CAPÍTULO 1—NUESTRAS PUBLICACIONES Y SU MISIÓN
El gran objetivo de nuestras publicaciones es ensalzar a Dios, llamar la atención de los
hombres a las verdades vivientes de su Palabra. Dios nos invita a enarbolar, no nuestro
propio estandarte, no el estandarte de este mundo, sino el de la verdad.—Joyas de los
Testimonios 3:151, 152 (1902).
La verdad que Dios ha dado a su pueblo en estos últimos días debiera mantenerlo firme
cuando lleguen a la iglesia personas que presentan falsas teorías. La verdad que ha
permanecido firme contra los ataques del enemigo durante más de medio siglo, todavía
debe ser la confianza y el consuelo del pueblo de Dios.
La evidencia que presentemos ante los incrédulos de que poseemos la verdad de la
Palabra de Dios, debe consistir en una vida de estricta abnegación.
Las páginas impresas que salen de nuestras casas publicadoras deben preparar a un
pueblo para ir al encuentro de su Dios.
. El mismo mensaje debe ser anunciado al mundo hoy por las páginas impresas que salen
de nuestras casas editoriales...
Hay muchos lugares en los cuales no puede oírse la voz del predicador, lugares que
pueden ser alcanzados únicamente por nuestras publicaciones: los libros, periódicos y
folletos que contienen las verdades bíblicas que el pueblo necesita. Nuestras
publicaciones han de ser distribuidas por todas partes. La verdad ha de ser sembrada
junto a todas las aguas; pues no sabemos cuál ha de prosperar, si esto o lo otro. En
nuestro juicio falible podemos pensar que no es aconsejable dar las publicaciones
precisamente a las personas que más rápidamente aceptarían la verdad. No sabemos
cuáles pueden ser los resultados de entregar un solo folleto que contiene la verdad
presente.—Manuscrito 127, 1903.
De ciudad en ciudad y de país en país ellos (los colportores) han de llevar las
publicaciones que contienen la promesa del pronto regreso del Salvador. Estas
publicaciones deben traducirse a todos los idiomas, porque el evangelio ha de predicarse
en todo el mundo. Cristo promete a cada obrero la eficiencia divina que dará éxito a su
trabajo.—Testimonios para la Iglesia 9:28 (1909).
CAPÍTULO 2—UNA OBRA DE PRIMERA IMPORTANCIA
La obra del colportaje, debidamente practicada, es obra misionera del más alto orden, y
es un método tan bueno y de tanto éxito como cualquiera que se pueda emplear para
presentar a la gente las verdades importantes para este tiempo.
Si hay una obra más importante que otra, es la de presentar al público nuestras
publicaciones, induciéndolo así a escudriñar las Escrituras. La obra misionera—que
consiste en introducir nuestras publicaciones en el seno de las familias, conversar y orar
con ellas—, es una obra buena que instruirá a los hombres y las mujeres acerca de cómo
realizar la labor pastoral.—Testimonios para la Iglesia 4:390 (1880).
Muchos de nuestros colportores, si estuviesen verdaderamente convertidos y
consagrados, podrían hacer más en este ramo que en cualquier otro en cuanto a presentar
a la gente la verdad para este tiempo.
Preséntense a tantas personas como se pueda los libros que contienen la luz sobre la
verdad presente.—Joyas de los Testimonios 2:545 (1900).
Muchos que no serían inducidos a escuchar la verdad presentada por el predicador vivo,
aceptarán un folleto o una revista y lo leerán con cuidado; como muchas de las cosas que
lean concordarán exactamente con sus ideas, se interesarán en leer todo lo que contiene.
—The Review and Herald, 19 de diciembre de 1878. CE 9.3
Recuerde el colportor que tiene la oportunidad de sembrar junto a todas las aguas.
Recuerde, mientras vende los libros que dan el conocimiento de la verdad, que está
haciendo la obra de Dios, y que todo talento debe ser empleado para gloria de su nombre.
Dios estará con todo aquel que trata de conocer la verdad para poderla presentar a otros
claramente. Dios ha hablado con sencillez y claridad: “Y el espíritu y la Esposa dicen:
‘¡Ven!’ El que oye, diga: ‘¡Ven!’ Y el que tiene sed, venga”. Apocalipsis 22:17. Sin
tardanza debemos instruir a quienes lo necesitan, con el fin de que sean llevados al
conocimiento de la verdad tal como es en Jesús.—Joyas de los Testimonios 2:533
(1900).
Mientras dure el tiempo de gracia, habrá oportunidad para que el colportor trabaje.
Cuando las denominaciones religiosas se unan con el papado para oprimir al pueblo de
Dios, el colportaje evangélico abrirá lugares en que exista libertad religiosa. Si en un
lugar la persecución se hace severa, procedan los obreros como Cristo enseñó. “Cuando
os persigan en una ciudad, huid a otra”. Si la persecución llega allí, vayan a otro lugar.
Dios guiará a sus hijos, convirtiéndolos en una bendición en muchos lugares. Si no fuera
por la persecución no estarían tan ampliamente esparcidos para proclamar la verdad. Y
Cristo declara: “No acabaréis de recorrer todas las ciudades de Israel antes que venga el
Hijo del hombre”. Mateo 10:23. Hasta que en los cielos se proclame el decreto, “Hecho
está”, siempre habrá lugares para trabajar y corazones que reciban el mensaje.—
Testimonios para la Iglesia 6:475 (1900). CE 12.2