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Bernard Lavallé*
Crónica colonial: perspectivas encontradas
sobre la Conquista
Nacido en Simancas y criado en el cercano Valladolid, Bernardo de Vargas Machuca
es, en muchos aspectos, típico de su época. Después de participar en la guerra contra los
moriscos de las Alpujarras en 1569-1571, pasó al Caribe, luego a Veracruz, Panamá, el
Perú y Nueva Granada donde permaneció muchos años, participó en varias campañas, se
casó y fundó una ciudad. Después, fue nombrado gobernador de la isla de la Margarita,
en las costas de la actual Venezuela. Regresó más tarde a España donde fue nombrado
gobernador de Antioquia pero murió sorpresivamente en 1622 antes de poder ir a ocupar
su puesto.
Tanto sus largas andanzas por tierras americanas, sus participaciones en diversas
actividades militares y de gobierno como la época en que vivió, la segunda mitad del
siglo XVI y las primeras décadas de la centuria siguiente, hacen de Bernardo de Vargas
Machuca un testigo privilegiado y lo designan efectivamente para dejar un testimonio de
particular interés sobre esa época final de la llamada Conquista.
Su obra escrita en 1599, traducida al inglés y precedida de una larga y sustanciosa
introducción, ha sido a veces considerada, y efectivamente es, una especie de manual
para aspirantes a conquistadores. Esta traducción es un aporte interesante sobre una obra
a menudo evocada, pero en realidad poco leída por los especialistas, dado que era poco
asequible en ediciones modernas hasta hace poco. A lo largo de sus cuatro libros, el autor
examina de forma detallada sucesivamente todo lo que debe, y no debe, hacer un capitán
conquistador en cuanto al manejo –complejo– de su hueste, sus contactos con los indios
amigos o enemigos, las diferentes maneras de hacerles la guerra y las asechanzas, así
como las dificultades de muchas índoles que esperan a los combatientes, los objetivos de
las campañas militares, y un sinfín de detalles de mucho interés para entender la psicolo-
gía de aquellos hombres a los que llamamos genéricamente conquistadores, y las reglas
de la milicia americana de la época.
A continuación, es publicada una breve descripción de las Indias Occidentales, de
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sus costas así como de los principales reinos americanos, que a pesar de su brevedad, y
* Bernard Lavallé es catedrático de Civilización hispanocolonial en la Universidad de la Sorbonne nou-
velle-Paris III donde dirige el CRAEC (Centre de Recherche sur l’Amérique Espagnole Coloniale). Es
especialista de la historia andina y ha trabajado diversos temas (criollismo, relaciones de pareja,
esclavitud, Iglesia, mestizaje, rebeliones, etc.) en diferentes países de la región sobre los que ha publi-
cado numerosos artículos y una quincena de libros. Correo electrónico: blavallebe59@[Link].
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hasta superficialidad, aporta sin embargo detalles importantes que permiten entender
cómo los europeos de la época concebían al Nuevo Mundo y sus realidades.
Con la obra de Bernardo de Vargas Machuca, nos encontramos con una representa-
ción tradicional de la Conquista, por uno de sus actores representativos. En oposición a
ésta, señalemos dos libros que ofrecen otro enfoque sobre la Conquista. El primero, el de
Laura E. Matthew y Michel R. Oudijk sobre los conquistadores indios, con su título
voluntariamente llamativo y hasta provocador (Indian Conquistadors) analiza con nueve
estudios un fenómeno conocido, pero sin duda no lo suficientemente ponderado por la
historiografía: la ayuda que ciertas etnias indígenas brindaron a los conquistadores espa-
ñoles en su toma de control del espacio y de los hombres americanos. Aunque son bien
conocidos los casos de los tlaxcaltecas en Nueva España y de los huancas en el Perú, se
trata de una realidad que fue mucho más difundida y amplia de lo que se suele creer, si-
lenciada consciente o inconscientemente por los vencedores pero que explica, de manera
absolutamente fundamental, cómo un número tan reducido de europeos pudo llevar a
cabo las conquistas que emprendieron.
