1.1. CS Rol N°30.191 2020
1.1. CS Rol N°30.191 2020
Vistos:
En autos rol Nº C-329-2017, del Juzgado de Letras de Limache, caratulados
“Escobar con Interchile S.A.”, mediante sentencia de dieciséis de noviembre de
dos mil dieciocho se rechazó la demanda interpuesta por doña María Constanza y
doña Verónica Amelia María, ambas de apellidos Escobar Middleton, en contra de
la empresa Interchile S.A., sobre reclamación del avalúo efectuado por la comisión
pertinente, para los efectos de la constitución de una servidumbre eléctrica.
Se alzaron las actoras, y una sala de la Corte de Apelaciones de
Valparaíso, mediante sentencia de veinte de febrero de dos mil veinte, la revocó, y
en su lugar acogió la referida demanda, condenando a la empresa Interchile S.A. a
pagar, a título de indemnización de perjuicios, la suma total de $466.334.779
(cuatrocientos sesenta y seis millones trescientos treinta y cuatro mil setecientos
setenta y nueve pesos).
En contra de dicha decisión ambas partes dedujeron recursos de casación
en el fondo, que pasan a analizarse.
Se ordenó traer los autos en relación.
Considerando:
En cuanto al recurso de casación en el fondo deducido por las
demandantes
Primero: Que, en un primer capítulo las recurrentes denuncian que la
sentencia impugnada infringió lo dispuesto en el artículo 69 en relación con el
artículo 63 de la Ley General de Servicios Eléctricos, al no dar lugar a la
indemnización respecto de todos los perjuicios señalados en la demanda, en
particular, a los daños que son consecuencia directa de la generación de campos
electromagnéticos a lo largo de toda la extensión de la línea de transmisión y a los
denominados daños por pérdida de valor paisajístico, agregando que los primeros
se encuentran declarados y reconocidos por la Resolución de Calificación
Ambiental del respectivo proyecto y por el estudio encargado por el Poder
Legislativo de Chile al académico doctor Andrei Tchernitchin, que da cuenta de los
efectos perniciosos a la salud de las personas que tienen su causa en el
electromagnetismo, instrumentos incorporados al juicio.
Agrega, citando a autores nacionales, que parte de la doctrina ha entendido
que el artículo 69 de la Ley General de Servicios Eléctricos no contempla una
enumeración taxativa, y que su real sentido y alcance consiste en que sin la
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correspondiente indemnización de todos los perjuicios que se causen al dueño del
predio, quien debe soportar la externalidad negativa de la línea de transmisión
construida y sobrevolada, no puede ser lícito el ejercicio del derecho a construir y
explotarla por parte de su titular, conclusión que se encuentra en armonía con lo
dispuesto en el artículo 847 del Código Civil, a propósito de la regulación de la
servidumbre de tránsito, según el cual debe resarcirse todo perjuicio, unido a lo
dispuesto en el artículo 2314 del mismo cuerpo legal, respecto de los daños
derivados de un delito o cuasidelito civil, razón por la cual se debió acoger la
demanda en todas sus partes.
En un segundo acápite denuncia la infracción de los artículos 401, 410, 425
y 426 del Código de Procedimiento Civil, acusando vulneración de las leyes
reguladoras de la prueba al no ponderar, de acuerdo a las reglas de la sana
crítica, los informes periciales que dieron cuenta de un valor del metro cuadrado
del predio sirviente superior al que fue fijado en la sentencia, monto que fue
corroborado por la prueba testifical, pues testigos expertos dieron cuenta, con una
garantía de objetividad sobre la base de opiniones fundadas, de la necesidad de
indemnizar por un monto superior, máxime, si se toma en consideración dichos
perjuicios a la luz del análisis económico del derecho.
Asimismo, alega infracción a lo dispuesto en los artículos 1700 y 1712 del
Código Civil, en relación con los artículos 69 y 70 de la Ley General de Servicios
Eléctricos, al no ponderar debidamente la prueba documental, debiendo haber
concluido la existencia de mayores perjuicios y valores que no fueron
considerados por la comisión de tasación en el informe reclamado, los que se
desprenden de las escrituras públicas incorporadas a juicio, consistentes en
acuerdos o transacciones voluntarias suscritos por la demandada con otros
propietarios afectados por la imposición de servidumbres eléctricas en sectores
aledaños al inmueble de propiedad de las actoras, que dan cuenta que pagó un
mayor valor al fijado por el fallo impugnado, siendo aplicable, en la especie, la
teoría de los actos propios, la que se encuentra recogida en diversas
disposiciones del Código Civil, como los artículos 1683, 1481 y 1546, la que tiene
su origen en el principio de la buena fe.
Agregan que, de acuerdo con lo razonado, la judicatura debió tener por
acreditado la circunstancia de haberse pagado un mayor precio por concepto de
metro cuadrado y utilizarlo como base para el cálculo de la indemnización,
atendida las características similares de los inmuebles.
