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Aproximaciones Al Horizonte Tardío en Los Valles de Supe y Huaura: Caral, Chimú Cápac y Acaray

Este documento resume una investigación preliminar del Horizonte Tardío en los valles de Supe y Huaura, Perú, considerando tres sitios emblemáticos: Caral, Chimú Cápac y Acaray. Se identificaron aspectos de la cultura material inca, chimú y chancay como arquitectura, conducta funeraria y estilos cerámicos. El estudio aplicó una metodología observacional incluyendo listas de verificación, técnicas arqueológicas de campo y análisis de gabinete para caracterizar la presencia de
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Aproximaciones Al Horizonte Tardío en Los Valles de Supe y Huaura: Caral, Chimú Cápac y Acaray

Este documento resume una investigación preliminar del Horizonte Tardío en los valles de Supe y Huaura, Perú, considerando tres sitios emblemáticos: Caral, Chimú Cápac y Acaray. Se identificaron aspectos de la cultura material inca, chimú y chancay como arquitectura, conducta funeraria y estilos cerámicos. El estudio aplicó una metodología observacional incluyendo listas de verificación, técnicas arqueológicas de campo y análisis de gabinete para caracterizar la presencia de
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ARQUEOLOGÍA Y SOCIEDAD

Nº 38, 2023: 155-182


ISSN: 0254-8062
[Link]
Universidad Nacional Mayor de San Marcos ARTÍCULO ORIGINAL

Aproximaciones al Horizonte Tardío en los valles


de Supe y Huaura: Caral, Chimú Cápac y Acaray
Approaches to the Late Horizon in the Supe and Huaura valleys: Caral,
Chimú Cápac and Acaray

Miguel Antonio Cornejo Guerrero


[Link]
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
mcornejog@[Link]

Carlos Daniel Alec Bisetti Quito


[Link]
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
[Link]@[Link]

Jairo Johan Huarcaya Veliz


[Link]
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
[Link]@[Link]

Cesar Efraín Robles Abanto


[Link]
[Link]@[Link]

RESUMEN
El presente estudio realiza una caracterización preliminar del Horizonte Tardío en
los valles de Supe y Huaura, considerando tres sitios emblemáticos: Caral, Chimú Cápac
y Acaray. Se aplicó una metodología observacional, utilizándose listas de cotejo, técnicas
arqueológicas de campo y análisis en gabinete. Se identificaron algunos aspectos de la
cultura material inka, chimú y chancay, tales como la arquitectura, la conducta funeraria,
los estilos cerámicos involucrados y una propuesta de secuencia de ocupación.
Palabras clave: Inka, chimú, chancay, arquitectura, conducta funeraria, cerámica.

Recibido: 07/03/2023 - Aceptado: 09/05/2023 - Publicado: 23/06/2023

© Los autores. Este artículo es publicado por Arqueología y Sociedad del Museo de Arqueología y Antropología
de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Este es un artículo de acceso abierto, distribuido bajo los
términos de la licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0) [[Link]
org/licenses/by/4.0/[Link]] que permite el uso, distribución y reproducción en cualquier medio, siempre que
la obra original sea debidamente citada de su fuente original. 155
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

ABSTRACT
This study makes a preliminary characterization of the Late Horizon in the Supe and
Huaura valley considering three emblematic sites: Caral, Chimú Cápac and Acaray. An
observational methodology was applied, using checklists, archaeological field techniques
and cabinet analysis. Some aspects of the Inka, Chimú and Chancay material culture were
identified, such as architecture, funerary behavior, ceramic styles involved and a propo-
sed sequence of occupation.
Keywords: Inka, chimú, chancay, architecture, funerary conduct, ceramics.

INTRODUCCIÓN
Para la realización de este trabajo, se investigaron tres sitios arqueológicos: Caral
y Chimú Cápac en el valle de Supe, y el sitio de Acaray en el valle de Huaura, duran-
te el año 2021. Ruth Shady y su equipo de investigadores iniciaron los trabajos de
prospección arqueológica en Caral entre los años de 1994 y 1996, identificando 18
asentamientos arqueológicos. En 1996 se iniciaron las excavaciones en Caral y en el
2001 el sitio fue declarado de interés nacional. En el año 2003 se inició el Proyecto
Arqueológico Caral Supe, declarándosele Zona Arqueológica de Caral. En 1997 se pu-
blicaron los primeros resultados de las investigaciones, identificándose 25 centros
urbanos de diferente nivel que se agrupan a partir del Formativo Inicial, Formativo
Temprano y Formativo Tardío.
Shady (1997) señaló que en el Sector Residencial “A” del complejo arqueológico
Caral algunos edificios se encontraban cercados por muros; uno de estos espacios
contenía una estructura escalonada, similar al ushnu inka. Shady (2003, p. 51) se-
ñaló que los fechados radiocarbónicos obtenidos de Caral indican un ordenamiento
arquitectónico del complejo entre el 2600 a.C. y el 2100 a.C., periodo Arcaico Tardío
de nivel precerámico. Shady (2003) conceptualizó la ciudad sagrada de Caral a partir
de la concentración de arquitectura monumental, desde donde se controlaban otros
asentamientos urbanos. Por último, Shady (2006a, p. 34; Shady et al., 2015a, p. 28;
Shady et al., 2015b, p. 32) reportó 32 estructuras públicas y ocho edificios principales.
No obstante, los reportes de asentamientos tardíos en el valle de Supe son muy
escasos y han sido esfuerzos aislados de investigadores (Valkenier, 1998; Santa Ma-
ría, 2003; Brown y Advíncula, 2007; Brown, Craig, Culleton, Kennett & Ascencios,
2013; Brown & Zeballos, 2007; Guzmán, 2016). Adicionalmente, aportes de investiga-
dores clásicos muestran la presencia de cerámica inka y chimú de alta calidad (Uhle,
1925; Kroeber, 1926; Kroeber, 1925a; Kroeber, 1925b).
El complejo arquitectónico de Chimú Cápac en Supe (Uhle, 1925) y Acaray en
Huaura (Brown & Zeballos, 2007, pp. 29-34; Brown, Craig, Culleton, Kennett & As-
cencios, 2013, pp. 1-12; Brown y Advíncula, 2007; Van Dalen, 2012; Van Dalen, 2011;
Guzmán, 2016; Krzanowski, 2016), serán discutidos más adelante.
La interrogante y el objetivo de esta investigación es la caracterización del Hori-
zonte Tardío en los valles de Supe y Huaral, a partir de la identificación de su cultura
156 material en Caral, Chimú Cápac y Acaray.
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

