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Livideces Cadavéricas: Guía Forense

Este documento describe los fenómenos cadavéricos de las livideces e hipóstasis cadavéricas. Explica que son manchas rojizas o violáceas que aparecen en las zonas de declive del cuerpo después de la muerte debido a la acumulación de sangre estancada. Describe factores como el color, intensidad y distribución de las livideces y su importancia para determinar la data y causa de la muerte y la posición del cadáver.

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Livideces Cadavéricas: Guía Forense

Este documento describe los fenómenos cadavéricos de las livideces e hipóstasis cadavéricas. Explica que son manchas rojizas o violáceas que aparecen en las zonas de declive del cuerpo después de la muerte debido a la acumulación de sangre estancada. Describe factores como el color, intensidad y distribución de las livideces y su importancia para determinar la data y causa de la muerte y la posición del cadáver.

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FENÓMENOS

CADAVÉRICOS PARTE
2
LIVIDECES E HIPÓSTASIS CADAVÉRICAS: Son manchas
rojizas o violáceas que aparecen en las zonas de declives del
cuerpo por acción de la gravedad y acumulación de la sangra
estancada a falta de pulso, los capilares se distienden,
produciendo estas manchas que se las conoce como “LIVOR
MORTIS”.
Las livideces cadavéricas son un fenómeno constante, el cual
no falta ni en la muerte por hemorragia, en algunas ocasiones
se ha observado que se inicia su formación desde la agonía,
pero lo normal es que se empiecen a formar poco después de
la muerte, aumentando paulatinamente de color y extensión.
COLOR: el color de las livideces es rojo violáceo, variando
desde el rojo claro al azul obscuro, estas variaciones
dependen del color de la sangre en el momento de la muerte.
Por ejemplo en la intoxicación oxicarbonada y en la cianurada
tienen un color sonrosado, pero en la intoxicación por venenos
metahemoglobinizantes presentan un color achocolatado.
En las asfixias las livideces son de color rojo oscuro, excepto
en la sumersión que tiene un color rojo claro.
Así mismo las livideces son más claras en los individuos que
han tenido pérdidas sanguíneas antes de la muerte.
INTENSIDAD: La intensidad de las livideces dependen de la fluidez del líquido
sanguíneo, siendo por consiguiente mayor en las asfixias, porque la sangre no se
coagula con rapidez y menos marcada en la muerte por hemorragia y anemia,
porque la cantidad de sangre y de pigmento sanguíneo se ha reducido.
DISTRIBUCIÓN: La distribución de las livideces dependen de la posición del
cadáver. Al hallarse éste boca arriba, se forman las manchas en toda la
superficie dorsal, con excepción de las partes que están sometidas a presión,
pues el obstáculo que {esta ejerce impide a los capilares llenarse, pues de este
modo de puede advertir superficies no coloreadas en las regiones escapulares,
nalgas, cara posterior de los muslos, pantorrillas y talones. Así mismo al hallarse
boca abajo las livideces se asienta en en el plano anterior del cuerpo, con la
misma salvedad relativa a los puntos de apoyo. Como regla general las livideces
se localizan en las regiones declives del cuerpo, señalando así la posición en la
que ha permanecido el cadáver.
Las livideces no se manifiestan en sitios oprimidos por las prendas
de roja, o sus arrugas y dobleces, como por ejemplo el cuello,
cintura, a nivel donde ha estado sujeto a prendas ceñidas . Hay que
tener cuidado en su valoración a fin de evitar confusión de dichas
zonas de palidez con las señales de constricción del cuello o las
atribuidas a golpes.
Al iniciarse las livideces lo hacen en forma de pequeñas manchitas
aisladas, que van poco a poco confluyendo hasta abarcar grandes
áreas, las cuales empiezan a presentarse poco después de la
muerte. Las primeras manchas pueden evidenciarse entre 20 y 45
minutos después de la muerte. Ocupan todo el plano inferior del
cadáver a los 10 o 12 horas después del fallecimiento.
En un cadáver existe la posibilidad de encontrar livideces en dos
planos distintos y opuestos, esto sucede cuando se cambia la
posición del cadáver habiendo comenzado ya el proceso de fijación
de las livideces, sin haberse completado; en este caso, las livideces
formadas en primer lugar corresponden a la posición primitiva del
cadáver y palidecen sin llegar a desaparecer del todo; y, al mismo
tiempo se forman unas segundas livideces en el nuevo plano
declive, que tampoco alcanzarán la total intensidad de su
coloración. Este tipo de “doble livideces” constituyen una señal
segura de que se ha cambiado la posición del cadáver dentro de 10
o 12 horas después de la muerte y antes de transcurridas las 24
horas del fallecimiento.
Diagnóstico diferencial: Se deben diferenciar las livideces
cadavéricas de las equimosis. En los cadáveres recientes la
distinción es muy fácil, pues basta realizar una incisión en la
región afectada para mirar en las equimosis sangre
extravasada, viéndose tan sólo fluir un poco de sangre al
cortar los capilares.
Hipóstasis viscerales: es la acumulación de sangre en las
partes declives de las vísceras, manifestándose en los
órganos internos el mismo fenómeno que en la superficie
cutánea, corazón y cerebro. El conocimiento de estas
acumulaciones sanguíneas postmortales son importantes para
no confundirlas con estados patológicos.
LIVIDECES CADAVÉRICAS Y SU
IMPORTANCIA MÉDICO LEGAL

Diagnosticar la muerte cierta;


Determinar la data de muerte, el momento de aparición de las
livideces y su desarrollo y evolución;
Posición del cadáver, acorde a la localización topográfica de
las livideces representa un fiel testimonio de la posición en la
que ha permanecido el cadáver después de la muerte.

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