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Neoconstitucionalismo en Latinoamérica

El documento trata sobre el neoconstitucionalismo en América Latina. Explica que el neoconstitucionalismo es una nueva teoría jurídica que busca una mayor intervención del estado y el respeto a los derechos humanos. Luego, analiza la evolución del neoconstitucionalismo en la región desde la segunda guerra mundial, enfocándose en las constituciones de Colombia de 1991, Venezuela de 1999 y Bolivia de 2009. Finalmente, incluye una bibliografía.
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Neoconstitucionalismo en Latinoamérica

El documento trata sobre el neoconstitucionalismo en América Latina. Explica que el neoconstitucionalismo es una nueva teoría jurídica que busca una mayor intervención del estado y el respeto a los derechos humanos. Luego, analiza la evolución del neoconstitucionalismo en la región desde la segunda guerra mundial, enfocándose en las constituciones de Colombia de 1991, Venezuela de 1999 y Bolivia de 2009. Finalmente, incluye una bibliografía.
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ÍNDICE

1. Unidad 1: Constituciones en América Latina .......................................................3

Tema 2: El Neoconstitucionalismo en América Latina .................................................. 3

Objetivo: ........................................................................................................................ 3

Introducción: ................................................................................................................. 3

2. Información de los subtemas .............................................................................4

2.1 Subtema 1: Evolución del Neoconstitucionalismo en América Latina. .............. 4

2.2 Subtema 2: La Constitución colombiana de 1991. ............................................. 7

2.3 Subtema 3: La Constitución venezolana de 1999. ........................................... 12

2.4 Subtema 4: La Constitución de Bolivia del año 2009. ...................................... 18

3. Bibliografía ......................................................................................................22

2
El Neoconstitucionalismo en América Latina

1. Unidad 1: Constituciones en
America Latina
Tema 2: El Neoconstitucionalismo en América Latina
Objetivo:
Conocer la nueva teoría planteada por la constante transformación de las relaciones
humanas y la sociedad, esta teoría llamada neoconstitucionalismo, que plantea una
transformación integral del Estado moderno como lo conocemos, entender esta teoría
y aplicarla en nuestra constitución vigente así como en el estudio de las constituciones
de la región.
Introducción:
El neoconstitucionalismo es una nueva teoría jurídica, que pretende la transformación
del Estado de Derecho moderno, esta nueva teoría busca una mayor intervención del
estado, con normas más rígidas de control, la creación y la recuperación de espacios
democráticos, en búsqueda de igualdad y sobre todo el respeto a los derechos
humanos.
Aguilera (2012) da una breve explicación o justificación de esta teoría manifestando
que:
“En la actualidad nos encontramos ante una crisis irreversible del Estado
moderno tradicional, que asoma bajo la pérdida de soberanía y el grave
deterioro del principio de legalidad como principio fundamental del Estado de
derecho. La primacía de la economía sobre la política y el crecimiento
exponencial del mercado sobre la esfera pública cuestionan gravemente el
modelo de Estado democrático y social que deseamos construir... Un
paradigma epistemológico y metodológico que está revolucionando la ciencia
política y constitucional”. (p. 3)
Como ya lo hemos analizado, las constituciones generadas y modificadas en los
diferentes periodos del siglo XX presentaban dos partes, la del manejo del poder o la
de su regularización y la de implementación de nuevos derechos incluyendo a grupos
que nunca habían sido considerados en ellas, como los indígenas y las mujeres, con
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una normativa garantiza y características especiales en su contenido sustancial, con el


nacimiento de esta nueva teoría jurídica el neoconstitucionalismo, las constituciones
incorporan contenidos materiales que adoptan la forma de derechos, principios,
directrices y valores.
Varios autores coinciden en señalar que el elemento histórico que dio origen al
neoconstitucionalismo tuvo lugar en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y
que fue una consecuencia de las violaciones masivas y sistemáticas de los derechos
humanos producidas en los regímenes fascistas de Alemania, Italia y España 1

1 Entre estos autores tenemos a Miguel Carbonell, Susanna Pozzolo, Luigi Ferrajoli, Luis Carlos Villabella,
Roberto Viciano y Ramiro Ávila.

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

2. Informacion de los subtemas


2.1 Subtema 1: Evolución del Neoconstitucionalismo
en América Latina.
El neoconstitucionalismo, como observa Comanducci (2003) siguiendo la
distinción que realiza Norberto Bobbio, es una ideología, una metodología y una teoría
política y jurídica. Una ideología que pone en segundo plano la limitación del poder
estatal en la que tanto había insistido el constitucionalismo tradicional y presenta a los
derechos humanos como la referencia principal y fundamental de todo el Estado de
derecho. La constitucionalización de los sistemas jurídicos excluye la existencia de un
deber de obediencia al Derecho (p. 3).

El concepto moderno de constitución es jurídico, liberal y garantista, por eso


anida y se desarrolla en el régimen liberal, que proclama la primacía del individuo
sobre la sociedad y por ende de busca ampliar y resguardar sus libertades

La aparición del neoconstitucionalismo surge con el ataque que realiza Ronald


Dworkin al positivismo jurídico en los años setenta, sobre todo por la crítica formulada
por Dworkin a Herbert Hart bajo el argumento de la primacía de los principios frente a
las reglas y la idea de que el Derecho no se distingue conceptualmente de la moral, en
cuanto incorpora principios comunes a ambos ámbitos. El iuspositivismo asume la
vinculación y conexión entre Derecho y la moral. (Moreso, 2014)

El imperialismo de la moral constituye un rasgo distintivo del


neoconstitucionalismo expresado en las interpretaciones morales de las
constituciones, señalando que realizan Dworkin, Alexy y Nino, el imperialismo moral
representa quizás la reacción de los juristas y de los filósofos del derecho de los años
noventa del siglo veinte frente a otros imperialismos: pensemos en el imperialismo de
la política, que ha caracterizado a los años setenta, o el imperialismo de la economía,
que ha marcado los años ochenta (Barberis, 2003, p. 270)
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El neoconstitucionalismo podríamos resumirlo, como afirma Sanchis (2002) en


los siguientes rasgos sobresalientes:

1) más principios que reglas,

2) más ponderación que subsunción,

3) omnipresencia de la Constitución en todas las áreas jurídicas y en todos los


conflictos mínimamente relevantes, en lugar de espacios exentos a favor de la opción
legislativa o reglamentaria,

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

4) omnipotencia judicial en lugar de la autonomía del legislador ordinario,

5) coexistencia de una constelación plural de valores, a veces tendencialmente


contradictorios.

