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Juramentos

El documento describe el Juramento Hipocrático y otros códigos éticos históricos de la medicina. Establece los deberes de los médicos hacia los pacientes, como tratarlos con compasión y sin dañarlos, mantener la confidencialidad, y anteponer el bienestar del paciente a otros intereses. También cubre la evolución de la ética médica a través de los tiempos, desde la antigua Grecia hasta la actualidad.

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Juramentos

El documento describe el Juramento Hipocrático y otros códigos éticos históricos de la medicina. Establece los deberes de los médicos hacia los pacientes, como tratarlos con compasión y sin dañarlos, mantener la confidencialidad, y anteponer el bienestar del paciente a otros intereses. También cubre la evolución de la ética médica a través de los tiempos, desde la antigua Grecia hasta la actualidad.

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El Código de Deontología Médica en su Capítulo Segundo establece como un deber de todo médico,

cumplir en todos los actos de su vida profesional los principios éticos y deontológicos contenidos en el
siguiente Juramento, transcripción fiel del adoptado por el Consejo de la Facultad de Medicina de la
Universidad Central el 14 de febrero de 1984.

"Evocando a Luis Razetti apóstol de la moral médica en Venezuela y en presencia de las autoridades
universitarias, más profesores y compañeros de estudio, me comprometo bajo solemne juramento a cumplir los
siguientes postulados:

1) Desempeñaré mi profesión con esmero y dignidad, velando con el máximo respeto por la vida de más
semejantes y aún bajo amenaza no empleare más conocimientos para contravenir las leyes de la
humanidad.
2) Profesaré a más maestros el respeto y gratitud que se hayan hecho merecedores e intentaré, con
todos los medios a mi alcance, mantenerme permanentemente informado de los avances del
conocimiento médico.
3) No permitiré que la satisfacción intelectual derivada de mi capacidad para identificar y tratar las
enfermedades y de contribuir al progreso de la ciencia médica me hagan olvidar los principios
humanitarios que rigen nuestra profesión y la consideración prioritaria del paciente como persona.
4) No intentaré nuevos tratamientos o procedimientos de investigación si los riesgos para el paciente
exceden los posibles beneficios, cumpliendo estrictamente las Pautas Internacionales para la
Investigación Biomédica en los Seres Humanos.
5) No permitiré que motivos de lucro interfieran el ejercicio libre e independiente de mi juicio profesional.
6) Preservaré en absoluto secreto las confidencias que se me hagan durante mi actuación profesional,
aún después de la muerte del enfermo.
7) Mi reverencia por la vida al atender enfermos terminales no colindará con mi obligación fundamental
de aliviar el sufrimiento humano.
8) Mantendré con todas mis fuerzas el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica y no haré
distinción en el ejercicio de más obligaciones ni por adhesión a partido político o posición social.
9) No estableceré diferencias en mi dedicación y en la calidad de la atención prestada al enfermo, se
trate de servicios médicos contratados, de carácter individual o de índole gratuita.
10) Daré estricto cumplimiento a los principios éticos de nuestra profesión, procurando para los demás
aquello que, en circunstancias similares, desearía para mi y para mis seres queridos".

La medicina hipocrática se ejerció como un oficio y sus practicantes tenían como propósito lograr un buen
vivir lo cual, por supuesto, no puede ser considerado como inmoral. En efecto, el interés personal puede ser un
principio moral adecuado, siempre y cuando esté dentro del marco del precepto.

El Juramento Hipocrático establece la obligación de respetar al maestro; enseñar la Ciencia a sus hijos, a los
hijos de su maestro y a los discípulos; tratar al enfermo con lo mejor de su habilidad y buen juicio; no hacer
daño, no dar venenos, no inducir el aborto; observar la religión y llevar una vida casta; no operar, así sea por
cálculo en la vejiga, dejando tal procedimiento a los que practican tal arte (cirujanos); no hacer avances
sexuales a los pacientes; y mantener el secreto y la discreción. Tal es el precepto hipocrático, el marco ético
que ha regido a la profesión médica por 2.500 años.

Pero en los tiempos hipocráticos no regía el altruismo. Este sólo vino a vislumbrarse en el siglo II, con los ideales
estoicos y morales, para aparecer como un contexto moral judeo-cristiano en la edad media. Los monjes y
monjas, con su vocación de sacrificio adoptaron el cuidado de los enfermos e indigentes como una
obligación moral, el deber del "Buen Samaritano".

El médico moderno es el heredero, por una parte, del precepto hipocrático, el cual es una prescripción de
etiqueta tanto como de ética, y por otra, del precepto monástico de altruismo, de atender al enfermo como
una obligación moral. En realidad, es la combinación de estos dos grandes legados lo que conforma hoy el
marco ético general de la profesión.

