La administración y la estadística son ciencias que van de la mano, una complementa a la
otra. Gracias a la estadística, la administración puede predecir hechos futuros con un cierto
grado de exactitud. Esto es así, porque la contabilidad administrativa brinda información
correcta para que por medio de la aplicación de diferentes métodos estadísticos se puedan
predecir dichos hechos, esto permitirá aportar tanto soluciones, como generar beneficios.
Esto impacta directamente en una correcta toma de decisiones.
Para resolver un problema estadístico, se debe iniciar planteando un problema, elaborar un
modelo, extraer la muestra pertinente y el posterior tratamiento de los datos obtenidos.
Ahora bien, ¿Por qué es importante la estadística? Debemos considerar que es posible
aplicar dicha ciencia en cualquier área de nuestras vidas, tanto profesional como a nivel
académico, esto sumado a estudios de salud, estudios económicos, estudios sobre
población, estadísticas en cuanto deporte, entre otras. La misma permite por un lado,
interpretar la información, y presentarla de manera legible. Más allá de resultados
aproximados con una cantidad ciertamente limitada de datos, que es como se maneja, las
conclusiones arrojadas son confiables. Básicamente, en casi todas las actividades del ser
humano está involucrada la estadística, y en base a ella se toman decisiones muy
importantes.
de piratería contra los dominios españoles.
En 1585, fundó la primera colonia inglesa en Norteamérica, en la isla Roanoke,
actual Carolina del Norte, aunque fracasó, al igual que ocurrió con otra en 1587.
En el año 1588 participa en la lucha contra la Armada Invencible española, que pretendía
invadir las islas Británicas. Sus exploraciones en América del Sur en su búsqueda de El
Dorado en 1595 tampoco tuvieron éxito. Por su actuación en Irlanda, donde reprimió una
rebelión en 1580 fue armado caballero. Perdió temporalmente el favor de la Reina cuando
ésta descubrió, en 1592, que se había casado en secreto con una de sus damas de honor.
En 1596 participó en una expedición contra Cádiz junto al Conde de Essex, al que mandó
ejecutar en 1601. Acusado de conspirar contra el Rey, fue declarado culpable y sentenciado
a muerte. Sin embargo, Jacobo conmutó la pena capital por la de cadena perpetua y fue
conducido a la Torre de Londres, donde estuvo encarcelado trece años. Durante su
encarcelamiento completó el primer volumen de su Historia del mundo (1614), la cual,
junto con sus otras obras le proporcionaron un lugar importante entre los intelectuales
isabelinos. En el año 1616 es liberado para dirigir una expedición a América que resultó un
desastre, en la que murió su propio hijo en la Guayana en busca de El Dorado.
De vuelta a Inglaterra, el rey Jacobo I, ordenó que se cumpliera la sentencia a muerte de
1603; el 29 de octubre de 1618 fue decapitado en Londres.
Su esposa enterró el cuerpo pero hizo embalsamar su cabeza, conservándola en una bolsa
de piel roja que mantuvo a su lado los restantes veintinueve años de su vida. Su hijo,
Carew, que cuidó la reliquia hasta que murió en 1666, fue enterrado junto a la cabeza
embalsamada de su padre.
1- Juan Vicente González (1810-1866)
El 28 de mayo de 1810 nace en Caracas, hijo expósito, Juan Vicente González, gran
escritor, periodista, maestro y político de fuste. Hizo sus primeros estudios con el eminente
sacerdote José Alberto Espinoza; luego ingresó a la Universidad y se graduó de Licenciado
en Humanidades.
Estudió latín, filosofía, literatura y gramática. Periodista más combativo y fogoso, ponía tal
pasión en cada frase, que hacía temblar al enemigo cuando fustigaba y esclarecía a aquella
persona que alababa. Desde las tribunas del diario que fundó, El Heraldo, ataca a cuantos se
desvían de las ideas civilistas.
Funda en 1846 el Diario de la Tarde, para combatir la candidatura presidencial de Antonio
Leocadio Guzmán. Con miras a su sostenimiento económico, funda el colegio «El Salvador
del Mundo», en 1849. Como escritor y poeta fue un romántico. Si en las Catilinarias
destilaba el fuego político, en las Mesenianas desbordaban los sentimientos de su corazón.
En estos pequeños poemas en prosa, el gran escritor Juan Vicente González describe con
profunda tristeza sus impresiones de la Venezuela que tanto conoció y amó.
