Ciencia Política en Perú: Evolución y Retos
Ciencia Política en Perú: Evolución y Retos
FACULTAD DE DERECHO
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO
Curso:
Ciencia Política
Tema:
La Ciencia Política en el Perú: Evolución, características, problemática
Docente:
Luis Alberto Carrasco García
Integrantes:
CICLO:
I
PIURA-2022
1
ÍNDICE
INTRODUCCIÓN................................................................................................3
MODERNA.......................................................................................................................21
2. CARACTERÍSTICAS........................................................................................................24
3. PROBLEMÁTICA.............................................................................................................26
Y EL PERÚ......................................................................................................................................30
4. CONCLUSIONES..............................................................................................................35
5. RECOMENDACIONES.....................................................................................................38
6. BIBLIOGRAFÍA................................................................................................................39
2
INTRODUCCIÓN DE LA CIENCIA POLÍTICA EN EL PERÚ
¿Qué es la política?
La política implica elaborar, preservar o enmendar las reglas que gobiernan o tratan de
gestionar en conflicto social.
La política es una actividad social que está vinculada estrechamente a los fenómenos de
conflicto/ diversidad, pero también al de la predisposición a la cooperación.
¿Qué es la ciencia?
Ciencia es una palabra derivada de la palabra latina “scientia”, cuyo significado era
conocimiento o saber.
La ciencia es la rama del estudio que busca observar, descubrir y entender cómo el
universo y todas las cosas trabajan.
Es una serie de métodos que utilizamos para organizar información con el fin de generar
nuevos conocimientos.
3
Por lo consiguiente explicaremos que el presente trabajo trata sobre los cambios y evoluciones
que ha tenido la ciencia política a través de los años, además nos presenta las características que
tiene como ciencia relacionada con la política y que se reflejan en la actualidad, dándonos a
conocer sobre su problemática a través de los años.
La expresión ciencia política puede ser utilizada en un sentido amplio y no técnico, para
indicar cualquier estudio de los fenómenos y de las estructuras políticas, conducido con
sistematicidad y rigor, apoyado sobre un amplio y cuidadoso examen de los hechos, expuesto
con argumentos racionales”12. (Bobbio, 1976)
Mucho de esta imprecisión radica no sólo en la carga normativa que conlleva su objeto de
estudio, sino también a que sobre la política cualquier persona tiene una opinión, confundiendo,
generalmente, el sentido común con el análisis científico de la realidad. Pero, la imprecisión
está ligada sobre todo a que no existe consenso sobre la den misma de la política, sino un
variado enfoque. Desde aquellos institucionalistas que centran su atención en el Estado y sus
estructuras de gobierno hasta los que consideran la Ciencia Política a aquella que trata las
políticas y su aplicación, pasando por otros variados enfoques, como veremos más adelante.
Pero, esto que la literatura especializada revela a partir de la proliferación de posiciones
divergentes sobre el tema no es, sin embargo, privativo de la Ciencia Política, sino que recorre a
casi todas las ciencias sociales. Situación, que por lo demás, no lleva a una limitación de la
disciplina como podría creerse sino, por el contrario, le confiere a ésta una riqueza peculiar.
La Ciencia Política en el Perú inició sus primeros pasos bajo la paternidad del Derecho,
especialidad de clara influencia europea. Al interior de esta disciplina, quienes se interesaron en
la materia eran sobre todo constitucionalistas. No es casual por ello que a varias Facultades de
Derecho se les agregará el nombre de Ciencia Políticas. Es más, en algunas universidades se
otorga una mención en esta disciplina. Sin embargo, en la mayoría de los casos la formación en
Ciencia Política no deja de ser un conjunto de cursos electivos al interior de la carrera de
Derecho.
4
En realidad, la inmensa mayoría de materias en estas facultades son de naturaleza propiamente
jurídica, de Ciencia Política tienen muy poco. Pero, les tocó el mérito a los constitucionalistas
concentrar una mayor preocupación por la temática de la Ciencia Política y ocuparon su lugar.
El enfoque mayoritario, no podía ser de otra manera, fue el institucionalista.
Como hemos visto, la otra influencia histórica de la Ciencia Política provino de la sociología.
Ese es el camino recorrido por la PUCP, en 1964. Sin embargo, la seducción y atracción de la
sociología, terminó por absorberla. Si por el lado del Derecho Constitucional se abordaron
temas como el Estado, las instituciones políticas, la sociología hizo lo propio con relación al
poder, los partidos políticos, la ideología, el comportamiento electoral, el pensamiento político.
Bajo estas circunstancias, la realidad política era explicada por otras ciencias. La utilidad
científica de la Ciencia Política era vista como menor, cuando no prescindible. Por eso, es
pertinente para el caso peruano lo que señalaba el politólogo español Lucas Verdú hace veinte
años: "la unidad de la Ciencia Política está amenazada por la variedad de ciencias sociales que
pretenden captar y explicar la realidad política desde sus propias coordenadas y, también, por la
falta, hasta ahora, de un sistema de Ciencia Política coherente y convincente. Es evidente que la
resistencia de otras disciplinas a la sustantividad de la Ciencia Política, constituye un obstáculo
bastante serio para su configuración científica (Tuesta, 1999)
No obstante, hubo dos factores más que contribuyeron a la poca difusión de la Ciencia Política.
El primero es que, justamente en los 60 se pasó de la influencia de los grandes pensadores
(Mariátegui, Haya de la Torre, González Prada) a la elaboración de las grandes interpretaciones
de la realidad. La mayoría de ellas trataban de explicar e interpretar tanto la realidad peruana,
como la realidad política. No hubo ningún intelectual peruano, de los treinta últimos años, que
no pretendiera ocuparse de ella. Esto ahondó la idea de lo innecesario de la disciplina. A ello se
agrega el hecho que mucho de este pensamiento estaba fuertemente impregnado del marxismo,
una de cuyas interpretaciones sostenía que la política no era más que un epifenómeno, un reflejo
de las estructuras sociales. Carecía, por lo tanto, de autonomía. La política se explicaba, de esta
manera, por otras variables y la hacía, incluso, dependiente de éstas. Al considerar al
constitucionalismo como formalista y a las ciencias sociales norteamericanas, como empirista,
estábamos a un paso del rechazo total de las dos vertientes-raíces de la Ciencia Política.
La Ciencia Política comparada con otras disciplinas de las ciencias sociales es una ciencia muy
joven, asimismo, el análisis científico que se le ha brindado a la política es relativamente
reciente, debido a que ha estado dominada por la filosofía y las teorías políticas, la historia de
las doctrinas políticas y el derecho constitucional; no obstante, a finales del siglo XIX y
comienzos del XX se empieza a establecer espacios propicios para la consolidación de la
Ciencia Política, la cual se centra en los análisis empíricos de los fenómenos y procesos
políticos. Hace algunas décadas las interrogantes sobre la idea de política y de la propia
denominación de la disciplina se mantenían entre los científicos sociales.
5
Años después de la Segunda Guerra Mundial con el incremento de la difusión de diferentes
tendencias intelectuales y académicas que rompieron con el pensamiento formalista, la
disciplina de la Ciencia Política empezó a ubicar un camino que lo emprendió hacia una ciencia
especializada, que con su propio lenguaje lograba producir descripciones e interpretaciones
empíricas y relevantes. (Manuel, 2009 )
Mayor fuerza toma con el desarrollo del conductismo, marcando sin duda alguna, un antes y un
después, entre la “vieja” ciencia política y la “nueva” ciencia política la cual habla de
“variables” dependientes e independientes así como de “causas” o de “temáticas”, que descubre
“uniformidades” y “correlaciones” pero también “leyes” y “generalizaciones”; y que recurre a
“perspectivas de análisis” y a “teorías de alcance medio” en lugar de “sistemas científicos” o
“conceptos” o “criterios” que traten de definir la esencia de los fenómenos estudiados.
La inserción de la disciplina en el Perú, ha sido tan similar como en los diferentes países de
América Latina, es decir, ha venido de las manos de los juristas, y en su proceso y evolución no
sólo ha estado sometida a sus propios cuestionamientos, también quienes la practicaron
sufrieron primero la falta de estructuras para la investigación (facultades, escuelas, institutos) y
recursos para el desarrollo de una comunidad política sólida.
En este sentido, diremos que el desarrollo de la Ciencia Política en nuestro país ha sido y es
una tarea constante, debido a que está en búsqueda de institucionalizar un espacio propio como
disciplina de las ciencias sociales.
En los últimos años, afortunadamente, se está en mejores condiciones para estudiar la política
en Perú: la politización de la academia ha disminuido considerablemente, se ha legitimado el
estudio de la política desde cánones científicos, los politólogos, aunque todavía muy pocos,
tienen mejor formación y están más al tanto de la literatura internacional, por lo que cabe
abrigar moderadas esperanzas respecto al desarrollo de la Ciencia Política como disciplina.