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Por otro lado, denuncia la infracción de lo dispuesto en el artículo 399 del
Código de Procedimiento Civil, en relación con el artículo 1713 del Código Civil,
puesto que al analizar la sentencia impugnada la confesional ficta del
representante legal de la demandada, sólo reconoce que se le tiene por confeso
respecto de un determinado valor del metro cuadrado, pero sin variar los ítems o
rubros señalados por la comisión de tasación, infringiendo las reglas reguladoras
de la prueba al desconocer las otras preguntas del pliego, según las cuales se
debió concluir que la demandada debe pagar, por concepto de indemnización de
perjuicios, la suma solicitada en la demanda, ascendente a $16.940.473.456.
En virtud de lo anterior, solicita invalidar la sentencia impugnada, dictando
una de reemplazo que dé lugar a la demanda, condenando a Interchile S.A. a
pagar una indemnización sobre la base de un valor de $3.937 el metro cuadrado
o, en subsidio, la cantidad que esta Corte determine prudencialmente, de acuerdo
con todos los rubros solicitados en su libelo, los que deben ser incrementados en
un 20% conforme el artículo 70 de la Ley General de Servicios Eléctricos, con
costas.
Segundo: Que, para efectos del análisis del recurso, es pertinente indicar
que la causa se inició por reclamo deducido en contra del avalúo practicado por la
comisión tasadora, específicamente sobre el monto fijado como indemnización de
los perjuicios derivados de la servidumbre que afecta al inmueble de propiedad de
las actoras, producto de la aprobación de la denominada “Línea Pan de Azúcar-
Polpaico 2x500 kV, Tramo 6.1”, solicitando su aumento a la suma que indica.
Explican que tal proyecto afecta su propiedad denominada Parcela La
Libertas A, ubicada en la comuna de Limache, sector Tabolango, Región de
Valparaíso, de 70 hectáreas, cuyo destino no es sólo agrícola, sino también
ganadero –con producción de paltas- y con bosques de eucaliptus. Expresa que la
servidumbre tiene una superficie de 12, 5 hectáreas, que contempla la
construcción de 5 torres de 70 metros de alto cada una.
Indica que el ente tasador fijó como valor de indemnización la suma base
de $1.950 por metro cuadrado, acordándose como partidas que deben ser
compensadas, las siguientes: 1) faja de tránsito; 2) faja de protección; 3)
afectación indirecta; 4) estructuras en el predio; 5) caminos de mantención; 6)
perjuicios durante la construcción (utilización de caminos existentes durante la
construcción y posteriormente); y 7) daños a plantaciones (tala de paltos en
caminos y franja de tránsito y limitación en franja de servidumbre), dando un total
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de $318.576.876, la que aumentada en 20%, asciende finalmente a la suma de
$373.732.158; denunciando las recurrentes que dicho cálculo adolece de graves
defectos en el procedimiento y metodología, omitiendo, además, la consideración
de aspectos que refiere; careciendo de antecedentes objetivos como parámetro, y
sin indicar los terrenos aledaños que invoca como criterio de valoración, ni el
precio de las compraventas de predios similares que dice haber considerado;
asimismo, refiere información adicional recibida, pero no indica cual; por otro lado,
fija el metro cuadrado en $1.950, pero no explica cómo arriba a dicha cifra,
debiendo aumentarse dicho valor a $9.550 el metro cuadrado, para, finalmente,
omitir ítems que debieron ser considerados, como indemnización por influencia de
campos magnéticos que se ejercen en el predio afectado; indemnización por
contaminación visual o efecto sombra; y por pérdida de valor estético o
paisajístico, solicitando se fije como indemnización la suma de $16.940.473.456,
suma que deberá incrementarse en un 20% de conformidad al artículo 70 de la
Ley General de Servicios Eléctricos.
La demandada solicitó el rechazo de la pretensión, fundado, en síntesis, en
que la Comisión Tasadora consideró para la avaluación impugnada los diversos
rubros que se contemplan en los artículos 69 y 70 de la Ley General de Servicios
Eléctricos, pretendiendo las recurrentes que se les indemnice por partidas que no
se encuentran consideradas en la normativa citada y con la aplicación del
incremento mayor al que corresponde.
Tercero: Que, por su parte, la judicatura del grado consideró como
probado, al no existir controversia al respecto, que la parte demandante es dueña
del predio materia de autos, el cual se encuentra gravado con servidumbre
eléctrica a favor de la demandada.
Asimismo, tuvo por acreditado que la superficie ocupada por la servidumbre
abarca 125.714,88 metros cuadrados (12,5 hectáreas), y que el Informe de la
Comisión Tasadora fijó el metro cuadrado en la suma de $1.950, y que el monto
final al que se arribó fue de $318.576.876, de acuerdo a los ítems referidos en la
demanda, al cual se le adicionó el 20% que considera el artículo 70 de la Ley
sectorial, por lo que el monto total a indemnizar asciende a la suma de
$373.732.158.