ANTECEDENTES
Krzanowski (2016) discutió la presencia de sitios amurallados o fortalezas chan-
cay en la costa central del Perú. Su objetivo fue entender cómo en las cuencas altas
de los ríos Huaura y Chancay dominaba un modelo distinto de poblados fortificados
frente a asentamientos chancay de carácter más libre y abierto. Presenta a la cultu-
ra cayash como ejemplo del carácter defensivo (Krzanowski, 1986). El investigador
polaco analizó fotografías aéreas y satelitales, identificando una serie de sitios for-
tificados inéditos vinculados con la cultura chancay. Planteó la siguiente clasifica-
ción: (a) ciudadelas y (b) fortalezas y/o atalayas. Concluyó que Acaray fue el área
defensiva central del dominio chancay, el más importante en el valle de Huaura,
con fines de organizar batallas rituales.
Más adelante, Brown, Craig, Culleton, Kennett, & Asencios (2013) realizaron un
estudio sobre los fechados de radiocarbono de las fortificaciones prehispánicas en
el valle de Huaura. Su objetivo fue la obtención de once fechados radiocarbónicos
del material orgánico incrustado en los morteros de barro de ocho edificaciones:
Cerro Colorado, Cerro Rontoy, Fortaleza de Acaray, Cerro Palenque, Cerro San Cris-
tóbal-Vilcahuaura, Caldera, Eneminga y Visquira, correspondientes a tres perio-
dos. Concluyen en la identificación de dos estilos arquitectónicos dentro del perio-
do Intermedio Tardío y Horizonte Tardío (1000 - 1532 d. C).
También Alvino (2013) investigó, a través de prospecciones, la arquitectura de la
cuenca media y baja del río Chancay durante el Horizonte Medio, periodo Interme-
dio Tardío y Horizonte Tardío, con énfasis en los “edificios con rampa central” y los
contrastó con otros exponentes similares en forma y contemporáneos en el valle
de Lurín, Rímac y Huaura. Se priorizó la ubicación, emplazamiento y asociación
urbana, resultando en una tipología arquitectónica funcional.
Por su parte, Brown y Advíncula (2007) investigaron en la fortaleza de Acaray,
en Huaura. Su objetivo fue contrastar los documentos históricos sobre el conflicto
de los valles del norte chico y la costa central. Acaray mantenía rasgos defensivos,
por sus murallas perimetrales. Los autores propusieron una ocupación del periodo
Intermedio Tardío, en base a la presencia de cerámica chancay y cayash, apoyándo-
se en Cornejo (1985) y Krzanowski (1986).
Más adelante, Santa María (2003, Ms.) realizó una investigación en el valle de
Supe denominada: “Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe”. Tuvo como obje-
tivo comprobar las lecturas del Georadar (GPR) en el sector “Cementerio Cantera”
de Caral, para la identificación primaria de restos arqueológicos. La metodología
utilizada se enfocó en la localización del cementerio tardío, la exhumación de siete
tumbas y la realización de un análisis preliminar. Adicionalmente, se identificó un
cementerio chancay del Horizonte Tardío.

TEORÍAS RELACIONADAS
Diversos investigadores (Uhle, 1925; Kroeber, 1925, 1926; Krzanowski, 1991; Mue-
lle, 1943; Kaulicke, 1997; Guzmán, 2016; y Cornejo, 1985, 1991, 1992, 1999, 2000, 2005, 157
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

2020) han desarrollado planteamientos sobre la caracterización del Horizonte Tar-


dío en los valles de Chancay, Supe y Huaura a través del registro arqueológico del
que disponían. No obstante, sus aportes presentan datos disímiles debido a la parti-
cularidad de sus enfoques y metodologías.
Así, Guzmán (2016) investigó la arquitectura chancay, especificando tres enfo-
ques de análisis e interpretación arquitectónica: morfológico, funcional y simbólico.
Tipificó los diversos asentamientos chancay en cuatro niveles: (a) asentamientos
residenciales, (b) asentamientos multifuncionales, (c) asentamientos especializados
y (d) edificaciones aisladas. Cada uno de estos niveles tenía, a su vez, subdivisiones
categóricas propias. Dentro de su análisis de las formas arquitectónicas chancay de
los edificios con rampas, indica la diferencia de los templos duales con rampas y los
templos duales inversos con rampas.
Por otra parte, Cornejo (1985, 1991, 1992, 1999, 2001, 2005, 2020), a partir del mate-
rial funerario y cerámico de la colección de Hans Horkheimer, propone una secuencia
cronológica para Lauri. El autor afina dicha propuesta al definir seis tipos morfológi-
cos de tumbas que se adscriben cronológicamente a sus fases cerámicas, abordando
la reconstrucción del ritual funerario, la organización del ajuar y la descripción de-
tallada de las tumbas. En el valle bajo de Chancay, Cornejo estudió 41 tumbas, identi-
ficando oficios y cuatro categorías sociales dentro de la población chancay. Por otra
parte, explicó la presencia de mitmaq chimú, chancay, chincha y chanka como parte
de la estrategia inka de control político, reflejada en los patrones funerarios. Abordó
los sacrificios de niños en cunas-literas en el valle de Chancay, señalando que forma-
ron parte del ritual funerario en la fase de transporte del individuo.
Asimismo, Kaulicke (1997) realizó una recopilación de las investigaciones efec-
tuadas en la Necrópolis de Ancón. Ordenó su estudio de acuerdo al análisis de los
siguientes aspectos básicos: (a) la estructura funeraria, o sea, el espacio preparado
para el individuo y los objetos asociados; (b) el individuo enterrado y (c) las piezas
que lo acompañan. En base a estos análisis de contextos funerarios propone tres
fases para las Necrópolis de Ancón: (a) periodo Intermedio Tardío 1-3, con cerámica
tricolor negro, rojo y blanco; b) periodo Intermedio Tardío 4-8, con cerámica del
estilo chancay con color negro (marrón oscuro) sobre fondo blanco o crema, y c)
Horizonte Tardío, con objetos correspondientes a la cultura inka.
Por su parte, Krzanowski (1991) estudió la influencia inka en los valles de Huau-
ra y Chancay, tratando aspectos como: (a) la naturaleza de su ocupación, (b) cam-
bios en la cultura material y (c) modificaciones arquitectónicas. Consideró que la
influencia inka en la cultura chancay fue intensa, no solo a través de los cambios de
los estilos cerámicos locales, sino también en la replicación de los estilos cusqueños
por parte de los alfareros chancay y en la construcción de tipos arquitectónicos pro-
piamente chancay con material eminentemente serrano, como la piedra en lugar
del adobe. Krzanowski consideró que se trataban de áreas de producción alfarera
bajo la influencia directa del imperio inka.
158 Previamente, el investigador estadounidense Alfred Kroeber (1926) había clasi-
ficado la cerámica recuperada por Uhle en la provincia de Chancay, reconociendo
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

entre otros, el estilo negro sobre blanco del periodo Intermedio Tardío. Uhle ya
había realizado una tipología y seriación de las vasijas recuperadas, pero no reportó
estilos inka y chimú. Kroeber (1925) propuso una clasificación de 298 piezas cerá-
micas procedentes de San Nicolás (Chimú Cápac), recuperada por Uhle en el valle
bajo de Supe, siete de las cuales fueron de estilo inka, y de estas, dos eran aríbalos
cusqueños clásicos.
Como señalamos, Uhle (1925) en 1904 realizó las primeras investigaciones en el
valle de Supe. Su objetivo fue buscar indicios de los primeros asentamientos costeros
en los trópicos peruanos. Realizó descripciones y comentarios de los sitios que fue
visitando y recolectando el material arqueológico, producto de las excavaciones li-
mitadas en Chimú Cápac. Uhle menciona que en Chimú Cápac existió la presencia de
civilizaciones de tradición tanto norteña como sureña, Proto Chimú y Tiahuanaco,
respectivamente.

METODOLOGÍA Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN UTILIZADAS


Se utilizaron metodologías y técnicas de campo y gabinete. La metodología de cam-
po consistió en una prospección arqueológica, con recorridos sistemáticos en el valle
de Supe durante el 2021. Se usaron registros gráficos y fotográficos. La arquitectura
fue documentada en base a listas de cotejo para sus componentes arquitectónicos.
Por otro lado, la metodología utilizada en gabinete consistió en:
(a) Prospección aérea satelital: se realizó un análisis espacial a través del Google
Earth, en relación con datos de Sistemas de Información Geográfico y revisión bi-
bliográfica;
(b) Análisis funerario y comparaciones con otras colecciones: se realizó un análi-
sis osteológico a los 7 contextos funerarios encontrados por Santa María (2003 Ms.)
para la determinación de edad y sexo. Posteriormente se identificaron su posición
y orientación;
(c) Análisis cerámico: se hizo un análisis de las 10 vasijas asociadas a los contextos
funerarios, destacando morfología, tecnología y decoración, incluyendo un registro
cromático a través de la Tabla de Color Munsell, dibujo técnico, modelamiento y
registro fotogramétrico;
(d) Análisis arquitectónico: se revisaron los planos de la Zona Arqueológica de
Caral, 2021, realizados por la Unidad Ejecutora 003 del MINCUL, a partir del cual, se
elaboraron reconstrucciones hipotéticas con el programa Argisoft, identificándose
edificios diagnósticos del Horizonte Tardío.

