajustado a ella.
El principio de congruencia opera como marco regulador y delimitador de todo proceso. Establece
que las partes son las únicas que pueden introducir en un juicio las pretensiones, defensas,
pruebas, y cuestiones a debatir durante la tramitación del mismo.
El principio de congruencia se encuentra regulado en el artículo 330 del CPCC de Córdoba, figura
como la garantía de defensa en juicio (art. 18 de la Constitución de la Nación Argentina), procura
que exista correlación entre la pretensión deducida, su oposición y lo que el/la magistrado/a debe
decidir en la sentencia. El principio exige una rigurosa adecuación de la sentencia con los sujetos,
el objeto y la causa que individualizan a la pretensión y a la oposición. La plataforma fáctica del
litigio es fijada por las partes, ese ámbito no puede ser invadido por el/la juez/a. En primer lugar,
sobre el punto y en cuanto a los sujetos, la sentencia solo puede contener un pronunciamiento
con respecto a quienes hayan revestido en el proceso la calidad de “partes”. En lo que concierne
al objeto, el principio de congruencia requiere que el juez emita sentencia en el pronunciamiento
de manera (total o parcialmente positivo o negativo) sobre todas las pretensiones y oposiciones
formuladas por las partes y solo sobre ellas, respetando sus límites cualitativos y cuantitativos es
decir que, la sentencia debe estar conforme con la reclamación escrita, para que el juez no vaya
más allá, fuera o más acá de las demandas de las partes; tanto lo imputado como lo sentenciado;
el juez debe juzgar de acuerdo con las razones alegadas y probadas por las partes.
Cabe destacar que si el juez resuelve más allá de lo peticionado por las partes dentro de un
sistema dispositivo iría en contra del principio de congruencia, produciéndose así una
incongruencia, como por ejemplo resulta configurada cuando, habiéndose reclamado una suma
determinada, la sentencia fija una menor sin enunciar las razones que justifiquen la reducción
(incongruencia infra petita). Asimismo, transgrede el principio de congruencia el fallo que excede
las peticiones contenidas en la pretensión o la oposición (incongruencia ultra petita), porque
concede más de lo reclamado por las partes. Finalmente, se halla afectado de incongruencia el
fallo que se pronuncia sobre una materia extraña a la que fue objeto de la pretensión y de la
oposición (incongruencia extra petita), porque concede o niega lo que ninguna de las partes
reclamó. Igualmente, el fallo es incongruente cuando omite decidir sobre alguna pretensión u
oposición (incongruencia citra petita). Para no incurrir en la incongruencia, el fallo debe adecuarse
tanto a la concreta situación de hecho invocada por las partes como a la imputación jurídica
realizada.
Tal es la importancia del principio en cuestión que hasta la Corte Suprema de Justicia de la
Nación ha reconocido la raigambre constitucional del mismo, en este sentido ha dicho: “El
carácter constitucional del principio de congruencia, como expresión de la defensa en juicio y del
derecho de propiedad, obedece a que el sistema de garantías constitucionales del proceso está
orientado a proteger los derechos y a no perjudicarlos, vedando no sólo el pronunciamiento sobre
peticiones o defensas no postuladas por las partes, sino también la desviada consideración de
hechos conducentes, contenidos en las alegaciones formuladas por aquéllas en los escritos
constitutivos del proceso.”
En fin, cuando hablamos de las excepciones legales, del principio de congruencia, que existen
respecto al rechazo in límine de la demanda, no constituye incongruencia la resolución judicial
que rechace in límine la demanda, el art. 337 C.P.C.C.N establece que el juez deberá en dicha
resolución indicar cuál es el defecto que la demanda hubiere tenido, es decir, la decisión debe ser
fundada explicando expresamente cuáles han sido los vicios, las omisiones o las deficiencias en
las que se hubiere incurrido.
3- El caso planteado nos dice que: “el actor presenta los alegatos, el demandado estando
notificado deja vencer el plazo sin hacerlo”.
En este caso el demandado deja vencer el plazo para presentar alegatos por lo que caduca su
derecho a presentación en la instancia. La caducidad de instancia es un modo de extinción de
ciertos derechos en razón de la omisión de su ejercicio durante el plazo prefijado por la ley o la
voluntad de los particulares. La caducidad se diferencia con la perención, ya que esta última es el
aniquilamiento o muerte de la instancia por la inacción en el proceso durante el tiempo
establecido por la ley, de la parte que tenía la carga procesal de impulsarlo y su declaración se
produce por solicitud de la parte. La prescripción liberatoria es una excepción para repeler una
acción por el solo hecho de que quien la entable ha dejado durante un lapso (de tiempo) de
intentarla o de ejercer el derecho al cual ella se refiere (art. 3949). Transcurrido el plazo legal de
inactividad, prescribe la acción para reclamar, pero queda subsistente el derecho bajo la forma de
una obligación natural. Se puede concluir diciendo que “las acciones prescriben, los derechos
caducan y las instancias perimen”.
