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Trabajo Grupal. T.G Del Proceso

Este documento presenta un resumen de la teoría general del proceso penal según el Código Procesal Penal de 2004 en Perú. Describe los sujetos procesales principales como el Ministerio Público, el imputado y su abogado defensor, y el órgano jurisdiccional. Explica las funciones de persecución penal, defensa y administración de justicia que les son asignadas. También define conceptos como jurisdicción y competencia de los jueces en el proceso penal.

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Trabajo Grupal. T.G Del Proceso

Este documento presenta un resumen de la teoría general del proceso penal según el Código Procesal Penal de 2004 en Perú. Describe los sujetos procesales principales como el Ministerio Público, el imputado y su abogado defensor, y el órgano jurisdiccional. Explica las funciones de persecución penal, defensa y administración de justicia que les son asignadas. También define conceptos como jurisdicción y competencia de los jueces en el proceso penal.

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FACULTAD DE DERECHO

Curso:
 Teoria general del proceso

Docente:
 Andy Willians Chamoli Falcon

INTEGRANTES:
 Herrera Delaney Brad Ruben Dhylan N001999030
 Alcantara Valencia Ximena N00174364

La relacion procesal
Una característica central del modelo acusatorio es la rigurosa determinación que efectúa de
las funciones procesales básicas y la asignación de ellas al correspondiente sujeto procesal.
Siguiendo las pautas contenidas en sus artículos 159, 139.14 y 138, la Ley Suprema identifica
las tareas centrales sin la cuales no podría siquiera hablarse de proceso penal. Estas son la de
persecución del delito, que importa, a su vez, investigar, acusar (cuando corresponda) y probar
la acusación para alcanzar un veredicto de culpabilidad y una condena; la de defensa o
resistencia a la persecución, dirigida a desvirtuar las imputaciones que soporta el procesado,
entendida tanto en sentido material, o derecho a ser escuchado, como técnica, o a ser
patrocinado por un profesional del Derecho, de elección o de oficio; y la de enjuiciamiento o
fallo para resolver el conflicto impartiendo justicia imparcial, sobre la base de la valoración de
la actuación probatoria practicada en juicio por las partes en contienda. Este círculo de
funciones se cierra con la atribución que se hace de ellas al sujeto procesal respectivo: la de
persecución al Ministerio Público, la de defensa al propio imputado y su abogado
patrocinador, y la de administración de justicia al órgano jurisdiccional. El nuevo Código
Procesal Penal de 2004 (en adelante CPP), al desarrollar las pautas constitucionales en este
campo, hace igual reconocimiento de las funciones procesales básicas y la asignación
específica de ellas. Por eso, su título preliminar distingue los alcances de la titularidad de la
acción penal (II)1, el derecho de defensa (IX) y la competencia judicial (V), a lo que debe
agregarse el tratamiento que luego da al Ministerio Público (60), a su brazo operativo, la
policía (67), al imputado (71), al abogado defensor (80) y al órgano jurisdiccional (16).

He aquí los actores principales, no los únicos, del drama procesal penal, ya que no hay que
olvidar que el nuevo modelo también rescata y revitaliza a la víctima (94) y al actor civil (98),
así como reconoce los derechos de las personas jurídicas, sujetos pasivos de la relación
procesal, en la medida en que se les atribuya haber sido organizadas para delinquir, o
empleadas con ese fin (90), del tercero civil (111), del querellante particular (107) y de aquellos
que celebraron actos jurídicos con el imputado, luego de la comisión del delito, sobre su
patrimonio y arguyen buena fe (15).

I. Jurisdicción, atributo de los jueces Como la Constitución lo indica, la potestad de impartir


justicia emana del pueblo y se ejerce mediante el Poder Judicial. La resolución de los conflictos
generados por los delitos no puede efectuarse de cualquier manera: requiere que, en la
cúspide de la estructura procesal, actúe un órgano investido de plenas prerrogativas que le
permitan que todos, personas e instituciones, le deban obediencia y colaboración; que sus
disposiciones tengan efectividad al estar respaldadas por el poder coercitivo; y que sus
decisiones sean efectivamente ejecutadas. Así lo entiende el CPP cuando indica que la justicia
penal se imparte con imparcialidad por los órganos jurisdiccionales competentes

(I.1). La jurisdicción penal común es, entonces, la llamada a zanjar la pugna establecida entre
las pretensiones procesales (punitiva del fiscal y libertaria del acusado) dentro del marco de un
juicio previo, oral, público y contradictorio (I.2). Ambos asuntos van de la mano porque están
relacionados tanto con el órgano que decide como con el escenario y actuaciones, las del
juzgamiento, sobre cuya base se emite la sentencia (3931). La idea que descansa en todo esto
es que el órgano jurisdiccional cumpla eficientemente su trabajo al hacerse cargo de un juicio
en el cual se aseguren sus principios capitales (356) I.

