Endocarditis Infecciosa
Endocarditis Infecciosa
Mathias Van Hemelrijck1, Juri Sromicki1, Barbara Hasse2, Eduard Quintana3, José M. Miró4, Carlos-A. Mestres1,5
Conflictos de interés: Los autores no declaran conflicto de interés en relación a este trabajo
Aspectos éticos: No se solicitó autorización al Comité de Ética Institucional por tratarse de una revisión de conjunto y por no existir
identificación de pacientes
Recibido el 23 de noviembre 2020 / Aceptado el 24 de noviembre 2020 Rev Chil Cardiol 2020; 40: 68-79
Correspondencia:
Carlos – A. Mestres MD PhD FETCS
Departamento de Cirugía Cardíaca
Hospital Universitario de Zürich
[Link]@[Link]
rúrgica compleja, estos equipos suelen organizarse en asociados a la aparición de nuevos eventos neurológi-
hospitales universitarios o centros de Atención Terciaria cos como la infección por S. aureus, anticoagulación
en los cuales todo tipo de método diagnóstico o trata- previa, EI en posición mitral o vegetaciones de tama-
miento médico-quirúrgico puede ser realizado a cual- ño superior a 3cm15. Jawad et al en un estudio de más
quier hora del día. La información acumulada permite de 2500 pacientes, comunicaron mayor mortalidad en
aseverar que hay una tendencia progresiva a la mejoría pacientes con eventos neurológicos previos16. Kang et
de los resultados y del pronóstico de la EI cuando se al observaron mejores resultados en pacientes con alto
evalúan y tratan los pacientes según este abordaje mul- riesgo de fenómenos embólicos e intervención quirúrgi-
tidisciplinario. La organización y funcionamiento de ca precoz (<48h) que en pacientes sin cirugía precoz17.
estos equipos han sido descritos con anterioridad11,12. Sin embargo, no observaron beneficio en mortalidad a
El abordaje multidisciplinario a través de la actuación 3 meses cuando se realizó intervención quirúrgica pre-
de un equipo dedicado a la EI es un ejemplo ya conoci- coz. Este es el único estudio prospectivo y aleatorizado
do y de larga trayectoria y tradición, mucho más que la publicado hasta la fecha relativo a la cirugía de la EI.
de los actuales equipos multidisciplinarios creados en Estos resultados no pueden generalizarse a partir de este
la última década para las discusiones y decisiones sobre estudio aislado, ya que la edad media de los pacientes
pacientes con cardiopatía estructural que van a recibir era de 45 años; se detectaron embolias cerebrales en
terapia transcatéter. En el entorno hispanoparlante el el 30% de los pacientes y el S. viridans fue el germen
Grupo de Endocarditis de Barcelona11 y los estudios de más común. Además, no había en este estudio casos de
Braun et al13 y Oyonarte et al14, son claros ejemplos de EI protésica. Todo ello no refleja el perfil medio de los
colaboración interdisciplinaria. pacientes actuales que se diagnostican y tratan en una
institución terciaria o cuaternaria.
La indicación para intervención quirúrgica La recomendación general, siempre y cuando no exista
En cerca del 50% de los casos el tratamiento convencio- otra indicación, es la de esperar un mínimo de cuatro
nal antibiótico es insuficiente para combatir la infección semanas para reducir el riesgo de mortalidad por he-
y se complementa mediante algún tipo de intervención morragia intracerebral cuando hay secuela neurológica
quirúrgica. En general, las indicaciones clásicas se man- evidente15.
tienen a la hora de considerar tratamiento quirúrgico en
el paciente afecto de EI, a saber: deterioro hemodinámi- Tratamiento quirúrgico
co, nuevas y progresivas alteraciones del ritmo cardíaco El objetivo de la intervención quirúrgica es extirpar
con trastornos de la conducción aurículo-ventricular o todo el tejido o material infectado dejando una super-
empeoramiento por sepsis. La prevención de eventos ficie macroscópicamente libre de material inflamatorio.
embólicos ha aparecido en el horizonte de las indica- La complejidad del procedimiento vendrá dictada por la
ciones, contemplada hoy en día en las guías de práctica extensión de la infección valvular. Es conocido de to-
clínica1. Asimismo, el momento en el que se ejecutará dos que la infección activa confinada al tejido valvular
la intervención se divide en tres posibles escenarios: ur- tiene más posibilidades de ser tratada con una sustitu-
gencia vital (<24h), urgencia (1-7 días) y electivo (1-2 ción o reparación valvular en función de las lesiones.