RESULTADOS
Arquitectura tardía en Caral
Se ubica al norte de la “Ciudad Sagrada de Caral” y en la ribera sur del río Supe.
Consiste en un complejo de edificios administrativo religiosos de tradición chan-
cay, del periodo Intermedio Tardío y Horizonte Tardío, construidos en tapial, con
159
grandes plazas y una pirámide con rampa dual de tradición chancay. Esta arquitec-
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

tura no invade la arquitectura monumental temprana de Caral, caracterizada por


el uso de la piedra; más bien se observa un respeto hacia el lugar sagrado y muy
antiguo. La arquitectura tardía se limita a ocupar una franja de terreno al norte de
la “Ciudad Sagrada de Caral” y al sur del río Supe. Presenta tres sectores: 1, 2 y 3.
El sector 1 está ubicado en el extremo oeste del complejo tardío y se compone
de siete unidades arquitectónicas, el ushnu y otras seis unidades arquitectónicas:
UA-01, UA-02, UA-03, UA-04, UA-05 y UA-06 (figura 1). La Unidad Arquitectónica 01
(UA-01) consiste en una pequeña plataforma ubicada en una gran plaza. Mide apro-
ximadamente 9.30 m x 7.20 m. La Unidad Arquitectónica 02 (UA-02) consiste en un
edificio de tapial bastante largo y con dos muros internos no muy claros. Mide apro-
ximadamente 69.20 m x 19.60 m. La Unidad Arquitectónica 03 (UA-03) se trata de
una estructura rectangular, con proyecciones de muros hacia el norte. Mide aproxi-
madamente 32.20 m x 23.50 m. La Unidad Arquitectónica 04 (UA-04) consiste en una
estructura compuesta de tres plataformas superpuestas con restos de muros circun-
dantes, que, al parecer, la encerraban. Mide aproximadamente 34.30 m x 18.40 m. A
su vez, la Unidad Arquitectónica 05 (UA-05) se trata de una estructura compuesta de
tres plataformas superpuestas, similar a la anterior. Mide aproximadamente 20.50
m x 18.20 m. Finalmente, la Unidad Arquitectónica 06 (UA-06) consiste en un gran
edificio rectangular con una división interna y otras murallas aglomeradas no muy
claras. Mide aproximadamente 79.60 m x 47.30 m.
El edificio ushnu de Caral comprende una plataforma y una rampa amurallada. La
plataforma es rectangular, pequeña, construida con barro, con una altura promedio
actual de 70 cm, 10.4 m de largo, su ancho mide 7 m en su lado oeste y 6.5 m en su
lado este. La rampa es compleja, ubicada al norte de la plataforma, su largo es irre-
gular, mide 4 m en su lado oeste y 4.5 m en su lado este. Esta flanqueada por muros
de 30 cm de grosor. El ancho de la rampa es de 1.6 m y su ancho interno es de 1 m
(figura 1 y figura 2).
El sector 2 está ubicado al este del sector 1 y al sur del río Supe. Se compone de
tres unidades arquitectónicas construidas de tapial: UA-01, UA-02 y UA-03 (figura
3). La Unidad Arquitectónica 01 (UA-01) consiste en un gran recinto rectangular de
tapial ubicado en el extremo noroeste del sector 2; presenta evidencias de un muro
interior, paralelo al muro sur. Mide aproximadamente 48.20 m de largo x 24.30 m
de ancho. La Unidad Arquitectónica 02 (UA-02) se trata de una doble pirámide con
rampa de tradición chancay, ubicada al sureste del edificio “a”. La pirámide con
rampa presenta una planta rectangular muy alargada. En Caral aparece la variante
dual en un solo eje. Mide aproximadamente 70.30 m de largo x 21.00 m de ancho
(figura 3 y figura 10). La Unidad Arquitectónica 03 (UA-03) se trata de un edificio de
forma rectangular, construido en tapial, ubicado en el extremo sureste del sector
2. Presenta una distribución interna de muros de tapial; sin embargo, se necesita
una intervención arqueológica para entender mejor su organización interna. Mide
aproximadamente 45.20 m de largo x 23.50 m de ancho.
160
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

Figura 1. Plano del Sector 1 del complejo arquitectónico tardío de Caral. Composición: Cesar Robles. Basado en
Plano Arquitectónico de la Zona Arqueológico de Caral, 2021, Unidad Ejecutora 003 - Ministerio de Cultura.

Figura 2. Dibujo y reconstrucción de plataforma ushnu, en el sector 1 del complejo tardío de Caral. 161
Composición: César Robles.
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

Figura 3. Plano del Sector 2 del complejo arquitectónico tardío de Caral. Composición: Cesar Robles. Basado en
Plano Arquitectónico de la Zona Arqueológico de Caral, 2021, Unidad Ejecutora 003 - Ministerio de Cultura.

El sector 3 está ubicado en el extremo este del complejo tardío y se compone de


un gran muro perimetral y tres unidades arquitectónicas: UA-01, UA-02 y UA-03 (fi-
gura 4). Todos construidos en tapia. El muro perimetral separa los tres edificios del
resto del complejo tardío, ubicada en el extremo noroeste del sector 3. La sección de
muralla corre de sur a norte. Mide 146.10 m de largo por 1.60 m de ancho. La Unidad
Arquitectónica 01 (UA-01) se trata de un edificio rectangular, construido de tapial,
ubicado en el extremo noroeste del sector 3 y presenta una distribución desorde-
nada de muros internos. Mide 67.40 m de largo y 47.80 m de ancho. Por su parte, la
Unidad Arquitectónica 02 (UA-02) se trata de un edificio cuadrangular, construido
de tapial, ubicado al sureste del edificio UA- 01, del sector 3. Presenta una distribu-
ción desordenada de muros internos que no están claramente visibles. Mide 65.20 m
de largo y x 63.70 m de ancho. La Unidad Arquitectónica 03 (UA-03) consiste en un
edificio rectangular, construido de tapial, ubicado en el extremo sureste del sector
3. El edificio presenta una distribución desordenada de muros internos. Mide 90.70
m de largo y 45.10 m de ancho.

Arquitectura tardía en Chimú Cápac


Algunos aspectos arquitectónicos del sitio de Chimú Cápac se desprenden de los
reportes realizados por Uhle (1925) y Valkenier (1998 Ms). Uhle describe una ar-
162 quitectura del complejo mucho más conservada que la actual, producto del avance
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

Figura 4. Plano del Sector 3 del complejo arquitectónico tardío de Caral. Composición: Cesar Robles. Basado en
Plano Arquitectónico de la Zona Arqueológico de Caral, 2021, Unidad Ejecutora 003 - Ministerio de Cultura.
urbano. Distingue dos grandes sectores: (a) estructuras asociadas a cerros amura-
llados que representaban una fortaleza que protegía al pueblo, y (b) construcciones
en la ladera oeste que representaban un pueblo planificado en forma cuadriculada y
encerrado por una muralla extensa.
Por su parte, Valkenier no encuentra la arquitectura cuadriculada que reporta
Uhle. Menciona las murallas concéntricas y la arquitectura asociada sobre los ce-
rros, pero enfatiza una entidad separada, ubicada en la base de los cerros amura-
llados. Se trata de un Templo en “U”, estructura religiosa del Horizonte Temprano,
asociada a cerámica janabarriu.

