Título: «Yo amo la tierra»
10 personajes:
1. Alcalde: Quien da el permiso de llevar a cabo el plan del
grupo de niños.
2. Álvaro: Hijo del alcalde, ama la tierra y se preocupa por
ella.
3. Nadia: Mejor amiga de Álvaro quien lo apoya en su idea.
4. Sebastián: Niño muy inteligente que también quiere cuidar
el planeta.
5. Robinson: Un niño inconsciente que no le importa hacer las
cosas mal.
6. Karina: Compañera de Robinson en sus travesuras.
7. Mamá de Robinson: Una madre que mal educa a su hijo.
8. Trabajadora de limpieza. Es una de las trabajadoras que
limpia las calles de la ciudad.
9. Trabajador de limpieza. Compañero de limpieza.
10. Vecino del barrio. Siempre encuentra a los niños
arrogando basura y discutiendo.
ACTO 1
Ambientación: Una calle llena de desperdicios.
Introducción: Álvaro y Nadia juegan en una calle de la ciudad,
luego ven venir a Robinson y Karina comiendo golosinas y echando
los desperdicios al suelo.
Álvaro: (Caminando hacia Robinson). Oye, pero ¿qué haces?, ¿por
qué no echas los desperdicios en el cubo de la basura?
Robinson: (Riendo y empujando al chico). Fuera de mi camino, yo
echo la basura donde me da la gana.
Nadia: (Molesta y sosteniendo un poco a Álvaro) ¿No ves que
contaminas la tierra? ¡Nuestro mundo se está acabando gracias a
gente como tú!
Karina: (Riendo en tono de burla y repitiendo lo que dijo Nadia) ¡Ja,
ja, ja! Nuestro mundo se está acabando. El padre de Álvaro paga a
personas para que limpien las calles, hay que darles trabajo ¿si
estarían limpias, para qué los pagarían?
Álvaro: Que mi padre sea el alcalde de esta ciudad no me da
derecho a mí y menos a ustedes de ensuciarla. Son un par de
desaseados, mal educados.
Mientras los niños discutían, un vecino escuchó la pelea de los niños
y se acercó donde ellos.
Vecino del barrio: ¿Qué pasa aquí?, ¿por qué discuten?, siempre
que vengo por aquí, me encuentro con ustedes discutiendo.
Álvaro: Es que mis compañeros siempre que los vemos están
botando la basura donde se les da la gana, ¡y no es justo!
Vecino del barrio: Hay niños… ¿Saben que la educación viene de
casa no? Dejen de discutir y vayan a sus hogares, sus padres les
estará esperando. Y no los quiero ver por aquí, vienen niños como
ustedes y dejan todo sucio y para el colmo se ponen a pelear.
Y es cuando ahí el vecino del barrio llama a los señores de limpieza.
Vecino del barrio: ¡Señor! ¡señora!, vengan por favor.
Los señores de limpieza se acercan cansados y algo incómodos.
Señor de limpieza: ¿Qué pasó? ¿por qué están discutiendo?
Señora de limpieza: Sí, ¿qué pasó?
Vecino del barrio: Disculpen la molestia, estos niños vienen a
ensuciar las calles de este barrio y para el colmo discuten, por favor
no hay que permitir que hagan ello.
Señora de limpieza: Es verdad, cada rato tenemos que estar
limpiando sus suciedades, ¿no pueden ser responsables?
Señor de limpieza: ¡Cada rato niños...!, vivimos en un basurero, y
además nuestro planeta se está acabando gracias a ustedes. De
ahora en adelante a los niños que se les vea arrojando basura al piso,
no se les permitirá ingresar a este barrio. Están advertidos.
Karina: jajaja, ya nos vamos. Además, ustedes deben de recoger la
basura, de eso se los paga. (Karina y Robinson se van riendo de la
calle).
Álvaro comienza a caminar y Nadia lo alcanza. Robinson, Karina, el
vecino y los trabajadores de limpieza salen de escena.