Desarrollo más que necesario, porque en términos de la producción de conocimiento sobre
temas políticos fundamentales, casi todo está todavía por hacerse. (Manuel, 2009 )
El recuento comienza desde la década de los años 70, cuando encontramos en las universidades
departamentos de ciencias sociales relativamente consolidadas.
Sin embargo, la mayoría de los análisis de esos años enfatizaba, por el contrario, los “límites del
reformismo”, señalando que “en última instancia” los cambios eran “funcionales” al
mantenimiento del capitalismo4. Es fuera del Perú que se encuentran aproximaciones más
provechosas al examen de la dimensión política del velasquismo.
El inicio de los 90, con la inesperada elección de Alberto Fujimori (1990), marca nuevamente
una excelente muestra de la autonomía de la política frente a determinaciones estructurales.
Cuando se esperaba una gran confrontación clasista y una alta polarización ideológica, lo que
terminó ocurriendo fue un vacío de representación, la llegada al poder de un outsider, y el
posterior colapso del sistema de partidos. Es interesante notar cómo escritos como los de
Trompona y Degregori (1991) apelan a explicaciones de corte sociológico y cultural para dar
cuenta de un fenómeno que llama la atención más bien por su especificidad política; es
revelador contrastar esos trabajos con los de Schmidt (1996) y Cameron (1997), nuevamente
académicos que producen desde los Estados Unidos, quienes sí llaman la atención sobre el peso
de las reglas electorales y de las estrategias e interacciones de los actores para dar cuenta de ese
desenlace.
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El fujimorismo y su consolidación, en medio de condiciones sumamente adversas, nuevamente
ilustran la autonomía de la política frente a otras esferas sociales; de hecho, si se puede
encontrar una constante en la política peruana es su imprevisibilidad, sus giros inesperados y
desenlaces sorprendentes18. Afortunadamente, desde la segunda mitad de la década de los años
90 empiezan a aparecer en Perú más trabajos que se ocupan de la dinámica política peruana.
Varios elementos explican esto, siendo el principal el colapso de la izquierda19 y con ella su
ideología y modelos teóricos, que permitieron tomar en serio la autonomía de la política y
lograr una mayor profesionalización de los estudios políticos, tomando en serio criterios
académicos y científicos.
El final del modelo del “intelectual comprometido” permitió además superar ciertos prejuicios y
facilitó el diálogo con la ciencia política norteamericana y anglosajona en general, que
precisamente reivindican el carácter de la ciencia política como disciplina de investigación
empírica, distinta al ensayismo político, la sociología política, la filosofía política, el derecho
constitucional, y otras disciplinas afines. Esto ha permitido la aparición y desarrollo de estudios
propiamente politológicos, en diálogo con investigadores del extranjero, cosa también facilitada
por las comunicaciones, internet, y otras herramientas.
En los últimos años se registra también un creciente interés por la política y su estudio en el país
en general, lo que ha llevado a la creación de varias maestrías en ciencia política y gobierno en
diversas universidades públicas y privadas22; próximamente en este mismo año (2005) la
Universidad Católica abrirá lo que podríamos considerar la primera licenciatura de ciencia
política en Perú propiamente dicha23. También es importante mencionar que cada vez más hay
estudiantes que buscan seguir postgrados en ciencia política en universidades del extranjero.
Todo esto es fundamental para el desarrollo de la disciplina, porque hasta el momento la
mayoría de profesores en programas de ciencia política no son politólogos, sino que provienen
de otras áreas
Como ya se señaló, hay todavía muy poco escrito sobre asuntos políticos fundamentales del
gobierno militar; si bien hay una literatura significativa sobre el periodo de transición27, falta
decir casi todo de los gobiernos de Belaúnde y García: los trabajos existentes hacen
evaluaciones globales, pero no analizan temas específicos. (tanaka, 2005)
En cuanto al periodo que va del fujimorismo hasta el momento actual hay muchos más estudios
valiosos, pero todavía hay lagunas gigantescas respecto a todo el periodo que se inició en 1980:
no contamos con estudios profundos sobre el congreso, el proceso legislativo, las relaciones
entre los congresistas y sus representados, etc.; estudios que analicen la dinámica interna de los
partidos; o estudios de economía política sobre las grandes medidas de política económica y
social, y la intervención de poderes de facto28. Hay otras dos ausencias ominosas que quiero
resaltar: una es la de los estudios políticos regionales, expresiva de una actividad académica
casi exclusivamente centrada en Lima, en apenas un puñado de instituciones que en medio de
grandes dificultades hacen todavía investigación (como el Instituto de Estudios Peruanos,
DESCO y centros de investigación en universidades como la Católica, San Marcos y Pacífico).
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Otra ausencia notoria es la de investigaciones que ubiquen al Perú en una perspectiva
comparada, pero pensada desde el país30. Todo esto en cuanto a estudios sobre temas
fundamentales. En términos del desarrollo institucional de la ciencia política, hay
desgraciadamente muy poco que decir. Como ya se mencionó, apenas en los últimos años es
que se han abierto algunos programas universitarios en la disciplina, por lo que todavía no
existen egresados propiamente dichos ni desarrollos profesionales y laborales que se puedan
evaluar; si bien hay egresados de programas de maestría en ciencia política, sus referencias más
importantes están asociadas a sus estudios de grado (derecho, sociología, principalmente), y el
programa de grado en ciencia política de la Universidad Católica apenas empieza este año.
No es de sorprender que no exista una sola revista de ciencia política o de estudios políticos en
general que esté a la altura de criterios académicos internacionales, y en general el desarrollo
institucional de la disciplina enfrenta el límite que sufre el sistema universitario y de
investigación científica del país en general, signado por la precariedad y la escasez de recursos.
Hace falta también lograr mayor pluralismo ideológico y teórico en nuestra comunidad de
investigadores en temas políticos, aún dominada por sentidos comunes de izquierda. Hace falta
también lograr mayor presencia e influencia pública, desde una perspectiva profesional y no
partidaria o ideológica, para contribuir en los debates nacionales e incidir en un mejor diseño de
las políticas públicas. En general, hay todavía desconfianza respecto a los “analistas políticos”,
que son percibidos como defensores de posiciones predeterminadas por sus opciones políticas e
ideológicas, aunque se ha avanzado mucho en el último tiempo en cuanto a ganar un espacio
más “técnico” para los politólogos. Como puede verse, en realidad, casi todo está todavía por
hacerse.
Lo bueno es que se está en mejores condiciones que antes, tanto intelectuales como
institucionales, para emprender las tareas pendientes.
Por tanto, la política no consigue siempre solucionar los conflictos, aunque así lo prometan y lo
proclamen algunos de sus protagonistas. Cuando se gestiona o maneja una determinada disputa,
lo que se procura es preservar de grado o a una relativa cohesión social.
Incluso la política autoritaria de los regímenes dictatoriales tiene como objetivo mantener un
agregado social, aunque sea sobre la base del do minio despótico de unos pocos sobre todos los
demás. En cierto modo, como la política a como acción colectiva busca reducir el riesgo de
desintegración social. Esta desintegración social se produce cuando ante la existencia de
conflictos sociales cada grupo decide tomarse la justicia por su mano, acudiendo por sistema a
la venganza privada. La política puede contemplarse, pues, como un seguro colectivo que las
comunidades asumen contra la amenaza más o menos probable de un derrumbe del edificio
social. O, si se prefiere una visión más positiva, la política se convierte en la garantía de que la
cohesión de este edificio persistirá, porque las tensiones provocadas por desequilibrios y
desigualdades internas serán reguladas de un modo suficientemente aceptable para el mayor
número de los miembros del colectivo. (tanaka, 2005)
Así pues, la acción política la que hacen a un tiempo los ciudadanos de a pie y los protagonistas
de la escena pública no puede ser vista como disgregadora de una previa armonía social. Al
contrario, en sociedades divididas por creencias, intereses y recursos como son todas las que
conoce la historia de la humanidad, la política es ante toda constructora de sociedad.
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Dicho de otra manera: la política constituye la argamasa que cohesiona a IOS grupos, más allá
de sus relaciones, diferencias Familiares, afectivas, económicas, simbólicas, vecinales, etc.
Y si consideramos a los profesionales de otras disciplinas que han llevado estudios de posgrado
en ciencia política, el número aumenta. Las especializaciones las han hecho en campo y/o
mediante cursos de posgrado y por su variedad pueden enriquecer el debate acerca del estado
del arte de la disciplina en nuestro país y cómo se debe estructurar la enseñanza de la misma.
Gobiernos locales, dinámica parlamentaria, legislación y política laboral, metodologías
cuantitativas y cualitativas para el análisis político, marketing político, medios de comunicación
y política, inteligencia nacional, análisis político-social para la inversión público-privada,
políticas educativas, son sólo algunas de ellas.