semanas)1. La extensión extravalvular condicionaría procedimien-
Sin embargo, no queda claro cuándo debe intervenirse a tos más complejos, de duración más prolongada, lo cual
cierto tipo de pacientes como, por ejemplo, aquellos con puede tener impacto en los resultados quirúrgicos pre-
riesgo o historia reciente de eventos cerebrovasculares. coces. Aquellos pacientes sin indicación urgente, como
En un estudio prospectivo y multicéntrico, García-Ca- ya se ha definido, pueden ser tratados según antibiogra-
brera demostró una mayor mortalidad en pacientes con ma por el tiempo que decida el Equipo de Endocarditis,
eventos neurológicos (45%) que sin ellos (24%)15. Los considerándose la intervención sin la premura que con-
eventos cerebrales agudos van a condicionar un pronós- diciona una intervención de urgencia.
tico vital diferente si son isquémicos o hemorrágicos.
La hemorragia intracraneal o la isquémica cerebral con Endocarditis valvular nativa
afectación neurológica grave en forma de coma o plejia, En casos de EI sobre válvula nativa, existe una tenden-
se asocian con mayor mortalidad. En esta contribución, cia hacia intentar preservar el tejido valvular, sobre todo
los autores consiguieron identificar factores de riesgo en posición mitral (Figura 1)18. La sustitución valvular
Endocarditis protésica
Las intervenciones sobre prótesis valvulares suelen ser
más complejas que las intervenciones sobre válvula
nativa. Las reoperaciones son más complejas desde el
punto de vista técnico y además existen con frecuencia
anomalías anatómicas como abscesos perivalvulares,
fístulas cavitarias o afectación polivalvular que pueden
representar un reto técnico para el cirujano. En estos ca-
sos, la sustitución valvular suele ser obligatoria (Figura
3). En estos pacientes, la formación de abscesos en la
región de la cortina mitro-aórtica, raíz aórtica o infil-
tración de los trígonos fibrosos pueden llegar a reque-
rir operaciones de alta complejidad. Las denominadas
operación “commando” o “hemi-commando”, en las
cuales parte del esqueleto fibroso del corazón ha de ser
substituido, tienen como objetivo extirpar todo el tejido
infectado y la reconstrucción de la zona destruida por el
proceso infeccioso21.
El acrónimo “commando” no tiene, en principio, rela-
ción con la patología cardíaca ni con la propia interven-
ción. Es un acrónimo proveniente de intervenciones de
alta agresividad en la cirugía oncológica de cabeza y
cuello y corresponde a “COMbined MANdibulectomy
and radical neck Dissection”22 y puede haberse extrapo-
lado a estas intervenciones por la agresividad quirúrgica
local que ello supone. Una mejor descripción corres-
pondería a “reconstrucción de la unión mitro-aórtica”.
En un trabajo reciente de 127 pacientes con reconstruc-
ción del cuerpo intervalvular fibroso, Davierwala et al
comunicaron una mortalidad de 28.3%, 54.7% y 58.2%
a 30 días, uno y tres años, respectivamente23. Navia et
al han comunicado también hallazgos similares con una
sobrevivencia estimada a 10 años del 37%24. La mor-
talidad inicial se justifica mediante una sobrevivencia
estable, una baja tasa de reoperaciones por reinfección
Ecocardiograma transtorácico demostrando A, insuficiencia aórtica.
o relapso durante el seguimiento.
B y C: vegetaciones sobre la válvula mitral (Flecha).
Figura 2.
Secuencia (A-B-C) demostrando endocarditis infecciosa sobre válvula tricuspídea y vegetaciones en electrodo de marcapasos (Flechas). D,
ecocardiograma transtorácico tras valvulectomía tricuspídea en paciente con drogadicción.
Figura 3.
Las prótesis vasculares
Las prótesis vasculares se emplean de forma aislada
para la sustitución de la aorta ascendente, arco o toráci-
ca descendente o de forma combinada con prótesis (in-
tegradas o no) para la sustitución de la raíz aórtica y la
aorta ascendente y arco. Un ejemplo es la sustitución de
la raíz aórtica por una prótesis aortovalvular compuesta
para la sustitución de la raíz aórtica según la técnica de
Bentall-De Bono25.
