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Guía para una Parentalidad Positiva

La paternidad y maternidad representan grandes responsabilidades como proveer guía y seguridad a los hijos. También requieren demostrar afecto, apoyo y ser un buen ejemplo. Ser padre significa educar en valores principalmente a través del propio ejemplo. La parentalidad positiva se enfoca en el bienestar del niño a través de la comunicación, empatía y establecimiento de límites sin violencia. Prepararse para ser padres incluye adoptar hábitos saludables durante el embarazo, asistir a clases prenatales y
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Guía para una Parentalidad Positiva

La paternidad y maternidad representan grandes responsabilidades como proveer guía y seguridad a los hijos. También requieren demostrar afecto, apoyo y ser un buen ejemplo. Ser padre significa educar en valores principalmente a través del propio ejemplo. La parentalidad positiva se enfoca en el bienestar del niño a través de la comunicación, empatía y establecimiento de límites sin violencia. Prepararse para ser padres incluye adoptar hábitos saludables durante el embarazo, asistir a clases prenatales y
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LA PATERNIDAD Y

MATERNIDAD
LA PATERNIDAD Y
MATERNIDAD
La figura de un padre de familia representa un sinfín de responsabilidades, destrezas,
deberes; pero más aún de experiencias y satisfacciones. Sin duda alguna, la paternidad
cambia por completo la vida de cada hombre, pero ¿se puede definir lo que es ser padre?

La figura paterna en la familia es sinónimo de seguridad, afecto, apoyo y sobre todo, de


ejemplo en el crecimiento de los hijos. Hoy en día, satisfactoriamente, es más común el
involucramiento del padre en el desarrollo de sus hijos, especialmente en las actividades
cotidianas. Ello representa un beneficio inmensurable no sólo para los más pequeños,
también para los entornos familiares y en general, para toda sociedad, ya que la
participación y cercanía de los padres durante el crecimiento de sus hijos, contribuye en
el desarrollo pleno de sus capacidades afectivas, sociales y emocionales; un padre
presente en la vida de sus hijos es un gran aporte a una sociedad fructífera.

Ser padre es ser un modelo a seguir; un modelo de integridad, moralidad, e


incondicionalidad para sus hijos; educándoles en valores, principalmente con su ejemplo;
el cual es la mejor enseñanza para ellos.

Todos queremos ser buen padres. Queremos lo mejor para nuestros niños. Queremos
que crezcan saludables, inteligentes, respetuosos, y felices. Pero una vez que estamos en
medio de la vida cotidiana como padres, no siempre es fácil saber cuál es la manera
“correcta” para responder a nuestros [Link] paternidad se aprende. Hay que
equivocarse y aprender constantemente. Manténgase abierto(a) para aprender y
mejorar sus habilidades paternales. Lea, hable con otros padres, y manténgase en
contacto con la guardería o escuela. Los niños aprenden con el ejemplo. Ellos aprenden
viéndolos a ustedes. Dele un buen ejemplo: muy seguido como usted actúe es más
importante que muchas palabras. Trabaje para ser más paciente cada día. Escuche con
toda su atención cuando sus niños hablan. Recuerde enseñar a sus niños, en vez de
castigarlos. Son listos a aprender, y los padres y madres son sus primeros maestros. Y
exprese todo el amor que usted pueda. Use palabras de halagos, así como también
muchos abrazos y besos.

