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Comparativa Bíblica y Coránica

Este documento presenta resúmenes de varios libros recientes sobre temas bíblicos e históricos. El primer libro analizado es una sinopsis sistemática del texto bíblico y el Corán que permite apreciar convergencias y diferencias entre las dos tradiciones. El segundo libro examina cómo la Biblia promueve actitudes altruistas validas hoy. El tercer libro es un análisis narrativo y teológico de la subida de David al trono según el libro de Samuel. El cuarto libro presenta las actas de un

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Comparativa Bíblica y Coránica

Este documento presenta resúmenes de varios libros recientes sobre temas bíblicos e históricos. El primer libro analizado es una sinopsis sistemática del texto bíblico y el Corán que permite apreciar convergencias y diferencias entre las dos tradiciones. El segundo libro examina cómo la Biblia promueve actitudes altruistas validas hoy. El tercer libro es un análisis narrativo y teológico de la subida de David al trono según el libro de Samuel. El cuarto libro presenta las actas de un

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REcENSIONES

CIENCIAS BÍBLICAS

CI!ERUBINO MARIO GuzzEITI, Bibbia e Corano. Confronto sinottico


(Classici del pensiero religioso 4), San Paolo, Cinisello Balsamo,
2.a ed., 1995, 350 pp., ISBN 88-215-2941-X.
En ocasiones, los dos libros sagrados que están en el origen de las tres grandes
religiones monoteistas han sido enarbolados por los seguidores de cada una de ellas
como armas en favor de la supremacía, cuando no de la exclusividad, de su propia
tradición religiosa, y de rechazo, burla o condena de la ajena. El Corán, como la obra
más reciente de los tres, recoge mucho de los personajes, ideas y acontecimientos
contenidos en ambos Testamentos, pero también introduce las variantes que se sa-
be, y, quizá sobre todo, hace un uso del texto y de su interpretación distinto del cris-
tiano. En la perspectiva del diálogo interreligioso, nunca se podrá ponderar sufi-
cientemente el valor de esta tentativa de realizar una sinopsis sistemática entre la
Biblia y el Corán, que pennita apreciar convergencias y profundizar en una tradición
común, pero al mismo tiempo evitar las dos tentaciones eo que se ha incurrido clá-
sicamente: o ver en el Jslarn las antípodas del cristianismo, o considerarlo casi una
herejía de esta religión. Los párrafos paralelos, escogidos selectivamente de ambos
libros, se presentan en páginas enfrentadas, y están provistos de notas de tipo exe-
gético. Pero además el salesiano Guzzetti aporta toda una serie de elementos com-
plementarios de la máxima utilidad, y que casi parece increíble hayan tenido cabida
en un volumen de reducidas dimensiones. Son ellos una introducción general que ex-
plica el origen y orientación distinta de los dos libros; introducciones a cada uno de
los bloques principales de textos; cronología de la vida de Mahoma; bibliografía
esencial; concordancia de las grafías bíblica y coránica de los nornhres; glosario de
los principales términos islámicos, índice analítico del Corán e índice de las citas bí-
blicas y coránicas. Todo ello cuidado con el mejor rigor científico, con lo que una
obra que se quiere para uso del gran público adquiere realmente unas calidades )'
una funcionalidad que agradecemos al autor y a la editoriaL-Jos}: J. ALEMANY. Fa-
cultad de Teología. UPCo (Madrid).

74 (1999) ESTCDIOS ECLESIÁSTICOS 349-434


350 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

Lms CENCILLO, Opción humana y textura bzolica, Ediciones Funda-


ción, Madrid 1998, 400 pp., ISBN 84-88159-04-8.

El propósito de la obra de Cencillo es fundamentar en la Biblia modelos de acti-


ludes y comportamientos altruistas que siguen siendo válidos para el mundo actual
pues parte de la sospecha de que otros soportes no garantizan una ética que no se
deje llevar por el afán del lucro, del éxito o del poder.
Capítulo a capítulo, nos aproxima a la historia de la salvación recorriendo los di-
ferentes libros b-íblicos en los que encuentra un denominador común: el ser huma-
no, oyente de una palabra divina que le pide una colaboración que implica la capa-
cidad de olvidarse de si mismo. La escucha que era personal en los patriarcas da
paso a otras escuchas menos directas v a una presencia litúrgica de Dios en medio
de su pueblo con la instauración del c~lto.
Se abre muy pronto toda una dimensión ética que se retrotrae a los relatos del
Paraíso. El gran enemigo de unas relaciones fluidas entre Dios y su criatura es el pro-
pio ser humano y sus deseos de omnipotencia. La creación va degenerando en actos
de violencia, de codicia e incluso de Infidelidad a Yahvé y al propio grupo. Tanto sa-
bios como profetas tratan de reorientar al pueblo con pautas de palabra viva e in-
terpoladora de Dios que busca restaurar la relación con los suyos. Mientras que el
género apocalíptico, con la finalidad de alentar. presenta horizontes esperanzadores
que trascienden el momento histórico. Al riesgo del siempre presente egoísmo hu-
mano se suma el rigorismo de una ley que se absolutiza perdiendo la frescura de una
palabra constantemente nueva y reveladora y haciendo del justo una figura que se
identifica con la pureza ritual.
La llegada del cristianismo ofrece la posibilidad de que ante la imposibilidad de
hacerse como dioses los hombres escojan hacerse como Cristo, un dios encarnado
en la debilidad para crear un espacio de libertad. El sufrimiento se hacía salvador y
el fracaso .Y el dolor de cada ser humano eran maneras de participar en la divinidad.
Anliguo )'Nuevo Testamento postulan, para nuestro autor, el hecho liberador pa-
ra el hombre de fiarse de la palabra divina y de sus designios aunque ello implique
un cambio de rumbo imprevisto en sus vidas. De esta manera se consigue la felici-
dad: el ser humano no puede ¡Jcanzar sus deseos de plenitud más que si va acom-
pañado de la mano divina.
Junto a una gran sabiduría bíblica las páginas de Ccncillo están sembradas de ci-
tas históricas y de otras religiones que demucslran una gran riqueza de conocimien-
tos paralelos. Lástima, la cantidad de errores ortográficos que tiene la edición y que
manchan una obra de esta categoría.~ IsABEL Gó~~;lEZ-ACEBO.

BRUNA CoSTACURTA, Con la Cítara y con la Honda, la subida de David


hacia el trono, Bilbao (Descléc de Brouwer) 1998. Traducción es-
pañola de M." del Carmen Blanco Moreno y Ramón Alfonso Díez
Aragón del italiano, ed. de 1994, 255 pp., ISBN 84-330-1343-2.

Nos hallamos ante un análisis narrativo preciosista Ue los capítulos de 1 Samuel


(algo también del JI Sam) dedicados a las vicisitudes de David, modelo de creyentes,
desde que fue ungido por el profeta Samucl hasta que la muerte de Saúl le lleva al
EST!JDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSJONES 351

trono real. Más que la investigación de lo que realmente pudo ocurrir, interesa el
desarrollo psicológico-dramático, en clave teológica, de las situaciones, tensiones y
actitudes religiosas de los dos ungidos, enfrentados por el destino divino, tal como
había de verlo el mundo religioso judío. El hilo de la narración queda entrehilvana-
do con salmos significativos, atribuidos a David, donde el salmista reconsLruye e in-
terpreta sus sinsabores y zozobras ante la persecución y amenazas del rey.
La narración resulta muy rica exegéticamente, con comentarios filológicos de in-
terés y cierto toque de sensibilidad femenina, resultando así muy amena y profunda.
Se hace una selección de tradiciones, coordinándolas, respetando a la vez sus oscu-
ridades. David aparece simbólicamente como imagen y anticipación del creyente
fiel, del caudillo definitivo que llevará a la salvación a su pueblo. La consideración
de paradojas y contrastes narrativos y teológicos de situaciones :y personas es siem-
pre oportuna y brillante. Aunque la autora se ciñe a la traducción de la Biblia deJe-
rusalem, lo hace con acusado sentido crítico. La bibliografía es actual y abundante.
La presentación de DDB es atrac..:liva.
Las notas desfavorables se dejan ver prindpalrnente en la labor de los traducto-
res y quizás en el cuidado editorial. Aparece algún error de bulto, como decir que Da-
vid es el mayor de ocho hermanos (p. 8), incongntentemente con lo que poco más
adelante (y con fidelidad al dato de 1 Sam) se expresa (p. 42). La supresión de una
«a» (p. 67, última línea) modifica el sentido (¿inadvertencia en la corrección de ga-
leradas?). Hay alguna«)"!> que sobra (p. 151). Se dice «estrofa>> en lugar de hemisti-
quio (p. 84) y «blanden> (p. 136), con ofensa gratuita a nuestro idioma. Se echa, pues,
quizá de menos una mayor pericia en los traductores al abordar la corrección de
pruebas y en el pulimento de los dos idiomas que, a pesar de sus semejanzas, siem-
pre guardan celosamente algún secreto.-L. CHACÓ.'\.

HISTORIA DE LA TEOLOGÍA
E HISTORIA DE LA IGLESIA

AlBERTO MELLONI (ed.), Vatican !I in Moscow (1959-1965). Acts ofthe


Colloquium on the History of Vatican JI (Instrumenta theologica,
20), Bibliotheek van de Faculteit Godgeleerdheit, Leuven 1997,
XII+ 350 pp.
En marzo-abril de 1995 tuvo lugar en Moscú este congreso, convocado desde el
deseo de explorar cómo se había visto en la Unión Soviética la celebración y otros
aspectos que rodearon el Concilio Vaticano 11. La iniciativa se vio favorecida por el
hecho de que se había abierto el acceso a importantes archivos estatales, que permi-
tían conocer la actitud de los líderes soviéticos o de los dirigenles de la Iglesia orto-
doxa respecto de aquella importante asamblea. En este libro se publican las actas del
congreso bajo la forma de dieciséis ponencias o conferencias. Las intervenciones de
352 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

los especialistas revisten un carácter netamente histórico, y no entran en contenidos


teológicos. Algunas de ellas tocan temas de enmarcamiento, situando aquel aconte-
cimiento en el contexto de la Ostpolitik de la Santa Sede o de la diplomacia secreta
de Moscú; también, por supuesto, se exponen puntos directamente referidos a las re-
laciones entre las Iglesias católica romana y ortodoxa. Los documentos pusieron de
manifiesto cómo las autoridades soviéticas intervinieron en aquellas complicadas re-
laciones, en ocasiones ejerciendo presión sobre los eclesiásticos de la URSS. Por otra
parte, más allá de su referencia iluminadora a un tiempo y unas circunstancias pa-
sadas, no se puede ignorar lo que su conocimiento puede ayudar a comprender y en-
cauzar las difíciles relaciones actuales entre ambas Iglesias.-JosÉ J. ALEMA"l"Y.

HERMmN KoCHANEK (Hg.), Die Botschaft der Mystik in den Religionen


der Welt, Kosel, München 1998, 400 pp., ISBN 3-466-20433-X.
No sabemos si es fruto de un optimismo injustificado la persuasión que alimen-
tamos de que no serán ya muchos los lectores, si es que hay algunos, que se extra-
ñen cuando se habla de mística en religiones distintas del cristianismo. La profun-
didad de vivencia y experiencia religiosa que se designa con tal nombre es,
efectivamente, una realidad difundida en todas las formas de relación con el Abso-
luto, la Trascendencia o como se denominen todos los diversos objetos de la relación
religiosa. Y los expertos en el diálogo interreligioso saben bien cómo en este terreno
se pueden alcanzar niveles de aproximación y comprensión mutua mucho más difí-
ciles de conseguir cuando los miembros de las religiones confrontan únicamente
puntos doctrinales o éticos. En este volumen, surgido de un ciclo de conferencias en
el centro de los padres verbitas en St. Augustin, nueve contribuciones detallan for-
mas de experiencia mística de otras tantas religiones, orientales, monoteístas o na-
turales. Pero estas exposiciones están enmarcadas en otras que, muy oportunamen-
te, les ofrecen una plataforma básica necesaria (como al precisar la naturaleza de la
mística o su función en la historia de las religiones) o las prolongan explorando las
consecuencias que se derivan de la existencia de la mística, por ejemplo, para el diá-
logo interreligioso. Sumado a la solvencia de los conocimientos que se ofrecen, un
particular atractivo de este libro lo constituye el que cada una de las conferencias va
acompañada de algunas páginas de textos ejemplares del tema de la misma. Esta se-
lección permite tener ante los ojos un moddo de lo que la teoria cuenta; y como en
la mayoria de los casos los autores referidos son, o poco conocidos, o difíciles de en-
contrar, es muy de agradecer que se facilite de esta manera su lectura. Con todo ello,
el libro se presta, además de su uso individual, para tomarlo como base de círculos
de estudio o seminarios.-] os~:!. J. ALEMANY.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 353

PETER ANTES (Hg.), Die Religionerz der Gegerzwart. Geschichte urzd


Glauherz, C.H. Beck, München 1996, 336 pp., ISBN 3-406-
41165-7.

La palabra ~<Gegenwarl» está muy deliberadamente asumida en el título de este


libro, pues, en efecto, la actualidad marca decisivamente su orientación. «Religionen
der Gegenwart» se puede entender en un doble sentido: o bien que la exposición se
refiere a las religiones actualmente vivas, o bien que el acento se pone sobre Lodo en
el presente por lo que toca al aspecto que ofrecen, los problemas inten10s, doctrina-
les o institucionales, provocados por el hoy, y sus posturas o respuestas ante cues-
tiones propias del momento. Ambos puntos de vista confluyen en la obra, fruto de la
colaboración de once autores altamente cualificados por su formación, puestos aca~
démicos y producción científica. Al motivar la iniciativa, la introducción levanta ac-
ta de un hecho: la religión, que se creyó exiliada del mundo moderno (o al menos de
los espacios verdaderamente representativos del mundo moderno) por los embates
sumados de la Ilustración y la secularización, ha conocido, al menos desde los años
setenta, un inesperado regreso, y esto bajo una doble forma: como actividad política
(fundamcntalismos) y como recuperación del nivel de lo maravilloso en la sociedad
de la eficiencia)' el consumo. Tal resurgimiento, que a la ya abundante y compleja
nómina de religiones clásicas suma otras muchas manifestaciones religiosas difíci-
les de penetrar y de abarcar, justifica la clarificación y orientación en la selva de lo
religioso que este libro quiere ofrecer. Como queda dicho, al trazar el retrato de ca-
da religión se da la mayor importancia a su configuración actual, de tal manera que
los orígenes, evolución y contenidos docrrinales se presentan en función de una me-
jor comprensión de ésta. El tono general es sumamente objetivo-distanciado, y el ca-
pítulo dedicado al cristianismo (P. Antes) es un buen ejemplo de ello: no es el teólo-
go ni siquiera el creyente personalmente implicado el que habla, sino el
historiador-sociólogo de las creencias-fenomenólogo de la religión. Por ello en nin-
gún momento se emplean formulaciones que intenten la penetración de una realidad
de componentes sobrenaturales (p. ej., la divinidad de Jesús), sino que las afirma-
ciones se refieren a la fe de los que creyeron en ella. Supuesta esta opción, el libro
alcan:m un excelente y serio nivel informativo.-] OSÉ J. ALEMAI\:Y.

FJLJPPO CARCTOt<E,Le Chiese d'Orierzte. Iderztitií, patrimonio e quadro


storico genera/e, San Paolo, Cinisello Balsamo 1998, 286 pp.,
ISBN 88-215-3748-X.

Para los católicos occidentales y de rito latino, las Iglesias de Oriente aparecen
como lejanas y confusas; no serán muchos, incluso entre los dotados de altos niveles
de cultura y aun de cultura teológica, los que sean capaces de moverse con soltura
entre denominaciones, circunstancias de su surgimiento y otros datos de aquellas co-
munidades. A esta deficiencia acude el libro de F. Carci~ne; y digamos ya que en su
inmejorable claridad y abundancia ordenada de datos es un instmmen to muy ade-
cuado para superarla. Sus primeros capítulos son de carácter histórico: exponen los
orígenes y evolución de la cristiandad oriental, del monacato antiguo en la periferia
.v fuera del Imperio y de lo que había de llegar a ser la más fuerte y seria alternativa
354 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

de la Iglesia latina: el Patriarcado Ecuménico de Constantinopla. Para los siguientes


adopta para la presentación de las Iglesias un agrupamiento por ritos, juzgando que
éstos, en íntima conexión con el nacimiento de cada una de las Iglesias, serán los que
acaben por definir con mayor fuerza su identidad. Desfilan así las comunidades de
rito bizantino, alejandrino, antioqueno, otras de rito propio y los cristiano!S de San-
to Tomás, presentes desde antiguo en las remotas costas del subcontinente indio. Es
lógico que la abundancia de material junto a la limitación de espacio conduzca a una
extremada concisión en la exposición, v frecuentemente a la consiguiente acumula-
ción de nombres y datos en muy poca¿ líneas que entonces hace algo áspera la lec-
tura. Pero el objetivo informativo se cumple en grado sobresaliente, y de todas ma-
neras las bibliografías adicionales permiten ampliar conocimientos a quien lo desee.
Jost J. ALEMANY

CHARLES R. MoNROE, World Religions. An Introduction, Prometheus


Books, Amherst 1995, 439 pp., ISBN 0-87975-942-9.

Resulta difícil clasificar este libro, porque su intención de ser una introducción a
las religiones mundiales no excluye que reúna materiales relativamente heterogé-
neos en su género literario, en el detalle de su exposición, en la objetividad de los da-
tos, entre otros rasgos. Las primeras páginas son propias de una filosofía y fenome-
nología de la religión, pues aluden, en términos generales, a la experiencia religiosa
y .sus variedades, la función de la religión y sus expresiones institucionales, las di-
versas imágenes de Dios. Pero aquí ya se inicia un recurso metodológico que se mos-
trará constante a lo largo del libro y no puede por menos de desazonar al critico: la
indiferenciación y carencia de jerarquización en los materiales aportados en apoyo
de determinados puntos de vista. Por ejemplo, ¿serían Leonard Bernstein y el astro-
nauta Scott Carpenter los testigos más adecuados para documentar que hay una va-
riedad de imágenes de Dios ( 11 )? A continuación comienzan los largos capítulos de-
dicados a una historia de las religiones, por orden más o menos cronológico de sus
origenes: pero al tratar una de ellas, por ejemplo el Islam o el judaísmo, se prosigue
describiendo su evolución hasta tiempos modernos antes de pasar a los inicios de la
siguiente. La opinión de Monroe es que las religiones posteriores tienen sus raíces en
las creencias prehistóricas y cósmicas y en los cultos grecorromanos y babilónicos.
Al mismo tiempo, aunque irregulannente, es una historia de las instituciones reli-
giosas y, sin ninguna sistematicidad, de las doctrinas. En este desarrollo se inserta,
cosa también inesperada en un libro de este tipo y que no se reitera para otras épocas,
un capítulo sobre la vida diaria en la Europa medieval cristiana. Un amplio espacio y
particular detalle se concede al protestantismo americano. El autor incurre con fre-
cuencia en unas simplificaciones que sencillamente bordean la falsedad o incurren en
ella. La única frase dedicada a la Iglesia contemporánea en España dice que aquélla
~~apoyó al régimen de Franco, como opuesto a las fuerzas democráticas» (338). Otros
casos: <<K. Barth, un pastor suizo que provenía de un medio católico (?) ... pero es con-
siderado por muchos críticos como un enemigo de la Iglesia católica porque intentó
probar que la Biblia tiene supremacía sobre la Iglesia y los sacramentos (??) ... llegó a
la conclusión después de un intenso estudio de la carta a los Romanos de Pablo de
que la fundación del cristianismo debe ser basada en la Biblia(!!)» (180). «En 1865,
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).~RECENSIOI'ES 355

el papado anunció en el Syllabus que todos los dogmas de la Iglesia eran verdaderos,
incluido el de la Inmaculada Concepción» (337). Renunciamos a transcrihir los pá-
rrafos dedicados a los jesuitas: no tienen desperdicio; y no tanto por un enfoque sec-
tario u hostil, sino por las desinformaciones y simplificaciones de quien visiblemen-
te utiliza fuentes de tercera y cuarta mano (lo que la lectura hace saltar a la vista, la
bibliografía lo confirma: ni una sola referencia de una fuente primaria) y las reduce,
sometido ~llas exigencias de espacio y a las deficiencias de su criterio personal, a una
ensalada miscelánea. Pero las citas de este estilo podrían multiplicarse: pintorescas
o irritantes, se encuentran casi en cada página de las que no se refieren directamen-
te a la América del Norte. En general, la visión del catolicismo es bastante oscura,
negativa o simplemente tópica. En fin, y no sólo por eso, no creemos que este libro
merezca indiscriminadamente la confianza de sus lectores.-JOSÉ J. ALEMANY.

Kleine Konfessionskunde, hg. vom Johann-Adam-Mohler-Inslitut


(Konfessionskundliche Schriften des JohannAdam-Mohler-
Instituts 19), Bonifatius, Paderborn '1997, 331 pp., ISBN
3-89710-000-2.

Le Chiese cristiane nel Duemila, cd. Johann-Adam-Mohler-Institut


(giomale di teologia 259), Queriniana, Brescia 1998, 392 pp.,
ISBN 88-399-0759-9.
El pequeño volumen desea dar cuenta de los puntos básicos que permitan un co-
nocimiento de las Iglesias crislianas. Cada uno de sus seis capílulos está dedicado a
un grupo de ellas: católica romana, ortodoxas .v antiguas orientales, anglicanas, lu-
teranas y reformadas, libres y viejo-confesionales. Y en cada uno se informa sobre su
historia, constitución, elementos diferenciales, postura ecuménica (aspecto al que se
otorga especial relieve), liturgia, espiritualidad y situación actual. Merece elogio el
punto de vista escogido para las presentaciones: a saber, que en éstas encuentren res-
puesta las preguntas que miembros de otras Iglesias dirigen habitualmente a la pre-
sentada. Con todo ello, es un libro de consulta útil y compendioso. Lo único que sor-
prende es que todas las contribuciones, excepto la que trata de las Iglesias
anglicanas, procedan de autores católicos. ¿No podrían reivindicar las demás Igle-
sias, si no el derecho, al menos la conveniencia, de presemarse a sí mismas? ¿Han
temido los editores una mengua en la objetividad si se les confiaba esta tarea? Esta
observación puede hacerse extensiva a la versión italiana, que añade un capítulo en
el que el conocido ecumenista católico G. Cereti presenta a las Iglesias cristianas
evangélicas en Italia.-JosÉ J. ALEMA:\Y.
356 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

KLAus ScHATZ, Allgemeine Konzi/ien - Brennpunkte der Kirchenges-


chichte (Uní Taschenbücher 1976), Schóningh, Paderborn 1997,
360 pp., ISBN 3-8252-1976-3.

El reconocido especialista K. Schatz entrega en este libro de bolsillo una com-


pleta historia de los concilios. El capítulo inicial comienza por {<una de las más en-
revesadas)) cuestiones: qué es lo que hace que un concilio sea considerado como ecu-
ménico. Los criterios para elJo varían extrordinariamente como consecuencia, entre
otros factores, de las variaciones en la eclesiología, por ejemplo, respecto de la reali-
dad eclesial y de las relaciones de la Iglesia con la sociedad y el poder civil. Asu-
miendo el punto de vista consagrado entre católicos que entiende como tales a los
celebrados desde Nicea I a Vaticano II, el historiador Schatz hace suya como res-
puesta conclusiva la de que son ecuménicos aquellos concilios que en el proceso pos-
terior han sido objeto de recepción al menos por parte de la Iglesia católica romana.
Pasa después el autor a la exposición propiamente histórica, en la que, como es ló-
gico, concede especial extensión y atención a Trento y Vaticano I, y un detalle toda-
vía mayor al JI. Algunos sencillos mapas añaden calidades pedagógicas a este muy
buen manual al visualizar algunos de sus datos. Así, es impresionante constatar has-
ta qué punto las diócesis de procedencia de los Padres que participaron en el conci-
lio ~~ecuménico)) (y por tanto, según la acepción etimológica de este término, \<Uni-
versal») de Nicea estaban concentradas, con limitadas excepciones, en Asia menor y
Palestina: justamente, el «Universo)) entonces conocido; pero de él surgen decisiones
dogmáticas vinculantes para la Iglesia en espacios y liempos que poco tienen que ver
con los que detenninaron su origen.--Jost J. ALEMANY.

GuDRUN GR!ESMAYR, Die eine Kirche und die eine Welt. Die okumeni-
sche Vision Kardinal Augustin Beas, Peter Lang, Frankfurt/M 1997,
371 pp., ISBN 3-631-31336-5.
En el trasfondo de esta tesis doctoral hay varias constataciones: que el ardiente
espíritu ecuménico insuflado por el Vaticano II en la Iglesia se ha desinflado; que la
decisiva aportación de Bea al mismo, presente en la conciencia colectiva hasta 1969,
se ha olvidado; y que, sin embargo, su visión ecuménica posee rasgos de perenne va-
lidez, que merecen ser recordados y afianzados en la actualidad para recuperar su
fecundidad. Ellos se dejan sintetizar a juicio de Griesmayr en la fórmula «la huma-
nidad está llamada a la unidad en la libertad, y en la realización de esa llamada, a la
unidad de los cristianos le concierne un papel centrab. Por tanto, el empeño ecu-
ménico de Bca seria, no un objetivo que perseguir por su propio valor, sino más bien
una lógica consecuencia de la prioridad concedida a la meta de la unidad humana
en todos los órdenes de la existencia. Desde esta convicción establece la autora las
diversas partes de su investigación. En primer lugar un detenido recorrido de su iti-
nerario académico, eclesiástico y ecuménico en el que, como se podia esperar, es es-
pecialmente deudora de las numerosas publicaciones a este respecto de quien fue
largos años secretario y luego biógrafo del cardenal, el jesuita S. Schmidt. A conti-
nuación, y como prepamción de la entrada en el tema específicamente ecuménico,
extrae de las obras de Bea los materiales que le permiten aclarar los dos conceptos
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).~RECENSIOKES 357

que juegan en la fórmula arriba citada: el de la unidad y la libertad del género hu-
mano. A partir de aquí, los dos capítulos que sin duda se pueden considerar centra-
les detallan y sistematizan las persuasiones teológicas de Bea y su contribución en el
terreno de los hechos a los avances ecuménicos, pero situados éstos siempre bajo la
óplica citada. Si el primero de ambos capítulos es más genérico, el segundo restrin-
ge su campo de observación al significado ecuménico de la Iglesia católica, presen-
tada como un modelo de unidad en libertad. Tanto en uno como en otro, Griesmayr
entrelaza textos del cardenal con datos procedentes de otras fuentes; esta combina-
ción se hace particularmente patente en lo que toca a la creación del Secretariado
para la Unión de los Cristianos, y en general, a los acontecimientos y documentos
conciliares. Un balance conclusivo cierra la investigación. Toda ella está penetrada
de un aura suavemente panegírica al presentar y valorar las aportaciones de Bea, y
más bien aproblemática respecto de las cuestiones teológicas tratadas y de los no fá-
ciles procesos desencadenados, cuya continuación y fortalecimiento se desea. Esto
no impide que el trabajo destaque por su concienzuda laboriosidad, por la acertada
sistematización de temas que en su origen surgieron dispersos y por el diligente des-
pojo de las fuentes. Y ciertamente alcanza su objetivo: la exposición que efectúa de
las posturas y hechos del cardenal alienta el deseo de que su herencia siga siendo ger-
men de ulteriores progresos en el terreno ecuménico.-Josf: J. ALEMANY.

Readings in World Mission, ed. by NORMAN THOMAS, SPCK, Londres


1995, XVI + 346 pp., ISBN 0-281-04899-1.

El volumen presenta una copiosa antología de textos en torno a la misión. Aun-


que surgida en un marco protestante, su orientación y contenidos son completa-
mente interconfesionalcs por lo que toca a la procedencia de las obras contempla-
das. Los fragmentos aparecen divididos en dos grandes secciones. Los de la primera
se refieren a etapas en la historia de las misiones cristianas, desde la carta a Diog-
neto hasta los comienzos del siglo xx. En la segunda y más amplia se agrupan en ca-
pítulos que representan hasta 13 paradigmas contemporáneos en la comprensión de
la misión (como Iglesia para los otros, como mediación de la salvación, como evan-
geliLación o testimonio común ... ). Todos los textos se hallan enmarcados en abun-
dantes introducciones y debidamente documentados bibliográficamente. En ocasio-
nes se desearía que fuesen un poco más extensos, pero de todas maneras la
recopilación ofrece un magnífico medio de conocimiento y penetración diferenciada
en una realidad de tan indiscutible relevancia eclesial y tan prolongado y meritorio
desarrollo.-} OSÉ J. ÁLEMANY. .

JuRGE'O MDLTMANN, Gott im Projekt der modernen Welt. Beitriige zur af:
fentlichen Relevanz der Theologie, Chr. Kaiser - Gütersloher Ver-
lagshaus 1997, 236 pp., ISBN 3-579-02079-X.

El profesor tubingués recoge aquí una serie de conferencia'> pronunciadas ante


diversos toros en los seis últimos años, v subsumibles bajo uno de los epígrafes por
358 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (! 999).-RECENSIONES

los que su trabajo teológico ha adquirido renombre y difusión: el de la <<teología pú-


blica)): es decir, aquel sector de la reflexión cristiana donde las convicciones de la fe,
elaboradas bajo otra forma en una dogmática, intervienen e inciden en la configura-
ción cristiana y testimonial de la vida en la sociedad y el mundo. Libertad-liberación,
teologías política y ecológica, derechos humanos y modernidad son algunos de los
tópicos que resuenan en estas reflexiones. No es cuestión de presentar a estas altu-
ras el pensamiento de Moltmann, por lo que baste con resaltar la oportunidad de po-
der contar con esta concentración de sus contribuciones a un área de perenne ac-
tualidad. Con una sola excepción, los artículos habían sido publicados ya
anteriormente en otros órganos, incluso como repeLidas rccdiciones y lraduccio-
nes.-JosF. J. ALEMANY.

JOHANNA JANTSCH (Hg.), Der Briefívechsel zwischen Adolf van Harnack


und Martin Rade. Theologie auf dem of{entlichen Markt, Walter de
Gruyter, Berlin 1996, VI+ 923 pp., ISBN 3-11-015190-1.

Se publica en este volumen la correspondencia entre dos de las más destacadas


personalidades de la Prusia guillcrmina en el último tercio del siglo .xtx y primero del
xx. V na época fascinante en muchos sentidos: cultural. científico, político, teológico;
y por otra parte, en los umbrales de una rápida e insospechada transformación en
esos y en otros muchos terrenos. En este tránsito entre los dos siglos, Harnack y Ra-
de coinciden, no sólo en pertenecer a la misma generación (Rade seis años más jo-
ven), sino en otras cualificaciones: protestantes liberales ambos, Harnack quizá el
mayor y más escuchado exponente de las ciencias históricas del momento, con ex-
tensión también a otros campos científicos; Rade director del influyente semanario
«Die Christliche Welt». Basten estas breves referencias, que el conocedor no necesi-
ta, para calibrar el inmenso interés que tiene esta COJTespondencia de dos testigos
privilegiados de los hechos y los cambios que entonces se estaban dando. Sus más
de 670 piezas cubren cincuenta años de esa viva historia, y en ellas se agitan proble-
mas intra y extraeclesiales, que se ventilan «en la plaza del mercado»: desde las po-
lémicas en torno a la aceptación de los métodos histórico-críticos en teología hasta
puntos de vista confrontados sobre formas de compromiso político de los cristianos
y posturas ante las cuestiones sociales del momento. La edición es un alarde de cui-
dado científico y editorial: dotada de todos los requisitos deseables en introduccio-
nes, aparato crítico, identificaciones onomásticas, datación, complementación de
palabras que los originales presentan sólo en abreviaturas, notas explicativas de
acontecimientos y contextos, índices de todo tipo. Al historiador y al teólogo se le en-
trega con ella una visión verdaderamente apasionante de un tiempo, unos persona-
jes y unas cuestiones.-Josf: J. ALE'v'lANY.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 ( 1999).-RECENSIONES 359

HEINRICH FAUSEL, D. Martin Luther. Sein Leben und Werk, Hanssler,


Neuhausen '1996, Band 1, 1483-1521,212 pp.; Band 2, 1522-1546,
336 pp., ISBN 3-7751-2440-3.
La edición reproduce la publicada anteriormente en la Calwcr Vcrlag por
H. Fausel, fallecido ya en 1967, esta vez en un muy cómodo y manejable formato
de bolsillo. Los dos términos que aparecen en el subtítulo, vida y obra, merecen
ser tomados en serio, pues ellos constituyen un estimable rasgo distintivo de esta
publicación. La obra recibe un espacio proporcionalmente considerable bajo la
forma de abundantes párrafos textuales de las del refonnador; la presentación de
la vida está en función de explicar y aclarar las situaciones y contextos en que se
elaboraron y publicaron las obras. El conjunto resulta así eminentemente ilumi-
nador respecto de la agitada vida de Lutero, las confrontaciones y peripecias de la
Reforma, las circunstancias y objetivos inmediatos perseguidos por sus escritos.
La competencia de Fausel en su cometido y la claridad de la exposición añaden va-
lores a esta recomendable edición. Un índice final de conceptos facilita su uso.-
JOSÉ J. ALE.\t!ANY.

J. ATIENZA,y P. J. LASANTA, La alegría del perdón. 2. 000 mios de doctri-


na sobre el Sacramento de la Penitencia, Edibesa, Madrid 1998,
279 pp., ISBN 84-8407-032-8.

En este <<año del Padre», en el que la Iglesia nos ha recomendado la reflexión


acerca del sacramento de la penitencia, se han multiplicado las obras acerca de di-
versos aspectos de este sacramento tan controvertido en nuestros días. En este mar-
co los autores nos ofrecen una colección de textos acerca de la penitencia que pue-
den ser muy enriquecedores para una reflexión seria sobre este tema. En castellano
existe un vacío en esLe sentido. Falta una verdadera colección de textos «penitencia-
les>> que ponga a disposición de un público amplio una serie de materiales que ex-
pliquen (o al menos hagan conocer mejor) la intrincada y apasionante historia de es-
te sacramento. En otras lenguas son clá<iicas las colecciones de C. Vogel 1 -profesor
de la Facultad de Teología Católica de Strasburgo- de las que existe al menos tra-
ducción italiana. Asimismo, habría que destacar la rica colección de textos patrísti-
cos sobre la penitencia, preparada por H. Karpp 2 en la prestigiosa colección Traditio
Christiana (editada simultáneamente en italiano, francés y alemán). Incluso, re-
cientemente, en una obra en francés que recenslonamos en esta misma revista-', se
ofrece una selección de textos suficiente para vertebrar en torno a los mismos una
historia del sacramento de la penitencia.

C. VoGEL. Le pécheur el la pénitence dans l'E~Iise ancienne (París 1966); ÍDEM, Le pécheur
et la pénirence dans l'Eglise au Moyw1-Age, París 1969.
1 H. KARPP, Lo_ Penitenza. Fonti sull'unj;ine della penitenza nella Chiesa antica, Torino 1975.

PH. Roun.L<~.RD, Histoire de la pénitence des origines il nos jours, Paris 1996.
360 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).~RECENSIONES

A ese vacío viene a responder en parte esta obra. Y decimos en parte porque el
subtítulo de la misma puede resultar un tanto engañoso, ya que la gran maymia de
los [Link] con·csponden al magisterio de Juan Pablo II y a otros textos magisteriales
de nuestro tiempo (el nuevo Ritual de la Penitencia, el Nuevo Catecismo, etc.) o a au-
tores actuales, mientras que la oferta de textos antiguos y medievales es má<; bien po-
bre. Más aún, el hecho de anunciar un abanico de tiempo de 2.000 años(!), hace que
resulten más sensibles las ausencias de textos de capital importancia para entender
la evolución de la práctica y la teología de la penitencia. Quizás hubiese resultado
menos pretencioso y más ajustado al contenido de la obra el haber circunscrito el tí~
tulo de la mism2 al magisterio actual sobre la penitencia (que de por sí es amplio y
rico teológicamente).
Ellihro se presenta dividido en tres partes correspondientes a la parábola del Hi-
jo pródigo (con diversos comentarios a este relato evangélico); a la penitencia inte-
rior (la penitencia como virtud); y al sacramento de la penitencia como tal. En su-
ma, un buen instrumento para la reflexión a la que hacíamos referencia al principio;
una reflexión serena que pueda contribuir a un mejor conocimiento de la riqueza y
de los valores (antropológicos, teologales, espirituales ... ) que este sacramento encie-
rra.-FER.'\ANDO MILLAN Ro.-..!ERAL Facultad de Teología. UPCo (Madrid).

