Terrorismo de Estado en Argentina
Terrorismo de Estado en Argentina
LA ÚLTIMA DICTADURA
comandantes de las tres armas: el general Jorge Rafael Videla (Ejército), el
almirante Emilio Eduardo Massera (Marina) y el brigadier Orlando Ramón
Agosti (Aeronáutica).
¿Qué pasó durante la última dictadura? ¿Por qué se denomina “terrorismo de
Estado” a ese momento histórico? ¿Qué sucedió el 24 de marzo? ¿Qué secto- La Junta Militar se impuso como la máxima autoridad del Estado, atribu-
res sociales apoyaron el golpe de estado? ¿Qué se propuso destruir la dicta- yéndose la capacidad de fijar las directivas del gobierno, designar y reem-
dura? ¿Cuál fue la reacción social ante el golpe? ¿Cuáles fueron las políticas plazar a la Presidenta y a todos los otros funcionarios.
económicas de la dictadura? Estas son algunas de las preguntas que busca
responder este cuadernillo a través de información, testimonios, fuentes e La madrugada del 24, la Junta Militar difundió un comunicado en todo el
imágenes. Recursos variados para acercarnos a un tema complejo y doloro- país en el que afirmaba que asumía la conducción del Estado como parte
so, que provocó una herida social que aún permanece abierta. de «una decisión por la Patria», «en cumplimiento de una obligación irre-
nunciable», buscando la «recuperación del ser nacional» y convocando al
conjunto de la ciudadanía a ser parte de esta nueva etapa en la que había
«un puesto de lucha para cada ciudadano».
Las tres armas se repartieron para cada una el 33% del control de las
distintas jurisdicciones e instituciones estatales (gobernaciones de provin-
cias, intendencias municipales, ministerios, canales de TV y radios). El país
fue dividido en Zonas, Subzonas y Áreas que coincidían con los comandos
del Cuerpo del Ejército. De esta forma se organizó la tarea represiva sobre
lo que la dictadura llamó el «accionar subversivo».
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les, administrativos y empresariales; políticas, métodos, hábitos y «hasta la
misma mentalidad», según escribió Martínez de Hoz en las «Bases para una
Argentina moderna: 1976-80».
Desde esa perspectiva, para sentar las bases del nuevo modelo «era
necesario modificar las estructuras de la economía argentina». El cambio
propuesto era muy profundo. No bastaba con un simple proceso de orde-
namiento, sino que había que transformar normas y marcos instituciona-
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EL TERRORISMO DE ESTADO
Entre 1930 y 1983 la Argentina sufrió seis golpes de Estado. Sin embargo,
la expresión «terrorismo de Estado» sólo se utiliza para hacer referencia al
último de ellos.
La violencia política ilegal ejercida desde el Estado contra todo aquel que
fuera considerado una amenaza o desafiara al poder fue una característica
repetida en la historia argentina. Hay muchos ejemplos de esto: la represión
contra los obreros en huelga en la Semana Trágica (1919) y en las huelgas
de la Patagonia (1921); los fusilamientos de José León Suárez relatados por
Ex Centro Clandestino de Detención, Rosario. Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre (1956); la Noche de los Basto-
Darío Ares, Archivo de la Memoria, Rosario. nes Largos durante la dictadura de Juan Carlos Onganía (1966) y la Masacre
de Trelew (1972), entre tantos otros.
«Aniquilar a los delincuentes subversivos donde se encuentren Estos episodios pueden considerarse antecedentes de la violencia políti-
(...) Cuando las Fuerzas Armadas entran en operaciones no deben ca ejercida desde el Estado contra sus «enemigos» (aún cuando los prime-
interrumpir el combate ni aceptar rendición. También se podrá operar ros, la Semana Trágica y las huelgas patagónicas, acontecieron en el marco
en forma semiindependiente y aun independiente, como fuerza de un Estado democrático).
de tareas (...) Como las acciones estarán a cargo de las menores
fracciones, las órdenes deben aclarar, por ejemplo, si se detiene a Sin embargo, este Proceso de Reorganización Nacional que se propuso la
todos o a algunos, si en caso de resistencia pasiva se los aniquila o última dictadura, implicó un «salto cualitativo» en la represión y el ejercicio
se los detiene (...) Las operaciones serán ejecutadas por personal de la violencia política: el uso y la diseminación del terror como forma de
militar, encuadrado o no, en forma abierta o encubierta (...) Elementos disciplinar a toda la sociedad.
a llevar: capuchones o vendas para el transporte de detenidos a fin
de que los cabecillas detenidos no puedan ser reconocidos y no se
sepa a dónde son conducidos (...) Los tiradores especiales podrán ser
empleados para batir cabecillas de turbas o muchedumbres (...) La ¿Sabías que en la Argentina funcionaron más
evacuación de los detenidos se producirá con la mayor rapidez, previa de 500 centros clandestinos de detención que
separación por grupos: jefes, hombres, mujeres y niños». funcionaron en sedes policiales y unidades mi-
(Directiva secreta firmada por el jefe del Estado Mayor General del Ejérci- litares, pero también en escuelas, hospitales y
to, Gral. Roberto Viola, el 17 de diciembre de 1976, citado en Marcos fábricas?