Ser un buen padre o madre significa que usted:

 Protege y guía a sus niños


 Les proporciona un hogar seguro y cariñoso
 Cumple con sus necesidades especiales
 Les proporciona reglas y amor
 Les demuestra mucha atención
 A veces deja de lado lo que usted necesita o quiere para ayudar a sus hijos
 Acepta responsabilidad por ser padres
 Que usted ama a sus niños sin importar nada más

 Ser madre o padre siempre es un reto y aprendizaje constante. Al embarcarnos


en este viaje de formar una familia y criar a los hijos no faltará que en algún
momento aparezcan miedos, inseguridades o dudas de si “lo estamos haciendo
bien” y, aunque a veces nos podamos equivocar, nuestra intención siempre será
darles lo mejor para que ellos crezcan y sean buenas personas.
 Cada familia es única y presenta necesidades distintas; sin embargo, lo que todas
tienen es que son el núcleo de la socialización, es decir, en ellas nuestros hijos e
hijas aprenderán a expresar sus emociones y sentimientos, así como a desarrollar
las habilidades para relacionarse con los demás, por lo que en nuestro rol de guía
y educador debemos de ser un ejemplo positivo para ellos.
 En esta línea, la parentalidad positiva emerge como una forma de crianza en
donde, como padres y madres, nos centramos en velar por el desarrollo superior
del niño a través de un estilo educativo en donde prima el diálogo, la
comunicación y la empatía, hay reconocimiento y orientación a las necesidades,
no es violento y establece límites adecuados para una formación integral y
saludable.

¿Cómo puedo desarrollar una parentalidad positiva?

Existen una serie de principios y actuaciones que favorecerán el desarrollo adecuado de


nuestros hijos, y fomentarán su bienestar físico y mental:

 Vínculos afectivos cálidos: Implica construir afecto a través de la aceptación (Van


desde las muestras de afecto físico -abrazos-, las palabras de aliento, ser
tolerantes, tratar de comprenderlos y ponernos en su lugar).
 Estimulación y apoyo: Implican motivarlo a seguir aprendiendo (Compartir tiempo
de calidad, conocer sus intereses y pasatiempos, motivarlo a conseguir sus
objetivos).
 Reconocimiento y comunicación: Implica fomentar la comunicación y valorar sus
necesidades (Preguntar y empatizar con sus deseos, miedos y preocupaciones sin
juzgarlo, tener en cuenta su punto de vista, hacerlo partícipe de las decisiones
familiares).
 Autonomía con límites: Implica establecer límites con respeto (Establecimiento de
rutinas y hábitos, escuchar y considerar sus demandas, comunicar y explicar las
normas, otorgar responsabilidades en el hogar).
 Educación sin violencia: Implica descartar toda forma de castigo físico o
psicológico (Valorar y resaltar su buen comportamiento; ante un mal
comportamiento, reaccionar con una explicación y, si es necesario, con una
sanción no violenta: ni física ni emocional).
 Tener un hijo cambia la vida, y lo hace desde mucho antes de su nacimiento. Saber
que en unos meses habrá un nuevo miembro en la familia genera alegrías,
ilusiones y también muchos temores y dudas, sobre todo en papás primerizos. Es
normal, pero es importante afrontar esa nueva etapa de la vida con calma,
apoyándose mutuamente y disfrutando de cada momento. ¿Cómo prepararse
para ser padres?
 No hay un manual de instrucciones para prepararse para ser padres, pero…
 …el embarazo es mejor si se lleva entre dos
 Es la futura madre la que va a vivir en primera persona todo el embarazo: los
cambios físicos, los altibajos emocionales, las revisiones médicas, etc. Sin
embargo, la pareja tiene también que implicarse.

 Lo primero es acompañarla a las citas médicas. Ver por primera vez al bebé es una
experiencia tan emocionante que no se olvida jamás y que merece la pena
compartir. No hay que olvidar tampoco que las consultas pueden generar una
cierta ansiedad en la futura madre y que son momentos en los que necesita
mucho apoyo. Por supuesto, son la ocasión idónea para plantear cualquier duda.

 Po otra parte, el embarazo es una excusa maravillosa para unirse más que nunca,
para crear un equipo en el que la comunicación y el cariño sean la fuerza de la
unión. Compartir esa incertidumbre lógica la hará más llevadera, hacer planes de
cara al futuro ayuda a disfrutar más intensamente esos nueve meses y mimarse
como nunca antes estrecha aún más esos lazos.