El título de Mesenianas está tomado de las elegías que sobre Mesania, una región de
Grecia, escribieron el abate francés Barthélemy y el poeta, también francés, Casimir
Delavigne. Las elegías que integran la obra tratan de muy diversos temas, pero todas tienen
en común la preocupación por lo venezolano, la exaltación de los valores patrios y el culto
a los héroes; además, todas muestran la profunda tristeza con que el autor fue testigo de los
conflictos que, en los últimos años de su vida, desgarraban a su patria. Juan Vicente
González, el hombre que habla atacado tan furiosamente a sus enemigos en sus escritos, el
apasionado periodista que utilizaba los peores insultos, narra con ternura y gran elevación
poética la muerte de Andrés Bello o escribe, con semejantes características, la oración
fúnebre de otro gran venezolano: el polifacético Fermín Toro.
Escribió la biografía de José Félix Ribas, un texto de gramática, uno de Historia de
Venezuela y el de Historia Universal, que lo escribió estando preso, sin más recurso que su
prodigiosa memoria. Esta vida apasionada de Juan Vicente González se apagó el 1º de
octubre de 1866.
2- El Decreto de Guerra y Muerte
fue una declaración hecha por el general Simón Bolívar el 15 de junio de 1813 en la ciudad
venezolana de Trujillo durante el desarrollo de la Campaña Admirable. La declaración
viene precedidos meses antes por el Convenio de Cartagena de Antonio
Nicolás Briseño.
Este decreto significaba que los españoles y canarios que no participasen activamente
en favor de la independencia venezolana se les darían la muerte, mientras que a los que
lo hicieran "se les invita a vivir entre nosotros pacíficamente." Por otro lado, los
americanos serían perdonados, incluso si cooperaban con las autoridades españolas.
Además, añadía el objetivo de comprometer de forma irreversible a los individuos con
la revolución.
Desarrollo de la Guerra a Muerte
En febrero de 1814, al concluir la campaña, Juan Bautista Arismendi, por órdenes de
Bolívar, mando a fusilar a 886 prisioneros españoles en Caracas. Para engrosar su número
añadió inclusive a los enfermos en el hospital de La Guaira (cerca de 500 a 1000 entre los
días 13 al 16 del mismo mes).
Bolívar escribió los detalles al Congreso de Nueva Granada. En consecuencia, entre 1815 y
1817 fueron implicados y sentenciados a muerte varios ciudadanos distinguidos de Nueva
Granada, cabecillas de la revolución, siendo ajusticiados a manos del ejército
pacificador venido con el general Pablo Morillo. La Declaración duró hasta el 26 de
noviembre de 1820, cuando el general español Pablo Morillo se reunió con el general
venezolano Simón Bolívar para concluir un Tratado de Armisticio y
Regularización de la Guerra.
3- José María España
(La Guaira, Vargas, 1761 - Caracas, 1799) Militar y político venezolano que protagonizó,
junto con Manuel Gual, la llamada «conspiración de Gual y España» (1797), primera
intentona independentista venezolana que precedió a las tentativas también fallidas
de Francisco de Miranda.
Hombre de una amplia cultura, José María España conoció tempranamente la filosofía
política de la Ilustración y se empapó del ideario liberal surgido de la Revolución Francesa.
En 1793 fue nombrado Teniente Justicia Mayor de la población costera de Macuto, cargo
que le permitió dejar en libertad a los españoles Manuel Cortés, Juan Bautista Picornell y
los hermanos Lax, que habían sido deportados desde España a Venezuela por sus ideas
revolucionarias y se hallaban presos en las bóvedas de La Guaira.
José María España y otro coterráneo suyo, Manuel Gual, conspiraron con los citados reos
para organizar un movimiento revolucionario, conocido posteriormente en la historiografía
como la «conspiración de Gual y España». Este movimiento, de gran repercusión en La
Guaira, Caracas y otras poblaciones del país, ha sido considerado como uno de los más
importantes proyectos independentistas de la América colonial, tanto por el número de
participantes como por las revolucionarias propuestas que allí se formularon; se hicieron
circular textos y documentos que contenían la declaración de los derechos del hombre y del
ciudadano, así como máximas republicanas y un discurso dirigido a los americanos, todo lo
cual tendría una considerable influencia en el movimiento emancipador de Hispanoamérica.
