Trastornos De Ansiedad
En La Infancia y En La
Adolescencia
Presentación:
Integrantes: Matricula:
Laura Nicauris de Jesús Rodríguez 19-SPSN-3-019
Euskaterin González Minaya 21-EPSN-3-008
Mariel Fermín Martínez 21-EPSN-3-008
Dayreni Noemí Cambero 21-EPSN-3-027
Manuela Aralys Marten Pérez 20-EPSN-3-030
Brenda Dabelva Luperón Almengo 21-EPSN-3-017
Asignatura:
Psicopatología Infanto Juvenil
Tema:
Trastornos De Ansiedad En La Infancia y En La Adolescencia
Facilitadora:
Carmen Ubaldina Vargas
Fecha:
11 de Noviembre del año 2023
Grupo:
#1
Trastorno de ansiedad en los infantes
Qué es la ansiedad infantil
La ansiedad es una emoción básica que experimentamos todos los seres
humanos. Forma parte de los mecanismos de defensa básicos de
supervivencia y se activa en situaciones del medio que nos resultan
sorpresivas, nuevas o amenazantes.
Los adultos, niños y adolescentes todos experimentan ansiedad, aunque la
manifestación de esta es diferente según la edad. Cuando la ansiedad
infantil se convierte en excesiva más allá de lo esperado por nivel de
desarrollo, ha perdurado por un largo tiempo, no parece mejorar y está
causando problemas, entonces es cuando nos encontramos frente a una
ansiedad patológica.
En los niños y adolescentes es importante saber diferenciar la ansiedad
patológica de los miedos evolutivos, estos son un aspecto normal del
desarrollo que proporcionan a los niños medios de adaptación. La mayoría
de los miedos infantiles son transitorios, de intensidad leve y específicos de
una edad. Algunos ejemplos son el miedo a la oscuridad, a los monstruos,
la ansiedad por separación, el miedo a caerse de la bicicleta o hacerse daño,
a hacer amigos, etc., cada uno de ellos se clasifica en una etapa evolutiva
del niño.
No obstante, cuando algunos de estos miedos persisten en el tiempo o
cuando la gravedad de la ansiedad es elevada, se convierten en un problema
de ansiedad que puede llegar hasta la edad adulta, y logran causar un
malestar clínicamente significativo al niño, llegando incluso a interferir el
funcionamiento cotidiano en las áreas familiar, escolar o social.
Síntomas Físicos
La ansiedad infantil puede presentarse de manera enmascarada detrás de
una variedad de formas. En muchas ocasiones la ansiedad infantil se
manifiesta a través de síntomas físicos. Las manifestaciones clínicas de los
trastornos de la ansiedad en niños y adolescentes, varían en función de su
edad, su desarrollo cognitivo y emocional. Los síntomas físicos que pueden
presentar son los siguientes:
Temblores
Problemas para dormir
Dolores abdominales, quejas frecuentes de dolores de barriga sin una causa
médica
Dolores de cabeza
Manos húmedas y frías
Vómitos
Problemas en el control de esfínteres
Tartamudez
ansiedad infantil
Síntomas Cognitivos
Los síntomas cognitivos hacen referencia al conjunto de creencias,
pensamientos e imágenes. Las manifestaciones clínicas de los trastornos de
la ansiedad en niños y adolescentes, varían en función de su edad, su
desarrollo cognitivo y emocional. A nivel cognitivo los síntomas que
pueden presentar son:
Rituales
Lentitud de procesamiento, tarda en hacer las tareas más tiempo del
esperado para su edad
Cambios importantes en el rendimiento académico, a pesar del esfuerzo
Estados de preocupación constante: acontecimientos futuros, catástrofes,
rendimiento escolar, evaluación que los demás hacen de él
Preocupación excesiva y persistente por la posible pérdida de las figuras de
mayor apego o de que puedan sufrir un posible daño
Miedos múltiples o específicos
Pesadillas
Síntomas conductuales
Los síntomas conductuales de la ansiedad en niños y adolescentes no son
siempre evidentes, y se pueden atribuir por error a otras causas. Las
manifestaciones clínicas de los trastornos de la ansiedad en niños y
adolescentes, varían en función de su edad, su desarrollo cognitivo y
emocional. Algunos de los síntomas conductuales que pueden presentar son
los siguientes:
Rabietas frecuentes e inexplicables
Agitación, llantos incontrolados
Impaciencia
Aislamiento social, no quiere jugar con otros niños y evita las actividades
extraescolares
Resistencia a ir a dormir
Resistencia a ir a la escuela
ansiedad infantil
Cómo se trata la Ansiedad Infantil
Es muy importante realizar una correcta evaluación y un adecuado
diagnóstico diferencial de cada etapa de desarrollo, con síntomas de un
trastorno de ansiedad. Algunos de los trastornos de ansiedad con un mayor
porcentaje de afectación en la población infantil son: TAS (trastorno de
ansiedad por separación), TAG (trastornos de ansiedad generalizada), Fobia
específica, Fobia social, Fobia escolar, y mutismo selectivo.
