UNISERVIDAD NACIONAL
AUTONOMA DE HONDURAS
Redacción General
Anna Jissel Enamorado López
20181031900
Géneros Literarios
La literatura y sus obras se agrupan en lo que se conoce como géneros literarios,
que actúan como clasificadores en función de las características y los rasgos comunes
entre los diferentes escritos. Esta clasificación se lleva a cabo atendiendo a la estructura,
el tema o el fin que persigue el autor. Existen tres tipos de estilos literarios principales:
la narrativa, la lírica y la dramática.
Narrativa
La narrativa también se conoce como género épico y consiste en que el autor
haga uso de la figura del narrador para contar los hechos protagonizados por unos
personajes. El escritor presenta una realidad ficticia o realidad representada como si
fuese el mundo exterior u objetivo, ajeno al autor.
Este género se caracteriza por la abundancia de descripciones, tanto de personas,
como de situaciones y ambientes.
También relata las acciones y acontecimientos en un espacio y tiempo
determinado, incluye monólogos y diálogos entre los personajes. Lo importante de este
género es el narrador, el encargado de contar la historia a través de la narración, la
descripción, la exposición o la argumentación.
El Narrador puede ser de cuatro tipos:
Narrador omnisciente: lo sabe todo y describe la escena desde el exterior, por lo
que el autor emplea la tercera persona.
Narrador testigo u observador: narra aquellas partes de la historia que él ha
presenciado o ha conocido. No es como el primero que lo sabe todo y lo cuenta.
Narrador en primera persona: Se usa la primera persona porque el narrador es el
protagonista. En este caso, el texto adoptaría una forma autobiográfica.
Narraciones en forma epistolar: Esta forma de narrar la historia es muy especial,
ya que la historia se cuenta a través de cartas entre dos personajes.
Existen seis tipos de subgéneros del género narrativo los cuales son: el
cuento, la novela, la leyenda, el mito, el relato y la fábula. Cada uno de ellos cuenta
con ciertas características que los diferencian entre ellos y les dan su toque especial.
El cuento
En el ámbito literario es uno de los subgéneros de la narrativa, ampliamente
cultivado por escritores de muy distintas tradiciones.
Un cuento es un tipo de narración generalmente breve, basada en hechos
reales o ficticios, en la cual un grupo de personajes desarrollan una trama
relativamente sencilla, que puede manifestarse de manera escrita u oral. En el
ámbito literario es uno de los subgéneros de la narrativa, ampliamente cultivado por
escritores de muy distintas tradiciones.
El cuento es uno de los géneros narrativos, como la novela o la crónica, y
está conformado por subgéneros como ciencia ficción, aventuras, fantasía, terror,
entre otros. Se distingue de la novela por su menor extensión.
Así como también ha sido un gran método de enseñanza y una gran
herramienta pedagógica, dado que el cuento permite ampliar el vocabulario,
estimular la imaginación y mejorar la expresión oral del lector, durante cualquier
etapa de la vida, especialmente durante la niñez.
Existen dos tipos generales de cuentos, con sus respectivos subgéneros:
Los cuentos populares: Son narraciones transmitidas a través de diferentes
generaciones y contadas con ciertas variaciones respecto a la historia original. En
muchos casos, se desconocen los autores debido a que, en los orígenes, los cuentos eran
narrados en forma oral y no quedaron registros de sus creadores. Algunos ejemplos de
cuentos populares son las fábulas, los mitos y las leyendas.
Los cuentos literarios: Consisten en narraciones cuidadosamente elaboradas
y con una intención determinada. Son producto de un riguroso trabajo del autor,
capaz de crear una historia con un clima particular, que genera emociones en un
público específico. Por ejemplo, no es lo mismo un cuento para niños que uno para
adultos.
Características del cuento:
Carácter condensado, es decir, brevedad.
Presencia de un narrador que cuenta los hechos y estar narrado en
primera, segunda o tercera persona.
Desarrollo de un conflicto central.
Participación de pocos personajes.
Descripción precisa.
Las acciones conducen a un final o desenlace.
Puede abarcar una infinidad de temáticas o subgéneros, como
fantásticos, infantiles, policiales, realistas, cómicos, de terror, de hadas o de
misterio, etc.
Un cuento se caracteriza por mantener la siguiente estructura:
Los personajes: La construcción narrativa en el cuento gira
alrededor de las situaciones que vive un personaje. Sin embargo, y a diferencia
de la novela, el cuento se centra únicamente en un pequeño fragmento de la vida
de los personajes.
