Carli Sandra
Carli Sandra
los niños y transcurren las infancias de las nuevas generaciones. Esto está generando un
terreno propicio para el debate acerca de las formas de constitución de los niños como
sujetos y como sujetos de la educación, pero también para la construcción de nuevos
DE LA FAMILIA A L A E S C U E L A
lenguajes que den cuenta de lo real y de lo desconocido que la experiencia infantil revela
Infancia, socialización y subjetividad
para los adultos.
L o s estudios sistemáticos, tales como los testimonios cotidianos, coinciden en destacar
esta mutación de la experiencia infantil que conmueve a padres y maestros, seduce al
SANDRA C A R L I - ALICIA L E Z C A N O - MARIANA K A R O L - MARTHA
mercado e intentan explicar los especialistas. Si bien no e s posible hablar de "la"
AMUCHASTEGUI
infancia, sino que "las" infancias refieren siempre a tránsitos múltiples, diferentes y cada
vez más afectados por la desigualdad," e s posible, sin embargo, situar algunos procesos
Compiladora Sandra Cari!
globales y comunes que la atraviesan.
E s a mutación s e caracteriza, entre otros fenómenos, por el impacto de la diferenciación
SANTILLANA
de las estructuras y de las lógicas familiares, de las políticas neoliberales que redefinen el
sentido político y social de la población infantil para los estados-naciones, de la incidencia
creciente del mercado y de los medios masivos de comunicación en la vida cotidiana
CAPÍTULO 1
infantil, y de las transformaciones culturales, sociales y estructurales que afectan la
La Infancia como construcción social
escolaridad pública y que convierten la vieja imagen del alumno en pieza de museo.
Sandra Carli
E l comentario cotidiano que señala que "los niños son diferentes hoy" s e asienta en una
verdad: los niños siempre son testigos y contemporáneos de un presente histórico frente
Introducción
a l cual la percepción e interpretación de los adultos se hallan más mediadas por la
E n este capítulo intentaremos desplegar un conjunto de reflexiones acerca de los niños en
inscripción d e l pasado en su memoria generacional. Difícil e s , en este sentido, la
la sociedad contemporánea y de los desafíos de la educación infantil en la Argentina
situación del maestro, que debe sortear esto para llevar adelante la tarea de enseñanza,
actual.
pero que debe pensar también en la cuestión de la temporalidad para favorecer la
Primero exploraremos cómo se están modificando las fronteras entre la infancia y la
transmisión.
adultez en un escenario de mundialización de la cultura y de exclusión social, y cómo esto
demanda la construcción de una nueva visión del niño como sujeto en crecimiento y en Esta situación estructural, que distingue la mirada y la experiencia de las edades, se
constitución. agudiza en las últimas décadas ante la impugnación de las tradiciones culturales, la
pérdida de certezas (entre otras, las referidas ai trabajo, la procreación, etc.) y la
E n segundo término analizaremos la emergencia del concepto de infancia como
imposibilidad de prever horizontes futuros. Desde la problemática del medio ambiente
construcción histórica de la modernidad, centrándonos en el papel que desempeñó la
hasta los fenómenos en el campo de la genética, todo indica transformaciones aceleradas
escolaridad pública respecto de la población infantil, tanto desde una perspectiva de
que impactan sobre el registro temporal de las generaciones.
control y disciplinamiento del niño como de modulación cultural.
Provisionalmente, sostendremos que éstos fenómenos, sntre otros, h a c e n que la rfronterá'i
E n tercer lugar realizaremos un recorrido por algunos de los imaginarios acerca de la
construida históricamente,bajo la regulación familiar, escolar y estatal para establecer una
infancia que se localizan en el siglo xx y por las diferentes tesis sobre el niño, teniendo en
distancia, entre adultos y niños, y entre sus universos, simbólicos, ya, no resulte eficaz para
cuenta sus orígenes, como las formas de circulación y resignificación en los lenguajes
separar los territorios de la edad. Afirmación fuerte ^y-hasta taxativa, pero :que merece
cotidianos, en los conflictos sociales, y en los procesos educativos y culturales actuales.
analizarse sin prejuicios.
Por último, plantearemos nuestra perspectiva acerca de la necesidad de construir una
nueva mirada pedagógica de la infancia, que favorezca tanto la comprensión de las Algunos autores sostienen que los medios masivos de comunicación-barrieron con el
nuevas posiciones e identidades de los niños como una problematización de la Posición concepto de infancia construido por la escuela. Exploremos esta hipótesis. Neil Postman,
del adulto educador. en un texto de notoria difusión en el ámbito educativo, llega a sostener la "desaparición de
la infancia" -de e s e artefacto social creado en el Renacimiento-, a partir de la erosión,
provocada por los m a s s media, de la línea divisoria entre la infancia y la adultez." Afirma a
Los niños por-venir
su v e z que, a s i como los medios gráficos crearon a la infancia, los electrónicos la están
" E l que no anduvo su pasado no lo cavó, no lo comió, no sabe el misterio que va a venir,
expulsando o haciendo desaparecer, al modificar las formas de acceso a la información y
nunca puso su vida para el misterio que va a venir" (Los rollos del mar Muerto).
