Educacion artistica
Tema: las corrientes pictóricas
Las corrientes pictóricas
Una corriente pictórica es un estilo pictórico, una escuela pictórica, una manera o modo de
hacer pintura, dentro del cual se agrupan algunos o varios pintores, pertenecientes a una
época específica y con frecuencia a países distintos. Esta manera de hacer pintura está
marcada por ideas estéticas, filosóficas o políticas, y suele extenderse de manera internacional.
Ejemplos de corrientes pictoricas son:
ABSTRACCION GEOMETRICA
Se inició durante los años veinte de este siglo, como una reacción contra el impresionismo,
utilizando elementos geométricos de acuerdo a principios no muy rígidos, en sus concepciones
el orden conceptual es de mayor importancia ante lo sensorial, ya que, no acepta la copia de la
naturaleza, sino una armonía paralela a ella interpretada con sus propias leyes y normas,
derivadas del pensamiento matemático.
AEROPAISAJE
la cual consiste en sobrevolar los cielos para alcanzar una visión más amplia de los paisajes.
ARTE ABSTRACTO
Sus antecedentes se remontan al arte primitivo, desde la plástica prehistórica. Este arte
prescinde de la motivación temática y suprime la relación entre realidad y cuadro, entre líneas,
planos y colores. El arte abstracto surgió en la época anterior a la Primera Guerra Mundial y se
desarrolló con mayor fuerza a partir de 1920
CUBISMO
Grupo holandés que buscaba hacer visible la esencia de la realidad velada por las formas
individuales de la naturaleza y por el temperamento característico del artista. También se
aspiraba a la expresión de lo universal.
IMPRESIONISMO
Contrario a las manifestaciones artísticas que le antecedieron, el impresionismo es el resultado
de un análisis y no de una síntesis. Esta corriente surgió en Francia durante el último tercio del
siglo XIX.
La estética de esta tendencia se basa en el mundo objetivo, busca la fugacidad del momento y
la realidad circundante Toda imagen impresionista es la expresión de un momento en el
movimiento perpetuo de la existencia, la representación de un equilibrio inestable. Así el
resultado estaba sujeto a vivencias sensoriales y experiencias ópticas, el pintor trataba de
sintetizar en una sola impresión sensible los efectos simultáneos de la luz, color y espacio, los
colores que utilizaban se limitaron a los del espectro solar, logrando de los contrastes sus
efectos luminosos. Sus antecedentes en cuanto a técnica se fundamentaron en las últimas
teorías físicas sobre la composición de la luz. En el aspecto histórico y temático se ubican en los
pintores de la escuela veneciana, quienes se anticiparon a la técnica impresionista con la idea
de interpretar la lunz, los colores y las sensaciones.
Significado y significante del siglo XIX y XX
Estos dos siglos, desde un punto de vista artístico, van a estar unidos a los profundos
cambios económicos, sociales y políticos que traen consigo la Revolución Industrial y
las revoluciones liberales, todas ellas protagonizadas por un grupo social que ya había
destacado durante la época anterior: la burguesía. Ésta demandará un nuevo tipo de arte
cuyos rasgos esenciales van unidos al progreso técnico, el cual unas veces será
aceptado, otras rechazado y, en ocasiones, denunciado por los nuevos creadores. En
cualquier caso, el dinamismo de los estilos, que van sucediéndose a un ritmo
desconocido hasta entonces, acabará por convertirse en un rasgo esencial del arte de
nuestro tiempo, al reflejar milimétricamente las transformaciones habidas en la realidad
social y económica.
El reflejo de la revolución industrial en el arte será evidente, utilizado tanto para
expresar admiración por los cambios y los logros obtenidos, como rechazo a sus
consecuencias sobre la sociedad. Por vez primera veremos un arte en el que los
temas religiosos y la exaltación del poder quedan relegados frente a los temas de la
vida cotidiana y el paisaje. Además, el descubrimiento de la técnica fotográfica
(1826) hace que los pintores se alejen de la representación fiel de la realidad para
centrarse en el color, algo que la fotografía aún no era capaz de plasmar.
El Neoclasicismo, desde mediados del siglo anterior, es el estilo que impera en
Europa al comenzar el siglo XIX. Pero casi desde sus inicios, el Romanticismo,
esencialmente literario y pictórico, irá abriéndose paso, en parte como reacción a las
normas y el excesivo academicismo de aquél, al tiempo que en Arquitectura, además
de la recreación de estilos antiguos y medievales (Historicismo), los nuevos
materiales que llegan con la Revolución Industrial (hierro y cemento), dan lugar a
nuevos conceptos arquitectónicos que se desarrollarán de forma espectacular en el
siglo siguiente. En la segunda mitad de siglo, el Realismo primero, los prerrafaelitas
ingleses, los macchiaioli italianos y los simbolistas franceses después, darán paso a
la gran revolución pictórica del arte contemporáneo: el Impresionismo. El fin de
siglo se verá, además, acompañado por el Modernismo, un estilo de líneas
ondulantes que busca la elegancia decorativa en edificios que ya se levantan con
materiales y técnicas modernas y versátiles.