Arquitectura tardía de Acaray


El sitio arqueológico de Acaray es un sitio defensivo chancay del periodo Inter-
medio Tardío y Horizonte Tardío (Brown & Zeballos, 2007; Brown, Craig, Culleton,
Kennett & Ascencios, 2013; Van Dalen, 2012; Van Dalen, 2011; Krzanowski, 2016;
Guzmán, 2016). Acaray se encuentra ubicado en el valle de Huaura y es la única
fortaleza monumental en la zona (Brown & Zeballos, 2007, pp. 29-34; Brown, Craig,
Culleton, Kennett & Ascencios, 2013, pp. 1-12). El sitio presenta tres cumbres con
muros defensivos, bastiones, parapetos y accesos restringidos (Van Dalen, 2012).
Se le ha asociado al periodo Intermedio Tardío (1000-1470 d.C.) a partir de fechados
radiocarbónicos (Brown et al., 2013). La cerámica de superficie indica que su uso
continuó hasta el Horizonte Tardío (Brown & Zeballos, 2007).
Guzmán (2016) señaló que en Acaray hay cuatro montículos conformados por
plataformas superpuestas con la de mayores dimensiones, presentando una plaza 163
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

cuadrangular. Se usó tapial para los muros, pero aparejo irregular en sus áreas inte-
riores. También hay un sector funerario con muros subterráneos que delimitan con-
textos funerarios. Respecto a la presencia de un estilo inka local, Van Dalen (2011)
propuso una imposición imperial, pero con una autonomía de los patrones cultu-
rales locales. Se basa en la presencia del estilo cerámico chancay-inka en la región,
presentes en colecciones particulares, y donde destacan dos aríbalos procedente de
Acaray, de la colección Miguel Silva.

CONDUCTA FUNERARIA
En esta sección se exponen los resultados de los análisis de los contenidos de
siete contextos funerarios primarios, procedentes de las excavaciones arqueológi-
cas inéditas realizadas por la arqueóloga Santa María en el año 2003 en el sitio de
“Ciudad Sagrada de Caral”. Los códigos asignados por Santa María son: E1, E2, E3, E4,
E5, E6 y E7. Corresponden a cuatro individuos adultos, dos infantes y un niño (tabla
1). Sus ofrendas consistieron en vasijas cerámicas, textiles, restos malacológicos y
vegetales. Algunos entierros se registraron como disturbados. La posición corporal
de seis entierros fue decúbito dorsal con las piernas abiertas, flexionadas y cruzadas,
donde un pie se superponía al otro (P1). Esta posición se registró en el cementerio de
Lauri, donde solo un individuo, de una muestra de 18 tumbas, presenta esta peculiar
posición (figura 5).
Se realizaron análisis de conducta funeraria en los siete contextos funerarios, en
relación con cinco indicadores:

Figura 5. Forma de enterramiento chancay. Extendido de cúbito dorsal, con las piernas flexionadas: a) En-
tierro 4 (E-4), posición 1 (P1), sector Cementerio Cantera, Caral, valle de Supe, (Santa María, 2003 Ms.);
b) Tumba La-5, cementerio de Lauri, valle de Chancay, excavado por Hans Horkheimer (1961). Fotografía:
164 “Misión Arqueológica Chancay” (Cornejo, 1985).
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

(a) posición: cinco individuos presentan la posición 1 (P1) y solamente dos indivi-
duos adquieren la posición 2 (P2);
(b) orientación: cinco individuos se encuentran orientados al Sureste, el CF-01
probablemente también tenga orientación SE. El CF-07 tuvo una orientación dudosa
hacia el Este;
(c) sexo: seis individuos son femeninos y uno indeterminado;
(d) edad relativa: tres adultos, un adulto joven, una niña y dos infantes y;
(e) edad absoluta: adultos entre 18 y 25 años, una niña entre 7 y 12 años e infantes
entre 12 y 14 meses (tabla 1).
Tabla Nº 1. Conducta Funeraria Básica basada en el registro de Santa María (2003 Ms.)

Contexto Santa María Posición Orientación Sexo Edad relativa Edad


funerario (2003 Ms.) Absoluta
CF-01 E-1 P1 SE? F Adulto 18-21 años
CF-02 E-2 P1 SE F? Adulto? ?
CF-03 E-3 P1 SE F Adulto joven ?
CF-04 E-4 P1 SE F Niña 7-12 años
CF-05 E-5 P2 SE I Infante 14 meses
CF-06 E-6 P1 SE F Adulto 20-25 años
CF-07 E-7 P2 E? F Infante 1
KEY:
- Posición: (P1) Extendido flexionado y (P2) Extendido.
- Sexo: Masculino (M); Femenino (F); Indeterminado (I)
- Orientación: Sureste (SE) y Este (E)

Son cuatro mujeres adultas en posición 1 y orientadas al Sureste. A ellas se le


suma una niña con posición 1 y orientación Sureste, y dos infantes en posición 2 con
orientación similar. Es significativo que esta muestra, aunque poco representativa
estadísticamente hablando, presente solo individuos femeninos. La recurrencia de
la posición 1 y la orientación SE en la mayoría de la muestra, dibuja una clara con-
ducta funeraria.
Un registro interesante surge al comparar la presencia de dos palos de madera
asociados a la tumba La-5 de Lauri (Cornejo, 1985) y similares artefactos en los con-
textos funerarios E1, E2 y E6 en Caral (Santa Maria, 2003 Ms). Esta similitud se suma
a la coincidencia de los indicadores de posición y sexo.

ESTUDIO DE LA CERÁMICA
La cerámica estudiada corresponde a una población de 10 especímenes enteros
procedentes de siete contextos funerarios. Se pudo identificar tres filiaciones cul-
turales en el mismo cementerio: (a) inka, (b) chimú y (c) chancay. La asociación de
estos estilos cerámicos en contextos cerrados son muy reveladores y sugieren fenó-
menos sociales que necesitan ser aclarados. El CF-02 es el más representativo y sin-
gular, al ser el único contexto en presentar cerámica de estilo inka y por presentar 165
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

asociación directa con vasijas de estilo chimú y chancay. Existe mayor presencia del
estilo chimú y baja presencia del estilo inka y chancay (tabla 2).
Tabla Nº 2. Identificación de estilo cerámico en las 7 tumbas
de Santa María, 2003
Inka Chimú Chancay
CF-01 - X -
CF-02 X X X
CF-03 - X -
CF-04 - - -
CF-05 - - -
CF-06 - X -
CF-07 - - -

Nuestro análisis morfo-tecno-decorativo arrojó una tipología morfológica de


seis tipos: (a) cántaro, (b) copa, (c) cuenco, (d) jarra, (e) olla y (f) plato. Los seis ti-
pos morfológicos fueron correlacionados con 2 indicadores tecnológicos (cocción y
temperante) y 2 indicadores decorativos (acabado de superficie y color). Los colores
del tratamiento pictórico o acabado final fueron codificados con el sistema Munsell
Color Chart de la siguiente manera: (a) crema (Hue 2.5Y 8/2 White); (b) negro (Hue
2.5YR N2.5/Black) y (c) naranja (Hue 7.5R 4/6 Red). Las correlaciones arrojaron va-
lores cuantitativos y porcentuales (figura 6: a, b, c, d).
El análisis morfo-tecno-decorativo de estos ceramios tuvo los siguientes resultados:
• Una copa con cocción oxidante, con presencia de arena en su pasta, con acabado
de superficie alisado y color crema (figura 7).
• Una jarra con cocción reductora, con presencia de arena en su pasta, con acaba-
do de superficie bruñido y color negro (figura 7).
• Una olla con cocción oxidante, con presencia de arena en su pasta, con acabado
de superficie alisado y color naranja (figura 7).