El tratamiento psicológico conlleva un trabajo terapéutico que abarcaría las
siguientes líneas generales:
Psicoeducación a los padres y a los/as niños/as y/o adolescentes
Trabajar los pensamientos negativos recurrentes para cambiar el enfoque de
su situación
Cambiar la percepción que el niño tiene sobre la situación atemorizante
Proporcionar al niño las estrategias de afrontamiento
Aprender a gestionar las emociones
Técnicas de relajación
Trastornos De Ansiedad En La Adolescencia
La adolescencia es una de las etapas de la vida en la que se producen, de
forma simultánea, la mayor parte de los cambios que un adulto debe
afrontar en su vida; es por esto, que se trata de un período donde
frecuentemente suelen aparecer episodios de ansiedad en los adolescentes.
La ansiedad, en sí misma, es un mecanismo de adaptación que
busca mantener al organismo en alerta y prevenido para actuar antes
situaciones que puedan causar riesgo o ser una amenaza; sin embargo, una
preocupación exagerada y constante puede impedir desarrollar actividades
cotidianas y, por ende, afectar a la calidad de vida. En estos casos,
acontecimientos o situaciones a simple vista sencillas como hablar frente a
un grupo o hacer un examen es posible que provoquen sentimientos de
ansiedad y desencadenar en los adolescentes comportamientos negativos y
destructivos.
Dentro de los trastornos de ansiedad encontramos crisis de pánico,
trastorno de ansiedad generalizada, agorafobia o ansiedad por la salud,
entre otros. Cuando se desarrollan en una etapa tan compleja como la
adolescencia detectarlo es prioritario para evitar que derive en problemas
mayores como en el consumo de sustancias u otras psicopatologías futuras,
como la depresión o el suicidio.
Causas
La ansiedad es una patología cada vez más común entre los adolescentes;
puede producirse por diversos factores, incluyendo los hormonales, el
estrés escolar o los problemas sociales y familiares. La Organización
Mundial de la Salud (OMS), donde se estima que más del 13% de los
adolescentes de entre 10 y 19 años padecen trastornos mentales,
representando la ansiedad y la depresión el 40% de estas alteraciones.
Sin embargo, más allá de los factores citados, las causas de la ansiedad
suelen venir propiciadas por:
Incremento de la carga académica.
Altas expectativas y presión por alcanzar el éxito.
Necesidad de destacar y ser aceptados por los amigos.
Miedo a hacer el ridículo.
Sobreexposición en las redes sociales.
Inseguridad ante el futuro.
¿Cómo se manifiesta la ansiedad en adolescentes?
Generalmente, este trastorno se manifiesta de la misma forma en adultos
que en adolescentes, aunque estos últimos suelen presentar algunos
síntomas más característicos. Entre ellos destacan:
Aislamiento social.
Dolores físicos (cabeza, estómago, palpitaciones…).
Cambios repentinos de comportamiento.
Variación en los hábitos alimenticios.
Problemas para conciliar el sueño.
Temor a cometer errores.
Dudas constantes sobre las habilidades y capacidades.
Búsqueda de aprobación.
Evitar realizar ciertas actividades, ir a la escuela o mantener
interacciones sociales.
Bajada en las calificaciones.
Problemas para concentrarse.
Preocupación excesiva.
Tratamiento
Si se observa en el adolescente alguno de los síntomas que suelen asociarse
con la ansiedad y los mismos aparecen de forma repentina, provocando
cambios en los hábitos y el comportamiento, es fundamental seguir alguna
de las siguientes estrategias para ofrecerles soporte:
Fomentar la comunicación. Es importante que el joven se sienta
cómodo hablando sobre lo que le preocupa; por eso, este apoyo en
un primer momento debe ser brindado por parte del círculo familiar
y/o académico.