Sin embargo, muchos aún no han logrado encontrar un espacio dentro del mercado laboral que
esté vinculado, ni medianamente, a los estudios politológicos. La sociedad peruana todavía no
está lista para recibirlos, aunque existe un avance. El trabajo por hacer más visible a la ciencia
política en todas las esferas públicas es arduo.
Por la realización de eventos académicos; por la organización de grupos de trabajo que piensen
acerca de la ciencia política con participación de politólogos de carrera (y de profesionales de
otras disciplinas con posgrado en la ciencia motivo de este trabajo así como con aquellos que
han ido encargándose del tema en estos años como autoridades universitarias, catedráticos e
investigadores); por la creación de una asociación real que sea la base de un futuro colegio
profesional que represente los intereses de los miembros de esta comunidad académica y sea el
punto de encuentro y catalizador para el desarrollo de la disciplina; por organizar círculos
académicos de discusión previos a la realización de un próximo congreso nacional (que debe
tener por finalidad acercar a la ahora incipiente pero existente comunidad politológica para
discutir sobre el alcance y la misión de la ciencia política en el Perú); por estructurar mejor los
programas de estudios en todos sus niveles y por realizar una discusión epistemológica sobre lo
que es política y ciencia política Cómo acercar los estudios politológicos a la realidad social,
cómo lograr que la investigación politológica sea parte integral de la solución de los problemas
de nuestro país o cómo hacer que el politólogo sea útil a la sociedad, son preguntas que deben
alimentar la discusión sobre el presente y el futuro de los politólogos que ya se encuentran en
medio de nosotros más los que vendrán. Si no ordenamos tempranamente el estudio de esta
nueva ciencia en el Perú, que actualmente la sociedad y sus políticos no parecen escuchar ni
mucho menos los hace estremecer, no pasará de ser un hecho aislado y pasajero.
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EVOLUCIÓN DE LA CIENCIA POLITICA
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La ciencia política es una disciplina de mucha tradición. Se remonta a los tiempos
griegos. Es la disciplina madre de muchas otras, cuando con el correr del tiempo se formaron
dentro de su seno ámbitos del saber que posteriormente se desvincularon de ella y formaron
disciplinas autónomas, como la economía, mejor dicho, la economía nacional. Esto es cierto
para varias disciplinas especializadas que hoy rodean la ciencia política. La sociología, sin
embargo, no nace de su ámbito, sino que se desarrolla independientemente y, mucho más
tarde, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, justo en el momento en que la ciencia
política, por el proceso de desintegración que había vivido durante siglos, prácticamente
había dejado de existir.
A comienzos del siglo XX renace. Se funda en Estados Unidos, se refunda en
Europa. Crece entre las dos guerras, sufre mucho durante los totalitarismos en Europa,
mientras que, con la emigración a Estados Unidos de muchos científicos europeos, sobre
todo alemanes, da un gran impulso para el mayor desarrollo de la disciplina en Norteamérica
que, desde entonces, pasa a dominar la ciencia política mundial. Así, finalizada la Segunda
Guerra Mundial, en el contexto de la redemocratización en Europa, retoma su evolución
anterior a la guerra y recibe fuertes impulsos y orientaciones por parte de la ciencia política
estadounidense.
En Alemania, especialmente, recobra importancia sobre todo por su íntima relación
con el desarrollo de la democracia. A diferencia de la sociología, que cultiva su
autopercepción y función de disciplina crítica de la realidad, la ciencia política en ese país de
desarrolla como ciencia de la democracia y para ella, como ciencia que enseña la
democracia, como ciencia en apoyo a la democracia. Esa función auto adscrita le facilita el
reencuentro de su lugar en el espectro de las ciencias del espíritu en las universidades
alemanas. Sólo posteriormente, con la consolidación de la democracia, y bajo la permanente
influencia de la ciencia política estadounidense, la de Alemania toma un desarrollo en
dirección a una disciplina normal, una disciplina enraizada en las ciencias sociales, más
amplia en sus funciones en cuanto a áreas de estudio, funciones de investigación, crítica a la
realidad, consultora para actores políticos y, sobre todo, la función de la enseñanza
universitaria.
La ciencia política tiene una larga historia marcada -en cuanto disciplina científica-
por grandes convulsiones e intimas vinculaciones con el desarrollo político mismo, es decir,
por factores internos y externos a la disciplina. Sobre todo, esta última dependencia
11
contribuye a que -pensando en comparaciones internacionales- cada ciencia política tenga
características propias, influida por el propio desarrollo político del país. (Nohlen, 2006)
12
Las historias de la ciencia política subrayan abundantemente las raíces antiguas de
esta disciplina. El amplio legado de la Antigüedad resulta evidente, incluso cuando
trascendemos los límites de la teoría y entramos en el estudio práctico de los fenómenos
políticos: Un prestigioso resumen panorámico de la ciencia política publicado hace poco
comienza, claro está con Platón y Aristóteles.
A pesar de esta impresionante descendencia y del profundo impacto de la tradición
del pensamiento filosófico- político, el desarrollo de la ciencia política en su forma actual es
un fenómeno inequívocamente presente. Hasta bien entrado el siglo XX su identidad fue
insegura y su rango académico estuvo sujeto a impugnaciones de diversa intensidad en
distintas regiones del mundo. A finales de la década de 1940 la posición de la ciencia política
en el mundo académico era todavía inestable. Un estudio de la época indicaba que las
diversas tradiciones nacionales podían agruparse en cinco escuelas principales:
La escuela estadounidense, caracterizada por su apertura a las metodologías de
otras ciencias sociales, en particular la psicología, especialidad que entonces efectuaba la
transición del institucionalismo al conductismo en Estados Unidos, el Oriente Cercano y
ciertas zonas de Asia, como China.
La escuela británica, inserta en la filosofía de la moral, pero que se estaba
independizando lentamente en el Reino Unido y la mayoría de los países de la
Commonwealth, incluida la India.
La escuela alemana, que tenía su origen en el derecho constitucional y
administrativo, y que evolucionaba hacia el estudio sistemático del Estado en Alemania,
Austria y algunas naciones aledañas, como los Países Bajos y las naciones escandinavas, y el
Japón.
La escuela soviética, que se caracterizaba por el enfoque analítico marxista-
leninista y que comprendía fundamentalmente una rama de la sociología, basada en la
economía política en la Unión Soviética y otros países bajo influencia comunista. (Koakley,
2006)
13
De las cuatro ´´facultades´´ de que constaba la universidad medieval (teología,
medicina, derecho y filosofía), había por lo menos dos de las que se podría considerar que
abarcan el estudio de las formas de gobierno y la política (también podría postularse de una
tercera, la teología, pero su evolución posterior no fomentó el estudio formal de la ciencia
política).
La facultad de Derecho tuvo necesariamente que adentrarse en el estudio de las
instituciones de gobierno y de su fundamento en los textos jurídicos y los usos sociales. Con
el paso del tiempo, en algunas universidades el estudio de los principios de la jurisprudencia
y del derecho constitucional y administrativo evolucionó, hasta alcanzar la categoría de
ámbito académico autónomo, con el nombre oficial de ´´política´´. Todavía a finales de la
década de 1940 Raymond Aron podía sostener enfáticamente que ´´en Francia no existe la
´ciencia política´ en singular´´. De hecho, el vínculo entre la ciencia política y el derecho
siguió siendo muy estrecho en la mayoría de los países latinos hasta finales del siglo XX, y
sólo en las décadas recientes se ha creado cierto número de departamentos de ciencia política
independientes de las facultades de Derecho de donde proceden. A pesar de esta filiación
formal, en algunos casos, como en varias universidades de Brasil, la ciencia política se
desarrolló en el marco de las facultades de Filosofía.
Sin duda, las facultades de Filosofía, gracias a su enfoque unidisciplinario, eran una
segunda sede del estudio de la política, aunque en ellas el desarrollo de departamentos de
ciencia política independientes fue un proceso lento.
A medida que las universidades crecían en tamaño y complejidad y se creaban
cátedras de una gama cada vez más amplia de materias, otras disciplinas, como los idiomas,
las matemáticas y la historia, fueron las primeras en alcanzar un reconocimiento oficial.
Incluso la economía, la sociología y la antropología avanzaron con más rapidez en ese
terreno que la ciencia política durante el siglo XIX.
La historia de la creación de los departamentos de ciencia política refleja esta pauta
de reconocimiento tardío de la autonomía de la disciplina en el mundo universitario.
Por último, es importante recordar que el estudio formal de la ciencia política podía
así mismo realizarse en instituciones extrauniversitarias. Si bien los estudios académicos de
política pueden ser de gran interés para los profesores y de cierto interés para el público en
general, el estudio del funcionamiento del Estado y de sus órganos tenía un valor práctico
para los funcionarios. Por eso en nada sorprende que la fascinación del siglo XIX ante los
conocimientos útiles llevara a la creación de instituciones educativas destinadas en gran
medida a la formación profesional.