Después de un estudio introductorio que plantea muy bien el problema de una mane-
ra global (Michel R. Oudijk, Matthew Restall), este libro ofrece una serie de estudios
sobre casos de colaboración no sólo en varias regiones de Nueva España y América cen-
tral sino también insistiendo en las diferentes formas que pudo tener dicha colaboración.
Hay textos sobre las relaciones de pareja entre conquistadores españoles y amantes o
esposas indias en la Guatemala del siglo XVI (Robinson A. Herrera), las alianzas guerreras
más o menos forzadas entre huestes españolas y flecheros indios en la frontera de Nueva
Galicia y la conquista de esa región (Ida Altman, Bret Blosser), la olvidada participación de
los auxiliares indígenas al lado de los europeos en la conquista de Yucatán en tiempos de los
Montejo (John F. Chuchiak IV), de los aliados nahua, pero también de las zonas zapoteca y
mixteca en la conquista más tardía de América Central (Laura E. Matthew), o de la Sierra
Norte de Oaxaca (Yanna Yannakakis), las representaciones gráficas de esos conquistadores
indígenas, a veces ya cristianizados, en obras indígenas como el famoso Lienzo de Tlaxcala
(Florine G. L. Asselbergs) o en el mapa de Cuauhtlanzinco de Cholula (Stephanie Wood).
Este libro, con una excelente bibliografía de casi veinte páginas sobre el tema y una
serie de mapas e ilustraciones bien ilustrativos, es un volumen excelente en su contenido,
pero sobre todo muy sugerente en cuanto a la diversidad de situaciones presentadas que
hace pensar en la necesidad de este tipo de investigaciones para otras zonas del continen-
te, y en otras épocas, en las que se dieron situaciones todavía poco conocidas y sin
embargo de conocimiento imprescindible para un entendimiento más exacto de lo que
pasó realmente durante ese proceso genéricamente llamado Conquista.
Otra perspectiva es la de Gonzalo Lamana, Domination without Dominance. Inca-
Spanish Encounters in Early Colonial Peru. Hace tiempo ya que en Perú se trató de es-
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cribir una historia del “encuentro” incas-españoles que no siguiera ciegamente las pautas
del legado hispano. Baste pensar, por ejemplo, en los libros de E. Guillén Guillén o Juan
José Vega. Este de Gonzalo Lamana es a la vez nuevo y diferente. Primero abarca las dos
primeras décadas de la presencia europea en los Andes, es decir, más o menos hasta
1550, cuando ya el sentido colonial de la nueva sociedad era nítidamente aparente para
todos. Para su investigación, el autor se entrega a una nueva lectura de las fuentes exis-
tentes las más de ellas españolas, por supuesto, y que al mismo tiempo que relataban,
construían una nueva realidad que desnaturalizaba el discurso conquistador.
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Lamana trata de entender y hacer entendible los mecanismos según los cuales ambos
grupos trataron de controlar, a su manera y sobre todo en la medida que pudieron, una
realidad nueva, inestable y cambiante a partir de dinámicas explícitas o tácitas, pasando
del mero contacto a la dominación, ejercida o sufrida.
Así, el libro ofrece nuevas perspectivas sobre momentos claves de ese período, por
ejemplo los nueve meses que duró la convivencia de ambos grupos a raíz de la captura
de Atahualpa en Cajamarca hasta el asesinato del Inca; la tentativa de Manco Inca por
recuperar el control sobre la parte central del ex imperio incaico a partir de abril de 1536,
episodio que si bien fracasó, desempeñó sin embargo un papel considerable en la con-
cientización indígena; la coronación posterior de Paullu Inca, que aceptó ser Inca entre
los cristianos pero viviendo a lo indio entre ellos, lo que lleva al autor a ver en él el pri-
mer ejemplo de una conciencia mestiza.
El libro analiza cómo evolucionó este estatus entre 1543 y 1548, años, como se sabe,
de gran incertidumbre en los Andes. Al respecto, proporciona claves de entendimiento en
cuanto a la interacción cotidiana a través de grandes problemas como la conversión, la
creación e implantación de un nuevo orden económico, la cuestión de la apropiación de
la tierra por los españoles, etc.