Promover un estilo de vida saludable. Se debe animar al
adolescente a participar en actividades que disfrute y le permitan
relajarse. Igualmente hay que asegurarse de que siga una dieta
saludable, haga ejercicio regularmente y duerma lo suficiente.
Técnicas de relajación. Practicar técnicas de relajación que generen
un espacio tranquilo les ayuda a evadir la mente. En momentos de
máxima tensión podéis realizar respiración diafragmática, que
consiste en respirar profunda y pausadamente. Inhalando y
exhalando lentamente a la vez que se hincha y deshincha el
diafragma.
Acudir a un profesional de la psicología. Si detectas que tu hijo,
alumna o amigo sufre un trastorno de ansiedad permanentemente
muéstrale la posibilidad de acudir a un profesional. Háblale de esta
opción mostrando comprensión para que no se sienta avergonzado.
Ayúdale a romper el tabú de ir al psicólogo.
Cada adolescente es único y aquello que funciona para uno puede no ser lo
más adecuado para otro. Por esto, encontrar a un especialista que cuente
con la formación necesaria para evaluar y analizar las necesidades de cada
caso, así como diseñar y aplicar planes de intervención psicológica
individualizados, son cuestiones fundamentales para intervenir a tiempo y
evitar la aparición de otro tipo de trastornos.
No hay que olvidar que los trastornos de ansiedad continúan presentes en
la infancia y la adolescencia, pero se acentúan en aquellos niños y niñas
más vulnerables. En aquellas familias que tienen problemas económicos o
se encuentran en riesgo de exclusión social.
Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG)
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) se define como la ansiedad y
preocupación casi constantes, presentes de manera crónica y excesiva,
sobre temas como la salud, la familia, las relaciones interpersonales, el
dinero o el trabajo, que resultan difíciles de controlar y que interfieren de
manera significativa con las actividades cotidianas y las relaciones sociales.
Este estado de ansiedad y preocupación suele acompañarse por algunos de
los siguientes síntomas:
Inquietud o impaciencia.
Fatiga.
Dificultad para concentrarse y para memorizar
Irritabilidad.
Tensión muscular.
Dolor de cabeza.
Alteraciones del sueño (dificultad para conciliar o mantener el sueño, o
sensación al despertarse de sueño no reparador).
Trastornos gastrointestinales
Sensación de falta de aire o respiración acelerada.
La persona que padece TAG vive en un permanente estado de tensión y
alerta, siempre anticipando la posibilidad de que ocurran hechos negativos
y catastróficos en un futuro próximo, existiendo dos tipos de distorsiones
en el modo de pensar y percibir o evaluar la realidad:
La sobre-estimación de la probabilidad de que ocurran eventos
negativos.
La convicción de que esos posibles sucesos negativos serán muy
graves, y que no se podrá hacer frente a ellos: pensamiento
catastrófico.
El Trastorno de Ansiedad Generalizada se estima que afecta a un 5% de la
población, y es dos veces más común en mujeres que en hombres.
Puede empezar en cualquier momento de la vida, su curso es variable, y
tiende a ser fluctuante y crónico. A menudo los adultos que padecen TAG
se sienten incapaces de recordar una época en la que no hayan estado
preocupados.
Causas
Aunque las causas exactas del TAG no se conocen, se sabe que la
combinación de factores genéticos, biológicos, experiencias vitales y el
estrés influyen en su inicio y mantenimiento. Es probable que las personas
con este trastorno acudan muchas veces a su médico para que les trate
síntomas como el insomnio, la fatiga o el dolor de cabeza, antes de que
reciban el diagnóstico y el tratamiento correctos.
Las investigaciones sobre el TAG sugieren que al menos el 90% de las
personas que lo sufren padecen otro trastorno del estado de ánimo u otros
tipos concomitantes de ansiedad. Depresión, ansiedad social, trastorno de
pánico o fobias específicas, son los más frecuentes. También puede
acompañar a trastornos médicos, como la diabetes mellitus, la insuficiencia
renal o el cáncer.
Tratamiento
El tratamiento psicofarmacológico tiene como objetivo aliviar los síntomas
y prevenir las recaídas. Debido a la cronicidad de este trastorno,
habitualmente se aconsejan tratamientos prolongados que proporcionen
estabilidad clínica. La primera opción son los antidepresivos ISRS. Las
benzodiacepinas suelen utilizarse en el tratamiento de los síntomas agudos
y cuando los antidepresivos resultan insuficientes.