al conocimiento. E l politicólogo italiano Giovanni Sartori s e extiende en la idea de
constitución de un nuevo tipo de niño, el "video-niño", a partir de considerar a la televisión
El historiador francés Jean-Louis Flandrin sostiene que "la infancia e s una obsesión del
como una nueva paideia.'
pensamiento contemporáneo".' Obsesión de la modernidad que no indica necesariamente
que ésta haya generado un mayor y progresivo bienestar de la población infantil en el E s t a s interpretaciones, centradas en el impacto de la imagen sobre la cultura infantil, s e
mundo. Sin embargo, a lo que si alude e s a que la infancia se convirtió en un objeto vinculan con el proceso de mundialización de la cultura que describe Renato Ortiz." Según
emblemático del siglo xx fijado por los saberes de distintas disciplinas, capturado por este autor, la socialización en el consumo, que remite a un mercado mundial, instala una
dispositivos institucionales, proyectado hacia el futuro por las políticas de Estado y memoria de tipo internacional-popular de dimensión planetaria a partir de objetos
transformado en metáfora de utopías sociales y pedagógicas. compartidos a gran escala, que se graban en la experiencia del presente y llenan el vacío
del tiempo. E s a memoria se contrapone a la memoria nacional, que pertenece al dominio
Sin embargo, la constitución de la niñez como sujeto sólo puede analizarse en la tensión
de la ideología, depende del Estado y de la escuela, y opera por el olvido. Coincidiendo
estrecha que se produce entre la intervención adulta y la experiencia del niño, entre lo que
con Sartor!, para Ortiz los medios proveen a un tipo de socialización y cumplen funciones
se ha denominado la construcción social de la infancia y la historia irrepetible de cada
pedagógicas que antes desempeñaba la escuela; proveen referencia,s culturales para las
niño, entre las regularidades que marcan el horizonte común que una sociedad construye
identidades de los hombres, en este caso, de los ñiños.
para la generación infantil en una época y las trayectorias individuales'
La mirada de los historiadores de la infancia, cuyas tesis desplegaremos luego, ha estado Siguiendo el argumento de estos autores, los cambios en la esfera mundial provocados
centrada en el relato de los procesos por los cuales, a partir de la modemidad, la infancia por la expansión planetaria de los medios y las tecnologías a partir de los años '50 han
adquirió un status propio como edad diferenciada de la adultez, en cómo el niño se favorecido una mayórdistanciaculturalentrelasgeneraciones.
convirtió en objeto de inversión, en heredero de un porvenir. L a mirada de los E l historiador Eric Hobsbawm, entre otros, se ha detenido en la explicación de este
psicoanalistas, en cambio, ha estado atenta a la singularidad del niño,' ha focalizado la proceso;" afirma la existencia de una brecha o desfase provocado por "la destrucción del
temporalización de la subjetividad,' para leer y analizar las articulaciones complejas que pasado o más bien de los mecanismos sociales que vinculan la experiencia
se tejen en la historia infantil con lo histórico-social. contemporánea del individuo con la de las generaciones anteriores".
E l borramiento de las diferencias entre niños y adultos, no e s sólo un fenómeno cultural
E n la actualidad se está produciendo un debate acerca del alcance de la invención de la
provocado por el impacto del universo audiovisual, sino que también pueae explorarse en
infancia moderna, cuyos rasgos más importantes la ligaban con la escolarización pública y
el terreno social. L a vida cotidiana de amplios sectores de niños no se distingue de la de
la privatización familiar; por otra parte, las interpretaciones psicoanalíticas sobre la
los adultos en la medida en que comparten cuerpo a cuerpo la lucha por la supervivencia.
subjetividad infantil son objeto de revisión ante la complejidad de los vínculos párenteles,
E l trabajo infantil, los chicos de la calle, el delito infantil, son fenómenos que indican
de los procesos de identificación y de la constitución psíquica de cada niño en la vida
contemporánea.'
L a s nuevas formas de la experiencia social, en un contexto de redefinición de las
políticas públicas, de las lógicas familiares y de Jos sistemas educativos, están
sean éstos de naturaleza social, intelectual o personal- no como prisiones o estereotipos,
sino como puntos de tensión que condensan el pasado-y que s e abren hacia futuros
posibles"." Derecho que e s condición de lo que denomina "la confianza", a la que se
experiencias de autonomía temprana, una adultización notoria y una ausencia de
suman el derecho a la inclusión y el derecho a la participación.
infancia, nada inéditos en América latina. La pobreza, la marginación y la explotación
social reúnen a las generaciones en un horizonte de exclusión social que no registra Educar en la sociedad contemporánea requiere en buena medida volver a considerar al
diferencias por edad. Respecto de ello, el trabajo social con niños denuncia las niño como un sujeto en crecimiento, como un sujeto que se está constituyendo," que vive,
limitaciones de los saberes producidos hasta ahora y requiere un nuevo tipo de juega, sufre y ama en condiciones más complejas, diversas y desiguales. Supone admitir,
profesionales que considere a los grupos sociales como actores y a los niños como por otra parte, que frente a un niño en crecimiento hay adultos cuyas identidades, en tanto
sujetos. relaciónales y nunca constituidas plenamente, s e hallan abiertas a la contingencia y
deben ser contextuadas, que están afectadas hoy por la impugnación de las tradiciones,
S e a por efecto de la globalización del mercado y del impacto cultural del consumo a
por la crisis de los mandatos institucionales y por la pauperización de las condiciones de
nuevas edades o por la exclusión social que afecta a amplios sectores, o por s u s efectos
vida, pero también por la persistencia del deseo de una sociedad más justa.