Los lugares: Cuando un autor decide escribir un cuento, es decir,
un hecho concreto, o un fragmento de la vida de un personaje, no tiene ni
espacio ni tiempo para la descripción de loa lugares, a menos que el lugar sea el
protagonista de la historia. Por lo tanto, en un cuento la descripción de lugares
pasa generalmente, a un segundo plano, es más importante el conflicto.
El argumento: Desarrollan los acontecimientos que van
sucediendo paso a paso.
El tema: Es el motivo que genera conflicto o problema, que se ha
de resolver positiva o negativamente, o queda abierto. Para comprender el
cuento es necesario desentrañar el tema. Pero no debe confundirse con el título a
que este, por lo general lo sugiere o lo anticipa.
La trama: En un cuento la trama gira alrededor de un conflicto
central. Como su nombre lo indica, la trama es la organización que el escritor
hace con los hechos que componen la historia. Esta organización puede
corresponder a una secuencia cronológica. Sin embargo, en algunas ocasiones el
escritor presenta los hechos sin responder a un orden cronológico. Un cuento
puede empezar por el final de la historia y así crear mayor interés. En los
cuentos policiales, por ejemplo, se comienza con un hecho misterioso que debe
ser resuelto a lo largo de la narración. Cuando el escritor organiza los hechos sin
responder a un orden cronológico, el lector debe organizarlos, es decir, debe
reconstruirlos a partir de la narración.
Las partes de un cuento son:
Marco:
Personajes – ¿Quiénes?
Espacio – ¿Cuándo?
Tiempo – ¿Dónde?
Conflicto:
¿Qué obstáculo se propone?
¿Qué intereses entran en conflicto?
Desenlace
¿Cómo finaliza?
¿Se resuelve el conflicto o queda abierto?
Un cuento tiene determinados elementos:
Los personajes: son quienes realizan las acciones de la historia y pueden
estar representados por personas, animales, objetos, entre otros. Además, se
categorizan como personajes principales (en los que se centra la trama), secundarios
(los que aparecen en reiteradas ocasiones) o terciarios (de menor importancia, que
aparecen una o muy pocas veces).
El narrador: es quien da a conocer la historia y todos sus detalles. Puede
contar la historia de diferentes maneras, desde el lugar del protagonista (en primera
persona) o desde un lugar omnisciente (que conoce cada detalle de lo sucedido y lo
narra de manera objetiva).
Las acciones: son los acontecimientos que llevan a cabo todos los
personajes. Suelen ocurrir en un determinado tiempo y lugar, y son las que le dan
curso al cuento, desde los enredos hasta la develación de la historia.
La atmósfera: es el clima que adquiere la historia que puede ser de tensión,
de placer, de temor, de familiaridad, entre otros. Está asociada con el ambiente en el
que ocurren las acciones y con las emociones que pueda generar en el lector.
El tiempo: es la duración de la historia, que puede ser de tan solo unas pocas
horas, días o años. Además, el paso del tiempo condiciona o altera el rol de los
personajes.
Tipos de cuentos
Los cuentos pueden clasificarse en diversos subgéneros, entre los que se
encuentran:
Cuentos maravillosos. Los personajes que participan de la trama tienen
cualidades fantásticas, como hadas, brujas, duendes, gnomos, elfos, etc. Predomina
la magia y los sucesos sobrenaturales, y suelen estar ambientados en un mundo
fantástico que el lector acepta sin cuestionarlo.
Cuentos fantásticos. En estas historias se narran acciones comunes y
cotidianas que, de repente, son interrumpidas por un elemento inexplicable que
rompe con las leyes de la naturaleza.
Cuentos realistas. Se valen de elementos de la vida real, por lo que sus
historias resultan creíbles, posibles en el mundo de los lectores (lo que no significa
que sean verdaderas). No se incluyen eventos mágicos ni fantásticos, así como
tampoco personajes que puedan salirse de la realidad (como brujas, hadas o
fantasmas).
Cuentos de terror. Su intención es generar miedo o inquietud en los lectores,
y esto se logra creando una cierta atmósfera o narrando una historia que provoque
espanto. Algunas de las temáticas que se encuentran en este tipo de cuentos son
crímenes horrorosos, fantasmas o casas malditas.
Cuentos de ciencia ficción. Se desarrollan en un futuro cercano o distante, en
los que la ciencia y la tecnología son diferentes a las que conoce el lector (más
desarrolladas) y permiten la indagación de situaciones utópicas o distópicas. Las
temáticas suelen incluir robots, exploraciones espaciales, viajes en el tiempo, vida
extraterrestre, apocalipsis, entre otras.
Cuentos policiales. Las historias giran alrededor de un crimen y de la
investigación que se desarrolla para hallar al responsable. La narración se concentra
en contar los procedimientos a partir de los cuales el detective logra encontrar al
culpable y entender el móvil del crimen.