Al prepararse para ser padres también es un buen momento para pasarse a hábitos de
vida más saludables que beneficiarán a todos, como abandonar el tabaco, llevar una
alimentación equilibrada o hacer algo de ejercicio. Es una forma más de implicarse en el
embarazo y pensar en ese bebé que está en camino.

Preparar la llegada del bebé es importante


Acudir en pareja a las clases de preparación al parto es también esencial. Ese es, sin duda,
el momento que más angustia genera en las mamás. Para ellas es fundamental saber qué
va a ocurrir, cómo actuar y cómo cuidar al bebé en sus primeros días. De ahí la
importancia de acudir a los cursos.

Por supuesto, también la pareja debe implicarse. En la mayoría de los casos acompañarán
a la madre en el paritorio. Eso significa que se convertirán en el ancla y el sostén que la
futura mamá necesita en uno de los momentos más bonitos, más ilusionantes y a la vez
estresantes que va a experimentar en su vida. Saber cómo comportarse y cómo actuar
será más importante que nunca.

Pero prepararse para ser padres implica además tener todo listo en casa antes de que
llegue el bebé, tanto su habitación y como aquello que va a necesitar en sus primeras
semanas. La lista es muy larga y hay que ser realista: cuando el pequeño nazca ocupará
toda la atención y el tiempo de los papás.

CASO PRÁCTICA
Nací en un hogar con 4 hermanos y sin la presencia física de un padre, pero con una
madre luchadora y sabia. Aun así, la figura del padre, como la de la madre, no puede ser
reemplazada por nadie y esto tiene repercusiones en nuestro desarrollo. Tengo dos hijos
ya mayores de edad, y un tercero recién ingresado a la universidad. Al igual que todos los
padres, hubiera deseado tener una preparación o una guía para poder desarrollar
sabiamente tan delicada tarea.
La psicoterapeuta y escritora británica Philippa Perry es la autora del libro “The Book You
Wish Your Parents Had Read” (2019), “El libro que desearías que tus padres hubieran
leído.” Aquí, Philippa nos dice qué es lo que realmente importa y qué tipo de
comportamientos debemos evitar en la relación con nuestros hijos. Asimismo, nos ofrece
pautas para comprender cómo nuestra propia educación puede afectar la crianza, para
aceptar que cometemos errores y aprender qué podemos hacer al respecto, romper
ciclos y patrones negativos, manejar nuestros sentimientos y los de nuestro hijo y
entender lo que los diferentes comportamientos comunican.

Entre muchos consejos importantes, Philippa nos hace ver que nuestras respuestas a las
situaciones de crianza están estrechamente relacionadas con la forma en que fuimos
criados: por eso, para entenderlos pensemos que la mayor influencia en sus vidas somos
nosotros y, por ello, primero debemos entendernos a nosotros mismos.

Asimismo, el validar los sentimientos de nuestros hijos ante ciertas situaciones será muy
productivo y saludable para ellos pues cuando no les permitimos sentir estas cosas, tienen que
reprimirlas y luego esto se convierte en un hábito futuro dañino, difícil de romper. Se trata de
hacerles saber a los niños que somos conscientes de cómo se sienten y que los comprendemos.

Luego, nuestra crianza puede fomentar una buena salud mental en nuestros hijos y así
establecer el escenario de cómo será su salud mental cuando sea adulto. Perry nos aconseja
observar comprometidamente; es decir, escuchar con la intención de comprender en lugar de
responder, como solemos hacer como padres.

La Madre Teresa dijo: “Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. Enseñarás a soñar, pero no
soñarán tu sueño. Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. Sin embargo…en cada vuelo, en
cada vida, en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado”.

Sigamos desarrollando con fe nuestra noble misión de ser padres, que Dios nos encomendó,
para seguir criando hijos felices y buenas personas.

