XJII.
LAS PALABRAS (Y LA PALABRA)
pABLE para el escritor es que la verdadera r
IJ) INDU
eofrenta mundo son los de su lenguaje, 1 es obvio q:
es la realidad del lenguaje. Si para todo ;e\idad con que se
r um~no los limi-
st
tes d~ s~âs dominante en la experierida del escritor Éestee e ~cl ho resulta
to dav1a di'ce y la mane_ra e ecir o son, fmalmente una no so o. sabe que
'" d d • 1 . ·
10 que be que el valor de Io que d'1ce res1de . , Y 1a m1sma cosa·
sobre todo en co· d' '
un sa . mo 1o 1ce La
a "n central que lo mueve pasa pnmero por el lenguai·e Et · .,
pasiO • s a pas,on
. . a por supuesto, e1 gusto o e1 p1acer de las palabras pero se , d
unp11c , , d . " , na erra o
con fu ndirla con , la mera busque a
d'I , . . . de un estilo
. .. bello" 0 "perf t ,,
ec o . Se
trata de algo mas tenso . o I emat1co. no el e1erc1c10 . ., de una 1·dolat na , smo·
de la Jucidez: un contmuo
,. debate entre la fascmac1on y el rechazo , entre e1
reconocimiento y 1a cntica. .
Ese debate se corresponde con la naturaleza m1sma del Jenguaje. En efec-
to el lenguaje es al mismo tiempo un enemigo y un aliado. No es posible
de'cir nada sin someterse a una sintaxis y a significaciones ya establecidas·
aun en las intuiciones mas originales se deslizan frases hechas O hâbito~
estilisticos que van reduciendo la intensidad inicial de esa misma intui-
ci6n, y si es dado inventar nuevas relaciones entre las palabras, sabemos
que esa posibilidad tiene también .sus limites. iNo hay, ademâs, finalmen-
te, una distancia y hasta una distorsion entre lo que se escribe y lo que se
queria escribir? El escritor lucido es el que tiene conciencia de esa esclavi-
tud y, por ello mismo, trata de sobreponerse al lenguaje, y de domi-
narlo. De ese acto nace la · obra. Pero no se domina al lenguaje para
someterlo, a su vez, a otra esclavitud, sino para liberarlo, para llevarlo a
alcanzar la plenitud que de algun modo encierra. S1 la obra es un triunfo
sobre el lenguaje, la verdad es que también resulta ser un triunfo del len-
guaje mismo.
iNo es en la obra acaso donde la palabra es mâs palabra O est_â
mâs cerca de la Palabra? Y 'ya creada ino tiende la obra a indepe nd i-
zarse de su autor y a revelar significaciones que él no habia_ p~evi~to del
todo? Es decir, i,no hay en el propio lenguaje una energia mtrmseca,
una fuerza de contag10 . que leJos . de ser esc1av1zan · te , actua como una
fuerza creadora? Aun 1~ pobreza del lenguaje (no tenemos palabras, ~n
verdad, para nombrarlo todo) i,no ha · servido para eS1Imu · 1ar todos lossean s1s-
temas meta f'oncos . ' , .,
y aun m1t1cos? De ta SUer '
1 te no es raro que
asi6n le
1os esc · • 10s que mayor P
ntores mas rebeldes contra el lenguaJe
1
L. Wittgenstein, Tractatus Logico-Philosophicus <5·6)·
221
LENGUAJE Y CONCIENCIA CRlTICA LAS PALABRAS (Y LA PALABRA)
222 223
.,
s10n pue
de ser en si misma, un absoluto. "En
' · a v· as vivo de ella, es anti-literatura, pero en la medi .
profesan. Es a pa ento en cl que la escntura, al erigirse 1 Ida o lo J1l dir toda literatura; las obras optan por ser f da en que qu1ere
, . ll a un mom d' h en p · transgre pero en la medida en que intentan aunragbmentos o vestigios
del
. . espmtu , mo eg se con,,-1e rte en dcstino ", ha 1c o,. por ello,
. Ciora n. 2 nn.
