Phascalle Alba Reyes Calderón 02-MDRT-1-042
PRACTICA No. 1 DERECHO AGRARIO
TEMA: CARACTERISTICAS DEL DERECHO AGRARIO SEGÚN ZONAS
GEOGRAFICAS.
El Derecho Agrario constituye una de las partes fundamentales dentro de los problemas de
ámbito económico-social, dentro del marco de la sociedad actual.
• El derecho agrario es realista y objetivo, el primero porque sitúa y examina al hombre dentro
del marco de su realidad social y pretende resolver sus problemas que surgen de la actividad
agropecuaria. El segundo porque las cuestiones que ya existen y las que emanen con motivo de
su aplicación, tiende a resolverlas con base en hechos objetivos. El Derecho Agrario es
Democrático, porque sus normas van dirigidas a lograr el propósito de que la tierra sea para las
masas trabajadoras que la laboran.
• El Derecho Agrario es de naturaleza económico-social, porque sus normas se orientan a dar
solución a problemas de esta naturaleza, especialmente lo relacionado con la tenencia y
explotación de la tierra.
• El Derecho Agrario es tutelar del trabajador campesino, ya que está inspirado en principios de
justicia social y ejerce un papel de protección y amparo para las masas que laboran en el campo.
-IDENTIFICAR POR LO MENOS TRES (3) CARACTERISTICAS DEL DERECHO
AGRARIO SEGÚN LAS ZONAS GEOGRAFICAS INDICADAS.
1- AFRICA INTERTROPICAL.
Sucediendo al régimen colonial, cuya política en materia de derecho de tierras tendía a
la introducción de un sistema individualista de propiedad, inspirado, según los países,
en el Código civil francés, en la "Common Lae" o en el "Grundbuch", con resultados
más o menos discutibles, ya que estos principios nacidos de conceptos occidentales
engendraban o favorecían la especulación, las autoridades de los Estados que han
adquirido recientemente la independencia han resuelto hacer frente a los imperativos
económicos y sociales del desarrollo respetando, en teoría, el derecho consuetudinario,
pero únicamente "en la medida en que no obstaculice la marcha hacia el progreso"
En la práctica se puede comprobar que las disposiciones legislativas y reglamentarias en
materia agraria de la mayoría de los países de la región, aunque se refieran en general a
ciertas tradiciones vinculadas a la solidaridad de los "clanes", a la ocupación por
estirpes y a los principios de la propiedad colectiva o comunitaria, no dejan por ello de
contener conceptos resueltamente reformistas y renovadores que señalan un evidente
apartamiento del carácter sacro del derecho tradicional y una restricción de su esfera de
aplicación en lo que al régimen de tierras se refiere. Pese a la gran diversidad de las
corrientes jurídicas actuales, es posible descubrir un eje común en la elaboración' del
derecho agrario africano. En efecto, se puede decir de un modo general que el Estado
manifiesta una tendencia neta a apoderarse del derecho de propiedad de las tierras de
aptitud agrícola, por un lado, y, por el otro, a redistribuir el derecho de su cultivo a los
particulares, imponiéndoles la obligación de realizar trabajos de explotación conforme a
normas agroeconómicas que respondan a las técnicas de la agricultura moderna. Esta
tendencia ha surgido de la necesidad de desarrollarse utilizando el capital
inmediatamente disponible, es decir, la tierra y los hombres, necesidad cuyo examen ha
hecho ver a los gobernantes africanos el potencial inherente a los recursos de las tierras
de labranza y la insuficiencia de los métodos de cultivo utilizados hasta ahora. Esta
doble consideración ha llevado, pues, al Estado a declararse dueño de un patrimonio
poco o mal explotado hasta ahora y a revalorizarlo con una utilización más racional de
los medios disponibles. Tal actitud está condicionada por el respeto de algunos
conceptos que esquemáticamente pueden definirse en la forma siguiente: a) necesidad
de dotar al Estado de los medios de adquirir las tierras necesarias para la realización de
la política de desarrollo, lo que podría calificarse de nacionalización de las tierras; b)
incorporación al patrimonio privado del Estado o al patrimonio nacional, por motivos
de interés público, de las tierras detentadas en virtud de la costumbre y que no han sido
objeto de un procedimiento de comprobación de derechos; c) disociación del derecho de
nuda propiedad y del derecho de disfrute; el primero, reconocido exclusivamente al
Estado; el segundo, adjudicado algunas veces a los individuos, pero más generalmente a
las comunidades; d) tendencia a restringir o anular la individualización de los derechos
sobre la tierra y mantenimiento de la inalienabilidad de la misma; el título de propiedad
se convierte en la prueba de un derecho de explotación que puede ser cedido bajo
reserva del respeto de las condiciones destinadas a frenar o impedir toda especulación;
e) lucha contra la fragmentación por medio de la concentración parcelaria y la
modificación de las costumbres sucesorias; f) obligación de realizar una explotación
efectiva y racional por medio de incentivos o de sanciones de carácter fiscal,
principalmente, so pena de prescripción de los derechos de ocupación; g) reinstalación y
redistribución de las poblaciones en el marco de las operaciones de colonización
vinculadas a los planes de desarrollo; h) estímulo a la cooperación e implantación de
sistemas de explotación comunitarios fuertemente socializados. Es notable el hecho de
que el intervencionismo del Estado se extienda, en profundidad, a todos los sectores del
mundo rural y de que la legislación agraria, por definición, proceda más del derecho
público que del derecho privado. Por otro lado, la inestabilidad técnica del derecho
consuetudinario, debida a su expresión verbal y a su heterogeneidad, explica la razón de
que numerosos países se orienten necesariamente a una codificación de su legislación
agraria. Se comprobará que el conjunto de estas medidas ha devuelto al concepto de la
propiedad, ya de orden público y privado, su función social, y en ese sentido el derecho
territorial africano ha dado pruebas de una originalidad indiscutible.