Figura 6. Análisis morfo-técnico-decorativo. Relación cuantitativa y porcentual: a) Morfología y acabado de


166
superficie; b) Morfología y cocción; c) Morfología y temperante; d) Morfología y color.
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

• Un plato con cocción oxidante, con presencia de arena en su pasta, con acabado
de superficie alisado y color crema (figura 7).
• Dos cantaros con cocción reductora, con presencia de arena en su pasta, con
acabado de superficie bruñido y color negro (figura 7).
• Cuatro cuencos con cocción oxidante (50%) y reductora (50%), con presencia de
arena en su pasta, con acabado de superficie alisado (75%) y pulido (25%); y color
crema (25%), naranja (50%) y negro (25%) (figura 7).
La copa exhumada de la tumba 2 del cementerio tardío de Caral es una forma
inka con decoración chancay (figura 7, E-2: 1541). Tal forma ha sido reportada en el
mismo valle y también en la costa norte. La cerámica chimú-inka se ha encontrado
en cantidades significativas en contextos residenciales y mortuorios en Farfán, en
específico, la copa hallada en el cementerio “J” (Johnson & Zori, 2011, p. 23, figura

Figura 7. Las diez vasijas cerámicas del cementerio tardío de Caral. Com-
posición: Cesar Robles. Fotografías de las vasijas 1549, 1540, 1541, 1542,
1543, 1544, 1545 y 1546: Cesar Robles. Fotografías 1547 y 1548: Santa 167
María (2003 Ms.).
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

15). Asimismo, una copa pedestelada similar aparece publicada por el Museo de Ar-
queología y Antropología (2015, p. 49, dibujo 23).

SECUENCIA DE OCUPACIÓN CULTURAL


La secuencia cultural en los valles de Supe y Huaura es continua. Las evidencias
más claras se encuentran en el valle de Supe. Se inicia hacia el año 3000 a. C., demos-
trado por 23 fechados radiocarbónicos (Shady et al., 2001; Shady, 2003; Shady, 2006a,
p. 34; Shady et al., 2015a, p. 28; Shady et al., 2015b, p. 32; Shady, 2016, p. 67, 76). Para el
Horizonte Temprano Valkenier (1998, p. 10) reportó cerámica janabarriu en Chimú
Cápac, al igual que fragmentos diagnósticos del estilo Blanco sobre Rojo, del perio-
do Intermedio Temprano. Uhle también reportó cerámica del periodo Intermedio
Temprano en Chimú Cápac. Para el Horizonte Medio, Kroeber (1925, p. 260) consi-
deró a Chimú Cápac el sitio más importante del Horizonte Medio en la costa central.
Oakland (2020, p. 65) demuestra la ocupación del Horizonte Medio a través de los
textiles recogidos por Uhle en Chimú Cápac. Kroeber (1925a; 1925b) establece una
continuidad y relación entre la secuencia de estilos tempranos hasta los periodos
tardíos. Para el Horizonte Tardío, Krzanowski (1991) señaló la influencia inka en los
valles de Huaura y Chancay, tanto en la arquitectura como en la cerámica. Para el pe-
riodo Colonial Temprano, Noejovich (et al., 2020; MINCUL, 2019), reporta la hacienda
española de San Nicolás, que abarca desde el año 1532 hasta el 1700 d.C. (figura 8).

DISCUSIÓN
Algunos edificios significativos de Caral, del Horizonte Tardío, necesitan aun ser
mejor estudiados. El edificio ushnu identificado en Caral presenta una rampa con
muros laterales, similar a otras estructuras del Tawantinsuyu: (a) el ushnu de Ay-
pate, con escalinatas flanqueadas por muros laterales (Astuhuamán, 2014, p. 224,
figura 20.2); (b) el ushnu de Curamba con escalinatas flanqueas por muros laterales
(Vetter, 2008, p. 455, figura 3) y (c) el ushnu de Choquerecuay, que presenta un ca-
mino con muros laterales que llegan a las escalinatas del ushnu (Aguilar, 2019, p. 16,
figura 12). El ushnu de Caral está orientado al Norte, hacia Allpacoto, sitio con ocu-
pación inka, en la ribera norte del río Supe.
Una pirámide dual con rampas es identificada por Guzmán (2016, pp. 154-159) en
la zona tardía de Caral. Por su parte, Alvino (2013, p. 174) presenta un esquema formal
de tres tipos de conjuntos de edificios con rampa: (a) Modelo A1, rampas inversas,
(Pisquillo Chico); (b) Modelo A2, rampas cruzadas, (Saume) y (c) Modelo A3, rampas
paralelas desplazadas (Tronconal). Sin embargo, no considera el tipo dual consistente
en dos pirámides con rampa en un mismo eje central, reportado por Guzmán en Caral.
La centralización de técnicas constructivas especializadas en el área nuclear de
la cultura chancay, no presenta la misma diversidad en ocupaciones posteriores de
valles aledaños (Guzmán, 2016, pp. 154-155), aunque Negro (1991) precisa que los
aparejos utilizados en el valle de Chancay no se replican en ninguna otra zona, así
168 como el uso del adobe en molde.
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

Figura 8. Secuencia de ocupación cultural en el valle bajo y medio de Supe y Huaura.


Composición: César Robles.
Alvino (2013, p. 156) mencionó la falta de una explicación arqueológica coheren-
te respecto a una distribución territorial de la sociedad chancay y está de acuerdo
con la propuesta de una división tentativa, basándose en una “estructura política
precedente” (Ipinze, 2005, pp. 38-40). Sin embargo, Alvino no la aplica a su estudio
tipológico y la abandona en el desarrollo de su investigación. Cuando Alvino (2013,
p. 156) discute el concepto de “nación” menciona que Cornejo (2000), para el caso
de ischma, en ningún caso proporciona una conceptualización definitiva. Esta mis-
ma afirmación es presentada por Eeckhout (2004). En ambos casos sugiero revisar a
Cornejo (1999 y 2020). De hecho, Alvino (2013) no desarrolla el concepto de nación
en su investigación y deja su significativa tipología arquitectónica, sin relación con
alguna estructura social, como advierte en su objetivo. 169
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

La preparación del cadáver y su enfardelamiento es tratado por Cornejo como


parte de la reconstrucción del ritual funerario en Lauri, valle de Chancay (1985, p.
54). Cornejo sostiene que, para colocar el cadáver en la posición aceptada socialmen-
te, el enfardelamiento debió haber requerido de un mínimo de dos personas y al me-
nos una de ellas con el total conocimiento del rito funerario. Respecto a la posición
del cadáver más recurrente en Lauri, esta es la de sentado flexionado, que consiste
en colocar al individuo sentado con las piernas flexionadas hacia el torso, posición
que se asemeja mucho a la de un feto (Cornejo, 1985; Cornejo, 1991; Cornejo, 2020;
Van Dalen, 2019). Eliade (1978, p. 26) consideró que ciertas sepulturas pueden ser
interpretadas como una precaución contra el eventual retorno del muerto. En estos
casos, el cadáver aparece encogido y, posiblemente, se depositaba atado, pero nada
excluye que la posición replegada del cadáver en vez de un miedo a los “cadáveres
vivientes” se deba, por el contrario, a una esperanza en su “renacimiento”.
Una de las subcategorías de la conducta funeraria en Chancay, en tiempos tardíos,
es la posición del cadáver. Según Cornejo (2020), la posición más común de un ca-
dáver de adulto en la costa central en tiempos tardíos es sentado flexionado con las
piernas dobladas hacia el torso y con las palmas de las manos abiertas, orientadas al
cuello y rostro (p. 348). Esta posición es típica de la cultura chancay y muestra ade-
más una larga permanencia que se inicia en el Horizonte Medio y continúa hasta el
Horizonte Tardío. Hay pocas excepciones a este patrón. El cuerpo sentado fue atado
arriba con fuertes cuerdas. Esta posición es común en todo el imperio inka (Cobo,
1956: libro. 14, cap. XIX, p. 274; Las Casas, 1930, lib. XV [1550]).
Sin embargo, una variante de la posición sentado flexionado fue reportada por Cor-
nejo (1985, La-05). Se trata de una posición decúbito dorsal con las piernas abiertas,
flexionadas y cruzadas. Este contexto funerario fue el único en su tipo en la colec-
ción excavada por Horkheimer en 1961. Por su parte, Santa María (2003 Ms.) repor-
ta seis contextos funerarios con esta misma posición con presencia de ofrendas de
estilos chancay, chimú e inka. De nuestros análisis a dicha colección, se desprende
que se trataba de seis individuos femeninos, orientados al Sureste, y cinco de ellos
comparten la variante de la posición P1. Kaulicke (1983) analizó los contextos fune-
rarios reportados en la Necrópolis de Ancón, presentando una secuencia de estos,
así como una metodología de análisis de contextos funerarios que ha servido de guía
para otros investigadores. Kaulicke reconoce la presencia de cerámica chancay, chi-
mú e inka asociada a los contextos funerarios documentados en Ancón.
Pero varias singularidades necesitan ser aclaradas en la conducta funeraria chancay,
con relación a su distribución espacial y temporal en el valle y espacios aledaños. Por
ejemplo, Vidal (1969) reporta en la tumba 14 de Pasamayo, ocho niños parados (Cor-
nejo, 1999, p. 36). Por su parte, Núñez Jiménez y Carrillo (1976 Ms) y Núñez Jiménez
(1978), reportan en Lauri un fardo simbólico, sin cuerpo, y cinco adultos extendidos
(Cornejo, 1999, p. 34). Estos ejemplos advierten que los estudios funerarios en Chan-
cay y valles aledaños aun no explican esta variabilidad (tabla 3).
170
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

