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El documento discute los conceptos de ambientes de aprendizaje y ambientes educativos desde una perspectiva interdisciplinaria. Explica que la escuela ya no es el único lugar donde ocurre la formación y socialización de los jóvenes, sino que también incluye otros espacios comunitarios y medios de comunicación. Finalmente, analiza algunos estudios e investigaciones realizadas en Latinoamérica sobre este tema.

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El documento discute los conceptos de ambientes de aprendizaje y ambientes educativos desde una perspectiva interdisciplinaria. Explica que la escuela ya no es el único lugar donde ocurre la formación y socialización de los jóvenes, sino que también incluye otros espacios comunitarios y medios de comunicación. Finalmente, analiza algunos estudios e investigaciones realizadas en Latinoamérica sobre este tema.

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Son varias las disciplinas relacionadas de alguna manera con el concepto de ambientes de

aprendizaje, también llamados, ambientes educativos, términos que se utilizan indistintamente


para aludir a un mismo objeto de estudio. Desde la perspectiva ambiental de la educación, la
ecológica, la psicología, la sistémica en teoría del currículo, así como enfoques propios de la
etología y la proxémica, entre otros, se ha contribuido a delimitar este concepto, que
actualmente demanda ser reflexionado dada la proliferación de ambientes educativos en la
sociedad contemporánea y que no son propiamente escolares.
Conceptualizar los ambientes educativos desde la interdisciplinariedad, enriquece y hace más
complejas las interpretaciones que sobre el tema puedan construirse, abre posibilidades
cautivantes de estudio, aporta nuevas unidades de análisis para el tratamiento de problemas
escolares y sobre todo, ofrece un marco conceptual con el cual comprender mejor el
fenómeno educativo, y de ahí poder intervenirlos con mayor pertinencia.
En la contemporaneidad la escuela ha perdido presencia en la formación y socialización de los
jóvenes, y cohabita con otras instancias comunitarias y culturales que contribuyen a ello, como
los grupos urbanos de pares y los medios de comunicación. En correspondencia con ello, las
grandes transformaciones de la educación en los últimos años, suponen el establecimiento de
nuevas modalidades y estrategias de formación y socialización, que le confieren a la
Pedagogía un claro sentido social que rebasa los escenarios escolares, dirigiéndose a la
atención de problemas asociados con la exclusión, los conflictos socio-educativos y el
desarrollo humano de los sujetos y las comunidades, en escenarios que no son
necesariamente escolares.
La emergencia histórica de «nuevos» escenarios para la Pedagogía, sobrepasando los
tradicionales linderos escolares que la monopolizaban, se remontan a los años sesenta en
Latinoamérica con las experiencias educativas lideradas por comunidades e instituciones, con
ideales liberacionistas en contextos de marginación, explotación económica y dominación
política .
Debido a la reconfiguración cultural que ha sufrido la educación en la actualidad, se viene
reconociendo una «generalización» de lo educativo en diferentes escenarios y procesos
culturales, de modo que pensadores como Regis Debray señalan que la cultura contiene un
«segmento pedagógico».
Este señalamiento es bien importante, pues evidencia el declive de la hegemonía de la
institución escolar en las sociedades contemporáneas, donde los significados de la Pedagogía
se habían restringido a lo escolar, olvidándose sus significados complejos y polisémicos
referidos a su sentido social y a prácticas sociales históricas muy diversas que le eran
propias. Este fenómeno que toma forma en la actualidad, recuerda que antes de existir la
forma «escuela», las sociedades aprendían y se socializaban por medio de otras agencias
culturales como la familia, las cofradías, los gremios de artesanos donde se transmitía el saber
de los oficios a las nuevas generaciones, la comunidad local con sus tradiciones y la
parroquial, entre otras.
Igualmente, la educación se halla «descentrada» de sus viejos escenarios como la escuela, y
sus prácticas, actores y modalidades han mutado y traspasado sus muros para extender su
función formativa y socializadora a otros ambientes como la ciudad y las redes informáticas, a
sujetos que no son necesariamente infantes sino también adultos, y mediando otras narrativas
y saberes que escapan a la racionalidad ilustrada centrada en el discurso racionalista del
maestro y en el libro, vehículo cultural por excelencia desde la Ilustración.
Como se sugiere hasta acá, el objeto abordado en éste artículo supone un acercamiento
conceptual de tipo exploratorio, a lo que se ha denominado ambientes de
aprendizaje, también asumidos como ambientes educativos, en tanto hace referencia a lo
propio de los procesos educativos que involucran los objetos, tiempos, acciones y vivencias de
sus participantes. Para ello se parte de una revisión de bibliografía que no pretende ser
exhaustiva y de algunas experiencias institucionales en Colombia, insumos desde donde se
inicia una reflexión teórica sobre el tema.