A nivel psicológico, la terapia cognitivo-conductual es la más utilizada por
ser la única que ha demostrado su eficacia. Las estrategias utilizadas son:
Información: sobre la naturaleza de la ansiedad generalizada, los
síntomas y su alcance. Conocimiento de la relación entre
pensamiento, emoción y conducta.
Entrenamiento en relajación: para regular la activación fisiológica
que produce la ansiedad.
Técnicas cognitivas: Identificación y reconocimiento de las
interpretaciones catastróficas, la sobrevaloración de la probabilidad
de sufrir situaciones aversivas, reconocimiento de los pensamientos
automáticos, y hábitos contraproducentes usados hasta el momento
para lidiar con la ansiedad. Una vez identificados los hábitos
cognitivos propios, se facilitan ejercicios estructurados,
"experimentos conductuales", y cuestionamiento de hipótesis o
contrastes con la evidencia.
Técnicas concretas de distracción cognitiva: que ayudan a
desconectar de las imágenes o pensamientos que producen malestar.
Exposición controlada y progresiva a situaciones temidas.
Prevención de recaídas: mediante el entrenamiento en solución de
problemas y organización del tiempo, desarrollo de habilidades
sociales, mejora de las relaciones interpersonales y planificación de
actividades placenteras.
Fobias específicas
Las fobias específicas son un miedo extremo a objetos o situaciones que
suponen poco o ningún peligro, pero que te provocan una gran ansiedad,
por lo que intentas no acercarte a estas cosas. A diferencia de la ansiedad
pasajera que puedes sentir al dar una conferencia o al rendir un examen, las
fobias específicas permanecen un tiempo largo. Sin tratamiento, las fobias
específicas suelen durar toda la vida.
Las fobias pueden provocar fuertes respuestas físicas, mentales y
emocionales. También pueden afectar tu forma de actuar en el trabajo o la
escuela, o en situaciones sociales.
Las fobias específicas son trastornos de ansiedad frecuentes. En general, se
dan con más frecuencia en mujeres. No todas las fobias necesitan
tratamiento, pero si una fobia concreta afecta tu vida diaria, existen varios
tipos de terapias que te ayudarán a superar y vencer tus miedos, a menudo
para siempre.
Síntomas
Una fobia específica implica un miedo intenso y persistente a un objeto o a
una situación en particular que no es proporcional al riesgo real. Hay
muchos tipos de fobias. Es común tener una fobia específica a más de un
objeto o una situación. Las fobias específicas también pueden presentarse
junto con otros tipos de trastornos de ansiedad.
Los tipos más comunes de fobias específicas consisten en el miedo a lo
siguiente:
Situaciones, como viajar en avión, conducir, estar en espacios
cerrados o ir a la escuela.
Naturaleza, como las tormentas, las alturas o la oscuridad.
Animales o insectos, como los perros, las serpientes o las arañas.
Sangre, inyecciones o lesiones, como las agujas, los accidentes o los
procedimientos médicos.
Otros tipos, como el miedo a atragantarse o vomitar, a los ruidos
fuertes o a los payasos.
Cada fobia específica tiene un nombre. La palabra “fobia” deriva de la
palabra griega “phobos”, que significa miedo. Algunos ejemplos de los
nombres más comunes son “acrofobia”, que designa el miedo a las alturas,
y “claustrofobia”, que designa el miedo a los espacios cerrados.
Independientemente del tipo de fobia específica que tengas, es
probable que te suceda lo siguiente:
Sientas miedo intenso, ansiedad y pánico de inmediato al exponerte a
la situación que te causa miedo o incluso al pensar en ella.
Sepas que tus miedos no son razonables ni tan grandes como crees,
pero no puedes controlarlos.
Tengas ansiedad que empeora a medida que la situación o el objeto
se aproxima, ya sea temporal o físicamente.
Hagas todo lo posible para evadir el objeto o la situación, o los
enfrentes con ansiedad o miedo extremos.
Tengas dificultad con las actividades cotidianas debido a tu miedo.
Tengas reacciones y sensaciones físicas, como sudoración, latidos
cardíacos rápidos, opresión en el pecho o dificultad para respirar.
Sientas ganas de vomitar, o te marees o desmayes, especialmente al
ver sangre o heridas.
