TRASTORNOS DEL ESTADO DE ANIMO
El estado de Ánimo se refiere a una emoción sostenida que da color a la manera en que percibimos la vida. El
reconocimiento de las anomalías del estado de animo es de suma importancia, puesto que no menos del 20%
de mujeres adultas y 10% de varones adultos pueden experimentarlas en algún momento de su vida. La
frecuencia de los trastornos del estado de animo parece ir en aumento en ambos sexos, y genera la mitad o
mas de las consultas de salud mental. Los trastornos del estado de animo pueden ocurrir en individuos de
cualquier raza o condición socioeconómica, pero son mas frecuentes entre los solteros y los que carecen de
“una persona cercana”. Un trastorno del estado de ánimo también es mas factible en personas que tienen
parientes con problemas similares.
Los trastornos del estado de animo abarcan muchos diagnósticos, calificadores y niveles de intensidad. Si bien
quizá parezcan complicados, pueden reducirse a algunos principios básicos.
Hace años, los trastornos del estado de ánimo se denominaban trastornos afectivos; muchos clínicos aun
utilizan el término antiguo, el cual también esta anclado en la denominación trastorno afectivo estacional. El
termino afecto abarca mas que solo una manifestación de emoción de un paciente. También implica el modo
en el que el individuo parece estarse sintiendo, según lo revelan los indicios físicos, como su expresión facial,
postura, contacto visual y tendencia al llanto. El énfasis en la experiencia real del estado de ánimo del
paciente, mas que el a veces vago concepto de afecto, obliga al uso actual del concepto de estado de ánimo.
TRASTORNO DEPRESIVO MAYOR
Se dice que un paciente que tiene uno o mas episodios depresivos mayores y carece de síntomas maniacos o
hipomaniacos padece un trastorno depresivo mayor (TDM). Es una afección frecuente que se identifica en
cerca de 7% de la población general, con una preponderancia en mujeres de casi 2:1. El TDM suele iniciar
entre los 25 y 29 años, pero puede presentarse en cualquier momento de la vida, desde la niñez hasta la
tercera edad. Su inicio puede ser súbito o gradual. Si bien los episodios duran en promedio de 6 a 9 meses, su
variabilidad es enorme, desde semanas hasta muchos años. La recuperación suele iniciar en el trascurso de
algunos meses del inicio, si bien eso también puede variar demasiado. Es menos factible una recuperación
completa en un individuo que Padece un trastorno de la personalidad o síntomas más graves (en particular,
características psicóticas). El TDM tiene gran carga hereditaria; los parientes en primer grado muestran un
riesgo varias veces superior al de la población general.
Algunos pacientes sólo tienen un episodio en toda su vida; se les diagnostica entonces (sin sorpresa alguna)
TDM, episodio único. Sin embargo, casi la mitad de los pacientes que presenta un episodio depresivo mayor
tendrá otro. En el momento en que desarrollan un segundo episodio (para tomarlo en cuenta, debe estar
separado del primero al menos dos meses), si es menos tiempo debemos cambiar el diagnóstico a TDM tipo
recurrente.
En cualquier paciente, los síntomas de depresión son muy similares de un episodio a otro. Estos pacientes
pueden desarrollar un cuadro casi cada 4 años; existe cierta evidencia de que la frecuencia de los episodios
aumenta con la edad. Los episodios múltiples de depresión aumentan en gran medida el riesgo de intentos
de suicidio y suicidio consumado. No sorprende que los pacientes con cuadros recurrentes también tengan
mucha mayor probabilidad de mostrar disfunción debido a sus síntomas que quienes desarrollan un solo
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episodio. Una de las consecuencias mas graves es el suicidio, que constituye el destino de cerca de 4% de los
individuos con TDM.
Quizá 25% de los enfermos con TDM experimenta con el tiempo algún episodio maniaco o hipomaniaco por
lo que requieren entonces un cambio de nombre a trastorno bipolar I o II.
Debe existir un período de dos o más meses sin síntomas para que puedan considerarse independientes.