combinados, el borramiento de J a s diferencias entre niños - y-adultos no nos permite
Desde allí, la transmisión cultural puede tornarse promesa. S i bien el mercado u otros
afirmar en forma terminante que la infancia desaparece. También podríamos argumentar
fenómenos modifican las identidades de niños y adultos, no eliminan las posiciones
en este sentido que los medios, y el mercado que s e organiza en torno a ellos como:
diferenciales que unos y otros ocupan en todo proceso de transmisión.
potenciales consumidores, han fundado una "cultura infantil", con el mismo impacto que
T a l como señala Freud, la brecha entre nuestra memoria de infancia, siempre atravesada
tuvieron en la conformación de una cultura juvenil global a partir de la Segunda
por la represión y por la amnesia, y el presente de los niños debería dejar de ser motivo
posguerra."
de repetición y de una nostalgia conservadora para convertirse en argumento para
Lo que queremos afirmar entonces e s que las infancias se configuran con nuevos rasgos
restituiraniñosyeducadoresunanuevacondicióndesujetos.
en sociedades caracterizadas, entre otros fenómenos, por la incertidumbre frente al
futuro, por la caducidad de nuestras representaciones sobre ellas y por el
desentendimiento de los adultos, pero también por las dificultades de dar forma a un Infancia y modernidad. ¿Se perdió algo?
nuevo imaginario" sobre la infancia. Desapareció "nuestra" infancia, la de los que hoy
somos adultos, la que quedó grabada en la memoria biográfica, y la de los que advienen Al admitir la aparente extinción de la infancia moderna, que en el imaginario (occidental y
al mundo nos resulta ignota, compleja, por momentos incomprensible e incontenible urbano) canonizado por la literatura infantil, los libros de lectura o las publicaciones
desde las instituciones. escolares debía transcumir entre la c a s a familiar, la escuela y las veredas del barrio, entre
"Desaparecer", en la Argentina, remite a la no localización de los cuerpos. Según el la vida pública y el mundo privado, entre la autoridad de los adultos y los secretos de los
diccionario, alude a "ocultarse, quitarse de la vista"; parecería que e debate niños, se parte de un supuesto y de la constatación de una pérdida. E s e supuesto e s el
contemporáneo invita a volver a ponerlos a la vista, a volver a construir una mirada de los que indica que e s a infancia tuvo un status histórico y que la crisis de la modernidad barrió
cueros y las almas de nuestros niños, ésos tan obvios y tan naturalizados, tan dados por con ella. L a pregunta e s , entonces, ¿qué se perdió? La evidencia de la privatización de
constituidos en las instituciones. S e carece no de niños sino d e u n discurso adulto que les los espacios públicos de juego de los niños (desde las plazas hasta las fiestas de
oferte sentidos para un tiempo de infancia que está aconteciendo en h u e v a s condiciones cumpleaños), de la creciente saturación de la oferta del mercado para el consumo infantil
históricas, para niños que son a la vez ciudadanos del mundo y objeto de exterminio. Y e n o la cotidiana presencia de niños viviendo en las calles, ¿es sólo un dato coyuntural o el
un mundo, a s u vez, en el que los adultos deben redefinir su propia ubicación en,una indicador de cambios más profundos?
sociedad compleja; La educadora sueca Ellen Key denominó al siglo xx el "siglo de los niños", especie de
metáfora para nombrar los nuevos tiempos universales caracterizados por la voluntad de
E l niño como sujeto en crecimiento emancipación de la niñez de sectores interesados en propiciar una transformación de las
condiciones de vida de los niños. Aquella pretensión nunca fue clausurada, en la medida
Si admitimos que la infancia e s una construcción social, el tiempo de infancia e s posible si en que no está articulada exclusivamente con los justos ideales de ciertos sectores o con
hay, en primer lugar, prolongación de la vida en el imaginario de una sociedad. Cuando los horizontes de progreso y bienestar de una sociedad. L a imposibilidad de "salvar" a la
algunos historiadores señalaron que "la omnipresencia de la muerte" incidió hasta el siglo infancia no s e vincula sólo con la insuficiencia de las políticas y de los consensos
xvii en un escaso interés en invertir en la vida de los niños, y que ello reducía a su vez las sociales, sino con las tendencias filicidas que se expresan en las luchas genealógicas
posibilidades de supervivencia de éstos," destacaron la articulación histórica entre vida e entre adultos y jóvenes que Freud ha reconocido como origen de la cultura." C a b e
infancia. Con esto quiero señalar que pensar la infancia supone previamente la posibilidad destacar que fornió parte de los debates pedagógicos de las primeras décadas de este
de que el niño devenga un sujeto social qué permanezca vivo, que pueda imaginarse en siglo la discusión sobre la educación espartana, en un contexto en el cual la difusión de
el futuro, quetlegue a tener historia. las tesis positivistas y darwinistas conducía a evaluar la eliminación o no de los diferentes.