Los niños pueden tener rabietas o aferrarse, llorar o negarse a
separarse de sus padres o a acercarse a su miedo.
Cuándo debes consultar a un médico
Un miedo extremo puede dificultar la vida. Por ejemplo, puedes tener que
subir largos tramos de escaleras en lugar de usar el ascensor. No obstante,
no se considera una fobia específica a menos que perturbe seriamente tu
vida. Si la ansiedad afecta de forma negativa tu desempeño en el trabajo, en
la escuela o en las situaciones sociales, consulta al médico, otro profesional
de atención médica o un profesional de salud mental.
Los miedos de la infancia, como el miedo a la oscuridad, a los monstruos o
a quedarse solo, son comunes. La mayoría de los niños los superan. Pero si
tu hijo tiene un temor persistente y excesivo que interfiere en el desarrollo
de sus actividades cotidianas en la escuela o su desempeño, habla con el
médico.
La terapia correcta puede ayudar a la mayoría de las personas. Cuanto antes
pidas ayuda, más probabilidades tendrás de que la terapia sea eficaz.
Causas
Aún se desconoce mucho sobre las causas de las fobias específicas. Las
causas pueden incluir lo siguiente:
Malas experiencias. Muchas fobias comienzan como
consecuencia de una mala experiencia o un ataque de pánico
relacionado con un objeto o una situación específicos. A veces,
incluso presenciar una mala experiencia o escuchar sobre ella
puede ser suficiente para desencadenar una fobia.
Genética o comportamiento aprendido. Puede haber una
vinculación entre tu fobia específica y la fobia o la ansiedad de
tu padre o madre, lo que podría deberse a una mezcla de
genética y comportamientos aprendidos.
Función y estructura del cerebro. En las personas con fobias
específicas, se activan determinadas partes del cerebro, mientras
que en aquellas que no las tienen, no se presenta la misma
respuesta en el cerebro. Además, una persona con una fobia
específica puede tener una estructura cerebral distinta a la de
una persona sin esa fobia específica.
Trastorno de ansiedad por separación
La ansiedad por separación es una etapa de desarrollo normal entre los
bebés y niños pequeños. Los niños suelen presentar un período de ansiedad
por separación, pero por lo general lo superan aproximadamente a los 3
años de edad.
En el caso de algunos niños, la ansiedad por separación es un signo de un
trastorno más grave conocido como trastorno de ansiedad por separación,
que ya puede comenzar en la edad preescolar.
Si la ansiedad por separación que siente tu hijo parece intensa o prolongada
(en especial si interfiere con la escuela o con otras actividades cotidianas, o
si incluye ataques de pánico u otros problemas) es posible que tenga
trastorno de ansiedad por separación. Esto se relaciona con mayor
frecuencia con la ansiedad del niño sobre sus padres, pero también puede
asociarse con otra persona responsable del cuidado cercana.
Con menos frecuencia, el trastorno de ansiedad por separación puede
sucederle a adolescentes y adultos, y ocasionar problemas importantes al
salir de casa o ir a trabajar. No obstante, el tratamiento puede ayudar.
Síntomas
El trastorno de ansiedad por separación se diagnostica cuando los síntomas
son excesivos para el desarrollo madurativo y causan un sufrimiento
emocional significativo en el funcionamiento diario. Los síntomas pueden
incluir los siguientes:
•Aflicción recurrente y excesiva por anticiparse a las cosas o estar lejos de
casa o de los seres queridos.
•Preocupación constante y excesiva en relación con la pérdida del padre, la
madre u otro ser querido por una enfermedad o un desastre.
•Preocupación constante por que suceda algo malo, como perderse o ser
secuestrado y separarse de los padres u otros seres queridos.
•Rechazo a estar fuera del hogar por miedo a la separación.
•Rechazo a estar solo en la casa sin el padre, la madre u otro ser querido en
la casa.
•Resistencia o rechazo a dormir fuera de la casa sin el padre, la madre u
otro ser querido cerca.
•Pesadillas repetidas sobre la separación.
•Quejas frecuentes de dolores de cabeza, dolores de estómago u otros
síntomas cuando se anticipa la separación del padre, la madre u otro ser
querido.
El trastorno de ansiedad por separación puede estar relacionado con un
trastorno de pánico y ataques de pánico: episodios repetidos de
sentimientos repentinos de ansiedad intensa y miedo o terror que alcanzan
un pico en cuestión de minutos.