1. Potestad jurisdiccional El colectivo de órganos que ejercen la potestad jurisdiccional del


Estado en materia penal está compuesto por la Sala Penal de la Corte Suprema, por las Salas
Penales de las Cortes Superiores, por los Juzgados Penales, colegiados o unipersonales, por los
Juzgados de la Investigación Preparatoria y por los Juzgados de Paz Letrados (16). Detenerse a
considerar por qué se ha hecho esta distribución es instructivo, pues permite descubrir que el
CPP, inteligentemente, ha querido preservar al máximo la imparcialidad judicial: de ahí que
esencialmente diferencie entre los Juzgados de la Investigación Preparatoria, órganos de tutela
y de garantías en esta fase, y de control y saneamiento en la etapa intermedia (29, 345 y 351),
de los Juzgados Penales, dedicados, más bien, a dirigir el juicio público y a emitir sentencia. Así
se evita, pues, que los órganos de juzgamiento se contaminen innecesariamente con
intervenciones en Ma r i o Pablo Rodríguez Hurtado Los sujetos procesales en el Código
Procesal Peruano de 2004 137 65 actuaciones precedentes al juzgamiento. Con respecto a las
Salas Penales Superiores, interesa saber que entre sus funciones más señaladas está la de
conocer las apelaciones de autos y sentencias que emitan los Juzgados de la Investigación
Preparatoria y los Juzgados Penales (271), y que para resolver impugnaciones de sentencias es
admisible el ofrecimiento de pruebas en segunda instancia (422) y la necesaria realización de
audiencias de apelación (424). En relación con la potestad de la Sala Penal de Corte Suprema,
destaca el conocimiento del recurso de casación interpuesto contra las sentencias y autos
expedidos en segunda instancia por las Salas Penales de las Cortes Superiores, en los casos
previstos por la ley (26). Tratándose de un recurso extraordinario, las causas de procedencia
son muy estrictas, esto es, tasadas, aunque discrecionalmente la Sala Penal Suprema puede
concederlo cuando lo considere necesario para el desarrollo de la doctrina jurisprudencial
(427). Es correcto decir que la jurisdicción penal se extiende a los delitos y a las faltas, y que
invoca como criterios de aplicación los establecidos en el Código Penal (CP) y en los tratados
internacionales, aprobados y ratificados por el Perú, conforme con la Constitución (17, 482); de
ahí que el CPP destine, por ejemplo, todo su Libro Séptimo (508-566), vigente a plenitud
conforme con la ley 286712 , publicada el 31 de enero de 2006, a la Cooperación Judicial
Internacional, incluida la sección referente a la Cooperación con la Corte Penal Internacional
(554). La jurisdicción penal ordinaria encuentra su límite (18), en cambio, frente a los delitos de
función militar o policial (173 de la Constitución), cuya esencia reside en la afectación de
bienes jurídicos no comunes sino estrictamente castrenses; a las infracciones de la ley penal
que cometen los adolescentes (183 del Código de los Niños y Adolescentes); y, he aquí algo
muy interesante, aunque poco referido y menos estudiado, a los casos privativos de la función
jurisdiccional por las comunidades y las rondas campesinas y nativas (149 de la Constitución)3 .