Pero más allá de e s a violencia primigenia, que está en el origen de la cultura y que nos
Esto remite, entre otras cosas, a un debate social acerca de lo que Hannahh Arendt
conduciría a otro tipo de lecturas, lo que nos interesa destacar es que en los proyectos de
denomina "actitud hacia la natalidad", "entendiendo por ello el hecho de que "todos hemos
la modernidad europea y latinoamericana la educación de la niñez fue una de las
venido al mundo al nacer y de que este mundo s e renueva sin cesar a través de los
estrategias nodales para la concreción de un orden social y cultural nuevo que eliminara
nacimientos". Actitud frente a lo nuevo que nace al mundo y que compromete a los
el atraso y la barbarie del mundo medieval y colonial. Un imaginario del cambio cultural y
adultos a una transmisión del sentido propio de e s e mundo.
social que, a la vez que supuso en América latina la guerra contra el español y el
E n siglos pasados, la prolongación de la vida infantil requería no sólo combatir epidemias
exterminio del indio, favoreció la significación de la infancia a partir de la concepción de la
sino desterrar las prácticas del infanticidio; en la actualidad, a pesar de los avances
niñez como germen de la sociedad política y civil del futuro, y de su escolarización como
científicos y del reconocimiento jurídico de los derechos del niño, su vida sigue estando
garantía de un horizonte de cambio social y de progreso.
amenazada por las políticas de ajuste y la desresponsabilización del Estado de su rol
público. Afirmar la continuidad de la vida no implica, entonces, sostener una visión En Sarmiento esta mirada resulta ejemplificadora, en la medida en que su interés por la
naturalista que ate la noción de niño a su status biológico, sino seguir valorando cuestión del niño se vinculaba con, el proyecto político liberal de fundar una sociedad
simbólicamente la dimensión vital del crecimiento del niño (cuyo cuerpo se extiende de moderna. Sarmiento consideraba al niño como un menor sin derechos propios, que debía
estirón en estirón) y de su proyección hacia el futuro. subordinarse a la autoridad disciplinaria del maestro y de los padres; pero a la vez lo
Los acelerados cambios científico-tecnológicos que incluyen las nuevas condiciones para consideraba una bisagra con la sociedad futura, debía ser estudiado para lograr
la procreación y el nacimiento, los reposicionamientos de los adultos frente a horizontes proporcionarte una educación eficaz que lo situara generacionaimente como pieza de una
de desempleo y exclusión, con el consecuente impacto sobre las prácticas de crianza y de nueva cadena histórica." E n 1853, Sarmiento sostuvo:
educación, de transmisión, en suma, y la ruptura cultural de los lazos intergeneracionales
y sociales, inciden en el sentido de la vida que la sociedad modula. E n la sociedad política compuesta de hombres, pues ni los menores ni las mujeres entran
E n segundo lugar, la posibilidad de e s e tiempo de infancia requiere pensar un tipo de en ella, no puede decirse que el gobierno solo tiene razón, porque la monstruosidad es
vínculo entre adultos y niños en él que la erosión de las diferencias y de las distancias -y aparente, los gobernados son hombres. Pero no sucede así en una escuela, aunque se
el'aumento de la desigualdad social entre distintos sectores de la población infantil- no componga de jóvenes de veinte años. Hemos dicho que ante la ley son menores de edad,
devenga obstáculo epistemológico p material para la configuración de una nueva mirada sin el más mínimo derecho [...]. E l niño ante la razón e s un ser incompleto, y el púber lo e s
pedagógica que perrnita la constoicción de otra posición deradulto educador. Desafío
para una voluntad educativa que respete lo que Basil Bernstein llama el "derecho al
crecimiento", entendiendo el crecimiento como "la posibilidad de experimentar los limites-
interpersonales de mayor cohesión psicológica dentro de la unidad conyugal y
más aun, ya porque su juicio no está todavía suficientemente desenvuelto, ya porque s u s produciendo una transferencia parcial de las funciones de la Iglesia a la familia."
pasiones tomen en aquella época un desusado y peligroso desenvolvimiento. Una exploración de la experiencia argentina nos ubica en el complejo escenario de los
Sarmiento. Disciplina escolar, 1853. siglos XVlll y xix. Según el historiador argentino Ricardo Cicerchia, en el 1800 habia
familias nucleares y familias extensas, y "ello anuncia en la Argentina una voluntad
general de constituir familias pequeñas".30 Junto al modelo patriarcal hegemónico existía
La autoridad del maestro del Estado s e sobreimprimió a la autoridad familiar, en un
"el complejo y variado sistema de hábitos sociales que incluyó consensualidad,
proceso que marca la tensión entre orden privado y orden público y que indica la gradual
ilegitimidad y exogamia, produciendo sujetos de derecho al margen de la normativa y del
delegación de tareas en el Estado educador.