14
Con esta idea en mente se fundó en París en 1872 la Escuela Libre de Ciencias
Políticas (que en 1945 tendría continuidad en la Fundación Nacional de Ciencias Políticas y
el Instituto de Estudios Políticos). La Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres
(LSE) se creó en 1895, siguiendo ese modelo y, a su vez, estas dos escuelas sirvieron de
modelo a nuevas instituciones fundadas después en otros países, por ejemplo, la Escuela de
Ciencias Sociales y Políticas de Lausana, Suiza, en 1902; la Escuela Superior de Política de
Berlín en 1920 y la Escuela para el Estudio de los problemas Políticos y Sociales, creada en
la capital checa a finales de la década de 1942.
(Koakley, 2006)
15
el ámbito genuinamente
16
politológico. Esto explica la tardanza en la constitución como de docencia.
Para la mayoría de los países de la región se puede diferenciar entre dos épocas
fundacionales, finales de los años sesenta y principios de los años ochenta. En Venezuela,
por ejemplo, la ciencia política nace en 1958, con la democracia, en el contexto de lucha por
su constitución, en la que la universidad desempeñó un papel de abanderado. Allí se
establece por primera vez la relación prioritaria en el desarrollo de la ciencia política en
América Latina: su vinculación con la democracia.
La disciplina nace con la democracia, que es a la vez norte y objeto de su estudio. Sin
embargo, la relación no es del todo fácil. Muchos politólogos de la primera generación se
sintieron atraídos por la política y se comprometieron con ella, lo que supuso para la ciencia
política una pérdida de recursos intelectuales, dado que muchos abandonaron el campo
académico. El desarrollo de la profesionalidad se vio asimismo negativamente afectado, en
la medida en que las posiciones ideológicas y los enfrentamientos políticos vividos en
tiempos de democracia invadieron las oficinas de estudio y las aulas de docencia. Esta última
tendencia se expresó con mayor claridad en el concepto de la ciencia comprometida.
A partir de 1965, se crearon las primeras cátedras y escuelas de ciencia política, por
ejemplo, en Colombia, Uruguay, Costa Rica, Chile y Guatemala. Ya en esta fase
fundacional, se observa la peculiaridad de desligar la política internacional de la ciencia
política. En la misma época se crearon las primeras escuelas de relaciones internacionales
que ofrecieron programas de estudios independientes de la ciencia política.
17
especialmente es la determinación de la influencia que tienen las reglas de juego en el acceso
18
al poder y en el proceso político en general. Este interés se articula en el conocimiento de la
influencia de lo institucional en dos dimensiones: en el desempeño de los gobiernos y en la
gobernabilidad democrática.
Los pobres resultados de la labor de los gobiernos, reflejados en las encuestas en
forma de evaluaciones crecientemente negativas del funcionamiento de la democracia y
articulados en el debate general bajo el concepto de desencanto, fomentan el interés
cognitivo por la calidad de la democracia. En esta nueva orientación de los estudios se
incluyen todos los fenómenos que invaden el concepto de democracia como sustancial y
normativo, desde la cultura política hasta la desigualdad social, lo cual contribuye a devaluar
lo conseguido como democracia electoral y cuestiona la democracia misma.
Para cada país se pueden encontrar algunas peculiaridades, aunque su trato
conceptual no se corresponde necesariamente con lo que en el ámbito internacional se
percibe, pues tal percepción suele, a menudo, estar monopolizada por un solo autor con
acceso a la comunidad internacional.
En cuanto a los métodos de investigación, no se distingue bien entre métodos y
técnicas de investigación, en América Latina prevalece tradicionalmente el método histórico.
Es la opción consecuente para explicaciones genéticas, en la medida en que los politólogos
se encierran en lo monográfico nacional.
19
elección colectiva, la teoría de
20
juegos y las técnicas estadísticas"
Para Costa Rica, sin embargo-y no es un caso aislado, se sigue lamentando "con
excepción de los estudios hechos sobre Costa Rica por politólogos extranjeros, el empleo
sistemático de técnicas de observación cuantitativas y cualitativas no sólo es reciente sino
escaso. Buena parte de la producción, además, tiene un carácter ensayístico o bien
descriptivo" (Alfaro Redondo y Vargas Cullell, 2005: 125), lo cual pudiera deberse al hecho
de que numerosos estudiosos se sirven de la prensa para difundir sus opiniones.
La imagen que da a la sociedad la ciencia política como disciplina es muy variada.
Por un lado, dada su orientación hacia las alecciones y los partidos políticos, es reconocida
experta en estos temas, con un conocimiento especifico en la materia, no solo para analizarla,
sino también de consultoría de los propios actores. De esto resulta la aceptación de la
disciplina en la sociedad como ciencia para ganar elecciones. Otra herramienta de la ciencia
política consiste en el análisis institucional, en el cual se encuentra en competencia con el
derecho público, especialmente con el derecho constitucional. Entre estas ramas del saber se
ha llegado a dar a veces un dialogo electoral, así como en el debate sobre el presidencialismo
y el parlamentarismo.
La sociedad, en general, sin embargo, no esta tan interesada en las reglas, sino en los
resultados del juego. La falta de cultura institucional, por un lado y las necesidades
económicas sociales, por el otro, llevan al público a priorizar en su interés político los
desempeños de los gobiernos en el campo de las políticas sectoriales. La ciencia política en
América Latina aún no se considera experta en políticas públicas, pues no se le supone un
conocimiento para gobernar bien, lo cual, por cierto, excluye a la vez tendencias hacia
gobiernos tecnócratas, aun cuando politólogos entren en ellos.
En varios países, los politólogos han participado en el desarrollo político, pero más
bien a título personal y no como representantes de una disciplina experta en las diversas
carteras. En la medida en que los politólogos intervienen en la política activamente, la
disciplina puede perder credibilidad, contagiándose de la crisis de la democracia al perder la
distancia con su objeto de estudio. Por otra parte, los politólogos - aunque menos que antes –
se ven intervenidos por la política y por agudos conflictos políticos e ideológicos, lo que
sigue repercutiendo fuertemente en el desarrollo de la disciplina como comunidad científica.
Aunque no existe más que un pequeño grupo de politólogos, éstos suelen no tomar nota de
21
los demás,
22
bien sea ignorando los escritos de los otros, bien no citándolos en sus propios trabajos. La
autopercepción de la comunidad politológica se parece mucho a lo que Almond (1999) ha
descrito como “disciplina segmentada”. Lo que observa M. Tanaka (2005) para el caso
peruano, es válido para toda la región: “la politización de la academia ha disminuido
considerablemente, se ha legitimado el estudio de la política desde cánones científicos, los
politólogos (aunque todavía muy pocos) tienen mejor formación y están más al tanto de la
literatura internacional”. Es conveniente señalar que estos logros se consiguieron en el marco
de un entorno financiero precario, en el que se encuentra en general toda la academia
latinoamericana. Es apropiado también mencionar el aporte internacional al desarrollo de la
disciplina regional a través de programas de cooperación entre centros de estudios
latinoamericanos, por un lado, y estadounidenses y europeos, por el otro. Especial mención
merecen las fundaciones científicas y políticas por sus programas de becas. El reclutamiento
de politólogos para ejercer la C.P. universitaria, es decir, para la investigación y la docencia,
pasa en la actualidad por estudios de doctorado en Estados Unidos o Europa, siendo el lugar
del estudio muy indicativo para la orientación epistemológica del profesional.
23
II. LA CIENCIA POLÍTICA, SU CUERPO MATERIAL Y LA MANERA DE
ESTUDIARLO
En las próximas consideraciones me voy a centrar en cuatro dimensiones del tema.
La primera se refiere al campo o cuerpo de conocimiento que engloba la ciencia política. Allí
se desarrollan dos ideas: por un lado, lo que son sus áreas, para una diferenciación interna de
la disciplina; por el otro, lo que son las áreas propias necesarias, para poder formar una
disciplina temáticamente completa. La segunda dimensión se refiere-tomando en cuenta el
objeto de estudio de la ciencia política y a sus consecuencias epistemológicas- a la lógica y
metodología de la disciplina. La tercera dimensión presenta un método específico, cuya
enseñanza me parece de primer orden: el método comparativo. La cuarta dimensión,
finalmente, se enfoca en la enseñanza de la disciplina en un nivel de abstracción que dista lo
suficiente de la política cotidiana, para que el alumnado entienda que política y ciencia
política son diferentes, por los objetivos diferentes y los correspondientes tipos de
argumentos que caracterizan estos discursos.
24
hace notable,
25
sobre todo, comparando nuestra disciplina con la economía, en cuanto a sus respectivos
objetos de estudio y las consecuencias científicas o metodológicas que sus diferencias traen
consigo:
Primero, el economista observa como decía Giovanni Sartori-los comportamientos
económicos, comportamientos guiados por un solo criterio identificado y constante: llevar al
máximo el beneficio, la utilidad o el interés económico. Segundo, los comportamientos
económicos son expresables en valores monetarios, es decir en valores cuantitativos.
