0% encontró este documento útil (0 votos)
124 vistas9 páginas

Ética y Problemas del Fast Fashion

El documento discute los aspectos positivos y negativos de la moda rápida. Resalta que si bien ha democratizado la moda y hace que las tendencias sean más accesibles, también tiene consecuencias ecológicas y de abuso laboral significativas. Explota la necesidad humana de pertenencia y construcción de identidad a través de las redes sociales para fomentar un consumo constante y desechable. Se argumenta que se deben buscar alternativas de consumo más éticas y conscientes.

Cargado por

Ilse Oliver
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
124 vistas9 páginas

Ética y Problemas del Fast Fashion

El documento discute los aspectos positivos y negativos de la moda rápida. Resalta que si bien ha democratizado la moda y hace que las tendencias sean más accesibles, también tiene consecuencias ecológicas y de abuso laboral significativas. Explota la necesidad humana de pertenencia y construcción de identidad a través de las redes sociales para fomentar un consumo constante y desechable. Se argumenta que se deben buscar alternativas de consumo más éticas y conscientes.

Cargado por

Ilse Oliver
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Ilse Liliana Oliver Caballero

“Fast fashion y la ética”

Introducción

Siempre siento culpa después de comprar en tiendas como Shein, Ross o Zara, incluso
cuando necesito algo. Esta culpa aumenta cuando veo en Instagram o Tik Tok personas
mostrando sus outfits, lo que me hace sentir fuera de tendencia y como si mi ropa fuera
anticuada. Así se repite el ciclo y creo que muchos comparten este sentimiento.

Pero al estudiar diseño textil, me he hecho más consciente de lo que conlleva este sistema
de producción, por lo que estoy en contra del consumo de la moda rápida, porque considero
que es un sistema de producción que es abusivo en muchos aspectos y niveles. Por lo que
deberíamos buscar alternativas que nos permitan ser más conscientes de nuestra identidad y
con ello, tener un consumo ético y responsable.

Y puede parecer un tema superficial al hablarse de la moda, sin embargo, considero que
tratar el tema de la moda rápida es importante por el poder que tiene en el ámbito
económico y los daños que provoca en diferentes ámbitos. Igualmente,es una industria que
ha podido desarrollarse dentro de una sociedad consumista 1 y de redes sociales, donde se
explota la necesidad humana de aceptación social y creación de identidad.

El siguiente texto se dividirá en cuatro partes: en la primera hablaré de las ventajas de este
modelo que lo han hecho tan exitoso, pero también revisaré las desventajas que trae
consigo; la segunda parte planteará la forma en que este sistema abusa de la necesidad de
identidad y pertenencia del consumidor. La tercera parte revisará posibles alternativas a este
sistema y para complementar al final, contemplaré si vale la pena los abusos y como un
consumo moderado y consciente es una respuesta ética a la moda rápida.

Desarrollo.

Aspectos positivos de la moda rápida.

Para comenzar, según el artículo ““Fast fashion: ¿qué es y cuáles son sus consecuencias en
el mundo?”, la moda rápida es un modelo que busca ofrecer constante y rápidamente
nuevos productos, sean prendas o accesorios. Actualmente, estamos frente al nacimiento del
1
Adela Cortina, nos dice que es donde el consumo es la dinámica central de la vida social y en especial el
consumo de productos innecesarios para la sobrevivencia (Díaz, 2012)
“ultrafast fashion” o moda ultrarrápida, donde se elimina por completo la necesidad de
tiendas físicas y se enfoca exclusivamente en comprar en línea (Njoya, 2023).

Durante todo el tiempo en el que este modelo ha estado presente nos ha traído con él
muchas cosas positivas como: la democratización y globalización de la moda; en otras
palabras, el tener acceso casi inmediato a las tendencias recién salidas de la pasarela.

Además de que no importa en donde se ubique el consumidor, él puede tener acceso a estas
tendencias, por lo que se han vuelto más accesibles económicamente y desde el punto de
vista del usuario, hay una sensación de satisfacción al tener estas prendas de forma
constante y rápida (San Anastasio, 2021).

Pero ¿Por qué hay tanta resistencia? Pues todo lo anterior parece bueno y que nos lleva a
una sociedad donde la moda no solo es para la elite y todos podemos disfrutar de las
tendencias sin importar nuestro estatus social. Pero al ver los daños que puede ocasionar
este sistema, creo que se debería pensarlo dos veces antes de apoyarlo.

Abuso ecológico y laboral.