discurso oficial"." E n suma, "niños" y "menores" fueron luego los nombres con los que se
La educación moderna del siglo xix en la Argentina se debatió entre la pedagogía
ordenó un mapa de la población infantil complejo y heterogéneo (niños legítimos e
naturalista de J . - J . R o u s s e a u , quien concebía al niño como prolongación del mundo de la
ilegítimos, abandonados y huérfanos, alumnos y asilados, etcétera).
naturaleza y cuya educación "negativa" (con escasa intervención del adulto) posibilitaría la
Los debates en tomo a la sanción, en 1884, de la ley 1420, por la cual s e estableció la
constitución de un sujeto autónomo desde el punto de vista moral, y la pedagogía social
obligatoriedad escolar, reflejaron las polémicas acerca de las concepciones vigentes
de G . Pestaíozzi, obsesionada por la creación de un método de enseñanza de la
sobre la familia y la ubicación del niño en un orden privado y público en la etapa de
lectoescritura que facilitara la educación de m a s a s de niños pobres por un único
fundación del sistema educativo." L a polémica, entonces, s e referia a si el niño debía ser
maestro." Pedagogías diseñadas al calor del imaginario de la Revolución francesa, y que
la prolongación de la familia, un brazo o propiedad de ella, o un sujeto de un nuevo orden
en el siglo X I X circularon entre maestros y pedagogos que protagonizaron la fundación del
social público.
sistema escolar en la Argentina: el problema eran entonces los "salvajes" niños de
distintos sectores sociales convertidos en alumnos." El reconocimiento de los derechos de los menores fue el argumento que esgrimió el
También sostenía Sarmiento: liberalismo laico para imponer la obligatoriedad de la educación pública, en un contexto de
fundación del Estado nacional.
E s t e debate se agudiza hoy, cuando están cuestionados los limites entre lo público y lo
El maestro de escuela, al poner en las manos del niño el silabario, lo constituye en
privado, y en buena medida se ha invertido respecto del momento de fundación del
miembro integrante de los pueblos civilizados del mundo y lo liga a la tradición escrita de
sistema escolar en las últimas décadas del siglo xix. L a cuestión en juego no e s cómo
la liumanidad, que forma el caudal de conocimiento con que ha llegado, aumentándolo de
imponer a los padres la obligación de enviar a sus hijos a la escuela, sino cómo el Estado
generación en generación, a separarse irrevocablemente de la masa de la creación bruta.
puede seguir siendo el garante principal de la educación pública.
Sarmiento. Los maestros de escuela.
La escolarización de la infancia
E s t a nueva posición del niño con la modernidad, que puede recorrerse a través de la
lectura de la obra de Sarmiento y de otros pedagogos, políticos y filántropos del siglo X I X
"Ustedes conocen por experiencia el efecto del corral sobre los animales indómitos. Basta
en América latina, comenzó a ser objeto de investigación histórica a partir de estas
el reunirlos para que se amansen al contacto del hambre. Un niño no e s más que un
últimas décadas. Hasta la primera mitad del siglo xx las historias políticas y las historias
animal que se educa y dociliza" (Sarmiento, 1862).
de la educación se habían ocupado de describir la emergencia de los estados-naciones
L a construcción social de la infancia moderna se relaciona no sólo con las
modernos y de los sistemas de instrucción pública, pero volviendo invisibles a las
transformaciones de la familia sino con la emergencia de la escolaridad. L a escuela
generaciones de niños que transitaban por las fábricas o las escuelas, minimizando el
"sustituyó el aprendizaje por medio de la educación",33 provocando el cese de la
impacto de las concepciones sobre el niño en el cambio histórico.
cohabitación de los niños con los adultos y el aprendizaje por contacto directo.
PhiHppeAriés, el historiador francés que con su obra pionera E l niño y la infancia en el
Según Flandrin, el proceso de escolarización de la infancia desembocó en "la
Antiguo Régimen, publicada en 1961, suscitó un creciente interés por la cuestión de la
infantilización de un amplio sector de la sociedad",'* que dio lugar, por otra parte, a un
infancia, sostuvo por ello que su deseo era "salir de la política" para poder explicar el
proceso de pedagogizacióndelainfancia."
cambio histórico desde otras perspectivas: los cambios en la mentalidad de los adultos
respecto de los niños. Este proceso de escolarización de la niñez se interpretó de maneras muy diversas. Arias
lo calificó como un "período de reclusión", de cuarentena." Autores como Michel Foucault
La obra de Aries inauguró una nueva ruta de la historiografía, una serie de trabajos de insistieron en s u s efectos de disciplinamiento de los cuerpos y de las conciencias, en
historiadores de la infancia, de la familia y de la vida privada que permitieron convertir al considerario el territorio de una "politicadelcuerpo".
niño en objeto de investigación. Ligadas en su origen a la historia de las mentalidades, las
Detengámonos en la visión de Julia Várela y Fernando Álvarez-Uría, en un trabajo que
historias de la infancia constituyen un conjunto heterogéneo. E n todos los casos, s u s
reúne diversos artículos referidos a la aparición de la escuela moderna y al lugar del niño.
desarrollos no aluden a evoluciones lineales de las condiciones de vida de los niños, sino
Sostienen allí que la escolarización fue una "maquinaria de gobierno de la infancia" a
que describen procesos progresivos y regresivos, continuidades y rupturas. Lo que sí e s
partir de la cual se produjo la definición de un estatuto, la emergencia de un espacio
posible concluir e s que la historia de la infancia está atravesada por las luchas políticas,
específico para la educación de los niños, la aparición de un cuerpo de especialistas de la
las ideologías y los cambios económicos, como cualquier otro objeto de interpretación
infancia, la destrucción de otros modos de educación y la institucionalización de la
historiográfica. ^ _ _ „ _
escuela a partir de la imposición de la obligatoriedad escolar."