c1p10 autono , . rebeli6n contra e1 1enguaie : qu1za estas d de obras, ,
•0 scr la Obra. Aunque la formula como un reproch
sa 1endo que
. no .10
Pasi6n del lengua~\; mismo para el escritor de antes, o le eran os acti- )ograhrac; una descripciôn bastante exacta de este hecho "Ne, e1_propio Cio-
tudes no representanocidas. Antes, en efecto, el lenguaje no funda?ar~1aJ ran a · 1 · os mteresamos
z mas -afirma- no en o que el autor ha dicho ·
o totalmente descdo una verdad o en un orden superior y tra a s1no ca da Ve . . smo en 1o que
taba funda o en . . scenden . ra querido dectr, no en sus actos smo en sus proyectos · m
que es . d'a 1 1enguaie, bub1e b 'd d ,, A- . , enos en su
1 O no interrogarse sobre e pero final · l que en su o ra I ea a. nade 1gualmente · "Som s f •
t El escntor po
e. .
· •
l'd a esa garantia supenor; cre1a en su mundo y lo
mente obra rea . . · o erv1entes
conf1aba su va 1 ez • d' expre. obra abortada, abandonada en el cammo, 1mposible de .
de la . . . ,, 3 E . . conc1u1r,
·a en palabras. El lenguaJe, pues, no po 1a serre problem·t· minada por sus proptas ex1ge~c1as . s mnecesano advertir que esa fasci-
saba lo ponl d' . a 1-
, . onfi·anza en él y, por tanto, no po 1a cuestionarlo Co
co: tema c , • d d
historia moderna, toda garantla supenor es.~ una tr~sc~nd,encia desa.
· n 1a
~:z:cién por lo negauvo o lo mconcluso no es sino el resultado de la luci-
aparte de que corresponde a una disciplina y a una ética, es también
parece y as1, el lenguai·e pierde su fundamentac1on.
. . . . Ya Nietzsche obser vaba critica del mundo y del _ho~bre . "No es también preferible la ambici6n
que no se puede decir esta es, smo esta s1gmf1ca; con lq_ cu_al no sô)o extrema, que se anula a s1 m1sma, a la med1ocndad o rutina cumplida?
ponia de relieve el paso de l_a trascendencia o l? absoluto ~- la mmanencia El lenguaje es el mayor de los bienes dadas al hombre, y el mas peli-
0 lo relativo, sino que, ademas, le da_b~ al lengua1_e _una func1on central en el groso también, decia_ Holderlin. Es peligroso quiza, y sobre todo, por la
mundo. Asi todo problema -teolog1co o f1losof1co , pero también el mâs latalidad de su prop1a naturaleza. Nos pone en contacto con el mundo
cotidiano- 'se volvia un problema lingüistico, un problema semantico. Si el a lavez que nos aleja de él; introduce un orden o una inteligibilidad en la
Jenguaje, por una parte, perdia su fundamentac~ôn, se convertia, por la otra, existencia, pero también la muerte: las palabras son abstracciones que "fi-
en la fundamentaci6n de todo. En el pensam1ento moderno -podria de. jan" o "congelan" una realidad (y a nosotros dentro de ella) que esta en
cirse-, el lenguaje sustituye a la verdad. De igual modo, en la poesia continuo movimiento. La literatura, por su parte, no seria mas que el inten-
moderna, el lenguaje sustituye a la realidad. to par trascender esa fatalidad verbal, subrayada desde Hegel hasta Bar-
Tal situaci6n central del lenguaje no conduce, como podria creerse, a thes, asi como por casi todos los poetas modernos. Ese intento es siempre
la confianza total por parte del escritor. Al contrario, éste comienza su dilematico: "c6mo trascender esa fatalidad sin cobrar conciencia de ella
obra interrogândolo, reflexionando sobre su poder o su eficacia. Por una y, par otra parte, cômo cobrar conciencia de ella sin que la fuerza crea-
parte, quiere llevar al lenguaje a su maxima posibilidad expresiva; por la dora de la literatura se vea afectada? No es todo. La literatura se lleva bien
otra, tiene conciencia no solo de la maxima imposibilidad de lograrlo, sino con ese dilema y es obvio que si ella existe es porque de algûn modo logra
también del equivoco que encierra la expresividad misma. En uno Y superarlo; su lenguaje, en efecto, es un metalenguaje.
