Presentación
Para Kuhn, la ciencia es el resultado de un proceso sucesivo y en constante
evolución, dentro del cual, se ubican fenómenos, a los que este filósofo
denominó como: paradigmas, comunidad científica, crisis, inconmensurabilidad,
revolución científica, a los que se enfrentan los científicos, en su trabajo de
resolución de los enigmas, que plantea la naturaleza de la ciencia, para llegar,
cada vez más cerca a la verdad. Su obra marcó una nueva etapa en la historia
de la ciencia y en la filosofía; y supo llegar al interés de los hombres estudiosos
de las distintas disciplinas, creando nuevos elementos útiles para las
investigaciones científicas del presente. Desde nuestro punto de vista del hoy,
somos capaces de apoyar las ideas que Kuhn manifestó en su obra, años atrás
y que aún siguen vigentes; y es más, compartimos con él, que la ciencia, en la
medida que es tal, es un proceso evolutivo, y que para descubrir lo que ella nos
deparará, será sólo cuestión de esperar el transcurrir del tiempo.
Dedicatoria:
A nuestros padres quienes siempre han sido un ejemplo. A nuestros profesores
por el apoyo y la incansable paciencia.
THOMAS KHUN Y LA CIENCIA
La visión del desarrollo
científico en Kuhn se
caracteriza, pues, por un
proceso en
el que se suceden en el
tiempo períodos de ciencia
normal y períodos de ciencia
extraordinaria o de crisis.
A lo largo de un período de
ciencia normal, las teorías y
principios que dan lugar a
un paradigma son
aceptados de forma
indiscutida en la
comunidad científica,
originándose un proceso de
perfeccionamiento del
mismo. Como afirma el
profesor
Quintanilla (1976), “la
actividad científica en estas
épocas se limita a ser una
tarea
de resolver rompecabezas
más o menos nuevos con
ayuda de los instrumentos
tradicionales. Se trataría,
en cierto modo, de un
proceso en el que lo único
que
acontece es que aumenta el
campo de las experiencias a
las que se aplican unas
teorías y procedimientos
dados...”. Y como indica
Schwartz (1972), durante
las
épocas de ciencia normal
“la comunidad científica
trabaja sobre la base de
un
paradigma o teoría común
indiscutida; los científicos se
ocupan principalmente de
resolver los acertijos que
plantea tal paradigma. Lejos
de querer refutarlo buscando
contraejemplos fácticos, los
científicos, en épocas
normales, consideran los
hechos
que no corresponden a lo
predicho por el paradigma
como anomalías que, o se
resuelven, o se archivan, o
se toman como muestra de
la incapacidad del
experimentador. La
acumulación de anomalías,
sin embargo, crea un
ambiente de
crisis en la comunidad
científica; cuanto más se
prolongue la crisis, más
probable
es la aparición -a menudo
simultánea en varios
lugares distintos- de un
nuevo
paradigma, que resultará en
otra época de ciencia
normal. Lejos de
abandonar,
pues, sus teorías a la
primera señal de
refutación, los científicos
tienden a
mantenerlas contra las
anomalías hasta tanto no
tienen otro paradigma más
satisfactorio al que
acogerse”.
Kuhn (1971) señala, por
su parte, que “el
descubrimiento comienza
con la
percepción de la anomalía, o
sea, con el reconocimiento
de que en cierto modo la
naturaleza ha violado las
expectativas inducidas por
el paradigma, que rige a
la
ciencia normal”. Esta
sustitución de paradigmas
tiene lugar cuando la energía
de
una crisis y un paradigma
alternativo se satisfacen.
Ese es el punto donde la
resistencia al cambio se
debilita y acaba por
derrumbars
La visión del desarrollo
científico en Kuhn se
caracteriza, pues, por un
proceso en
el que se suceden en el
tiempo períodos de ciencia
normal y períodos de ciencia
extraordinaria o de crisis.