La importancia del vínculo entre la mamá y su hijo

La importancia del vínculo madre-hijo

Como ya sabemos todos, el papel que tiene la madre en los primeros años de vida del
niño es fundamental para su desarrollo. Tanto es así, que el vínculo que se forma entre
la madre y el niño durante este periodo afectará directamente a la personalidad y la
conducta que el niño pueda tener en su etapa adulta.

El vínculo entre la madre y el hijo se crea desde el momento de la gestación, y su nivel


emocional se va acrecentando durante el momento del nacimiento, la lactancia y
posteriormente con el cuidado en los primeros años de vida del niño.

Por lo tanto, todas las vivencias y relaciones que se establezcan en el primer año de vida
de un bebé, serán elementales para el desarrollo de su personalidad.
¿Cómo afecta a nuestros hijos el vínculo que creamos con ellos?

Como hemos afirmado anteriormente, el modo en que la madre interactúe con su bebé
estará relacionado con el comportamiento que tendrán estos niños en la fase de la
adolescencia, e incluso en una etapa más adulta.

Por ejemplo, algunos estudios revelan que aquellos niños que puedan tener tendencias
caprichosas o serios problemas de conducta, pueden estar altamente relacionados con
niños a los cuales no se hayan atendido sus demandas o que hayan sido sometidos a
diversos castigos, físicos o psicológicos, en sus primeros años de vida.

Por otro lado, aquellos niños menos caprichosos, son aquellos que han sido motivados
cognitivamente y emocionalmente por sus madres y a los cuales sí que se les había
atendido en sus demandas.

El cuidado basado en el amor

Nuestra experiencia clínica nos demuestra que cuando asentamos el cuidado de nuestros
niños en el cariño, la compresión y la aceptación les ayudamos a crecer en un ambiente
de confianza. Desde aquí pueden explorar con total libertad y seguridad todas sus
emociones y potencialidades, lo que les servirá de trampolín para desarrollar una etapa
adulta plena y feliz.

