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Bucles

Este documento analiza diferentes conceptos relacionados con los bucles y giros en la enseñanza de Lacan, como espirales, rulos y versiones del padre. Propone una lectura dialéctica de la enseñanza de Lacan que atienda tanto a la diacronía como a la sincronía, reconociendo las novedades introducidas en cada período sin suponer un progreso lineal.
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Este documento analiza diferentes conceptos relacionados con los bucles y giros en la enseñanza de Lacan, como espirales, rulos y versiones del padre. Propone una lectura dialéctica de la enseñanza de Lacan que atienda tanto a la diacronía como a la sincronía, reconociendo las novedades introducidas en cada período sin suponer un progreso lineal.
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Bucles, rulos, espirales y más giros

Fabián Schejtman

“Y la espiral que me habrá de llevar no es mejor que todas esas vueltas que di…”
Luis Alberto Spinetta1

Luego de “¿Género o sexuación?”2, de “Encadenamientos y desencadenamientos I” -psicosis-3 y de


“Encadenamientos y desencadenamientos II” -neurosis-4, este volumen doble de Ancla dice: “Père-
versiones y versiones del padre”. El bucle tiende a cerrarse y se vuelve al inicio: las perversiones
asomaban ya en nuestro primer número desde sus liquidaciones contemporáneas5.

Pero dado que el retorno no tiene destino más que de des-encuentro, el rulo no puede clausurarse -su
topología es la del ocho interior o doble rizo6 - y se relanza la cuenta: Ancla será nueva, otra vez. Las
perversiones tomadas aquí por su juntura con las versiones del padre, iluminando a estas aquellas y
viceversa, aunque no simétricamente. Podrá leerse.

Otro tanto ocurre con el programa de nuestra Cátedra II de Psicopatología, que desde este año se deja
infectar por el virus que hace menos de una década inoculamos en su cuarto conjunto temático. Los
discursos, la fórmulas de la sexuación, los nudos -los últimos aparatos de formalización lacaniana- se
esparcen así de un extremo al otro de un programa -el nuestro- que encuentra su brújula en una
enseñanza -la de Jacques Lacan- que no consiente amputaciones.

Pero se plantea así el problema de la articulación entre elaboraciones tan heteróclitas, todos ellas
fraguadas por esa enseñanza. Buena oportunidad para dejar indicada aquí, brevemente, la lectura que
de ella promovemos. Ni progresista ni conservadora: enrulada.

Por una parte es preciso señalar que el llamado último Lacan no supera al primero: el Seminario 25 no
echa por la borda al Seminario 1. La identificación con el síntoma del fin de la cura no da de baja al
atravesamiento del fantasma, ni el síntoma letra de goce a la metáfora sintomática o la no relación sexual
al inconsciente estructurado como un lenguaje. En diversas oportunidades7 Lacan advierte contra la
creencia en el progreso. Pues bien, de su enseñanza tampoco hemos de esperarlo.

Pero que no haya progreso no quiere decir, sin embargo, que no se avance. Que el último seminario de
Lacan no destituya al primero no supone que en aquel no haya novedades o que en éste ya se lo haya

1 Spinetta, L. A., “La bengala perdida”, en Téster de Violencia, 1988. Cuando comenzábamos a escribir este editorial
en febrero de 2012 nos enterábamos de la muerte de Spinetta. ¿Cómo no recordarlo -y homenajearlo aquí con unas
breves notas- si su música y sus letras pudieron inmiscuirse hasta nuestros sueños por ser parte de nuestra
lalengua, conduciéndonos incluso hasta el psicoanálisis, puesto que a ese país de inmigrantes -no hay en él pueblo
originario alguno y conviene saber desde dónde se llega- provenimos más de su poesía -aliada en ello
eventualmente con la ciencia ficción, tronco del que se desprende como rama, según Borges, el invento freudiano-
que de las “ciencias” o “filosofías” con que nos topamos luego?

2 Ancla, n° 1, 2007.

3 Ancla n° 2, 2008.

4 Ancla n° 3, 2010.

5 Cf. Schejtman, F. (2007): “La liquidación de las perversiones”, en Ancla, nº 1, 2007.

6Que toma relevancia para Lacan especialmente desde el Seminario 9 (cf. Lacan, J. (1961-62): El seminario. Libro 9:
La identificación. Inédito, p. ej., 11-4-62 y 6-6-62).