Cuarto: Que, por otro lado, en lo relativo al valor del metro cuadrado del
inmueble objeto de juicio, la sentencia impugnada desestimó las conclusiones del
peritaje judicial del profesional señor Pablo Quintana como el acompañado por la
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parte reclamante del perito señor Cristian Canales, atendida la gran diferencia que
existe entre ambos y el valor fijado por la Comisión Tasadora, concluyendo que
“…se observa, como razonable, recurrir a los montos que la propia reclamada ha
pagado voluntariamente a diferentes afectados, al celebrar diversas transacciones
al efecto, a raíz de la servidumbre de que se trata…”, dándole valor a la prueba
documental acompañada consistente en tres escrituras públicas de constitución de
derecho real de servidumbre recaídas sobre predios aledaños, entre los años
2015 y 2016, los que unidos a la confesional ficta de la demandada, en la que su
representante legal reconoció la existencia de acuerdos voluntarios por un valor
promedio de $2.423 el metro cuadrado con propietarios de inmuebles cercanos al
de las actoras, con ocasión de la constitución voluntaria de servidumbres
eléctricas, concluyó un valor de metro cuadrado ascendente a la suma de
$2.438,62.
Sobre la base de dicho monto, y luego de descartar los perjuicios
reclamados por las actoras por concepto de indemnización por influencia de
campos magnéticos que se ejercen en el predio afectado; indemnización por
contaminación visual o efecto sombra; y por pérdida de valor estético o
paisajístico, al no encontrarse contemplados en la ley, la judicatura de instancia
acogió la demanda, estableciendo como indemnización definitiva la suma de
$388.612.316, al cual se le aplica el 20% del artículo 70 referido a los 7 ítems
indemnizatorios (franja de tránsito; franja de protección; afectación indirecta;
estructuras en predio; caminos de mantención; perjuicios durante la construcción y
daños en plantaciones), quedando un total de $466.334.779, sin costas.
Quinto: Que conforme lo establece el inciso primero del artículo 14 de la
Ley General de Servicios Eléctricos, “Las concesiones eléctricas otorgan el
derecho a imponer las servidumbres a que se refiere el número 4 del artículo 2º
del presente cuerpo legal”, cuya constitución va aparejada al pago de la pertinente
indemnización, cuyo monto es fijado por una Comisión Tasadora, el cual puede
ser objeto de reclamación judicial, incoada por el dueño del predio gravado.
En dicho contexto, el artículo 69 del texto legal en referencia, establece que
éste tiene derecho a que se le indemnice:
“1.- El valor de todo terreno ocupado por las obras hidroeléctricas, incluidas
las de embalse y estanques, por los postes y las torres de las líneas, por las
zanjas de las líneas subterráneas, por los edificios y por los caminos de acceso,
según los planos de servidumbres;
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2.- El valor de los perjuicios ocasionados durante la construcción de las
obras o como consecuencia de ellas o del ejercicio de las servidumbres.
Igualmente el valor de los perjuicios que causan las líneas aéreas, y
3.- Una indemnización por el tránsito que el concesionario tiene derecho
a hacer para los efectos de la custodia, conservación y reparación de las líneas.
Esta indemnización no podrá ser superior al valor de una faja de terreno de dos
metros de ancho, en la parte del predio ocupado por las líneas.
Si al constituirse una servidumbre quedaren terrenos inutilizados para su
natural aprovechamiento, el concesionario estará obligado a extender la
servidumbre a todos estos terrenos”.
Añade, por su parte, el artículo 70, que “Los terrenos ocupados se pagarán,
a tasación de peritos, con veinte por ciento de aumento”.
Sexto: Que, en lo concerniente al primer extremo del recurso, la
controversia radica en la comprensión del artículo 69, en el sentido de si las
partidas que enumera, como objeto de la indemnización, corresponden a un
listado taxativo, o sólo es propuesto a vía ejemplar, pues de ello depende la
pertinencia de aquellos capítulos que las recurrentes pretenden que se incluya en
los ítems indemnizatorios y que refirió en su recurso como los daños que serían
consecuencia directa de la generación de campos electromagnéticos a lo largo de
toda la extensión de la línea de transmisión y a los denominados daños por
pérdida de valor paisajístico.
Al respecto, esta Corte ha sostenido que el citado artículo 69 establece el
derecho del dueño del predio sirviente a que se le pague por el valor de la
ocupación del terreno, por los perjuicios que acarrea la construcción de las obras o
el ejercicio de la servidumbre, así como por el tránsito que el concesionario tiene
derecho a hacer en el predio con ocasión de la conservación y mantenimiento de
aquélla, teniendo en especial consideración, que se trata de un gravamen para
una actividad en la que va envuelta un servicio de naturaleza pública, como lo es
el transporte de energía eléctrica a las respectivas redes de distribución, en tal
entendido, la normativa contenida en la ley del ramo busca regular dicha actividad,
y, en específico, el estatuto aplicable a los dueños afectados por el
establecimiento de derechos reales constituidos para efectos de facilitar la
actividad referida.
En tal entendido, a juicio de esta Corte, es evidente que se trata de
servidumbres de carácter legal, que por su naturaleza son, además, forzosas y
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que colocan al dueño del predio sirviente en una doble posición, por un lado, lo
obligan a tolerar la ejecución de las diligencias destinadas al ejercicio del
transporte eléctrico, y por otro lado, le prohíben la realización de ciertas
actividades, que puedan perturbar el ejercicio de la servidumbre, sólo que en este
caso, no existe un predio dominante, o más bien, se configura con la “instalación
eléctrica”, que en la especie consiste en líneas de transmisión de dicho recurso, el
cual, al implicar una limitación al dominio, es siempre indemnizable.
