LEY DE SALUD MENTAL 26.657.
(texto Hermosilla)
Antecedentes
La Ley Nacional de Salud Mental 26.657, sancionada en 2010, establece un nuevo modelo
de atención a la salud mental, sin embargo, esta ley no es la primera normativa en
Argentina que apunta a la protección de los derechos de las personas con padecimiento
mental. Antes de su sanción, existían siete leyes provinciales y una ley correspondiente a
CABA, que también buscaban promover un cambio de paradigma en la atención en salud
mental.
Leyes provinciales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
En su mayoría coinciden en la utilización de la denominación “sufrimiento o padecimiento
mental", la cual será retomada en la Ley nacional.
A su vez, es común a todas, la reglamentación del régimen de internaciones y su
consideración como recurso excepcional. Con respecto a los lugares donde las mismas se
realizan, se observa una inclinación a la prohibición de hospitales monovalentes. En cuanto
a los criterios de internación involuntaria, en ciertas legislaciones, se introduce la
denominación de riesgo cierto e inminente para sí o terceros, mientras que en otras se
utiliza una denominación similar: probabilidad de daño inmediato.
Con respecto al consentimiento informado (CI), las legislaciones, varían entre las que
reconocen el derecho a recibir información, y aquellas que se implican en la delimitación de
acciones para la protección de dicho derecho.
Ley Nacional de Salud Mental
La Ley Nacional de Salud Mental 26.657, establece un nuevo modelo de atención a la
salud mental, basado en la atención comunitaria y la desinstitucionalización.
La ley define a la salud mental como un proceso de construcción social vinculado al
resguardo de los derechos humanos y sociales de toda persona. Asimismo, reconoce el
derecho a la atención integral y de calidad, en el marco de la [Link] ley establece
que la internación involuntaria debe ser la última alternativa, y solo puede realizarse cuando
la persona presente un riesgo cierto e inminente para sí o terceros. Asimismo, establece
que la persona internada tiene derecho a recibir información y a participar en la toma de
decisiones sobre su tratamiento.
En definitiva, estas leyes representan un avance significativo en la protección de los
derechos de las personas con padecimiento mental. Estas leyes ponen fin al modelo asilar y
promueven un cambio de paradigma en la atención en salud mental.
CAMBIOS INTRODUCIDOS POR LA LEY
Entre las principales innovaciones, se encuentran:
● El énfasis en la interdisciplina. Se forman grupos interdisciplinarios en relación a la
toma de decisiones y a la posibilidad de ocupar cargos de gestión y dirección de
servicios.
● Se establece la orientación comunitaria, el trabajo intersectorial y el requerimiento
del CI para la atención de los pacientes.
● Disposiciones en relación a las internaciones, donde el proceso de atención debe
realizarse preferentemente fuera del ámbito de internación hospitalaria. De no poder
evitarse la internación, debe promoverse la comunicación de las personas
internadas con su entorno. En relación al tema internaciones, se prohíbe la creación
de nuevos manicomios. A su vez los existentes deben adaptarse a los principios de
la Ley, hasta su sustitución por los dispositivos alternativos
● Creación en el ámbito del Ministerio Público de la Defensa, de un órgano de revisión
con el objeto de controlar el cumplimiento y la adecuación de las prácticas a la Ley.
● En referencia al impacto en el derecho argentino, modifica el Código Civil al eliminar
el concepto de peligrosidad y sustituirlo por el de peligro cierto e inminente como
criterio de internación involuntaria.
Por otro lado, estas innovaciones están basadas en cuatro conceptos claves de la
concepción psiquiátrica del padecimiento subjetivo:
1. Énfasis en los derechos humanos de los pacientes
2. Atención desde el trabajo interdisciplinario e intersectorial.
3. Modificación física y subjetiva de las estructuras manicomiales
4. Reivindicación absolutamente democrática
CRÍTICAS
Vinculadas a la interdisciplina: La implementación de la interdisciplinariedad en salud
mental ha sido un desafío en Argentina. Algunos de los obstáculos observados son:
● La falta de definición de los roles y responsabilidades de cada disciplina.