PH. RoUILLARD, Histoire de la pénitence des origines a nos jours, Les


Éditions du Cerf, París 1996, 210 pp., ISBN 2204-05405-4.

Nos encontramos ante un estupendo ejemplo de ese tipo de "literatura)) que los
franceses denominan haute divulgation. Un tema tan complejo, difícil, controvertido
y apasionante como es el de la historia del sacramento de la penitencia, aparece tra-
tado con toda seriedad en poco más de un centenar de páginas acompañadas de un
estupendo apéndice de documentos que van ilustrando los diversos temas y autores
que aparecen a lo largo del texto 1•
El autor parte de la constatación -casi obligada en cualquier trabajo sobre la pe-
nitencia- de la consabida crisis actual v lo hace con una pregunta acucian te: Le sa-
crament de pénitence, va-t-il disparaire? No obstante, el autor no se deja llevar por ge-
neralizaciones derrotistas e indica que no sólo deberíamos hacer una historia de la
penitencia, sino también una geografía de la penitencia, puesto que la crisis varía
considerablemente según las zonas geográficas, las culturas, o incluso las parro-
quias. Además, las crisis en el ca<;o de la historia de este sacramento han sido bas-
tante frecuentes, por lo que el estudio de dicha historia puede ofrecernos pistas in-
teresantes para una posible renovación o -como prefieren algunos autores
actuales- una posible ~~reactivación».
A partir de ahí el autor va desgranando las diversas etapas del sacramento: los
orígenes en el Nuevo Testamento; la penitencia pública (Excommunication et récon-
ciliation) en los primeros siglos de la Iglesia; la penitencia céltica o tarifada; la gran
variedad penitencial de la Edad Media; la penitencia entre los Concilios de Lctrán IV

De hecho, mientras preparábamos esta breve reseña, recibimos la traducción italiana de


esta obra· PH. Rm111 LARD, Storia della penitenza dalle origini ai nostri giorni (Quer:iniana, Brcscia
1999).
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 361

y de Trento; la penitencia postridenlina y la Reforma del Vaticano TI. Por último el


autor incluye dos capítulos dedicados a la penitencia en las iglesias orientales y re~
formadas. Como ya hemos indicado, el texto incluye una serie de llamadas que seco-
rresponden con los documentos (más de ochenta) que ilustran todo este recorrido
histórico.
A pesar de la brevedad de la obra, algunos puntos merecen ser destacados. En
primer lugar, la moderación y seriedad de las valoraciones que hace el autor. Esa
moderación no siempre se da en 108 escritos sobre un sacramento tan polémico y
controvertido como es el de la penitencia, pero es el único camino para profundizar
realmente en su sentido y desde ahí afrontar la situación actual. En segundo lugar,
el autor capta muy bien el sentido último de las transformaciones que este sacra-
mento ha sufrido a lo largo de la historia y de los hitos que la han jalonado. Así, por
ejemplo, habría que destacar la interpretación que hace Rouillard del célebre canon
21 del IV Concilio de Letrán (en el que se prescribía la confesión anual al propio pá-
rroco) como una medida más bien eclesial que sacramental, en un tiempo de here-
jía y de dispersión. Asimismo, se podría destacar cómo el autor reconoce la ambiva-
lencia de la práctica penitencial postridentina, sus luces y sus sombras (ambos muy
acentuados), sus fuertes contrastes que produjeron, por una parte, grandes ejemplos
de santidad y una relevancia enorme de este sacramento, y, casi simultáneamente,
una crisis que se ha ido gestando hasta nuestros días. Por ello denomina este perío-
do como une arme a deux tranchants.
En definitiva, una obra muy recomendable para un primer acercamiento a la his-
toria del sacramento de la penitencia, por la que felicitamos sincemmente a su au-
tor.-FERNANDO MJLLÁN RoMERAL

PETER BROWN, El primer milenio de la cristiandad occidental, Barcelo-


na, Crítica-Grijalbo Mondadori, 1997, 328 pp., ISBN 84-7423-
828-5.

La colección La construcción de Europa, en la que se publica el trabajo de Brmvn,


nace, bajo la dirección de Jacques Le Goff, de la colaboración de cinco editores de
diferente procedencia -Beck de Munich, Basil Blackwell de Oxford, Crítica de Bar-
celona, Laterza de Bari-Roma, y Seuil de París-, con el propósito de ({mostrar la
evolución de Europa con sus indudables ventajas, .sin disimular las dificultades he-
redadas», todo ello a través de una serie de libros inspirados en un deseo de accesi-
bilidad y claridad.
El mismo título del valioso ensayo que aquí se reseña -El primer milenio de la
cristiandad occidental- constituye por sí solo una pequeña joya metodológica e in-
terpretativa, puesto que sitúa al lector en un marco cuyas coordenadas son pura-
mente cronológicas y geográficas, lejos de nombres y adjetivos (antiguo, medieval. .. )
difícilmente justificables a la luz de las adquisiciones historiográficas más objetivas.
En palabras del autor, el libro «pretende contar a su modo una historia por lo demás
bastante conocida ya en sus rasgos generales»: lo que sí podrá resultar nuevo a mu-
chos lectores es el desplazamiento de la perspectiva de análisis desde el área medi-
terránea hasta la zona atlántica del continente europeo. La progresiva adaptación del
mensaje cristiano a las diferentes realidades locales, junto con el eclipse del poder de
362 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

Roma y la desintegración de la estructura imperial, llevó al nacimiento de una enti-


dad cultural nueva en la que hunde sus raíces la actual sociedad europea. Particu-
larmente interesantes, por tanto, resultan los capítulos dedicados a las que Brown
denomina «zonas fronterizas>> (caps. 5 y 15) y a los «Cristianismos del norte>>
(caps. 12 y 17), aunque no se omitan amplias referencias al cristianismo asiático
(cap. 10) y bizantino (cap. 14).
La extensión tan reducida de la obra impide, inevitablemente, el examen porme-
norizado de muchos temas, en ocasiones incluso importantes. Si es evidente, y com-
prensible, la intención del autor de no profundizar en cuestiones de índole estricta-
mente teológica, es cierto, sin embargo, que una mayor atención hacia las múltiples
implicaciones de las sucesivas controversias cristológicas postnicenas habría otor-
gado al lector no iniciado la posibilidad de descifrar con mayor claridad el origen y
el desarrollo de las diferentes fonnas de cristianismo aparecidas en Occidente a lo
largo del primer milenio. Por poner un ejemplo, el perfil de una figura tan compleja
como la de Atanasia de Alejandtia queda, de alguna manera, poco claro. Sin embar-
go, en casos como éste, el lector deseoso de una mayor profundización podrá siem-
pre recurrir a los textos mencionados en la útil bibliografía selecta que se encuentra
al final del libro.
Es ejemplar tanto el conocimiento que Brown demuestra de las fuentes, como,
sobre todo, la conciencia del autor acerca de la im¡x>sibilidad de prescindir del tes-
timonio de los textos antiguos a la hora de emprender el estudio de la historia cris-
tiana de los primeros siglos. Esto último ofrece una prueba ulterior, si todavía hi-
ciera falta, de la necesidad absoluta de la pluralidad de la labor historiográfica. En
este sentido, el curpus de las notas no es otra cosa que una extensa bibliografía de las
fuentes utilizadas a lo largo del trabajo: es una lástima que no se mencionen en él ni
las ediciones críticas de referencia ----<¡ue el autor, probablemente, y con no poco op-
timismo, da por conocidas- ni sus versiones al español. en los numerosos casos en
que éstas existen.
En conclusión, el libro de Brown -muy bien traducido del original inglés por
Teófilo de Lozoya- ofrece una excelente síntesis de mil años de historia, con un
planteamiento en parte novedoso que compensa abundantemente las inevitables
omisiones.-ÁNGELO VALASTRO CAr..;ALE. Facultad de Teología. UPCO (Madrid).

AA.W., Medieval theology and the natural body, Woodbridge Suffolk


(UK) - Rochester (NY), York Medieval Press, 1997, X + 24.4 pp.,
ISBN 0-9529734-0- S.

Elll de marzo de 1995, en el King's Manar de York, el Centre {or Medieval Stu-
dies de la Universidad de York reunió un pequeño grupo de estudiosos, de ámbito
principalmente anglosajón, para debatir un tema de no escaso interés: la relación en-
tre la teología medieval y el cuerpo humano. El volumen que aquí se reseña recoge
las ponencias presentadas en dicha ocasión por P. Biller, D. Luscombe, A. J. Minnis
y R. Voaden, junto a tres artículos en torno a lemas similares escritos por A. Blami-
res, W. G. East y D. Elliot. Como apéndice, se publica la plimera de lasAnnual Quod-
libet Lectures, propucsla el30 de noviembre de 1995, en la misma York, por E. Duffy.
ESTUDlOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 363

Aunque un análisis pormenori:[Link] de cada una de las contribuciones contenidas


en el libro rebase los estrechos límites de una recensión, cabe aquí señalar al menos
la originalidad de estudios como los de A. J. Minnis -De impedimenta sexus: wo-
mcn's bodies and medieval impcdiments to female ordination (pp. 109-139)-, acer-
ca Je las discusiones escolásticas relativas a la sexualidad femenina como obstáculo
para la ordenación y la actividad docente de las mujeres; de D. Elliot -The physio-
logy of raptare and female spirituality (pp. 141-173)-, acerca de la concepción del
éxtasis místico femenino como resultado de procesos fisiológicos, en la teología de
los siglos xm y xv; o de R. Voaden -Beholding Men's members: the scxualizing of
trasgression in The book of Margery Kempe (pp. 175-236)-, acerca de la compleja
y conflictiva conciencia sexual de una de las principales personalidades remeninas
inglesas del siglo xrv.
El amplio ensayo de E. Duffy -Finding St. Francis: early images, early livcs
(pp. 193-236)-, acerca de los orígenes de la (dmagen>J de Frandsco de Asís, a través
de un atento examen de los más antiguos testimonios iconográficos y biográficos re-
lativos al santo, se inspira en las quaestirmes de quulibet el a quolibet, disputas orales
florecidas en ámbito univcrsilario, en época de Adviento o Cuaresma, durante los si-
glos xnr-xiv.-Á[Link] V4LASTRO [Link].

S. PAOLO DELLA CRDCE, Lettere. !.o volume, Ai Passionisti. A cura di P.


Fabiano Giorgini, C. P. Roma 1998, 1022 pp.

Esta nueva edición de las Cartas de San Pablo de la Cruz., fundador de los Pasio-
nistas, obedece a la necesidad de una edición modernizada de la primera que se hi-
ciera el año 1924, y de la cual ya no quedaban existencias en la Curia General de la
Congregación desde 1980.
La primera edición fue saludada por los especialistas en historia de la espiri-
tualidad como un acontecimiento. San Pablo de la Cruz es considerado como el ma-
yor místico italiano del siglo XVl!J, y el estudio de su original itinerario espiritual exi-
gía imperiosamente tal publicación. Entre los que se felicitaron por aquella edición
descuella en Francia el P. De Guibcrt. y en España el P. Arintero. El teólogo jesuita
se apresuró a traducir al francés el Diario, y autores como el P. Viller publicaron es-
tudios bien documentados sobre San Pablo de la Cruz a base de las recién editadas
CarUü.
La publicación de los epistolarios de los santos fue una necesidad que se sintió
de modo particular en la segunda parte del siglo pasado, como una respuesta a las
exigencias del trabajo histórico científico. La hagiografía y la historia de la espiri-
tualidad imponían la necesidad de editar críticamente las fuentes documentales. San
Pablo de la Cntz conoció así una primera publicación parcial de sus Cartas que se re-
alizó el año 1867, con ocasión de su canonización. Era una reducida colección de tan
sólo 166 cartas dirigidas a los eclesiásticos. La publicación obedecía, sobre todo, a
finalidades de edificación. El 2." centenario de la fundación de la Congregación
(1920) fue la ocasión que provocó la primera edición critica y completa de todo el
Epistolario del santo. En la circular del 19 de octubre de t 919 el P. General P. Silvio
Di Vczza, anunció el proyecto de la nueva edición . El tmbajo resultó más difícil de
lo que en un principio se pensaba. De hecho el Epistolario no logró ver la h17. púhli-
364 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENS!ONES

ca hasta el año 1924. Llenaba cuatro volúmenes, y lo había compilado pacienzuda~


mente el P. Amedeo Casetti. Desde aquellas fechas, todos los que han querido estu-
diar la espiritualidad de San Pablo de la Cruz han acudido a esta colección de ines-
timable precio, cuya ejecución técnica ha sido reconocida por el autor de esta
segunda edición. Con los inéditos aparecidos desde la primera edición el P. Cristó-
bal Chari publicó un quinto volumen en 1975, con ocasión del 2. 0 centenario de la
muerte del Santo.
La presente edición aparece divida en tres grandes series: 1." Cartas a los religio-
sos Pasionistas; 2.a Cartas a los seglares; 3." Cartas los eclesiásticos. La obra lleva el
título de Lettere, como la edición precedente, aunque en realidad, se trata de todos
los escritos. En efecto, después de las Cartas propiamente dichas, se incluyen las Cir-
culares oficiales dirigidas a las Comunidades, lo mismo que todos los Decretos que
corno fundador fue ofreciendo en diversas ocasiones con ocasión de las visitas ca-
nónicas a los conventos. Esta parte de los decretos es el principal elemento nuevo
que enriquece la presente edición. En estos textos, el original latino aparece aquí
siempre traducido al italiano.
En la obra que reseñamos ocupa un lugar destacado el Diario del Santo. Es el
primer escrito salido de su pluma. Había aparecido por primera vez en la edición
de 1867 en el grupo de las Cartas a los Eclesiásticos. Esta edición aparece como un
texto autónomo, al final de las Cartas, lo mismo que el relato hmdacional que le
completa. El editor sigue el texto crítico ofrecido por el P. Zoffoli de 1964, sin ate-
nerse al arcaísmo de su grafía, ni a su difícil puntuación. No lleva nota critica al-
guna, ni comentario, ni referencias a la abundante bibliografía que sobre este es-
crito ha aparecido en estos últimos decenios. Para una lectura comprensible del
texto incluye, sobriamente y en paréntesis cuadrados, las palabras que aclaran el
sentido de algunos términos anticuados, y otros que son necesarios para la inteli-
gencia del sentido.
En esta edición de las Cartas aparecen clasificados alfabéticamente nombres de
las personas a las que se dirigen las cartas, y no el orden cronológico de la edición pre-
cedente. La publicación aparece enriquecida con dos apéndices y cinco índices. En el
primero de los apéndices se contiene una lista con los datos biográficos de todas las
personas a las que se escribe alguna carta. El segundo ofrece una tabla por la que se
puede controlar cada uno de los textos con la página de la edición precedente. Es inte-
resante el índice de nombres de personas, de lugares, y de religiosos pasionistas. El
índice bíblico es abundante, aunque sólo recoge las citas explícitas de la Biblia. Por
fin, un índice analítico señala los contenidos principales de todo el volumen.
Es de rigor referirse al valor de la obra para la historia del fundador. Después de
los procesos de beatificación, estas cartas son la fuente principal para la reconstruc-
ción de la vida de San Pablo de la Cruz. Son también de gran importancia para se-
guir el itinerario espiritual del autor. Esta selección, prácticamente total, ofrece la
oportunidad de conocer los criterios de formación, animación espiritual y clarifica-
ción de las metas que se prefijó el fundador al llevar a cabo su obra fundacional.
La obra está precedida de una sucinta biografía que contiene los siguientes capí-
tulos. Un estudio preliminar sobre las condiciones históricas en que se desenvolvió
la vida del santo; otro sobre las etapas principales de su vida; un tercero sobre su iti-
nerario espiritual. Por fin, un cuarto sobre las características del epistolario del san-
to. El editor se inclina a pensar con el P. Zoffoli que el total del epistolario original
pudo frisar en las 32.500 cartas, de las cuales sólo se conservan unas 2.000.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 365

El autor de esta edición es el P. Fabián Giorgini, Presidente -desde su funda-


ción- de la Comisión Histórica de la Congregación. Doctorado en Historia Ecle-
siástica en la Universidad Gregoriana, ha ocupado cargos de gobierno relevantes en
la Congregación. Ha sido Provincial, y Vicario General. Pero sobre todo, es un in-
vestigador que se ha ocupado a lo largo de casi cincuenta años de la historia del Fun-
dador y de la Congregación de la Pasión. Después de haber realizado la edición crí-
tica de las Reglas .Y Constituciones, los Decretos de los Capítulos Gef1erales, los
Reglamentos, y los Costumbres, publicó el volumen primero sobre la Historia de la
Congregación al tiempo del Fundador. Es también el autor del artículo biográfico so-
bre San Pablo de la Cruz en el Dictiomwire de Spi11tualité. Los volúmenes que faltan
serán editados por otros especialistas en temas paulicrucianos. En la actualidad es,
sin duda, el mejor conocedor de la materia, y una autoridad indiscutible en temas de
historiografía paulicruciana.
Esta edición que debía hacerse publicado para el III Centenario del nacimiento
de san Pablo de la Cruz (1694-1994) sale con cierto retraso, pero el trabajo meticu-
loso realizado en su preparación, compensa bien esa dilación.-A. M. a ARTOLA. Fa-
cultad de Teología. Universidad de Deusto (Bilbao).

ORíGENEs, Tractat deis Principis. Introducció, text revisa!, traducció i


notes de Josep Rius-Camps, Fundació Berna! Metge, Barcelona
1998, 2 vol., ISBN 84-7225-700-2 (vol. l) y 84-7225-708-8 (vol. II).

Josep Rius-Camps es la persona más indicada para ofrecernos una traducción de


Orígenes al catalán o al castellano. Se dio a conocer como experto origenista con la
publicación de su tesis doctoral: El dinamismo trinitario en la divinización de los se-
res racin11ales según Orígenes (1970). Desde entonces no ha cesado de interesarse por
Orígenes, a pesar de haber extendido su campo de interés a las cartas de Ignacio de
Antioquía y a los Hechos de los Apóstoles.
Al presentar y valorar esta obra, debemos mencionar las cuatro aportaciones de
Rius-Camps: el análisis de la estructura de la obra, la revisión del texto, la traducción
y las notas.
El De principiis está dividido en cuatro libros, pero esta división editorial no nos
descubre la estructura interna de la obra. Fue B. Steidle quien descubrió en 1941 que
la obra consta de tres partes y que en cada una de ellas se trata de los tres principios:
Dios, las criaturas racionales y el mundo («Neue Untersuchungen zu Origenes' "Peri
Archón"», ZNW 40 (1941) 236-243). En 1973 Marguerite Harl ratificaba con un nue-
vo análisis la estructura tripartida del De principiis, aunque no aceptaba la hipótesis
de Steidlc de que las tres partes cmrespondieren a tres cursos o ciclos académicos.
A Rius-Camps no le satisface plenamente la división tripartita porque deja sin
explicar la relativa independencia de muchos tratados y, en especial, del tratado so-
bre las Escrituras (IV,l-3). Con un laborioso análisis que ha durado muchos años, ha
descubierto progresivamente hasta cuatro estratos redaccionales. Son cuatro estra-
tos escritos en distintas épocas y con distintas metodologías. El cuarto coincide con
el tercero de Steidle. Las dos principales novedades del análisis de Rius-Camps son:
la afirmación de que el tercer estrato consta de breves tratados introducidos en los
ciclos primero y segundo como excursus y la defensa de que el segundo estrato es an-
366 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

tcrior al primero. Son estratos a los que llama: ciclo dogmático, ciclo sapiencial,
cuestiones abiertas y ciclo filosófico respectivamente. El fruto de sus análisis los ex-
puso en: El Peri Archon d'Orígenes: radiografia del primer fractal de teologia dogmáti-
co-sapiencial: Lli(:ó Inaugural del Curs Academic (1985-1986) (Barcelona 1985) y en
«Los diversos estratos redaccionales del "Peri Archon" de Orígenes», Recherches Au-
gustiniennes 22 (1987) 5-65. Los recoge de forma abreviada en las páginas 24-45 de
la introducción a la obra que presentamos.
El valor de sus argumentos ha sido sometido a un análisis minucioso por Gilles
Dorival («Nouvelles remarques sur la forme du "Traité des Principes" d'OrigCnc», Re-
cherches Augustiniemzes 22 (1987) 67-108). Le parece poco probable, aunque no im-
posible, que Orígenes haya escrito la obra en cuatro etapas distintas. Y le resulta cx-
Lraño que el orden de redacción de las dos partes principales sea el inverso del actual,
porque Orígenes afirma lo contrario y porque remite varias veces de la segunda par-
te a la primera y solo una vez de la primera a la segunda. Le resulta más extraño to-
davía que de los estratos primero y segundo remita al tercero. A estos argumentos
que tienden a cuestionar las tesis de Rius-Camps, Dorival añade otro en favor de sus
propias tesis: la existencia en la antigüedad tardía de obras compuestas con el mis-
mo plan que el De principiis: prefacio y dos partes que tratan los mismos temas pe-
ro de dislinta manera.
Son argumentos de peso que hacen difícil admitir dos de las tesis de Rius-Camps:
J.u que los distintos ciclos corresponden a estratos redaccionales distintos, y 2. 0 que
el segundo ciclo ha sido escrito antes que el primero. No obstante, la minuciosa ra-
diografia que hace del De principiis sigue siendo muy útil para comprender mejor el
texto actual. Y nos facilila la lahor visualizando parte de sus análisis: sangrando el
margen en el prefacio para el material correspondiente a la segunda redacción del
mismo y escribiendo en cursiva en el resto de la obra el material correspondiente al
tercer estrato, al de las cuestiones abiertas.
Con respecto al texto, Rius-Camps podría haber tomado el text.o de una edición
crítica, pero ha preferido realizar una auténtica crítica textual. Para reconstruir la
traducción latina de Rufino ~el original griego de Orígenes se ha perdido~ ha da-
do preferencia a los manuscritos A y W. En el breve apar!.to crítico recoge las prin-
cipales variantes. En las páginas de la i~.:quierda ofrece íntegro el texto de Rufino y
los dos grandes extractos de la Filocalia, conservados en griego. Los demás frag-
mentos de la tradición indirecta que se conservan en griego o en latín los recoge en
notas a pie de página. La traducción catalana que ofrece en las páginas de la dere-
cha no es estrictamente la traducción del De principiis latino de Rufino; pretende ser,
en la medida de lo posible, la traducción del Peri archon griego de Orígenes. Utiliza
distintos símbolos tipográficos para indicar desde qué texto está hecha la traducción.
Con respecto a la tntducción, hay que decir ante todo que ha enriquecido la len-
gua catalana con una obra no traducida todavía al castellano. Su calidad literaria la
.iuzgarán sus compatriotas. Yo quiero recordar simplemente algunas de las adver-
tencias que se le hicieron a la traducción de Crouzel. porque creo que siguen siendo
válidas también para ésta.
Prefacio, S (vol. l, p. 86, 1.18): Conserva el texto latino de los manuscritos («on-
mcm aninam cssc rationabilcm liberii arbiLrii el uoluntatis) y no acepta la correc-
ción de Delarue y de Koelschau ( <<Onmem animam ralionabilem esse liberii arbitrii
et voluntatis»). Sin embargo, la u·aducción corresponde al texto corregido de Dela-
rue )' Koetschau.
ESTUDTOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 367

II,1,2 (vol. 1, p. 176, 1.20): 11quod utique qualitatcm iam naturac ipsius inmuta-
bat». No quiere decir que forzar a un ser racional a acluar contra su propio libre al-
bedrio «modificaría ciertamente la cualidad de su naturaleza», sino u el cual (libre al-
bedrío) venía a mudar (con su ejercicio) la cualidad previa de la naturaleza misma
(del intelecto libre))>, ((El contexto quiere acentuar la eficacia del libre albedrío para
modificar cualitativamente al ser racional, y jerarquizarlo en ángeles, hombres, de-
moniosn [Orbe: Greg 61 (1980) 176-1771.
Il1,5, la (vol. II, p. 97, 1.22- p. 98, 1.1 ): «secundum historiae nos trae fidemn. Qui-
zá es demasiado libre la traducción: «tal com considerem la história els creienlSJJ.
Van \Vinden propone: ((según el testimonio de nuestra historia (es decir, del Géne-
sis)» [VigCh,ist 35 (1981) 83].
Finalmente el autor ha querido enriquecer la obra con abundantes y pertinentes
notas a pie de página para facilitar la lectura de obra tan difícil, aunque en este pun-
to no es fácil aunar los deseos dellectot· con las exigencias de una edición maneja-
ble. En obra tan difícil nunca están de sobra las notas. Pero una traducción no es un
comentario. En general, el autor ha tendido más a la sobriedad que al exceso. Su-
giero algunas breves adiciones. En vol. I, p. 167, n. 140 dice: ((Probablcment fa re-
ferencia a protocols de discussions reals amb els valenlinians.» Podía haber remili-
do a las páginas de su profesor A. Orbe (Cristolog(a gnóstica, TT, p. 215-221). En el
voL 1, p. 902 n. 20, a propósito de ~·Dios es espíritu,,, además de remitir a los artícu-
los propios a los que remite, podía haber mencionado el articulo complementado de
M. Simonelti: «Note sulla teologia trinitaria di Origencn [Vetara Christianorum 8
(1971) 273-307]. En el vol. 1, p. 843 se echa de menos alguna referencia a la <<Creatio
ex nihilon. Podía haber citado: G. May, ((Schüpfung aus dem Nichts: die Entstehung
der Lehre von der creatio ex nihilo».
Además del contenido es de alabar también la impecable presentación tipográfi-
ca que hace muy agradable la lectura. Es una obra, en definitiva, que honra tanto al
autor como al editor. No puedo tenninar sin animarle al autor a que traduzca tam-
bién al castellano esta obra de Orígenes pues es el más capacitado para hacerlo.-Jo-
SÉ A. Au:AIN. Facultad de Teología. Universidad de Deusto (Bilbao).

HA>JS-JCRGEN PRTEN (ed.), Religiosidad e historiografía. La irrupción del


pluralismo religioso en América Latina y su elaboración metódica
en la historiografla, Frankfurt am Main 1 Madrid, Vervuert 1 Ibe-
roamericana, Madrid 1998, 283 pp., ISBN 84-88906-95-1.

Si habitualmente las obras colectivas, y más las originadas en la celebración de un


congreso, adolecen de un carácter dispc1-s"o .Y desigual, en este caso es posible afirmar
el alto interés del conjunto, :v de buena parte de los artículos de este libro. El deseo,
por lo menos el expresado por Hans-Jürgen Prien en la introducción, es aproximarse
desde una perspectiva ecuménica a la historia de la iglesia iberoamericana; deseo ori-
ginado en el crecimiento del protestantismo, el ecumenismo postconciliar y la con-
vicción de que muchos desanollos equívocos en la Historia de la Iglesia pueden des-
cubrirse y revisarse mejor mediante el diálogo con historiadores de otras confesiones.
La ohra se estntctura en tres hinques. El primero, ((Factores endógenos y exóge-
nos de la implantación dd cristianismo en América Latina .v la elaboración de critc-
368 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

rios metódicos de la historiografía de la Iglesia», plantea varios problemas metodo-


lógicos, entre los que destacan la aproximación al protestantismo decimonono, y a
sus relaciones con el liberalismo y la masonería, por parte de J.-P. Bastian, en la lí-
nea de lo realizado en su obra Los disidentes. Sociedades protestantes y revolución en
México; la utilidad de sustituir la historia de la Iglesia por una historia del cristia-
nismo, defendida por Prien, y cuyos resultados ya se pusieron de manifiesto en su
historia de cristianismo en América Latina; o el problema del sincretismo, que ana-
liza F. Cervantes.
Comienza éste poniendo en duda la vieja afirmación de que la evangelización de
América se encuentra limitada, cuando no frustrada, por el sincretismo resultante
de la fusión de la evangelización católica y el espíritu de resistencia indígena. Tesis
que parte, ya en los escritores religiosos del XVI, de afirmar un antagonismo exclu-
yente entre cristianismo y paganismo. Por el contrario, Cervantes defiende la nece-
sidad de estudiar el problema partiendo de la «religión local» de la Castilla del XVI,
y no de las consideraciones doctrinales de sus teólogos, y reconociendo, incluso en
la religión oficial, la existencia de importantes elementos mágicos, explicables des-
de la concepción de un mundo repleto de demonios que acechan amenazadores.
Así, recordando la cristianización de la Europa rural tras la conversión de Cons-
tantino, afirma el impacto que los frailes producen en los indígenas, inmersos en
una profunda crisis, y la existencia, por parte indígena, de un proceso de recompo-
sición del cosmos desde una nueva configuración cristiana, e insiste en la impor-
tancia de analizar el proceso considerando el papel de la liturgia cristiana y la in-
mersión en ella del indígena.
Toda la tercera parte, «Problemas metódicos en la investigación y presentación
de la historia del cristianismo en América Latina», puede ponerse claramente en re-
lación con éste tema, en especial, los artículos de R. Nebel y C. J. Alcjos-Grau.
Por último, la segunda parte: «Religiosidad popular y religiones indígenas a fi-
nales del siglo XIX como desafío para la historiografía», es, en gran medida, un aná-
lisis historiográfico, donde J. l. Saranyana analiza los manuales de Historia de la
Iglesia americana hasta la publicación, en 1992, del de P. Borges. E. Luque Alcaide
estudia la contribución de la Universidad de Navarra a este mismo tema, y J. Meier
y M. Zeuske la contribución alemana. El libro se completa, entre otras cosas, con un
interesante artículo de B. R. Hamnett, sobre las carencias introducidas en la histo-
riografía eclesiástica mexicana por el desinterés hacia la iglesia local y popular.-
FRANCisco JAVIER GóMEZ DíEZ. Universidad Pontificia Comillas.

RENÉ REMOND, Religion et societé en Europe. Essai sur la sécularisa-


tion des societés europénnes aux XIX el XX siecle (1789-1998), Se-
nil, París 1998, 307 pp., ISBN 2-02-022747-9.
Remond con este nuevo ensayo nos ofrece de una manera sencilla y clara un pu-
ñado de herramientas, en clave de secularización, para entender el tránsito de las so-
ciedades confesionales europeas antes de la Revolución francesa a la generalizada y
secular sociedad de nuestros dios.
De cara a la consecución del mismo, Remond divide su libro en cuatro partes
principales: en la primera: la herencia y la ruptura (29-72), siempre con la pretensión
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 369

de iluminar y hacer inteligible el proceso de secularización, repasa y valor·a el pasa-


do religioso europeo, desLacando, entre otras cosas, la singularidad de la Iglesia ca-
tólica frente a las nacientes confesiones en todo lo relativo al gobierno central. a la
figura del papado, a la separación neta entre lo religioso y lo político, al imperio de
la fe sobre la moral y a la conducta humana, subrayando en toda Europa la simbiosis
entre religión y política dentro de un orden social concretamente cristiano, clima
que se romperá cuando en Francia después de la Revolución no haya que ser católi-
co ni cristiano para ser ciudadano y gozar de todos los derechos que la ciudadanía
comporta y cuando desde la Asamblea legislativa se adopten medidas claramente se-
cularizadoras, que irán lentamente poniendo las bases de un estado civil, donde la
religión católica ya no será mayoritaria ni protegida por el Estado y donde el divor-
cio, la supresión de las órdenes religiosas, la incautación de los bienes del clero y el
sostenimiento de la clerecía por parte del nuevo estado serán realidades por casi to-
dos aceptadas. La religión cristiana comenzaba su larga peregrinación de lo público
a lo privado e individual.
En la segunda parte (74-167) la secularización, bendecida y propagada por todo
Europa por los soldados-ciudadanos de la Francia revolucionaria, alcanza, en medio
de luchas incesantes, su mayoría de edad y triunfa definitivamente sobre las preten-
siones y frenos de la Iglesia. Remond, sin entrar tan de lleno en la historia de la Igle-
sia como hiciera en la primera parte, nos va mostrando la complejidad del fenómeno
de la secularización en la medida en la que se va respondiendo positivamente éstas y
otras cuestiones: ¿puede un estado no tener religión?; ¿pueden los pueblos prescindir
de la religión?; ¿cuántas religiones, una. varias, todas, pueden permitirse dentro de un
estado?; ¿qué son antes las libertades y los derechos de las instituciones eclesiásticas
y de sus miembros -lo que supone exenciones fiscales, obediencia a instancias de
otros códigos y gobiernos, liberación del servicio militar, financiación de las activi-
dades espirituales- o las obligaciones que como ciudadanos que son deben a sus go-
biernos?; ¿las Iglesias pueden administrarse -nombrar libremente a sus respectivos
gobernantes, mantener relaciones independientes, en el caso de las iglesias católicas,
con Roma y depender de ella, tener su propia vida dentro del espacio exterior que
constituye el entramado social de un pueblo, de una ciudad o de una nación- inde-
pendientemente de los Estados teniendo en cuenta que ambas instituciones campan
e intentan gobernar e inspirar a los mismos sujetos?; ¿pueden las Iglesias organizar,
siguiendo los nuevos signos de los tiempos y las nuevas circunstancias y necesidades
históricas, institucione~ confesionales que coadyuven las necesidades y urgencias so-
ciales a las que el Estado no puede llegar?; ¿hasta qué punto puede la Iglesia imponer
a sus fieles, súbditos, al fin y al cabo por muchos derechos que tengan, del Estado,
una moral distinta de la moral y de las prioridades del Estados?; ¿hasta qué punto, fi-
nalmente, una religión por muy querida y practicada que sea puede condicionar la
pertenencia de un ciudadano religioso a un Estado que cada vez exige más de los in-
dividuos como tales y que desde otras instancias filosóficas se convierte en una nue-
va religión? Cuando el Estado y la sociedad por él protegida puedan desembarazarse
de la Iglesia y de todas sus pretensiones, entonces puede afirmarse sin ninguna duda
que la secularización es un hecho.
La consumación de la secularización alcanzará los niveles en gran parte cono-
cidos en nuestros días cuando el nuevo estado liberal neutralice las resistencias de
la sociedad confesional, que él mismo permitió en aras de la paz social y del respe-
to a la mayoría religiosa de sus súbditos, y consuma la separación, clara y diáfana,
370 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

del estado de la Iglesia. En esta etapa que se corresponde con el último tercio del si-
glo XIX y las primeras décadas del xx, objetivo de la tercera parte, la edad liberal de
la secularización (169-205), el Estado no sólo acomete la abrogación de las diferen-
tes discriminaciones que llevaban aparejadas las distintas confesiones, creando
condiciones de posibilidad para que por ejemplo los judíos accediesen a las funcio-
nes sociales reconocidas por el Estado y que hasta entonces les estaban vedadas, si-
no que admitirá en igualdad de derecho la pluralidad de confesiones, aceptando,
incluso, en el caso holandés, el ateísmo, reconociéndolas como corporaciones de
derecho público. En esta etapa la prueba de fuego de la secularización será la neu-
tralidad del Estado frente a todas las confesiones, así como la aparición en los ad-
ministradores del Estado de un talante de perpetua neutralidad, no exento de cier-
tas manifestaciones anticlericales en la Europa del mediterráneo, que mirará sin
piedad y muy friamente el fenómeno religioso. Los frutos de estas actitudes, desco-
nocidos de modo general hasta entonces, serán, directamente, la relegación de la re-
ligión a la esfera de lo privado, la aprobación de una legislación punitiva con todo
lo religioso e, indirectamente, la aparición de una ideología, el laicismo, contraria
no sólo a la religión sino también a los sentimientos religiosos. El Estado en la me-
dida en la que se decante por una clara política secularizadora suprimirá de la vida
pública todo signo y expresión religiosa, sean éstos iglesias, templos y monumentos
religioso-culturales, que ofenda, por cuestión no sólo de sensibilidad, a los no cre-
yentes, inspirará las políticas educativas y ocupará el lugar que antes tenían las Igle-
sias, hasta llegar en el caso de Francia en 1905 a un rompimiento de relaciones con
toda la sociedad religiosa.
Pero la secularización no termina con la aprobación de una ley como la de 1905
en Francia, ni con la Revolución y la instauración de la República portuguesa en
1910 ni tampoco con la revolución que supuso en España la aprobación de la cons-
titución de la Segunda República española de 1931, el sentimiento religioso, como
se ha venido demostrando a lo largo del siglo xx, no ha desaparecido, por lo que a lo
largo de esta centuria, en la que la secularización casi es plena, asistiremos en la
cuarta parte de este libro, la segunda edad de la secularización (208-292), a un en-
frentamiento constante, a veces violento, entre los que no admiten y no sienten el
mundo si no es desde la secularización y sus valores y los que desde la religión y des-
de una experiencia vital tránsida de valores religiosos postulan una vida y una so-
ciedad diferente. El siglo xx seguirá siendo, en consecuencia, un siglo en el que rea-
parecerán continuamente desde las Iglesias y confesiones religiosas las marcas de la
intransigencia religiosa y de la intolerancia política y desde los Estados, más confe-
sionales que secularizados, comportamientos que recuerdan una tradición regalista
no olvidada del todo. Durante este tiempo, las Iglesias se tendrán que enfrentar, des-
pués de sufrir amargas decepciones y correr imninentes peligros, a ideologías y ta-
lantes que en otro tiempo vieron con buenos ojos y andando el tiempo se transfor-
marán en sistemas totalitarios y un poco más tarde con los regímenes comunistas;
enfrentamientos que además de causarles un largo cortejo de víctimas, les ayudarán
a recordar y anhelar «las bondades y las libertades» tenidas en diempos recios» del
liberalismo, régimen bajo el que finalmente vivirán las Iglesias en Europa y bajo el
que la secularización terminará por consumarse.
Las Iglesias europeas, en medio de circunstancias históricas jamas advertidas
que les llevarán a abrazar el liberalismo como sistema político y como marco legal
en el que los antes denostados derechos humanos se convertirán en muchos casos en
ESTliD!OS ECLESIÁSTICOS 74 ( 1999).-RECE~SIONES 371

su santo y sefia, ganarán, dentro de un secularismo amable, en autonomía, no ten-


drán ningún problema para organizarse y decidir por ellas mismas, sintiéndose mu-
chos más libres que en el siglo XIX hasta que sin percibirlo incorporarán a su modo
de vida los efectos positivos de lo que Remond llama la secularización amable; polí-
tica que en cierto modo reconoce el hecho religioso, que aunque deba ser comparti-
do con las algunos grupos provenientes de ideologías y filosofías humanistas no con-
fesionales ni propiamente religiosas, como en el caso belga con el reconocimiento de
la Universidad Libre de Berlin, ha terminado por beneficiar a las grandes Iglesias
gracias a una financiación que por mucho que se tenga que dividir entre las distin-
tas iglesias sigue favoreciendo a las grandes iglesias así como a sus respectivas es-
cuelas, colegios y redes apostólicas.
Sin embargo, el fenómeno de la secularización tal como lo sintieron las comu-
nidades católicas de toda Europa después de la Revolución Francesa va más allá y
exige mucho más que el mantenimiento de unas relaciones más o menos cordiales
con sus enemigos tradicionales; la secularización y el secularismo, como cuasi una
religión, es voraz, no se frena ante nada, todo lo invade, nada ni a nadie deja en pie,
altera los tiempos de descanso y ya nada se organiza desde el rescoldo, apagado pa-
ra siempre, del calendario litúrgico; incluso acosa, en asuntos que le ofrecen cier-
tas garantías y le aseguran el orden social, a su gran aliado: el Estado. Hasta el pun-
to que en palabras del arzobispo anglicano de Canterbury, Carey, el Eslado al ser
privatizados los diez mandamientos no sólo ha pet-dido su entraña religiosa sino
que se está quedando sin fundamentos morales y sin ninguna capacidad coercitiva
que no nazca de la fuerza del voto. Por todo ello: ¿ha sobrepasado la secularización
sus propios objetivos? ¿Los estados liberales que con no pocas razones la apoyaron
están pagando sus propias consecuencias? ¿Las lglesias cristinas sienten que el fin
de la religión es inminente y que el fin del catolicismo ha entrado en su fase ter-
minal?
Remonda lo largo de las casi trescientas páginas que componen este ensayo evi-
dencia no sólo un muy profundo conocimiento de la historia religiosa contemporá-
nea europea, sino que como maestro e invesligador consagrado advierte a los estu-
dios de esta temática los graves y las engañosas trampas que el fenómeno religioso
en general y en particular, la historia religiosa de Europa, encierra. El gran peligro
del que quiere sacarnos Remond es de la generalización; si hoy por hoy no somos ca-
paces de ponernos de acuerdo a la hora de concretar los contenidos de la seculari-
zación, nadie se deberá, tampoco, dejar arrastrar por modelos y propuestas metodo-
lógica'i, que no tengan en cuenta la idiosincrasia y que no bajen al terreno de los
hechos y de las teologías que los alimentaban, para de esta manera alejar la secula-
rización del campo de la sociología, ubicándola dentro de su entraña y raíz teológi-
ca. Remond supera a base de matizaciones las generalizaciones que todo ensayo lle-
va consigo; no pocas veces en muy pocas líneas el lector atento encuentra respuestas
a preguntas difíciles, sintiéndose a la vez fecundado para seguir y adecuar sus in-
vestigaciones al marco general de la secularización como fenómeno general. Muy
laudable y muy atenientc nos parece el esfuerzo que el autor ha hecho en línea con
el más sano ecumenismo religioso y teológico abordando los cambios de sensibili-
dad y de relaciones entre las Igle~ias y Jos Estados, cambio de mentalidad gue en
gran parte se debe a la propia secularización.
Echamos en falta, con todo, que Remond se haya olvidado de las consecuencias
que la civilización técnica .Y la masificación de las grandes urbes así como el poder
372 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 ( 1999).~RECENSIONES

de la prensa y de los medios de comunicación, en lo que tienen de no teológicos y si


de ideológico, han colaborado a la extensión y al éxito final de la secularización.
En suma, un libro en el que los especialistas encontrarán matizaciones y opinio-
nes que les seguirán ayudando en sus reflexiones y juicios históricos y los no inicia-
dos una síntesis que les ayudará a no perderse dentro de la intrincada selva que son
hoy los estudios que tiene como objeto central la secularización europea.-ALFREDO
VERDOY.