Lo más nuevo es, sin duda, el examen muy acucioso que hace el libro de la actitud
del pueblo indígena (por lo menos de sus élites étnicas) durante esos años convulsos a
raíz de las Leyes nuevas y la consecuente rebelión de los encomenderos liderados por
Gonzalo Pizarro, la constatación que pudieron hacer y las consecuencias que pudieron
sacar de la afirmación del poder real y del papel que a partir de ahí podían asumir. El
último capítulo es, desde este punto de vista, muy revelador. Muestra cómo la política de
Pedro de la Gasca (1548-1549) señala con claridad un momento en que termina el largo
período de transición en el que se pasó del contacto a la dominación y se abre una nueva
etapa en el proceso de colonización que iba a durar hasta las drásticas reformas del virrey
D. Francisco de Toledo.
Este libro, que se dedica a una relectura de una de las épocas más estudiadas de la
historia peruana (pero no siempre con criterios modernos), logra sus objetivos en la me-
dida en que, combinando lingüística, semiótica, estudios culturales e historia, ofrece
perspectivas interpretativas muy interesantes y sugerentes, no pocas de ellas nuevas. Se
trata sin duda alguna de un libro llamado a figurar en adelante entre las obras básicas
para un conocimiento más preciso de las realidades complejas de ese tiempo convulso.
Dado el contexto geopolítico y las épocas en que tuvieron lugar, de otro tipo fueron
los “encuentros” entre los españoles y las sociedades del Océano Pacífico. Éste es el
tema del libro de Mercedes Maroto Camino, Exploring the Explorers. Spaniards in Oce-
ania (1519-1794). Las exploraciones hispanas en esa zona, y hasta los intentos de coloni-
zación, por ejemplo en las Islas Marianas, han suscitado estudios desgraciadamente poco
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conocidos del gremio americanista. Este libro se ocupa de ocho viajes españoles a lo lar-
go de casi tres siglos, comenzando por el de Magallanes y continuando por los de Men-
daña a las Islas Salomón (1567-1568) y más tarde al archipiélago de Santa Cruz (1595),
de Quirós al Vanuatu (1606) y en el siglo XVIII de González a la Isla de Pascua (1770),
Boenechea y Máximo a Tahití (1772-1775), y finalmente el de Mourelle y Malespina a
Vava’u (1781-1793).
Apoyándose en cuanto al conocimiento de esas islas en trabajos conocidos y compa-
rándolos con los testimonios de los viajeros españoles, la autora hace hincapié también
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en el hecho de que los “españoles” que llegaron allí eran en realidad muy diversos, pues
representaban la variedad humana del continente americano del que procedían, lo cual
tuvo importancia en los intercambios que entonces pudieron tener lugar. Releyendo a la
luz de la moderna antropología los testimonios llegados hasta nosotros de esos encuen-
tros, algunos breves y otros más prolongados, la autora analiza cómo sucedieron, qué
huellas dejaron en la mente y el conocimiento españoles, teniendo en cuenta por supues-
to las épocas y la calidad de aquéllos que los relataron, pues los parámetros españoles
cambiaron a lo largo de los siglos y en función de las islas encontradas.
Se cuestiona así la realidad, o la ficción, de un intercambio recíproco, insistiendo en
el hecho de que la visión que se nos ha dejado implica siempre, y de manera inevitable,
una negociación entre distancia e implicación, aun cuando hay la voluntad de valorar al
“otro”, complicándose en esos casos la situación con el trasfondo colonial hispanoameri-
cano que empapaba la mentalidad española de la época y las segundas intenciones impe-
rialistas de no pocos viajeros de cara al futuro.
Desde este punto de vista, la autora pondera la diferencia que existió en la visión de
los españoles de finales del siglo XVIII, representantes a su manera de la Ilustración pero
herederos de tres siglos de colonialismo, y sus predecesores del XVI, persuadidos de que
eran los instrumentos de la divina providencia.
