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Santo Rosario

Este documento describe el Santo Rosario, una oración cristiana que conmemora 20 misterios de la vida de Jesucristo y María. Se divide en cuatro grupos de misterios (gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos) y se reza meditando en cada misterio. Explica cómo se reza el Rosario en tres momentos, incluyendo el Padre Nuestro, Ave María y meditaciones. También brinda información sobre el origen del Rosario y las promesas de María para quien lo rece constantemente.

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Este documento describe el Santo Rosario, una oración cristiana que conmemora 20 misterios de la vida de Jesucristo y María. Se divide en cuatro grupos de misterios (gozosos, dolorosos, gloriosos y luminosos) y se reza meditando en cada misterio. Explica cómo se reza el Rosario en tres momentos, incluyendo el Padre Nuestro, Ave María y meditaciones. También brinda información sobre el origen del Rosario y las promesas de María para quien lo rece constantemente.

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SANTO ROSARIO

Para gloria de Dios

1
TABLA DE CONTENIDO

Introducción........................................................................................................................................... 3

Misterios................................................................................................................................................ 3

¿Cómo se reza el Rosario?................................................................................................................... 4

Santo Rosario ....................................................................................................................................... 6

Origen del Santo Rosario ..................................................................................................................... 7

Las 15 promesas de la Virgen María para quien rece constantemente el rosario ………………………9

SEPTENARIO POR LOS MÉRITOS DEL REDENTOR …………………………………………………. 10

Oración para todos los días……………………………………………………………………………………


11

Meditaciones y suplicas ………………………………………………………………………………………11

Consagración a Dios Padre. …………………………………………………………………………………13

2
INTRODUCCIÓN
El Santo Rosario es una oración Cristiana que sirve para conmemorar 20 misterios, es decir, 20
acontecimientos o momentos significativos de la vida y obra de Jesucristo y de la Virgen María,
revelados en el Evangelio y la tradición de la Iglesia, estos acontecimientos son entendidos como
verdades de fe y verdades sobrenaturales reveladas que sobrepasan los poderes de
la razón natural y que por su misma naturaleza está por encima de la inteligencia finita. Ahora bien, el
Santo Rosario se dividen en cuatro "Rosarios o grupos de misterios", así:

MISTERIOS

Misterios Gozosos o de gozo: (lunes y sábado)

1. La Encarnación del Hijo de Dios.


2. La Visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El Nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación del Señor Jesús en el templo.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.

Misterios Dolorosos (martes y viernes)


1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario cargando la Cruz.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.

Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)

1. La Resurrección del Señor.


2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.

Misterios Luminosos (jueves)

1. El Bautismo en el Jordán.
2. La autorrevelación en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.

3
¿CÓMO SE REZA EL ROSARIO?

PRIMER MOMENTO
1. Bendición inicial: (Tomando el crucifijo): “Por la señal de la Sata cruz de nuestros enemigos
líbranos Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén”

2. El Credo de los Apóstoles: “Creo en Dios Padre, todo poderoso y eterno, creador del cielo
y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y
gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio
Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó
entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todo
poderoso. Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los
pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén”.
3. Acto de contrición: “Jesús mi Señor y redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que
he cometido hasta hoy y me pesa de todo corazón porque con ellos te ofendido a ti, Dios
bueno, me propongo no volver a pecar y confió en que por tu infinita misericordia me
concedas el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amen.

4. El Padre Nuestro: (en la primera cuenta grande): “Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, en la tierra como
en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos
del mal. Amén”

5. El ÁNGELUS):

 ℣. El ángel del Señor anunció a María.


℟. y ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
 ℣. He aquí la esclava del Señor.
℟. Hágase en mi según tu palabra.
Dios te salve, María…
 ℣. Y el Verbo se hizo Carne.
℟. Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…

“Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de
Nuestro Señor Jesucristo”. Amén.