UNA NOCIÓN DIVERSA Y COMPLEJA

Según Daniel Raichvarg , la palabra «ambiente» data de 1921, y fue introducida por los
geógrafos que consideraban que la palabra «medio» era insuficiente para dar cuenta de la
acción de los seres humanos sobre su medio. El ambiente se deriva de la interacción del
hombre con el entorno natural que lo rodea. Se trata de una concepción activa que involucra
al ser humano y por tanto involucra acciones pedagógicas en las que, quienes
aprenden, están en condiciones de reflexionar sobre su propia acción y sobre las de otros, en
relación con el ambiente.
Desde otros saberes, el ambiente es concebido como el conjunto de factores internos –
biológicos y químicos– y externos, –físicos y psicosociales– que favorecen o dificultan la
interacción social. El ambiente debe trascender entonces la noción simplista de espacio
físico, como contorno natural y abrirse a las diversas relaciones humanas que aportan sentido
a su existencia. Desde esta perspectiva se trata de un espacio de construcción significativa de
la cultura.
El desarrollo de la noción de ambiente ha derivado a otros ámbitos como los de la cultura y la
educación, para definir dinámicas y procesos específicos que otros conceptos o categorías no
permiten.
El ambiente como problema… para solucionar: este modelo intenta llevar al estudiante a la
identificación de problemas ambientales después de apropiarse unos conocimientos
relacionadas con la investigación, evaluación y acción de los asuntos ambientales.
El ambiente como recurso…para administrar. Se refiere al patrimonio biológico
colectivo, asociado con la calidad de vida. Por ser un recurso, el ambiente se agota y se
degrada, por ello se debe aprender a administrarlo con una perspectiva de desarrollo
sostenible y de participación equitativa.
El ambiente como naturaleza…para apreciar, respetar y preservar. Ello supone el desarrollar
de una alta sensibilidad hacia la naturaleza y su conocimiento y la toma de conciencia de que
somos parte de ella.
El ambiente como biosfera…para vivir juntos por mucho tiempo. Lo cual invita a reflexionar en
una educación global, que implica la comprensión de los distintos sistemas interrelacionados:
físicos, biológicos, económicos, políticos. Desde ésta noción se otorga un especial interés a
las distintas culturas y civilizaciones y se enfatiza el desarrollo de una comunidad global , con
una responsabilidad global.
El ambiente como medio de vida…para conocer y para administrar. Es el ambiente cotidiano
en cada uno de los espacios del hombre: Escolar, familiar, laboral, ocio. El ambiente propio
para desarrollar un sentimiento de pertenencia, donde los sujetos sean creadores y actores de
su propio medio de vida.
El ambiente comunitario…para participar. Se refiere a un medio de vida compartido, solidario y
democrático. Se espera que los estudiantes se involucren en un proyecto comunitario y lo
desarrollen mediante una acción conjunta y de reflexión crítica.
Cada una de estas concepciones define unas prácticas que desde su especificidad se
complementan, de manera que pensar en el ambiente implica una realidad compleja y
contextual, que sólo se puede abordar desde la pluralidad de perspectivas para pensar el
ambiente educativo.
UNA LECTURA SOBRE LO PREVIO

La Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia, en Colombia, viene realizando acciones


orientadas al desarrollo de las prácticas investigativas por parte de los docentes. Actualmente
existen grupos de maestros realizando investigaciones sobre ambientes de aprendizaje en
relación con los procesos cognitivos, las relaciones participativas y democráticas de la
comunidad educativa y los ambientes lúdicos. Allí, el elemento tecnológico no aparece con la
fuerza con que debería presentarse, si se atiende a los cambios contemporáneos al
respecto. A manera de antecedentes, es importante mencionar algunos estudios y
experiencias que se han desarrollado en el ámbito latinoamericano, de forma que permita
tener una idea sobre la manera como se ha ido configurando el objeto central de este artículo.
El estudio de Hernando Romero , presenta un análisis del espacio educativo como parte de la
naturaleza de las actividades académicas, administrativas y de proyección social. Expone los
campos de desarrollo y cómo se articula en ellos el espacio educativo, la relación existente
entre este y la calidad de la educación, y finalmente analiza las relaciones de poder que
propician los espacios educativos. Según el autor, no todos los espacios físicos son válidos
para todos los modelos educativos en la perspectiva de lograr la excelencia académica, por
eso el espacio forma parte inherente de la calidad de la educación: Los espacios consagran
relaciones de poder, tanto en el proceso pedagógico como en el organizacional y de poder
gobernativo.