● La resistencia de algunos profesionales a compartir su poder y autoridad.
● La falta de formación en interdisciplinariedad en las universidades.
Otro obstáculo es la resistencia de algunos profesionales a compartir su poder y autoridad.
La Asociación de Médicos Municipales de la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo,
considera que la Ley 26.657 avanza sobre las incumbencias de los médicos.
A pesar de estos obstáculos, la interdisciplinariedad es un enfoque necesario para la
atención integral de las personas con problemas de salud mental. Es importante que las
universidades formen a los profesionales en interdisciplinariedad, y que los servicios de
salud promuevan la colaboración entre las distintas disciplinas.
Vinculadas a la disposición de internaciones/externaciones: Esta disposición ha sido
ampliamente criticada desde el sector médico, que considera que la internación es un acto
exclusivamente médico, siendo el psiquiatra el único profesional capacitado para realizar un
diagnóstico diferencial. Por su parte, la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires (APBA)
recurrio a ciertos puntos para defender su postura, planteando el hecho de que entre las
actividades reservadas al título de Psicólogo o Licenciado en Psicología, figura la de realizar
indicaciones psicoterapéuticas de internación y externación de personas por causas
psicológicas.
En base a eso se plantea, la importancia de poder diferenciar entre la defensa corporativa
regida por intereses, y el cuestionamiento válido, sobre si la formación que se imparte
actualmente en las carreras de grado de psicólogo, permite la adquisición de las
competencias requeridas para indicar adecuadamente una internación.
Dirigidas a la imprecisión en la definición del objeto: Algunos profesionales, criticaron la
utilización de términos como sufrimiento o padecimiento para definir el objeto de una
legislación, por las consecuencias que puede acarrear, especialmente el riesgo de
patologizar carencias sociales.
Vinculadas al cierre definitivo de instituciones monovalentes: La Ley establece la
desinstitucionalización como uno de sus objetivos fundamentales. Esto significa que la
atención a las personas con padecimiento mental debe realizarse en el marco de la
comunidad, y no en instituciones psiquiátricas.
Esta disposición ha sido criticada desde el sector médico, que considera que la internación
en hospitales monovalentes es necesaria en algunos casos. En este sentido, los hospitales
monovalentes deberían continuar existiendo, adaptándose a las nuevas exigencias. Sin
embargo, esta opción plantea el problema de que los hospitales generales no cuentan con
las camas de internación necesarias para atender a la población con padecimiento mental.
Además, existen razones culturales e ideológicas que dificultan la desinstitucionalización.
Con respecto a esta cuestión, la Ley no se está refiriendo a expulsar a los pacientes, sino a
refuncionalizar el sistema. En este sentido, es importante que la norma consiga su
reglamentación, ya que se podría esclarecer este punto, garantizando que la
desmanicomialización
Vinculadas a la viabilidad: Se criticó las escasas posibilidades de operacionalizarla. En
este sentido, algunos sectores plantean la existencia de la necesidad de una ley de salud
mental, aunque según su consideración, la misma no debe ser declarativa, sino que debería
garantizar recursos y no simplemente enunciar.
Conclusión: Esta ley representa un cambio de paradigma en la atención a las personas
con padecimiento mental, ya que pone fin al modelo asilar, basado en la internación
prolongada en hospitales monovalentes. Sin embargo, la implementación de esta ley sigue
siendo un proceso lento y con dificultades, ya que a la fecha, la ley aún no ha sido
reglamentada, esa falta de reglamentación ha generado incertidumbre y dificultades en la
aplicación de la ley. Otro desafío para la implementación de la ley es la formación de
profesionales ya que actualmente la formación de profesionales en salud mental no se
encuentra adecuada a los nuevos paradigmas establecidos por la ley.
En la actualidad, la ley se encuentra en una etapa declarativa. La reglamentación efectiva
de la ley aumentaría su operatividad, siempre y cuando el Estado otorgue los recursos
necesarios para su implementación.