El desarrollo del neoconstitucionalismo en nuestra región especialmente en


Latinoamérica se puede establecer que surgió a consecuencia de la necesidad
imperiosa de una trasformación constitucional, sustentada en las reivindicaciones de
las clases obreras y populares, así como grupos marginados en constituciones pasadas
y esto respaldado por los movimientos sociales de los años ochenta del siglo XX como
reacción a las dictaduras militares de los setenta. Esta teoría del
neoconstitucionalismo, es consecuencia del fracaso del modelo constitucional liberal
copia de la modelo europeo, surgiendo la necesidad de un nuevo modelo, que abarque
necesidades económicas, sociales, con características propias de nuestro medio.
(Viciano & Martinez, 2012).

El profesor español Carlos Villabella ha señalado que al término del siglo XX en


América Latina han existido más de 218 constituciones, evidenciando una historia
frágil del derecho constitucional (Viciano & Martínez, 2010)

El fin del neoconstitucionalismo en Latinoamérica, según Villabella, (2014) :

Fue configurar textos formalmente modernos y que materialmente impulsen la


transformación de la sociedad a través de tres objetivos: 1) la estabilidad democrática,
a través del control parlamentario y de mecanismos que disminuyan el
hiperpresidencialismo; 2) el fortalecimiento de los derechos humanos y el
reconocimiento de derechos de grupos indígenas; y 3) mayores estándares de
gobernabilidad y de control constitucional (pp. 87-93)

La implementación de esta nueva teoría como ya se menciono es una


consecuencia de modelos fallidos, de necesidades de derechos, y además
mencionaremos que en Latinoamérica es una oxigenación de ideologías
constitucionales que aportan una nueva compresión de los problemas jurídicos-
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sociales.

El constitucionalismo conservador que ha imperado en la región, ha sido la


causa principal para la búsqueda de una nueva era constitucional que ha tenido
avances importantes en la integración de las cartas magnas, otorgando un mayor
número de derechos fundamentales como Colombia en su constitución de 1991,
donde se garantiza la construcción de un estado social de derecho, y el caso de Bolivia
y Ecuador donde se garantiza la protección de los derechos de las comunidades
indígenas, afro y demás minorías étnicas. Otro logro es la incorporación de los tratados

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

internacionales en los textos constitucionales, tratados de carácter regional como


universal.

En materia de derechos podemos constatar un avance en la constitución de


Guatemala de 1985 la cual integra un largo catálogo de derechos y los clasifica, pero la
principales ponentes y representantes de esta teoría jurídica son las constituciones de
Brasil de 1988 y de Colombia de 1991, que con bases de las constituciones europeas
posteriores a la segunda guerra mundial, expanden hasta niveles previamente
desconocidos los catálogos de derechos (Carbonell, 2000).

En la constitución de Brasil de 1988, encontramos en su artículo 5, un total de


78 fracciones, las cuales se subdividen en apartados. Aquí se encuentran tanto
derechos como garantías, también ordena aparte los derechos sociales (arts. 6 a 11) y
derechos políticos (arts. 14 a 16).

En la constitución de Colombia de 1991 se contempla dentro del título II,


derechos, garantías y deberes, clasificándolos en derechos fundamentales,
económicos, sociales, culturales, colectivos y ambientales, al igual que deberes y
obligaciones; convirtiéndose en una constitución mejor estructurada

Otro ejemplo seria la constitución de Argentina reformada en 1994, la cual


contiene un capítulo segundo titulado “nuevos derechos y garantías”; otras
constituciones recientemente modificadas son las de Venezuela, Ecuador y Bolivia que
integraron a sus textos amplios catálogos de derechos construidos sobre la base de los
derechos de los pueblos y las comunidades indígenas principalmente. Incluso en la
ecuatoriana se integran derechos ambientales.
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El Neoconstitucionalismo en América Latina

2.2 Subtema 2: La Constitución colombiana de 1991.


El proceso constituyente colombiano y su resultado la Constitución de 1991,
poseen grandes diferencias con las constituciones de la región, sirviendo de
fundamento para los procesos constituyentes en Venezuela (1999), Ecuador (1998 y
2008) y Bolivia (2009), de la corriente conocida como neoconstitucionalismo
latinoamericano. En consecuencia este la constitución colombiana de 1991 marca el
inicio y establece las bases para el desarrollo en América Latina de una forma
constitucional propia durante las dos últimas décadas.

En la Constitución colombiana aparecen, aún de forma imperfecta pero


claramente reconocibles, algunos rasgos novedosos y diferenciados con respecto al
constitucionalismo clásico, que más tarde impregnarán y serán desarrollados por los
procesos constituyentes ecuatoriano de 1998, venezolano de 1999, boliviano del 2006-
2009 y, de nuevo, Ecuador en el 2007-2008; y que, sin duda, conforman las bases del
llamado nuevo constitucionalismo latinoamericano. La Constitución colombiana de
1991 constituye, por lo tanto, el punto de inicio del nuevo constitucionalismo en el
continente (Noguera-Fernández, 2011)

El proceso constituyente colombiano de 1991 supone un uso (académico,


jurisprudencial y popular) de la teoría del poder constituyente que, lejos de ser
defensivo, sirve como justificación de un proceso extra constitucional de reforma que
ha servido de referencia para, al menos, los procesos constituyentes de Venezuela
(1999) y Ecuador (2007), erigiéndose así en un modelo regional de teorización y uso
del concepto de poder constituyente originario. Concretamente, y a salvo de un
examen posterior más detenido, la idea de poder constituyente originario e ilimitado
sirve de base para la admisión de un acto de soberanía directa (un referendo), como
mecanismo de creación, convocatoria y regulación de un órgano (una asamblea
constituyente) no previsto en la normativa vigente. Es decir, el proceso constituyente
colombiano de 1990-1991 supone una interpretación del poder constituyente como
“derecho a cambiar la Constitución”, si bien juzga este derecho incompatible con la
obligatoriedad de someterse a los procedimientos de reforma constitucionalmente
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previstos.