7 Cf. p. ej. Lacan, J. (1975-76): El seminario. Libro 23: El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 123 y Lacan, J.
(1976-77): El seminario. Libro 24: L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre, inédito, 14-12-76, 11-1-77.
dicho todo. En el “Discurso de Roma” no se encuentra toda la obra de Lacan. “Toda”, en verdad, no está
en ningún lado. Razón última, quizás, de la saludable resistencia a hablar de la “obra” de Lacan -conduce
derechito al “toda”-: su “enseñanza”, mejor. Y, claro está, seguimos cosechando las novedades que su
avance produjo.

¿Qué es entonces este avance que no progresa? Aquí vuelve el movimiento rizado8: la enseñanza de
Lacan avanza en espiral. Ciñe cada vez de modo más firme en sus vueltas -único avance permitido…
¡por regresión!9- un real, el del psicoanálisis mismo, que aunque no todo aprehensible, justamente por
ello motoriza los giros de la reelaboración. Esa que sólo da forma a la espira porque cada vuelta falla y no
se cierra: la serpiente del saber no consigue morderse la cola, y en cada giro el desencuentro asegurado
hace bucle… y lugar a lo nuevo.

Con la reelaboración10, obviamente, ya asoma la nariz de Freud11. Agréguese su Nachträglichkeit, que


está en la base del rulo, y los interrogantes que acarrea. ¿Eso es resignificación, como a veces se cree?
¿O significación a secas, ya que nada asegura la significación hasta que el rizo se riza? ¿Qué es el S1
antes de que cualquier S2 lo embarace de sentido… jeroglífico en el desierto? Y ya que estamos abriendo
las versiones del padre, ¿qué sería ese padre-letra, ese padre traumático, lógicamente antes de volverse
nombre sustituto del deseo materno cuando hace metáfora?: marca12 que en el cuerpo produce
acontecimiento, de donde el síntoma resulta13 como escritura salvaje14 . Pero aquí no nos extenderemos
en esa dirección.

Entonces, ni cientificismo progresista, ni religiosidad conservadora. Nos parece más adecuada una
lectura dialéctica de la enseñanza de Lacan, que atienda y confronte la diacronía y la sincronía en su
abordaje. Preferimos una lectura que, al tiempo que establece cortes que posibilitan revelar las
diferencias que necesariamente surgen entre sus diversos períodos, esté a la vez advertida de los
gérmenes que desde temprano anticipan desarrollos posteriores. Una que, a la par de reconocer los
interrogantes fundamentales -que nunca son muy numerosos- insistiendo en un pensamiento que se
despliega, destaque las novedades que se introducen para abordarlos. Por fin, una lectura que además
de distinguir con precisión ese cúmulo de elaboraciones diferentes que entrega una enseñanza
formidable que se continúa por tres décadas, arriesgue articulaciones posibles entre ellas.

De allí que, por un lado, no encontremos objeción alguna al aislamiento de fases o períodos15 en la
enseñanza de Lacan16, o a la posibilidad de referirse a un primero, un último o un intermedio, un

8 Cf. el tratamiento de la diacronía de la enseñanza de Lacan que, apelando al ocho interior, hace Erik Porge, en
Porge, E. (1997): Los nombres del padre en Jacques Lacan. Puntuaciones y problemáticas, Nueva Visión, Buenos
Aires, 1998, especialmente p. 90 y sigs.

9 Cf. Lacan, J. (1967-68): El seminario. Libro 15: El acto psicoanalítico, inédito, 21-2-68.

10 Cf. Freud, S. (1914a): “Recordar, repetir, reelaborar”, en Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires 1986, t. XII.

11Al menos así lo veía Spinetta: “La nariz de Freud no me deja descansar…” (Spinetta, L. A., “La mirada de Freud”,
en Privé, 1986).

12 Para Spinetta sería un “marcapiel”: “Hoy todo está dormido, y aquí quedó una palabra, después del aire que
estalla, buscar se parece a nada… Es el marcapiel” (Spinetta, L. A., “El marcapiel”, en Téster de Violencia, 1988).

13 Lacan, J. (1975): “Joyce el síntoma II”, 20-6-75. En Uno por Uno, Revista Mundial de Psicoanálisis (edición
latinoamericana), nº 45, 1997.

14 Cf. Lacan, J. (1974-75): El seminario. Libro 22: RSI, inédito, 21-1-75.

15Cf. la temprana propuesta de Jacques-Alain Miller en Miller, J.-A. (1979): “Recorrido de Lacan”, en Miller, J.-A.,
Recorrido de Lacan, Manantial, Buenos Aires, 1984, p. 10-11.