Descubiertos por una delación, José María España, junto con otros implicados, escapó a las
Antillas (1797), donde entró de nuevo en contacto con Manuel Gual. Luego viajó a
Barcelona, y en 1799 regresó secretamente a La Guaira y se ocultó en su hogar, desde
donde intentó organizar una sublevación de los esclavos negros de su propia hacienda de
cacao de Naiguatá.
Tras ser denunciado por uno de sus esclavos, José María España fue descubierto y hecho
prisionero. Se le trasladó a Caracas, donde fue juzgado y condenado a muerte por el delito
de sedición. La sentencia disponía que se le cortara la cabeza y que su cuerpo fuera
descuartizado; que la primera, encerrada en una jaula de hierro, fuera exhibida en La
Guaira, y el resto de su cuerpo en otros lugares. Así se hizo.
4- José María Vargas
(La Guaira, 1786 - Nueva York, 1854) Patriota, político y médico venezolano, presidente
de la república entre 1835 y 1836. Tras cursar estudios de medicina en Caracas, que
finalizó en 1808, ejerció su profesión en Cumaná. Encarcelado por unirse al movimiento
independentista, fue liberado por Bolívar en 1813. Viajó a Gran Bretaña, donde amplió sus
estudios médicos, y residió en Puerto Rico entre 1819 y 1925. A su regreso a Venezuela
(1825), se alió con los partidarios de la separación de Venezuela de la Gran Colombia y
participó en el Congreso de Valencia (1830).
José María Vargas fue elegido presidente en las primeras elecciones (1835), pero la presión
militar (la llamada Revolución de las Reformas, liderada por Mariño) lo obligó a abandonar
el país. Sofocada la rebelión, reasumió el poder, pero terminó por presentar la dimisión en
1836. Posteriormente fue consejero del gobierno (1847-1851) y director de Instrucción
Pública en el gabinete de José Tadeo Monagas. Sus discrepancias con la política de
Monagas le llevaron a exiliarse a Estados Unidos en 1853.
La presidencia de José María Vargas
En las elecciones de 1834, que acabarían dando la presidencia a José María Vargas, se
perfilaron cinco candidatos, tres de ellos militares, los generales Carlos Soublette
(propuesto por José Antonio Páez), Santiago Nariño y Bartolomé Salom, y dos
civiles, Diego Bautista Urbaneja y el propio Vargas. El doctor José María Vargas contaba
con el apoyo de diversos sectores civiles (universitarios, agricultores y propietarios) que
querían aprovecharse de la división existente entre los militares para aupar una alternativa
civilista. Los seguidores de Mariño se oponían violentamente a esta candidatura y
reclamaban el derecho exclusivo que tenían los militares para gobernar el país.
Pese a esta tenaz oposición, Vargas resultó elegido, y en febrero de 1835 sustituyó a José
Antonio Páez, quien le entregó el poder. Vargas inició su mandato actuando como si
tuviese una base estable y tratando de perfeccionar el gobierno dotándolo de un cuerpo
legal adecuado. Creía contar con sólidos apoyos, pero muy pronto constataría que la
realidad era otra. Los militares que se habían opuesto a su candidatura comenzaron a
conspirar y urdieron la llamada Revolución de las Reformas (julio de 1835), al frente de la
cual estaban los militares Santiago Mariño, Pedro Briceño Méndez y Pedro Carujo. Este
movimiento logró derrocar al doctor Vargas, que fue expulsado del país junto con el
vicepresidente, el doctor Andrés Narvarte.
José Antonio Páez, a quien el depuesto gobernante había nombrado jefe del ejército
constitucional, desdeñó la oferta de mando que le hizo Mariño y abandonó su retiro
bucólico para defender al presidente constitucional. Reunió a sus múltiples partidarios
armados, debeló la insurrección y devolvió el poder al legítimo presidente. El militarismo
recalcitrante, basado en el ejército permanente, nada pudo contra el carisma del caudillo
Páez, quien apoyado por las elites civiles y por las milicias urbanas y rurales acabó con la
Revolución de las Reformas.
Sofocada la revuelta, Vargas regresó a Venezuela y asumió de nuevo el poder. Sin
embargo, hostilizado otra vez por el Congreso, Vargas sintió que no tenía el verdadero
apoyo de Páez, en quien percibía una actitud reticente e indiferente, y finalmente renunció
ante el Congreso de forma irrevocable en mayo de 1836.
Durante el breve gobierno civilista de Vargas se llevó a cabo la promulgación del Primer
Código de la República, la organización del Registro Público, la elaboración de un
Proyecto de Código de Instrucción Pública, la introducción de reformas en la enseñanza
primaria y superior y la reedificación de los colegios nacionales de Margarita y El Tocuyo.