Es casi imposible adentrarse en un trabajo que exhibe un tema tan relevante como el de la Bioética o el de la
Ética para la vida en el campo de los que generan salud, en el campo médico, sin que al médico le asalte
uno de los nombres más comprometidos desde la antigüedad no solamente con la medicina, sino con la
Ética: HIPÓCRATES. El Juramento Hipocrático, uno de los documentos más antiguos, se recogen normas para
la ética de la profesión médica, como a continuación reza:

"Juro por Apolo médico y Asclepio e Higinia y Panaceia y todos los dioses y diosas, haciéndoles testigos,
cumplir acorde con mis capacidades y juicio, estas promesas:

Considerar al que me ha enseñado a mí este arte como igual a mis padres; vivir mi vida en su compañía; si
necesita dinero darle parte del mío; mirar sus hijos como iguales a mis hermanos y enseñarles a ellos este arte si
ellos desean aprenderlo, sin exigir convenio ni recibir remuneración por ello; dar los preceptos e instrucciones
orales y todos los otros conocimientos a mis hijos y a los hijos de aquél que me ha instruido y a los alumnos que
previo convenio hayan hecho el juramento acorde con la ley médica, no a otra persona.

Aplicar regímenes para beneficio del enfermo acorde a mi habilidad y juicio; guardaré a éstos, libres de
prejuicios e injusticia.

No daré una droga mortal a nadie si me lo solicitare, ni sugeriré este efecto. Igualmente no daré a ninguna
mujer un abortivo. Guardaré mi vida y mi arte con pureza y santidad.

No usaré el escalpelo ni aun en pacientes que sufren de cálculo y estaré dispuesto a retirarlo a favor de estos
pacientes cuando sean tratados de este modo.

En toda casa que yo visite iré sólo para beneficio del enfermo, permaneciendo libre de toda injusticia
intencional, de toda acción mala y en particular de relaciones sexuales con mujeres y hombres, sean ellos
libres o esclavos.

Lo que yo pueda ver y oír en el curso del tratamiento o aun fuera de él con respecto a la vida de los seres
humanos que no deba divulgar, lo guardaré dentro de mí mismo considerando hablar de ello algo
deshonroso para mi.

Si yo cumplo este juramento y no lo violo, se me concederá gozar la vida y el arte, siendo honrado con la
fama entre todos los hombres en el tiempo venidero; si no cumplo o lo juro falsamente, lo opuesto de lo
anterior me sucederá".

Reconocido por muchos como lo más cercano al ideal de la profesión médica. En varias universidades del
mundo y en todo Israel, los médicos hacen su juramento profesional con este, en reemplazo del tradicional
Juramento de Hipócrates:

“Ahora me dispongo a cumplir la tarea de mi profesión. Asísteme, Todopoderoso, para que tenga éxito en
esta gran empresa. Que siempre me inspire el amor a la ciencia y a sus criaturas.
Que en mi afán no se mezcle la ansiedad de dinero y el anhelo de gloria o fama, pues estos son enemigos de
la verdad y del amor al hombre, y me podrían también llevar a errar en mi tarea de hacer el bien a mis
semejantes.
Conserva las fuerzas de mi cuerpo y de mi alma para que siempre y sin desmayo este dispuesto a auxiliar y
asistir al rico y al pobre, al bueno y al malo, al enemigo y al amigo. En el que sufre, hazme ver solamente al
hombre.
Alumbra mi inteligencia para que perciba lo existente y palpe lo escondido e invisible.
Que yo no descienda y entienda mal lo visible y que tampoco me envanezca, porque entonces podría ver lo
que en verdad no existe. Haz que mi espíritu esté siempre alerta, que junto a la cama del enfermo ninguna
cosa extraña turbe mi atención, que nada me altere durante los trabajos silenciosos.
Que mis pacientes confíen en mí y en mi arte; que obedezcan mis prescripciones e indicaciones. Arroja de su
lecho a todos los curanderos y la multitud de parientes aconsejadores y sabios enfermos, porque se trata de
personas crueles que con su palabrerío anulan los mejores propósitos de la ciencia y a menudo traen la
muerte a tus criaturas.
Cuando médicos más inteligentes y sabios quieran aconsejarme, perfeccionarme y enseñarme, haz que mi
espíritu les agradezca y obedezca, pero cuando tontos pretenciosos me acusen, haz que el amor fortifique
plenamente mi espíritu para que con obstinación sirva a la verdad sin atender a los años, a la gloria y la fama,
porque el hacer concesiones traería perjuicio a tus criaturas.
Que mi espíritu sea benigno y suave cuando camaradas más viejos, haciendo mérito a su mayor edad, me
desplacen y befen, ofendiéndome, me hagan mejor. Haz que también esto se convierta en mi beneficio, para
que conozca algo que no sé, pero que no me hiera su engreimiento: son viejos y la vejez no es un freno para
las pasiones.
Hazme humilde en todo, pero no en el gran arte. No dejes despertar en mí el pensamiento de que ya sé lo
suficiente, sino dame fuerza, tiempo y voluntad para ensanchar siempre mis conocimientos y adquirir otros
nuevos. La ciencia es grande y la inteligencia del hombre cada vez cava más hondo”.

