CONVERSACIONES EXTERNALIZADORAS
La Terapia Narrativa
White y Epston describen a la externalización como un abordaje
terapéutico que insta a las personas a personificar los problemas que
las oprimen.
Las personas creen que sus problemas son internos a su yo o al de los otros.
Las conversaciones externalizadoras pueden suministrar un antídoto a esos entendimientos internos, por medio de la
objetivación del problema. Esto hace posible que las personas experimenten una identidad separada del
problema:
“el problema se convierte en la persona, no en la persona”
En el contexto de las conversaciones externalizadoras, el problema deja de representar la
“verdad” acerca de la identidad de la persona, y se hacen visibles y accesibles opciones para la
solución exitosa del problema.
Este proceso ayuda a que el problema se convierta en una entidad separada, externa, a la
persona o a la relación a la que se atribuía. De este modo, los problemas considerados
inherentes y las cualidades relativamente fijas que se atribuyen a las personas o relaciones se
hacen, entonces, menos constantes y menos restrictivas.
White y Epston, Payne y Tarragona han descrito las siguientes fases en las
conversaciones externalizadoras:
(1) nombrar el problema;
(2) explorar los efectos del problema en la vida de la persona, y
(3) deconstruir o colocar el problema en el contexto.
Fase 1: Negociar una definición particular del
problema: Descripción saturada del problema
El terapeuta ayuda al sistema-cliente a definir el problema por el cual ha buscado terapia. En el
proceso de negociación se busca caracterizar en forma densa el problema. El terapeuta toma en
forma seria la descripción y la acepta, asumiendo al mismo tiempo que es probable que aquella no
sea toda la historia o la única historia. Una vez que la persona finaliza el recuento del problema, el
terapeuta comienza a hacer preguntas para clarificar lo relatado, y solicita al consultante que
describa con mucho detalle la dificultad, para clarificar los efectos de esas dificultades en su vida.
La invitación a colocar un nombre al problema facilita una mayor precisión,
y permite que la persona se sienta más en control del problema, y da una
definición más precisa para la externalización del problema.
Fase 2:Mapeo de los efectos del problema
A continuación, se indaga acerca de los efectos/influencia del problema en
diversos dominios de la vida en la cual han sido identificadas las
complicaciones. Estos dominios pueden ser:
En esta fase también se indagará acerca de la influencia que tiene la persona en la vida del problema
(“preguntas de influencia relativa”) (es decir, cómo la persona coopera con el problema).
Fase 3: Indagación acerca de acontecimientos
extraordinarios
En esta fase, una vez que se ha agotado la fase anterior, se indaga acerca
de si ha existido alguna ocasión en la cual la persona ha desobedecido, no
se ha dejado influenciar, al problema externalizado. Esas circunstancias se
denominan “acontecimientos extraordinarios”.
Las áreas a indagar pueden ser las siguientes:
• Los territorios de vida sobre los que la persona aun tiene cierto control a pesar de los intentos del problema
para arrebatárselo.
Las técnicas, estrategias y trucos que la persona ha desarrollado como respuesta ante el problema y que en
ocasiones han sido efectivas para “detener” los esfuerzos del problema para tomar las riendas de la vida de la
persona.
• Las cualidades, conocimientos y habilidades especiales que tiene la persona y que han sido difíciles de vencer
por el problema en sus propósitos de descalificación y debilitamiento de la persona. Esto puede incluir una
investigación sobre la naturaleza del “dialogo interno” que la persona ha desarrollado para oponerse a los
intentos del problema por imponer su autoridad en la vida de la persona.
• Los propósitos y compromisos que guían los esfuerzos de la persona para oponerse a los intentos del problema
para dominar su vida y que han frustrado los sueños y esperanzas del problema.
• Quienes apoyan al sujeto (familiares, amigos, conocidos, maestros, terapeutas, etc.), y los roles que han jugado
para negar los deseos y ambiciones del problema.
• Las opciones disponibles para que la persona tome ventaja de las fallas del problema y así poder retomar los
territorios de su propia vida.
Cuando la persona ha mencionado aspectos de su experiencia que parecen
negar, contradecir o modificar la historia saturada del problema, el
terapeuta invita al cliente a expandir las circunstancias y la naturaleza de
esos resultados singulares por medio de preguntas (deconstrucción) que
centran la atención en cómo aquellos no encajan con la historia saturada
del problema.
Las preguntas del terapeuta son de un amplio rango, cubriendo los
sentimientos, acciones y pensamientos de la persona en el pasado, en el
presente y para el futuro. El terapeuta invita a la especulación de cómo
otras personas, importantes para el cliente, que han sido testigos de esos
acontecimientos extraordinarios pueden haberlos comprendido. Por medio
de este proceso la persona obtiene una perspectiva más amplia de su
experiencia, relatando una historia más enriquecida y completa,
reconsidera su identidad e identifica fundamentos para el cambio que
antes estaban oscurecidos
Las preguntas que hace el terapeuta invitan a las personas a advertir acciones e intenciones que
contradicen la historia dominante; y que pueden ser antes de la sesión, ocurrir en la sesión misma, o
podrían ocurrir en el futuro
Fase 4: La persona es invitada a tomar una posición
respecto al problema
Según Payne (2006), en esta fase el enfoque ha alcanzado un punto de
quiebre. La persona puede decidir permaneciendo dominada por la historia
saturada del problema, o puede decidir tomar en cuenta la historia
enriquecida que ha desarrollado en la conversación con el terapeuta.
Los dilemas para la persona podrían incluir:
¿Es el tiempo adecuado para que tome nuevas
direcciones, o aun necesito más tiempo para
consideras esas posibilidades?
¿El problema aun se está haciendo cargo demasiado
de mi vida para que yo lo desafíe con seguridad?
Si es así, ¿cómo podría reducir su poder?
¿Cómo podría descubrir ese desarrollo?
Payne indica que generalmente las personas deciden posicionarse en una forma diferente respecto
al problema, y toman la decisión de ejecutar acciones. Sin embargo, a veces pueden decidir que el
cambio es muy perturbador, doloroso o prematuro. El terapeuta explora en detalle junto a la
persona los posibles resultados de esos cursos de acción diferentes; también podría ocurrir que el
terapeuta podría sugerir ideas acerca de la realización de experimentos para que el consultante los
coloque en práctica.
¿Qué externalizar?
La externalización es apropiada en aquellos casos en los cuales las personas se describen a si mismas en
términos muy negativos. Indican que las metáforas que se externalizan (por ejemplo, culpa, preocupación,
miedo, celos) son articuladas por la misma persona que consulta, y toma poco tiempo externalizarlas. Otra
sugerencia acerca del uso de la externalización, es cuando la queja del sistema consultante tiene relación
con problemas (síntomas, síndromes) que son descritos como de naturaleza involuntaria, como puede
observarse en los Ejemplos de Caso Nº 2 y 3 mencionados más atrás.