3. Respecto a la tercera dimensión y la sugerencia de entender el cómo comparar,
vale distinguir entre dos líneas: la comparación histórica y la comparación internacional.
Según mi experiencia, la primera se ejerce fácilmente en América Latina. La enseñanza de la
disciplina tendría que favorecer esta última perspectiva y nutrirse de comparaciones
internacionales que constituyen la base para tipologías y apreciaciones empíricas, pues es
importante señalar que para bien diferenciar y valorar un fenómeno es imprescindible
compararlo
El comparar, sin embargo, no es tan fácil y tiene que ser aprendido. Lo primero que
hay que entender es que implica escoger prudentemente con qué contrastar dentro de un alto
número de posibles referentes. Vale reflexionar sobre cual referente es racionalmente el más
adecuado, el más plausible, y evitar escoger un referente científicamente poco válido, pues la
comparación se presta también a confusiones y distorsiones que en el campo político o
cuando la o el cientista sólo opina y se mueve en la política-a veces son intencionadas.
Lo segundo que vale destacar en este contexto es el carácter de método.
4. Respecto a la cuarta dimensión, no sólo la reflexión científica necesita cierta
distancia del quehacer político cotidiano, sino también la enseñanza y el estudio de la ciencia
política. Es bien notorio el interés en Chile y el resto de América Latina por referirse con
prioridad a la política misma del momento, por intercambiar opiniones al respecto: existe la
tentación de que el intercambio se politice, que la posición ideológica sustituya al argumento
razonable, que la contingencia política se apodere de la ciencia política de modo que-al final
de cuentas-se perciba como parte de la política. (Nohlen, 2006) (Cuervo, Ciencia Política.
Teoría constitucional y relevancia en el contexto, 2007).
26
MAQUIAVELO O EL INICIADOR DE LA CIENCIA POLÍTICA
27
MODERNA
La ciencia política moderna comienza con el florentino Nicolás Maquiavelo (1469-
1527). Antes y después de él se puede hablar en la cultura occidental de filosofía política;
pero sólo después de él de ciencia política. Como su conterráneo Galileo Galilei y su
connacional Giambattista Vico muy posteriormente, pudo haber hablado Maquiavelo de una
ciencia. En verdad, lo que representan en su orden Galileo para la mecánica y Vico para la
Historia, representa Maquiavelo para la ciencia política. La originalidad de su genio radica
justamente en haber descubierto la especificidad del hecho político y su vía de conocimiento.
Ciencia política, y de gran calidad, hubo en la cultura helénica. Aristóteles-, el maestro de los
que saben, según decir de Dante Alighieri, creó la ciencia política como una parte de la
filosofía de la práctica, pero su influjo en el mundo antiguo fue casi nulo. La baja Edad
Media la conoció y comentó a través de la traducción defectuosa de Guillermo. ¡El
Renacimiento! a tradujo mejor con Leonardo Bruni de Arezzo, pero tampoco fue más allá de
la glosa ligera. Ni en el medievo n ¡en el Renacimiento se puede hablar con propiedad de
ciencia política. El opúsculo Del gobierno de los príncipes, de Santo Tomás de Aquino' —en
parte al menos—, es una versión escolástica de la Política aristotélica. Y el Príncipe, de
Pontano, modelo de los tratados científicos de política en su tiempo, era un florilegio «de
frases clásicas relativas a las virtudes y vicios de los hombres en general y de los príncipes
en particular» (i). I. LA CIENCIA POLÍTICA MODERNA La ciencia política moderna no
es una continuación de la Política, de Aristóteles, ni de las glosas de sus comentadores, sino
un nuevo producto intelectual, cuya fuente cristalina es la observación de los hechos vividos
y de las instituciones políticas vigentes. «La nueva ciencia política —dice Luis Navarro—
empezó a formarse en las cartas y relaciones de los embajadores y de los diplomáticos que
en el último decenio del siglo XV y en el primero del XVI se multiplican de modo
verdaderamente singular. Los despachos de Fernando de Aragón, que llevan la firma de
Pontana; los de los embajadores florentinos, cuando la invasión de Carlos VIII5 las célebres
relaciones de los embajadores venecianos, como casi todos los escritos diplomáticos de los
Gobiernos y de sus representantes, reveían un mundo nuevo.
Maquiavelo reconoce expresamente dos fuentes de su conocimiento de la política. La
primera es la experiencia de los asuntos públicos, y la segunda el estudio de la historia de la
antigüedad. Catorce años, los mejores de su vida, pasó Maquiavelo al servicio de la
República de Florencia en diversos cargos administrativos y en embajadas ante Gobiernos
extranjeros con misiones delicadas y difíciles de cumplir. Su experiencia es rica en lo que
concierne al gobierno, y la diplomacia y la organización militar. Como obtuvo oportunidad
28
de conocer a
29
fondo la política interna de su República y como embajador la externa. Por su amplia y larga
carrera de político militante estaba capacitado de manera excepcional para escribir sobre
ciencia política en el ocio forzoso de su heredad. El Príncipe es el fruto maduro de su
experiencia política. «Mis observaciones, atenta y cuidadosamente hechas, las concreto en
este pequeño volumen que envío a Vuestra Magnificencia», reza la dedicatoria de
Maquiavelo a Lorenzo de Médecis. La cultura de Maquiavelo era clásica, es decir, griega y
latina, matizada por su conciencia de hombre del Renacimiento. Conocía el latín y es posible
que conociera también el griego. Conocía y cultivaba las bellas letras y dio muestras de gran
ingenio literario en la Mandrágora, sátira que preludia el realismo de la comedia de
Shakespeare. Aunque conocía las grandes corrientes filosóficas: platonismo, aristotelismo y
estoicismo, su natural inclinación y el espíritu del tiempo le impelían a una actitud empirista
frente al universo y la vida.
De ahí que prefiriera el estudio de la historia al de las teorías políticas. En su ánimo
pesaban más Tito Livio y Polibio que Platón y Aristóteles.
Ni Platón ni Aristóteles, ni tampoco las obras sistemáticas de Cicerón ejercieron
sobre él la menor influencia». Maquiavelo se maravilla y duele de «que, en pleitos entre
ciudadanos, o en las enfermedades que las personas sufren», los abogados y los médicos
acudan «a los preceptos legales o a los remedios que los antiguos practicaban», más «para
ordenar las Repúblicas, mantener los Estados, gobernar los reinos, organizar los Ejércitos,
administrar la guerra, practicar la justicia, engrandecer el imperio», no acudan a los ejemplos
de la antigüedad ni los soberanos ni los capitanes ni los ciudadanos. La causa de tan
lamentable incuria procede, en su opinión, de «no tener perfecto conocimiento de la historia
o de no comprender, al leerla, su verdadero sentido ni el espíritu de sus enseñanzas». Una
tradición muy antigua acredita a Ja historia como magistra vitae. Tucídides, Polibio y los
estoicos subrayaron el carácter pragmático de la historia en términos afines a éstos: La
historia es utilizable para la acción y la dirección de los asuntos públicos. Los políticos a su
vez han visto siempre en la historia su maestra doctrinal. Pletórico está en seno de ejemplos
y lecciones aprovechables en la acción política para prevenir males, conjurar peligros y
resolver situaciones embarazosas. Historia y política son el anverso y reverso de una misma
moneda. La historia es la política del pasado y la política la historia del presente.
30
materiales que le suministraron la observación del presente y el estudio del pasado. Por la
experiencia personal y por el testimonio de los historiadores, se dio cuenta de que el hecho
político, objeto de la ciencia política^ es un hecho humano de poder. El hecho político para
él no es otra cosa que la lucha por el Poder, que la relación entre gobernantes y gobernados,
que la organización de los asuntos públicos y que la dirección del Estado. El Poder y el
Estado, como la máxima expresión, del Poder, son el tema de la nueva ciencia política
iniciada por Maquiavelo. (MAQUIAVELO O EL INICIADOR DE LA CIENCIA)
31
CARACTERÌSTICAS
Poder
Estado
El sistema político
Instituciones políticas
Comportamiento político
Política comparada
Relaciones internacionales
Teoría política
Administración y políticas públicas
Economía política
Teoría política
Micro política (Procesos políticos), Macro política (instituciones)
Políticas públicas
Relaciones internacionales
La ciencia política surgió como una forma de pensamiento filosófico que estuvo dentro
de otras ciencias y que al transcurrir de las investigaciones le tomaron más importancia y a
lo largo del tiempo pasó por diversas etapas y periodos que la fueron fortaleciendo y dando
consistencia hasta llegar a ser conocida como una verdadera ciencia autónoma a fines del
siglo XIX relacionándose con otras ciencias sociales para una mejor explicación de los
fenómenos que estudia.
32
Esta rama específica de las ciencias sociales, es el punto de partida para el estudio del
comportamiento de los sistemas políticos de gobierno, a partir de la observación de la praxis
diaria y el entorno de la actividad humana.