Por su modelo de producción masiva, la moda rápida tiene un efecto negativo en varios
ámbitos como es el ecológico, económico y social. Entre los daños ecológicos existe: la
contaminación de ríos, lagos o mares por desechos químicos. Durante la producción se
ocupan hasta 5 billones de litros de agua en el proceso de teñido y que son tirados al
ambiente (Juillard Thompsen, 2022). Por otro lado, la contaminación de suelos producida
por el uso de monocultivo2 y uso de pesticidas en cultivos de materias primas, en especial el
algodón. También cuando las prendas son desechadas, siguen liberando sustancias al suelo,
agua y aire durante el proceso de descomposición.

Así pues, la industria textil es responsable de 7% a 10% de las emisiones de carbono a nivel
mundial. Esto se debe al usar medios de transporte para llevar los productos a otros países,
también se le puede agregar que muchos de los residuos textiles, alrededor de 85%
terminan en vertederos o se incinera (Juillard Thompsen, 2022).

2
Monocultivo: Forma de agricultura que se basa en la siembra de un solo tipo de cultivo en un campo.
En cuanto al aspecto laboral, los trabajadores son explotados y expuestos a miles de abusos.
Empezando con jornadas laborales de 12 a 15 horas al día, donde la paga no va más allá de
dos dólares. También no olvidemos que dentro de esta industria existe el trabajo forzado e
infantil (Blanco Grigelmo, 2023). Igualmente, dentro de las fábricas no existe o es muy
mínima la seguridad e higiene, que terminan en accidentes laborales. Un ejemplo de esto es
el derrumbe de Rana Plaza en 2013, donde debido a daños estructurales, que ya habían sido
notificados por los empleados, sin embargo, no se hizo nada al respecto, provocando que la
fábrica se derrumbara, dejando 1,130 personas muertas (Olazábal, 2018).

Además, la constante necesidad de vender en la moda rápida lleva a productos de baja


calidad. El uso de materiales de mala calidad resulta en prendas que se rompen rápidamente
o desarrollan pilling3, procesos de teñido y estampado no muy buenos por lo que se
desgastan con facilidad y confección apresurada que puede hacer que las prendas se
descosan.

En resumen, a la hora de analizar el fenómeno de la moda rápida debemos tener en cuenta


que, aunque permita que tengamos mayor acceso a la moda, esto conlleva muchos abusos.
Desde el punto ético debemos tomar en cuenta estos daños ecológicos y laborales.

Abuso al consumidor

Al ser un sistema basado en la rapidez y constante consumo, al consumidor se le da la idea


de que la imagen es desechable. Provocando que ahora sea más difícil crear un estilo
propio, debido a las presiones de seguir tendencias. Hace unos años más que seguir
tendencias, la vestimenta tenía relaciones más fuertes con un estilo de vida.

Como mencione anteriormente, la moda rápida nos dice subliminalmente “Tu estilo es
desechable” lo que es una estrategia ingeniosa para llegar al consumidor, puesto que la
moda es una herramienta que nos ayuda a construir nuestra identidad. La moda es
fundamental en la construcción de nuestra identidad por dos razones: la primera es que la
moda es un medio de expresión y comunicación social (González, 2010), no solo para dar a
conocer nuestro estatus, también para transmitir mensajes más complejos.

3
Son aquellas bolitas que se forman en la superficie de la tela.
La segunda razón es que al formar parte de una cultura, la moda es una forma de construir
nuestra identidad siguiendo (o no) los ideales que son aceptados (Sánchez-Contador Uría,
2016). A esto se le puede atribuir al hecho que por naturaleza humana somos capaces de dar
valor y atribuir cualidades a algún objeto, por lo que la vestimenta es una de las primeras
cosas que nos indica el posible sexo de la persona, su edad, procedencia, gustos, deseos,
etc. (González, 2010). Un ejemplo de esto es la minifalda, para nuestros abuelos es una
prenda provocativa y escandalosa, mientras que para nuestras madres era símbolo de
libertad y revolución. Así que para ser más clara en por qué la vestimenta tiene un gran
peso en los seres humanos, haré una pequeña fórmula:

Normas sociales
( Medio de comunicacion y expresion+Valor y cualidades) =Identidad

Las normas sociales o el “buen gusto” suelen ser influenciados por personas de mayor
estatus. Por ejemplo, María Antonieta en Francia y las geishas en Japón. Actualmente, it-
girls, artistas o influencers son quienes establecen estas normas. Por ejemplo, cuando Kyle
Jenner usa un vestido, la tienda Fashion Nova al poco tiempo saca una versión similar.