Sin embargo, es menester prevenir que la constitución de una servidumbre
eléctrica no configura en caso alguno un supuesto de expropiación, es claro que
se trata de una fórmula que provoca una limitación al derecho de dominio, pero no
priva a su titular del mismo ni de sus atributos esenciales.
En razón de aquello, el valor que se debe pagar por el gravamen impuesto
no corresponde propiamente a una indemnización en virtud de la privación del
derecho afectado, como ocurre en sede de expropiación, sino más bien, se trata
de “una suma equivalente a la pérdida de valor del predio gravado y, en
consecuencia, su naturaleza se asemejaría a una obligación restitutoria. Dicha
condición aparece corroborada en el artículo 849 del Código Civil, en relación a la
servidumbre de tránsito, cuando establece que ‘si concedida la servidumbre de
tránsito en conformidad a los artículos precedentes, llega a no ser indispensable
para el predio dominante, por la adquisición de terrenos que le dan un acceso
cómodo al camino, o por otro medio, el dueño del predio sirviente tendrá derecho
para pedir que se le exonere de la servidumbre, restituyendo lo que, al
establecerse ésta, se le hubiere pagado por el valor del terreno’” (como se
sostiene en la sentencia Rol Nº 2998-18 de este tribunal).
De esta manera, los márgenes de la indemnización que regula el artículo 69
de la Ley General de Servicios Eléctricos, deben sujetarse a dicha noción, por lo
que es dable entender que la compensación que por ella se sistematiza, sigue
dicho derrotero.
En tal entendido, esta Corte considera que los criterios que el precepto
mencionado establece, corresponden a los parámetros que deben ser pagados
por la limitación que el ejercicio de la servidumbre eléctrica provoca, y no por otros
perjuicios o daños que excedan de dicho concepto, taxativamente fijados por la
norma en comento.
En efecto, el numeral primero del texto legal indicado, se refiere a la
extensión efectivamente ocupada por las obras pertinentes; el segundo, a los
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perjuicios que su construcción y ejercicio provoquen; y, el tercero, a la
indemnización por el tránsito posterior a dicha construcción, para su custodia,
conservación y reparación.
Si se observa bien dicha disposición, es palmario que, debido a su nivel de
precisión, se trata de un número cerrado o “clausus”, que no permite extender el
pago del valor en discusión, a aspectos que no son expresamente planteados.
No es posible entenderlo de otra manera, si se considera que su número
primero, expresa que se deberá pagar “el valor de todo terreno ocupado”, con la
indicación de las obras precisas que generan dicha obligación. Lo mismo sucede
con el numeral segundo, al señalarse que los perjuicios que deben contemplarse,
son estrictamente los provocados con ocasión de la construcción de tales obras, a
consecuencia de ellas, incluyendo el generado por las líneas áreas. Finalmente,
se agrega que la actividad posterior a la construcción que debe ser también
compensada.
De esta forma, se concluye que el correcto sentido del artículo 69 referido,
es entenderlo como uno que provee de un listado taxativo de hipótesis que deben
ser seguidas estrictamente a la hora de fijar el monto indemnizatorio a que la
legislación sectorial da lugar; por lo demás, así lo sostiene la doctrina nacional, al
señalar que “…las servidumbres eléctricas dicen relación con terrenos
determinados, los cuales quedan afectos a una limitación; de ahí el carácter
taxativo del art. 68 LGSE (actual art 69)” (como lo propone el profesor Alejandro
Vergara en su obra ˝Derecho Eléctrico”, Editorial Jurídica, 2004, p. 276)
Argumenta el mencionado académico, que dicha taxatividad normativa se
explica porque la servidumbre eléctrica dice relación con terrenos determinados
afectos a una limitación, y que los casos regulados por el actual artículo 69
“constituyen el correlativo de los derechos que las servidumbres eléctricas otorgan
a los concesionarios” conforme fluye de los artículos pertinentes que fijan sus
derechos y prerrogativas sobre el predio.
Séptimo: Que, atendido lo expresado, se evidencia que el fallo impugnado
no incurrió en la infracción de los artículos 63 y 69 de la Ley General de Servicios
Eléctricos, por lo que corresponde desestimar en dicha parte el libelo
impugnatorio.
Octavo: Que en relación al segundo capítulo de nulidad, en el que se
denuncia infracción a lo dispuesto en los artículos 399, 384 N° 2, 425 y 426 del
Código de Procedimiento Civil y artículos 1700, 1712 y 1713 del Código Civil,
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todos vinculados con los artículos 69 y 70 de la Ley General de Servicios
Eléctricos, es menester señalar que del examen del libelo se observa que se limita
a cuestionar la ponderación de la prueba documental, testifical y confesional
incorporada al juicio, pretendiendo que se den por establecidos los hechos que
proponen, cuestión que, como esta Corte ha referido reiteradamente, escapa del
control de un recurso de casación en el fondo, pues sólo la judicatura del grado se
encuentra facultada para fijar los hechos de la causa y que, efectuada
correctamente dicha labor, esto es, con sujeción a las denominadas normas
reguladoras de la prueba atinentes al caso en estudio, resultan inalterables para
este tribunal, conforme lo previsto en el artículo 785 del Código de Procedimiento
Civil.
