El cambio de la enseñanza y el aprendizaje en
tiempos de pandemia
Rafael Porlán
Didáctica de la Ciencias Experimentales, Departamento de Didáctica de las Ciencias
Experimentales y Sociales, Facultad de Educación, Universidad de Sevilla. rporlan@[Link]
ORCID: [Link]
En este texto, el autor hace una reflexión sobre la profunda crisis en materia de salud pública, social, económica,
ambiental y por supuesto, educativa por la que atraviesa la humanidad. Esta, nace derivada de una pandemia que
abrió graves heridas y marcó una clara definición entre época de cambios a un imprevisible y presuroso cambio
de época. En el campo educativo, todos los actores involucrados hemos tenido que aprender y responder de
manera urgente a los desafíos que esta pandemia trajo consigo y buscar las distintas alternativas para afrontarlos;
en razón de esto, el autor propone la revisión de aspectos que a su parecer considera necesario para afrontar dichos
retos.
Desde mi perspectiva, considero que, en este cambio de época, se ha hecho presente la ruptura de los engranajes
que mantenían el orden sistematizado de un modelo educativo, que dejo al desnudo todas las carencias existentes
en los diversos ámbitos, que van, desde la formación y actualización docente hasta las políticas educativas
carentes de una visión realista que prevalece en los diversos contextos del país. Las exigencias a la educación
son cada vez mayores, porque la evolución y los cambios surgen igualmente con más efervescencia; ya no es
suficiente la transmisión de ideas o conocimientos que no responden a las necesidades de los individuos, y que
por lo tanto carecen de significado, sin embargo, los docentes nos sentimos solos en este desafío, puesto que
nuestra formación y practica jamás estuvo preparada para la educación a distancia como puede ser común quizá
en otros países desarrollados, pero si somos la parte más juzgada en cuanto a rezago educativo.
El autor considera que el modelo de enseñanza vigente no es adecuado ni para la educación presencial ni para la
no presencial, puesto que en base a las investigaciones y conocimientos más actuales con respecto a las ciencias
que estudian el fenómeno del aprendizaje han hecho evidente que no es sostenible una educación basada en la
transmisión directa del saber desde el docente al estudiante. Argumenta las razones a su consideración; la mente
debe estar en el modo on para poder aprender profundamente, lo que se propone aprender ha de ser relevante,
organizador, no puede ser fragmentado (aislado), la manera de aprender debe ser investigativa y constructiva, la
manera de ayudar a aprender es poner andamios en el proceso, considerar que el proceso de aprender es individual
y social y está impregnado de emociones y que la evaluación debe ser considerada como un proceso de ajuste
continuo entre la enseñanza y el aprendizaje.
Plantea, además, una reflexión cognitiva con respecto a la superficialidad de la educación que se hace visible en
estos tiempos, en todos los niveles y modalidades educativas, se ha hecho presente el fenómeno de la educación
a distancia, termino que manejamos con gran naturalidad asumiéndolo como la evidente muestra de innovación
en la enseñanza, ante el reto de la inaccesible educación presencial que nos ha impuesto esta realidad pandémica.
Al usar los recursos tecnológicos asumimos que nuestro actuar es innovador, creativo y actualizado, sin embargo,
la reflexión sobre la praxis puede dirigirnos a la probable reproducción de modelos de enseñanza que residen
única y exclusivamente a la transmisión o reproducción de los contenidos, conviene cuestionarnos a cuantos
alumnos vemos bostezando mientras damos nuestras sesiones virtuales.