Diagnóstico diferencial:
Consumo de sustancias
Duelo y tristeza ordinarios
Trastorno esquizoafectivo
REQUISITOS PRINCIPALES DE UN EPISODIO DEPRESIVO MAYOR
1.- Pérdida del interés o el placer
2.- Período Mínimo:
Haberse sentido mal la mayor parte del día, casi todo el día, por lo menos dos semanas
3.- Cierto número de síntomas:
Estado de ánimo deprimido
Anhedonia
Pérdida de apetito y peso
Problemas para dormir
Fatiga
Enlentecimiento psicomotor
Agitación secundaria a la ansiedad
Autoestima baja o sentimiento de culpa
Dificultad para la concentración
Deseos de Muerte e ideas suicidas.
4.- Que genere malestar o discapacidad
Produce tensión física
Compromete desempeño laboral/escolar
Compromete la vida social (retraimiento o discordia)
5.- Sin criterios de exclusión.
Uso de sustancias con relevancia clínica
Afección medica general que pudiera inducir la sintomatología
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TRASTORNO BIPOLAR
Alrededor de 25% de los pacientes con trastornos del estado de ánimo experimenta episodios maniacos o
hipomaniacos. Casi todos ellos cursan también con episodios de depresión. La intensidad y la duración de los
altibajos determinan el trastorno bipolar específico.
Trastorno bipolar I. Debe presentarse por lo menos un episodio maníaco; la mayor parte de los enfermos con
trastorno bipolar I también han tenido un episodio depresivo mayor. Antes se denominaba enfermedad
maniacodepresiva. Cuenta con una carga hereditaria intensa y se presenta con misma proporción en varones
y mujeres. Afecta al 1% de la población general de adultos.
Características:
Un episodio de manía
Cualquier numero de episodios de hipomanía o depresión mayor
Diagnóstico diferencial
Otros trastornos bipolares
Consumo de sustancias
Trastornos físicos
Trastorno psicótico
Trastorno bipolar II
Requiere que haya por lo menos un episodio hipomaniaco y un episodio depresivo mayor.
Tiene similitudes con el trastorno bipolar I, sin embargo, la diferencia principal consiste en el grado de
discapacidad y malestar que determina la fase de mayor intensidad. En el trastorno bipolar II nunca implica
psicosis ni requiere hospitalización.
Está conformado por episodios depresivos mayores recurrentes con episodios de hipomanía interpuestos.
Se asocia con una tasa elevada de ciclado rápido. Más frecuente en mujeres que en hombres.
Permanecen enfermos por más tiempo y pasan períodos más prolongados en la fase depresiva y tienen
muestran una tendencia especial a los intentos suicidas impulsivos.
Trastorno ciclotímico:
Muestran oscilaciones repetidas del estado de ánimo, pero ninguna con gravedad suficiente para
considerarse episodio depresivo mayor o maníaco.
EPISODIO MANIACO
Al menos una semana, la persona se siente eufórica (o en ocasiones sólo irritable), y puede tener:
- Ideas de grandeza
- Hablar en exceso. Rápido y presionado, fuga de ideas.
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- Mostrarse hiperactivo
- Tender a la distracción
- Errores de juicio (disfunción social o laboral marcada) Pueden iniciar muchos proyectos que no terminan, no
distinguen lo razonable y alcanzable. Participan en negocios riesgosos, actividades sexuales indiscretas y
actividades políticas o religiosas cuestionables.
Con frecuencia hospitalización.
La tríada característica, evidente y a menudo dramática es:
Intensificación de la autoestima
Aumento de la actividad motriz
Verborrea
Los síntomas psicóticos que ocasionalmente ocurren pueden ser tan floridos que puede diagnosticarse
fácilmente esquizofrenia.
Criterios:
Estado de ánimo afectado. Si los síntomas son leves pueden sólo sentirse alegres. Buen humor
ostentoso que puede ser contagioso y hacer reír a los demás. Cuando la manía se intensifica el humor
adquiere una calidad impulsiva que deja de ser graciosa y genera malestar. Pueden estar irritables y en
ocasiones coinciden la euforia e irritabilidad.
Por un período mínimo (al menos una semana)
Acompañado de los síntomas descritos
Genera discapacidad considerable
EPISODIO HIPOMANIACO
Muy similar a un episodio maníaco, pero más breve y menos intenso. No se requiere hospitalización.