I.2. Competencia Entendida como la distribución de la jurisdicción entre los diferentes órganos
que la detentan, presenta en el CPP criterios territoriales (21), en determinada medida
afectados por la ocurrencia de delitos graves y de trascendencia nacional (24, modificado por
decreto legislativo 983) que permiten su conocimiento por los jueces de la capital de la
República, con prescindencia del lugar de perpetración; y razones objetivas y funcionales
relacionadas con determinado tipo de personas (aforados), división de los hechos punibles en
delitos y faltas, mayor o menor gravedad de los primeros y rol cumplido por los órganos
judiciales durante las diversas etapas del proceso (26-30). En esta área, importa anotar que el
CPP ha efectuado una terminante diferenciación entre los órganos jurisdiccionales para
asignarles a unos la condición de Juzgados de la Investigación Preparatoria y a otros la de
Juzgados Penales, de enjuiciamiento y fallo. I.3. El juez de la investigación preparatoria o juez
de garantías Se trata de una figura novísima (29) que rompe el viejo esquema de la instrucción
con dos órganos persecutores: por un lado, el fiscal, desplegando indagaciones preliminares
hasta formalizar su denuncia; y, por el otro, el juez instructor o pesquisa a cargo de la llamada
«investigación formal» una vez emitido el auto de apertura de instrucción. Esta rémora, propia
de los procedimientos sumarios (decreto legislativo 124) y ordinarios (Código de
Procedimientos Penales [C de PP] y ley 26689), ha sido cortada de raíz por el CPP, porque para
él solo existe un órgano investigador, desde el inicio o noticia criminal, el Ministerio Público
(IV.1). En tanto, el juez que participa en esta etapa de pesquisa no se inmiscuye en ella ni
cumple la menor tarea de inquirir o indagar, sino que efectiviza su presencia para asegurar
garantías y tutelar al justiciable (714), despachar medidas coercitivas o restrictivas de derechos
fundamentales y efectuar el control y el saneamiento durante la etapa intermedia del proceso
común (29), ello sin perjuicio de practicar, en casos extremos y a solicitud de las partes, prueba
anticipada (242). Claros ejemplos de estas importantes tareas del juez de la investigación
preparatoria se encuentran en lo siguiente: – audiencia de tutela, para subsanar omisiones o
dictar medidas de corrección o protección, a solicitud del imputado cuando este considere que
sus derechos no son respetados, que es objeto de medidas limitativas de derechos indebidas o
requerimientos ilegales (714); – expedición de medidas restrictivas de un derecho
fundamental en razón de búsqueda de pruebas (2031), como lo son, entre otros, el
allanamiento (214) y la intervención de comunicaciones telefónicas o análogas (230); – emisión
de medidas de coerción procesal o su cesación (254): por ejemplo, la prisión preventiva (268);
– audiencia de control del plazo de las diligencias preliminares de investigación (3342); –
procedencia de actos de investigación solicitados por los sujetos procesales interesados y
rechazadas por el fiscal; – audiencia de control del plazo de conclusión de la investigación
preparatoria, luego de su formalización (343); Mario pablo Rodríguez hurtado Los sujetos
procesales en el Código Procesal Peruano de 2004 139 65 – control en audiencia del
requerimiento fiscal de sobreseimiento (346); y – control en audiencia preliminar de la
acusación fiscal (352). Además del resguardo de garantías, a este juez le toca jugar un papel
muy activo en el campo de la simplificación procesal o de la descarga de despachos, que haga
manejable el número de causas que se ventilan cotidianamente. Por ello, luego de emitida la
disposición fiscal de formalización de la investigación preparatoria (336), queda facultado para
aplicar el principio de oportunidad y los acuerdos reparatorios (2), para acoger el
requerimiento fiscal de un procedimiento abreviado o inmediato (446), que hace innecesaria
gran parte de la investigación formal y la fase intermedia, y para aprobar el acuerdo de
terminación anticipada al que arriban el fiscal y el imputado, y finalmente para emitir la
sentencia condenatoria que recoja el consenso (468). Aunque la regla del CPP es que la
verdadera prueba se actúa durante juicio y no durante las etapas precedentes, como se ha
dejado ver más arriba, existen circunstancias, por lo general sustentadas en razones de
urgencia, para anticiparla, actuación que ha de llevarse adelante mediante audiencia
conducida por el juez de la investigación preparatoria durante esta fase o en el curso de la
intermedia. I.4. El juzgado penal y el juzgamiento La estructura o vía procesal emblemática del
CPP es el proceso común (Libro Tercero), compuesto por tres etapas: la investigación
preparatoria, la etapa intermedia y el juzgamiento. Si bien entre estas tres fases existe
perfecta sincronía, no todas cuentan con igual peso o significado. Por esto, el canon ritual
establece que «El juicio es la etapa principal del proceso» (356); es decir, las otras se
encuentran claramente a su servicio. No podría ser otro modo. Mientras la investigación
preparatoria busca que el fiscal reúna los elementos de convicción que le permitan decidir si
formula o no acusación y a la defensa prepararse (321), y la etapa intermedia persigue
confirmar o no la procedencia del sobreseimiento (344) o, en su caso, que la acusación tenga
base suficiente para ser ventilada y discutida en la siguiente etapa, el juzgamiento ofrece el
escenario donde la oralidad y la publicidad plenas harán posible que las pretensiones
procesales adversas compitan, litiguen y que, sobre la base de la actuación de los medios de
prueba (375-385), el tercero imparcial, es decir, el órgano jurisdiccional, valorando el resultado
probatorio alcanzado, pronuncie sentencia absolutoria o condenatoria (398-399). El CPP le
confiere la conducción de tan trascendente etapa al Juzgado Penal, organismo que no ha
intervenido en las fases anteriores para, de esta manera, acendrar su imparcialidad y dejar que
sean los adversarios quienes, mediante la prueba, le lleven información de calidad y busquen
alcanzar su convicción en un legítimo juego dialéctico, contradictorio, Ma r i o Pa b lo Ro dr í g
u e z H u r ta d o 140 abonado por la igualdad de armas entre acusación y defensa (I.3).