Compilación de leyes y edictos auspiciada por HammurabÍ, rey de Babilonia, que constituye el primer código
conocido de la historia. Una copia del mismo, esculpida en un bloque de piedra negra de dos metros de alto,
fue encontrada por un equipo de arqueólogos franceses en Susa (Irán) en el invierno de 1901-1902. El bloque,
roto en tres pedazos, ha sido restaurado y se encuentra hoy en el Museo del Louvre de París.

Tiene 10 normas y 282 reglas sobre el ejercicio de la medicina. su aplicación y los castigos por mala praxis.
Abre todo la referente a intervenciones quirúrgicas. Aquí también se fijaron los honorarios por diferentes
operaciones. los cuales dependen de la clase a la cual pertenecía el paciente. La muerte de un enfermo se
castigaba con la amputación de las manos del medico, por ejemplo. y según los canones de la ley del tailon.
Un ejemplo de un parágrafo de este código es el siguiente:

“Sí un médico cura hueso fracturado de un hombre o cura una víscera enferma, el enfermo le pagara cinco
siclos de plata. Si se trata de un liberto, este pagara tres siclos de plata. Si se trata de un esclavo el amo del
esclavo dará al medico dos siclos de plata”

El tema de la responsabilidad profesional en medicina es extraordinariamente amplio e implica el análisis de


conceptos como la responsabilidad moral, jurídica, penal y civil, que por otra parte obliga a analizar aspectos
como: el dolo, la culpa, la imprudencia, negligencia, ignorancia e impericia, situación que rebasaría el
propósito de esta comunicación, por tal motivo, exponemos brevemente algunas citas textuales del código
de Hammurabí, considerado el antecedente más antiguo en el que se señala la responsabilidad profesional
de los médicos, y que por otra parte aborda implícitamente los perfiles científicos que conforman el fenómeno
de la yatrogenia, que a decir de Márquez pueden sintetizarse en tres elementos: Una enfermedad originada
directamente por el médico, que el daño inferido al paciente puede explicarse por el tratamiento médico,
que se trate de consecuencias malignas, dimanantes de acciones médicas, que por otra parte, y en aspectos
distintos, tratan de beneficiar al enfermo.
Los artículos sobre daños personales indican que ya en aquellos tiempos existían penas por práctica médica
incorrecta, así como por daños causados por negligencia en actividades diversas. Asimismo, en el código se
fijan los precios de diferentes tipos de servicios en no pocas ramas del comercio.
El código se ubica entre 1790 y 1750 a. de C. contiene una guía de procedimientos legales, señalamiento de
penas por acusaciones injustificadas y falsos testimonios. Algunos artículos se refieren a daños personales
ocasionados por una práctica médica inadecuada y daños causados por negligencia en las más diversas
actividades humanas. A continuación, se presentan dos fragmentos del citado código:
Si un médico ha llevado a cabo una operación de importancia en un señor con una lanceta de bronce y ha
causado la muerte a ese señor o si ha abierto la cuenca del ojo de un señor con la lanceta de bronce y ha
destruido el ojo de ese señor, se le amputará su mano.

Artículo 218 del cuerpo legal: Si un médico ha llevado a cabo una operación de importancia en el esclavo de
un subalterno con una lanceta de bronce y le ha causado la muerte, entregará esclavo por esclavo.

Artículo 219 del cuerpo legal: De forma contundente Harrison ha denominado a lo iatrogénico como el efecto
indeseable que pudiera evitarse si el médico fuera más cuidadoso, prudente y tuviera mayores
conocimientos.

El termino Ética ha tenido diferentes significados y no es raro que se le halla teñido de una fuerte carga
religiosa o ideológica. Pues bien, en la historia de la medicina han surgido varios documentos que han sido
usados con razón o sin ello, como códigos de ética medica. Y así podríamos mencionar el código del Rey
Hammurabí que es una colección de leyes administrativas que regulan muy distintos aspectos de la sociedad
y de los médicos en los reinos de Sumeria y Arcadia.
Es obvio que el código de Hammurabí no es un código ético medico, la legislación solo se refiere a ciertos
aspectos, principalmente, remuneraciones y castigos.

De la 218 “Si un médico ha tratado a un hombre libre de una herida grave con una lanceta de bronce y
hecho a morir al hombre, o si ha abierto la nube del hombre con una lanceta de bronce y se destruye el ojo
del hombre, se les cortaran las manos. Y se les anota en la 218... devolverá esclavo por esclavo. Y por una
complicación pagara la mitad del precio del esclavo” en la sociedad contemporánea si un profesionista
accidentalmente causa la muerte de un hombre por ruptura o complicación de una arteria coronaria no se le
cortaran las manos.

BIBLIOGRAFÍA: Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
Edgardo Malaspina Historia de la medicina del estado Guárico, segunda edición. Editorial Guárico, CONAC, Guárico 2006.

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