República Bolivariana de Venezuela
Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos
Área de Postgrado
Aula Territorial: Valle de la Pascua
Programa: Maestría En Educación Mención Orientación
Profesor: Maestrantes:
Cupertino Castillo Jiménez Yamali 19701474
Escudero Jessica 19701064
Escalona Paulimar 20525383
Tabares Joselyn 17739781
Páez Maryuri 15511787
Ana Rondón 11845325
Valle de la Pascua, julio del 2023.
El hombre es un ser social por naturaleza, por ende necesita
relacionarse con otros de su misma especie para desarrollarse tanto personal
como laboralmente. En una organización es muy importante que los
colaboradores se sientan parte de un grupo, sentir que pertenecen y son
importantes para la empresa para de esta manera desarrollar sentido de
pertenencia y motivación para trabajar por los objetivos de la misma.
Los colaboradores dentro de las organizaciones necesitan mantener
contacto social con el resto de sus compañeros ya sea por la afinidad que
tengan con ellos o por la necesidad de solucionar problemas que surjan en las
actividades del día a día. Esto va a generar relaciones interpersonales que van
a depender en gran medida del nivel jerárquico en que se encuentren dentro de
la empresa. Dichas relaciones interpersonales conllevarán a la formación de
grupos y equipos de trabajo que redundan en el desempeño de cada persona
dentro de la organización.
La formación de una sociedad o grupos es propia de la naturaleza del
ser humano debido a la necesidad de unirse con otros para poder sobrevivir.
La sociedad informal, se crean por la necesidad del ser humano de
interactuar con otros. Se forman en las organizaciones con miembros de un
mismo grupo formal o con personas que tienen intereses afines. Surgen de
manera espontánea y permiten un mayor desarrollo de las tareas que deben
cumplirse en los grupos formales.
La sociedad informal comprende aquellos elementos prescritos
(funciones, procesos, estatutos, políticas de gestión) que conforman la
estructura visible de la organización en su entorno interno como externo;
mientras que la sociedad informal emerge como contraposición derivada de la
rigidez del sistema formal, que se desarrolla a partir de las interacciones de los
miembros en la organización, por lo que, contrario a la organización formal, la
informal se manifiesta de forma flexible, dinámica y de naturaleza grupal
La sociedad informal puede ser definida como aquellas agrupaciones de
carácter espontaneo o que se manifiestan por la libre voluntad de los individuos
que componen la organización, y cuyos vínculos se establecen en la simpatía,
la amistad, la comunidad de intereses y rasgos comunes de carácter
(Hernández, 1995). Por su parte, Krackhardt y Hanson (1993) señalan que la
organización informal se puede considerar como el sistema nervioso central
que dirige los procesos de pensamiento colectivo, así como las acciones y
reacciones de las unidades que conforman la organización
Los miembros de una organización informal establecen una serie de
relaciones sociales, las cuales permiten que al interior de la misma se
desarrollen procesos comunicativos, relaciones de poder, cooperación y
liderazgo. En estos procesos de comunicación, la información puede
transcender de las dependencias y áreas formales de trabajo, puesto que, no
todos los miembros de una organización informal pueden encontrarse ubicados
dentro de la misma posición jerárquica formal.
Como sabemos, el concepto de información forma parte del nombre que
recibe el nuevo tipo de sociedad que estamos construyendo en los albores del
siglo XXI. Se trata de una sociedad en la cual los procesos comunicativos
alcanzan un lugar relevante; sin embargo, son escasos los análisis que se
realizan desde esta perspectiva. Por ello el propósito de este informe es ubicar
la mirada en el campo de conocimiento de la comunicación a fin de rescatar
algunas ideas que, desde nuestro punto de vista, constituyen articulaciones
fundamentales entre esta sociedad de la información, la comunicación y los
procesos informativos apegados pues a la metodología de ejercicios grupales.
Algunos individuos de los llamados “comunes”, ésos que forman parte
de lo que a comienzos del siglo pasado se denominó sociedad de masas,
tienen una idea bastante clara de lo que es la sociedad de la información, no
tanto porque comprendan su dimensión teórica, su dinámica o sus metas, sino
porque la viven ligada a novedosos y variados modos de comunicarse con los
demás.
Es en esta práctica donde ellos entienden el empequeñecimiento del
mundo, la ruptura de las fronteras y las nuevas coordenadas temporales
propiciadas por los desarrollos tecnológicos que desde mediados del siglo XX
fueron avanzando desde las esferas militares hacia las actividades cotidianas
de las organizaciones privadas, gubernamentales y de la sociedad civil.
A veces sin proponérselo, unas resistiendo y otras más realizando un esfuerzo
notable para incorporarlas a sus prácticas culturales, esos individuos, en
especial los más jóvenes, han ido incorporando a sus vidas una de las
manifestaciones más visibles de este nuevo tipo de sociedad: las tecnologías
de información y comunicación. Desde entonces el trabajo, la educación, el
entretenimiento y la comunicación con los demás ya nunca serían iguales.
Sin embargo, pensar en la construcción de una sociedad de la
información nos obliga a separarnos un poco de este conocimiento derivado del
sentido común para retomar algunos elementos clave que nos permitan, por un
lado, ponernos de acuerdo acerca de lo que vamos a entender por sociedad de
la información y, por otro, destacar la importancia que dentro de ella tiene la
comunicación.