TEOLOGÍA DOGMÁTICA

LuCIANO BACCARI, La rivelazione nelle religioni, Borla, Roma 1996,


240 pp., ISBN 88-263-1130-7.

El autor, profesor en la Lateranense, desea fijar su atención en las distintas for-


mas de revelación religiosa tomándolas como una expresión de las culturas huma-
nas. Su propósito es eminentemente fenomenológico: recoger el dato, tal como los
creyentes de cada religión dicen haberlo recibido, registrado y transmitido. Desde es-
te punto de vista, sorprende un poco que el primer capítulo se dedique a las ense-
ñanzas de la Iglesia católica sobre las otras religiones; pero Baccari lo explica por-
que es en estas enseñanzas conciliares y postconciliares, y en una rápida revisión de
las posturas teológicas usuales, todas ellas brevemente expuestas, donde encuentra
la justificación para el resto de su exploración. Ésta se inicia propiamente conside-
rando la necesidad de revelación, y ante todo fijando la definición de este concepto
como «comunicación que el mundo divino hace al mundo humano>>. Sus orígenes se
rastrean en Platón o en fenómenos diversos como la adivinación, el éxtasis, el cha-
manismo o el profetismo. Ordenadamente van desfilando después los modos de en-
tender la revelación en las culturas primitivas, en las religiones históricas de cultura
superior, en las grandes religiones orientales y en las monoteistas de raíz hebrea. Fiel
a su objetivo metodológico, Baccari procura mantenerse alejado de consideraciones
teológicas: pero quizá no es del todo consciente de que, si bien cuando presenta la
visión cristiana elude por ejemplo toda referencia a DV u otros tratamientos análo-
gos, por el simple hecho de referir los datos del NT ya está entrando en el terreno de
la teología, porque estos datos ya han sido objeto de una teologización que desbor-
da el nivel estrictamente fenomenológico. Éste se reafirma en el capítulo conclusivo,
dedicado a cerrar el recorrido analítico con observaciones sintéticas deducidas de
aquél.-JoSÉ J. ALEMANY.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 373

MARIASUSAI DHAVAMONY, Teologia del/e religioni. Riflessione sistematica


per una compresione cristiana del/e religione (Universo teologia,
54), San Paolo, Cinisello Balsamo 1997, 311 pp.; Teología de las re-
ligiones. Reflexión sistemática para una comprensión cristiana de
las religiones (Teología siglo XXI, 37), San Pablo, Madrid 1998,
292 pp., ISBN 8-42-852098-4.

El jesuita indio y profesor en la Gregoriana desarrolla en este manual una com-


pleta teología de las religiones. Tras establecer las modalidades de la revelación ge-
neral y especial y resumir en una panorámica el cambio de paradigmas efectuado en
los últimos decenios en la ciencia, la religión, la teología cristiana y la teología de las
religiones (con las tres conocidas alternativas de pluralismo, inclusivismo y exclusi-
vismo), va conh·ontando las religiones (en general, tomadas globalmente como una
magnitud indiferenciada) con distintos puntos de la dogmática cristiana: Jesucristo,
el misterio de la cruz, el reino de Dios, la salvación, la Iglesia. Solamente a propósi-
Lo del mislerio de la cruz .se evoca qué visiones análogas a ella tienen algunas olras
religiones; pero en otros momentos no se entra en algo que sería de interés, como es
por ejemplo la lectura de la figura de Jesús percibida desde ellas, u otros análogos
funcionales que cabría recoger. Quizá la limitación a una teología «cristiana)) de las
religiones impone esta ausencia. Los últimos capítulos están dedicados a presentar
los enfoques que ha adoptado la teología cristiana del diálogo interreligioso y a cen-
trar las posibilidades de este diálogo en la participación compartida en ritos sagra-
dos, llamando con todo la atención sobre los riesgos del sincretismo. El desarrollo
del tema es completo y sereno, ostenta un esquema orgánico y un fuerte esfuerzo in-
telectual y teológico. Tal vez, también, un punto demasiado clásico y seguro; nos gus-
taría que siendo, como es, moderadamente abierto, diera un paso sobre lo que ya es
sabido en este terreno, innegablemente delicado pero en el que se hace inexcusable
un avance. A la hora de extender a otras religiones la posibilidad de ser vehículo de
salvación, ¿no habrá otros argumentos que la atención a la ley natural inscrita por
Dios en el corazón de todos los hombres? Sospechamos que a esta preocupación por
la solidez se debe el que el autor ignore por completo (con la única excepción de una
insignificante y secundaria referencia bibliográfica) Jos trabajos de su compañero de
claustro el P. Jacques Dupuis, difundidos, entre otras, en esta misma editorial, y mi-
rados con recelo por algunos. La versión española es tan correcta y fluida como otras
a que nos tiene acostumbrados el «xcelente traductor que es Juan Padilla; como es
usual en él, se ha tomado la molestia de añadir a las citas bibliográficas sus versio-
nes en castellano, cuando existen, tarea pesada pero que el lector agradece. Única-
mente nos permitimos llamar la atención sobre una palabra cuya inteligencia puede
provocar equívocos. En la página 27 se señala que lo que distingue la revelación es-
pecial de la general es su finalidad. El contexto (porque la palabra o la idea se repi-
ten varias veces en este párrafo) permite entender que no quiere decir «Su objetivo))
(que seria otra acepción del vocablo), sino 11SU carácter final)), definitivo, conclusivo,
absoluto, como quizá hubiera sido preferible forrnularlo.-JosÉ J. ALEMANY.
374 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

ANDRÉ A. GERTH, Theologie im Angesicht der Religionen. Gavin


D'Costas Kritik an der pluralistischen Religionstheologie John
Hicks (Beitrage zur iikumenischen Theologie, 27), Schiiningh, Pa-
derborn 1997, 264 pp., ISBN 3-506-70777-9.

GERHARD GAoE, Viele Religionen - ein Wort Gottes. Einspruch gegen


John Hicks pluralistische Religionstheologie, Chr. Kaiser/Güterslo-
her Verlagshaus, Gütersloh 1998, 404 pp., ISBN 3-579-00389-5.

He aquí dos obras que coinciden en apuntar con sus criticas sistematizadas al
mismo blanco: las teorías pluralistas de J. Hick dentro del campo de la teología cris-
tiana de las religiones. Tal coincidencia confirma la importancia que se ha asignado
en dicho terreno a los trabajos del conocido especialista: la discusión y el rechazo
responsables son, por supuesto, una forma de valoración. Y el mismo Hick tendrá
que reconocer que su ocupación de más de cuarenta años con el tema, y el desarro-
llo consecuente, paso a paso, de su punto de vista, deben tanto o más al ininterrum-
pido diálogo con sus objetores que al apoyo de sus partidarios. Otro punto de coinci-
dencia se da por el hecho de que ambos estudios proceden de un marco católico.
Pero a partir de aquí se establecen también las diferencias en método, alcance y en-
vergadura de las investigaciones.
La de Gerth es un trabajo de licenciatura, muy bien [Link] dentro de esos lí-
mites, pero al que innegablemente ellos mismos confieren un carácter más acadé-
mico y casi escolar. Es absolutamente respetuoso con todas las exigencias metodo-
lógicas y formales que el mismo plantea. La critica a Hick que reporta no es la suya
propia, sino la de otro especialista también muy conocido, G. D'Costa, que ha dedi-
cado la mitad de los años pero casi tantos esfuerzos como el mismo Hick a elabo-
rarlas, a oponerse a sus posturas pluralistas. Este enfoque lleva al autor a exponer
entremezclada pero ordenadamente ambas posiciones, con abundante recurso a li-
teratura secundaria: la de Hick desde las motivaciones del problema clásico de la sal-
vación en otras religiones y la de D'Costa, que denuncia a la de su oponente como in-
consecuente e innecesaria, desde su preferencia por la visión inclusivista que bebe
de Rahner y, en particular, de la teoría de éste de los <<cristianos anónimos,,, que tam-
bién es debidamente presentada. Hasta seis argumentos de D'Costa se alzan frente a
lo que Hick denomina «giro copemicano» y <<giro kantiano,). No se trata de dar cuen-
ta de ellos aquí: Gerth lo hace con claridad y ponderación, y hay que concede el mé-
rito de una buena sistematización de lo que en los abundantes originales se presen-
ta muy disperso, y en parte repetitivo (aunque no llega a elaborar los más de
trescientos títulos que representa sólo la bibliografía hickiana hasta el momento).
Resúmenes breves pero frecuentemente insertos a lo largo del desarrollo van mar-
cando las etapas recorridas y fundamentando la lógica de los pasos siguientes. Su
contribución más personal se despliega en las treinta últimas páginas en que realiza
un balance y, al enjuiciar el panorama alcanzado en su investigación, se pregunta si
una de las dos hipótesis elimina a la otra, sometiéndolas sucesivamente a los crite-
rios de la consistencia, la coherencia y la plausihilidad. Su respuesta es que D'Costa
no ha logrado probar las contradicciones internas que achaca a Hick; que ambas
posturas pueden apelar a un grado de consistencia similar, y que el inclusivismo es
quien presenta las mayores dificultades en cuanto respecta a su coherencia.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSJONES 375

El trabajo de habilitación de G. Gade fue objeto de una fuerte discusión antes de


ser aceptado como tal, incidencia que él menciona como una prueba de la actuali~
dad y conflictividad del tema. Su perspectiva es notablemente más vasta y ambicio-
sa que la de Gerth. Habiendo expuesto en las páginas introductorias el problema con
perfecta diafanidad, dedica la parte primera y más amplia a cuestionar los presu-
puestos epistemológicos en que se basa la teoría de Hick: su afirmación de una ex-
peramentabilidad básicamente posible de la realidad trascendental, que sin embar-
go permanece, en sí misma, más allá de toda cognoscibilidad. Para Cacle, esta base
de la postura hickiana es frágil y no hace justicia al concepto de Dios; por de pron-
to, hace superflua la revelación. La segunda parte se centra en la cristología de Ihck,
poniendo de manifiesto cómo éste, ante la imposibilidad Je conciliar la cristología
tradicional con su propio punto de vista, subordina el acontecimiento Cristo a su
concepción apriorista; si, como él afirma, la encarnación se reduce a una metáfora,
la soteriología debe seguir lógicamente el mismo camino. Y como el autor, al tiem-
po que somete a crítica el pluralismo hickiano, está convencido de la insuficiencia
de los modelos exclusivista e inclusivista, entra en la tercera parle en la sugerencia
tanteadora de otro paradigma que pueda ayudar más sólidamente a dctcnninar una
relación teológicamente satisfactoria entre el cristianismo y las otras religiones. Gáde
descubre esa posibilidad en la capacidad de la Palabra de Dios de hacerse percepti-
ble también en otros marcos religiosos, tal como se hizo escuchar en los orígenes del
cristianismo por gentes que pertenecían a otras religiones, y tal como el Nuevo Tes-
tamento no se condujo ni inclusivista ni exclusivista ni pluralistamcnte respecto del
Antiguo, sino descubriendo toda la verdad del mensaje de Israel y dándole con eso
una dimensión universalmente comprensible y predicable.
Digamos para concluir que el trabajo de Gade, elaborado muy conscientemente,
como no podía ser menos en cuanto teológico, desde la fe, es merecedor de atención
por su cuidado hermenéutico, el respeto en la transmisión de conceptos ajenos, la
clarificación de posturas que resulta de él y la plausibilidad de su intento de hallar
una «cuarta vía» a la aporía clásica planteada por la presencia del cristianismo en-
tre las religiones.-JosÉ J. ALEMA''l:Y.

HANS-PETER MüLLER (Hg.), Das Evangelium und die Weltreligionen.


Theologische und philosophische Herausforderungen, Kohlham-
mer, Stuttgart 1997, 120 pp., ISBN 3-17-014983-0.
El libro recoge siete conferencias pronunciadas en un ciclo de la Facultad de Te-
ología evangélica de la Universidad de MünsLer, a las que se añade un trabajo no pro-
nunciado sobre A. Schweitzer y la historia de la religión. La inaugural, que lleva el
mismo título que el libro, es la única gené1ica y básica; pero ni su enfoque ni su ex-
tensión le permiten recoger adecuadamente lo que uno esperaría de ese título y de
los epígrafes que subdividen la exposición (teoria y teología de la/s religión/es). Las
restantes se fijan, cada una de ellas, en una religión concreta, destacando uno de sus
puntos característicos; la dedicada al judaísmo es la única que lo confronta explíci-
tamente con el cristianismo. Por último, J. B. Metz desarrolla un punto típico de su
teología, y sin duda sugestivo: la memoria passionis como categoría básica y univer-
sal del encuentro intercultural e inten-eligioso, tanto más en un tiempo como el nues-
tro, que él califica de «amnesia culturah.~Josf: J. ALEMA.r..,¡v.
376 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).~RECENSIONES

GusTAVO GunÉRREZ, Densitá del presente (Giomale di teologia, 260),


Queriniana, Brescia 1998, 220 pp., ISBN 88-399-0760-2.

La difundida colección gdt de Queriniana conmemora los treinta años de Mede-


llín con esta recopilación de ensayos de quien tan decisivamente está en el origen y
desarrollo de la teología surgida bajo la inspiración de aquella asamblea de la Igle-
~ia latinoamericana. Los Lrabajos vieron la luz pública inicialmente entre 1989 y
1995, y son relativamente dispares en cuanto a su género literario, contextualidad,
ocasión e intención; pero los une, como es lógico, aparte de la personalidad y ubica-
ción teológica y cultural de su autor, la común referencia, de una forma u otra, al
cristianismo latinoamericano. El más básico de todos ellos, y también el más exten-
so, es precisamente el que trata el significado y alcance de la reunión de Medellín,
compuesto con la perspectiva que dan los once años transcurridos desde su celebra-
ción; constituye como un prontuario de todos los puntos esenciales de la teología de
la liberación. La lectura de éste y de casi todos los demás ensayos persuade de has-
ta qué punto y, habría que decir, en beneficio de muchos, tomar en serio la densidad
del presente ha equivalido, para un detenninado pensamiento cristiano de nuestra
época, a tomar en serio la densidad del mensaje que era preciso transmitir en él.-
JosÉ J. ALEMA.'l.Y.

JEAN-CLAUDE BASSET, Le dialogue interreligieux. Histoire et avenir (Co-


gitatio fidei, 197), Cerf, Paris 1996, V + 500 pp., ISBN 2-204-
05407-0.

El trabajo de Basset es uno de los más valiosos aparecidos recientemente sobre


el tema del diálogo interreligioso. De carácter genérico, y no referido a un diálogo
concreto entre religiones, es un estudio que procede del campo refonnado. Sin em-
bargo, su terreno de abordaje del tema no es confesional, sino hermenéutico y feno-
menológico; y sobre todo, quizá lo más destacado es que está teñido por una fuerte
impostación ecuménica. Tres capítulos se consagran a exponer las consecuencias de
una consideración hermenéutica (muy apoyada en Ricoeur, como es comprensible)
y fenomenológica del diálogo, al que el autor califica de «palabra milagro)) por su
omnipresencia en todos los sectores de la cultura contemporánea y los efectos cuasi
mágicos que se esperan de su puesta en práctica. De las dos partes principales, la pri-
mera lleva a cabo un recorrido histórico selectivo sobre los impulsos documentales
y las realizaciones de diálogo a lo largo de este siglo. Aquí es donde el encuadre ecu-
ménico se hace más patente, pues se destacan sobre todo las aportaciones doctrina-
les y prácticas que provienen del Consejo Mundial de las Iglesias u otras institucio-
nes e iniciativas análogas; solamente unas breves páginas sobre los cambios de
mentalidad introducidos por el Vaticano 11 atienden a la perspectiva católica, pero el
lector de esta confesión sabe de sobra a dónde acudir para completar estos datos,
mientras que los de carácter ecuménico no son tan fáciles de encontrar en una pre-
sentación sintética_ La segunda parte adopta una orientación sistemática al fijarse en
los contextos (secularización, resurgimiento religioso, relativismo, ecumenismo), las
premisas (relación personal, base común, derecho a la diferencia ... ), tipología y tes-
tigos del diálogo. Basset condensa sus conclusiones (que no quiere «clausura)>, sino
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1 999).-RECENSIONES 377

<<apertura» del tema) en 40 tesis agrupadas en los puntos: el fenómeno, la revolución,


la crítica y las perspectivas del diálogo. En ellas, partiendo del diagnóstico anterior,
intenta con una seriedad, lucidez y rigor muy dignos de consideración abrir caminos
hacia el futuro. Merece ser destacada sobre todo, frente a optimismos superficiales,
la que recuerda que el diálogo no puede dejar de chocar con la índole últimamente
incomunicable de la fe, subrayado por la tradición judía en relación con el carácter
inefable de lo divino. Cincuenta páginas de bibliografía cierran este magníftco cstu-
dio.-JOSÉ J. ALEMANY.

PAUL F. KNrrrER, Jesus and the Other Names. Christian Mission and Glo-
bal Responsability, Orbis Books, Maryknoll 1996, XIX + 193 pp.,
ISBN 1-57075-053-X.
La nueva publicación de Knitter hace un guiño al lector al evocar en el título su
resonante y anterior No other name? No es meramente un recurso publicitario, pues
en efecto Knitter prolonga sus reflexiones de entonces, aplicándolas ahora a un con-
texto misionero. Dando la máxima importancia a los factores dialogales, el autor
afirma el carácter único de Cristo; pero se trata de una «unicidad relacional»: no so-
litaria y excluyente de otras «ttnicidades». Confesar a Jesús como ·verdadera Palabra
de Dios es reconocerle con razón un rasgo distintivo; pero «Jesús es una Palabra que
puede ser comprendida solamente en conversaciones con otras Palabras». El libro
comienza con un capítulo autobiográfico en que cuenta la forma de situarse, a lo lar-
go de su vida y de las coyunturas que lo favorecieron, respecto de los temas que ha-
ce tiempo lo han dado a conocer en la escena teológica; pero la mayor parle de sus
páginas están consagradas a ofrecer elementos para, primero revisar y luego reafir-
mar la misión desde los aludidos planteamientos dialogales. La orientación conjun-
ta es la de una aproximación al diálogo interreligioso centrada en el Reino (soterio-
lógica), desde el presupuesto de que «solamente si los cristianos están en la verdad
(truly) acerca de la obra de Jesús serán capaces de comprender la persona y la misión
de Jesús»; la colaboración en el afianzamiento del Reino por medio de una honesta
praxis cristiana será lo que les permita comprender también a las otras religiones.
La obra cuenta con un prefacio de Harvey Cox, quien declara que, junto con la teo-
logía de la liberación, ésta del diálogo interreligioso es la que más le ha fascinado y
alimentado en los últimos treinta años.~JosÉ J. ALEMANY.

MEGAl'i McKENNA, ToNY CowAN,Keepers of the Story. Oral Traditions in


Religion, Orbis Books, Maryknoll 1997, XI + 211 pp., ISBN
1-57075-145-5.
Este libro se sitúa en el contexto bibliográfico de los que se ocupan de las vir-
tualidades de la narrativa, sea en la religión o fuera de ella. Pero no es un tratado te-
órico; o más exactamente, lo que tiene de teoría (y ya los epígrafes de los capítulos
dan a entender la intención de los autores de trazar también algunas líneas teóricas)
lo transmite a través de narraciones. Pero tampoco se puede decir que sea una reco-
378 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

pilación de las mismas, aunque rebose de ellas. En fin, lo que está en el fondo es la
convicción largamente confirmada de que historias y narraciones son un privilegia-
do medio de comunicación, también en el ámbito religioso (y de diversas religiones
proceden no pocas de las que se insertan), además de acumulación de acen•os de sa-
biduría. Cómo mecanismos narrativos funcionan y operan en tradiciones orales y es-
critas, en qué medida se diferencian de otros niveles y géneros de comunicación y
averiguación o transmisión de la verdad, es algo de lo que este libro nos «cuenta».
Lógicamente la tradición cristiana cemra mucho de la atención de los autores, como
que su migen está en la Palabra hecha carne, y que en ambos Testamentos abundan
la:'j variantes del género narrativo, con las consecuencias conocidas en orden a la tes-
tificación de una experiencia que no por no ser de carácter doctrinal es menos eficaz
en orden a lo que se pretende, y a la constilución de una comunidad que, reunida en
torno a los narradores, se hace ella misma a su vez portadora de su mensaje.-] osÉ
J. [Link].

KLAus ScnwARZWALLER, Um die wahre Kirche. Ekklesiologische Studien


(Kontexte, 20), Pctcr Lang, Frankfurt/M 1996, 321 pp., ISBN
3-631-30059-X.

K. Schwarzwaller ha sido durante veinte años profesor de Teología Dogmática en


Góttingen. Aparte de su actividad docente, pero comprensiblemente no distanciada
de ella, no le han faltado ocasiones en ese tiempo de exponer sus criterios en torno
a puntos de relevancia eclesial. Aquí reedita varias de esas intervenciones. Algunas
son de carácter más sistemático-dogmático, como la presencia y acción del Espíritu
en la Iglesia. Otras obedecen a invitaciones coyunturales o son exponente de diálo-
gos, conferencias, discusiones en grupos; precisamente, como el autor lo afirma, es
ese diálogo lo que le importa, mucho más que la objetivación de una materia. Del
diálogo surgen incitaciones, crítica, inten·ogantes; y ellos, por su parte, fecundan las
elaboraciones dogmáticas. Lo pragmático de las ocasiones deriva hacia lo funda-
mental de la doctrina. Es el contexto de la Iglesia y teología evangélicas lo que el lu-
terano Schwarz\[Link] tiene ante los ojos, y algunos de los capítulos donde este en-
cuadre se hace más patente son los dedicados a algo tan de perenne actualidad en
aquella Iglesia como es la dimensión eclesiológica del status confessionis o, todavía
más básicamente, a la repercusión eclesiológica de la justificación; pero de todas ma-
neras sus trabajos están todos ellos traspasados de un coherente y consistente lute-
ranismo.-Jost J. ALEMANY.

ENGELBERT FELTEN, Die Sicht der Kirche. Ekklesiulugische Entwürfe in


der Fundamentaltheulogie de Gegenwart (Trierer Theologische
Studien, 59), Panlinus, Trier 1996, XIII + 429 pp., ISBN 3-7902-
1287-3.
Esta tesis doctoral lleva a cabo una revisión de los planteamientos cclesiológicos
que se han desmTollado en e1 contexto de la Teología Fundamental reciente. Selec-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 379

ciona para ello algunos nombres destacados del mundo teológico germano, como
son los de H. Fries, H. Waldenfels, 11. Düring, H. VenNeyen, K.-H. Ncufcld, J. Wcr-
bick, a los cuales se añade la consideración de los capítulos consagrados a eclesiolo-
gía en el volumen 3 del Hmzdhuch fUr Fuf1dan-zef1talthenlngie. Se tmta, como se ve, de
tratados generales de TF que incluyen una sección sobre la Iglesia y que se proyec-
taron y elaboraron como manuales de ulilización académica; el rasgo de actualidad
en que además coinciden viene dado por el hecho de su aparición entre los años 1985
y 1994. De todas maneras la investigación no se limita a dichos capítulos, sino que
extiende su atención a otras obra~ de los mismos autores en que se tratan cuestiones
de relevancia eclesiológica. El resultado es la obtención de una se1ie de retratos de
eclesiólogos fundamentales, bien perfilados mediante la puesta de relieve de sus pe-
culiaridades y acentuaciones propias, sean éstas la contextualidad, la proyección
ecuménica u otras. Las breves y genéricas conclusiones intentan sistematizar en al-
gunos puntos de coincidencia lo que podría considerarse como elementos comunes
de una eclesiología fundamental contemporánea. Visiblemente, este empeño no le
resulta fácil al autor, y a lo mejor es que no hay, ni tiene por qué haber, base sufi-
ciente para forzar un esquema medianamente unitario. Cna copiosa bibliografía cie-
rra la invcstigación.-JosÉ J. [Link].

VITTORIO LIBERTI(ed.), Sulla soglia del tempio. Crede11ti e 11011 crede11ti


a dialogo (Problemi e debatti, 37), San Paolo, Cinisello Balsamo
1997, 167 pp., ISBN 88-215-3566-5.
El jesuita V. Liberti ha convocado a lo largo de tres años a creyentes y no cre-
yentes a un diálogo en la capilla de la universidad La Sapienza de Roma. Los temas
que les propuso para la amistosa confrontación, y que ahora ofrece a un circulo más
amplio de destinatarios, no pueden ser más esenciales: en primer lugar, la determi-
nación de las bases de donde se originan tanto la fe como la increencia, y luego las
posturas de unos y otros respecto del dolor y la felicidad. No es difícil reconocer en
estos dos sentimientos precisamente aquéllos en torno a los cuales con mayor fre-
cuencia y mayor intensidad se decide que la persona se abra a la trascendencia o se
bloquee definitivamente ante ella; y en ambos casos, trastornando quizá, con decisi-
vas consecuencias en muchos terrenos de su existencia, el marco de convicciones en
que vivía previamente a experimentar un fuerte dolor o una felicidad impactante. El
P. Liberti aporta introducciones a las dislintas inten·enciones, en las que destaca la
sinceridad en manifestar sus opiniones y la serenidad nada controversística con las
que los oradores intercambien sus puntos de ·vista. Se afiaden también elementos de
las interpelaciones recíprocas sostenidas como prolongación de las conferencias. En
su conclusión, el editor realiza una ardiente evocación del amor intcrhumano como
camino para hacer al hombre inmorLal, para encontrar respuesta a las ansias de sen-
tido, y para aproximarlo al Dios que es Amor. -JOSÉ J. ALEMAN\.
380 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

MICHAEL LANGER (Hg.), Als Gott weinte. Theologie nach Auschwitz,


Friedrich Pustet, Regensburg 1997,226 pp., ISBN 3-7917-1567-4.

GREGOR TAXACHER, Nicht endende Endzeit. Nach Auschwitz Gott in der


Geschichte denken (Kaiser Taschenbücher 157), Chr. Kaiser/Güters-
loher Verlagshaus, Gütersloh 1998, 178 pp., ISBN 3-579-05157-1.

Auschwitz se ha convertido desde 1945 para el pueblo creyente, tanto judío co-
mo cristiano, en el símbolo concentrado del gran horror, del sufrimiento y el exter-
minio de una raza llevado a cabo por otra. Ese símbolo revierte sobre las conviccio-
nes religiosas provocando la acuciante pregunta: no sólo cómo es posible que
quienes aparecían como situados en un determinado esquema religioso cometieran
tal crimen respecto de seguidores de otro esquema religioso, sino cómo es posible
que el Dios en quienes ambos colectivos creían haya permitido la catástrofe, las víc~
limas inocentes, la supremacía de los malvados; y qué sentido tiene creer todavía en
ese Dios. Dos nuevas publicaciones añaden sus reflexiones sobre este tema a la abun~
dante literatura ya existente.
La primera de ellas es una obra colectiva, en la que 16 autores se aproximan, des~
de distintas perspectivas, a la candente cuestión. Los cuatro primeros dibujan con
firmes rasgos los con tomos del problema; en parte, como lo hace J. Moltmann, re~
cardando escalofriantes datos de un crimen que «ante Dios jamás prescribirá»; en
parte llevando a cabo un balance del tratamiento teológico judío o cristiano que ha
encontrado en los úlLimos años. El resto de las contribuciones se apoya en el esque-
ma habitual de ramificación de las disciplinas teológicas para establecer puntos de
vista (ya que sería demasiado irresponsable hablar de intentos de respuesta, como si
ésta pudiera encontrarse ya de una vez por todas) desde la teología bíblica, sistemá-
tica y práctica, y desde la historia de la Iglesia. Sus géneros literarios son variados:
exposiciones meditativas y trabajos científicos, una valoración critica del pasado o
una serie de tesis como toma de postura enfocada también hacia el futuro. Como
conclusión figura la declaración del Sínodo conjunto de la Iglesia alemana sobre
«Una nueva relación con la historia de la fe del pueblo judío», en la que la credibili-
dad del ((Dios de la esperanza frente a toda desesperanza» se fundamenta en el he-
cho de que, a pesar del horror y en medio de él, no dejó de ser invocado por las víc-
timas que lo padecían.
El carácter de balance con pretensiones sistemáticas se acentúa en el librito de
Taxacher. Su plataforma de reflexión se sitúa en el marco de una teología de la his-
toria. Desde ella se plantea la doble pregunta que tantos otros se han hecho antes que
él: ¿qué debe significar la aniquilación del pueblo judío para nuestro discurso cris-
tiano sobre Dios? Y a la inversa: ¿qué puede decir nuestro discurso sobre Dios en
cuanto rderido a ese suceso? Formulado de otra manera, ¿qué consecuencias teoló-
gicas tiene la simultaneidad de la predicación del Dios cristiano y el asesinato de los
judíos europeos? El reconido de Taxacher a través de los hechos y sus variadas in-
terpretaciones teológicas (donde incluye un paralelo con las crueldades de los con-
quistadores españoles y portugueses en América) conduce hacia una teología de la
cruz, pero de signo contrario a la habitual: la historia ha puesto de manifiesto que
no son los seguidores de Jesús, sino el pueblo judío quien ha participado de los su-
frimientos que Jesús había anunciado a su discípulos. Esta consideración significa-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECE"'SIONES 381

ría, en la perspectiva de la teología de la historia, la catástrofe del cristianismo, «el


fin de occidenten, sobre el cual Auschwitz se erige como juez.-JosÉ J. ALEMANY.

EDWARD ScHILLEBEECKX, The Language of Faith. Essays on Jesus, Theo~


logy, and the Church, Orbis Books/SCM, Maryknoll!London 199 S,
XIII+ 270 pp., ISBN 1~57075~017~3/0~334~02599~0.

El volumen recoge artículos publicados por el teólogo holandés sobre los temas
mencionados entre 1964 y 1989. Excepto los dos últimos, todos lo fueron en la re-
vista Concilium, de la que, como es sabido, hte uno de los fundadores. No resuena
en ellos mucho de lo que ha constituido el pensamiento teológico característico de
Schillebeeckx en sus grandes obras centrales; pero, como es comprensible, no son di-
vergentes de éstas y de alguna manera constituyen como su acompañamiento cola-
teral. Y de todas formas la edición conjunta de estos trabajos permite reconstruir un
itinerario teológico en su coherencia interna y su avance en los decisivos veinticinco
años del posconcilio, cuando una determinada teología tenía todavía que abrirse pa-
so desde presupuestos aún no completamente admitidos y estabilizados. La visión
retrospectiva, algunas décadas después de que estos ensayos de rica fundamentación
bíblica, patrística y sistemática fueron compuestos, permite constatar hasta qué
punto han contribuido, en los terrenos de la cristología, la sacramentología, la her-
menéutica y la eclesiología, a consolidar como comúnmente aceptados determina-
dos planteamientos teológicos renovadores.-JOSÉ J. ALEMANY.

STEPHAN PAULY (Hg.), Glaubensf'ragen unserer Zeit, Kohlhammer,


Stuttgart 1997, 159 pp., ISBN 3~17~015233~5.