E l punto de coincidencia entre los histonado'res radica en localizaren la modernidad, entre
Diferencian, por otra parte, la constitución de la infancia rica vinculada a la familia (hijos
los siglos xvii y xviii, la emergencia de un nuevo tipo de sentimientos, de políticas y de
de familia) de la pobre, resultado de una intervención directa del gobierno, y concluyen
prácticas sociales relacionadas con el niño. L a s tesis básicas de Aries, algunas de ellas
que la aparición de la escuela obligatoria fue un instrumento constitutivo de un sentimiento
discutidas con posterioridad, señalan que, a diferencia de la sociedad tradicional, que no
hacia la infancia hasta entonces inexistente en las familias de sectores populares.
podía representarse al niño y en la que predominaba una infancia de corta duración
La escolaridad obligatoria funcionó en la Argentina como un dispositivo disciplinador de
(período de máxima fragilidad del niño), en las sociedades industriales modernas s e
los niños de los sectores populares, hijos de la inmigración y de la polDlación nativa," pero
configura un nuevo espacio ocupadopor el niño y la familia que da lugar a una ¡dea de
al mismo tiempo tuvo una incidencia efectiva en la conformación del tejido social y cultural
infancia de larga duración y a la necesidad de una preparación especial del niño. Este
del país". L a escuela favoreció la constitución de una cultura pública que incidió
vuelco hacia un mayor interés por el niño s e vincula con la emergencia de la familia
generacionaimente en el quiebre de la sociedad patriarcal, en la lucha por un horizonte de
nuclear y es acompañado más tarde por la reducción del número de nacimientos y por la
ciudadanía democrática y en la posibilidad de construir una sociedad integrada desde el
organización de la familia como espacio privado. Según Aries, la socialización familiar
punto de vista cultural. Los niños s e inscribieron, a través de la escuela, en un orden
reemplaza a la sociedad comunitaria, produciéndose una "revolución sentimentaL y
público.
escolar".
Si bien en cierto sentido la implantación del sistema escolar supuso violentar el orden
Aries describe la experiencia francesa, en la cual comenzó, entre los siglos XVII y XVlll, la
cultural preexistente, al imponerse a la sociedad la obligatoriedad de asistencia a la
"retirada de la familia de la calle, de la plaza, de la vida colectiva, y s u reclusión dentro de
escuela de los menores de 6 a 14 años, esto incidió en la constitución de los niños como
una c a s a mejor defendida contra los intrusos, mejor preparada para la intimidad".
sujetos, ya que comenzaron a ser interpelados por diversos tipos de discursos, que
La experiencia inglesa fue analizada por el historiador Lawrence Stone, quien describe los
oscilaron entre la protección, la represión y la educación."
cambios experimentados entre 1500 y 1800 en las familias de la alta burguesía de los
Empezaron a ser visualizados como un colectivo, como una generación constitutiva de la
pueblos y de la baja nobleza del país a partir de la aparición de un sentido de privacidad
población argentina, y la educación fue el mejor esgacio para su inclusión.
doméstica que acompaña el aislamiento del núcleo familiar, favoreciendo relaciones
el periodo que transcurre entre la Primera Guen-a Mundial y la Segunda, al calor de
A partir de alli el niño quedó capturado en buena medida por la escuela; la infancia s e la expansión de posiciones socialistas.
convirtió en el punto de partida y en el punto de llegada de la pedagogía," pero una Esta mirada al niño y a la escuela sucede a la etapa fundadora del sistema escolar y
pedagogía que dialogaba con la criminología, con la psicología experimental, con la remite a las múltiples experiencias de renovación pedagógica en distintos lugares.
literatura, con los estudios médicos, e s decir, con el conjunto de saberes que en la época Pensemos en la experiencia de Olga Gossettini, en R o s a Ziperovicfi, en Jesualdo, en
otorgaba validez científica a la pedagogía y prescribía acerca de la naturaleza y la Luis Iglesias y en tantos otros educadores,
identidad propias del niño. L a s capturas de éste por los saberes y las instituciones son un b) E l segundo período es el que corresponde a las décadas del '60 y del'70, durante las
problema en la medida en que pretenden cerrar las identidades y eliminar la contingencia cuales se configura un nuevo imaginario sobre la infancia a partir de la divulgación
que las afecta. de distintas corrientes psicológicas y psicoanalíticas, de la pedagogía de la
E s a capturá;pefSgogÍca'yelcM^ caracterizó a l p o M i v i á m o s ^ l ' ^ í i n de siglo rio autogestión, la psicología genética, la pedagogía antiautoritaria, la literatura infantil.