Tabla Nº 3. Formas de posición mortuoria en relación con el fardo, registradas en los valles de Chancay,
Huaura y Supe
Definición Descripción Referencia
1 Sentado flexionado Piernas dobladas hacia el torso, (Cornejo 1985, p. 348; Murro et al.
palmas de las manos abiertas, 1997, p. 255, fig. 2; Cornejo 1999, p. 35)
orientadas al cuello y rostro
2 Decúbito dorsal Piernas abiertas, flexionadas y (Cornejo, 1985, La-05; Santa María,
cruzadas 2003 Ms.)
3 Extendida Decúbito dorsal extendida (Núñez Jiménez y Carrillo, 1976 y
Santa María, 2003 Ms.)
4 Flexionado lateral En fardo alargado y cilíndrico (Cornejo 1985, La-9 y La-10)
5 Fardo simbólico Paquete sin cuerpo (Núñez Jiménez y Carrillo, 1976)

Con respecto a la cerámica, Cornejo (1985) trabajó con un conjunto proveniente


de 18 contextos funerarios excavados por Horkheimer en Lauri, en 1961. Allí, el estilo
predominante fue el Negro sobre Blanco, típico del valle bajo y medio de Chancay. A
su vez, este recibió influencia de tres estilos foráneos: (a) Lauri Impreso (Horkheimer,
1962, p. 3), que correspondería al Quillahuaca descubierto por Krzanowski (1986, p.
67) en el alto Huaura, correspondiente a la fase Lauri 3A (Cornejo, 1991, pp. 108- 110);
(b) chimú (Krzanowski, 1991, pp. 189-213), correspondientes a la fase Lauri 3B (Cor-
nejo, 1991, pp. 110-112; Cornejo, 1999, p. 29) y (c) inka-chimú (Krzanowski, 1991, pp.
189-213) correspondiente a la fase Lauri 3B (Cornejo, 1991, pp. 110-112; Cornejo, 1999,
p. 29). La cerámica chancay fue reportada por Uhle (1925) en el valle de Supe. Se trata
de cuatro vasijas que consigna en su diario de campo, custodiadas por el Departamen-
to de Colecciones Especiales de Patrimonios /Fototeca/Archivos de Instituciones del
Instituto Iberoamericano-Patrimonio Cultural Prusiano en Berlín (figura 9).
Asimismo, la cerámica chancay puede ser reconocida en combinación con el esti-
lo chimú e inka, en base a cinco modalidades (tabla 4).
El único material claramente inka, reportado por Kroeber (1925, p. 265, lámina
70), encontrado en Chimú Cápac por Uhle, consiste en siete ejemplares de alfarería
consignados como procedentes de “San Nicolás, Supe”. Seis de estos se muestran en
la lámina 70 a-f. Cinco de los seis ejemplares son aríbalos negros y los otros dos (lám.
70 a, c), son los clásicos aríbalos provinciales con decoración cuzqueña (figura 10).
En el valle de Chancay, Krzanowski (1991, p. 209), demuestra la presencia inka en
base a dos investigaciones arqueológicas consistentes en: (a) el estudio del asenta-
miento chancay-inka de Quintay, en el valle medio de Huaura, a 6 km de Sayán, a 850
m s.n.m. (Krzanowski, 1991, p. 91), y (b) el análisis de ocho vasijas de estilo inka pro-
venientes de Lauri, Pisquillo Chico, Pampa Hermosa y Huaura (Chacaca). Krzanows-
ki (1991, p. 198) divide la pequeña colección de estos últimos sitios en cuatro tipos
estilísticos: (a) inka-cuzco, (b) inka-provincial, (c) chimú-inka y (d) chancay-inka.
En este periodo, Van Dalen (2011, p. 94, figura 1) agrega un aríbalo de estilo chan-
cay-inka procedente del sitio de Acaray en Huaura, de la colección Miguel Silva.
Así, de acuerdo a nuestras observaciones, una diversificada producción cerámica
se efectuó en el valle de Chancay durante el Horizonte Tardío. La producción involu- 171
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

Figura 9. Vasijas cerámicas chimú-inka, chancay-inka y chancay, procedentes de Chimú Cápac. Fuente: Dia-
rios de campo de Uhle, Departamento de Colecciones Especiales de Patrimonios / Fototeca / Archivos de insti-
tuciones, Instituto Iberoamericano - Patrimonio Cultural Prusiano, Berlín. Composición: Cesar Robles.

Tabla Nº 4. Modalidades para reconocer las variantes de la cerámica chancay en combinación


con los estilos chimú e inka
Modalidades Ejemplos Referencia
a Formas típicas chi- Vasijas representando papas y otros vege-
mú con decoración tales y moluscos; la doble botella silbadora
chancay con personajes de cuerpo entero con toca-
Cornejo
do con dos protuberancias
(1999, p. 40)
b Formas típicas Vasijas antropomorfas "chinos" y figurinas
chancay con deco-
ración chimú
c Formas típicas inka Vasijas del estilo chimú-inka provenientes
con decoración de Lauri. Aríbalo de cuerpo abultado mode- Krzanowski
chimú lado en “costillas” con superficie pulida y de
(1991, p. 205)
color negro. Aríbalo de cuerpo con concavi-
dades ovales e incisas modelando el bulbo
de una papa, superficie de color negro
d Formas típicas inka Vasijas del estilo inka provincial prove-
con decoración nientes de Pisquillo Chico. Aríbalos con Krzanowski
chancay engobe blanco en todo el cuerpo, con
(1991, p. 202)
pintura roja en la parte delantera y pintura
negra alrededor de los ojos de los rostros
moldeados en los golletes.
e Formas típicas Vasija del estilo chancay-inka proveniente
chancay con deco- de Lauri, cara-gollete, aribaloide, con engo- Krzanowski
ración inka be blanco y pintura negra que forma fran- (1991, p. 208)
172 jas con líneas dobles rectas y onduladas.
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