¿Cuándo debes consultar con un médico?
El trastorno de ansiedad por separación generalmente no desaparece sin
tratamiento, y puede conducir al trastorno de pánico y otros trastornos de
ansiedad en la edad adulta.
Si tienes inquietudes acerca de la ansiedad por separación de tu hijo, habla
con el pediatra de tu hijo o con otro profesional de salud.
Causas
En algunas ocasiones, el trastorno de ansiedad por separación puede
aparecer a causa de estrés cotidiano que ocasiona la separación de un ser
querido. Es posible que haya una causa genética en el desarrollo del
trastorno.
Factores de riesgo
El trastorno de ansiedad por separación ocurre más a menudo en la infancia
pero puede continuar hasta la adolescencia y, en ocasiones, a la adultez.
Entre los factores de riesgo, se encuentran los siguientes:
Estrés o pérdida que ocasionan una separación, como la enfermedad o
muerte de un ser querido, la pérdida de una mascota, el divorcio de los
padres, la mudanza o la partida hacia la escuela
Algunos temperamentos que son más propensos a presentar trastornos de
ansiedad que otros
Antecedentes familiares, que incluyen a familiares consanguíneos que
tienen problemas de ansiedad o trastorno de ansiedad, lo cual indica que
estos rasgos pueden ser hereditarios
Problemas ambientales, como estar presente durante un tipo de desastre que
implica una separación
Complicaciones
El trastorno de ansiedad por separación ocasiona una gran angustia y
dificultades para funcionar en situaciones sociales, en el trabajo o la
escuela.
Los trastornos que pueden acompañar el trastorno de ansiedad por
separación incluyen los siguientes:
Otros trastornos de ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada,
los ataques de pánico, las fobias, el trastorno de ansiedad social o la
agorafobia
Trastorno obsesivo compulsivo
Depresión
Prevención
No hay una manera segura de prevenir el trastorno de ansiedad por
separación.
Trastorno obsesivo compulsivo
El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) se caracteriza por un patrón de
pensamientos y miedos no deseados (obsesiones) que provocan
comportamientos repetitivos (compulsiones). Estas obsesiones y
compulsiones interfieren en las actividades diarias y causan un gran
sufrimiento emocional.
Puedes intentar ignorar o detener tus obsesiones, pero eso solo aumenta tu
sufrimiento emocional y ansiedad. Finalmente, sientes la necesidad de
realizar actos compulsivos para tratar de aliviar el estrés. A pesar de los
esfuerzos por ignorar o deshacerte de los pensamientos o impulsos que te
molestan, estos vuelven una y otra vez. Esto conduce a más
comportamientos ritualistas, el círculo vicioso del trastorno obsesivo
compulsivo.
El trastorno obsesivo compulsivo a menudo se centra en ciertos temas, por
ejemplo, un miedo excesivo a contaminarse con gérmenes. Para aliviar los
temores de contaminación, puedes lavarte compulsivamente las manos
hasta que estén irritadas y agrietadas.
Si tienes un trastorno obsesivo compulsivo, puedes sentirte avergonzado y
apenado por la afección, pero el tratamiento puede ser eficaz.
Síntomas
El trastorno obsesivo compulsivo suele incluir tanto obsesiones como
compulsiones. Pero también es posible tener solo síntomas de obsesión o
solo síntomas de compulsión. Puedes o no darte cuenta de que tus
obsesiones y compulsiones son excesivas o irrazonables, pero ocupan
mucho tiempo e interfieren en tu rutina diaria y en tu funcionamiento
social, escolar o laboral.
Síntomas de obsesión
Las obsesiones del trastorno obsesivo compulsivo son pensamientos,
impulsos o imágenes repetidos, persistentes y no deseados que son
intrusivos y causan aflicción o ansiedad. Podrías tratar de ignorarlos o
deshacerte de ellos realizando un comportamiento o ritual compulsivo.
Estas obsesiones suelen entrometerse cuando intentas pensar o hacer otras
cosas.