En la medida en que se focaliza sobre las tomas de contacto entre europeos y pueblos
isleños, este libro tiene el interés de que viene a completar los trabajos sobre el “Pacífico
hispano” esencialmente orientados hacia los intentos posteriores, más o menos largos y
sobre todo azarosos, de asentamiento colonial en esa zona.
Una toma de contacto de otro tipo ofrece el libro de Cristóbal de Acuña, Nuevo descu-
brimiento del gran río de las Amazonas, estudio, edición y notas de Ignacio Arellano, José
M. Díez Borque y Gonzalo Santonja. Se trata de la publicación, junto con una sustancial
introducción, del testimonio del jesuita burgalés C. de Acuña, acompañado de otro padre
de la Compañía, que en 1639, a instancias de la Real Audiencia de Quito, recorrió el fabu-
loso Amazonas. Este texto, cuyo manuscrito está en la Biblioteca Nacional de Madrid, era
prácticamente inasequible, remontándose la última edición en español a 1942.
Como se sabe, no era éste el primer intento hispano de peregrinación amazónica
desde la fallida campaña al país de la canela de G. Pizarro y el periplo de Orellana.
Acuña conocía a éstos y otros más, y los recuerda. En su caso propone una visión que
pretende atenerse a la realidad, pero no puede desvincularse de los mitos y prejuicios de
su tiempo. Como buen padre jesuita ofrece una minuciosa descripción de la cuenca del
Amazonas dando un sinfín de detalles sobre el río mismo pero también sobre sus pobla-
dores y la naturaleza que los rodea. Todo esto lo ve un misionero que no olvida que de la
riqueza terrenal de este gran río provendrá gloria espiritual, es decir, la conversión de sus
habitantes.
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Ya que no puede omitir la presentación del mítico pueblo de las mujeres guerreras
que dieron su nombre al río, el autor transmite una imagen positiva de las numerosas po-
blaciones nativas, según él mansas, apacibles y generosas, con el trasfondo de una mara-
villosa imagen del Nuevo Mundo que empuja a veces al jesuita a abandonar su afán de
verdad por la evocación de mitos sobre indios gigantes, enanos o con monstruosidades
físicas.
El texto, aunque corto, aporta notables detalles sobre la vida y costumbres de los
pueblos encontrados a lo largo del periplo, sobre sus creencias y sus rituales, en una
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visión aparentemente desvinculada de tensiones imperiales, lo que sin duda hace gran
parte de su interés.
De criollos y criollismos
Sobre la compleja cuestión de la afirmación y reivindicación criollas en los siglos
coloniales, el libro de Bauer y Mazzotti sobre Creole Subjects in the Colonial Americas
ha adoptado una serie de enfoques y planteamientos notables. Corresponde a un acerca-
miento polifacético (pero predominantemente literario y de estudios culturales) y sobre
todo, lejos de analizar al criollismo en una época, una región o desde una perspectiva
única, lo hace ofreciendo trabajos de varias zonas de los imperios (sobre todo haciendo
hincapié en América del Norte, que suele estar fuera de las tradicionales provincias his-
pano- (o luso-) americanas donde tradicionalmente se estudia ese fenómeno criollo.
Están reunidos en este libro nada menos que 18 estudios de varias generaciones de
autores, conocidos especialistas y jóvenes investigadores que ofrecen otras tantas facetas
del llamado criollismo colonial. El libro está organizado en cuatro partes. La primera
–“New Worlds, New Empires, New Societies” (Carlos Jáuregui, David S. Shields,
Raquel Chang-Rodríguez, Jeffrey H. Richards, Yolanda Martínez-San Miguel)– muestra
las continuidades y las conexiones entre las ideologías de la Conquista europea en los
jóvenes imperios y los discursos sobre el Nuevo Mundo que surgen allí como respuestas
en diferentes grupos criollos o no, lo que lleva a la discusión sobre la diferencia cultural
en las jóvenes sociedades coloniales. La segunda –“The Cultural Geography of Creole
Aesthetics” (Stephanie Merrim, Jim Egan, Lúcia Helena Costigan, Lisa Voigt)– se acer-
ca a la difusión de las normas literarias del Viejo Continente en el entorno cultural del
Nuevo, y muestra cómo esas normas venidas de fuera eran a menudo ambivalentes cuan-
do se manifestaban en esas zonas periféricas de los imperios y rápidamente pasaban así
de la imitación a realidades nuevas.