otro caso, su actitud es critica. En su busqueda de una maxima posibilidad En cambio, ino hay otra fatalidad del lenguaje, ya de carâcter social,
expresiva el escritor, ciertamente, lo que intenta es crear otro îenguaje: que es todavia mas determinante? Sabemos que la ambigüedad -otros di-
una alquimia verbal, una magia evocadora. O como proponia Mallarmé: a rian hoy la indeterminaciôn- del lenguaje puede ser una riqueza: una
partir de ciertos vocablos, el verso debe "rehacer una palabra total, nueva, manera de encarnar la diversidad del mundo, la secreta complejidad de
extrafia al lenguaje y como encantatoria". Asi crear otrd lenguaje no es la vida, diria Borges. Pero es obvio que esa ambigüedad puede ser empleada
solo cambiar el que tenemos; es también post~lar una suertê de absoluto con otros fines: falsificar los hechos, manipular o dirigir las conc1encias.
verbal capaz (.de nuevo?, •Por primera vez?) de regir el ,,universo. Dominada por la propaganda en todos sus niveles (las ideologias, _incluso el
Esta desmesura, como se ve es problematica y aun lleva a ·una extre- arte !11ismo, parecen regidas por el mismo principio de l~ pubhcidad co-
·• N0 es extrafio, por
ma t ensmn. ' tanto que la historia de la poesia · mo- mercial), la sociedad contemporanea ha mostrado su pencia ;n _el logro
dema sea la historia de diversos fra~asos · estos fracasos, sin em~argo, de es~s fines, abusando del equivoco, las disquisicio~es s_emanllcas, los
pueden ser vistos c , . ' . . conc1enc1a eufemismos y aun las metaforas. Ya el lenguaje no solo sirve para tod_o
. omo otras tantas v1ctonas: la v1ctona de una
qdue no_renuncia a proponerse siempre lo mas alto o lo mas dificil Y con e11do~ Y, por supuesto, para nada; también se ha creado un doble _lenguaJe
e a1gun modo a · • d del mun cuyo c6digo sigue funcionando para robustecer el poder: la astucia, no la
actual p0d , ' no1a una luz acusadora sobre la opac1da d rna,
· na decirse que es la victoria del no. La literatura mo e verdad. Ya George Orwell, en un ensayo muy conocido sobre el tema,
2 La tentation d'exister, Paris, Gallimard, 1956. 3
Valéry face à ses idoles, Parfs, L'Herne, 1970.
y coNCIENCIA CR1TICA
LENGVAlE
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. de tales mecanismos;' no vamos a
ripc16n , d · . repe1·
echo una desC - lar que segun esa escnpc16n y tria
a
hahora.h es sena ' . , a no h
Lo importante . toda palabra nos rem1te a una realidad ay
inocentes. El · · cont
palabras puras o . de revelarla. com1sano y el psic 61 ra. )(IV, UNA POEStA ESCÉPTICA DE St MISMA
ria a la que encubre, leJolss que hoy dirigen nuestro lenguai·e Togo de
'
masas -dina
.. p z son ° d · arnb·,
a - no de su 5 libros ' .lo recuer a: cuando una so c1edad . ten
.
cl prop10 Paz,_en u . !mente. lo pnmero que se gangrena es el I se ue la Jiteratura hispanoamericana deba detenerse much
degrada, poHuca Y s,~~:mente,' habria que decir que toda justicia eng~~je ~RECE q bl d 11 . , o me-
NO P arse en estos pro emas e enguaJe. lNo pertenece acaso a un
(Posda1a, _1970). lni nzar por el reencuentro de la palabra jus; POhttca nos I ·ntern '
te genésico, , est â en el sexto dia de la Creaci6n?
que aun ' ' .N
y social: 11ene que c~::e social del lenguaje: lnO habrîa qùe prea. tngen . .1,0
con 1 critor hispanoamencano un nuevo Adan que solo requiere nombrar
Fatahdad consubtu . O,, no es un mal inherente a la cultura ocg~dntarse
1
es el es para que las cosas sean?
