Karl Raimund Popper (Viena, 28 de julio de 1902-Londres, 17 de septiembre de 1994) fue
un filósofo, politólogo y profesor austriaco, nacionalizado británico, célebre por haber fundado
el falsacionismo y por sus teorías de la falsabilidad y el criterio de demarcación.
Es considerado como uno de los filósofos de la ciencia más importantes del siglo xx.12 Popper
argumentó que una teoría en las ciencias empíricas nunca puede ser probada, pero puede
ser falsada, lo que significa que puede y debe ser examinada por experimentos decisivos para
distinguir la ciencia de la pseudociencia.3 En el discurso político, es conocido por su vigorosa
defensa de la democracia liberal y los principios de crítica social que creía que hacían posible una
floreciente sociedad abierta. Su filosofía política abarca ideas de todas las principales ideologías
políticas democráticas e intenta conciliarlas, como la socialdemocracia, el liberalismo clásico y
el conservadurismo liberal.2
Biografía[editar]
Popper a los quince años de edad
Fue hijo del abogado Simon Siegmund Carl Popper y Jenny Schiff, descendientes de judíos. La
familia de Popper se había convertido del judaísmo al luteranismo antes de que él naciera en
1902. Popper mismo se caracterizaba como agnóstico.
De la familia Schiff provenían varias personalidades significativas de los siglos XIX y XX tales como
el director de orquesta Bruno Walter.
Su abuelo paterno tenía una formidable biblioteca en la que él, desde niño, contraería la pasión de
la lectura. Nunca se consoló de haber tenido que venderla cuando se desplomaron las finanzas de
su familia que, durante su infancia, había sido muy próspera.
En la Viena multicultural de principios del siglo xx, que vio nacer a Karl Raimund Popper, la
situación de los judíos era compleja. Por un lado, pertenecían a las capas medias y altas de la
sociedad, y ocupaban con frecuencia posiciones destacadas en la economía y la política, pero, por
otra parte, eran habituales las manifestaciones de antisemitismo.4 Popper se destacó pronto por
un precoz rechazo a toda forma de nacionalismo —la regresión a la tribu— lo que lo llevó a
oponerse al sionismo y siempre pensó que la creación del Estado de Israel fue «un trágico error».
En el borrador de su Autobiografía escribió: «Inicialmente me opuse al sionismo porque yo estaba
contra toda forma de nacionalismo. Pero nunca creí que los sionistas se volvieran racistas. Esto me
hace sentir vergüenza de mi origen, pues me siento responsable de las acciones de los
nacionalistas israelíes». Pensaba entonces que los judíos debían integrarse a las sociedades en las
que vivían, como había hecho su familia, porque la idea del «pueblo elegido» le parecía peligrosa.
Presagiaba, según él, las visiones modernas de la «clase elegida» del marxismo o de la «raza
elegida» del nazismo.
Cuando Karl Popper comenzó sus estudios universitarios, en la década del 1920, la escena política
estaba dominada efímeramente por la izquierda política en Viena. Florecía entonces la llamada
Viena Roja. También Popper, interesado principalmente en la pedagogía política, se implicó en
este movimiento, e ingresó en las juventudes socialistas.
Tras presentar en 1928 una tesis doctoral fuertemente matemática dirigida por el psicólogo y
lingüista Karl Bühler, Popper adquirió en 1929 la capacitación para dar lecciones universitarias de
matemáticas y física. En estos años tomó contacto con el llamado Círculo de Viena. No obstante su
cercanía con este, Popper cuestionó siempre algunos de los postulados más significativos de este
grupo de pensadores, lo que dificultó su integración en él.
En cualquier caso, el Círculo se vio influido por la fundamentada crítica de Popper y, de hecho, La
lógica de la investigación científica (en alemán Logik der Forschung), principal contribución de
Popper a la teoría de la ciencia, apareció por primera vez en una serie de publicaciones del propio
círculo vienés, a pesar de que contenía una moderada crítica al positivismo de esta comunidad de
filósofos. La obra fue recibida como fruto de las discusiones del círculo, lo que llevó a muchos a
calificar equivocadamente a Popper como positivista.
El ascenso del nacionalsocialismo en Austria llevó finalmente a la disolución del Círculo de Viena.
En 1936 su fundador Moritz Schlick fue asesinado por un estudiante. En 1937, tras la toma del
poder por los partidarios de Hitler, Popper, ante la amenazante situación política se exilió
en Nueva Zelanda, tras intentar en vano emigrar varias veces a Estados Unidos y Reino Unido.
Documentos migratorios de Popper de Nueva Zelanda en de
1939.
En el Canterbury College en Christchurch, Popper vivió aislado y hasta cierto punto desconectado
de un mundo que se precipitaba entonces en el torbellino de la Segunda Guerra Mundial. En este
entorno Popper redactó La sociedad abierta y sus enemigos (en alemán Die offene Gesellschaft
und ihre Feinde). También de aquella época data su amistad y colaboración con el
neurobiólogo John C. Eccles, junto al que escribiría El Yo y el cerebro en 1977.
Tras la guerra, en 1946, Popper ingresó como profesor de filosofía en la London School of
Economics and Political Science. El economista liberal Friedrich August von Hayek fue uno de los
principales valedores de Popper para la concesión de esa plaza. Sin embargo, la relación entre
ambos pensadores es aún controvertida.
A pesar de que ambos mantenían posiciones metodológicas parecidas y de que Popper hizo suyos
algunos conceptos fundamentales de las obras de Hayek, tales como el principio del orden
espontáneo, lo cierto es que Popper desconfiaba de los mecanismos puros del libre mercado que
abanderaba Hayek, y predicaba más bien cierto intervencionismo del Estado pero que no
desembocara, en cualquier caso, en el control o en la propiedad estatal.
En 1969 se retiró de la vida académica activa y pasó a la categoría de profesor emérito, a pesar de
lo cual continuó publicando hasta su muerte, el 17 de septiembre de 1994 en East Croydon
(Londres).