Novaro y Vicente Palermo, La dictadura militar 1976/1983. Del golpe de
Estado a la restauración democrática, Buenos Aires, Paidós, 2003)
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LOS DESAPARECIDOS
¿CUÁLES FUERON LAS PRINCIPALES
En 1979, en una entrevista periodística, el dictador Jorge Rafael Videla dijo CARACTERÍSTICAS DEL TERRORISMO DE ESTADO?
una frase que con el tiempo se volvió tristemente célebre: «Le diré que fren-
te al desaparecido en tanto este como tal, es una incógnita, mientras sea A partir de lo explicado, podemos decir que las características del
desaparecido no puede tener tratamiento especial, porque no tiene entidad. terrorismo de Estado pueden sintetizarse en seis puntos centrales:
No está muerto ni vivo… Está desaparecido».
1. La violencia y el terror se utilizaron para la eliminación de los
La palabra «desaparecido», tanto en Argentina como en el exterior, se adversarios políticos y para causar miedo en la población. Miles de
asocia directamente con la dictadura de 1976, ya que lo que distinguió a personas fueron encarceladas y otras tantas fueron perseguidas,
esta dictadura fue algo que ninguno de los regímenes previos practicó: la censuradas, vigiladas, exiliadas, prohibidas.
desaparición sistemática de personas. 2. El terror se utilizó de forma regular y sistemática.
3. El terror se ejerció de manera clandestina.
Otras dictaduras de Latinoamérica y el mundo también secuestraron, tor- 4. El terrorismo de Estado deshumanizó al «enemigo político», le sus-
turaron y asesinaron por razones políticas, pero no todas ellas produjeron trajo su dignidad personal y lo identificó con alguna forma del mal. Una
un dispositivo como la desaparición de personas. Lo específico del terro- característica distintiva del Estado terrorista fue la desaparición siste-
rismo estatal argentino residió en que la secuencia sistematizada que con- mática de personas. El Estado terrorista no se limitó a eliminar física-
sistía en secuestrar-torturar-asesinar descansaba sobre una matriz cuya mente a su enemigo político sino que, a la vez, pretendió sustraerle todo
finalidad era la sustracción de la identidad de la víctima. Como la identidad rasgo de humanidad, adueñándose de la vida de las víctimas y borrando
de una persona es lo que define su humanidad, se puede afirmar que la con- todos los signos que dieran cuenta de su paso por el mundo: su nombre,
secuencia radical que tuvo el terrorismo de Estado a través de los centros su historia y hasta su propia muerte.
clandestinos de detención fue la sustracción de la identidad de los deteni- 5. La última dictadura dispuso de los complejos mecanismos del Es-
dos, es decir, de aquello que los definía como humanos. tado moderno para ocasionar asesinatos masivos, por eso esto fueron
de mayor alcance que los cometidos por los Estados durante el siglo XIX.
Los captores no sólo se apropiaban de la decisión de acabar con la vida 6. El Estado terrorista resquebrajó los vínculos sociales y fomentó
de los cautivos sino que, al privarlos de la posibilidad del entierro, los esta- el individualismo. Ser joven, obrero, estudiante o estar agremiado o
ban privando de la posibilidad de inscribir la muerte dentro de una historia pertenecer a un grupo eran actividades «sospechosas» .
más global que incluyera la historia misma de la persona asesinada, la de
sus familiares y la de la comunidad a la que pertenecía. Por esta última
razón, podemos decir que la figura del desaparecido encierra la pretensión
más radical de la última dictadura: adueñarse de la vida de las personas a ¿Sabías que durante la dictadura, las Fuerzas
partir de la sustracción de sus muertes. Armadas se apropiaron de un número aproxi-
mado de 500 hijos e hijas de las personas que
detenían y desaparecían, a quienes les negaron
su derecho a la identidad?
¿Sabías que al día de hoy, gracias a la lucha de
organismos de derechos humanos como las
La agrupación Hijos denunciaba a los represores a Abuelas de Plaza de Mayo fueron recuperados
través de la práctica conocida como “escrache”. En
la actualidad, ya derogadas las leyes del perdón, la
más de 100 de aquellos hijos e hijas?
justicia se encarga de enjuiciar a los responsables del
terrorismo de Estado.