La ausencia de un uso defensivo del poder constituyente se observa de manera


determinante en la regulación de los procedimientos de reforma constitucional, que
incorporan en todos los casos la iniciativa popular, la Asamblea Constituyente y el
refrendo aprobatorio (es decir, el propio método de reforma empleado, salvo la
aprobación por referendo en el caso colombiano), y más acusadamente en la
posibilidad de aprobar directamente por referéndum enmiendas constitucionales de
iniciativa popular sin intervención parlamentaria (arts. 341 de la Constitución
venezolana y 441.1 de la Constitución de Ecuador). (Noguera-Fernández, 2011)

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

Los hechos históricos y las constituciones redactadas en Colombia con ciertos


vacíos, especialmente los vacíos que existían en la Constitución de 1886, hacen que el
uso de la teoría del poder constituyente frente a la reforma constitucional; la creación
del Frente Nacional tuvo lugar, en un primer momento, mediante una reforma
constitucional, que incorporaba la alternancia en el poder y el reparto de cargos
pactado en el Acuerdo de Benidorm (de 24 de julio de 1956), realizada por plebiscito
convocado por Decreto 247 de 1957 de la Junta Militar para el 1º de enero del mismo
año. Cuestionada la constitucionalidad del método de reforma constitucional, la Corte
Suprema se declaró incompetente por el carácter eminentemente político de la
convocatoria al poder constituyente originario (“la forma más pura del poder”) y en la
imposibilidad de controlar judicialmente un confuso “derecho de la revolución” cuya
virtualidad jurídica descansa “en la voluntad de la nación”, pues, su propio
sometimiento al orden constitucional le quitaría todo sentido revolucionario
(Sentencia Corte Suprema de Justicia, Sala Plena M. P. Guillermo Hernández Peñalosa,
1957).

La limitación a la revisión de la Constitución institucionalizada mediante el


artículo 218 de la Constitución colombiana de 1886 que hace la propia Corte Suprema
en sentencia del 5 de mayo de 1978, al decidir sobre la constitucionalidad del Acto
Legislativo 2 de 1977, que convocaba una Asamblea Constitucional con precisas y
limitadas facultades para reformar la Constitución de 1886, la Corte dijo: “El adverbio
‘solo’, empleado por el constituyente primario en el año de 1957, cuando en el artículo
13 del plebiscito aclaró diáfanamente el que ahora corresponde al 218, excluye de las
competencias reformadoras del Congreso a todo poder distinto del que por virtud de
los imperios del artículo 2º de la Constitución Política corresponde a la nación
colombiana fuente de la soberanía, de la que emana todo poder”. De esto se
introducía un límite o singularidad, la Constitución “solo” podía ser reformada por el
Congreso, pero este tenía limitada la facultad de reforma constitucional,
particularmente en lo relativo a sus propias competencias, que únicamente podían ser
reformadas por el constituyente primario. Por lo tanto, la posibilidad misma de
convocar una asamblea constituyente debía ser una activación del poder constituyente
por fuera de los cauces institucionales constitucionalmente previstos, y la Corte
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Suprema seguía entendiendo que un acto de ese tipo no estaba sometido a la


normatividad jurídica anterior a su decisión. (1987)

Por todo lo expuesto se trata de un proceso constituyente complejo que


contiene unitariamente tres actos de distinta naturaleza jurídica y significación política:
a) un decreto presidencial de convocatoria que establece condicionantes materiales y
procedimentales a la Asamblea Constituyente; b) un referéndum; c) la elaboración,
debate y aprobación de una Constitución por la Asamblea Constituyente.

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

Colombia predicó el carácter constituido del primer acto, el Decreto No. 1926
del 19 de agosto, y revisado por la Sentencia No. 38 del 9 de octubre de 1990, y el
carácter constituyente de los otros dos, la Asamblea Constituyente se entendió como
un poder originario, ejercicio del poder constituyente, y, por lo tanto, exenta del
control de los poderes constituidos, pero limitada por los lineamientos admitidos del
acuerdo político entre las principales fuerzas políticas y algunos movimientos sociales
que se anexó al decreto de convocatoria. Este carácter constituyente de la Asamblea
se explicaba, esencialmente, por la ausencia de un referéndum de aprobación final del
texto salido de la Asamblea y, por lo tanto, por la necesidad de considerar originario el
órgano electivo. Por lo tanto todos estos procesos implicaron la adopción de un
órgano de reforma constitucional, la Asamblea Constituyente, que suponía una
ruptura con la formalidad constitucional imperante y la aceptación de un principio
básico de la teoría del poder constituyente: la fuerza normativa de los hechos.

A las instancias judiciales les correspondió ratificar jurídicamente la expresión


social de la voluntad de cambio constitucional, pero la Corte Suprema colombiana, fue
la que aplicó la teoría del poder constituyente en detrimento de la función limitadora
del constitucionalismo y permitió así abrir un proceso para que la Constitución
colombiana se transformara.