Oración: Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas, para que, los que hemos
conocido, por el anuncio del Ángel, la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, lleguemos por su
Pasión y su Cruz a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

6. Gloria: “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén”

SEGUNDO MOMENTO:
7. Anuncio del misterio y la intención: Se enuncia en cada decena el "misterio" según el día
que corresponda y se tiene un momento de reflexión. A cada decena del "rosario" se puede

4
añadir una intención. (ofrezca la meditación y contemplación del misterio por una intención
en especial)
8. Padre nuestro. (en la primera cuenta)
9. Diez Avemarías (con las 10 cuentas): “Dios te Salvé, María, llena eres de gracia, el Señor
está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén”.
10. Gloria.
11. Jaculatoria: “En la vida y en la muerte ampáranos Madre nuestra ó. Oh María, sin pecado
concebida rogad por nosotros que recurrimos a vos”.

12. Suplica a Dios Padre: “Dios Padre, Señor todo poderoso y eterno, en nombre de tu Hijo
Jesucristo, por la gracia del Espíritu Santo y en consideración especial a la Virgen María a
quien concediste interceder por nosotros ante tu hijo por el rezo del santo rosario; te
rogamos: “atiende nuestras suplicas, ten misericordia de nosotros y del mundo entero, por tu
inmenso amor y bondad perdona nuestras ofensas, líbranos del fuego del infierno y lleva a
todas las almas al cielo especialmente las más necesitadas de tu infinita misericordia, amén”.

Nota: (Se repite el segundo momento 5 veces: del punto 7 al 12 meditando el misterio
correspondiente)

13. Dios te salve, Reina y Madre: (con la medalla o centro del rosario) “Dios te salve, Reina y
Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve a ti clamamos los
desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea,
pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después
de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente! ¡oh
piadosa! ¡oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros santa Madre de Dios para que seamos
dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén

TERCER MOMENTO:
Para concluir: (por las necesidades de la Santa Iglesia Católica = Universal).

14. El Padre Nuestro. (en la primera cuenta grande)


15. Tres Ave María pidiendo las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.
16. Gloria. (En la siguiente cuenta grande).

17. Oración: “Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el
premio de la vida eterna: concédenos, a los que recordamos estos misterios del Santo
Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo,
Nuestro Señor. Amén”

18. Oración consagración a la Virgen María: ¡Oh Señora mía, oh Madre mía!, yo me ofrezco
enteramente a Vos y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis
oídos, mi lengua, mi corazón. En pocas palabras, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh
Madre de bondad, guardadme y protegedme como hijo y posesión vuestra. Amén.

19. Oración a San Miguel arcángel: “San Miguel Arcángel, defiéndenos en la pelea. Sé nuestro
amparo contra la maldad y las acechanzas del demonio, ¡reprímele oh Dios! como
rendidamente te lo suplicamos. Y tú, Príncipe de las milicias celestiales, armado del poder
divino, precipita al infierno a satanás y a todos los espíritus malignos que para la perdición de
las almas vagan por el mundo. Amén”.

20. La señal de la cruz.

5
SANTO ROSARIO

6
ORIGEN DEL SANTO ROSARIO:
La palabra “Rosario” viene del latín que significa: guirnalda o corona de rosas. En la antigüedad se
usaban las rosas como símbolo del ofrecimiento del corazón en las oraciones, de allí que fuera un
signo que usaron las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos cuando
marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de
coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de
Dios después de su muerte. Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa,
recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires. Así pues, en los
orígenes del rosario católico se entrelazan tradiciones antiguas de la oración del Oriente y del
Occidente cristianos, que buscaban honrar a la virgen María a través de la corona de rosas como un
medio para simbolizarla y venerarla. Pero como tal el rezo del rosario fue el fruto de un proceso de
siglos en los que la oración fue decantando y puliendo lo que hoy conocemos como Santo rosario,
especialmente en lo que respecta a la oración del Avemaría.

En un principio en los monasterios se solían recitar el salterio de David en el breviario monástico, que
consistía en 150 Salmos de la Sagrada Escritura, ya recitado por los judíos, pero sucedía que a los
fieles o hermanos legos que formaban parte de las comunidades monacales que no
eran sacerdotes ni monjes y que en su mayoría no sabía leer, se les enseñó una práctica más
sencilla. La primera oración que se escogió para repetir unas 50 o 100 veces, dependiendo de las
circunstancias, fue el Padre Nuestro. A raíz de este ejercicio repetitivo y para facilitar el conteo,
surgió en Inglaterra un gremio de artesanos especializados en fabricar lo que hoy conocemos como
un rosario. De hecho, hay en Londres una calle llamada “Pater Noster Row” (Hilera de Padre
Nuestros), la cual recuerda la zona en que estos artesanos fabricaban estas cuentas. Los rosarios
que fueron originalmente utilizados para contar los Padre Nuestros, a partir del Siglo XII fueron
utilizados para comenzar a contar “Salutaciones Angélicas”, que eran la primera mitad de lo que hoy
conocemos como el Ave María.