Las infecciones de prótesis vasculares, valvuladas o no,
tiene una incidencia del 1-2% y conllevan una tasa de
mortalidad alrededor del 20% por lo menos26. Su diag-
nóstico no suele ser sencillo, por lo que, en muchas oca-
siones, este diagnóstico es tardío, complicando el pro-
ceso de decisión y de tratamiento. La introducción en
clínica de la Tomografía de Emisión de Positrones (An-
gio-PET/CT) ha mejorado las perspectivas de diagnós-
tico por la imagen en los casos de infección protésica.
La decisión es compleja y difícil, ya que una proporción
importante de pacientes presenta un estado general dete-
riorado, por sepsis y condiciones comórbidas asociadas.
La intervención quirúrgica se asocia, en general, a ries-
Endocarditis infecciosa sobre prótesis aórtica mostrando material go elevado y, por ello, las opciones de tratamiento que
inflamatorio (A) y una fuga perivalvular (B) (Flechas).
Situaciones especiales
La cirugía de la EI presenta ciertas características que
la hacen diferente de otras disciplinas médicas y quirúr-
gicas. En primer lugar, la heterogeneidad en la presen-
tación de los casos, con diversas posiciones valvulares
a considerar. En segundo lugar, en la EI el diagnóstico
difícil y en ocasiones lento es casi la norma, no la ex-
cepción. Por sus características, la propia enfermedad
hace que la organización de estudios controlados sea en
extremo difícil. Como ya hemos mencionado, solo hay
hasta la fecha un estudio prospectivo con asignación
aleatoria de grupos de tratamiento en la cirugía de la
EI, publicado por Kang et al en 201217. Hay muy pocos
estudios de estas características publicados con relación
a los aspectos médicos de la EI, el último publicado en A: Pseudoaneurisma sobre prótesis de aorta ascendente (Flecha). B y C:
201931. Existen también riesgos intrínsecos debido a Contenido inflamatorio al explorar un paciente en el que fue necesario
implantar un parche en mediastino superior para control de la hemostasia
la variabilidad en la anatomía y el proceso de decisión en la intervención previa.
en cuanto al tratamiento que es, en muchas ocasiones, que estos pacientes se siguen estratificando utilizando
complejo. Todo esto hace que, además de las dificulta- la clasificación de Child-Turcotte-Pugh o la puntuación
des reales y diarias en el tratamiento de la EI, se presen- MELD.
ten diferentes situaciones muy complejas en las que la En el estudio multicéntrico español, con uno de los ma-
decisión es, incluso más difícil si cabe, por el eventual yores tamaños de muestra publicados hasta la fecha, en-
impacto en los recursos y resultados. Destacamos a con- tre 3136 pacientes con EI izquierda, 308 (9.8%) tenían
tinuación tres situaciones de extrema complejidad. CH y su mortalidad global fue más elevada que la de
pacientes no cirróticos (42.5% vs. 28.4%, p<0.001)32.
Cirugía valvular en pacientes con enfermedad Los pacientes con CH clase A de Child que fueron inter-
hepática venidos tuvieron una mortalidad similar a los no cirróti-
Los pacientes con enfermedad hepática avanzada, en cos (28 vs. 27%). La mortalidad se elevó a más del 50%
forma de cirrosis hepática (CH), tienen riesgo elevado cuando los pacientes intervenidos eran de clase Child B
de infección por disfunción leucocitaria que favorece el (50 vs 27%) y C (100%). La mortalidad de los pacientes
desarrollo de bacteriemia. Los que necesitan interven- con indicación quirúrgica pero que se rechazaron para
ción quirúrgica por EI son pacientes que se presentan intervención, fue muy superior. De entre los factores
en condición general deficitaria por encefalopatía, he- predictivos de mortalidad se encontraba una puntuación
morragia digestiva o infección de líquido ascítico. Todo MELD superior a 15, con predominancia microbiológi-
ello configura un cuadro clínico que suele ser muy com- ca de enterococo y estafilococo.
plejo y que conlleva un elevado riesgo quirúrgico. La La predicción del riesgo operatorio en estos pacientes
mayoría de estos pacientes suelen ser rechazados para sigue siendo difícil. El desarrollo de sistemas específi-
tratamiento quirúrgico por las razones aducidas. Las cos de puntuación en estos pacientes con EI y CH puede
diversas escalas de estratificación de riesgo como Eu- ayudar a definir aquellos pacientes que podrían benefi-
roSCORE logístico o EuroSCORE II, la última la más ciarse de una indicación quirúrgica apropiada. El siste-
utilizada en Europa, no consideran la cirrosis hepática ma de puntuación de riesgo preoperatorio desarrollado
entre los factores de riesgo de mortalidad, lo cual tiene previamente por nosotros33 está en la actualidad siendo
su lógica al ser los pacientes con CH un grupo muy li- validado con datos actualizados. Dicho sistema de es-
mitado en tamaño que no tiene impacto estadístico. Es tratificación se basa en cinco predictores de mortalidad
por ello para la consideración de su riesgo quirúrgico hospitalaria, incluyendo la adquisición nosocomial, la
Figura 5.