Si como lo plantea el autor; consideramos en primer lugar que, derivado de la amplia brecha existente en relación
a las desigualdades económicas, sociales y culturales en nuestro país, llevamos como estandarte el primer gran
obstáculo que origina que difícilmente la educación ajena a la simulación pueda llegar a los sectores menos
favorecidos. A esto sumaremos que la enseñanza que estamos ofreciendo de manera virtual, es en realidad una
continuidad a las prácticas de transmisión de contenidos que difícilmente resultan motivantes para quien aprende,
se continua la practica formalista de cubrir contenidos para la tranquilidad de todos, situación que a mi parecer
no es responsabilidad exclusiva de quien desarrolla el proceso de la enseñanza sino también de un sistema
educativo burocrático que vigila, limita y regula a cada momento la labor docente, un modelo que en modo
discursivo, plantea una flexibilidad incoherente cuando las labores administrativas, técnicas y de cubrir amplitud
de contenidos son parte de la cotidianidad de un maestro. La educación ya sea presencial o a distancia requiere
cambios contundentes con respecto al modelo de enseñanza-aprendizaje que prevalece en nuestro sistema
educativo y que involucra a todos los actores que en el intervienen. La escuela y quienes en ella interactúan no
son los únicos responsables, las reformas educativas que cada sexenio sufre la educación básica resultan
demasiado desgastantes para los maestros además de que sin duda impactan en la educación superior, pareciese
ser que nada es bueno y todo debe ser restructurado nuevamente, no hay enriquecimiento de modelos, sólo
cambios. Nuestros modelos no han sido en realidad una revolución educativa, sino más de lo mismo planteado de
distinta manera, ahora empobrecido por el distanciamiento físico y emocional.
Con honestidad, habremos de reconocer en congruencia con el texto, que la educación que de manera improvisada
ofrecemos, difícilmente incita en el alumno la activación de la mente para que ésta se encuentre en la disposición
de aprender y si esto no sucede, se limitará exclusivamente a ser receptor obediente para quien probablemente no
es relevante el aprendizaje por no considerarlo parte de sus problemáticas reales. Debe ser motivo de reflexión,
la mentalidad que los docentes hemos asumido en esta situación, algunos docentes han hecho de la educación a
distancia un periodo de relajación o vacaciones, frecuentemente en los contextos rurales donde la preocupación
por la educación escolar es limitada, para otros ha representado un gran desgaste físico y emocional pocas veces
valorado y siempre cuestionado, sin embargo como acertadamente lo plantea el autor del texto en referencia,
hemos de comprender que el cambio no lo generan los recursos tecnológicos que podamos usar para la educación
a distancia; los cambios los generan las personas desde su pensamiento hacia su práctica.
La reflexión del autor con respecto al desorientado uso de los recursos tecnológicos nos hace centrar la atención
en el punto del ejercicio de la enseñanza basada en la transmisión de conocimientos ahora de manera virtual, no
acerca a los alumnos a la sociedad del conocimiento ni al uso adecuado y productivo de los recursos tecnológicos
o adelantos científicos de la era digital, es más bien una complicidad consciente al consumismo neoliberal que ha
hecho de la educación un generoso objeto de mercado y consumo, donde como siempre e inconscientemente,
pierden más los que menos tienen.
Concuerdo con el autor en relación a que nuestra sociedad requiere en ese sentido, una revolución tecnológica
que ponga la educación a la altura de las necesidades culturales y humanas a fin de ser utilizada de manera
productiva por las colectividades.
Frecuentemente ignorante o inocentemente me cuestiono la razón por la que las políticas educativas no optan por
los modelos educativos que no solo centren la atención en la cobertura de la educación sino también en la
implementación de modelos constructivistas que se adecuen a lo que científicamente se sabe sobre el aprendizaje.
El autor del texto en mención, ejemplifica algunas metodologías que pueden situarse dentro del modelo
constructivista e investigativo, tal es el caso del famoso Aprendizaje Basado en Problemas, modelo puesto en
practica Chile por considerarse un modelo con mucho potencial para el aprendizaje futuro. La implementación
de las políticas educativas plasmadas en el ANMEB ha constituido en su profundidad políticas educativas
neoliberales que se alejan a la construcción de una nueva escuela ajena a intereses mercantilistas y que más bien
fomentan nuestra pereza mental, deseosos todos de triunfos fáciles, del individualismo y la indiferencia.
Creo firmemente que la emancipación debe iniciar por la reeducación docente y aunque como lo expresara Paulo
Freire, es más fácil educar que reeducar; existen esas dos opciones: Formar de manera política, culta, democrática
y pensante al futuro magisterio y reeducar a los que ya estamos inmersos en esta difícil labor. Esta última
constituye un reto muy desafiante mas no imposible cuando la conciencia exige hacer las cosas de la mejor manera
posible. Adoptar la pedagogía de la esperanza y praxis filosófica puede representar una alternativa para nuestra
reconstrucción social.