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La Revolución Antes de La Revolución: Laura Gotkowitz

Este documento resume las luchas indígenas por la tierra y la justicia en Bolivia entre 1880 y 1952. Explica cómo los indígenas lucharon contra los terratenientes para recuperar sus tierras comunales a través de protestas, levantamientos e insurrecciones. También describe cómo surgieron líderes indígenas para representarlos en las cortes y cómo la política indigenista y el surgimiento de los caciques apoderados afectaron sus esfuerzos por lograr mayores derechos políticos y a la tierra.

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La Revolución Antes de La Revolución: Laura Gotkowitz

Este documento resume las luchas indígenas por la tierra y la justicia en Bolivia entre 1880 y 1952. Explica cómo los indígenas lucharon contra los terratenientes para recuperar sus tierras comunales a través de protestas, levantamientos e insurrecciones. También describe cómo surgieron líderes indígenas para representarlos en las cortes y cómo la política indigenista y el surgimiento de los caciques apoderados afectaron sus esfuerzos por lograr mayores derechos políticos y a la tierra.

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Laura Gotkowitz

La revolución
e
antes de la Revolución s f

Luchas indígenas por tierra y justicia en Bolivia


1880-1952
j

17
Yu)

Traducción
Hernando Calla

ural z Programa de Investigación


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La publicación de este libro fue posible gracias al apoyo de la Universidad de
Jowa.

Gotkowirz, Laura
La revolución antes de la revolución. Luchas indígenas por tierra
Laura Gotkowitz; trad. Hernando Calla.— La Paz: Plural
y justicia en Bolivia Indice
editores; Fundación PIEB,
20D. =
104 ps fots.; maps.: 23 cm.

DL. :4-1-1867-1]
ISBN: 978-9995+4-1-392-7

MOVIMIENTOS CAMPESINOS / MOVIMIENTOS


INDÍGENA / TIERRA
S / REFORMA
AGRARIA / PROPIEDAD DE LA TIERRA /REFORMA
DE LA TENENCIA DE LA TIERRA
TENENCIA DE LA TIERRA / PARCELACIÓN DE LA
TIERRA/ RECUPERACIÓN DE
TIERRAS / TIERRAS COMUNALES /ACCESO A LA TIERRA
/JUSTICIA / LEGISLACIÓN
DERECHOS PUEBLOS INDÍGENAS / DERECHOS
POLÍTICOS / LUCHAS INDÍGLE-
NAS / INSURRECCIONES / REVOLUCIÓN DE 1952
/ CICLO REBELDE DE. 1947 /
CONGRESO INDÍGENA DE 1945 / LIDERAZGO as
DUMBRE/ TERRATENIENTES /GOBIERNO MILITAR
INDÍGENA / ABOLICIÓN - SERVI- A o.)
— POPUÚLISMO / IDENTIDAD
CULTURAL / NACIONALIDAD / CIUDADANÍA / COCHA
BAMBA / LA PAZ
Aci ls EA RIN A 13 Paso

l. título 2. Trad.
E US RR et 15
2.
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Edición original en inglés: 1 Revolution for Our Rights: Indigeno La revolución antes de la Revolución escorias 28
ns Struggles
E Land und Justice in Bolivia, 1980-1952. Duke University REI Y DI RA 31
Press, 2007
Expolitica dal np ate 38
pocucins Hernando Calla
tevisión de estilo: Luis H. Antezana J.
CAPITAN cnn rd 40
O
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O Laura Gotkowitz, 2011 Capítulo 1
O Plural editores / PIEB, 2011 Los peculiares caminos del proyecto liberal .coccccnoconcnoninininnninnionrceo. 4
El asalto de Melgarejo en contra de la comunidad indígena.................. +6
Pritiera edición: diciembre de 201 l Pequeñas propiedades comunariaS ..ooocconiconeninnns. AAA 48
A A O 55
Producción: Títulos, tasas y mesas revisitadoras........... A 60
Plural editores El surgimiento de los apoderados indigenAS ...concnciccononionnnininnineress a
Av. Ecuador 2337 esq. Calle Rosendo Gutiérrez
E A OS RARA 72
Teléfono 2411018 / Casilla 3097 / La Paz, Bolivia
Email: [Link] / [Link]
Capítulo 2 Ñ 5
Impreso en Bolivia La política indigenista y el surgimiento de los caciques apoderados .......... 17 pas
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Las raíces de los caciques apoderados ...cerserorrrareerinssvrcncsedconiiación 80


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6 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN ÍNDICE

De los caciques coloniales a los caciques apoderados de la república ....


e . : . .
88 Controlando a las vendedoras del mercado ....ccaaauoaao=.o»» ales AS
95 Conclusión .......oaoonomors. e A
4 Los caciques apoderados y el Estado .........uwoorosomormoss.s ci 0
Escuelas separadas, leyes especiales ......... O RA OI 102
ConclisióN. .conaron icons ATEO AA ca 108 Capítulo 7
“Esa vergiienza del pongo y la mittani”: El Congreso Indigenal
Capítulo 3 de 1945 y una Ley contra la servidumbre aacoaaaaranmaanennoonsoss Pa
Villarroel, el MNR y los congresos indigenistas .a.....oorom... A acres
“En nuestras provincias no hay justicia”: Los caciques apoderados incas
y la crisis. del proyecto liberal iccmcacinioconioició A 111 El Congreso del Comité Indigenal ......armearm.. a
El Congreso del GobiernO .....ccaaannonercocenacmmensess borrrrnerrenrcarrrrrerrerars
Peticiones, sedición y “derechos absolutos a la propiedad” ...[Link]. 114
ADO LIS TECOS rr RA A A Rd 120 Las consecuencias del Congreso ..ccacancnacannonncnrmnneneoss puts circenses
“Justicia especial” para los indígenas........ ts ada
Justicia, instrucción y “civilización” .......... OA A sona URa 122
Conclusión.......[Link]. Eo o eiii sc ai
Incorporación a la Nación.................... A 6 132
Los paderesde la ley isiciónonisnicamiió a An 137
| A
A E O A A 145 Capítulo 8
“Bajo el dominio del indio”: Las huelgas y rebeliones de 1947 oooconcncanaoaoo».
DNINY
INI
DW
DM
SN
DDNI Capítulo + A “Las leyes nos favorecen y son dictadas para nosotros
y no para los patrones” ........ SN ARG
El problema de la unidad nacional: de la Guerra del Chaco ..........
Alcaldes por Corregidores, Máquinas de escribir por profesores
fi laiConvención Naonslde UNO acccnonorciznrrzantosonerncrmmiose
enoericcson 149
La Guerra del Chaco y la pacificación del campo .....oconocininonenacconinacanesos 52 “Todos tienen derecho a ultrajarnos”.....oconrnrnaono»- A
La movilización social después de la guerra ..oooncoccnnononianociineineeecenos 157 La represión estatal, los guardias civiles y la crisis de autoridad ............
|
El ascenso de los socialistas militares............... O E 163 La agitación rural en vísperas de la revolución ......[Link]..o cepas inónanicon
Conclusiisisiconccisienaóncian sido A T I NT AA a
La Convención de MIS inicio AGAR 167
CONCA rc O .n 182
Conclusión y epílogo :
Repensando las raíces rurales de la Revolución de 1952 ¿iria OS
Capítulo 5 AGA
El campo revoltoso: En defensa de la tierra, los derechos laborales El área rural en la historiografía de la revolución........... ES
A idas
y la autonomklicirssamocos RNA ironia rail 187 El cambio revolucionario ....ommcnrerasos JA
Las visiones revolucionarias mmcccroncnnnnnnnnnanannarancnnnnen carrenerncaneness Aisa JR
El trabajo y la servidumbre en las haciendas de Cochabamba ........... sd 191
cementos
¿Las herencias de la revolución? aocacananccinnnnnnnnocnoreennnne
La injusticia en las haciendas.............. EN is ad 201
El socialismo militar, el lenguaje de derechos y los límites pa
de ld PCI man a A irc A 206 Bibliogralía ccconcnnannniinneenrrnnenarencenmerereernnsss css
Huelgas de brazos caídos... E A 215
Los congresos indígenas y los vínculos entre ciudad y campo econo... % 222
Conciusió era IAN PTIARENA EA 226

Capítulo 6
La ciudad reticente: El populismo de Villarroel y la política
A AAA CE TIRARON
PEI j 227
LAMACIÓN MUESTRA ccorietsrareinios a A e 220
Las reformas al régimen de la Familia .....ononnnonininnocosos o ad 239
Conmemorando a las mestizas .......... PS AAA. ds 245
Agradecimientos

Me es muy grato el poder agradecer a los amigos y colegas cuya ayuda, apoyo y
sabiduría me acompañaron y motivaron durante los varios años que le dediqué a
este libro. Quisiera agradecer en primer lugar a las personas e instituciones que
hicieron posible la edición en español. Para Hernando Calla va mi honda gratitud
por traducir el libro al español, y para Luis Fl. Antezana]. por la revisión de estilo.
Agradezco también a José Antonio Quiroga (Plural), a Godofredo Sandoval y
Nadia Gutiérrez (PIEB), y al Departamento de Historia y la Oficina del Vicepre-
sidente para la Investigación (ambos de la Universidad de lowa), por su interés y
apoyo y por haber hecho posible la publicación en español. Mi gratitud va también
para Raúl Calderón y Ximena Medinaceli por su apoyo en un momento crucial.
Tengo también una deuda inmensa para con los responsables de los archivos
y bibliotecas en Bolivia, quienes, siempre generosamente, facilitaron mi inves-
tigación. En particular, quisiera agradecer a Froilán Pérez, antes miembro del
personal del Archivo de la Corte Superior de Justicia de Cochabamba; a los jueces
y sus ayudantes en las Cortes de Cliza y Punata; y al personal de los archivos mu- en

nicipales de Punara y Quillacollo. Todos ellos siempre dispuestos a cederme una


esquina en sus escritorios u oficinas y enseñándome acerca de la historia local y el
sistema legal; siempre dispuestos a permitirme hurgar libremente en los abundan-
tes documentos contenidos en esos repositorios, documentos sumamente ricos,
que nos proporcionan una perspectiva única de la vida y el pensamiento locales.
Por su guía y apoyo, también quiero agradecer al personal del Archivo Histórico
de la Prefectura, la Biblioteca Municipal, la Hemeroteca Municipal y el Archivo
del Arzobispado de Cochabamba; asimismo, al personal del Archivo Histórico
del Honorable Congreso Nacional en La Paz (hoy en día Biblioteca y Archivo
Histórico de la Asamblea Legislativa Plurinacional), al del Archivo de La Paz, y

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10 - - LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN AGRADECIMIENTO : 11

al del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia en Sucre. En especial, quisiera Mientras realizaba las primeras investigaciones, estuve afiliada al Centro de
agradecer a la directora del Archivo Histórico Municipal de Cochabamba, Ítala Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES) en Cochabamba y quiero
De Mamán, y a los sucesivos directores del Archivo de La Paz —Roberto Choque, agradecer a los y las investigadores de este Centro por su apoyo y su orientación.
Y)
y
WW Laura Escobari, Ximena Medinaceli y Rossana Barragán- por su generoso apoyo Roberto Laserna, Rosario León, Alberto Rivera y Juan Torrico, todos ellos, me
nn
y sus valiosos consejos. enseñaron mucho sobre la Cochabamba contemporánea y me proporcionaron
US
En mis agradecimientos, les debo un lugar especial a mis profesores de la cruciales ayuda y orientación. Agradezco a Rosario León por sus agudas obser-
Universidad de Chicago: John Coatsworth y Friedrich Katz. Ellos han sido una vaciones y sugerencias; y a don Juan por su generoso apoyo a mi investigación
fuente de inspiración a lo largo de todo mi trabajo, y sus enseñanzas, sus incisi- y, también, por compartir conmigo su conocimiento de los 1940 y 1950. Las
vos cuestionamientos, y su generosidad han significado muchísimo para mí. Mi conversaciones con Federico Sánchez de Losada, el Dr. Raimundo Grigoriú,
agradecimiento va también para Tom Holt, cuyos comentarios y apoyo fueron Eduardo Árze Loureiro y Alcira Patiño iluminaron aún más el pasado de Cbcha-
sumamente importantes para este proyecto. bamba. Á todos ellos, les agradezco por compartir conmigo sus conocimientos
En innumerables sentidos, muchos amigos y colegas han sido cruciales para y y experiencia. Tengo una deuda especial con Susy López Portillo y María Ana
durante la vida de este proyecto. Necesitaría muchísimas páginas para detallar la Cantuta por su ayuda durante el proceso de investigación en Cochabamba. y La
manera en la que cada uno de ellos me prestó su ayuda, pero, por lo menos, qui- Paz, y con David Gilbert por su ayuda en los Estados Unidos. Guardo un pro-
siera aquí expresarles mi agradecimiento: a Xavier Albó, Esther Aillón, Cristóbal fundo agradecimiento para Roger Mamani Siñani cuya ayuda fue indispensable
NINDNDNS
LINA
Aljovín, Rossana Barragán, Kate Bjork, Katherine Bliss, Pamela Calla, Irala De para poder localizar y obtener fotos en La Paz; para Luis Antezana Ergueta quien
Mamán, Robin Derby, Alison Dorsey, Bruce Dorsey, Lucía Escobari, Roberto generosamente me permitió utilizar fotos de su archivo personal; y para Sam
Fernández, José Gordillo, Mónica de Grigoriú, Guido Guzmán, Kevin Healy, Bryan quien tuvo la gentileza y la paciencia de mostrarme las maravillosas fotos
Iván Hinojosa, Martha Hodes, Pieter Judson, María Lagos, Erick Langer, Brooke AS
hatidbds que su padre, el cineasta Julien Bryan, había tomado en Bolivia en los años 1940,
Larson, Kathryn Ledebur, Ana María Lema, Susy Portillo Espada, Agnes Lugo- ae>S
7,
rr”
y por permitirme incluirlas en este libro. Agradezco a Todd Erickson del Center
Ortiz, Jounie Matlack, Mimena Medinaceli, Lucía Melgar, Zoila Mendoza, Fanor -...' for Media Production de la Universidad de lowa, y a Onno Brouwer y Heather
Meruvia, David Mercado, Diane Miliotes, Laurie Milner, Andy Orta, Michela Francisco del Cartography Lab de la Universidad de Wisconsin-Madison, por
Di
Pentimalli, Seemin Qayum, José Antonio Rocha, Stuart Rockefeller, Gustavo
A.
la elaboración de los mapas, y al personal de las bibliotecas cartográficas de la
Rodríguez, Javier Samper Vendrell, Wálter Sánchez, Carmen Soliz, Sinclair Universidad de lowa, la Universidad de Wisconsin y la Universidad de Chicago
Thomson, Esteban Ticona, Claudia Urquidi, Miriam Vargas, Chuck Walker, Rich por ayudarme a obtener el necesario material de primera mano. A,
PR
E
pe
AS

Warren, Eileen Willingham y Ann Zulawski. Mil gracias a todos ellos. También quiero expresar mi agradecimiento a lasinstituciones que hicieron
También quiero expresar mi gratitud a todos aquellos que leyeron y comentaron posible el apoyo financiero para este proyecto: Social Science Research Coun-
diversos capítulos en sus diversas versiones: a Jeremy Adelman, Cristóbal Aljovín, RA
dedo
nd cil/American Council of Learned Societies, Mellon/Universidad de Chicago y
Rossana Barragán, John Coatsworth, Brodie Fischer, José Gordillo, Jeff Gould, el Graduate School of Arts and Science de la Universidad de Harvard, quienes
Charlie R, Hale, Olivia Harris, Erick Langer, Debbie Poole, Hernán Pruden, Lara financiaron el grueso de la investigación y redacción iniciales para latesis de pos-
Putnam, Seemin Qayum, Cynthia Radding, Joanne Rappaport, Shira Robinson, grado en la que se basa este libro. Una beca de investigación Fulbright-Hays, una
Í Gustavo Rodríguez, Shel Stromquist, Ann Zulawski y Charles A. Hale. Tengo una beca Beveridge de la American Flistorical Association, Swarthmore College, y la
¿ deuda especial con Nils Jacobsen y Brooke Larson por sus extensos comentarios Universidad de lowa (College of Liberal Arts and Sciences, History Department
y Sugerencias para versiones preliminares de todo el manuscrito, y para Sinclair y Office of the Vice President for Research) financiaron las posteriores etapas
“Thomson por sus estimulantes reacciones ante la penúltima versión del mismo. de investigación y redacción. Agradezco a Dieter Stadler, director de la Casa de
Michel Gobar comentó y discutió múltiples borradores y, de muchísimas maneras, los Tres Mundos en Granada, Nicaragua, por facilitarme el palaciego ambiente
contribuyó hasta que el producto esté finalmente acabado. La versión original en donde fueron escritas las primeras páginas y a Jay Semel, director del Obermann
inglés fue publicado por la editorial de la Universidad de Duke en 2007, y quisiera Center for Advanced Studies en la Universidad de lowa, por cederme un espacio
agradecer a los anónimos lectores de la editorial por sus utilísimos comentarios y apropiado durante un posterior período de redacción. E
sugerencias. Por sus estimulantes diálogos sobre intereses y pasiones Comunes, mis Gracias de todo corazón a Elizabeth y Ronald Méndez, Michela Pentimalli,
profundos agradecimientos para Rossana Barragán y Brooke Larson. Cristina de Lizarazu, y a Rossana Barragán y Ramiro Molina Rivero y familia por
eos!
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su hospitalidad, generosidad y los buenos momentos compartidos en Cochabamba 7
y La Paz. También le debo un agradecimiento especial a Martha Benson y Susy
mz

Portillo Espada con quienes compartí muchas experiencias en Cochabamba. Mis


más profundos agradecimientos son para mi familia: mi madre, Helen, mi padre, Aclaración a los lectores
Joe. y mis hermanas Madeline, Carrie y Frances. Agradezco el interés y el cariño
que, desde lejos, me brindó mi primo José. Nadie ha hecho más que Michel Go-
bat. No puedo resumir lo mucho que le debo, pero sería por sus comentarios, su
inagotable generosidad, permanente estimulo y el amor de cada día,

Agradezco al Institute for the Study of the Americas, University of London, por Este libro es una traducción del inglés. Las citas en castellano provienen de los
autorizar la reimpresión de versiones anteriores de porciones de los capítulos 7 y $ documentos originales de los archivos, salvo con algunas excepciones o cuando
y la conclusión, que aparecieron en Laura Gotkowitz, “Revisiting the Rural Roots se explicita lo contrario. La ortografía de los términos y nombres de lugares ha
ob the Revolution,” in l'rocaiming Revolution: Bolivia in Comparative Perspective, ed. variado durante el período que ocupa a este estudio; por coherencia, la mayoría
by Merilec S, Grindle and Pilar Domingo (London: Institute of Latin American fueron actualizados y estandarizados. Con unas pocas excepciones, la transcrip-
Studies, University of London; and Cambridge, Mass.: David Rockefeller Center ción de los nombres propios obedece a la fuente original. También, la ortografía
for Latin American Studies, Harvard University, 2003). Versiones anteriores y la puntuación utilizada en las citas de archivos es principalmente la de los ori-
de los capítulos 7 y $ aparecieron también en: “Under the Dominion of the ginales. Los documentos existentes en las cortes provinciales de Cliza y Punata
Indian”: Rural Mobilization, the Law, and Revolutionary Nationalism in Bolivia no estaban clasificados y, por tanto, son citados sin numeración de catálogo. Lo
in the 19405”, in Nils Jacobsen and Cristóbal Aljovín de Losada, eds., Political mismo sucede con los documentos que fueron consultados en el Archivo de la
Cultures in the Andes, 1730-1950 (Durham: Duke University Press, 2005) (versión Prefectura de Cochabamba. Para preservar la privacidad de los litigantes y sus
en castellano en Cultura política en los andes, 1730-1950, Lima: Fondo Editorial descendientes, en los pocos casos en que se mencionan pleitos por difamación,
Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Cooperación Regional Francesa las citas aparecen sólo con las iniciales del nombre propio y del apellido paterno
para los países Andinos, IFEA, 2007). del o de los involucrado(s). Por último, una observación sobre los mapas: a me-
dida en que se creaban nuevas provincias y cantones, las fronteras de la división
| político-territorial varjaron a lo largo de los siglos XIX y XX; para minimizar el
peligro de la confusión, opté por utilizar la delimitación territorial actual. Esto
significa que algunas de las provincias incluidas en los mapas todavía no existían
en el período de estudio; de igual modo, algunos lugares que alguna vez fueron
provincias son ahora distritos administrativos más pequeños.

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La revolución antes de la Revolución
y la revolución por nuestros derechos
Rossana Barragán LP

La revolución antes de la Revolución plantea, desde el título, que hubo, antes de la


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INDI
DDD conocida y mentada Revolución de 1952 (una de las cuatro grandes revoluciones
de América Latina), un largo y sostenido proceso en el írea rural que se remonta
por lo menos a las últimas décadas del siglo XIX. Se complementa, así, el sesgo
interpretativo que asoció la revolución al movimiento obrero minero y a las
organizaciones sociales urbanas y de clase media. Pero más importante aún: se
deconstruye la visión del MNR como el partido y movimiento que realizó de motu
propio una de las más importantes reformas en el área rural. La autora, al reinsertar
en primer plano las largas y continuas luchas indígenas, permite comprender la
insurrección de 1952 de otra manera.
Este libro tiene además otra peculiaridad: no es sólo el estudio de caso de
una comunidad o sobre la realidad indígena en las haciendas; tampoco es una
investigación sobre una región llámese ésta altiplano o valles; estamos, más bien,
frente a un trabajo que se pasea por comunidades y haciendas de Pacajes en La
Paz o de Vacas y Arani en Cochabamba, entre el área rural y las ciudades; entre
Cochabamba y La Paz, y entre diversos tipos de actores como jueces, autoridades
indígenas, comunarios y colonos, diputados y presidentes; entre fuentes primarias
provenientes de numerosos y diversos archivos y la literatura histórica de las úl-
timas décadas. Un libro que al no recortar y establecer fronteras preconstituidas
y rígidas, permite la fluidez del ir y venir de los actores como lo hacían en su
época o como la que existe hasta hoy en día, un libro que permite vislumbrar el
entramado social en toda su complejidad visible e invisible.
Dos ideas fundamentales atraviesan el libro: la lucha “por nuestros dere-
chos”! así como las formas y modalidades de utilización de los recursos jurídicos
ot

| Rohwrto Choque resaltó el año 2005 las luchas de los indigenas por sus derechos “Tanto las
rebeliones indígenas como otras formas de resistencia... constituyeron la base social de la
Yó LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN sá PROLOGO 1/

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ty, sobre todo, las interpretaciones y los usos que hizo de la ley la población indígena constitución política de la Asamblea Constituyente del 2007, es aún crucial, se
campesina en diferentes momentos y contextos. Se apropió de su vocabulario para LAS
PS
remonta precisamente a esa época.
demandar derechos, fundamentalmente tierra y justicia, apelando a la legislación Elcampo revoltoso es sin duda uno de los capítulos (el $to.) en elque se abordan
. colonial y republicana de manera selectiva. Las luchas analizadas en diferentes temas nuevos y poco conocidos como la diversidad de la situación de los sistemas
trabajos por Silvia Rivera, fundamentalmente, en su libro Oprimidos pero No «bs de tenencia de la tierra entre los pegujaleros, arrimántes, aparceros, arrenderos,
Hencidos, por Roberto Choque Canqui y por Jorge Dandler, son retomadas por jornaleros, colonos... enfrascados, con gran intensidad, en prácticas que han sido
la autora iluminando las continuas interpretaciones de la ley que implicaron una uniformizadas bajo el título de “huclga de brazos caídos”. En la administración
ampliación de sus contenidos hasta el punto de prefigurar las medidas y reformas populista y reformista del Presidente Villarroel que declaró ser “más amigo de los
que se buscaban pero también la propia Revolución de 1952. pobres que de los ricos” (Capítulo 6), tuvo lugar el Congreso Indigenal dey1945
El libro está organizado en ocho capítulos, empezando con una excelente (Capítulo 7) que en lugar de resolver una larga crisis exacerbó, según la autora,
síntesis de las leyes que buscaron destruir las comunidades y que engendraron su la agitación social vinculando las movilizaciones indígenas con los proyectos
propia fuerza y sus nuevos líderes ante el Estado: los caciquessapoderados, cono- de Villarroel y el MNR. Un conjunto de amplias demandas fueron parte tle los
cidos a partir de los trabajos del Taller de Historia Oral Andina, de Silvia Rivera 27 puntos abordados por el Comité Indigenal que liderizó la organización del
y más recientemente por los de Choque yy Mendieta (2006), bodas aquí no Congreso Indigenal. Estos diversos puntos fueron mayormente suprimidos en las
sólo en el área altúplánica paceña sino también en Cochabamba e incluso otras conclusiones oficiales del gobierno, dando lugar a cuatro decretos más limitados: la
regiones. La relación entre la política estatal y los caciques apoderados es analizada supresión o remuneración de los trabajos no agrícolas que los hacendados exigían
en el segundo capítulo, lo cual enfatiza los proyectos de ley, ambiguamente pro- de los colonos, el fin del pongucaje y el mitanaje, la creación de escuelas rurales y”
indígenas, para una especie de justicia especial, En el tercer capítulo se analizan el Código Laboral Agrario. Además del impulso continental de congresos indige-
las demandas y redes entre actores distintos en términos de su posicionamiento nistas e interamericanos en la realización de este Congreso Indigenal boliviano,
agrario, principalmente en Cochabamba. En todo este proceso, a partir de 1880, la es fascinante pensar en las influencias de la dinámica política local. R. Choque
autora nos muestra cómo comunarios y colonos se convirtieron en actores sociales llamó la atención sobre la realización de congresos desde los años 1930, siendo
imprescindibles en la política nacional. En otras palabras, frente a un conjunto de el primero organizado por Eduardo Leandro Nina Quispe (Choque, 2005: 105).
políticas que explícitamente buscaron destruirlas como entidades colectivas, de un En el análisis de Gotkowitz podemos vislumbrar además una serie de elementos
conjunto cie medidas y acciones que buscaron la individualidad en la propiedad que parecieran emular las modalidades y procedimientos del Parlamento como
(Capítulo 1), emergieron una serie de voces que precisamente hablaban no sólo la elección de dos delegados por comunidad que fue la regla en la elección de
a nombre de esas entidades colectivas en todo el área rural del país, fundamental- algunas de las Asambleas de la primera mitad del siglo XIX, sobre todo la primera
mente La Paz, Cochabamba, Potosí y Chuquisaca sino que realizaron peticiones Asamblea de Representantes de 1825; la formación de sub-comisiones, la reali- E
aO
GN
y solicitudes de manera conjunta creando verdaderas redes de alianza. zación de plenarias en las noches, el establecimiento de decretos especiales para
Las migraciones y la agitación en la postguerra del Chaco tema del capí- los indígenas, etc. En otras palabras, parece haberse desarrollado también una
tulo cuatro- [Link] intensificaron junto con la organización de varios grupos y “culmura política” común, lo que nos lleva a pensar que la política tradicional del
sectores de la población, desembocxron en el ascenso de los socialistas militares siglo XIX tuvo una trascendencia que la hemos ignorado.
y, fundamentalmente, en una de las Asambleas-Congresos más importantes en la La abolición del pongueajey mitanaje (Capítulo 7) fue uno de los mayores
historia del país: la Convención de 1938. Unidad, descentralización, ciudadanía, logros del Congreso explicitándose que la esclavitud había sido abolida y que el
comunidad y propiedad, familia y servicios personales fueron los temas de discu- indígena debía ser ciudadano. La política de devolución de las tierras usurpadas
sión. El definir la función social de la propiedad, característica que, en la última fue, sin embargo, uno de los fracasos. Aunque los decretos no habrían sido ratifi-
cados por el Congreso Nacional, sus consecuencias y la dinámica a la que dieron
lugar fuerori igual o más importantes. El último capítulo del libro se abre con
propuesta indígena frente a la opresión... Ellas... encierran un mensaje del proyecto político el título “Bajo el dominio del indio”, es decir la agitación del área rural del año
indígena. Esta lucha expresa, con elementos propios en su mayor parte, la continuidad de una 1947, a pocos años de 1952, . *
visión y de una propuesta que busca lograr la reivindicación de los derechos civiles indigenas En las conclusiones, los/as lectores/as encontrarán no sólo una revisión
y los derechos políticos para ser considerados en la misma categoría de los demás miembros:
de la sociedad boliviana, en el marco de una identidad socio-cultural propia” (2005: 136).
bastante exhaustiva sobre la revolución de 1952 en relación a la situación de las

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IS LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN PRÓLOGO 19

comunidades y colonos del área rural, enfatizando justamente lo que es una de


entre el área rural y el área urbana, entre comunarios y trabajadores de hacienda,
las ideas fundamentales del libro: la revolución antes de la Revolución de 1952.
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entre indígenas y “vecinos” de pueblos. El libro está repleto de testimonios de
Gotkowitz plantea cómo se “exigieron derechos políticos practicándolos” y cómo
estas articulaciones de tal manera que un campesino podía tener “aliados” po-
la revolución de 1952 amplió esos derechos pero suprimió sus demandas de
derosos y no tan poderosos en los distintos niveles de la territorialidad estatal
autonomía. La investigación de Gotkowitz nos permite finalmente comprender
burocrático-administrativa. Era posiblemente más fácil llegar al Congreso que
Que las demandas por el voto individualizado y por la ampliación política formal
MY
NT
SAY al Juez del lugar. Pero además, las discusiones del Congreso, con todo lo elitista
ciudadana no fueron prioridad frente a las luchas constantes por la autonomía
y cerradas que fueron, tuvieron aparentemente una reverberación y olas expan-
Antendida como territorio comunitario y autoridades.
sivas de comunicación que apenas las imaginamos. En esta medida, el propio rol
y Cada uno de los capítulos tiene el don de capturarnos y encapsularnos en su
del Vicepresidente Alvaro García Linera o de Carlos Romero Bonifaz,-cluve en
lectura por su excelente escritura y narrativa tanto en su idioma original, el in-
el tema de tierra y autonomías, no resultan excepcionales”. En general, hemos
glés, como en su versión en castellano. Pero además, el libro es muy estimulante:
“naturalizado” estas relaciones o están invisibilizadas en la medida en que no se
recorriendo sus páginas, volviendo atrás y otra vez hacia adelante, no pude dejar
las ha investigado. El libro de Laura Gotkowitz abre indudablemente este tema
pe,
de pensar y relacionar la época con la historiografía de diferentes períodos, con
al déjarnos vislumbrar la importancia de estas relaciones.
el presente, con los argumentos que se desarrollan... Me gustaría focalizarme
El último aspecto es el relacionado a los posibles resultados de las luchas, otro
en tres temáticas que me han surgido a lo largo del libro: la deslegitimidad y
gran tema que se abre en la agenda de investigación. Y es que el libro sobre Tupac
el rol de la memoria; el amplio espacio de las interpretaciones? legales así como
Katari de Sinclair Thomson, los trabajos de Silvia Rivera y los del THOA, de Ro-
las redes rurales-urbanas y, finalmente, los resultados de las luchas y su posible
berto Choque y de otros/as investigadores, así como el libro de Laura Gotkowitz,
incidencia.
constituyen, en su conjunto, un bagaje muy importante que debería conducirnos a
En la dinámica de largo plazo resulta impattante que a lo largo de más de
plantear qué se logró en diferentes aspectos, económicos, sociales y políticos tanto
60 u 80 años, entre 1880 y 1940, se hubiese mantenido, en diferentes lugares, en
en la vida cotidiana como en el corto, mediano y largo plazo. La investigación de
diversos ritmos, bajo diferentes lenguajes discursivos, una constante demanda: el
Gotkowitz, enfocada en las luchas de más de medio siglo nos permite apreciar,
derecho de los indígenas y colonos a sus tierras y en general a sus autoridades,
por ejemplo, algunas pequeñas victorias que en muchos casos consistieron sim-
'oque implica, de hecho, la lucha por su autonomía pero, al mismo tiempo, la
plemente en poner en alto procesos que pretendían ser aún más arrasadores. Los
imposibilidad de las élites de construir su hegemonía y la imposibilidad de que la
grupos populares y subalternos no estuvieron ausentes de la dinámica política
propiedad privada surgida a partir de entonces pueda imponerse y establecerse o
“nacional”: fueron parte de alianzas puntuales lo que pre-supone, a su vez, la
que la que existiera pudiera tener su legitimidad. La memoria de “ilegitimidad”
existencia de relaciones e interrelaciones más cotidianas pero también capacidad
en la adquisición de las tierras fue constantemente enarbolada “desde tiempos
de presionar y dirimir. La demanda de tierras, la organización y unificación más
inmemoriales”. La deslegitimación hacia las autoridades estatales y el cuestiona-
allá de las diferencias permitió, precisamente, el que se establecieran sostenidas
miento de que representaran efectivamente el bien común y no así los intereses
demandas y presiones locales que de hecho tenían una incidencia directa en las
particulares (ejemplo de los jueces) es ilustrada muy bien en la investigación de
altas instancias del estado central. La autora nos muestra, por ejemplo, lo que
Gotkowitz. podríamos llamar como la “propiedad privada asediada y sitiada” es decir minada
En términos de la justicia, un argumento con mucha fuerza y que atraviesá a través de múltiples tácticas que se observa con particular agudeza en algunas
regiones y momentos históricos ha sido la asimilación entre servicios gratuitos y regiones. Los terratenientes del departamento de Cochabamba llegarían a señalar,
pongucaje, entre pongucaje y esclavismo, situación que demostraba no sólo una en un momento dado, que los indígenas campesinos pedían no sólo recuperar
vulneración de los derechos constitucionales de los indígenas sino de la propia
Constitución Republicana. Este es un ejemplo magistral de la manera en que la
2 Releyendo el libro Oprimidos de Silvia Rivera, encontré que ella señaló precisamente la “cola-
situación desigual de la población indígena fue colocada al frente de los princi-
boración” de varios abogados de pueblos en la lucha legal contra las bases jurídicas de las leyes
pios liberales y de igualdad. Esta utilización e interpretación de las leyes tenía anticomumales (Rivera: 45). Sin duda existen varios ejemplos del rol de los articuladores y media-

|
una argumentación legal impresionante lo que nos remite, indudablemente, alas dores. Un ejemplo que queda aún por estudiar y analizar es sin duda el de Tristán Marof. Owro
relaciones entre dirigentes rurales y tinterillos, entre líderes indígenas, comuna- personaje interesante en el libro de Gotkowitz es cl de Alberto Mendoza López que fue diputado
rios o colonos, y abogados, entre representantes de distintos sectores y personas, entre 1926 a 1930; Delegado en la Convención de 1938, Ministro de Hacienda e Industria de
Busch (p.236) y miembro del Partido Socialista Obrero Boliviano de Tristán Marof.
Par
“mn

70 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN PRÓLOGO 21


q

A
DR
toda la tierra de la nación sino que sentían también que cl estado y el gobierno eS LORINI, Irma
nacional daba constantemente “amparo y garantías a los indígenas”. 2006 El nacionalismo en Bolivia de la pre y posguerra del Chaco (1910-1945).
La propia realización del Congreso Indigena] de 1945 fue ensíuna gran con- Editorial Plural. La Paz.
quista que es abordada en el libro. Otro ejemplo de incidencia que indudablemente RIVERA, Silvia
mó bastante tiempo fue el de los servicios personales. La demanda sobre su fin 1984 Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qbechva,
«tuvo claramente establecida a partir de 1914, particularmente por el movimiento 1900-1980. La Paz.
los caciques apoderados. Dos décadas después, la encontramos en el Programa 1993 “La raíz: colonizadores y colonizados”. En: VMiolencias encubiertas en
le li CS Bb(Confederación Socialista de Bolivia) que fue la agenda de la Convención Bolivia. Cultura y Política 1. La Paz: CIPCA-ARUWIYIRI.
le 1938. En la nueva Constitución política del Estado de 1938, un artículo hace 2006 “Chhixinakax utxiwa. Una reflexión sobre prácticas y disctrsos
“eferencia explícita a la prohibición de servicios personales y en 1943, tanto en el descolonizadores”. En: Yapu (Coord.). Modernidad y Pensamiento
Congreso Indigenal como después, fue uno de los puntos centrales. Descolonizadlor, 1WYEA-PIER. La Paz.
[Link] se trata de un movimiento ascendente sino más bien oscilatorio y
20 lincal, el libro nos ayuda a vishumbrar no sólo las lachas persistentes sino tam- Mara
én las pequeñas batallas, los pequeños logros que posiblemente para muchos/ e,

s académicos/as puedan resultar irrisorios frente a lo que puede significar la


«erdadera Revolución con R mayúscula, pero que para las personasyactores de la
“poca pudieron tener una enorme transcendencia. Entre el marco de análisis de las
armas cotidianas de resistencia y las sublevaciones y rebeliones, se abre, por tanto,
a posibilidad de pensar en vías de verdadera incidencia en las políticas estatales.
a
il
eA
A
A
En cl largo plazo, es decir después de casi 144 años desde los po decretos
le Melgarejo ¿en qué situación se encuentra la propiedad rural agraria? ¿quiénes
on los“propietarios”? En gran parte del altiplano rural aymara, región donde
aubo la crudeza más grande en cuanto a la expansión latifundista, la tierra está casi
¿n su totalidad en manos de comunidades originarias o en manos de comunidades
te exhacienda (reconformadas y reconfiguradas después de la Reforma Agraria o
nucho antes). Antiguas tierras en manos de propietarios cuyo origen se remonta al
eriodo de Ex Vinculación o al período liberal del siglo XX parecen ya no existir. Es
adudablemente producto de una larga y persistente lucha que el trabajo de Laura
sotkowitz testimonia en toda su complejidad social. Es, además, un homenaje a
os actores y sujetos del pasado de esta revolución —antes de la Revolución; un
e as a sus luchas y logros y ése será el legado de la autora.
«y
ee>
o
PPe

ibhografía
(
¿HOQUE CANQUI, Roberto
005 Historia de una lucha desigual. Los contenidos ideológicos y políticos de las
: rebeliones indígenas de la Pre-Revolución Nacional. La Paz.
.LEIN, Herbert - ] :
968 Origenes de la Revolución Nacional. La crisis de la Guerra del Chaco.
Editorial Juventud. La Paz. AM
ride
CS

AA
A
Introducción

x
de
ES

DS
INSINIÍNDINDY
DD
IO
“[Exigimos] que (...) se cumplan las leyes, fiel y legalmente sin contemporisacion
para nadie, y en el limite directo de la igualdad”. Asídeclaraba Guillermo Cruz,
[AY] el respetado dirigente de una comunidad indígena de habla quechua en el cantón
Vacas (Cochabamba), en una petición de 1927 al Ministro de Defensa de Bolivia.'
ASÍS
Durante generaciones, la familia Cruz había cultivado la tierra en esta alejada
no
zona de pampas áridas y lagunas pequeñas, ubicada a unos 80 km al sudeste de
la ciudad de Cochabamba. Si bien ese remoto territorio despertaba poco interés
entre los fuereños, la casi concluida línea férrea de principios de 1910 transformó
la situación de Cruz. Ansiosos por los mercados que podría abrirse con la llegada
ia
lid
iiA del ferrocarril, los hacendados empezaron a invadir las tierras de la comunidad.
7al
PRESS
En 1917, uno de los hacendados desalojó a Guillermo Cruz de su casa e hizo
arrestar al supuestamente alzado comunario durante nueve meses. Una vez libe-
rado, Cruz evitó pasar por Vacas por temor a sufrir más represalias. Más bien, se
dirigió a La Paz, viajando probablemente a pie durante más de una semana. Allí,
Cruz trabajó como portero apenas remunerado, se integró a los nuevos barrios de
inmigrantes del área rural y se vinculó con una red extraordinaria de dirigentes
de comunidades indígenas aymara y quechua de toda Bolivia.
y42
Asia El trance doloroso de Guillermo Cruz reflejaba la experiencia de miles de co-
munarios cuyas tierras fueron usurpadas durante la ola de expropiaciones de tierras
PEA

Il Archivo Histórico del Honorable Congreso Nacional de Bolivia (en adelante ALMHCN), Caja 93,
No. 2 (en adelante 93-92), 1927, Guillermo Cruz et, al, al Señor Ministro de Guerra, fol. 7v. En
tl
Car
E 1900, Vacas era un cantón en la puna de la provincia de Punata; se convirtió en una sección de
de la que ahora es la provincia Arani después de que ésta fuera creada en 1914. Vacas era también
el nombre de una de las haciendas más grandes en Cochabamba. Para Guillermo Cruz y otros
líderes indígenas, esc mismo territorio abarcaba, en cambio, la comunidad de Vacas.
Ye,
rpslias
273 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN INTRODUCCIÓN 25

comunales a fines del siglo XIX: el asalto más virulento en contra de la comunidad de
lan
ii
o transformación revolucionaria de la sociedad, que auguraba el fin de un Estado que
indígena desde la época de expansión de la hacienda colonial en el siglo XVII. ellos percibían como controlado por los hacendados. Postularon sus propias leyes,
Durante casi dos décadas, Cruz y cientos de otros líderes comunales abrumaron generaron visiones alternativas de la Nación y, en algunos casos, reemplazaron a
las autoridades públicas con memoriales exigiendo la devolución de sus verras, los funcionarios locales del Estado con sus propios designados. Un comunicado
yAmparo y garantías” iguales, y la protección de la fuerza pública a la comunidad de uno de los dirigentes rebeldes declaraba que los colonos de una región estaban
Fiel al abuso de los hacendados y los funcionarios públicos locales. Su indeclina- librando una “revolución contra la explotación y contra la miseria y por el motivo
ete campaña resalta por su extraordinario grado de coordinación: el pleito de Cruz que cometian abusos (...] [una] revolución sobre nuestros derechos”.* Pese a la
contra el abusivo terrateniente era sólo una entre las múltiples instancias de una represión brutal de los insurgentes de 1947, la movilización rural por la tierra y
campaña legal emprendida en varias regiones del país, exigiendo tierra, justicia y la justicia persistió y ayudó a allanar cl camino hacia la Revolución de 1952, diste
poder local. libro relata la historia de cómo llegó a ser esta revolución oculta, anterior a la de
pS Casi 30 años después de que Guillermo Cruz se uniera a la red nacional de 1952, y qué es lo que representó.
dirigentes comunarios indígenas, la misma insistencia en la legalidad continuó
caracterizando la actividad política indígena. Mucho había cambiado desde que
Cruz desapareció de los registros históricos alrededor de 1931. La represión y La fuerza de la ley
desarticulación social generadas porla devastadora guerra del Chaco entre Bolivia
y Paraguay (1932-1935) debilitaron profundamente esta movilización de dirigen- Una de las peculiaridades de la Bolivia contemporánea es la continua vitalidad y
tes provenientes de las comunidades. Pese a todo, después de la guerra surgió fuerza— de los movimientos indígenas. lHoy, más que nunca, la atención interna-
una nueva generación de dirigentes rurales. La extrema opresión laboral en las cional se vuelca sobre las poderosas corrientes de movilización de los indígenas y
haciendas y el continuo abuso de las autoridades locales llevó a estos dirigentes campesinos aymara, quechua y guaraní del país. Sin embargo, la historia de acción
1 presionar a las autoridades de gobierno por el reconocimiento de sus derechos c imaginación política indígena se remonta, al menos, a las masivas rebeliones
Inborales y por su acceso a la tierra. Sus avances organizativos culminaron en el anticoloniales de fines del siglo XVII, sin olvidar, además, su rol protagónico
Congreso Indígena de mayo de 1945. Este fue un encuentro extraordinario, que en la formación del Estado moderno, después de la Independencia de Bolivia
reunió a comunarios y colonos (peones de las haciendas) de toda Bolivia para que en 1825. El período que abarca desde el auge de la exportación de minerales a
pudieran plantear sus demandas y discutir sus propuestas de reforma. Era uno fines del siglo XIX hasta la revolución de 1952 fue una época particularmente
de los primeros congresos indígenas a nivel nacional que se realizaba en América tumultuosa, caracterizada por una serie continua de grandes rebeliones. Tres de
Latina. El día de la clausura de dicho Congreso, el presidente de Bolivia, el coronel esas rebeliones (1899, 1927 y 1947) abarcaron múltiples regiones, involucraron a
Gualberto Villarroel, anunció una serie de decretos de trascendencia histórica, para miles de personas y culminaron en actos de tenaz represión estatal. Sin embargo,
dar An con la servidumbre en las haciendas. El incumplimiento de lo prometido no fue únicamente la insurrección la que definió la acción política en cl campo
por estas leyes, junto con la brutal muerte del presidente en 1946, desencadenó durante la primera mitad del siglo XX. Las revueltas coincidieron con deman-
lo que podría considerarse el ciclo más largo de levantamientos rurales del siglo das jurídicas, huelgas de brazos caídos, asambleas políticas y presiones directas
XX, el denominado “ciclo rebelde” o ciclo de conflictos de 1947. ¿ ante el congreso. Las dos instancias más destacables de esa lucha legal y política
Durante este ciclo de revueltas, huelgas y levantamientos, los indígenas y fueron las redes transregionales de líderes de comunidades indígenas, formadas
campesinos rebeldes vislumbraron -y en algunos casos pusieron en práctica— una en las décadas de 1920 y 1930, y el Congreso Indígena de 1945. Difícilmente se
encontrarán casos de líderes indígenas y campesinos de principios del siglo xx en
2 El término “ciclo rebelde de 1947" fue acuñado por Silvia Rivera Cusicanqui en Oprizridos pero América Latina que sostuvieran un nivel tan elevado de coordinación de redes
20 vencidos, En la década de 1920, congresos indígenas fueron realizados en Chile y Perú
(ver políticas a nivel nacional.*
Florencia Mallón, Courage Tastes of Blood, 89-90; Marisol de la Cadena, Mestizos Indígenas, 86-
97). En 1931, en Ecuador, se organizó un congreso de amplia base campesina, pero el gobierno
congeló la iniciativa, antes de su realización (N. Kim Clark, “Racial Ideologies and the Quest 3 Archivo de la Corte Superior de Justicia de Cochabamba (en adelante ACSJC), AG 41202, 2PP, paa
pro,
pa
for National Development”) En la década de 1940, algunas dependencias estatales convoca- fol, 101v.
ron a congresos indigenistas en México y Perú, pero estos eventos no fueron impulsados por 4 Sobre tales redes políticas nacionales en los Andes, ver Xavier Albó, “Andean Peoples in the
en

activistas de base. Los congresos indivenistas interamericanos se analizan en el capítulo 7. Twentieth Century”, 782. Una abundante -y creciente bibliografía sobre los movimientos na
1)En
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOL
UCIÓN INTRODUCCIÓN 27
-
]

La revolución antes de la Revolución pretende


situar esta larga historia de mo-
vilización indígena y campesina en el centr ley e insistieron en su ejercicio. Los alegatos por sus NÓ aro CT
o de la menos estudiada revolución
social de América Latina: la Revolución por historias específicas de violencia y por los ERA En oe
Boliviana de 1952, encabezada por el
Movimiento Nacionalista Revolucionario aplicar la leydemodo equitativo. En todo esteperíodo, os MEE EA.a
(MNR). Por lo general, esta revolución
se asocia a los movimientosde clase que acom al mismo tiempo que demandaban protección e ena . Pen
pañaron al surgimiento de los sin-
dicatos campesinos, los sindicatos mine
ros y los proyectos políticos reformistas
resto de los bolivianos, insistían en la diferencia: ellos exigían el recono e
posteriores a la Guerra del Chaco.*
Este libro, más bien, sitúa la Revoluci
de derechos individuales y colectivos como indigenas. Una y otra sd seria
1952 en una historia más ón de apropiaron de los derechos que lassucesivas PR adn "a
profunda de movilización rural, ella misma
vinculada con las organizaciones laborales, íntimamente los “hombres”, “personas” o “bolivianos : Apelaron a los oe o
los movimientos políticos urbanos
las políticas de construcción estara]. Aunq aquellos derechos, so e 00 e erica nos “3 ad ma
ue este libro retrata las luchas rurales
por la tierra y la justicia desde el surgimiento 1 ersonal; también ampliaron 7 |
del orden libera] oligárquico a fines
del siglo XIX hasta la Revolución de 1952, aer rol derecho a la representación colectiva, al eE pra en
la investigación pone particular énfasis
en el formativo pero poco estudiado perí y a la tierra comunal. Por último, los colonos y comunarios mie cpcp ae
odo de populismo militar de la década
de 1940. Ahí, se identifica, sobre
todo, la articulaci
sólo se apropiaron de los decretos favorables sino que distril po >. E
ón y desarticulación de un
tenso pacto entre políticos populistas las leyes y proyectos de ley entre sus propias bases. lentos inst pt decier
y dirigentes indígenas y campesinos en
década previa a 1952. Esta decisiva la autoridades locales cumplan con la ley y, desarrollaban sus a interp Pa
alianza se inscribió en,una historia
DNI
DY
DDD
DD
DG
LND prolongada de lucha aún más de la misma, los líderes indígenas y campesinos desafiaban e ent mii :
s por controlar el sentido y el poder de
Las agudas disputas sobre la ley no sólo las leyes. expertos y las autoridades sobre el conocimiento legal. Mo mee ae me
incidieron en las campañas legales
que los indígenas y campesinos impulsar la ley de modo instrumental, como una herramienta pe y ro e le
on en las décadas de 1910 y 1920, sino
influyeron también en las huelgas y rebel también pretendieron tener el derecho a determinar el signific: de eos E
iones rurales de la época populista militar
de los años cuarenta. En ambos contextos, cómo debería aplicarse. En última instancia, se convirtieron en po
el abuso de poder y el desprecio de la : , |
ley por parte de los funcionarios locales
del Estado fueron las quejas fundamen-
tales y, en ambos, los dirigentes indígenas de demandas a las autoridades estatales, losll pie da
y campesinos apelaron a la fuerza de la
apropiaron selectivamente peaspectos de la Fa pa! ya Sn A
al mismo tiempo que expresaban —y ponían en p A UN: e
sociales rurales en los Andes, en la época pea y la ley. Do: Po legales mms JOR UN TENE CO
colonial y la moderna, ha desenterrado el
ce de la imaginación política Campesina. Dos amplio alcan-
que enfatizaba la autonomía y poder indíge
polos marcan reiteradamente estos proyectos:
uno “amparo” y “garantía”. E concepto de año Pe a hol SNE
na, el otro que subrayaba lasalianzas multié pero tiene un significado de protección der 10 ma E plio: 2
o multiclasistas, además de la igualdad polí tnicas
tica y civil. Como estos trabajos demuestran
presente estudio lo confirma, los
activistas del campo rural rara vez plant
, y el los derechos constitucionales cuando estos derec os a Esa Ms E
como proyectos mutuamente exclusivos.V eaban estas visiones personas particulares. Conocido a Veces como recurso de ampar Sie to
er, sobre todo, Steve J. Stern, Resistance, Rebell
«rl Consci onsness in the Andean E%easant Morld, ion,
3-25,327-33 3; Rivera, Oprimidos pero
na vencidos;
amparo”, el amparo no se convirtió en una provisión constitucional ex ]
Mbó, “Andean Peoples in the Twenticth
lucha desigual, 46, 136-137; Sinclair
Century”, 379-419; Roberto Choque, Histor
ia de una A Arda as 1967. De todos modos, otros tipos de leyes afirmaban algunos
Thomson, 1 ¿one ill Rule; Sergio
tng Colonial lurhority; Brovke Larson, Trials Serulnikov, Subrer.
ofNacion Making. Para uma perspectiva gener
de las culturas políticas andinas y las caract al
erísticas recurrentes de los movimientos
andinos, ver Nils Jacobsen y Cristó sociales Miti interpretación
«tación dede la leyy y la íctica jurídi
práctica
la prác jurídica está ¡ fundadaen el análisis
4 A
a de lap culturaeta
legal
. -()
bal Aljovín, “Concluding Remarks”.
los movimientos rurales en los Andes compa Sobre el alcance de e “campo jurídico”
fico” tal |como lo hace Pierre Buurdicu, » Ver=Thees decir, como elLew”, “lugar
Foncof decomy816-817,
sobretodo,
rado con México y otros países latinoamer
particularmente antes de 1900, ver John icanos, por el control del derecho de determinarlaley”. e > ori ECO pps
Coatsworth, “Patterns of Rural Rebellion
America”, in Latin 821. " También,id me eb:baso en los hallazg
llazgos de los estudios
5 e
históricos
ne) y
” * an
ra a od
Ls Esta bibliografía se comenta en la conclusión la1CcculturaB legal,
qu, los cuales A han enfatizado el carácter multívoco de la
: dr mer paae E
6
del presente libro, apa

Al enfatizar la relación entre política estatal la manera en que los usos lucales de la ley pueden configurar las a + ara >
y proyectos indígenas, no queremos decir
Las visiones indigenas fueran determinadas que r imtificalo de los diferentes tipos de derechos. Al mos ae e pa She y
por el Estado, porque no fue así. Sobre ese
de dinámica y la importancia de la ercatividad tipo Go ; are “Citizenship and the Place of the A
local, ver Mallon, Courage Tristes ofBlnod, sobre Pd ES Pa án, ! 3
todo, 237-247. ¡redes
“Rights, ho pagar
Relationality, sq
and Menibership”; dEpe ic Indios,
e e mujeres yciudadanos, John
: '
Comarolf "Foreword”; Sergio Serulnikov, Subrwerting Colonial Luthority.
A A O A
29
O RO AE IE UDIMA CIA IN
INTRODUCCIÓN '

derechos de amparo desde mucho antes, por ejemplo, al obligar


a las autoridades transformados por los cambios sociales y políticos desatados por laGran Depre-
departamentales a “protejer las personas y las propiedades contra
e,
oe
e.

los ataques de sión, la Guerra del Chaco y el surgimiento del populismo militar. El Are
hecho”.* La palabra garantía fue utilizada de una manera
menos rígida y más
fluida por los dirigentes indígenas: podía referirse a la proceso de cambio comprendía una intensificación de la opresión en las hacienc ”
seguridad de los derechos
(bastante parecido al amparo), así como a los derechos en un contexto de grave crisis económica; reiteradas oleadas de migración rural-
mismos. Es más, las ga-
rantías tenían cierta materialidad de la que carecía urbana; cambios en la organización interna de los peones de hacienda; lazos cada
e l amparo. Por ejemplo, los
dirigentes indígenas hablaban sobre los papeles vez más estrechos entre las organizaciones laborales en ascenso y los activistas
de y arantía que obrenían de ta]
obicina o cual persona, o sobre las garantías que un adm indígenasen el campo, y la promulgación de leyes en favor de los indígenas. Los
inistrador de hacienda había
confiscado. Las garantías fueron buscadas por los gobiernos anteriores a la Guerra del Chaco evidentemente enfrentaron REN
de mandantes rurales durante
todo el período estudiado. Sin e mbargo, éstas adquiri políticas en cl área rural; pero fue únicamente después de esa guerra que el Estado
eron un significado especial
en la década de 1940, cuando fueron producidas y distribu boliviano tuvo que confrontar una verdadera crisis revolucionaria.
idas no sólo por las El gobierno de Villarrocl y el MNR (1943-1946) y su violento desenlact entre .
autoridades estatales sino por abogados solidarios con los
dirigentes indígenas y 1946 y 1947 señalaron indudablemente el anuncio de una nueva época. Cuatro
por líderes de los movimientos sociales. Los dirigente
s indígenas y campesinos factores hicieron de estos años una época revolucionaria.'*En primer lugar, Bo-
otorgaron a las garantías una gran significación legal
y simbólica. Las veían como
documentos oficiales, suscritos y confirmados por livia experimentó una convulsión social ampliada: fabriles, trabajadores NUNES,
|as autoridades del Estado. indígenas, campesinos y los propios sectores de la clase media se movilizaron en
Algunas veces también las vieron como cie rto tipo
de símbolo, un símbolo de
promesas o esperanzas a futuro. Aun: Jue los colonos contra de las desigualdades sociales yeconómicas y en contra de la violencia estatal.
y comunarios condenaron
repetidamente el desprecio de las autoridades locales por la ley, ln segundo lugar, sus batallas adquirieron fuerza en un proceso de movilización
y denunciaron la política cada vez más amplio, proceso que se puso en evidencia con elsurgimiento
inutilidad de la misma, no descartaban el poder de la ley, al
contrario, insistían
en su acatamiento. Las puenas a cerca de la ley y la capacidad de una federación nacional de trabajadores, organizaciones de mujeres de bases
para determinar amplias, congresos indígenas regionales y nacionales, y asambleas para pump
sus sentidos incentivaron, de manera fundamental,
los movimientos rurales de la
época pre-revolucionaria. Esa lucha combinó demandas la Constitución. De importancia similar, los primeros años dela década de 1 a
que, por un lado, pug- vieron el surgimiento de partidos reformistas y revolucionarios que pilar
naban por una protección igual para los indígenas, bajo
la ley boliviana, y por por la adhesión de obreros, campesinos y clases medias. Un tercer Pr e
otro, proponían la reconfiguración radical del poder político,
de la tenencia de para la evolución de una coyuntura revolucionaria en Bolivia fue la posibi idac
la tierra y de los derechos.
de una alternativa viable. Esta apareció en la forma del proyecto populista e
Villarroel, que fortaleció, de manera imprevista, a los movimientos de base rura ;
La revolución antes de la Revolución Envalentonados por sus propias lecturas radicales de las leyes anunciadas ES
presidente, los colonos de hacienda quienes, [Link] tiempo, a; buscado
Si bien una continuidad significativa caracterizó los movimi imponer acuerdos laborales negociados, apuntaban ahora, en algunos rn
entos sociales en el expulsar del todo a los terratenientes. Á medida que lashuelgas de brazos caí >
campo durante las décadas de 1920 y 1940, esos movimientos
fueron también intensificabañ en los últimos meses de la presidencia de Villarroel, y se extendían
las rebeliones un año después de su violenta muerte, se erigía el cuarto factor: una
S Leyde Organización Política (en República de Bolivia,
Constitución Política
creciente crisis de legitimidad. Los conflictos entre campesinos y terratenientes,
del Estado, 100).
Sobre la historia del amparo en Bolivia, ver Enrique Oblitas campesinos y autoridades locales, terratenientes y otros terratenientes, y se
Poblete, “Recurso de amparo”.
Antes que concentrarse en los derechos individuales, los recursos
colectivos de amparo de los comunidades indígenas contiguas se incrementaron en una espiral incontrolable.
dirigentes indígenas enfatizaban el concepto de la protecc
ión estatal. En este turbulento contexto, la crisis de autoridad estatal se profundizó en el área
Mi análisis de la ley y los procesos legales no trata las formas
quechua o aymara de la justicia rural. Desde hacía tiempo que los indígenas se quejaban del desprecio de la ley
comunitaria. Más bien, se concentra en las formas en las que
los líderes indígenas, particu-
larmente del Departamento de Cochabamba, vicron, impleme
ntaron y —bajo ciertas circuns- por parte de las autoridades locales: En 1947, tanto los vecinos de pueblo como
Í tancias políticas— rchicieron el significado d€ las leye ydecretos
s. que fueróñ promulgados
por los estados coloniales y re publicanos. Sobre las prácticas de justicia aymara,
ver Marcelo
( Fernández, La ley del aylln, 10. Esta discusión de las condiciones revolucionarias se basa en Friedrich Karz, The Life and Times
ofPancho Villa, 54-56.