estuvo exenta de polémicas educativas sobre elestatuto del alumno. La infancia e s analizada por un conjunto de disciplinas frente a una sociedad que
Los textos de los pedagogos positivistas de fines del siglo xlx intentaban fijar y cerrar la comienza a transformarse en forma acelerada desde el punto de vista social, cultural
identidad del niño a las necesidades de la lógica escolar y lograr su disciplinamiento para y político. Los niños se tornan objeto del mercado, de los medios masivos, de la
hacer posible la tarea de ensenar del maestro, entendida como una batalla contra los publicidad, pero también de nuevas políticas.
instintos colectivos de la masa infantil y contra las diferencias dentro de ella." Pero Pensemos en los textos y canciones de María Elena Walsh, en los artículos periodísticos
también los informes de la época, los propios escritos de los maestros y la memoria de los de Florencio Escardó, en la preocupación por la influencia violenta y colonizadora de la
alumnos denunciaban los límites de ese dispositivo explicativo y, por lo tanto, de s u s televisión, en la historieta Mafalda. Lo que entonces se denominaba "conflicto
efectos en el disciplinamiento. generacional" fue un "tema reiterado en debates públicos, escritos y experiencias
L a s conductas infantiles siempre desbordan la estrechez de la mirada adulta, educativas de la época.
obsesionada entonces por controlar el exceso de movimiento, la atención dispersa, el
cuchicheo y los motines. 2. Otros períodos se caracterizaron por un borramiento del niño,-por una sujeción d e j a
E n muchas escuelas persiste la pretensión de controlar los cuerpos y las conductas, pero fJóblacIMÍinfahtn a la Nación,::a ía;ráza/d:al Estado, mediante póliticásTepresiyas. La más
ésta fracasa en el intento de lograr que, los gestos de los educadores provoquen directa eliminación del niño, su subordinación al poder del Estado y la inscripción de la
conductas automáticas en los niños (silencio, orden, obediencia)." infancia en un imaginario fundamentalista permanecieron también en el imaginario de
S o n huellas de e s a obsesión positivista que fundó a la escuela, pero también de las algunos periodos del siglo xx.
dificultades actuales para lograr construir en las instituciones educativas condiciones para
a ) Desde esta lectura, es posible pensar el período correspondiente a la década del '30,
llevar adelante los procesos de enseñanza-aprendizaje y de la ilusión de contar con una
cuando se produce en Europa el surgimiento del nazismo. Existía una "teoría del niño"
tecnología eficaz que borre el dilema cultural y social que s e pone en juego en todo
que daba sentido a muchas de las medidas relacionadas con la selección racial de los
encuentro intergeneracional.
elementos de la población infantil del país nacionalsocialista. El desprecio del débil y la
obediencia al poderoso son el núcleo de toda ideología fascista,*' y desde esta
L o s niños en el siglo xx: entre la permisión y la represión perspectiva la autoridad del poder (de la raza, de la clase o del Estado) s e concibe como
determinante de la identidad del niño.
"[...] la infancia es, por excelencia, una de e s a s zonas-límite en que lo público y lo privado
E n la Argentina la política educativa de los gobiernos conservadores de la década del '30
s e bordean y se afrontan a veces violentamente" (Michelle Perrot). estuvo permeada por este imaginario, en el que la población infantil debía tener una fuerte
sujeción al Estado. La educadora Olga Gossettini calificó e s a política educativa como una
L a pretensión de sujetar al niño a un orden instituido (en este caso, el escolar) y de definir "pedagogía de la perversidad".
desde allí su identidad, no llega a ser total, en la medida en que, como toda identidad, la b) También es posible situar el periodo de los años '70, caracterizado por la presencia de
del niño e s siempre precaria, relacional y abierta. Los niños nunca quedan absolutamente dictaduras militares en América latina. Gomo respuesta regresiva, los niños fueron
capturados o fijados por las prescripciones adultas o por la lógica de las instituciones: convertidos en botín de guerra (hijos de desaparecidos), se operó la sustracción de s u s
están atravesados por la historia en su carácter de sujetos en constitución. identidades y se instalaron diversas formas de control privado-familiar de la vida infantil
Sin embargo, e s posible analizar cómo en distintas épocas ciertos imaginarios-acerca de desde el poder del Estado. E n la ruptura de la cadena generacional que ligaba a los niños
ia educación infantil han permeado la constitución de los niños como sujetos; nos con s u s padres, y en la ubicación de éstos en otras cadenas (las de los apropiadores), los
referimos a ciertas regularidades que remiten a la trama cultural de un período histórico. niños fueron anulados como sujetos.