Se edita aquí una serie de intentenciones mantenidas en la Bayerischer Rund-


funk por distintos autores bajo el título genérico que las encabeza. Pretenden pre-
sentar cuestiones centrales de la fe cristiana con una formulación que une profundi-
dad y solvencia teológicas con la comprensibilidad general exigible por los oyentes
radiofónicos a los que estuvieron inicialmente destinadas. Ambos niveles se alcanzan
de la forma más satisfactoria, y a ellos se puede añadir todavía, como cualidad posi-
tiva, una innegable amenidad. Jesús, el Espíritu, la resurección, la gracia o la natu-
raleza de la vida cristiana se cuentan entre los puntos tratados. Ellos y los demás es-
tán salpicados de alusiones a acontecimientos de la actualidad o a situaciones
conocidas y comunes de la vida contemporánea, lo que facilita la conexión de los
oyentes/lectores con lo que se les expone. El conjunto se convierte así en una autén-
tica catequesis con utilización de un medio técnico como es la radio.-JosÉ J. ALE-
MANY.
382 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

JoHANN BAPTIST METz, Sul concetto della nueva teologia politica


1967-1997 (biblioteca di teologia contemporánea 101), Querinia-
na, Brescia 1998, 232 pp., ISBN 88-399-0401-8.
Apenas aparecido el original alemán de esta recopilación, está ya disponible la
traducción italiana. Treinta años de teología política de quien ha sido uno de sus más
vigorosos y conocidos propulsores se reproducen en ella bajo la forma de artículos,
voces en enciclopedias o colaboraciones en obras colectivas, en general ya publica-
dos anteriom1ente, y, en la mayoría de los casos incluso en repetidas ocasiones y ver-
siones, frecuentemente a partir de una primera exposición oraL Todo ello se docu-
menta cuidadosamente en cada uno de los trabajos. Al reunirlos aquí, su autor ha
tenido el acierto de no alterar la redacción inicial. a fin de asegurar mediante este
mantenimiento de lo originario, como él lo advierte, «la historia interna, la recons-
trucción incesante a la que ha estado sometido» el concepto de teología polftica. Bien
entendido que se trata de teología y no de teoría del Estado, del derecho o de la so-
ciedad. Por tanto, «discurso sobre Dios en este tiempo>>. La «novedad>> a la que alu-
de el título está precisamente en relación con la referencia temporal que lo constitu-
ye intrínsecamente: tiempos cambiados llevan consigo o incluso exigen cambios en
las perspectivas teológicas, y en treinta años nadie dudará de que tales cambios han
tenido lugar. Por encima de su carácter fragmentario y de los factores relativamen-
te coyumurales que han acompañado el nacimiento y desarrollo de este pensamien-
to, no cabe duda de que el libro puede ser valorado como una monografía comple-
xiva sobre un térn1ino que ha ocupado un lugar relevante en la teología de las últimas
décadas, y que en modo alguno puede considerarse ya agotado en su funcionali-
dad.-JosÉ J. ALEMANY.

JoHN NAVONE, Verso una teología della belleza, San Paolo, Cinisello
Balsamo 1998, 118 pp., ISBN 88-215-3678-5.

No pretende este librito ser un tratado completo sobre una teología de la belleza,
ni sus reducidas dimensiones se lo permiten. Son más bien, como el título lo indica,
apuntes que conducen (<hacia» ella. Esto no quiere decir que las etapas de este ca-
mino no estén dotadas de profundidad en sus percepciones y en sus sugerencias. La
teología de una creación que irradia la belleza de su creador es el punto de partida,
pero ésta está estrechamente unida a consideraciones cristológicas, trinitarias y ecle-
siológicas: Jesucristo como imagen-forma perfecta de Dios, el Dios uno y trino como
verdad-belleza-bondad esenciales, la liturgia sacramental de la Iglesia como lugar de
la operación del Dios uno y trino por la belleza y el gozo de la humanidad. Ya desde
aquí se advierte que en realidad «belleza, es un concepto-llave que es contemplado
como centro de toda una constelación de otros con los cuales, a juicio de Navone,
compa¡·:..__ parcialmente significado: amor, verdad, gozo, felicidad, bondad, liber-
tad ... Dos breves apéndices se fijan en la manera cómo tratan la belleza el Catecis-
mo de la lglesia Católica y B. Lonergan.-JosE J. ALEMANY.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 383

CouN E. GUNTON, Yesterday and Today: a Study 011 Continuities in


Christulugy, SCPK, London '1997, VIII + 247 pp., ISBN 0-281-
05083-X.

Agotada desde hace tiempo su primera edición de 1983, el libro del reformado
Gunton reaparece ahora dotado de un nuevo epílogo, en el que el autor retoma el de-
bate sobre la cristología a la luz de las perspectivas más recientes, tales como la
emergencia de una teología feminista o la toma de conciencia del puesto del cristia-
nismo entre otras religiones. La tesis básica del autor es que existe una continuidad
y constancia fundamentales en la enseñanza de la Iglesia sobre Cristo, a pesar de to-
dos los azares de su historia secular, y de su trasmisión a través de edades, culturas
y perspectivas cambiantes, lo que introdu<.:e a<.:entos, pero no altera la sustancia del
fondo. En consecuencia, la tradición clásica de la doctrina conserva su relevancia pa-
ra el cristianismo de hoy. Gunton lo muestra presentando la complementariedad de
las cristologías ascendente y descendente, la utili:t:a<.:ión de los materiales neotesta-
mentarios en las cristologías modernas y las derivaciones de la cristología hacia los
campos de la polítka y la cultuca. Elementos de lógica (al servicio de las antiguas ar-
gumentaciones) y de lingüística (en la aclaración del estatuto de las afirmaciones
cristológicas) se hallan también presentes en su exposición.-JosF.: J. ALEMANY.

GEORG WIELAND (Hg.), Religion als Gegensland der Philosophie,


F. Schi:iningh, Paderborn 1997, 231 pp., ISBN 3-506-79756-5.

Los profesores de Filosofía en estudios de Teología de habla alemana celebraron


unas jornadas de trabajo sobre el tema que indica el título, cuyas ponencias se pu-
blican aquí. Lo que éste sugiere en términos muy generales halla su pormenorización
en los trabajos concretos de las jornadas, que se pueden agrupar en tres secciones.
Algunos adoptan una orientación más básica al tratar, por ejemplo, el sentido y pro-
blemática de una comprensión filosófica de la religión o la relación entre nombres
religiosos y conceptos filosófi<.:os de Dios. Otros atienden a la conexión entre ambas
áreas en contextos culturales y religiosos no marcados por el cristianismo, como el
chino y el musulmán, lo que permite aclarar la cuestión de si tensiones y enriqueci-
mientos mutuos, reconocidos en el cristianismo, se dan también en aquéllos. En fin,
un cierto número de contribuciones asumen la perspectiva histórica que les pem1ite
analizar dicha conexión en algún autor concreto (Schleiermacher, Brentano, Ti-
llich). No extrañará que consideraciones sobre el papel de la teología, que en oca-
siones se ha presentado como «la verdadera filosofía,, en medio de la racionalidad
profana, y sus reivindicaciones de la verdad en medio de la moderna pluralidad de
reivindicaciones de la verdad formen también parte de estas reflexiones.-Jost J.
ALEMANY.
384 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

GwsEPPE LoRIZIO, SATURNINO MuRATORE (eds.), La frammentazione del


sapere teologico (RdT Library 101), San Paolo, Cinisello Balsamo
1998, 302 pp., ISBN 88-215-3773-0.
La viva alarma provocada por la fragmentación del saber teológico, caso concre-
to e influido por la crisis del conocimiento filosófico de la fragmentación de los sabe-
res denunciada a comienzos de este siglo por Husserl, ha motivado la convocatoria
por la revista Rassegna di Teologia de un coloquio, sustentado también por las Edi-
zioni San Paolo y la Facultad de Teología de la Universita Lateranense. Distintos pro-
fesores de centros teológicos italianos participaron en él; el libro contiene no sólo ]as
nueve conferencias principales y otros textos complementarios, sino también las in-
tervenciones en el animado diálogo que las acompañaron. En el fondo se percibe una
innegable añoranza de la «robusta síntesis doctrinal que había caracterizado a la ne-
oscolástica teológica» y que se había creído asegurada desde el programa establecido
por León XIII, disuelta sin embargo en la segunda mitad del siglo sin que se haya lo-
grado recomponerla ni se haya encontrado una sustitución aceptable. Las ponencias
se entienden como una contribución a la comprensión del hecho y una exposición de
sus varias manifestaciones. Se han escogido tres áreas principales: la fragmentación
del saber teológico en la fragmentación contemporánea de los saberes, en el CLUTÍCU-
lum de estudios teológicos y en su repercusión eclesial; y en cada una de ellas, tres po-
nencias vuelven sobre el mismo tema. Enfoques conceptuales-sistemáticos, históricos
y encaminados a resolver con indicaciones prácticas los problemas planteados con-
fluyen en todas ellas. El balance final no ignora la riqueza de perspectivas, conteni-
dos, métodos, escuelas que constituye el aspecto positivo de la fragmentación, y re-
comienda acudir al <<Camino hermenéutico>> como remedio para eludir los escollos del
integralismo y del fonnalismo.-JosÉ J. ALEMANY.

AvERY DuLLES,The Craft o( Theology. From Symbol to System, Cross-


road, New York 1996, XIII+ 261 pp., ISBN 0-8245-7456-4.

El veterano teólogo jesuita presenta en este libro catorce ensayos teológicos, to-
dos ellos publicados anteriormente en los años ochenta y noventa, pero revisados y,
en ocasiones, considerablemente ampliados. El interés de los puntos tratados y la
justeza de sus retlexiones desbordan la ocasión concreta, el artículo o la conferencia
para los que fueron inicialmente elaborados. Eje central conductor de la temática de
todos ellos es el método teológico; a él se refieren bajo consideraciones sobre el pa-
pel de la Escritura, de la Tradición o de las ciencias físicas en teología, sobre las po-
sibilidades del disentimiento teológico ante el magisterio de la Iglesia, sobre la teo-
logía universitaria como servicio a la comunidad cristiana y otras similares. Es de
esperar que nadie se sienta molesto u ofendido si añado, en alabanza de Dulles, que
es uno de los teólogos americanos a quienes menos se nota su condición de tal ni en
el estilo, ni en el enfoque, ni en las referencias bibliográficas; y eso hace que, te-
niendo siempre en cuenta las diferencias de público a quien se dirigía inicialmente.
no siempre con preparación teológica técnica, y por tanto las consiguientes diversi-
dades en nivel y profundidad, sus aportaciones se reciban y lean también entre no-
sotros con gusto y provecho.-Jost J. ALEMA'-:Y.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 385

CHRISTOPHER DURAISINGH (ed.), Called to One Hope. The Cospel in Di-


verse Cultures, WCC Publications, Geneva 1998, XIV + 234 pp.,
ISBN 2-8254·1235-X.

La XI Conferencia Ecuménica sobre la Misión mundial y el Evangelismo tuvo lu-


gar en Salvador en noviembre-diciembre de 1996. 574 delegados y representantes de
Iglesias y movimientos cristianos tomaron parte en este singular acontecimiento,
continuación de una serie que tuvo su comienzo histórico y siempre evocado como
origen de las iniciativas y la conciencia ecuménica contemporáneas en Edimburgo,
1910. El tema de la asamblea fue el que figura como título de este libro que contie~
ne sus materiales. Estos comprenden aspectos gráficos, elementos de historia prece-
dente del camino seguido hasta la reunión y de crónica de la misma, relación com-
pleta de los participantes, textos de las liturgias celebradas y de las ponencias y
paneles presentados y un balance conclusivo que pondera la significación del even-
to. Aun dándose un apropiado equilibrio entre las aportaciones teórico-doctrinales y
las experienciales por lo que toca al delicado tema de la inculturación del evangelio,
no es difícil constatar una fuerte presencia de los testimonios de realizaciones, difi-
cultades y vivencias concretas procedentes de paises de cultura no occidental. Esto
confiere tanto a la asamblea como a su plasmación en este libro una palpable y elo-
cuente dimensión de realismo.-Jos!O J. ALEMA.\:Y.

GILLIAN R. EVANS, The Receptio11 of the Faith. Reillterpreting the Gospel


for Today, SPCK, London 1997, X+ 229 pp., ISBN 0-281-05092-9.

LINDA L. GAITHER, To Receive a Text. Literary Reception Theory as a Key


to Ecumenical Reception (American University Studies VII/192),
Pe ter Lang, New York 1997, X + 326 pp., ISBN 0-8204- 3302-0.

El concepto teológico de ;;recepción>>, profundamente estudiado por el P. Cangar


hace ya más de treinta años, ha sido objeto de especial atención y de fecunda utili-
zación en el marco de la edesiología y el ecumenismo recientes. Dos nuevos libros,
ambos debidos a procesadores (pues ya no parece adecuado decir «plumas}}) feme-
ninos(?), coinciden en fijarse en él, lo que autoriza a comentarlos juntos, si bien sus
plataformas de observación son muy diferentes. G. R. Evans se propone levantar ac-
ta de las tensiones que la recepción de la doctrina de la fe ha suscitado y suscita: en-
tre los individuos y la comunidad, entre el nivel oficial y el privado, entre lo viejo y
lo nue·vo, entre la continuidad y el cambio; así como de las formas en que tales ten-
siones han sido y siguen siendo afrontadas. Saca partido la autora de la metáfora de
la Iglesia como «mater» que alimenta la fe y ~~magistra» que la enseña para desarro-
llar el alcance de estas dos vertientes de su actividad en orden a la recepción. Pero
después estudia las consecuencias de otras dos posturas que igualmente tienen su
puesto en el cuerpo de la Iglesia; obediencia y participación, con su necesaria y difí-
cil conciliación. En el proceso de comunicación atribuye singular importancia a la
narrati"vidad, mediante la cual las ideas son eficazmente colocadas y transmitidas en
su contexto. Una .sección, de la que sólo cabe lamentar que sea excesiva (y respecto
386 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSTONES

de la materia, injustamente) breve, se asoma a la problemática de la recepción ecu-


ménica; en ella comenta párrafos del Directorio Ecuménico de la Iglesia católica. En
fin, opino que este trabajo merece ser tenido en cuenta como una buena aportación
a este tema de tanta relevancia eclesial y, por otra parte, frecuentemente descuidado
en su puesta en práctica por las Iglesias.
Por su parte, L. G. Gaither busca una aproximación interdisciplinar en la medi-
da en que se pregunta en qué medida se puede clarificar el concepto de recepción en
su teoría y su aplicación práctica si se establece una comparación con el funciona-
miento del mismo término en el terreno de la teoría literaria. Esta averiguación tie-
ne como objetivo último proporcionar una clave de interpretación para comprender
la recepción en su dimensión ecuménica. Para ello, la primera parte explora un aba-
nico de puntos vista en el terreno de la recepción literaria, apoyándose mucho en la
teoría de la ~~Rezeptionsasthetik>~ de la Escuela de estudios literarios de Constanza,
encabezada por W. Tser. La segunda parte se centra en lo que constituye el material
primordial de análisis de la autora: el documento final de la Anglican-Roman Ca-
tholic International Comission (ARCIC), cuya significación en el contexto de los diá-
logos interconfesionales es bien conocida. La aproximación a las nociones de recep-
ción que ofrece se lleva a cabo en tres niveles: por lo que toca a la metodología, a los
contenidos y a los procedimientos de respuesta. Por último, la tercera parte pone en
relación ambos campos, aplicando los criterios obtenidos en la primera. No cabe du-
da de que con ello se obtiene una forma de aproximación inusual a ARCIC, que en
su tanto promete también perspectivas fecundas, al extenderse a otros documentos
análogos, para clarificar el concepto teológico de recepción. Claro que el instrumen-
tal de teoría literaria que presupone no está necesariamente al alcance de todos los
teólogos y ecumenistas.~JosÉ J. ALEMAKY.

DAviD N. PowER, Il mistero eucaristico. Infondere nuova vita al/a tra-


dizione, Queriniana, Brescia 1997, 462 pp., 23 x 16,5 cms., ISBN
88-399-0393-3.

Nos encontramos ante un tratado teológico-litúrgico sobre la Eucaristía con un


enfoque predominantemente histórico. La confesada intención del autor es la de
~~conversar>~ con la tradición, de modo que de ahí surjan algunas indicaciones para
nuestra época (d. p. 7). Las caracteristicas de la obra la hacen adecuada como libro
texto. A esto habría que añadir una clara inquietud pastoral. Suficientemente docu-
mentado y a la vez sencillo de leer, recoge una bibliografía básica constituida por lec-
turas seguras y de fácil acceso. Al final encontramos índices temático y de autores,
lo que siempre es de agradecer.
El libro se haya dividido en cinco partes. La primera es más bien una introducción.
Se trata de la presentación de la problemática eucarística actual. Cuando parece que
iba a disponerse a hablar de la postmodernidad, el autor ~norteamericano-- nos sor-
prende con un ejemplo: la aprobación del u rito Zaireño)) por parte de la congregación
del culto divino de la curia romana (cf. pp. 11-14). Esta obertura no es un alarde de eru-
dición, sino una muestra de que es posible una inculturación ... para toda la Iglesia.
La segunda parte consta de dos capítulos en los que se nos presenta una breve
síntesis de teología eucaristica neotestamentaria.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 387

La tercera parte -titulada <<La Eucaristía en la Iglesia prenicena))- consta de


cuatro capítulos. Los tres primeros estudian respectivamente la eucaristía en la Igle-
sia prenicena desde tres enfoques diferentes: la praxis, la plegaria y la teología euca-
rística. Cierra esta parte un capítulo que desarrolla estos mismos aspectos en lapa-
trística posterior a Nicea.
Aunque se titula «La Eucaristía en la Edad Media después de Nicca», la cuarta
parte va del siglo XI hasta Trcnto. Como el propio autor afirma, el centro de esta par-
te está ocupado por la teología de santo Tomás de Aquino. Esta parte concluye con
un estudio sistemático acerca de las principales cuestiones dogmáticas en torno a la
Eucaristía: presencia real, transubstanciación, memoria y sacrificio. El tema funda-
mental son las intervenciones magisteriales acerca de la presencia real: condena de
Berengario en el siglo x1 y de Widif por Trento. Esta parte concluye con una página
sobre el magisterio contemporáneo.
La quinta y última parte es una síntesis dogmático-litúrgica sobre la Eucaristía en
nuestros días que comienza con un capítulo dedicado a las interpretaciones contem-
poráneas de la teología eucaristica de santo Tomás de Aquino, para tratar a continua-
ción de la Eucaristía como comunión y como memorial del sacrificio. El último capí-
tulo está dedicado al sentido de un rito que es memoria de una pasión siempre actual,
memoria por tanto liberadora. El autor hace memoria del holocausto judío para, des-
pués de haber hablado del ((poder liberador de la memoria», concluir con un esquema
tradicional que ve praxis y liturgia como dos momentos diferentes y no como dos as-
pectos inseparables de una realidad que es única.-M." ÁNGELES NAVARRO GIRóN.

CHRISTIAN FELMY K•RL, La Teología Ortodoxa contemporánea. Una In-


troducción, Brescia, Queriniana Editrice, 1999, pp. 403, ISBN
88-399-0764-5.

Una traducción italiana por Antonio Zani, en 1999, del original alemán publica-
do en 1990, con el título de Die Ortlwdoxe Theologie der Gegenwart. Eine Einfiihrrmg.
La traducción italiana hace el número 264 de la Colección Giornalc di teologia. Bi-
blioteca de Aggiornamento Teologico. El autor Karl Christian Felmy era profesor de
Historia y Teología del Oriente cristiano en la Universidad de Erlangen-Nürcmbcrg
de Alemania. Desde 1971 comenzó a participar activamente en el diálogo con la Igle-
sia Ortodoxa Rusa, Sobre esta misma Iglesia publicó dos obras: Predigl im orthodo-
xen Russland en 1974, y Die Deutung der gdttlichen Lilurgie in der n1ssischen Theolo-
gie, en 1984. Además, numerosos artículos sobre la Jglesia y la Teología ortodoxa, y
sobre el diálogo entre la teología oriental y la occidental.
En esta obra que ahora presentamos se estudia la Teología Ortodoxa según los te-
ólogos de la Iglesia greco-bizantina (Constantinopla, Grecia, Rumanía, Serbia, Bul-
garia, etc.), y la Iglesia Ortodoxa Rusa. Una Teología que no se refiere a una Teolo-
gía sistemática propiamente tal en sus diversos temas teológicos, sino tan solo a una
Introducción, como aparece en el mismo titulo, que ayuda a entender la teología pro-
piamente tal ortodoxa, no solo según los diversos autores contemporáneos, sino tam-
bién según los teólogos de la Edad Media y moderna, sin dejar de to::ar puntos doc-
trinales de Santos Padres y de otros autores antiguos. Particular puerta a los teólogos
rnodcrnos, o mejor contemporáneo~ de lo:-> siglos xrx _v xx. Lo que supone un conoci-
388 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 ( 1999).-RECENSIONES

miento profundo de de todos esos autores, cuyos puntos de vista reproduce a lo lar-
go de toda la obra. Por sus páginas van deslizándose los diversos teólogos contem-
poráneos, cuyas ideas e interpretaciones va reproduciendo en los diversos capítulos
de la obra. En concreto los siguientes: Afanas'ev Nikolaj, Aleksij Ridiger, Androutsos
Christos, Bulgakof Makarij, Bulgakov Sergij, Bulgakov S. V., Chomakov Aleksei, Dóp-
mann Hans-Dieter, Drozdov Filareto, Evdokimov Pavel, Florensky Pavel, Florovskij
Georges, Golubov Aleksander, Gorodecki.i Platón, Hauptmann Peter, Hotz Robert,
Kallistos Ware, Karmiris Joannes, Kem Ciprian, Krivosein Vasilij, Krondstadt Juan,
Kunkel Christopher, Lebedej Aleksej, Lilienfeld Fairy, Losskij Vladimir, Malinoskij
Nicolaj, Maltzcw Alcxios, Meyendorff John, Nisssotis Nikos, Plank Peter, Propoko-
vick Feofán, Schmemann Alexander, Sohm Rudolph, Staniloae Dimitru, Svetlov Pa-
vel, Uspenskij Leonard, Voronov Liverij, Wendeburg Dorothea, Yannaras Christos y
Zizioulas Joannes.
Menos numerosos los teólogos de la Edad media y moderna, pero clásicos en la
confección de la Teología Ortodoxa, como Cabasilas Nicolaus, Dositeo (Patriarca),
Evagrio del Ponto, Feofán (Teofán) el Recluso, Gregario Palamas, Lukaris Cirilo,
Moghila Pedro, Sarov Serafín, Sergio de Radonesch, Santo Tomás de Aquino y Var-
laam (Barlaam) de Calabria. Y sin olvidar a los Santos Padres, orientales y occiden-
tales, y a los principales teólogos de aquella éJXlca, como los Santos Agustín, Ambro-
sio, Atanasia, Basilio, Cipriano de Cartago, Cirilo de Alejandría, Cirilo de Jerusalén,
Crisóstomo Juan, Damasceno Juan, Dionisia Arepoagita, Gregario Nacianceno, Ig-
nacio de Antiquía, Ireneo de Lyon, Máximo el Confesor, Teodoreto de Cyro y Teo-
dorcto de Mopsuestia.
Preceden dos capítulos, que pueden considerarse como introductorios a todo el
desarrollo ulterior de la obra, que enfocan el origen y desarrollo de toda la teología
ortodoxa, las fuentes en que se inspira toda esa teología. El primero con el título de
Teología de la experiencia que queda sintetizado en este subtítulo «Nosotros habíamos
visto la luz verdadera)), Configura una teología positiva experiencia[, vivencia[, que tra-
duce en normas positivas para toda la vida cristiana en sus aspectos ascético, místi-
co, litúrgico, canónico o jurídico, religioso e iconográfico, no tanto desde un punto de
vista personal, cuanto eclesiástico, en el que todos los cristianos estamos inmersos. Así
se explica nuestra experiencia religiosa, vivida en común por cada uno de los cristia-
nos. No falta la comparación de esta experiencia religiosa ortodoxa con la correspon-
diente experiencia de la Teología Occidental. sea protestante o católica. Capital relie-
ve ofrece el aspecto iconográfico en su recta explicación, ya que para los Ortodoxos los
iconos tienen siempre una aspecto teológico en la presentación y explicación teológi-
ca de sus figuras y aun de sus colores, que se representan por todo el icono. Estos di-
versos iconos, y su interpretación, van apareciendo en los diversos capítulos de la
obra. Al final se reproducen ocho de esos iconos, sobre la Transfiguración, la Resu-
rrección, la Trinidad, etc., como confirmación de los temas teológicos que se tratan.
El segundo capítulo introductorio se refiere a otro aspecto, como la fuente de la Teo-
logía, y que tilula Teología apofátitica, con el subtítulo de «Ver en el no ven>. Una es-
pecie de Teología no precisamente experiencia[ o vivencia[ en nuestra vida, ya que par-
te de un aspecto más negativo que positivo, en el concepto que tenemos de Dios,
transmitido por la Revelación. Ya que aunque racionalmente podamos comprender
su existencia, pero no así su Esencia, qué se nos revela en una sula Naturaleza o Esen-
cia, divina, participada igualmente por tres Personas distintas; un solo Dios uni-trino,
uno en la esencia y tdno en las personas. De ahí la incognoscibilidad de la Naturaleza
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 389

o Esencia de Dios, la incomprensibilidad de esta Naturaleza o Esencia por la merara-


zón humana. Es el aspecto negativo de esta Teología Ortodoxa. En todo caso hemos
de llegar a un verdadero conocimienlo de Dios, como nos lo asegura San Juan en
aquella afirmación de que «hemos de verle tal como Él es)) (1 Jo 3,2).
Aquí entra de lleno la exposición teológica de Gregario Palamas (1296-1358), ca-
nonizado por la Iglesia Ortodoxa, cuando expone el problema del conocimiento de
Dios a través, no precisamente de su Naturaleza o Esencia, para nosotros incognos-
cible, sino por medio de las que él llama sus Energfas, comparadas por él como unos
rayos, realmente distintos entre sí, que ah aeterno parten del núcleo divino, en su uni-
dad y divinidad, como de su fuente y principio común, para alcanzar, cada uno a su
manera y según su naturaleza propia, sin cambio alguno de su parte, a las criaturas
que habían de ir apareciendo en el tiempo. Esos rayos constituyen la operación, o
mejor, las operaciones o energías, o diversos atributos de Dios, ai menos los común-
mente llamados operativos o relativos. Uno de ellos la luz divina o gracia deificante
que apareció a los Apóstoles en el Tabor, la Luz Tabórica. Existen, por otro lado, di-
ferencias múltiples entre la Esencia divina y sus operaciones o energías (hasta 24 dis-
tintas suelen citarse). Están inseparablemente unidas al mismo Dios, pero no cons-
tituyen de por sí la Naturaleza divina. De ahí que vengamos a conocer a Dios, no por
su esencia o naturaleza, sino por medio de sus operaciones o energías. En esto con-
sistiría la naturaleza de la llamada Teología Apofática. No a todos convencía esta ex-
plicación palamítica, pues parece ir contra la Simplicidad divina, como especial-
mente pusieron de manifiesto el teólogo Barlaam (Varlaam) de Calabria y su escuela,
lo que originaría toda la controversia palamüica, en la que no entra nuestro autor.
Todo ello al final con su correspondiente Bibliografía.
Una vez expuesta la naturaleza de estas dos teologías, como fuente de su ulterior
desarrollo, pasa el autor a examinar o presentar los diversos puntos dogmáticos, uti-
lizando ambas teologías, la apo{ática y la experiencia[ o vivencial. Primero y como ca-
pítulo III de la obra, el punto de la «experienciabilidad» de Dios como Padre, Hijo y
Espíritu Santo, una Divinidad Tn"-personal o Tri-hipostática, que desarrolla en dos
puntos: la Monarquía del Padre, J' la controversia de Filioque. Van apareciendo las
apreciaciones o explicaciones de los diversos teólogos, antiguos y contemporáneos
que hemos citado antes. El capítulo IV se refiere a la Cristología, ilustrada particu-
larmente por su correspondiente iconografía. Y dentro de la Cristología, el apartado
de la Mariología, que queda particularmente centrada en María como Theotokos, en-
gendradora y Madre de Dios. La Dei Genitris latina).
El capítulo V trata de la Pneunwtología, en la Persona y obras del Espíritu San-
to, en los Santos como una manifestación del mismo Espíritu Santo, y en la oración
al mismo Santo Espíritu. Sigue el capítulo VI sobre las verdades de la Redención y
de la Divinización (Salvación y santificación de los hombres). Pasa luego al punto de
la eclesiología con referencia particular al hecho de la Eucaristía, en el capítulo VII,
exponiendo primero la impronta de la cclesiología tradicional, y luego tres modos de
enfocar esa cclesiología eucarística, según los teólogos Nicolás Afanas'cv, Alexander
Schmcmann y Juan Zizioulas. El capitulo VIII es el más abundante en temas teoló-
gicos, pues abarca todo el campo de los Misterios como ellos dicen, o Sacramentos
que dice la Teología OccidentaL Para su exposición se apoya particularmente en la
Liturgia y en diversas normas litúrgicas, así corno en el Derecho Canónico, para la
administración de los diversos Sacramentos. En primer lugar los Sacramentos o
Misterios de la JnicitJcirln, el Bnuti.~mo, la IJnción con el Myrinn (Confirmación) y la
390 ESTUDIOS ECLESIASTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

Eucaristía. Esta última desde los puntos de vista de la Eucaristía como la Liturgia de
la Iglesia, que suelen ellos llamar generalmente la Divina Liturgia; como aconteci-
miento escatológico, como misterio de la transmutación o transubstanciación, como
Sacrificio y como comunión en los santos misterios de Cristo. Luego la Confesión o
Sacramento de la Penitencia. La Ordenación al ministerio sacerdotal, grados de ese
Sacerdocio y ordenación de las consagraciones, la ordenación sacerdotal en el deba-
te teológico, y el influjo de la eclesiología eucarística sobre la doctrina de la ordena-
ción y del ministerio. Todo ello a la luz de la Liturgia y del Derecho Canónico.
Finalmente, como IX y último capítulo, la peculiaridad escatológica (los Novísi-
mos) de la Teología Ortodoxa. Todos los a parlados de este capítulo llevan su corres-
pondiente bibliografía propia, lo que no quita que siga una Bibliograf{a general sobre
estos puntos concretos: Textos litúrgicos, Padres de la Iglesia antigua y bizantina,
Constituciones eclesiásticas antiguas y fuentes canónicas, Dogmática, Catecismos y
Estudios introductorios. Siguen un Índice de nombres y otro analítico de conceptos o
materias.
Para terminar, hemos de hacer resaltar el conocimiento y manejo que el autor
manifiesta sobre los diversos teólogos y sobre sus respectivas obras de teología, que
aduce en cada caso, cuando expone los diversos temaS teológicos que va desarro-
llando a lo largo de la obra.-ÁNGEI. SANTOS HERKÁKDEZ, S.J.

P. BRITO GUTMARAES,Os sacramentos como atas eclesiaL<; e proféticos.


Um contributo ao conceito dogmático de sacramento a luz da exe-
gese contempordnea, Editrice Pontificia Universita Gregoriana,
Roma 1998,442 pp., ISBN 88-7652-808-3.
La obra que recensionamos pertenece a la colección de tesis doctorales que, des-
de hace algunos años, está publicando la Pontificia Universitil Gregoriana de Roma.
El autor, P. Brito Guimariies se propone estudiar las posibilidades teológicas del con-
cepto 'ót --que suele ser traducido convencionalmente como «signo profético» (sinal
profético)- en el campo de la teología sacramental, y, para ello, analiza el estudio
que hacen de este concepto cuatro conocidos biblistas: G. Von Rad, S. Amsler, H.
Schürmann y J. Espinel. A pesar de moverse en el campo de ({lo bíblico», el autor no
pierde de vista que su trabajo está planteado desde la teología dogmática y busca lle·
gar a unas conclusiones también dogmáticas, Jo que repercute lógicamente en el mé-
todo. Dicho de otro modo, el autor no busca ser original en cuanto a la investigación
bíblica se refiere (campo en el que se deja llevar de los datos que aportan los exege-
tas citados), sino más bien, pretende extraer la riqueza teológica que este concepto
encierra para una renovada teología sacramental 1•
Este objetivo sintoniza muy bien con una de las inquietudes mayores de la sacra-
mentología posconciliar: enriquecer la reflexión teológica sobre los sacramentos con
el dato bíblico y exegético (reducido en tiempos --a fortiori en lo sacramental- a las
célebres dicta probantia). Ello podría ayudar a superar uno de los mayores «Comple-
jos)) de la sacramentología católica, que -como todos los complejos~ se basa en al-