DO
30 + LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN INTRODUCCIÓN »]

los hacendados empezaron también a cuestionar la legitimidad de esos funciona socialistas militares buscaron extirpar la corrupción local y expandir el Fon
-
rios locales:.El descontento social de 1946 y 1947 puso en evidencia un crecient En términos ideales, ellos desea an
del Estado en el interior rural de la nación.
e
vacío político en el campo e, irónicamente, fue el resistido intento del
presidente introducir funcionarios no indígenas respetuosos de laley; en vez de ello, y sin
ww
Yu)
Y
€ww por ampliar la presencia y el poder del Estado en las áreas rurales, el que ahondó 187
proponérselo, estos gobiernos fortalecieron a los indígenas y ER
la brecha. Cuando en 1952 triunfó la revolución urbana del MNR, ya que, a la larga, ellos fueran los agentes del orden y la ley en elcampo. eo pr
estaba en
marcha otra revolución: una revolución indígena rural. breve período del gobierno de Villarroel y el MNR, adquirió cuerpo e camp :
Dos ironías de la construcción del Estado boliviano ayudan a explicar la génesis nacional en contra de la servidumbre en las haciendas, lacrisis del poder estata
y significación del amplio levantamiento rural que dio forma a la revoluci
ón que se ahondó en el área rural y un presidente populista convirtió a los wn E
se avecinaba en 1952. La primera tiene que ver con las formas imprevis
tas en que dígenas en sus representantes y portadores de leyes favorables a ellos. .al e
las leyes liberales de la tierra, vigentes desde fines del siglo XIX, proporc
ionaron Villarroel entregó la ley directamente a los indígenas en un Congreso Indíg
herramientas para el resurgimiento de las comunidades indígenas. Convenc
idos nacional que fue fuertemente resistido por los hacendados. El ar nee 3
de que la propiedad privada garantizaría el avance de la Nación, los
gobernantes que fue en aumento en los meses inmediatamente posteriores a esta nes a .
bolivianos abolieron la comunidad indígena en 1874 y crearon procedim
se)
y
e]
uy
A
ss ientos de mayo de 1945, puso al descubierto la total incapacidad del pan ma mae
parcelación y privatización de las tierras comunitarias. Tal como
los legisladores lar el uso que hacían los colonos de los edictos litigiosos del presi len ES de
lo enunciaron en la llamada Ley de Exvinculación: “Ningún individu
o o reunión atmósfera turbulenta y altamente polarizada que siguió al derrocamiento ds a
de individuos, podrá tomar el nombre de comunidad o ailfo, ni apersona

AS rse por de Villarroel, los colonos de hacienda llevaron los decretos del presidente a su
éstos ante ninguna autoridad”. Aunque los gobernantes esperaban en
extinguir la propias comunidades, los entregaron a los funcionarios locales e pro
propiedad comunal por estos medios, sus esfuerzos por implementar a establecer su significado. Al librar una revolución
la ley desen- que ellos eran los llamados
cadenaron, más bien, una prolongada lucha por el status legal de la
comunidad y por sus derechos, ellos pusieron de cabeza la jerarquía legal.
por el poder político de sus representantes. A la larga, el empuje
privatizador de
fines del siglo XIX ayudó a engendrar una nueva forma de liderazgo indígena
que
había de librar una campaña por la tierra, el poder local y los derechos comunit Región y Nación
a-
rios a nivel nacional. De modo tácito, las autoridades estatales llegaron
incluso a
reconocer a estos líderes indígenas como delegados legítimos de las comunid Las luchas a gran escala por la tierra y la justicia, libradas por losaos da
ades
indígenas, a pesar de que estas comunidades habían sido proscritas -
por la Ley de pesinos en coyunturas históricas clave, no fueron movimientos aislados.
exvinculación de 1874, homólogos mexicanos, los campesinos bolivianos intervinieron ei
La segunda ironía del proceso de construcción estatal fue el imprevisto los levantamientos políticos a nivel nacional, persiguiendo, normalmente, . >:
im-
pacto de los intentos de los gobiernos del socialismo militar por instituci propias.!* Trabajos recientes han investigado lasalianzas a q canas
onalizar
el poder estatal durante las décadas de 1930 y 1940, llevando la ley al área grupo Se A epson
rural, genas y campesinos establecieron con los pales: de
la que, a menudo, se consideraba como un área no sujeta a ley alguna. el período del dominio oligárquico (ca. 1870s-19205). A pl ñ mora
De ma-
nera similar a los gobiernos modernizadores que los precedicron, los regímen más divulgados, este libro muestra que los movimientos rurales E e 0%
es
se involucraron con los pactos populistas además de imprimir pe sello- q
A
11 José Flores Moncayo, Legislación boliziana del indio, 226. Durante
caracterizaron las décadas que condujeron a la Revolución de 1952
el período de este estudio,
los dirigentes indigenas y los funcionarios estatales utilizaban generalm
ente los términos de
comunidad y ayllu como palabras intercambiables para referirse a una a
entidad de tenencia de 12 Sobre México, ver Katz, “Introduction”; Katz, “Rural Rebellions after 18o
tierra comunal que reunía a sus integrantes en un sistema de derechos y obligacio a-
nes colectivas. 13 Ver Tristan Platt, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism ; Ramiro! os +
Ese sistema incluía derechos de usufructo a la tierra, que se basaban “El federalismo
i iinsurgente ;. Carlos Man ani
en intercambios de fuerza “Temible” Willka; Forrest Hylton,
les, Zirate,: El «Ti
laboral entre funilias de un avllu particular, así como en obligacio ps
o
Condori, Tara; Larson, Trials ofNation Making.
*

nes laborales colectivas.


y S E

Hasta 1874, la ley boliviana reconocía a la comunidad indigena como


una unidad jurídica. A 14 Por cierto, los tralrajos pioneros al respecto ya sn Pe pa ye qu
la usanza de la época, utilizo los términos “comunidad” y “ayllu” de modo Cochabamba en :
arios dede los varalles centrales deEc
inos parcelarios ñ de
intercambiable. '
colonos y campesinos
Sobre los significados de comunidad en los Andes; versobre todo, en ct 7
Thomson, He Alone 1571 la rol boliviana (ver, sobre todo, Jorge Dandler, El sindicalismo Jn
Kule, 10, 23-24; Larson, Cochabamba, 20-25: Larson, Trtcls ofNation ¡ Brokerage yand Patronage ini the Campesino
¡ Move
yement o
A laking, 30, Dandler,
: “Politics offLLeadership, age

ño
te
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
INTRODUCCIÓN, $SS

Para explorar la relación de los sectores indíge


nas con el Estado, así
como Mapa 1
los proyectos políticos del movimiento indígena desde
el surgimiento del orden Mapa geopolítico de la Bolivia actual :
liberal hasta la revolución de 1952, este libro combi (en 1900, Bolivia tenía 8 Departamentos; Pando fue creado en 1938)
na el análisis de los debares y
congresos legislativos nacionales con una focalización
detallada en comunidades
indígenas y haciendas del Departamento de Cocha
bamba (ver Mapa 1). A primera
vista, esto podría parecer una extraña clección, puesto | O
HA
50 100 150 Kiometas
y

que se asocia la región, N 0 50 100 150 Midas


generalmente, con un campesinado parcelario
mestizo, y no con las comunida-
des indígenas. De hecho, aunque cerca del 70%
de la población indígena de
Bolivia vivía en comunidades indígenas en la época
de la Independencia, sólo un
pequeño número de esas comunidades estaban locali
zadas en Cochabamba.!'* Son
precisamente la limitada presencia de las comunidades
indígenas de Cochabamba,
por un lado, y la significación pionera de sus sindic
atos campesinos, por otro,
los factores que hacen de esta región un punto de
mira particularmente propicio
para investigar los proyectos nacionales en pugna, y
los orígenes del proyecto
revolucionario. Pues, aunque su presencia cra limita
da, las comunidades de la
zona adquirieron una fuerza política importante, Duran
te lí década de 1940, el
árca rural de Cochabamba sobresalió como uno
de los dos principales centros
de conflicto. El libro se esfuerza por rastrear el variad
o alcance de este conflicto
rural en divers os ambientes locales, mediante una combinació
n de Invest
igaciones
en archivos provinciales, departamentales y nacionales.
Al mismo tiempo, este
abordaje a múltiples niveles permite una indagación de
las asociaciones dinámi-
cas que los colonos y comunarios de Cochabamba establ
ecieron con indígenas,
campesinos y obreros de otras regiones de Bolivia.
Los movimientos sociales del
qe rural de Cochabamba son particularmente import
antes no sólo por la fuerza SANTA CRUZ
de la movilización indígena y campesina, sino por
sus estrechas conexiones con
los movimientos de los trabajadores urbanos y el Estado
.
e Ladiversa población de Cochabamba habitaba una zona
ecológicamente múl-
tiple, que abarca áreas del trópico, valles y alúplano con
alturas desde el nivel del
mar hasta los 4.500 metros de altitud.” La región es más
conocida por sus fértiles .
es 2
>JE.
,

ASA Uy SAO Territorio perdido 3


Cochabamba”). Empero, como se analiza en la conclusión PAYA
al, a Paraguay en la
del presente libro, la bibliografía 0uDZO,
qa
Guerra del Chaco
sobre el tema generalmente disocia las raíces de 1952 de
la más amplia historia de los movi- ey
eds
E
ecz.
mientos indígenas que caracterizó a muchas regiones de qe
Bolivia durante la primera mitad del “rs
siglo XX, pese a las evidencias existentes sobre los vínculos que 0 ¿e
4
03304
se dieron entre los nacionalistas AS
revolucionarios, líderes indígenas y campesinos, y el
Estado populista militar.
—7 El término “mestizo” se utilizó literalmente para referirse a una
mixta európea e indígena. Sin embargo, el que una persona
persona que tenía una ascendencia Bu
A
.

fuera o no considerada mestizo o


mestiza dependía de una serie de señas culturales que podían
modificarse según el contexto. A
continuación, se discuten con mayor detalle los signific
ados del término “indio”.
16 La mayor parte de las comunidades estaban ubicadas ———— Límite Internacional
en La Paz, Oruro, Potosí y Sucre (Larson,
Cochabamba, 10). e Limite Departamental
il
17 Los párrafos que siguen se basan en Larson, Cochabamba; o E ET
———— Ferocari
ao
Robert Jackson, Regional Markets
y and Agraria n Transformation in Bolizia.
E

7%

"$
.
0 h > OS
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A
AS
a.
e
34
á CIÓN
LA REVOLU $ ANTES DE LA REVOLUCIÓN INTRODUCCIÓN
38
rall .
; y
de grandes haciendas competían por la tierra con las comunidades indígenas
(quechua y quechua-aymara).? Durante el período colonial y el siglo XIX, en la
frontera con Oruro y Potosí, las provincias occidentales de Cochabamba funcio-
Ale

naron como una ruta de comercio clave, que conectaba a los productores grandes
y pequeños de los valles con los mercados de las tierras altas. Las'comunidades
indígenas en estas provincias preservaron a lo largode la historia un importante
lugar económico como productores de trigo, pero las reformas liberales de fines del
RSS
A
Y
el
O
SL
a siglo XIX provocaron una crisis en los circuitos comerciales que ellas controlaban,
y desataron nuevos ciclos de pobreza. A principios del siglo XX, los campesinos
vallunos mejor provistos percibían a los comunarios indígenas de las alturas pe-
el
rl
yorativamente como laris (insulto que se lanzaba a los “indios del altiplano”).
Las comunidades indígenas de Cochabamba, arrinconadas a una pequeña
parte del departamento donde cultivaban en tierras marginales, han sido consi-
deradas, por lo general, las más fragmentadas de toda Bolivia. Cuando España
invadió los Andes en la década de 1530, Cochabamba ya era una de las regiones de:
. a , o . pansion a una eco 0) 11 mayor diversidad étnica. Estaba habitada por una mezcla de grupos émicos tanto,
nativos de la región como provenientes de áreas lejanas, grupos que incluían a los
Sipesipes, Cotas, Chuyes, Charcas, Caracaras, Soras, Quillacas, Carangas y Urus.
La colonización de los españoles intensificó la fragmentación de estos grupos al
A desvincularlos de sus comunidades de altura y colocarlos bajo la autoridad de los
IS El censo de 1900 empleó cu: gorías “raciales” encomenderos y los kurakas locales, que fueron seleccionados por los españoles.
Estableció que la td
el goleta
157% o En Cuando, en el siglo XVI, las autoridades coloniales llevaron adelante una política
bec
indígenas,
a 18%
din use
de reasentamientos a gran escala, esos grupos étnicos fueron “reducidos” aún
de blancos , 0ne . neo
04% de egrosó y73
7% ed
desconocida0]. Los
il pe respona
sables delY censo
al coja ad
Si e
de extranjero, especialmente español, y
ge ) ;in igena. Aunque, en los hechos al mestizo más, desde algunas decenas de estancias dispersas hasta un pequeño número de
comunidades, para que el Estado pudiera controlarlos con mayor facilidad. De
, el censo equiparó a los cholos
es acaaia A de mestizo” en ambos casos-, consideraba
todos modos, los indígenas relocalizados en esas comunidades escaparon de ellas
que los
la República de hiliaao + :-*E EA rasgos y color" (Censo general de la población «le
pb af
AE rel
0 pc y $ significados específicos que los actore
s locales atribuían hacia pueblos, ciudades, otras comunidades indígenas o haciendas particulares.
Peli
e pp ha ES mi
de acuerdo a la región y el contexto. En
con una posición más elevada en la jerarquía
Cochabamba, los En Cochabamba, la hacienda se expandió tempranamente y con mucha fuerza,
[ap e¿ene 2h enn OS trabaj social
adores manuales y los vecinos de pueblo (ver compitiendo con las comunidades por la mano de obra indígena, y brindando, al
le bt ¿e > as ucionarios en Bolivia, 218, 228).
La región de Cochabamba mismo tiempo, refugio a todos los que buscaban evitar el tributo y la »uita (rota-
nat me Sdia bot un porcentaje aproximado del 4,4% de
la ción por turnos de mano de obra indígena reclutada de las comunidades, sobre
de ce. E md ñ[Link] de Cochabamba.
A e es
En ese momento, alrededor del todo, para trabajar en las minas de Potosí). Consecuentemente, en la era colonial,
ro me el quechua, mientras que cerca del 55%
Reid deco ae pl a EScl vilimpitismo era bastan de la población Cochabamba se convirtió en el área de mayor emigración de las comunidades de
te común en el área rural de
origen, y en uno de los lugares más impactados por el proceso del mestizaje.*'
mayor altitud del Departamento (Desde
Pol ado da a
"4the Campesino Movement of Cochabamba
" 41) O
19 dy
hiol p e
ri .
A
e. 20 En la Cochabamba de fines del siglo XIX y principios del XX, la única otra área que tenía un
total de Bolivia en 1900 era de 1.633.610;
. .

asentamiento significativo de comunidades indígenas era Vacas, que está ubicado justo al
2? ; e .

e en 1950 era
[ Le ente ochabamba tenía una población de 326.163 en
rwin Grieshaber, 1900 y de este del Valle Alto y a unos 1.000 metros más de altura. El alcance de la tenencia comunal en
“Fluctuaciones en la definición
la P población total de, Bolivi del indio”). Actualmente, Cochabamba, y su transformación a fines del siglo XIX, se discuten con mayor profundidad
de de ce via a eses de aproximada
O ¡ mente 9 millones. Según el censo
en el capítulo 1.
62% ¡ de la población se considera indígena de 2001, el
(a los cens ado
sesles preguntósiseidentificab;
e

Amenudo, el término mestizaje se utilizaba para referirse a una mezcla “racial”, pero también
.. , . Ñ >

con alguno de los33pueblos indígenas del 21.


país) A significaba un proceso de transformación cultural y social que podía ser valorizado así como
De LA REVOLUCION ANIES DE LA REVOLUCION
INTRODUCCIÓN 37 Í

Las autoridades coloniales se quejaban, que para huir de la carga del


tributo, los con la sindicalización, el mestizaje y la propiedad privada no comunal. De hecho,
indígenas pretendían ser mestizos alterando las señales culturales
externas que la historia de Cochabamba y las ideologías érnicas asociadas con la región evo-
servían para identificar aquellas identidades coloniales, como las de
ser indígena can una relación fuerte entre los conceptos de “raza” y territorio.*? En reacción
cholo o mestizo. Las autoridades se quedaban perplejas particu
larmente por la a las políticas de gobierno posteriores a 1899, que privilegiaban a La Paz, los
porosa frontera que existía entre los cholos =aquellos que estaban definido
s como
AA
A

portadores de sólo un cuarto de sangre española y, por intelecuiales oriundos de Cochabamba utilizaron imágenes del patriotismo y
tanto, sujetos a obliga- del carácter emprendedor de los mestizos para demandar una tajada justa para
ciones tributarias= y los mestizos que esas autoridades clasificaban
como medio su región. Tomando a los valles centrales como la esencia política y cultural del
españoles y, por tanto, liberados del oneroso tributo, A la larga, resultó
imposible departamento, ellos consideraban a Cochabamba como la más mestiza y unificada
que las autoridades coloniales pudieran controlar los movimientos
de los pueblos de las regiones. En la década de 1940, el régimen de Villarroel elevó esta visión
indígenas así.como el proceso de las transformaciones étnicas.?
En vista de esta temprana fragmentación y transformación sociocul regionalista y le dio proyección estatal, identificando a las mujeres del mercado,
tural de que defendieron la ciudad de Cochabamba de las tropas españolas durante las
las comunidades indígenas de Cochabamba, resulta todavía
más sorprendente guerras de la independencia -las heroínas mestizas=, con el alma de la Nación.
que líderes como Guillermo Cruz reclamaran territorio y autorid
ad comunal a Después de 1952, el partido revolucionario privilegió Ucureña (en el Valle
comienzos del siglo XX, La campaña emprendida por Cruz y cientos
de otros Central) como símbolo de la transformación rural, poniendo en primer plano la
dirigentes quechuas y aymaras evidencia un proceso de revitali
zación ética organización del primer sindicato por parte de los colonos de hacienda en 1936 y
que abarcó no únicamente a las comunidades indígenas sino,
a la larga, hasta su transformación en pequeños parcelarios “mestizos”. Precisamente porque los ,
algunas de las haciendas más atrincheradas de Cochabamba.
Desencadenado líderes revolucionarios asumieron la tradición ucureña de la pequeña propiedad
por la expansión de la hacienda a principios del siglo XX, que amenaz
ó el tra- como símbolo de la cultura nacional, es que cllos dictaron el Decreto de Reforma
dicional control indígena sobre sus territorios, este proceso
de renacimiento Agraria de 1953 en esta localidad,
comunitario fue alimentado no por el aislamiento o pureza de las comuni
dades En vez de rastrear la formación de la imagen del mestizo que los diversos
Sino por su intervención en los procesos sociales y políticos transregionale
s, tales actores históricos dibujaron en un ambiente profundamente diverso, este libro
como: la migración entre el área rural de Cochabamba y la ciudad de
La Paz enfatiza más bien las realidades variopintas debajo esa apariencia. Ciertamente,
sede de gobierno; el contacto continuo con dirigentes indígenas de
tierras altos la región de Cochabamba exhibe algunos rasgos sorprendentes: “aceptación” de
y un movimiento obrero que defendía las tierras y autoridades comunitarias;
la las reformas liberales, una clase influyente de pequeños propietarios, el mesti-
legislación pro-indígena y los discursos populistas. Este conjunto
de factores zaje y los sindicatos rurales, todos ellos figuraron de modo prominente en esta
ayudaron a revitalizar las comunidades indígenas de Cochabamba
e, inclusive región. Con todo, si bien estos atributos ganaron fuerza especialen la región,
las comunidades que los colonos constituyeron dentro de las haciend
as más no eran representativas de sus cualidades singulares; tampoco esos atributos
asentadas.
Esta exploración multidimensional de la revitalización émica en Cochabamba estaban totalmente ausentes en otras regiones de Bolivia. Tan notables como
amplía nuestra comprensión de la historia de la movilización rural las aparentes peculiaridades de Cochabamba son sus conexiones en la época
en la Bolivia pre-revolucionaria con los movimientos indígenas a nivel nacional, que con-
moderna. Permite también prestar atención a la relación entre el regional
ismo -vocaban a la unión de campesinos y obreros, comunarios y colonos, aymaras y
y las ideologías raciales. Muchos trabajos recientes reconocen el peso político
de los movimientos y visiones indígenas en la formación del Estado-Nación quechuas. Al rastrear las posibilidades y limites del proceso de construcción de
en un movimiento multiétnico en busca de tierras comunales, poder local y dere-
Bolivia; con todo, la fuerza de esa movilización está asociada, casi siempre,
a los chos, desde el lente de una región poco asociada con tales proyectos, este libro
aymaras del altiplano paceño. Á su vez, Cochabamba tiende a quedar asociada
muestra tanto la fuerza como la fragilidad de una red indígena a nivel nacional
en la Bolivia pre-revolucionaria.
denigrado por los actores locales. Para una mirada a las diversas perspectivas sobre
el mesti-
zaje en los Andes, ver especialmente Stuart B. Schwartz y Frank Salomon, “Ne Peoples and
Nez» Kinds ofPeople”; Larson, Cochabamba; de la Cadena, Indigenous Mestizos;
Barragán; “Entre:
polleras, liqllas y ñañacas”; Gordillo, Campesiños rezolticionarios en Bolivia.
di 23 Acerca de la relación entre “raza”, lugar y región ver, por ejemplo, Nancy Appelbaum, Anne
by1597 Larson, Cochabamba, 137-39, 34-39, 78-79, 101.
Macpherson y Karin Rosemblatr, “Introduction”. A
Oo
A

(A
qm
o
qa
38 : LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN INTRODUCCIÓN
iS

La política del lenguaje censo de 1900, que aparentemente equiparaba al indígena con el contribuyente,
clasificó a una gran proporción de los quechua-hablantes del Departamento como
Cualquier estudio que tenga que ver con la movilización étnica mestizos y llegó a la conclusión de que sólo el 23% de su población era indígena.
y el discurso racial
enfrenta los poderes y problemas del lenguaje.?* El término En cambio, el censo de 1950 asumió el uso de la lengua nativa como el principal
“indio” conll da
rastros de una historia de dominación colonial y neocolonial, indicador de lo indígena y, en consecuencia, consideraba a los indígenas como la
además de laslu-
chas contra ella. Al igual que en otras regiones, en el siglo mayoría en Cochabamba (75.2%). :
XVI los coloni
e de
españoles homogeneizaron a los diversos grupos étnicos de Las autoridades estatales y los políticos de diversas corrientes ideológicas
Codalamin dle
cándolos dentro de esta categoría uniforme. El acto de nombra utilizaron una gama de términos en este período para describir a los colonos y
r EX un pead
signo de dominación cultural y racial, uno de los rasgos decisiv comunarios que vivían y trabajaban en el campo; además de colono, comuñario
os del colo salis
mo. Después de la Independencia en 1825, el término “indio” e “indio”, ellos utilizaban los términos indígena, clase indígena, raza indígena,
discurrió dase
cauce complicado. Hasta cierto punto, siguió definiendo obligac campesino y labriego. En pliegos petitorios, manifiestos y otros registros escritos,
iones sc 5
en menor medida, derechos claros, pero lo hizo de forma los colonos y comunarios se referían con frecuencia a sí mismos y a los miembros
paralela con te Ñ
nociones de igualdad jurídica. En contextos económicos y de sus comunidades con las mismas palabras. Aunque “indio” era un término
políticos es A (ficosd
fines del siglo XIX y comienzos del XX, a medida que el proces peyorativo, en ciertos contextos altamente politizados los líderes indígenas lo
o de io sn
de la tierra redujo y empobreció aun más a las comunidadesi utilizaban igualmente para denunciar la discriminación, reclamar los derechos y
DANI
NIN
ION
DY
DSDAS
OSI ndí ens los olía
cos e intelectuales de la elite continuaron atribuyendo a lo convocar a las bases. Á su vez, las autoridades estatales intentaban socavar tales.
lapas y
pobreza, ignorancia o salvajismo y la idea de una inferioridad actos afirmando que los líderes indígenas eran “en realidad” mestizos.
ntinsecn si E
Entonces, en Cochabamba, lo mismo que en otros lugares Los significados de “indio” e “indígena” cambiaban en el transcurso del tiem-
de Bolivi;
funcionarios estatales no asociaban de modo estricto la catego po, en situaciones específicas de cara a cara y dependiendo de si el contexto era
ría “indio” s la
pertenencia a una comunidad indígena. En vez de ello, una rural o urbano. Pero éstas eran también categorías rígidas que algunos utilizaban
serie de indicada ;
sociales y culturales como el idioma, la vestimenta y la condic para clasificar y encajar a otros en una posición social, política y económica su-
ión ¿fonda de
terminó en gran medida quién sería contabilizado, oficialmente, bordinada. Sin suponer una adscripción fija, ni desmentir la naturaleza a menudo
como indí ' 2
Una ley de 1921, relativa al matrimonio de los indíge nas ilustra
genas, ilustr elpone fluida y resistida de categorías tales como mestizo/a, indio/a e indígena, utilizo
s.
convencional
Y
estos términos porque fueron los que los propios protagonistas históricos em-
chu:
ul o guaran
araní i que
que ejercen
eje la profesi
esióón de labrieg
¡ os o que viven en los villorrios o plearon para identificarse a sí mismos y a los otros. Para ilustrar las complejidades
a] de tales actos de etiquetado, las tensiones que implicaban y los cambios que se
Sar
de haciend: ya nd tambié
ambién n loslos pequeñoj s propieta rios. Además, esta misma
ietari dieron, utilizo a veces más de un término simultáneamente como ser indígena
rd asi e da algunos habitantes de las ciudades como indígen y campesino. Allá donde sea posible, discuto también las controversias políticas
as, dependiendo
pi in pa ce costumbres domésticas”, aunque, esencialmente que se desataron acerca de los significados de esas categorías. Fue precisamente
Q 1 4 « ” , N
Y .

Dr
uchas i
autoridades estatale
dy sree equipara
quipara l»;ban a lo indígen
indí a, sobre todo, en la década de 1940 mientras los delegados se congregaban en la sede de go-
lo, conco lo ru-
odos, los criterios subyacentes se modificaban con el tiempo.
El bierno para participar en un congreso indígena nacional, y los rebeldes rurales
soñaban con leyes revolucionarias- que la pugna acerca de quién podía hablar
a . | pct
legítimamente por los “indios” y quién podía contarse de veras entre los indíge-
24 Mi perspect iy a po * lala terminol
termi ogíaj se basa en discusio
iscusi nes recientes sobre estos asuntos en
Pena oe
nas, se convirtió en el objeto de un debate político abierto. Aunque los políticos
pad ops Ver, sobre todo, Ada Ferrer, Insurgent Cuba,
10-12 |
psi
sta discusión se basa en Oliviaa Harris,
populistas valoraban la asimilación, temían la movilización indígena y aplaudían
Ho ; “Etbnie
buie Identity
ld 1 and Market
: Relations ”;
tons"; Larson,hi Cochu-
26 Grie
e e, “Eeii acione en la definici icióón del indio”.
¡ Aparentemente, el censo de 1900 los potenciales “civilizadores” de la educación y la modernización agrícola, ellos
quipucóaroal indígena
jndiga no sustituyeron automáticamente el término “indio” por la palabra campesino,
a?
al ñ concl tributario, +. El ñ sigu
El siguiente actonal,
censo nacional,
i reali
led en
realizad zado
1950,
5 utilizóilizó |
Paca
vestimenta: :el idioma como lossindic
indicadores. La larga vigencia
¡ ¡ del tributo indígena e Boliviaolivia
y ués de la Independencia se analiza en el capítulo 1
bo C. hu | e
con obligaciones de trabajo y prestaciones de servicio al terrateniente, eran normalment
=i Mario Ar: de
lueva digesto
di de legislació
islació, n boliviana
19 , vol.
e 1,335. En Cochaba
€ mbi, los an
g : colonos que adquirieron parcel, ¡
elas de tierra
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indepen ¡ es a veces
dient , lr
llega considerados indígenas.
conocidos localmenloc; te : como mestizos¡ o campesin¡ os. Los .colonos de hacienda, que ce seguían 28 Grieshaber, “Fluctuaciones en la definición del indio”.
JS LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN INTRODUCCIÓN 41

como a menudo suponen los estudiosos. Allí donde los ideólogos liberales de cam- constitucionales ayudaron a desencadenar reiteradas oleadas de movilización rural
bio de siglo pronosticaban la desaparición de la población indígena, los políticos a fines de la década de 1930 y principios de la de 1940. Las peticiones y huelgas
ant-oligárquicos reconocieron con reticencia a los indígenas como la mayoría de brazos caídos que se analizan en este quinto capítulo revelan que las demandas
irrevocable de Bolivia. uE respecto a la tierra y la “comunidad” no disminuyeron después de la Guerra del
Chaco, como se piensa a menudo, sino que continuaron siendo vitales para la
Lai
do
leia
ct
er
Ad
nr
movilización rural. El capítulo 6 considera, a su vez, cómo el gobierno de Villa-
Orga nización rrocl y el MNR esbozó una visión particular de la unidad nacional que valoraba
a los mestizos y al mestizaje, y a la vez intentaba controlar a la mayoría indígena
El libro considera primero la experiencia y perspectivas de los líderes de las co- que presionaba por sus demandas sobre el Estado. En tanto los gobiernos del
munidados indígenas en sus múltiples encuentros con las autoridades del Estado *-
oo

socialismo militar de la posguerra del Chaco apuntaron a construir una nación


oligárquico (ca. 1880s-19205). El primer capítulo prepara el terreno para esta más fuerte y “mestiza”, ellos también hicieron de las cuestiones de género y la
discusión identificando las tensiones persistentes en la segunda mitad del siglo
OS

vida familiar temas de interés público. La familia, así como la población indígena,
XX entre los idenles de la unidad nacional y el régimen estanial de castas, Aunque
se convirtió en una meta de la protección estatal,
los legisladores liberales juraron abolir la tierra comunal y la autoridad política Los últimos dos capítulos muestran cómo la visión populista de la nación
de la comunidad indígena, por una ironía de la historia ellos proporcionaron las mestiza fue desafiada y reformulada por el surgimiento de extendidas moviliza-
herramientas legales para el resurgimiento de las comunidados indígenas. Los si- ciones rurales. El capítulo 7, que revisa los pormenores del Congreso Indígena,
gwentes dos capítulos exploran el modo en el que los líderes indígenas percibicron de 1945, detalla el intento del régimen de Villarroel por controlar esta iniciativa
al proyecto liberal, se apropiaron de él y lo desafiaron. El capítulo 2 identifica indígena, que había sido impulsada por líderes locales.-El gobierno intentó utilizar
los orívenes de la red nacional que los líderes de las comunidades indígenas fun-
cl Congreso Indígena para crear un orden legal en el área rural, En vez de resol-
daron y mantuvieron en las décadas de 1910 y 1920. El capítulo revisa de cerca ver la evidente crisis de la ley, el congreso más bien exacerbó la agitación social,
los debates congresales y las propuestas de políticas de estas décadas, los cuales fortaleciendo a los delegados para que estos sean agentes de la ley. El capítulo 8
elevaron las expectativas de los dirigentes comunales por una legislación protec- considera cl rol que tuvo este proceso de empoderamiento legal para el adveni-
tora y la devolución de tierras usurpadas. Al cireunscribir el análisis a la región miento del ciclo rebelde de 1947. Se podría decir que estos levantamientos, poco
de Cochabamba, el capítulo 3 se sumerge más profundamente en las perspectivas estudiados, fueron las revueltas rurales más extendidas en la Bolivia del siglo XX.
de los dirigentes indígenas respecto a la ley, considerando también el modo en Aunque las haciendas constituyeron un escenario central de los disturbios, los
que su protagonismo político influyó en los debates del congreso nacional, así comunarios también intervinieron en acciones por recuperar tierras usurpadas,
cano fue influido por ellos. Aunque el reclamo principal para una inspección de expulsar a las autoridades corruptas y terminar con la discriminación y el abuso.
OS límites de la tierra comunal no llegó a realizarse nunca, el tenaz cabildeo de Al concentrarse en las dos áreas principales de conflicto, Cochabamba y La Paz,
os indígenas puso obstáculos al proceso de privatización y ayudó a obligar a las el capítulo muestra que los rebeldes de 1947 no sólo se apropiaron y redefinieron
futoridades gubernamentales a reformar el proyecto liberal. d la ambigua retórica del Estado populista acerci de los derechos y las garantías
Ly segunda parte del libro muestra cómo la traumática derrota en la Guerra indígenas, sino que pusieron en práctica su propia visión de la justicia y la ley. Sus Po,

Gel Chaco desencadenó el surgimiento de una nueva generación de dirigentes


protestas fueron violentamente reprimidas por el Estado y fuerzas irregulares.
indígenas y campesinos que forjaron alianzas tentativas con autoridades del esta- Aunque la represión asestó un duto golpe a los rebeldes, no suprimió completa-
do populista. Al revisar en profundidad la Convención Nacional de 1938, la que mente, como 4 menudo se supone, los movimientos políticos indígenas. Si bien
produjo los primeros grandes cambiosala Constitución Boliviana desde 1880, el disminuyeron los actos de rebelión explícita, la movilización rural persistió hasta
capítulo + esboza los dilemas políticos que preocuparon a los políticos reformistas el triunfo revolucionario de 1952.
de la posguerra del Chaco. A la larga, la Convención no reconceptualizó significa- La conclusión-epílogo considera las implicaciones que esta historia de mo-
tuvamente el lugar de los indígenas en la Nación, pero sí proscribió efectivamente vilizaciones tuvo para la Revolución de 1952. Revisa críticamente la supresión
la servidumbre rural y otorgó derechos sociales muy amplios a los trabajadores, de las raíces indígenas rurales de la imagen de la revolución, que hicieron tanto
mujeres y niños. Revisando minuciosamente las-prótestas libradas'pór los colo-
Jo el régimen revolucionario como una gran parte de los estudios sobre 1952. Aun-
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nos de hacienda, el capítulo 5 explora, entonces, el modo en que estas reformas que es imposible decir que la revolución no hubiera triunfado si no fuera por los
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. LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

PURO indígenas ycampesinos de la década de 1940,


se puede y se debería
ca otra revolución, una revolución rural, ya se encont |
raba en proceso
cuando el movimiento de base urbana del MNR derrotó al
ejército nacional en
|
SE : O CAPÍ o1
1952. En la
pol a o del triunfo rev olucionario, el Estado del MNR luchó
,
ani olución previa a la revolución. La tensión entre apoyo y i Los peculiares caminos
ncia a la participación política indígena fue un rasgo definitorio y un legado
duradero de la Revolución de 1952.
del proyecto liberal

DAD
NGN
DDDDSY
NY
AND
Las largas luchas por la Independencia de Bolivia terminaron en abril de 1825 y,
tres meses después, los vencedores acordaron realizar una Asamblea Constituyente
para deliberar sobre el destino del territorio liberado. Reunidos en La Plata ahora
Sucre, la capital de la República, los 48 delegados decidieron por abrumadora
mayoría proclamar a las provincias del Alto Perú -ahora Bolivia- como un Estado
independiente. El libertador Simón Bolívar fue elegido como el primer presidente
de la nueva República. Bolívar y sus seguidores entendieron la fundación de la
República como una ruptura radical con el colonialismo previo. Cuando asumió
la Presidencia, en agosto de 1825, Bolívar empezó a utilizar la fuerza de la ley para
concretizar esa ruptura; inmediatamente, promulgó una serie de decretos relativos a
todos los más urgentes aspectos de la organización política y económica del país.!
Una parte fundamental de las nuevas leyes se proponía liberar a los indíge-
nas de la discriminación de la que fueron objeto durante el pasado colonial. En
nombre de los ideales de libertad e igualdad, y promulgando la abrogación de
“toda contribución degradante á la dignidad de ciudadanos”, Bolívar eliminó el
tributo obligatorio que, durante la época colonial, pendía sobre todos los indí-
genas varones entre las edades de 18 a 50 años.* También abolió la posición del
cacique (kuraka o mallku) y declaró a los indígenas propietarios de la tierra que
poscían. Rápidamente, las falencias fiscales y administrativas frustraron el sueño
liberal de Bolívar: al cabo de apenas un año de la abolición del tributo, su sucesor,
el presidente Antonio José de Sucre, restituyó el gravamen discriminatorio. Más
? ¿

1. William Lee Lofstrom, “The Promise and Problem of Reform”, 37-43.


)
2 Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 36. ;

) 3 Herbert Klein, Bolívia, 100-108. Sucre asumió el poder en enero de 1826.


vu. LA REVOLUCION ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 45

que otorgara losindígenas la “dienidad de ciudadanos”,


la primera generación de una prolongada lucha por el estatus legal de las comunidades indígenas y por el
gobernantes liberales de Bolivia no hizo otra cosa
que reproducir. eco! n poder político de sus autoridades,
tlas “degradantes” obligaciones del pasado colonia
l. sil ll intento por privatizar las tierras comunales en Bolivia, implementado a
En las décadas de 1860 y 1870, mientras crecía la deman
da internacional de fines del siglo XIX, no era nada fuera de lo común; fue una característica del libe-
matertas primas bolivianas, una segunda generación
de reformadores lbs S ralismo en gran parte de América Latina. Con todo, las reformas impulsadas en
promotores del comercio libre, asumió el poder.
mr pS * Su eme rgencia | sucedió
| poco
1600 Bolivia sobresalen por dos razones: en primer lugar, las leyes promulgadas en este
después del resurgimiento de la nisería de la
plata, producción, que disminuyó : la país transitaron una senda excepcionalmente agresiva, pues, el Estado intervino
lependencia que | tenía el Estado de
los inure sos provenientes del tri rack: directamente en una de las campañas de privatización más brutales de la región;
1 esta recuperación, los propietarios de minas e
elites a a en segundo lugar, el proceso de reforma resultó ser notablemente infructuoso.
ron planes para facilitar el libre comercio, privat
izar las entidades s comunales
c o n ales y Los dos primeros inventos más notables por privatizar la tierra no sólo resultaron
la propiedad colectiva, liberalizar los mere ados
de tierras y capitales,
| y construir en grandes concesiones legales sino en una rebelión a gran escala. El inténto por
una infraestructura ferroviaria orientad 2
hacia las exportaciones. Inspirados en desvincular la propiedad comunal, impulsado por el presidente Mariano Melgarejo
el hiberalismo de Bolívar, los refo rmadores
de esa segunda generación también (1864-1870), concluyó con su derrocamiento en 1870 y con la restitución de las
intentaron elimin
rinde tp are los lex:1d0s discriminatorios del gobierno
colonial: tributo, tierras usurpadas. Una década más tarde, otra ley de privatización provocó luchas
ciques e, inclusive, la propia comunidad indígen legales que, en primer lugar, consiguieron nuevas cláusulas para la tenencia colectiva
2. Aunque sus esfuerzos
por erradicar la propiedad comunal de la ere a resultar
MITO rt sel. . : A
por parte del gobierno y, en segundo lugar, condujo hacia la rebelión de 1899, que
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on finabfiente infructuosos . ( qe

p seerund;
cita gunda ola¿ de reformaass tendría
tendrí efectos más1 duraderos -y dañinos proclamó el autogobierno local indígena. Estos intentos de privatización también
- sobre
ns
SIS lsCO ades Indígenas RE lasETA ¡ por Bolívar. De hecho, el proceso provocaron disputas entre los políticos acerca de los. derechos de los indígenas.
Els im] tadas a fines del siglo XIX redujo dramáticamente las Después de la derrota de Melgarejo en 1870, algunos estadistas reconocieron la
extensiones de terra controladas por las comunidades indígenas y, además, contribución de los indígenas en el derrocamiento del dictador y ofrecieron otor-
las pill existentes al interior de las mismas. De ahondó ..

manera imprevista, dicho garles una forma de ciudadanía gradual; pero esta especie de liberalismo poten-
pg eel poe forma de liderazgo indígena, el que cialmente más incluyente se desvaneció con la rebelión indígena de 1899, que hizo
libraría
“cional por la recuperación de las tierras usurpadas. Más que que las elites rivales se unificaran en torno a imágenes racistas que concebían a los
abolira la comunidad indígena, las reformas liberales de indígenas como “bárbaros” y supuestamente antinacionales. Después de 1899, la
los 1860 y 1870 desataron
A mayor parte de los actores de la elite política terminó por considerar a los indígenas
A Pe a ge q 2 décadas de conflicto con los sectores proteccionista como individuos no calificados para ejercer la ciudadanía.
o s Las tensiones entre inclusión y exclusión que caracterizaron el proyecto liberal
e ydyMe andizo, ce 7; Erick Langer, Economic Change and
Rural Resistance
a Solís. 15-25). Aunque los partidos Liberal y Conserv
ador se fundaron en Boli- en Bolivia no fueron simplemente intrínsecas al liberalismo, ni meros resabios
um” pr
pl aa een
pia SES e 1SSO (ver más adelante), a los integrantes
del diverso del pasado colonial.* Sobre todo, fueron el resultado de una larga y conflictiva
re iia se losconoce como “liberales”, precisamente porque
e dai ira a ásicos , erasmo económico. historia de intentos para abolir las comunidades indígenas. Las ideas de fines del
Sin embargo, definir los térmi-
erecta Vall o” ene contexto boliviano no es una tarea sencilla. El liberali
: smo
cano de fines del siglo XIX era una doctrina híbrida. Como En Bolivia, las constituciones de fines del siglo XIX y principios del siglo XX definieron la
e 7
lo mostró Charles A A]
median te una combinación de constitucionalismo, individ ciudadanía como el derecho a votar, La significación de la ciudadanía en términos prácticos
ualismo onómi
me e Ítica pS y autoritarismo (“Political and Social Ideas”; The Transfo se discute más adelante en este capítulo y en los capítulos 3 y 4.
rmation of
E _ hs eNinetcentb-Century Mexico). Además, como
lo planteó recientemente Alan 6 Sugiero así que las circunstancias concretas del poder y de la contestación son claves para en-
ES o : E Ísmo eraenormemente variado y en su composi
ción existían muchos rasgos tender el modo en el que los conceptos de los derechos civiles, políticos y de propiedad fueron
e era pd otros “cuasi coloniales” (“Is Political Culture Good
to Think>” 4-47). Ge- impuestos, desafiados y cambiados. Está visión se basa en Laurent Dubois, “La République
se ni ri Jota de la historia boliviana asocian el liberalismo de fines Mévissée”, 23-24; Thomas Holt, “The Essence of theContract”; Alice Conklin, “Colonialism
del siglo
. Merci , Una economía orientada a las exportaciones, la privatiz
ación de la and Human Rights”; Ann Stoler and Frederick Cooper, “Benween Metropole and Colony”,
t pos 1 expansión de la educación y la legislación en pro
de la secularización de la sociedad 16. Sobre las diferencias entre el modelo corporativo colonial y el corporativismo resucitado
ENAE E :ci el q Laos liberal” en el presens posterior a la Independencia, ver Nils Jacobsen, “Liberalism and Indian Communities in
e libro, se refiere gestos mlimós q.

e ¡ , re
así ea las
como de contradicci
icciones ylo:
los elementtos
os “iliberale Peru”. Sobre los principios excluyentes del liberalismo, ver Uday Mehta, “Liberal Strategies
“li s” 5 que caracte
acteriza
rizaron las
of Exclusion”; Holt, The Problem ofErcedom:, esp. 308-9; Dubois, 4 Colony ofCitizeres, 173.
46 LÁ REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 47

siglo XIX, acerca de los derechos, las obligaciones, la propiedad y el concepto comprasen títulos individuales en el lapso de 60 días o, caso contrario, perdían el
de la “raza”, se formaron y reformaron por lo que sucedió en la práctica cuando derecho a sus tierras, las que serían rematadas por el Estado.? Su gobierno intentó
el gobierno se entrometió en la vida de las comunidades indígenas, con títulos, en forma deliberada impedir que los indígenas obtuvieran esos títulos exigiendo
tasas y mesas revisitadoras. Aunque los políticos se comprometieron a eliminar extensiones y costos considerables para todas las transacciones.'” Dos años más
la propiedad comunal de la tierra y aun la propia comunidad indígena, una y otra tarde, un segundo decreto estipulaba que las tierras comunales eran propiedad
vez, tuvieron que admitir públicamente que no podían hacerlo. del Estado.'! Puesto que aproximadamente la mitad de todas las tierras cultiva-
bles se encontraba todavía en manos de las comunidades, esas medidas tuvieron
implicaciones devastadoras.'* Es
El asalto de Melgarejo en contra de la comunidad indígena Las políticas de Melgarejo generaron un proceso de expropiación de tierras
comunales sin precedentes. Entre 1866 y 1869, los encargados de rematar las
La némesis de los liberales latinoamericanos era el caudillo militar, personaje que tierras vendieron a nombre del gobierno las propiedades de 356 comunidades
encarnaba el obstáculo más tenaz al orden, crecimiento y progreso nacionales. a ofertantes privados.!'? De éstas, 321 estaban ubicadas en el Departamento de
En Bolivia, un general oriundo de Cochabamba ysalido de las clases desposeídas, La Paz, principalmente en sus provincias más densamente pobladas (Omasuyos,
Mariano Melgarejo (1820-1871), jugó ese papel, desde 1864, cuando asumió el a¡ALI
od
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o Pacajes, Ingavi, Sicasica [en la actualidad Aroma] y Muñecas).'* En 1869 y 1870,
poder mediante un golpe de Estado, hasta 1871, cuando un levantamiento popu- esas ventas provocaron una serie de levantamientos indígenas, principalmente
lar lo derrocó con la colaboración de aproximadamente cuarenta mil indígenas. en La Paz pero, también, en la región de Potosí.'* Puesto que la mayor parte del,
enigrado por los políticos de fines del siglo XIX, Melgarejo se convirtió en un territorio comunal cayó en manos de advenedizos estrechamente vinculados a la
SD
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NOUINININGD
DIDIDAS
A ermanente símbolo de ilegalidad, tiranía y trasgresión.? Para varias generaciones burocracia estatal y el ejército, esas ventas también despertaron el antagonismo
e liberales, su régimen simbolizó las prácticas antiliberales que frustraban la de las elites terratenientes tradicionales.!* En realidad, la motivación subyacente
tormación de una nación moderna. a esas ventas era la necesidad que tenía Melgarejo de retribuir económicamente
( Sibien los liberales bolivianos distinguían su programa “ilustrado” de la época a sus parientes y clientes leales, y de subsidiar las costosas actividades militares.
más oscura de Melgarejo, en el fondo, sus políticas económicas y anti-indígenas se En muchos casos, quienes se beneficiaron con los remates fueron productores
derivaban del intento del propio dictador por construir un orden liberal. El régi- medianos, comerciantes, vecinos de pueblo y antiguas autoridades indígenas.'*
J men de Melgarejo impulsó el primer ataque concertado contra el proteccionismo, El origen no elitista de estos compradores es clave para entender el clamor de las
as
eliminando, por un lado, los aranceles a las importaciones de Argentina y Brasil, elites tradicionales en contra de Melgarejo, puesto que l1 venta de tierras permi-
y, por otro, el monopolio estatal sobre las compras de plata, el principal producto tió a sectores que aspiraban ascender en la escala social subir un peldaño en las
estructuras de poder locales y regionales.!* Los sentimientos anti-melgarejistas
Nc
de exportación de Bolivia. La cancelación del monopolio estatal permitió que las A
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grandes empresas mineras de plata pudieran vender libremente en el exterior.


