DOCTRINA SOCIAL
UNIDAD 7: SALVAGUARDAR EL MEDIO AMBIENTE
CONTENIDO:
I. LO QUE LE ESTÁ PASANDO A NUESTRA CASA
II. EL EVANGELIO DE LA CREACIÓN
III. RAÍZ HUMANA DE LA CRISIS ECOLÓGICA
IV. UNA ECOLOGÍA INTEGRAL
V. ALGUNAS LÍNEAS DE ORIENTACIÓN Y ACCIÓN
VI. EDUCACIÓN Y ESPIRITUALIDAD ECOLÓGICA
Ejes que atraviesan toda la encíclica.
• La íntima relación entre los pobres y la fragilidad
del planeta
• La convicción de que en el mundo todo está
conectado
• La crítica al nuevo paradigma y a las formas de
poder que derivan de la tecnología
• La invitación a buscar otros modos de entender la
economía y el progreso
• El valor propio de cada criatura, el sentido
humano de la ecología
• La necesidad de debates sinceros y honestos
• La grave responsabilidad de la política
internacional y local
• La cultura del descarte
• La propuesta de un nuevo estilo de vida.
Ecología integral
«Todo está íntimamente relacionado», escribe
el Papa al comienzo del capítulo cuarto.
Para Francisco, «no hay dos crisis separadas,
una ambiental y otra social, sino una sola y
compleja crisis socio-ambiental».
«Un verdadero planteo ecológico se
convierte siempre en un planteo social»,
porque los pobres son las principales víctimas
del cambio climático y de un modelo
productivo que se sustenta en la voracidad
consumista en los países ricos, mientras 800
millones de personas pasan hambre en el
mundo.
Aborto y medio ambiente
Visto desde una perspectiva, «el corazón es
uno solo, y la misma miseria que lleva a
maltratar a un animal no tarda en
manifestarse en la relación con las demás
personas», afirma el Papa. Visto desde otro
ángulo, «cuando no se reconoce en la
realidad misma el valor de un pobre, de un
embrión humano, de una persona con
discapacidad, difícilmente se escucharán
los gritos de la misma naturaleza», añade.
«Tampoco es compatible la defensa de la
naturaleza con la justificación del aborto»
Sobre la ideología de género
«La aceptación del propio cuerpo como
don de Dios es necesaria para acoger y
aceptar el mundo entero como regalo del
Padre y casa común, mientras una lógica
de dominio sobre el propio cuerpo se
transforma en una lógica a veces sutil de
dominio sobre la creación», argumenta el
Papa. «También la valoración del propio
cuerpo en su femineidad o masculinidad
es necesaria para reconocerse a sí mismo
en el encuentro con el diferente», añade,
en referencia a la ideología de género.
Ecología cultural
La encíclica incluye una referencia a «los
derechos de los pueblos y las culturas», y
argumenta que «la desaparición de una
cultura puede ser tanto o más grave que
la desaparición de una especie animal o
vegetal.
La imposición de un estilo de vida ligado a
un modelo de producción puede ser tan
dañina como la alteración de los
ecosistemas», sostiene Francisco.
Deuda ecológica
La responsabilidad en el deterioro del planeta es
desigual. «Hay una verdadera deuda ecológica,
particularmente entre el Norte y el Sur», afirma
la encíclica. «Las exportaciones de algunas
materias primas para satisfacer los mercados en
el Norte industrializado han producido daños
locales, como la contaminación emisiones de
gases». También el Sur sufre en sus carnes el
cambio climático provocado por las emisiones en
el Norte desde hace dos siglos. O la acción de
multinacionales que hacen allí «lo que no se les
permite en países desarrollados o del llamado
primer mundo».
No hay superpoblación
Pero «en lugar de resolver los problemas de los
pobres y de pensar en un mundo diferente, algunos
atinan sólo a proponer una reducción de la
natalidad». «No faltan presiones internacionales a los
países en desarrollo, condicionando ayudas
económicas a ciertas políticas de salud reproductiva».
«Culpar al aumento de la población y no al
consumismo extremo y selectivo de algunos es un
modo de no enfrentar los problemas. Se pretende
legitimar así el modelo distributivo actual, donde una
minoría se cree con el derecho de consumir en una
proporción que sería imposible generalizar, porque el
planeta no podría ni siquiera contener los residuos de
semejante consumo».
Vivir con menos
Ha llegado la hora de que el mundo rico
asuma algunos sacrificios. «Sabemos que
es insostenible el comportamiento de
aquellos que consumen y destruyen más y
más, mientras otros todavía no pueden
vivir de acuerdo con su dignidad humana.
Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto
decrecimiento en algunas partes del
mundo aportando recursos para que se
pueda crecer sanamente en otras partes»
.
Conversión ecológica
«La humanidad necesita cambiar». El Papa pide
una modificación de los estilos de vida, una
verdadera «conversión ecológica». «La crisis
ecológica es un llamado a una profunda conversión
interior», que propone a san Francisco de Asís
como modelo de «sana relación con lo creado».
«Decir creación es más que decir naturaleza,
porque tiene que ver con un proyecto del amor de
Dios donde cada criatura tiene un valor y un
significado».
La creación es del orden del amor. El amor de Dios
es el móvil fundamental de todo lo creado». «Todo
el universo material es un lenguaje del amor de
Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros».
Reciclar no basta
Valorar pequeños gestos como reciclar la basura,
abrigarse «en lugar de encender la calefacción»,
no desperdiciar alimentos o limitar el consumo de
agua y luz, pero advierte también de que no basta
ya con una «ecología superficial».
«Por eso, estamos ante un desafío educativo»
para «contrarrestar la cultura del descarte». Esa
lógica del usa y tira, que genera tantos residuos
sólo por el deseo desordenado de consumir más
de lo que realmente se necesita», afirma el
Pontífice.
Feliz sobriedad
«La espiritualidad cristiana propone un modo
alternativo de entender la calidad de vida.
«La espiritualidad cristiana propone un
crecimiento con sobriedad y una capacidad de
gozar con poco. Nos permite detenernos a
valorar lo pequeño, agradecer las posibilidades
que ofrece la vida sin apegarnos a lo que
tenemos ni entristecernos por lo que no
poseemos». «La desaparición de la humildad,
en un ser humano desaforadamente
entusiasmado con el ansia de dominarlo todo
sin límite alguno, sólo puede terminar
dañando a la sociedad y al ambiente».
Feliz sobriedad
Pero «ninguna persona puede madurar en
una feliz sobriedad si no está en paz consigo
mismo». «Muchas personas experimentan
un profundo desequilibrio que las mueve a
hacer las cosas a toda velocidad para sentirse
ocupadas, en una prisa constante que a su
vez las lleva a atropellar todo lo que tienen a
su alrededor». Pasar del consumo al sacrificio,
de la avidez a la generosidad, del desperdicio a la
capacidad de compartir, en una ascesis que
«significa aprender a dar, y no simplemente
renunciar.
Una cosa es segura: la vieja humanidad va a morir.
Si podemos hacer que la gente del mundo
entienda, entonces un nuevo tipo de ser humano
puede sobrevivir.
Será ciudadano del mundo, no de naciones.
Será religioso, pero no religión.
Será científico, pero no destructivo; toda su
ciencia se dedicará a la creación (0sho).