La tercera parte –“Creole Bodies: Races, Gender, Ethnicity” (Katleen Ross, Teresa
A. Toulouse, Luis Fernando Restrepo, Susan Scott Parrish)– se centra más bien en las
estrategias retóricas según las cuales las élites coloniales negociaban la ambivalencia de
su posición social, a la vez localmente y en el contexto atlántico, y en la cuarta parte
–“Creoles, Politics of Memory and Knowledge” (José Antonio Mazzotti, Jerry M. Wil-
liams, Ralph Bauer, Sandra M. Gustafson)– se analiza cómo a menudo los criollos se
apropiaron los símbolos del pasado precolonial indígena para asentar su resistencia anti-
imperial, a pesar de las contradicciones y ambivalencias que eso implicaba.
Este libro es bastante novedoso en cuanto a los estudios sobre criollismo se refiere. Su
mérito principal es la superación de las fronteras entre imperios que permite interesantes
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comparaciones, sobre todo englobando en esa perspectiva lo que son hoy los EE. UU. Los
trabajos aprovechan los enfoques más recientes relativos a ese tipo de investigaciones, y
la bibliografía acumulada manejada por los 18 estudios es en conjunto bien útil.
La perspectiva es esencialmente la de los estudios culturales, de manera que los his-
toriadores, en no pocos casos, habrían querido análisis más precisos de los contextos que
sin duda alguna habrían nutrido sustancialmente y de manera esclarecedora las demos-
traciones. Por otra parte, desgraciadamente, no hay espacio dedicado a las expresiones
caribeñas, francófonas y anglófonas, del criollismo colonial, pese a las reconsideraciones
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que allí han surgido en las últimas décadas, en particular a partir de la crítica del concep-
to de negritud. Baste pensar, en el caso francófono, en Glissant, Bernabé, Confiant y
Chamoiseau, que son sólo citados, y en los trabajos recientes sobre la complejidad de las
sociedades insulares de ambos imperios ya desde fecha muy temprana.
Los últimos dos libros aquí reseñados, cada uno a su manera, se sitúan en la perspec-
tiva que señalábamos del ahondamiento del conocimiento de la sociedad criolla. El pri-
mero, de Christoph Rosenmüller sobre Patrons, Partisans and Palace Intrigues, lo hace
desde el enfoque del manejo del poder colonial, estudiando con notable precisión la
corte del duque de Albuquerque, conocido como uno de los virreyes más corruptos de la
historia colonial mexicana. Llegado en un momento en que la nueva Corona borbónica
quería retomar y asentar de nuevo su poder sobre el imperio, este buen trabajo muestra
cómo el duque, en realidad, detrás de las apariencias oficiales, constituyó una red com-
pleja, multiforme y vasta de alianzas con las élites locales, lo que dificultó de manera
evidente la realización de los esfuerzos políticos renovadores de la Península. Esto se vio
de manera muy clara en cuanto a la represión del contrabando, un mal endémico como se
sabe, en las relaciones con el Consulado, y a propósito de la secularización de las parro-
quias indígenas, viejo problema en el que la nueva Corona quería cortar por lo sano, lo
que conseguiría hacer, en efecto, más tarde en todo el imperio.
Las medidas represivas del Virrey contra mercaderes y empresarios tensionaron bas-
tante los años de su gobierno, tensiones que Albuquerque llegó a superar con las acostum-
bradas triquiñuelas del poder colonial. Sin embargo, finalmente, el virrey fue separado de
su puesto y tuvo que pagar una multa, enorme, de 700.000 pesos de plata para recobrar la
confianza del monarca, lo cual muestra una vez más que todo era negociable…
Este libro tiene varios méritos, fuera de la calidad y precisión de su investigación:
muestra detalladamente con qué tipo de dificultades se tenía que enfrentar el gobierno
para hacer efectivas sus directrices en cuanto a América, ejemplifica las tentaciones en
las que podía caer un funcionario colonial, cualquiera que fuera su nivel de actuación.