La primera parte del Ave maría se trata de la aclamaciones y alabanzas que aparecen en
el Evangelio de Lucas 1, 26-28 (el saludo y la Anunciación del Nacimiento de Jesús por el Arcángel
Gabriel a María): «Dios te salve, llena eres de gracia, el Señor es contigo» o literalmente:
«¡Alégrate! llena de gracia, el Señor está contigo»; y el saludo de Isabel a María en Lucas 1, 42)
el cual es el pasaje bíblico de la Visitación, el saludo que el Espíritu Santo inspira a Isabel, cuando
María va a visitarla «bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre»
o literalmente: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!», La
Iglesia en el siglo XIII, siendo papa Urbano IV, añadió la palabra “María” al principio para indicar a
quien se dirigía el saludo llena de gracia, y la palabra “Jesús” al final, para especificar el significado
de la frase el fruto de tu vientre. Se cree que Severo de Antioquía, muerto en 538, fue el primero en
unir los dos pasajes en una oración.

La segunda parte del Avemaría fue agregada algún tiempo después, se cree que entre 1483 y 1495,
también tiene fundamento bíblico en cuanto a su sentido, su elaboración literal es posterior y de
origen eclesiástico, pero está en sintonía con la Biblia: Lucas 1:43 "¿Y de dónde esto a mí, que la
madre de mi Señor venga a mí?" Es una petición tradicional de la piedad católica, en la que el
orante requiere la intercesión de María como madre de Dios «Santa María, madre de Dios, ruega
por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén». No está claro cuándo y
quien la redactó. La primera vez que aparece impresa es en 1495 en la obra Esposizione Sopra
“Avemaría” de Girolamo Savonarola (Dominico del siglo XV).

El rezo del Avemaría paso a ser una de las oraciones más importantes en los monasterios junto con
un rico conjunto de himnos y oraciones propias de las liturgias orientales. Entre las influencias más
destacadas se encuentra la traducción al latín del Akáthistos a la madre de Dios, un himno de la
liturgia oriental griega de finales del siglo VI que medita sobre el misterio de la maternidad divina de
María. Con el tiempo se consolido la práctica de recitar 150 avemarías, como una forma de oración
que pudiera ser fácilmente memorizable, Esta devoción tomó el nombre de «Salterio de la Virgen».
cada una de ellas seguía con la alusión de un pasaje evangélico en forma de jaculatoria.

Se dice que el Rosario fue instituido por Santo Domingo de Guzmán, el fundador de la Orden de
Predicadores, conocidos como los Dominicos. Pero, sin quitarle a Santo Domingo su aporte, el origen

7
remoto del Rosario Católico es anterior a Santo Domingo, hay evidencias que indican que se remonta
a la Orden de San Benito, y que posteriormente se consolidó por obra de la Orden de los Cartujos, y
se expandió por acción de los dominicos.

¿Cuál es, entonces, el verdadero aporte de Santo Domingo de Guzmán? La historia cuenta que, a
finales del siglo XII Santo Domingo de Guzmán un santo sacerdote español que fue al sur de Francia
para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albigense la cual enseñaba
que existían dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo espiritual. El malo, todo lo
material. Como consecuencia, para los albigenses, todo lo material era malo. El cuerpo es material;
por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios. También
negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se rehusaban a reconocer
al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante años los Papas enviaron
sacerdotes que trataron de convertirlos, pero sin mucho éxito. Domingo trabajó por años en medio de
estas circunstancias. Por medio de su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos
pocos. Pero, muy a menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los convertidos se
daban por vencidos. Domingo dio inicio a una orden religiosa para las mujeres jóvenes convertidas.
Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen. Fue en
esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no
estaba logrando casi nada, el sufría al ver que la gravedad de los pecados de la gente estaba
impidiendo la conversión de las personas y decidió ir al bosque a rezar. Estuvo en oración tres días y
tres noches haciendo penitencia y flagelándose hasta perder el sentido. En este momento, se le
apareció la santísima Virgen con tres ángeles mostrándole una bella guirnalda de rosas, pidiéndole
que rezara diariamente el Rosario y que enseñara a la gente a hacerlo, la virgen María le dijo que la
mejor arma para convertir a las almas duras no era la flagelación, sino el rezo de su salterio.