A lo largo de un período de
ciencia normal, las teorías y
principios que dan lugar a
un paradigma son
aceptados de forma
indiscutida en la
comunidad científica,
originándose un proceso de
perfeccionamiento del
mismo. Como afirma el
profesor
Quintanilla (1976), “la
actividad científica en estas
épocas se limita a ser una
tarea
de resolver rompecabezas
más o menos nuevos con
ayuda de los instrumentos
tradicionales. Se trataría,
en cierto modo, de un
proceso en el que lo único
que
acontece es que aumenta el
campo de las experiencias a
las que se aplican unas
teorías y procedimientos
dados...”. Y como indica
Schwartz (1972), durante
las
épocas de ciencia normal
“la comunidad científica
trabaja sobre la base de
un
paradigma o teoría común
indiscutida; los científicos se
ocupan principalmente de
resolver los acertijos que
plantea tal paradigma. Lejos
de querer refutarlo buscando
contraejemplos fácticos, los
científicos, en épocas
normales, consideran los
hechos
que no corresponden a lo
predicho por el paradigma
como anomalías que, o se
resuelven, o se archivan, o
se toman como muestra de
la incapacidad del
experimentador. La
acumulación de anomalías,
sin embargo, crea un
ambiente de
crisis en la comunidad
científica; cuanto más se
prolongue la crisis, más
probable
es la aparición -a menudo
simultánea en varios
lugares distintos- de un
nuevo
paradigma, que resultará en
otra época de ciencia
normal. Lejos de
abandonar,
pues, sus teorías a la
primera señal de
refutación, los científicos
tienden a
mantenerlas contra las
anomalías hasta tanto no
tienen otro paradigma más
satisfactorio al que
acogerse”.
Kuhn (1971) señala, por
su parte, que “el
descubrimiento comienza
con la
percepción de la anomalía, o
sea, con el reconocimiento
de que en cierto modo la
naturaleza ha violado las
expectativas inducidas por
el paradigma, que rige a
la
ciencia normal”. Esta
sustitución de paradigmas
tiene lugar cuando la energía
de
una crisis y un paradigma
alternativo se satisfacen.
Ese es el punto donde la
resistencia al cambio se
debilita y acaba por
derrumbarse.
Thomas Kuhn y “La estructura de las revoluciones científicas” es una obra que
fue publicada en 1962 en la que expuso la evolución de las ciencias naturales
básicas de un modo que se diferenciaba de forma sustancial de la visión más
generalizada de ese entonces. Según Kuhn, las ciencias no progresan
siguiendo un proceso uniforme por la aplicación de un hipotético método
científico, sino que se verifican.
Para ello, dos fases diferentes de desarrollo científico. En un primer momento,
hay un amplio consenso en la comunidad científica sobre cómo explotar los
avances conseguidos en el pasado ante los problemas existentes, creándose
así soluciones universales que Kuhn llamaba «paradigma». El término
«paradigma» designa todos los compromisos compartidos por una comunidad
de científicos. Por un lado, los teóricos, ontológicos, y de creencias y, por otro,
los que hacen referencia a la aplicación de la teoría y a los modelos de
soluciones de problemas. Kuhn acepta el enfoque del interaccionismo
simbólico sobre actores y sus pensamientos al igual que sus acciones.
Por otro lado, su última etapa de su pensamiento está teñida por un marcado
darwinismo. Abandona casi por completo el discurso acerca de los paradigmas,
y restringe el concepto de revolución científica al de un proceso de especiación
y especialización por el cual una disciplina científica va acotando los márgenes
de su objeto de estudio, alejándose de los horizontes de otras especialidades.
En este último sentido, como una forma de holismo restringido que afecta las
distintas ramas del desarrollo científico, reaparece el concepto de
inconmensurabilidad teórica, el único que Kuhn parece haber mantenido
incólume hasta el final de sus días.
Esta obra “La estructura de las revoluciones científicas”, de 1962, supuso un
gran cambio en el debate filosófico del momento, pues el modelo formalista que
imperaba fue desafiado por el enfoque historicista de Kuhn, según el cual, la
ciencia se desarrolla siguiendo determinadas fases: Establecimiento de un
paradigma, Ciencia normal ,crisis ,revolución científica y establecimiento de un
nuevo paradigma.