En cuanto a su contenido en lo que se refiere a derechos, a diferencia de la


Constitución colombiana de 1886, la cual tenía una considerable declaración de
derechos, la Constitución de 1991 introduce una larga carta de derechos. Esta nueva
carta magna introduce muchos derechos que no estaban constitucionalizados,
especialmente derechos sociales, económicos y culturales, y derechos colectivos,
además, desarrolla cada uno de estos en su contenido, en sus indicadores y determina
los papeles del Estado para su cumplimiento y protección, con todo esto esta
constitución es mucho más larga que la mayoría de sus antecesoras. En principio, la
ampliación del articulado de derechos en una Constitución “no es en sí mismo bueno o
malo, pero puede considerarse que, en el caso de la explicitación de los derechos
particulares de los grupos vulnerables, se ha generado un avance representado por las
mayores oportunidades para que esos derechos sean objeto de atención pública, de
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procesos de planificación estatal o de formulación de políticas y leyes” (Aponte, 2000)

En la Constitución colombiana en su título II “De los derechos, las garantías y


los deberes”, recoge a los derechos civiles y políticos en el capítulo I “De los derechos
fundamentales”, y, en cambio, recoge a los derechos sociales en un capítulo separado,
el II “De los derechos sociales, económicos y culturales”, con lo cual, a diferencia de los
primeros, a los que se otorga “fundamentalidad”, estos segundos son considerados
como “no fundamentales”. La diferencia es importante, ya que esta desigual entre
grupos de derechos, se desprenden grados distintos de protección para cada uno de
estos derechos.

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

Siguiendo la línea de la Constitución colombiana, algunos países en sus cartas


magnas Bolivia, incorporan también la acción popular en sus artículos 135 y 136 y
otros como Ecuador, introducen, en el mismo sentido, la posibilidad de que las
acciones jurisdiccionales de protección de derechos previstas en la Constitución
puedan ser presentadas tanto de manera individual como colectiva por “grupos de
personas, comunidad, pueblo o nacionalidad” (art. 86.1). (Londono, 2003)

En materia de derechos, la Constitución colombiana, incrementa de manera


imperfecta, la llamada drittwirkung, esto es, la posibilidad de justiciabilidad directa de
los derechos fundamentales frente a terceros particulares y corporaciones económicas
privadas. Estos derechos fundamentales solo podían ejercerse únicamente contra los
actos de la administración pública, y no de los particulares. No es hasta las últimas
décadas que empiezan a aparecer en las constituciones normas explícitas de
reconocimiento de la eficacia directa frente a los particulares. Así mimo la
Constitución colombiana, en su artículo 86, reconoce la facultad de interponer acción
de tutela (acción de protección), por vulneración de derechos, no solo frente a
representantes del Estado, sino también frente a particulares pero esta facultad posee
importantes limitaciones.

Esta Constitución colombiana reconoce el principio de universalidad de los


derechos en su artículo 13, atribuyendo a todas las personas en el interior del país, sin
importar la nacionalidad, los mismos derechos, libertades y oportunidades. De igual
modo, lo harán también, en los años siguientes, la Constitución venezolana (art. 19),
ecuatoriana de 1998 (art. 17) y 2008 (art. 10), y boliviana del 2009 (art. 14.I).
Convirtiéndose en constituciones mucho más garantistas para los extranjeros que la
mayoría de las constituciones anteriores.

Otra de las características de esta nueva tendencia en las constituciones


latinoamericanas es la democratización del Estado y la sociedad y sus mecanismos
tradicionales de “democracia representativa”, esto es, el sufragio activo y el sufragio
pasivo, regulado en el apartado 1 del artículo 40 de la Constitución colombiana, este
mismo artículo incorpora también, todo un conjunto de mecanismos participativos y
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de control democrático sobre el poder. Ello denota la voluntad del constituyente de


dotar al sistema político colombiano de una nueva naturaleza y colocar al Estado en
una relación intrínseca con la noción de “participación” y control ciudadano.

La Constitución colombiana incorpora en su texto la posibilidad de los electores


de revocar el mandato de los cargos públicos electos (arts. 40.4 y 103).con la limitación
que esta no estipula que cargos son públicos son de remoción de mandato. Fue la Ley
134 de 1994 (art. 69) –reformada por la actual Ley 741/2002–, la que limitó esta
posibilidad solo para los cargos de alcaldes y gobernadores.

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

El control por parte de la ciudadanía para los entes públicos es reconocido, y se


da mediante la interposición de recursos legales a los órganos competentes con el fin
de que estos realicen los exámenes necesarios y determinar el manejo correcto del
Estado, en las constituciones de Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia, se empieza a
otorgar legitimidad activa a cualquier ciudadano para interponer recurso de
inconstitucionalidad contra los actos del poder con el fin de precautelar el
cumplimiento de los derechos constitucionales.

El reconocimiento de derechos de pueblos indígenas, que han sido marginados


durante muchos años, se ven reflejados en esta nueva constitución colombiana como
sujetos colectivos de derechos así exactamente identificados, una atención impensable
a su cultura y a sus costumbres ancestrales de igual manera a su territorio, el
multiculturalismo constitucional ha sido recogido en esta constitución de países como
Nicaragua y Guatemala que ya lo promulgaban en 1986.

Varios artículos dan derechos específicos a este grupo como son:


reconocimiento y protección de diversidad étnica y cultural del Estado (art. 7º);
reconocimiento de la oficialidad, en sus respectivos territorios, de las lenguas y
dialectos de los grupos étnicos y enseñanza bilingüe en estas zonas (art. 10); derecho
de los integrantes de los grupos étnicos a una formación y educación que respete y
desarrolle su identidad cultural (art. 68); derecho a la nacionalidad para los miembros
de pueblos indígenas que comparten territorios fronterizos (art. 96.2); existencia de
circunscripciones especiales para la elección de senadores por parte de las
comunidades indígenas (art. 171); existencia de circunscripciones especiales para la
elección de miembros de la Cámara de Representantes por parte de las comunidades
indígenas (art. 176); derecho de los pueblos indígenas a ejercer funciones
jurisdiccionales según sus normas y procedimientos, dentro de sus territorios (art. 246)
(Sentencia T-349/1996, M. P. Carlos Gaviria Díaz, 1996); reconocimiento de los
territorios indígenas como entidades territoriales propias dentro de la organización
territorial del Estado (art. 286); establece el mandato de dictar una ley que reconozca a
la comunidades negras que han venido ocupando tierras desde años atrás la propiedad
colectiva sobre estas (art. Trans. 55).
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El Neoconstitucionalismo en América Latina

2.3 Subtema 3: La Constitución venezolana de 1999.


La Constitución venezolana de 1999, al igual que la Constitución colombiana de
1991, fue creada por una Asamblea Constituyente que fue convocada al efecto, sin que
existieran en las respectivas Constituciones que las precedieron en ambos países,
entonces vigentes, previsiones algunas relativas a ese mecanismo institucional para la
reforma constitucional.