Santo Domingo se dirigió en ese mismo momento a la catedral de Toulouse, en donde sonó las
campanas y la gente se reunió para escucharlo. Cuando iba a empezar a hablar, se soltó una
tormenta con rayos y viento muy fuerte que hizo que la gente se asustara. Todos los presentes
pudieron ver que la imagen de la Virgen que estaba en la catedral alzaba tres veces los brazos hacia
el Cielo. Santo Domingo empezó a rezar el salterio de la Virgen y la tormenta se terminó. En otra
ocasión, Santo Domingo tenía que dar un sermón en la Iglesia de Notre Dame en París con motivo
de la fiesta de San Juan y, antes de hacerlo, rezó el Rosario. La Virgen se le apareció y le dijo que su
sermón estaba bien, pero que mejor lo cambiara y le entregó un libro con imágenes, en el cual le
explicaba lo mucho que gustaba a Dios el rosario de Avemarías porque le recordaba ciento cincuenta
veces el momento en que la humanidad, representada por María, había aceptado a su Hijo como
Salvador. Santo Domingo cambió su homilía y habló de la devoción del Rosario y la gente comenzó a
rezarlo con devoción, a vivir cristianamente y a dejar atrás sus malos hábitos.

Santo Domingo murió en 1221, después de una vida en la que se dedicó a predicar y hacer popular
la devoción del Rosario entre las gentes de todas las clases sociales para el sufragio de las almas del
Purgatorio, para el triunfo sobre el mal y prosperidad de la Santa Madre Iglesia. El rezo del Rosario
mantuvo su fervor por cien años después de la muerte de Santo Domingo, pero empezó a ser
olvidado. En 1349, hubo en Europa una terrible epidemia de peste a la que se le llamó ¨la muerte
negra" en la que murieron muchísimas personas. Fue entonces cuando el fraile Alan de la Roche,
superior de los dominicos en la misma provincia de Francia donde había comenzado la devoción al
Rosario, tuvo una aparición, en la cual Jesús, la Virgen y Santo Domingo le pidieron que reviviera la
antigua costumbre del rezo del Santo Rosario. El Padre Alan comenzó esta labor de propagación
junto con todos los frailes dominicos en 1460. Ellos le dieron la forma con la aprobación eclesiástica.
A partir de entonces, esta devoción se extendió en toda la Iglesia. En (+1521) el Rosario fue
simplificado por el dominico Alberto de Castello, quien escogió 15 pasajes evangélicos (los que ahora
conocemos como 15 misterios). Luego el Papa San Pío V (1566-1572) definió mediante una bula el
Rosario como lo conocíamos hasta el 2002. Y en nuestra época el Papa Juan Pablo II revitalizó el
Rosario, añadiendo a los 15 Misterios ya conocidos, 5 Misterios más, referidos a la vida pública de
Jesucristo. En la Carta Apostólica “El Rosario de la Virgen María” defiende y promueve esta práctica
oracional mariana, además de presentar una amplia sustentación bíblica y teológica para esta
devoción, intentando estimular a los católicos a utilizarla más extensivamente y mostrando a los no-
católicos la bondad de esta oración.

"A través del Rosario los fieles reciben abundante gracia, como por las manos de la Madre del
Redentor".