Habría que indicar que ya Philip J. Rosato, director de la tesis en cuestión, aplicó este
concepto a su ll!troduccióH a la teología de los mcramentos (Estella-Navarra 1994).
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 391

go de verdad, pero de~figura también la realidad. Nos referimos al pensar que la re-
Hexión sacramental (si no el concepto mismo de sacramento) es en la teología católi-
ca algo totalmente ajeno a la Escritura, a la Palabra, a lo bíblico, alimentando así el
viejo tópico de la «Iglesia de los sacramentos» versus la «<glesia de la Palabra».
Por ello, desde el principio, resulta muy interesante y laudable el objetivo de es-
te trabajo, ya que estas categorías bíblicas pueden ayudar a releer, a reintcrpretar (y
quizás a valorar más) los conceptos clásicos de la sacramentología católica: la efica-
cia, la causalidad, la reviviscencia, etc., y a inserir los sacramentos -como ya pro-
puso el Concilio- en el marco de la historia de la salvación.
Uno de los autores que más han valorado la categoria 'ót ha sido Gerhard Van
Rad, quien intuyó que este concepto tiene mucha más importancia de la que a veces
se le ha atribuido. No estamos solamente ante un adorno o complemento de la pre-
dicación profética, sino ante algo que tiene la triple capacidad de significar, incor-
porar y producir. De hecho, mucha<> veces la vida misma del profeta o algún aconte-
cimiento de ésta, se convierte en 'ót, en signo personalizado de la palabra y de la
voluntad de Yahvé (pensemos en la abstinencia sexual de Jeremías o en el perdón de
Oseas a su mujer adúltera). Otras veces se trata de signos concretos, más o menos
escenificados, en los que se repiten una serie de elementos como la orden de ejecu-
ción, el relato de la ejecución, el sentido del hecho, la presencia de testigos oculares,
la promesa de realización y la explicación del nexo entre el signo y los aconteci-
mientos. Pero además -y ello es importantísimo a la hora de sacar las consecuen-
cias «sacramentales»- el signo tiene una repercusión en la realidad, produce reali-
dad, causa historia, tiene una dinarnis capaz de fecundar, en algún sentido, el
acontecer histórico: bien llamando a la conversión (de ahí las preguntas de los testi-
gos y el que el 'ót forme parte del ministerio del profeta), bien anticipando un futu-
ro (por lo que a veces los profetas son confundidos con adivinos) o bien prefiguran-
do y anticipando un futuro. Por todo ello, Von Rad habla incluso de un cierto opus
operatwn en los signos proféticos, que los convierte en verdaderos prelúd-ios cn·ativos
dm sacramentos da Igreja (p. 159).
El segundo exegeta estudiado es Samuel Amsler, profesor de Antiguo Testamen-
to en Lausanne. Amsler hace su propia descripción de los actos simbólicos o profé-
ticos, destacando entre sus características su carácter paradójico; el hecho de que es-
tén acompañados de palabras que prolongan o refuerzan su significado (de modo
que, desde el punto de vista humano, el acto precede a la palabra, pero desde el pun-
to de vista divino es la palabra la que precede al acto); su capacidad de restaurar los
cauces de diálogo rotos; su carácter premonitorio o proléptico, etc. Asimismo Ams-
ler estudia las semejanzas fenomenológicas entre el acto profético y los actos mági-
cos y las importantes diferencias entre ambos que se dan a un nivel más profundo.
Esta diferenciación será importante posteriormente a la hora de explicar con preci-
sión el sentido de la eficacia sacramental, no pocas veces acusada de estar cercana a
la magia.
En tercer lugar analiza el autor el pensamiento de Heinz Schurmann, conocido
cxegeta y miembro de la Pontificia Comisión Bíblica. Schurmann ha desarrollado un
concienzudo análisis de lo que ha denominado las ipsissima facta de Jesús, a las que
concede gran importancia, incluso desde el punto de vista histórico (como accesos
al Jesús histórico). Estos signos de Jesús (que se iluminan y enriquecen mutuamen-
te con sus ipsissirna verba ), por una parte, están en continuidad con las acciones sim-
bólicas de los profetas ('ót), pero por otra, superan cualitativamente a estas acciones
392 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1 999).-RECENSIONES

en tanto que son «señales de cumplimiento escatológico» (y no sólo de anuncio o an-


ticipación), por lo que tienen un significado universal (no limitado a una situación
histórica concreta) y pueden ser repetidas en otros contextos totalmente distintos sin
perder por ello su significación salvífica.
Además -y ello resulta importantísimo para una reflexión sacramental- esos
signos proféticos de Jesús se siguen viviendo con cierta relación de continuidad en
la comunidad pospascual y en los sacramentos de la Iglesia.
Para Schurmann, estas acciones simbólicas de Jesús muestran su pro-existencia,
su existencia donada, su entrega total, que alcanza su máxima expresión en la cruz.
Pero la muerte en la cruz viene ya anticipada simbólicamente en la cena, que ven-
dría a ser la gran acción simbólica de Jesús, el signo más sublime de su pro-existen-
cia: «urna a¡;ao simbólica "mace maestra", de todas as suas outras» (p. 237). Schür-
mann analiza la especificidad de los signos proféticos de la cena (especialmente del
cáliz único, al que concede una gran importancia) en relación, tanto a la tradición
hebrea, como en relación al mundo helenístico. Asimismo analiza el significado sal-
vífica de los gestos de Jesús en la cena y el hecho de que estas acciones proféticas se
conviertan en ~~modelo de celebra¡;ao, modelo comunitário e modelo de, vida»
(p. 244-248).
Por último, Brito Guimaraes destaca del planteamiento de Schurmann, cómo és-
te sugiere algunas claves de relectura de la \(última cena)' del Señor como signo pro-
fético (doxología, anámnesis, epíclesis y mímesi..<>) que permiten presentar la cena del
Señor como modelo de celebración, modelo comunitario, y modelo de vida.
El último exegeta estudiado es el español José Luis Espine!, quien también con-
cede una gran importancia a las acciones simbólicas de los profetas, caracterizadas
por tres rasgos: muestran la relación entre Yahvé y su pueblo; es Dios mismo quien,
en último término, ordena su ejecución; y tienen un cierto poder para poner en fun-
cionamiento la historia. Entre estos gestos proféticos y los gestos de Jesús hay a la
vez continuidad (de hecho los que lo escuchan lo consideran un profeta) y disconti-
nuidad, en tanto que no anuncian o prefiguran el reino (como en los actos proféti-
cos) sino que lo muestran. de ahí el contraste entre el \\Oráculo de Yahvé» de los pro-
fetas y el «en verdad, en verdad os digo» de Jesús.
Espinel divide los actos proféticos de Jesús en activos-pasivos y duraderos-mo-
mentáneos. Todos ellos apuntan a la realidad-presencia del reino, y por ello son ver-
daderas ucristofanías)) que deben ser más valoradas por la teología. Entre ellas con-
cede gran valor a la comensalidad, cuya culminación es lógicamente la cena. El
análisis de Espinel-que coincide en algunos puntos con el de Schurrnann-le lle-
va a la conclusión de la centralidad de la cena en la automanifestación de Jesús, cen-
tralidad que heredará la eucaristía en la vida de la Iglesia (como no podía ser de otro
modo). No obstante, para Espine!, la eucaristía debe recuperar esa clave de lectura,
esto es, como uacción profética de la parusía sacramental del Señor», veta que a ve-
ces ha sido poco desarrollada en aras de una teología eucarística centrada más en la
presencia real en los dones.
La tercera parte de esta obra se centra en el intento de demostrar que las accio-
nes simbólico-proféticas (analizadas según los estudios de los cuatro exegetas cita-
dos), pueden ser consideradas fundamento teológico de los sacramentos de la Igle-
sia y, para ello, ofrece el autor una serie de pistas sugerentes para elaborar una
reflexión acerca de los sacramentos desde esta perspectiva. Entre ellas, destacaría-
mos la referencia al problema clásico de la institución de los sacramentos por Cris-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 393

to (no habria que buscar tanto la <<palabra de la institución¡¡, sino más bien el signo);
la posibilidad de interpretar la eficacia sacramental desde el carácter performativo
de los signos proféticos, de tal modo que los sacramentos se entenderían como <<a~o­
es simbólicas profetices, pelos quais Deus opera a salvar;ao do seu pavo}) (p. 318) y
ello nos llevaría a integrar mejor (siguiendo a SC 59) la eficacia y la causalidad con
el carácter de signo que tiene el sacramento; el carácter eclesial de los sacramentos
(los 'ót crean y construyen comunidad); la integración de los sacramentos en una
concepción más amplia de la sacramentalidad, etc.
Asimismo, cree Brito Guimaraes, que la reflexión sobre el sacramento que nace
del concepto de «signo proféÜco» ('ót), puede ser útil también para el debate que se
da hoy en la Iglesia sobre los sacramentos desde el punto de vista pastoraL Concebir
el sacramento como signo profético puede ayudar a evitar la critica profética contra
el culto vacío y, a su vez, a valorar más, entre otras dimensiones del sacramento, su
relación con el reino, con la conversión, con la transformación de la historia. El au-
tor aplica esta posible interpretación a los tres sacramentos de iniciación, cada uno
de ellos desde un signo profético del propio Jesús: el bautismo, desde el bautismo en
el Jordán; la confirmación, desde la presencia de Jesús en la sinagoga de Nazarct,
atribuyéndose la profecía de Isaías; y la eucalistía desde la Última Cena.
Felicitamos al autor de esta obra que puede contribuir a una rellexión sacra-
mental, en la que lo escriturístico y Jo dogmático no se ignoren, sino que mutua-
mente se enriquezcan y ofrezcan una concepción más amplia de eso que llamamos
sacramentos de la Iglesia.-FER'\.ANDO MILL4.N Ro.'v!:ERAL.

Christalogie. l. Des origines a l'Antiquité tardive. JI. Du Moyen Age iJ


l'époque contemporaine (2 tomos), edición y presentación por
KARL-HElNZ ÜHUG, Colección Textes en main, Editions du Cerf, Pa-
rís 1996, 287 pp., ISBN 2-204-05207-8 (t. I), y 289 pp., ISBN
2-204-05240-X (t. II).

Como indica el título de la colección en la cual se inserta («Textes en mainn), es-


ta cristología no es un manual ni un ensayo, ni siquiera una historia de la<> ideas cris-
tológicas, sino un instrumento de trabajo destinado a docentes y alumnos de teolo-
gía. Es una selección de los textos cristológicos más destacados de los dos mil años
de cristianismo.
Cada uno de los dos tomos comienza con una introducción histórica muy sinté-
tica que permite al lector, ya introducido en los conceptos de la cristología, situar los
textos presentados en su contexto histórico y teológico. Las varias líneas cristológi-
cas están bien puestas de relieve, en su distinción respectiva y en la discusión que
mantuvieron entre ellas, destacando así las razones del nacimiento de las diversas
formulaciones.
El primer tomo, ((De las orígenes a la Antigüedad tardía», empieza con una bre-
ve pero acertada selección de textos bíblicos, tanto vetero como neotestamentarios.
A continuación ofrece varios importantes textos cristológicos magisteriales, del con-
cilio de Nicea al de Trento, pasando por la imprescindible fórmula calcedoniana.
Conviene destacar la buena iniciativa de los traductores al poner de relieve los e;'C-
tractos más importantes, poniendo junto al texto francés el original griego o latino.
394 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 ( 1999).-RECENSIONES

Sin embargo, se echa en falta la presencia de textos magisteriales más recientes, par-
ticularmente algunos del concilio Vaticano II que a pesar de no ofrecer una síntesis
cristológica, contiene algunas afirmaciones valientes en este campo. La parle más
voluminosa de este primer tomo la constituye una historia del dogma cristológico en
la Antigüedad cristiana (de Clemente Romano a finales del siglo 1 hasta Juan Da-
masceno en el 742). Los grandes textos de los padres apostólicos y apologetas, Pa-
dres de la Iglesia y teólogos de la Antigüedad son presentados según los criterios cro-
nológico y geográfico. Esta presentación facilita seguir el hilo de la teología cristiana
a través de herejías y definiciones ortodoxas.
El segundo tomo recoge la reflexión cristológica de los trece últimos siglos: «de
la Edad Media a la época contemporánea>>. El recorrido por la teología medieval de-
semboca en la presentación más pormenorizada de las distintas corrientes de la cris-
tología en la alta Escolástica, así como una interesante incursión en los <1principios
cristológicos de la mística y el movimiento de los pohres». La época moderna está
ilustrada por textos que indican qué orientaciones supusieron para la cristología, la
Reforma y la Ilustración. A continuación, se presentan ampliamente los desarrollos
cristológicos de este siglo, tanto en el campo de la teología ·protestante -con textos
de K Barth, R. Bultmann, D. Bonhoeffer, P. Tillich, W. Pannenberg o J. Moltmann-
como en el de la teología católica -con textos de Teilhard de Chardin, K. Rahner,
E. Schillebeeckx, H. Küng o incluso del propio editor de estos dos volúmenes- re-
cogiendo además, muy apropiadamente, textos surgidos en el ámbito del diálogo
ecuménico. Pero el rasgo más original de esta selección es sin lugar a duda las pági-
nas dedicadas a las cristologías del tercer mundo testimonio de la vitalidad teológi-
ca de las Iglesias jóvenes de Asia, África y América Latina.
Conviene señalar que los textos de un mismo autor son precedidos de una breve
introducción que sitúa y resume en algunas palabras la contribución de éste en la
evolución de las ideas cristológicas. Se apreciará también el gran cuidado que han
tenido el editor y los traductores en dar siempre que ha sido posible las referencias
bibliográficas de las fuentes: constituye una garantía de una traducción fiel al texto
originaL
Por tanto, a pesar de que no sea una contribución nueva a la reflexión cristológi-
ca, podemos alegrarnos de la publicación de estos dos volúmenes: no hacen las veces,
repitámoslo, de un manual o un tratado de cristología pero fomentan la práctica de
la teología «Con los textos en la mano>>. Nada puede sustituir esta «pelea» con los mis-
mos escritos de los que nos precedieron en la fe. Concluyo resaltando el testimonio
que ofrece esta publicación de la inculturación: desde los testimonios de las primeras
comunidades, en el ámbito judío o en el griego, hasta las formulaciones de las teolo-
gías del tercer mundo, se refleja que la expresión de la fe en Jesucristo depende en
buena medida del medio cultural en el cual es recibida.-CHRISTOPHE RENDERS, S.J.

H. TINCQ, Desafíos para el papa del tercer milenio. La herencia de Juan


Pablo JI, Editorial Sal Terrae, Santander 1998, 221 pp., ISBN
84-293-1256-0.
El objetivo de este libro es aportar elementos para el análisis y la reflexión en el
debate sobre la situación del cristianismo y el futuro de la Iglesia. Su autor, un re-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 395

conocido informador religioso y periodista de Le Monde, comienza definiendo cuá-


les son -a su juicio-las materias principales de ese debate: el papado y el gobier-
no de la Iglesia, la crisis vocacional y la escasez de clero, la situación de la mujer en
la Iglesia y su acceso al ministerio, el ecumenismo, el diálogo inter-religioso, la rela-
ción con la sociedad moderna secularizada, la inculturación de la fe. La simple enu-
meración de estas materias invitan a la lectura de este ensayo que combina con
acierto el relato y el análisis, la crónica v la reflexión. H. Tincq acepta el «desafio>>
que estas cuestiones están planteando en ·vísperas del tercer milenio y propone algu-
nas líneas de renovación y avance eclesial. Cada uno de los ocho capítulos en los que
se estructura la obra ofrece, justifica y arriesga una propuesta correspondiente al
problema plameado.
El primer capítulo postula el retorno a un ejercicio más modesto y colegial del
primado papal a la luz de la encíclica Ul WIWII sint (1995); en continuidad con esta
problemática, el capítulo segundo aborda la demanda de panicipación y de descen-
tralización del gobierno de la Iglesia y deja abierta la pregunta sobre la autonomía
de las Iglesias locales y su concreción en el polémico sistema de nombramiento de
los obispos. La descentralización del poder en la Iglesia puede acaecer recurriendo a
determinadas categorías del patrimonio cristiano, como son «sinodalidad)), «cole-
gialidad)), ((subsidiariedad)),
Los capítulos tercero y cuarto sopesan la presencia de clérigos v laicos, de varo-
nes y mujeres en el ámhito eclesial; la problemática del ministerio les confiere una
cierta unidad interna. No es exagerado ufirmar que la crisis de las vocaciones sacer-
dotales constituye la mayor crisis de la Iglesia católica a finales del siglo XX. En este
terreno de los ministerios hay mucho que decir y hacer. Tincq se plantea sin amba-
ges: ¿habría que ordenar a hombres casados? Esta ordenación lleva aparejada la re-
visión de la ley eclesiástica del celibato obligatorio. La cuestión del estatuto y el por-
venir de la mujer en la Iglesia se topa con la declaración del carácter ((definitivo)) de
la doctrina del (<sacerdocio reservado exclusivamente a los hombres». Se mire como
se mire, y aunque se deje la puerta abierta al diaconado femenino, esa palabra de
fuerza no evacúa la tensión ni el conflicto para los tiempos venideros.
El diálogo de la Iglesia católica con las otras confesiones cristianas y no cristiana<>
constituye el eje directriz de los capítulos quinto y sexto. En la primera perspectiva,
aceptando la realidad de un estancamiento y de nuevas crispaciones, Tincq intenta
responder esta pregunta: (.cómo at:elerar el proceso de reunificación de los cristianos?
A su juicio, el ejercicio centralizado del gobierno de la Iglesia, la pretensión univcrsa-
lista del magisterio romano y la.;; posturas adoptadas por el papa sobre ¡;ucstiones mo-
rales han contribuido bastante al mantenimiento de las distancias. El diálogo con las
confesiones no cristianas se inscribe en el mar¡_:o del pluralismo religioso en una si-
tuación donde aflora el sectarismo y el intcg1ismo y sólo puede apuntar en la direc-
ción de lograr la paz religiosa de una humanidad reconciliada. 1\:o cabe duda ·~a la
luz de recientes acontecimientos- de que uno de los futuros desafíos de la Iglesia es
el de continuar dialogando con ellslam en un contexto muy desfavorable.
Los dos últimos capítulos atienden a la relación de la Iglesia con el mundo mo-
derno secularizado y con las culturas lejanas distantes de la cristiandad latina _v de
cuño occidental. La sociedad moderna pluralista v laica, con su individualismo, pri-
vatización de las creencias e indiferencia religiosa, está destruyendo las identidudcs
de los sujetos y de los grupos. Frente a esa secularización se había enarbolado la ban-
dera de una especie de reconquista de la sociedad; ese reto de la «nueva evangclú.a-
396 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

ción» va a seguir siendo un largo desafío para el tercer milenio. El otro gran desafío,
con el que se cierra este trabajo, es el de la «inculturación» de un cristianismo que
se traslada paulatinamente hacia el Sur y abandona los parámetros occidentales for-
jadores de la unidad e identidad católicas.
En conjunto, este libro ofrece con un estilo ágil una buena panorámica de las cues-
tiones eclesiológicas más candentes del cristianismo que se adentra en e1 tercer mile-
nio. Sin acritud, sin estridencias, sin afán polémico ofrece, asimismo, una evaluación
de los veinte años de pontificado de Juan Pablo II y de su herencia.-S. MADRIGAL Fa-
cultad de Teología. VPCo (Madrid).

TEOLOGÍA PRÁCTICA

JAMES B. MARTIN-SCHRAMM, Population Perils and the Churches' Res-


ponse (Risk Book Series 76), WCC Publications, Geneva 1997,
XXIII+ 56 pp., ISBN 2- 8254-1226-0.
Los peligros a que se refiere este librito son los del crecimiento de la población
mundial que, como afirma el autor, se ha duplicado en los treinta y nueve años de
su vida. Se sitúa en un marco ecuménico, desde la convicción de que las Iglesias es-
tán llamadas a activar la responsabilización de sus miembros y de la opinión públi-
ca ante esta situación. De hecho, algo se ha intentado, pero con poco eco. En 1994,
180 países firmaron en El Cairo un plan de veinte años dirigido a rectificar la curva
de nacimientos en el mundo. El Consejo Mundial de las Iglesias se esforzó entonces
por despertar acciones y sensibilización entre los cristianos, pero con escasos resul-
tados. Como nueva contribución al afrontamiento de este problema, el luterano
americano Martin-Schramm expone en pocas páginas sus problemas de orden con-
ceptual, consumista, demográfico, ecológico y político; relata a continuación las
principales tomas de postura del CMI al respecto, y concluye con algunas indicacio-
nes que ayuden desde el punto de vista teológico (aludiendo sobre todo a la teología
de la vida que se desprende de Gn y a la exigencia de que la fecundidad que consti-
tuye una bendición bíblica vaya acompañada de la debida protección y cuidados a la
infancia) y concluye con diez mandamientos, de carácter más bien general, enfoca-
dos al diálogo ecuménico sobre el tema,-JosÉ J. ALEMANY.

MARGOT KAssMANN, Overcoming Violence. The Challenge to the Chur-


ches in Al! Places (Risk Books Series, 82), WCC Publications, Ce-
neva 1998, IX+ 86 pp., ISBN 2-8254-1228-7.
La autora levanta acta de un triste hecho: la violencia está omnipresente en nues-
tro mundo; y .si Europa no conoce en .su propio territorio las victimas de las guerras
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 397

(lo que, desgraciadamente, ya no se podría afirmar ahora), llora las que producen
los enfrentamientos en los estadios. En efecto, «la imagen de la violencia traspasa
todos los sectores de la vidan. Ante esta realidad, las Iglesias deberían tener mucho
que decir y que actuar. Al servicio de esta convicción, sus reflexiones, bien nutridas
también de datos, buscan una fundamentación bíblica de la no violencia y, entre
otros aspectos, se detienen en las actuaciones y tomas de postura del CEI y en el con-
texto del «proceso conciliar». Particular interés reviste la inflexión eclesiológica de
su tema. La propüesta que hace M. Kassmann es que el ser·io compromiso por la no
violencia sea asumido por las Iglesias de tal manera que pase a constituir una nota
de la verdadera Iglesia de Cristo. La argumentación de la ecumenista luterana es tan
sencilla como convincente. Por una parte, entre los teólogos ha crecido la persua-
sión de que a los antiguos criterios (luteranos) de reconocimiento de la verdadera
Iglesia, pura predicación del evangelio y recta administración de los sacramentos,
habría que añadir otros en función de los contextos cambiantes, pero de tal forma
que fueran objeto de un «consenso cualitativo)). Ahora bien, la no violencia forma
parte del centro doctrinal de las tres grandes tradiciones cristianas, la romano cató-
lica, la ortodoxa y la reformada. Su asunción y cultivo conscientes visibilizarían
el tránsito del nivel teológico al nivel ético, o mejor todavía, la interpenetración en-
tre lo conceptual y lo práxico, la inspiración mutua entre doctrina y vida, la «litur-
gia después de la liturgia>>, por la que la experiencia de igualdad y comunidad cele-
brada en la eucaristía encuentra su prolongación en realizaciones de igualdad y
comunidad en la vida diaria y en la convivencia de individuos y pueblos.-Jost J.
ALE.'v!ANY.

GREGORY BAUM, HAROLD WELLS (eds.), The Reconciliation of Peoples.


Challenge to the Churches, WCC/Orbis Books, Geneva/Maryknoll
1997, IX+ 195 pp., ISBN 2-8254-1217-1/1-57075-107-2.

La mayoría de los cristianos estarán de acuerdo en que los esfuerzos por la paz
y la reconciliación forman parte sustancial de la vocación cristiana; al menos en el
terreno de los principios, e independientemente de que en más ocasiones de las de-
bidas, no pocos de ellos obren en contra de tales principios. Este libro quiere ser una
conlribución a afianzarlos, fomentar las reflexión sobre los fundamentos en que se
apoyan y presentar algunas de las iniciativas por la paz en que están implicadas Igle-
sias, organizaciones e individuos en muy diferentes escenarios del mundo. Los esce-
narios a los que se refieren son variados (pueblos divididos, minorías perseguidas,
pueblos despojados de su tenitorio, pueblos separados por guerras), pero coinciden
en haber sido y en parte seguir siendo lugares de duros y dolorosos conflictos. Los
compiladores de las contribuciones son un católico y un miembro de la Iglesia Uni-
da del Canadá, y ya desde aquí se hace patente el talante ecuménico de la publica-
ción. Pero no sólo de ella: también, y principalmente, los esfuerzos pacifistas de que
aquí se da cuenta ostentan ese sello, pues precisamente es éste un terreno privile-
giado para la acción conjunta en la sociedad, en nombre de una fe preocupada por
las situaciones en que sufre el hombre, y en circunstancias muy difíciles, de los que
están unidos por el nombre de cristianos aunque subsistan entre ellos determinadas
diferencias.-Josf. J. ALEMANY.
398 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

MARIO PIANTELLT (a cura), Le preghiere del mondo. Un'antologia delle


piú belle invocazioni a Dio, dai popoli privi di scrittura fino ai nos-
tri giorni, San Paolo, Ciniscllo Balsamo 1998, 458 pp., ISBN
88-215-3443-X.

En nueve capítulos se divide esta obra, de la que ya el título y el subtítulo lo ex-


plican todo, cada uno de ellos al cuidado de un especialista, y dedicados, respectiva-
mente a los pueblos sin escritura, la cultura grecolatina, el mundo indoiránico, el
oriente lejano y próximo, el cristianismo oriental y occidental, el marco hebreo-ju-
dío y el Islam. Las oraciones van encuadradas en explicaciones tanto sobre la reli-
gión a la que pertenecen como sobre los textos concrelüs, su historia, sentido, al-
cance, formas de utilización, etc. Por lo que toca a los cristianos occidentales
(católicos y de diversas ramas del protestantismo), no deja se sorprender que el últi-
mo que se aduce sea del siglo xvT, como si a partir de ahí no hubiera otros abundan-
tes y bellos ejemplos de oración que merecería la pena recoger. Disponer de este mo-
do compendioso de tantas y tan variadas muestras de elevación del espíritu a Dios
suscita, como es comprensible, dos cuestiones inmediatas: sobre la imagen de Dios
y sobre el concepto de oración. Respecto de la primera, la introducción de M. Pian-
Lelli (a la que por cierto hubiéramos agradecido un recurso más frecuente al punto y
aparte: tres páginas y media de apretadas líneas sin este signo ortográfico es verda-
deramente una exigencia un poco excesiva al lector) da por supuesto que nos en-
contramos en presencia de todo un panteón, y que en realidad sus ocupantes sólo
coinciden en ser destinatarios, dotados de un carácter más o menos absoluto, de los
sentimientos o peticiones de sus fieles. Algún comentario se dedica, en cambio, a la
segunda cuestión, haciendo caer en la cuenta de que el término oración tiene una ex-
tensión casi ilimitada, pues se aplica tanto a las demandas más materiales e intere-
sadas como a la expresión del abandono en o la veneración hacia un ser superior. En
fin, esta compilación constituye un valioso instrumento en manos del historiador y
del fenomenólogo de las religiones, pero también del estudioso de la espirituali-
dad.-JosF. J. ALEMA\:Y.

EVENCIO COrRECES MERINO y RAMON GARCfA DE HARO, Teología Moral


Fundamental, Eunsa, Pamplona 1998, 593 pp., ISBN 84-
313-1637-3.

Dentro de la colección de manuales de Teología que viene publicando la Univer-


sidad de Navana, los profesores Cófreces y García de Haro sacan a la luz el presen-
te manual titulado Teología Moral Fundamental, donde se hace una exposición deta-
llada de la disciplina, como corresponde a todo libro de estas características.
En el primer capítulo, «Noción e Historia de la Teología Morab, una vez que se
ha delimitado la noción de teología moral como parte de la ciencia teológica, se ha-
ce un bn:ve recorrido a lo largo de la historia para llegar a la época actual, donde se
expone de fonna sucinta la situación Lras la propuesta de renovación del Vaticano II.
El título del segundo capítulo: ((Antropología Cristiana y Moralidad•1, nos orien-
ta sobre el contenido del mismo. Los autores parten de la exposición de una antro-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 399

pología, sobre la cual habrá que considerar la moralidad, como dimensión del obrar
de la persona. Esta antropología se presenta a través de los tres puntos de referencia
clásicos, a saber, estado de naturaleza integra, estado de naturaleza caída e historia
de la Salvación.
Emulando la encíclica Verilalis Splendor el tercer capítulo plantea el último fin
como la respuesta a los intenogantes del hombre y que se centra en procurar la glo-
ria de Dios. Será la rectitud de intención lo que dirija al hombre hacia el fin último,
o bien la ausencia de aquella la que provoque su alejamiento de éste. Así se aborda
el capítulo cuarto de este manual, <(La libertad, la gracia y el obrar humano~>. Tras la
definición de acto humano libre, a través del cual el bombre podría alcanzar su pro-
pia perfección según el plan de Dios, se analizarán los principios intrínsecos del ac-
to humano, así como los impedimentos a la libertad de acción. Una vez que se ha vis-
to de forma pormenorizada todo esto, se entra en el análisis de los elementos que
determinan la bondad o maldad de las acciones humanas en relación con el mérito
de las mismas para con la vida eterna.
Se presentará a continuación la ley moral, en cuanto guía a la perfección y pleni-
tud de la persona. En este capítulo se analizará el concepto de le_v en todas sus acep-
ciones posibles, partiendo de la ley divina, para llegar hasta la ley civil, pasando por
el análisis de la ley natural y la nueva ley propuesta por Jesucristo.
El capítulo sexto estará totalmente dedicado a la conciencia moraL Los autores
nos presentan de forma detallada las características de la misma, así como su rela-
ción con la ley. Desde esta perspectiva se abordan a continuación las dudas de con-
ciencia)' los medios para resolverlas, las deformaciones de conciencia, con sus res-
pectivos remedios, para terminar ofreciendo los medios necesarios en la educación
de la conciencia, esto es, la práctica de las virtudes y la confesión frecuente. Esto ser-
virá de enlace con el capitulo ~éptirno, dedicado a las virtudes hummws }' sobrenatu-
rales del cristianismo, donde podemos encontrar la noción de virtud, así como las di-
versas clasificaciones que de ella se han ido haciendo a lo largo de la historia, para
llegar a la conclusión de que hoy en día es necesario, para recuperar su sentido ple-
no, retornar al lenguaje clásico, caído en desuso por la influencia de ciertas corrien-
tes de pensamiento.
El capítulo octavo y último, aparece como la conclusión de toda la obra. Talco-
mo los autores plantean en su exposición, el hombre tiene la posibilidad de apostar
por la virtud y obrar el bien, u optar por obrar el mal. De esta forma la moralidad
tendrá que centrarse en, como reza el título, la lucha cowra el pecado J' la conversión
pennanente. En lo referente al pecado encontramos una exhaustivo análisis del mis-
mo, con sus diversas divisiones, aplicaciones, circunstancias, etc., que orientan ato-
do cristiano para no caer en las redes del mismo Tan rica exposición queda _justifi-
cada por la insistencia en que Cristo ha vencido al pecado y nos ha dado los medios
necesarios para llevar una vida santa. Esto se consigue, en opinión de los autores,
mediante la lucha ascética, la aceptación de la cmz con su valor insustituible y el re-
curso a la oración y los sacramentos.
Tras la lectura de este manual, uno tiene sin embargo la sensación de no haber
leído nada nuevo o, al menos, nada imaginativo que aporte nuevas luces al campo de
la teología moral. Parece claro que nadie puede negar la necesaria llamada a la con-
versión que siempre está presente en el cristianismo, pero tal vez esta conversión sea
algo má:-; que la mera lucha contra el po.:cado.-IsMAEL CHEC.·\ ARREGIJJ.
400 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

MARTIN RHONHEIMER, Derecho a /a vida y Estado moderno, Ed. Rialp.


Madrid 1998, 109 pp., ISBN 84-321-317-8.

A lo largo de las páginas del presente libro Martin Rhonheimer, profesor de Éti-
ca y Filosofía política en la Facultad de Filosofía del Pontificio Ateneo de la Santa
Cruz, expone una argumentación de la defensa de la vida frente a la «Cultura de la
muerte» que se impone cada vez más en la sociedad actual. Para ello, hace suyo el
pensamiento que subyace en la encíclica Evangeliurn Vitae y lo pone en confronta-
ción con el presente en el actual contexto jurídico político.
El profesor Rhonheimer dividirá su ensayo en seis capítulos. El primero de ellos
trata, como refiere su título, de la «Distinción entre el plano jurídico-político yelmo-
rah. De esta manera comienza su disertación haciendo hincapié en lo importante
que es no confundir ambos planos de la realidad. La ley civil no está obligada a
prohibir aquello que sea moralmente malo, sino más bien aquello que atente contra
los derechos de los ciudadanos
El segundo capítulo, «La función de la ley civil: Digresión histórica», seguirá pro-
fundizando en esta línea de pensamiento partiendo de Aristóteles, recomendó la tra-
dición patrística, la doctrina de Sto. Tomás hasta llegar a la concepción moderna de
la relación entre estado y ley civil. Desde aquí se analizará la defensa del nasciturus
anterior a la época contemporánea, donde se puede afirmar que el estado moderno
es el primero que posee los medios adecuados para garantizar una eficaz tutela de la
vida prenatal, aunque también es el más capacitado para todo lo contrario.
Una vez hecho esta digresión histórica, Rhonheimer presentará en su tercer ca-
pítulo la «Ley moral y ley civil según la Evangelium Vitae», centrándose en el dere-
cho a la vida de los no nacidos. Al reconocer este derecho sitúa la cuestión en el pla-
no de los derechos fundamentales y, por ende, el estado tiene el deber de proteger tal
derecho de las injerencias de terceros.
El capítulo cuarto lleva por título: «Tutela de la vida en el estado constitucional.
El caso de la República Federal Alemana y de los Estados Unidos de América)>. Se
presenta aquí la praxis mantenida, a nivel de ética jurídico-política, en estos dos pai-
ses occidentales, en lo referente a la interrupción del embarazo. Mientras en Alema-
nia prevalece el derecho a la vida del no nacido, en Estados Unidos, sobre todo a par-
tir de la sentencia Roe vs. Wade, se prima el derecho a la autodeterminación de la
mujer. Esta divergencia en las diferentes legislaciones occidentales permite al autor
mostrar la ruptura del vínculo de necesidad entre la llamada «Cultura de la muerte))
y la democracia contemporánea. En realidad, según mantiene en su capítulo quinto:
«Estrategias contra la defensa legislativa de la vida», la responsabilidad de la divul-
gación de la «cultura de la muerte, no reside en las instituciones democráticas sino
en la totalidad de la estructura social. Estas estrategias a las que alude el título son
fundamentalmente tres: a) establecer una diferencia entre «individuo humano» y
((persona humana)), b) separar el derecho a la vida del valor intrínseco de la vida hu-
mana, y e) recurrir a la autodeterminación de la mujer.
Frente a estas estrategias el capitulo sexto, <<La argumentación a favor de la de-
fensa legal de la vida y el nexo entre ley civil y ley moraL, mostrará la postura man-
tenida al respecto por la Evangelium Vitae, que pretende establecer un nexo entre ley
moral y ley civil que permita la defensa, por parle del Estado constitucional demo-
crático, la defensa del ser no nacido, basándose en el carácter pre-político del dere-
cho a la vida.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 401

En la conclusión, se hace una llamada a la responsabilidad de la sociedad ente-


ra en lo referente a la defensa de la vida a través del «nuevo feminismo» que pro-
pugna la Evangelium Vitae.-ISMAEL CHECA ARREGU.

LIVIo MELINA, Moral: enlre la crisis y la renovacwn, Ediciones Inter-


nacionales Universitarias, Madrid 1998', 136 pp. ISBN 84-
87155-65-0.

La presente obra de Livio Melina, profesor titular de Teología Moral en el Insti-


tuto Giovanni Paulo II de Roma, surge a partir de los materiales que este profesor· ha
ido elaborando para diferentes cursos y que aquí aparecen recogidos de una forma
más o menos sistematizada. Como el mismo autor nos dirá en la introducción su
pretensión no va más allá de la de ser una obra introductoria a los autores que se
presentan en las referencias bibliográficas.
El libro consta de cinco capítulos, subdivididos a su vez en varios epígrafes, el úl-
timo de los cuales será siempre una bibliografía. La tesis que el autor plantea como
marco de referencia es la situación actual de la moral católica que a su juicio se en-
cuentra, tal y como reza el título del libro, entre la crisis y la renovación. Precisamente
será también éste el título del primer capítulo, donde se hace un análisis de la situa-
ción referida: crisis del sujeto moral, fracaso de la ética moderna, deseo renovador
de Vaticano 11 ... hasta llegar a los tiempos actuales donde hallamos además intentos
de respuesta insuficientes para subsanar esta crisis. Melina propondrá, entonces,
una solución que ha de pasar por un retorno a Cristo, como paradigma de Verdad y
a la Iglesia como morada del ethos.
El capítulo segundo, «Los absolutos de la moral en discusión», está construido
sobre la crítica a aquellos que no aceptan los absolutos en el discurso moral. El au-
tor sostiene que, según nos ha enseñado la Tradición y ha confirmado reiterada-
mente el Magisterio actual, no se puede renunciar a la admisión de acciones que son
intrínsecamente nulas. De ahí que Melina manifieste su rechazo a la teoría del pro-
pon:ionalismo, aunque junto a ello trate de recuperar la teoria de la virtud como cri-
terio de actuación moraL
El tercer capítulo se titula «Libertad, "opción fundamental" y pecado)). Nuestro
autor analizará las diversas teorías que han surgido en torno a la idea de opción {un-
dame mal, y las responsabilizará de haber sido las causantes de la actual crisis del sa-
cramento de la Confesión. A ello también habría contribuido la nueva distinción tri-
partita de los pecados, algo que es también rechazable desde una correcta lectura de
la Tradición. Esto no es incompatible, sin embargo, con la consideración de la con-
ciencia como verdadero intérprete del orden moral, como se explicara detenida-
mente en el capítulo cuarto: «La conciencia moral cristiana y su fonnación en la Igle-
sia.)) Precisamente por ser una conciencia formable habrá de velar por una adecuada
formación dentro de la Iglesia, donde el sacerdote ha de jugar un relevante papel.
El último capítulo: «Pedagogía moral cristiana: conversión y "ley de la graduali-
dad")) tratará de enarbolar la propuesta ética de Lucio Melina, basada precisamente
en la citada ley. Pretende dejar muy claro que no puede confundirse esta ley de la
gradualidad con una gradualidad de la ley. Por ello rechaza el concepto de graduali-
dad que está presente en las propuestas de Karl Rahner, Bernhard Haring y Joseph
402 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

Fuchs y remite a la gradualidad pedagógica de la caridad, tal y como aparece en la


Biblia y en la Tradición de la Iglesia, insistiendo en la importancia de recuperar la
virtud en la educación moral.
Por tanto, la propuesta de renovación que encontramos en este libro puede resu-
mirse en un retorno de la doctrina tomista de la educación moral como educación
en la virtud, junto con el crecimiento en la caridad, planteado éste como forma de
vencer al pecado.-ISMAET. CHECA ARREGUJ.

M. GóMEZ SANCHO, Cómo dar la malas noticias en Medicina, Arán Edi-


ciones, Madrid, 1998, 220 pp., ISBN 84-86725-39-9.