Figura 10. Vasijas de estilo inka y chimú-inka, procedentes de "San Nicolás, Supe". Tomadas de Kroeber (1925,
p. 265, lámina 70). Composición: Cesar Robles.
craba al menos tres estilos y se realizaba bajo rigurosos patrones morfológicos y fun-
cionales inka, básicamente aríbalos, jarras y otras de uso ceremonial. Su recurrencia
en tumbas chancay se relaciona con personajes premiados por el estado inka o repre-
sentan tumbas de alfareros. La producción textil con motivos inka, también puede ser
demostrada. Kula (1991, p. 270) identifica 23 textiles, en la Young Textile Collection,
de estilo cusqueño, recuperados en el valle de Chancay (Cornejo 1999, p. 40).
Con respecto a artefactos foráneos, la cerámica de estilo chimú es reportada por
Kroeber (1925, p. 239) en un “cementerio Chimú en Oliva, Supe”, con códigos ce-
rámicos 7582-7605. Esto le sugiere que el “Olivar cerca de Chuquillo, en el valle de
Pativilca”, mencionado en el informe Uhle (1925, apéndice, p. 258), contiene restos
de “Chimú” que, como los de Pachacamac, muestran evidencias de influencia inka.
Ocho de las piezas del lote se muestran en la placa 70 g-n. Seis de estos son negros;
y todas son ejemplares chimú tardío, totalmente comparables con las vasijas encon-
tradas en el sitio B de Moche (lám. 70 h, i, l). En el material prevalecen los verdaderos
rasgos chimú tardíos. Así, tenemos vasija en forma de pescado (lám. 70 j), botella
doble con sello (n), gollete de cabeza de pájaro (g), mango plano (g, l), mango de
mono (k), zona decorativa prensada (g, k, l, m), siendo tres de los cuatro patrones
geométricos o repeticiones de figuras convencionalizadas; punteado en relieve de
"piel de gallina" (k), y aribaloide híbrido (h) (Kroeber, 1925, p. 239) (figura 10).
Asimismo, varios aspectos de la morfología y tecnología cerámica chimú son re-
portados por Krzanowski (1991) y Kula (1991) en artefactos de madera (Shimada, 173
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

1991; Uhle, 1903, lám 13, fig. 18). La decoración chimú en el valle de Chancay puede
reconocerse por la cocción reductora de sus vasijas, creando un color negro con una
superficie brillosa muy pulida y aplicados decorativos en el gollete como monos.
Los argumentos planteados son también demostrados por Krzanowski (1991:
204) en base a sus recolecciones de superficie, a partir de las cuales, reporta cerá-
mica chimú-inka procedente de Lauri y Pisquillo Chico; además, reporta dos vasijas
chimú-inka (1991, p. 203, fig. 7) procedentes de Lauri. Se trata de dos aríbalos negros
pulidos, uno representando una papa y el otro tiene la textura de una concha de
abanico. Estos especímenes representan la modalidad (c), presentando forma inka y
decoración chimú. De igual manera, Núñez Jiménez (1978, p. 34) reportó una vasija
del tipo silbadora de doble cuerpo con un personaje de cuerpo entero sobre uno de
los cuerpos, con decoración chancay Negro sobre Crema, correspondiente a la mo-
dalidad (a), que son las formas típicas chimú con decoración chancay. En un análisis
de la colección cerámica de Uhle, Kroeber (1926) reportó una vasija antropomórfica
chancay conocida como “Chino” que consiste en un personaje sentado que sostiene
un vaso entre sus manos y que posee orejeras, tocado y pintura facial. El “Chino”
chancay es decorado con el estilo chimú de cocción en negro con una superficie pu-
lida. Krzanowski (1991) también registra otros especímenes cerámicos con similares
características. Estas vasijas corresponden a la modalidad (b), que son las formas
típicas chancay con decoración chimú.
Morgan (1991, pp. 172-173, fig. 12) reporta figurinas negras procedentes de una
gran zona comprendida entre Huacho y Maranga y no encuentra material contem-
poráneo similar ni siquiera en el área chimú. El área de influencia de las figurinas
reportadas por Morgan coincide con el área de expansión de la cultura chancay. Las
formas de las figurinas son chancay confeccionadas con técnica chimú, como sugie-
re Krzanowski (1991, p. 204). Como en el caso de los “chinos”, estas figurinas corres-
ponden a la modalidad (b). La tumba múltiple CF-22 de Puerto Chancay (Murro et al
1997, pp. 261-263), compuesta por un adulto tejedor de alto estatus, presenta en su
ajuar mayoría de vasijas chancay Negro sobre Crema, incluyendo varios “chinos”;
también dos vasijas chimús, una botella doble silbadora y un cántaro antropomorfo
negro pulido, similares al reportado por Ravines y Stothert (1976, Sp. An 06/76),
asociado a una tejedora chimú en Ancón.
Por otro lado, la cerámica chimú-inka asociada a cerámica ischma en contex-
tos funerarios ha sido ampliamente documentada (Squier, 1978; Uhle, 1903; Ghersi,
1971; Cárdenas et al, 1988). También existe en Chincha (Menzel, 1977) e incluso en
Cusco (Eaton, 1990 [1916]). Kroeber (1925, p. 240) la reporta en Huaura (“Late Chi-
mú”), en Huacho y en el sitio de San Isidro en Sayán; Krzanowski (1991, p. 204) la re-
porta en Quintay, Casa Blanca, Cañas y Andahuasi. Por último, Hodnett (1978, pp. 4,
10) reporta de la colección del Museo Amano cinco botellas dobles silbadoras con la
variante del pedestal y, además, moldes para confeccionarlas. Estas vasijas han sido
hechas en base a la modalidad chimú (a). Un ejemplar similar chimú de esta variante
174 con pedestal fue reportado en la Huaca I de Túcume (Heyerdahl et al, 1995, fig. 99-6).
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

Sobre la presencia de mitmaq en el Tawantisuyu, Rostworowski (1988, pp. 221-


222) manifestó que fueron grupos más o menos numerosos enviados, junto con sus
familias y sus propios jefes étnicos subalternos, desde sus lugares de origen a otras
regiones para cumplir tareas o misiones específicas, trasladándose con sus enseres,
semillas y bienes. De manera que la recurrencia de materiales chimú en tumbas
chancay, puede ser una evidencia arqueológica para demostrar la presencia de mit-
maq chimú en el área chancay. Sin embargo, su presencia puede también ser expli-
cada por la circunstancia de que la población chancay aprendió a fabricar artefactos
con técnicas chimú (Cornejo, 1999, pp. 39-41). Sobre la posible presencia de mitmaq
serranos en la provincia inka de Chancay, procedentes del alto Huaura, quebrada
Cayash, asociados al complejo cerámico cayash (Krzanowski 1986: 67), al que per-
tenece la cerámica del tipo Quillahuaca y ollas similares llamada Lauri Impreso por
Horkheimer, solo se cuenta con un contexto funerario. Aunque lo más probable es
que hayan permanecido en las tierras altas y bajado solo hasta el valle medio.
Como sabemos, los valles de Supe y Huaura tuvieron una secuencia cultural con-
tinua. Las evidencias más claras se encuentran en el valle de Supe en el que, aparte
de la capital Caral, se reportaron asentamientos urbanos cercanos como Chupaciga-
rro, Miraya, Lurihuasi, Pueblo Nuevo, Cerro Colorado, Allpacoto y Llaqta. Alrededor
del año 3000 a. C., algunas aldeas sedentarias formaron asentamientos urbanos de
carácter monumental, compartiendo varios elementos culturales en extensas áreas
(Tantaleán, 2021; Quilter, 1991; Vega Centeno, 2017; Kaulicke, 2019).
Posteriormente, para el Horizonte Temprano. Valkenier (1998 Ms, p. 10) halló
material cerámico del Horizonte Temprano del estilo janabarriu, similar al de Cha-
vín de Huántar, en un estrato sin disturbar de sus excavaciones en Chimú Cápac.
Prospectando el mismo sitio, encontró fragmentos de cerámica diagnóstica en la
superficie, los que formaban parte de una cabeza de felino modelado, y un cuenco
blanco sobre rojo, probablemente del periodo Intermedio Temprano.
Hay al menos dos vasijas que representan los estilos cerámicos del Intermedio
Temprano, ambas provenientes de la colección de Max Uhle de sus excavaciones en
1925 y cuyo registro se encuentra en el Instituto Iberoamericano-Patrimonio Cultu-
ral Prusiano de Berlín. La primera de ellas es un cántaro que presenta la “Cara Son-
riente”, elemento iconográfico representativo de la cultura lima de la costa central,
plasmada de forma hexagonal y con líneas geométricas que se conectan con sus
trazos exteriores. La segunda es una vasija también con líneas geométricas, donde
destaca la técnica del interlocking.
Respecto al Horizonte Medio, Kroeber (1925, p. 260) menciona que Uhle concluyó
que Chimú Cápac representaba el sitio más importante del Horizonte Medio en la costa
central después de Pachacamac, debido a las características “Tiahuanacoides” de la ce-
rámica asociada a entierros que él excavó en su ladera oeste. Oakland (2020, p. 65), por
otro lado, menciona que los textiles de Chimú Cápac, recogidos por Uhle, son compa-
rables con colecciones de objetos funerarios del Horizonte Medio encontrados en en-
tierros del Castillo, Ancón, Pachacámac, Huaca Malena y Monte Grande. Mientras que 175
Arqueología y Sociedad 38, 2023: 155-181