En dicho sentido, como la sentencia impugnada ponderó toda la prueba
rendida por las partes, llegando a las conclusiones ya señaladas, no existe la
infracción a las reglas reguladoras de la prueba referida.
Con todo, se debe tener presente que lo que dispone el número 2 del
artículo 384 del Código de Procedimiento Civil no puede ser considerado como
reguladora de la prueba, pues solo establece que los dichos de testigos que
reúnan los requisitos que indica pueden constituir plena prueba; lo que permite
inferir, que son los tribunales de instancia los soberanos para apreciar la eficacia
de sus testimonios a fin de dar por probados los hechos acerca de los que
declaran, lo que implica que tienen amplia libertad para determinar la fuerza
probatoria que surge de los mismos.
Noveno: Que, atendido lo razonado, no cabe sino desestimar el recurso de
casación en el fondo promovido por la parte demandante.
En cuanto al recurso de casación en el fondo interpuesto por la
demandada
Décimo: Que la recurrente expresa que la judicatura del grado, al acoger
parcialmente la reclamación, incurrió en errores de derecho que divide en dos
capítulos; por un lado, denuncia la infracción del artículo 63 de la Ley General de
Servicios Eléctricos, en relación con el artículo 1° del mismo cuerpo legal y
artículos 22 y 24 del Código Civil; y por otro, acusa la vulneración de los artículos
69 N° 1 y 70 de la ley sectorial referida, que vincula con los artículos 19 inciso 1°,
20 y 22 del Código Civil.
En su primer acápite, reprocha que la decisión impugnada haya aumentado
el valor del metro cuadrado fijado por la comisión tasadora, a partir de la utilización
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de parámetros que se encuentran prohibidos por el artículo 63 de la ley en
comento, cuyo tenor ha de ser interpretado de acuerdo a las reglas de
hermenéutica de los artículos 22 y 24 del código de bello.
Agrega que, por regla general, el valor de un predio se determina por su
precio en el mercado, por lo que esto supone la existencia de una serie de
transacciones celebradas espontánea y libremente por las personas. Sin embargo,
en el caso de marras, la Ley General de Servicios Eléctricos no promueve la
existencia de tal mercado, pues libera al concesionario eléctrico de la necesidad
de llegar a un acuerdo con el propietario del predio sirviente, pues aquel tiene el
derecho de imponer la servidumbre eléctrica, aún sin el consentimiento del
propietario, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 14 de dicho texto legal.
Lo anterior, permite concluir que el legislador al señalar que ante el
desacuerdo entre el dueño del predio sirviente y el concesionario eléctrico se
designará una comisión tasadora para determinar el monto indemnizatorio que
corresponda, prohíbe, como lo hizo la sentencia impugnada, que se tome en
consideración el mercado de transacciones que se puede generar entre el
concesionario eléctrico con el resto de los propietarios afectados por la
constitución de la servidumbre eléctrica.
De tal manera que, a su juicio, yerra la judicatura del fondo al darle valor,
como prueba documental, a tres escrituras públicas de constitución de
servidumbres voluntarias entre la demandada y propietarios de otros predios
aledaños para determinar el valor del metro cuadrado de inmueble objeto de juicio,
pues una vez que se conforma una comisión tasadora para fijar el monto de la
respectiva indemnización, se debe a que no existe acuerdo entre las partes,
siendo improcedente que, posteriormente, en una instancia judicial de reclamo
como la de marras, se tomen en cuenta los valores pagados por el mismo
concesionario a otros dueños de inmuebles en un plano de negociación voluntario,
en el cual no existió la conformación del órgano tasador y en el que las partes
pretendían evitar costos transaccionales, sin necesariamente expresar el valor real
de la propiedad.
Refiere que dicha tesis ha sido ratificada en sendos fallos dictados por esta
Corte en los autos rol N° 1.559-2015 y N° 4.599-2019, cuyas principales
motivaciones cita parcialmente, los que concluyen que los acuerdos entre
propietarios de un predio con un concesionario eléctrico no expresan el valor real
de la propiedad afectada, sino la disposición de dichas empresas a pagar un
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mayor valor a objeto de evitar los costos de transacción asociados a la
determinación administrativa y judicial de dichas indemnizaciones, por lo que
dichos valores no constituyen un indicio o parámetro para determinar el valor
comercial de una propiedad, pues no existe un mercado propiamente tal.
En su segundo extremo, el recurso denuncia la incorrección en la
interpretación del artículo 70 de la Ley General de Servicios Eléctricos, en dos
aspectos: por un lado, al aplicar el aumento del 20% que dicho precepto consagra,
pero para una suma que fue fijada judicialmente y no por peritos, que es el
supuesto que dicha norma considera; y, por otro lado, al aplicar el mismo
incremento a ítems indemnizatorios que exceden el ámbito del texto normativo,
pues se aplica sólo a “terrenos efectivamente ocupados” por la servidumbre, y, en
la especie, se afectaron con dicho acrecentamiento, rubros indemnizatorios
respecto de los cuales el aumento resulta improcedente, a saber, aquellos
denominados “perjuicios durante la construcción” y los “daños en las
plantaciones”, ambos individualizados con las letras f) y g) de la sentencia
impugnada, que, en rigor, no constituyen terrenos efectivamente ocupados por la
servidumbre eléctrica constituida a favor de la demandada de forma permanente.