El tema de la información y la verdad suscitan un sinfín de dificultades teóricas


y prácticas en el ejercicio de las profesiones médicas. La Bioética, el Derecho, la Psi-
cología, la Antropología médica, etc, confluyen en este libro para intentar aportar
unas directrices claras y sencillas que ayuden al profesional sanitario y a la familia
a afrontar este problema con la mayor madurez y responsabilidad posibles.
Marcos Gómez Sancho, Director de la Unidad de Medicina Paliativa del Hospi-
tal El Sabinal de las Palmas de Gran Canaria y Presidente de la Sociedad Española
de Cuidados Paliativos (SECPAL), nos ofrece en este librito una estupenda síntesis
de un tema de actual relevancia dentro de la práxis sanitaria: el problema de la co-
municación y relación entre médico-paciente.
Los catorce capítulos en que se divide el libro reflejan el cambio que hoy día se
ha dado a propósito de la infonnación que se le suministra al paciente sobre su diag-
nóstico, tratamiento y evolución de su enfermedad para que éste pueda decidir y dar
su consentimiento informado sobre lo que cree lo mejor para él.
Mientras que dar la noticia de la curación de una enfermedad o de un posible éxi-
to curativo, supone algo agradable y positivo, comunicar las malas noticias supone
reconocer que se ha producido un fracaso terapéutico por parte de la ciencia médi-
ca que ya no puede emplear ningún remedio curativo, y por tanto, algo desagrada-
ble y difícil, ya que de alguna manera se deja entrever la posibilidad o inmin~ncia de
la muerte.
De si se le dice la verdad o no, y de la manera que se le informe de la misma, de-
penderá en gran medida la adaptación del enfermo a su situación y el propio deve-
nir del paciente. El momento de la comunicación al enfermo de un diagnóstico y
pronóstico desfavorable, es un momento especial que requiere una delicadeza tam-
bién especial. Y ello porque- más que una técnica o fórmula es un auténtico arte. Por
otro lado, la buena comunicación personal con el enfermo que se le ha diagnostica-
do una enfermedad terminal exige que: el médico se haya enfrentado personalmen-
te con las preguntas fundamentales acerca del sentido de la vida y de la muerte hu-
mana, que debe preparar al enfermo para la participación de la verdad y por ende
que debe solidarizarse en lo más íntimo con el enfermo.
El debate entre decir la verdad o no, entre no ser cruel y ser franco, debe diri-
mirse en la exigencia de humanizar nuestra realidad sanitaria, es decir, el contacto
y relación entre los médicos, los pacientes y las familias. Con razón dice el autor que
<'ilO es posible un encuentro en profundidad y sincero, como en esos momentos se
requiere, mientras no hayamos solucionado nuestros problemas interiores de cara a
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 403

nuestro propio final. Sería muy burlesco u una mentira imperdonable utilizar, en
esas circunstancias, palabra hipócritas que no se sien len, ideas en las que no se cree
o consuelos en los que no se espera)).
El libro además desarrolla otros temas que configuran esta realidad del comuni-
car las malas noticias. Expone algunos elementos psicológicos orientativos de cómo
impacta e influye la enfermedad en la actitud interior del paciente (reacciones y sin-
lomas), la necesidad de no perder en ningún momento la esperanza, la conspiración
de silencio que se forma entre los mismos familiares y la negativa de éstos a que el
enfermo conozca lo que le pasa, las fases de adaptación tras habérsele comunicado
la verdad, la consciencia del acercamiento de la muerte, la necesidad de soporte afee~
tivo y humano en los últimos días, las condiciones esenciales del morir con dignidad,
terminando finalmente con algunos apuntes sobre la necesidad de una buena peda~
gogía de la muerte a los nifios.
Creo que es un libro sencillo en su planteamiento, bonito y práctico en sus (ar-
mas y claro en sus formulaciones. Se nota que le autor ha sabido plasmar los más al-
tos ideales de la ciencia médica con los más nobles valores de la atención humana Si
en una recensión cabe analizar, valorar y ponderar la calidad de una obra, creo que
también puede mencionarse, cuando la obra es meritoria, la expresión de un senti-
miento, por lo que desde aquí felicito al autor .Y le doy mi más sincera enhorabue-
na.-JosÉ [Link] FtREZ.

[Link].. Revisión de la comprensión cristiana de la sexualidad, Nueva


Utopía, Madrid, 1997. 215 pp., ISBN 84-87264-48-4.

Esta publicación, (ruto del IV Encuentro Religioso Popular con Francisco de


Asís, reúne una serie de ponencias y comunicaciones sobre la formación y el debate
de la visión cristiana y civil de la sexualidad hoy día.
El libro comienL.a con una introducción de Gonzalo Huerta, miembro de la Co-
munidad Cristiana de Amigos de San Francisco de Asís, que se plantea si la sexuali-
dad como ternura puede ser una clave válida para la realización y proyección de la
personalidad de Francisco de Asis. Este planteamiento de la cuestión, que queda re-
suelto con un tajante y abierto «SÍ», da pie a pensar sobre el tipo de obra que tene-
mos entre manos: el reflejo de una teología crítica o cuando menos, interpeladora.
Su división consta de cinco ponencias y una mesa redonda. La primera ponencia
que lleva por título: Lus tendencias (.mtropológicas de la sexualidad ame las puertas del
1mevo milenio, corre a cargo del profesor de Sexología Cosme Puerto. Partiendo del
pansexualismo que impera en nuestra cultura actual y reconociendo la falta de se-
riedad y de presencia eclesial en algunos foros de debate, este autor recoge el plura-
lismo antropológico que hoy día exisLe y propone que la antropología de la moral se-
xual cristiana del nuevo milenio debe estructurarse en función de los valores del
Reino y a la libertad personal.
El segundo ponente, Benjamín Forcano, conocido teólogo y director de la Editorial
Nueva Utopía, plantea el contencioso histórico de la aversión del cristianismo al pla-
cer sexual. Para ello parte de las influencias de algunas sectas paganas en los Santos
Padres y los primeros siglos de la Historia de la Teología (maniqueísmo, estoicismo,
platonismo, gnosticismo, aristotelismo, ele.) así como en autores posteriores como
404 ESTUDJOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

Santo Tomás, que deformaron sustancialmente la concepción cristiana sobre la se-


xualidad, hasta el punto de que la Iglesia ha asumido como suyas estas visiones y si-
gue manteniendo posiciones hacia el placer sexual más ideológicas que teológicas.
La teóloga y profesora María José Arana intenta plantear una ética sexual femi-
nista, formulando su ponencia: Repensar la sexualidad desde las mujeres. Esta auto-
ra se encarga de describir a grandes rasgos qué piensan y cómo actúan las mujeres
católicas, llegando a la conclusión de que la gran mayoría, en la práctica, no se iden-
tifican con la doctrina y formas de entender la sexualidad que propone la iglesia Ca-
tólica. Las aportaciones que la teología feminista puede hacer a este complejo tema
son muchas, sobre todo de cara a mejorar la imagen de la Iglesia, y constituyen una
urgencia y una apremiante necesidad.
A Francisco Javier Elizari, redentorista y profesor de teología moral en el Insti-
tuto Superior de Ciencias Morales, le toca abordar algunos de los más espinosos te-
mas dentro del contencioso católico: las relaciones sexuales prematrimoniales, entre
homosexuales y entre divorciados. Entre las ideas que sugiere, destacamos las si-
guientes: para el tema de los divorciados vueltos a casar demuestra que siguen sien-
do miembros de la Iglesia, no están excomulgados, y que cabe plantear la posibili-
dad de un acceso coherente a la Eucaristía para ellos como gesto de fe; para los
homosexuales también hay que huir de condenaciones y durezas de corazón, y to-
mar como mal menor opiniones más tolerantes e integradores; en cuanto a las rela-
ciones prematrimoniales, opina el autor que hay que cuestionar el carácter absoluto
de la norma nunca es licito o siempre es inmoral, así como la necesidad del matri-
monio como condición previa para que esas relaciones tengan calidad moral.
Finalmente el catedrático de lengua gallega en el Instituto Rosalía de Castro
(Santiago), Xosé Chao Rego, propone una vía de diálogo entre religión y sexualidad,
intentando aportar algunas claves cristianas para enfocar esta con odas más positi-
vos v realistas. Considera el autor que los teólogos moralistas se encuentran en la ac-
tualidad entre la espada de las ciencias humanas (antropología, psicología, sexolo-
gía, etc.) y a pared, cuando no muro rígido. de la tradición cristiana, y que es
necesaria una nueva ética sexual, más ecuménica y menos dogmática Y ello porque
el Reinado de Dios es lo último y todo lo demás es penúltimo.
Por su parte, la mesa redonda, integrada por Santiago Frago, Alicia Fuertes y Ni-
colás de la Carrera, especialistas en educación sexual y terapia de familia, pone so-
bre el tapete la cuestión de cómo educar hoy para la sexualidad desde un ámbito cris-
tiano. Se parte de que si bien antes se negaba la necesidad y conveniencia de estudiar
y enseñar la sexualidad, actualmente asistimos a una educación sexual mal entendi-
da y mal llevada a cabo (la educación sexual no puede confundirse sólo con la edu-
cación genital). Si bien hemos pasado de la represión a la banalización de la sexua-
lidad, hay que integrar en el proyecto educativo la sexualidad como un valor
indispensable dentro del proyecto de vida de cada persona
Este libro representa una exigencia a la libertad de formación, de estudio y de de-
bate, y una huida de cualquier forma de imposición doctrinal de ideas o plantea-
mientos sobre la sexualidad humana. Pero sobre todo es un reclamo a cambiar al-
gunas ideas defonnantes sobre la realidad de la sexualidad humana y una apuesta
por verla como una dimensión integral (abarca a todo el hombre) y buena en sí mis-
ma (creada por Dios) para el ser humano.
Creo que es necesario arriesgarse en obras como esta para intentar no crear tan-
to separatismo entre la Iglesia que tenemos y la Iglesia que queremos. Falta un ta-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 405

lame más respetuoso con la actual doctrina eclesial sobre la sexualidad (todas las po-
nencias ponderan negativamente tal visión) así como un mayor acercamiento a ten-
dencias actuales de la gente de a pie (se escribe más desde la pasión por combatir el
tradicionalismo de nuestra Iglesia que por reflejar la pr.1xis de los nuevos tiempos).
Sinceramente, prefiero obras que planteen creativamente nuevas vías de dialogo y
solución al problema aunque ésta dé algunos atisbos de ello, que estudios centrados
en desmontar todo el entramado que sustenta la opinión y percepción de la Iglesia
Católica sobre este tema.-JosÉ GARCIA FÉREZ.

CARLos DtAz, Apología de la fe inteligeme, Desclée de Brouwer, Bilbao,


1998,256 pp., ISBN 84-330-1341-6.
Carlos Díaz pretende demostrar con este libro que aceptar el Lagos anunciado en
Cristo no supone abandonar el lagos humano. La razón agapeística que funda las
Bienaventuranzas y el Evangelio no es distinta de la razón humana cordialmente en-
tendida. Pero para lograr esta convergencia de razones hemos de escapar del estre-
cho universo de la razón ilustrada.
Los cuatro primeros capítulos del libro Jos dedica el autor a comparar la razón
cordial con la ilustrada, extrayendo las consecuencias que sus discursos tienen para
las relaciones humanas.
Del análisis de la razón ilustrada -autocéntrica y matematizante-, que en el
ámbito de la relación sujeto-objeto busca conocer para dominar, surge la necesidad
de pasar a una razón cordial, que en el marco sujeto-sujeto respeta a la persona co-
mo misterio y apr·ende a pensar en comunión con el sufrimiento del otro. Esta razón
cordial se hace palabra en el personalismo comunitario, que busca despertar del sue-
ño de la cruel humanidad.
La comunión con los sentimientos del otro no aparece en los ideólogos ilustra-
dos de los diálogos procedimentales. Hablar de diálogo ideal es imposible cuando a
unos -los del sur- no les queda más remedio que hablar desde abajo, y otros -los
de norte- dictaminan cuáles son las condiciones ideales para dialogar desde su con-
fortable situación.
La lógica de la razón cordial, profundamente humana, apertura y pensamiento
desde los lugares que otros ocupan, no es otra que la lógica de las Bienaventuranzas.
Fe y razón caminan juntas.
Hasta aquí llega lo más interesante. En los tres capítulos restantes el libro se pier-
de en divagaciones sobre lo que debe ser el escritor católico, vuelve sobre el tema del
diálogo ahora desde la perspectiva del Lagos, y termina, finalmente, con una serie de
consejos interminables para sacar la fe a la vida cotidiana que son un poco de todo.
El libro de Carlos Día:t. pierde interés a lo largo de estos capítulos. Su estilo se ha-
ce excesivamente barroco, recargado de juegos de palabras que acaban cansando. La
sensación final es que se ha hablado de todo, de lo cotidiano y lo solemne, sin acabar
con una idea clara del objetivo de libro ni del porqué de su título, perdido con unos
capítulos difíciles de articular: quizás demasiadas páginas para el contenido real del
libro. Lo más interesante es el análisis de los dos tipos de racionalidad y su crítica a
los métodos de diálogo procedimental. No le falta razón al subrayar que estos méto-
dos exigen una realidad que no existe. El diálogo solo es efectivo cuando se realiza en
406 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

pie de igualdad colocándose en el lugar del otro. El resto del libro cuesta leerlo: un
mar de ideas entre las que resulta difícil orientarse.
Una pregunta: ¿se puede seguir escribiendo tras ochenta y cinco libros publica-
dos?-SANTIAGO LóPEz MARTi~Ez, S.J.

JoEL-BENO!T o'ONoRtO, L'Eglise et la Démocratie, Pierre Téqui, París


1999, 221 pp., 22,5 x 10 cm., ISBN 2-7403-0634-2.

La obra, muy bien presentada, recoge las actas del XV coloquio nacional de la
Confederación de Juristas Católicos de Francia. Consta de siete ponencias: 1. La De-
mocracia en el magisterio pontificio desde León XIII a Juan Pablo II, cuyo ponente
es Joel-Benoit d'Onorio; 2. Las fuentes católicas del pensamiento democrático, cuyo
ponente es Jean-Claude Ricci; 3. Democracia. Modernidad y Cristianismo, cuyo po-
nente es Philippe Beneton; 4. La democracia cristiana, mitos y realidades, cuyo po-
nente es Francois-Georges Dreyfus; 5. La libertad religiosa y las libertades democrá-
ticas, cuyo ponente es Roland Minncrath; 6. La aportación histórica del Derecho
Canónico al derecho electoral, cuyo ponente es Gérard Guyon; 7. La democracia en
la Iglesia, cuyo ponente es Tarcisio Bertone.
La temática es variada e interesante. El tratamiento es sugerente y completo. Se
echa de menos una bibliografía más abundante, a no ser en la sexta ponencia, espe-
cialmente interesante y en la séptima y última en la que las citas, casi todas conci-
liares, están incluidas en el texto.
Es una aportación enriquecedora y absolutamente recomendable para todos los
interesados en esta temática siempre actual, especialmente después del Nuevo Códi-
go, más democrático que el anterior de 1917. Para los de arraigada vocación demo-
crática, si no conocen a fondo el misterio de la Iglesia, la decepción es inevitable,
porque la Lglesia no es ni puede ser plenamente democrática. Resulta, sin embargo,
ilustradora la conciencia conciliar y codicia! de la Iglesia como Pueblo de Dios y la
realidad central de la Comunión eclesiaL No estaría de más el haber estudiado con
mayor profundidad la situación jurídica de la mujer en la Iglesia. Resulta una situa-
ción poco democrática, aunque asistimos a avances considerables. Tampoco sobra-
ría una mayor profundización en la incompleta protección juridica de los derechos
fundamentales de los fieles, consecuencia del riquísimo y fundamental canon 96.-
Luis VE_LA, S.J.

JoAQUÍN CALVO-ÁLVAREZ,Los principios del derecho eclesiástico espmiol


en las Sentencias del Tribunal Constitucional, Navarra Gráficas
Ediciones, Pamplona 1999, 213 pp., ISBN 84-89561-03-6.

Del Dr. Calvo-Álvarez conocíamos ya dos interesantes obras: Orden público)' fac-
tor religioso en la Constitución española ( 1983) y Aborto y Derecho. Consideraciones
críticas en torno a la doctrina del Tn"bunal Constitucional espafíol (1996). La presente
es, en realidad, su tesis doctoral en Derecho. Es también doctor en Derecho Canóni-
co desde 1982.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 407

La presente obra es un estudio sistemático y selectivo de las sentencias del Tribu-


nal Constitucional, que, directa o indirectamente, tratan de los principios del Derecho
Eclesiástico. Comprende desde la primera, en 1951, hasta las aparecidas en julio de
1997. La obra consta de seis capítulos: Los principios informadores del Derecho ecle-
siástico español en la doctrina; El principio de libertad religiosa; La confesionalidad
del Estado; El principio de igualdad en materia religiosa; El principio de cooperación
con las Confesiones, y Valoración crítica. Añade unas Conclusiones, las dieciocho sen-
tencias estudiadas y una Bibliografía completísima. Exhaustiva.
Este trabajo científico ayudará a todos los dedicados al tema a repensar con hon-
dura la construcción doctrinal en esta materia tan importante y actual. El estudio
concienzudo de tantos fundamentos jurídicos sobre supuestos tan diversos pone en
contacto al estudioso con la autoridad jurisdiccional máxima en materia constitu-
cional y, además, con los problemas vivos, reales, que constituyen la fuente de los Fa-
llos del Tribunal Constitucional.
Recomendamos vivamente el estudio de este importante trabajo científico y agra-
decernos al autor su insigne contribución a la ciencia del Derecho Eclesiástico Es-
pañol.-Lus VELA, S.J.

JORGE MIRAS,«Praelatus»: de Trento a la primera codificación, Eunsa,


Pamplona 1998, 244 pp., ISBN 84-313-1507-9.

El autor es un verdadero y reconocido especialista en el tema. En 1987 publicó


ya La noción canónica de praelatus (estudio del Corpus Iuris Canonici y sus prime-
ros comentadores). El trabajo que ahora rccensionamos constituye, en realidad, la
segunda parte.
La obra está dividida en cinco capílulo::i. En el primero se estudia la noción de
praelatus transmitida por el derecho canóni.;;:o clásico. El segundo se ocupa de la evo-
lución de la doctrina a partir del concilio de Trento. El tercero, especialmente inte-
resante, trata de la clasificación de los prelados inferiores: rasgos distintivo de las di-
versas categorías. El .;;:uarto se titula El paradigma inferior y la doctrina canónica del
siglo XIX. El quinto y último trata de las categorías prelaticias en los trabajos de la pri-
mera codifi.;;:ación. La obra incluye, además, diecinueve anexos, muy importantes
para el estudioso de estos temas. Termina con una bibliografía exhaustiva.
La erudición histórica del autor es inmensa. Destacaría el conocimiento profun-
do que tiene de la ,,concordia pastoralis super lure Dioecesano inter Episcopos et
Praelatos Inferiores» de lldefonso Clemente de Aróstegui.
La obra, en su propósito, es completa. Nos hubiera gustado, sin embargo, que se
ocupara del Código actual. ¿Lo hará? Con el conocimiento tan profundo que tiene de
todas las fuentes, le agradeceríamos que nos obsequiará con una interpretación cla-
ra de los cuatro cánones del Título IV del Libro li "De praclaturis personalibuSll, y
de los siete cánones de la Scctio 11, Título I "De ecclesiis particulmibus)). Resultaria
bre·ve, pero no fácil. No se trata de reparo alguno. Es un deseo. Una petición amis-
tosa e interesada.
Aconsejo a todos los especialistas el estudio de esta obra altamente científica.
Agradezco al autor su magnífica e inestimable contribución a la difícil ciencia canó-
nica.-LuJS VELA, S.J.
408 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

JosÉ J. FERNÁ"DEZ CASTAÑO,La vida religiosa. Exposición teológico-ju-


rídica, San Esteban-Edibesa, Salamanca-Madrid 1998, 151 pp.,
ISBN 84-8407-016-6.

El P. Castaño, O.P., es conocido y reconocido, desde hace mucho tiempo, porto-


dos los canonistas. Me alegra profu~damente. como amigo y paisano, que firme su
Presentación a la obra en Oviedo y precisamente en el día de San Ignacio de Loyola.
El fin de la obra es eminentemente práctico, casi pastoral. No tiene pretensiones
científicas. No es obra para especialistas. En estilo conciso y claro presenta en sus
doce capítulos la doctrina sobre la Vida Religiosa en su vertiente inseparablemente
teológica y jurídica. Trata de la Vida Religiosa. En sentido estricto. No se ocupa de
la Vida Consagrada. Es distinto.
De forma amigable y con el solo propósito de contribuir al perfeccionamiento de
esta importante obra me permito darle un consejo y hacerle dos observaciones. El
consejo es que incluya y se aproveche de la obra de Andrea Boni, Gli Istituti Religio-
si e la loro potestii di governo. Pienso que ayudaría a introducir ciertas matizaciones
convenientes. La primera obscrv·ación es que falta una alusión explícita y un estudio
concreto del importantísimo canon 96. Es le canon afecta a todos y nos abre a la fe-
cundidad del carácter bautismal y al Bautismo como raí?: de toda santidad y de todo
perfeccionamiento. La segunda es sobre lo que dice el autor sobre el cuarto voto de
obediencia al Papa de algunos Institutos Religiosos. El cuarto voto de la Compañía
de Jesús es sólo en materia misional. Quienes hacen ese cuarto voto dependen, sin
intermediarios, directamente del Papa para ser enviados a misiones. Se trata de una
figura muy matizada, que no puede despacharse con criterios generales. No son tan
distraídos los que introdujeron el cuarto voto, si es que, como insinúa el autor, re-
sultara inútil por supérfluo.
Recomendamos con el mayor interés esta obra del P. Castaño, O.P., que servirá
de gran ayuda a los propios institutos religiosos y a cuantos con ellos se relacio-
nan.-Lms VELA, S.J.

JUAN JosÉ EcHEBERRíA, Asunción de los consejos evangélicos en las aso-


ciaciones de fieles y movimientos eclesiales, Editrice Pontificia,
Universita Gregoriana, Roma 1999,272 pp., ISBN 88-7052-797-4.

Es la tesis doctoral defendida en la Facultad de Derecho Canónica. Magnífica por


el difícil y sugerente tema escogido y por su desarrollo. Este profundo estudio teoló-
gico-canónico consta de una muy oportuna introducción general y de cinco capítu-
los. Los tres primeros capítulos aportan, de manera completa, los necesarios y esen-
ciales fundamentos históricos, teológicos y canónicos. El primero es histórico. El
segundo teológico y en concreto eclesiológico. El tercero teológico-canónico, centra-
do, sobre todo, en el estudio del canon 573. El cuarto puede ser bautizado como
fenomenológico, y, por fin, el quinto y último plantea la difícil y necesaria cuestión
analítica de la adecuación o no de la legislación eclesiástica en torno al reconoci-
miento eclesial y a la competencia de los diversos Dicasterios Romanos.
Se trata de un estudio concienzudo y altamente interesante para teólogos y ca-
nanitas. La bibliografía es abundante y selecta. La presentación esmerada.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).~RECENSIONES 409

No sabría qué destacar. Todo es bueno y provechoso. Perfecto no hay nada y me-
nos aún una primera investigación. Muchos hemos pasado por aquí.
Con el único deseo de contribuir a su perfeccionamiento futuro y animar al au-
tor me permito una recomendación, una pregunta y hacerle un reparo, no de fondo
sino de forma. La recomendación es que, si puede y le atrae, estudie la no superada
eclesiología de San Agustín insistiendo en su esencial y profundísimo aspecto pneu-
matológico.
La pregunta o preguntas principales se reducen a éstas: ¿Existe un grado inter-
medio, en derecho canónico, entre lo privado y lo público? El autor se refiere varias
veces, por ejemplo páginas 204 y 222 a «votos no meramente pdvadoSJl. Otra, ¿qué
es una «incardinación ficticia», página 213? La ficción procede, en definitiva, de una
inaceptable concepción de los universales. La realidad de la ficción consiste en fin-
gir que existe lo que no existe. Psicológicamente es un mecanismo complejo y enga-
ñoso. Jurídicamente no me convence. Otra pregunta se refiere a lo que el autor en-
tiende cuando en la página 213 afirma 11más bien formal que jurídico)). Por de
pronto, Jo jurídico no procede de los contenidos sino de la forma esencial y consti-
tutiva de la juridicidad o intersubjetividad objetiva, que, por cierto, no admite gra-
dos. Una relación es formalmente, con formalidad esencial a lo Platón, jurídica o no.
El reparo se refiere al lenguaje. Es un castellano italianizado. Casi nunca usa co-
rrectamente las preposiciones. Escribe siempre, uno de los muchos ejemplos, ~~par­
ticipar a)). Para curarse del abuso actual del 11de que)), el autor no lo usa ni siquiera
cuando es debido y correcto usarlo. Se trata de reparos puramente «formales)).
Agradecemos al autor este magnífico estudio y nos permitimos exhortarle a que
continúe en los difíciles estudios canónicos. Constituye una grande y deseada espe-
ranza.~Lms VELA, S.J.

R. MuÑoz DE J UA"A, Moral y economía en la obra Martín de Azpilcue-


ta, Eunsa, Pamplona 1998,374 pp., ISBN 84-313-1618-7.
El libro Moral_}' economía en la obra de Martín de Azpilcueta, de R. Muñoz de Jua-
na, es una muestra más del interés que el pensamiento de la escolástica española de
los siglos xv1 y XVli ha despertado en la segunda mitad del siglo xx. En este caso, el
autor centra su estudio en la persona y pensamiento económico del Dr. Navarro,
Martín de Azpilcueta, y lo divide en dos partes: 1."' La posición de Martín de Azpil-
cueta en la historia de las ideas económicas, y 2."' La doctrina moral económica de
Azpilcueta.
En cuanto a la posición del Dr. Navarro en la hisLoria de las ideas económicas,
se nos presenta 1da significación que la historiografía del pensamiento económico
concede a la labor de la escolástica, y en particular a los escritos de Azpilcueta den-
tro de ese conjunto más amplio de autores11. No se trata, pues, de un estudio origi-
nal, sino guiado por aquellos historiadores del pensamiento económico que conce-
dieron especial relevancia a los doctores escolásticos españoles. Después de una
mención al carácter pionero de autores como W. Endemann, A. Sayous, J. Larraz y
A. Ullastres, es de destacar la excelente exposición que se hace de la opinión que so-
bre los doctores españoles nos dejó Schumpeter en su Historia del análisis económi-
co. Ocupan un lugar igualmente destacado y merecido los estudios y publicaciones
410 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

de Marjorie Grice-Hutchison sobre las ideas monetarias de los escolásticos. A conti-


nuación se mencionan los trabajos del profesor R de Roover, cuyas tesis coinciden
fundamentalmente con las de J. A. Schumpeter. La contribución de la literatura fran-
cesa se centra en los trabajos de P. Vilar, con sus reservas a las tesis cuantitativistas
de Hamilton, y en la monografía de B. Gazier sobre el pensamiento monetario del
Dr. Navarro. Como el mismo autor advierte repetidas veces, no se trata de un estu-
dio crítico de la opinión de estos autores, sólo de una presentación de sus opiniones.
En relación con el debate sobre los orígenes del capitalismo se menciona la obra del
argentino A. Chafuen y el discurso de recepción en la Real Academia de Ciencias Mo-
rales y Políticas pronunciado por R. Termes, amhos favorables a la tesis que ve en
los doctores escolásticos los migenes del pensamiento liberal. En este mismo senti-
do, y en esta visión panorámica 1, se echa en falta una mención expresa de los estu-
dios contrarios a esta tesis, y lo mismo puede decirse respecto de las tesis de la es-
cuela austríaca, cuando .se mencionan las obras de Murray N. Rothbard y E. Kauder.
Las páginas en las que se defiende «Un proyecto de revisión de la historia del pen-
samiento económico» constituyen una buena síntesis del estado de la cuestión, y es
acertada la importancia que se concede a los estudios del noruego O. Langholm. Pe-
ro, aunque es cierto que uen la actualidad existe un sector no despreciable de histo-
riadores que reclaman para la escolástica un puesto de relieve en la historia del pen-
samiento económico)) (p. 63), no es menos cierto que otro sector, tampoco
despreciable, expresa sus dudas sobre la necesidad de esta revisión, al menos en los
términos que se suele plantear.
El capítulo 11 ofrece un «Panorama histórico de la moral comercial escolástica»;
y aunque no aporte nada original, sí constituye un buen marco de referencia para si-
tuar a los doctores españoles en la historia. Llama la atención, sin embargo, la poca
importancia que se concede a los aspectos metodológicos de la ley natural<, a los que
Schumpeter concedió especial atención, así como la escasa relevancia que se atribu-
ye al probabilismo y la casuística en lo que tuvo de atención a las circunstancias his-
tóricas en las que se desarrollaba la conducta moral económica El capítulo TU pre-
senta la persona y obra de Azpilcueta concediendo especial atención al Manual de
con/('sores, obra cumbre del DL Navarro.
En la segunda parte del libro se estudia la Doctrina moral económica de Azpil-
cueta, y constituye la parte sustancial del estudio. En ella se pasa revista a los temas
tradicionales en la moral escolástica valoración ética r¿por qué no moral?] de la ac-
tividad comercial, moral de precios, la usura y los cambios. La exposición es correc-
ta, aunque a veces se tiene la impresión de que una mejor fonnulación del pensa-
miento se interpreta como una evolución en el mismo.
Merecen señalarse las referencias en las que se compara la edición castellana del
Manual con la edición latina. Sin embargo, a veces se interpretan en clave moderna
términos escolásticos, como cuando la expresión «Communiter)) referida a la esti-
mación del precio justo se identifica con el supuesto moderno de «la concurrencia
de la oferta y la demanda en el mercado)). Esta interpretación, que pasa por alto la
posible (<inconmensurabilidad)) entre paradigmas diferentes, no parece ajustarse a la
advertencia oportuna que se hace en las páginas 188-89 sobre la necesidad de «Situar

Algunas críticas se mencionan de-;pués. en las p. 189. Quizá fuera deseable anticiparlas
a las páginas que presentan el panordma general.
2
Ver nota 83 de p. 186.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 411

las reflexiones escolásticas sobre el valor ---D cualquier otro concepto económico--
en el contexto teológico y antropológico que constituye su suelo naturab. Si. como
se nos dice en la página 193, el Navarro reconoce «ttnas leyes propias del ámbito eco-
nómico [que]. Con mayor o menor acierto se ocupa de describirlas, y alude a ellas
como referencia necesaria para la elaboración del juicio moral sobre los precios», se-
ría deseable una mayor claridad en la exposición de cómo compatibili7.a Azpilcueta
esas leyes posilh-·as con las exigencias normativas de la moral y el derecho. Esta, en
mi opinión, es la crítica más seria que se puede hacer al libro de Muñoz de Juana,
no queda suficientemente claro cómo es posible reconocer autonomía a las leyes eco-
nómicas y, al mismo tiempo, someterlas a la libertad humana en el marco de la ac-
ción del hombre: cómo es posible afirmar que Azpilcueta «presupone [la] autono-
mía)) del mercado (p. 336) y, al mismo tiempo afirmar la subordinación de las leyes
del mercado a los fines moraks.
Autonomía y subordinación no son ténninos cuya armonización resulte fácil teó-
ricamente, y tampoco en la practica. No basta con afirmar el carácter unitario y fi-
nalista de la acción humana, junto con el carácter instmmental de la racionalidad
económica, habría que explicar por qué una determinada racionalidad es preferible
a otras posibles. y el criterio finalista de la acción no proporciona elementos sufi-
cientes para la elección.
Algo semejante se puede afirmar de la exposición que se hace del problema de la
usura. Entre las dos posturas que se recuerdan, la de quienes sólo ven en la prohibición
de la usura «una supuesta obstinación de la Iglesia que, debido a oscuros motivos, em-
pleó en ello toda su autoridad y dificultó de ese modo el progreso en la explicación del
fenómeno económico subyacente»,)' la de quienes, según el autor, «sobrevaloran la
aportación técnico-escolástica de los escolásticos .. »,no es fácil saber la clase de rela-
ción que el mismo autor atribuye al Dr. Navarro entre análisis científico y valoración
moral. La dificultad del problema, y que quizá el auwr sólo pretendiera escribir una
obra expositiva y no analítico-crítica, pueden justificar estas lagunas. A pesar de dlo,
quienes estamos interesados por el pensamiento económico de los doctore.s españoles,
podemos felicitamos de contar con una obra como la que comento, dedicada exclusi-
vamente a presentar el pensamiento económico-moral de Martín de Azpilcueta.-
F. GóMEZ CAMACHO, S.J. Universidad Pontificia Comillas.

ALFONSO LóPEZ ÜUINTÁS, Romano Guardini, maestro de vida, Ed. Pala-


bra, Madrid 1998, 415 pp., ISBN 84-8239-258-1.

El propósito del autor en este libro, es, como él mismo indica, trazar la biografía
intelectual y humana de Romano Guardini, a quien llama «maestro de vida» y ((vir-
tuoso de la formación humanan. El P. Alfonso López Quintás es un profundo cono-
cedor del pensamiento y de la personalidad de Guardini, a quien tuvo la fortuna de
escuchar en sus cLases de la Universidad de Munich y con quien mantuvo además
vínculos de sincera amistad. Esta circunstancia de ser en muchas ocasiones el autor
del libro testigo directo de lo que cuenta, concede a su estudio .sobre Guardini un es-
pecial valor, autenticidad .V viveza.
El libró pone de relieve la estrecha vinculación existente entre los datos biográfi-
cos de Guardini, su actividad sacerdotal-pastoral y su producción escrita. Estamos
412 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

ante una nueva clave de interpretación de la eximía personalidad de Guardini entre-


sacada en buena medida de sus escritos más íntimos (y quizás por eso menos cono-
cidos del gran público) así como también de las conversaciones privadas que el pro-
pio autor mantuvo con él. De esta manera se nos ofrece un retrato vivo, cálido y al
natural, por así decir, de esta egregia figura del pensamiento católico de nuestros
tiempos, que tuvo como meta esclarecer la existencia humana a partir de la Revela-
ción y captar desde la fe la realidad viviente del mundo, es decir, ver el mundo des-
de la fe (Weltanschaung). El fondo de sus reflexiones lo constituyen aquellas cues-
tiones que son vitales para la existencia humana. Toda su actividad estuvo inspirada
por su misión sacerdotal.
Guardini era hombre irresistiblemente atraído por la verdad, que consideraba
polifónica, es decir, estructurada por múltiples aspectos diversos y contrapuestos
(subjetivo-objetivo, interior-exterior, teoría-praxis, libertad obediencia, autono-
mía-heteronomía, etc.), pero siempre complementarios que hacen de ella un todo en
nna unidad superior y enriquecedora, es su teoría del contraste (der Gegensatz) apli-
cada a todos los ámbitos de la realidad y de la vida: ver el conjunto en función de las
partes y las partes en función del conjunto. Por eso dirá, hablando de la vida del cris-
tiano, que no basla vivir en la Iglesia, sino vivir la Iglesia: «Vivir la Iglesia desde al-
guna iglesia.n 0: «Creer significa, en relación a la propia vida, ver siempre el todo.n
La existencia cristiana en todo su contexto alcanza a todo su entorno real: ético, re-
ligioso, social, estético.
En la verdad misma, pensaba Guardini, es donde reside la auténtica fuerza de
convicción, porque la verdad no se impone con palabras, se defiende a sí rpisma. De
ahí su empefio indeclinable en todos sus escritos y en todas sus charlas por llevar a
sus lectores y a sus oyentes a la búsqueda de la verdad, al encuentro directo con la
verdad con el fin de hacerla suya. Ello exige una actitud especial: la de prestar aten-
ción a la realidad, la de estar a la escucha de sus manifestaciones. Sus clases, siem-
pre en sintonía con los oyentes, eran, dice el autor, «Una auténtica experiencia espi-
ritual para los que asistían a ellas>> (52).
En el libro aparece la dimensión profundamente humana de Guardini: la alegría,
por ejemplo, que experimentó cuando la Iglesia reconoció de modo oficial su gran
labor apostólica y sacerdotal, la tendencia, debida a su constitución psicológica, a la
melancolía y a los escrúpulos que atormentaron su conciencia en los años de su in-
fancia; el desvanecimiento de la fe en los años de su juventud y la frase de Jesús en
el evangelio Quien quiera conservar su alma la perderá, quien la dé la salvará, que
tanto le ayudó a recuperarla y fortalecerla; su entereza ante la enfermedad; la fe pro-
funda que orientaba todos los actos de su vida privada~ su oración personal con ma-
nifestaciones de experiencia mística; su profundo sentido de la liturgia de la Iglesia
·:/al mismo tiempo su aprecio por las devociones populares, aspectos ambos com-
plementarios y no opuestos; la fina sensibilidad para la belleza y el arte, etc.
En este mismo despliegue de la riqueza interior de Guardini nos encontramos
con los preciosos y magistrales análisis que hace de conceptos como alegría, veraci-
dad, dar-recibir, libertad (con sus tres formas: libertad de maniobra, libertad moral
y libertad integral que nos da la libertad de los hijos de Dios), silencio (callar es más
que no hablar, es plenitud), soledad, reposo interior, etc. Es preciso entrar directa-
mente en la lectura del libro para poder percibir la hondura y la fragancia de tantas
excelencias de la vida y del pensamiento de Guardini como en él se encuentran. El
contenido del libro queda estructuado en estas dos partes fundamentales: I. Gesta-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1 999).-RECENSIONES 413

ción de la personalidad de Guardini. II. Punto de arranque y núcleo básico de la obra


de Guardini. La obra termina con tres Apéndices: en el primero se recogen los datos
biográficos de Romano Guardini. En el segundo se presenta un exhaustiva biblio-
grafía de Guardini: obras de tema religioso, filosofía, interpretación, traducciones,
escritos autobiográficos y antologías. En el tercero se ofrece una bibliografía selecta
y accesible al lector sobre la vida y obra de Romano Guardini, de entre los más de
2.000 escritos contabilizados.
No podemos menos de felicitar al autor por este inapreciable y exquisito servicio
que presta con su libro a cuantos están interesados y empeñados en vivir con auten-
ticidad y hondura su fe cristiana. En él encontrar·an una inestimable ayuda para sus
vidas de entrega a Dios especialmente los sacerdotes y religiosos y todas las perso-
nas que desarrollan dentro de la Iglesia una misión pastoraL-CARLOS BACIERO, S.J.