Sebastián (uno de sus compañeros) se acerca a ellos caminando muy
despacio.
Sebastián: Hola chicos ¿cómo están?
Nadia: ¡Muy molestos! Robinson ensucia las calles y contamina el
planeta y no podemos hacer nada.
Sebastián: (con una sonrisa en los labios) claro que podemos.
Álvaro, llama a tu padre, tengo una idea que les va a encantar, ven y
te cuento. Álvaro se acerca y Sebastián le dice al oído se idea.
Álvaro sonriendo, toma su teléfono y llama a su padre.
Álvaro: Hola papá ¿Puedes venir a la calle central? Tengo una idea
muy buena, y junto a Sebastián y Nadia queremos planteártela.
Luego de unos segundos mientras ellos hablan sin que el público
escuche, solo mirando su expresión corporal, llega el alcalde.
Alcalde: Hola chicos ¿Qué es eso tan importante que tiene que
decirme?
Nadia: ¿Cómo está señor alcalde? Queremos hacer una campaña de
recolección de basura, vamos a limpiar las calles. Pero queremos que
usted nos prometa que una vez limpias, sancionará a quien las vuelva
a ensuciar.
Alcalde: Me parece buena idea. Vamos a la alcaldía y pensemos muy
bien el plan.
Salen todos de escena.
ACTO 2
Ambientación: La misma calle llena de desperdicios.
Introducción: Los chicos con bolsa en mano recogen la basura de la
calle, hasta dejarla completamente limpia.
Sebastián: ¡Cuánta basura hay en la calle!
Álvaro: ¡Cuanta contaminación! No saben el daño que le hacen al
planeta.
Nadia: Ya falta poco no se rindan, un par de papeles más y
habremos terminado.
Los chicos terminan de recoger la basura y al acabar celebran
chocando sus manos y sonriendo.
Sebastián: ¡Al fin! Qué diferencia como se ve ahora. Y además,
estamos ayudamos a los trabajadores de limpieza.
Álvaro: ¡Si!, y la ciudad es preciosa y así debe mantenerse.
De pronto ven llegar a Robinson y su madre quien una vez más tira
un vaso de plástico al piso. Álvaro comienza a caminar para
reclamarle, pero ve acercarse a su padre.
Alcalde: Jovencito deténgase.
Robinson: (asustado al ver al alcalde) Si dígame.
Alcalde: Las calles han sido limpiadas por un grupo de niños
colaboradores. Usted ha vuelto a ensuciarlas y como castigo, tendrá
que recoger la basura de las próximas 3 cuadras. Para mañana en la
tarde todas deben estar limpias.
Mamá de Robinson: (Furiosa). Quién se cree usted, ¿solo por ser el
alcalde va hablar así a mi hijo? ¡nadie le levanta la voz así a mi hijo!
Además, la basura es para botarla, ¿o acaso usted se la come?
Robinson: (tratando de defenderse) Pero señor alcalde, eso es
mucho trabajo y mi mamá tiene razón, usted no tiene derecho de
hablarme así.
Alcalde: Sí, no soy nadie, pero soy un humano como ustedes, un
hijo más de la madre tierra, y nuestro planeta merece respeto.
Robinson: ¡Pero es mucho trabajo señor alcalde!
Alcalde: Así es, da menos trabajo llevar la basura a un cubo y
proteger nuestro planeta. Espero que luego de terminar de limpiar,
aprenda a poner la basura en su lugar. (Luego, dirige la mirada a la
madre de Robinson). Y usted también señora, eduque bien a su hijo,
que también el planeta es su hogar.
Alcalde: Vamos chicos, les invito un helado por su buena obra.
Álvaro: Siiiii ¡Yo amo la tierra!
Los chicos caminan hacia el alcalde y todos se van felices por ese
helado. Robinson y su madre salen de escena mirando al suelo
apenados.
FIN.