33
PROBLEMÁTICA
En el Perú hay poca investigación sobre la Ciencia Política en el país. Los pocos trabajos de
investigación que hay, tocan indirectamente la idea de institucionalizar la Ciencia Política,
aunque no la desarrollan. Todo esto ha despertado en el país un interés por plantear agendas de
investigación, metas, retos, desafíos y discusiones sobre el tema. Es así que, en el 6º Congreso
Latinoamericano de Ciencia Política del 2012, realizado en Ecuador se llevó a cabo la creación
del Grupo de Investigación sobre Historia de la Ciencia Política en América Latina.
34
La Ciencia Política tiene un origen relativamente reciente a pesar que, hunde sus raíces en el
pasado, estando íntimamente ligada a la historia de las ideas y las doctrinas políticas. Es posible
que la Ciencia Política sea la última de las disciplinas de las ciencias sociales que ha
abandonado el abrigo de la madre Filosofía, pues hasta fines del siglo XIX no se concebía a la
política como un objeto científico particular. No existía académicamente la Ciencia Política
como hoy se conoce.
Hasta ese momento los temas políticos eran estudiados desde el punto de la Teoría Normativa,
justificándose las formas de poder coma la búsqueda del "mejor de los gobiernos". La
perspectiva normativa se expresaba a través de razonamientos morales abstractos. Si "desde el
punto de vista filosófico busca, o crea, preceptos morales orientativos, en su aplicación más
concreta la teoría política investiga las repercusiones que tienen los preceptos morales en la
práctica política". Para ello se prestaba del método deductivo, que permitía partir de principios a
prior¡, sin observar con atención los hechos políticos. La perspectiva normativa tiene una larga
tradición que se remonta a la Grecia antigua pasando por algunos de los grandes filósofos
occidentales que hemos pasando revista rápidamente. Con el ingreso de la Ciencia Política a la
universidad, la perspectiva normativa perderá terreno. Sin embargo, desde la década del setenta,
se produce un renovado interés en determinados círculos académicos, gracias a la influencia de
John Rawls y Robert Nozick.
Es a, fines del siglo XIX cuando la Ciencia Política ingresa a la universidad. Esto se produce
cuando los estudios de la política se vuelven más empíricos y prácticos. Es en los Estados
Unidos y, posteriormente, en Europa en donde se desarrollan y sistematizan rápidamente las
técnicas de investigación científica, pese a que los primeros intentos se produjeron en Francia
en 1819 y 1848, con la creación de Facultades o Escuelas de Ciencia Política y Administración
y, en 1872, la Escuela Libre de Ciencia Política. Este intento estaba sostenido por la admiración
que causaban las ciencias sociales, el incremento de la libertad política y el nuevo
requerimiento de la eficacia política y la administración pública. Existió, sin embargo, una
persistente resistencia en la universidad tradicional para aceptar a la Ciencia Política como
disciplina académica autónoma, por lo que estos intentos fracasaron.
Entre 1890 y 1914, el panorama se modifica en las universidades norteamericanas. El gran,
impulso inicial queda plasmado en la creación, en 1903, de la American Political Science
Association (APSA), que se disociaba de la American Historical Association y de la American
Economic Association. A los tres años, empezó a editarse la famosa American Political Sciénce
Review, que se convirtió en un espacio de referencia importante para el nacimiento de la joven
disciplina en los Estados Unidos. Estos hechos contribuyeron decididamente en la
diferenciación académica, facilitado en las universidades norteamericanas, pues frente a las
europeas, públicas y centralizadas, se destacan por su mayor descentralización, pero sobre todo
por su gran diversidad de fuentes de financiamiento (públicas y privadas), de modelos de
gestión, de funciones y objetivos, y también de públicos beneficiarios y formas de relacionarse
con la comunidad. Esto le permite una mayor flexibilidad en la creación de nuevos programas y
el sostenimiento de los mismos. Su carencia de una larga tradición universitaria, le permitirá
también mayores innovaciones y flexibilidad. Estas innovaciones estaban fuertemente
motivadas por una necesidad de formar el personal político en el manejo de la cosa pública. Fue
también en las universidades norteamericanas, que gracias a la oficialización de la Ciencia
Política como disciplina autónoma, que se desarrollaran por primera vez de manera sistemática,
investigaciones en este nuevo saber académico. No es por ello casual que el desarrollo de la
investigación es lo que caracterizará a la Ciencia Política norteamericana, a tal punto que
cuando Stanley Hoffmann, después de radicarse en Estados Unidos, declaró que la Ciencia
Política era una "ciencia americana".
35
Inicialmente descriptiva, la Ciencia Política incursionará en campos hasta ese momento poco
explorados o inexistentes y mejorará las técnicas de investigación. En ese momento de su
desarrollo, la Ciencia Política podía ser considerada más como el estudio del "arte de la
política", que la "ciencia de la política".
En el Perú, por el contrario, la Ciencia Política transitó por un camino singular. Prácticamente
no ha existido como disciplina académica autónoma. Es el único país en América Latina en
donde la Ciencia Política no se imparte, en forma sistemática como carrera universitaria.
Obviamente, la consecuencia es que se carece de una formación de profesionales en el área. Por
el contrario, en las décadas del 60 y 70 se creaban la mayoría de facultades latinoamericanas de
Ciencia Política.
Como es de suponer, los pocos politólogos que hay en el Perú se han formado en universidades
norteamericanos o europeas, generalmente a partir de estudios de post grado. Esto no impidió
que se hayan realizado numerosos estudios políticos, cuya característica más saltante es que han
sido elaborados por profesionales de otras disciplinas de las ciencias sociales. Allí han jugado
un papel fundamental sociólogos, antropólogos, constitucionalistas e historiadores desde la
mirada particular de cada una de sus disciplinas. Gran parte de ellos realizados,
fundamentalmente, en la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, ONGs como DESCO, IEP, CEDEP, CIUP, fundaciones internacionales
como la Fundación Friedrich Ebert y la Fundación Konrad Adenauer y revistas de reflexión que
animaron el debate como Socialismo y Participación, Sociédad y Política, Pretextos, Márgenes,
Debates en Sociología, Apuntes, Quehacer, Debate, Cuestión de Estado. De alguna manera, han
sido los centros y espacios que más han promocionado la discusión sobre temas políticos en el
Perú en las tres últimas décadas.
En el ámbito universitario la primera experiencia académica de la Ciencia Política aconteció, en
1964, con la creación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica. Allí se
organizó, además de los departamentos de Sociología y Antropología, el de Ciencia Política.
Fue la primera experiencia integral de formación académica en la disciplina. Este departamento
contaba, o su vez, con un área de administración pública y relaciones internacionales.
Lamentablemente, no duró mucho, pues se cierra en 1971. La carencia de estudiantes que
fueron a poblar los cursos de sociología, se encargó de desalentar su continuidad.
Pese a la inexistencia de formación universitaria en Ciencia Política, en la década del 70 se
inicia el dictado de cursos de esta especialidad en las Escuelas de Oficiales de las Fuerzas
Armadas, en el Centro de Altos Estudios Militares (CAEM). En los años posteriores, sólo en
Lima se empezaron a dictar cursos de Ciencia Política, en las Universidades de San Marcos,
Católica, Lima, Pacífico, San Martín de Porres, Garcilaso de la Vega, Federico Villarreal. La
mayoría de ellos en las Facultades de Derecho. En el resto del país ocurre lo mismo. En 1988,
se forma la Escuela Académica Profesional de Ciencia Política en la Universidad Federico
Villarreal sin llegar a consolidarse como un centro de formación y difusión de esta disciplina.
Finalmente, en 1998, en la Universidad Católica se crea la Maestría de Ciencia Política.
36
Bajo este panorama, lo primero que habría que preguntarse es ¿qué razones contribuyeron a este
atraso en la implantación de una disciplina que en otros países ganaba especial reconocimiento?
Es posible encontrar un acercamiento a la respuesta en varios niveles. La Ciencia Política en el
Perú inició sus primeros pasos bajo la paternidad del Derecho, especialidad de clara influencia
europea. Al interior de esta disciplina, quienes se interesaron en la materia eran sobre todo
constitucionalistas. No es casual por ello que a varias Facultades de Derecho se les agregará el
nombre de Ciencia Política.
Es más, en algunas universidades se otorga una mención en esta disciplina. Sin embargo, en la
mayoría de los casos la formación en Ciencia Política no deja de ser un conjunto de cursos
electivos al interior de la carrera de Derecho. En realidad, la inmensa mayoría de materias en
estas facultades son de naturaleza propiamente jurídica, de Ciencia Política tienen muy poco.
Pero, les tocó el mérito a los constitucionalistas concentrar una mayor preocupación por la
temática de la Ciencia Política y ocuparon su lugar. El enfoque mayoritario, no podía ser de otra
manera, fue el institucionalista. Un claro ejemplo de esto es la obra del constitucionalista Raúl
Ferrero Pebagliatti.
