El patrimonio en peligro a causa de las guerras
a) Introducción
El patrimonio cultural es un legado que hemos recibido del pasado y que debemos
transmitir a las generaciones futuras, porque es un componente fundamental en la
conformación identitaria de cada pueblo. Todos los países, grandes o pequeños, lo poseen
ya sea en forma de patrimonio material (monumentos o sitios) o como patrimonio
inmaterial o intangible, presente en su cultura, lengua, tradiciones, etc.
En algunos casos este patrimonio es tan excepcional que llega a tener un valor universal y
ha merecido ser declarado por la UNESCO "Patrimonio cultural de la Humanidad", que
siempre ha de ser defendido no sólo por su país de origen, sino por toda la comunidad
internacional.
Esto conlleva una responsabilidad no menor para los Estados, con tal de mantener la
conservación de su patrimonio, aun así muchas veces es la comunidad internacional la que
tiene que responder en defensa de los sitios, construcciones u obras.
Algunos casos de destrucción intencional de bienes culturales, como los casos de los budas
de Bamiyán por parte de los talibán, son ocasionados por conflictos bélicos, que en su
desarrollo terminan por deteriorar gravemente los bienes patrimoniales, o incluso los hacen
desaparecer. Nicola Lambourne en War damage in Western Europe expone como durante
la Conferencia de Bruselas de 1874, que enfrentaba la disputa franco-prusiana , se
estableció por primera vez que el bombardeo a posiciones enemigas debía respetar, dentro
de lo posible iglesias y edificios utilizados para propósitos artísticos, científicos o de
caridad. Las Conferencias de la Haya de 1899 y 1907 señalan una preocupación por avisar
a los enemigos la posición de los edificios o lugares de valor patrimonial. El Convenio de
La Haya de 1954, se efectuó con tal de ofrecer protección a los bienes culturales en caso de
conflicto armado, otorgando la pauta de acción frente a guerras, y para velar en tiempos de
paz por la integridad del patrimonio cultural.
Desde tiempos remotos podremos reconocer como las guerras resultan una práctica
adquirida casi por instinto, dejándonos la impresión de que son inevitables. Podemos
recurrir a casos de tiempos lejanos, pero resulta muy interesante partir haciendo una
revisión desde algunos de los momentos más violentos para la humanidad, en la primera
mitad del siglo XX. La Primera y Segunda Guerra Mundial, así como los conflictos que se
desprenden de estos eventos, marcan un precedente único por la cantidad de patrimonio
afectado a nivel material, esto debido que a ese punto se había desarrollado a gran escala la
industria bélica, dejando como consecuencia armas de mayor poder destructivo. Hoy
convivimos con una evolución de este proceso, que ha provocado que el riesgo sea
inminente y más temible por los alcances masivos que puede suscitar a partir de su
expansión.
b) Casos ejemplares
Ya sea por su valor artístico, antigüedad o acontecimientos históricos que guardan los sitios
patrimoniales, estos adquieren un valor simbólico, un aura de sacralidad que los convierte
en la identidad de su ciudad, y a toda la humanidad. Albergan nuestra memoria. que llega
una guerra y lo destruye todo. El daño a monumentos de gran valor histórico o artístico
durante un conflicto viene de lejos, pero no deja de ser un hecho que permanece y amenaza.
1. Primera Guerra Mundial, bombardeo de la Catedral de Reims, 1914
La ciudad de Reims vio importantes
destrucciones. Ningún acontecimiento encendió
tanto la indignación como el bombardeo a la
Notre-Dame de Reims. La catedral fue
golpeada por primera vez por un proyectil el 19
de septiembre de 1914. Los andamios de
madera que estaban en su lugar para
reparaciones en curso se incendiaron y
contribuyeron a los daños, al igual que varios
incendios menores que resultaron del ataque. A partir de hechos como este que a los
alemanes se les consideraba como unos bárbaros, tan carentes de cultura que acababan con
la belleza de otras culturas por pura envidia e ignorancia.
2. El bombardeo de Gernika, 1937
La Guerra Civil española supuso un punto de inflexión en la evolución del concepto de
guerra total. La acción de los ejércitos no se concentraría a partir de entonces en el frente,
sino que abarcaría definitivamente a la población civil de la retaguardia enemiga. Gracias a
los avances tecnológicos que permitieron construir aeronaves más grandes y de mayor
alcance, las ciudades enemigas quedaron a merced de los bombarderos.
La doctrina militar de generar terror entre la población civil indefensa mediante el
bombardeo aéreo fue usada por Franco. El golpe contra la ciudad de Gernika fue brutal en
cuanto a su patrimonio histórico, principalmente edificios antiguos. Se llegó a contabilizar
que el 85% de los edificios, en total 271, fueron totalmente destruidos y el resto
parcialmente afectados. Las bombas incendiarias provocaron un incendio que no pudo
apagarse en varios días. El suceso inspiraría la famosa pintura de Pablo Picasso, Guernica,
la cual alude a esta intervención.
Ciudad de Gernika
3. Invasión Nazi en Polonia, 1939
El 1 de septiembre de 1939 Alemania invade Polonia, dando comienzo a la Segunda Guerra
Mundial. Su objetivo era adquirir nuevos territorios para su colonización. Esto convirtió a
Polonia en el país más castigado durante la guerra, ya que perdió más del 16% de su
población. Esta política deliberada y sistemática de aniquilación incluía borrar también su
legado cultural, su huella arquitectónica. El 85% de la capital quedó convertida en
escombros y en el conjunto del país el 43% de los monumentos resultaron destruidos. El
Castillo Real de Varsovia, la Archicatedral de San Juan de finales del siglo XIV, la Iglesia
de Santa Ana de mediados del siglo XV y el Palacio Staszic de comienzos del XIX, son
algunos de los 782 monumentos polacos que desaparecieron.