8
LAS 15 PROMESAS DE LA VIRGEN MARÍA PARA
QUIEN RECE CONSTANTEMENTE EL
ROSARIO
1. Recibirá cualquier gracia que me pida.
2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi
Rosario.
3. El rosario será un fortísimo escudo de defensa contra el infierno, destruirá los vicios, librará
de los pecados y exterminará las herejías.
4. El rosario hará germinar las virtudes y también hará que sus devotos obtengan la
misericordia divina; sustituirá en el corazón de los hombres el amor del mundo al amor por
Dios y los elevarán a desear las cosas celestiales y eternas. ¡Cuántas almas por este medio
se santificarán!
5. El alma que se encomiende por el Rosario no perecerá.
6. El que con devoción rezare mi Rosario, considerando los misterios, no se verá oprimido por
la desgracia, ni morirá muerte desgraciada; se convertirá, si es pecador; perseverará en las
gracias si es justo, y en todo caso será admitido a la vida eterna.
7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin auxilios de la Iglesia.
8. Quiero que todos los devotos de mi Rosario tengan en vida y en muerte la luz y la plenitud de
la gracia, y sean partícipes de los méritos de los bienaventurados.
9. Libraré pronto del purgatorio a las almas devotas del rosario.
10. Los hijos verdaderos de mi Rosario gozarán en el cielo una gloria singular.
11. Todo lo que se me pidiere por medio del rosario se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en todas sus necesidades a los que propaguen mi rosario.
13. Todos los que recen el rosario tendrán por hermanos en la vida y en la muerte a los
bienaventurados del cielo.
14. Los que rezan mi rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi
Unigénito Jesús.
15. La devoción al santo rosario es una señal manifiesta de predestinación a la gloria.

9
SEPTENARIO POR LOS MÉRITOS DEL
REDENTOR

La presente oración se propone desde la meditación de los méritos obtenidos por Jesucristo Hijo de
Dios hecho hombre, quien, al realizar la voluntad de Dios Padre desde su condición humana, se
convierte en nuestro redentor, le es reconocida su dignidad divina y don sobreabundante de gracia y
vida eterna, obteniendo de Dios Padre la recompensa para todos nosotros quienes unidos a él
guardamos su mandato, damos testimonio de la verdad revelada y nos abandonamos a su
misericordia. (La meditación y oración se realiza por 7 días, procurado terminar el domingo
ofreciendo la Santa Eucaristía y participando de la santa comunión).

Nota: Este septenario lo comparto en memoria de mi Padre quien lo recibió en su corazón en momentos de
oración y lo rezaba en las madrugadas. Quiera Dios escuchar nuestras oraciones y acordarse de su alma y de
todos aquellos que por fe esperamos en el Señor.

10
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS:
1. POR LA SEÑAL DE LA SANTA CRUZ…
2. CREDO.
3. INTENCIÓN: “Dios Padre, Señor todopoderoso y eterno, por tu inmenso amor y bondad te
suplico me concedas la gracia especial que tanto necesito …, te lo pido en nombre de tu hijo
Jesucristo y por la gracia del Espíritu Santo, si no es contraria a tu santa voluntad y para gloria
de tu nombre. Amén
4. GLORIA.
5. PADRE ETERNO DE BONDAD Y MISERICORDIA POR LOS MÉRITOS DE:

 La aceptación de la voluntad divina de la santísima Virgen: (encarnación, nacimiento e


infancia del hijo de Dios)

 El bautismo de nuestro Señor Jesucristo, el anuncio del reino de Dios, transfiguración de


nuestro Señor Jesucristo y la Eucaristía
 La pasión de nuestro Señor Jesucristo y su santa Cruz.
 La resurrección de nuestro Señor Jesucristo y su ascensión al cielo.
(se meditan los 7 días).

6. YO TE SUPLICO …. (según el día que corresponda ver MEDITACIÓN Y SUPLICAS)


7. PADRENUESTRO.
8. AVE MARÍA.
9. CONSAGRACIÓN A DIOS PADRE:

“Padre Amado, Señor Dios todopoderoso y eterno por favor acepta el ofrecimiento de todo mi
ser: cuerpo, alma y espíritu, te alabo por tu creación, por tus obras y maravillas, te agradezco por
darme la vida y por todo lo que has hecho por mí, te ofrezco todo aquello que con tanta
generosidad me has concedido, con toda sinceridad me arrepiento de mis pecados, de no
Conocerte, Amarte, Servirte ni Honrarte como debería… En esta oportunidad quiero asumir mi
herencia como Hijo tuyo, con todo el gozo y responsabilidades que correspondan… Te doy mi
“Sí” para que puedas disponer de mí como un instrumento de Tu Divina Voluntad. Hago la
solemne promesa de serte fiel y te pido me concedas la gracia de la firmeza y la perseverancia
en la Fe.