Por ello, en ambos casos, para la convocatoria de la Asamblea Constituyente


fue necesaria una decisión adoptada por las respectivas Cortes Supremas de Justicia en
cada país, mediante las cuales, por vía de interpretación constitucional y legal, se pudo
finalmente realizar la convocatoria de las respectivas Asambleas Constituyentes.2

Se debe analizar los hechos históricos de igual manera en relación con la


República de Colombia con el fin de entender la consecuencia constitucional de la
República de Venezuela, ambos países han tenido un marcado histórico muy similar lo
que ha llevado que las dos naciones tengan gran similitud de transformaciones
constitucionales en los mismos periodos de tiempo, así es que a mitad del siglo XX,
luego de varias reformas constitucionales que comenzaron a ampliar derechos
electorales importantes en 1936 y 1945, en los años cuarenta, se afianzó la crisis del
sistema político que resulto en Venezuela, con la Revolución de Octubre de 1945,
liderizada por Rómulo Betancourt, y en Colombia, con el asesinato de Jorge Eliécer
Gaitán en 1948, originando el Bogotazo. Esos hechos en ambos países, produjo la
instalación de dictaduras militares que fueron incluso “legitimadas” por Asambleas
Constituyentes: la de 1953 en Venezuela, declarando Presidente Constitucional a
Marcos Pérez Jiménez, y la de 1954 en Colombia, declarando igualmente Presidente
Constitucional a Gustavo Rojas Pinilla. Y como esta relatado hubo un derrocamiento
casi simultaneo en 1957 y 1958 respectivamente, iniciándose en ambos países una
etapa política de consolidación de la democracia con pactos suscritos por importante
partidos políticos: el Frente Nacional en Colombia, que tuvo su origen en el Pacto de
Benidorm de 1956 firmado por el liberal Alberto Lleras Camargo y el conservador
Laureano Gómez; y el Pacto de Punto Fijo en Venezuela que tuvo su origen en el
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acuerdo al cual llegaron en Nueva York el mismo de 1958, los líderes de los tres
partidos políticos democráticos, Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalva.
Esta etapa de conciliación entro en crisis en los años ochenta y noventa, resultando en
Colombia, en 1990, y en Venezuela, en 1999, en la elección de la Asamblea
Constituyente para reconstruir un régimen posiblemente obsoleto, el régimen
democrático.

2 Documento preparado para el Congreso Internacional de Derecho Constitucional (20 Años de la


Constitución de Colombia de 1991), Facultad de Ciencias Jurídicas, Pontifica Universidad Javeriana,
Bogotá 12 al 14 de mayo de 2011.

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El Neoconstitucionalismo en América Latina

El primer intento de reformar la Constitución de 1961 se da en el segundo


gobierno de Carlos Andrés Pérez después del Caracazo de 1989 y terminó tras el golpe
de Estado de Chávez de 1992. Durante los años 1993 al 1998 se dio el segundo
gobierno del presidente Rafael Caldera, quien mantuvo posición pasiva al respecto, y
con el afán de continuar con el proceso de democratización y paz interna, ese intento
fue suspendido o hasta olvidado. Nace la idea y se materializa en ciertos momentos de
la conformación de una asamblea constitucional basados en los derechos ciudadanos
de la Constitución de 1961, con el propósito de atender esta necesidad social y
creciente en el país, Congreso Nacional crea la Comisión Bicameral cuyo objetivo es la
Reforma Constitucional, así mismo se propone insertar la figura de un primer ministro
y nuevas leyes orgánicas que permitieran medidas plebiscitarias como el referendo.
Esto tuvo su fin con golpe de Estado de 1992 efectuado en febrero por el entonces
comandante Hugo Chávez. Paradójicamente, este suceso violento justificó la
relegitimación del sistema político venezolano a través del cambio fundacional. 3

La crisis del régimen democrático que se produjo en Venezuela en el mismo


periodo de tiempo que Colombia, en las décadas de los ochenta y noventa, en cambio,
hubo un efecto contrario respecto del paralelismo político constitucional que siempre
ha existido entre los dos países, no originó una recomposición democrática del sistema
político, más bien sucedió el apoderamiento del poder por un solo grupo político, que
utilizo los instrumentos democráticos para terminar de destruir lo que quedaba de
sistema de partidos, y las instituciones democráticas e impuso un régimen autoritario,
que se inició mediante la convocatoria y elección en 1999 de una Asamblea
Constituyente sectaria, exclusionista y excluyente. En Venezuela, no existió
negociación y el consenso democrático, y la Asamblea Constituyente de 1999 fue
impuesta al país por una facción política que destruyo la institucionalidad democrática.

Durante la campaña electoral presidencial de 1998, el entonces candidato Hugo


Chávez Frías propuso al electorado como su fundamental propuesta política sobre el
Estado, la idea de la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente para
“refundar el Estado.” Dicho mecanismo tampoco estaba previsto en la Constitución de
1961 como un procedimiento válido para la reforma constitucional, previéndose en la
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misma solamente dos mecanismos para su revisión, que eran la “enmienda” y la


“reforma general.” (Brewer-Carías, 1997)

A inicios de 1999, estando en vigencia la Constitución de 1961, la única forma


de poder convocar una Asamblea Constituyente en Venezuela, era reformar la
Constitución para regularla, y si no se reformaba la Constitución, sólo podía ser electa
si ello resultaba de alguna interpretación judicial que se hiciese de la Constitución por

3 El momento fundacional de la Venezuela bolivariana: el problema de la legitimidad en la Asamblea


Nacional Constituyente venezolana de 1999, María Pilar García-Guadilla, Ana L. Mallén, Politeia 2012,
pg. 77

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parte de la Corte Suprema de Justicia, como juez constitucional, tal y como sucedió en
1990 en Colombia, para precisamente, evitar que ocurriera una confrontación fáctica
entre el principio de la soberanía popular y el principio de la supremacía
constitucional.