Así como en la primera mitad del siglo xx la cultura escolar favoreció la tematización del
Desde el "¿Dónde está su hijo?" hasta las múltiples medidas persecutorias tomadas en
alumno y la lucha por la democratización del acceso fue nodal, las impugnaciones a la
las escuelas, una política represiva de la libertad y autonomía del niño atravesó el clima
escuela que se multiplicaron con diversos argumentos a partir de los años '50 modularon
de la época y dejó un sustrato cultural para la viabilidad de posteriores políticas
nuevos imaginarios.
económicas de corte neoliberal que sumaron ajuste y pobreza. Basta revisar las revistas
E n este sentido, Lawrence Stone sostiene: " E l único cambio lineal constante en los femeninas de divulgación del período para reconocer la agenda de temas de la opinión
últimos 400 años parece haber sido un creciente interés por los niños, aunque su trato en pública.
la actualidad oscila cíclicamente entre la permisividad y la represión"." L a s miradas a la
Lo que nos interesa destacar e s que los movimientos sociales liberadores los suceden ,
infancia han oscilado muchas veces entre proclamas de derechos del niño y mandatos
en muchos casos, fuertes políticos represivos , y estos ciclos, leídos en clave política,
represivos, desplazándose - coriflictivamente durante el siglo x x por territorios de
pueden pensarse también respecto de los cambios abruptos en los imaginarios sobre la
interpretación confrontados: entre la libertad del niño y la autoridad del adulto.
educación infantil. Esto está presente en la relación entre las generaciones en los
Recorramos el siglo xx partiendo de esta hipótesis acerca de la tensión entre permisión y
procesos educativos, en la cual s e expresan en algunos conflictos escolares huellas de
represión:
imaginarios históricos contrapuestos. Por último, entre los movimientos renovadores de
1. Algunos periodos del siglo s e han caracterizado por una i.bicac'O^T de! ni^c en el centro signo utópico y las políticas represivas de fuerte control social s e sitúan muchas
dájaescénaeducátiya, con argumentos relacionados con la valorización de la "naturaleza experiencias históricas."
propia deí niño", con una notoria recuperación de la ¡dea de libertad infantil y con un
E n la actualidad encontramos esta tensión entre represión y pennisión, que e s síntoma,
énfasispuestoenelaprendizajeyenlaimposiciónrdelírnitesalaautoridaddelmaestro. a) E l
entre otras cosas, de cómo la crianza y educación de un niño resultan hoy un prisma para
período inicial e s el que corresponde a las primeras décadas del siglo, en el cual
observar las dificultades de la generación adulta para construirie un horizonte. Horizonte
tanto la divulgación de las ideas y propuestas pedagógicas del Movimiento de la extensible a la sociedad en su conjunto.
E s c u e l a Nueva" como del psicoanálisis dan lugar a un reconocimiento del niño y a un
conjunto de críticas a los adultos por oprimir su espontaneidad y s u s intereses. E l
niño comenzó a ser objeto de miradas disciplinarias (en particular, de la psicología)
L a s tesis sobre el niño
que toman como objeto de análisis la naturaleza propia del niño y discuten el
fenómeno de la autoridad escolar, postulando la importancia del estudio del niño y de
" E n la pedagogía de la autoridad e s fatal el papel del dominador. L a pedagogía liberal,
la renovación de metodologías, planes de estudios y normas escolares. La infancia
que intenta soslayada, cae en la misma trampa" ( C e f e X ) r i z de Montoya, 1932).
como edad se resignifica en tanto tiempo genético de un nuevo orden social durante
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Para ello se necesita, en primer lugar, una mirada con dimensión histórica, en la medida
en que ella permite restituir la cadena histórica entre las generaciones en un contexto de
desintegración de lazos sociales y volver a ubicar la "condición humana" de todo proceso
educativo para desde alli potenciar demandas, desafíos y ejercicios de responsabilidad
pública," mirada que vuelva a interrogar los problemas interculturales y sociales de las
escuelas a través del tiempo y que recupere la memoria de las mejores experiencias de
educación infantil.
Pero debe ser también una mirada hacia lo contemporáneo, atenta al devenir y a los
registros de temporalidad de cada generación, en un esfuerzo de descentramiento de los
adultos que favorezca la construcción de una nueva posición educadora acorde con
condiciones históricas siempre cambiantes, que explore el impacto de las nuevas
tecnologías, de los cambios perceptivos, de las formas de construcción de conocimiento,
de los procesos de identificación infantiles, de los cambios en la cotidianidad.
Por último, tendría que comenzar a ser una mirada constructora de futuros que potencie
tanto las demandas como las autocríticas, la imaginación pedagógica y la toma de
decisiones relacionadas con el cuidado y la orientación de las trayectorias escolares de
los niños," que permita producir nuevos pactos y abrir puertas a tiempos más justos y
dignos paró la población infantil.
E l educador de niños" se mueve siempre entre la sociedad de los niños y la sociedad de
los adultos, pero también entre los lazos familiares y los lazos políticos, entre la privacidad
doméstica y la esfera pública, y entre el pasado y el futuro.
La constitución del niño como sujeto se relaciona con e s a s tensiones, en las cuales lo que
está en juego no e s sólo su posición y su crecimiento sino, además, la posición del adulto
y los proyectos de una sociedad. L a s políticas crean las condiciones para que la
educación s e torne posible, y en ello la dignificación del trabajo docente resulta clave.
Pero en la educación de los niños se juega también la singularidad del vínculo entre un
adulto y una generación en crecimiento, trabajo del tiempo y del deseo, de transmisión
siempre renovada.