Melgarejo también inició el primer gran intento por desarticular la comunidad qy.

indígena desde que Sucre había suspendido los decretos de Bolívar a principios daban fina la protección de los derechos de tenencia comunal en las décadas de 1860yl870; sin
embargo, sirvió inicialmente para confirmar estos mismos derechos (Langer, Economic Change
del siglo XIX.* En 1886, mediante decreto, Melgarejo ordenó a los indígenas que and Rural Resistance in Soutbern Bolivia, 15; Larson, Trials of Nation Making, 212-213).
or.
-- Y — Klein, Bolivia, 135-141; Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 199-201.
- Gustavo Rodríguez, “Entre reformas y contrareformas”, 300, 10 Klein, Haciendas and elyllus, 115-116.
$ —— Hlasta la época de Melgarejo, el Estado reconocía en lo esencial a la propiedad comunal. Por 11. Langer, Economic Change and Rural Resistance in Southern Bolivia, 18.
y Unto,ya diferencia del Perú, la reposición del tributo en Bolivia en 1826 estuvo acompañada 12 Larson, Trials ofNation Making, 204-206.
de la afirmación del estatus legal de la comunidad (Larson, Trials ofNation Making, 212-213). 13 Klein, Haciendas and Ayllas, 116. ]
En 1831, el presidente Andrés de Santa Cruz declaró que los indígenas fueron propietarios de 14 Rivera Cusicanqui, “La expansión del latifundio en el altiplano boliviano”, 102; Grieshaber,
toda la tierra que poscían por un período de al menos diez años (Langer, “El liberalismo y la “Survival of Indian Communities in Nineteenth-Century Bolivia”, 198.
abolición de la comunidad indígena en el siglo XIX”, 62). Más tarde, en una circular de 1842, Plaw, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”, 297,
el gobierno de Ballivián comunicó que “son propiedad del Estado, las tierras que poseen los 16 Rodríguez, “Entre reformas y contrareformas”, 304. :
originarios, no debiéndose considerar éstos, sino como úna especie de enfitéutas que pagan 17 Heraclio Bonilla, “Peru and Bolivia from Independence to the War of Pacific”, 274-275;
cierta cantidad al señor del dominio directo por el usufructo” (citado en Rodríguez, “Entre Rivera, “La expansión del latifundio en el altiplano boliviano”, 103.
reformas y contrareformas”, 290). Esta medida fue utilizada, sin duda, para justificar leyes que ds
ra
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AIPMAIIP 18 Marta Irurozqui, La armonía de las desigualdades.
28 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 49

AE
culminaron en un masivo levantamiento que depuso al régimen en
1870 y expulsó la cuestión de la tierra comunal influyó abrumadoramente en los debates legisla-
al dictador por la frontera boliviano-peruana. Bajo una lluvia
de piedras, cuenta tivos. Después de autorizar una evaluación pública de los efectos provocados por
la historia, Melgarejo fue obligado a dejar el país.”
La revuelta de 1870 contra Melgarejo marcó un hito fundamental en el asalto de Melgarejo contra las comunidades indígenas, la Asamblea de 1871
la Bolivia ratificó unánimemente los derechos indígenas a todas las tierras que poseían,
post-Independencia, porque motivó la primera alianza política de
ese tipo, la con- incluyendo a las llamadas “sobrantes” (tierras comunes consideradas vacantes por
certada entre indígenas y no indígenas. Sin embargo, estos aliados
no compartían ser Jas cultivadas en ciclos rotativos).**
los MISMOS fines. Los indígenas buscaban sus propios objetivo
s, presionando por OA
E La confirmación de la tierra comunal por la Asamblea de 1871, en un momento
la devolución de tierras comunales y, en realidad, la reocupación
de los territorios en que los planes de privatizarla ganaban terreno, no podía ser sino sorprenden-
usurpados.*! Por su parte, las elites tradicionales se arriesgaron a este
pacto porque te. Con todo, la ratificación no necesariamente era sinónimo de aprobación En
estaban indignadas por el desprecio de A lelgarejo ante la ley y por el
favoritismo para rt
AA
gran medida, la Asamblea restituyó las tierras debido a que sus miembros temían
con sus compinches, el ejército y los nuevos sectores medios en
ascenso. También los levantamientos indígenas. Y los asambleístas combinaban cautas y temerosas
se opusicron a las extensas concesiones que fueron otorgadas a los
extranjeros en el afirmaciones acerca del poder político indígena con elogios a la propiedad privada.
sur del país, en un territorio rico en guano y salitre.** Pero,
rápidamente, la indig-
nación se convirtió cn miedo, Al reflexionar sobre el levanta lin efecto, su resolución por restituir las tierras usurpadas fue solamente tempo-
miento, las clites anti- ral. Tanto dentro como fuera del Congreso, a largo plazo, los políticos siguieron
melgarejistas no podían sino recordar las masivas rebeliones indígenas
de la década manifestando su apoyo a la privatización de las tierras comunales, '
de 1780, y el cerco a La Paz de 1811. Un diputado congres
al insistió en que el futuro
de hanación estaba en peligro si el gobierno amenazaba de nuevo Paralelamente a la Asamblea de 1871, en la prensa y en panfletos, las elites -
a las comunidades políticas debatieron ferozmente sobre la forma específica que, finalmente, debía
indígenas, permitiendo la usurpación de sus tierras. La participación
indígena cn asumir la privatización de la propiedad comunal. Un grupo de estadistas, que
el levantamiento de 1870-1871 nosolo selló el destino de Melgare
jo, sino, también defendían las ventas de Melgarejo, apoyaba la rápida incorporación de la tierra
proyectó una sombra indeleble sobre los debates legislativos acerca
de la terra, el comunal en las haciendas y la transformación de los comunarios indígenas en colo-
tributo y la nacionalidad, que siguieron a la expulsión del “caudillo bárbaro
”. Después nos. Por su parte, una agrupación de políticos que se oponía a esta transformación
de eso, no sería nada fácil abolir la comunidad indígena en Bolivia,
proclamaba, en cambio, una nación de pequeños propietarios independientes.**
Puesto que los participantes ligaban la capacidad de poseer y gestionar la propiedad
Pequeñas propiedades comunarias con la capacidad de ejercer derechos políticos, su debate también implicaba el
espinoso tema de la ciudadanía. La discusión se planteó entre aquellos que veían a
Derrotado Melgarejo, las elites políticas, ansiosas por definir un los indígenas como mano de obra servil y como no ciudadanos, es decir, carentes
nuevo orden a priori de las calidades sobre las que se basaban la ciudadanía, y aquellos que los
legal, se reunieron en la Asamblea Constituyente de 1871.* No por casualida
d, consideraban propietarios productivos y, por tanto, ciudadanos en potencia.
Para respaldar su posición, cada lado invocaba una historia distinta de los
19 Condarco Morales, Zárate, El “Temible” Willka, 43; Luis Antezana regímenes de propiedad, historia que se remontaba al Imperio de los Incas. Así,
E., Las grandes masacres y
levantamientos indígenas en la historia de Bolivia, 35.
los involucrados plantearon una serie de incógnitas acerca de la tenencia de la
20. Xavier Albó yJosep Barnadas, La cara campesina de nuestra
Josep Barnadas, Apuntes para una bistoria aymara, 59-60. Sobre los
historia, 173. tierra. ¿Los indígenas tenían propiedad en el pasado? ¿La poseían actualmente? A

levantamientos contra
1 aAldo ver también Nicanor Aranzaes, Las revolucion
es de Bolivia, 270-284.
¿Podían ejercer “derechos de dominio plenos y absolutos”? Sus respuestas se rn
72 ein, Bolívia. 135-47.
55 Bernardino Sanjinés, Venta de tierras de comunidad, 73-74,
54 El Congreso boliviano es y era bicamaral. A fines del siglo XIX .smui En Oruro y La Paz, la mayor parte de las tierras usurpadas fue devuelta a las comunidades,
y durante la primera mitad del pero este no fue el caso en Chuquisaca (Ximena Medinaceli, “Redefinición de las comuni-
siglo XX, unos 18 senadores eran elegidos (dos por Departamento) por períodos
de seis años,
emm

y aproximadamente 70 diputados eran elegidos por períodos de cuatro años; dades”, 9). . : :
los diputados 26 Langer, “El liberalismo y la abolición de la comunidad indígena en el siglo XIX”. Sobre estos
representaban provincias o distritos dentro de las capitales departamentales. cs
En el período debates, y las reflexiones de las elites de principios del siglo XIX sobre la comunidad indígena,
entre la Independencia y la Revolución de 1952, se conyocó a 16 convenci
ones o asambleas ver también Seemin Qayum, “Creole Imaginings”, capítulo 4. Para la visión pro-hacienda, ver
unicamarales (como aquella que se reunióen 1871) para modificar la Constitu
pan

ción. Sobre la Juan de Dios Zambrana, Dos palabras sobre la venta de tierras realengas, a la nación, a la soberana
historia de las elecciones y convenciones, ver Barragán, Asambleas Constituye
ntes. * asamblea y al supremo gobierno.
.

ps
e. E
—- A —_——_ ——
e e o e e PPP O
50 E LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 51

joriginaban [Link] mezcla de ideas importadas, reflexiones imprecisas sobre el


fragmentadas de la región como un patrón universal de la historia agraria de la
colonialismo, 'démandas políticas y fiscales, y las exigencias y virtudes de innu-
nación, y como un modelo para su futuro. El sentido del argumento en favor de la
merables arreglos entre la propiedad comunal y la privada.? Debido a que los
pequeña propiedad reside, entonces, no únicamente en su posición anti-hacienda, '
argumentos del bando a favor de la pequeña propiedad dejaron un sello más
vi- sino en la forma en que sus proponentes vincularon las ideas sobre la propiedad,
sible en la legislación posterior, las siguientes páginas se centran en su visión
de la justicia y los derechos con una visión específica del pasado.
la propiedad, la “civilización” y los derechos. Las visiones en pro de la pequeña
Al proponer su peculiar visión de la comunidad indígena, Santivañez se
propiedad iluminan también las contradicciones que subyacían al proyecto
liberal A esforzó en refutar las aseveraciones del bando pro-hacienda, para quienes los
en Bolivia, Aunque este bloque favorecía la pequeña propiedad privada, algunos
indígenas no fueron propietarios durante el imperio de los Incas, sino que tan
de sus miembros expresaban elogios, más tímidos que definitivos, a la importancia
sólo detentaban derechos a tierras controladas por el Estado. Para probar que los
de las comunidades indígenas.
indígenas eran de hecho propietarios, Santivañez realizó alusiones predecibles a
e o Pene bando pro pres propiedad se ilustra muy leyes republicanas como el decreto de principios del siglo XIX, en el cual Simón
pal vocero, el hacendado y delegado congresal dis
O
o
rm Bolívar declaraba a los indígenas “dueños naturales i absolutos del terreno:que
por Cochabamba, José María Santivañez. En un panfleto de amplia circulaci
ón heredaran de sus padres”.* Sin embargo, Santivañez no se limitó únicamente
AND
RD)!
ROA
DY
SY
GD
GS
AIR publicado en 1871, Santivañez elogiaba a las comunidades indígenas al mismo
a las leyes republicanas sino que fundamentó la restitución republicana de las
tiempo que se refería a ellas como “pequeñas propiedades ¿omunarias*:X
Por “pequeñas propiedades comunarias” en sistemas de tenencia de la tierra tanto
razones sociales, económicas y políticas “de vital importancia para la repúblic coloniales como precoloniales. Basándose en las obras del historiador norteame--
a”
sostenía Santivañez, la propiedad comunal no podía quedar absorbida por los ricano del siglo-XIX William H. Prescott y del historiador escocés del siglo XVII
latifundios.*” Cuando sus oponentes se burlaron de su deseo por preservar intac- William Robertson, así como en las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega del
tas las comunidades indígenas, Santivañez aclaró su posición: los “comunarios” siglo XVI, Santivañez sostuvo, en primer lugar, que el propio imperio de los Incas
deberían ser declarados “propietarios de sus tierras”. Puesto que las comunidades había promulgado la propiedad privada;'* a continuación, después de denunciar
indígenas ya se encontraban subdivididas, su discurso sugería, ese tipo de propiedad los estragos de la conquista, elogió a la Corona Española por crear un sistema
cra tanto viable como justo.* de tenencia de la tierra aun más eficiente. Las concesiones de tierra que España
Sin duda, Santivañez consideraba a las comunidades indígenas como un
con- otorgó a los indígenas, decía Santivañez, eran análogas a las dotaciones privadas
Junto de pequeñas propiedades porque estaba inspirado en un contexto geográfico
que los inmigrantes recibieron en los Estados Unidos del siglo XIX.*
particular, Cochabamba, de donde él era oriundo. En contraste con la resiscenc Para sostener este punto, Santivañez y otros proponentes de la pequeña
ia
que los comunarios de La Paz opusieron en contra de la venta de tierras en la déca- propiedad conceptualizaron selectivamente a las comunidades prehispánicas y
da de 1860, cuando Melgarejo impulsó el proceso, los comunarios del productivo coloniales como conjuntos de parcelas privadas. Ellos subrayaron algunas carac-
Valle Bajo de Cochabamba el principal punto de referencia de Santivañez- habían terísticas particulares de las comunidades indígenas e ignoraron otras, y, sobre
comprado títulos para sus respectivas parcelas.*! Sin embargo, al clogiar estas todo, dejaron de lado el hecho fundamental de que los derechos de propiedad
pequeñas propiedades comunarias”, Santivañez no hablaba únicamente de la andinos se basaban en lazos de parentesco e intercambios de trabajo a niveles
Cochabamba contemporánea, sino sobre la del pasado incaico y colonial.
Nunca se múltiples. En primer lugar, no llegaron a darse cuenta de que el acceso a la tierra
dio cuenta que la pequeña propiedad dentro de las comunidades indívenas podría
ser una anomalía, propia de Cochabamba. Más bien, consideró a las comunidades
32 Santivañez, Revindicación dle los terrenosdecomunidad (reimpresión), 103-4, 132-33; Santivañez,
Rebindicación de los terrenos de comunidad o ses refuzación del folleto titulado “Lejitimidad de las
e Ye El liberalismo”; Rodríguez, “Entre reformas y contrareformas”, compras de tierras realengas”, 32-41, 48.
S 018 0 pu Revinlicación de los terrenos de comunidad (reimpresión), 120 Santivañez, Rebindicación de los terrenos de comunidad o sea refutación del folleto titulado “Lejitimidad
* . ; .. n * U * y > . Y » bo e

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bid, El - 2 .S,Santivuñez, Rebinidicació
PA PSn de los terrenos
de comunidad o sea refutación
- papi bi , 2 de
del folleto de lus compras de tierras redlengas”, 10-11.
titulada “Lejitimidad de los compras de ticrris realengas”, 48,
34 Ibid., 18-19. Santivañez estaba refutando la idea de que los indigenas no tenían derechos
30 Santivañez, R ehindicación de los terrenos de comunidad o sen refivtación del folleto titulado “1 «ejitinvidad
de propiedad con los Inca (o los españoles), sólo derechos de usufructo. Esta distinción fue
de las compras de tierras realengas”, 44, 48
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clave, en tanto que los compradores utilizaban el concepto de “derechos de usufructo” para
Jackson, Regional Markets and elirarian Transformation in Bolivia; y Rodríguez
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argumentar que las tierras comunales pertenecian al Estado y, por tanto, podían ser rematadas
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, “Entre reformas
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y contrareformas”. i
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por el mismo.
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NOtrOS recursos estaba organizado por medi
o de ay//us que remitían sus orígenes comunidades indígenas sino los pesados impuestos que reducían la capacidad
;un antepasado común. En segundo lugar,
ignoraron el hecho de que se obtenían productiva de las comunidades.?? .
derechos de usufructo 1 través de intercambi PYR
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os de trabajo entre familias de un De este modo, una sorprendente ambigiiedad respecto a la comunidad indígena
ayilu determinado, así como con Agrupami
entos étnicos mayores. Bajo el colo- caracterizó la posición pro-pequeña propiedad: sus proponentes expresaban una
nialismo español, el territorio andino se convi
rtió en propiedad de la Corona, la verdadera admiración por las comunidades indígenas justo cuando esas comunidades
Qeva! otorgaba derechos de uso a las
comunidades indígenas. Así, los Aercc pudieron haberse extinguido. Por cierto, sus opiniones estaban motivadas por la
q 9h ogaciones indígenas continuaron siend hiss y
o mediados por las propias comunidades sencilla razón de persuadir a los demás; clogiaban la eficiencia de las comunidades
a que, en teoría, laCorona protegía
la posesión de las tierras cultivadas¿5 con el fin de desafiar al bando pro-hacienda, el cual, por su parte, pretendía que el
Cru vAnez se concentró principalmente en
la rotación de parcelas de usufructo fracaso productivo de los indígenas hacía de los latifundios un imperativo. El clogio
que hacían las familias, las que malinterpr
etó como propiedad individual. En de las comunidades fue también un producto lógico de las realidades económicas del
Suma, su argumento redujo la compl
ejidad de los lazos sociales y cultu momento, Ántes que, a fines del XIX, la liberalización del comercio y la construcción
simple uso de la tierra, rales al
Si bien Santivañez y otros voceros prom | de vías férreas permitieran que los extranjeros inundaran los mercados bolivianos
inentes de la pequeña propiedad con importaciones baratas, los arrieros indígenas transportaban los productos de
cran hombres de Cochabamba, lugar dond
e sobresalía la pequeña propiedad la nación, y los agricultores indígenas producían el sustento de sus habitantes. El
cl regionalismo no era el principal motor
de su argumento. Proponentes de la bloque en pro de la pequeña propiedad estaba agudamente consciente de que los
pequeña propiedad también provenían de
Potosí, ChuquisaCa y aún de La Paz no indígenas dependían de las comunidades indígenas para poder sobrevivir.
el Departamento donde las elites abogaban
decididamente por la expansión de La supervivencia no cra sólo una cuestión económica sino también un tema
las naciendas. “Y todos cllos expresaron
opiniones similares acerca de la estruc- político. Como lo reconoció el futuro presidente de Bolivia, Narciso Campero, la
tura imterna de las comunidades indígenas
y sobre su potencial poder político. restitución de las tierras comunales en 1871 no hizo otra cosa que confirmar lo que,
Considérese, por ejemplo, el caso del dipu
tado por La Paz, Bernardo Sanjinés de hecho, ya había sido “sancionada (...] por el triunfo de las armas, por el grito de
cuya defensa indirecta de la comunidad indíg
ena se basaba en parte en sus pers- cuarenta mil indios que se levantaron”. Los defensores de la pequeña propiedad
pectvas sobre los sistemas de pequeña prop
iedad en la provincia de Yuneas en defendían así los derechos indígenas a la tierra porque temían una rebelión como
la Paz, por entonces la región productora
de coca más importante de Bolivia. aquella desatada por las políticas de Melgarejo. Por ejemplo, Sanjinés insistía en
Como dantivañez, Sanjinés pretendía que
la tierra cultivada por “pequeños pro- que más confiscaciones de tierras comunales encenderían un “alzamiento jeneral
pictartos” era más productiva que la tierra traba
jada por trabajadores forzados (es de indios: una revolucion de la mitad de Bolivia contra la otra mitad”. Su solución
de ir, colonos de hacienda).* Para apoyar
estos argumentos, Sanjinés no ofrecía consistía en incorporar a los indígenas en la nación como “hombres libres” (que
simplemente alabanzas a los pequeños propi
etarios sino que elogiaba la pericia pudieran comprar y vender propiedad), pero sólo gradualmente, sin atacar sus
agrícola y capacidad productiva de las comu
nidades indígenas. “De manera less) derechos.*! Para disipar el descontento y promover la productividad y el “progre-
que en iguales circunstancias, y en iguales
proporciones de terreno” planteaba so”, Santivañez presentaba asimismo a los indígenas como miembros potenciales
cl,“las comunidades producen el doble que
las haciendas”.* Los propleraios de de la nación: Afirmaba que la ola de resistencia inicial a Melgarejo correspondía
minas y los terratenientes del norte potosino,
donde algunos ayllus poderosos al esfuerzo de los indígenas en defensa legítima de sus derechos, en una “batalla
rodeaban las haciendas, se hacían eco de la persp
ectiva de Sanjinés. Por ejemplo nacional” entre la justicia y la tiranía. El discurso universal de Santivañez evocaba
el magnate de la plata, José Avelino Aram
ayo, elogiaba la dedicada labor de hs una pelea mucho mayor que un mero levantamiento: cuando “todos los derechos,
comunidades, a las que también veía como agru
pamientos de pequeñas parcelas. todos los intereses habían sido vulnerados- todos debían revindicarlos”.*
El obstáculo para una mayor producción agríc
ola, argumentaba él, no eran las
A a AR 39 Langer, “El liberalismo y la abolicióri de la comunidad indígena en el siglo XIX”, 77; José
=> E Avelino Aramayo, Apuntes sobre el congreso de 1870.
35 a :
Cochabamba, 21-22; Jacobsen, “Liber , ;
alism and Indian Communities in Peru”, 123- +0 República de Bolivia, Redactor de la Asamblea Constituyente del año 1871, 443.
e
5
36 es.
Langer, El libera
- . +1 Sanjinés, Venta de tierras de comunidad, 73-74.
lismo y la abolic...
ión de la comunidad
. .
indígena en el siglo XIX”.
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37 Sanjinés, Venta de tierras de comunidad, 64. == -*
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Y Santivañez, Revindicación de los terrenos de comunidad (reimpresión), 118. Ver también Santiva-
* E des si ;
38 Ibid. 66-71. ñez, Rebindicación de los terrenos de comunidad o sea refietación del folleto titulado “Lejitimidad de las
compras de tierras realengas”, 47; lrurozqui, “El bautismo de la violencia”.
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$4 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 1d]o]

La participación indígena en el derrocamiento de Melgarejo no sólo - departamentales bajo la supervisión del fiscal.* Las tierras sobrantes, es decir,
convenció a los gobernantes de la necesidad de restituir las tierras usurpadas, las tierras comunes consideradas vacantes por ser cultivadas en ciclos de manera
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e también los motivó para “civilizar” a los indígenas. Con ese fin, el bloque rotativa, se revertirían al Estado.
pro--hacienda apoyó la tutela de los indígenas por parte de los terratenientes, La Ley de Exvinculación de 1874, con sus alusiones al decrero bolivariano
quienes facilitarían y controlarían el contacto de los indígenas con las ciudades de 1824, suponía, en lo esencial, el triunfo de una visión pro-pequeña propiedad
y los “hombres civilizados”.* Por su parte, en lo que aprotección y civilización similar a la defendida por Santivañez —aunque sin su ambivalente elogio de las
se refiere, aquellos que se oponían a la expansión de las haciendas dirigían su comunidades indígenas, y sus condiciones de educación y sólo gradual inmersión
mira hacia la educación y el Estado. Por ejemplo, Santivañez consideraba que en el mercado. En realidad, sin embargo, los defensores de la visión pro-hacienda
la “ignorancia” de las masas era un enorme obstáculo al “progreso” de Boli- también influyeron en el edicto de 1874, al acelerar el proceso de cambio Regal
via; todos los” hombres y mujeres indígenas entre 12 y 25 años, proponía él, e influir en la forma en que sería implementado.* Como una especie de arreglo
deberían ser declarados “dueños¡ propietarios absolutos” de sus tierras sólo Haro
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tácito, el objetivo fundamental de lie estaba claro: apuntaba a eliminara las
después de haber terminado la instrucción primaria. Con el tiempo, “esta raza comunidades indígenas.
humillada (...) se elevaria a la altura de un ciudadano digno de la República”.+ Las ambiguas |pretensiones acerca de las capacidades y Tasgos positivos de las
Si el grupo pro-hacienda ubicaba a los indígenas completamente fuera del tejido comunidades indí genas, en que se respaldaron la resutución de las tierras comunales
nacional, el bando pro-pequeña propiedad los incluía en un estatus inferior: la RN
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en 1871, estaban sumergidas en los términos inequívocos de la abolición de 1874.
9 Quransformación de los indígenas en “hombres libres” dependía de una mejora Sin embargo, la peculiar lógica que Santivañez y otros hombres de Estado utilizaron
dad ta de su actual estatus por medio de un acceso a la “civilización”.* Al igual para plantear su caso respecto a los derechos de propiedad importaba tanto como el
Í que los colonizadores europeos de África y el Caribe en el siglo XIX, el bando fin. La contradictoria visión histórica que caracterizó la disputa de los legisladores
¿pro-pequeña propiedad hizo que el status ciudadano fuera dependiente de la en 1871, presagió los dilemas que las elites políticas enfrentarían en las posteriores
educación y de un proceso civilizador, lo que sólo podía darse por etapas y que luchas por eliminar la comunidad indígena. Después del episodio de Melgarejo,
no otrecía ninguna garantía. la voluntad de privatizar la tierra detentada por las comunidades indígenas estaría
En última instancia, el grupo pro-pequeña propiedad no hizo otra cosa imbuida por la idea de que se trataba de una empresa peligrosa.
que relanzar lo que Melgarejo había empezado. Apenas tres años después de
su derrocamiento, la Ley de Exvinculación de 1874 desató un proceso aún más
sostenido de expropiación. Si bien esta ley otorgaba a los indígenas el “derecho Esta república anómala
de propiedad absoluta en sus respectivas posesiones”, abolía explícitamente a la
comunidad indígena: “Desde que sean conferidos los títulos de propiedad, la lei La Ley de Exvinculación de 1874 buscaba “liberar” la tierra. También apuntaba
no reconocerá comunidades”.* Las mesas de revisita, designadas por los pre- a liberar a los indígenas de gravámenes discriminatorios y la presunta opresión
fectos departamentales, realizarían el catastro y la división de las parcelas entre de sus propias autoridades, Reiterando los principales términos de un decreto de
los comunarios, a quienes se les exigía comprar sus títulos por dos bolivianos. 1824 emitido por Bolívar, la ley eximía “los indijenas en toda la República, de
Una vez completado el proceso, las parcelas podían venderse en las capitales los servicios personales forzados, exjidos por las autoridades políticas, militares y
eclesiásticas”. Sin embargo, no prohibía tales obligaciones en las haciendas y, en
la práctica, ambos tipos de servicio continuaron e inclusive se incrementaron.
+43 Zambrana, Dos palabras sobre la venta de tierras realengas, a la nación, a la soberana asamblea y al
supremo gobierno, 89-90.
+ Santivañez, Revindicación de los terrenos de comunidad (reimpresión), 130. Para opiniones simi- 48 — Ibid., 2253-34, El boliviano fue la moneda de base decimal introducida por el régimen de
lares, de otros defensores de la pequeña propiedad, ver República de Bolivia, Reductor de la Melgarejo en 1869 (Klein, Bolizía, 139). El prefecto es la máxima autoridad política en el
elsemblea Constituyente del año 1571, 4530-53. departamento, el subprefecto es la autoridad de una provincia. Hasta el año 2003, cuando
45 Sanjinés, Venta de tierras de conumnidad, 73-75, el cargo de prefecto se convirtió en un cargo electiva, los prefectos eran designados por el
46 Dubois, “République Métissce”, 27; Holr, “The Essence of the Contract”; Conklin, “Colo- presidente.
nialism and Human Rights”, Sobre las “pruebas culturales del liberalismo”, ver también Hole, 49 Langer, “El liberalismoy la abolición de la comunidad indígena en el siglo XIX”,
The Problem of E'reedam, 308-309. $0. El decreto de Bolívar de 1824 (ampliado a Bolivia en 1925) prohibía que las autoridades
+7 Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 226, estatales, jueces, jerarcas de la Iglesia, hacendados y propietarios de minas y obrajes pudieran
JO LA REVOLUCION ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL Mma]

Promulgada tan sólo a los tres años del derrocamiento de Melgarejo, la Ley de
el tributo. En sus discursos contra el tributo, invocó una vez más la contradicción
Exvinculación desembocó en una segunda fase de privatización de las tierras
entre la servidumbre y la ciudadanía. “La Independencia”, dijo Aguirre, “debió
comunales y de protestas en contra de la misma. En Cochabamba, el proceso
habernos dado esa igualdad completa a todos los habitantes de la República. Que
arrancó en 1878; en casi todas las otras regiones, la Ley de Exvinculación no
(...] no podía existir entre nosotros esa marcada y opresora diferencia que se ha
empezó a implementarse sino hasta que, en diciembre de 1880, fueran emitidas
notado entre el blanco y el indio; (...] No tiene pues el indio como ni porqué ser
normas adicionales, El punto de partida de esta legislación procedimental fue el
criado del Estado ni de particulares. [...) Devolvamos al indio sus derechos”.19,52
desencadenamiento de la Guerra del Pacífico (1879-1883), que enfrentó
a Bolivia La asociación que hacía Aguirre entre ciudadanía y derechos, y entre auto-
y Perú con Chile, en un conflicto que giraba en torno a las tierras de la costa del
nomía y libertad, evoca un principio básico de las reglas de sufragio en Bolivia.
Pacífico, ricas en guano y salitre. La Guerra del Pacífico también desencadenó
La Constitución boliviana definió la ciudadanía como el derecho a votar$ ser
disputas entre las clites políticas, respecto a la soberanía nacional, el progreso
clegido. En Bolivia, como en otros lugares de América Latina, estos derechos
económico y los significados de la ciudadanía,
se expandieron de modo desigual en el transcurso del siglo XIX.* Una variedad
La derrota de Bolivia en la guerra con Chile afectó profundamente el curso de factores socioeconómicos y culturales definió las fronteras de la población
del proyecto liberal. Aungue Bolivia salió del conflicto en 1880 y selibró de una
masculina calificada para poder votar.* Junto al patrimonio y la educación, una
invasión chilena al interior del país =como la que tuvo que enfrentar el Perú-,
preocupación fundamental por la “independencia” de los hombres determinaba
terminó perdiendo todo su litoral en el Pacífico. No fue ninguna sorpresa que las
quién podía votar o no. Las constituciones del siglo XIX en Bolivia exigían de
controversias políticas engendradas por la derrota bélica añadicran nuevas capas modo explícito que todos los sufragantes tuvieran propiedad o ingresos de acti-
al va espeso corpus de leyes y discurso liberales. Si después del derrocamiento de
vidades que no fueran servicio doméstico. También estipulaban la pérdida de la
Melgarejo el tema de las tierras comunales había dominado las reflexiones sobre ciudadanía en casos específicos de adicción o dependencia: emborrachamiento
la “cuestión indígena”, con la guerra como trasfondo el tributo y los derechos e
consuetudinario, adicción a los juegos de azar, o el hecho de pedir limosna.* La
ciudadanos pasaron a ocupar el primer lugar. Los propulsores de la Ley de Ex- identidad étnica nunca fue una justificación explícita para la exclusión, pero los
vinculación sostuvieron que su implementación podía utilizarse para recolectar investigadores concuerdan generalmente que el requisito de saber leer y escribir,
fondos que permitieran continuar el combate con Chile. Insisticron también
que climinando cl tributo y privatizando la tierra se convertiría a los indígenas
República de Bolivia, Reductor de la Convención Nacional del año 1880, 167.
en “ciudadanos”. tsIN
Mm Sobre Bolivia, ver Barragán, “Los clegidos”; Irurozqui, “A bala, piedra y palo”. Sobre Perú, Cris-
Nadie encarna mejor este nucvo énfasis en los derechos indígenas que el tóbal Aljovín de Losada, “Representative Government in Peru”. Sobre América Latina, Hilda
político y escritor Nataniel Aguirre, ministro de defensa durante la guerra del Sibato, “On Political Citizenship in Nineteendhi-Century Latin America”. Mi argumento se basa
Pacífico y, más adelante, jefe de la rama cochabambina del Partido Liberal. Como también en la discusión sobre la ciudadanía de Frederick Cooper et al (“Introduction”, 16).
54 La Constitución de 1880 exigía saber leer y escribir, patrimonio o un ingreso anual de 200
presidente de la asamblea de 1871, Aguirre había sido uno de los proponentes
pesos (fruto de actividades que nó incluyeran el servicio doméstico) y registrarse oficialmente
principales de la pequeña propiedad en los debates legislativos de ese año. Ya en (Ciro Félix Trigo, Las constituciones de Bolívia, 396). Especificaba una mayoría de edad y una
1871, Aguirre insistía en que los indígenas se convirtieran en ciudadanos. “No cantidad mínima de ingresos para ser elegido al Congreso; los requisitos de mayores ingresos
basta, señores Diputados”, había declarado¿“volverle a este [al indio] su palmo fueron abandonados en 1938.
de tierra y su choza para que vegete en la ignorancia y la abyección (...) Hagamos pS]7 La alfabetización fue obligatoria sólo desde 1836 en adelante, sin embargo, el sistema de
elecciones indirectas probablemente restó importancia a la participación de los analfabetos.
del pobre indio un ciudadano como nosotros: hasta ahora ha servido a nombre de Después de 1838, se empezó a implementar el registro oficial y este también sirvió para excluir
Estado, de la Iglesia y del patrón”.*' Más tarde, durante la Convención Nacional a determinados ciudadanos. Dos libros de registro separados distinguían a los no ciudadanos,
de 1880, Aguirre encabezó la campaña para implementar la ley de 1874 y abolir que poseían derechos civiles, de los ciudadanos, que no sólo gozaban del derecho a votar
sino también tenían el derecho al empleo gubernamental. Para registrarse, se les exigía a los
ciudadanos verificar su estatus por medio de un certificado policial o con el testimonio de
exigir pongueajes (servicio doméstico) o cualquier otro servicio personal gratuito por parte
dos testigos (Barragán, “La representación territorial y la ciudadanía en el sisterma directo
de los indígenas. Las leyes promulgadas en 1829 y 1858 repitieron la abrogación, pero sólo e indirecto”, 8-9, 16-17). Durante la presidencia de Manuel Isidoro Belzu (1848-1855), los
cuando el deber era requerido por políticos, militares o eclesiásticos. Además, a menudo, las varones sin derecho a votar obtuvieron el derecho al empleo público (Barragán, Asambleas
enmiendas a esas leyes permitían exenciones (Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, Constituyentes, 27). La participación en las elecciones a lo largo del siglo XIX y comienzos del
26-29, 51-52, 174-177, 231). o +.
dd XX fue un fenómeno urbano y altamente público, restringido a una pequeña minoría. (Laurence
31 República de Bolivia, Redactor de la Asamblea Constituyente del año 1871, 271-274. Whitehead, “Miners as Voters”, 318; Barragán, “Los elegidos”). AA
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LOS PECULIARES CAMINOS DE PROVE CTÓG LIBERAL
$8 . LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCION

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y contar con patrimonio o ingresos, impedía que la mayoría de los indígenas diputados atribuyeron varios significados a la palabra ciudadano, sus comentarios
* pudiesen participar en las elecciones. invocaban insistentemente la ligazón entre ciudadanía y autonomía económica. El
Como revelan los comentarios de Aguirre, los estadistas de fines del siglo tributo, más que cualquier otro factor en juego, obstruía la condición independiente
XIX no redujeron, sin embargo, el significado de la ciudadanía al sufragio. Su uso simbolizada en el ciudadano.
del término evocaba también un sentido más figurado de devoción o pertenen- Noes nada sorprendente que, a fines del siglo XIX, el tributo fuera un símbolo tan
cia nacional. Para Aguirre en particular, “ciudadanía” significaba de modo más evidente del colonialismo y la diferencia de castas, puesto que el tributo obligatorio
inmediato una inversión profundamente patriótica en la nación. En sus incur- duró más tiempo en Bolivia que en cualquier otra nación latinoamericana.** Debido
siones literarias posteriores a la Guerra del Pacífico, Aguirre expresó con pasión a que la minería y el comercio colapsaron después de la Independencia, durante el
su lamento por la ausencia de sentimientos nacionalistas. Sugirió que todos los siglo XIX el tributo llegó a representar una parte aún más importante de los ingresos
hombres deberían ser “ciudadanos” leales soldados-ciudadanos-, aunque también fiscales que la que representaba durante la época colonia . Hasta la década de 1850,
privilegió el papel y voluntad política de una elite instruida, que primaba sobre representaba la mayor y más importante fuente de ingresos del Estado republicano.*
otra, la masa de indígenas y mestizos. Las clases bajas sólo lograrían niveles de Encabezada por Aguirre, la comisión responsable de redactar la norma de 1880 para
educación elementales y permanecerían ajenas a las posiciones de liderazgo polí- implementar la Ley de Exvinculación de 1874 planteó, finalmente, la abolición del
tico.** Cuando de la ciudadanía se trataba, el asunto apremiante en la opinión de tributo y abogó por un impuesto sustitutivo. Los títulos de tierra serían distribuidos
Aguirre no era para nada la participación política sino la falta de cohesión nacional a los indígenas en función de la ley de 1874, pero, ahora serían entregados a cambio
NGNDDS
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DDN para enfrentar una invasión extranjera. e de un único pago, cinco veces mayor al monto del tributo, lo que a su vez compen-
En los debates que siguieron sobre la comunidad indígena, Aguirre y otros saría lo perdido del antiguo gravamen.” Con esta drástica propuesta, Aguirre buscó -
diputados también vincularon a la ciudadanía con el problema del tributo, y con las financiar la continuidad del esfuerzo bélico boliviano en la guerra con Chile.
nociones de dependencia y discriminación racial sobre las que se basaba el tributo. Pese al cabildeo desplegado, no se pudo lograr que la propuesta de Aguirre
Aguirre llamaba a Bolivia una “república anómala” porque era la única nación en la fuera finalmente aprobada, porque algunos delegados congresales continuaban
que persistian el tributo y la “servidumbre”.** Y argumentó hiperbólicamente que defendiendo el impuesto colonial, aun en esta fecha tan tardía. Temían que el hecho
Bolivia y la “raza de las hormigas” eran las únicas sociedades estructuradas por “esta de reemplazar el tributo con un único cargo, a cambio de títulos de propiedad,
diferencia de castas”. “El mejor bien”, decía él, “será hacer al indio gran ciudadano”? enfurecería a los indígenas y podría hasta provocar una “guerra de razas”. Los
La meta, declaraba también, es “nivelar e igualar a todos los bolivianos”. Como defensores del tributo insistían también en que la “incorporación” podía lograrse
los liberales de principios del siglo XIX, Aguirre y sus seguidores distinguían explí- únicamente a través de la tutela garantizada por esa misma tasa. Más que un signo
citamente la “dignidad” del ciudadano de la “degradación” del tributario. El “gran de la “degradación civil y política”, sostenían sus defensores, el tributo incorpo-
objeto”, declaraba otro diputado, es “emancipar al indio de su tributo especial y raba a los indígenas en la nación como contribuyentes; también, proporcionaba
ponerlo al nivel de los demás ciudadanos”.* Otro reiteraba la propuesta de Agui- un sistema para gobernar, educar y civilizarlos.2
rre, de que la abrogación del tributo haría “gran ciudadano al indio”.* Aunque los Con todo, la corriente se inclinaba claramente en contra del impuesto co-
lonial. En 1882, el tributo fue formalmente abolido. Sin embargo, la abolición
ocurrió gradualmente y los indígenas que poseían tierras estaban sujetos a una
“contribución territorial de indígenas”. En la práctica, este nuevo impuesto
36 Barragán, elsuembleas Constituyentes, 5-63; Barragán, “Los elegidos”. Concentrándose en la par-
ticipación fraudulenta, Irurozqui señala los elevados nivelesdeparticipación en las elecciones
posteriores a 1880 de gente que no cumplía los requisitos para el ejercicio de la ciudadanía. Sus
E hallazgos se aplican, sobre todo, a los sectores populares urbanos (“A bala, piedra y palo”).
El tributo fue también
57 Ver Laura Gotkowitz, “¡No hay hombres!"" Nataniel Aguirre incorporó estas visiones en la 63 Nicolás Sánchez-Albornoz, Indiosy tributos en el Alto Perú, 187-218.
abro-
novela Juan de la Rosa. A LA
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a restituido en Perú, Colombia y Ecuador después de la Independencia, pero la segunda
$8 República de Bolivia, Redactor de la Asarmblea Constituyente del año 1871, 272-274. Para las gación vino antes (Colombia: 1832; Perú: 1854; Ecuador: 1857).
2.7 opiniones de Aguirre sobre el tributo, ver también Nataniel Aguirre y Fidel Aranibar, Intereses Klein, Huciendas and «lyllas, 113.
nacionales, 11. ; República de Bolivia, Reductor de lu Convención Nacional del año 1390,451.
39 República de Bolivia, Reductor de la Convención Nacional del año 1550, HO-H1. bid, 41-42, 431-459, Ver también 433.
dentro de aquellos obligados
60 Ibid., 266. Para comentarios similares de otros diputados, ver 215, 437. Los indígenas sin tierras (forasteros) -la categoría más numerosa
Albornoz, Indios y
Sua
a) 61 Ibid., 171. Ver también 456-457. A - al pago del tributo- estaban exentos de la nueva contribución (Sinchez-
62 Ibid., 433. Ver también 268, 292. tributos en el Alto Perú, 214-215).

NS
SI

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LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL
" 61
equivalía, en lo esencial, al antiguo tributo.%
El gobierno pospuso la ley de 1880
que exigía una transición completa al catastro, un procedimie la ley, nombrado directamente por el presidente—, un secretario y un auxiliar, el
nto inspirado en el
código napoleónico, diseñado para igualar los gravá agrimensor medía la tierra, establecía la capacidad productiva de cada parcela y
menes a todos los propietarios
rurales en correspondencia con la producción anual
.? Aunque el tributo había entregaba los títulos.”
sido abolido, desapareció muv lentamente.
En muchas regiones, siguió siendo el Si bien la Ley de Exvinculación ratificó “el derecho de propiedad absoluta”
lactor más importante del presupuesto departamen
tal hasta bien entrado el siglo de los indígenas en sus “respectivas posesiones”, también declaró propiedad del
XX.” En los hechos, la campaña de
Aguirre y sus seguidores para acabar con el Estado a las tierras sobrantes y, así, disponibles para ser vendidas y compradas de
¿tribnt
( o y hacer
cer de de los indi genas “ciudadanos” no logró otra
cosa que disfrazar en inmediato, Esta cláusula permitió a gente de afuera apoderarse de la base territorial
mM +enguaje digerible un plan para incrementar su carga financ
iera, de una comunidad, facilitando el despojo de las familias individuales, privándolas
En Suma, Aguirre y sus seguidores no pudie del usufructo de sus parcelas en rotación.* Antes de que un decreto de 1881'en-
ron cludir las contr adicciones
del liberalism
| o del siglo XIX. Inten aron hacer que los indíge
nas fueran econó- mendara los términos iniciales del edicto de 1874, todos los que recibieron. títulos
micam
no ente independientes sin alte rar las normas
que restringían su participación individuales se vieron obligados a también pagar el tributo en bolivianos nuevos
políti
lítica,
ca En
MF unadévod
época de guerra
iale ueno: , la aboliició
ción del tribut
¡ o abrió
abla el espacio| para en vez de pesos antiguos. Este requerimiento incrementó la carga tributaria delos
una discusión sobre la discrimi: 13CIÓN,
pero no produjo ningún cambio social o comunarios hasta incluso cn un 25%. A la larga, la ley de 1874 allanó el camino
político de consideración.
para el atropello más devastador en contra de la propiedad comunal desde el siglo
XVI1, cuando el auge minero de Potosí desencadenó una acelerada expansión de las
haciendas.“ En 1880, las comunidades indígenas detentaban aproximadamente la
-Lítulos, tasas y mesas revisitadoras
mitad de la tierra cultivable en Bolivia; hacia 1930, la tenencia de las comunidades
había disminuido a menos de un tercio.”
Los gobiernos posteriores a la guerra del Pacífico
no pudicron eliminar
totalmente Las ventas de tierras comunales en Bolivia implicaron niveles excepcionales
el tributo, aunque sí empezaron la imple
mentación a eran escala de la Ley de de fraude y violencia externo.** Los informes gubernamentales confirman que
Exvin culación de 1874 y el proceso de privatización
de la tierra. El mecanismo los comunarios fueron amenazados y obligados a vender sus tierras a bajo pre-
que emplearon fue la revisita o, en otras palabr
as, la medición de tierras. La revi- cio.” Deudas forzadas, falsos representantes, arbitraria designación de “tierras
sita colonial consistía en valoraciones periódicas
de tributarios indígenas y estaba baldías” y coerción directa fueron, entre otras, algunas de las tácticas empleadas
diseñada para recalcular las cuotas de tributo. Utili
zaba datos de población reco- para despojarles territorios a las comunidades indígenas. En algunos lugares, las
gidos por los indígenas y las autoridades locale
s; los altos funci
onarios coloniales casas de los comunarios fueron quemadas.” En otras partes, los compradores de
as dect Sus propias inspecciones únicamente
en aquellos lugares donde surgía tierras engañaron a los indígenas presentándoles arteramente los comprobantes de
taleú n conflicto.” Las revisitas de fines del siglo XIX
diferían drásticamente de sus venta como meros contratos de alquiler. Á veces las autoridades utilizaron falsas
homónimas de la época colonial. Daban luz verde
a un ejército de burócratas -cu- acusaciones de rebelión para justificar la confiscación de tierras.!!
yas ganancias estaban en función del número
de títulos de tierras vendidos- para
que penetrara, Interrogara y, literalmente, dividiera las tierras
de las comunidades
indígenas, Con la asistencia de un juez —a menu 73 Grieshaber, “Survival of Indian Communities in Nineteenth-Century Bolivia”, 237-238. Este
do un resídente del lugar y, según equipo era llamado “mesa revisitadora”. Para su trabajo en el Norte de Potosí, ver Platt, Es-
rn”.

A tado boliviano y ayllu andino, capítulo 3; en Chuquisaca, ver Langer, Economic Change and Rural
6S pe
Sin emb:
mbargo, sería: depositado en las arcas departamentales Resistance in Southern Bolivia, 77-81.
y no así en el Tesoro General de 74 Klein, Haciendas and Ayllus, 117.
3 Nación.
y Langer, Economic Change and Rural Resistance in
. . 75 Platt, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”, 300-301.
Soutbern Bolivia, 21.
4

70 Ibid; Sinchez-Albornoz, Indiosytributos en 76 Langer, Economic Change and Rural Resistance in Soutbern Bolivia, 2. El crecimiento de las ha-
9; 4 ad el Alto Perú, 215. Hasta una fecha tan tardía ciendas fue más pronunciado en Cochabamba; éstas proveían de maíz, trigo y chicha a Potosí
de0, eltributo ; £
implicaba hasta una quinta parte de los ingres como
A ( cm The Andean Experience of Bolivia
os departamentales de Potosí (ver Larson, Cochabamba).
n Liberalism”, 318). 77 Klein, Bolivia, 152. .
were tales contradicciones de la ideología liberal
, ver Holt, “The Essence of the Contract”, 78 Langer, “El liberalismo y la abolición de la comunidad indígena en el siglo XIX”, 88.
IA
=)Ls Platt, “The Andean Experience of Bolivian Libera 79 Grieshaber, “Survival of Indian Communities in Nineteenth-Century Bolivia”, 238,
lism”, 300. 80 Rivera, “Pedimos la revisión de límites'”, 604.
81 Grieshaber, “Survival of Indian Communities in Nineteenth-Century Bolivia”, 136.

OD
pr

LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 63


62 a LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

El proceso de exvinculación también fue modificado por presiones existen- podían servir como garantía para préstamos que financien actividades no agrícolas.
tes al interior-de las propias comunidades indígenas, presiones que tenían que Las inversiones en tierras, realizadas en estas provincias, eran sea cercanas a la sede
ver con diferencias de clase, género y generación. A lo largo del siglo XIX, las de gobierno —en continuo crecimiento—, próximas a las fértiles riberas del Lago Ti-
comunidades indígenas en Bolivia se habían estratificado cada vez más, debido a ticaca, o bien adyacentes a los principales caminos del Departamento. A principios
la intensificación de las exigencias que sufrían para suministrar trabajo, tributo del siglo XX, durante una segunda y más agresiva oleada de ventas, los dirigentes
y bienes agrícolas.* Particularmente en Cochabamba, los comunarios prósperos del gobernante Partido Liberal se encontraban ente los principales beneficiados,
aprovecharon las ventas de fines del siglo XIX y, consecuentemente, modificaron aunque no faltaban otras elites menos prominentes en las filas de los propietarios,
las formas vigentes de propiedad de la tierra. De hecho, por toda Bolivia la estra- entre ellos muchas mujeres.** Si algunas veces las revisitas ocasionaron la venta de
tificación interna, las relaciones de poder y el faccionalismo jugaron un papel, más comunidades enteras, tales casos eran poco frecuentes, incluso en este Deptirta-
o menos decisivo, de acuerdo a los casos, en el prolongado intento por privatizar mento. Por lo general, el proceso de exvinculación se dio por etapas. En muchos
la tierra comunal. Los procedimientos concretos y específicos deben también casos, la venta de tierras por parte de algunos comunarios obligaba a otros a seguir
haber influido en los resultados locales. De todas maneras, aún falta mucho por el mismo camino, pues el agotamiento gradual de los terrenos comunales dejaba
dad
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4

saber cómo prosiguió el curso real de la medición, titulación y ventas en lugares poca tierra para ser reasignada entre los comunarios y, por lo tanto, empobrecía a
NGN
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IND
ENS
5 específicos.*' ¿Por qué algunos comunarios vendieron sus tierras, mientras que aquellos que se quedaban. Al término de ambas etapas, al menos una cuarta parte
e Otros se elo) ¿Cómo se transformaron internamente las comunidades por de todas las tierras comunales había sido vendida a los no indígenas.*
el desigual proceso de privatización? ¿Qué tipo de negociaciones llevaron a cabo Las revisitas también afectaron a las comunidades indígenas een el Departamento.
algunas comunidades para insistir en una escritura colectiva, mientras que Otras de Chuquisaca, al sur del país. Este Departamento, con diversidad de sistemas de
aceptaron los títulos individuales? ¿Cómo se percibieron los diferentes títulos? tenencia de la tierra, tenía una economía estrechamente ligada al destino de la mi-
Aunque las dinámicas internas permanecen algo oscuras, sabemos con certeza í nería potosina de la plata. Aunque las revisitas empezaron en 1881, en casi todo el
z Departamento la resistencia que opusieron las comunidades indígenas impidió que
que el proceso de revisitas y sus efectos fueron muy diferentes de una zona a Otra
del país. La presión y violencia externas fueron ciertamente extremas en el caso las inspecciones apenas se completaran en la década de 1890 o, aun, hasta a principios
del Departamento de La Paz; pero, incluso ahí, las divisiones y dinámicas internas del siglo XX. En general, las comunidades situadas en los distritos cercanos a la capital
jugaron, sin duda, un papel.** En las décadas de 1860 y 1870, el resurgimiento de la departamental, que obviamente tenían mayores perspectivas comerciales, sufrieron
minería de la plata incentivó el crecimiento de la población en La Paz y otros pueblos más que aquellas que ocupaban tierras marginales. Las comunidades que contaban
y ciudades del altiplano, lo cual, a su vez, incrementó la demanda de alimentos.** a
AA
UDira con el acceso a múltiples pisos ecológicos o que poseían rebaños de llamas y alpacas
En la década de 1880, durante la primera ola de ventas de tierras, empresarios de la
demostraron ser las menos vulnerables. Las elites y los vecinos de pueblo compraron
elite paceña encontraron que las tierras cultivables de las provincias de Omasuyos, la mayor parte de la tierra, pero algunas partes fueron adquiridas por un miembro
Pacajes y Cercado eran particularmente aptas para la agriculcura comercial o que del propio ayllu.* Aquí y muy probablemente en otros lugares, el endeudamiento
y los costos judiciales obligaron a los comunarios a vender sus tierras." El actitud

S2 Langer, Economic Charge amd Reral Resistance in Southern Bolivia, 63; Klein, Haciendas and Ay-
86. "Klein, Haciendas and Ayllns, 154-59; Erick Langer y Robert Jackson, “Liberalism and the Land
lus, 128-131; Larson, Explotación agraria y resistencit campesina en Cochabamba, cap. 5. Sobre
Question in Bolivia”, 194. Aun si no poseían sus propias haciendas, las mujeres de la elite
el incremento de los sin tierra y los forasteros carentes de tierras dentro de las comunidades
paceña fungían a menudo como administradoras de haciendas. Esa actividad administrativa se
indígenas de La Paz durante el siglo XIX, ver Klein, Fluciendas and elyllus, capítulos + y 5
2
]acobsen examinó estas cuestiones para el caso del altiplano peruano, donde una combinación
percibía como una extensión de sus obligaciones domésticas (Qayum, “Nationalism, Internal
Colonialistm and the Spatial Imagination”, 288).
ts.

e “voluntad y coerción” caracterizó la mayor parte de las transacciones de tierras (Mirages of


87 —Grieshaber, “Survival of Indian Communities in Nineteenthi-Century Bolivia”, 240-241; Klein,
Transition, 227). Sobre la evolución de procesos similares en Centroamérica, ver Aldo Lauria-
smeiago, ela Agrarian Republic; Emilio Kouri, el Pueblo Divided. Ver también Jennie Purnell,
Haciendas and Ayllus, 156-157.
88 Langer, Economic Change and Rural Resistance in Southern Bolivia, 65-67, 7 1-80. Los limitados
Popular Movements and State Formarion in Revolutionary Vexico.
incentivos financieros también mitigaron los efectos de las ventas de tierras en esta región
84 Sobre los contlictos imuernos que fueron el resultado de las ventas de tierras en esta región,
(Langer and Jackson, “Liberalism and the Land Question in Bolivia”, 183).
ver Hylton, “El federalismo insurgente”, 107; Pilaro Parada, “kglesia, mundo rural
89 De las ventas en este Departamento, 54% se destinaron al pago de deudas y 34% a cubrir
y política" IA A. S
costos judiciales, principalmente por conflictos sobre tierras con no indígenas (Langer, Economic
LT Ls Klcin, Haciendas and, Lyllas, LOA UL, 1U7-LUS, 134, 135-156; Grieshaber, Ronan icons
Change and Rural Resistance in Soutbern Bolivia, 69).
a huoventa de tierras comunales en el departamento de La Paz”, 115-116.
1 A LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIMERAL 65

de los agrimensores también contribuyó al despojo. En general, las


tierras de los Las revisitas obtuvieron resultados mucho más variados en las provincias del Valle
miembros del ayllu que morían sin dejar herederos se revertían a la
comunidad, pero Bajo, una zona bien irrigada, apta para el cultivo de frutas, hortalizas y granos, y
las comisiones ignoraron esta práctica, declarando esas tierras
vacantes y disponibles una de las zonas con los más altos índices de producción en Cochabamba. Aunque
para alquilar o vender a forasteros. Con el tiempo, muchos
comunarios se vieron los hacendados tradicionales adquirieron algunas tierras comunales en Sipesipe,
obligados a renunciar a sus posesiones. [Link], compar
ado con La Paz, era El Paso, Tiquipaya y Colcapirhua, a menudo, los pequeños propietarios, artesanos
muy raro que todos los miembros de una comunidad en Chuqui
ED]

saca vendieran sus y comunarios también compraron parcelas en estos lugares.”


nerras. Altunas comunidades de esta región lograron incluso
proteger todas sus Sin embargo, la pequeña propiedad no llegó a predominar en todas partes
tierras de las mesas revisitadoras.” f de Cochabamba. Los intentos por imponcr la ley de 1874 en las comunidades
Por último, la resistencia a las ventas de tierras tuvo su mayor
impacto en cl indígenas de las zonas altas del Departamento (Fapacarí, Arque y Vacas) se ertcon-
- Morte de Potosí, donde las comunidades indígenas
controlaban una de las más traron con una combinación de aceptación y resistencia. En la mayoría de estos
+ Importantes zonas productoras de trigo antes de la liberalización
del comercio a lugares, las quejas de los comunarios dejaron incompletas las revisitas al final. Los
fines del siglo XIX. Cuando empezaron las revisitas, a principios
de la década de detalles de la resistencia siguen sin dilucidarse, pero, sabemos que, en Árque en
1580, los ayllus de Chayanta se alzaron de inmediato oponiéndose
a ellas. in 1901, 1897, mataron a un funcionario de una mesa revisitadora. En Vacas, situada en las
después de reiterados conflictos, motivados por los
intentos de medir las tierras alturas de Araní, los inspectores lograron terminar su trabajo, pero los indígenas
“y elevar los impuestos, las comunidades bloquearon definit
ivamente el acceso de los obligaron a otorgarles extensiones de tierra más extensas que las autorizadas
los axrimensores a su territorio. Únicamente en esta región sucedió
el hecho que por el gobierno.” Á pesar de esta oposición, a la larga las comunidades de Vacas,
las comunidades indígenas lorraran también reemplazar
a los recaudadores de Japacarí y Arque perdieron considerables extensiones de tierra en favor de per-
impuestos designados por el Estado con sus propios recauda
dores.” sonas de afuera, lo mismo que las comunidades indígenas de otras regiones.
Si la resistencia llegó al máximo en Chayanta, la “aceptación” alcanzó
su punto Si bien, por toda Bolivia, las comunidades obligaron a suspender las re-
miis alto en Cochabamba. Los resultados preliminares de la venta
de tierras en visitas, no pudieron descarrilar el proceso de modo permanente. Casi en todas
esta región casi coincidieron con las intenciones de los legisladores,
pues, muchos partes, una nueva corriente de revisitadores siguió a las que los comunarios habían
indígenas en los valles centrales del Departamento acogieron de
buena gana la expulsado. Estos intentos por medir las tierras, sucesivos, es cierto, pero poco o
soterta de títulos privados. Los resultados no fueron uniform
es, variaban marca- nada coordinados, aumentaron los niveles de confusión y conflicto en la medida
+ damente según la subregión, pero, en general, Cochabamba
revela claramente que, a menudo, los sucesivos revisitadores distribuyeron títulos adicionales y, a
-que los campesinos podían beneficiarse con las políticas de privati
zación. En el veces, duplicados.” Sin embargo, conviene recordar que la aceptación de los tí-
Valle Alto (Cliza, Tarata y Punata), donde las comunidades indígen
as no habían tulos individuales no necesariamente equivalía a reconocer la propiedad privada,
logrado sobrevivir, las reformas debilitaron a los hacendados locales
y accleraron ni tampoco implicaba siempre la disolución de la comunidad. En Cochabamba a
Un proceso de división de las haciendas con raíces que se remont
aban hasta la principios del siglo XX, como veremos en el tercer capítulo, algunos comunarios
: época colonial tardía.* En vez de alentar la expansión de grandes
haciendas, las que habían aceptado títulos privados se levantaron en defensa del territorio y la
relormas promovieron la pequeña propiedad y nuevos sectores medios.
Aun en autoridad comunales cuando una iricursión externa amenazó sus todavía extensas
aquellos zonas del Departamento donde todavía prevalecían las*co
munidades tierras. Más que extinguir las formas comunales de gobierno, o reemplazar los
- «Indígenas, la pequeña propiedad logró ser instalada. En Capinota,
una provincia derechos colectivos por derechos privados, en algunos casos los títulos individua-
excepcionalmente fértil, con cultivos de granos y alfalfa, situada al
sudoeste de les resultaban útiles porque permitían comprobar la legalidad del uso de la tierra
laciudad de Cochabamba, las tierras comunales fueron subdivi
didas a fines del por parte de los comunarios.” Si los liberales de finales del siglo XIX asumieron
siglo XIX; antiguos comunarios y gente de afuera adquirieron pequeñ
as parcelas. que las comunidades indígenas de Cochabamba eran simples agrupamientos de

90 Ibid. 65-71,77. 94 Rodríguez, “Entre reformas y contrareformas”, 312-314; Larson, Colonialism and Agrarian
91 Place, Estudo boliviano Y ayllu andino, 35. Transformation in Bolivia, 146, 176. +
92 Plaw, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”, 318. 95 AHICN, 64-13, 1923. Ver también Rodríguez, “Entre reformas y contrareformas”, 320;
Aó ARA yo República de Bolivia, Redactor de la Convención Nacional del año 1880, 386, 394-396.
3 Larson, Colonielismr and eAgrarian Transformatión in Bolivia; Jackson,
Regional Murkets and 96 Langer, “El liberalismo y la abolición de la comunidad indígena en el siglo XIX”, 84-85.
«Llgrarian Transformation in Bolivia; Rodríguez, “Entre reformas
y contrareformas”. 97 —Platt, Estado boliviano y ayilu andino, 114. ; e

CO
66 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 67

pequeñas parcelas, algunos de los “pequeños propietarios” de la región demos- A veces, los revisitadores repetían las inspecciones en aquellos lugares donde,
traron, más bien, que la propiedad privada no desencajaba con una comunidad precisamente, habían sido otorgados los títulos proindiviso, pues creían que esos
cultural y política, y, además, permitía sustentarla legalmente. títulos hacían peligrar al objetivo mismo de la reforma.'*
Sin embargo, los legisladores liberales bolivianos no pudieron controlar las
implicaciones prácticas de las concesiones que otorgaron. En los hechos, los decretos
El surgimiento de los apoderados indígenas favorables alimentaron aún más una campaña concertada en contra de las revisitas
por parte de las comunidades indígenas de La Paz, Oruro y Potosí.'”* Con el inicio
Aunque la mayor parte de las comunidades indígenas no pudieron detener las re- de las revisitas en 1881, los apoderados indígenas, que cumplían un servicio como
visitas de finales del siglo XIX, la resistencia que opusieron obligó a realizar, desde representantes legales de amplias agrupaciones de ayllus o comunidades, estable-
muy temprano, dos importantes modificaciones en dicha ley. Primero, una reso- cieron redes para bloquear las inspecciones de tierras comunales. Los apoderados
lución presidencial de 1881 autorizó la emisión de títulos proindiviso para aquellas también defendieron los intereses de sus comunidades en juzgados provinciales y, a
comunidades que unánimemente optaran por ellos. Luego, en 1883, una segunda veces, departamentales.!”* Notablemente, estos apoderados utilizaron los decretos
ley otorgó a las comunidades otra salida. En este caso, la medida eximía de revi- de 1881 y 1883 para respaldar sus demandas. Es irónico notar que sus acciones se
sitas a los “terrenos de orijen”, o sea, a las tierras detentadas por las comunidades hayan justificado también por medio de l£ misma ley que había pretendido erradicar
indígenas que habían sido consolidadas durante la época colonial vía “cédulas de O
A la comunidad indígena. El artículo 7 de la Ley de Exvinculación de 1874 decla-
IND
ASNO
AS
DNI
ISINIONDINSD
AND
e
composición” (títulos revisados y certificados por funcionarios coloniales); según e
raba que “ningún individuo o reunión de individuos, podrá tomar el nombre de
esta nueva ley, tales terrenos eran: “propiedad de sus poseedores”.” En los hechos, comunidad o aillo, ni apersonarse por éstos ante ninguna autoridad”.'* La misma
ambas medidas permitieron que las comunidades conservasen sus derechos sobre PP clíusula estipulaba que, a partir de ese momento, los “indíjenas jestionarán por sí
la tierra colectiva.” Tan pronto como empezaron las revisitas, la resistencia de las o por medio de apoderados en todos sus negocios”.'% Sin embargo, la ley nunca
comunidades obligó a los legisladores a otorgar significativas concesiones. estipuló que estos apoderados no podían ser indígenas. Los apoderados indígenas
En vista de la valoración de la propiedad privada que hacían los liberales de que sacaron ventaja de esta ley eran a menudo individuos que tenían posiciones de
fines del siglo XIX, y de su determinación de romper con el pasado colonial, ambas autoridad dentro de sus ayllus (como jilacatas o segundas); algunas veces, obtuvieron
leyes representan avances harto significativos. Con todo, los objetivos finales de asesoramiento legal de abogados no indígenas que vivían en los pueblos de provincia.
los legisladores no llegaron a cambiarse completamente. Notablemente, ninguna En gran medida, el cuerpo colectivo de Apoderados Generales que conformaron fue
ley abrogó el artículo de la ley de 1874 que negaba personería jurídica a las co- un movimiento aymara con base en el altiplano de La Paz; sin embargo, el mismo
munidades. Aquella que tenía que ver con los títulos proindiviso permitía cierto incluía también delegados indígenas de Potosí y Oruro.'%
tipo de derecho colectivo a la tierra, pero no restituía el estatus jurídico de las Durante las décadas de 1880 y 1890, la resistencia indígena a las revisitas
comunidades indígenas.'* “Tampoco impedía que los revisitadores se entrometicran resistencia organizada y activa en los tres Departamentos (La Paz, Oruro y Po-
en los asuntos internos de las comunidades que optaron por el título compartido. tosí)- coincidió con el creciente descontento dentro del naciente Partido Liberal.
Al poco tiempo de iniciado el grueso de las revisitas, los Liberales -que habían sido -
93 Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 279-835, 295-96. La resolución de 1881 fue pro-
repetidamente impedidos de asumir cl poder por los conservadores en control de
mulyada después de que los indigenas de Achacana (una comunidad de La Paz) rehusaron la
ol
o
bl
y
o
dd
TACO
Ds gobierno- empezaron a librar su propia serie de revueltas. En su conjunción, estos
división y partición de la tierra. Autorizaba a los agrimensores (de las revisitas) a otorgar títulos
proindiviso a estancias (secciones de una comunidad) o parcialidades cuando los “indíjenas de una
comunidad sin excepción ninguna consientan y convengan en que la propiedad se les adjudique 101 Place, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”, 301.
pruindiviso”. De todos modos, la ley enfatizaba las “ventajas” de la división y parcelación, y 102 Grieshaber, “Resistencia indígena a la venta de tierras comunales en el departamento de La
alentaba a los agrimensores “que procuren por todos los medios posibles persuadir a los indí- Paz"; Platt, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”.
genas sobre las ventajas (...) a fin de que por este medio quede definitivamente establecida la 103 Mendieta, “El movimiento de los apoderados 1880-1889”, 10-11.
propiedad particular”, Sobre el complejo significado de la “composición de tierras” colonial, ver 104 Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 226.
Stern, Pers Indian Peoples and the Challenge ofSpanish Conquest, 134-135, 162. 105 Ibid., 227,
99 Sobre la medida de 1881, ver Grieshaber, *"Resistencia. ifidígena a la venta de tierras comunales 106 Platt, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”, 319; Esteban Ticona Alejo, “Algunos
en el departamento de La Paz”, 117. antecedentes de organizaciónyparticipación india en la Revolución Federal”; Marie- Danielle
100 Ibid.; Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 284, Demélas, “Sobre jefes legítimos y vagos”.tm
E. LA REVOLUCION ANTES DE LA REVOLUCION LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 69
3
7

acontecimientos produjeron una serie de alianzas antes improbables- entre los ..'