La Sala venezolana, dictó sentencias el 19 de enero de 1999, pero a diferencia


de la sentencia adoptada su similar de Colombia el 9 de octubre de 1990 sobre el
mismo tema, esta sentencia resulto con un contenido ambiguo, sin decidir con
precisión lo que se le había consultado. Ello no impidió sin embargo, que las decisiones
fueran “interpretadas” por la “opinión pública” como la supuesta solución al conflicto
constitucional existente, dando lugar, en definitiva, como consecuencia de un
“referendo consultivo,” a la convocatoria, elección y constitución de una Asamblea
Nacional, lo que en todo caso ocurrió en democracia y sin ruptura constitucional a la
usanza tradicional. (1999)

Si la Corte Suprema habría resuelto el conflicto, o no, lo cierto es que el


Presidente electo había optado pública y abiertamente su decisión de convocar la
Asamblea Constituyente apenas asumiera la Presidencia de la República, el 2 de
febrero de 1999, sin necesidad de reformar previamente la Constitución de 1961 para
regularla. Realizando una propuesta que consistía en utilizar la vía de un referendo
consultivo previsto en una ley para convertirlo en un “referendo decisorio,” (Brewer-
Carías, 1999)

La Asamblea Nacional Constituyente debía reformar o sustituir la Constitución


de 23 de enero de 1961, que había sido modificada por el Congreso en 1958 después
de la revolución cívico-militar. Esa Constitución de 1961, inspirada en el texto
constitucional de 1947, puede decirse que incorporó definitivamente a Venezuela en
las corrientes del constitucionalismo democrático contemporáneo que se habían
venido delineando con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial. La Asamblea
Constituyente se instaló el 3 de agosto de 1999, sin embargo, como se dijo, interpretó
que su misión no se limitaba a la sola elaboración de una nueva Constitución, tal y
como derivaba del mandato popular que le dio origen; ejerciendo entonces otras
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funciones y poderes para los cuales no tenía autoridad alguna. (Brewer-Carías, 1999)

La primera etapa de funcionamiento de la Asamblea, su primer mes de su


actividad, del 08 de agosto al 02 de septiembre de 1999, con base en el poder
originario que asumió, la Asamblea se dedicó a realizar una ilegítima intervención y
reorganización de todos los Poderes Públicos constituidos y cuyos titulares habían sido
electos unos meses antes, en diciembre del año anterior.

En la segunda etapa, del 02 de septiembre al 18 de octubre, el trabajo de la


Asamblea se concentró en el funcionamiento de las 20 Comisiones Permanentes y de
la Comisión Constitucional que la componían, donde se elaboró el Proyecto de

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Constitución. En efecto, durante esta etapa no se realizaron sesiones plenarias de la


Asamblea y se elaboró un Anteproyecto de Constitución.

En su tercera etapa, del 20 de octubre al 17 de noviembre, la Asamblea realizo


sesiones plenarias para la discusión y aprobación del Proyecto de Constitución. En ese
período se efectuó la primera discusión del articulado del Proyecto en una forma
inusitadamente rápida y con una celeridad casi irracional, en sólo 19 sesiones plenarias
que se desarrollaron durante 19 días, entre el 20 de octubre y 09 de noviembre de
1999; y, además, la segunda discusión del articulado, en sólo 3 sesiones plenarias que
se efectuaros los días 12, 13 y 14 de noviembre de 1999.

En la cuarta etapa, desde el 15 de noviembre al 15 de diciembre, la labor de la


Asamblea y de los Constituyentes se dedicó a la difusión del texto del Proyecto para su
votación en el referéndum aprobatorio, el cual se realizó precisamente el 15 de
diciembre de 1999.

En la quinta etapa, con una duración de dos meses desde la realización del
referéndum de aprobación de la Constitución hasta la conclusión de su período de seis
meses de duración el 2 de febrero de 2000, la Asamblea, se dedicó a implementar un
denominado “régimen de transición del Poder Público” y a nombrar nuevos titulares
de los órganos del Poder Público.

De los principios fundamentales del Estado, se puede concluir que el texto de la


Constitución venezolana de 1999 tuvo como antecedente el de la Constitución
colombiana de 1991. Una disposición novedosa que se incorporó en la Constitución
venezolana de 1999, sin antecedente expreso en las Constituciones precedentes,
podemos enunciar algunos de las innovaciones de esta constitución

1. Los fines esenciales del Estado

Artículo 3. El Estado tiene como fines esenciales la defensa y el desarrollo de la


persona y el respeto a su dignidad, el ejercicio democrático de la voluntad popular, la
construcción de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad
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y bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y


deberes reconocidos y consagrados en esta Constitución. (Constitucion Venezonala,
1999)

2. Las formas de ejercicio de la soberanía popular.

Artículo 5. La soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, quien la ejerce


directamente en la forma prevista en esta Constitución y en la ley, e indirectamente,
mediante el sufragio, por los órganos que ejercen el Poder Público. (Constitucion
Venezonala, 1999)

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3. Los mecanismos de participación política, o de ejercicio de la democracia


indirecta y directa.