Como hemos visto, la otra influencia histórica de la Ciencia Política provino de la sociología.
Ese es el camino recorrido por la PUCP, en 1964. Sin embargo, la seducción y atracción de la
sociología, terminó por absorberla. Si por el lado del Derecho Constitucional se abordaron
temas como el Estado, las instituciones políticas, la sociología hizo lo propio con relación al
poder, los partidos políticos, la ideología, el comportamiento electoral, el pensamiento político.
Bajo estas circunstancias, la realidad política era explicada por otras ciencias. La utilidad
científica de la Ciencia Política era vista como menor, cuando no prescindible. Por eso, es
pertinente para el caso peruano lo que señalaba el politólogo español Lucas Verdú hace veinte
años: "la unidad de la Ciencia Política está amenazada por la variedad de ciencias sociales que
pretenden captar y explicar la realidad política desde sus propias coordenadas y, también, por la
falta, hasta ahora, de un sistema de Ciencia Política coherente y convincente. Es evidente que la
resistencia de otras disciplinas a la sustantividad de la Ciencia Política, constituye un obstáculo
bastante serio para su configuración científica.
37
Finalmente, el mercado laboral privativo de la Ciencia Política (consultoría, asesoría, docencia,
investigación, etc.) es ocupado por profesionales de otras disciplinas con las limitaciones
mostradas frecuentemente. El panorama anterior condicionó, evidentemente, la propia
enseñanza actual de la Ciencia Política. Como hemos señalado, ésta se imparte en pocos cursos
en muchas universidades. En la mayoría de ellos, en el formato de cursos introductorios. Una
mirada general podría hacer pensar en la existencia de un escaso interés por parte de los
alumnos quienes consideran los cursos de Ciencia Política aislados y sin continuidad. El interés
en estos temas existe, pero más bien acompañado por una oferta débil y limitada, con cursos
aislados y no integrados en un plan de estudios general. Pero lo principal, la inexistencia de una
oferta de la Ciencia Política como carrera académica autónoma.
Asimismo, se tiene la idea de estar frente a cursos fáciles, impartidos por abogados, sociólogos
y filósofos, en algunos casos sin preparación especializada en la disciplina. Todo ello agravado
por una notoria indiferencia, sino de rechazo, de todo aquello asociado a la política. Por lo
demás, el alumnado más receptivo, señala como obstáculo la inexistencia de un mercado
laboral. Obviamente, éste no se abrirá para él, mientras la disciplina no se profesionalice como
sus pares en las ciencias sociales, que a su vez es parte del proceso de su autonomía que ya se
inició. Este es uno de los retos de la Ciencia Política peruana.
38
FALTA DE AUTONOMÍA DISCIPLINARIA
El problema central de la autonomía disciplinaria, depende en mayor medida del grado en que
el ethos científico se encuentra arraigado en las comunidades profesionales, más que en el tipo
de régimen político. Es por ello, que el reforzamiento institucional de la disciplina debe pasar
por la construcción de instituciones universitarias que funcionen a través de reglas claras que
fomenten la meritocracia (Altman, 2005).
Para el caso de la politología peruana aún podemos observar una dependencia de profesionales
politólogos que dicten cátedras en las Escuelas Profesionales de Ciencia Política. Según los
estudios realizados, existen 18 docentes licenciados en ciencia política que dictan cátedras en
las Escuelas de Ciencia Política Peruanas. El número es muy reducido, pero se nota un avance
por incluir a nuevos profesionales como catedráticos. En la distribución de los docentes
podemos observar que el 41% se encuentran en la UNFV, el 23% en la UNAMBA y el 12%
tanto para UNMSM y UARM.
Respecto a la UNT y UNPRG, estas escuelas a un tienen un año y medio de promedio de
creación, lo cual explica la ausencia de docentes politólogo. Para el caso de la PUCP, es vital
recalcar que la mayoría de catedráticos que enseñan esta disciplina tienen estudios de posgrado
en Ciencia Política. El panorama a corto y mediano plazo para la inserción de nuevos docentes
de la disciplina de ciencia política es positivo, ya que tanto la UNAMBA, UNT y UNPRG
necesitaran un promedio de 20 catedráticos que dicten los cursos de especialidad.
La ciencia política es aún, una disciplina fragmentada conceptual y metodológicamente”
(Negretto, 2004: 347). Pero cabe precisar que en nuestro país la investigación todavía es
precaria, causado principalmente por los escasos recursos nacionales que financien una
investigación politológica. Uno de los indicadores que puede ayudarnos a comprender mejor
este problema es saber si los presupuestos asignados a cada escuela son autónomos para así
diferenciarla monetariamente de otras escuelas que comparte la facultad. Lamentablemente, de
todas las universidades consultadas, ya sea por medio de docentes y estudiantes de cada
universidad no se ha podido proporcionar estos datos, tan solo que en muchos casos se les
asignan un porcentaje por resultados del presupuesto que se le asigna a la Facultad en sí.
El control de los cursos de especialidad de la carrera de Ciencia Política tiene que estar, sin
duda alguna, en manos de los especialistas de la disciplina, tanto en licenciados como
especialista del postgrado de la carrera. Para darle mayor rigurosidad a la data brindada hemos
recopilado información acerca de cuantos cursos son impartidos por politólogos en la E.A.P.
Ciencia Política peruanas.
Es vital recalcar, que en la PUCP y UARM no se haya en cantidad docentes licenciados en
Ciencia Política que dicten cursos de especialidad de la disciplina, lo cual no quiere decir que
no existan docentes especializados con estudios de postgrado, reconocidos y con prestigio
académico. Respecto a la UNT y UNPRG, su tiempo de creación recién permite que a partir del
2015 se incorporen docentes especializados, ya que según sus mayas curriculares y planes de
trabajos aún están llevando cursos generales.
En la distribución porcentual de los licenciados en ciencia política que imparten cursos
especializados podemos observar que el 46% se encuentran en la UNFV, el 39% en la
UNAMBA y el 5% tanto para UNMSM, UARM y PUCP. Lo interesante de la data obtenida es
que la UNAMBA con un tiempo de creación de tres años y medio ha puesto a disposición la
apertura e incorporación de docentes especializados en ciencia política, principalmente a
licenciados, lo cual posibilita comprender que su mirada a futuro es la institucionalización
(sostenibilidad y temporalidad), lo cual debería ser tomado como ejemplo por otras
universidades.
39
PLAN DE ESTUDIOS Y LA TEORÍA POLÍTICA
La elaboración de los planes de estudios de la E.A.P. Ciencia Política Peruana ha logrado
contener cursos inmersos en teoría política; sin embargo, de las 7 escuelas solo la UNPRG no
ha logrado culminar su plan de estudios al 100%, ya que solo tiene un año de funcionamiento.
LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA
La investigación científica en el ámbito de la ciencia política es vital para la producción y el
enriquecimiento de conocimientos. Esta cualidad puede diferenciar y demostrar cuan
competitiva puede ser una disciplina de otra. La producción científica de las diferentes escuelas
de Ciencia Política Peruanas aún es limitada, ya que las pocas publicaciones académicas son a
nombre personal de algunos intelectuales y grupos de investigación reducidos.
Institucionalmente las publicaciones son escazas y este indicador muestra una gran deficiencia
de la politología nacional que busca su institucionalización.
40
Las revistas de investigaciones también se convierten en espacios bases para el desarrollo del
conocimiento politológico en el Perú. En este sentido, contar con revistas indexadas y con una
periodicidad consecutiva y sostenible de publicaciones tanto por académicos nacionales como
extranjeros de pregrado y postgrado es una muestra de avance de la disciplina.
En los últimos 5 años se han constituido cinco revistas de ciencia política peruanas de las cuales
tres tienen integrantes de la UNMSM, uno de la PUCP y uno de la UNFV. De estas cinco
revistas solo dos son las que concentran las mayores publicaciones (Revista Andina de Estudios
Políticos RAEP y la Revista Politai). La RAEP, es la primera Revista de Ciencia Política en el
Perú que está
indexada en Latindex, en el Directory of Open Access Journals (DOAJ), en el International
Bibliography of Social Science (IBSS) y en mayo del 2013 se indexó a la compañía ProQuest,
un importante buscador y repositorio científico usado por la Universidades más prestigiosas, lo
cual demuestra que los espacios de investigación están dando fruto en nuestro país con la
finalidad de mejorar las condiciones estructurales de la Ciencia Política en el Perú.
Los Institutos de investigación en Ciencia Política en el Perú mantienen una temporalidad
promedia de 20 años. Pero es en la última década que se constituyen el 66% de los institutos.
Estos espacios son muy importantes porque no solo se dedican a producir conocimientos, sino
que crean y canalizan fuentes financiamientos para que estudiantes de pregrado y postgrado
puedan investigar, capacitarse y laborar.