la mayoría de los textiles de Chimú Cápac tienen conexiones con la tradición funeraria
del Horizonte Medio practicada a lo largo de la costa peruana, los textiles pintados
muestran muchas características únicas y, posiblemente, representan un estilo local.
Nuevamente Kroeber (1925, 1926) no solo revisa las tradiciones alfareras y esti-
los de cerámica de la colección Uhle en el valle de Supe, sino que también estudia
aspectos funerarios a partir de los cuáles establece una continuidad y relación entre
la secuencia de estilos tempranos hasta los del periodo Intermedio Tardío, como los
estilos de Chimú Medio y Chimú Tardío, y del Horizonte Tardío, con el estilo inka, y
enfatiza la predominancia del estilo Blanco sobre Negro chancay sobre este último.
Para el Horizonte Tardío, Krzanowski (1991) señaló que la influencia inka en los
valles de Huaura y Chancay estaba representada a través de la arquitectura y la
cerámica. En el primero de los casos con la utilización de materiales constructivos
de la sierra en formas arquitectónicas propiamente chancay; en el segundo de los
casos se reconocía con la identificación de estilos cerámicos cusqueños en relación
con los locales y que, por tanto, los valles de Chancay y Huaura debieron ser áreas
controladas por el imperio destinadas a la producción de cerámica. Van Dalen (2011)
coincide con Krzanowski (1991) respecto al carácter de la ocupación inka en la zona
y menciona la existencia de aríbalos hallados en el sitio de Huaura.
Finalmente, la última ocupación cultural del valle de Supe con evidencia cerámi-
ca se da tras la conquista española y el periodo Colonial Temprano, que abarca des-
de 1532 hasta 1700 (Noejovich et al., 2020), tiempo en que se estableció la hacienda
española de San Nicolás del valle de Toro, actual hacienda San Nicolás, que en 1589
pertenecía a la orden de Los Agustinos (MINCUL, 2019).

CONCLUSIONES
Esta investigación pudo identificar la presencia de tres estilos tardíos en los va-
lles de Supe y Huaura: (a) inka, (b) chimú y (c) chancay, a partir del análisis de la
arquitectura, costumbres funerarias y la cerámica.
La arquitectura tardía en Caral se caracteriza por presentar una ubicación margi-
nal al norte de la “Ciudad Sagrada de Caral” y en la ribera sur del río Supe. Consiste
en un complejo de edificios administrativo-religiosos de tradición inka y chancay,
en el periodo Intermedio Tardío y Horizonte tardío. Las estructuras son construidas
en tapial, caracterizadas por grandes plazas y una pirámide dual con rampas de la
tradición chancay. Esta arquitectura no invade la arquitectura monumental tem-
prana de Caral, caracterizada por el uso de la piedra, más bien se observa un respeto
al lugar antiguo y sagrado. Son muy pocos los casos donde la arquitectura tardía se
superpone a estructuras tempranas.
La arquitectura tardía en Caral realizada en barro y pintada de rojo presenta tres
sectores, en donde el edificio inka más emblemático es la típica plataforma cere-
monial ushnu. La tipología de pirámides con rampa de filiación chancay aumenta a
cuatro tipos con la identificación del nuevo tipo en Caral. Los cuatro tipos de pirá-
176 mide duales son: (a) Tipo A1, rampas inversas (Pisquillo Chico); (b) Tipo A2, rampas
Miguel Cornejo, Carlos Bisetti, Jairo Huarcaya y César Robles / Aproximaciones al Horizonte ...

cruzadas (Saume); (c) Tipo A3, rampas paralelas desplazadas (Tronconal) y (d) Tipo
A4, rampas alineadas en un solo eje central (Caral).
Los cementerios de la cultura chancay se asocian a contextos funerarios muy di-
versos, incluso con componentes estilísticos foráneos como chimú e inka. La subcate-
goría posición mortuoria en relación con el fardo, registradas en los valles de Chan-
cay, Huaura y Supe son cinco: a) sentado flexionado con las piernas dobladas hacia el
torso y con las palmas de las manos abiertas, orientadas al cuello y rostro, (b) posición
de cúbito dorsal con las piernas abiertas, flexionadas y cruzadas, (c) extendida, (d)
flexionado lateral en fardo alargado y cilíndrico, y (e) fardo simbólico (tabla 03).
La cerámica analizada procedente de excavaciones hechas por Santa María (2003
Ms.) presenta filiación estilística chimú, chancay e inka, a partir de la asociación
de estos estilos cerámicos en contextos cerrados. Asimismo, se identificaron cinco
modalidades para reconocer las combinaciones de estilos foráneos en la cerámica
chancay (tabla 04). Obtuvimos una tipología morfológica consistente en seis tipos
cerámicos. El análisis revela una diferenciación de los tipos morfológicos en correla-
ción con aspectos tecnológicos: (a) cántaro y cuenco, (b) copa, olla y plato y (c) jarra.
Como señalamos, la secuencia de ocupación cultural en el valle de Supe se inicia con
las primeras manifestaciones arquitectónicas en el periodo precerámico en Caral y
llega hasta el periodo Colonial Temprano.
Finalmente, se recomienda que continúen los trabajos de ocupaciones tardías en
Caral, valle de Supe, pues es uno de los valles en el Perú que no tiene investigacio-
nes tardías. Deben realizarse nuevas investigaciones en ambas riberas del río Supe,
tanto prospecciones como excavaciones arqueológicas controladas. También es ne-
cesario organizar todo el material tardío recopilado por los investigadores en este
valle desde principios del siglo XX. Se recomienda realizar análisis más especializa-
dos del material óseo humano tardío en los laboratorios de la Universidad Nacional
Mayor de San Marcos, ya que se podría conformar una excelente colección compa-
rativa entre los materiales recuperados. También se recomienda la publicación de
trabajos arqueológicos inéditos realizados en el valle hasta el día de hoy.

AGRADECIMIENTOS
Queremos agradecer al Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe y a su direc-
tora, la Dra. Ruth Shady Solís, por las facilidades brindadas para realizar investiga-
ciones en campo y gabinete, haciendo extensivos los agradecimientos al equipo de
especialistas que laboran con ella. También quisiéramos agradecer a Gregor Wolff,
director del Área de Legados y Colecciones Especiales, por autorizarnos para publi-
car algunas fotos de la Colección Uhle, registrados en el cuaderno de campo y otros
apuntes que se encuentran en el Departamento de Investigación, Departamento
de colecciones especiales de patrimonios /fototeca / archivos de instituciones del
Ibero-Amerikanischen Institut (IAI) (Instituto Iberoamericano), en Berlín, y a Tony
Matzdorf por su apoyo en la gestión realizada.
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