F. ToRRALBA 1 RosELLó, Antropología del cuidar, Institut Borja de Bio-


ética/Fundación Mapfre Medicina, Madrid, 1998, 374 pp., ISBN
84-7100-842-4.

En este libro, Francesc Torralba, profesor de filosofía en la Universidad Ramón


Llull (Barcelona) e investigador del Institut Borja de Bioética, pretende exponer en
25 capítulos todo lo que cabe recoger en una buena antropología del cuidado. Divi-
de su obra en cuatro grandes partes, encerrando en cada una de ellas los fundamen-
tos filosóficos contenidos en el título. Al adentrarnos en el libro pareciera que nos en-
contramos con un alma gemela a la del gran médico y antropólogo español Pedro
Laín Entralgo, lo cual ennoblece notablemente al escritor y predispone favorable-
mente la percepción de esta encomiable obra.
Comienza el estudio con unos prolegómenos, que a modo de aperitivo clarifican
al lector la pretensión del libro: aprender el arte y el sentido humanos del cuidar. El
libro se presenta como una antropología integral del cuidado en las profesiones mé-
dicas, esto es, trata de unificar lo que los saberes médicos, biológicos, psicológicos,
filosóficos, humanísticos, etc. tienen que decir sobre el tema. Desde la ética, la esté-
tica y la compasión maneja el autor la complejidad del «cuidado>> al ser humano vul-
nerable.
La finalidad que persigue el libro es la de establecer unos nexos de unión entre
la antropología filosófica y la práctica de la enfermería. Esta última actividad profe-
sional, que busca ayudar a la persona enferma para que recupere, conserve o mejo-
re su estado de salud, precisa de unos contenidos filosóficos que abarquen a la per-
sona humana enferma en su pluridimensionalidad y que definan la asistencia como
una praxis responsable ante el ser humano doliente, una práxis que procure el ma-
yor bien posible y el respeto a la dignidad. Ahí radica para el autor la esencia de una
posible antropología fundamental :_v práctica para la enfermería.
Para esta construcción basa la primera parte de su obra en la proclamación del
estatuto y sentido de la antropología filosófica. Desde las diferentes cosmovisiones y
paradigmas actuales de la antropología, así como desde los límites y métodos de ca-
da una de ellos, expone el autor los principales hitos que enmarcan la Antropología
filosófica contemporánea. Dedica la segunda parte a analizar conceptualmente el
:;ignificado del término persona desde !as categorías de; dignidad, estructura, totuli-
414 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

dad, subsistencia, dinamismo, unicidad, relación, indigencia, corporeidad, interiori-


dad, interpesonalidad, comunicabilidad, responsabilidad, historicidad, dimensión
metafísico-trascendente, etc., para pasar en la tercera a focalizar todas estas dimen-
siones vitales hacia algunas situaciones limites. Se reconoce aquí, desde las diferen-
tes antropologías que brotan de la enfermedad, del sufrimiento y de la muerte, la ra-
dical vulnerabilidad de todo ser humano. Finalmente, en el capítulo cuarto se recoge
a modo de síntesis la idea motriz que perseguía el autor: llegar a formular una an-
tropología del cuidar. Plantea el autor una ética de la cotidianeidad que tenga como
hase el sentido :y la razón que tienen el sufrimiento, el dolor, la muerte ... , en los pa-
cientes que padecen estas realidades.
Además, no se elude la descripción de la cruda realidad en la que hoy se mueven
las profesiones sanitarias y los múltiples problemas que en ellas surgen. Con unta-
lante humanizador realza el autor la necesidad de una atención, un seguimiento y un
acompañamiento del enfermo como elementos indispensables para una terapéutica
efectiva. En el mundo asistencial adquiere especial relevancia la persona y su cir-
cunstancia, por lo que la Antropología con mayúsculas tiene un lugar y una función
precisa: servir de puente entre el Humanismo y la Medicina. Gran misión la antro-
pología como ideal axiológico en los ámbitos del cuidado de la vida y la salud hu-
manas.
Valioso en contenido, claro en exposición y profundo en sus reflexiones, Fran-
cesc Torralba sintetiza de manera magistral en esta extensa obra los pilares funda-
mentales de una antropología del cuidado total. Si la pretensión de esta obra era ex-
poner la realidad antropológica relacional que subyace al ejercicio de las profesiones
sanitarias o la de servir de manual de antropología médica, realmente lo ha conse-
guido; si perseguía otros fines, no dudo que también los haya alcanzado. Merece el
más elogiado reconocimiento esta aportación intelectual: primero, por novedosa; se-
gundo, por necesaria y tercero, porque sirve al más alto propósito de la medicina:
procurar el cuidado más excelente posible a los pacientes y hacer de ello un arte.-
JosÉ GARCL\ FÉREZ.

JosÉ GARC1A FÉREZ,Ética de la salud en los procesos tenninales. San


Pablo. Madrid 1998, 270 pp., ISBN 84-285-2120-4.
«La fe en Cristo muerto y resucitado por nosotros da sentido al vivir y al morir
del cristiano. Permite vivir la propia mortalidad desde la esperanza en la resurrec-
ción y en la vida perdurable)) (226-227). A partir de aquí, José García Férez se aden-
tra en la ética de la salud para tratar de ofrecer pautas de actuación, a fin de trans-
formar la situación irreversible de los enfermos terminales en otra más saludable y
humana. El ser humano que se enfrenta a la enfermedad, como último estadio de la
vida, necesita que la ciencia, los planteamientos éticos. las pautas de acción moral y
pastoral Jel cuidado, la atención y una buena asistencia estén integrados para que el
"hombre)), en su más absoluta debilidad, pueda vivir su muerte en paz, con dignidad
y en la ternura del calor humano.
. García Férez, colaborador e investigador de la Cátedra de Bioética de la Univer-
sidad Pontificia Comillas de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Geria-
tría y Gerontología, ha lenido la audacia de conjugar los fundamentos y los conteni-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIOKES 415

dos bioéticos con la práctica pastoral de los enfermos terminales. A pesar de no con-
tar con ningún precedente, nuestro autor realiza esta tarea, hasta este momento
inexplorada, de manera admirable y con un excelente rigor científico. Ha manejado
abundante bibliografía y ha sabido recoger de ella cuanto puede iluminar el tema es-
cogido. Ha conjugado, con mucho acierto, «el valor axiológicon ante realidades mé-
dico-sanitarias con un profundo humanismo cargado de esperanza (Laín Entralgo)
de los procesos que conlleva una calidad de vida ante el morir humano.
La obra se divide en cuatro capítulos y una serie de conclusiones. El capitulo
primero es una aproximación a la antropología, psicología y cultura del ser humano
como un «ser patienS>> (enfermable). Se definen las categorías de salud, enfermedad
y enfennedad terminal. Éstos son conceptos base que nos introducen en la situación
que vive el enfermo terminal. Por otra parte, en el capítulo segundo, su reflexión bí-
blica busca acotar las nociones de enfermedad y salud que aparecen en la Escritura.
Desde aquí se concreta el marco referencial ético del enfermo terminaL El magiste-
rio no ha tratado específicamente con toda la densidad que se merece la cuestión de
la enfermedad terminal y de los enfermos moribundos. El capítulo tercero expone el
problema biomédico de la atención sanitaria a enfermos incumbles. Esta reflexión
tiene dos apartados: en primer lugar, presenta algunas cuestiones éticas que subya-
cen al proceso de morir en el momento del morir. La deshumanización del mundo
de la salud, las discriminación de recursos, el tratamiento ético, el secreto médico, el
problema de determinar la muerte ... , son algunos de los temas tratados con un ri-
guroso análisis. En segundo lugar, estudia éticamente los conceptos de eutanasia,
distanasia y ortotanasia, como forma de acercarse a la realidad de una muerte dig-
na del ser humano. El capítulo cuarto presenta la visión pastoral sobre los proble-
mas éticos que se plantean ante el enfermo terminal. Capítulo fundamental. donde
la originalidad del planteamiento de nuestro autor, se une admirablemente a la fun-
damentación ética y a la atención a la persona enferma. Ésta se convierte en el lugar
teológico de la Pastoral de la salud. Frente a la cultura de la muerte, la evangeliza-
ción y, por tanto, la humanización cristiana en el proceso de morir. Esto se ha de de-
sarrollar a través de la comunidad cristiana, con unas lÍneas de pastoral y una ade-
cuada relación de ayuda. Finalmente, a modo de conclusión, García Férez expone de
manera sintética lo que se ha de entender por <<Un buen morir humano», desde la
perspectiva de la ética de la salud.
El derecho a morir dignamente pasa por humanizar el proceso mismo de morir:
«Posibilitar que el paciente terminal muera con dignidad, respeto y humanidad en
un ambiente familiar. .. Morir rodeado de los seres queridos, recordando el amor y
los momentos importantes de una vida compartida. Morir expresando sus deseos,
compartiendo sus sentimientos con la gente que le rodea y sintiéndose en paz consi-
go mismo, con el entorno :v con Dios.»-FERNANDO VALERA SÁNCHEZ.

J. MASJÁ CLAVEL, Bioética y Antropología, UPCo, Madrid 1998, 254 pp.,


ISBN 84-89708-37-1.

El presente libro, tercero de la colección Cátedra de Bioética, nos ofrece una


nueva aproximación al mundo de la Bioética. El profesor Juan Masiá, con su dis-
curso imbuido de :-;abiduría oriental, nos hace partícipes de una convicción meto-
416 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

do lógica: das divergencias en el tratamiento ético de problemas relacionados con


la vida humana radican en diferencias fundamentales en la filosofía antropológica
que, explícita o implícitamente, nos apoya)) (p. 10). Esto supone, como podremos
comprobar a lo largo de toda la obra, que la cuestión antropológica es previa al de-
bate teológico.
El capítulo primero, «Bioética y Antropología)), pone al descubierto la proble-
mática suscitada por el desarrollo de la biotecnología en nuestra sociedad. Esta rea-
lidad ha hecho tambalear muchos de los presupuestos filosóficos y ha sido necesa-
ria una nueva formulación de la ética, que va más allá de la mera ética aplicada y de
los códigos deontológicos, para pasar a ser una visión de conjunto. Cuando, como
ocutTe en la actualidad, el conocimiento, más que en un saber se convierte en un au-
téntico poder, no podemos pretender la separación de una moral de la vida y una
moral social. Precisamente este es el papel que viene a jugar la Bioética, considera~
da mediación entre el mundo de las ciencias humanas y el de la filosofía, que ha de
impedir una definitiva deshumanización de los procesos biológicos, debiendo ser
acometida como una auténtica tarea cívica de educación. Esta nueva forma de ha~
cer ética descansa sobre unos principios antropológicos que se encuentran en con ti~
nua revisión por los datos de la ciencia. De ahí que, si optamos repensar la ética des-
de la antropología, tengamos que llegar a una moral más de interrogaciones y
búsqueda dialogal que de recetas y respuestas prefabricadas. Características de esta
ética son la seculmidad, la globalidad, la interdisciplinariedad y la prospectiva.
En el capítulo segundo, «La perspectiva bioculturaL, se insiste en la necesidad
de mantener el vínculo entre el punto de vista biológico, el cultural y el filosófico. Pa-
ra ello Masiá, como en otras ocasiones, se refiere a los trabajos de M. Colavito sobre
el «paradigma bioculturah. Se trata sin duda de uno de los capítulos más sugeren-
tes del presente libro. La relación entre neurobiología y mitología no deja de sor-
prender. A partir de esta relación se analizan los diversos tipos de bioculturas que
han surgido del desarrollo predominante de cada una de las áreas del cerebro hu-
mano a través de las <(ventanas de maleabilidad», y que se podrían agrupar en cul-
turas basadas en lenguajes logocéntricos y culturas basadas en lenguajes mitopoéti-
cos. Generalmente éstas acaban asimilándose a aquéllas, debido al (<imperialismo
bioculturah que ejerce occidente. Esta situación está impidiendo que se desarrollen
muchos de los rasgos que están presentes en las narraciones mitológicas de los pue-
blos y que han sucumbido ante este predominio de los modelos logocéntricos. Ha-
bría que promover un modelo más integrador, en lugar del jerárquico que actual-
mente conocemos, que fomente la creatividad como un revivir de los actos de los
dioses. Como bien comenta Masiá: «el análisis científico, importante y necesario, no
resuelve todos los problemas humanos» (p. 73).
Una vez planteada la perspectiva biocultural se abordará, en el capítulo tercero,
«El proceso biocultural de la hominización>>. La inclusión de este capítulo queda jus-
tificada porque la antropología con la que enfoquemos este tema repercutirá en gran
medida en el modo de afrontar los problemas de bioética relativos al comienzo, des-
arrollo y fin de la vida humana. Al analizar los datos de la evolución de la especie hu-
mana se plantearán preguntas tales como ¿de dónde venimos?, ¿cuánto tiempo ha
costado la evolución'~, ¿cómo ha ocmTido!, ¿qué pasó para que todo esto ocurrie-
ra? ... El intento de respuesta a cada uno de estos interrogantes será el modo en que
se resume el estado actual de la cuestión, incluyendo las aportaciones de Zubiri y
Laín, con su afirmación de que todo viene de la Naturaleza a la vez que todo viene
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIOKES 417

del Creador. En cualquier caso los diferentes discursos habrán de procurar no decir
nunca más de lo que realmente saben a cerca de la «originalidad» que dio origen al
ser humano, sin renunciar nunca, a lo que ha sido una constante en todos los pro-
cesos de hominización: la creatividad, la comunicación y la capacidad de compartir.
El capítulo cuarto está dedicado a «El proceso biocultural de nacer». El plantea-
miento biocultural obliga a considerar el inicio de la vida, más que como un mo-
mento, como un proceso que abarca varias fases. Esto hace que sea muy complica-
do establecer el comienzo de una vida específicamente humana. Masiá insistirá, en
su análisis de las diferentes concepciones anlmpológicas sobre el tema, que será fun-
damental la cuestión de la individualidad, que parece no residir en el genotipo, sino
más bien en el fenolipo. De los diferentes esquemas para articular creencias, ciencia
y filosofía nuestro autor optará por aquél que huye de los dualismos y las dicotomías
e integra la inmanencia y la trascendencia. A partir de aquí restará preguntarse có-
mo acompaü.amos habitualmentt' el proceso de nacer.
Esta necesidad de repensar el acompaflamiento de los procesos vitales se hace
más evidente en el morir. De esto tratará el capítulo quinto: «El proceso biocultural
de morir». También en este campo ha sido significativo el influjo de las nuevas-tec-
nologías aplicadas a la biomedicina, de tal modo que hemos asistido a una paulati-
na deshumanización del proceso de muerte, a la vez que hemos llegado a una situa-
ción en la cual el ser humano se siente culturalmente indefenso ante la muerte. En
este contexto se plantean las cuestiones de los tratamientos de soporte vital, la euta-
nasia, el suicidio asistido, etc. La respuesta a las mismas tiene que venir, nos dirá
Masiá, por cauces de responsabilidad y prudencia en las decisiones concernientes al
final de la vida.
En el capítulo sexto nos encontramos con otra de las aportaciones geniales pro-
pias de la sabiduría oriental del jesuita Masiá: «Antropologías orientales y Ecoéti-
ca». A través de la imagen del jardín japonés se nos irá introduciendo en un con-
cepto de manipulación de la naturaleza que difiere radicalmente del occidentaL
Esta manipulación no es sinónimo de artificialidad ya que se manipula sin arrasar,
modificando los diferentes elementos para que actúen con sus propias potenciali-
dades. Esta intervención es calculada, minuciosa, tímida, concentrada, fatigante y
laboriosa, lo cual se irá explicando paso a paso. Esta forma de actuar representa,
sin duda, una clara invitación de oriente al mundo occidental para que cambie su
actitud con respecto a la biosfera y valore en su justa medida la ambigüedad de los
logros técnicos (mito de Dédalo e Ícaro). Occidente tendrá que huscar una ciencia
de la «Sobrevivencia» que asegure el sobrevivir humano integral, ya no desde el do-
minio de la naturaleza, sino mediante la armonización, al estilo orientaL Por estos
dctToteros debiera desarrollarse la ecoética, un pensamiento que tiene que ser anti-
cipador.
El último capítulo estará dedicado a las Antropologías teológicas y debates bioé-
ticos. Se pondrá aquí de manifiesto la necesidad que tiene la Bioética de cultivar un
lenguaje común que favorezca el trabajo intcrdisciplinar. Esto no significa que la te-
ología, si quiere asumir su papel de interlocutor, tenga que renunciar a su propio len-
guaje, sino que tiene que hacer un esfuerzo por entrar en la dinámica del diálogo a
través de una ética de inteiTogantes, no de recetas. Precisamente esto último es lo
que ha impedido que los documentos surgidos en los pontificados de Pablo VI y Juan
Pablo II ha_van continuado con la linea que había marcado la Gaudiam el Spe.s 46,
donde se invita a leer el evangelio desde la vida .Y leer la vida desde el evangelio. En
418 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

definitiva, se trata de optar por una moral que escucha, pregunta, acompaña, dialo-
ga y da esperanza, contribuyendo así al diálogo, más que como fuente de normas,
como sustentadora de valores.
El libro de Juan Masiá concluirá con un epílogo, donde se tratarán tres cuestio-
nes que, aunque se han apuntado con anterioridad, no se han desarrollado en un in-
tento de no restar comprensión al conjunto. Estos temas son los de la relación entre
médicos y pacientes, la importancia de lo social y cultural y la llamada economía del
desacuerdo, que consiste en mantener una actitud respetuosa dentro del disenso.
No cabe duda que nos encontramos ante una obra sugerente y fresca que viene a
aportar nuevas perspectivas al diálogo bioético. La aportación del pensamiento
oriental nos hace pensar en un modelo más cosmocéntrico, frente al occidental an-
tropocéntrico, que nos invita a iniciar una nueva relación con la biosfera y sus pro-
cesos internos.-lSMAEL CHECA ARREGUJ.

M. CASADO (Coord.), Bioética, derecho y sociedad, Trotta, Madrid


1998, 287 pp., ISBN 84-8164-249-5.
En este estudio interdisciplinar, tanto por su contenido como por sus autores, in-
tenta María Casado conjugar y poner en diálogo la realidad de los avances biotecno-
lógicos con las implicaciones sociales que de ellos se derivan. En este sentido, la éti-
ca y el derecho marcarán las directrices y las tomas de postura sobre algunos
problemas que el progreso científico y el mismo uso de la ciencia están revelando, y
que son analizados y valorados en cada una de las secciones que componen esta
obra.
La autora, actualmente directora del Máster de Bioética y Derecho en la Univer-
sidad de Barcelona, junto con otros colaboradores, pretende recopilar algunos de los
principales temas bioéticos que, hoy por hoy, suscitan mayor interés desde los ám-
bitos social y sanitario.
Se divide el libro en tres partes a modo de tres abanicos superpuestos; la prime-
ra está dedicada a servir como punto de referencia para las otras dos; en ella se tra-
ta de ver qué ética, qué valores, qué normas jurídicas y qué cometido tienen las Co-
misiones de Bioética en el entramado sociosanitario que actualmente interpela a la
Bioética; la segunda y la tercera analizan algunos temas de índole sociosanitaria des-
de las perspectiva de la Bioética y el Derecho: consentimiento informado, objeción
de conciencia, secreto médico, las drogas, la experimentación con animales y las po-
líticas demográficas.
Con la idea de elaborar una ética dentro de la propia bioética, arranca el primer
bloque. Desde la categoria del «deber)) sostenido en la razón y en la libertad, se de-
fiende la idea de una moral donde convivan la homogeneidad con el pluralismo y
donde el respeto a la dignidad de todo ser humano sea el primero de sus deberes: por
otro lado, los valores universales (autonomía, dignidad, igualdad, vida, libertad,
etc.) han de ser salvaguardados desde un Derecho internacional consuetudinario. Pe-
ro es necesario un nuevo concepto de Derecho (basado en normas morales, jurídicas
y deontológicas) para hacer frente a los nuevos retos que plantean las biotecnologí-
as, como es el caso de las tecnologías de ingeniería genética aplicadas al ser huma-
no. Como prueba de ello se señala el reciente «Convenio para la protección de los de-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 419

rcchos humanos y la dignidad del ser humano con respecto a las aplicaciones de la
biología y la biomedicina» (Oviedo, 4 de abril de 1997), aprobado por el Comité de
Ética del Consejo de Europa.
Tanto los logros corno los riesgos que entraflan los avances biomédicos y cienti-
fico-técnicos, actuales y futuribles, habrán de ser sopesados por las diferentes Co-
misiones Nacionales de Bioética, cuya misión será controlar, valorar y proteger las
consecuencias de dichos progresos. Con todo y a pesar de la necesidad de institu-
cionalizar estos Comités, se deja bien claro que la legitimación o el rechazo de di-
chas prácticas es responsabilidad de todos.
El segundo bloque temático plantea tres problemas que afectan directamente al
sector de la sanidad y más concretamente a la relación médico-paciente: el primero
de ellos es la controvertida discusión entre libertad de terapia y consentimiento in-
formado. Si bien es cierto que cada vez más se está asumiendo y exigiendo la com-
petencia y responsabilidad del paciente ante determinadas intervenciones médicas,
no es menos cierto que a veces tienen una importancia mayor valores como la liber-
tad o la dignidad frente al valor vida, entrando así en conflicto el derecho de elección
del paciente con el derecho a la libertad de terapia del facultativo. El segundo tema
es la problemática que en algunos casos representa la objeción de conciencia del per-
sonal sanitario, sobre todo cuando surge la incompatibilidad entre el cumplimiento
de un deber profesional y las convicciones morales de esa persona (ej.: aborto, este-
rilización, reproducción asistida, etc.). El tercer tema versa sobre el deber del médi-
co de guardar secreto respecto de las dolencias y circunstancias de los usuarios de la
sanidad.
Por su parte, el tercer bloque presenta, a su vez, otros tres problemas o males SCI-
ciales, que afectan a la bioética: las drogas, la experimentación con animales y las
políticas demográficas (esterilizaciones poblacionales, política internacional de con-
trol, derechos individuales vs. colectivos, problema de superpohlación, empleo de
métodos coercitivos, infanticidio, etc.).
Creemos que el libro abarca muy poco si lo comparamos con lo mucho que pre-
tende. Pareciera también que hay cierto descabalamiento y desarmonización por lo
que respecta a la estnlCturación de los diez temas que lo componen. Ko obstante, y
con ello nos curamos en salud, consideramos un logro haber sabido desarrollar y
profundizar, a veces de manera novedosa, en algunos temas de los que hoy por hoy
tanto están preocupando a la humanidad. Con todo, creemos que esta obra aunque
no viene a cubrir ningún hueco, sí viene a complementar y consolidar un poco más
las aproximacione:; que desde la bioética y el bioderecho han de estar continuamen-
te elaborándose sobre temas que, de alguna manera, a todos nos conciernen.~JosÉ
GARclA FÉREZ.

M. BoLADERAS CucuRELLA, Bioética, Síntesis, Madrid, 1998, 287 pp.,


ISBN 84-7738-564-5.

El debate bioético vuelve a tomar el pulso de la realidad con este libro de la ca-
tedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Barcelona, Margarita Ea-
laderas. El título, de suyo sintético aunque .significativo por todo el contenido inter-
disciplinar que en él se encierra, viene a condensar a modo de manual pedagógico
420 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 ( 1999).-RECENSJONES

todo lo que actualmente se está planteando como cuestión desde los debates cientí-
ficos, médicos, tecnológicos, deontológicos, políticos, sociales, etc. Supone por tan-
lo, un intento integrador de unificar todo aquello que de un modo u otro afecta o se
deja interpelar por la Bioética.
Comienza el libro delimitando el marco conceptual y de influencia de la bioéti-
ca. Para la autora esta disciplina ética basa su objeto y aplicación en el estudio de los
distintos problemas morales que el desarrollo científico-técnico está provocando en
la actualidad presente, así como sus consecuencias para el futuro, desde un enfoque
racional y responsable respecto de la vida (humana/animal/vegetal) y de la salud, y
desde actitudes, fórmulas, análisis, medidas, etc. que detecten los usos y abusos de
dicho progreso. Toda la estructura del libro viene a ser un enjuiciamiento sobfe la
bondad o maldad de la utilización de la ciencia y de la técnica como servicio a la hu-
manidad.
Esta obra se divide en siete grandes bloques. En el primero se centra la autora en
hacer una toma de contacto sobre la relación, a lo largo de la historia y en el mo-
mento presente, entre Ciencia y Sociedad. El conocimiento científico ha marcado co-
mo ningún otro el ritmo de la evolución del ser humano; pero es ahora, con todo lo
que la ciencia puede dar de sí, cuando se plantean cuestiones que demandan la ne-
cesidad de una ética que haga de puente entre el avance científico y la aceptación so-
ciaL De no ser así, no habrá límite alguno que prohiba que en la civilización actual
impere la 1<ley de la jungla)) donde todo es válido y permisible. Si bien es cierto que
la ciencia ha trasformado las sociedades humanas con las llamadas revoluciones
científicas (heliocentrismo, teorías físicas de Newton, teorías de la termodinámica,
teoría de la relatividad, etc.), no es menos cierto que cada vez más las sociedades re-
claman una ética de responsabilidad profesional y de convicción personal que parta
de unos principios fundamentales (que bien pueden ser los de beneficencia, noma-
leficencia, autonomía y juslicia) y de unos códigos que salvaguarden la dignidad y la
autonomía de las personas en cualquier circunstancia (Código de Nuremberg, De-
claración de Helsinki, Declaración de Tokyo, Informe Belmont, Códigos interna-
cionales de ética médica, etc.).
Los derechos fundamentales de la persona configuran el punto de arranque del
segundo capítulo. Formular una ética de principios significa por de pronto partir del
concepto de «person:±» como fuente de Derechos y de legitimación de cualquier plan-
teamiento ético. La racionalidad, la igualdad, la autonomía y la libertad de la perso-
na humana están en la base de las llamadas «Declaraciones Universales de los Dere-
chos Humanos)) (Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, 1789;
Declaración Universal de Derechos Humanos, 1948) y de las recientes teorias políti-
cas y filosóficas sobre la autonomía y la justicia (Rawls, Dworkin, Habermas, Nino,
etc.). Esta ética basada en la persona se centrará, si pretende tener una ·visión de uni-
versalidad, en los siguientes principios: autonomía, inviolabilidad, dignidad y justi-
cia (o igualdad). Valores todos ellos ineludibles e inexcusables en la existencia hu-
mana.
La vida y la muerte, conceptos globales que guardan cierta peculiaridad cuando
se les añade el adjetivo de ~~humanas>J, armonizan en el tercer capítuto algunos de los
principales problemas morales que se [Link] al inicio y al final de la vida huma-
na. Nacimiento, crecimiento, procreación, envejecimiento y muerte son procesos na-
turales que entran en controversia, sobre todo, al cuestionar cuándo comienza la
existencia humana (definición de vida biológica :v justificación del aborto) y cuándo
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 421

se termina de ser persona (definición de muerte clínica y justificación de la eutana-


sia). La noción de persona, vuelve a insistir la autora, desde concepciones filosóficas
(Mounier, Zubiri, Gehlen) o civiles (Códigos civiles de cada país) es la que determi-
na cuando es lícito practicar un aborto o una eutanasia, es decir, delimitando cuán-
do un feto o un moribundo son seres humanos o no.
En el cuarto capitulo se incide sobre el papel y el poder de las modernas ciencias
sobre la vida humana. El concepto «calidad de vida», engloba las condiciones idó-
neas para que una vida sea catalogada como buena (santa o digna, según autores).
Para esta evaluación de la calidad de vida existen algunos instrumentos de medición:
el Quality of Life Index (QLI), el Sickness Impact Profile (SIP), el Health Status In-
dex (HSI). el Quality of Well-Being (OWB), etc. Por otro lado, el «buen morir», la ex-
perimentación de las ciencias médicas, las técnicas de inseminación y fecundación
artificial, la investigación genética, etc. constituyen temas de candente actualidad
donde la ciencia precisa si no límites éticos, si directrices éticas de acción )' decisión.
A este respecto viene a responder el quinto capitulo: ¿Quién decide?, ¿quién asu-
me las decisiones? Ante los problemas biomédicos, pacientes, médicos, familiares,
jueces, políticos, opinión pública, Comités éticos etc. aparecen como interlocutores
y representames válidos para tomar decisiones. Esta interdisciplinariedad plantea y
supone una democratización de intereses y una resolución consensuada, que deberá
responder no sólo al principio de buscar la mejor solución, sino al de buscar el ma-
yor bien posible con el mejor perjuicio.
El capítulo seis lo dedica Margarita Boladeras a la Deontología médica. Partien-
do de la relación mético-pacicnte, extrae la autora los temas que de ella se derivan:
información, secreto médico, confidencialidad, consentimiento informado, incapa-
citación del paciente, testamento vital, donación de órganos, etc. Dedica también
gran parte de este capítulo a analizar la misión y función de los diferentes Comités
de ética (investigación clínica, nacionales, asistenciales, etc.), así como las implica-
ciones económicas y políticas en la gestión de los recursos sociosanitarios.
Como colofón, en el capitulo séptimo y último, se presentan diversos documen-
tos que recogen algunos puntos que en el debate bioético actual tienen especial rele-
vancia, pues sirven como punto de referencia obligada: Constitución Española, Ley
General de Sanidad y Ley del Medicamento.
El libro, rico en textos jurídicos y deontológicos, con una calidad y síntesis ele-
vadas, logra conciliar los tres requerimientos esenciales en un libro de bioética: fun-
damentos teóricos, casos prácticos y documentación básica que sirva como punto de
apoyo para el análisis de problemas morales. Si la pretensión de la autora fue la de
confeccionar un manual práctico y básico de Bioética, creemos que lo ha consegui-
do, aunque seguro estamos que también colma otras expectativas pragmáticas.-Jo-
SÉ GARCÍA FÉREZ.

SousA DE J. et alii, Religions in Euopean Union Law, Procedings of the


Colloqium Luxembourg/Trier 21-22 November 1996, Milán, Ed.
Giuffre 1998, 8. 0 , VI+ 196 pp., ISBN 88-14-07-140-3.

El volumen está constituido por la publicación de las Actas del Coloquio cele-
brado por el Consorcio Europeo para el estudio de las relaciones Iglesia-Estado en
422 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).~RECENSIONES

las ciudades de Luxemburgo y Tréveris bajo la responsabilidad del catedrático de la


Facultad de Derecho de la Universidad dé Tréveris, Gerhad Robbers.
El coloquio versó sobe dos temas, uno genérico, «El status de las religiones en el
derecho comunitario)), y otro específico, «La identidad nacional, las tradiciones
constitucionales y las estructuras jurídicas de relaciones con las religiones en los Es-
tados miembros)).
El genérico fue tratado por José Carlos Mottinho de Almeida (((La religión y el
derecho comunitario))) y Sophie C. van Busterveld) (<~Religiones y derecho comuni-
tario: mundos separados o progresivo entendimiento?))).
El más interesante 'f novedoso era este último, en el que se analizaba a cuatro ni-
veles los temas presentados. A nivel general por el profesor Margiotta Brolglio; a ni-
vel de Alemania por Alexander Hollerbach; a nivel del lnglaterra; y a nivel de modes-
tas reflexiones para una investigación empírica por Alexis Pauly. En estas se contiene
unas indicaciones útiles concernientes al Estado de la Ciudad del Vaticano y al Mon-
Le Atos, con una peculiar incidencia para Italia y respectivamente para Grecia.
Ambas temáticas dieron lugar a animados debates que se recogen también en el
presente volumen. Volumen, que es ya el 7." publicado por dicho Consorcio Europeo
y constituye un aptísimo instrumento para actualizar los conocimientos del Derecho
Eclesiástico del Estado en cuanto afectan lo mismo al ordenamiento comunitario en
cuanto tal como al ordenamiento de cada uno de lo quince miembros de la Unión
Europea.-C.o\[Link] CoRRAL, S.J.

B. JEUFFROY y F. TRICARD (dir.), Liberté religieuse et régime des cultes en


droil fran¡:ais,Edition du Cerf, París 1996, 1260 pp.
Era, en verdad, una obra esperada desde hacia años tanto por parte de la ciencia
jurídica, -en especial las Facultades de Derecho Civil y Derecho Canónico-, como
por parte de la práctica misma del ejercicio profesional de abogados y magistrados
en el ámbito de los Tribunales, y hasta de los ministros de culto y sus con·espon-
dientes jerarquías. Tan es así que fue precisamente bajo el impulso del Consejo Per-
manente de la Conferencia de los Obispos de Francia como se acometió el plan de
preparar una colección como la presente que recogiera toda la normativa múltiple a
la vez que dispersa que de modo principal afeclara a la libertad religiosa y al régi-
men de cultos en Francia.
La obra resultó, en verdad, armónica y diáfanamente estructurada. En efecto, se
distribuye temáticamente en 12 libros: l. Los regímenes de los Cultos; IJ. Las Aso-
ciaciones cultuales y los Edificios de culto; III. Las Asociaciones diocesanas civiles
de culto católico; IV. Las asociaciones distintas de las de culto; V. Las Congregacio-
nes religiosas; VI. Las Fundaciones reconocidas de utilidad pública; VII. La Capaci-
dad de las asociaciones, fundaciones y congregaciones; VIII. El régimen de la Ense-
ñanza privada; IX. el régimen de Protección social; el régimen de las Libertades
públicas; XL Los medios del ejercicio de las libertades de culto y de asociación, y
XII. El régimen de la Libertad religiosa de las personas físicas.
A su vez, cada uno de los docE' libros está dividido correlativamente, en cuatro
partes homogéneas, a saber: parte legislativa y decisiones de principio, parte regla-
mentaria, aplicaciones administrativas y parte jurisprudencia.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 423

Armonía y diafanidad que ulteriormente quedan enriquecidas mediante las ex-


traordinarias introducciones a cada una de las normas principales. Gracias a ellas,
por más que sean sucintas, las normas aparecen situadas en el tiempo y en el con-
texto, valoradas en su proyección actual y resultan, en todo caso, extraordinaria-
mente esclarecedoras. Véanse, sobre todo, las atinentes al estatuto de los cultos tan
peculiar de Alsacia y Lorena, o las Leyes de 1901 y 1905. Tal función esclarecedora
se manifiesta, en particular, en la reproducción selectiva que se hace de las senten-
cias y de los dictámenes, que en Una primera lectura resultan siempre difíciles de ser
suficientemente comprendidas.
En virtud precisamente de sus introducciones, a modo de cortas nota"i explicati-
vas, susceptibles de ser útiles para los ministros de cada culto, para los superiores de
congregaciones religiosas y sus administradores, para los responsables civiles y las
colectividades públicas, y para todos los interesados en el ejercicio de la libertad re-
ligiosa y de religión en Francia, es por lo que la colección normativa adquiere un va-
lor añadido para los estudiosos del derecho, pues les permite acceder de forma te-
mática y ordenada al amplio y enormemente complejo ordenamiento francés
relativo a las iglesias, cultos, congregaciones y asociaciones religiosas.
Para colmo de la consulta fácil y efica7. de la normativa recogida, se completa és-
ta con la lista de textos citados por orden cronológico, el índice temático, una bi-
bliografía indicativa y una tabla de materias muy detallada.
Aun referida a Francia, se aducen \a., referencias europeas e intemacionales a las
que el Estado de Derecho en Francia entiende referirse por relación a las personas y
a sus instituciones de pertenencia, quedando a salvo el orden público.
Por todo ello, la presente colección constituye una espléndida obra abierta a los
diferentes miembros de la vida social, jurídica, cultural y religiosa así corno, en ge-
neral, a los estudiosos del derecho.-Co\[Link] CORRAL, S.J.

VTCENZO BuoNoMo, Diritti umani nelle re/azioni internazionali, La nor-


mativa e la prassi dalle Nazioni Uni te, Studia et Documenta, Sec-
tio Iuris Civilis, Pontificia Universita Lateranense, Mursia, Roma
1997, 214 pp., ISBN 88-465-0006-7.

