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Capitulo I

El documento resume la vida de Sansón, un juez bíblico dotado de gran fuerza física. Narra cómo Sansón desobedeció los mandamientos de Dios al involucrarse con mujeres filisteas y cómo esto condujo a su decadencia, traición y ceguera. Finalmente, en un acto de arrepentimiento, Sansón usa su fuerza recuperada para derribar un templo filisteo y morir, pero cumpliendo su misión de liberar a Israel de sus opresores.

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Sergio Molina
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Capitulo I

El documento resume la vida de Sansón, un juez bíblico dotado de gran fuerza física. Narra cómo Sansón desobedeció los mandamientos de Dios al involucrarse con mujeres filisteas y cómo esto condujo a su decadencia, traición y ceguera. Finalmente, en un acto de arrepentimiento, Sansón usa su fuerza recuperada para derribar un templo filisteo y morir, pero cumpliendo su misión de liberar a Israel de sus opresores.

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CAPÍTULO I

LA VIDA DE SANSÓN

En el linde de la región montañosa que dominaba las

llanuras filisteas, estaba la pequeña ciudad de Sora. Allí

moraba la familia de Manoa, de la tribu de Dan, una de las

pocas casas que, en medio de la deslealtad, habían

permanecido fieles a Dios. Es aquí, en esta región; donde

comienza la historia de nuestro líder.1

Instrucciones del Ángel

A la mujer estéril de Manoa se le apareció "el

ángel del Señor" y le comunicó que tendría un hijo, por

medio del cual Dios comenzaría a libertar a Israel. En

vista de esto, el ángel le dio instrucciones especiales con

respecto a sus propios hábitos y al trato que debía dar a

su hijo: "Ahora, pues, mira que ahora no bebas vino, ni

sidra, ni comas cosa inmunda". (Véase Jueces 13-16.). Y

la misma prohibición debía imponerse desde un principio al

niño, al que, además, no se le había de cortar el pelo;

1
?
Elena White, Patriarcas y Profetas (Mountain View,
California: Pacific Press Publishing Association, 1955), 603.

3
pues debía ser consagrado a Dios como nazareo desde su

nacimiento.1

La mujer buscó a su marido, y después de

describirle el ángel, le repitió su mensaje. Entonces,

temiendo que pudieran equivocarse en la obra importante que

se les encomendaba, el marido oró así: "Ah, Señor mío, yo

te ruego que aquel varón de Dios que enviaste, torne ahora

a venir a nosotros, y nos enseñe lo que hayamos de hacer

con el niño que ha de nacer". Cuando el ángel volvió a

aparecerles, la pregunta ansiosa de Manoa fue: "¿Qué orden

se tendrá con el niño, y qué ha de hacer?". Por lo que las

instrucciones anteriores le fueron repetidas.2

Su niñez y juventud

La promesa que Dios hizo a Manoa se cumplió a su

debido tiempo con el nacimiento de un hijo, que fue llamado

Sansón. A medida que el niño crecía, se hacía evidente que

poseía extraordinaria fuerza física. Sin embargo, como

bien lo sabían Sansón y sus padres, esta fuerza no dependía

de sus firmes músculos,

sino de su condición de nazareo, simbolizada por su

pelo largo.3
1
?
Ibíd.
2

?
Ibíd., 603-604.
3

4
Como la ciudad de Sora estaba cerca de la región de

los filisteos, Sansón trabó amistades entre ellos. Así se

crearon en su juventud intimidades cuya influencia

entenebreció toda su vida. Una joven que vivía en la

ciudad filistea de Timnah conquistó los afectos de Sansón,

y él decidió hacerla su esposa. La única contestación que

dio a sus padres temerosos de Dios, que trataban de

disuadirle de su propósito, fue: "Esta agradó a mis ojos".

Los padres cedieron por fin a sus deseos, y la boda se

efectuó.1

Un líder en decadencia

La esposa, para obtener cuya mano Sansón; había

transgredido el mandamiento de Dios, traicionó a su marido

antes de que hubiese terminado el banquete de bodas.

Indignado por la perfidia de ella, Sansón la abandonó

momentáneamente, y regresó solo a su casa de Sora. Cuándo,

después de aplacársele el enojo, volvió por su novia, la

halló casada con otro. La venganza que él se tomó al

devastar todos los campos y viñedos de los filisteos, los

indujo a asesinaría, a pesar de que las amenazas de ellos

?
Ibíd., 606.

1
Ibíd.

5
le habían hecho cometer el engaño que dio principio a la

dificultad.1

Ahora airado por el bárbaro asesinato de su esposa,

atacó a los filisteos "e hiriólos… con gran mortandad". Y

entonces, deseando encontrar un refugio seguro contra sus

enemigos, se retiró a "la cueva de la peña de Etam", en la

tribu de Judá.2 Después de haber sido amarrados por los

filisteos, hizo pedazos las cuerdas fuertes y nuevas como

si hubieran sido lino quemado en el fuego. Luego, asiendo

la primera arma que halló a mano y que, si bien era tan

sólo una quijada de asno, resultó más eficaz que una espada

o una lanza, hirió a los filisteos hasta que huyeron

aterrorizados, dejando mil muertos en el campo.3

Otro paso en falso

Después de su victoria, hicieron los israelitas

juez a Sansón, y gobernó a Israel durante veinte años.