16Lacan mismo los encuentra: “que haya comenzado por lo imaginario, y que después de eso haya debido masticar
bastante esta historia de lo simbólico […] y luego finalmente ese famoso real que termino por sacarles bajo la forma
misma de un nudo…” Lacan, J. (1974-75): El seminario. Libro 22: RSI, inédito, 14-2-75.
ultimísimo17 o un primerísimo Lacan. Ello no acarrea necesariamente la supremacía del Lacan postrero:
el muy último Lacan no es necesariamente el mejor18. Pero no introducir estos distingos ciertamente
achata parejamente la diversidad de matices que su palabra aporta en distintos momentos de su
enseñanza.

Por otro lado, el uso del término “dialéctica” para la lectura que propiciamos pega bien con la estructura
enrulada que aquí promovemos. No debe creerse que el “hegelismo” de Lacan fenece con sus
elaboraciones “estructuralistas” de los ’50 -no hemos de desdecirnos tan pronto: sigue sin haber
progreso-. Y aunque la Aufhebung absoluta no es sino un sueño -especialmente de los hegelianos que la
suponen síntesis-, los tiempos de la dialéctica -afirmación, negación y negación de la negación- una y
otra vez se recuperan más o menos explícitamente en los despliegues del Lacan posterior19: la angustia
que no es sin objeto20 y los no incautos que yerran21 están allí para testimoniarlo.

La angustia no es con objeto, sino que no es sin él. Y no son los cautos los que yerran, sino los no incautos. La
doble negación no equivale a la afirmación Y así, una vez más, la contorsión no deviene círculo y el bucle
no cesa de no cerrarse -entre otras cosas, por ello la Aufhebung no es síntesis-: en el camino de regreso
la negación de la negación no retorna al afirmativo punto de partida… más que desencontrándose. Wo es
war soll ich werden -Donde ello era, debo advenir-, pero cuando allí advengo… ya no soy lo que era.

“Cuando vos fuiste, yo ya fui y volví”, afirma el porteño engrupido. Pero al volver no se halla: el lugar de
inicio ya es Otro u Otro termina siendo… ¿él mismo? No, ninguna mismidad lo aguarda. Se la creyó
demasiado, seguramente. Pero no se trata, tampoco, de no creer. Ni creer ni no creer: más bien, no no
creer. Ni religioso ni cínico: incauto del buen modo, uno que está siempre por ser inventado.

Rizando el rizo aquí terminamos… dando inicio, de esta manera, a este número doble de Ancla. De ese
“nono” al padre en nuestro tiempo: ni la nostalgia lacrimo-religiosa por la autoridad paterna
resquebrajada, ni la euforia progre-cientificista de pasar absolutamente de él. Servirse del padre22,
valerse de la père-version, por cierto, ineliminable. Pero aún está por verse cómo, lejos de inventar una
nueva perversión23, se reinventa el psicoanálisis en su segundo siglo del modo que conviene. Si “no hay
en ningún caso despertar”24, aún tenemos tiempo para saber… si lo que soñamos concluye en algo25 .

17 Cf. Miller, J.-A. (2006-07): Orientation lacanienne III, 9, Cours 2006-2007, T.D.E., inédito.

18 Otro tanto puede decirse de Spinetta mismo. Hay varios Spinettas… ¡aun sin contar a sus hijos!: compárese el
tono beatle de Almendra (1969-70), el rock y blues de Pescado Rabioso (1972-73), el jazz-rock de Invisible
(1974-76), A 18' del sol (1977) y Jade (1980-81), el por momentos acústico Kamikaze (1982), el tecno de Madre en
años luz (1984) o Privé (1986), el power trío de Los socios del desierto (1997-99), el eléctrico de Para los árboles
(2003) y el retorno del jazz-rock en Pan (2006) y Un mañana (2008). Y lo último tampoco aquí es necesariamente lo
mejor. Puestos a elegir, preferimos el período Invisible-Jade. Cuestión de gustos.

19 Quizás hasta Spinetta no los deja de lado: “… toda cosa se hizo en tres llaves, lo que se ve, se ama, se
pierde…” (Spinetta, L. A., “Tres llaves”, en Téster de Violencia, 1988).

20 Cf. Lacan, J. (1962-63): El seminario. Libro 10: La angustia, Paidós, Buenos Aires, 2006.

21 Cf. Lacan, J. (1973-74): El seminario. Libro 21: Los no incautos yerran, inédito.

22 Cf. p. ej. Lacan, J. (1975-76): El seminario. Libro 23: El sinthome, Paidós, Buenos Aires, 2006, p. 133.

23 Cf. ibíd., p. 150.

24 Cf. Lacan, J. (1976-77): El seminario. Libro 24: L’insu que sait de l’une-bévue s’aile à mourre, inédito, 17-5-77.

25 Cf. Spinetta, L. A., “Bajan”, en Artaud, 1973.

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