los intereses económicos locales. Antes de la guerra civil, entonces, el programa


dirigentes del Partido Liberal y las autoridades indígenas. El creciente proceso
de conflictos y movilizaciones culminó, al final, en la guerra civil de 1899,'% liberal pudo ser asociado con ideales populares y demandas regionales.!!!
El conflicto que culminó en la guerra de 1899 fue tradicionalmente visto
Que el conflicto Liberal-Conservador pudiese dar lugar a semejante y devasta-
dora batalla parece, a primera vista, sorprendente, pues ambas partes suscribían,
como una lucha entre las oligarquías regionales de la plata (Sucre) y del estaño
en (La Paz), aunque, en rigor, la guerra estuvo también influida por un movimien-
el fondo, los mismos principios. Los dos partidos se forjaron a partir del crisol
de la to indígena autónomo más extenso, aun, que aquel dirigido contra Melgarejo.
guerra del Pacífico, y la propia guerra fue el principal factor que eventualm
ente los Sus dos dirigentes principales Pablo Zárate Willka y Juan Lero— movilizaron
distinguió, El Pardo Conservador se fundó alrededorde 1884 con el liderazgo
de los ejércitos indígenas en La Paz, Oruro y Tapacarí (Cochabamba).!!? A veces, el
propictarios de minas de plata con sede en Sucre, los cuales abogaban por la paz
con soni proyecto de cstos últimos fue visto como un plan para asumir el poder nacional y
Chile, Puesto que ercían que la guerra estaba dañando a la economía nacional, estos
propictarios mineros apoyaban un proceso de paz, sobre todo para proteger
climinar a los blancos. En los hechos, su proyecto giraba en torno a la defensa de
sus inte- las tierras comunales y un programa de federalismo quechua-aymara basado en
reses y preservar sus vínculos con los industriales chilenos. Cuando concluyó
la guerra, el autogobierno indígena en los ámbitos local y regional.!* Muchos de sus líderes
los políticos de ambos partidos abrazaron posiciones similares en las cuestiones
más =probablemente incluso Zárate Willka- eran antiguos apoderados que habían es-
esenciales: los liberales y conservadores divergían con respecto a la iglesia,
pero ambos tado involucrados en las campañas legales de la década de 1880 (ver Imagen 1).'*
parudos respaldaban un gobierno dominado por los civiles, la unificación nacional,
el Como representantes nombrados por otros indígenas, y “apoderados generales”
desarrollo de la minería y el transporte, la modernización económica y la abolición
legalmente reconocidos de a veces amplias jurisdicciones territoriales, estos líderes ,
de las comunidades indígenas.!S En efecto, fueron los gobernantes conservadores
habían adquirido extensos conocimientos tanto de la ley como de las institucio-
quienes iniciaron las ventas de tierras comunales en la década de 1880.
nes gubernamentales. De todas maneras, el programa político que abrazaron los
Pese a la ideología compartida, ya en el terreno, los partidos liberal y con-
indígenas rebeldes estuvo motivado por su propia visión de la justicia.!!*
servador podían parecer muy diferentes. El programa del Partido Liberal era lo
suficientemente vago —y su composición lo suficientemente heterogénea como
para que esta organización política pudiera mostrarse disociada de sus orígenes 111 Esta alianza estratégica no debería confundirse con el “liberalismo popular” que se destaca
oligárquicos. Cuando la pugna por el poder entre liberales y conservadores se de manera prominente en la historiografía sobre México del siglo XIX (ver, particularmente,
profundizó en la década de 1890, el Partido Liberal articuló un discurso explíci- Mallon, Peasant and Nation; Guy Thomson, “Popular Aspects of Liberalism in Mexico”; Peter
Guardino, Peasants, Politics, and the Formation ofMexico's National State). En Bolivia, los líderes
tamente pro-indígena y ganó exitosamente adherentes indígenas a su causa anti- indígenas a veces se apropiaban de las leyes liberales para impulsar proyectos anticoloniales
conservadora.'” En concreto, los liberales se comprometieron a devolver las tierras que combinaban la igualdad con la autonomía étnica, pero ellos no representaban una base
comunales que habían sido expropiadas durante las revisitas y, también, a abolir la política perdurable del Partido Liberal ni tampoco construyeron lo que podría llarmarse una
“contribución indigenal” y otros impuestos que pesaban desmedidamente sobre los forma de liberalismo local o popular. E
112 Willka es un apellido aymara que se refiere en sentido amplio a una persona de gran poder. Los
indígenas.!'*A]mismo tiempo, los liberales prometieron a las elites regionales que líderes de diversos levantamientos indígenas lo utilizaron para señalar la autoridad civil y militar
establecerían una forma descentralizada de gobierno y que estos podrían encarar que sus comunidades les habían otorgado (Mendieta, “Después de Zárate Willka”, 13).
113 Hylton, “El federalismo insurgente”, sobre todo, 112-113. La creciente bibliografía sobre la re-
Í
107 Plate, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”, 319. La guerra duró
belión incluye diversas interpretaciones del proyecto de autogobierno indígena, así como trabajos
desde mediados que argumentan en contra de un proyecto autónomo. Ver Condarco Morales, Zárate, El “Temible”
de diciembre de 1898 hasta mediados de abril de 1899. El detonante más inmediato de

pun
la guerra Willka; Plart, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”; Rivera, Oprizridos pero no vencidos,
fue la Ley de Radicatoria de diciembre de 1898, que hacía de Sucre la capital definitiva
de la 25-35; Demélas, “Sobre jefes legítimos y 'vagos'”; Larson, Trials ofNation Making, 229-245; Hyl-
“- República de Bolivia (Mendieta, “El poder de las montañas y la rebelión indígena”,
83). ton, “El federalismo insurgente”; Mendieta, “El poder de las montañas y la rebelión indígena”;
108 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 15-23; Langer, Economic Change and Rural
Resistance Mendieta, “Iglesia, mundo rural y política”, Gabrielle Kuenzli, “La evolución de la revolución :
in Southern Bolívia, 20. Para sus programas, ver Alberto Cornejo, Programas políticos
de Bolivia. liberal”; Irurozqui, La armonía de las desigúaldades, Coordinadora de Historia, Historias bajo la lupa.
Sobre el papel del pro- y anti-clericalismo, ver Mendieta, “Iglesia, mundo rural y política”,
129-139; Langer and Jackson, “Liberalism and the Land Question in Bolivia”,
Sobre las varias formas de violencia ejercida por los liberales, conservadoresy las fuerzas indígenas,
171-177. ver Larson, TrialsofNation Making, 2342 38; Mendieta, “Iglesia, mundo rural y política”. Hylton
Desde ya, las ideas de los conservadores y la importancia del pensamiento conservador,
antes proporciona una panorama general de la literatura en “El federalismo insurgente”. 0
O
y después de 1880, han recibido poca atención de los investigadores. AS E 114 Mendieta; “El movimiento de los apoderados 1880-1889”, 12.
109 Ver Platt, “The Andean Experience of Bolivian Liberalism”, O ro
110 Flylton, “El federalismo insurgente”, 106. 115 Hylton, “El federalismo insurgente”; Rivera, “Pedimos la revisión de límites”, 605; Mamani
Condori, Taraqu, 57. A
en,
70 - LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN rOSOS
YA
LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 71
veo!te

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quisieron aceptar la oferta. Consciente de que, para ganar la guerra, necesitaba a
Y
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los indígenas, Pando esperó para castigarlos por la matanza hasta que el Partido
Liberal lograra salir victorioso en abril de 1899. Circunstancialmente, el jefe
liberal celebró el final de la guerra junto a Zárate Willka, pero luego ordenó su
arresto y el de los otros líderes indígenas.!'”
Derrotados los conservadores y sus propios aliados indígenas, los liberales de
La Paz transfirieron la capital política de la nación (Sucre) a la ciudad altiplánica,
continuaron incrementando las líneas férreas y empezaron a crear instituciones
estatales cada vez más fuertes.!!* Después de que Pando [Link] poder*h oc-
tubre de 1899, como el primer presidente de la postguerra civil, las autoridades
ejecutaron a Zárate Willka y a 31 otros prisioneros indígenas. Decenas de, otros
sd
7
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fueron sentenciados con penas prolongadas de trabajos forzados; otros detenidos
murieron antes de poder imponerles sentencias. Los acusados fueron clasificados
at
como traidores “salvajes” (o infantiles) a la causa liberal, y fueron considerados
incapaces de concebir un plan político.!'” Hermanados por el miedo a una “guerra
de razas”, muchos conservadores dejaron a un lado sus diferencias y se unieron.
al Partido Liberal.'-*
Así que el curso de la guerra de 1899 encendió visiones de “raza” profunda-
E. —
mente polarizadas, que luego fueron reforzadas por la reunificación de la elite
E. >
y una coordinación entre la intervención burocrática y la enográfica.!'** Como
Imagen 1. Tropas indigenas encabezadas por Feliciano Condori Willka, alta autoridad en el ejército y gobierno de Zárate
Willka, 1899. El general Condori Willka encabezó las fuerzas rebeldes en las alturas occidentales de Cochabamba. consecuencia de la revuelta nacional en contra de Melgarejo, los proponentes de la
Cortesía del Archivo de La Paz. pequeña propiedad, tales como Santivañez, veían a los indígenas como potenciales
ciudadanos siempre que pasasen por ún proceso civilizador. Después de la ma-
Los acontecimientos de la guerra civil y la rebelión de 1899 terminaron por sacre de Mohoza, la lógica racializada del liberalismo mostró una cara excluyente,
romper la frágil alianza de los indígenas con el Partido Liberal. Durante el con- crecientemente rígida: las elites liberales creían de modo más uniforme que los
flicto, combatientes aymaras mataron a un contingente de soldados del bando
liberal en Mohoza (Provincia Inquisivi, La Paz). La matanza fue llevada a cabo 117 Ibid., 148; Demelas, “Darwinismo a la criolla”, 71; Condarco Morales, Zárate, El “Temible”
en represalia por los abusos que rutinariamente habían cometido tanto cl ejército Willka.
conservador como el liberal, en contra de las comunidades indígenas. También 118 Sucre sigue siendo la sede del poder judicial.
119 Bautista Saavedra, “La criminalidad aymara en el proceso Mohoza”; Mendieta, “Iglesia, mundo
estuvieron motivadas por las enemistades existentes entre familias de pueblo, cu- rural y política”, 161 n. 27; Demelas, “Darwinismo a la criolla", 71-76.
yas luchas por el poder local habían quedado atrapadas en el conflicto partidario: 120 Mendieta, “La revolución federal de 1899", 4.
algunos integrantes de una de las familias involucradas en la disputa engañaron 121 Sohbre el nexo entre la ciencia social, conceptos raciales y el Estado moderno, ver Ann Stoler,
a los indígenas de la zona, haciéndoles creer que los soldados del bando liberal Race and the Education ofDesire, 39-40. Después de 1900, cientistas sociales europeos acudieron
a Bolivia, donde combinaron la investigación geográfica, antropológica y pedagógica con es-
eran del conservador, Sobre todo, cl incidente reveló la creciente autonomía de
tudios sobre el tamaño y capacidad intelectual de cerebros indígenas. Los políticos bolivianos
las fuerzas indígenas respecto al Partido Liberal. Después de matar a todos los (que a veces colaboraban en las investigaciones) utilizaron la “evidencia” que reunieron para
integrantes de un escuadrón liberal, los rebeldes indígenas establecieron su propio respaldar teorías y políticas racistas (Larson, “Redeemed Indians, Barbarianized Cholos”;
gobierno en Mohoza.!'* Cuando el comandante en jefe del ejército liberal, José Demelas, “Darwinismo a la criolla”). La expresión institucional de esta unión de política y
ciencia fue la Sociedad Geográfica de La Paz, que incluía entre sus miembros a prominentes
Manuel Pando, supo que los indígenas se habían levantado contra él y sus tropas,
políticos y hacendados liberales (Qayum, “Nationalism, Internal Colonialism and the Spatial
intentó llegar a un acuerdo
con el ejército conservador y sus líderes, los que no Imagination”). Sobre los vínculos entre el poder político y científico, y sobre la “política
científica”, en Bolivia y América Latina, ver, respectivamente, Demélas, “Darwinismo a la
criolla”; y Hale, “Political and Social Ideas”, 240-254.
116 Mendieta, “Iglesia, mundo rural y política”, 143-146.
a]has La REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 73

indígenas carecían, de modo innato, de los atributos que los podían hacer sujetos siempre bloqueaban la prosecución de las agendas económicas liberales. Más que
aptos para la ciudadanía.'* Debido a su participación en la guerra de 1899, los la ley en sí, las fuerzas socioeconómicas estructurales tales como el crecimiento
aymaras, sobre todo, se convirtieron en objetos de un racismo aún más virulento: de la población, la urbanización y el mercado— representaban una mayor amenaza
se los estigmatizó como enemigos de la nación.” | para las comunidades indígenas; en ciertos lugares, el reclutamiento forzado de
Una vez en el poder, los líderes del Partido Liberal renunciaron a los jura- mano de obra causó la mayor destrucción de las mismas.!*
mentos que habían hecho cuando fue partido de oposición: adoptaron el molde Si en teoría el liberalismo era anticomunal, en la práctica, en contextos na-
centralista de sus predecesores conservadores y lanzaron
un tercer gran asalto en cionales y regionales específicas, las leyes liberales significaban cosas muy diversas
contra de la comunidad indígena. Cuando recomenzaron las ventas yconfiscacio- en cuanto a la tenencia de la tierra y las relaciones étnicas. Sólo entre los países
nes de tierras en 1905, y con ellas, nuevas formas de resistencia, el Estado pudo andinos, el curso de las reformas liberales podía divergir considerablementt. En
desplegar con mayor facilidad contingentes más poderosos de fuerza represiva.) Colombia, los liberales buscaron privatizar los “resguardos” (entidades de tenen-
Después del derrocamiento de Melgarejo en 1871, los legisladores temían tanto cia comunal) durante el período posterior a la Independencia, pero sus objetivos
de las comunidades indígenas que acechaban alrededor de la ciudad más estaban amenazados en muchas regiones por factores legales y técnicos o por la
erande
del país, que, de manera unánime, restituyeron las tierras usurpadas, La segunda
resistencia indígena. A la larga, la privatización en Colombia fue un proceso dis-
cres oqueSto: cala. emana
ANZA dar
ada dl
de la ciencia, los ferrocarriles
continuo, que resultó en significativas concesiones para los indígenas.!”” En Perú,
las campañas de los liberales en contra de la comunidad tuvieron al final efectos
la industria y las armas, cl victorioso nuevo gobierno desató un amplio e inédito relativamente leves, debido, en gran medida, a las divisiones existentes entre clites
proceso de saqueo de las tierras comunales.
y regiones.!'** En el momento en el que la ideología liberal tuvo su mayor impacto
en este país (1850-1870), las autoridades gubernamentales emprendieron pocas
acciones que amenazaran de veras con desintegrar las comunidades indígenas. En
Conclusión vez de ello, las comunidades perdieron las mayores extensiones de tierra preci-
samente en el tiempo en que el liberalismo político había declinado (1890-1910)
El asalto a las comunidades indígenas llevado a cabo en Bolivia durante la década pero la economía de exportación de lana estaba en auge.!** Los gobiernos liberales
de 1860 sobresale en el contexto latinoamericano más amplio. Por todo el coni>
del Perú nunca ilegalizaron la comunidad indígena ni tampoco emprendieron
nente, las elites liberales de fines del siglo XIX privilegiaron la propiedad privada una cruzada a gran escala en contra de ella, como la que emprendió Melgarejo
pero no en todas partes implementaron acciones para deliberadamente socavar en Bolivia. Por su parte, los legisladores en Ecuador conectaron las políticas de
o eliminar las comunidades indígenas. Existieron varios factores para optar por privatización de la tierra y los intentos por normar la servidumbre rural con el
la reticencia: las preocupaciones políticas y estratégicas, el reconocimiento de la continuo reconocimiento de las comunidades indígenas.'"* Puesto que-la mayor
capacidad y utilidad productiva de las comunidades, o la consciencia de que las
comunidades indígenas ocupaban tierras no aptas para el cultivo de determinados
productos de exportación. Más aún, aunque las ideologías liberales, a lo largo y 126 Jacobsen, “Liberalism and Indian Communities in Peru”, 156. A diferencia de la mayor parte de
ancho de América Latina, consideraban a las comunidades indígenas como un owos países latinoamericanos, Bolivia no experimentó ningún auge de exportaciones agrícolas
obstáculo al “progreso”, también reconocían que, en realidad, las comunida a fines del siglo XIX. Ni las autoridades estatales ni los empresarios privados hicieron recluta-
des no mientos coercitivos de mano de obra similares al mandamiento en Guatemala o al enganche en
Perú, debido a que, inicialmente, las minas de plata que recién se dinamizaban no requirieron

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59 .
dos . k ; grandes contingentes de nuevos trabajadores. Grieshaber, “Survival of Indian Communities in
Nineteenth-Century Bolivia”, 2 28-229, 257-258; Larson, Cocbabamba, 318 n. 51.
, “Iglesia, y política”, 153-163; Grieshaber, “Resistencia indígena a la 127 Frank Safford, “Race, Integration, and Progress”; Joanne Rappaporrt, Tbe Politics of Memory,
_ venta de verras comunales en el departamento de La Paz”, 133-134, 90-93, 101-104, 1492-14, $
123 Kuenzli, “La evolución de la revolución liberal”. Ver también Frangoise Martínez,
“El 'indio' 128 Jacobsen, “Liberalism and Indian, Communities in Peru”, 123-124. Las elites de la Sierra,
en las representaciones de la elite”, 10.
que codiciaban los recursos de los indígenas, carecían de la influencia necesaria como para
Ver Rivera Cusicanqui, Oprimidos pero no vencidos,
31-34.
A ,
A era bastante débil . determinar las políticas nacionales en Lima.: >
:
125; En el siglo XxX,, el ejército de Bolivia y, por tanto, teníf poca “capacidad A E A
129 Ibid., 156-160, 123-124, 139. .. Clark,Ñ
' A O
Ñ Servitude”,
esio: e lirle
jércitoserramámásToll
crear un ejército 707. Ver también
Origenesa CEPA
1900, ' se empezó
James deDunkerley,
represiva en respecto, Después
el campo. ver fuert es>rofesio- 130 Derek - Williams, “ “Popular Liberalism and Indian 703-707.
4
nalizado. Al
“Racial Ideologies and the Quest for National Development”, 373-374.

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14 ; . LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LOS PECULIARES CAMINOS DEL PROYECTO LIBERAL 75

parte de los indígenas ecuatorianos ya no vivían en comunidades autónomas sino, de una política estatal, la privatización de la tierra comunal en México durante el
sobre todo, trabajaban como colonos en las haciendas, esto último era una conce- siglo XIX tardío parece haber estado principalmente impulsada desde abajo, por
sión relativamente menor; con todo, confirma que el apoyo a la privatización no procesos económicos dentro de las comunidades que detentaban la tierra y, en
necesariamente implicaba la existencia de campañas en contra de la comunidad parte, por los mismos indígenas que la poseían.!”
indígena, conducidas por y desde el Estado."' Entre los países de América Latina, Bolivia sobresale, pues, por una incesan-
El proceso de reforma liberal en Bolivia guarda un parentesco más estrecho te campaña en contra de la comunidad indígena, campaña enmascarada en una
con las vías que tomaron los estados de América Central en el siglo XIX. Más ESOS
AFA

serie de artilugios legales, e implementada desde y por el Estado. Ahí, también,


decididamente que el grueso de los países andinos, esos estados libraron ataques el proceso de privatización fue prolongado y, como todos, estuvo determinado
legales más directos en contra de las tierras comunales. En Nicaragua y El Salva- por factores económicos y sociales. Sin duda, la intensa estratificación que dlegó
dor, los regímenes liberales abolieron explícitamente la comunidad indígena. Sin ASTORIA
a caracterizar a las comunidades indígenas en algunas regiones del país durante
embargo, la resistencia indígena en Nicaragua impidió las sucesivas aboliciones me)
el siglo XIX jugó un papel altamente significativo en el proceso final de exvincu-
de fines del siglo XIX y principios del XX.*” E, incluso en El Salvador, la ley no Wii
lación. Pero, incluso así, la ley tuvo una fuerza particular. En ninguna otra parte,
resultó automáticamente en una pérdida generalizada de tierras comunales.” U
A
la pausa entre la promulgación e implementación de la legislación fue tan corta.
Sin duda, el-credo liberal de Guatemala representa uno de los proyectos anti- rad
is
Entre la Ley de Exvinculación de 1874 y la primera revisita (1878), apenas habían
Und)
indígenas más violentos del continente; no obstante, los liberales guatemaltecos
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sas 2
transcurrido cuatro años. Además, una vez promulgada la ley, los funcionarios
no ilegalizaron la comunidad indígena ni emprendieron un asalto directo contra estatales jugaron un papel harto significativo en el proceso de privatización. Si
ella. Allí, la devastación de las tierras comunales obedeció a otras razones, sobre io
bien habían sido los conservadores quienes iniciaron el grueso del proceso, a.
todo, las exportaciones de café, el “mandamiento” (reclutamiento de muno de obra ENE
7, ESAS:
principios de la década de 1880, los efectos más dañinos fueron ocasionados des-
forzada) y el crecimiento de la población.!'* La Ley Lerdo de México, promul- PE pués de 1900, durante los gobiernos del Partido Liberal. En el caso boliviano, es
gada en 1856 e incorporada en la Constitución de 1857, es quizá el análogo más imposible desligar los vínculos existentes entre la legislación, el Partido Liberal,
próximo de la Ley boliviana de 1874, aunque su lógica subyacente sea diferente. 4
las comunidades indígenas y la violencia. Las autoridades estatales atacaron di-
ININDYSO
IN Mientras que la legislación boliviana apuntaba uniformemente a las comunida-
INSININDINS
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rectamente no sólo una forma particular de tenencia de la tierra sino una entidad
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des indígenas, la ley mexicana abordaba la tierra comunal más en conexión con al jurídica y política. '**
otras formas de “privilegio corporativo”; su blanco más inmediato era la riqueza
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dyEm Si el vínculo entre legalidad y coerción caracterizó el proceso de privatización
y propiedad de la Iglesia." La promulgación de la ley no condujo por sí misma
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j si Es en Bolivia, otra de sus características fue la de tener que retroceder constante-
a la expropiación masiva de la tierra comunal. En vez de ser el simple resultado 5dr
y mente. El primer gran intento por abolir la comunidad indígena en la década de
.=
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1860 terminó paradójicamente en una alianza sin precedentes entre indígenas y no
Sobre las comunidades indígenas en Ecuador, ver Larson, Trials ofNation Making, 30. <A: indígenas, una rebelión masiva y la posterior restitución de las tierras comunales.
2 Jefírey Gould, To Die in This HWiy, 18, 42-43, 81. A
Y, si bien es cierto que los políticos liberales que favorecían la restitución estaban
3 Lauria-Santiago, de Ayrarian Republic, 164-169.
David MeCreery, “State Power, Indigenous Communities, and Land in Nineteenth Century
+. ld..
motivados —hasta cierto punto por el temor a los levantamientos indígenas, los
a.ízA
5

Guatemala”; MeCrecry, Rural Guatemala, 181-186.


£ «o
35 McCreery, Rural Guatemala, 250, 261-264; Greg Grandin, The Blood ofGuatemala, 113. 137 Kourí, el Pueblo Divided, ver esp. 1-4, 129-131, 199-205, 256-257, La bibliografía sobre el
36 Kichurd Sinkin, The Mexican Reform, 60, 124; Purnell, Popular Movements and State Formation proceso de la Reforma mexicana ha enfatizado el papel de la ley y el Estado. Focalizando su
im Revolutionary Mexico, 27; Katz, “The Liberal Republic and the Porfiriato", $0; Guardino, estudio en Papantla (Veracruz), Kourí pone el acento, mis bien, en las fuerzas del mercado y
ras
ela
Peasants, Politics, and the Formation of Mexico's National State, 190; Kourí, “Interpreting the able!
AAA
A
el surgimiento de una clase media indígena. Las implicaciones para otras regiones de México
Expropriation of Indian Pueblo Lands in Porfirian Mexico”, 81, 92. La peculiar historia del no son todavía claras.
anticlericalismo en Bolivia ayuda a explicar la focalización exclusiva en las comunidades indí- 138 Identificar por qué las campañas en Bolivia implicaron una violencia tan considerable, y por qué
genas a fines del siglo XIX. El Estado boliviano posteriorala Independencia emprendió una de la violencia fue más fuerte en algunos lugares que en otros, requiere más investigación. Pero,
las campañas anticlericales más fuertes en toda América Latina durante la primera mitad del la agresión (y las formas específicas que asumió) estuvo seguramente ligada con la debilidad
siglo XIX. Aunque su patrimonio no fue totalmente liquidado, la Iglesia sufrió un duro golpe del Estado central y con las dinámicas especificas del poder étnico y de clase en determinadas
en época relativamente temprana. (Langer and Jackson, “Liberalism añd the Land Question localidades. El trabajo de Mendieta sobre las redes de poder local en Mohoza, durante la guerra
in Bolivia”, 171-177; Klein, Bolivia, 109-110; Mendieta, “Iglesia, mundo rural y política”, de 1899, proporciona algunas pistas para pensar sobre la violencia, el poder y las revisitas. Ver
154-161). Mendieta, “Iglesia, mundo rural y política”.
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

argumentos que expusieron reconocían los derechos históricos


de los indígenas
ala tierra y, además, su contribución a la lucha en contra
de un dictador corrup-
to. La abolición de la tenencia comunal de la tierra, promul
gada en 1874, negó
la restauración de 1871, pero, pese a ello, en las luchas por
serviría a los líderes de las comunidades indígenas como
venir la ley de 1871 CAPÍTULO 2
una herramienta política
La política indigenista y el surgimiento
¡
o!
ey

en contra de la expropiación. j | |
ll segundo gran intento por eliminar la comunidad indígen
de 1880, resultó casi de inmediato en concesiones
a, de la década
legales significativas y, eN el de los caciques apoderados
HEmpo, provocó otro levantamiento de gran envergadura,
que empezó con una
alianza entre el Partido Liberal y los líderes indígenas, Cuando
, a principios de la
década de 1880, el gobierno volvió a autorizar las formas
de tomuncia colectiva de
la tiCrra, no restituyó la personería legal de las comunidades; sin
embargo, esto es
precisamente lo que sucedió, porque, en la práctica, no
cra nada fácil desvincular
cl uno del otro. Los líderes comunales, o sea,
los “apoderados generales” utili-
"Bo los títulos de composición coloniales no sólo para
defender los derechos
ENpen de las tierras comunales, sino para forjar uh amplio movimi
ento
Joe
' om reparo le a. in E an este objetivo,
A la larga, cllos lograrí
Después de imponerse en la guerra federal de 1899, los gobiernos del Partido
Liberal, ya con sede en La Paz, se dedicaron a construir un Estado central fuerte
incluso en lugares como Cochabamba, donde las comuni
dades indísrenas habían fundado en los tres pilares del “progreso”: los ferrocarriles, la propiedad privada
experimentado ya una gran fragmentación.
; | y las escuelas. Las autoridades nacionales estaban ansiosas por prevenir el reinicio
Bien sea por etapas o todas al mismo tiempo, las leyes liberales sobre
la tierra de las protestas, luego de la rebelión de Zárate Willka. Se preocuparon también
promulgadas en Bolivia después de 1874, buscaban acabar con
la comunidad indí- por proyectar al Estado como una fuerza de civilización y progreso. Para au-
gena. Sin embargo, el verdadero camino que siguieron las polític
as desmintió esa mentar la capacidad represiva del Estado y promover el desarrollo económico,
visión. En vez de erradicar la comunidad indígena o elimina
r la categoría “indio” crearon nuevas imposiciones, como el servicio militar y la prestación vial, ambos
de las leyes, las reformas liberales desencadenaron una prolon
gada lucha por el obligatorios. Aunque la ley de prestación vial afectaba a “todos los habitantes va-
estatus Jurídico de las comunidades y sobre sus poderes de represe
ntación. Como rones (...) mayores de 18 años y menores de sesenta, cualquiera que sea su clase
pr ñaa dos capítulos, con un trasfondo de instituciones estatales [Link]ón”, la carga del servicio parece haber recaído más en los indígenas.
tes, elites divididas y movimientos indíg
iv Asimismo, los gobiernos del Partido Liberal tenían la intención de fortalecer las
los gobiernos de las primeras décadas o”
ba a
comunidad indígen
indígena,
a, sino, ' casi a la inversa, , se
se vivieron obligad
bli os, a convoc
na era
ar a lasla
autoridades indígenas para que éstas les ayuden a llevar a cabo | Araoz, Nuevo digesto de legislación bolrviana, 3:64-65, 234-256. Una ley de 1907 hizo del servi-
la misión “civili- ¿So

zadora” del Estado. Y ello también demostraría ser algo cio militar uno obligatorio para todos los varones bolivianos, sean o no ciudadanos. Sobre la
peligroso. historia del ejército y la implementación de la ley de 1907, ver Dunkerley, Orígenes del poder
militar en Bolívia. Lamentablemente, no existen estudios en profundidad sobre la prestación
vial, la cual fue promulgada por una ley de 1904; la evidencia disponible sugiere que tuvo
efectos diferenciales. La ley original requería un pago en efectivo de todos los contribuyentes,
pero una enmienda de 1913 estipulaba que la “raza indígena” cumpliese la obligación sólo con
trabajo. Una ley de 1913, específicamente para Cochabamba, establecía más bien que sólo sea
honrada en efectivo (Araoz, Nuevo digesto de legislación boliviana, 3:64-65); de todos modos, la
obligación implicó mucho abuso de'los indígenas de esta región, por cuanto los encargados
de fiscalizarla eran a menudo hacendados y gamonales (Alberto Rivera, Los terratenientes de
Cochabamba, 25-26). A los comunarios se les cargaba también con el postillonaje -un deber de
la época colonial que implicaba turnos de servicio postal- el cual persistía pese a su abolición
en 1904 (Esteban Ticona Alejo y Xavier Albó, La lucha por el poder comunal, 112-113). AD
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> LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLITICA INDIGENISTA 79
.

regiones fronterizas por medio de la inmigración y colonización externas. Lanza-


qn, además, una campaña a gran escala contra el poder restante de la
En Bolivia, el indigenismo no se volvió la plataforma de un movimiento o parti-
Iglesia, al do político específicos, como sucedió en México y Perú.3. De todos modos, una
promover leyes que confiscaban la propiedad eclesiástica, abolían los privilegi
os camada importante de políticos del Partido Republicano abanderó iniciativas de
Í clericales y secularizaban la educación escolar, el matrimonio y los cementer
ios. política indigenista, particularmente en las sesiones legislativas de la década de
q En el conjunto de sus muchos proyectos de construcción nacional
, sobresale 1920. Los indigenistas más influyentes esquivaron la cuestión de la tierra y, más
una reforma que, ciertamente, portaba el sello distintivo del Partido Liberal:
la bien, centraron su atención sobre la educación y las leyes.
educación de los indígenas.
Al diseñar las políticas concernientes a escuelas, tribunales e impuestos, los
En la década que siguió a la guerra civil, las elites políticas bolivianas impul-
legisladores indigenistas de Bolivia mezclaron nociones dieciochescas de derechos
saron estos planes modernizadores con un sentido de unidad, aunque frágil,
harto individuales e igualdad con propuestas abiertas para “leyes de excepción”, Ep las
inusual. Sin duda, la unidad post-1900 tenía que ver con los traumas del
conflicto décadas posteriores a la Independencia, los legisladores habían consagrado los
previo; también estaba íntimamente relacionada con las utilidades de la
minería del derechos individuales de los ciudadanos (varones) en las constituciones bolivianas
estaño en expansión, utilidades que permitieron a los gobiernos del Partido
Liberal y rechazado un marco legal diferenciado para los indígenas. Pese a todo, mediante
ampliar el aparato estatal, por un lado y, por otro, atenuar la oposició
n de las elites decretos y leyes de menor rango, los legisladores y gobiernos del siglo XIX incluye-
disidentes por medio de incentivos económicos. De todos modos, las
fisuras entre ron tanto derechos como restricciones específicamente para los indígenas dentro
DNS
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NINO las elites resurgieron en la década de 1910, en gran medida debido
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0 a la negativa del del corpus legal moderno. Y, sutilmente, estas leyes secundarias resucitaron el
Partido Liberal que no quería soltar la Presidencia.? En abril de 1914,
los políticos concepto de casta colonial para perpetuar un status quo jerárquico.5 En la década
"at
opositores dieron los primeros pasos para la creación de la Unión
Republicana, de 1920, los legisladores indigenistas de Bolivia fueron mucho más allá: diseñaron
a iniciativa del conocido político y hombre de leyes Bautista Saavedra
. En 1920, propuestas abiertas para la creación de instituciones judiciales separadas: Durante
ppaavedra y el Partido Republicano llegaron al poder por medio de
un golpe de los años de gobierno del Partido Republicano (1920-1934), el Congreso debatió
Estado. Al igual que los gobiernos del Partido Liberal, durante la década
de 1920, una ola de iniciativas de ese tipo, para instituir leyes de excepción, tribunales y
los regímenes encabezados por los republicanos pretendían “civilizar”
a los indí- patronatos indígenas (agencias del Estado para asuntos indígenas).
genas mediante la educación. Pero, además, los proyectos del Partido Republi
cano Al final, los legisladores de principios del siglo XX nunca llegaron a crear
para expandir el Estado y hacer progresar a la nación se basaban en experim
entos AA
una legislación diferenciada para los indígenas. Tampoco crearon un patronato
de similar alcance en relación con la justicia y la ley.? Los integrantes
del Partido
Republicano demostrarían ser los principales arquitectos del poco conocido
cuerpo
de leyes e iniciativas legislativas indigenistas de comienzos del siglo XX. Modernity, 182-187; Peter Wade, Race and Etbuicity in Latin America, 32-35; Deborah Poole,
En sus términos más generales, el “indigenismo” constituye un campo “Ciencia, peligrosidad y represión en la criminología indigenista peruana”. Aunque los

ur
de
disputa acerca de la identidad nacional, el poder regional y los derechos, que
A
NAAA
políticos, intelectuales y abogados indigenistas en toda América Latina se consideraban a sí
coloca a los “indios” en el centro de la política, la jurisprudencia, la política mismos generalmente defensores de lo indígena, el indigenismo se caracterizó por adoptar
diversas tendencias políticas que van desde la izquierda hasta la derecha. Algunos indigenistas
social o los estudios relativos al tema. Un elemento fundamental tiene
que ver establecieron vínculos estrechos con los movimientos indígenas y respaldaron abiertamente
con el otorgamiento de un status especial a los indígenas o a las comunid sus demandas de tierra y autonomía política; otros asumieron un enfoque tutelar destinado a
ades
indígenas, pero tal reconocimiento no tiene un significado unívoco. En su auge mantener a esos movimientos bajo control estatal. Mientras que algunos trabajos recientes han
(c. 1910s-19-+05), el indigenismo estuvo caracterizado por una gran diversid investigado las dimensiones intelectuales y culturales del indigenismo boliviano, su impacto
ad sobre la política estatal y la ley a principios del siglo XX no ha sido plenamente reconocido.
de posiciones políticas y modos de pensamiento racial en toda América
Latina.? 5 Ann Zulawski, “Hygiene and “the Indian Problem”, 111.
6 Barragán, Indios, mujeres y ciudadanos, 48-54. Por ejemplo, la ley de 1886 que versa sobre los
2 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 45-113; Irurozqui, deberes de la Policía de Seguridad hacía a la policía responsable de la protección de los indí-
“Partidos politicos y golpe de rias
y
ALLER
do.
e“
estado en Bolivia”, nl genas (Araoz, Nuevo digesto de legislación boliviana, 1:169).
> 7 Las ideas sobre la protección al indígena se difundieron durante el período de gobierno del
3 Sobre la idea de situaciones coloniales como sitios de experimentación
legal, ver Comaroff, Partido Liberal, pero las iniciativas legislativas plenamente elaboradas no fueron muy frecuentes
“Colonialism, Culture, and the Law", 310-311
a
+ De la Cadena, Indigenous Mestizos, 63-68, 84-83, 127-128; antes de 1920. Una temprana propuesta de leyes y tribunales especiales se discute en Irurozqui,
Knight, “Racism, Revolution,
and Indigenismo”; Mallon, “Indian Comuiunities, Political Cultures, “¿Qué hacer con el indio?", 563-564. El período de los gobiernos del Partido Republicano se
and the State in Latin prolongó desde 1920 a 1934 (incluyendo a sus sucesores: el salamanquista Partido Republicano
America”; Zoila Mendoza, Shaping Socicty through Dance, 49-55; Puole,
Lision, Race, and Genuino y el Partido Nacionalista de Hernando Siles).
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S0 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA 81

o tribunal indígenas. Sin embargo, nunca dejaron de promover tales esquemas regiones previamente protegidas de la expansión de la hacienda empezaron a
Sus debates legislativos presentaban una paradoja: los indígenas eran camsiilera» experimentar sus consecuencias.” :
dos iguales ante la ley, pero, al mismo tiempo, eran considerados como ajenos
Con el reinicio de las ventas de tierras, el campo —y, desde entonces, también
inferiores de un gobierno neo-colonial, que necesitaban ser protegidos y “civili-
la ciudad= se volvió el contexto de una renovada movilización de las comunidades
zados ” Sin'duda, los legisladores promovían estos planes para sofocar un nuevo
indígenas. Sobre la base de la experiencia de los “apoderados” de fines del siglo XIX,
ciclo de conflictos rurales que se había desatado por el reinicio de las ventas de
una nueva generación de líderes indígenas, conocidos como “caciques apoderados”,
ucrras contunales y los abusos que las autoridades locales perpetraron en EoCitEn
articularon un movimiento legal de base amplia para recuperar las tierras usur-
de los indígenas. Pero, las leyes no fueron sencillos instrumentos de contro! Al-
padas.! Hacia 1917, sus redes habían adquirido una dimensión inequívocamente
gunos defensores de las leyes de excepción apoyaban abiertamente las demandas
nacional. Varones quechuas y aymaras afiliados a este movimiento provenián de
indígenas de reformar las instituciones judiciales corruptas ampliar la cluntión
cinco departamentos del país: estaban activos en casi todas las provincias de La
y disciplinar alos representantes locales del Estado. - IN hc Paz, las zonas altas de Cochabamba, la parte occidental de Oruro, el Norte de
liste capítulo y el siguiente estudian la trayectoria de la política estatal respecto
Potosí y algunos valles de Chuquisaca, donde algunos ayllus del altiplano todavía
a la educación y justicia indígenas, el surgimiento de una nueva camada de llenos
poseían tierras.!! En ninguna otra parte de los Andes, los movimientos indígenas
indígenas y Jos usos que éstos le daban a la ley. El Capítulo 2 examina estos asuntos
de principios del siglo XX lograron un tal grado de. coordinación nacional.”
a nivel nacional; por su parte, el Capítulo 3 se concentra en el Departamento de
En el transcurso de casi dos décadas, los caciques apoderados emprendieron
Cochabamba. Los líderes indígenas de las décadas después de 1900 no seafiliaros
campañas por la tierra, la educación y los derechos, en gran medida, presentando.
nunca al Partido Republicano nia ningún otro partido político o partici al
memoriales a las autoridades estatales. En y por sí misma, tal presentación de
No obstante, intervinicron continuamente en los espacios políticos nacionales Al
memoriales era una práctica común, que se remontaba hasta la época colonial.
hacerlo, influyeron en los debates legislativos de las décadas de 1910 y 1920 pe
La práctica desarrollada por los apoderados de las décadas de 1910 y 1920 resalta
como fueron influenciados por ellos. Para presionar por sus reclamosde der
por su nada frecuente grado de coordinación y colaboración. En efecto, desde
educación y justicia, una y otra vez, los dirigentes comunales explotaron astutamente
la sede de gobierno en La Paz, los caciques apoderados de muchas regiones im-
el ambiguo estatus de las iniciativas legislativas de la década de 1920. Demostraron
plementaron una difusión altamente coordinada de querellas a todos los niveles
que la ley podía ser un instrumento de lucha, así como una herramienta de den
de gobierno, por medio de periódicos simpatizantes y de sus propios boletines.
nación.* A la larga, las autoridades nacionales llegaron a considerar a la ley misma
—en manos de indígenas instruidos- como un arma subversiva. j s indígenas?”; Rivera,
Y Rodríguez, “Expansión del latifundio o supervivencia de las comunidade
and «Igrar-
“La expansión del latifundio en el altiplano boliviano”; Jackson, Regional Markets
and Rural
Las raíces de los caciques apoderados ¡an Transformation in Bolivia; Klein, Haciendas and Ayllus, Langer, Economic Change
Sontbern Bolivia; Mamani, Taraqu; Grieshaber, “Survival of Indian Communiti es
Resistance in
in Nincteenth-Century Bolivia”.
nte
Los políticos del Partido Liberal que tomaron el poder después de 1900 se 10 Cacique es el término en castellano para kuraká o mallku; el apoderado es un representa
Los significado s especí ficos de “cacique apoderado” están esbozados
propusieron terminar lo que sus antecesores conservadores habían empezado: legal con poder notariado.
de
construyeron un sistema intrincado de vías férreas que conectaban a Bolivia con en el siguiente acápite de este capítulo. Aunque mi investigación se centró en la trayectoria
la red en Cochabamba, el análisis de este capítulo y el próximo se basa también en el trabajo
el exterior (ver mapa 1). Cuando estas vías fueron concluidas, los valores de la pionero de investigadores bolivianos cuya investigación sobre los caciques apoderados se
ha
terra en áreas distantes incrementaron su valor, dando lugara 0% segunda ola de concentrado principalmente en el altiplano de La Paz. Los siguientes estudios fueron
par-
Eme y toma de tierras comunales entre 1903 y 1915. A diferencia del período Rivera,
ticularmente importantes: Mamani, Taraqu; Rivera, “Pedimos la revisión de límites”;
del
E A 1q que se concentró en cantones donde ya Oprimidos pero no vencidos, Choque, “De la defensa del ayllu a la creación de la República EA
£
En
por el poder comunal;
Qullasuyu”; Choque, et al., Educación Indígena; Ticona y Albó, La lucha
A g puso incursiones en áreas donde las comuni- Leandro Condori Chura y Esteban Ticona Alejo, El escribano de los caciques apoderados.
y

dades aún permanecían fuertes. Y aunque los efectos más devastadores se dieron 11 Rivera, “Pedimos la revisión de límites”, 608.
Al
mente
Albó, “Andean People in the Tiventieth Century”, 782. No se han investigado suficiente
mm”,
una vez más, en el altiplano paceño, súbitamente, las comunidides situadas'en 12.
Albó destaca
AS i los vínculos de los caciques con los líderes de tierras bajas. De todos modos, Er
red de Nina
que varias autoridades de los chiriguanos, en el Chaco, tomaron contacto con la ”%
8 Sobre tal dinámica, ver Comaroff, “Colonialism, Culture, and the Law”.
Qhispi antes de la guerra (ibid., 795).

EN,
EA
S2 La REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
LA POLÍTICA INDIGENISTA 83

Aunque algunos de los caciques apoderados estuvieron implicados


en grandes
rebeliones, sú práctica política se centró, sobre todo, en la ley.
"¿Cómo se puede explicar el surgimiento de este movimiento
extraordinario
de caciques y caciques apoderados? ¿Y cómo establecieron y mantuvi
eron una
red nacional altamente coordinada? Por donde se mire,
un conflicto de tierras en
1914, sucedido en la provincia paceña de Pacajes (actualmente Gualber
to Villarro-
“el), consttuyó, sin duda, una especie de momento fundaci
onal para los caciques
apoderados.'* En 1913, cuando se concluyó la construcción de la
línea férrea que
vinculaba las lejanas regiones del altiplano con las costas del
Pacífico, el territorio
de Pacajes y otros lugares que habían permanecido relativ
amente protegidos se
hicieron vulnerables a la invasión de gente de afuera.!* Cuando un
hacendado de
los alrededores empezó a invadir las tierras del ayllu Ilata, el indígen
a originario
Martín Vásquez partió hacia Lima en busca de títulos de composi
ción coloniales
para confirmar los derechos de la comunidad a sus tierras, en
consonancia con la ley
de 1883. En marzo de 1914, Vásquez retornó aLa Paz y convoc
ó auna asamblea en
A
A
O
E
A la calle Sagárnaga, ubicada en el centro del barrio indígena
de La Paz (ver imagen
2). Como espacio reservado para la reflexión colectiva y la toma
e de decisiones, la
asamblea era un elemento importante de la política de las comunid
ades indígenas
y una estrategia de larga duración de los movimientos sociales
andinos.!ó En esta
ocasión, se reunieron 100 delegados -de La Paz, Potosí, Sucre y
Cochabamba- para LS:
ns

deliberar sobre el contenido de los manuscritos que Vásquez


había recuperado.!*
Aunque no era un dirigente reconocido por la comunidad,
Vásquez tenía App
hr
el apoyo de los apoderados que habían estado ligados al líder i
de la rebelión de MAS

1599, Zárate Willka. También reclutó a las autoridades comuna


les —jilacatas y AA
alcaldes para que liderasen el movimiento. En otra asamblea de
1914, realizada
en el cantón Callapa de Pacajes, estas autoridades indígenas designa
ron a Vásquez
como apoderado general de los “ex-comunarios”." Adicionalmen
te, Vásquez AS
contaba con el asesoramiento de profesionales no-indígenas. El
abogado Euscbio
Monroy acompañó a Vásquez a Lima y se dice que ayudó a organiz pd
ar la asamblea <=
q la calle Sagárnaga. Se menciona que Monroy habría pertene
cido al Partido mí, .. Ed
Republicano que, en su momento, se había comprometido a ayudar as intolá 2 Lacalle Soma en el barrio indigena de La Paz, circa 1914. ninia de la el del Congreso de
a los indígenas
len la recuperación de las tierras usurpadas,
e
Estados Unidos (Prints and Photographs Division, Stereograph Collection, LC-USZ62-136383).
a

EL
IA
Ú
Si 77 Rápidamente, la iniciativa de Vásquez en defensa de la pal (EA
quirió un amplio alcance multi-regional.'” Para convocar a AS e E , S hs
2.
13 Mamani, Tiraqu,
/ 63-68; Rivera, Oprimidos pero no vencidos, ' Y2-S2.
|
4 Grieshaber, “Resistencia indígena a la venta de
pl tierras comunales en el departamento de La
Í
pes
ei :
A
asamblea, emisarios de La Paz viajaron a Cochabamba, Oruro y Potosí. a q
Pas 135, us
IS el movimiento de Vásquez prefería las tácticas legales, la evidencia a E
Thomson, He -llone 14111 Rule, 49-50, 267,273,277;
Forrest H lylton y Sinclair Thomson, “Ya
sus integrantes también consideraban otras posibles formas de pe: ae
sl

esatro tiempo el presente”, 10,


16. Rivera, “Pedimos la revisión de límites*", 606-607. cho, mientras se realizaba la asamblea en la calle Sagárnaga, ocurrieron 1 a
17 Grieshaber, “Resistencia indígena a la venta de tierras cónvunal
es en el departamento de La Paz”,
nus : 155; Gonzalo Flores, “Una indaración sobre movimientos
IS Rivera, “Pedimos la revisión de límites*”, 611.
campesinos en Bolivia”, 39-49, A 19 Puede que su red haya establecido¡ í
vínculos mic
con el movimiento a en
de: Rumi¡ M Maqui ad el Perú.
Wi! Ver Rivera, Oprimidos pero no vencidos, 45-46; Jacobsen, Mirages of Transition, 3 A
42

Nu?
AD
2 ab
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA ES
.