Probabilidad
estimada de muerte
a 1 año según el
sistema de puntua-
ción MELD + S.
aureus + Absceso
+ insuficiencia
cardíaca + ruta de
infección.
infección por S. aureus, una puntuación MELD>15, la infecciones esternales, con alteraciones de anastomosis
presencia de insuficiencia cardíaca y la presencia de vasculares en la aorta y pacientes que, a pesar de tener
absceso perivalvular. Estas variables tienen una fuerte hemocultivos positivos durante períodos prolongados
asociación con cambios en la curva de sobrevivencia. de tiempo, no presentan ningún tipo de alteración en
La tendencia en los pacientes con EI y CH, según lo los implantes o territorios circundantes, como podrían
recopilado en experiencias propias y en la literatura, ser dehiscencias protésicas o abscesos perivalvulares.
es a recomendar intervención en pacientes Child A y La mortalidad sin tratamiento quirúrgico es elevada, por
a excluir los pacientes Child B y C por una mortalidad encima del 70%, y la sobrevivencia con cirugía comuni-
prohibitiva (Figura 5). cada parece situarse alrededor del 90%38.
cia de la localización valvular. Es el caso de abscesos al cuidado de la salud y el incremento de material proté-
y fístulas39. Las lesiones extravalvulares extensas, de sico de diversa entidad y volumen en pacientes añosos
difícil y compleja reparación quirúrgica, asociadas o no ha incrementado el riesgo de EI. El implante de válvula
a insuficiencia cardíaca intratable, pueden representar aórtica por vía transcatéter (transcatheter aortic valve
una indicación para trasplante cardíaco en casos con implantation o TAVI) se ha desarrollado de forma ex-
alto nivel de selección (Figura 6). La primera referencia ponencial en la última década, habiéndose acumulado
relacionada con el tema es un caso de trasplante en una una considerable información proveniente de estudios
paciente de 25 años con endocarditis protésica bival- prospectivos y comparativos. Su eficacia y seguridad
vular recurrente por Mycoplasma hominis40. Con pos- está contrastada en las poblaciones que se tratan de
terioridad se han publicado una veintena de casos que esta forma en la actualidad. Otros procedimientos de
tienen como características comunes una edad media terapia valvular transcatéter incluyen la liberación de
baja, en general por debajo de los 40 años, la presen- dispositivos para el tratamiento no substitutivo de la in-
cia de lesiones intracardíacas consideradas irreparables suficiencia mitral o tricúspide y los propios implantes
y cultivos de sangre sin crecimiento bacteriano. Estas protésicos en posición mitral, tricúspide o pulmonar. El
características tienen su razón de ser, considerando la ejemplo de rápida progresión lo tenemos en el implante
importancia de una adecuada selección de candidatos de prótesis valvulares para el tratamiento de la estenosis
para trasplante cardíaco, de acuerdo a indicaciones clá- aórtica.
sicas. Los casos clínicos aislados y la única revisión con La revisión inicial del problema de EI tras TAVI que
cierto volumen confirmada hasta ahora hacen hincapié planteamos en 2015 y en el que revisamos un caso pro-
en este hecho, crítico para considerar un paciente para pio y 30 casos publicados42, confirmaba como agen-
trasplante cardíaco en el entorno de EI recurrente41. te causal más frecuente el Enterococcus faecalis, con
Al no existir, como es lógico, criterios definidos para una tasa de fenómenos embólicos del 19% y un 45%
recomendar trasplante cardíaco en la EI, la selección de complicaciones perianulares, acompañándose de
de los casos debe ser realizada con extremo cuidado y una elevada mortalidad, 30%, en pacientes que fueron
acuerdo interdisciplinario, considerando las políticas intervenidos quirúrgicamente. Los principales facto-
locales de donación y trasplante. La experiencia co- res predictivos de mortalidad a los 6 meses del evento
municada indica que los pacientes son jóvenes, tienen fueron la insuficiencia cardíaca, las complicaciones pe-
lesiones intratables o intervenciones previas múltiples, rianulares y la etiología no estreptocócica/enterocócica.