Brenda Maier.
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LOS JUICIOS POR DELITOS DE LESA HUMANIDAD LA VIOLENCIA DE MERCADO
Hasta el mes de julio de 2012, según la Unidad Fiscal de Coordinación
y Seguimiento de las causas por violaciones a los Derechos Humanos
cometidas durante el terrorismo de Estado, se registran un total de
923 personas procesadas (personas respecto de las cuales se dic-
taron autos de procesamiento). Es importante destacar que de es-
tas 923 personas procesadas, 519 ya cuentan con una o más causas
elevadas a juicio y otras 132 tienen alguna causa en la que la fiscalía
solicitó la elevación a juicio. De este modo, más de la mitad (651) de
los 923 procesados actuales, ya tiene alguna causa en etapa de juicio
o cuenta con requerimiento fiscal de elevación a juicio. A su vez, esta
Unidad Fiscal ha realizado un relevamiento de todos los condenados
en las causas bajo análisis obteniendo como resultado la cifra de 299
condenados en causas por delitos de lesa humanidad desde el regre-
so de la democracia hasta la fecha. Hasta el año 2008 había 70 perso-
nas condenadas, al finalizar el año 2009 ese número aumentó a 100,
a fines de 2010 a 199, mientras que para el 2011 se condenó a 267.
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nueva estructura normativa; y conformar un sujeto a la medida del orden
socioeconómico que se deseaba instaurar, poniendo el acento en el indivi-
duo como responsable final y único de su destino: el «hombre del mercado».
El objetivo de las FF.AA. de disciplinar social y políticamente a la sociedad
en general, y a la clase trabajadora en particular, se concretó, por un lado,
suprimiendo las condiciones económicas que convertían a ésta en un actor
social clave. Y, por el otro, volcando sobre la clase obrera todo el peso de la
represión política, apuntando a sus integrantes más activos y a las organi-
zaciones sindicales, sobre todo las más contestatarias.
Años % Profesión /
Ocupación
%
0a5 0.82
6 a 10 0.25 Obreros 30.2
11 a 15 0.58 Estudiantes 21
16 a 20 10.61
Empleados 17.9
21 a 25 32.62
Los medios masivos de comunicación formaron parte de la Profesionales 10.7
trama del terrorismo de Estado. 26 a 30 25.90
31 a 35 12.26 Docentes 5.7
36 a 40 3.76 Autónomos y
5
Desde esa perspectiva, lo que se requería era una transformación profun- varios
41 a 45 3.40
da de la estructura política y económica-social que el país tuvo durante casi Amas de casa 3.8
40 años. La intervención del Estado en la economía –que era descalificada 51 a 55 1.84 Conscriptos y
como «paternalista», «populista», «proteccionista»– la fuerte sindicaliza- 56 a 60 1.17 personal de
2.5
Fuerzas de
ción y una política de equidad distributiva (experiencia histórica encarnada 61 a 65 0.75 Seguridad
por el peronismo) debían ser reemplazados por el «mercado». Este, a partir 66 a 70 0.41 Periodistas 1.6
de la libre competencia y de acuerdo con la eficiencia de cada uno en el «li-
Más de 70 0.25 Actores /Artistas 1.3
bre juego de la oferta y la demanda», era considerado el instrumento más
eficaz para la asignación de recursos y la satisfacción de necesidades. Total 100.00 Religiosos 0.3
Es decir, en consonancia con la política impulsada para los países del CUADRO POR EDAD DISTRIBUCIÓN DE LOS
Tercer Mundo por los Estado Unidos, se promovía menos Estado y más mer- DE LOS DESAPARECIDOS DESAPARECIDOS POR PROFESIÓN
cado. Esa resocialización, ese «cambio de mentalidad» al que aludía el Mi- U OCUPACIÓN
nistro de Economía Martínez de Hoz apuntó a sustituir el sistema de valores, FUENTE: Nunca Más.
normas y orientaciones internalizadas durante la vigencia del Estado inter- Informe de la CONADEP. Eudeba, 1984. FUENTE: Nunca Más.
vencionista; obtener conformidad por parte de la población en relación a la Informe de la CONADEP. Eudeba, 1984.
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El entonces Presidente Néstor Kirchner bajando los cuadros de los
genocidas Videla y Bignone del Colegio Militar. Un gesto simbólico
que reafirmó la política de derechos humanos. AGN.