Ejemplo de cuento:
Luis y el hueco en el zapato
Si algo quería Luis por encima de todo, eso era estudiar, lo demostraba
yendo al tercer grado en su difícil situación. El niño venía de vivir una infancia muy
fuerte, en un pueblo muy pobre y con una familia fragmentada.
Él nunca conoció a su padre, y su madre hacía un esfuerzo enorme para
conseguir el dinero diario para alimentarlo a él y a sus cinco hermanos. Luis, con tan
solo nueve años de edad, decidió trabajar en la calle en las tardes, mientras estudiaba
en la mañana. El niño vendía dulces y también recogía latas de aluminio, por las
cuales le pagaban muy bien.
No se sentía mal por ello, no le daba tiempo de eso porque debía ayudar a su
mamá y porque no hay nada malo en trabajar. Lo que sí no era bueno, es que un
niño de esa edad trabaje.
Un día pasó algo en la escuela que Luis no esperaba. Él llegó temprano,
como siempre, primero que todos y con la tarea lista, pues la había hecho en la tarde
anterior cuando el trabajo le dejó.
Pasados unos minutos empezaron a llegar los demás niños, y uno de ellos
comenzó a señalarlo mientras hablaba en voz baja con un grupo. Al instante
iniciaron las risas y la burla: “¡Hueco en el zapato, hueco en el zapato!”, se
escuchaba mientras señalaban a Luis.
El niño, que siempre había cuidado sus zapatos y su ropa, no se había fijado
que esa mañana se habían roto y tenían un agujero grande que dejaba ver sus
calcetines.
Ante los gritos y las burlas de sus amigos, el niño empezó a llorar. Tomó sus
cosas y se fue a su casa, destrozado. Sus compañeros de clases no paraban de reír.
Al llegar a su hogar Luis secó sus lágrimas y se fue a trabajar, no había tiempo de
lamentaciones. Aunque, claro, el niño no dejaba de pensar en sus zapatos y que no
tenía para unos nuevos.
Mientras vendía los dulces y recogía las latas se le acercó un carro muy
lujoso.
—Hey, niño, ven acá —le dijo un hombre bajando la ventanilla.
—Sí, dígame, ¿cuántos dulces quiere? —respondió Luis, como siempre lo
hacía con cada cliente.
—Quiero la caja entera —dijo el señor.
— ¡Gracias, señor! Hoy podré irme temprano a casa —dijo el niño, y el
hombre sonrió y se fue.
Luego de la venta, Luis se dirigió a su casa con una extraña mezcla de
sentimientos encima. Estaba bien porque había vendido todo, pero mal por sus
zapatos y porque no quería ir a su escuela así.
Al llegar a casa, el niño encontró a su mamá llorando.
— ¡Mami, mami! ¿Qué pasa! —preguntó Luis.
— ¡Un milagro, hijo, un milagro! Pasa al cuarto para que veas —dijo la
mamá.
Adentro de la habitación Luis encontró mucha ropa nueva y pares de
zapatos, de las tallas de él y sus hermanos. Además había allí materiales de estudio,
enciclopedias y cuadernos.
El niño rompió en llanto. Resulta que el señor de la camioneta lujosa había
hecho un seguimiento de las labores de Luis, y de cómo estudiaba mientras
trabajaba. Averiguó donde vivía y la situación de su familia y les compró todo lo
necesario, luego, para que la sorpresa fuese más rápida, fue y le compró al niño sus
dulces.
Desde ese entonces Luis sigue llegando de primero a la escuela, con sus
tareas listas, no ha dejado de trabajar y es el que mejores notas tiene. Por cierto, sus
compañeros fueron amonestados por burlarse y luego le pidieron disculpas.
Fin.
Este cuento de Sandra de la Torre Guarderas, es un cuento realista, tiene un
inicio donde habla que de un niño llamado Luis que era de escasos recursos y que
trabajaba vendiendo dulces, tiene un desarrollo donde llega a la escuela sin darse
cuenta que su zapato tenía un agujero y sus compañeros se burlan de el y decide
salirse e irse para su casa muy apenado, se va a vender y un señor le compra toda
una caja de dulces, donde el niño queda feliz, termina con un desenlace donde
encuentra a su mama muy alegre en casa y le cuenta que el señor que le compro la
caja de dulces, llego a dejarle ropa y zapatos nuevos, así como material de estudio
ya que tenía días de observarlo y darse cuenta que era un niño muy bueno y
estudioso, al final Luis decide regresar a la escuela muy feliz y sus compañeros se
terminan disculpando.