4
,
pa
el

AA
ult

revueltas, Un levantamiento de 1914 en la provincia


cra originario, pretendía realizar grandes cambios
de Pacajes, de donde Vásquez X que fuesen incorporados en el corpus de la legislación republicana. Aunque
que incluían la devolución delas Ly >
ambos líderes se asentaron en la ciudad de La Paz, viajaban frecuentemente al
eras usurpadas, el gobierno de cantones y Vice-c A
Na
» >
campo para difundir la legislación favorable o promover deslindes (demarcación
antones a cargo de indígenas de. »

signados entre ellos mismos, la elección de repres de linderos de la tierra) y escuelas. Como lo demostró el historiador Carlos
entantes indígenas al Con Pm.
laexención de los jóvenes del servicio militar, la Mamani, sus demandas de restitución territorial fueron también proyectos de
abolición del trabajo le los
E leyes “nuevas”, Poco después del levantamient as autoderterminación política.*
o, Vásquez y Otros il
indigenas fueron arrestados bajo cargos de sedici Si bien compartían convicciones políticas fundamentales, había importantes
ón. El caso fue archivado por
falta de prucbas, sin embargo Vásquez desapareció diferencias que distinguían a estos líderes. Oriundo de Curahuara (Pacajes), Santos
finalmente del movimiento; sus
seguidores empezaron a cuestionar su autoridad, Marka Tula nació alrededor de 1879 y fue uno de los primeros apoderados irrlí-
debido a que había establecido
> .

lazos con aliados no indígenas de dudosa confia RA genas en pretender parentesco con los “caciques de sangre” (descendientes de la
bilidad.” 3
a Antes SSsalir del movimiento, Vásquez nombró a nobleza andina). Aunque sus esfuerzos se centraban en la defensa y recuperación
Santos Marka T'ula como
llenen deorcroq : uss
ales rlon ebd
ados en los docum entos
de las tierras comunales, Marka Pula no se limitó a desarrollar sus [Link]
cl campo; mantuvo lazos estrechos con la Federación Obrera Local (FOL), una
que su antecesor había recuperado en Lima. En medio de las campañas organización anarquista de La Paz, y abanderó una identidad política inclusiva que
impulsadas por cl liderazgo de Marka T'ula se legales
dieron dos grandes montanos integraba a los indígenas tanto rurales como urbanos. A su vez, Eduardo Leandro
ros: ch Jesús de Machaga (La Paz) en 1921 Nina Qhispi venía de Taraqu (Ingavi), una zona de tierra excepcionalmente fértil
y Chavanta (Norte Potosí) en 1927
En Jesús de Machaqa, el detonante de la revuel cercana al Lago Titicaca. Al igual que la de Marka Tula, la comunidad donde
ta fue un corregidor dns p' |
explotaba a los indígenas; en Chayanta, no vivía Nina Quispi prácticamente se había librado de los efectos de la expansión de
sólo los comunarios sino Emite las
colonos se levantaron en contra de los abusos y las haciendas durante la época colonial. La comunidad de Nina Qhispi también
la usurpación de eo comu-
nales, Aunque. difirieron en alcance y estrategia, estuvo protegida de las 'ventas de tierra realizadas a fines del siglo XIX, pero fue
ambas rebeliones pusieron en
evidencia las demandas encabezadas por los caciq totalmente expropiada durante las revisitas que se realizaron entre 1905 y 1915.
ues apoderados: or la tierr;
las escuelas y el poder local. Cuando, en 1920, los ex-comunarios (desde entonces colonos de hacienda) in-
AS
Aparte de,la red conducida por Santos Marka
Tula, en la década de 1920 tentaron recuperar sus tierras comunales, Nina Qhispi tuvo que huir a La Paz
da de a liderados por el educador aymara para evitar la represión policial. Aunque viajaba al campo para crear escuelas y
s eandro Nina Qhispi. Hasta ci promover deslindes, Nina Qhispi echó sólidas raíces urbanas, relacionándose con
sisi strategi
los dos líderes se Acre 0 pd + :gin a Bor las organizaciones obreras, e inmerso, sobre todo, en el campo de la educación.
forma,a las. caract
ee o erísticas
.
propias a los proyectos indígenas en esa época. Tanto El extraordinario compromiso de [Link] con la educación y alfabeti-
Marka T'ula como Nina
( Qhispi trabajaron sin descanso por la restit zación distinguía su personalidad política de la figura pública de Marka T'ula. Si
ución del territorio comunal median-
te la invocación a una inspección general de los bien Nina Qhispi nunca tuvo una escolarización formal, se comprometió perso-
linderos de la tierra. Tambi
én
demandaron derechos específicos, tal como
la protección contra el abuso, para nalmente en la promoción de escuelas rurales y urbanas, además de servir como
RARE A instructor. Despuésde aprender a leer por su cuenta, convirtió a su casa en una
20
kA Flores,
¡OTCS, “Una: indagagación
agació sobre movimi
1 miveentos campesinos
escuela improvisada para hijos de matarifes, integrantes de uno de los gremios
j en Bolivia”
ivi , 4-45,3
o. vera, “Pedimos la revisión de límites"”. más importantes en La Paz. Los años siguientes muestran a Nina Qhispi cada
22
22 eiubr eJesús
Sul y de Machaqachaqa,a, ver
y Choque, La masacre de Jestisñ de Machac vez más dedicado al campo de la educación. En mayo de 1930, convocó a un
a eN $ y masacre de 1921, Sobre Chavanta,
a; Choque y Ticona, Su-
E ;of Revolt”
Ritua olt”;; Langer, “L;
ver Hylton, “Tierra común”: Lancer, “Andea
n Congreso Indígena en La Paz para discutir asuntos pedagógicos.'* Ese mismo
Land Struggles, Interehni thnic Allian
1 ces and New : Kuraka
ile s”: René
edo
Arze Aguirre,pcGuerra 7 y conflict ;
+os sociales; Harris
ris yyAlbó,
Alb, :Monter, Ys y guardatluto;
ojos. Los objetiv
se as y otras rebeliones, además de sus conexiones Jet os 23 Para un ejemplo de tales demandas, ver AHIICN, 64-20, 1923, fols. lv-1r.
.
n eeerados
con las redes de caciques
rod ' enexpuestos ; por invest
investi igadores aymaras y que integr 24 Mamani, Taraqu, 130. ,
i an cl Taller de Historia
lt y ina (THOA). Las investigaciones del 25 Tbid., 143-144; Zulema Lehm y Silvia Rivera, Los artesanos libertariosyla ética del trabajo, 40-43;
THOA mostraron de qué manera tanto los
Eos AR di e redes politicas le- Ticona y AIbó, La lucha por el poder comunal, 143.
expresaban uñ múltifacético “proyecto comiunal”. Ver
ra, “Taller de historia oral andina”, S3-8+; Marcia 26 Mamani, Taraqu, 128-34; Ticona, “Conceprualización de la educación y alfabetización en
Stephenson, “Forvine an Indivenous
Counterpublic Sphere”, 105. Eduardo Leandro Nina Qhispi”.
sa ó Y
mm
di
ra
pan
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pato,
ía
AO)Cc.
. LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA $7

año, también en La Paz, creó la Sociedad Centro Educativo “Kollasuyo”. Esta AA


podían ser la base para el avance de la nación,elmedio apropiado para la “reno-
Sociedad se dedicó a organizar escuelas tanto en las comunidades rurales como
“b

vación” de un país empantanado en el conflicto y la violencia. A través de la pro-


en las haciendas, además de trabajar para defender a las comunidades cuyas tie- AS
ya
rras habían Sido amenazadas o yatomadas por los hacendados.” Nina Qhispi se moción de los deslindes, la Sociedad Kollasuyo también prometió crear armonía
entre los indígenas: “que [hay] no luchas entre indígenas”, decía un documento
auto-identificaba como el apoderado general y fundador de la Sociedad Kollasuyo;
de creación de una filial de la Sociedad en Pucarani. “Todos hermanos de la mis-
nunca pretendió para sí el título de cacique.
ma raza, y la misma raza y la misma lengua”. En suma, la Sociedad Kollasuyo se
A no dudarlo, Marka T'ula también promovió la creación de escuelas: en te 4)

1928 creó el Centro Bartolomé de las Casas, un instituto educativo de La Paz só


ee
dirigió a las tensiones inter- e intra-comunitarias desatadas por la venta de tierras,
que fundó escuelas afiliadas en comunidades rurales.** Pero, Marka T'ula no así como encaró la confrontación entre comunidades y hacendados. Por medio de
era completimente alfabetizado y nunca trabajó como profesor. Para redactar sus peticiones y su práctica política, la asociación vinculaba la solidaridad indigena
odas
¿5 con una visión de armonía intercultural.*?
memoriales escritos a las autoridades locales y nacionales, se apoyaba en escriba-
nos, en sus sobrinos y en su extraordinaria capacidad para memorizar textos. La Tal vez, la diferencia entre Nina Qhispi y Marka T'ula se expresa mejor como
experiencia personal de cada líder ayuda a entender la manera en que cientos de vid un contraste en la forma de enfocar la historia y la ley. Un aymara letrado que
U conocía bien a ambos hombres, el escribano Leandro Condori Chura, caracterizó
1 otros apoderados dominaban y, así, manipulaban los manuscritos, las leyes y los
la diferencia entre ambos como una división entre los “caciques”, aquellos iden-
“títulos de tierras.” a
y
tificados con Marka Tula, y los “apoderados”, identificados con Nina Qhispi.
dd
|
ed
o Sila relación que tenían Nina Qhispi y Marka T'ula cof la palabra escrita era
Aunque las líneas divisorias entre los dos grupos no eran fijas, Condori sugirió
diferente, lo mismo ocurría con su estilo y discurso públicos. En contraste con la
7 que Marka Tula y sus seguidores respetaban las “leyes antiguas”, de la Corona
práctica política de Marka Tula, la de Nina Qhispi estuvo caracterizada por un
reconocimiento explícito de los ritos e instituciones republicanas. Por ejemplo,
de España, mientras que Nina Quispi, como apoderado, afincaba su trabajo en
el educador aymara organizó a los niños de su barrio en La Paz para marchar en las “leyes recientes” o “leyes especiales”, o sea, en las leyes de la República.*' Es
nomás cierto que la fascinación de los caciques por épocas anteriores contrasta
un desfile cívico, y aplaudió los esfuerzos del Colegio Militar de Ejército.” Si, por
otra parte, Marka Tula se identificó con una posición pacifista durante la guerra marcadamente con la interpretación más moderna de la historia que tenía el apo-
derado Nina Qhispi quien, por su parte, valoraba la “renovación”. Nina Qhispi
del Chaco (1932-1935), Nina Qhispi, en cambio, manifestó su apoyo a lacausa
no sólo dominaba la palabra escrita sino que forjó una identidad en torno a la
bélica. En una misiva al Presidente Daniel Salamanca, escrita probablemente en
capacidad de leer y escribir, el manejo legal y su propio estatus profesional como
1932, Nina Qhispi se comprometió a inculcar “en las escuelas indígenas el deber
A educador.
de sacrificarnos por nuestra hermosa bandera nacional y por nuestra amada patria”,
Pese a las muchas diferencias discursivas y de estilo político, en última
ayi
La participación en desfiles cívicos y el ofrecimiento de respaldo al honor de la
instancia, Nina Qhispi y Marka Tula perseguían objetivos similares. Ambos se
nación en medio de la guerra eran formas de presentación pública, que mostraban
caracterizaron por su atención a la ley y una persistente intervención en la es-
Se
...
SP,
o
EY
ARMA
RS
PE
IO
1 Nina Qhispi y otros indígenas como “integrantes leales de la nación”.*!
fera pública.** Los dos líderes hacían peticiones a todos los niveles de gobierno,
Las preocupaciones de Nina Qhispi por el patriotismo, la “civilización” y el
publicaban artículos en periódicos nacionales, editaban sus propios boletines,
“progreso” no eran, empero, sólo máscaras que encubrían fines subversivos. Más
difundían leyes, se entrevistaban con funcionarios de gobierno y creaban ins-
bien, él sugería que cl reconocimiento del territorio y la autonomía indígenas
E
.>
er
tituciones públicas. Durante aproximadamente dos décadas, sin tregua, ambos
24
27 Mamani, Zaragu, 132. Ver también, Archivo de La Paz (en adelante ALP), Expedientes de la
32 ALP, PE, Caja 346 [1933], “De los títulos de composición”, 5. Sabre la visión intercultural de
Prefectura (en adelante PE), Caja 346; Vitaliano Soria Choque, “Las caciques-apoderados y
la lucha por la escuela”, 63-68, 72, 75, Nina Qhispi y su significación persistente, ver Mamani, Taraqu, 150-153; Ticona, “Concep-
AOS wualización de la educación y alfabetización en Eduardo Leandro Nina Qhispi”.
28 Soria, “Los caciques-apoderados y la lucha por la escuela”, 63-68,
29 Sobre la auto-cducación de Nina Qhispi, ver Mamani, Traga, 127-130, Acerca de las formas 33 Condori y Ticona, El escribano de los caciques apoderados, 118-121, Para el énfasis que Marka
T'ula puso en la ley colonial, ver también Rivera, “Pedimos la revisión de límites'”, 624,
vernáculas de alfabetización en los Andes, ver Mercedes Niño-Murcia, “Papelito manda”,
34 Ticona y Albó, La lucha por el poder cormanal, 107-108. Aunque Nina Qhispi nunca fue iden-
30 Mamani, Titragu, 132-134,
31 ALP, PE, Caja 346 (1933), “De los títulos de composición”, Ll; María Lagos, “Cietiicoid, tificado como cacique y era considerado mus cercano a los preceptores, algunos caciques
apoderados secundaron sus esfuerzos. De igual manera, algunos preceptores probablemente
Citizenship, and the Gender of Politics”, 210,
sirvieron a los caciques como escribanos. Ver Mamani, Taraqa, 127-132,

>
DO YU) LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA 89

focaliza ron su atención en asuntos de tierras, educación, discriminación y poder


local. Por último, aunque Santos Marka T'ula se identificaba a sí mismo
como
cacique, ambos líderes eran apoderados, es decir, representantes legales, Sea que
se inspiraran en el lenguaje colonial o republicano, Nina Qhispi y Marka
Tula
compartian una característica esencial: estudiaban, preservaban y transmitían
títulos de tierras, “libros de quejas”, peticiones y leyes.* Lo que estaba en
juego
no era sólo el contenido de la ley, sino quienes tendrían el conocimie
nto de dl
=y a quienes sería entregado dicho conocimiento,
|

De los caciques coloniales a los caciques apoderados de la república

Los movimientos organizados por Nina Qhispi, Marka Pula, y cientos


de otros
líderes comunales quechuas y aymaras menos conocidos, se desarrollaron en base
alas redes de apoderados de fines del siglo XIX, aunque la segunda
fa
representantes legales difería de aquella en aspectos significativos. En las décadas
de 1910 y 1920, los indígenas apoderados forjaron una red mucho ends compis
que la anterior, sustentada en extensos lazos trans-regionales y multilingiies fuer
imagen 3). Si, por su parte, los apoderados del siglo XIX se asesorar
on fiado
2 abogados no indígenas, la nueva camada terminó dependiendo de sus propios
escribanos. Los apoderados del siglo XX no sólo buscaron evitar invasiones a las Imagen 3. Caciques apoderados, década de 1920. El hombre arrodillado —en el centro de la primera fila- que porta una
cruz es muy probablemente Santos Marka Tula. Fot. Julio Cordero. Cortesia del Archivo de la Familia Cordero.
tierras comunales sino recuperar territorios que estaban ocupados por haciendas
establecidas desde tiempos previos.” Por último, mientras que los apoderados
del siglo XIX fungían como delegados legales para grupos amplios de ayi o En tiempos coloniales, el cacique o kuraka (término quechua para designar
comunidades, sólo los apoderados del siglo XX revivieron el título de cacique al “señor étnico”) era el delegado de más alto nivel de un extenso linaje de ayllus
de la época colonial. De hecho, los peticionarios indígenas de Cochabamba rara y el representante oficial de la comunidad ante el Estado. En términos más sim-
vez utilizaban el término “apoderado”. En vez de ello, se referían a sí MSTES ples, “cacique” quería decir gobernador de una comunidad indígena. Aunque cl
generalmente como “caciques”, “caciques principales”, “originarios principales” Estado colonial asociaba a los caciques con la subordinada “república de indios”,
o “caciques originarios”.'* En respuesta a la intensificación del asalto a las comu- las autoridades coloniales otorgaban a los caciques honores y privilegios de no-
vidades indígenas a principios del siglo XX -con sus consecuencias económicas bles, así que los caciques se convirtieron en señores nativos hispanizados. Pero
culturales y políticas—, los líderes comunales buscaron en el pasado colonial la estos representantes estatales privilegiados estaban también obligados ante las
inspiración para revivir el cargo de cacique como máxima autoridad, pero ellos comunidades indígenas. Y, desde la perspectiva local, los caciques no eran única-
contirieron a esa figura significados nuevos, muy diferentes de los tradicionales. mente administradores sino defensores de los recursos de la comunidad. Cuando
se requería de acción judicial para preservar un territorio, los caciques llevaban
los asuntos de la comunidad a los tribunales. Asimismo, eran los guardianes del
35 THOA, “Indigenous Women and Community Resistance”, 153, 176 y 183 n. 20 archivo de la comunidad: una fuente sagrada de información sobre las posesiones,
36 Algunos habían luchado junto a Zárate Willka, pero también había añicos reción llegados obligaciones y el pasado de la comunidad.'” Algunas veces, las mujeres fungieron £*
EN
pa
ES
57 Para ejemplos, ver Mamani. Turaqu, 139; Grieshaber, “Resistencia indígena a la
venta die como “cacicas”, pero los caciquescoloniales eran normalmente varones.%
tierras comunales en el departamento de La Paz”, 136-137; Rivera, “Pedimos
la revisión de
! límites », 645; Langer, “Land Struggles, Interethnic Alliances and New Kiúirakas”:73 >
38 Los caciques apoderadosde La Paz insistier 39 "Thomson, e Alone Will Rule, 30, 43, 48, 57; Serulnikov, Subrerting Colonial Authority, 26.
enon
sertámbién llamados “caciques principales” Según las reglas de sucesión hereditaria en los Andes, las mujeres podían ejercer el poder. Bajo
y “caciques-gobernadores” (Rivera, “Pedimos la revisión de límites”, 608). 40
determinadas condiciones, el Estado colonial reconocía también a las autoridades femeninas. AA

Pad
pen
90 " LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA 91

Ape:
$ Pat
DA
A

_Poco después de la Independencia, Simón Bolívar abolió el cargo de cacique aunque a un nivel más bajo. El corregidor era ahora designado por el subprefecto
SA
SD
DANA colonial.*' Sin embargo, en muchos lugares de Bolivia la abolición legal simple- como cabeza del cantón y sustituía al cacique como el encargado responsable de
mente formalizó una situación que ya se existía defacto. Durante la segunda mitad la recaudación del tributo.* En un esfuerzo por preservar su poder en el nuevo
del siglo XVIII, el “cacicazgo” había entrado en crisis, debido, en gran medida, a ¿contexto republicano, los antiguos caciques, quienes ya no detentaban el poder
e los conflictos políticos desencadenados por el “reparto” —la distribución mercantil legal, trataron de obtener una posición en la burocracia local emergente. Se es-
aio
NA
obligada de bienes a cargo de los corregidores (funcionario de cantón designado forzaron, también, por conservar sus derechos a las “tierras cacicales”, apelando
por el Estado).* En La Paz, este derrumbamiento de la legitimidad del cacique a la ley de 1831, que declaraba “a favor de los caciques extinguidos de sangre y
ocasionó que la autoridad política se alejase de la elite étnica, mientras que el sus legítimos descendientes, la propiedad de los terrenos que como tales poseían
poder se transfirió a una jerarquía religiosa y política local, que rotaba entre [...] en el tiempo del gobierno español”.* a a
los miembros de la comunidad.* En Potosí, los caciques siguieron siendo una En algunas regiones de Chuquisaca y Potosí, los caciques o kurakas mantu-
fuerza importante, pero la crisis del siglo XVIII produjo un nuevo parámetro de 0
EA
vieron el nombre después de la Independencia, pero ya no eran más los"líderes
legitimidad política. A medida que la aristocracia nativa perdía estatus y auto- principales. Más bien, se convirtieron en un cierto equivalente de los jilatatas
y
a”
Y
ridad ante los ojos de los comunarios, las comunidades rechazaban el principio coloniales, es decir, en dirigentes de los ayllus locales. Los jilacatas, como tales, se
sr del poder hereditario; reivindicaban, más bien, el derecho a escoger caciques en prolongaron hasta tiempos republicanos como representantes de ayllus, empero,
base a su capacidad para proteger la vida social y económica del ayllu.* Los caci- sus funciones eran limitadas. Por ejemplo, los corregidores utilizaron a los jilacatas
ques coloniales de Cochabamba, en cambio, afincaban suautoridad tanto en su para reclutar mano de obra para los trabajos públicos y privados.* Los jilacatas
ascendencia como en función de su riqueza personal: sostenían que su aÑuencia también zanjaban los conflictos entre comunarios, ayudaban a la recaudación *
los hacía eficientes recaudadores del tributo. Durante el siglo XVII, en Tapacarí, del tributo y preservaban los documéntos de la comunidad y la información que
los caciques se tornaron tan aferrados a su própia prosperidad que perdieron el contenían sobre los linderos de tierras. Otra posición de importancia en las co-
respeto de sus comunidades.* munidades indígenas, tanto en tiempos coloniales como republicanos, era la de
A lo largo del siglo XIX, en buena parte de los Andes, los caciques se volvieron alcalde. Como los jilacatas, los alcaldes jugaban un papel clave en la administración
hacendados o corregidores.** Los reformadores borbónicos habían eliminado el de la justicia local; fueron también actores centrales en el movimiento de caciques
puesto de corregidor después de las rebeliones indígenas de 1780, pero los go- apoderados del siglo XX. Aunque los nombres de “cacique” y “kuraka” aparecen
biernos que se sucedieron después de la Independencia restauraron la posición, ocasionalmente en la documentación del siglo XIX -y aun del XX- de Cochabamba
y otras regiones, estas apariciones esporádicas no tenían las connotaciones de la
Pero los principios de sucesión hereditaria se volvieron más rígidamente determinados según
época colonial. El término se refería ahora a una autoridad comunal con deberes
el género bajo el dominio colonial, puesto que los españoles consideraban a las mujeres “in- circunscritos localmente, o a un “mayordomo” (capataz de hacienda) o, a veces,
competentes” por naturaleza, insistían en la primogenitura y veían al poder de las mujeres en ed
15,1%
inclusive a un advenedizo local.*' En síntesis, la desaparición de los señores étnicos
terminos restringidos. (Thomson, He «Hone Will Rule, 34-35; Roger Rasnake, Domination and
Culrural Resistance, 116), En el siglo XVI, el virrey Toledo intentó hacer que la posición heredada o
tel kuraka se convierta en una designación del Estado; aunque el intento no prosperó, Toledo 47 Ciertas elites no indígenas, que no eran corregidores, también asumieron este deber (Plart,
si formalizó el papel del Estado en controlar la sucesión de los kurakas (Larson, Cochabamba, Atrd “Che Andean Experience of Bolivian Liberalisen”, 284-87). Sobre los corregidores en tiempos
71-72), . as republicanos, ver también Thomas Abercrombie, Purbzays ofMemory and Power, 86-90,
+1 Para este decreto, ver Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 26-27. 48 — Flores Moncayo, Legislución boliviana
delindio, 75-76, Soux, “Autoridades comunales, coloniales
42 Thomson, He dlone Will Rule, 64-139; ver, sobre todo, 70, 136-137. El cacicazizo es el sistema y republicanas”, 101-102,
de gobierno de la comunidad indígena encabezado por un cacique. ; AA 49 —Ticona y Albó, La lucha por el poder comunal, 96; Larson, “Andean Highland Peasants”, 660-62.
43 Ibid, 11-12. Sabre los jilacatas y alcaldes en tiempos coloniales, y la transformación de sus responsabilidades
+4 Serulnikoy, Subrerting Colonial Authority, 21-26, 34, 62. en el siglo XVII, ver Thomson, He Alone Will Rule, 45-53, 262-277.
45 Larson, Cochabamba, 152-170, 282; Brooke Larson y Rosario León, “Markets, Power, and the 50. Acerca de los deberes de los jilacatas y alcaldes en los siglos XIX y XX, ver Medinaceli, “Rede-
Politics of Exchange in Tapacarí”. y ; finición de las comunidades”, 7; Abercrombie, Pathrirays of Memory and Power, 87. El jilacata
46 Sobre el destino de los caciques y la política colonial respecto a ellos después de las rebeliones era la nuás alta autoridad dentro del ayllu; el alcalde lo seguía en rango.
de la década de 1780, ver Thomson, He ellone 11! Rele, 232-68; Charles Walker, Smoldering 31. Ticona y Albó, La lucha por el poder comunal, 96; Langer, Economic Change and Rural Resistance in
elshres, 61-64, 74-75, 209-212; Arze, “El cacicazgo en las postrimerías coloniales”; María Luisa Southern Bolivia, 64-63; Guillermo Urquidi, Títulos ydocumentos relativos a la propiedad municipal
Soux, “Autoridades comunales, coloniales y republicanas”. de Vawces; Archivo del Juzgado de Instrucción de Punata, G. M. vs. R. G., 1892.
A A O MY) 1 MU PAIS Y
LA POLÍTICA INDIGENISTA 93

siguió varias trayectorias regionales, pero, después de la Independencia,


el líder
comunal de alto nivel y autorizado por el Estado disminuyó en importa reiteradamente el reconocimiento oficial —gubernamental- a su poder local, a
ncia en
todas partes. su capacidad para representar a comunidades indígenas locales, agrupamientos
- En vista de la deslegitimación de los caciques en el transcurso del amplios de comunidades o, inclusive, a los indígenas de todo un Departamento.
tardío siglo
XVII, y la transformación de muchos de ellos en propietarios
de tierras privadas
No está del todo claro si los caciques apoderados tuvieron autoridad real sobre
en el XIX, sorprende que las comunidades indígenas retomaran esos territorios tan extensos o cómo lo lograron. Las fuentes históricas documen-
el título durante
las primeras décadas del siglo XX. Los dirigentes comunales tales u orales confirman que ellos gozaban del respeto y la legitimidad locales,
recuperaron el título
de cacique únicamente para invextirlo de una nueva signific pero su legitimidad no necesariamente era total o permanente. Algunos de los
ación. Tal como lo
planteó un grupo de indígenas en una petición de 1924, “legalm caciques fueron nombrados por sus comunidades o por el conjunto de jilacatas
ente se considera
abolidas nuestras cosumbres, casicasgos etcctera y sin embargo de la comunidad.? Por ejemplo, los caciques que presentaron un alegato en 1925
ellos se mantienen
entre nosotros”.2 Esta conmovedora afirmación señala un proceso al ministro de Gobierno y Justicia pretendían que sus títulos les fueron confe-
de recreación;
invoca a un líder muy diferente del cacique colonial, alguien ridos por los alcaldes de varios ayllus y por “los originarios y comunariosde los
con raíces en la co-
munidad que se mantiene “entre nosotros”. Ano dudarlo, mismos ayllos”.* Puede que otros caciques hayan sido designados por los que
los caciques del siglo XX
pretend ían, a menudo, ser descendientes de los caciques tradicio les precedieron en el cargo, pero esto no sienificaba que carecieran de autoridad
nales de sangre,
que aparecían en los documentos que recuperaron de archivos local. El liderazgo de Santos Marka Tula, apoderado del ayllu Condo, se inició
remotos. Pero
estos hombres ho eran realmente caciques de sangre. Lo más cuando Martín Vásquez lo nombró su sucesor en 1914, Marka Tula adquirió un
probable es que los
Enciques del siglo XX fueran comunarios que detentaban importa grado tal de legitimidad que pronto se convirtió en “apoderado y cacique” de la
ntes puestos en
la comunidad (como alcaldes o jilacitas), que tenían
experiencia y eran confiables;
Jurisdicción precolonial de Callapa, Curahuara y Ulloma (un área que atravesaba
habían surgido de la base comunal y se debían a ella.* Es posible, las provincias de Pacajes y Sicasica, lo que actualmente es Aroma). En 1919, Isidro
incluso, que el
puesto de cacique rotara entre los comunarios, exactamente Kanki confirió a Marka T'ula una posición aún más elevada, como “representante
como la posición de
alcalde o Jilacata. Los hombres que se presentaban como caciques y apoderado de los ayllus de La Paz”.%
de comunidades,
provincias y departamentos aparecían en peticiones a las autorid Si bien los caciques apoderados del siglo XX no eran descendientes directos
ades de gobierno
primero como “indios originarios” o “comunarios”. Después de los caciques coloniales de sangre, a menudo, pretendieron tener esa descen-
de encabezar grandes
demandas, estos mismos caciques podían reaparecer como simples dencia. Marka Tula fue el primer líder en afirmar que sus ancestros eran caciques
firmantes del
memorial de un cacique posterior.* coloniales de sangre. Muchos otros apoderados siguieron su ejemplo.” Puesto
Debido a que eran designados por la comunidad en vez de serlo que las actividades de los caciques apoderados giraban en torno al descubrimien-
por el
Estado, los caciques apoderados no llegaban a ser intermediarios to y la lectura cuidadosa de documentos coloniales, ese énfasis en las líneas de
oficiales. De
-todos modos, a principios del siglo XX las comunidades indígena descendencia genealógica no es nada sorprendente. Una característica clave de
s revivicron
esta figura colonial, precisamente porque ofrecía la perspectiva los caciques de sangre fue igualmente un interés apasionado por la historia y las
de mediación
externa que más se necesitaba. Además, los caciques apoder fuentes históricas, aparte de que las normas de la época colonial no sólo alentaban
ados demandaron
la preocupación por los orígenes “de sangre” sino que inspiraban una fijación con »

h2 Larson, Cochabamba, 355. los antepasados varones.* Los caciques el siglo XX descubrieron estos rasgos en
3 Archivo Hlistórico de la Prefectura de Cochabamba (en adelante
AHPO), Expedientes (en ade-
los documentos y los imitaron. Las mujeres “cacicas” también aparecen en los
lante Exp.), Los indígenas del Departamento de Cochabamba, y de los
demás Departamentos registros coloniales y con papeles protagónicos en las insurgencias indígenas de
] al Señor Presidente de la República, 1924, fols. 7r-7w (en
adelante Los indígenas). la década de 1780, pero, durante las primeras décadas del siglo XX, únicamente mn
n€
34 Mamani. Taragu, 56, 158. Ver también Choque, “De la
defensa del ayllu a la creación de la
E República del Quilasuyu”, 466-469; Ticona y Albó, La lncba por
el poder comunal, 97.
35 Esta naturaleza transitoria tenía que ver con el sistema
de autoridad rotativo, así como con los
problem as de representación y faccionalismo que podían surgir en condici 57 Ticona y Albó, La lucha por el poder comunal, 99; Rivera, “*Pedimos la revisión de límites*” 623,
ones de explotación
7 y represión extremas (Ticona y AIbó. La lucha por el 632. i ó
poder comunal, 131).
36 Una Característica clave del papel del cacique colonial 58 AHMHCN, 64-57, 1925, fol. 24.
fue mantener contactos con el mundo,
o y la capacidad de coordinar acciones entre 165 Íyllus (Thoms 59 THOA,El indio Santos Marka Tula, 23, 27.
on, Ie +ilone HI Rule,
2/3). j 60
61
Para ese tipo de alusiones, ver ALHCN, 64-57, 1925.
Thomson, He ione Will Rule, 35, 57.
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D los varones ocuparon el puesto de cacique apoderado.” De todas maneras, las
mujeres ocuparon un lugar clave en las redes del siglo XX como yatiris que oficia-
podía también implicar desventajas o pérdidas para los caciques y sus familiares,
quienes tuvieron que enfrentar nuevas privaciones.” Un grupo de caciques prin-
E ban en las ceremonias destinadas a purificar documentos y títulos de tierras que cipales de Cochabamba relataba el aislamiento y hambre que experimentaron en

E)
trasmitían los caciques apoderados. También, ellas realizaban ritos para proteger La Paz: “Nosotros los prinsipales casiques aquí en esta ciudad sufrimos durante
a los apoderados en sus encuentros con los funcionarios y tribunales del mundo ese tiempo la escases y la soledad, ni nuestros con comunarios no recuerdan por
> no indígena. nosotros”, escribieron ellos.* Su recuperación de leyes y títulos podía reparar

)
A veces, para legitimar su poder, los caciques apoderados también se inspira- las estructuras organizativas allá donde estuvieran débiles o bien exacerbar las
ban en las normas legales republicanas, como en las coloniales. Por ejemplo, un divisiones en lugares amenazados por el despojo o la violencia (ver Capítulo 3).
> grupo de caciques apoderados de Cochabamba buscó validar su posición citando Las experiencias divergentes de Nina Qhispi y Marka T'ula confirman que el

)
una resolución de julio de 1825 emitida por Simón Bolívar. Resulta irónico que renacimiento del cacique no fue un descubrimiento inevitable ni tampoco acci-
ellos hicieran referencia a este decreto específico, puesto que el mismo extinguía dental. Las redes de apoderados y caciques apoderados del siglo XX se inspiraron
> el “título y autoridad de los caciques”. Ignorando el propósito central de la ley, en documentos y antecesores coloniales, pero, al mismo tiempo, formaron nuevos -

>
los peticionarios citaban el artículo 3, el cual estipulaba que “los antiguos caciques tipos de líderes.
deberán ser tratados por las autoridades de la República, como ciudadanos dignos

> de consideración, en todo lo que no perjudique á los derechos [e] intereses de los
demás ciudadanos”.* Los caciques apoderados elaboraron también novédosas for- Los caciques apoderados y el Estado
mas de legitimidad. Considérese, por ejemplo, una petición de Tapacarí en 1924,

> en la cual un grupo de peticionarios indígenas pidió al presidente de la República


reconocer a Manuel Ramos como el “Casique principal y representante de la clase
Así como la respuesta creativa de las comunidades indígenas ante la venta de

)
tierras dio lugar a las redes de caciques apoderados, el movimiento también
indígena de Cochabamba”. Más que destacar el linaje o posición privilegiada de estuvo ligado a los conflictos existentes al interior de la elite y a la política de
Ramos, los comunarios mencionaron sus buenas acciones y carácter honorable. construcción del Estado. El año en el que Martín Vásquez partió en busca del
. Lo describieron como un “hombre honrado” que trabajaba con “carácter desin- archivo en Lima (1914) sobresale por la creciente desaparición de la frágil uni-
teresado” por el “bien de la patria”. dad de la elite, unidad que había sido dificultosamente mantenida después de la
Independientemente de la lengua, ley o historia empleada para validar la guerra civil de 1899. A su vez, el resurgimiento de las fracturas al interior de la
posición de los caciques, su legitimidad se apoyaba, en última instancia, en actos elite abrió espacios a los sectores subalternos, en la medida en la que los partidos
> visibles: en la recuperación de documentos, distribución de leyes, promoción
de
deslindes y obtención de autorizaciones para escuelas.* Estos trámites legales
políticos, cada vez más fragmentados, rivalizaban por lograr adeptos. En abril de
1914, bajo la jefatura de Bautista Saavedra, políticos disidentes crearon la Unión
requeríin un contacto extenso con la ciudad y el Estado, y, con el tiempo, los Republicana. Los integrantes del Partido Republicano demostrarían ser activos
) caciques apoderados llegaron a formar una comunidad aparte en la ciudad de La
Paz, aun si honraban la permanencia de los lazos existentes con sus comunidades,
interlocutores, aunque aliados transitorios, de los caciques apoderados. Los ca-
ciques apoderados también obtendrían el apoyo estratégico de los miembros de
y mediante actos y deberes recíprocos. La migración y nuevas formas de emnogé- la naciente izquierda en Bolivia. e
nesis hicieron posible la creación de redes trans-regionales, pero la urbanización Las organizaciones laborales, los partidos políticos de izquierda y los movi-
mientos estudiantiles radicales surgieron en Bolivia durante la década de 1920.
stas organizaciones no sólo defendían los derechos de los obreros sino que
62 Acerca de las cacicas mujeres, ver Soux, “Autoridades comunales, coloniales y republicanas”;
Irene Silverblatr, Monn, Sun, and Witches; Thomson, We elone Will Rule, 34-35.
también proponían agendas pro-indígenas. El Partido Socialista, fundado en
1921, convocaba a la abolición del pongucaje (el servicio doméstico no pagado
E
63 THOA, “Indigenous Women and Comununity Resistance”, 168-169, 178,
) 64 MIMCN, 64-23, 1923, al Señor Presidente de la Cámara y H. Diputados. Respecto a la ley, de los colonos en favor de los terratenientes), el reconocimiento legal de las
ver Flores Moncavo, Legislación boliviana del indio, 23-27.
63 APC, Exp., Los indigenas, 1924, fols. Iv-2w, ER ; 2 ;
66 Esta noción de legitimidad tiene un paraleló con iquella del siglo XVH! en Potosí (Serulnikos, 67 THOA, “Indigenous Women and Community Resistance”, 156; THOA, El indio Santos Marka

:>
Sabrverting Colonial elutbority, 26-27, 34,62). El honor también formaba parte de la Tula.
legitimidad
de los caciques coloniales (Fhomson, 1 elone 11511 Rule, 39-40). 68 ANVICN, 64-57, 1925, fol. 2.

)
)
LA POLÍTICA INDIGENISTA 97
96 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

comunidades indígenas y la revolución armada por parte de obreros, soldados Bautista Saavedra, nacido en La Paz en 1871, fue uno de los políticos más
y campesinos.” Y, los estudiantes universitarios se adhirieron a una resolución influyentes de la época previa a la guerra del Chaco (1932-1935). No sólo ha-
de su Primer Congreso Nacional que respaldaba la distribución de tierras a los bía publicado varias obras de leyes y sociología sino ocupado varios cargos de
A
indígenas. Sin embargo, el principal apoyo a los líderes indígenas provino de gobierno: desde ministro de Instrucción Pública hasta senador y diputado en el
listan Marof (scudónimo de Gustavo Navarro, 1896-1976), uno de los más Congreso nacional. También encabezó la revolución de julio de 1920 realizada
connotados izquierdistas holivianos, y sus seguidores. En 1927, Marofy otros por el Partido Republicano y fue investido como presidente boliviano de 1921
intelectuales no indígenas fundaron el “Grupo Tupac Amaru”, el mismo que apo- a 1925. A Saavedra también podría denominársele caudillo, sociólogo, abogado,
yabala “distribución de los latifundios a [...) la clase indígena; [...)] [y la] libertad terrateniente, político, veterano de la guerra civil, una especie de criminólogo y,
en alguna medida, historiador.” ' dl
dela clase indígena para organizarse y formar comunidades agrícolas”.*' Aunque
A primera vista, la posición de Saavedra sobre la “cuestión indígena ” es algo
MaroÍ invocaba repetidamente a una vanguardia proletaria, también sostuvo que
enigmática: su trayectoria política osciló entre iniciativa s reformist as y Úrutales
laospersistentes legados coloniales sólo podrían ser climinados por los mismos
tes
indígenas, cn alianza con los artesanos urbanos, estudiantes y mineros. Marof actos de represión anticindígena. En su “defensa” de los indígenas insurgen
aplaudió la aparición de un movimiento indígena de alcance nacional afincado juzgados en Mohoza en 1901, Saavedra destacó la naturaleza “salvaje” del aymara.
la comuni-
en las instituciones comunitarias, y convocó a los “indios” a que “establezcan En su momento, su estudio de El ay//a, publicado en 1903, describía a
Contactos entre los del norte y los del sur; entre quichuasy almarás; [y que] cli- dad indígena como una institución atrasada que debería ser erradicada. Después
tos
jan sus representantes ante los congresos obreros”.* La vanguardia que Marof del levantamiento de Jesús de Machaqa en 1921, Saavedra utilizó argumen
justificar la masacre de los rebeldes, ordenada por su gobierno .”
imaginaba incluía a los indígenas instruidos. : parecidos para
A pesar de su abierto desprecio por las comunidades indígenas, Saavedra
A lo largo de la década de 1920, Marof y otros izquierdistas no indígenas
,
establecieron un contacto directo con los caciques apoderados; también ofrecieron proporcionó apoyo logístico a los caciques apoderados quienes, por supuesto
buscaban preservar aquellas comunidades. En 1916 y 1917, juntamen te con su
su apoyo al levantamiento indígena de 1927 en Chayanta.** En su influyente en-
a
savo La tragedia del altiplano (1934), Marof hasta hizo campaña en favor de Santos hermano Abdón Saavedra y su cuñado Max Bustillos, Saavedra ofreció asistenci
a los cargos criminal es que
Marka 1 "ulay“sus compañeros indígenas”, quienes lnguidecían en la cárcel “sin legal a Santos Marka Tula y otros caciques respecto
que nadie reclame por ellos”.** Pero los vínculos establecidos entre políticos no pesaban sobre ellos y, también, para la inscripción de sus tierras.”? En 1919, pro-
los
indígenas y los caciques apoderados no siguieron la misma trayectoria en todas movió una ley para proteger a los indígenas del despojo fraudulento y eximir a
impuesto sobre la producci ón agrícola
las regiones. En Chuquisaca, los caciques establecieron lazos particularmente que poseían tierras comunales del nuevo
petición
estrechos cón el Partido Socialista.** Aunque las peiciones de Cochabamba y La (catastro). Puede que Saavedra haya ayudado inclusive a elaborar una
Marka Tula y otros cincuent a caciques solicitab an una
Paz señalan que hubo un diálogo tácito con los dirigentes socialistas, los caci- de 1919 errla que Santos
de límites” . Con la revuelta de 1920, que llevó a Saavedra a
ques apoderados de esos departamentos se comunicaron más directamente con “revisión general
—al fin- se
los integrantes del Partido Republicano. Su principal interlocutor fue Bautista la Presidencia, se intensificaron las expectativas de que esta revisita
Saavedra, pese a que éste consideraba a la comunidad indígena una institución realizaría.
renccionaria”,AN
0 pes >
0 —1unque suene paradójico por esa misma
,
razón. Saavedra y otros integrantes del Partidó Republicano ofrecieron su apoyo
político
tentativo a las luchas indígenas por la tierra, en parte para atacar el poder
en
69 Langer, “Land Struggles, Interethnic Alliances and New Kurakas”. de sus principales rivales, los líderes del Partido Liberal. En aquellas regiones
70 Rodríguez, “El fuego de la revuelta”, 162-164, las que la segunda gran ola de ventas de Bierras resultó en las mayores pérdidas
ores
¿1 Grupo Tupac Amaru, La victoria o la muerte, 24; Klein, Parties and Political Change in Bolivia, para las comunidades indígenas, un número considerable de los comprad
o 143-4, Los fundadores habían sido exilados a la Argentina por el presidente Siles en
27,
72. Tristán Marof, La tragedia del alsiplano, 53-60.
77 1bid., 67-68. :
73 Hylton, “Tierra común”; Langer, “Andean Rituals of Revolt”; Arze, Guerra y conflictos sociales.
ón y masacre de 1921, 67-80,
¡+ Marof, Latragedia del altiplano, +7. A e A 78 Ibid., 69-70. Sobre la represión, ver Choque y Ticona, Sublevaci
75 Langer, “Land Struggles, Interethnic Alliances and New Kurakis”; Hyltoñ, “Tierra "93-136.
Taraqu, 72.
común”. 79 Rivera, “Pedimos la revisión de límites”, 611; Mamani,
76 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 70. 80 Rivera, “Pedimos la revisión de límites”, 612 -614,

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98 P - LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA 99

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fueron, precisamente, miembros del Partido Liberal. Dos de los comprado
res “indispensable amparar a la raza indígena de laexpoliación de sus tierras mediante
más codiciosos fueron José Manuel Pando e Ismael Montes, quienes fueron
PESAR
gó¿a medidas protectoras de su invalidez e ignorancia”.% Junto con el de 1916, que con-
presidentes éntre 1899 a 1904 y 1904-09/1913-1917, respectivamente. No 0)
Arta
y
es trolaba rígidamente la apropiación de tierras indígenas, este decreto contribuyó a
pura coincidencia que las elites disidentes que se afiliaron al Partido Republicano
finalizar la alienación del territorio indígena durante décadas." Pero los conflictos
establecieran lazos clientelistas con los indígenas en la misma región donde
los de tierras no desaparecieron con estos decretos supremos; las peticiones delos caci-
principales liberales eran prominentes hacendados.*'
ques apoderados de la década de 1920 (ver Capítulo 3) muestran que las invasiones
Cuando" el Partido Republicano se fundó en 1914,'su tono contestatario y ventas fraudulentas persistieron aun después de que los dos decretos acabaran
conllevaba un considerable peso político en el debate.*2 Inicialmente, el partido virtualmente con el proceso de las revisitas estatales. Si bien Saavedra otorgó a
postuló una posición ambiguamente anti-oligárquica. Entre sus filas aparecían oli-
grados de reparación, se quedó corto respecto aaprobar la demanda fundamenttl ;
garcas, aquellos que fueron marginados del gobernante Partido Liberal, así
como los caciques para la realización de una inspección general de loslinderos de tierras;
miembros de la izquierda emergente, como Tristán Marof y Fernando Siñani.
en 1923, Saavedra concluyó que semejante inspección violaría los derechos de cr
Después de la caída del Partido Liberal, en el cual estaban afiliados la mayor
parte que poseían tierras comunales con “derecho perfecto”.* De todos modos, el Partido
de los hacendados de La Paz, los colonos de hacienda se rehusaron a trabajar
en Republicano alcanzó la reputación de respaldar los derechos de los indígenas a sus
varios lugares del altiplano; en la comunidad Taraqu de Nina
NINA
GDID
GIO
RÍOS
ASAI Quispe, lograron tierras. En el área rural, el partido de Saavedra era conocido como el Pertidosde
remplazar durante un corto tiempo a los administradores de la hacienda
con sus los Caciques” porque apoyaba las demandas de las autoridades indígenas. Inclusive

propios jilacatas. Existen incluso evidencias de que los líderes del levantam
iento en una fecha tan tardía como 1935, un hacendado sitiado se quejaba de ser víctima .
de Jesús de Machaqa pensaron que el presidente Saavedra reconocería al gobierno
de la “revolución” republicana de 1920, la cual había prometido.a los indígenas que
indígena que se estableció allí en 1920, Bajo presión, empero, los prejuicio
s de sus tierras les serían devueltas.” ; ña
raza y clase del presidente claramente primaron sobre sus lealtades partidari
as: A pesar de estas persistentes connotaciones, elapoyo republicano a los ca-
después de que los indígenas se levantaron en Jesús de Machagqa, Saavedra brindó
ciques apoderados resultó, a la larga, sólo tentativo. A veces, en sus Jia
( Fápida asistencia a los hacendados que pertenecían al Partido Liberal.
posteriores a 1921, los caciques apoderados solicitaban directamente el apoyo de
Con todo, después de asumir la Presidencia en 192 l, Saavedra
no abandonó Saavedra, pero ya no abrigaban ninguna esperanza de que su gobierno iniciaría
( completamente su postura populista. Sitiado por la oposición de la elite
y buscando un cambio realmente radical. Por su parte, en determinadas coyunturas, Saavedra
nuevos aliados entre los obreros y la clase media, Saavedra promovió la primera
abandonó las políticas pro-indígenas no porque, simplemente, ya no doin
legislación laboral protectiva de Bolivia." Aprobó también las solicitudes
de escue- contar con su apoyo electoral, sino porque no podía rr los emergentes
las, que las comunidades indígenas presentaron a su gobierno; inclusive, continuó
movimientos sociales con gestos paliativos únicamente.” Las imágenes aparen-
reuniéndose frecuentemente con los caciques quienes se referían a él como a una temente incongruentes tanto de protección como de terror, que despertaba su
figura protectora, como a un “verdadero padre (...) que vela por todas
sus clases (...) Presidencia, no eran simples emparejamientos, producidos al azar: definían la
(y] que salbaria a esta nacion como ninguno de los anteriores”.$ En 1920, Saavedra
práctica política de Saavedra.”
decretó que la tierra poscída por los indígenas no podía venderse o transferirse
sin
la intervención de un juez o como consecuencia de deudas, Según ese decreto, fue
86 Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 1328-29, En 1921, el diputado republicano Ri-
goberto Paredes intentó que el decreto fuera elevado al estatus de una ley (Proyectos e informes
de la H, Cámara de Senadores, Legislatura Ordinaria de 1923, 21). cli
8l Grieshaber, “Resistencia indígena a la venta de tierras comunales en el departame
nto de La 87 Langer, Economic Change and Rurul Resistance in Southern Bolivia, 66. Para la ley de 7
Paz”, 134, Aunque Saavedra era un hacendado (era propietario de una hacienda
en Achacachi, Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 3211-25.
Omasuyos), no tenía ninguna propiedad en las provincias en las que los liberales
eran los mis 88 Mamani, Taraqu, 148.
prominentes propietarios (Rivera, “Pedimos la revisión de límites'”).
[82 — [rurozqui, “Partidos políticos y golpe de estado en Bolivia”. 89 —Albó, “Andean People in the Twentieth Century”, 781. p
90 APC, Exp., Anaya y Rocha, de Tallija, Yarvicoya y Rodeo, 1935, lo ' A
83 Ticona y Albó, La lucha por el poder comunal, 104-28; Mamani,
Túraqu, 73-735, 91, Sobre el 91 Rivera, Oprimidos pero no vencidos, 54. El gobierno de Saavedra también ue di > e ;
gobierno rebelde que se estableció en Jesús de Machaga, ver Ticona y Albó,
poder comunal, 111-139,
La lucha por el masacre de mineros de Uncía (Potosí) en 1923, donde los sindicatos del lugar habían formado
E ES a a : una combativa federación obrera (Klein, Parties and Political Change, 81-82). a
8 Klein, Parties and Political Chunge in Bolivia, 70-71, 84,
83 AHHCN, 64-2, 1923, Solicitud de Aspete y otros. 92 Para estudios en profundidad sobre las prácticas politicas contradictorias de los líderes auto-
J
i
ritarios, ver Gould, To Lead as Equals; Richard Turits, Foundations ofDespotism.
100 LA REVOLUCIÓN ANTES DE La REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA 101

Si bien los conflictos al interior de la elite llevaron a los republicanos a apoyar de


dd
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e incorporación cultural de los indígenas, al que se refería como “cholificación”.”
de modo vacilante los reclamos de tierras liderados por los caciques apoderados, Por ejemplo, el escribano aymara Leandro Condori Chura indica que Saavedra
los movimientos indígenas se vieron también atrapados en una lucha más profunda apremiaba a los caciques para que se civilicen o “cholifiquen” aprendiendo a leer
entre la elite nacional y las de provincias, una lucha motivada por la expansión y escribir, y abandonen literalmente su vestimenta rural.” Si bien estas ideas
del Estado central. Las elites políticas se entrabaron en disputas acerca de una nunca se convirtieron en leyes nacionales, en algunos lugares las elites locales sí
variedad de asuntos que iban desde la tributación, educación y autonomía local promulgaron normas afines; por ejemplo, en Oruro, una resolución municipal
¡asta la ley, cl orden y las visiones del progreso, pasando por ideas sobre la raza de 1928 exigía que los indígenas abandonen su vestimenta indígena en favor de
e imágenes de la nación. La cauta asociación de Saavedra con los caciques apo-
la ropa europea, o sea, “el traje moderno de los pueblos civilizados”.”
derados también se basaba en esta problemática. Saavedra asumió también el enfoque de incorporación de los indígenas en
En Bolivia, al igual que en otras partes de América Latina, la construcción la educación: en 1910, como ministro de Justicia e Instrucción Pública, planteó
de los estados y las naciones dio forma a conceptos de “raza” históricimente es- que la instrucción en la “lengua general” (castellano) cra el objetivo principal
pecificos y, al mismo tiempo, ese proceso de construcción estatal fue conformado
de la educación indígena, e intentó prohibir los materiales de instrucción en
por tales conceptos.” En cierta medida, las visiones de Saavedra sobre la raza se aymara. Sin embargo, en los ámbitos del trabajo y el espacio público, Saavedra
vuxtaponían con aquellas manifestadas por otras clites latinoamericanas. Siguiendo apoyó abiertamente una lógica segregacionista motivada por evidentes imágenes
tendencias originadas en Lamarck, los intelectuales latinoamericanos de principios colonizadoras. En “La criminalidad aymara en el proceso de Mohoza” de 1901,
de siglo XX se inclinaban por dar énfasis al papel de los factores ambientales en Suavedra decía que lo que tenía que hacerse “con la raza indígena” era “encausarla
la evolución biológica. Con todo, no necesariamente descartaban el peso de la en una colonización civilizadora y humana, sometiéndola 4 una legislación autóc-
biología o los fenotipos. Sus visiones raciales de los pucblos, regiones y naciones se tona, como lo han hecho los ingleses en la India”. El creía que el Estado debería
afincaban en una comprensión culturalmente específica de la biología y en visiones “levantarla [la raza indígena] de la condición humillante en que está colocada”,
biologizadas de la cultura. El nacionalismo y anti-imperialismo fueron factores protegerla “contra las depredaciones del mestizo y del blanco” y “llamarla al
clave en esta particular gencalogía del pensamiento racial. A tiempo de rechazar ejército y á las industrias”. ;
las imágenes provenientes de Estados Unidos y Europa, que presentaban a los Aun si Saavedra señaló como su modelo al colonialismo británico contem-
latinoamericanos como degenerados, destacados intelectuales latinoamericanos poráneo, posteriormente, después de la derrota española de 1898 en la guerra
empezaron a re-conceptualizar la mezcla racial en términos positivos: sugirieron con Estados Unidos, promulgó leyes que evocaban la visión espacial del pasado
que la raza “superior” era un estado alcanzable, que podría lograrse a través de la colonial español en Bolivia. En ocasión del centenario de Bolivia en 1925, Saavedra
educación u otras formas de intervención social.” promulgó un “Decreto Supremo” que prohibía a los indígenas ingresar a la plaza
Las ideas de Saavedra coincidían con estas tendencias, características de su Murillo, la principal en la ciudad de La Paz, sede de gobierno. La ley también pro-
época, sin embargo él no llegó a propugnar el mestizaje. Por lo general, a prin- hibía que los indígenas pudieran usar las aceras.' Con esta medida, el presidente
cipios del siglo XX, las elites intelectuales de Bolivia valoraban a las razas “puras” y sus seguidores buscaron inscribir en el paisaje urbano lo que la industria y el
“indios” y “blancos” y denigraban a las “mezclas”, las cuales, se decía, impli- ejército inculcarían en el cuerpo y la mente de los reclutas: una geografía colonial
caban peligros sociales, políticos y morales.” Aunque identificado como cercano interna que representaba el mapa del poder, la ocupacióny el espacio en directa q.

1 la plebe “cholo-mestiza” e incluso considerado como una especie de defensor relación con las imágenes dominantes de diferencias raciales.'% La ley era para
de los “cholos”, Saavedra no fue la excepción.” Junto a una inmigración desde
Europa y Estados Unidos, Saavedra planteaba con urgencia un mínimo nivel de
97 United States National Archives (en adelante USNA), Record Group (en adelante RG) 59,
824.4016, 3 May 1924.
93 Ver, por ejemplo, Wade, Race and Ethnicity in Latin America; Appelbaum, Macpherson, y
98 Condori y Ticona, El escribano de los caciques apoderados, 62-63.
Rosemblart, “Introduction”; Larson, Trials of Nation Making; Nancy Stepan, “The Hour of EN
EA
MA
PN
99 Alcides Arguedas, Pueblo enfermo, 69-70.
nm.
Engenics”; Richard Graham, The Idea ofRace in Latin America. 100 Humberto Mamani Capchiri, “La educación india en la visión de la sociedad criolla”, 82-84.
94 Dela Cadena, Indigenous Meszizos; Wade, “Afterword”. , 101 Saavedra, “La criminalidad aymara en el proceso Mohoza”, 203.
93 Larson, “Redeemed Indians, Barbarianized Cholos”¿3: A A 102 Fausto Reinaga, Tierray libertad, 22, ñ
26 Sobre el sustento político de Saavedra, ver Irurozqui, “Partidos políticos yy golpe de estado en
A E y R ds 103 Sobre el colonialismo como una “configuración geográfico-territorial”, ver Qayum,
Bolivia”. Para sus opiniones acerca de la “raza”, ver La democracia en nuestra bistoria, 1-38. *Nationalism, Internal Colonialism and the Spatial Imagination”.
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102 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN de:


LA POLÍTICA INDIGENISTA : , o 103
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evitar que los indígenas “averguenzan” la nación, tal como lo recordaba el escri- normales” en determinadas zonas rurales. Con la promulgación del servicio
bano aymara Leandro Condori Chura.!* Por cierto, el presidente se preocupaba CAFÍN
AIR
militar obligatorio en 1907, el gobierno liberal del presidente Montes decretó
de la imagen internacional, pero la ley también puede haber estado motivada por también la obligatoriedad de cursos de alfabetización para los nuevos conscrip-
las ansiedades despertadas por la actividad política de sectores indígenas. Tal vez, tos indígenas.!” Estos experimentos educativos tempranos no eran simplemente
más directamente, apuntaba a los caciques apoderados, para evitar que acudiesen herramientas “civilizadoras”. Aunque sus proponentes privilegiaban inicialmente -
.las rs on hayan sido las razones, lo cierto es que a profesores no indígenas, a la larga, se vieron obligados a capacitar a indígenas
aavedra claramente buscó “civilizar” y “mejorar” a los indío para que fuesen los profesores y, así, “agentes para la regeneración de su raza”.!!
in asimi
manteniéndolos en una posición so dls Jia sia La experiencia de Nina Qhispi y Marka T'ula muestra que los apoderados y
Como todas las explicaciones “científicas”de la “raza”, a medida que avan- caciques apoderados desarrollaron sus propias formas vernáculares de condición
zaban, las propias teorías de Saavedra terminaban siendo bastante ilógicas alfabetizada. Pero, también, la educación rural promovida por el Estado se vol-
.!% Sin
embargo, la particular atención que él prestó a la aculturación y di ferenciación vió un importante ámbito de capacitación, y proporcionó legitimidad a lá nueva
a
la reforma y represión, también señala un dilema más general, afín a la dominac generación de apoderados. En la década de 1910, se crearon varias escuelas nor-
ión
colonial y neocolonial. La formación del Estado moderno en Bolivia males indígenas para capacitar a los preceptores indígenas. Debido, en parte, a
se basaba
no tanto en la asimilación de los pueblos indígenas como en la simultá tales programas, los caciques apoderados terminaron por contar con sus propios
nea des-
trucción de sociedades diferentes y la creación de diferencias culturales. preceptores y escribanos.''' :
Después
pt 5 a eliminaba la vigefcia de lo indígena al En el transcurso de las dos primeras décadas del siglo XX, las políticas edu- |
npo qu a: aunque las elites modernizadoras prometían borrar cativas atravesaron un importante proceso de experimentación, debate y cambio.
la diferencia étnica, repetidamente, posponían su realización.!%” En los años inmediatamente posteriores a la guerra de 1899, los funcionarios del
Ministerio de Educación apoyaron las políticas de asimilación civilizatoria, promo-
viendo la alfabetización e hispanización.!'* Sin embargo, a la larga, su conclusión
Escuelas separadas, leyes especiales fue que este tipo de instrucción era políticamente peligrosa. Los temores de los
ed

SIN
RINIDYDDYIÍIDASYAS
NINA funcionarios gubernamentales pueden graficarse bastante bien en la evaluación
da
Las tendenci:
E coloniale taless que caracter
aracterizizaron los escritos
¡ y la práctica
ícti política
íti de negativa de las escuelas normales para preceptores indígenas que hiciera el ministro
E
aavedra dejaron
omavedra deje su marca
arca evident
evidente e een los planes legislat
ishaciivos para la educaci1Óón y de Educación, quien concluyó que tales lugares “lo sacan (al indígena] fuera de
justicia indígena, Con escuelas rurales “aptas para la raza” y tribunales “especi su ambiente”. “[N]os entregan”, afirmaba el ministro, “ese ser semi-alfabetizado
Wal ales”
ps E e
abortado Saavedr a y otros legisladores apuntaron a crear una fuerza
Emir él: que aspira a ser un corregidor para extorsionar, [un] esclavizador de su propia
Ss pe a o y a limitar la acción judicial independient : o
e de los indígenas. raza”,1% Para contrarrestar estos posibles riesgos, un grupo influyente arguyó
> 15 e
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os debates legislativos no se tradujeron fícilmente en formas de
AS ... . a . e .s * ó “tl, »] , . Cs. ” > + >
que la educación rural debería alejarse de la alfabetización para concentrarse en
gobierno efectivas; a la larga, el Estado creó pocas nuevas instituci
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el desarrollo agrícola y la capacidad para el trabajo manual. Un decreto de 1919,


ones. Como lo
* .. . o * '. ..oa A : $ e]

y ei en el Capítulo 3 de todos modos, las reformas contempladas durante que pretendía convertir a las escuelas normales rurales en escuelas vocacionales,
los
deJETNOS del Partido Republicano crearon una apertura política que alimentó
* A) e >] y >

as
expectativas de loscaciques por escuelas, “leyes nuevas” y una “medida eficaz
"xp 8 a PAS Al .