VOCES Y TESTIMONIOS
¿Sabías que entre 1975 y 1983, la deuda externa
-pública y privada- pasó de 8 mil millones de dó-
lares a poco más de 45 mil millones de dólares? Para investigar, narrar y conocer la historia contamos con
¿Sabías que muchos medios de comunicación y lo que los historiadores llaman “fuentes”. Documentos,
grandes grupos empresarios apoyaron explícita- testimonios e imágenes, entre otras cosas, que permiten
mente el accionar de la última dictadura, razón por conocer qué sucedió de “primera mano” para poder des-
la cual se habla de una dictadura cívico-militar? pués analizar y reflexionar al respecto. En estas páginas
ofrecemos algunas fuentes en su forma testimonial.
¿Saben quiénes fueron los desaparecidos? ¿Por
qué creen que la mayoría de ellos eran obreros
PARA y jóvenes?
REFLEXIONAR
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1. ¿QUÉ RECUERDA DEL 24 DE MARZO DE 1976?
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La angustia tenía un peso que la doblaba. Elena ni siquiera conocía al mu- Al escucharlo, notó que se encontraba paralizada, que acababa de sumer-
chacho de enfrente. Sólo de “hola” y “chau”. Hacía poco que él vivía ahí y ella girse en el pavor de sólo recordar algunas de aquellas situaciones vividas en
sólo sabía que trabaja en la Fiat o en la Renault, y que era recién casado. el Liceo. Entonces se convenció de que era necesario volver a la normalidad,
Ella no lo conocía. Pero lo vio. Y el miedo se le quedó instalado». que el orden retornara al colegio, la calle y el trabajo. Pensó que el caos y la
violencia ya eran insoportables, que ya era demasiado tiempo de vivir en ese
«La Plata, nueve de la mañana. Con su taza de té, se sentó a la mesa clima de temor y confusión. Y antes de abrir el diario, volvió a detenerse en
y tomó el diario: “LAS FUERZAS ARMADAS ASUMEN EL PODER; DETÚVOSE aquel titular y se sintió aliviada».
A LA PRESIDENTE”. Bueno, pensó, ¿esto para qué lado saldrá? Y se quedó
mirando la tapa del diario La Nación. Más abajo, sobre el final de la página, (Mariana Caviglia, Vivir a oscuras, escenas cotidianas durante la Dic-
decía: “En La Plata la acción terrorista fue dominada. En los enfrentamientos tadura, Aguilar, Buenos Aires, 2006.)
habrían muerto 14 extremistas”. Al leer la noticia, se preguntó si las cosas
podrían llegar a ser peores que lo que se estaba viviendo hasta el momen-
to. Diana había egresado del liceo Víctor Mercante en 1974 y la experiencia 2. DIÁLOGO ENTRE JACOBO TIMERMAN Y EL REPRESOR
vivida en ese colegio la había marcado a fuego. Recordó el violento accionar RAMÓN CAMPS
de esas dos facciones enfrentadas a muerte, la de la Concentración Nacional
Universitaria (CNU), con toda la gente de ultraderecha, y la que conformaban El periodista y empresario Jacobo Timerman fue secuestrado en abril de
los Montoneros, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y todas las or- 1977. Fue torturado en un centro clandestino de detención y liberado,
ganizaciones de izquierda. Recordó la impotencia que le provocaba sentirse luego de 30 meses de reclusión, gracias a los fuertes reclamos interna-
parte de una suerte de rebaño disputado por ambas. Volvió a ver cómo se cionales. Una vez en libertad, escribió sobre su experiencia. Aquí citamos
trastocaba el sentido de la enseñanza y vio también las aulas desbordadas. un fragmento de uno de esos libros, donde se reproduce el diálogo que
Los preceptores armados por los pasillos y ellos, los alumnos, sobre todo mantuvo en cautiverio con uno de sus torturadores.
los que pertenecían a los años inferiores, como ella, arriados por otros estu-
diantes mayores hacia todo tipo de asambleas y manifestaciones. «CAMPS: Si exterminamos a todos, habría miedo por varias generaciones.