Además, las redes sociales y el consumismo impulsan este modelo de negocios al explotar
la necesidad humana de pertenecer a un grupo. Puesto que nuestra identidad se construye
en gran medida de lo que adquirimos, tanto de forma consciente como inconsciente, en
otras palabras: refleja lo que somos o lo que aspiramos ser y comunicar.

Así que el modus operandi de la moda rápida se basa en satisfacer la demanda de productos
relacionados con las micro tendencias o estéticas que nacen en redes sociales, basándose en
la necesidad del consumidor de ser único o de pertenecer a un grupo exclusivo. Entonces,
dentro de una sociedad consumista, podemos pertenecer a un grupo, siempre y cuando
tengamos el suficiente dinero para pagarlo.

Dentro de esta dinámica, surge un elemento clave: la falta de control. La sociedad


consumista y la moda rápida se unen para ofrecer la ilusión de control, al menos de nuestro
estilo, como si dijeran: “Puede que haya una recesión económica, tengas ansiedad y
depresión, pero compra este conjunto que viste en Tik Tok y todo estará mejor”.

En resumen, las redes sociales y la sociedad consumista crean un ambiente fértil para que la
moda desechable pueda desarrollarse. Todo el sistema está pensado para explotar la
necesidad de pertenencia, identidad y de control del usuario, y la moda rápida da una
solución a esto. La desventaja es que el modelo está diseñado para que el usuario jamás se
sienta realmente satisfecho, tal como tener una línea de meta, que cuando ya la vayamos a
cruzar esta se mueva otros cinco kilómetros más.

¿Soluciones?

Como vimos en la sección anterior, la moda rápida ha tenido impactos negativos en ámbitos
ecológicos, sociales y económicos. Para abordar estos problemas, puedo destacar dos
posibles soluciones: la moda sustentable y la ropa de segunda mano. Primero, la moda
sustentable se enfoca en producir menos productos pero de mayor calidad, utilizando
materiales y técnicas amigables con el medio ambiente.

Considero que, aunque es una solución acertada, sus precios llegan a ser muy altos. Aunque
las prendas duren 10 años, no es justo que una persona con ingresos modestos deba elegir
entre vivienda y ropa sostenible. Por lo que esta opción es solo viable para quienes puedan
costearla. Por lo que, si solo unos pocos pueden acceder a este tipo de moda, puede ser una
alternativa muy limitada, por lo que es muy difícil aplicar este sistema de producción al no
estar al alcance económico de muchos. Además de que no creo que estemos preparados
socialmente para este sistema porque a nivel general seguimos teniendo una mentalidad
consumista.

La otra alternativa es la ropa de segunda mano, que es una opción accesible y sostenible,
porque mientras se les da una segunda vida a las prendas, estas tienen un precio más bajo.
Pero las prendas son compradas a precios bajos por las empresas o se rechazan las prendas
aun si son de calidad, lo que puede desalentar el adoptar este sistema, prefiriendo donar o
desechar la ropa.

La problemática con donar las prendas es que solo un porcentaje de estas terminaran en
manos de aquellas que lo necesitan, y el restante será tirado en un vertedero, sumándose a
los 92 millones de toneladas de residuos textiles al año (Fariña, 2023). Por ejemplo en
Estados Unidos aproximadamente el 90% de la ropa donada terminara en un vertedero
(ABC News, 2006).
Utilizar la ropa de segunda mano como alternativa es una buena idea, siempre y cuando
modifiquemos nuestros hábitos de consumo para volverlos más conscientes. Puesto que
aunque en práctica se está evitando que las prendas sean desechadas, si compramos nuevas
cada semana o mes, posiblemente sean usadas dos o tres veces antes de ser tiradas, por lo
que no se lograría lo que busca esta alternativa.

Es importante reflexionar sobre si simplemente cambiamos de “moda rápida” a “moda


sustentable” o “segunda mano” es realmente la solución. No importa si nuestras prendas
son sustentables o si las compramos en el mercado, si seguimos comprando
constantemente, mantendremos las mismas tendencias de consumo criticadas en la moda
rápida.

Reevaluar

Considero que de igual forma que comprar y consumir carne es apoyar una industria que
perpetúa el abuso de animales, el consumo de moda rápida fomenta el abuso y daño que
ocasiona al medio ambiente, a los trabajadores y a los consumidores.

Pero, aunque sea fácil decir “No compraré más ropa de x o y”, otra cosa es llevarlo a la
vida real, donde existe la presión de la sociedad, de las redes sociales y de las inseguridades
que cada uno tiene. Igualmente, existe la necesidad de crear y comunicar nuestra identidad,
pero considero que satisfacer esto y hacerlo por un camino ético es complicado, por eso la
moda rápida es la opción más fácil, pero no por eso la mejor.