ausencia de fenómenos embólicos o focos infecciosos a La mortalidad fue casi 90% en los pacientes con insu-
distancia y, de forma obligada, cultivos de sangre en el ficiencia cardíaca que no fueron intervenidos, mientras
momento del trasplante. Existe preocupación acerca de que la mortalidad en los pacientes intervenidos por EI
la eventual reinfección después del trasplante una vez sobre TAVI fue muy baja en este análisis inicial. La es-
que el paciente recibe terapia de inmunosupresión. Si casa información del momento hacía concluir que la EI
bien no se han detectado problemas en los casos publi- activa sobre TAVI era una entidad de reciente desarrollo
cados, la corta experiencia acumulada no permite aún gravada con una muy elevada mortalidad42.
confirmar una plena seguridad a este respecto. Regueiro et al9, en un estudio retrospectivo del Registro
En definitiva, el trasplante cardíaco en la EI es una op- Internacional de EI después de TAVI, analizaron 250
ción de salvamento en pacientes con alto nivel de selec- casos. El tiempo medio de presentación de la EI fue 5.3
ción cuando la opción quirúrgica clásica no es viable o meses, es decir, se trató de EI protésica precoz en la
bien por insuficiencia cardíaca incontrolable. mayoría de casos. Las características asociadas con el
riesgo de EI después de TAVI fueron el sexo masculi-
Endocarditis activa sobre implantes protésicos no, la diabetes mellitus, la insuficiencia aórtica mode-
transcatéter rada-grave y el pertenecer a un grupo de edad menor,
La última década ha visto la eclosión de la terapia trans- que en este caso era de casi 79 años. La mitad de las EI
catéter en la llamada enfermedad estructural cardíaca estuvieron asociadas al cuidado de la salud y los ente-
en el adulto. La EI activa sobre implantes protésicos rococos y el estafilococo dorado fueron los organismos
transcatéter es una situación especial que se está vien- aislados con mayor frecuencia. Destacaba que la mor-
do con frecuencia creciente. La edad avanzada de los talidad fue 36% y solo se realizó intervención quirúr-
pacientes, el incremento de procedimientos asociados gica en el 18% de los casos durante el episodio de EI,
muy probablemente en relación a un riesgo considerado USA), no están exentas del riesgo de EI, si bien hasta
exagerado o a la eventual futilidad de una intervención ahora la información proviene de casos aislados o series
en este tipo de pacientes añosos y polimórbidos. Los cortas. En estos casos, la necesidad de cirugía de susti-
factores de riesgo para la mortalidad fueron los habitua- tución está cerca de 70% de los casos, con una mortali-
les, es decir, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal y dad asociada al episodio de EI superior a 40%. El perfil
un riesgo preoperatorio determinado por EuroSCORE de riesgo de la mayoría de casos de TAVI, además de
II elevado, por encima del 20% de mortalidad espera- medidas de prevención inadecuadas, explicaría la mor-
da. La mortalidad a dos años fue 67%. En definitiva, talidad10. El mensaje es que todas las terapias transcaté-
el estudio de Regueiro et al9 confirmó la gravedad del ter están intrínsecamente asociadas al riesgo de EI.
problema, tanto en lo que se refiere a la mortalidad en el
hospital como en el seguimiento a dos años después del Conclusión
evento de EI. El otro aspecto importante es la elevada A pesar de los avances médicos en las últimas décadas,
mortalidad de los pacientes que sobreviven al episodio y debido a los cambios demográficos de los pacientes
inicial de EI según los datos de seguimiento del mismo y de la enfermedad, la EI sigue siendo una enferme-
grupo43, que muestran una mortalidad global a 5 años dad compleja con una alta morbimortalidad. El enfoque
de 62% en esta cohorte. multidisciplinario es fundamental y está recomendado
Por último, otras terapias transcatéter, como los dis- por las guías clínicas. El papel de la cirugía permanece
positivos para el tratamiento de la insuficiencia mitral reservado a la mitad de los pacientes, con resultados
(MitraClipTM, Abbot Cardiovascular, Plymouth, MN, aceptables durante el seguimiento.
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