En ambas hipótesis, asevera que el tribunal interpretó y aplicó de manera
incorrecta el texto legal referido, el cual, según fluye de su tenor literal, establece
un aumento en la indemnización, pero que solamente es aplicable respecto a la
tasación de peritos, de manera que se excluye de tal beneficio, el monto fijado
judicialmente; por otro lado, el texto se encarga de dejar en claro que el aumento
se aplica a los “terrenos ocupados”, por lo que tal beneficio no se puede extender
a aquellos que, aunque indemnizados, no cumplen tal característica.
Finaliza explicando la manera en que los errores denunciados influyen de
modo sustancial en lo dispositivo del fallo, y pide se invalide, y se dicte uno de
reemplazo que revoque el de primera instancia, rechazando la reclamación de
avalúo en todas sus partes, o en aquella que considere conforme a derecho, con
costas.
Undécimo: Que en lo que dice relación con la primera alegación
sustantiva, es menester recordar lo dispuesto en el inciso primero artículo 63 de la
Ley General de Servicios Eléctricos, inmerso dentro del capítulo V del referido
cuerpo legal, titulado “De las servidumbres”, que señala: “Si no se produjere
acuerdo entre el concesionario y el dueño de los terrenos sobre el valor de éstos,
el Superintendente, a petición del concesionario o del dueño de los terrenos,
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designará una o más comisiones tasadoras compuestas de tres personas, para
que, oyendo a las partes, practiquen el o los avalúos de las indemnizaciones que
daban pagarse al dueño del predio sirviente. En estos avalúos no se tomará en
consideración el mayor valor que puedan adquirir los terrenos por las obras
proyectadas”.
Duodécimo: Que tal como fue señalado en los acápites precedentes, la
recurrente denuncia que la sentencia impugnada interpretó erróneamente la citada
disposición, al “…utilizar parámetros que se encuentran prohibidos por el
mencionado artículo…” (sic) como lo serían, a su juicio, las tres escrituras públicas
de constitución de servidumbres voluntarias respecto de predios aledaños que la
judicatura tuvo en consideración para la fijación del valor del metro cuadrados del
inmueble materia de juicio.
Sin embargo, del análisis del artículo 63 de la Ley General de Servicios
Eléctricos se desprende que yerra la recurrente al sostener que se trata de una
regla que limitaría a la judicatura respecto de parámetros a considerar para la
determinación del monto indemnizatorio. En efecto, de su sola lectura se
desprende que no se trata de una norma prohibitiva, sino que regula aquella
situación que se produce ante el desacuerdo entre el concesionario eléctrico y el
dueño del predio sirviente para la determinación del monto indemnizatorio,
estableciendo el procedimiento que se inicia con la designación de la respectiva
comisión tasadora por parte del Superintendente, para el establecimiento de la
indemnización a pagar al afectado.
Tampoco la referida disposición establece parámetros determinados o un
númerus clausus de criterios para la regulación de los montos indemnizatorios,
entregándole al órgano competente la facultad de fijarlos, de conformidad con lo
dispuesto en los artículos 69 y 70 del mismo cuerpo legal. En dicho sentido, la
norma en comento nada dice respecto a la prohibición de que la comisión
tasadora, ni la judicatura ante el reclamo por parte del afectado, utilicen, como uno
de los parámetros a considerar las transacciones celebradas entre los
concesionarios eléctricos con otros propietarios afectados, los que se valorarán de
acuerdo a las reglas generales contempladas para este tipo de procedimientos.
Lo que se observa de la alegación de la parte recurrente es que, más que
cuestionar una errónea interpretación de la norma legal en comento, lo que
cuestiona es más bien la ponderación que la judicatura realizó respecto de
algunos medios de prueba, cuestión que escapa de la naturaleza del presente
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recurso, máxime si, como en la especie, no se han denunciado, con la claridad y
precisión inherentes a un resorte extraordinario la vulneración de las denominadas
normas reguladoras de la prueba, considerándose, en consecuencia, un ejercicio
recursivo carente de contenido que permita colegir algún error inferencial
susceptible de ser atacado por esta vía.
Decimotercero: Que, siguiendo con el análisis de lo dispuesto en el
artículo 63 de la Ley General de Servicios Eléctricos, la recurrente pretendió
sustentar el referido capítulo de nulidad a partir de dos sentencias dictadas por
esta Corte, las que se pronunciarían en el mismo sentido propuesto en su libelo.
Sin embargo, del análisis de dichas sentencias, se observa que no existe un
pronunciamiento en tal sentido.