La ciencia es una constelación de hechos, teoría y métodos, que teniendo o no
buenos resultados, se ha esforzado en contribuir con uno u otro elemento a esa
constelación particular. La historia normal de la ciencia se convierte en una
disciplina que relata y registra esos incrementos sucesivos y los obstáculos que
ha inhibido su acumulación. Entonces el historiador tiene dos tareas
fundamentales, la primera establecer en qué momento fue inventado y
descubierto cada hecho, ley o teoría científica contemporánea, y por otra parte
debe describir el conjunto de errores, mitos y supersticiones que impidieron la
acumulación más rápida de información.
Modelo Kuhniano de desarrollo científico señala la ciencia como Ciencia
inmadura que antecede a la ciencia normal, se caracteriza por una serie de
escuelas y sub-escuelas de pensamiento que aún no son ciencia porque no
tienen un paradigma común. Por ejemplo durante el siglo XVII había una serie
de teorías que trataban de explicar el fenómeno eléctrico; entre ellas se
encontraban la teorías de Benjamín Franklin, Stephen Gray y Thomas A.
Watson. Esta ciencia se caracteriza por que trata aún de dar explicación a un
aspecto fundamental de su teoría.
Luego tenemos a la Ciencia normal que significa investigación basada
firmemente en una o más realidades científicas pasadas, realizaciones que
alguna comunidad científica particular reconoce, durante cierto tiempo, como
fundamento para su práctica posterior.
Posteriormente encontramos la Crisis científica, dado que la ciencia normal no
está exenta de que existan errores o contradicciones en su modelo científico,
pueden existir anomalías que no puede explicar, u otro fenómeno que no se
pueda resolver es entonces cuando se genera una crisis científica.
También encontramos a la Revolución científica que nos dice que se genera
por la aparición de un nuevo paradigma, que suplanta a otro de manera que los
científicos se vuelven hacia otras teorías que la puedan explicar mientras que
otros buscan tratar de resolverlo con nuevas teorías.
Por último, Kuhn señala a la Ciencia extraordinaria y dice que se inicia con el
conjunto de anomalías, rompecabezas sin solución a la luz del paradigma
actual. Estas producen crisis que ocasiona la proliferación de otros paradigmas,
y que posteriormente mediante un consenso científico se reducirán a uno solo
que dará inicio a la ciencia normal hasta que se repita el ciclo.
El objetivo de la filosofía de Kuhn era mostrarle al mundo que la ciencia no es
solamente un contraste y neutral entre las teorías y a lo que podemos llamar
como realidad, si no que existe otros factores entre defensores de los distintos
paradigmas como puede ser el debate, diálogo, luchas y tensiones entre los
mismos. También con su lectura da a entender que la ciencia como tal, no
puede trascender, ya que solo lo hizo en las fases de la ciencia normal, ya que
ahora en la actualidad solo son rupturas de esa continuidad.
El enorme impacto de la obra de Kuhn se puede medir en los cambios que
provocó en el vocabulario de la filosofía de la ciencia: además de «cambio de
paradigma», Kuhn planteó la palabra «paradigma» en sí de un término que se
usa en ciertas formas de la lingüística a su actual más amplio sentido, acuñó el
término «ciencia normal» para referirse a la relativamente de rutina, del día a
día de trabajo de los científicos que trabajan dentro de un paradigma, y fue en
gran parte responsable de la utilización del término «revoluciones científicas»,
en plural, que tendrá lugar en diferentes períodos de mucho tiempo y en
diferentes disciplinas, en lugar de una única «revolución científica» en los
últimos años del Renacimiento. El uso frecuente de la frase «cambio de
paradigma» ha hecho que los científicos conozcan mejor y, en muchos casos
sean más receptivos a los cambios de paradigma, de modo que los análisis de
Kuhn sobre la evolución de puntos de vista científico por sí mismo han influido
en esa evolución como saber si es verdad.
Referencias Bibliográficas