4- Sí, la sentencia representa un título ejecutivo, toda vez que cuando queda firme, si el
demandado no cumple con lo dispuesto por el juez, da lugar a la ejecución de sentencia, que se
hace a través de un juicio de tipo Ejecutivo Especial, que se encuentra legislado especialmente
en el Código, (art. 801 y sgtes); como tal la misma tiene efecto de cosa juzgada formal, (art 557
del CPCCN) no causa estado, es decir que quedará siempre a salvo cualquiera fuese la
sentencia, tanto para el actor como para el ejecutado, el derecho de promover el juicio declarativo
que corresponda, sin que puedan volver a discutirse las defensas sobre las que recayó el
pronunciamiento, salvo que se funden en pruebas que no se pudieron ofrecer en el ejecutivo (art.
557). Por cierto, con respecto a las defensas no articuladas, estas deben tratarse de oposiciones
que no sean las previstas para el ejecutivo o, si existió una limitación en la prueba, de tal manera
que la negligencia no habilite a utilizar la vía ordinaria.
Aquí podemos citar como ejemplo, para explicar lo que acabamos de describir, el caso de un
título ejecutivo que podría ser un cheque o un pagaré, el cual fue firmado por una profesora, en
un contexto de enseñanza en la educación secundaria, más precisamente en una clase de
Contabilidad, y que llegó a manos de alguna persona que valiéndose de ese título ejecutivo, con
notoria mala fe, lo ejecuta (mediante juicio ejecutivo); pero, abriéndose un juicio declarativo, que
es justamente lo que permite conocer la causa válida que da nacimiento a esa obligación, a
través de esa vía se puede probar que si bien ese documento puede ejecutarse, no se
corresponde con una causa válida. No hace falta esperar la sentencia, si se trabaron medidas
cautelares, puede reabrirse un proceso declarativo, o mejor llamado de conocimiento.
Podemos decir que en el juicio ejecutivo, a diferencia del ordinario, se demanda con base en un
título que goza de una presunción de autenticidad sobre el crédito que contiene, no se acepta la
discusión sobre la causa, legitimidad o existencia del crédito. Admitida la demanda y citado de
remate, el demandado solo puede defenderse oponiendo las excepciones previstas taxativamente
en el artículo 547del CPCC de Córdoba. Si el demandado opone alguna de esas excepciones
(incompetencia; falta de personería; falsedad o inhabilidad de título; litispendencia o cosa
juzgada; etc.), se abre un trámite contradictorio, pese a que sus etapas son más limitadas que las
del juicio ordinario; si el demandado no se defiende, es decir, no opone excepciones, se omite el
contradictorio y el juzgador dictará sentencia sin llamamiento de autos (art. 546del CPCC de
Córdoba).
Presentada la demanda ejecutiva, el juez deberá realizar un análisis de los requisitos del título
según su suficiencia e integración para habilitar la sede ejecutiva.
Además, deberá ponderar la legitimación activa y pasiva con base en los datos que suministre el
propio título.
Si el examen previo es positivo, la primera orden del Tribunal será la de ordenar el mandamiento
de ejecución y de embargo sobre los bienes del demandado, los suficientes para cubrir lo que se
le reclama, y en el mismo acto, se ordenará la citación de comparendo y de remate. Esto último
tiene por efecto imponer al demandado las cargas correspondientes y permitirle ejercer su
derecho de defensa en juicio, que está acotado por el tipo de defensas oponibles.
5- En el caso planteado, al tratarse de un reclamo por daños y perjuicios, deberá plantearse a
través de un juicio abreviado, por aplicación de lo previsto en la Ley 10555, teniendo en cuenta la
cuantía, (que actualmente se fija en un millón de pesos) corresponde que se tramite en forma
oral. En caso de duda sobre la cuantía del litigio, deberá sustanciarse el procedimiento mediante
el trámite del juicio ordinario, de conformidad con el artículo 420 del CPCC de Córdoba.