2- AFRICA DEL NORTE.
El derecho agrario de los países de esta región, aunque sigue estando fuertemente
impregnado por los preceptos del Corán, se ha centrado en la reestructuración del
régimen de tierras después de las mutaciones revolucionarias que han dado fin a los
regímenes feudales en los países del Oriente Medio y a los sistemas coloniales en los
países de África del Norte. Este derecho afecta no sólo al estatuto jurídico de las tierras
- y de las aguas -sino también al modo de explotación y a las relaciones entre los
diversos factores que contribuyen a dicha explotación. Las ideas -fuerza que han
inspirado al legislador pueden resumirse en la forma siguiente: a) atribución al Estado
de la propiedad sobre todas las tierras de la Nación con miras a su redistribución; b)
parcelación de las grandes propiedades y adjudicación en propiedad de la tierra al que la
trabaja y, por ende, reabsorción de las clases sociales que se consideran hostiles a las
reformas emprendidas por el Estado; c) introducción de relaciones de tipo socialista
entré los productores y el Estado; d) estímulo a la agricultura colectiva e institución de
un sistema de cooperativas de la reforma agraria, con adhesión obligatoria,
especialmente en las zonas valorizadas por grandes obras de mejora: avenamiento,
riego, etc.
3- EUROPA OCCIDENTAL.
4- EUROPA ORIENTAL.
En la casi totalidad de los países del Oriente europeo - U.R.S.S.3/ y Polonia 4/
constituyen la excepción más notable - el derecho agrario 5/, en efecto, en calidad de
disciplina autónoma, todavía está en su fase inicial de elaboración y de desarrollo, pese
a que los países en cuestión hayan efectuado, en un pasado reciente, verdaderas
revoluciones agrarias. Ello puede deberse al hecho de que, en las condiciones de una
economía estrictamente planificada, la realización de los principales objetivos se
efectúa por medio de la fusión en un solo sistema de todos los elementos jurídicos y
extrajurídicos 6/ que concurren en él, lo que limita las posibilidades de aislar y de
desprender las normas específicas que pertenecen a una u otra disciplina jurídica. Cabe
sin embargo señalar que el ordenamiento jurídico agrario en estos países se ha basado
en el concepto de la tierra, considerada como instrumento de producción, des
mercantilizado y, salvo excepciones, inapreciable privadamente, y su estructura sobre
cuatro ejes fundamentales, a saber: a) la reglamentación del ejercicio del derecho de
propiedad en sus diferentes formas: propiedad del Estado, de las cooperativas y otros
organismos análogos, y los actos jurídicos correlativos: transferencias, cesiones,
intercambios; b) la organización de la producción agrícola en sus diferentes aspectos,
desde la explotación familiar a la empresa agrícola estatal, pasando por las diferentes
formas de asociación, y los servicios correspondientes; c) la creación de instrumentos
jurídicos concebidos para influir directamente en la productividad agrícola, es decir
generadores de obligaciones de hacer o no hacer en la esfera de la técnica agrícola:
métodos de cultivo, mejora de los suelos, riego, protección de la flora; d) la creación de
instituciones jurídicas llamadas a servir de enlace entre la economía rural y la economía
urbana, entre los productores agrícolas y los consumidores de sus productos, en el
marco de la planificación. Señalemos que en la medida en que se admite la apropiación
privada no se hace ninguna referencia a la función social de la propiedad, concepto que
ha sido objeto de vivas críticas. El elemento motor del conjunto es la dirección del
Estado. Es notable que se esté comenzando a desarrollar un movimiento en este sentido
y varias Universidades de los países de esta región han inscrito el derecho agrario en el
programa de sus Facultades de derecho. Por lo demás, las normas jurídicas aplicables a
las actividades agrícolas tienden a considerarse como un conjunto específico que según
algunos doctrinarios sería de desear adquiriera categoría de disciplina autónoma
5- ASIA.
6- ORIENTE MEDIO.
7- AMERICA DEL NORTE.
8- AMERICA LATINA