Sobre todo, constituye un aporte significativo sobre una época muy mal conocida de la
historia hispano-colonial, concretamente la que media entre finales del XVII, con el ocaso
de los Habsburgo, y las décadas iniciales del XVIII, cuando la nueva dinastía se encontró
frente a un imperio alejado de ella desde muchos conceptos y en el que ella ambicionaba
retomar las riendas de cara a una nueva política que tardaría unos setenta años en ser
efectiva.
Con el libro de Rosalva Loreto López, Los conventos femeninos en el mundo urbano
de la Puebla de los Ángeles del siglo XVIII, entramos en otro aspecto de la vida criolla, la
de los conventos femeninos, pues hubo hasta once creados en esa ciudad entre los siglos
XVI y XVIII que se integraron de manera muy especial en el entramado social de esa capi-
tal y contribuyeron a darle cierta originalidad en el ordenamiento simbólico y social del
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espacio, pues intervenían en numerosos aspectos tan esenciales de la vida social como la
distribución del agua, no pocos sectores de la economía local y regional, y contribuyeron
desde muchos aspectos a cohesionar a la población de la ciudad.
Por supuesto, el mundo de los claustros se construyó a partir de normas importadas
desde España que fueron consideradas siempre como parangones de civilidad y mode-
los, pero al mismo tiempo sus reglas no pudieron escapar de cambios, evoluciones y re-
adecuaciones a la vez bajo la influencia postridentina y a consecuencia del entorno novo-
hispano local, es decir, criollo.
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La autora estudia con brillantez en la expresión y precisión en los detalles cómo esos
claustros constituyeron un factor importante de reproducción social, y estaban organiza-
dos arquitectónicamente según un orden que reflejaba estrictamente un discurso jerar-
quizante y conservador. Rosalva Loreto estudia también muy acertadamente la aporta-
ción de esos conventos a la vida espiritual, a la sensibilidad religiosa, al imaginario de la
llamada mentalidad barroca entre culta y popular.
Desde unas décadas a esta parte, los estudios sobre el mundo femenino colonial, y en
particular el de los conventos, se ha desarrollado de manera notable. Este libro es sin
duda una de las piedras angulares de esa nueva orientación por la calidad y la inteligen-
cia de sus enfoques, la elegancia de su exposición y el valor de sus conclusiones.
Bibliografía
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descubrimiento del gran río de las Amazonas. Madrid/Frankfurt: Iberoamericana/Vervuert/
Universidad de Navarra 2009. 181 páginas.
Bauer, Ralph/Mazzotti, José Antonio (eds.): Creole Subjects in the Colonial Americas. Empires,
Texts, Identities. Chapel Hill: University of North Carolina Press 2009. 503 páginas.
Lamana, Gonzalo: Domination without Dominance. Inca-Spanish Encounters in Early Colonial
Peru. Durham: Duke University Press 2008. 287 páginas.
Loreto López, Rosalva: Los conventos femeninos en el mundo urbano de la Puebla de los Ángeles
del siglo XVIII. México: El Colegio de México 2000. 332 páginas.
Maroto Camino, Mercedes: Exploring the Explorers. Spaniards in Oceania, 1519-1794. Man-
chester: Manchester University Press 2008. 243 páginas.
Matthew, Laura E./Oudijk, Michel R. (eds.): Indian Conquistadors. Indigenous Allies in the Con-
quest of MesoAmerica. Norman: University of Oklahoma Press 2007. 349 páginas.
Rosenmüller, Christoph: Patrons, Partisans, and Palace Intrigues: The Court Society of Colonial
Mexico, 1702-1710. Calgary: University of Calgary Press 2008. 278 páginas.
Vargas Machuca, Captain Bernardo de: The Indian Militia and Description of the Indies. (Ed. por
Kris Lane): Durham: Duke University Press 2008. LXXIV, 293 páginas.
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