En efecto, en el fallo dictado en los autos rol N° 1.559-2015, tal como se
desprende de sus motivaciones decimoséptima y siguientes, la controversia
jurídica sometida a la decisión de esta Corte se refería a determinar si el precio
ofrecido y aceptado por una transacción celebrada entre las mismas partes, que
no se perfeccionó y que incluía la compraventa de los terrenos ocupados por la
servidumbre, constituye un acuerdo sobre el valor de la indemnización, que
excluya la necesidad de fijar judicialmente dicho monto. Como se observa, existen
claras diferencias entre dicho juicio y el de marras, pues en el presente caso no
existió ningún acuerdo previo entre las partes, limitándose la recurrente a
cuestionar el valor probatorio que la judicatura le otorgó a escrituras públicas de
servidumbres voluntarias celebradas entre el concesionario eléctrico y los dueños
de predios cercanos al de propiedad de las demandantes, circunstancia fáctica
que se aleja de la planteada en la sentencia cuyo cotejo se pretende.
Lo mismo ocurre con la decisión pronunciada en los autos rol N° 4.599-
2019, en que la decisión de esta Corte fue desestimar el recurso de casación en el
fondo deducido por manifiesta falta de fundamento, al pretender cuestionar las
conclusiones fácticas arribadas por la judicatura del fondo, sin denunciar la
infracción de normas reguladoras de la prueba, no existiendo pronunciamiento
sobre el punto de derecho en análisis.
Decimocuarto: Que, en atención a lo expuesto, el primer acápite del
recurso de casación en el fondo planteado por la parte demandada será
desestimado, al no existir infracción de lo dispuesto en el artículo 63 de la Ley
General de Servicios Eléctricos en relación con los artículos 19, 20 y 22 del
Código Civil.
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Decimoquinto: Que, en lo relativo al segundo capítulo del recurso, se debe
señalar que se propone por la parte recurrente, que la correcta interpretación del
artículo 70 de la Ley General de Servicios Eléctricos, es que el incremento del
20% que regula, sólo es aplicable respecto el monto indemnizatorio tasado por
peritos, y no a aquel que fije el órgano jurisdiccional, en sede de reclamación, para
lo cual invoca la expresión “a tasación de peritos” que contiene la norma.
Sin embargo, esta Corte no comparte tal interpretación, pues no es posible
extraer la conclusión que refiere ni de la lectura de la norma, ni de su contexto; en
efecto, dicho artículo señala que “Los terrenos ocupados se pagarán, a tasación
de peritos, con veinte por ciento de aumento”, lo que implica un incremento que,
como se dirá posteriormente, beneficia el supuesto del numeral primero del
artículo 69 mencionado, esto es, el valor que se fije por concepto de terrenos
ocupados con las obras de beneficio eléctrico, que prima facie es fijado por la
Comisión Tasadora que establece el cuerpo legal citado, el cual, es susceptible de
reclamación judicial, ocasión en que el órgano jurisdiccional podrá modificar el
monto propuesto por tales peritos, sea aumentándolo o rebajándolo, por lo que, si
se refiere estrictamente a los terrenos ocupados, no existe razón jurídica ni de
texto que justifique que, en dicho caso, no se le aplique el aumento referido, razón
por la cual, el arbitrio analizado, en dicho específico extremo, será desestimado.
Decimosexto: Que, en lo tocante al segundo acápite del capítulo
impugnatorio analizado, se critica por el recurrente que la decisión recurrida haya
aplicado la mejora del 20% que establece el artículo 70 en comento, al monto total
establecido como indemnización por la servidumbre eléctrica, en circunstancias
que debió restringirse solamente a la categoría relativa al pago por el valor del
“terreno ocupado”, por lo que una primera cuestión a dilucidar es la extensión que
se le debe otorgar a dicha expresión.
Con respecto a la correcta interpretación del artículo 70 de la Ley de
Servicios Eléctricos, hay que tener en consideración que la norma analizada, lo
que hace, es aplicar un incremento a las indemnizaciones que regula el artículo
anterior, el cual, como ya se dijo, corresponde a una exposición taxativa de los
aspectos que deben ser compensados. En dicho entendido, cuando el legislador
dispone que se aumentará el valor que se pagará por “terreno ocupado”, es lógico
entender que hace referencia al numeral primero del artículo 69 referido, que
utiliza la misma expresión, precisando que el resarcimiento que regula sólo se
aplica a las extensiones de terreno en que se emplazan concretamente las obras
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hidroeléctricas, incluyendo embalses y estanques, los postes y torres de las
líneas, las zanjas de aquellas subterráneas, edificios y caminos de acceso; ello a
diferencia de las compensaciones que regulan los numerales segundo y tercero
del texto en comento, que indemniza por conceptos diferentes al de predio
ocupado, como sucede con el caso de los perjuicios de las líneas ubicadas en
altura y el tránsito hacia ellas.
De este modo, a juicio de esta Corte, es inconcuso que el aumento que
dispone el precepto legal en análisis debe entenderse como aplicable sólo y
exclusivamente al monto de indemnización que se paga por el rubro que refiere el
artículo 69 Nº 1 de la Ley General de Servicios Eléctricos, y no se extiende a los
otros parámetros, como lo ha declarado, entre otros, en el fallo rol N°82.497-2016
y últimamente en el rol N° 18.163-2019. En el mismo sentido se expresa el
profesor Vergara en la obra ya citada (p. 281 y 282), quien además precisa, que
existen dos oficios de la Superintendencia de Electricidad y Combustible (Oficio Nº
1922 de 5 de junio de 1997 y Nº 1607 de 23 de marzo de 1999) sosteniendo el
mismo criterio.