Este Juzgado Penal puede ser unipersonal o colegiado, lo cual depende de la entidad de la
causa que les competa. Así, los Juzgados Penales Colegiados (28) conocerán materialmente
solo de los delitos que tengan señalados en la ley, en su extremo mínimo, una pena privativa
de libertad mayor de seis años, y se reservarán los demás asuntos para los órganos
unipersonales. Por lo dicho, no cabe duda de que el éxito del juzgamiento dependerá de la
acertada conducción que de esta fase haga el Juzgado Penal, pues habrá de tomar todos los
cuidados para que, durante el período inicial, se produzcan los alegatos preliminares o de
apertura de la acusación y la defensa; informará sobre sus derechos al acusado, entre ellos el
de la libertad de manifestarse sobre la imputación o de no declarar (371); le preguntará si
admite ser responsable del delito y la reparación civil; y dará pie, en caso de admisión, a la
conclusión anticipada del juicio por conformidad (372). De lo contrario, se abrirá, para las
partes o adversarios, la posibilidad de ofrecer nueva prueba y discutir sobre su admisión.
Cumplido esto, se iniciará la actuación probatoria con el examen del acusado, si acepta
deponer. Luego seguirán los testimonios y el examen de peritos, la introducción de la prueba
material, la oralización de documentos y, cuando resulte indispensable, la inspección judicial y
la reconstrucción de los hechos (375-385). Durante la declaración del acusado (si ocurre) y los
exámenes de testigos y peritos, el juez moderará el interrogatorio y decidirá, paso a paso, las
objeciones que se formulen a preguntas capciosas, sugestivas o impertinentes (3784), que
siempre desnaturalizan la limpieza de los interrogatorios y de los contras interrogatorios, y que
demuestran una indebida técnica de litigación oral. Terminada la actuación de pruebas, el juez
escuchará atentamente los alegatos finales, de cierre o clausura de las partes (386), así como
la autodefensa del acusado (391), y procederá luego a deliberar según las reglas de la sana
crítica, conforme a los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los
conocimientos científicos (393, 158), y cuidará de excluir del acervo probatorio la prueba ilícita
obtenida con violación de los derechos fundamentales (VIII, 159). El producto de la
deliberación judicial ha de ser la sentencia que impartirá justicia en el caso concreto. Esta
destacará entre sus componentes la motivación clara, lógica y completa de cada uno de los
hechos y de las circunstancias que se toman por probados o no, así como la valoración de la
prueba que la sostiene, e indicará el razonamiento que la justifique (394). Sobre la lectura de la
sentencia el CPP trae una novedad que seguramente servirá para reconciliar al pueblo con sus
magistrados: se trata de aquellos casos en los cuales, por la complejidad del asunto o lo
avanzado de la hora, convenga diferir la redacción de la sentencia.

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