Así, te animamos a mirar a tus niños con amor y respeto incondicional. Porque sólo si
sienten que crees que son capaces de todo, lo podrán ser realmente.
Las madres trabajan diariamente en múltiples tareas dentro del hogar: Desde ser
psicólogas, enfermeras, cocineras, dietistas, entrenadoras, profesoras, conductoras,
costureras, además de ser las guardianas de sus hijos los 365 días del año.
Muchos de nosotros damos por sentado el hecho de tener una madre y por esto mismo
pocas veces reflexionamos y tenemos en cuenta el papel tan importante que ellas
cumplen en el desarrollo familiar. Una madre es una guía vital para sus hijos, les ayuda a
ser independientes y les transmite amor y respeto, entre otros valores. Cada uno de
estos elementos son básicos en la crianza de los hijos y su cumplimiento no depende de
que la madre tenga un nivel socioeconómico determinado o que haya accedido a cierta
formación profesional.
Las madres trabajan diariamente en múltiples tareas dentro del hogar: Desde ser
psicólogas, enfermeras, cocineras, dietistas, entrenadoras, profesoras, conductoras,
costureras, además de ser las guardianas de sus hijos los 365 días del año. Por cada uno
de sus esfuerzos, representados en múltiples labores, el rol de las madres debería ser
mucho más valorado.
Las madres son el sostén del hogar
Mientras que en muchas sociedades, el rol del padre es fundamental porque
tradicionalmente este ha sido el proveedor de bienes materiales para el sustento del
hogar, la labor de las madres en el sustento del hogar también deber ser reconocida. Las
madres se ocupan de la crianza, de la conservación de la casa, la preparación de los
alimentos, entre otras tareas. El trabajo de la madre, tradicionalmente, se ha mantenido
en casa y esto ya es suficiente para decir que ellas son el sostén del hogar. Muchas de las
tareas que las madres realizan no son reconocidas económicamente, pero son
totalmente indispensables para el futuro de los hijos y la cohesión familiar.
También es cierto que en la sociedad moderna, las madres también se han convertido en
el sustento económico del hogar, y en algunos casos reemplazando el papel de los padres
en este aspecto. Una gran proporción de hogares en las naciones en vías de desarrollo
son monoparentales y allí la disponibilidad, el cariño y la valentía que asumen las mujeres
que crían a sus hijos solas, sobresale de manera notable, incluso hasta niveles de
heroísmo.
Durante la modernidad las brechas de género se han ido cerrando y cada vez más las
mujeres adquieren más derechos y participación en la sociedad. Desde la Primera Guerra
Mundial, millones de mujeres fueron movilizadas para trabajar en las fábricas, puesto que
los hombres se encontraban en el campo de batalla. Las mujeres cumplieron roles
importantes en la fabricación de maquinaria, en tiendas, hospitales, transporte de
mercancías, etc.
La entrada de las mujeres al trabajo fuera de casa representó un gran cambio social. En
medio de estos cambios culturales, las tareas en el hogar y su balance han requerido una
discusión más amplia sobre el valor de este trabajo. De la misma manera, los roles en el
hogar se han redefinido, dando lugar a tareas cada vez más compartidas y a una
corresponsabilidad mayor sobre lo que ocurre en el hogar.
Las mujeres que trabajan fuera de casa y además son madres necesitan que sus parejas
compartan con ellas sus responsabilidades. Poco a poco va quedando atrás el concepto
de supermujer, donde ellas tenían que hacerlo todo y de forma perfecta. Pero aunque
los cambios sociales han llevado a una mayor corresponsabilidad dentro de los hogares,
muchas familias (sobre todo en los países en vías de desarrollo) aún dependen de madres
abnegadas y fuertemente comprometidas que estén atentas al cuidado de sus hijos y que
al mismo tiempo sean su sustento económico.
En todo el mundo las mujeres siguen empleando más tiempo que los hombres en las
tareas del hogar y en el cuidado de la familia. Un estudio del Instituto de la Mujer de
España, señaló que el 91.9% de las mujeres emplea más tiempo de media en el hogar y
la familia con más de 4 horas de dedicación diarias de media dedicadas a sus hogares.
El rol de una madre
Precisamente por todas estas razones, el rol de una madre en el hogar cobra tanta
importancia.
El rol de una madre en la sociedad moderna es bastante complejo. Las mujeres ya no se
quedan esperando a sus esposos en casa mientras cuidan a sus hijos. Esto no quiere decir
que ahora no sean buenas madres, sino que ahora las mujeres deben combinar una serie
de responsabilidades mayores, con el apoyo de sus parejas o familiares con el fin de poder
proveerles a sus hijos todo aquello que necesitan para prosperar.
En muchos países el cuidado de los hijos es asumido por las mujeres en solitario. En países
como Colombia, cerca del 32% de las mujeres asumen este rol frente al 2.19% de los
hombres que cuidan a sus hijos en solitario. Esto nos indica que en un 66% de los hogares
están conformados por un padre y una madre. En cualquiera de los dos casos, el papel
de las madres es fundamental para sacar adelante a sus hijos, brindarles afecto y
consolidar en ellos todos los valores y habilidades que necesitan para hacer frente a sus
necesidades de vida.
Las madres ciertamente no son mujeres perfectas, ni tienen la obligación de serlo, es
más, no es saludable que intenten ser perfectas. Ellas tienen que convivir con imprevistos
tanto en el trabajo como en el hogar, los cuales deben ser sorteados de maneras diversas.
Cada madre debe recurrir a sus instintos e intuición para avanzar en la crianza de sus
hijos. Pretender que todo será perfecto es una tarea imposible, porque siempre habrá
algo que se pueda mejorar. Lo importante aquí es que las madres tienen una gran
disponibilidad y compromiso que son el fundamento del crecimiento de las familias.

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