Padre mío, Padre nuestro, Padre eterno, el más Bondadoso, Cuidadoso y Misericordioso; en tu
divina presencia, proclamo sinceramente mi amor por ti. Te ofrezco todo mi ser, toda mi familia y
toda mi realidad … Solemnemente me consagro a Ti junto a los míos ahora y por siempre.

Padre Amado te pido: Que envíes a la Virgen María para que me conduzca hacia tu Hijo
Jesucristo y que mi Señor Jesús me conceda enviarme el Espíritu Santo, para que juntos me
lleven ante ti. Padre Santo quiero que tú vivas en mí y conmigo, que sea yo un templo vivo
preparado por María, dedicado por Jesús y purificado por el Espíritu Santo. Permite que pueda
estar siempre en Ti y Contigo, concédeme la gracia de ser un auténtico Hijo tuyo, un Amigo
Íntimo y Verdadero, uno de los que te ama sobre todas las cosas y cuando vengas a recogerme
en mi último aliento, me lleves a Tu Hogar para estar contigo. Te lo pido por Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.

10. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

“Quien me ve a mi…Ve al Padre”

11
MEDITACIONES Y SUPLICAS
PRIMER DÍA
Yo te suplico por todos los hijos y hermanos míos, que padecen hambre, desnudez, les falta
el techo, el espacio, la educación, la recreación.
Te lo pido por nuestro Señor. Amén.

SEGUNDO DÍA
Yo te suplico por todos los hijos y hermanos míos, que padecen sufrimientos o limitación
física, debido a su tara genética, a causa de enfermedad, víctima de desastres, accidentes o
violaciones.
Por todos aquellos que padecen sufrimiento o limitación moral, que han perdido sus seres
queridos (muertos o desaparecidos), que han perdido su libertad (secuestrados o a la justicia
sometidos)
Que han perdido sus bienes
Que han perdido la fe y la esperanza
Te lo pido por nuestro Señor. Amén.

TERCER DÍA
Yo te suplico por las familias, que sean estas el terreno de amor donde germinen los hombres
de bien.
Por las familias conformadas por tus religiosas y religiosos, sacerdotes, obispos y el Santo
Padre. Llénalos de tu espíritu para que con su ejemplo y tu palabra siembren y cultiven la fe
en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
Te lo pido por nuestro Señor. Amén.

CUARTO DÍA
Yo te suplico por la paz
La paz del hombre contigo
La paz del hombre consigo mismo y sus hermanos
La paz en las familias
La paz en las comunidades
La paz en los pueblos
La paz en Colombia
La paz en el mundo
Padre asiste a mis padres y hermanos
Padre asiste a mis benefactores y perdona a todos aquellos que me han causado mal.
Te lo pido por nuestro Señor. Amén.

QUINTO DÍA
Yo te suplico que perdones nuestros pecados y los del mundo entero.
Que perdones a todos tus hijos difuntos que confiaron y confían en tu divina misericordia,
llévalos a disfrutar contigo la vida eterna.
Te lo pido por nuestro Señor. Amén.

SEXTO DÍA
Yo te suplico envíes tu Espíritu Santo sobre mí, los míos y el mundo entero.
Otórganos la gracias de sus dones, permítenos crecer en sabiduría, entendimiento, consejo,
fuerza, conocimiento, piedad, temor de Dios y haz que la caridad, el gozo, la paz, la paciencia,
la templanza, la bondad, la benignidad, la mansedumbre, la fe, la modestia, la continencia y la
castidad sean renovados en nuestras vidas para gloria tuya.
Te lo pido por nuestro Señor. Amén.

SEPTIMO DÍA

12
Yo te suplico tu perdón, tu protección, tu amor, tu ayuda, tu luz, tu guía; para los míos y para
mí.
Te lo pido por nuestro Señor. Amén.

13

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