Artículo 70. Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio


de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta
popular, la revocación del mandato, las iniciativas legislativa, constitucional y
constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas
decisiones serán de carácter vinculante. (Constitucion Venezonala, 1999)

4. La constitucionalización del principio de la responsabilidad del Estado.

Artículo 140: El Estado responderá patrimonialmente por los daños que sufran
los o las particulares en cualquiera de sus bienes y derechos, siempre que la lesión sea
imputable al funcionamiento de la Administración Pública. (Constitucion Venezonala,
1999)

5. La supranacionalidad con motivo de los procesos de integración.

Artículo 153. La República promoverá y favorecerá la integración


latinoamericana y caribeña, en aras de avanzar hacia la creación de una comunidad de
naciones, defendiendo los intereses económicos, sociales, culturales, políticos y
ambientales de la región. La República podrá suscribir tratados internacionales que
conjuguen y coordinen esfuerzos para promover el desarrollo común de nuestras
naciones, y que garanticen el bienestar de los pueblos y la seguridad colectiva de sus
habitantes. Para estos fines, la República podrá atribuir a organizaciones
supranacionales, mediante tratados, el ejercicio de las competencias necesarias para
llevar a cabo estos procesos de integración. Dentro de las políticas de integración y
unión con Latinoamérica y el Caribe, la República privilegiará relaciones con
Iberoamérica, procurando sea una política común de toda nuestra América Latina. Las
normas que se adopten en el marco de los acuerdos de integración serán consideradas
parte integrante del ordenamiento legal vigente y de aplicación directa y preferente a
la legislación interna. (Constitucion Venezonala, 1999)
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6. La declaratoria del subsuelo como bienes del dominio público.

Artículo 12. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su


naturaleza, existente en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la
zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República,
son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas
marinas son bienes del dominio público. (Constitucion Venezonala, 1999)

7. La jerarquía constitucional de los tratados en materia de derechos humanos.

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Artículo 23. Los tratados, pactos y convenciones relativos a derechos humanos,


suscritos y ratificados por Venezuela, tienen jerarquía constitucional y prevalecen en el
orden interno, en la medida en que contengan normas sobre su goce y ejercicio más
favorable a las establecidas por esta Constitución y la ley de la República, y son de
aplicación inmediata y directa por los tribunales y demás órganos del Poder Público.
(Constitucion Venezonala, 1999)

8. El principio de la autonomía de ciertas corporaciones.

Artículo 109. El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y


jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas
de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación
científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual. Las universidades
autónomas se darán sus normas de gobierno, funcionamiento y la administración
eficiente de su patrimonio bajo el control y vigilancia que a tales efectos establezca la
ley. Se consagra la autonomía universitaria para planificar, organizar, elaborar y
actualizar los programas de investigación, docencia y extensión. Se establece la
inviolabilidad del recinto universitario. Las universidades nacionales experimentales
alcanzarán su autonomía de conformidad con la ley. (Constitucion Venezonala, 1999)

9. Control concentrado de la constitucionalidad de las leyes.

Artículo 114.8. Declarar la nulidad de los Actos Legislativos sancionados por las
legislaturas provinciales, a petición de cualquier ciudadano, cuando sean contrarios a
la Constitución. (Constitucion Venezonala, 1999)

10. Los principios de la supremacía constitucional y de la sujeción general a la


Constitución, y la constitucionalización del control difuso de la constitucionalidad.

Artículo 7. La Constitución es la norma suprema y el fundamento del


ordenamiento jurídico. Todas las personas y los órganos que ejercen el poder público
están sujetos a esta Constitución.
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Artículo 131. Toda persona tiene el deber de cumplir y acatar esta Constitución,
las leyes y los demás actos que en ejercicio de sus funciones dicten los órganos del
Poder Público.

Artículo 334. Todos los jueces o juezas de la República, en el ámbito de sus


competencias y conforme a lo previsto en esta Constitución y en la ley, están en la
obligación de asegurar la integridad de esta Constitución. (Constitucion Venezonala,
1999)

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2.4 Subtema 4: La Constitución de Bolivia del año


2009.
Como en las anteriores Constituciones analizadas, de igual manera en Bolivia
este reforma se produjo por imperiosa necesidad de un cambio, debido al desgaste de
los modelos ya establecidos durante años, modelos copiados de países de la región,
que a su vez basaron su redacción en documento de países europeos, principalmente
en constituciones de la post guerra, Constituciones que fueron diseñadas
especialmente en el crecimiento económico de los países, entonces la necesidad de
reivindicar y de anexar a la Constitución derechos olvidados a los grupos vulnerables.

Bolivia es un país con un gran porcentaje de población que se identifica como


37% de indígena ordinario, y con un 98% de su población alfabetizada, una
combinación que resulta del reclamo de años de marginación para sus ancestros y para
la población actual. Este reclamo social se convirtió en el detonante de la
transformación en la Constitución Boliviana, con la intención clara de obtener poder
político por parte de las organizaciones indígenas y buscar un cambio en el
ordenamiento jurídico preestablecido.

La Constitución boliviana fue promulgada el 7 de febrero de 2009 y definió


nuevos lineamientos y alcances importantes para una reforma en torno a la estructura
institucional del Estado; sin embargo, la misma tuvo un rechazo del 38%, manteniendo
aquella carta criticas constantes de sectores opuestos al régimen.

Desde el 20 de febrero de 2004, se incorporó a la Constitución una figura


mediante la cual se permitía la reforma total, siendo la Asamblea Constituyente, quien
se encuentre a cargo. La Asamblea Constituyente, inició sus labores el 6 de agosto de
2006 en la ciudad de Sucre, hasta el 14 de diciembre de 2007. El Congreso boliviano
dicto el 28 de octubre de 2008 una ley interpretativa del art. 232 que dispuso: “Art.
[Link].- (…) el H. Congreso Nacional podrá realizar los ajustes necesarios sobre la base
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de la voluntad popular y del interés nacional, por ley especial de Congreso, aprobada
por dos tercios de votos de sus miembros presentes”. (Constitucion Politica de Bolivia,
2009).

