LO QUE LA GENTE CUENTA
Es un pueblo grande en medio de la nada que vivían unas cuantas familias,
pero en el cual nadie podía salir de altas horas de la noche porque según
contaban que había una mujer sin rostro que arrasó toda una aldea en un
ataque de locura, y que cuando se encontró sola sin nadie decidió mudar a
ese pueblo que hoy en día se llama Adjab pero anteriormente según dicen
se llamaba Mitobo y que era bonito cuando habitaba sus fundadores, pero
cuando la siniestra mujer escapando de su locura vino a ser sedentaria en
ella, la gente empezaron a mudarse uno por uno hasta que el poblado se
quedó desolado, y cuando la nconí así se llamaba la mujer ( de rostro era
muy bella, esbelta, corpulenta y albina) cuando vio que todos se huían de
ella y se había quedado sola en un pueblo muy grande como ese decidió
suicidarse quitándose el rostro por completo con un cuchillo y desde
entonces vivimos aterrorizada por las noches dijo la abuela Melania, pero
cuando zara y yo terminamos de escuchar esa historia que nos contaba
nuestra abuela porque prácticamente quería que fuéramos cautelosos en
nuestra instancia de vacaciones allá aunque habitualmente presumía ser un
varón muy valiente porque ya tenía 12 años y mi hermanita Sarita tenía
solo 10 años. Por cierto, mi nombre es Agustín y hemos venido a pasar las
vacaciones con nuestra queridísima abuela, que hace poco nos acaba de
contar una historia siniestra, pero no me asusta esos mitos, o eso pensé
hasta que ocurrió lo aquello.
Estábamos en el rio de las cañaverales que se encontraba a unos metros del
poblado, que resaltaba por sus aguas dulces y azules que parecían un cristal
de la plataforma del cielo azul que cubre las estrellas, hasta venían chicos a
muchos kilómetros solo para sacar fotos a dicho rio, pero ya estábamos a
las 18h de la tarde nadando junto con los hijos de nuestros vecinos; pero
parecía que esas aguas se hechizaban que por mucho que deseabas salir
acababas metiéndote hasta las profundidades, el tiempo no estaba a nuestro
favor cuando insistía al resto que nos regresáramos al pueblo ya era casi las
ocho de la tarde, en todo eso mi abuela ya estaba preocupada porque
aquello que me parecía un cuento era tan real como mi nombre, pero ya
todos muy inquietos y un poco temerosos en el camino por si aparecería
alguien, veníamos caminando silenciosamente, es cuando interrumpo el
silencio echándoles una broma diciendo _ ahí viene inconi sin rostro_ lo
repetía una y otra vez para burlarse porque estaban asustados, pero Carlos
que tenia mi misma edad dijo que no tenia ninguna gracia, pero no le hice
caso hasta que en los matorrales empezamos a escuchar unos ruidos…
gluuu gluuu gluuu… después de escuchar eso todos ya estábamos
asustados, empezamos a correr, es cuando Sarita se tropezó y cayó, cuando
dijimos a mi hermanita levántate deprisa, es cuando en la mitad del camino
delante de nosotros apareció nada mas que la famosa siniestra mujer, tenía
una ropa entera de color negro con una manta en la cara que cubría su
rostro porque no se la veía casi nada la parte de arriba, y ella al hablar
diciendo me parece que estáis en un lugar equivocado su voz sonaba como
un eco, por mucho que quise ser el fuerte también tuve miedo y nos
pusimos a gritar como locos socorro, socorro, mi abuela y los vecinos ya
venían con antorchas de fuego dispuestos a todo. Pero cuando ella lo supo
sopló un viento fuerte que nos tiro del suelo a todos y desapareció y
después de lo aquello mi hermanita quedó sorda y mi nuevo colega Carlos
se quedó ciego todos estuvimos lamentando dicha situación, que le dije a
mi abuela en nuestra despedida que ya nunca más volvería a tomar de
guasa a cualquiera historia, porque sea falsa o real todas tienen una cosa en
común, el principio y el fin.