LA COMUNIDAD ACADÉMICA
Para evaluar el estado de la disciplina hay que valorar dimensiones como lo metodológico, lo
teórico y lo empírico, pero también lo institucional. El desarrollo de las asociaciones o grupos
académicos dentro de los pregrados en Ciencia Política representa una fase para el proceso de
institucionalización (ver tabla 9). Estas organizaciones tienen como objetivos principales
(académico - profesional) entre sí: a) desarrollar y difundir la Ciencia Política en el país; b)
promover el debate de ideas (congresos, coloquios, etc); y c) ofrecer regularmente información
académica por medio de sus páginas de internet (facebook, blogspot, etc).
En el año 2013, ante la necesidad de coordinar esfuerzos las cinco escuelas de las universidades
públicas formaron la Red Universitaria Nacional de Escuelas de Ciencia Política (RUNAECIP),
para una mejor planificación de los estudios y de apoyo interinstitucional en la provisión y
perfeccionamiento de cátedras y producción científica, así como también realizar anualmente
congresos nacionales de Ciencia Política.
41
La lentitud que se da en la estructuración de la Ciencia Política Peruana no es ajena a la
formación politológica de los diferentes países de América Latina. Por ejemplo, tenemos a la
Asociación Brasileña de Ciencia Política (ABCP) que se refunda en 1995. En lo que respecta a
Chile, la actual Asociación Chilena de Ciencia Política (ACCP) se crea en 1986 (a punto de
cumplir 30 años de existencia). En el caso de Argentina, ha habido dos instituciones nacionales:
la Asociación Argentina de Ciencia Política creada en 1957 y que desaparece en los años
noventa, y la Asociación Argentina de Análisis Político (SAAP) que se funda 1983, la cual
funciona regularmente. En el 2007 se establecen la Asociación Colombiana de Ciencia Política
(ACCPOL) y la Asociación Uruguaya de Ciencia Política (AUCiP). En el 2010, se crea la
Asociación Boliviana de Ciencia Política Recientemente se han creado en México el Consejo
Mexicano de Investigación en Ciencia Política (AMeCIP) y la Asociación Mexicana de Ciencia
Política; y la Asociación Ecuatoriana de Ciencia Política.
42
CONCLUSIONES
Con esto podemos llegar a la conclusión de todo lo que se está hablando referente a que la
ciencia política fue reconocida como ciencia independiente hasta finales del Siglo XIX y
alcanza su mayor desarrollo gracias a la presencia de procesos internacionales tales como la
Primera y la Segunda Guerra Mundial. El proceso para lograr dicha autonomía no fue sencillo;
pese a ello, hoy la se mantiene en un proceso de madurez constante que le permita desarrollar
métodos de investigación propios y vincular las diferentes perspectivas que existen a lo interno.
Si bien es cierto, no se tiene una única definición y objeto de estudio dentro de la disciplina, la
gran mayoría de concepciones giran en torno a la noción de poder. La evolución de la disciplina
es constante y dinámica con el fin de alcanzar mayor profesionalismo y autonomía respecto a
las otras ciencias. Si bien el término política resulta común para cualquiera, si se compara con
términos de otros ámbitos del conocimiento humano, por ser este un concepto multívoco,
dotado de sentidos diferentes según el ámbito y el momento en que se emplee, no podemos
olvidar que el punto de partida del cual parte el concepto de política desde la disciplina es la
existencia de conflictos sociales y de los intentos para sofocarlos o para regularlos, de ahí la
importancia del campo de acción de la ciencia política.
Mientras perseguía el imperialismo en el extranjero, la Europa del siglo XIX construyó un sistema
relativamente estable de relaciones internacionales en el país. Fueron anclados por el poder naval e
industrial británico, lo que permitió al gobierno de Westminster conformar las normas, reglas y prácticas
de la sociedad internacional. La Primera Guerra Mundial trajo grandes segmentos de esta sociedad
cayendo. Destruyó cuatro imperios principales: el alemán, el ruso, el austro-húngaro y el otomano.
Dibujó nuevas fronteras que siguen siendo altamente contenciosas hoy. Mató a decenas de millones de
personas y dio lugar a un nuevo movimiento de paz en todo el mundo que finalmente llevó a la
disciplina formal de las relaciones internacionales.
La historia de los estudios políticos en el Perú se puede remontar hasta la época colonial; la historia de
los estudios politológicos, en la última década del siglo xx. La precariedad de los mismos no debe, sin
embargo, asustarnos; es parte del proceso natural del nacimiento de una disciplina. Los ahora
numerosos egresados de esta profesión, tanto de los programas de pregrado y posgrado, deben contribuir
a su difusión. Los centros de estudios politológicos deben esforzarse en contar cuanto antes con
politólogos de carrera, con la finalidad que contribuyan a ‘pensar’ la ciencia política y estructurar y
orientar los estudios. ¿Nos atreveríamos a crear una escuela profesional de economía sin licenciados en
economía? ¿Sería correcto contar sólo con la participación de profesionales de diferentes disciplinas
pero que tienen un doctorado en sociología y desestimar a los licenciados en esta rama para fundar una
escuela de pregrado en dicha ciencia social? ¿Acaso el estudio científico de la política es más fácil?
¿Basta una plana docente con catedráticos provenientes de diversas profesiones pero que cuentan con un
posgrado en ciencia política? Si así fuera,
¿para qué crear entonces escuelas de pregrado en ciencia política? ¿No son necesarios marineros en un
barco? ¿No son necesarios politólogos en una escuela profesional de ciencia política? En la actualidad,
podemos encontrar licenciados y bachilleres en ciencia política (por ahora, la gran mayoría de la
Universidad Nacional Federico Villarreal que ya cuenta con 14 promociones, pero que pronto se
sumarán los del resto de universidades mencionadas en el presente trabajo37) trabajando en las áreas
administrativas del Congreso de la República y en los despachos congresales, en diferentes ministerios y
organismos del Poder Ejecutivo, en gobiernos regionales y locales.
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Asimismo, algunos han alcanzado un cargo de representación en gobiernos locales como regidores
mientras, otros, han ido especializándose en manejo de campañas electorales ofreciendo a los candidatos
algo más que el marketing de pared (aquella costumbre de nuestros candidatos de pensar que una
campaña electoral se gana sólo pintando y pegando carteles en las paredes) desarrollando reales técnicas
del marketing político actual, que van desde estudios cuantitativos y cualitativos para el conocimiento
del mercado electoral hasta la construcción del discurso y el manejo de la imagen.
Cómo acercar los estudios politológicos a la realidad social, cómo lograr que la investigación
politológica sea parte integral de la solución de los problemas de nuestro país o cómo hacer que el
politólogo sea útil a la sociedad, son preguntas que deben alimentar la discusión sobre el presente y el
futuro de los politólogos que ya se encuentran en medio de nosotros más los que vendrán. Si no
ordenamos tempranamente el estudio de esta nueva ciencia en el Perú, su aparente boom, que
actualmente la sociedad y sus políticos no parecen escuchar ni mucho menos los hace estremecer, no
pasará de ser un hecho aislado y pasajero.
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Conocer los fundamentos básicos de la Ciencia Política. Abordar conceptos más
importantes. Introducirse al debate de la Ciencia Política como disciplina científica.
Profundizar en la relación entre la política y la sociedad. Distinguir los conceptos de
política, poder y legitimidad. Diferenciar entre demandas políticas y políticas públicas.
Conocer los principales enfoques teóricos más importantes. Comprender la naturaleza
del Estado y su evolución histórica. Entender los conceptos de soberanía, pueblo y
nación. Distinguir formas de Estado y de Gobierno. Aprehender el concepto de
representación. Conocer las diversas formas de participación política. Diferenciar entre
sistema político y régimen político. Asimilar los resortes del sistema institucional.
Reconocer la importancia de los actores políticos. Comprender y aplicar el concepto
de cultura política. Conocer la lógica de la construcción de identidades. Reflexionar
sobre los retos futuros de la política.
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RECOMENDACIONES
Ahora culminando este trabajo las recomendaciones serían que requiere conocer
fundamentos de la ciencia política para comprender el funcionamiento de los
mecanismos de distribución del poder, los resortes del Estado como forma de
organización política, la dinámica de la presentación y de la participación política,
el comportamiento de los actores, el impacto de la cultura política, la articulación
de la política de las identidades sociales y los restos políticos de la sociedad.
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Bibliografía
(Nohlen, 2006) (Cuervo, Ciencia Política. Teoría constitucional y relevancia en el contexto, 2007)
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En Minutos. (29 enero 2020). ¿Que son las ciencias políticas? [Video].
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Por Julián Ramos Hilario y Natalí Guerrero Ocas // Politólogo de la Universidad Nacional Federico
Villarreal // estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Federico Villarreal
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Conclusiones https://brainly.lat/tarea/23461133?
utm_source=android&utm_medium=share&utm_campaign=question
¿Qué es la ciencia política? https://brainly.lat/tarea/21007339?
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