109 Choque, “La escuela indigenal”, 20-21; Mamani Capchiri, “La educación india en la visión
3 a op nia nur
¡

en nuestro amparo”, 1% de la sociedad criolla”, 79-80.


mm Poco tiempo después de que el Partido Liberal tomara el poder en 1899,
») hd M * : » ¡ ; 110 República de Bolivia, Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, Memoria, 1909, 282.
cl Ministerio de Educación empezó a crear “escuelas ambulantes” e “institut 111 Mamani Capchiri, “La educación india en la visión de la sociedad criolla”, 80; Choque, “De
os la defensa del ayllu a la creación de la República del Qullasuyu”, 478; Choque, “La escuela
indigenal”, 20.
e a y Ticona, El escribano de los caviques apoderados, 62. 112 El educador y empresario belga Georges Rouma, quien fue el primer director del Instituto
3 Sobre la idea
' de “lugares
g raciales
aciales ; adecuados
n ”, y y ver
de la Cadena, Indígenons MestizÑ Normal y enfatizó la importancia de la unificación de la lengua, influyó grandemente en las
106 Stepan, “The Hour ofEngenics”. AN primeras políticas educativas bolivianas. Sobre los puntos de vista de Rouma, ver Gotkowitz,
107 Estas lucas se basan en Gerald Sider, “When Parrots Learn to Talk, and
Why they Cant”, y: “Education and Race in Early-Twentieth-Century Bolivia”, 33-39; Rouma, Las bases cientificas.
Comaroff, “Colonialism, Culture, and the Law", 307.
Í li 113 República de Bolivia, Ministerio de Instrucción Pública y Agricultura, Memoria, 1918, 37-38.
108 ANPC, 1924, Exp., Los indígenas, fol. 6v,
Ver también Ministerio de Instrucción Pública y Agricultura, Memoria, 1917, 17.
104 La REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA 105

hizo de esta creciente alternativa toda una política nacional, pues, los funcionarios de movilizacióndela mano de obra, producción agrícola y misiones civilizadoras,
gubernamentales estuvieron finalmente de acuerdo en que este cambio preservaría que tenían las mismas obligaciones con el Estado. Se podría decir, inclusive, que
intactas a las comunidades, por un lado, y, por otro, evitaría que los indígenas estos políticos intentaron utilizar la expansión educativa como un medio para
se politizaran,!'!** Aunque tales escuelas serían adaptadas para “cada raza y cada recolonizar la comunidad indígena. Ocho años después de que el Ministerio de
región”, todas tendrían el mismo objetivo: la “adaptación superior del indio a la Educación adoptara la política de una instrucción orientada hacia la agricultura,
vida manual y agrícola, y (...) su incorporación como ciudadano en el organismo el ministro de Educación utilizó abiertamente metáforas coloniales para defender
y social de la República". En este contexto, “ciudadano” no quería decir esencialmente el mismo caso. En un informe, observó que “los indígenas actual-
una
persona políticamente activa con derecho a voto; el término se usaba en términos mente están en condiciones mucho peores que lo estuvieron cuando la tiranía
Sohigurativos con la connotación de trabajador y contribuyente patriótico, española”, “Necesitaríamos que resucite el Virrey Toledo”, escribió el ministro,
Sin importar mucho que los políticos nacionales señalasen a la educación “que tuvo la sabiduría de poner en práctica y armonizar las leyes y costumbres
como una fuente de civilización y progreso, su expansión a las áreas rurales no fue incaicas con las españolas”.! En consonancia con las nuevas tendencias hispanistas
una tarca simple. Las elites provinciales se opusieron a la idea porque implicaba de la década de 1920, ya no era necesario postular a los británicos como el ideal
una afrenta a su autonomía y planteaba evidentes riesgos políticas. De modo colonial de Bolivia, tal como lo había hecho Saavedra en 1901, Ahora, algunas
que, pese al mandato del Estado para que las regiones se dediquen a fomentar la autoridades bolivianas clogiaban abiertamente al pasado español como modelo
educación como un medio para “mejorar” a los indígenas y desarrollar la nación para gobernar, proteger y civilizar a los indígenas. '
la oposición local obstruyó la expansión de las escuelas más allá de las capitales Al igual que los políticos del Partido Liberal, los líderes republicanos conside-
de provincia, raron, pues, a la educación como un asunto de capital importancia para la misión
Para encarar este problema, y en consonancia con cl nuevo énfasis en la civilizadora y para la construcción del Estado. Pero las propuestas republicanas para
educación técnica, en 1919 Bautista Saavedra promovió una propuesta legislativa administrar las comunidades indígenas se basaron también en innovaciones antes
que obligaba a crear y mantener escuelas no sólo en las haciendas sino también poco o nada conocidas en el campo de la justicia y la ley. Una diferencia importante
en las estanciasylos ayllus.!” Saavedra y otros legisladores argumentaron que la localizó a las iniciativas republicanas para la reforma judicial en un terreno distinto
ley propuesta borraría la necesidad de que los indígenas “tenga(n] necesidad de al de sus planes relativos a la educación: mientras que cl Ministerio de Educación
abandonar sus labores”.'! Tras el levantamiento de Jesús de Machaqa, Saavedra se decidió, hacia 1919, por formas separadas de instrucción para indígenas y no
prabía jurado extinguir la comunidad indígena, planteando que ella “obstaculizó indígenas, en el ámbito de la justicia las autoridades de gobierno vacilaban todo el
“todo intento de reforma y progreso”.!!” Sin embargo, por lo visto, también admitía tiempo entre los derechos universales y una protección especial.
a la comunidad como lugar de instrucción. La semejanza que Saavedra estableció Las propuestas republicanas para la promulgación de leyes especiales fueron,
entre haciendas y comunidades en dicho decreto es sorprendente: él y sus colegas en lo fundamental, una reacción al levantamiento de 1921 en Jesús de Machaga.
Vieron a estas instituciones, por lo demás tan distintas, como lugares equiparables La masacre de los alzados realizada por el ejército puso en evidencia el tempera-
mento violento y anti-indígena del gobierno de Suavedra. Pero, el giro hacia la
114 República de-Bolivia, Ministerio de Instrucción Pública y Agricultura, MMentoria, 1919, 254, represión no descartó la legislación protectora. A los ojos de muchos delegados
V er también República de Bolivia, Proyectos de ley presentadosala H. Ciómara de Dipusnados, 1919 congresales, los acontecimientos de 1921 hacían imposible gobernar ínicamente
Esó79; Larson, “Forging the Unlettered Indian: The Pedagoyy of Race in the Bolivian mediante la represión. Un diputado advirtió que los indígenas, víctimas de la in-
Andes”. justicia, desgastándose en prisión con falsos cargos de conspiración, se vengarían.
115 República de Bolivia, Ministerio de Instrucción Pública y Agricultura, Menoria, 1919, 236. En
1921, por ejemplo, la Escuela Normal de Preceptores de Umala se convirtió en el “Instituto “No habrá Constitución ni leyes que los dominen”, concluyó diciendo en tono
Agrícola” (AHEHCN, 140-155). inquietante.!*!Y así, como lo observara én 1936 el intelectual y terrateniente pa-
116 Gotkowitz, “Education and Race in Early-Twentieth-Century Bolivia”, 17-19, 21; Cristóbal ceño Alcides Arguedas, “primero la Cámara [de Diputados], después el Senado,
Suárez Arnez, Desarrollo de la educación boliziana, 206, 228-230. EN en seguida el gobierno y, por fin el clero y la prensa se mezclaron en [el gran
117 República de Bolivia, Proyectos de loy presentadosala H. Cámara de Diputados, 1919, 71.
118 rd de Bolivia, Informes de Comisiones de la H. Cámara de iimñclle 1919, 311-312. ES
EN
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EX
caa Aa ma época oñentaa yltrabajoER aaa racial, ver Larson; “Forging 120 República de Bolivia, Ministerio de Instrucción PúblicayAgricultura, Memoria, 1927, 48-49.
121 República de Bolivia, Redactor de la H. Cámara de Diputados, Legislatura ordinaria de 1923, vol.
119 Citado en Klein, Parties and Political Change in Bolívia, 70. 4-A, 861. , fm
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106 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA POLÍTICA INDIGENISTA 107
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tema racial] y (-.-)poralgún tiempo, de 1923 a 1926, fue un revuelo de proyectos, ACA
yA
E Puede ser difícil entender las razones por las que el gobierno de Saavedra
artículos de periódico, [y] conferencias”.!?? La gran polémica incluía proyectos apoyó iniciativas de gran escala para la “protección” delos indígenas, sobre todo
para tribunales especiales, patronatos indígenas y una abundancia de propuestas despuésdeperpetrar un baño de sangre en Jesús de Machaqa. Su gobierno respaldó
de ley que ofrecían “protección” y “garantías”. * tales esquemas porque, precisamente, no eran simples gestos paliativos: se trataba
El primer Patronato de Indígenas de Bolivia, promovido en 1921 por Rigo- de recursos disciplinarios, vinculados con creencias acerca de las deficiencias del
berto Paredes y diputados republicanos de mentalidad afín, se inspiró en impulsos Estado. Para Saavedra, concentrada atención para la “protección” engranaba
contradictorios.!?? Por un lado, la propuesta de creación de esta agencia reflejaba perfectamente con la necesidad de construir una imagen moral y de ampliar la
una tendencia indigenista alternativa asociada a intelectuales de provincia, quienes legitimidad del Estado. Las preocupaciones del entonces presidente acerca de
respaldaban los reclamos de tierras de las comunidades en contra de la expansión la mala conducta de los funcionarios locales se captan muy bien en una cirgular
de las haciendas;'** por otro lado, relegaba a los indígenas a un estatus subordinado, que envió a todos los prefectos. Preocupado porque los puestos de corregidor y
pues, suponía insidiosos objetivos de tutela. El propuesto instituto apuntaba a la subprefecto eran únicamente medios de enriquecimiento, el presidente advirtió a
inspección, control e incorporación de la acción autónoma bajo la administración los prefectos de que estos representantes locales del Estado debían servir realmente
del Estado. Un documento de tres páginas resumía su propósito general: normar como vehículos del gobierno y la ley. Igualmente, en un memorando dirigido a los
y dar cumplimiento a las garantías y privilegios que la ley otorgaba a los indígenas subprefectos, el prefecto de La Paz (hermano de Saavedra) se quejaba en contra de
bal uempo que promovía su educación, “incorporación” y “civilización”; ahí, las los corregidores y otras autoridades locales, que aún exigían a la “clase indígena”
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YA y necesidades de mano de obra ocupaban un lugar central. Sflos indígenas fueran que brinde servicios sin paga, servicios que legalmente ya habían sido abolidos.
aus “extinguidos”, destacaban los proponentes, la “crueldad del clima del altiplano” Lo que subyace al memorando es una preocupación por la “idea” del Estado: si *
haría imposible recmplazarlos con inmigrantes extranjeros. persistiera el abuso, temía el prefecto, “el indígena”. no vería a las autoridades
Según sus promotores, el Patronato propuesto sería supervisado por el mi- cantonales como representantes “de un Gobierno que por todos medios busca su
nistro de Instrucción así como los prefectos, y su personal estaría compuesto por verdadera y real incorporacion a la nacionalidad, si no como a un parasito de su
Ada equipos interdisciplinarios con oficinas en las capitales de los departamentos de raza”. Cualquier funcionario que sea descubierto exigiendo servicios no remune-
La Paz, Oruro y Potosí. A través de formas de educación práctica, el instituto rados, obsequios o ropa a la “clase indígena” sería retirado de su puesto.!**
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el preservaría a los indígenas como mano de obra nacional, difundiría herramientas Al final, el Patronato Indígena nunca llegó a cristalizarse. Con todo, las
c instrumentos modernos, promovería “hábitos creadores de nuevas necesida- sesiones legislativas de la década de 1920 debatieron repetidamente propuestas
des” y tornaría a los indígenas cada vez más conscientes de sus deberes cívicos, de leyes, tribunales, protección y garantías especiales afines. Inclusive, los legis-
particularmente, del servicio militar obligatorio. El Patronato no sólo definía a ladores aprobaron algunas de las iniciativas de limitado alcance. Por ejemplo, en
los indígenas como una población en necesidad de una readaptación social y cul-
tural específica, sino que proponía hacer de lo “indígena” una categoría jurídica y Í

especial. Es cierto, sus proponentes no defendían un código legal separado; pero el republicano David Alvéstegui, aliado con Salamanca, propuso un esquema de 19 puntos
1931,
otorgaban al abogado del Patronato la responsabilidad de desarrollar propuestas centrados en la administración de justicia (ALPC, Exp., Los indígenas, 1924, 21-23v). En
de “leyes especiales civiles y penales”, El abogado también brindaría asistencia Abdón Saavedra (hermano de Bautista Saavedra) propuso otro “Patronato Nacional de Indi-
genas” para el estudio y formulación de leyes de excepción y escuelas para la “raza indígena”
legal gratuita a los indígenas. La “incorporación”, desde esta perspectiva, signi- (citado en ALP, PE, Caja 346, “De los títulos”, 1). Volvió a intentarlo, una vez más,
en 1940
ficaba muchas cosas: cumplimiento de obligaciones con el Estado, afinidad con (ver República de Bolivia, Proyectos e informes del 1. Senado Nacional, Legislatura Extraordinar
ia
lasherramientas y tecnologías “modernas”, “mejora” de las costumbres, acceso a de 1940-1941). En medio de la Guerra del Chaco, y mientras sucedía una serie de alzamientos
la justicia y comprensión del concepto de patria. indígenas en el campo, el hermano de Saavedra llegó inclusive a proponer un “Ministerio
de Mejoramiento Racial” para “proteger e incorporar a la civilización las razas autóctonas”
Ordinaria de 1934,
(República de Bolivia, Proyectoseinformes del El. Senado Nacional, Legislatura
Arguedas, Pueblo enfermo, 69. 197-199).
to, La
3 ALIEN, 140-175, Convención Nacional, Proyecto No. 227, 4 March 1921, 126 Circular Número doce del libro copiador de circulares de la Prefectura del Departamen
fols. 10-12. Los
+ Sobre esta tendencia indigenista, ver Thomson, “La cuestión india en Bolivia a principios de Paz, 28 Diciembre 1923, reproducida en AHPC, Exp., Los indígenas, 1924,
del
_ siglo”; Qayum, “Creole Imaginings”, capítulo VI. :>=%-+ pa a corregidores confiscaban prendas de vestir como una forma de castigo. Sobre la “idea”
“Notes
125 AMNEICN, 140-175, Convención Nacional, Proyecto No. 227, 4 March 1921. El plan del pa- Estado como una máscara que esconde una “dominación inaceptable”, ver Abrams,
tronato de 1921 fue sólo una de las muchas iniciativas de “protección” de este tipo. En 1925, on the Difficulty”, esp. $8-64 y 75-82.

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1925, la Cámara de Diputados sacó los “juicios de indígenas” de las manos de los de acceder a derechos iguales y, al mismo tiempo, en la caracterización racial —y
“alcaldes parroquiales”. Estos jueces de menor jerarquía fueron culpados de las racista— de sujetos que no eran considerados dignos de tales derechos.!'*! En la
infracciones más serias en contra de los derechos indígenas.!*” Generalmente, los década de 1920, los gobiernos del Partido Republicano no sólo apoyaron refor-
diputados que respaldaban tales propuestas culpaban a los hacendados, autoridades mas técnicas como la instrucción, sino la justicia y la ley eran también elementos
locales y curas por los malos tratos, y la consecuente intranquilidad, y pedían la constitutivos de sus proyectos civilizadores. Con las escuelas para los indígenas,
designación de funcionarios con moral y respetuosos de la ley.'* Después de otro las autoridades de gobierno se proponían crear una fuerza laboral dócil, que per-
eran levantamiento indígena la revuelta de Chayanta en 1927-, los levislado- maneciera sujeta a la tierra, De manera similar, las propuestas legislativas —leyes
res y autoridades nacionales se preocuparon aún más por las consecuencias del y tribunales de excepción asignaban a los indígenas un estatus subordinado y
tratamiento abusivo.!” Pero el Congreso nunca llegó a un consenso sobre leyes pueden haber escondido un objetivo más insidioso: vigilar y controlar su aceión
protectoras. Un punto central de disenso giraba en torno a la constitucionalidad autónoma mediante la administración del Estado.'* Con todo, aun si los debates
de los tribunales o leyes especiales. Los legisladores que se oponían a la propuesta sobre las medidas protectoras estaban formuladas en términos paternalistas e
de un tribunal para indígenas argiiían que violaba la proscripción de los juicios imbuidas de intenciones normativas, los congresales que proponían estas medidas
por “comisiones especiales”. O bien, objetaban que tales tribunales desaten- expresaron acerbas críticas en contra de las injusticias rurales. Varios delegados
derían el principio de neutralidad, al favorecer automáticamentealos indígenas. congresales advirticron muchas de las mismas cosas que denunciaban los caciques
Aquellos que estaban a favor asumían que un tribunal para indígenas podía basarse apoderados en las peticiones que se discuten en el capítulo siguiente: deploraron ,
sin mayores problemas en las leyes “comunes” vigentes enfla República, y que las exageradas tasas, los sobornos, la intimidación, cl fraude y los testimonios *
se enmarcaba perfectamente en los códigos legales existentes. Los legisladores rutinariamente plagados de perjurio, que sesgaban los juicios de los tribunales
tampoco pudieron ponerse de acuerdo sobre si las clíusulas específicas para en favor de los hacendados.'?? ,
indígenas contradecían o comprendían el principio de igualdad ante la ley. ¿Se A la larga, los legisladores indigenistas de la década de 1920 no llegaron a
bencficiarían los indígenas de los derechos, códigos y tribunales “comunes”? ¿O crear un código legal “especial” para los indígenas; tampoco crearon un Patronato
deberían estar más bien sujetos a leyes diferenciadas? A la larga, los legisladores o tribunal indígena. Con todo, no dejaron de promover tales iniciativas. Como
dejaron sin resolver los dilemas que plantearon. h lo advirtió un diputado en 1923, el Congreso estaba dispuesto a favorecer la pro-
tección y las garantías indígenas.!* Las disputas legislativas de la década de 1920
acerca de la instrucción y la justicia dejaron sin resolver cuestiones fundamentales.
Conclusión .. ¿Regiría la protección especial o la igualdad jurídica? Algunos diputados prome-
tieron las dos cosas, pero el gobierno no se definió por ninguna. Como veremos
El debate sobre leyes y tribunales especiales se cerró repentinamente cuando en el siguiente capítulo, los caciques apoderados no solamente expusicron esta
estalló la guerra del Chaco en 1932; pero volvería a surgir durante el turbulen- | contradicción: exigieron que el gobierno cumpliese ambas promesas.
to período posterior a la guerra, cuando terratenientes y autoridades estatales
debieron enfrentar, una vez más, una creciente movilización rural (ver Capítulo
7). Esas disputas legislativas mostraban una contradicción subyacente al sistema
político republicano de Bolivia: se basaba, simultáneamente, en la posibilidad

131 Esta idea se inspira en la discusión de Comaroff sobre las paradojas del colonialismo moderno,
127 República de Bolivia, Reductor de la Honorable Cámara de Diputados, Legislatura ordinaria de ver su “Colónialism, Culture, and the Law”.
1923, vol. 4-A, 1042-1043. 132 A este respecto, los defensores de las propuestas bolivianas se inspiraron, sin duda, en el Pa-
123 Ver República de Bolivia, Redactor de la Honorable Cámara de Diputados, Legislatura ordinaria tronato Indígena del Perú. Ver Albó, “Andean People in the Twentieth Century”, 779.
de 1923; Legislatura ordinaria de 1926, 2:2 67-68, 328-330. 133 República de Bolivia, Informes de comisiones de la H. Cámara de Diputados (1919), No. 288,
129 República de Bolivia, Redactor de la H. Cómara de Diputados, Legislatura extraordinaria de 1927, 538-543. a
5:50-81, 134-141, 161-172, 209-211. Ver también Hylton, “Tierra común”. 134 República de Bolivia, Redactor de la H. Cámara de Diputados, Legislatura ordinaria de 1923, vol.
130 República de Bolivia, Redactor de la H. Cimara de Diputados, Legislatura ordinaria de 1923; vol. 4-A, 859. Para otra propuesta semejante, que también fue descartada, ver República de Bolivia,
4-A, 3855-62, 911-16. Sobre esta medida constitucional, ver Trigo, Las constituciones de Bolivia, Redactor de la H. Cámara de Diputados, Legislatura ordinaria de 1927, 1:189-203. El Senado
391 (Artículo 9). simpatizaba mucho menos con estas ideas (ver Capítulo 3).

TN ta
CAPÍTULO 3
“En nuestras provincias no hay justicia”:
Los caciques apoderados y la crisis
del proyecto liberal. -+

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El 21 de noviembre de 1917, el “casique principal de la comunidad de Vacas”, *
Mariano Rosa, presentó una petición al ministro de Hacienda reclamando por
ad

los intentos emprendidos por la ciudad de Cochabamba para alquilar el enorme


latifundio en el cantón Vacas (ver Mapa 2). Rosa acusó a la ciudad de usurpar la
propiedad comunal “sin título ni antecedente” y, en base a los títulos coloniales,
solicitó una inspección administrativa de linderos de la tierra. También sostuvo
que la Ley de Exvinculación de 1874, que había abolido la comunidad indígena,
en realidad garantizaba “la propiedad y dominio absoluto de los indigenas sobre
las tierras que poseen”.' Después de repetidas postergaciones burocráticas, lu so-
licitud de Rosa finalmente llegó a las oficinas de los subprefectos de las provincias
cochabambinas de Arani y Totora. El subprefecto de Arani respondió con una nota
de rechazo: no había comunidades indígenas en su provincia porque las tierras de
origen ya habían sido distribuidas de acuerdo a la ley de 18742 Por su parte, el
subprefecto de Totora sostuvo que Rosa y un co-firmante no eran caciques sino,
simplemente, indígenas con tierras (indios originarios). Negó categóricamente que

| AHNPC, Exp., “Cuatro cuerpos de expedientes cosidos y archibados de los Vaqueños (...) se-
guidos por los casiques Mariano Rosa, Mariano Vásquez, Feliciano Zalazar y otros muchos”,
fols. 1r-3, 19v (cn adelante: “Cuatro cuerpos”).
.L “Cuatro cuerpos”, fol. 188v. El estatus de estos distritos se modificó con el tiempo. En 1900,
“Totora” designaba una provincia, un cantón de esa provincia y la capital tanto de la provincia
como del cantón. En 1926, se convirtió en la capital de la recientemente creada provincia
Carrasco. Pocona (ver más adelante) era un cantón de la provincia que más tarde se convirtió
en una sección de la provincia Carrasco. En 1900, Arani era un cantón de la provincia Pu-
nata; la provincia de Arani fue creada en 1914, Sobre el estatus de Vacas, ver la nota 1 de la
introducción.

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LA REVOLUCION ANDES DELLA REVOLUCIOS LS Ya CEN NUESTRAS PROVIESCIAS NO HAY JUDE ICIA 112)

Mapa 2 existieran comunidades indígenas en su jurisdicción.) El incansable cabildeo de los


Mapa topográfico de Cochabamba. Indica los lugares donde operaron
caciques apoderados abrió una disputa: ¿tenían los indígenas derechos colectivos
¡ los caciques apoderados
a la tierra, y de representación? ¿La ley de 1874 y las revisitas que autorizó extin-
guieron realmente a las comunidades y autoridades indígenas? ¿O, al contrario,
BOLIVIA
éstas mantuvieron un estatus legal?
Desde aproximadamente 1914 hasta la víspera de la guerra del Chaco (1932-
1935), Mariano Rosa y sus sucesores cn la región de Cochabamba presentaron
Cocnanamia )
Wu 1
0 20 nubas
peticiones a las autoridades nacionales y locales demandando la devolución de
0 PON OS
territorios comunales y el fin de “400 años” de abuso. Su movimiento se extendió
A e.
gradualmente desde Vacas, Totora y Pocona hacia el sudeste del Departamento,
hasta Arque y Tapacarí. Los caciques de Cochabamba no se organizaron desforma
aislada sino que coordinaron su campaña con las redes nacionales de apoderados
y caciques apoderados, aymaras y quechuas, encabezados por Santos Marka "Pula
y Eduardo Leandro Nina Quispe. Juntos, los líderes de esta extensa red hicieron
peticiones, difundieron leyes, recuperaron autoridades desautorizadas y reclamaron
dominios territoriales ampliados, que desafiaban el proyecto de la clite por delimitar
y dominar el espacio nacional. *Las organizaciones que establecieron reflejaban los
niveles de la autoridad estatal boliviana, con sus propios representantes de cantones,
provincias y departamentos. En suma, los caciques apoderados asumieron una es-
tructura de gobierno paralela a la estatal: el esfuerzo por recuperar la ticrra estuvo
estrechamente ligado, palmo a palmo, con la lucha por el poder local.
Mientras se movilizaban por el territorio y la autonomía, los caciques y ca-
ciques apoderados de Cochabamba recurrían a los títulos coloniales y, además,
reclamaban derechos específicamente republicanos. Insistían en los derechos
“absolutos” a las tierras comunales, la protección frente al abuso y la anulación
de los servicios obligatorios. Sus abundantes solicitudes son una ventana para
explorar el modo en el que los líderes indígenas veían, utilizaban y desafiaban al
proyecto liberal. Para resistir la herencia de la opresión colonial, los caciques de
Cochabamba difundieron las leyes republicanas; pero, al mismo tiempo, utilizaron
las leyes coloniales para argiiir con elocuencia en contra de las injusticias repu-
blicanas. Los líderes comunales de Cochabamba y otras regiones expusieron la ed

falsedad de la “igualdad” y las inconsistencias de la ciudadanía en sus incesantes


denuncias en contra del abuso y la discriminación. Por medio de un selectivo
intercambio con legisladores nacionales, leyes republicanas y el pasado colonial,
= Zonas pnncipales de los caciques apoderados estos líderes pusieron al descubierto las contradicciones subyacentes al proyecto
A Haciendas liberal -y develaron sus raíces coloniales.
e Oros lugares
«rs Ferrocarril

led “Cuatro cuerpos”, 190-196.


4 [Link] “geografía del poder”, ver Qayum, “Nationalism, Internal Colonialism and the
Spatial Imagination”. Hemos mantenido la ortografía de “Quispe” utilizada en los documentos
de la época.

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114 - LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” 115
“a.

Peticiones, sedición y “derechos absolutosa la propiedad” A


Ade
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a
RI distribuciones no siempre fueron iguales, ocasionaron una mayor diferenciación
social al interior de la estancia Vacas y, en algunos casos, generaron disputas entre
En julio de 1916, una comisión de la Municipalidad de Cochabamba se trasladó los propios comunarios. Para complicar más aún las cosas, algunos hilatarios, que
hacia el punto más alto de la provincia de Arani, para medir y marcar los límites adquirieron títulos individuales, no dejaron de ser colonos que aún debían prestar
de la hacienda de propiedad municipal denominada Vacas. Ubicada a unos 3.200 servicios al hacendado. Inclusive, a cambio de derechos a los pastizales, algunos
metros sobre el nivel del mar, el área es conocida por sus pequeñas lagunas, clima hilatarios, que habían dejado de ser colonos, debían realizar trabajos par hacen-
frío y cultivo intenso de una enorme variedad de papas y otros tubérculos. Durante
dados vecinos o para los administradores de la propiedad municipal.
la época colonial, Vacas estuvo habitada por indígenas de comunidades vecinas, Aunque los ritmos de vida y trabajo empezaron a cambiar en Vacas a finales
con poca interferencia del Estado.* Después de las rebeliones indígenas de fines del siglo XIX, el control indígena de una base territorial significativa no fue se-
del siglo XVII, las autoridades coloniales distribuyeron “hilos” (terrenos) en el
riamente desafiado hasta que la línea férrea largamente esperada- entre Oruro
f_ área, a forasteros sin tierras.* Más tarde, los primeros gobiernos republicanos de y Cochabamba estuvo cerca de concluirse en 1916 (ver Mapa 2). Cuando los
Bolivia reclasificaron el extenso territorio restante de Vacas -sus llamadas “tierras rieles empezaron a divisarse, las elites en la deprimida región de Cochabamba
sobrantes”—, declarándolo propiedad estatal; en teoría, la tierra sería administrada
se esperanzaron con la posibilidad de obtener acceso a los meccadios delAlti-
por la ciudad de Cochabamba en beneficio de la educación pública? El resultante
-
plano y, consecuentemente, los precios de la tierra se incrementaron.” En este
latifundio municipal comprendía 13 estancias o comunidades separadas, que juntas contexto cambiante, las interacciones se volvieron tada vez más contenciosas
abarcaban casi 7.500 hectáreas y tenían más de dos mil colonos. Era una de las
ILDADINIDNDDDDYGDDDOAPGYOYS entre hilatarios, la ciudad y los propietarios de propiedades contiguas, quienes,
propiedades mis grandes en el Departamento.* - residían en Vacas o Cochabamba. Los conflictos respecto a incumplimientos de
La designación oficial de la estancia Vacas como propiedad municipal tuvo los acuerdos laborales acostumbrados terminaron por mezclarse con las disputas
poca importancia, puesto que el territorio siguió, en lo esencial, en manos de los E
por la tierra."
indígenas hasta fines de la década de 1860, cuando arrendatarios de afuera empe- municipal en julio de 1916, para medir y deslin-
La llegada de la comisión
zaron a interesarse en esos terrenos. En base a una revisita de 1878, los indígenas dar la tierra, provocó aquello que todos los involucrados estuvieron de acuerdo
aceptaron títulos sobre hilos de aproximadamente ocho hectáreas cada uno, pero
en considerar un encuentro brutal. En diciembre de 1815 y en respuesta a los
la comunidad también perdió casi tres cuartas partes de sus tierras en beneficio
reclamos por invasión de las tierras de hacienda en Vacas, el concejo municipal
de la hacienda municipal.” Mientras que algunos indígenas se mantuvieron en sus
de Cochabamba había promulgado una ley que determinaba un deslinde gene-
| hilos, muchos de los nuevos hilatarios (pequeños propietarios) vendieron parcelas
ral” en todas las provincias de Cochabamba que tuvieran tierras de propiedad
a hacendados y mestizos con residencia en el pueblo de Vacas y, así, se convir-
municipal.!* La ley apuntaba a delimitar los linderos de lapropiedad citadina y
ticron en colonos de sus anteriores propias tierras. Cuando, una vez más, en la
expulsar a los “invasores”, sean indígenas o no. La inspección de julio, realizada
década de 1880, el Estado redistribuyó las llamadas “tierras sobrantes” entre los
sobre la base de esta ley, constituyó el primer gran desafío al derecho a las tierras
comunarios, algunos de los hilatarios adquirieron más terrenos. Puesto que estas
comunales. Cuando los inspectores empezaron su trabajo en Vacas, Rosa y sus
asociados respondieron intentando recuperar todo el latifundio, el cual era =sos-
5 Francisco de Viedma, Descripción geográficayestadística de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, tenían ellos- propiedad comunal. e
92, Dependiendo de su posición, los actores tenían versiones Ai pd
6 Jackson, Regional Markets and elgrarian 7 ransformation in Bolixia, 67-68.
7 Wilter Sánchez, “Iacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto” (tesis de divergentes acerca del deslinde de 1916 y sus consecuencias. Las autoridades e
licenciatura), 177-179; Urquidi, 7 ttulosydocumentos relativos a la propiedad municipal de Vitcas, gobierno informaron que los intentos por demarcar la tierra provocaron violentos
3
>.

Yo Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto” (tesis lic.), 178. Una
11 Jackson, “Community and Hacienda in the Bolivian Highlands”, 194-200; Federico Blanco,
hectárea son 10.000 metros cuadrados (2.47 acres). El término “estancia” podía hacer referencia Ñ
aun conglomerado de casas campesinas dentro de un ayllu o a una hacienda del Altiplano; Diccionario geogrúfico de la Repriblica de Bolivia, 2:38.
12 Jackson, Regional Markets and Agrarian Transformation in Bolivia, 81-82, Te
aquí designa a cada uno de los 13 asentamientos separados que conjuntamente comprendían
lo que algunos consideraban la hacienda municipal y otros llamalan la cómunidad de Vacas. 13 Ver Urquidi, “Títulos y documentos relativos a la propiedad municipal de Vacas”, Anexo no.
6, Ixxvi; Gaceta Municipal, 1915, 364, 390. : sa ES ]
9 Robert Jackson, “Community and Hacienda in the Bolivian Highlands”, 199, 203.
14 Flores A aci Legislación boliviana del indio, 3147-15. Ver también Gaceta Municipal, 1913,
10 Lagos, Hatonomy and Pozer, 37-38,
178-179,
"EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” 117
116 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

enfrentamientos entre los soldados del gobierno y la “indiada”.* En largos y En la disputa por la propiedad que luego prosiguió, el cacique Rosa estuvo
ampliamente difundidos informes sobre la evolución de los acontecimientos, el apoyado por Mariano Vásquez y Feliciano Salazar, quienes se identificaban a sí
prelecto de Cochabamba y los subprefectos de Totora y Arani recurrieron a varios mismos como “casiques originarios” de los distritos aledaños de Pocona y Totora.
EStCrcotipos sobre la resistencia indígena.'*Las autoridades locales se referían a los Los tres hombres solicitaron al ministro de Hacienda que declarase nulas y sin
indígenas como “sublevados” e insistían en que su protesta infringía la ley. Pero efecto las revisitas que se habían llevado a cabo en Arani y Totora en la década de
también retrataban a los indígenas como víctimas inocentes que habían sido en- 1870; en vez de ello, solicitaron un “deslinde renobacion administrativa segun
cañadas e incitadas a sublevarse por gente de “afuera” y no indígena. Por ejemplo, nuestros titulos del coloniaje sin oposición alguna”.** Según la Ley de Exvincu-
el subprefecto de Totora advirtió que uno de los líderes, Feliciano Salazar, era en lación de 1874, la revisita realizaba la medición de la tierra que se poseía o cul-
wealidad un “mestizo” o “cholo” -un colono- que utilizaba su escritura rudimentas tivaba y dispensaba títulos individuales, El deslinde, más bien, tenía que ver con
ria para movilizara la “indiada” en “movimientos verdaderamente subversivos”.! la demarcación de límites y, desde la perspectiva del Estado, tenía que ver con
Elabipncliass sostenía, además, que los agitadores, que tenían contactos en La la delimitación de las fronteras jurídico-territoriales, es decir, las vigentes entre
Paz, habían pedido contribuciones y persuadido a otros indígenas en la región de cantones, provincias o Departamentos; Los caciques de Vacas solicitaron una
que “han ganado ó han de ganar un gran pleito y han de recuperar e! lhsuienras especie particular de deslinde: ellos pidieron a los funcionarios estatales delinear
la::) que les corresponde por Derecho cómo á suscesores del Inca ó Incas y que los límites de las tierras comunales en concordancia con sus títulos coloniales,
laposesión de los blancos cualquiera que sea su título, importaba una expoliación precisamente a fin de prevenir la división y expropiación de tierras que histórica-
¡legal que estaba anulada”.** El mensaje que transmitían estos informes oficiales mente habían pertenecido a las comunidades indígenas. Con todo, aunque Rosa
era ambiguo: los indígenas eran o bien una presencia amenazante O víctimas y otros litigantes de la década de 1910 rechazaron las revisitas de fines del siglo
inocentes, engañadas por personas ajenas al lugar. XIX y apelaron a los derechos coloniales, también sustentaron su demanda en la
Para refutar las acusaciones, los demandantes indígenas daban detalles de su legislación anticomunal de 1874: “Las leyes de exvinculación de las tierras de
propia victimización por los individuos que, por entonces, arrendaban la propiedad origen ó de comunidades, de 5 de Octubre de 1874 y 1 de Octubre de 1880, que,
absoluto
y la administraban desde la ciudad. Más aun, sugerían que la causa de los ataques ratificando la de 31 de Julio 1871, reconocieron la propiedad y dominio
contra ellos no era la rebelión sino su iniciativa legal para retener la tierra sobre la de los indigenas sobre las tierras que poseen (...) [Se practicarán revisitas en cada
base de la legiumidad de sus propios títulos. Fue Mariano Rosa quien encabezó a los de las provincias de la Republica, dandoles facultades de (...) iquitativo reparto
caciques en esta movilización en contra del intento de arrendar el territorio por parte de sus asignaciones, donde estubiesen divididos los cultivos, segun costumbres ó
de la ciudad en favor de fuereños. En ese momento, Rosa era tanto hilatario como antiguos repartimientos y autorizando á las consesiones en lo proindiviso, donde
no fuera posible la separación”.”*
colono en la hacienda municipal; en peticiones reiteradas, se autodescribió como el
“casique principal” de Vacas. Para Rosa y sus seguidores, el intento de la ciudad por El anterior alegato es apenas uno de los muchos intercambios en los que los
arrendar la tierra representaba la usurpación del derecho al “control exclusivo por caciques apoderados utilizaban elementos de las leyes liberales para defender de-
parte de la comunidad”. Su apelación al ministro de Gobierno apareció en “La Re- rechos a tierras comunales. Aquí y en otros casos, sustentaron la idea de “derecho
acción Social”, un diario paceño de tendencia izquierda. Á pesar de que esta petición de propiedad absoluta” de 1874 en lá ley de 1871, que confirmaba a los indígenas
específica no estaba aún firmada por los caciques apoderados de otras regiones, la comunarios como propietarios de sus comunidades y terrenos de origen. La medida
realmente
cobertura nacional que la acompañó confirma que los caciques de Cochabamba ya de 1874 hizo, por cierto, una distinción devastádora entre las tierras
empezaron a establecer contactos externos aun en esta temprana época. “boseídas” y las llamadas tierras vacantes o sobrantes. En teoría, el edicto de 1871
más bien restituía todas las tierras expropiadas, incluyendo las sobrantes.”
A no dudarlo, los caciques hicieron referencias altamente selectivas a la Ley
io,
15 Laacepción más frecuente es la de “populacho indígena”. “Cuatro cuerpos”, 188-89, 197-199; de Exvinculación de 1874, como se ápresuró a señalar el abogado del municip
concejal de la Municip alidad de Cochab amba y,
a Municipal, 1917, 47; Flores, “Levantamientos campesinos durante el período Liberal”,
Guillermo Urquidi. Urquidi era J

16 La discusión que sigue se inspira en el análisis que hace Serulnikov de ese tipo de imágenes (
pk,

en los discursos jurídicos de fines del siglo XVII (“Disputed Images of Colonialism”). '
17 “Cuatro cuerpos”, 190-196. . : E E ' e
O Ibid., fol. 3r. Ver también AMIICN, 131-21.
| “Cuarto cuerpos”, fol. lv. 1
1S Ibid.
2 Flores Moncayo, Legislación boliviana del indio, 221-2 1]lo E y a)1.U 7]sd+
19 Ibid., fol. 187r. a
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118 * LA REVOLUCION ANTES DE LA REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” 119
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también, un gran hacendado. Cuando los indígenas de Vacas utilizaban la ley de tumultos y levantamientos, que les dieran ocasión y pretexto para extremar los
1874 para pretender derechos absolutos sobre la tierra, observaba el prestigioso excesos de la fuerza”.* En este contexto violento, el simple hecho de presentar
abogado, omitían mencionar el acápite donde se decía que la leyyano reconocía _demandas importaba tanto como su contenido, y los manuscritos de caciques
a las comunidades.” “Ningún individuo o reunión de individuos podrá tomar el como Rosa eran algo más que un recurso para transmitir exigencias. Demandar a
nombre de comunidad o ayllu, ni apersonarse por éstos ante ninguna autoridad”, los funcionarios de gobierno era por sí misma una rutina política ritualizada que
hacía notar Urquidi, citando el pasaje omitido. En suma, decía él, el cacique de permitía a los indígenas demostrar la legalidad de sus acciones y los distinguía de
Vacas (Rosa) no tenía la facultad de representar a nadie.** los “movimientos verdaderamente subversivos”.
Aquello que Urquidi consideraba una comprensión equívoca de la ley, los De esta manera, como sucediera con otros conflictos, el propio discurso de
caciques de Vacas lo percibían más bien como una concordancia entre dos leyes “indios sublevados” configuró, en parte, el conflicto de límites de tierra en Vacas.
distintas. En lo esencial, ellos combinaron la declaración de derechos de propie- El subprefecto de Arani advirtió a sus superiores de que no había comunidades
dad absolutade 1874 con la restitución de la comunidad de 1871, sugiriendo una indígenas en el área y rechazó explícitamente la legalidad de las demandas de los
secuencia lógica que terminaba planteando derechos de propiedad “absoluta”. caciques; sugirió que la presentación de tales peticiones —el derecho constitucional
No importaba si estaban en posesión de la tierra como individuos o como una de cualquier individuo residente en Bolivia, como lo señaló Rosa en una petición
comunidad: sus derechos eran absolutos.* Es imposible saber con certeza si Rosa de 1917- era eñ sí misma un acto subversivo.*” “Todos los privilegios y. titulos
y sus seguidores no llegaron a entender que la ley de 1874 negaba aquella de 1871, invocados por los ocurrentes”, dijo el subprefecto, “no sirven sinó de pretexto
como lo sugirió Urquidi, o si optaron por una interpretación estratégica. Lo que para encausar acaso nuevos levantamientos”. Una cuestión clave que planteaba
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sí parece haber ocurrido es que los caciques se protegieron apostando varias cartas la documentación presentada por ambas partes fue si, de una u otra manera, la
a la vez. Aun si Rosa apeló a aspectos específicos de la Ley de Exvinculación, a pugna había sido librada en el escenario de la ley.
veces demandó un deslinde en base a “nuestros títulos de antigiedad”, o en base Los caciques de Vacas, quienes invocaron ambiguamente la Ley de Exvincu-
a “títulos autenticos de composicion” o otorgados por el “reyno de España”.* lación para defender la propiedad comunal, no aceptaban plenamente ni tampoco
Por último, no importaba mucho si Rosa utilizaba un razonamiento colonial o rechazaban por completo las leyes liberales de fines del siglo XIX sobre la pro-
republicano, por sobre todas las cosas, él insistía en la inviolable posesión de las piedad de la tierra. Más bien, se comprometieron en una batalla de interpreta-
tierras comunales que les correspondía a los indígenas. ciones acerca del significado de esas reformas y, al mismo tiempo, reclamaron su
Desde la perspectiva citadina, la clave del problema era la misma alusión a derecho a discutir abiertamente la eficacia práctica de la ley. Para estos delegados
la “comunidad” que hacían los caciques. Según Urquidi, Rosa se había atribuido comunales, la Ley de Exvinculación de 1874 garantizaba derechos absolutos a
“el título de cacique de una comunidad de indios que al presente no existe”.” toda propiedad comunal que ya estuviera certificada por “títulos de antigiiedad”.
Para Rosa y sus seguidores, por otro lado, la aceptación de títulos privados no El hecho de que el Concejo Municipal de Cochabamba se sintiera obligado a
había derrotado a la comunidad de Vacas. De hecho, hasta la llegada misma de la desafiar públicamente la interpretación de los indigenas, al cabo de diez años
comisión municipal, la comunidad continuó controlando una buena parte de la de que ocurrieran los acontecimientos, sugiere que no sólo se trataba de que las
tierra “excedente” que había sido adjudicada a la ciudad. cosas en Vacas fueran difíciles de resolver.** Muestra también que Rosa y otros
¿Hubo en 1917 un levantamiento indígena en Vacas? La evidencia no es defi- caciques presentaron convincentemente una imagen de sí mismos como sujetos
nitiva, pero la Corte Superior de Cochabamba sentenció a favor de los indígenas legales y representantes legítimos de otros indígenas. Por su parte, las autoridades
encarcelados, aduciendo prucbas insuficientes. Según Rosa, los arrendatarios de locales insistían en que ellos vivían fuera de la ley, que eran demasiado simples
Vacas imaginaron la revuelta: “los arrendatarios del absoluto abatimiento de sus para comprenderla o, simplemente, que no existían.
víctimas (...) no se detienen entonces en fraguar imaginarias propensiones de

23 Urquidi. Títulos y documentos relativos « la propiedad municipal de Vacas, 6-9.


24 Ibid., 9. 28 La Reacción Social, YS de marzo de 1917, 4,
25 La Reacción Social, 1S de marzo de 1917, 4 (recorte añadido a “Cuatro cuerpos”). 29 Ibid.
26 AMICN, 131-21; “Cuatro cuerpos”, 37r-38v. Para la yisión más crítica de Rosa sobre la ley de 30 “Cuatro cuerpos”, 188-180,
1874, ver “Cuatro cuerpos”, fols. 13r-18r. 31 Urquidi, Títulos y docranentos relativos a la propiedad municipal de Vircas. El informe de Urquidi
27 Urquidi, Títulos y documentos relativos a la propicdad municipal de Vacas, 2. al Concejo Municipal, preparado en 1917, fue publicado en forma de panfleto en 1928.

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121
"EN NUESTRAS PROVINCIAS NO 1 LAY JUSTICIA”
120 : LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

al mismo
identificaban, lógicamente, como propietarios. Pero asumían esa noción
evidencia las
tiempo que rechazaban un mercado de tierras. Al hacerlo, ponían en
Anulando las revisitas
Pues los caci-
afrentas tanto internas como externas, que amenazaban su territorio.
Luego de la confrontación de 1916, los caciques de Vacas y otras provincias de Co- la gente de afuera
ques no sólo subrayaban la intimidación, violencia y fraude que
chabamba junto a otros caciques de varios departamentos- libraron una campaña a otros indígen as
ntilizó para apropiarse de sus terrenos; ellos condenaban también
de diez años para anular las revisitas de tierras de fines del siglo XIX. Para justificar í de 1923 nombra ba es-
por vender tierras comunales. Un documento de Tapacar
sus demandas, Mariano Rosa y sus sucesores siguieron dos líneas de argumentación, : “José Manuel
pecíificamente a los indígenas que pusieron sus tierras en el mercado
distintas a primera vista, pero que, a la larga, se complementaban mutuamente. indígen as de malas intenciones
Choque Santos [y] Flores Agustín Choque estos
Uno de los razonamientos combinaba la legislación republicana con antecedentes nuestro por lo que nos ocat
que la nos vendieron nuestros terrenos, sin consentimiento
coloniales, bajo la rúbrica de los derechos absolutos. Los caciques argúfan mucha plata”.2* Á veces, para prevenir
cionan grandes pleitos que nos han costado
legislación republicana validaba los derechos “originales” a la tierra coloniales ban al propio
semejantes “acciones maliciosas”, los caciques apoderados solicita
o, inclusive, precolombinos- de los indígenas. Una segunda lógica sustentaba los na más estricta dentro de las comunidades
Estado que ayude a imponer una discipli
derechos al territorio comunal en “títulos antiguos”, otorgados por la Corona de citaba una norma toledan a del siglo XVI, que
indígenas.” Una solicitud de este tipo
España. Las peticiones que planteaban este razonamiento omitían completamente la s que vendían o arrenda ban tierras. Una carta
imponía multas o latigazos a cacique
lexislación republicana y destacaban, más bien, que losindígenas aún seguían pagan- de la Repúbli ca, a nombre de “todos los indígen as.
de 1923, dirigida al presidente
ddla correspondiente “contribución” al Estado.* Algunos de estos recursos a títulos Potosí, Sucre y demas”,
de los Departamentos de Cochabamba, La Paz, Oruro,
wmeguos incluían solicitudes directas O indirectas para que seanulase la ley de 1874, vendían su tierra,
exigía de manera similar “fuertes castigos” a los indígenas que
(Es así que, en un memorial de 1925, los caciques apoderados de varias provincias
ento O “hor que estos tienen la culpa para causarnos tantos perjuícios”.**
de Cochabamba demandaban que las autoridades prohibiesen el arrendami Cuando invocaban sus derechos como propietarios, Mariano
Rosa y Otros
la venta de tierra comunal.** En otro alegato, los caciques decían que los “ultrajes, propia acumulación
caciques apoderados no parecen haber estado promoviendo su
aropellos, vejamenes y usurpaciones” que los afligían habían sido todos causados privada.* Más bien, utilizaron el lenguaje de los derechos de propie dad absoluta
por “una ley que autorizaba la venta de tierras de orijen; ley que debe ser derogada para defender la base territorial de la comunidad, tanto de la exprop iación externa
y anulada; prohibiendose cn absoluto la venta de propiedades orijinarias”.* como de la interna. La autodesignación de los cacique s de Vacas como “comun a-
una
Aparentemente, los dos argumentos no podían ser más diferentes. Desde este sentido de posesi ón comuna l. Ási-
una garantía; desde otra, constituía una rios-propietarios” capta adecuadamente
perspectiva, laley de 1874 servía como mismo, su lenguaje testimonia un proceso sorprendente de etnogén
esis: en Vacas,
enfoques sobre la propiedad se superponí an de =, durante
amenaza. Con todo, los distintos pese a haberse dado una forma de propie dad privada -la de los “hilos”
modo significativo, porque, en ambos casos, la clave del asunto era la posesión bien, la privat ización
el siglo XIX, la comunidad no habría cesado de existir. Más
continua de los indígenas. La interpretación positiva de la ley de 1874 asociaba dio lugar a nuevos tipos de comunidades, basadas en formas diversa
s de ocupac ión
erróneamente esa medida con principios coloniales: los demandantes no invocaban de la tierra, ya sea como pequeños propietarios, comunarios
O colono s.*
propiedad
la Ley de Exvincúlación por si misma sino sugerían que validaba su
la ley de 187+ o re-
“original”. Por último, ya %ea apropiándose de aspectos de
que el gobierno anule
chazándola completamente, los solicitantes demandaban 36 AHLICN, 64-27, 1923.
“Resistencia indígena a la venta de
37 Sobre el problema de la disciplina interna, ver Grieshaber,
las revisitas de fines del siglo XIX.*” tierras comunales en el departamento de La Paz”, 137.
nocivos
Aunque los caciques apoderados identificaban claramente los efectos 38 ALIHCN, 64-23, 1923; AHIICN, 64-14, 1923.
no sorprende que, en algunos casos, objetivos económicos de la elive K'iche'
y los peligros persistentes del edicto de 1874, 39 Susituación contrasta drásticamente con los intereses y
ventajas para sí mismos. Con el fin de de Quetzaltenango, Guatemala. Ver Grandin, The
Blood ofGuatemala, 110-129.
trataran de utilizar dicha ley para obtener cación fueron configuradas y reconfiguradas por cambio
s
marco republican o, los caciques apoderado s se 40 Sus formas de asociación e identifi
avanzar con sus reclamos dentro del tierras, la redistribución de tierras, la
sociales, culturales y legales, tales como la usurpación de
de 1374 y la Reform a Agraria de 1953. Como se mencionó antervormente,
Ley de Exvinculación
a conserv aron sus propios hilos o pequeñas parcelas, aun
st clio en muchos casos, los colonos de haciend
32 AMHCN, 93-92, 1927-1931. Caja 171B, 1929. si tenían obligaciones laborales con el hacendado (ver
también ALPC, Exp., Cavero, wecino de
$3 ATIBICN, 64-57, 1925; 93-2, [Link] también ALIHCN, que informa que algunos de los colonos de Vacas eran “propietarios
Punata, 1947, fol. 2, el mismo
34 AMIICN 93-2, 1926.
, n sugiere que los hilatarios se consideraban
de tierras”). Pero, adicionalmente, la documentació ÓN
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35 MHHCN, 64-14, 1923; 64-27, 1923; 64-13, 1923; 64-23, 1923. 5

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y 123
122 La REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA”

Con el tiempo, las luchas de los caciques apoderados por recuperar la tierra los caciques de Cochabamba fueron crecientemente integrados dentro de la red
con base en La Paz. En una serie de demandas, Cruz se identificó comoelcacique
AS
IA

hasta pudieron enfrentar a comunidades de un lugar contra otras aledañas; pero


recuperación de formas extinguidas de representación también revitalizó a las principal de Yanatama, una de las trece estancias de Vacas. Como resultado de la
munidades indígenas en lugares donde las autoridades estatales insistían en que * revisita de la década de 1870, el territorio comunal de Yanatama había sido trans-
Él proceso de privatización las había hecho desaparecer. Como sus contrapartes formado en numerosas parcelas, pequeñas y medianas, y, además, incluía una gran
fle La Paz y otras regiones, los caciques de Cochabamba apelaron a la resolución estancia de propiedad municipal, la que ocupaba casi el 70% del previo territorio
de 1881 que permitía la tenencia de la tierra en lo proindiviso, así como a la ley de comunitario.*! Al igual que Rosa, Cruz ocupaba una ambigua ubicación social. Am-
1883 que excluía de las revisitas a las tierras consolidadas durante la época colonial, bos hombres habían experimentado la expropiación de sus tierras y la destrucción
por medio de títulos de composición. Pero, en todas las regiones, los caciques esta- de sus casas a manos de aquellos individuos que se apoderaron de Vacas en la década
ban haciendo mucho más que simplemente esto. Como veremos en los siguientes de 1920.* En esa época, Cruz era probablemente un hilatario con una parcela de
, se
acápites, cuando los caciques de Cochabamba y otras regiones combinaron los tierra de buen tamaño; cuando los forasteros obtuvieron el control del territorio
títulos coloniales con la promesa republicana de propiedad absoluta, no sólo esta- convirtió en colono de hacienda. Una confrontación en 1917 con un hacendado de
ban solicitando la tenencia colectiva: demandaban también el reconocimiento del Vacas le deparó a Cruz un encarcelamiento de nueve meses. Luego de ser liberado;
status legal de sus comunidades, y de sus propios títulos de cacique. el dirigente expulsado terminó por irse a La Paz. En una petición de 1926, Cruz
subrayó su propia precaria situación: “Esta declaración por todos esos abusos saldria
pa
en mas de treinta fojas (...) [si no fuera] por falta de dineros; pues aquí vivo tan solo”
Justicia, instrucción y “civilización
. N . z .. TI E .. ”
del cargueaje y otros servicios umildes” (ver Imagen 4). La violencia y despojo
que Cruz describía ocurrieron aproximadamente diez años antes de que firmara la
Después de 1917, por motivos que no se han llegado a esclarecer, Guillermo Cruz demanda. La mayor parte de este tiempo debió haber vivido en la capital, pero la
e Vacas) y Manuel Ramos (de Tapacarí) reemplazaron a Mariano Rosa como evidencia sugiere que Cruz viajaba, sea ocasionalmente, a Cochabamba y mantenía
:
principales portavoces de las comunidades indígenas de la región de Cochabamba. vínculos con los indígenas de Yanatama y otras estancias de Vacas.
En la exposición de sus argumentos, Cruz declaró que su poder para tramitar
Aunque la revisita o deslinde siguieron siendo una preocupación fundamental,
sus peticiones contienen referencias más generales a los abusos y a los derechos las demandas de los comunarios le había sido conferido por el “alcalde segundo”
coloniales y republicanos. Los poderes de representación de los caciques, la lega- (autoridad comunal indígena) y el notario de Cochabamba.* Presentó también
ía.
lidad de sus acciones y sus propias identidades como caciques continuarían siendo lo que sólo podía haber sido una versión inventada de su propia genealog
“Casique nieto sangre” y que había “heredad o una sayaña
desafiados por los hacendados y los funcionarios locales. Pero, en algunos casos, Cruz dijo que él era
de orijinario denominada Yanatama” de su padre, abuelo y bisabuelo, “Casique
O
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A
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0
SI
el presidente, parlamentarios y el ministro de Justicia aceptaron sus peticiones,
proporcionando el amparo y garantías permanentemente descados. Aunque el principal y Gobernador” de la provincia de Arani.* Ya que la provincia de Árani
haber
pedido para una nueva revisita o deslinde nunca fue aprobado, los intercambios no se creó hasta 1914, es difícil imaginar cómo el bisabuelo de Cruz pudo
de la estancia Yanatama ,
de los caciques con las autoridades del Estado intensificaron una pugna incesante sido [Link]. Además, aunque Cruz fue un dirigente
pequeño asentami ento no queda
sobre cl estatus legal de las comunidades y autoridades indigenas. Ala larga, sus la autoridad con la que contaba más allá de este
derechos permanecieron ambiguos. El gobierno no afirmó plenamente los pedi- del todo clara. Sólo algunos de los caciques de las trece estancias de Vacas firma-
dos de los caciques apoderados, ni los descartó completamente. No obstante, sea ron sus denmndas.
ticieunente, las autoridades gubernamentales reconocieron a los caciques como
25% de la tierra;
representantes legítimos de las comunidades indígenas. 41 En 1912, 24 propiedades de menos de 10 hectáreas cada una, ocupaban el
de la tierra. La finca de
Durante el transcurso de la década de 1920, las peticiones firmadas por Gui- y 2 propiedades de entre 10 a 50 hectáreas cada una, ocupaban el 6%
el 68% (Jackson,
llermo Cruz, el sucesor inmediato de Rosa, revelan gráficamente el modo en el que propiedad estatal, que comprendía 267 hectáreas (cerca de 660 acres), ocupaba
“Community and Hacienda in the Bolivian Highlands”, 200).
42 “Cuatro cuerpos”, fols. 195r-187r. Ver también ALIEN, 93-2, 1926, fol. 2v.
con frecuencia comunarios. Con todo, cuando los anteriores colonos de las estancias de Vacas 43 ALIEN, 93-2, fol, Ór.
invocaron a la Ley de Reforma Agraria de 1933, optaron por los títulos individuales. (Archivo 44 Ibid, fol. 3r.
RA z , a 45 — Ibid., fols. Iv-2r.
del Servicio Nacional de la Reforma Agraria, Paquetes 1, 5, 6, 8-10, 12-15).
124 LA REVOLUCIÓN ANTES DE La REVOLUCIÓN
"EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” ps mn

En el transcurso de dos décadas, Cruz estableció una relación especialmente


estrecha con Manuel Ramos, un cacique apoderado proveniente de Tapacarí (una
provincia al extremo Oeste de Vacas; ver Mapa 2): Ramos mismo era un estrecho
colaborador de Santos Marka Tula, asícomo de Eduardo Leandro Nina Quispe.
Durante el encarcelamiento de Marka Pula, entre 1923 y 1926, Ramos se con-
virtió, de facto, en el líder de la red nacional de caciques.” Este vínculo de alto
nivel hizo de Ramos un vínculo clave entre la red con base en La Paz y aquellos
caciques de Cochabamba como Cruz. Aunque Ramos ocupó un lugar prominen-
te, lamentablemente sus antecedentes personales permanecen en la oscuridad,
Las peticiones lo identifican como un originario del ayllu de Moyapampa, una
estancia o ayllu en el cantón Calliri (Tpacar.% No sabemos mucho más sobre
la historia personal del cacique, pero está claro que detentaba una autoridad
considerable, De indígena originario de Moyapampa, se convirtió en líder pro-
vincial y, posteriormente, departamental de las comunidades indígenas. En 1924,
los caciques de Tapacarí pidieron al presidente de la República que confirmase a
Manuel Ramos como “principal Casique y representante de la clase indígena de
Cochabamba”.* Puesto que provenía de un área bilingie, quechua-aymara, es
probable que Ramos hablara ambos idiomas y sirviera como un puente entre los
caciques de ambos grupos.
No sorprende que Tapacarí ocupara un lugar prominente en la red nacional
Si bien, en lo esencial, la situación social y política de Cruz puede considerarse de caciques apoderados. La provincia se encuentra al extremo oeste de Vacas, con
semejante, paralela, a la de Rosa, sus respectivas demandas divergían drásticamente. altitudes tan elevadas como los 4.500 metros sobre el nivel del mar, y colinda con
La mayor parte de las peticiones que Rosa firmaba se presentaron exclusivamente las provincias de Arque y Ayopaya, y, además, con el Departamento de Oruro.
en nombre de la gente de Vacas y áreas vecinas. Por contraste, Cruz normalmente
A fines del siglo XIX, Tapacarí se destacaba como la provincia de Cochabamba
presentaba peticiones con caciques de otras provincias y departamentos; además, con la mayor concentración de comunidades indígenas. De todas las Áreas en el
reclamaba una extensión territorial más extensa. Cuando Rosa vinculaba a la comuni- Departamento que estuvieron afiliadas con las redes de caciques del siglo XX,
dad de Vacas con tierras en la vecina Totora y Pocona, ciertamente afirmaba derechos
Tapacarí fue la única que el Estado colonial designó como “pueblo real” o pueblo
sobre un más amplio dominio. Pero los alegatos de Cruz abarcaban una proporción de reducción. Estas comunidades indígenas oficiales fueron diseñadas para reducir
cada vez mayor del Departamento de Cochabamba. Inclusive, Cruz conectó a Vacas los patrones de asentamiento indígena disperso y facilitar las obligaciones de la rita
con úerras en los valles de Cliza y Punata, allí donde ya no habían comunidades in- y los pagos del tributo.** Después de la Independencia, las dos principales familias
digenas.* Estaba reclamando territorio perdido que los caciques habían descubierto de caciques coloniales siguieron siendo fuerzas sociales dominantes en la región.
en documentos coloniales, en tierras de valle donde los grupos émicos del Altiplano
habían enviado mitimacs (colonizadores) antes de la invasión española.** 49 Ver Mamani, Taraqu, 164 n. 3.
50 AHPC, Exp., Los indígenas del Departamento de Cochabamba, y de los demás Departamentos,
al Señor Presidente de la República, 1924, fol. 2 (en adelante ANPC, Exp., Los indígenas).
+6 Sólo una de las demandas de Rosa fue presentada con líderes de La Paz.
+7 Una demanda de Cruz y otros decía que ellos eran de “Urinsaya y Aransaya de puna y valle Los originarios, en contraste con los forasteros, detentaban plenos derechos a la tierra y
de la provincia Totora, Ayquili, Misque, Clisa, Punata, Tarata, todas provincias y Cantones obligaciones tributarias. Sobre las complejidades del estatus de forastero, ver Platt, “Andean
del Departamento de Cochabamba”. AMHCN, 93-2, 1927. Experience”, 301-2. Sobre los patrones de la tenencia de la tierra en Tapacarí, ver Sánchez
E z
45 Sobre los grupos émicos y el territorio en la Cochabamba anterior a la Conquista; Albornoz, Indiosytributos en el Alto Perti, Larson y León, “Markets, Power, and the Politics of
VerRaimund
Schramm, “Mosaicos etnohistóricos del valle de Cliza"; Mercedes del Río, “Simbolismo y Exchange in Tapacarí”.
poder en Tapacari”; Larson, Cochabamba, 13-43. AHPC, Exp., Los indígenas, 1924, fols. 2-2v.
E
Msly
DA — Larson, Cochabamba, 66-67, 77-78.
127
pe "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICI
A”

, LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN di


126
a de una nueva
territorio. Cuando las autoridades rechazaroñ aprobar la demand
a. 37 A

PRO
los caciques - Esta elección fue
Si bien perdieron la sanción estatal como autoridades del pueblo real, revisita, los caciques reorientaron sus quejas hacia el abuso.
ampliar sus propias propied ades o ma que, más fácilme nte, las auto-
sacaron ventaja de las reformas liberales para estratégica, pues el trato cruel era un proble
en Otras antes indígenas
ridades nacionales tomarían en consideración. Algunos demand r abusos los. :
Al igual que anterio res cacique s
beneficiarse de las ventas a forasteros.
transfo rmaron básicam ente en hacenda dos. tamente : a los acusado s de comete
regiones, estos jefes locales se establecieron la conexión explíci
a una en ese sentido, describieron
Los caciques apoderados que surgieron de Tapacarí representaban denominaron “usurpadores de tierras”, O, siempre
do dos
base social diversa, pues las revisitas de fines del siglo XIX habían recorri las tácticas brutales que caracterizaban las transacciones de
tierras.**
interreg ional. con el propósito
trayectos distintos en este antiguo centro del transporte y comercio Pero los caciqu es no denunc iaron la cruelda d únicam ente
río Tapacarí a de 1920 también, en-
En el cantón Tapacarí, ubicado en las tierras irrigadas del valle del de recuperar la tierra usurpada; sus demandas de la década
lo largo de la ruta de comercio entre Cochabamba y el Altipla no, antes de fin de Manue l'Ram os y otros
focaron el problema subyacente de la injusticia. En 1927, que los
l en favor de foraster os.* honora rios prohib itivos
siglo, se perdió cerca de un tercio de la tierra comuna caciques de Cochabamba y La Paz denunciaron los , ellos
as de poco .$* Además
abogados cobraban por brindar asistencia en los trámites legales
En cambio, en el cantón Challa, un lugar frío y con muchas quebrad
la mayor de su puesto
interés para los no indígenas, los comunarios retuvieron el control de denunciaron a un terrateniente, muy odiado en Tapacar í, por retirar
en este cantón surgier on tension es entre idor y la policía ) con el consen timiento
parte de su territorio. De todos modos, al alcalde de campo (agente del correg
locales, y fue aquí donde primero surgier on los ponía de relieve los límites de la repres entaci ón en
los comunarios y hacendados del subprefecto. Su reclamo los deman -
José María Victoria . escribieron
caciques apoderados de Tapacar í en 1916, bajo la guía de
al el campo: “Necesitamos de veras autoridades indígenas”, maltra to
viso n contra el
Aunque los .comunarios de Challa recibieron en 1881 uñ título proindi dantes.*” Ramos, Cruz y otros caciques protestaron tambié
territorio comunal, perdieron tierras y bienes en beneficio de vecinos
del pueblo solicitaban “ramas” de
que sufrieron a manos de los patrones y la policía cuando
por los co- , las “ramas”, eran
cuyas incursiones ilegales fueron ignoradas —e incluso respaldadas- otros comunarios. Estas contribuciones, en dinero o especie
coloniales para cubrir
rregidores y otros funcionarios locales. recaudadas de modo secreto por los indígenas en tiempos
Durante la década de 1920, los actos ilegales que las autoridades
locales per- para proteger la tierra comuna l; eran un elemento funda-
los gastos necesarios
petraron en Tapacarí, Vacas y otras provincias de Cochabamba ocuparo
n un lugar n la pertenencia a la
mental del sistema de obligaciones y derechos que definía
caciques apodera dos. La tierra siguió siendo cier- las ramas contin uaron siendo un recurso
central en las demandas de los
on comunidad.“ En la época republicana, judicial colec-
tamente una preocupación fundame ntal, pero las solicitu des también empezar utiliza ban para financi ar la acción
y clave que los líderes como Ramos indíge nas a los
y poder. En 1923, Cruz s viajes de los
a concentrarse en cuestion es de abuso, represe ntación
n O tiva. Por ejemplo, las ramas financiaban los costoso etique taban de
comisió icanas
Ramos presentaron formalmente la sorprendente solicitud de que una archivos y oficinas gubernamentales. Las autoridades
republ
obstruir
exigían que esfuer zos por
autoridad competente investigue los abusos.** Específicamente, ellos coerción o fraude a estas contribuciones obligatorias.
Sus
indíge-
provinci as y cantones”; se percib ió tenían los
un funcionario remunerado visite “a cada departamento, la tradición afectaron directamente el derecho que a en niveles
a en contra los indígenas. local y buscar la justici
recoja información; e inicie un registro de la violenci nas para desplazar los conflictos del ámbito person a
ables tal como lo estipulaba ordenó el arresto de cualqu ier
Insistieron en que el gobierno castigue a los respons superiores. El fiscal del distrito en Totora práctic a
nacional es ordenen a las locales a que recibir ramas. Para defend er esta
la ley y demandaron que las autoridades sorprendida en el acto de contribuir o
Ramos,
les otorguen “garantías”. Si el Congreso se negaba a otorgar fondos,
on inclusiv e pagar por la investig ación de
Cruz y sus muchos seguidores ofrecier _ÁA —_—
N, 6+-27, 1923; Antec, Exp., Los indígenas,
los abusos.*” j 57 Ver, por ejemplo, AHUICN, 93-2, 1927-31; ALINIC
de vigi-
Hasta cierto punto, los caciques apoderados utilizaron la solicitud 1924, fol. 86v.
recuperar su ALHCN, 64-27, 1923.
lancia contra los abusos para continuar sus luchas de larga data por
58 indígenas, así como en las haciendas,
59 Ibid. Éste era un cargo rotativo. En las comunidades
haber sido selecc ionado de entre los integrantes de la comunidad
el alcalde de campo pudo de Campo, en este caso, pudo
remoci ón del Alcalde
53 Jackson, Regional N lurkets and Agrarian Transformation in
Bolivia, 81. que gozaban del respeto de los otros. La su derecho a participar en la
AHPC, Exp., Los indigenas, percibían era
54 ÚMIHICN, 63-20, 1923. Ver también 64-14, 1923; 64-27, 1923; entonces haber violado lo que los comunarios
. elección de la autoridad. te”,
1924,
n and Thomson, “Ya es otro tiempo el presen
35 —AUIHICN, 64-13, 1923. 60. Jacobsen, Mirages of Transition, 34; Hylto
de la revisita, ver ALIMICN, 64-27, 10.
$6 ALIMCN, 64-19, 1923. Para una oferta de financiamiento
1923,

Cy
(pri
128 : LA REVOLUCIÓN ANTES DE La REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” —* a
|

de larga data, Guillermo Cruz y otros explicaron posteriormente al ministro de suelo la orden del presidente, esa autoridad menor se vio obligada a defender
Gobierno que lós comunarios hacían una “suscripción personal, con el nombre su reputación de hombre situado por encima de los intereses locales y como un
de ramas” para cubrir los costos de ubicar los “verdaderos títulos” a sus “tierras servidor de la ley. En una carta al prefecto, el subprefecto sostuvo que él había
de origen comunario” en el Archivo General de la Nación. “Ninguna ley nos dado a los indígenas una orden administrativa para protegerlos del abuso de los
prohive hacer estas suscripciones”, le recordaron al ministro.” hacendados. Los hacendados (la familia Bustos), se quejaba el subprefecto, se
El acceso independiente a las autoridades nacionales que las ramas facili- opusieron a su interferencia y llevaron su propia queja a las autoridades judicia-
taban cra absolutamente clave para los caciques apoderados, pues no se podía les de Arque, quienes sentenciaron en contra del acorralado funcionario local.
obtener justicia a nivel local. Sea que los caciques protestaran por las tomas de Luego, el subprefecto se encontró asediado en la prensa por todos lados: por los
tierras, encarcelamientos indebidos u otras formas de abuso, sus demandas casi propietarios, quienes celebraron la reivindicación de sus reputaciones, y por los
siempre incluían quejas sobre la impunidad de los funcionarios locales. “[PJor indígenas, quienes publicaron un artículo en un periódico de Cochabamba de-
los continuos atropellos, exacciones, usurpaciones, destierros, lansamientos in- plorando la negación de la justicia. En conclusión, el funcionario de rango menor
justas”, escribieron los caciques de todos los Departamentos juntos al Ministro aseguró al ejecutivo departamental que nunca había arrojado al suelo el escrito del
de Gobierno, “hemos ocurrido a esta Ciudad a pedir garantias, porque en nues- presidente. El sombrío relato del subprefecto no sólo indica que los indígenas en
tras provincias no hay justicia (...) [Pedimos] que se mande una circular a todos lugares aislados podían obtener apoyo en los puestos elevados; también confirma
los Departamentos y provincias, porque todos los que han ido no han vuelto, la confluencia de intereses locales. La denuncia pública del subprefecto por parte
no han dado cumplimiento”.* Los originarios de Totora se quejaron, de modo de los hacendados se basaba en suposiciones sobre un pacto implícito: él estaba
similar, de que el subprefecto de Arque no sólo se negó a levar a cabo la orden ahí para respaldar sus intereses.
del presidente, de protegerlos del abuso y expulsión por parte del patrón, sino Fuese o no cierto que los funcionarios locales eran guardianes corruptos del
que arrojó al suelo el “amparo administrativa” de la máxima autoridad. “Nadie poder terrateniente, las peticiones de los caciques apoderados difundieron, pre-
podría obligarle a cumplir dicha órden”, les dijo a los indígenas.*Al tiempo de cisamente, esa imagen. Ál catalogar el mismo abuso que exigieron suprimiera el ,
describir los caciques apoderados tales malos tratos, advirtieron también sobre gobierno, los caciques revelaban su propia percepción del Estado. En el campo,
biredes de poder y parentesco que vinculaban a las autoridades y hacendados insistían ellos, las instituciones y autoridades estatales no tenían legitimidad;
ch bloques opresores: “En los Cantones como todos son parientes o tienen entre ninguna fachada moral ocultaba su interior coercitivo. Para los colonos y co-
sÍ intereses por los cuales se hallan ligados, nunca podemos alcanzar ni la mas munarios, que respiraban cotidianamente la violencia y corrupción ejercidas por
Requeña reparacion de los daños que se nos causa”. los funcionarios y hacendados locales, era imposible percibir los “efectos” del
¿Quiénes eran esos funcionarios locales? En muchos casos, los corregido- Estado, imposible reconocer diferencia alguna entre hacendados y funcionarios
res y subprefectos eran, al mismo tiempo, propietarios de haciendas medianas. locales.” Allí donde los caciques apoderados deberían haber percibido un Esta-
«Frecuentemente, en Cochabamba, también estaban involucrados con el negocio do, ellos veían más bien hacendados utilizando lá fuerza, corregidores robando
de la chicha.* Pero no siempre eran simples socios del poder terrateniente. ganado, subprefectos haciendo caso omiso de la ley y tribunales ignorando los
Considérese el caso antes mencionado de los originarios de Totora.* Después procedimientos legales. (.
que ellos formalizaran su reclamo contra el subprefecto de Arque por arrojar al Si bien es cierto que los caciques de Cochabamba expusieron el rostro local
e ilegítimo del Estado, al mismo, no dejaron de expresar su afinidad con los ob-
61 AHMIICN, 93-2, 1926 [1919]. Ver también AMHCN, 64-27, 1923; República de Bolivia, Informes jetivos civilizadores de las autoridades nacionales: si los funcionarios cantonales
de Comisiones de la H. Cármara de Diputados, 1919, No. 288, Informe de la Comisión de Peti- impedían la difusión de la justicia y la “civilización”, los caciques ayudarían al
avance de esas causas. En la década de 1920, la solicitud de los caciques para que
ciones a varias solicitudes de indigenas, 1919.
62 AHPC, Exp., Los indígenas, 1924, fols. 3v-4. Ver también AHHCN, 64-2, 1923; 75-73, 1929. As
eSs
63 APC, Exp., Comunarios del aillo de Totora, del Cantón de Venuiila, 1930, fol. 6v.
6+ o FeesLos indígenas, 1924. Ver también AHHCN, 75-62, 1928; 75-66, (19287); AHIHCN, 67 Este análisis se basa en la definición del Estado propuesta por Timothy Mitchell, no como AS
135 A” 29. una entidad separada de la sociedad sino como la idea o el “efecto” de esa separación. Sin
Además de las demandas citadas en este capítulo, ver ACSJC, AG 1202, 2PP, viuda de Coca embargo, no se trata de la distinción entre una ilusión y una realidad. Más que una creencia
vs. Grájeda y otros, 1947, fols. 69-69; ALIPC, Exp.; Manuel Cruz Vallejos, Sacabambiy 1937; subjetiva; Mitchell plantea que los “efectos” del Estado son hechos tan materiales como las
AHPC, Exp., Araujo, vecino del pueblo de Caraza (Arque), 1877. patrullas fronterizas y los sistemas legales; son el producto de procesos administrativos y la
66 ANPC, Exp., Comunarios del aillo de Totora, del Cantón de Ventilla, 1930. vigilancia (“The Limits of the State”, sobre todo, 81-82, 95).

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- 131
"EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HaY JUSTICIA”
hso LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN Vd
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zación del Ministerio. Una *


indígenas.” El propio Cruz había recibido la autori
IS,
PTS

hamente rela- -. todos modos, la iniciativa -


ye realice una investigación exhaustiva de los abusos estuvo estrec pista al final de la demanda de 1928 sugier e que, de
cción”. Durante la . aymara Eduardo Leandro
cionada con una segunda demanda central exigiendo la “instru de Cruz había sido también aprobada por el educador
te en las .
década de 1910, lá solicitudes de escuelas habían aparecido ocasionalmen del Nina Quispe. La demanda presentada por Cruz adjunt
a una copia legalizada de
nes, pero se volvieron cada vez más frecuen tes inmedia tamente después Cruz-por el Ministerio, pero
_ peticio
parte del la lista de materiales de instrucción entregados a
“ violento sofocamiento de la rebelión de Jesús de Machaca en 1921 por Quispe fechado cerca de dos
los cacique s solían exigir a esc documento le sigue un memorando de Nina
gobierno de Saavedra. En un clima de intensa represi ón, pero el mensaje tiene algo
petició n present ada años más tarde. La letra a mano es difícil de descifrar,
escuelas para profesar su lealtad al Estado. Por ejemplo , una Cocha bamba . El título del sello,
Ramos, Cruz y otros expresa lo que ver con la entrega de un paquete a La Paz y h
al Ministerio del Interior yJustici a por parte de como “Director Indígena, Escue
de que hemos debajo la firma de Nina Quispe, le identifica
es que nos dejen en tranqui lidad, en vista e nunca dirigió una insti-
siguiente: “nuestro deceo
de nuestros Normal Rural”.?? Hasta donde sabemos, Nina Quisp
sufrido ya cien años que nuestro deceo es dedicarnos a la instrucción tución como esa; de hecho, el nombre de la
instit ución suena como si fuera una
dos
hijos para ser utiles a la patria”.% Aquí y en otros lugares los caciques apodera oficina gubernamental. Que Nina Quispe utilizara
én
su propio sello es tambi
o de la Nación. , quienes presentaban sus
se presentaron como celosos patriotas que ayudaban al progres algo destacable. A diferencia de los caciqu es apode rados
discurso
Pero no es que los líderes de la comunidad simplemente repitieran el solicitudes en el “papel sellado legal”, del gobierno,
el apoderado Nina Quispe
los cacique s apodera dos taba a su propia iniciativa
civilizador del Estado: así como manifestaban su lealtad, utilizaba su propio sello. Mediante este recurso presen
documento de
trabajaron activamente para edificar sus propias escuelas. En un pedagógica como una empresa independiente,
aunque autorizada.
1928 al Ministerio de Educación, Cruz y otras autoridades
indígenas de Vacas y Vacas fueron a menudo au-
Su solicitud Si bien las escuelas como las que Cruz fundó en
Pocona contaron en detalle su lucha por promover la educación.” adas del mismo. Ciertamente, los
torizadas por el Estado, también estaban separ
autorid ades locales por confisc ar útiles escolar es que las escuel as, pero debido a que el
denunciaba, primero, a las
nunca funcionarios de gobierno pretendían controlar
les había otorgado el propio Ministerio; luego, advertía al ministr
o de que O despl egar suficiente capacidad ad-
mas que Estado no podía contratar a los preceptores
faltaban “en ningun lugar, pueblo, ó Ciudad, esos enemigos del Indio, ministrativa, las autoridades no podía n sino depen der de la iniciativa comunal.”
solicita ntes, los que s de Bolivia anteriores a la revo-
todo de la Civilizacion de éste”. Eran esas gentes, decían los Efectivamente, la mayor parte de las escuelas rurale
el libre funcion amiento de : eran conocidas como “escuelas
intentaban “por todos los medios (...) de obstaculizar lución de 1952 fueron sostenidas por los comunarios
había creado escuelas en seis de an a los profesores. En muchos
las (...] escuelas”.?? Asimismo, Cruz reveló que él de miseria” porque los propios indígenas pagab
las trece estancias de Vacas. Las escuelas habían funcion ado durante cinco semanas personal de los institutos, pero los
o en el casos, no queda claro quiénes conformaban el
“correctamente dotados de sus respectivos Profesores”, hasta el moment que los indígenas enseñen en sus
caciques apoderados pretendían específicamente
materia les de instrucc ión, supuest amente porque ptore s eran hombres que habían
que el corregidor confiscó los propias comunidades; en algunos casos, los prece
las escuelas dañaban los interese s de los terrate nientes y arrenda tarios. ” servic io militar .?? Por último, aunque
aprendido a leer y escribir cuando hacían su
La solicitud de Cruz al Ministerio de Educación mostraba al
corregidor y taron la autorización del Estado,
l y con sus lealta- los caciques apoderados de Cochabamba solici
subprefecto como autoridades desconectadas del Estado naciona
Sin embarg o, a tiempo
des volcadas hacia los intereses de los hacendados locales. AAA
cción Pública y Agricultura, Memorias y anexos
,
que el Ministerio no era la 72 Ver República de Bolivia, Ministerio de Instru
de denunciar al subprefecto, Cruz rexeló también 1925, 1929, 1930. Los indígenas siguie
ron solici tando escuel as durant e la décad a de 1940;
les. Los gobiernos recibió “más de 400 delegaciones indígenas
única institución que autorizaba la apertura de escuelas comuna en una sola semana, el Ministerio de Educación
posteriores a 1900 abogaron por la expansi ón de la educaci ón en el área rural y solicitando el establecimiento de escuel as” (USNA , RG 59, 824.00/4-2345).
s para las comunidades en el Despacho de Instrucción, 1928, fol. 3.
aprobaron decenas sino cientos de solicit udes de escuela Antec, Exp., Cruz etal. al Sr. Ministro de Estado
Mamani, Turaqu, 145. Pública, Memoria,
a, Ministerio de Justicia e Instrucción
=—]LS
de
=3)
== Ver, por ejemplo, República de Bolivi
1907, Ixv. n, “The Clamor
Atrnrc, Exp., Ramos ct al. al Sr. Ministro de Gobierno
y Justicia, 1925, fol. 25r. Ver también lucha por la escuela”, 61; Marten Briene
68 76 Soria, “Los caciques-apoderados y la Minds ”, 192-93; Albó, “Andean
Bodies , Hearth s and
AMHCN, 64-57, 1925, fol. 1r. for Schools”; Larson, “Capturing Indian
Despacho de Instrucción, 1928, fol.
Anc, Exp., Cruz et al, al Se. Ministro de Estado en el ES ry”.
69 E : People in the Twentieth Centu también Ramón
E visión de la sociedad criolla”, 82. Ver
lv. 77 Mamani, “La educación india en la
i”, 112-11 3.
[e] Ibid. Conde Mamani, “Lucas Miranda Maman
al., Warisata “Escuela Ayllu”.
7 -—i
=i 1bid.. fol. Ur. Para otros casos semejantes, ver Huacani et
LA REVOLUCIÓN ANTES DE La REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO JAY JUSTICIA” 133

también exigieron el derecho a crear escuelas donde quiera que los indígenas lo invocaban la legislación republicana existente, exigían protección y garantías no
considerasen necesario, sin el permiso del Ministerio.” La demanda de educación sólo para defenderse de sus verdugos inmediatos sino de una injusta aplicación de
era una forma de manifestar lealtad y conformidad en una época de gran adversidad. la fuerza y la ley por parte de las autoridades.
Pero las escuelas no fueron simples prolongaciones de las instituciones estatales. Adicionalmente a estas garantías universales, los caciques apoderados recu-
[Link] cientos de escuelas que las comunidades indígenas crearon en las décadas de rrieron a las propuestas de derechos especiales, es decir, a las protecciones para
1910 y 1920 fueron una manifestación de la lucha por el poder local. indígenas contenidas en las iniciativas legislativas que examinamos en el anterior
* capítulo (ver supra). En una demanda al Congreso de 1925, Manuel Yapiticona,
Manuel Ramos y otros escribieron: “se espere, que salgan las leyes de amparo
Incorporación a la Nación a favor de (...] los indigenas”.*! En otro alegato, los caciques de Cochabamb2
i >
exigieron que “se cumpla el proyecto de ley el amparo del aborigena”.* En otro
Así. como supieron crear sus propias insútuciones y buscaron el reconocimiento oficial más, Ramos y 62 caciques más solicitaron al Ministerio del Interior y Justicia una
a sus títulos, los caciques apoderados también insistieron en su “incorporación” a la “medida eficaz en nuestro amparo” para protegerlos de las crecientes exacciones
Nación. Esta cra una palabra muy utilizada en las propuestas de patronatos y leyes en contra de la “raza indígena”:
de excepción en la década de 1920: la incorporación evocaba modos de sometimiento
al Istado. Para los funcionariosde gobierno, se refería al complimiento obligado Nuestra raza (...) vive en la misma ignorancia y esclavitud que en el coloniaje, .
del servicio militar y al pago oportuno de los impuestos. Podía significar también habiendo variado unicamente los nombres de nuestras cargas, seguimos siendo los
la adquisición de nuevas costumbres o patrones de consumo. Adicionalmente, la parias de nuestro propio suclo (...) Rogamos a Usted Señor Ministro, pensar un
propuesta legislativa de un Patronato Indígena en 1921 vinculaba la incorporación momento en la penuria que padece nuestra raza, a pesar de la gran contribucion que.
al trato ccuánime en las instituciones judiciales. En sus demandas, los caciques apo- há aportado al progreso Nacional, para que compadeciendose dicte una medida eficaz
derados hacían referencia a este aspecto de la palabra. Para Ramos y Cruz, la incor- en nuestro amparo. Hoy se ha inventado una nueva forma de castigarnos cuando
poración significaba, sobre todo, el reconocimiento de su nacionalidad boliviana y gestionamos garantias; se nos acusa de sublevadores y sin mas que una asercion
de nuestros perseguidores ante los Jueces, estos ordenan nuestro apremio y por
de sus derechos a la tierra comunal y la autonomía política. Más que un énfasis en los delitos que ni hemos pensado, se nos encarcelan y persigue sin tregua, es decir que
derechos individuales, sus demandas se concentraban en el concepto de una eficiente la inflexibilidad de las leyes solo existe cuando la solicitan nuestros enemigos. Esta
protección estatal; así, reiteradamente, los caciques exigían “amparo y garantías”. desigualdad tiene origen en haberse lehislado de identica manera para los blancos
Hasta cierto punto, la protección y garantías que los caciques apoderados y para los indios. No sabemos ni leer ni conocemos la lengua en que está escrito
demandaban eran aquellas inscritas en constituciones republicanas y sus códigos la legislacion patria, y sin embargo debemos suge[tJarnos a ella. Legalmente se
administrativos, en leyes. que ofrecían protección universal a todos los hombres o considera abolidas nuestras costumbres, casicasgos etcetera, y sin embargo ellos se
personas, independientemente de su ciudadanía o nacionalidad. Ante la usurpación mantienen entre nosotros; y lo que es peor las leyes y las costumbres se aplican en
de tuerras, las golpizas y los cargos calumniosos de rebelión, los caciques podían hacer cuanto estan en nuestra contra; así, por ejemplo, en Cochabamba los hasendados
referencia, por ejemplo, a los artículos + y 5 de la Constitución, que garantizaban conforme a costumbres coloniales que no permiten modificarlas por ninguna
las libertades de asociación y petición, y la protección contra el arresto sin orden manera.”
judicial. Ellos citaban esos artículos para que, como lo planteaba un alegato de 1918,
pudieran disfrutar “la tranquilidad en nuestros derechos de origen comunario”.”? Los responsable de proteger las “garantías personales y reales” y obligaba a sus agentes a perseguir
dernandantes indígenas podían enfatizar también las obligaciones de los agentes de activamente a todos los criminales. El Artículo 51 de la segunda ley delimitaba los poderes ES
EN

la ley, refiriéndose a las ordenanzas policiales de 1886 o al Reglamento, aprobado en del prefecto y, al mismo tiempo, establecía la dependencia de este funcionario desde el poder 4

ejecutivo; el pasaje mencionado especificaba también la supremacía del prefecto sobre los otros
1903, de la Ley de Organización Política de 1888." Cuando los caciques apoderados
funcionarios departamentales. Para las leyes, ver Araoz, Nuevo digesto de legislación boliviana,
1:167; República de Bolivia, Constitución Política del Estado, 155.
8l AHHCN, 64-56, 1925. :
78 AHIPC, Exp., Los indígenas, 1924, fols. Sv-9. 82 Ibid., 64-57, 1925, 25.
19 Trigo, Las constituciones de Bolívia, 390; AYHCN, 93-2, 1919-19, 1927-1931. PA ¡e
qe
"83 Anpc, Exp., Los indígenas, 1924, fols. 6v-7w. Este pasaje harto reproducido— confirma que
$0 Para un ejemplo de la utilización de estas leyes por parte de los caciques, ver AHPC, Exp., los caciques copiaban sus demandas entre ellos, pero no sin adaptar sus alegatos a las circauns-
Los indigenas, 1924, fol. 10. El Artículo 1 de la primera ley consideraba a la policía como tancias locales.
134 LA REVOLUCIÓN ANTES DE La REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” : 135
hosA)

Este notable pasaje ilustra claramente las visiones de los derechos y la ley que ARA
en
limite directo de la igualdad”. Cruz y sus asociados escribieron: “La estavilidad, y
tenían los caciques apoderados. En primer lugar, el castigo del que los litigantes afiansamiento de las instituciones publicas que se hallan confiadas, a la autoridad
se quejaban era infligido en represalia por una demanda exigiendo garantías; en politica estan puestas para velar y resguardar por la Paz y armonia nacional en
segundo lugar, ellos objetaban que los jueces se inclinaban en favor de sus per- todas sus fases exsigiendo, que previamente se cumplan las leyes, fiely legalmente
seguidores tan sólo en base a sus declaraciones. En otras palabras, los caciques sin contemporisacion para nadie, y en el limite directo de la igualdad, de que cada
señalaban y coridenaban la ausencia de un ordenamiento jurídico: sus demandas ciudadano al igual, que un indigena sean protejidos y amparados en sus derechos
exigiendo procedimientos jurídicos se interpretaban como subversión, mientras personales asi como el de sus bienes, cual la estatuye nuestra carta magna, y la
que las pruebas, el debido proceso y la independencia judicial no existían para Constitucion Politica del Estado”.*
nada. Este pasaje menciona también algo que los caciques apoderados conside- La frase “cada ciudadano al igual, que un indigena” evoca una sensibilidad dupl
raban un defecto fundamental de la propia ley: los legisladores bolivianos habían que diferencia a los “indígenas” de los “ciudadanos”, al mismo tiempo que insiste
legislado del mismo modo tanto para los indígenas como para los blancos. Esta en los mismos amparos y garantías para todos los bolivianos. La ley conceptuxliza-
conclusión sorprendente se correspondía con la demanda -manifestada aquí y en ba la relación entre el “ciudadano” y el “boliviano” en términos jerárquicos.** Ea
otras peticiones— de una aprobación congresal a leyes propuestas para proteger ciudadanía, que representaba el derecho a elegir y ser elegido, era extremadamente
específicamente a los indígenas. Sin embargo, los caciques le daban un significado difícil de obtener y su pérdida podía fener consecuencias devastadoras: los ciuda-
diferente a esas medidas de amparo: allí donde el Congreso no había podido resol- danos sentenciados por crímenes específicos eran castigados con la “infamia”, la
ver el enigma de la igualdad jurídica y la protección legal, los caciques apoderados misma que implicaba no únicamente la pérdida de derechos políticos sino también
no tardaron en vincular los derechos comunales con la igualdad plena. el retiro de los derechos civiles.* Por contraste, la bolivianidad se podía conseguir
Este vínculo esencial entre protección e igualdad es mucho más evidente en de manera bastante fácil: se obtenía por nacimiento, por consanguinidad, o por
las demandas de los caciques apoderados para ser incorporados en la nación bo- la combinación de ambos. En teoría, todos los bolivianos se beneficiaban equita-
liviana. La incorporación no era una preocupación abstracta: no ser considerados tivamente de los derechos civiles, aun si carecían de los derechos políticos de los
bolivianos conllevaba consecuencias tangibles. Precisamente, en una solicitud ciudadanos. Sin embargo, en la práctica, la nacionalidad, así como la ciudadanía,
al presidente, presentada en 1924, Ramos y otros 62 caciques demandaron la podía ser utilizada como una categoría que promovía la exclusión. Los códigos
incorporación cuando reclamaban por la confiscación de bienes por parte de civiles y penales de Bolivia resaltaban las diferencias no únicamente entre ciuda-
guardias fronterizos que los tildaban de ser peruanos, no bolivianos.*Abogaban danos y bolivianos sino también entre los propios bolivianos, según categorías
para que se ponga término a estas apropiaciones arbitrarias y demandaban “una de género, generación, legitimidad, honor y reputación.” Por tanto, en términos
disposicion que sea el comienso de una nueva era para la raza autoctona, que con teóricos y prácticos, el ciudadano evocaba un estatus especial en la Bolivia previa a
lla comience nuestra verdadera incorporacion a la Nacionalidad Boliviana y el la revolución de 1952. La ley lo asociaba con los hombres letrados, propietarios
, len de nuestros derechos”.* En este contexto, la “incorporación” e “independientes”. De la misma manera, el habla cotidiana otorgaba al término
yignificaba el acceso a las instituciones públicas y el idéntico amparo ante la ley. una connotación de desigualdad y estatus social.”
significaba también el derecho a cruzar las fronteras y participar del comercio a
larga distancia sin interferencia alguna,
87 — Ibid., fol. 7v.
Una demanda de Cruz y otros al Ministro de Defensa subrayaba aún más 88 — Barragán, Indios, mujeres y ciudadanos, 25. Los conceptos bolivianos eran análogos a los de
- la relación entre incorporación y derechos. Le solicitaban al ministro “amparo . México; ver Claudio Lomnitz, Deep Mexico, Silent Mexico, 64.
y garantias para sus bienes y personas”, y que “se comicione a la fuerza armada, 89 Barragán, Indios, mujeres y ciudadanos, 23, 27-28. Por derechos civiles queremos decir: el
NS
DAD
SL
SA
DIDDYDSDIADAVADVO
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para que nos preste ausilio contra los abusos de que somos victima, en la provincia derecho a ser tutor, actuar como testigo, iniciar una demanda legal o participar en un juicio;
Arani y Totora y Cantones Vacas y Tiraque Quebrada”. La demanda apelaba también implican las garantías constitucionales concernientes a la libertad de asociación, la
libertad de peticionar y la protección contra el arresto sin una orden judicial. Como lo ha
explícitamente al Estado para garantizar los derechos de los indígenas “en el mostrado Barragán, después de la Independencia, los tribunales bolivianos se convirtieron en
un terreno de lucha por algunos de esos derechos, pues los no ciudadanos fueron privados de
tales derechos de maneras sutiles y, a veces, no tan sutiles.
84 ALC, Exp., Los indígenas, 1924, : 90 Ibid., 23-43.
S53 Ibid., fols. 8-9. 91. Para algunos usos locales del término, ver Archivo del Juzgado de Instrucción de Cliza (en
86 ALNTICN, 93-2, 1927, fols. 7-8. adelante AJIC), N. C. vs. A. G., 1897; AJIC, Soria vs. Roserti, despojo, 1887.

Na.
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e
136 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” 137

De modo que, cuando los caciques apoderados lanzaban ocasionalmente el Los poderes de la ley
concepto de ciudadanía, no lo utilizaban para referirse a la participación electoral,
más bien, utilizaban el término para resaltar un conjunto de derechos civiles que Las demandas de Cruz, Ramos y otros caciques de Cochabamba enlazaban
-en teoría el Estado garantizaba a todos los bolivianos. Para ellos, “ciudadanía” comentarios acerca de las deficiencias en las leyes existentes con solicitudes de
querfa decir, sobre todo, garantía de protección para la persona y la propiedad, nuevas leyes. Aún más importante: los caciques de Cochabamba insistían en una
los caciques alegalran que, cn la práctica, esos derechos civiles los disfrutaban difusión más amplia de la ley. Puesto que, si bien las leyes pudieron haber sido
únicamente los “ciudadanos”, o sea, aquellos hombres que gozaban de una par- transmitidas a las autoridades locales, reiteradamente, los caciques se quejaban de
ucular posición política. En la medida en la que se basaban en este vínculo entre que aquellas no eran realmente acatadas.” Ramos y sus asociados no dejaban de
derechos civiles y ciudadanos, los caciques apoderados no sólo subrayaban la subrayar que los funcionarios locales se sentían como individuos por encima de
discriminación que sufrían sino invocaban una noción diferente de ciudadanía la ley: ellos “nos echan en cara de que son inutiles nuestros reclamos”.* Algunos
que la que contenían las leyes bolivianas, Más que asociar la ciudadanía con los funcionarios, informaba Ramos, inclusive llegaron “al estremo de decir que en sus
derechos políticos, la relacionaban con los derechos civiles, que, reiteradamente, territorios solo cllos mandan”. Otros arrojaban las “garantías” al basurero.” Frente
les eran negados por los hacendados y funcionarios civiles. Por último, los ca- a estos rechazos directos, los caciques apoderados exigieron “que se dé extricto
ciques apoderados subrayaban su propia identidad como indígenas y, al mismo cumplimiento a todo lo despuesto por las altas autoridades de la Nación”. Y de-
, UCMPO, proponían una equivalencia implícita: cuando escribíap “cada ciudadano mandaron “un oficio insinuando el cumplimiento de todo lo decretado en amparo
al igual, que un indigena”, cllos querían decir beneficiarios de los mismos amparos de la raza indigena de Cochabamba”.” También solicitaron “que se publique por
y garantías. bando en todas las provincias y Cantones, para que todos esten al caso de estas
En una demanda de 1927, Ramos y otros hicieron una concxión parecida entre disposiciones”.* Por último, los caciques solicitaron “testimonio de las garantias
la “raza indígena” y una categoría más incluyente, que vinculaba al ciudadano con (...) dadas por el Decreto Precidencial y otras disposiciones en favor de la raza
el boliviano: el “ciudadano boliviano”. Esta particular petición imploraba al pre- indigena”, inclusive de las circulares que se transmitían entre las reparticiones del
sidente de la Republica que se nombre “una comicion revisitadora general de los gobierno: “todo en punto y letra clara”, decían ellos.” Luego, trabajarían ellos
abusos (...) en cumplimiento de las leyes de la Constitucion Politica del Estado, que mismos para transmitir esas circulares, memorandos y hasta los decretos.
todo Ciudadano boliviano debe gozar de garantias y que nadie puede oprimir a la A veces, los caciques intentaban ser escuchados directamente por los propios
. Faza indigena que en los lejinos cantones sufre”. También aplaudía al gobierno por diputados del Congreso, que eran los que debatían y potencialmente aprobaban
embarcarse en unplan “de dar amplias y efectivas garantias a todos los ciudadanos las leyes. Por ejemplo, a veces incluían copias de las leyes y proyectos de ley en
9 Bolivia, y en especial a la raza indigema víctima propicia de aquellos adinerados sus propias demandas, no sólo para respaldar sus planteamientos sino, también,
qUe a base de la ignorancia del indigena se han aprovechado para simentar buenas para recordar o educar a las autoridades. Otras veces, en cambio, pretendían
y tolosales fortunas”.” Ambas frases son ambiguas, pero aparentemente los auto- llegar a sus propias comunidades o a un público más amplio, cuya simpatía
res incluían a la “raza indígena” en el grupo de ciudadanos bolivianos, así como cultivaban los caciques mediante la prensa.'% También, lo que hacían era sim- ”

¿también la separaban de ese grupo: las garantías deberían beneficiar a todos los plemente recopilar-su propio registro de la ley. Pero los caciques apoderados
«ciudadanos bolivianos, pero deberían beneficiar particularmente a los indígenas. no sólo preservaban la documentación legal; por lo visto, también pretendían
En vez de demandar de modo abstracto los derechos universales, Cruz y otros darles -a las circulares, memorandos y decretos- el estatus de leyes, legalizando
demandaban la igualdad como indígenas.” Pero sus alegatos exigiendo “amparo sus copias ante los notarios.
y garantías” no sólo eran sobre derechos, eran también sobre el cumplimiento
de la ley. Sobre todo, los caciques apoderados demandaban que los indígenas se 94 AHPC, Exp., Los indígenas, 1924. Ver también AHHCN, 64-19, 1923.
beneficien de manera equitativa de la fuerza de la ley. 93 AHMHCN, 64-2, 1923.
96 AHPC, Exp., Los indígenas, 1924, fol. 6y, p. 79. Ver también:AHHCN, 93-2, al Señor Ministro
de Guerra, 1927.
97 AHPC, Exp., Los indígenas, 1924.
AHPC, Exp., Los indígenas, 1924, fols. 1-1w, 79": 0773 per SSARE
A AS . 98 Ibid., fol. 17 y p.79. Ver también AHHCN, 64-2, 1923; 64-57; 64-3, 1923.
Do
bd
tes Sobre tales usos de los derechos universales para demandas particulares, ver Dubois, “Répu- 99 AHPC, Exp., Los indígenas, 1924, fols. 12-12w, l4w.
blique Méussce”, 29. ] 100 Ticona y Albó, La lucha por el poder comunal, 108.
í .
138 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HaY JUSTICIA” 139
e o LES
pamoi pl e, EN > S
4 q .. e

. Si Cruz, Ramos y otros caciques denunciaban a las autoridades por no ser


capaces de lograr el acatamiento de la ley, los hacendados de Cochabamba, por enriquecieron con emprendimientos comerciales- compraron parcelas de tierra
su parte, protestaban contra un gobierno que creían privilegiaba los derechos de otros miembros del ayllu y se convirtieron en propietarios.!*
legales de los indígenas por encima de los suyos.Y,veían a la difusión de las. Totora era una de las propiedades más grandes y disputadas en Arque a prin-
leyes que hacían los caciques como una peligrosa intromisión. Como vimos, cipios del siglo XX. Los residentes indígenas la llamaban una comunidad, pero
a menudo los hacendados y autoridades locales acusaban a los indígenas de el hacendado Martín Bustos la consideraba su hacienda. Cuando, con el apoyo
provocar o realizar levantamientos —reales o imaginarios. También estaban de los caciques apoderados de otras regiones, los indígenas de Totora iniciaron
molestos por la difusión de la ley que realizaban los indígenas y, según perci- un proceso legal en contra de Bustos, sus abogados publicaron un panfleto de-
bían, por la predisposición de las autoridades del gobierno central a impartir fendiendo la propiedad de su cliente. El airado folleto acusó a Guillermo Cruz,
“amparo y garantías”. Los riesgos que los hacendados asociaban a la ley están Manuel Ramos y varios otros caciques de Arque y La Paz de crear un consordio
ES en un caso de 1924, en el que los representantes legales del ha- de “gobernadores” y “generales” indígenas que no sólo amenazaban los derechos
céndado Martín Bustos refutaban la reivindicación de los caciques por Totora, de los propietarios de Totora sino que'apuntaban a recuperar toda la tierra de la
una comunidad convertida en finca en Árque (a no confundir con la provincia nación.'”% Sus puntos centrales estaban ya contenidos en el título: Cuestión social
de Totora). En pocas palabras, los abogados sostenían que “en las altas esferas Jurídica. Indios semi-instruidos atentan la propiedad privada. Las autoridades condes-
de los poderes públicos”, incluido el Congreso, “existe un criterio apasionado cienden en sus pretensiones atentatorias. ¿
y muy interesado a favor de los indios, a quienes se los engaña”, haciéndoles Cuando el hacendado de Arque llamaba a los caciques apoderados “semi-
creer que cualquier reclamo que presentaran sería respaldado con ofertas educados”, invocaba una noción específica. Como se analizó en el Capítulo 2,
de la primera fase de los programas de educación rural en Bolivia se centraba en el
“amparo y protección”.'%!
Arque figuraba de modo prominente en la campaña de los caciques por una potencial “civilizador” de la alfabetización. A su vez, loscríticos de este proyecto
buena razón: las comunidades indígenas en esta provincia al sudeste del Depar- propagaban la imagen del indígena “semicivilizado” o “semiletrado”: alguien salido
tamento, como aquellas de la vecina Tapacarí, mantuvieron un rol económi del campo que —despuésde familiarizarse con las letras, la política y las ciudades-
co se volvía un “explotador” de “su propia raza”. Para los autores de la “Cuestión
prominente desde la época colonial hasta mediados del siglo XIX (ver Mapa
2). En los siglos XVII y XIX, las comunidades indígenas de Arque controlaban Social Jurídica”, los peligros de la “semieducación” se centraban no simplemente
uno de los mercados de cereales más importantes de Bolivia, un mercado en la alfabetización sino en el contacto con las leyes. En vez de expulsar la idea
que “errónea” de que la tierra pertenecía a los indígenas desde tiempos “inmemoria-
llegaba hasta tan lejos como Oruro y La Paz. Con la construcción de caminos y
vías férreas que conectaron Bolivia con el Pacífico a comienzos del siglo XX, el les”, los autores declaraban que las leyes y garantías que las autoridades nacionales
ingreso de harina chilena barata arruinó el comercio de Arque. En consecue repartían hacían que las “ideas ancestrales” de los indígenas lleguen a ser cada vez
ncia, más fuertes.'* Cuando, en 1916, los indígenas de Vacas dirigidos por Mariano
NS
NI
NI
SNS
5 los campesinos dedicados al cultivo comercial de la región se vieron transforma-
DKYASDDRDSYSDYS
dos en agricultores de autosubsistencia.Y Aunque las tierras comunales en esta Rosa demandaron por primera vez su derecho a la tierra comunal, las autoridades
o?
provincia no eran tan codiciadas por los fucreños, un cierto grado de incursión culparon del hecho a la invasión de un ejército peruano o aymara. Ahora, el ofensor
externa siguió a las revisitas de la década de 1880 en Quirquiavi, un cantón al que culpaban los hacendados era el gobierno boliviano y sus leyes.
de La impresionante imagen de un gobierno nacional que constantemente
Arque, La ciudad arrendó las llamadas “tierras sobrantes” en algunos lugares de
Wl
us
Arque, como lo hiciera en Vacas y Tapacarí, y esto también fue una fuente de dispensaba amparo y garantías a los indígenas, fue un resultado clave de las esfor-
contlictos.'” Finalmente, algo de territorio comunal se perdió también en favor zadas demandas de los caciques; pero, esa imagen no es completamente correcta.
de gente del lugar, en la medida que antiguos comunarios -individuos que se Aunque, efectivamente, los caciques apoderados se beneficiaron del apoyo retórico
de los poderes superiores del Estado, sólo recibieron amparo en determinadas
circunstancias. Esas condiciones no eran accidentales; al contrario, ilustran muy
101 Romualdo Bustos y Alejandro Mirones, Cuestión Social Jrerídica, 2, 10, 13.
Para otro conflicto
que giraba en torno a la entrega de leves a los indígenas, ver República de Bolivia,
Redactor de
o lat Cómara de Diputados, Legislatura ordinaria de 1927, 1:195-96,
102 Grieshaber, “Survival of Indian Corumunitics in Nineteenth-Century Bolivia”, 104 Jackson, “Community and Hacienda in the Bolivian Highlands”, 205.
228; Blanco, 105 Bustos y Mirones, Cuestión social jurídica, 10-11. Ver también AHIPC, Exp., Comunarios del
Diccionario geográfico de lu República de Bolivia, 9-11.
103 Flores, “Una indagación sobre movimientos campesinos en Bolivia”, 49, aillo de Totora, del Cantón de Ventilla, 1930, fol. 6v.
106 Bustos y Mirones, Cuestión Social Jurídica.

Na!

a
Y
19) LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” p 1414

blen la manera en que, en la práctica, eran administrados los derechos, y muestran y funcionarios locales como “dueños absolutos” que hacían caso omiso de la ley
cómo la asignación de derechos dependía de la manera en que estos eran “cultu- o de las autoridades superiores. En suma, los demandantes exitosos condenaban
ralmente elaborados en la interacción social”.!*”% No era únicamente la ley la que la falta de legalidad, solicitaban la intervención del Estado en los asuntos locales
determinaba quién recibía garantías constitucionales. Asimismo, las demandas y abogaban por la educación y la “civilización”. Con toda la humildad que se
“exitosas” de los caciques revelan a quiénes tenían que abordar y cómo debían podía esperar, respaldaban la agenda del Estado en el área rural y, en particular,
expresar sus reivindicaciones. su investigación de la corrupción y el desorden locales:
Si se miran con detenimiento las reacciones de las autoridades frente a las Sin embargo, las solicimides aprobadas por las autoridades del Estado no
demandas, se evidencia que los manuscritos seguían una ruta particular a través de eran solamente declaraciones apaciguadoras de lealtad o conformidad. Una
canales legales y que sonsacaban respuestas predecibles, El Senado normalmente característica clave distingue a las misivas que obtenían garantías: aparte de
negaba las demandas de los caciques. Por otro lado, la Cámara de Diputados ten- describirse como miembros “ignorantes” de una “desvalida raza” que necesitaba
día a respaldar sus demandas aunque delegaba la acción a otras autoridades. La ilustración y cooperación del Estado, los demandantes indígenas se identificaban
respuesta de la Comisión de Peticiones de la Cámara de Diputados a un paquete como caciques. En efecto, no cesaban de solicitar el reconocimiento oficial de su
de demandas de diversas localidades, presentadas en 1920, ilustra la respuesta propia autoridad como caciques de las varias entidades a las que representaban.
estándar. El informe de la comisión expliicaba que, en general, cl Congreso—*sin A no dudarlo, la ley permitía a los indígenas desempeñarse como “apoderados”;
poher en duda ni por un momento la justicia que les asiste en sus peticiones” - estos eran agentes legales autorizados, Pero los demandantes indígenas exigían
refería a los demandantes indígenas hacia los tribunales civiles apropiados. Ad- un reconocimiento oficial no únicamente como apoderados sino específicamente *
vertía luego que los adversarios de los indígenas “mediante maniobras hábiles como caciques apoderados y, en muchos casos, simplemente como caciques. Sus
ha logrado tergiversar los hechos”, o bien que los “gastos dispendiosos” dejaban alegatos comenzaban a menudo con referencias al propio poder de los caciques
a los indígenas sin otra cosa que el “archivo de sus reclamaciones”. “Muy raro para representar a las comunidades o ay!llus, o con solicitudes de reconocimiento
debe ser el juicio que el aborígen gane al blanco”, informaron los diputados. oficial de tal poder.''* Por ejemplo, los caciques que presentaron una demanda
A continuación, la comisión advertía que “el aborígen es el contribuyente más al ministro de Gobierno y Justicia en 1925 pretendían que sus títulos fuesen
honrado y cumplido en pagar su cuota-parte al Estado” , y solicitaba al Ejecutivo reconocidos por el “Supremo Gobierno”.''? A veces, los caciques también solían
que promulgue' “medidas eficaces, tendientes a amparar a la raza indígena”. '* Así, destacar la autoridad que ya les habían conferido sus comunarios o alcaldes.
entonces, si bieri los representantes del Congreso respaldaban frecuentemente “Poscemos nuestras facultades y poderes, que nos han dado nuestros comunarios
las demandas de los caciques, no contaban con los medios para proporcionarles presentaremos si es necesaria para acreditar nuestra honradez”, se puede leer en
garantías; estas últimas eran dispensadas únicamente por el presidente de la Re- una de tales demandas.''*
pública o el ministro de Gobierno y Justicia. ¿Por qué un ministro del gobierno proporcionaría amparo y garantías a
Los caciques que, a la larga, lograban recibir tales garantías no sóló acudían a caciques que no poseían ningún derecho legal a representar a las comunidades
la oficina correcta, sino que elaboraban demandas que se adecuaban a normas no indígenas, a las cuales, además, se les había negado un estatus jurídico? En los
codificadas. Entre tanto, sus peticiones condenaban la persistencia de la esclavitud casos concretos, es imposible decir si las autoridades de gobierno descuidaron la
y la ignorancia, apelando al discurso civilizador manejado por las autoridadés del ley o simplemente no vieron nada extraño en que los caciques representaran a las
gobierno central.'* De este modo, los caciques podían exigir el fin de la esclavi- comunidades. De todas maneras, la aceptación tácita de estos delegados sin estatus
tud; o podían decir, “que necitamos la civilización para nuestros hijos por medio legal apunta hacia una problemática más profunda en la construcción estatal a
de la instrucción”.!'* Podía ser que también afirmaran que la armonía nacional principios del siglo XX. Dicho de la manera más simple, el gobierno dependió de
dependía del cumplimiento de las leyes.!!! O podían describir a los hacendados las autoridades indígenas para colaborar con aspectos de la administración local,
aun si pretendió gobernar a través de autoridades no indígenas, directamente
designadas por el gobierno central.
107 Lomnitz, Deep Mexico, Silent Mexico, esp. 62.
AN
OEA
EN
O
108 República de Bolivia, Informes de Comisiones de la H. Cámara de Diputados (1 je 538-43,
109 AHPC, Exp., Los indígenas, 1924. 112 AHHCN, 64-57, 1925,p. lv y fol. 24; AHPC, Exp., Los indígenas, 1924.
m7
110 AHHCN, 64-57, 1925. ; 113 AHHCN, 64-57, 1925, fol24, .
114 AnHPC, Exp., Los indígenas, 1924, fols. 4-4v. Ver también AHHCN, 64-57, 1925, fol. 24.
in
111 AHHCN, 93-2, 1927-31. OS 7)

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142 LA REVOLUCIÓN ANTES DE La REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS
NO far JUSTICIA” 143

Para captar con claridad yadeuadaments los alcances de este aprieto, no con el presidente e intelectuales de la elite, y cartas que aplaudían los esfuerzos
existe mejor ejemplo que un decreto de 1926, que prohibía “con carácter general - dela Sociedad Kollasuyo por promover la educación indígena.'' De manera más
los encuentros de indígenas”.!!* Con seguridad, el decreto gubernamental estuvo artesanal, Ramos y Cruz archivaron coleccionesde leyes y propuestas de ley, lle-
motivado por las actividades de los caciques apoderados, por la convocatoria a nas de comentarios extractados de suspropias demandas y de otros caciques. Su
asambleas locales y regionales en las que los poderes de los caciques apoderados resistencia se forjó no fuera sino en relación al ámbito estatal: se centraba en las
eran confirmados y sus demandas eran elaboradas y retranscritas muchas veces. escuelas, leyes y la representación política.!!* Pero los caciques apoderados no se
Pero, los términos específicos de esa ley son un curioso testimonio de la situación limitaron simplemente a funcionar dentro del Estado: ellos realizaron actos que
paradójica en la que se encontraban las autoridades estatales. El gobierno no sólo equivalían a gobernar.!'” En sus demandas por “amparo y garantías”, los caciques
ordenó a los subprefectos y autoridades provinciales a que hicieran cumplir la ley hacían referencia al derecho constitucional relativo a la seguridad de la persona
sino que los instruyó a que advirtieran a los “curacas, caciques, alcaldes e ilacatas y la propiedad. Pero, una y otra vez, insistían en que la eficacia de esas garan-
de comunidades [y] haciendas” que ofrecieran garantías de que estas reuniones tías dependía del reconocimiento estatal de su propia autoridad. Demandaban
no fueran convocadas. En breve, los funcionarios locales no sólo utilizaron a las derechos individuales sólo dentro del marco de la comunidad. Para los caciques
autoridades indígenas para organizar obras civiles sino que los convocaron para apoderados, la lucha por los derechos republicanos era una lucha por el gobierno
ayudar a imponer el orden. Desde la perspectiva del gobierno, las autoridades de la comunidad y, al mismo tiempo, por su propia visión de la ley. ,
comunales eran un componente integral del sistema de gobierno.!'*
Como lo sugiere la ley de 1926, las autoridades estatales vieron a los caciques
como el equivalente de los alcaldes, como agentes de la ley vinculados al Estado Conclusión
y a una determinada localidad. La red de caciques articulaba, sin embargo, algo
muy diferente: los caciques apoderados cran líderes máximos con raíces en co- ¿Cuál fue el destino de la red de caciques apoderados en Cochabamba? Después
munidades no sólo determinadas sino también transregionales. Su comprensión de 1931, Cruz y Ramos dejaron de aparecer en la documentación. Para enton-
de la ley difería también del diseño estatal. Más que obedientes agentes de la ces, la amplia influencia de Ramos había también disminuido. Otrora delegado
ley, los caciques eran sujetos en permanente movimiento que poseían un buen de Cochabamba e incluso de los indígenas de todos los departamentos, Ramos
conocimiento de las leyes. De hecho, ellos mismos difundían la ley a fin de de- se encontraba ahora peleando por algún puesto de autoridad en el Altiplano de
fender los intereses comunales. Aunque las autoridades estatales no compartían Cochabamba. En sus búsquedas por los archivos, Ramos y otros descubrieron
su definición, algunos funcionarios no sólo admitían tácitamente que los caciques que el cacique colonial de Tapacarí tenía escrituras para tierras sobrantes en la
y comunidades indígenas habían sobrevivido sino que veían a los caciques como comunidad Totora de Arque. Sus pretensiones a las tierras del cacique terminaron
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NN hn autorizados de las comunidades. por enfrentar a Ramos y sus asociados en contra de los comunarios de Arque, y, a
e” De modo que, cuando justamente prometían pertenecer a la nación y ayudar ambos grupos en contra de un propietario que también reclamaba la propiedad.
alsu construcción, los caciques apoderados instituyeron sin mayores aspavientos Con el tiempo, el conflicto de tierras provocó una segunda disputa por la autoridad
qfeméntos vitales de su propio Estado dentro del Estado. Designaron a autoridades política: contra las objeciones de algunos comunarios, Ramos y los otros insistían
cantonales y departamentales, fundaron escuelas y promulyaron leyes. Los caci- en que eran los verdaderos representantes de las comunidades indígenas de Arque.
ques no solo crearon escuelas clandestinas en gran medida más allá del alcance Sin duda, la red de amplia base en Cochabamba fue puesta a prueba cuando las
del Estado- sino que imitaron la estructura, sellos y órdenes del Ministerio de fuentes históricas llevaron a una comunidad a reclamar lo que ahora era posesión
Instrucción. Y no simplemente difundieron las leyes existentes; en cierto sentido, de otra." En otras regiones, no faltaron conflictos entre comunarios, pero las
configuraron sus propios códigos legales. En 1932, un boletín de once páginas disputas internas parecen haber sido particularmente intensas en Cochabamba.
publicado por Nina Quispe presentaba, cuidadosamente ordenados, una diversidad
de documentos que incluían demandas indígenas, respuestas del gobierno (aproba- 117 ALP, PE, Caja 346, “De los títulos”. Para otro ejemplo del método empleado por Nina Qhispi,
ciones, semi-aprobaciones y rechazos directos), correspondencia de Nina Quispe ver ALMICN, 93-18, 1932,
118 Estaidea se basa en Mitchell, “The Limits of die State”, 93. -
119 Rivera, “Pedimos la revisión de límites”,
115 Araoz, Nuevo digosto de legislación boliviana, 168 n. 4. 120 AttrC, Exp., Comunarios del aillo de Totora, del Cantón de Ventilla, 1930; AHLICN, 1718,
116 Ticona y Albo, La lucha por el pader comunal, 150. 1929,
144 a LA REVOLUCIÓN ANTES DE La REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” 145

En esta región, una peculiar combinación de aceptación y resistencia a las revisitas individuos que codiciaban las tierras comunales.!"* Finalmente, los caciques de
profundizó las diferencias sociales dentro de las comunidades y dio lugar a una principios del siglo XX obligaron a realizar cambios efectivos en la ley: las conce-
contienda entre facciones. siones legales otorgadas, entre las décadas de 1880 y 1920, legitimaron e incluso
Otra causa principal del declive de los caciques apoderados, en Cochabamba alentaron las demandas comunales. Aunque ninguna de esas medidas canceló la
y otros lugares, fue la dislocación social y la violencia asociadas con la guerra del ley de 1874, que abolía la comunidad y los caciques, en los hechos los caciques y
Chaco. Como se analiza en el próximo capítulo, la guerra desencadenó una dra- las comunidades se presentaron como representantes y entidades autorizadas. Si
mática ola de persecución política interna dirigida en contra de los movimientos no según la ley, en los trámites legales las comunidades efectivamente existían. En
indígenas, los obreros y la izquierda. La represión propinó un duro golpe a los última instancia, los caciques llegaron a configurar su propia cultura de legalidad
caciques apoderados: fragmentó sus redes, empujó a muchos dirigentes a la clan- en franca competencia con la oficial.!* $
destinidad y obligó a otros a alistarse y partir hacia cl frente de guerra. Algunos ¿Pero cómo sabemos que estas demandas de múltiples autores encarnaban
líderes volvieron a surgir cuando terminó el conflicto, pero no lograrían recuperar genuinamente la visión de la justicia y la ley que tenían los caciques? Los manus-
cl mismo espacio transregional. critos portan huellas de un complicado método de elaboración. La abundancia de. .
De este modo, el impacto de esta lucha de dos décadas fue finalmente mixto. detalles sobre las condiciones laborales, la experiencia individual y los modos de
No hubo un triunfo claro pero tampoco una supresión a gran escala. ln cuanto nominación en localidades específicas hacen que cada documento esté afincado
al deslinde o revisión de límites, el Senado catalogó a la soliciyud como ajena “a de modo único en la historia de un determinado lugar. Muchas de las demandas.
todo concepto jurídico” e informó a los demandantes que únicamente las auto- se asemejan también a una mezcla abigarrada de textos de varios autores, a veces
ridades departamentales tenían el poder de organizar inspecciones de linderos originales, a veces copias obvias de leyes, propuestas de ley o manuscritos pre-
administrativos.*! El Congreso tampoco estuvo plenamente de acuerdo con una viamente presentados por otros dirigentes comunales, En general, sabemos que
revisita general, pero no rechazó categóricamente esta demanda que Manuel abogados no indígenas y escribanos indígenas ayudaron a los caciques a elaborar
Ramos y otros caciques de Cochabamba consideraron una cuestión “de vida o los manuscritos. En La Paz, la decepción con los abogados terminó llevando a los
muerte para los indígenas”.!** Si bien el Senado negó de plano la solicitud, la caciques apoderados a depender casi totalmente de sus propios escribanos. De modo
Cámara de Diputados la aprobó en varias ocasiones antes de terminar retrac- similar, los caciques de Cochabamba protestaron por la decepción y los honorarios
tándose debido'4 una escasez de fondos.'** La ambigiiedad de esa resolución excesivos que se asociaban con los profesionales legales, pero la influencia de los
provocó nuevas y frustradas demandas pero también elevó las expectativas de abogados persistió en esta región. El lenguaje de algunas demandas tiene inclusive
los líderes indígenas y las mantuvo vigentes mucho más allá del fin de la guerra resonancias directas con los debates legislativos que se discutieron en el Capítulo
del Chaco. 2 (ver supra). Un diputado socialista por Arque y Capinota, Ricardo Soruco Ipiña,
Mientras tanto, los caciques apoderados siguieron llenando tranquilamente los quien había respaldado las propuestas de leyes especiales, denunció los 400 años
anaqueles de las notarías locales, creando así una base de evidencias para futuras de opresión que habían sufrido los indígenas y la farsa de la igualdad en términos
demandas. Cuando el funcionario se mostraba digno de confianza, depositaban bastante similares a los utilizados por los caciques apoderados.!”” ¿Quién influyó a
copias notariadas de títulos coloniales extraídos de archivos distantes. Cuando eso quién? A no dudarlo, los documentos preservan la huella de una autoría colectiva y
% Bara exigían el retorno de aquel funcionario que había sido “de confiansa en continua evolución, siendo cada demanda un eslabón más en una larga historia
para escrivano”: no el “partidario de los patrones” sino el “caballero competente de reaproximaciones y rechazos. Más allá del contenido específico de las peticiones,
[«fe] desempenava ese puesto con toda providad y confiansa de los indigenas ”.'* lo que más importaba era la dedicación misma de los caciques a la compilación,
EJ archivo de copias múltiples era absolutamente crucial, pues los documentos preservación y circulación de documentos legales.
de los caciques podían ser perdidos por funcionarios descuidados, o robados por
123 AHHCN, 64-56, 1925; AHPC, Exp., Los indígenas, 1924, fols. 17, 18v; Rossana Barragán y
121 República de Bolivia, Proyectos e Infermes de la H. Cimara de Senadores, 1919, tomos 1 y 2, Florencia Durán, “El despojo en el marco de la ley”, 47-48.
*
130-31. 126 Esta idea se basa en Comaroff, “Colonialism, Culture, and the Law”.
122 ALHCN, 75-73, 1929. 127 República de Bolivia, Redactor de la H. Cámara de Diputados, Legislatura extraordinaria de 1927,
123 ¡AHHCN, 93-2, 1931,67-71. Sobre las distintas posiciones asumidas por el Senado y la Cámara 5:166-68. Soruco fue el único diputado en denunciar la masacre de Jesús de Machaqa. Para
de Diputados, ver tambien AHHCN, 73-62, 1928. mayor información sobre este legislador, ver Roberto Choque y Esteban Ticona, Sublevación
124 AHHCN, 64-57, 1925, y masacre de Jesús de Macbaga de 1921, 42-52,
ES
4 .