La relación entre la lúdica y el aprendizaje, es el tema abordado por uno de los estudios de la

Fundación FES , en donde se presenta una mirada a las complejas relaciones que existentes
entre el juego y la pedagogía. Se sugiere asumir el juego y utilizar los materiales educativos
desde una postura crítica e innovadora que permita contribuir a la construcción del
conocimiento con los niños que asisten a las escuelas colombianas. Se destaca que entre
muchos pedagogos ha existido la concepción del juego como mediador de procesos, que
permite incentivar saberes, generar conocimientos y crear ambientes de aprendizaje, mientras
que otros han optado por una oposición entre juego y aprendizaje.
En una experiencia educativa realizada por Erick de Corte en Uruguay, se analizan los
diferentes aportes de las ciencias de la mente al mejoramiento de la práctica educativa.
El estudio detecta cuatro componentes de aprender, pensar y resolver problemas con
habilidad: un cuerpo teórico organizado y flexible, métodos heurísticos, habilidades
metacognitivas, aspectos afectivos, actitudes, motivos y emociones. Cobra especial
importancia la metacognición, ya que su desarrollo favorece la transferencia de habilidades
adquiridas en un dominio del conocimiento hacia otros. Estos pilares para el aprendizaje
autónomo remiten el análisis de la naturaleza del aprendizaje. Así, enuncia algunas de sus
características: proceso constructivo, acumulativo, autorregulado, intencional; se produce en
un contexto particular, es interactivo y cooperativo. A partir de las dos categorías analizadas
se destaca un análisis acerca de los ambientes de aprendizajes poderosos y dinámicos. En la
búsqueda de nuevas claves que posibiliten la creación de ambientes de aprendizajes
estimulantes y eficientes, el autor se detiene en experiencias exitosas y en los modelos
teóricos que los sustentan. De este modo, presenta el modelo de contrato de aprendizaje
cognitivo propuesto por Collins, Brown y Newman. A partir de esta teoría Brown y
Campione han desarrollado un proyecto de desarrollo de comunidades de aprendizaje.
A manera de conclusión, en el estudio se dice que un individuo aprende a través de un
proceso activo, cooperativo, progresivo y autodirigido, que apunta a encontrar significados y
construir conocimientos que surgen, en la medida de lo posible, de las experiencias de los
alumnos en auténticas y reales situaciones.
La posición del alumno cambia, puesto que progresivamente debe asumir la responsabilidad
de sus propios procesos de aprendizaje. Cambia la posición del docente, quien deja ser la
única fuente de información y se convierte en un activo participante de la comunidad de
aprendizaje, pues define un clima estimulante en el plano intelectual, que funciona como
modelo para la definición y solución de problemas, realiza preguntas desafiantes, propicia el
feedback y la ayuda necesaria a sus alumnos y favorece en ellos la autoconducción de sus
aprendizajes. Mucho más que un cambio de técnicas, esta nueva visión exige un cambio de
mentalidad en todos los involucrados en la enseñanza, especialmente directores y docentes.
Frente a los graves problemas de violencia y conflicto social que afectan a la sociedad
colombiana, el departamento de Antioquia viene desarrollando una propuesta educativa
llamada: La escuela como cátedra viva de convivencia y paz. Se trata de una propuesta que
hace de la convivencia democrática un modo de ser y de actuar en la escuela. Promueve la
construcción participativa y solidaria de alternativas
pedagógicas, curriculares, administrativas, culturales y sociales que propicien mejores
ambientes de convivencia institucional y social; y se desarrollan estrategias metodológicas y
formas de concertación que favorecen la formación integral y promueven la socialización en la
escuela .
La unidad de análisis de éste programa corresponde a la convivencia escolar, entendida como
la interacción de las relaciones pedagógicas, personales, de gestión, de gobierno escolar y las
relaciones escuela-comunidad. Se trata de la búsqueda de la convivencia escolar, concebida
como proyecto de transformación de la cultura escolar, para que en ella y desde ella, cada
uno de sus protagonistas sea respetado y reconocido como actor fundamental y en el
encuentro diario se construya y recree la paz. Esta búsqueda incluye el aula de clase y los
ámbitos más amplios de la comunidad local y regional.
Una vez realizado un breve recorrido por algunas experiencias sobre ambientes de
aprendizaje, se hace necesario iniciar una conceptualización teórica, que delimite mas
claramente el objeto del presente escrito.

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