El juicio por el que se reclama daños y perjuicios, se lleva a cabo mediante un procedimiento
abreviado, con todos los beneficios que eso conlleva, en cuanto a la oralidad, inmediatez, que
permite el acercamiento del juzgador a las partes, y a la prueba, pudiendo tener otra visión de las
pruebas que se acercan al juicio, ya que permite estar en contacto con los órganos de prueba,
preguntar, valerse de percepciones que sólo se alcanzan desde el contacto directo, cara a cara,
donde el tono de la voz, el lenguaje corporal y la postura de los interlocutores, representan un
93% del poder comunicacional de los seres humanos, por eso es tan enriquecedor, asimismo la
oralidad exige la concentración del procedimiento, lo que conlleva a un proceso por audiencias
que también tiene como beneficioso que se busca la celeridad en la resolución de este tipo de
controversias, lo que se busca es que la justicia llegue más rápido, que los procesos se agilicen y
se resuelvan en plazos razonables, que con los procesos escritos y con plazos más extensos
para las distintas etapas, conlleva una demora en la resolución de los procesos.
En cuanto a la etapa de las postulaciones, en el juicio abreviado, con la demanda, contestación
de la demanda, reconvención, contestación de la reconvención y contestación de las
excepciones, deben ofrecerse todas las pruebas que las partes pretendan hacer valer, con
excepción de la absolución de posiciones y de alguna prueba documental.
Son más reducidos los plazos para contestar la demanda, y no se encuentra separada la citación
de comparendo del traslado de la demanda.
Recibida la prueba o vencido el plazo para su recepción, el Tribunal llamará autos para definitiva
(decreto que se notifica al domicilio constituido en virtud de lo dispuesto por el art. 145, inc. 9 del
CPCC de Córdoba), por lo cual la causa queda en estado de ser resuelta.
También se le da mayor intervención activa del juez en el proceso y en el esclarecimiento de la
verdad de los hechos controvertidos y a ello se suma un notable avance del criterio
jurisprudencial en orden a los deberes y facultades de los jueces en materia probatoria. Esta
facultad de los jueces de dirigir el proceso, se transforma en un deber, por cuanto en el proceso,
las partes tienen cargas que cumplir y los jueces deberes; los segundos deben hacer todo aquello
que conduzca al mejor resultado del proceso. (MORELLO,Augusto M., "Los recursos
extraordinarios y la eficacia del proceso", T.I, pág.73.)
El plazo para dictar sentencia es de veinte días, el cual se reduce a la mitad si no hay
controversia (art. 121).
La implementación de la Ley Provincial de Córdoba, 10555, también permite que se pueda aplicar
la oralidad en los procedimientos en que las partes de común acuerdo o a propuesta del juez,
soliciten su adhesión. Esto se permite ya que, en cuestiones privadas, las que se ventilan en sede
civil, no estaríamos poniendo en juego el orden público, por eso mismo, se permite optar, estando
de acuerdo ambas partes, por uno u otro sistema.
Referencias:
Alsina, H. (1963). Tratado teórico práctico de Derecho Procesal Civil y Comercial (Vol. 5). Buenos
Aires, AR: Ediar.
Díaz Bialet, J., González Castro, M. y Lorenzón Brondino, C. (2010). Código Procesal Civil y
Comercial de la provincia de Córdoba (Ley 8465) – Anotado (con modelos, comentarios y
jurisprudencia). Córdoba, AR: Nuevo Enfoque Jurídico.
Falcón, E. (1998). Procesos de Ejecución (Vol. 1, A). Santa Fe, AR: Rubinzal-Culzoni.
Ley Nacional 26994. (2014). Código Civil y Comercial de la Nación. Honorable Congreso de la
Nación Argentina Recuperado de [Link]
239999/235975/[Link]
Ley Provincial 8465. (1995). Código Procesal Civil y Comercial de la provincia de Córdoba.
Legislatura de la Provincia de Córdoba. Recuperada de [Link]
cordoba-codigo-procesal-civil-comercial-provincia-cordoba-lpo0008465-1995-04-27/123456789-
0abc-defg-564-8000ovorpyel
Ley Provincial 10543. (2018). La mediación como instancia prejudicial para la resolución de
conflictos.
Podetti, R. (1997). Tratado de las Ejecuciones. Buenos Aires, AR: Ediar.
Ferreyra de De la Rúa, A. y Rodríguez Juárez, M. (2009). Manual de Derecho Procesal Civil
(Vol. 2). Córdoba, AR: Alveroni.