Las obsesiones a menudo tienen temáticas, tales como las siguientes:
•Miedo a la contaminación o a la suciedad
•Dudar y tener dificultades para tolerar la incertidumbre
•Necesidad de tener las cosas ordenadas y simétricas
•Pensamientos agresivos u horribles sobre la pérdida de control y el daño a
sí mismo o a otros
•Pensamientos no deseados, incluida la agresión, o temas sexuales o
religiosos
Algunos ejemplos de los signos y síntomas de la obsesión incluyen lo
siguiente:
•Miedo a ser contaminado por tocar objetos que otros han tocado
•Dudas de que hayas cerrado la puerta o apagado la estufa
•Estrés intenso cuando los objetos no están ordenados o posicionados de
cierta manera
•Imágenes de conducir tu automóvil entre una multitud de gente
•Pensamientos sobre gritar obscenidades o actuar inapropiadamente en
público
•Imágenes sexuales desagradables
•Evitar las situaciones que pueden desencadenar obsesiones, como el
apretón de manos
Síntomas de la compulsión
Las compulsiones del trastorno obsesivo compulsivo son comportamientos
repetitivos que te sientes impulsado a realizar. Estos comportamientos
repetitivos o actos mentales tienen como objetivo reducir la ansiedad
relacionada con las obsesiones o evitar que algo malo suceda. Sin embargo,
dejarse llevar por las compulsiones no trae ningún placer y puede ofrecer
solo un alivio temporal de la ansiedad.
Puedes inventar reglas o rituales que te ayuden a controlar la ansiedad
cuando tengas pensamientos obsesivos. Estas compulsiones son excesivas y
a menudo no están relacionadas de manera realista con el problema que
pretenden solucionar.
Al igual que las obsesiones, las compulsiones suelen tener temas como:
•Lavado y limpieza
•Comprobación
•Recuento
•Orden
•Seguir una rutina estricta
•Exigir tranquilidad
Algunos ejemplos de signos y síntomas de compulsión incluyen los
siguientes:
•Lavarse las manos hasta que la piel se vuelve áspera
•Comprobar las puertas repetidamente para asegurarnos de que están
cerradas
•Revisar la cocina repetidamente para asegurarnos de que está apagada
•Contar en ciertos patrones
•Repetir en silencio una oración, palabra o frase
•Arreglar las conservas para que tengan el mismo frente
La gravedad varía
El trastorno obsesivo compulsivo suele comenzar en la adolescencia o en la
edad adulta joven, pero puede comenzar en la infancia. Los síntomas suelen
comenzar progresivamente y tienden a variar en su gravedad a lo largo de
la vida. Los tipos de obsesiones y compulsiones que experimentas también
pueden cambiar con el tiempo. Los síntomas suelen empeorar cuando se
experimenta un mayor estrés. El trastorno obsesivo compulsivo, que suele
considerarse un trastorno de por vida, puede tener síntomas de leves a
moderados o ser tan grave y prolongado que se vuelve incapacitante.
Causas
Se desconoce la causa del trastorno obsesivo-compulsivo. Las principales
teorías son:
•Biología. El TOC puede resultar del cambios en la química natural del
cuerpo o en las funciones cerebrales.
•Genética. El TOC puede tener un componente genético, pero aún no se
han identificado genes específicos.
•Aprendizaje. Los miedos obsesivos y los comportamientos compulsivos se
pueden aprender al observar a los familiares o de forma gradual a lo largo
del tiempo.
Factores de riesgo
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar o
desencadenar el trastorno obsesivo compulsivo se incluyen los siguientes:
•Antecedentes familiares. El hecho de tener padres u otros miembros de la
familia con el trastorno puede aumentar el riesgo de desarrollar trastorno
obsesivo compulsivo.
•Acontecimientos estresantes en la vida. Si has experimentado eventos
traumáticos o estresantes, tu riesgo puede aumentar. Esta reacción puede,
por alguna razón, desencadenar los pensamientos intrusivos, los rituales y
el sufrimiento emocional característicos del trastorno obsesivo compulsivo.
•Otros trastornos de salud mental. El trastorno obsesivo compulsivo puede
estar relacionado con otros trastornos de salud mental, como los trastornos
de ansiedad, la depresión, el abuso de sustancias o los trastornos de tic.
Complicaciones
Los problemas derivados del trastorno obsesivo compulsivo pueden incluir
los siguientes, entre otros:
•El tiempo excesivo dedicado a los comportamientos rituales
•Cuestiones de salud, como la dermatitis de contacto por el lavado
frecuente de manos
•Dificultad para asistir al trabajo, la escuela o las actividades sociales
•Relaciones problemáticas
•Mala calidad de vida en general
•Pensamientos y comportamiento suicidas