.. · el "ver a1,sm 0 c1 ent 1 •
tam b,en s, . epciones al silencio como experiencia interior a, [Link] bargo gran parte, Y qmz ·â1
a meior, de nuestra literatura no se ha
aie. , , d 9 Ese mal, tiende, por supuesto, a agud,zarse . en··y ~o s,nern'
erido del todo a esa ac~1tu'dN . o es que rechace lo qu~ ella impli~a, pero
sab1duna de 1 mun o. " . Il t " . nuestra
, . conocido aforismo qu1en ca a, o orga enc1erra alguna adh la de otro modo. no se trata de creerse adâmco por pnvilegio
epoca · 5h, e1 ab,·tual encontrarse con 1a mvers1on
· ·, d e su prâctica · ver-
dad ya oy es I1 . · son los lo fot~eencontrar la unidad del hombre con el universo, que es la expe~
m~ culpables y aun los que poco o nada t1enen que decir Ios que menas smo. ey aun la motivaci6n de cualquier escritor moderno. "lQué es en el
nencia -se pregunta eI More11·1 d e Cortazar- ' ·
esa historia de encontrar
(o nunca) callan. do
La critica del lenguaje por pa'.t_e del poeta, contempla, explîcitamente 0 fon
un reino . un e d'en, un otro
milenano, do? Toda !o que se escribe en
no, todos estos pianos. Es una cnuca que _m~1de, por tanto, en la conciencia estos tiernpos y _que vale la pena lee~ esta onentado hac1a la nostalgia. Cam-
del hombre: lo hace recons1derar su pos1c1on en el mundo y responsabili- • de Arcadia, retorno al gran utero, back to Adam, le bon sauvage."
zarse con sus palabras: que sus palabras _mantengan la palabra (y la Pala- i
Noeios6lo se prescm
P · de, pues, d e1 en · en 1o autoctono;
' f as1s ' también, y sobre
bra). No se trata de cambiar de lenguaJe, smo, en verdad, de cambiar el todo, lo "adânico" es _vi_sto _coma b~squeda y problema, no coma consecuen-
/enguaje. Cambiarlo es rescatarlo, devolverle su plenitud, o descubrirl cia de una realidad pnv1leg1ada. Leios de creer que le basta con nombrar las
inventarla. "Dar un sentido mâs puro a las palabras de la tribu" 110 es u: cosas para que éstas sean, el escritor practica la herejfa de enfrentarse a
mero intenta de preciosismo, como algunos creen, sino de purificaci6n màs los nombres mismos, es decir, al lenguaje: lo cuestiona y lo exalta, lo hace
profunda. Una critica que se impone estas exigencias dentro de la obra abismarse en sus propios poderes, lo contamina y también lo purifica.
misma 6no encierra una verdadera lucidez creadora, aun cuando esté con- Ademâs 0no tiene el escritor hispanoamericano que hacer y rehacer a partir
tinuamente al borde de su propi a destrucci6n? del idioma espafiol su propio idioma?
No se crea que éste es el camino unicamente de la poesfa; lo es también
de la novela (como arte mâs "realista" lno deberfa ésta permanecer in-
mune a tales tentaciones?) . Bastarîa pensar en la obra del propio Cortâzar:
"conquista verbal" de la realidad y a la vez desmontaje y profanaci6n de
esa misma verbalidad. "Las perras palabras, las proxenetas relucientes",
dice otro personaje de Rayuela. lNo es la misma ferocidad de Octavio Paz
en uno de sus primeros poemas? Ese poema se titula justamente "Las
Palabras", uno de los momentos de mas exasperada rebeli6n en su obra:
Dales la vuelta,
c6gelas del rabo ( chilien, putas) ,
az6talas,
dales azucar en la boca a las rejegas,
inflalas, globos, pinchalas,
s6rbeles sangre y tuétanos,
• "Politics and the Englisb Language" (1946). sécalas,
capalas,
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