Se atendió también a la sanidad, se establecieron las bases para el censo general de
población y se autorizó la entrada de barcos españoles en los puertos venezolanos.
A Vargas le sucedió el vicepresidente Andrés Narvarte hasta enero de 1837. En esta fecha
había sido electo como nuevo vicepresidente el general Carlos Soublette, pero, al hallarse
ausente en Europa, se encargó del poder el general José María Carreño, vicepresidente del
Consejo de Gobierno, hasta que finalmente, en el mes de mayo, Soublette se posesionó
como vicepresidente encargado de la presidencia.
5- Bóvedas de La Guaira, (Plaza Miranda)
El espacio comprende las bóvedas del Baluarte de La Guaira, fortificación militar cuyos
vestigios serían descubiertos durante los movimientos de tierra realizados en el proceso de
renovación de la plaza Francisco de Miranda. Es la única edificación militar en el país que
se encontraba enterrada.
6- Diablos de Naiguatá
En el Estado Vargas se desarrollan diversas manifestaciones culturales de gran importancia,
entre ellas destacan Los Diablos Danzantes de Naiguatá o Diablos de Naiguatá, es una
danza tradicional de la religiosidad popular que se lleva a cabo en el pintoresco poblado de
Naiguatá. Es parte de las festividades típicas realizadas mayormente en homenaje a un
santo o alguna fecha religiosa. Es importante resaltar que esta y otras tradiciones son el
resultado de la existencia de una historia, de un mestizaje racial y cultural.
Los diablos veneran al Santísimo Sacramento del Altar; durante esos maravillosos dos días
las grandiosas calles de Naiguatá son adornadas y llenas de magia con los numerosos
colores que revisten al danzante cuerpo completo, los cuales corresponden a la vestimenta y
la llamativa máscara de cada integrante de los diablos, además de danzar en compañía de la
hechizante y rítmica percusión que emite la caja o tambor, acorde con las campanas que
penden de sus cinturas mientras caminan los alrededores de la localidad después de haber
culminado sus ritos o ceremonias frente al celestial templo. Todo el trayecto lo ejecutan
bailando al ritmo de la caja.
7- El Duque de Roca Negra
Fue un venezolano excéntrico que vivió a mediados del siglo veinte, durante los
tiempos del General Gómez en aquella Caracas provinciana con decadentes aires
parisinos que le dejara Guzmán Blanco. El duque, de nombre Vito Modesto Franklin,
decía ser descendiente de Venus (la diosa, claro), y que era poseedor de una línea
matemática de la elegancia que empezaba por su hermosísimo ombligo. Nunca
sabremos si hablaba en serio o no, si fue un gran mamador de gallo o un loco exquisito.
Eso sí, tuvo la amistad de los grandes humoristas de aquel entonces, entre los que se
encuentran Job Pim y Leoncio Martínez. Por supuesto, alguien con tal ego (real o
ficticio), tuvo a bien escribir sus memorias. Yo las copié, a mano, del único ejemplar
que se encuentra en la sala de Libros Raros en la Biblioteca Nacional. Como no soy
mala gente, deseo compartirlas con ustedes. Se las paso. Las voy a ir transcribiendo
poco a poco, junto con una que otra información de interés que complete la información
del singular personaje. No se pierdan estas memorias.
Por qué se aplica tan poco en las empresas locales? Podemos creer que la falta de
preparación en dicha materia por parte del empresariado argentino es un motivo. Por otro
lado, una cuestión más bien cultural propia, a saber, en países de Oriente, como Japón por
ejemplo, a las matemáticas y estadísticas se les da un fuerte impulso tanto en la enseñanza
teórica como en la siguiente aplicación práctica, cosa que acá no.
¿Qué debemos hacer? Concientizar y capacitar en una primera instancia. Luego, llevar todo
esto a una correcta implementación.
Junto con las herramientas informáticas actuales, las estadísticas, permiten a todos los
miembros de la empresa, contar con información suficiente para mejorar desde la toma de
decisiones comerciales, la seguridad, hacer mejor uso de los recursos, como la mejora de
procesos organizacionales.
La estadística es fundamental para la logística, el marketing, cobranzas, la gestión del
personal, la administración de ventas, de operaciones, financiera, entre otras.
Hoy en día, se puede mejorar la organización por medio de una gestión moderna basada en
estadísticas (GMBE).