Características generales del impresionismo
Los impresionistas entendían la realidad como constante devenir y no como ser
acabado. Para estos artistas, las cosas no son; simplemente, las, Por lo tanto, se
abrieron a la percepción sensorial del instante, del momento irrepetible que debía ser
registrado de inmediato y con rapidez. Entre los elementos característicos del
impresionismo tenemos:
Luz como interés fundamental
Los impresionistas establecieron como punto fundamental el estudio de la luz a
través de la técnica pictórica. Ellos comprendieron que los colores no eran una
propiedad de los objetos, sino el resultado de la refracción de la luz sobre la materia.
Hasta el momento, la luz había sido estudiada en el arte como símbolo de la
divinidad o conocimiento (arte gótico), o como elemento plástico para lograr
volúmenes definidos y representaciones naturalistas y verosímiles (Renacimiento,
clasicismo).Los impresionistas hacen de la luz en sí misma el centro de interés y, por
tanto, se abocan a la representación de sus efectos. Es decir, estudian la luz como
fenómeno: su comportamiento, su evolución en el instante, el modo en que
interactúa con los objetos. Así, todas las técnicas y características que desarrollaron
se desprenden este fundamento. Quedará en evidencia en los siguientes puntos.
Encuadres y puntos de vista novedosos
Muchos artistas del impresionismo se dedicaron a explorar ángulos, perspectivas y
encuadres nunca antes vistos en la pintura. Para entonces la fotografía seguía la
estética clásica del Renacimiento, pero es cierto que ya comenzaban a vislumbrarse
nuevos enfoques y ángulos. Seducidos por estas posibilidades, los impresionistas
rompieron con los encuadres clásicos, frontales y simétricos, y optaron por ángulos
inesperados en la pintura. Además, a los impresionistas les interesaban los instantes
que pasan desapercibidos o las escenas que permanecen ocultas a los ojos de los
espectadores,
Abandono del dibujo correcto
El dibujo perfectamente delineado se vuelve poco práctico para los impresionistas.
Muchos de ellos eliminarán la línea y proyectarán los volúmenes de las formas
coloreando directamente, lo que revela gran maestría.
Superposición de colores en el lienzo
Ahora los impresionistas no están obligados a mezclar colores en la paleta. De hecho,
muchos se liberan de este paso y salen al aire libre en busca de fenómenos lumínicos.
Influidos por las teorías ópticas, los impresionistas mezclan los colores directamente
sobre el lienzo.
Esto lo logran mediante el uso de dos técnicas: o bien mezclan un color sobre el otro, o
bien disponen colores primarios uno al lado del otro para que, observados a cierta
distancia, la vibración entre ambos genere la percepción del color secundario. Esto
requiere cierta complicidad del espectador.
Pinceladas, brochazos y puntos
Si el objetivo es superponer colores lo más rápido posible para captar el
efecto efímero de la luz, lo mejor será economizar en detalles. Así, los
impresionistas preferirán pinceladas directas, muchas veces con trazos
gruesos o con brochazos. También usarán la superposición de puntos
para crear masas con volumen.
Ausencia de acabados y supresión de detalles en favor del conjunto
Ya que los fenómenos lumínicos son circunstanciales y breves, los pintores
impresionistas deben suprimir los detalles, tan admirados en el arte del
pasado, para favorecer la observación del conjunto.
Todas estas técnicas hacen que la obra carezca de acabados finos; los
trazos se dejan abiertos, las texturas porosas, y las líneas, cuando las hay,
inconexas o repasadas.
Hay en esto también un juego psicológico: la percepción se completa en el
cerebro del espectador que, a pesar de estos detalles, logra registrar en su
cerebro una imagen delimitada, siempre que mire la obra en su conjunto.
Temas casuales o intrascendentes
El arte anterior al impresionismo, y hasta otros movimientos paralelos,
insistía en representar contenidos trascendentes como justificación del
valor de la obra artística. Toda mujer desnuda era una Venus, jamás una
simple mujer. La muerte tenía que ser heroica o trascendente; el paisaje,
una ensoñación de otros tiempos; los sentimientos personales, una
bandera a defender; la pobreza, un tema a denunciar.
Los impresionistas dejan ese mundo atrás y reconocen la realidad que
tienen frente a sus narices: para el impresionismo, una mujer desnuda era
una mujer desnuda.