En estas reflexiones parto de una premisa: como construcción teórica, la
sociedad de la información es un proceso que puede ser discutido, abordado
desde diferentes perspectivas e incluso criticado, pero que jamás podrá ser
negado porque se trata de una realidad que ha trasminado a las sociedades de
nuestro tiempo hasta ubicarse en las prácticas sociales cotidianas de un
porcentaje importante de los ciudadanos del mundo.
De hecho en este sentido podríamos trazar una línea que va desde el
optimismo exagerado de Nicholas Negroponte, quien considera que estamos
en la era de la postinformación, un tiempo en el cual los átomos serán
reemplazados irremediablemente por bits, a los temores de Jean Baudrillard,
preocupado por la muerte de la realidad ante el avance incontenible de las
representaciones virtuales.
Pero en la vida, lo sabemos, casi nada carece de matices, y así como el
advenimiento de la sociedad de la información y la incorporación de las
tecnologías de información y comunicación a las prácticas cotidianas tiene
aspectos negativos, tiene también importantes ventajas. No se trata, sin
embargo, de encontrar el justo término medio sino de incorporar a las prácticas
sociales aquello que no sólo es necesario sino inevitable, y hacerlo de la mejor
manera.
Consideramos importante sumar estas reflexiones a las que se han
realizado desde otras disciplinas (la economía, la ciencia política, la filosofía y
la sociología, por sólo mencionar algunas) para contribuir a un análisis más
amplio de este proceso que se plantea como un cambio de paradigma social y
cultural.
Las dinámicas de grupo en la sociedad informal:
Las personas somos animales sociales, cuanto más nos descubrimos a
nosotros mismos, más aprendemos sobre nuestros grupos y la sociedad en la
que estamos inmersos. Nuestro bienestar y nuestro malestar está vinculado
con el éxito y el fracaso de aquellos con quien vivimos, Las relaciones
humanas están condicionadas por habilidades o discapacidades físicas,
enfermedades, diferencias de género, de raza, de educación etc.
El punto de partida de nuestro informe como disciplina científica es la
importancia que tiene en nuestras vidas la interacción con los demás. Se
llaman relaciones nutritivas a aquellas relaciones pueden ser positivas y
hacernos crecer. Nos permiten desarrollarnos en un sentido equilibrado y
pueden darnos poder sobre nosotros y nuestros proyectos personales llamado
empowerment.
También los modelos relacionales pueden convertirse en una cárcel qué
nos pueden llevar al fracaso, perder oportunidad, bloquear nuestras relaciones
personales etc. Los patrones de comportamiento no se cambian con facilidad
necesitamos trabajar sobre ellos a través de las dinámicas grupales
El catfish son personas que se han inventado una identidad (en el
ámbito de redes sociales) ya sea porque han crecido en entornos que no les
satisfacen.
El objetivo que perseguimos con la dinámica grupal, se vinculan con un doble
principio teórico:
● Está directamente relacionado con la idea de que el cambio, la recuperación,
la mejora, es posible. “Lo que se ha roto puede arreglarse”
● Depende de cómo se define el cambio, la mejora, la habilidad que se quiere
recuperar, el modelo de relación que se quiere afianzar, el modelo de
integración social hacia el que dirigimos nuestro esfuerzo.
¿Qué es lo que pasa en un grupo?
Para ser amados, queridos, protegidos, acogidos y educados
necesitamos a los demás. Nuestras habilidades, nuestra personalidad y
nuestros proyectos, están vinculados con las personas que nos rodean.
Utilizando la terminología de George Lakoff: las personas pensamos,
interpretamos y decidimos mediante marcos lingüísticos estructuras mentales
que hemos aprendido, que se refuerzan en nuestro entorno cultural y mediante
las cuales damos sentido a la realidad, Interpretamos la realidad pero no desde
cero; no somos dueños de nuestras teorías ni de nuestras formas de
comportamiento. No las encontramos ahí, viviendo ya en ellas a través de
nuestro proceso de socialización.
Las dinámicas grupales nos aportan: modelos relacionales, pautas de
comportamiento y nos capacitan para relacionarnos con los demás.
Experimentamos afecto, ilusión, sorpresa, inseguridad y diversos tipos de
anhelos. Aprendemos a negociar, a compartir, a reir, a trabajar en equipo.
Las dinámicas grupales aunque pueden diseñarse de forma instrumental
para lograr un objetivo común del grupo (una tarea a realizar entre todos) tiene
siempre un impacto más profundo en nuestros afectos, nuestra forma de
comportarnos y en nuestra forma de afrontar la realidad.
El objetivo final de las dinámicas de grupo es no quedarse dentro del
grupo en el que se ha estado trabajando.
Las técnicas pretenden que los participantes del grupo adquieran,
mediante los procesos desarrollados y experimentados en él, nuevos
conceptos, conocimientos y comportamientos en relación con el fenómeno
grupal y en relación con ellos/as mismos/as. Así, las experiencias grupales
pueden ser consideradas como un modelo reducido de la sociedad, un
"laboratorio" donde las personas realizan una investigación sobre sí mismas,
pero al mismo tiempo sobre los grupos sociales en general.