Le vino a la memoria aquel día en que una alumna de sexto año la agarró TIMERMAN: ¿Qué quiere decir todos?
de los pelos porque no quería participar de una asamblea. Y en especial, aque-
lla oportunidad en la que los reunieron a todos en el salón de actos. Mientras CAMPS: Todos… unos 20.000. Y además sus familiares. Hay que borrarlos a
esperaban el comienzo de algún acto, el salón fue copado por un grupo de ellos y a quienes puedan llegar a acordarse de sus nombres.
gente del ERP encapuchada. Portaban armas largas y, luego de cerrar todas
las salidas y todos los accesos, comenzaron a estampar con aerosol, en las TIMERMAN: ¿Y por qué cree que el Papa no protestará ante esta represión?
paredes, sus proclamas. Y en esa situación, cuando la dominaba la aterradora Ya lo están haciendo muchos gobernantes mundiales, líderes políticos, diri-
sensación de que en cualquier instante lo peor podía suceder, la directora se gentes gremiales, científicos...
paró frente a su público estudiantil y comenzó un discurso. Diana no pudo
registrar ni una palabra. El pánico que le había causado aquella puesta en CAMPS: No quedará vestigio ni testimonio.
escena, sumado al que le provocó pensar que había sido la propia directora la
que había montado esa emboscada, le impidió escucharla. TIMERMAN: Es lo que intentó Hitler con su política de Noche y Niebla. En-
viar a la muerte, convertir en ceniza y humo a aquellos a quienes ya había
Mientras Diana tomaba el té, su padre pasó junto a ella y espió la tapa del quitado todo rastro humano, toda identidad. Y, sin embargo, quedaron en
periódico que ella aún sostenía, cerrado, entre sus manos. Bueno –dijo él algún lugar, en alguna memoria, registrados sus nombres, sus imágenes,
mientras se servía el café–, a ver si se acaban estas matanzas entre bandos sus ideas. Por todos ellos, y cada uno, pagó Alemania. Y aún está pagando,
enfrentados, si de una vez por todas esto para. con un país que quedó dividido.
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CAMPS: Hitler perdió la guerra. Nosotros ganaremos». él está acá tranquilo, ya está iniciando otra nueva vida”. Le decían: “Vas a
sufrir un poco, pero vas a estar como él”. Y eso a mí me apenaba mucho
(Jacobo Timerman, El caso Camps, punto inicial, Nueva York, Random edi- porque me hacía cómplice de algo que yo no quería ser. Creo que muchos
tores, 1981.) compañeros se sintieron así. Y a veces se me volaban las chapas, algunas
veces me iba al baño y me golpeaba contra la pared.»
3. TESTIMONIOS DE SOBREVIVIENTES DE LA ESMA (Memoria Abierta, testimonio de Roberto Ayala, Buenos Aires.) VI. Tes-
timonios de sobrevivientes de la ESMA
Los testimonios que siguen fueron seleccionados del archivo de Memoria
Abierta, una coordinadora que nuclea a organizaciones argentinas de De- LAS MATERNIDADES CLANDESTINAS
rechos Humanos y trabaja para recopilar y difundir información sobre el «En simultáneo con el funcionamiento de la institución militar y el Cen-
terrorismo de Estado en Argentina. Tiene un vasto archivo de testimonios tros Clandestinos de Detención, existía una maternidad clandestina en la
orales de personas que fueron víctimas del accionar represivo. que dieron a luz mujeres secuestradas por los Grupos de Tareas de la ESMA,
y otras provenientes de distintos centros de reclusión. Durante el parto eran
LA TORTURA asistidas por médicos y enfermeros destinados en la ESMA y por otras de-
«La experiencia de la tortura es única. No se puede comparar con ninguna tenidas. En caso de complicaciones eran llevadas al Hospital Naval. Martha
otra experiencia de la vida. Tengo un recuerdo de la tortura con el registro Álvarez relata su experiencia: “Estoy en ‘capucha’ hasta el mes de octubre
de todos los sentidos. Lo digo porque hay personas a las que no les pasa así, cuando me pasan a una habitación, a uno de los cuartos que ellos llamaban
que en el recuerdo se ven, por ejemplo, como si fueran una tercera persona ‘camarotes’ que estaba del otro lado de ‘capucha’. Ahí paso todo mi emba-
mirándose desde una cierta distancia. Yo tengo ambos, y hasta incluso he razo (…). Después, pusieron una enfermería en el sótano, allí era donde iban
soñado con eso. Para mí, lo terrible de la tortura es que delante de uno hay a poner a las compañeras embarazadas, había también otra compañera
alguien, un ser humano en apariencia, infingiéndole a otro lo peor que puede embarazada, y ahí era donde iban a nacer los bebés. En el momento del
hacer para obtener de él lo más preciado que guarda. Es una experiencia tan parto, empiezo con los dolores, me bajan a la enfermería, pero venía compli-
extrema, tan primaria que yo creo que en sí ésa es la tortura.» cado y decidieron trasladarme al Hospital Naval, me llevan a la noche y a la
madrugada nace mi hijo. Inmediatamente me llevan de nuevo a la Escuela
(Memoria Abierta, testimonio de Cristina Aldini, Buenos Aires.) y al otro día lo llevan al bebé”.»
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