Esta Constitución buscaba reconocer derechos sociales y la identidad


heterogénea de un país que comenzaba a contrarrestar la discriminación racial. El
artículo 99 establece que “la diversidad cultural constituye la base esencial del Estado
plurinacional comunitario […]. El Estado asumirá como fortaleza la existencia de
culturas indígena originario campesinas, depositarias de saberes, conocimientos,
valores, espiritualidades y cosmovisiones”. Entonces, por lo tanto, el patrimonio

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indígena es la expresión e identidad del Estado en Bolivia, reconociéndose el


autogobierno de los pueblos indígenas, sus instituciones y entidades territoriales
ancestrales. Esto democratiza más el sistema político pero tensiona las orientaciones
institucionalistas del constitucionalismo porque los pueblos indígenas estarían más
interesados en desmontar las instituciones de la democracia occidental, antes que en
protegerlas (Constitucion Politica de Bolivia, 2009).

En aquella carta política, se modifica estructuralmente el estado, basado en las


autonomías, implementando cuatro tipos: departamental, municipal, regional e
indígena, cada una con su respectivo representante; siguiendo la línea de un Estado
federal, compuesta por cámaras de diputados y senadores, que permitan la
representación del pueblo indígena, a la par se da reconocimiento constitucional a la
justicia indígena, equiparándola a la justicia ordinaria.

De las reformas a la estructura y la organización económica resalta el artículo


341, que trata sobre los recursos departamentales, aquí se reconocen las fuentes de
ingreso que alimentarán a las autonomías, pero sin especificar las condiciones del
pacto fiscal y sobre la rendición de cuentas, lo cual podría generar un desorden fiscal
por la falta de una normativa clara de control a los entes estatales. (Constitucion
Politica de Bolivia, 2009)

Lo que debe incorporarse para futuras investigaciones es un marco analítico de


política comparada sobre las raíces de la consolidación democrática, la gobernabilidad
y el papel de los movimientos sociales. Éstos son portadores de sus propias
condiciones de desgaste y desequilibrio durante los procesos de reforma
constitucional, en medio de las demandas para consolidar la democracia boliviana,
entendidas como una reparación histórica y humana a favor de los pueblos indígenas
(Rowan, Kumm, & Grimm Dieter, 2008)

La nueva Constitución considera Nación y pueblo indígena originario campesino


“a toda la colectividad humana que comparta identidad cultural, idioma, tradición
histórica, instituciones, territorialidad y cosmovisión, cuya existencia es anterior a la
invasión colonial española”.
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Otorgando a aquellos grupos, los siguientes derechos:

1. A existir libremente.

2. A su identidad cultural, creencia religiosa, espiritualidades, prácticas y


costumbres, y a su propia cosmovisión.

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3. A que la identidad cultural de cada uno de sus miembros, si así lo desea, se


inscriba junto a la ciudadanía boliviana en su cédula de identidad, pasaporte u otros
documentos de identificación con validez legal.

4. A la libre determinación y territorialidad.

5. A que sus instituciones sean parte de la estructura general del Estado.

6. A la titulación colectiva de tierras y territorios.

7. A la protección de sus lugares sagrados.

8. A crear y administrar sistemas, medios y redes de comunicación propios.

9. A que sus saberes y conocimientos tradicionales, su medicina tradicional, sus


idiomas, sus rituales y sus símbolos y vestimentas sean valorados, respetados y
promocionados.

10. A vivir en un medio ambiente sano, con manejo y aprovechamiento


adecuado de los ecosistemas.

11. A la propiedad intelectual colectiva de sus saberes, ciencias y


conocimientos, así como a su valoración, uso, promoción y desarrollo.

12. A una educación intracultural, intercultural y plurilingüe en todo el sistema


educativo.

13. Al sistema de salud universal y gratuito que respete su cosmovisión y


prácticas tradicionales.

14. Al ejercicio de sus sistemas políticos, jurídicos y económicos acorde a su


cosmovisión.

15. A ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a


través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o
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administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará el


derecho a la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y
concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el
territorio que habitan.

16. A la participación en los beneficios de la explotación de los recursos


naturales en sus territorios.

17. A la gestión territorial indígena autónoma, y al uso y aprovechamiento


exclusivo de los recursos naturales renovables existentes en su territorio.

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18. A la participación en los órganos e instituciones del Estado (Art. 30).


(Constitucion Politica de Bolivia, 2009)

La Constitución Boliviana reformada contiene 411 artículos, estructurada de


una parte institucional, en donde se estableció la organización funcional del Estado,
estructura territorial y económica del Estado y otra compuesta por los derechos,
deberes y garantías, siendo más amplio que lo señalado en la anterior Constitución; sin
dejar a un lado la jerarquía normativa y procesos para la reforma constitucional

En la Constitución (2009) se ha definido en el Art. 1, al Estado como un


“Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano,
democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías.”

El nuevo Estado se funda en la pluralidad y el pluralismo visto desde distintas


dimensiones: política, económica, jurídica, cultural y lingüística. Se basa en el
reconocimiento de la preexistencia de los pueblos y naciones indígenas originarias, lo
que conlleva reconocer su derecho a la libre determinación. La caracterización del
Estado asume una forma de gobierno democrática y participativa, además de abrirse a
múltiples formas de representación, directa, universal y comunitaria además conjuga
los valores culturales de los pueblos y naciones originarias con principios liberales.
Determina que los idiomas oficiales son el español y los idiomas indígenas de todas las
regiones de Bolivia, entre ellos los más importantes el aymara, quechua y guaraní.
(Gamboa, 2010)

La constitución boliviana (2009) se ha dividido en cuatro partes


fundamentales: En los primeros se encuentran el derecho a la vida, al agua y la
alimentación, a la educación, a la salud, al hábitat y a la vivienda, y al acceso a los
servicios básicos de agua potable, alcantarillado, electricidad, gas domiciliario, postal y
telecomunicaciones; y reconocimientos específicos para sectores sociales vulnerables,
en la segunda parte se establece la estructura y organización funcional del Estado, sus
poderes u órganos, en la tercera parte se encuentra la estructura y organización
territorial del Estado, y, en la cuarta parte se establece la estructura y organización
económica del Estado, señalando espacios económicos diferenciales, entrelazados e
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integrados, basados en los principios de complementariedad, reciprocidad, solidaridad,


redistribución, igualdad, sustentabilidad, equilibrio, justicia y transparencia.

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