La obra presente reviste un relieve especial, a saber, inaugura, por un lado, la


serie de publicaciones de la Sección Civil (contradistinta de la Sección canónica)
en la Universidad Lateranense de Roma y, por otro, abre en la misma la vía a un
área de investigación en la temática de Derechos de los Pueblos (bajo el título hoy
de Studies and Working Papers of the lnternational Research Area, de la que es di-
rector el propio V. Buonomo y en la que ya han aparecido los dos primeros volú-
menes en 1998).
Una peculiaridad del estudio realizado sobre tema tan recurrente como el de los
D. H. es el tratamiento conjuntado de la normativa a la vez que de la práctica, si bien
restringido a las solas Naciones Unidas, --que resulta más que suficiente-. La ra-
zón es que hoy al L Aniversario de la Declaración Universal de los D.H. le sobrevie-
ne un problema sobreañadido: el creciente número de países, pueblos, y grupos con
propias cultura.s e identidades portadoras de concepciones alternativas e, incluso,
antitéticas (p. 9).
424 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 ( 1999).-RECENSIONES

Como concepción subyacente que informa toda la obra está el «pensar unitario>>
partiendo de la unidad de la persona humana y de su expresión tanto individual co-
mo colectiva (en países, pueblos grupos, elnias, cultas) y añadiendo un punto com-
plementario de referencia final, el de la doctrina social de la Iglesia.
Dos son las partes en que se articula el tratamiento de los D.H.: I. Perfiles de Teo-
ría General, y II. Perfiles temáticos. En la I se analizan en cuatro capítulos los fun-
damentos y tendencias de la Declaración Universal ( 1), Entre la universalidad y la in-
divisilidad (2), Universalidad y no selectividad: la confrontación de Viena (3), y Las
perspectivas después de Viena: enlre sujetos, derechos y estructuras (4), :.·iiendo el
que merece una atención especiaL
Como perfiles temáticos (p. 1L) se tratan con acierto cuatro temas de singular
complejidad en sendos capítulos. En primer lugar, los derechos de los pueblos y tu-
tela de las identidades, deteniéndose en qué se entiende por pueblos y qué derechos
se les puede reconocer. En segundo lugar, «las minorías: entre tutela y derechos>>.
Aquí se plantea, -y nos gustaría que ulteriormente se pronfundizara-, un estudio
de la normativa y de la práctica de las minorías minoritarias, es decir, de las mino-
rías que, a su vez, son minoritarias dentro de una minoría que es mayoritaria en una
región, ciudad o enclave. Los derechos deben enunciarse junto con los deberes y a la
vez exigirse recíprocamente a unas y a otras minorías sin discriminación.
En tercer lugar, se analiza el derecho de libertad religiosa, que, por cierto, apa-
rece muy tratado y elaborado. Pero curiosamente todavía no ha pasado a nivel de
Naciones Unidas a ser objeto de un Convenio. Y que además, lo hace notar muy
oportunamente Buonomo, se trata de reducirlo al ámbito de lo privado o personal
como una manifestación de la conciencia o del pensamiento. Mas aún, ¿se trata de
un principio o de una norma de la tolerancia? Con un agravante: tratar de confundir
el valor de la religión con el antivalor de la intolerancia como si ésta brotara espon-
táneamente de aquélla. De ahí la cuestión oportunamente traída por el autor, ¿liber-
tad o tolerancia? Muy interesante nos parece el análisis de las Observaciones pre-
sentadas por el General Comment núm. 22 (48) relativa al artículo 18 del Pacto,
adoptado por el Comité de D.H. el 20 VIl 1993, en la sesión 48." celebrada en Gine-
bra del 12 al 30 de julio de 1993.
En cuarto lugar, está el análisis de los D.H. y la protección ambiental.
Con la publicación del presente volumen «el autor participa en el esfuerzo de ha-
cer de los derechos del hombre el lenguaje común de la Humanidad ------como subra-
ya Zacklin, Administrador Encargado del Alto Comisario de las N.U. para los D.H.
y del Centro de la ONU para los D.H. (p. VI)- y de construir una cultura universal
de los derechos del hombre para el próximo siglo y el nuevo milenio».-CARLOS Co-
RRAL. S.J.

FRANCISCO CÉSAR GARCÍA MAGAN, Derechos de los Pueblos y Naciones:


un ámbito de diálogo entre el Derecho Internacional y el Magisterio
de Juan Pablo II, Pontificia Universitas Lateranensis, Institutum
Utriusque Iuris, Mursia, Roma 1998, 201 pp.

Se trata, como lo evidencia el título, de una obra consagrada en exclusiva a dicho


magisterio en uno de sus temas más actuales y comprometidos.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONBS 425

En efecto, el magisterio analizado f10 puede ser más actual: se trata nada menos
que del compromiso pontificio de intentar pasar de las Declaraciones de los Dere-
chos del Hombre a las Declaraciones de los derechos de los Pueblos y Naciones, y
además, -nótese bien- con la finalidad de llegar a una Carta que proclame dichos
derechos.
Es, además, un magisterio comprometido y, por ello, resulta enormemente arries-
gado el cómo trazar una línea de conducta ante las múltiples y tan intrincadas si-
tuaciones de pueblos, naciones, Estados y Organizaciones internacionales.
De ahí, la novedad y el interés de la temática. Mas dada su complejidad y exten-
sión, ¿no se podría seguir ulteriormente analizando la actividad y doctrina de Juan
Pablo a lo largo de sus dos decenios de pontificado con la finalidad de ofrecer un
Corpus doctrinal al respecto? Ese tratar de llegar de lo disperso a lo unitario, de lo
particular a lo universal es intento realizado por C. G. Magán en su obra. Y a fe que,
a nuestro juicio, lo ha conseguido. Cierto que en el centro del magisterio de Juan Pa-
blo Il sobre los derechos de los pueblos y naciones está el Discurso de S de octubre
de 1995 ante la L Asamblea Plenaria de las Naciones Unidas; pero también es verdad
que le ha pre(:edido una serie de intervenciones tanto orales como diplomáticas. Asi
mismo le ha seguido y le sigue otra serie de intervenciones posteriores que comple-
tan y amplían las ideas y expresiones de aquel discurso.
En la presente obra se ofrece ahora W1 conjunto sistematizado y a la vez comparado
de ese magisterio pontificio, pues se ha bu:scado -y creo que se ha conseguido- mos-
trar la relación entre el Derecho Internacional y el Magisterio de Juan Pablo II.
Con todo, el paralelismo no se ha prestado a confusión alguna. Lejos de ello, cla-
ramente se deja deslindado en la investigación, pues por ámbito de diálogo se en-
tiende el domar como punto de partida el respeto a la especificidad de cada uno de
los polos de relación y de su legítima autonomía recíproca11. De ahí vendrán los ele-
mentos de convergencia y de divergencia que no dejan de subrayarse.
Así lo refleja la misma distribución de la obra en tres partes: l. Derechos de los
pueblos y naciones en la nonnativa y la doctrina internacionales; U. Derechos de los
pueblos y naciones en el Magisterio de Juan Pablo II, y III. Derechos de los pueblos
y naciones: un ámbito de diálogo abierto hacia el futuro.
De su exposición comparada se deduce que «este corpus doctrinal es el funda-
mento y la fuente de la política internacional de la Santa Sede a la vez que la justifi-
cación última de la misma, por la que debe ser objeto de estudio y análisis>1. Ahora
bien, para esa finalidad, nada más certero que presentar previamente. como hace el
autor, un análisis actualizado de los últimos desarrollos y aportaciones de la doctri-
na y normativa internacionales al respecto.
Precisamente por ser el primer intento de articular un corpus doctrinal extracta-
do de la doctrina y práctica de la Santa Sede, deja expedita la vía a nuevos trata-
mientos jurídicos y políticos. Entre ellos, cabría destacar los cuatro siguientes que de
alguno modo quedan apuntadas en la obra.
Así, primero, el estudio de las dos clases de intervenciones pontificias sobre el de-
recho de autodeterminación de los pueblos y las naciones que se corresponden con
los dos momentos báskos de intervención ponlificia: el primero, antes de la caída
del muro de Berlín; el segundo, despué~ de la misma.
Segundo, el estudio pormenorizado de los derechos y deberes de las minorías mi-
noritarias (e.d. de las minorías dentro de otras minorías que en una región, país o
en(:lave resultan mayoritarias).
426 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

Tercero, -perfectamente apuntado por el autor- es el relativo a la «identidad))


de un pueblo y nación en cuya temática entra ahora en juego la <<pertenencia»
-que se entiende voluntaria y no impuesta-, a una nación, a un pueblo, o una et-
nia, etc.
El cuarto tema de investigación, recun-ente en la temática de Juan Pablo U, sería
el del derecho a la libertad religiosa referido ahora a los pueblos y naciones.
El presente volumen es el segundo de la Callana di Studi e Materiali dell'An~a ln-
[Link] di Ricerca: 1 Diritti dei Popoli oggi: verso una Carta internazionale (de la
que es Editor/Director: Vincenzo Buonomo).
Todo ello manifiesta, ya de por sí, la importancia no menos teórica que práctica
de una obra como la presente sobre el Magisterio de Juan Pablo 11 sobre los derechos
de los pueblos y Naciones, en particular tanto para los especialistas del Derecho Tn~
ternacional y Derechos Humanos como, además, para los cultivadores de la doctri~
na social de la Iglesia.-CARLOS CoRRAL.

JosÉ LUIS BREY BLANCo, Cristianismo y política. Una reflexión cristia-


na sobre la realidad política, San Pablo, Madrid 1998, 332 pp.,
ISBN 84-2852-113-1.

Aunque el libro atrae por su temática, es un libro básico en el que se mencionan


algunos de los factores que influyen en política. Su fundamentación desde las cien~
cias sociales es deficiente y su contribución teológica, superficial. Es uno de esos li~
bros que comienzan diciendo «política viene de la palabra griega polis».
La intención del autor es doble: defender la política e <dluminar el difícil camino
del compromiso político del cristiano». Ambos fines quedan casi absolutamente ig~
norados por un fallo fundamental: si todo libro tiene un destinatario imaginario pa~
ra el autor, el de éste tiene que ser un cristiano, preconciliar. El libro todavía se plan~
tea cuestiones como ésta que titula uno de los epígrafes: «la legítima autonomía de
las realidades temporales)) (89~99).
Es un libro mediocre. Trabaja desde todas las disciplinas sin salir airoso de nin~
guna de ellas: es mala teología, mala sociología, pésima pastoraL Un análisis vasto
hecho de tópicos, sin finura alguna. Se quiere dirigir a los jóvenes cristianos pero
desconocemos de qué época: es seguro que no son los de finales de siglo. Además es~
tá absolutamente fuera de lodo debate: no aporta ideas ni datos que conecten con al~
guno de los debates generados en las dos últimas décadas. Los autores de referencia
son decimonónicos (Marx, Freud, Comte ... ). La bibliografía adolece esta insuficien~
cia: desactualizada, desenfocada.
El libro tiene dos partes: una «politológicaf> y otra teológica. La primera tiene
afirmaciones universalistas como las siguientes: El hombre es comunitario; es rela-
cional; es moral. «Cualquier programa político que se construya debe tener como ba~
se una teoría morah y «esa teoría moral debe tener un fundamento sólido». La se~
gunda es una serie de consideraciones típica<> repetidas sobre el Vaticano IL Los
peligros que destaca como típicos de la relación cristianismo~JXllítica son tres:
1." «espiritualismo)); 2." <<sacralización de las realidades profanas)), y 3." «Secularis~
mo reduccionista: relegar lo cristiano a un segundo plano». No es un libro de análi-
sis de las categorías históricas sino un libro superficial anclado en el pasado.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSTONES 427

Termina el autor, profesor universitario, con un apéndice «sobre asuntos prácti-


cos)). Sus afirmaciones conclusivas son estas: hay que hacer una valoración de la com-
petitividad; hay que avanzar en la comunicación de bienes; como crisliano hay que
actuar en política comenzando por las ONG; debemos profundizar la democracia;
ha:v que conseguir un sistema económico y un orden internacional más justos; se pue-
de participar en partidos políticos creados, o se puede «ir creando)) uno de inspira-
ción crisüana.-FERNANDO VJDAL F1.:R-.;:A-.;:nr.7.

E. GRINGlANl, Utopia o fallimento della Dottrina Socia/e del/a Chiesa?


Dalla «Rerum Novarum» alla Teologia della [Link], Mantova,
Gianluigi Arcari Editare, 1996, 251 pp.

La mela que se ha propuesto el autor es ambicio~a: de la comparación enlre la


Doctrina Social de la Iglesia y la Teología de la Liberación, deducir~¡ la primera ha
logrado algún resultado o se ha quedado en el reino de la utopía. Para poder res-
ponder con rigor a esta pregunta es preciso no partir de un juicio previo. E. Grin-
giani ni siquiera ha pretendido disimular su opinión: las dos alternativas que propo-
ne en el título dejan claro lo que prelende demostrar: o utopía o fracaso de la
Doctrina Social de la iglesia.
El autor nació en Nueva York (1921), se formó en Florencia y ha enseñado mu-
chos años en Brescia. Son abundan les los [Link] y crecido el inlerés que ha dedica-
do a los aspectos sociales de la Iglesia. En esta obra se descubre una apreciable am-
plitud de lecturas. Son muchos los aulnres que se citan y los juicios que se recogen:
es una de las mayores utilidades de este libro, que se aumentaría con un índice de
nombres.
La debilidad de la obra es que la abundancia de cilas no encubre una notable ca-
rencia de análisis de los textos que quiere comentar. Es los árboles numerosos y fron-
dosos que impiden ver el bosque son desde las citas de la Escritura del capítulo T has-
ta el elenco de Teólogos de la Liberación. que se podría esperar más profundo
(pp. 136-142). La falta de análisis se añade a la toma inicial de posición ante la Doc-
trina Social. Siendo, sin duda lcgílima su opinión, deberla hmdamentarla con mejo-
res argumentos y no limilarse a _juicios ajenos, Sobre todo si no se entra a analizar
lo que dicen los documentos sociales de la Iglesia y se consideran como si hubiesen
nacido fuera de contexto, sin descubrir que están en diálogo constanle con otras al-
ternativas.
Por esta doble carencia de análisis y de contexto, cuando se acerca a los princi-
pales documentos de la Doctrina Social de la Iglesia, sus juicios no aparecen sólida-
mente fundados. Con frecuencia se [Link] en dalas parciales y secundarios y olvida los
básicos. Esto le lleva a no acertar en la valoración de sus afirmaciones. Me limito a
algunos ejemplos. No se puede calificar de ambigua a Rerum Novarum: defiende la
necesidad de los sindicatos frcnle a las prelensiones liberales de coarlar este dere-
cho, y defiende a la vez los derechos a la propiedad, al salario (para el que establece
un primer baremo, que no es la ley oferta-demanda, expresamente denunciada, lo
mismo que la mera legalidad vigente), condena la lucha de clases y enseña la obli-
gatoriedad de la intervención del Estado en algunos casos, denuncia que lo vergon-
zoo;;;o no P.<i ser trabajador y pohre, como alirmaban algunos liberales, sino ser cspe-
428 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

colador. Se pueden ver lagunas en esta encíclica e incluso se puede opinar que es tar-
día, ignorando que León XIII tomó la opción, muy justificada, de aclarar en primer
lugar la moral política antes de pasar al campo lindante de la economía, como es-
cribe en la Introducción. Pero no se puede llamar ambiguo (56) a un documento que
toma postura clara en los temas básicos y controvertidos. Ni se puede decir que só-
lo repite lo ya dicho: el análisis de Antonazzi sobre los borradores previos de la en-
cíclica, que el autor no cita, demuestra que no fue así.
Algo semejante'hay que decir de las opiniones sobre Quadragesimo Anno. De-
cir que Pío XI confía en el Estado cuando enuncia taxativamente el principio de
subsidiariedad equivale a no ver una de sus aportaciones más importantes. Tam-
poco se ajusta a la verdad la lectura que hace de esta encíclica cuando acusa al Pa-
pa que no denuncia los errores del sistema de Mussolini. Aunque los párrafos que
le dedica, añadidura personal y tardía de Pío XI, según confesión del P. Nell-Breu-
ning, son estilísticamente atormentados, se perciben con claridad sus reservas, que
aparecieron con más nitidez, seis semanas después cuando el Papa Ratti escribió
Non abbiamo bisogno. No es tampoco exacta la interpretación que hace de otro pá-
rrafo difícil de interpretar: Populorum Progressio 31. Hoy es claro que Pablo VI no
admitió la insurrección revolucionaria en ningún caso a partir del análisis de ese
párrafo y de los colindantes, de los discursos del Papa en varias ocasiones y de su
magisterio en Evangelii Nuntiandi. Hablando de Laborem exercens no se puede ex-
plicar la interpretación sesgada por la oscuridad del texto. Es perfectamente claro
que la reflexión de Juan Pablo Il no se apoya en «Ganarás el pan con el sudor de
tu frenten, sino en la visión mucho más rica de «Dominad la tierra,,, pese a lo que
se afirma en la página 156. No es tampoco cierto que el Papa mantenga en esta en-
cíclica la imagen de la mujer-ama de casa (p. 159), cuando dice expresamente lo
contrario.
Son sólo unos ejemplos. Más que estas y otras interpretaciones discutibles hacen
débil la argumentación de este libro la ya aludida escasez de análisis directos y un
cierto anacronismo, que le hace mirar la historia como si no hubiesen ocunido los
sucesos de 1989. Resulta claro que la perspectiva desde la que se mueve el autor no
coincide con la de los Papas en general y con la de Juan Pablo II en particular. Es
perfectamente lícita esta postura. Pero no lo es el no [Link] lo que dicen los textos.
Con todo, la amplitud de opiniones recogida es una ayuda para ellector.-RAFAEL M."
SANZ DE DIEGO, S.J. Facultad de Teología. UPCQ (Madrid).

A. RiccARDI, Le politiche del/a Chiesa, San Paolo, Cinisello, 1997,


165 pp., ISBN 88-251-3564-9.

El autor, profesor ordinario de Historia del Cristianismo en la Universidad Ro-


ma-III es fundador y actualmente Presidente de la Comunidad de San Egidio. En la
plenitud de la edad -no llega aún a los 50- ha multiplicado sus publicaciones so-
bre la reciente historia política de la Iglesia. Escribe siempre sobre un doble funda-
mento: su compromiso decidido con el mundo de la política inspirado por su fe cris-
tiana, independiente de mediaciones partidistas o eclesiásticas y un quehacer
profesional informado y riguroso. Desde este fundamento, el conjunto de su obra y
este libro en particular tienen calidad y valor.
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES 429

Esta vez ha atraído su atención las políticas de la Iglesia. En plural, pues se tra~
ta de perspectivas complementarias. No se relaciona sólo con los Estados, sino con
las comunidades católicas esparcidas por el mundo. La Santa Sede era una potencia
supranacional ya antes de que el mundo fuese una aldea globaL Contrastan lo exi-
guo de su territorio y la amplitud de sus «ciudadanos>>, que lo son, antes, de otros
paises.
Como es habituar en sus estudios, Riccardi se centra en el siglo xx. Comienza con
unas páginas sobre las relaciones con el fascismo al final del pontificado de Pío XI,
pero su verdadero centro de interés es el pontificado de Pío XII, aunque prolonga su
estudio hasta los años del actual Pontífice.
Son tres los aspectos en los que se detiene con más amplitud: la actitud de Pío XII
ante la Guerra mundial, la postura del Vaticano en la postguerra y su relación con la
globalización civil y religiosa de esta segunda mitad del siglo xx. Unas páginas fina-
les sobre lo distintivo de la diplomacia vaticana cierran el libro.
Acerca del debatido «silencio)) de Pío XII ante los crímenes nazis, enmarca la re-
acción vaticana en una doble constatación: la exigüidad de medios, la escasa in-
fluencia y la poca capacidad de maniobra de la Secretaría de Estado por un lado. Y,
por otro, las coordenadas en las que se movió la imparcialidad postulada por el Pa-
pa: era consciente de que sus palabras no tenían poder disuasivo ante Hitler y podí-
an, en cambio, acrecentar los sufrimientos de católicos y judíos. Sobre todo, quería
mantenerse al margen del conflicto en aras de un posible arbitraje moral post bélico.
Es verdad, en líneas generales, que su postura fue alabada prácticamente sin excep-
ciones mientras él vivió -el reproche de Maritain en 1951 es una excepción- y que
sólo tras la puesta en escena de El Vicario se hicieron oír con fuerza las criticas. Era
una eventualidad que el mismo Pío XII preveía: así se lo comunicó a Mons. Ronca-
llí y pensando en ella le aconsejó Tardini. Tras un estudio amplio se concluye que el
relativo silencio fue una elección de la Santa Sede, de ninguna manera fruto de mie-
do ante posibles pérdidas personales ni, mucho menos, de connivencia con la ideo-
logía nacionalsocialista. Es significativo el reproche de Pío XII al cardenal Tisserant
sobre la tibieza de los obispos franceses, favorables al régimen de Vichy. La impar-
cialidad vaticana estaba muy limitada y no podía ser como la Suiza: la Iglesia no tie-
ne fronteras y sus fieles están en todo el mundo.
Son más conocidos los hechos en la postguerra: el Papa, aunque imparcial. se de-
cantaba del lado de Italia. Montini fue el artífice del compromiso entre la Iglesia y la
Democracia Cristiana. Personalmente he echado de menos unos párrafos sobre la
gestación de los Motu proprin que condenaron el comunismo.
Acerca de la globalización política -la ONU- y religiosa, son más novedosos sus
juicios sobre esta última. Aunque habla también de la relación con el Islam y con
otras religiones, se fija especialmente en la relación con el judaísmo. Resulta sor-
prendente el testimonio de André Chouraqui, Delegado Permanente de la Alianza Is-
raelita Lniversal, que en sus Memorias achaca a Pío XII un total desconocimiento
del Holocausto y escasa simpatía con las pretensiones sionistas. Es cierto que Pío X
le dijo a Th. Herzel, a comienzos de siglo, que la Santa Sede no podía reconocer las
aspiraciones sionistas porque el pueblo judío no había reconocido a Jesús como Me-
sías y, lo que es más lamentable aún, que Mons. Benigni estuvo muy mezclado con
la publicación de los fraudulentos Protocolos de los Sabios de Sión. Pero el panora-
ma cambió bajo Pío XI, que acentuó las raíces semíticas del cristianismo. Tras la
Soah, el diálogo cristianismo-judaísmo alcanzó mejores cotas, debido también a que,
430 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).~RECENSIONES

dentro del catolicismo, se profundizó más en las raíces judías de Jesús. La cuestión
religiosa es distinta de la política, pero ambas están necesariamente imbricadas en-
tre sí. Por eso el Decreto Conciliar Nostra Aetate chocó con una oposición que era
una amalgama de obispos conservadores y progresistas árabes o proárabes, que en-
tendían el acercamiento al judaísmo como una ruptura del equilibrio del Vaticano.
En 1991 las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede e Israel han alcanzado el ni-
vel pleno.
Este contlicto y los anteriormente estudiados hacen ver los límites y las posibi-
lidades de la diplomacia vaticana. El autor supera posiciones extremistas que en
nombre de una pretendida pureza evangélica querría evitar toda contaminación
con la política. Más bien se felicita, sin echar las campanas al vuelo y sin decirlo
expresamente, de la situación de la Iglesia Católica, distinta de la de las Iglesias
acéfalas de Oriente, de la Federación Evangélica y de las agrupaciones del Islam
posteriores a la desaparición del Califato. Pablo Vl lo expresó con claridad en su
Discurso ante la ONU en 1964: ((Quien os habla es un hombre como vosotros, es
vuestro hermano, incluso uno de los más pequeños entre vosotros, que represen-
táis a Estados soberanos; porque no está investido -si queréis consideramos bajo
este punto de vista- más que por una minúscula y casi simbólica soberanía tem-
poral: el mínimo necesario para poder ejercer libremente su misión espiritual y ga-
rantizar a quienes tratan con ella que es independiente de cualquier soberanía en
este mundo.» Desde esta perspediva resulta iluminador ver cómo han llevado a ca-
bo su política los últimos Papas. El actual ha potenciado la acción pública de la
Iglesia -viene espontáneamente a la cabeza la fecha de 1989- por otros cauces,
además del diplomático tradicional: Jos Sínodos Continentales, la acción de los
episcopados y· sus propios viajes. Con razón dijo de sí mismo que su espiritualidad
es un poco geográfica. Este libro concreta todo ello con información, equilibrio e
indcpendencia.-RAFAEL M." SANz DE DIEGO, S.J.

P. [Link], Il dilemma del terrorismo. Studio di filosofza politica appli-


cata, Milano, Felttinelli, 1997,238 pp., ISBN 88-07-10224-2.

P. GJLBERT,Terrorismo, Nacionalismo, Pacificación, Madrid, Ed. Cá-


tedra, 1998, 207 pp., ISBN 84-376-1611-5.

Son dos traducciones de una obra original publicada en inglés (Terrorism, Se-
[Link] & Nationality en 1994. Como libro tuvo una larga gestación. Su origen está
en el Congreso Mundial de Filosofía de 1988 y en los Simposios que organizó en él
la Sociedad de Filosofía Aplicada. En los primeros años de la década de los no-
venta se presentaron, como ensayos o conferencias, parte de lo que hoy constiluye
este libro.
Es un ejercicio de Filosofía aplicada a problemas prácticos. En su trasfondo es-
tá el caso de Irlanda del Norte, al que se alude primordialmente, aunque no faltan
otros ejemplos. Por eso, junto al problema del terrorismo se trata cumplidamente el
no menor del nacionalismo.
Es un libro denso. Con rigor y cierta asepsia -aunque en ocasiones resuenan
ecos de las vibraciones que terrorismo y nacionalismo provocan en las sensibilida-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1 999).-RECE:-ISIONES 431

des de los ciudadano~ afectados- se analizan ambos conceptos . .\lo se trata ni de un


alegato político, ni de un ensayo sociológico o periodístico, ni de una mera lucubra-
ción general que no llega a conclusiones. Se separa de todo ello por el rigor y la frial-
dad con que afronta los temas.
Aplica al terrorismo las coordenadas clásicas que la Moral tradicional empleó pa-
ra determinar en qué casos podía hablarse de guerra justa o de tiranicidio justo. A
algunos les parecerá extraño que se utilicen conceptos premodernos para problemas
que tienen caracteres indudablemente modernos. Quizá el autor piensa que en los
plankamicntos clásicos hay algo de perenne. Reproduce también las explicaciones
que se dan comúnmente para justificar las pretensiones nacionalistas.
Se trata de una obra que provoca y hace pensar. Lo que comienza siendo un plan-
teamiento claro se va convirtiendo inevitablemente en una cuestión compleja, a la
que no se puede dar una respuesta in matizada. Analiza con independencia cada pos-
tura, más que nada para desenmascarar certezas indebidas. Un buen ejemplo, al co-
mienzo de la obra, es la exposición de rawncs para juzgar a los terroristas como de-
lincuentes comunes o como soldados de una gucn:a justa. Con seguridad el lector
discrepará en ocasiones de su análisis. Pese a la frialdad, rigor y riqueza de matices
de la exposición hay momentos en que se puede pensar que la realidad es aún más
compleja. Por ejemplo, cuando establece que la distinción entre el terrorista y el de-
lincuente común estriba en que el primero no busca provechos personales, se puede
pensar que en ocasiones no es así totalmente. Y esto se puede aplicar a los que de-
fienden los intereses del Estado con métodos legales o ilegales, como hemos desgra-
ciadamente experimentado.
El talante de la obra y su forma de discurrir le dan un toque de originalidad. El
autor no se preocupa de ser políticamente correcto. No teme escribir que el régimen
democrático no asegura de por sí el respeto a los derechos de las minorías. Por eso,
aunque teóricamente cuenten con mecanismos para lograrlos, pueden encontrarse
con todas las puertas cerradas. Con ello no justifica el recurso a la violencia, pero se
desmontan condenas apresuradas.
Pese a las eventuales discrepancias, en ocasiones más superficiales y en oca-
siones más de fondo, el libro ayuda a pensar. Se mueve a una altura que le hace
original. Y acaba llevando a una doble persuasión: la filosofía puede aplicarse a
problemas prácticos, aunque con limitaciones. El ser humano es más que una ca-
ña pensante y la realidad no es sólo lógica. Personalmente, aun contando con las
serias dificuhadcs que esto produce, me alegro de que sea así. Y parece que la his-
toria lo confirma. Tras la publicación del libro, d con!licto que ha inspirado pri-
mordialmente estas reflexiones ha llegado a una situación en la que no es iluso
pensar en una solución pacífica Lo mismo puede quizá decirse de otro conflicto
que nos toca más de cerca. Todo ello permüe pensar que las lucubraciones ex-
puestas aquí muestran la grandeza y los límites del pensamiento puro.-RAt'AEL M.
SA:-J7. DE DIEGO, S.J.
432 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

TEODORO LóPEZ, Mancio v Bartolomé de Medina: Tratado sobre la usu-


ra y los cambios, Pa~plona, Ediciones Universidad de Navarra,
1998, 188 pp.

El libro de Teodoro López nos presenta una parte importante de la moral eco-
nómica de Mando de Corpus Christi y de Bartolomé de Medina; la referida al pro-
blema de la [Link]. Natural de Becerril de Campos, provincia de Palencia, Manci o de
Corpus Christi ingresó en la orden dominicana en Salamanca, el año 1524. Fue dis-
cípulo de Vitoria y uno de los teólogos de mayor prestigio en la segunda mitad del
siglo XVI, tanto en el ámbito eclesiástico como en el político, en el que mantuvo una
intensa relación con Felipe II. Intervino en los procesos de Carranza, fray Luis de Le-
ón, Grajal y Martfnez de Cantalapiedra, lo que frecuentemente le mantuvo apartado
de la docencia y obligó a que otros doctores, como Bartolomé de Medina, le suplie-
ran en sus clases. Como su maestro Vitoria, tampoco Mancio publicó sus obras, y he-
mos de conocer su pensamiento en la redacción provisional para las aulas.
Más conocido que Mancio, Bartolomé de Medina nació en Medina de Rioseco,
provincia de Valladolid. Tomó el hábito de santo Domingo en el convento de san Es-
taben, el año 1545. Fue titular de la cátedra de Durando, llamada también de Nomi-
nales, y en 1576, a la muerte de Mancio, consiguió la cátedra de Prima de la misma
Universidad. Murió en 1580. Bartolomé de Medina es conocido por las tesis que de-
fendió en la controversia sobre el «probabilismo)), una controversia que Teodoro Ló-
pez considera «ya abandonada)) (p. 25); quizá porque desconoce la importancia que
para la ciencia económica del siglo xx tiene el Treatise on Probability de Keynes, en
el que expresamente se menciona la controversia escolástica sobre el probabilismo
como antecedente histórico del problema epistemológico que el mismo Keynes ana-
liza en su obra.
El manuscrito que Teodoro López nos ofrece forma parte del Códice 1853 de la
Biblioteca de la Universidad de Coimbra, que consta de 525 folios numerados y 129
más sin numerar. En él encontramos las enseñanzas de los maestros Mancio y Bar-
tolomé de Medina tal y como las transcriben los alumnos que asisten a sus clases el
curso 1566-67. Los tres primeros artículos pertenecen a Mancio, mientras que el res-
to del manuscrito pertenece a Bartolomé de Medina. Se transcribe, traduce y expli-
ca sólo el comentario que el Códice dedica a la cuestión 78, sobre la usura. En esta
cuestión se incluye el problema de los Montes de Piedad, los censos y los cambios
(folios 103-143 v.)
La doctrina de Mando y Bartolomé de Medina se presenta por Teodoro López de
forma más descriptiva que analítica. Se reproducen las palabras de los autores, pero
queda sin explicar el significado analítico de esas palabras. Dicho de otro modo, no
es fácil saber a qué ((paradigma)) o ((matriz disciplinan) pertenecen esas palabras, lo
que puede hacer que se interprete la doctrina expuesta desde una visión que no fue
la defendida por sus autores. Por ejemplo, casi nada se nos dice del modo en que los
autores entendieron la ley natural, y si su interpretación fue o no la misma que des-
pués defendieron los filósofos de la ilustración escocesa en temas económicos. Esta
laguna resulta tanto más llamativa cuanto es uno de los temas a los que Schumpe-
ter, al que Teodoro López mejor valora en su presentación del pensamiento escolás~
tico, le dedicó extensa atención.
Opina Teodoro López (pienso que con gmn dosis de optimismo) que la etapa en
que la economía se concebía como ciencia positiva, ajena a los planteamientos éti-
ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIO"'ES 433

cos o morales, ha sido superada. Sería de desear que justificara más explícitamente
esta opinión señalando las bases de la misma. Distingue dos etapas en el pensa-
miento ético-económico: la medieval, representada por santo Tomás; y el siglo xvr,
con la Escuela de Salamanca. La transformación cultural que produjo el desarrollo
del comercio la sitúa Tcodoro López a finales del xv, pero la bibliografía que cita es
algo antigua y necesitaría ser actualizada.
Nos dice que los doctores escolásticos analizan la vida comercial por intereses
morales y, concretamente, tratando de averiguar si se cumplía o no con las exigen-
cias de la justicia; que en sus comentarios no hay oposición frontal a las nuevas prác-
ticas comerciales, «sino un fino y sereno análisis que les permile colaborar a la for-
mación de la conciencia cristiana t:n las complejas actividades de la vida económica»
(p. 12), y resume la actitud escolástica en materia económica con la frase siguiente:
«lo que es justo es bueno y útil para la comunidad, lo que es injusto resulta también
dañino parad bien común» (p. 12). Sería de desear que esta formulación de lamen-
talidad escolástica en temas económicos se comparara, por ejemplo, con la fonnu-
lación keynesiana de la mentalidad capitalista cuando Keyncs escribe que, en la so-
ciedad capitalista que se implantó a partir del siglo xv1, ~~debemos fingir nosotros y
todos los demás que lo justo es malo y lo malo es justo; porque lo malo es útil y lo
justo no lo e'>>l. La contradicción entre ambas valoracione~ morales del capitalismo
es evidente, y su análisis quizá pudiera ayudarnos a progresar en el conocimiento del
pensamiento económico de los doctores escolásticos. Es verdad que se menciona la
tesis de Max Weber sobre el origen del capitalismo y la ética calvinista, pero Teodo-
ro López se limita a considerarlo un «tema complejo», responsabilizando a dicha te-
sis del descuido en que se ha tenido a los escolásticos españoles (p. 14). La situación,
nos dice, cambió a mediados del xx con la obra de J. A. Schumpeter, History of Eco-
nomic Analysis ( 1954 ), en la que por primera vez se dedica un capítulo especial y ex-
tenso a estudiar a los doctores escolásticos. Como acertadamente obsenra,la obra de
Schumpeter provocó reacciones encontradas, pero abrió caminos de investigación
hasta entonces insospechados. Si admitimos que uno de los caminos abiertos es el
referido al posible origen en los escolásticos españoles de las teorías propias del li-
beralismo ochocentista (p. 16), sería de desear que este camino se analizara algo más
extensamente en la obra que comentamos. Es verdad que se nos advierte que habrá
que estudiar más profunda y extensamente la obra de los doctores españoles, pues
<<sólo una mínima parte de los escritos de los teólogos de la Escuela de Salamanca
han sido publicados; gran parte de ellos pem1anecen inéditos y se conservan en có-
dices en distintas bibliotecas>>. Para facilitar este mejor conocimiento, el autor se
propone ~·sacar a la luz un texto que recoge las explicaciones académicas sobre la
cuestión de la "usura" de dos de los grandes maestros de Salamanca: Mancio y Bar-
tolomé de Medinan.
La Bibliograha que se presenta al final del libro trata de reunir los trabajos más
recientes sobre el tema, pero es bastante incompleta. La obra de Langholm, sin du-
da la contribución más importante de los últimos años al estudio del pensamiento
económico de la escolástica, se reduce a sólo uno de sus libros, Price and Value Ü1 the
Aristotelian Tradition: A Study in Scholastic Economic Source.s (Oxford 1979), no se
mencionan sus libros posteriores. Tampoco se mencionan las publicaciones del Ins-
tituto de Estudios Fiscales en la colección Clásicos del Pensamiento Económico Es-
pañol, en la que han aparecido varios volúmenes con la traducción de algunos tra-
tados económicos de doctores escolásticos españoles.
434 ESTUDIOS ECLESIÁSTICOS 74 (1999).-RECENSIONES

Sin duda, la parte más interesante y útil del libro es la segunda, la que nos ofre-
ce el original latino y la traducción castellana del Comentario a la cuestión 78: De la
usura. Los estudiosos de la historia del pensamiento económico y, más concreta-
mente, del pensamiento económico escolástico, encontrarán en estas páginas una
exposición de dicho pensamiento en la versión defendida por dos autores de gran re-
levancia en la España del siglo xvr. Las lagunas que pueden encontrase en la Intro-
ducción al comentario no deben impedir que nos felicitemos por la publicación del
mismo.-F. GóMEZ CAMACHO.

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