Entonces, ¿Vale la pena la moda rápida considerando los abusos que ocasiona? Ninguna
prenda es más valiosa que la salud y educación de los trabajadores. Ignorar sus condiciones
y utilizar excusas como “Solo es x” o “No consumo tanto” es cruel. Y si fomentamos este
negocio, debemos ser conscientes de que perpetuamos abusos y daños. Es decir, la dignidad
y seguridad de las personas debe estar por encima de cualquier bien material.

¿Pensamiento minimalista? Solución a medias o la respuesta a una vida con un


consumo ético
Finalmente, si tomamos en cuenta lo anterior, considero que un consumo minimalista
funciona para dejar de fomentar los abusos que ocasiona la moda rápida, puesto que se
reduce todo a un “Menos es más”. Es decir, aunque tengamos pocas prendas, que estas sean
de mayor calidad, tanto en lo material como en lo que simbolizan para nosotros.

Para esto, debemos cuestionarnos nuestras prioridades y lo que es importante, al mismo


tiempo que seamos conscientes de lo que conlleva una prenda y nos hagamos responsables
de cómo puede afectarnos y afectar al entorno. Del mismo modo, como parte de esta
reflexión, debemos cuestionarnos la autenticidad de nuestra identidad, ¿queremos
comunicar quienes somos o lo que las tendencias nos dicen que debemos de ser?

Conclusión.

En resumen, aunque la moda rápida traiga consigo muchas ventajas, no podemos ignorar el
hecho de que estas vienen con un costo. Y aunque consideremos que no nos afecta
directamente, los consumidores son aquellos que lo fomentan, por lo que somos
responsables en cierta manera de que sigan perdurando estas prácticas.

También debemos replantearnos nuestra propia identidad y como la expresamos mediante


la vestimenta. Aunque una reflexión puede llegar a ser complicada, es necesaria para evitar
caer en el consumismo y ayuda a desarrollar un estilo único y personal. Y finalmente, al
priorizarnos dejaremos en un nivel inferior el “estar a la moda”, y con ello el sentimiento de
que hemos pasado de moda.

Finalmente, como nos vestimos, forma parte de la primera impresión que damos, así que
debemos trabajar en que esta sea la más auténtica y transparente. Somos seres humanos con
experiencias y emociones, evitemos limitarnos a tendencias.
Referencias

ABC News. (2006, 21 diciembre). The truth about where your donated clothes end up.
ABC News. [Link]

Blanco Grigelmo, C. (2023, 1 enero). La otra cara de la industria textil: “Me sangraban los
dedos, pero me obligaban a seguir trabajando”. El País.
[Link]
[Link]

Díaz, S. R. (2013). Consumismo y sociedad: una visión crítica del «homo consumens».
Nómadas: Critical Journal of Social and Juridical Sciences, 34(2).
[Link]

Fariña, N. (2023, 7 febrero). ¿Qué hacemos con la ropa usada? La industria de la moda
comienza a dar respuestas. El País. [Link]
02-07/que-hacemos-con-la-ropa-usada-la-industria-de-la-moda-comienza-a-dar-
[Link]

González, F. (2010, 17 mayo). Riesgos y rasgos de la moda. Medio de expresión y cambio


social - Revista ISTMO. Revista ISTMO. [Link]
rasgos-de-la-moda-medio-de-expresion-y-cambio-social/

Juillard Thompsen, I. (2022, 25 abril). La industria textil es responsable del 20% de la


contaminación mundial del agua. Dnb Asset Management. [Link]
blog/la-industria-textil-es-responsable-del-20-de-la-contaminacion-mundial-del-
agua#:~:text=Se%20necesitan%20hasta%2010.000%20litros,personas%20durante%20todo
%20un%20a%C3%B1o

Njoya, F. (2023, 29 marzo). Fast fashion: ¿qué es y cuáles son sus consecuencias en el
mundo? Glamour. [Link]
impacto-en-el-mundo

Olazábal, V. M. (2018, 24 abril). Cinco a os del derrumbe del Rana Plaza: logros y cuentas
pendientes en la industria textil de Bangladesh. ELMUNDO.
[Link]
San Anastasio. (2021). Fast fashion: los pros y contras de la moda rápida. San Anastasio
International School. [Link]

Sánchez-Contador Uría, A. (2016). La identidad a través de la moda. Revista de


Humanidades. [Link]
La_identidad_a_traves.pdf

También podría gustarte