Pero un mal paso prepara el camino para otro. Sansón había

violado el mandamiento de Dios tomando esposa de entre los

filisteos, y otra vez se aventuró a relacionarse con los

que ahora eran sus enemigos mortales, para satisfacer una

1
?
Ibíd., 607.

2
Ibíd.
3
?
Ibíd., 608.

6
pasión ilícita. Confiando en su gran fuerza, que tanto

terror infundía a los filisteos, fue osadamente a Gaza para

visitar a una ramera de aquel lugar.1

Los habitantes de la ciudad supieron que estaba

allí y desearon vengarse. Su, enemigo se había encerrado

dentro de las murallas de la más fortificada de todas sus

ciudades; estaban seguros de su presa, y sólo esperaban el

amanecer para completar su triunfo. A la media noche

Sansón despertó. La voz acusadora de la conciencia le

llenaba de remordimiento, mientras recordaba que había

quebrantado su voto de nazareo.2

Pero no obstante su pecado, la misericordia de Dios

no le había abandonado. Su fuerza prodigiosa le sirvió una

vez más para libertarse. Yendo a la puerta de la ciudad,

la arrancó de su sitio y se la llevó con sus postes y su

cerrojo a la cumbre de una colina en el camino a Hebrón.3

Y otro…

Después de estos acontecimientos continuó buscando placeres

sensuales que le atraían hacía la ruina.

1
?
Ibíd., 608-609.

2
Ibíd.
3
?
Ibíd.

7
Esta vez; su nombre era Dalila, quién después de descubrir

el secreto de su fuerza, revelada por el mismo sansón a al

persistencia de una mujer, que resultó el fin de su

tragedia, cuando después de cortarle sus trenzas “le

prendieron, y habiéndole sacado los ojos, lo llevaron a

Gaza”. Allí quedó atado con cadenas y grillos en la cárcel

y condenado a trabajos forzados.1

Un arrepentimiento entre cadenas

En el sufrimiento y la humillación, mientras era

juguete de los filisteos, Sansón aprendió más que nunca

antes acerca de sus debilidades; y sus aflicciones le

llevaron al arrepentimiento. A medida que el pelo crecía,

le volvía gradualmente su fuerza; pero sus enemigos,

considerándole como un prisionero encadenado e impotente,

no sentían aprensión alguna.2

Una misión lograda con la muerte

Los filisteos atribuían su victoria a sus dioses; y

regocijándose, desafiaban al Dios de Israel. Se decidió

hacer una fiesta en honor de Dagón el dios pez, "protector

del mar". De todos los pueblos y campos de la llanura

filistea, se congregaron la gente y sus señores.


1
?
Ibíd., 610.
2
?
Ibíd., 611.

8
Muchedumbres de adoradores llenaban el gran templo y las

galerías alrededor del techo. Era una ocasión de

festividad y regocijo. Resaltó la pompa de los

sacrificios, seguidos de música y banqueteo. Entonces,

como trofeo culminante del poder de Dagón, se hizo traer al

Sansón. Grandes gritos de regocijo saludaron su aparición.

El pueblo y los príncipes se burlaron de su condición

miserable y adoraron al dios que había vencido "al

destruidor de nuestra tierra".1

El ídolo y sus adoradores, los sacerdotes y los

campesinos, los guerreros y los nobles, quedaron sepultados

juntos debajo de las ruinas del templo de Dagón. Y entre

ellos estaba el cuerpo gigantesco de aquel a quien Dios

había escogido para que libertase a su pueblo. Llegaron a

la tierra de Israel las nuevas del terrible derrumbamiento,

y los parientes de Sansón bajaron de las colinas, y sin

oposición rescataron el cuerpo del héroe caído. "Y

lleváronle, y le sepultaron entre Sora y Esthaol, en el

sepulcro de su padre Manoa".2

La promesa de Dios de que por medio de Sansón

comenzaría "a salvar a Israel de manos de los Filisteos" se

cumplió; pero ¡cuán sombría y terrible es la historia de


1
?
Ibíd., 611-612.

2
Ibíd., 612.

9
esa vida que habría podido alabar a Dios y dar gloria a la

nación! Si Sansón hubiera sido fiel a su vocación divina,

se le habría honrado y ensalzado, y el propósito de Dios se

habría cumplido. Pero él cedió a la tentación y no fue

fiel a su cometido, y su misión se cumplió en la derrota,

la servidumbre y la muerte.1

1
?
Ibíd.

10

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