Los científicos de
Repsol trabajan
Biotecnología: sintetizando nuevas
para sintetizar formas de energía.
moléculas con El uso de la información que aportan los microorganismos para anticipar la
propiedades presencia de hidrocarburos o para mejorar la producción de un yacimiento son
algunas de las aplicaciones de la biotecnología en la industria del petróleo. El
energéticas Centro de Tecnología Repsol se sirve de los últimos adelantos en computación
mejoradas y robótica para diseñar moléculas a medida, que también pueden dar lugar a
nuevos polímeros o materiales bioinspirados.
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Los progresos en "el diseño, la síntesis y la manipulación del ADN y el
desarrollo de la biología computacional permiten hablar hoy de una biología
avanzada que abre nuevas posibilidades en ámbitos como el energético",
afirma María del Mar González, investigadora del área de biotecnología del
Centro de Tecnología Repsol.
La biotecnología "da acceso a procesos en condiciones más suaves y con
menor incidencia en el medio ambiente. Además, las reacciones biológicas
son muy selectivas", lo que permite obtener moléculas únicas con las
propiedades deseadas. Este potencial convierte a la biología en uno de los
vectores de futuro en la investigación de nuevas formas de energía.
La biología avanzada: nuevas oportunidades para la
industria energética
Con herramientas
informáticas
se simula la
estructura
de nuevas enzimas
antes de pasar al
laboratorio
Bioinformática para diseñar nuevas enzimas
Científicos de diferentes especialidades, como la ingeniería metabólica, la
ingeniería enzimática o la biología computacional, convergen en el Laboratorio
de Biología Avanzada del Centro de Tecnología Repsol . Un trabajo
multidisciplinar iniciado hace más de cuatro años en el que destacan "nuestras
capacidades para conseguir enzimas que realicen nuevas actividades o para
optimizar las propiedades que ya tienen", continúa González.
Las enzimas son las moléculas orgánicas que catalizan reacciones químicas y
que tienen por ello un particular interés para las empresas energéticas. De
manera natural, estas moléculas actúan en un rango de condiciones muy
estrecho y el objetivo de los biotecnólogos es mejorar su actividad catalítica
para adaptarla a las necesidades de la industria, acelerando sus reacciones,
aumentando su productividad o para que trabajen bajo condiciones más
extremas.
Los investigadores emplean herramientas informáticas, como la simulación y
el modelado tridimensional, para seleccionar aquellas enzimas con
posibilidades industriales y estudiar cómo modificarlas. Gracias a las técnicas
bioinformáticas es posible probar virtualmente un elevado número de
variantes, acortando los procesos de investigación.
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Marilyn y Jack, los robots investigadores
Una vez seleccionados los cambios que se deben introducir, en el laboratorio
se construyen miles de variantes enzimáticas, pequeñas variaciones en la
Los robots Marilyn estructura química de estas moléculas, que tienen que ser testadas hasta
encontrar qué modificación ha producido los resultados esperados.
y Jack han
multiplicado Por ello, de la robótica ha venido otra innovación fundamental para afrontar
proyectos que hasta ahora eran inviables en biotecnología. La automatización
por cinco de los ensayos multiplica la capacidad de prueba de los laboratorios y permite
repetir con gran precisión los experimentos.
la capacidad
de ensayo del Los biólogos de Repsol cuentan con dos plataformas robóticas de alto
rendimiento, bautizadas con los nombres de Marilyn y Jack, que pueden
laboratorio realizar hasta 10.000 ensayos por semana, trabajando las veinticuatro horas
de biología del día de manera coordinada, hasta encontrar la nueva actividad catalítica
buscada.
Búsqueda de yacimientos con bioprospección
Entre las aplicaciones que se están desarrollando, los científicos del Centro de
Tecnología Repsol estudian cómo la presencia de determinados
microorganismos en la superficie puede ser una pista muy reveladora de la
existencia de petróleo o gas en el subsuelo.
Hasta hace poco la bioprospección era impensable ya que para estudiar los
microorganismos presentes en el subsuelo era necesario cultivarlos, algo muy
complejo por las condiciones extremas en las que viven. Pero gracias a
técnicas como la metagenómica y la secuenciación masiva ya es posible
conocer la composición de estas especies y detectar su presencia a partir de
los restos de su ADN.
Esta técnica pasa por confeccionar "una base de datos microbiológica de
diferentes campañas de exploración que permita relacionarla con la presencia
de petróleo o gas". El desarrollo y abaratamiento de estas tecnologías hacen
de la prospección biológica una herramienta que, combinada con otras
técnicas geológicas, geoquímicas y geofísicas, podrá contribuir a incrementar
el éxito exploratorio.
En el caso de la producción en pozo, el perfil microbiológico de las primeras
muestras extraídas aportará más datos sobre las características del
yacimiento, como su tipo de roca o la calidad de los hidrocarburos, que
podrían ayudar en la toma de decisiones para la mejora de su explotación.
Se han logrado
materiales Moléculas a medida para producir nuevos materiales
bioinspirados que En un futuro cercano, también se sintetizarán moléculas a medida
aprovechando las ventajas que ofrecen los sistemas biológicos. En un área de
absorben investigación que cada vez cobra más importancia para el sector energético, la
la luz imitando la biotecnología avanza en el diseño de componentes que no son posibles con
los procesos químicos tradicionales.
fotosíntesis
Ya se producen plásticos biodegradables a partir de la actividad de las
bacterias, nuevos biocombustibles y biolubricantes o materiales inspirados en
estructuras o procesos naturales como los que son capaces de absorber la luz
imitando la fotosíntesis.
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