Decimoséptimo: Que, en atención a lo expuesto precedentemente, yerra la
Corte de Apelaciones de Valparaíso, en su motivación decimoctava, al aplicar el
incremento del 20% establecido en el artículo 70 de la Ley General de Servicios
Eléctricos, a los ítem indemnizatorios contemplados en las letras f) y g) de dicho
considerando y que se corresponden a aquellos denominados por la comisión
tasadora como “perjuicios durante la construcción”, referidos a la utilización de
caminos existentes durante la construcción y posteriormente; y los “daños de
plantaciones”, en los que se incluye la tala de paltos en caminos, franja de tránsito
y limitación en franja de servidumbre, pues se trata de espacios que no
constituyen terrenos efectivamente ocupados por la servidumbre eléctrica
constituida en favor de la demandada, correspondiendo el primero a trabajos que
ya se ejecutaron y que no implica una ocupación permanente y sostenida del
inmueble objeto de juicio.
Decimoctavo: Que conforme lo expuesto, corresponde, entonces, acoger
parcialmente el recurso de nulidad sustantivo deducido por la parte demandada,
solo en el último extremo referido, por cuanto se constata la infracción de lo
dispuesto en el artículo 70 en relación con el artículo 69 N° 1 de la Ley General de
Servicios Eléctricos, que influyó de manera substancial en lo dispositivo del fallo,
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al conceder el incremento analizado de manera extendida a todos los capítulos
indemnizatorios concedidos.
Por estas consideraciones y visto, además, lo dispuesto en las normas
legales citadas y en los artículos 764, 765, 767 y 805 del Código de Procedimiento
Civil, se rechaza el recurso de casación en el fondo deducido por la parte
demandante y se acoge el recurso de casación en el fondo deducido por la
parte demandada en contra de la sentencia de veinte de febrero de dos mil
veinte, en los aspectos ya indicados, la que se invalida en la parte pertinente y
se la reemplaza por la que se dicta acto continuo, sin nueva vista, pero
separadamente.
Acordada la decisión de desestimar el recurso de casación en el fondo
interpuesto por la parte demandante, con el voto en contra del ministro señor
Blanco, quien fue de opinión de estimar el primer capítulo del arbitrio propuesto,
en el extremo relativo al carácter taxativo que no posee el artículo 69 de la Ley
General de Servicios Eléctricos, en razón de los siguientes argumentos:
1º Que, a juicio de este disidente, un análisis del precepto en cuestión, no
permite concluir que consagre un numerus clausus respecto las partidas
susceptibles de indemnización; en efecto, el texto legal al señalar “El dueño del
predio sirviente tendrá derecho a que se le pague…”, expresando, a continuación,
el listado ya transcrito con anterioridad, no permite entender que tal enumeración
sea taxativa, pues si el legislador hubiese querido establecerlo así, habría utilizado
expresiones como “sólo o exclusivamente‟, lo que no hizo, y lo que, además, es
lógico, si se considera que existen otros perjuicios o daños, diferentes a los
indicados en tal precepto, asociados a la imposición de la servidumbre eléctrica,
que derivan de las limitaciones a las facultades propias e inherentes al dominio
que deben ser indemnizados al vincularse con los parámetros de la norma en
comento.
2º Que, de este modo, los criterios de resarcimiento que señala dicha
norma, deben ser entendidos como propuestos a vía ejemplar, pues en la especie,
al no existir una fórmula gramatical que lleve a comprenderlo de manera diversa,
debe primar la regla general en materia de resarcimiento, correspondiente al
principio de la reparación integral del daño, de manera que debe compensarse el
perjuicio real y efectivo que mediante las vías probatorias procesales pertinentes,
se pueda acreditar.
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3ª Que, en efecto, como ya se ha señalado por esta Corte, “…aun cuando
se trate de una indemnización especial, de fuente legal, no resulta desacertado
atribuirle las características propias de toda indemnización de perjuicios, en la
medida que esencialmente está dirigida a reparar el daño ocasionado por un
determinado hecho, en este caso, no ilícito, puesto que lo impone la ley, en pro de
un interés público”, de manera que en este contexto, procede compensar
completamente el daño que la servidumbre provoque, siendo el objetivo de la
Comisión Tasadora, obtener la efectiva reparación del daño íntegro que se ha
irrogado a las afectadas en estos autos.
Regístrese.
Nº 30.191-2020.-
Pronunciado por la Cuarta Sala de la Corte Suprema integrada por los Ministros
señor Ricardo Blanco H., señoras Gloría Ana Chevesich R., María Angélica Cecilia
Repetto G., y los Abogados Integrantes señor Diego Munita L., y señora Carolina
Coppo D. No firman los Abogados Integrantes señor Munita y señora Coppo, no
obstante haber concurrido a la vista y al acuerdo de la causa, por estar ambos
ausentes. Santiago, veinticuatro de marzo de dos mil veintidós.
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En Santiago, a veinticuatro de marzo de dos mil veintidós, se incluyó en el
Estado Diario la resolución precedente.