4. Ataques Nazi contra Inglaterra
Londres recibió su primer bombardeo a cargo de la Lutfwaffe la noche del 24 de junio de
1940. De ahí en adelante se dañarían especialmente los cascos y emplazamientos históricos
de las ciudades. En relación a ciudades británicas bombardeadas de gran valor histórico se
encuentran Brighton, Hastings o Canterbury. Un personaje nefasto como lo fue Hitler
buscaba directamente un efecto psicológico en estas acciones. Entre algunos de los
edificios históricos destruidos, encontraremos la Casa de los Comunes, el Palacio de
Buckingham y la Catedral de Coventry.
5. Operación Gomorra en Hamburgo, 1943
En la conocida como Operación Gomorra, del 24 de julio al 3 de agosto de 1943, unas
50.000 personas fallecieron; 300.000 edificios, viviendas y comercios quedaron destruidos;
como consecuencia del bombardeo de la RAF inglesa. Uno de los edificios más afectados
fue la Ópera de Hamburgo, que se reconstruyó rápidamente debido a la celebración del
bicentenario el mismo año, además de las repercusiones en los barrios de Rotheusburgsort,
Hammerbrook, Borgfelde, Hamm, Eilbek, Hohenfelde, Barmbek y Wandsbek.
6. Destrucción del monasterio benedictino de Montecassino, Italia, 1944
Uno de los temas más polémicos de la Segunda Guerra Mundial. Famoso por su valor
histórico y arquitectónico, así como por los tesoros que contenía. Una especie de fortaleza
que poseía mosaicos, estatuas, frescos y biblioteca que la habían hecho figurar en los libros
artísticos de todo el mundo. La presión de los ejércitos aliados llevó la línea hasta este lugar
que cercano a Napoli, provocando que el conflicto se instalara sobre el monasterio, el cual
quedaría reducido a escombros.
7. Palacio de Wurzburgo en Alemania, 1945
Poco antes del final de la Segunda Guerra Mundial, el 16 de marzo de 1945, los aliados
bombardearon Wurzburgo destruyendo el 90% de la ciudad antigua. La que fue construida
en antaño como Residencia Imperial no se libró de aquellos bombardeos y sucumbió casi
por completo a la llamas. Solamente
se salvó en gran parte la zona
central gracias a las
resistentes bóveda s diseñadas
por Balthasar Neumann. En
estas se encuentran el
Salón Imperial y la gran escalera
con los frescos del pintor italiano
Giambattista Tiepolo. La reconstrucción comenzó ese mismo año, finalizando en 1987.
Residencia Imperial de Wurzburgo
8. Bombardeo de Dresde, 1945
En una de las ciudades que más se trabajó el Barroco, murieron unas 35.000 personas y se
perdieron casi todos sus monumentos, como la Iglesia de Santa Sofía y la Iglesia de Nuestra
Señora, del siglo XIV y XVIII respectivamente.
La Iglesia de Nuestra Señora en Dresde, antes y después de la guerra
9. El Puente de Mostar, 1993
A pesar de la división política, los problemas económicos o la corrupción en Bosnia y
Herzegovina, se tiene vivo en la memoria el recuerdo de este acontecimiento. El Puente de
Mostar, es la joya tanto de los Balcanes como de Bosnia y Herzegovina, debido su
impresionante aspecto y valor histórico. Fue construido entre 1557 y 1566 por petición de
los ciudadanos de Mostar al Sultán Solimán el Magnífico del Imperio Otomano. El 9 de
noviembre de 1993, el puente quedó enterrado bajo el río Neretva cuando ya no pudo
resistir el bombardeo croata. Desde su reconstrucción en 2004, se celebra el aniversario de
su destrucción. Al exlíder croata de Bosnia, Jadranko Prlic, y cinco acusado, fueron
condenados a entre 10 a 25 años de cárcel por cargos de “limpieza étnica” contra los
musulmanes de Bosnia y la destrucción del puente, mientras se producía la desintegración
de la ex-Yugoslavia en la década de los 90’.
10. La Catedral de Santa Sofía, Ucrania
La Catedral de Santa Sofía de Kiev, situada en el casco antiguo de la capital de Ucrania, es
considerada desde 2007 una de la Siete Maravillas de Ucrania y está rodeada de edificios
monásticos de estilo barroco ucraniano de los siglos XVII y XVIII que a menudo acogen
exposiciones y otros actos culturales. Fue construida a principios del siglo XI y recibió el
nombre de Santa Sofía, se cree que a imagen de la catedral de la antigua Constantinopla, en
la actualidad Estambul. Desde febrero de 2022 la catedral de Santa Sofía es testigo de la
invasión rusa de Ucrania y poco después, Ucrania pidió a Rusia, ante la Santa Sede, que no
destruya la catedral. Forma parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, desde
1990. El 7 de septiembre de este año se le entregó una “protección reforzada provisional”,
junto al centro de Leopolis, perteneciente al país.
c) Conclusión
Cuando sobreviene una catástrofe, no hay tiempo que perder para determinar exactamente
qué se debe hacer en tal situación. Según la UNESCO los primeros días o dos a tres
semanas, son primordiales después de una catástrofe, para evitar lo peor, y analizar si es
factible proporcionar rápidamente apoyo material. Dicha asistencia puede consistir en la
construcción de estructuras temporales para estabilizar edificios debilitados, el suministro
de nuevos equipos para reemplazar los dañados, o la reconstrucción rápida de estaciones
sobre el terreno para que la autoridad de gestión del sitio pueda seguir estando presente en
zonas de conflicto.