146 E LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN "EN NUESTRAS PROVINCIAS NO HAY JUSTICIA” 047

Hasta cierto punto, las demandasde los caciques apoderados por “amparo a la Convención Nacional de 1938 comentó que los hacendados tenían muchos
y garantías” engranaban con la preocupación de los legisladores nacionales por casos legales pendientes en contra de comunarios en el Altiplano; por miedo a
imponer autoridades honorables y respetuosas de la ley en las regiones del interior
la predisposición de comunidades aledañas hacia la “expansión territorial”, los
de la Nación, para cucar una imagen moral del Estado en el área rural. Durante
hacendados habían dejado de comprar tierra comunal.!* Siete años después de ese
un período de casi diez años, los miembros del Congreso elevaron las expectativas
alegato, otro delegado congresal afirmó francamente que “la ley de desvinculación
de los caciques respecto a las revisitas y a una “medida eficaz en nuestro amparo”,
no ha podido destruir la comunidad indígena, y ésta ha venido manteniéndose
al reconocer la validez de sus demandas. Pero [Link] no duraría. Con el giro como un todo orgánico”.!* Y aquí se encuentra otra consecuencia de las redes
hpcia la guerra y un aumento en los niveles de vigilancia del disenso político, el de caciques apoderados: la difusión que hicieron de las leyes obligó a una nueva
portar leyes se convertiría en un crimen, tal como, desafortunadamente, Eduardo
generación de políticos a considerar las reformas liberales de fines del siglo XIX
Leandro Nina Quispe y otros indígenas tuvieron que aprender en carne propia. como un fracaso, como un proyecto que necesitaba ser “renovado”. o
En 1934, Nina Quispe fue sentenciado a seis años de prisión por el intento de
crear una república separada bajo su propia presidencia. ¿Qué hechos utilizó el
gobierno para presentar su caso? La evidencia fue doble. A Nina Quispe le des-
cubricron no solamente propaganda “comunista” sino algo que las autoridades IIA
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consideraban, recién, algo peligroso: “una catalogación imperfecta de todas las
disposiciónes legales que se han dictado en favor de la clase indígena”. -
Los caciques apoderados fueron perseguidos no sólo por su presunta participa-
ción en los levantamientos violentos sino por sus trámites legales. De todos modos,
la forma en la que entendieron, utilizaron y desafiaron la ley configuró los resulta-
dos del proyecto liberal de fines del siglo XIX. Por supuesto, el estancamiento de la
economía nacional boliviana, que empezó a hacerse evidente en la década de 1920
jugó un papel importante si no decisivo para detener, en lo esencial, este período
de expansión de las haciendas.!*" Pero las luchas de las comunidades indígenas por
recuperar la tierra también pusieron a los hacendados a la defensiva mucho antes
del amplio descontento de los colonos de hacienda, a fines de los años treinta y
principios de los cuarenta. Incluso en Cochabamba, donde las comunidades a
menudo “aceptaron” las revisitas, los ciclos intermitentes de resistencia tornaron
difícil, para los hacendados, la preservación de sus haciendas. En 1926, el ministro
de Justicia identificó airadamente al tenaz cabildeo y los levantamientos violentos
delos indígenas como el obstáculo más importante para la implementación exitosa
de las revisitas. Era imposible para los no indígenas comprar tierras comunales,
decía él. Y, a despecho de todos los intentos por reformarlo, el “anómalo” sistema
territorial de Bolivia, “completamente contraria a los principios científicos del
derecho moderno”, había pervivido.' Apenas dos años antes, un propietario
de tierras en Arque había publicado un tratado quejándose de que la propiedad
privada estiba completamente sitiada en Bolivia; culpó de ese estado de cosas a
los indígenas conocedores de la ley. Cerca de una década más tarde, un delegado

128 Mamani, Taraqu, 136-37, Ver también Arze, Guerray conflictos sociales, 29-31, 94-95.
131 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1935, 3:233-86. Ver también 220,
129 Klein, Bolivia, 186.
267, 286. al
130 Citado en ALP, PE, Caja 346, “De los títulos”, 7-9.
132 República de Bolivia, Redactor de la Convención Nacional de 1945, Sesiones ordinarias, 4 Y L.

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. CAPÍTULO4 . |
El probléma de la unidad nacional:
dela Guerra del Chaco
a la Convención Nacional de 1938

Después de la devastadora derrota en la Guerra del Chaco (1932-1935), una nue-


va generación de políticos reformistas intentó arrancar a la Nación de la crisis e
impulsarla hacia un futuro de progreso y unidad. En mayo de 1936, al calor de
una huelga general, un grupo de jóvenes oficiales del Ejército asumió el control
del gobierno. Estos autoproclamados “socialistas militares” enarbolaron nuevas
visiones de ciudadanía y la Nación. Aunque sus bases de apoyo político eran los
obreros urbanos y los excombatientes que inundaron las ciudades después de la
guerra, los militares reformistas no ignoraron a los habitantes rurales del país. Al
rea
A

decir de un destacado socialista militar de la época, el problema más apremiante


de Bolivia era la pobreza y miseria de la “raza indígena”.
Durante y después de la guerra, hubo grupos de izquierda que hicieron circular
ti
4,24
2 acres críticas a los militares, a la oligarquía y a las marcadas divisiones sociales
en el país. Pero la manifestación más patente del surgimiento de un proyecto
populista en Bolivia fue un foro legislativo: la Convención Nacional de 1938.
Durante los seis meses de esta convención, que produjo'el primer gran cambio .
constitucional desde 1880, 122 delegados, expresamente elegidos para ello, re-
dactaron una Constitución de orientación corporativista.! La nueva Constitución

1 La Convención de 1938 ha recibido poca atención por parte de los investigadores, pero la
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LA
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se
Asamblea Constituyente de 2006-2007 renovó el interés por aquella. El “Constitucionalis-
mo Social” de Klein, publicado en 1966, destacó la importancia de la Convención de 1938
para la política Boliviana y subrayó el papel de los obreros y la izquierda. El libro Asambleas
Constituyentes, publicado recientemente por Barragán, la ubica en una historia más larga de
constituciones bolivianas y enfatiza los temas recurrentes de la desigualdad y la representación
territorial. Sobre la Convención de 1938, ver también Ferran Gallego, Ejército, nacionalismo y
reformismo enAmérica Latina, 31-100. Agradezco a Hernán Pruden por la información acerca
del número de delegados. , :
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150 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL
151

representó un neto punto de inflexión hacia formas de protección social, basadas Ciertamente, los regímenes populistas en otros países de América Latina
en nuevas formas de intervención estatal; a partir de su ratificación, ingresaron convocaron sus respectivas asambleas constitucionales y aprobaron cartas mag-
al ámbito constitucional áreas de vida que, hasta entonces, se habían considerado nas con orientación social. Pero los antecedentes y el espíritu de la Constitución
asuntos de la legislación civil. Sin embargo, las disposiciones corporativistas no boliviana de 1938 diferían considerablemente de los de las otras constituciones.
representaban una ruptura total con el liberalismo. La nueva Carta Magna de: En México (1917), Cuba (1940) y Guatemala (1945), el conflicto revolucionario
Bolivia encarnaba una mezcla de derechos individuales y colectivos, de orden dejó su sello en el proceso de reforma constitucional; en Bolivia, en cambio,
civil, político y social.* : _fue más bien la catástrofe de la guerra la que impulsó la reforma. Y, si bien la
Los delegados a la Convención, provenientes de corrientes políticas tanto Convención de Bolivia aprobó cambios similares, su filosofía global difería bas-
de derecha como de izquierda, no identificaban de la misma manera las posibles - tante del discurso democrático de las otras asambleas. En Cuba y Guatemala, la
causas ni los síntomas de la crisis nacional. Pero, sobre una cosa sí estaban de convergencia específica de factores globales y locales condujo a los delegados a
acuerdo: la pérdida en el Chaco simbolizaba los defectos de la sociedad bolivia- aprobar enunciados de amplio alcance en contra de la discriminación. En cambio,
na, y planteaba la necesidad urgente de construir un país más cohesionado. Sus la nueva Carta Magna de Bolivia no abordó abiertamente los prejuicios raciales,
polémicas se centraban sobre dos síntomas, clavesde la debilidad existente: la de clase, o de género.
guerra no sólo había revelado'los peligros de la diversidad étnica y lingiiística sino _Los delegados a la Convención constitucional de 1938 debatieron sobre
que puso en peligro la estabilidad de la vida familiar y un orden social basado en quiénes pertenecían a la Nación, quiénes merecían derechos políticos y sociales,
jerarquías de género. En parte, como respuesta a la presión de las organizaciones
de mujeres y el movimiento obrero, los delegados hicieron del bienestar de los
3 La de Cuba fue la de mayor alcance, en parte debido a que la proximidad con Estados Unidos
niños y la familia asuntos prioritarios de la preocupación estatal. Sin embargo, en plena Segunda Guerra Mundial condicionó un vigoroso espíritu “democrático”. La fuerza
tal como sus antecesores oligárquicos, los diputados de la post-guerra del Chaco del Partido Comunista en Cuba -una organización más bien débil en Bolivia- facilitó, en su
consideraban la “cuestión indígena” como la principal preocupación nacional. A momento, la aprobación de reformas radicales. Pero, el artículo que ilegalizaba la discrimina-
la larga, la Convención no logró repensar significativamente el lugar de los indí- PP
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toner
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ción surgió de una más profunda razón: de las promesas incumplidas de la revolución cubana de
genas en la Nación. Pese a todo, al proporcionar valiosos instrumentos legales, - 1898, El sufragio masculino universal, un influyente movimiento obrero que defendía ideales
entiracistas y una fuerte representación de los cubanos de color hizo de la discriminación
la Convención abrió el espacio político a los indígenas y campesinos. racial una preocupación fundamental de la convención de 1939. También, los movimientos
La inflexión hacia el corporativismo en Bolivia refleja patrones de reforma * feministas influyeron en la Constitución cubana, pues las mujeres que ya habían recibido el
social y construcción estatal que fueron comunes por toda América Latina en las derecho a votaryser elegidas (en 1934) ayudaron a colocar en el centro de la convención los
décadas de 1930 y 1940. Estos proyectos populistas, que abarcaban ideologías
A
asuntos concernientes a las mujeres, los niños y la familia. Pero fue el racismo, no la discri-
minación de género, el que impulsó el artículo por la igualdad (ver Robert Whimey, State.
diversas, se destacaban por sus coaliciones poli-clasistas, sus líderes carismáticos, and Revolution in Cuba, 173; Alejandro de la Fuente, 4 Nation
for All,211, 220-222; Alejandra
sus políticas de bienestar social y sus campañas nacionalistas en contra de las varias * Bronfman, Measures ofEquality, 159-81; Russell Fitzgibbon, The Constitutions ofthe Ámericas,
formas del imperialismo. En general, los populistas latinoamericanos —entre los ra : 230; Lynn Stoner, From the House to the Streets, 162-164, 185). La Constitución mexicana de
que se destacaban Getulio Vargas del Brasil y Juan Domingo Perón de la Argen- 1917 no incluyó una declaración amplia en contra de la discrimihación, ni tampoco dio a las
tina— pactaron políticamente, sobre todo, con los obreros urbanos. En efecto, el mujeres el derecho a voto, pero el capítulo sobre las garantías personales hizo de la igualdad
una meta de la educación (Fitzgibbon, The Constitutions of the Americas, 498).
populismo latinoamericano ha sido considerado generalmente como sinónimo de 6 Esto no implica sobreestimar las disposiciones de las otras constituciones. Aunque la conven-
urbanización e industrialización.? Pero, el socialismo militar de Bolivia demuestra ción de Guatemala en 1945 estableció la ilegalidad de “cualquier discriminación por motivo
que el populismo no era simplemente un fenómeno urbano sino que también de filiación, sexo, raza,'color, clase, creencias religiosas o ideas políticas”, y no obstante haber
podía ser una poderosa tendencia en el área rural.* rechazado una propuesta de estatuto que creaba un estatus jurídico separado para los indígenas
(Estatuto Indígena), no logró extirpar la herencia segregacionista del país. En lugar de las leyes
de tutelaje propuestas, la Constitución otorgó al poder ejecutivo la responsabilidad de encarar
2 Klein, Bolivia, 205-6. Sobre la tendencia más amplia en América Latina, ver Hale, “Political PTA
A
Y
yA
TITO
PAP
. los “problemas indígenas” (Arturo Taracena, Etnicidad, estado y nación en Guatemala, 1944-
and Social Ideas”, 280-299. : 1985 , 35-41). Además, aunque la nueva Constitución otorgaba a los analfabetos varomes y a las
3 Para un panorama general, ver Michael Conniff, “Introduction”; Paul Drake, “Conclusion”; : mujeres alfabetizadas el derecho al sufragio, negaba el voto a las mujeres iletradas y, además,
Knight, “Populism and Neo-populism in Latin America, especially Mexico”. distinguía entre hombres letrados e iletrados -y, por tanto, básicamente entre indígenas y no
4 Varios trabajos recientes iluminan las raíces rurales del populismo. Ver, especialmente, Gould, indígenas— mediante las prácticas de votación (optativa y pública versus obligatoria y secreta).
To Lead as Equals; Turits, Foundations ofDespotism. Al respecto, ver Deborah Yashar, Demanding Democracy, 121-122, ;
EL PROBLEMA DE LAUNIDAD NACIONAL E 153
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LAREVOLUCIÓN
152

os asuntos que iban duración, que terminaría en una devastadora pérdida de vidas humanas y territorio
- y sobre qué bases. Sus propuestas abordaron controvertid nacional. Nunca antes el ejército boliviano había movilizado tanta tropa;
más de
una ciudad anía más inclusi va. Aunque respaldaban
desde la reforma agraria hasta
límites 65 milsoldados bolivianos -25% de los efectivos del país- murieron en combate
cierta ampliación de los derechos, los delegados también insistían en los o fueron capturados; muchos otros volvieron a sus familias inválidos o seriamente
entatividad: ¿cómo
de la igualdad. Lidiaban, además, con cuestiones de repres heridos. Por su parte, cerca de 36 mil soldados paraguayos murieron durante
los
tivista:
deberían definirse y diferenciarse los sectores del nuevo estado corpora combates. No fue casualidad que el escenario de la guerrá llegara a conocers e
ían tener repres enta-
en tanto clases, “razas” o regiones etno-culturales? ¿Deber como un “infierno verde”, puesto que se combatió en un ambiente remoto, plagado
mujere s u hombre s? ¿Sería n
ción las mujeres, o sólo los hombres, y qué clase de de insectos, enfermedades y temperaturas extremas. Para empeorar las cosas,
los
llegar on a resolve r plenam ente lo
ciudadanos los indígenas? Los delegados no soldados carecían, por lo general, de alimentos y provision es suficiente s. El ham-
s de la
que se plantearon; pero sus negociaciones sí ponen en evidencia los dilema bre, las enfermedades y la deshidratación mataron a más bolivianos que el mismo
en la turbul enta época de la posgue rra
ciudadanía, la igualdad y la nacionalidad conflicto armado. Ésta fue la guerra internacional más prolongada del siglo
XX en
encarn aba una tensió n esencia l del popul ismo
del Chaco. La convención de 1938 América Latina y una de las más sangrient as libradas en el continent e.*
dares, las
boliviano: mientras se ampliaban los derechos sociales de los trabaja Con una población total de cerca a 2 millones de habitantes, las bajas bolivian
as
nueva Consti tución subray aba:lo s límites de la iguald ad. en
madres y los niños, la en términos per cápita se equiparaban a las bajas de la Primera Guerra Mundial
Europa.) Pero, había una diferencia: fueron los indígenas y campesinos aymaras
e
£ en
y quechuas los que engrosaron las filas del ejército boliviano, y predominaron
La Guerra del Chaco y la pacificación del campo las largas listas de muertos y heridos. En general, los varones de clase media y alta
del
fácilmente lograban quedar exentos del servicio en la línea de fuego o inclusive
La Guerra del Chaco marca un gran giro en la historia boliviana. En su versión servicio militar; aquellos que, de todos modos, fueron reclutad os, general mente
de
popular, el conflicto consistió en una disputa por territorios ricos en yacimientos participaron como oficiales de retaguardia o personal de auxilio.” En algún
caso,
petróleo que había sido instigado por empresa s petroler as extranjer as: la Standard continge ntes de primera línea, pero
los indígenas llegaron a ser suboficiales de los
Oil de propiedad norteamericana y la Royal Dutch Shell de propiedad británica. fueron excluidos del cuerpo de oficiales del ejército. !! Todos los puestos de mando
En realidad, la mayor parte de la contienda bélica sucedió lejos de los campos y de retaguardia estaban reservados para los no indígenas. A excepción de
aquellos
petroleros bolivianos; el petróleo fue un problema sólo al final de la guerra, cuando tichados de comunistas por el gobierno , los no indígena s no fúeron destinad os al
las tropas paraguayas llegaron a las proximidades de los valles interandinos de frente. La ecuación entre indígenas y vanguardia era prácticamente
absoluta.'?
Tarija, Chuquisaca y Santa Cruz. Esta explicación de los acontecimientos por los PP
La permanente escasez de soldados también hizo que los indígenas fueran
intereses petroleros en juego circuló ampliamente durante la guerra y galvanizó perpetuas víctimas de violencia en sus propias comunidades. Cuando empezó
la
las demandas nacionalistas de los movimientos reformistas y revolucionarios de guerra, el gobierno buscó denodadamente reclutas voluntarios. En vista de que
la posguerra del Chaco. los
los campesinos y los obreros ignoraban con frecuencia estos llamamientos,
En el fondo; la guerra fue impulsada por las agresivas políticas de exploración militares organizaban patrullas para ir en su búsque da." Y, en vez de persegu ir
y asentamiento militar del asediado gobierno de Salamanca (1931-1934), que
esperaba distraer las tensiones sociales ocasionadas por la depresión de 1929.” El Political Change in Bolivia, 134-135, 145-418, 151-154, 187; David
ies
and
Zook, The
principal objetivo del plan de exploración fue ocupar y “pisar fuerte” en el vato
8 Klein, Part
240-241; Dunkerle y, Orígenes del poder militar en Bolivia, 169-170;
Conduct of the Chaco War,
territorio deshabitado del Chaco, cerca de la frontera con Paraguay. Lo que ha- RAROS
DINAR Whitehead, “Bolivia since 1930”, 519; Arze, Guerra y conflictos
sociales, 74-75; Miguel Angel
bía comenzado con la construcción de vías y edificación de fortines se convirtió Centeno, Blood and Debt, 58-59, 92, 228; Bruce Farcau, The Chaco War, 18-19.

rápidamente en hostilidades militares. En junio de 1932, tropas bolivianas ocu- 9 Klein, Bolivia, 194. -
y conflictos sociales, 76;
Dunkerley, Orígenes del poder militar en Bolivia, 167, 174; Arze, Guerra
paron un fuerte abandonado en Paraguay. Después que contingentes paraguayos 10
Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 197 n.1; Mamani,
Taragu, 101; Farcau, The Chaco
retomaran el control de la guarnición militar, y a despecho de la oposición de sus War, 19.
,
propios consejeros militares, el presidente Salamanca ordenó al ejército atacar 11 Para un ejemplo, ver Choque, “Las rebeliones indígenas de la post-guer
ra del Chaco”, 37.
in
otros dos fortines paraguayos. Así se daría comienzo a un conflicto de tres años de 12 militar en Bolivia, 167, 174; Klein, Parties and Political Change
Dunkerley, Orígenes del poder
Bolivia, 155, 187-188.
Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 155.
7 Klein, Bolivia, -185; Klein, Parties and Political Change in Bolzvia, 145-154, 182-183. aca
AN
E |
; ; ñ 3
154 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 155

a los evasores del reclutamiento en las ciudades, las patrullas se inclinaban por y la retaguardia, los obreros de tiempo de guerra debían dee nuevos caminos y
realizar sus rondas en el área rural. Muchos de los comunarios eran arrancados mantener expeditos los existentes.”
de sus casas, “arreado[s] (...) como llamas” y embarcados hacia los cuarteles La guerra dio lugar también a nuevas olas de expropiación de tierras comu-
militares.** Los procedimientos violentos utilizados por los encargados del nales. Antes de iniciarse las acciones bélicas, la expansión de las haciendas había
reclutamiento redujeron la población de muchas comunidades indígenas casi' llegado a detenerse en el Altiplano como consecuencia de la crisis económica y
exclusivamente a la conformada por mujeres, niños y ancianos.!'* Más aún, las política provocada por la Gran Depresión.” Pero el conflicto con el Paraguay
comisiones de reclutamiento exigían contribuciones en-alimentos de los pro- revivió los conflictos entre comunidades y haciendas. Los hacendados intentaron
ductores rurales, y, a veces, esperaban a la salida de los pueblos para apoderarse compensar la escasez de mano de obra provocada por la conscripción mediante
de los bienes que los comerciantes indígenas llevaban a vender en las ferias la incorporación de comunarios en la fuerza laboral de las haciendas. Se apro-
aledañas, después de recorrer, a menudo, enormes distancias. Los corregidores adsl
vecharon también de la ausencia de los colonos para despojar a sus familias de
exigían donaciones obligatorias de productos agrícolas a los indígenas, utilizan- las parcelas que usufructuaban. Por lo general, los hacendados intensificaron la
do las necesidades de los soldados como un pretexto.'* Por último, el gobierno . demanda de mano de obra y de servicios obligatorios para enfrentar la crisis.”
dio a los hacendados otra arma represiva al otorgarles en esencia el derecho a Para los comunarios de Jesús de Machaca, estos terratenientes inescrupulosos
escoger qué colonos debían engrosar la cuota oficial de conscriptos. Aunque eran “dignos imitadores de los paraguayos, que quieren aprovecharse de lo que
con frecuencia los hacendados ocultaban del reclutamiento a los colonos para no les pertenece, (...) sin que les asista derecho ni razón alguna”.?*
proteger sus necesidades de mano de obra, también utilizaban de modo selectivo Por último, la guerra dio lugar a la represión política ¡ interna. Durante los
esta cláusula para expulsar a aquellos que consideraban rebeldes o insolentes. años de combate, el gobierno de Salamanca intentó suprimir a los sindicatos
Los colonos de hacienda y los obreros urbanos fueron componentes esenciales obreros, a la izquierda y a los movimientos indígenas. En 1933, el presidente
de las fuerzas en el frente, pero los miembros de las comunidades indígenas decretó una prohibición de los sindicatos: sólo se permitirían mutuales y socie-
conformaron probablemente el contingente más grande del ejército durante la dades de socorro con fines benéficos. En base a esta ley, el gobierno desmanteló
Guerra del Chaco.” gradualmente a las organizaciones obreras en las principales ciudades del país.
Fue así que se desató una guerra interna a la sombra del conflicto internacional, Algunos destacados intelectuales, dirigentes laborales y políticos radicales tuvie-
y la brutalidad de ambas se centró en las comunidades indígenas.!* Los familiares cid ron que soportar el exilio y confinamiento en lugares inhóspitos; muchos otros
ocultaban a sus hombres y a veces se enfrentaban a los encargados del recluta- - fueron reclutados y despachados al frente de combate.?* Así como se persiguió
miento militar.'? A los intentos por bloquear la conscripción, les seguían actos a los líderes sindicales, también se acosó a los líderes indígenas del área rural.
brutales de represión.” Y, no era solamente la conscripción; la guerra intensificó La policía detuvo al influyente apoderado Eduardo Leandro Nina Quispe con :
también las cargas impositivas y las faenas de trabajo, en la medida que las auto- cargos de subversión —como se vio en el Capítulo 3. Decenas de otros apoderados
ridades estatales añadían sobrecargas a la contribución territorial acostumbrada e _ fueron encarcelados u obligados a la clandestinidad en vísperas de la guerra, y,
imponían turnos de trabajo para proyectos viales.?! Las necesidades de la guerra - en 1933, Santos Marka Tula fue acusado por un tribunal militar de incitación
hicieron de ese trabajo público algo mucho más exigente. En las zonas de guerra a los disturbios entre los colonos de hacienda.” A los caciques apoderados se
los puso en la mira no sólo porque exigían la devolúción de sus tierras, sino
14 THOA, La mujer andina en labistoria, 40. también porque se oponían abiertamente a la guerra. Salamanca calificó a sus '
15 Tbid.; Arze, Guerra y conflictos sociales, 47-50.
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aam4]
16 Arze, Guerray conflictos sociales, 39-40, 64-65.
17 Tbid,, 48; THOA, “Indigenous Women and Community Resistance”, 157. Desafortunadamente, 22 Ibid., 2, 45-46. Ver también República de Bolivia, Proyectos e Informes del H. Senado Nacional,
no existen estudios detallados sobre la composición del ejército dela Guerra del Chaco, pero Legislatura Ordinaria de 1934, 188-193.
la documentación disponible apoya esta conclusión. Debido a la importancia económica de 23 Klein, Bolívia, 186. Sobre el fin de la venta de tierras por parte del Estado en L década de
la minería, los propietarios de minas obtuvieron una exención que les permitió mantener a la 1920, ver Langer, Econonsic Change and Rural Resistance in Soutbern Bolivia, 66.
mayor parte de sus obreros fuera del ejército. - 24 Arze, Guerray conflictos sociales, 29-36; Langer, Economic Change and Rural ResistanceinSouthern
18 Arze, Guerra y conflictos sociales, 48. A
OPAT
a Bolivia, 87; Lagos, Autonomy and Power, 43-44,
19 THOA;
Lamujer andi en labistoria, 41. 25 Citado en Arze, Guerra y conflictos sociales, 35-36.
20 Dunkerley, Origenes del poder militar en Bolivia, 168. 26- Kiein, Parties and Political Change in Bolivia, 132-142.
21 Arze, Guerray conflictos sociales, 2,71. 27 Arze, Guerra y conflictos sociales, 95.
e

156 _ LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL . ; 157

demandas de autonomía, tierras y protección legal como una conjura comunista las décadas de 1910 y 1920 —debilitadas por larepresión: y laguerra— no 2”
antinacional. haber influido directamente en los resultados de la Convención de 1938,-pero,
¿Durante los dos primeros años del conflicto, el presidente consiguió a duras de todós modos, el Fantasma de la agitación en elárea rural dejo su marca en los
penas controlar la agitación en el campo, pero, poco a poco, la rebelión cedió debates legislativos y el giro populista de la gis en Bolivia. -
ante la represión.” En Pucarani (La Paz), las fuerzas del gobierno masacraron a
los rebeldes que intentaron recuperar la tierra, al tiempo que decenas de otros
dirigentes comunales fueron encárcelados.” Debido a que los militares se en-
- contraban destacados en la zona de combates, el gobierno intentó sofocar las
n
La movilización social despuésde la guerra ____..
confrontaciones mediante guardias particulares como la Legión Cívica, una ins- 'E
e
Mucho antes que comenzarala guerra, el sistema político oligárquico en Bolivia
titución paramilitar con reclutas en ciudades y pueblos principales.* A la larga, enfrentaba una considerable oposición y cuestionamiento. Además de las redes
los hacendados y vecinos de pueblos conformaron sus propias patrullas, a veces indígenas en el campo, hubo organizaciones laborales y agrupaciones políticas
con la ayuda de colonos y comunarios que no se identificaban con las rebeliones. radicales que habían surgido en la década previa al conflicto internacional. Aun-
Hacia mediados de 1934, la fuerza combinada de grupos estatales y guardias que esta izquierda de la preguerra sufrió persecución y expulsión, resurgió aun
particulares puso temporalmente fin a los levantamientos.** Aunque los caciques antes de que efectivamente terminara la guerra. A través de una serie de novelas
apoderados continuaron presentando demandas, la agresión interna durante la de realismo social, y otras formas de crítica social, los intelectuales de izquierda
guerra fragmentó sus redes. Y, en general, la movilización política en el campo condenaron al ejército y la oligarquía.** Pero, los portavoces de las críticas más
fue suprimida. influyentes fueron los obreros y las mujeres trabajadoras, y, luego, un sinnúmero
La Guerra del Chaco terminó con un tratado de paz que se firmó el 14 de de excombatientes que inundaron las principales ciudades de Bolivia exigiendo
junio de 1935 en Buenos Aires. Para ese momento, los militares ya habían obligado empleo, vivienda y la asunción pública de responsabilidades por el desastroso
a renunciar al presidente Salamanca.” Junto a las pérdidas incurridas en guerras desempeño de los conductores militarés en el conflicto armado.
anteriores, la derrota de Bolivia en 1935 dejó al país con menos de la mitad del Los tres años de conflicto habían ocasionado una enorme dislocación social.
territorio con el que había nacido a la Independencia (ver Mapa 1).* Las conse- Cuando la guerra se aproximaba a su fin, multitudes de excombatientes abando-
cuencias de la guerra excedían con mucho esta pérdida territorial. Ningún sector de naban sus raíces rurales para asentarse precariamente en las ciudades. Después
la sociedad boliviana escapó del conflicto sin verse, de una u otra manera, afectado de la guerra, la población de las ciudades de Bolivia, particularmente La Paz y
por el mismo. Sin embargo, como se suele creer, la guerra no representó un vacío Cochabamba, creció al menos en 30%, y los nuevos inmigrantes eran, en su
absoluto en términos políticos. Si bien la Guerra del Chaco provocó la represión mayoría, excombatientes.** Los flujos sin precedentes de inmigración urbana :
de los activistas en las ciudades y el área rural, las postrimerías de la guerra vieron agravaron las tensiones en la economía desarticulada por la guerra, presionando
ic
A
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el resurgimiento de los movimientos sociales y de las organizaciones laborales sobre los restringidos mercados de vivienda y de mano de obra. Los sindicatos
que habían surgido en las décadas previas a la guerra con Paraguay. Sin duda, obreros reaccionaron con hostilidad a los cuantiosos contingentes de inmigrantes
la guerra misma alentó nuevas asociaciones y proyectos políticos, pero ambos de mano de obra no calificada y, en 1936, el gobierno aprobó un decreto de trabajo
tenían raíces en los movimientos de la preguerra. Las redes indígenas rurales de obligatorio destinado a retornar al campo los vagabundos queno ingresaran a la
industria.*
28 Para un panorama de las rebeliones durante la guerra, ver Arze, Guerra y conflictos sociales, 60,
Los gobiernos de posguerra también tuvieron que habérselas con un creciente
85-115. Aunque la agitación se centró en el Departamento de La Paz, también Potosí y Sucre clamor popular por las condiciones de salud existentes en las ciudades, que se en-
se vieron afectados. contraban ahora en un proceso de rápida expansión. En La Paz, las familias de la
29 Ver THOA, “Indigenous Women and Community Resistance”, 158-59; Mamani, Taraqu, 120- elite culpaban a las empleadas domésticas -mucbhas de ellas inmigrantes recientes—
124. por la difusión de enfermedades; insistían (sin éxito) que las sirvientas estuvieran
30 Mamani, Taraqu, 113-16; Ticona y Albó, La lucha por el poder comunal, 148 n. 13; Arze, Guerra
y conflictos sociales, 109-110, 112.
31 Arze, Guerra y conflictos sociales, 112-114. . 34 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 189-190.
32 Klein, Bolivia, 192-193. : 35 Ibid, 243n.1.
33 Dunkerley, Rebellion in the Veis, 27. 36 Ibid. 241-243.

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EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 159
158 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

sujetas a exámenes médicos y que portaran certificados de buena salud.” A su vez,


los legisladores propusieron una expansión de los servicios médicos y aprobaron
la creación de un nuevo Ministerio de Salud Pública e Higiene. Pero el Estado,
escaso de recursos, fue incapaz de ampliar los servicios o normar la higiene pública
too)

de modo significativo.** En breve, los años de la posguerra fueron testigos de una


gran tensión y ansiedad por el empleo, la salud y la vivienda en las urbes. Los
excombatientes y los migrantes recientes soportaron lo más duro de las políticas
normativas y lideraron la lucha por una ampliación de los servicios.
Las mujeres obreras ocuparón un lugar destacado en las protestas urbanas y did
pr
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Y

su participación ayudó a situar la cuestión de género en el centro de los debates


que, acerca de la ciudadanía y la nacionalidad, se dieron en la posguerra (ver infra,
y el Capítulo 6). Al igual que sus contrapartes masculinos, las mujeres vendedo-
ras, comerciantes y artesanas crearon sindicatos y asociaciones de socorro mutuo
durante la turbulenta década de 1920 (ver Imagen 5). El conflicto con Paraguay
transformó a esas mujeres en una base política más activa, pues la guerra hizo que
el trabajo “honesto” de las mujeres fuera indispensable para la Nación. La fuerza
laboral de Bolivia siempre había incluido a las mujeres, pero la guerra amplió el
alcance del empleo destinado a ellas. Las actividades relacionadas con la guerra,
como ser la producción de ropa y alimentos para el ejército, se convirtieron rá-
pidamente en dominio de las mujeres. Y, puesto que muchas mujeres de la clase
obrera y otras de la clase campesina perdieron a sus esposos en el combate, la
guerra no sólo aumentó la cantidad de mujeres dentro de la fuerza laboral sino a
TT
que convirtió a un mayor número de ellas en jefas de familia.”
Durante y después del conflicto, las mujeres obreras exigieron un reconoci-
miento oficial por sus esfuerzos patrióticos, y, por “patriotismo”, ellas entendían
no únicamente los sacrificios de sus maridos e hijos sino sus propias contribuciones
laborales. Así que demandaron beneficios como mujeres trabajadoras “sola[s] con
hijos”.*. En base a tales demandas, las vendedoras de comida evitaron el cierre
de sus humildes locales. Y las comerciantes informales obtuvieron licencias para
negocios pequeños, donde podían lograr un margen de ganancias vendiendo
alimentos, carbón o querosén. Otras mujeres exigieron un mejor trato de las ESPERAS
ARMA
autoridades, o impuestos municipales más bajos para los negocios ambulantes de
venta, de verduras y carne. Como complemento a sus demandas, a veces deses-

uy—] Lesley Gill, Precarious Dependencies, 31; Stephenson, Gender and Modernity in Andean Bolivia,
142-146.
38 Zulawski, Unegual Cures.
39 Roberto Fernández Terán, “Prensa, radio e imaginario boliviano durante la Guerra del Chaco”,
20; Florencia Durán Jordán y Ana María Seoane Flores, El complejo mundo de la mujer durante
Imagen 5. La nota a esta foto dice: “Cocinera chola”. [La Paz, entre 1900 y 1923]. Lleva el típico sombrero hongo que
la Guerra del Chaco, 13; Gill, Precarious Dependencies, 33; Lehmy Rivera, Los artesanos libertarios
utilizan las cholas de esta región. Cortesía de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos (Prints ad Pholographs
y la érica del trabajo, 69. Division, Frank and Frances Carpenter Collection, LC-USZ62-136385).
40 Fernández, “Prensa, radio e imaginario boliviano durante la Guerra del Chaco”, 30-32.

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EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 161


LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
160

de las mujeres. Lo que había motivado el activismo del grupo' fueron las crecientes
peradas, se presentaban como madres patrióticas, trabajadorasycumplidoras tasas de nacimientos ilegítimos, abandono de infantes, prostitución y pobreza. Para
sus obligaciones impositivas, que protegía n a sus niños del hambre y la miseria. *
al Senado por un grupo informal de “industr ia- encarar estas preocupaciones pretendidamente relacionadas con la guerra, Legión
la
Un memorial de 1933, dirigido Femenina respaldó algunas medidas de gran significación para la Convención de
les fabricantes de chicha”, ilustra las penurias del período de guerra: según lo 1938, como ser el apoyo estatal a las madres solteras." La organización defendió
explicaban, desde que sus esposos, hijos y hermanos morían en combate, ellas
también los derechos de las mujeres trabajadoras a la indemnización por despido,
estaban obligadas a trabajar en la “única industria del pueblo”. Ellas pidieron al
a contar con guarderías en las fábricas y a la licencia post-natal pagada. A pesar de
gobierno que otorgase una exención de impuestos a la distribución y venta de la
“ que no hubo representantes mujeres que integraran la Convención de 1938, hubo -
chicha.* Por último, las mujeres protestaban en contra de la guerra misma. En
Mr
e
rr

grupos de mujeres de la elite y de la clase obrera que intervinieron decididamente


1935, unas 120 mujeres indígenas del área rural, dirigidas por Santos Marka T'ula,
en los debates, por medio de periódicos, peticiones y protestas públicas.
salieron a manifestarse en la ciudad de La Paz para exigir el retorno del frente
La derrota en la contienda hizo tambalear a Bolivia y renovó la relevancia de .
de sus esposos e hijos. A nombre del sacrificio de esos hombres, ellas pidieron
estos movimientos sociales de ya larga data. Cuando las hostilidades terminaron
también la restitución de las tierras usurpadas.* Parece que la guerra feminizó
no únicamente la fuerza laboral sino también las redes políticas anteriormente en junio de 1935, las calles se llenaron de trabajadores manifestantes de ambos
. sexos, los cafés estuvieron repletos de gente conversando acerca de reformas so-
integradas mayoritariamente por hombres.
La participaci ón creciente de las mujeres en la fuerza laboral estuvo aparejada ciales y justicia, y los dirigentes de los movimientos de estudiantes de la década
proceso acelerado de sindicalizac ión. Con la creación en 1927 de la Fede- de 1920 crearon un mentón de nuevas asociaciones políticas, tanto reformistas
por un
Obrera Femenina (FOF), de tendencia anarquista y afiliada a la Federación como revolucionarias.* En diciembre de 1934, con el apoyo de grupos de exilados
ración
en Chile y Perú, Tristán Marof fundó el Partido Obrero Revolucionario (POR),
Obrera Local (FOL), las mujeres ya habían adquirido un perfil significativo dentro
del emergente movimiento laboral boliviano.* Los sindicatos de mujeres asentados el primero de los partidos anti-oligárquicos de la posguerra del Chaco. El POR
terminó logrando avances significativos entre los mineros, pero no alcanzó una
en La Paz se desarticularon durante la guerra, pero volvieron a reagruparse con
mayor fuerza cuando terminó el conflicto. En 1936, el Sindicato de Culinarias
influencia nacional hasta la década de 1940.* En el escenario de la posguerra,
de todas las nuevas tendencias políticas, la moderada Confederación Socialista
presentó una lista de demandas al gobierno exigiendo una jornada laboral de 8
Boliviana (CSB) fue la que obtuvo el mayor apoyo. Esta organización fue creada
horas para las empleadas domésticas, igual salario para mujeres y hombres, y poner
“en 1935 por antiguos miembros del Partido Nacionalista de Hernando Siles y los
término al “carnet de sanidad” que los funcionarios municipales habían impuesto
ht
o
E
7

' futuros líderes del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).


a las empleadas domésticas.*
Las mujeres de las clases media y alta también contribuye ron al esfuerzo de la El programa de fundación de la CSB proporcionó una agenda aproximada
guerra con apoyo moral y material para los soldados y sus familias. Y, cuando terminó para los debates de la Convención de 1938. Su agenda de noviembre de 1935
el conflicto con Paraguay, ellas presentaron demandas políticas en base a esas contri- privilegiaba las demandas de hombres y mujeres trabajadores, y de clase media:
buciones.* Después de la guerra, una organización nacional conectada con feministas * reclamaba controles de precios, programas de vivienda, ajustes salariales y me-
internacionales -la Legión Femenina de Educación Popular—continuó promoviendo jara de los servicios públicos. El programa también demandaba la investigación
actividades educativas y de caridad, así como por los derechos políticos y civiles de y el enjuiciamiento de las “responsabilidades individuales y colectivas por la .
guerra”.3% En un programa más oficial, publicado en diciembre del mismo año,
41 Ibid.
42 República de Bolivia, Proyectos e Informes del H. Senado Nacional, Legislaturas Ordinarias y Ex-
47 Etelvina Villanueva y Saavedra, Acción socialista de la mujer en Bolivia; Durán y Seoane, El com-
traordinarias de 1933, 77-82.
plejo mundo de la mujer durante la Guerra del Chaco, 28, 129, 133. Sobre las organizaciones de
43 THOA, “Indigenous Women and Community Resistance”, 164-165.
mujeres en las décadas de 1920 y 1930, ver también Gloria Ardaya, Política sin rostro, 21-29;
44 Sobrela FOF, ver Ineke Dibbits et al., Poleras libertarias, Lehm y Rivera, Los artesanos libertarios
Medinaceli, Alternando la rutina,
h .

y la ética del trabajo, 35-40, 69-101. La FOL (Federación Obrera Local) era una organización 48 Klein, “Social Constitutionalism” in Latin America”, 262.
obrera anarquista, fundada en 1926 en La Paz. .
: 49 Dandler, “Politics of Leadership, Brokerage and Patronage in the Campesino Movement of
Lehm y Rivera, Los artesanos libertarios y la ética del trabajo, 70.
$
45 q Cochabamba”, 54. .
46 Stephenson, Gender and Modernity in Andean Bolivia, 24-27; Fernández, “Prensa, radio e ima-
Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 214. Ver también Gallego, Los orígenes del refor-
e
50
ginario boliviano durante la Guerra del Chaco”, 10; Durán y Seoane, El complejo mundo de la E
mismo militar en América Latina, 67-68.
mujer durante la Guerra del Chaco, 69-70. EA
4
je
”+

162 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 163

la CSB respaldaba una plataforma de reformas incluso más amplia: la intervención castigados con turnos de trabajo en programas de colonización rural, construcción
de escuelas o en las minas.” A su yez, la incapacidad del Estado para dar todo lo
A,
estatal en la economía, incluyendo la nacionalización de los campos petroleros de
propiedad de la Standard Oil; un código laboral; nuevos ministerios de trabajo : que había prometido a los excombatientes se volvió una fuente permanente de
y salud pública; plenos derechos civiles para las mujeres y los niños ilegítimos; protestas. Lo que no pudo proporcionar en términos materiales, las autoridades
pensiones familiares; y una larga lista de leyes sociales enfocadas en las mujeres, gubernamentales lo compensaron con símbolos: los registros congresales testi-
los niños y la familia. Adicionalmente, la segunda agenda del partido respaldaba el fican el sinfín de conmemoraciones realizadas en honor a los soldados caídos y a
cambio social en el área rural, al demandar el fin del pongueaje y de los impuestos los sobrevivientes. ue

discriminatorios que gravaban a los indígenas. Pero ho-hacía mención a la reforma


agraria. Al inspirarse en principios corporativistas e ideales de elevación moral,
ideales comunes a todo el continente, el programa prometía una mayor protección El ascenso de los socialistas militares
a obreros y gentes de clase media, que ya gozaban de ciertas garantías. También
colocaba al género y la vida familiar en el centro de la agenda social.* Por último, Junto con las organizaciones laborales, los excombatientes jugaron un papel deci-
junto a prácticamente toda otra entidad política en Bolivia, la CSB demandaba sivo en el surgimiento de los regímenes socialistas militares de Bolivia. En 1936,
una convención para volver a redactar la Constitución. una masiva huelga precipitó el colapso del gobierno interino de José Luís Tejada
Aparte de los nuevos partidos políticos, la Guerra del Chaco dio lugar a una PARADA Sorzano (1934-1936) y allanó el camino de los socialistas militares. Habiendo
segunda gran fuerza política: los “ex-combatientes”. Por primera vez en la historia pl afectado a prácticamente todas las industrias, el paro laboral fue una señal de la
de Bolivia, grandes sectores de la sociedad habían sido movilizados para servir fortaleza organizativa de los trabajadores. Confirmó también la importancia del
en el ejército. Casi inmediatamente después de que Bolivia firmara el armisticio movimiento de excombatientes, puesto que ellos eran un componente importante
con Paraguay, los excombatientes fundaron organizaciones propias, en pueblos de los trabajadores en paro. Estuvieron dirigidos por Waldo Alvarez del Sindicato
y ciudades por todo el país. Al poco tiempo, crearon sus consejos departamen- de Gráficos y por la recientemente organizada base, en La Paz, de la Federación
tales y el nacional, obtuvieron el reconocimiento del gobierno y presionaron . Obrera del Trabajo (FOT). Sus principales demandas incluían las preocupaciones
por una protección social y ayuda para los excombatientes, sus familias y viudas. de los excombatientes y sus familias. Los huelguistas demandaron una reducción
Unicamente se les permitió integrar esta Legión de Excombatientes (LEC) a los en el costo de los artículos básicos, aumentos salariales, la prohibición del trabajo
que habían servido en el frente.** Aunque los excombatientes dejaron las filas del - nocturno para mujeres y niños, libertad de prensa y asociación, legislación social
ejército cuando terminó la guerra, mantenían un estrecho y fuerte vínculo con y empleo para los excombatientes, y beneficios adicionales para individuos dis-
la propia guerra y valoraban sus experiencias personales como soldados. Incluso, A
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AO capacitados o convertidos en huérfanos por la guerra.ó Con el creciente ímpetu
algunos reclamaban un estatus especial, como excombatientes leales que habían de la huelga, el gobierno terminó por colapsar y el ejército asumió el control del
defendido el honor de la Nación.* Como excombatientes, los soldados rasos mismo. En mayo de 1936, el coronel David Toro creó una junta militar y desig-
eran de hecho elegibles a derechos específicos: a todo soldado combatiente o su -nó a Waldo Álvarez como cabeza del nuevo Ministerio del Trabajo y Seguridad
familia se le concedió una remuneración. El Estado también dio a los excomba- Es
Social, siendo ésta la priméra vez que un obrero asumía una posición de ministro
tientes o a sus familias una consideración preferente para puestos de trabajo en en Bolivia.*” La designación de Álvarez:no sólo señala la estrecha alianza que los
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el sector público y asignó pensiones a los heridos o discapacitados. En cambio,
los omisos y remisos (desertores y evasores) perdieron algunos derechos y fueron 55 Ibid., 29-30, 35; Toribio Claure, Una escuela rural en Vacas, 90. Ver también República de
Bolivia, Proyectos de leye informes de comisiones de la H. Cámara de Diputados, 1932, 37, 127. Se
discutió mucho el qué hacer con los omisos después de la guerra. Para las muchas propuestas,
51 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 214-216.
RI
ver también República de Bolivia, Proyectos de Ley, H. Convención Nacional de 1938, 210-211,
52 Sobre el papel central de ideologías de género en tales proyectos, para otros lugares de 308-311, 333; República de Bolivia, Informes de Comisiones, H. Convención Nacional de 1938,
América Latina, ver Karin Rosemblatt, Gendered Compromises; Katherine Bliss, Compromised 98-99. Sobre los límites de la ayuda a las familias de los soldados durante la guerra, ver Durán
Positioms, Alexandra Stern, “Responsible Mothers 08 Normal Children”; Stepan, “The Hour y Seoane, El complejo mundo de la mujer durante la Guerra del Chaco, 114, 134.
ofEugenio”. .56 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 224-227.
53 Klein, Parties and Politica! Change hin Bolivia, 208-209, Sobre las organizaciones de ex-comba- 57 Tbid., 224-27, 232. Toro creó también los Ministerios de Minas y Petróleo, y de Comercio e
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tientes, ver también Dunkerley, Orígenes del poder militar en Bolivia, 179. id
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A Iudustria. Para detener las influencias de la izquierda, más tarde, reemplazó a Alvarez por un
_ 54 Fernández, “Prensa, radio e imaginario boliviano durante la Guerra del Chaco”, 32-33. abogado conservador (Klein, “American Oil Companies in Latin America”, 60, 63 n. 51).
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LAREVOLUCIÓN | EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL
164 165
|

socialistas militares buscaban establecer con el movimiento obrero, era también la ley de sindicalización obligatoria anunciaba un “nuevo régimen de ejercicio de
un valioso índice de los ideales políticos del régimen: los socialistas militares bus- la ciudadanía”: los derechos políticos tendrían. sufundam en la
ento
pertenencia
caban canalizar la participación política a través de las organizaciones sindicales y al sindicato y la actividad productiva. Aquellos que no tuvieran su documento de
consideraban al trabajo como la condición básica de la ciudadanía.* : E afiliación sindical no podrían votar.“ Mientras promovía a los sindicatos respal-
Puesto que las tragedias de la Guerra del Chaco provocaron contagiosos dados por el Estado, Toro también realizó esfuerzos por controlar al movimiento
sentimientos antimilitaristas, particularmente dirigidos hacia los oficiales de obrero existente mediante la creación de una supra organización que ligaba a las
alto rango, resulta irónico que los regímenes populistas de Bolivia fueran enca- _ agrupaciones laborales con instituciones del gobierno.? Su gobierno intentó ejer
“ bezados por el Ejército. El creciente protagonismo político de los militares fueAS cer. ese mismo control sobre las organizaciones políticas que surgieron después de
una consecuencia de la particular coyuntura posbélica: si bien la guerra lo había : la Guerra del Chaco. En ambos casos, a la larga, el socialismo militar fracasó.
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debilitado, el Ejército siguió siendo la institución más viable del antiguo orden. . En vez de frenar al movimiento obrero, la sindicalización obligatoria alentó
Es cierto que la izquierda y los movimientos laborales de preguerra volvieron a la organización de nuevos sindicatos que el Estado nunca pudo controlar. Más”
emerger, pero estos grupos no pudieron forjar una sólida alternativa política a los aun, las dos principales organizaciones laborales de Bolivia -la Federación Obrera
partidos [Link] extinción. Como resultado, el movimiento obrero y la Local (FOL) y la Federación Obrera del Trabajo (FOT)- fundaron su propia Con-
izquierda buscaron al Ejército como aliado potencial. Alarmadas por la creciente federación para oponerse al intento del régimen por absorberlos y subordinarlos.*
movilización social, las viejas fuerzas conservadoras también se volcaron hacia la En 1936, la FOL y la FOT crearon la Confederación Sindical de Trabajadores de
institución militar, esperando que esta pudiera contener el ímpetu radical de las Bolivia (CSTB) que llegó a ser la organización laboral más importante de la época.
masas. Finalmente, la crisis de la guerra hizo que el Ejército mismo se preocupara Si bien estuvo plagada de divisiones internas, esta confederación nacional logró
por su propia supervivencia institucional. En este contexto de tensión, inclusive |preservar su autonomía tanto durante el gobierno de Toro como el de Busch.*
los oficiales conservadores llegaron a la conclusión de que una plataforma de re- Finalmente,.en 1939, el más radical de los dos primeros socialistas militares, Ger-
formas sociales era la única manera de desmovilizar a la izquierda, pacificar a los mán Busch, promulgó un código laboral de gran alcance, el mismo que serviría
excombatientes y contrarrestar a aquellos elementos de la sociedad que querían como un instrumento para las huelgas mineras de la década de 1940.
sentar a los militares en el banquillo de los acusados.*? E Por más que su atención se centrara en los habitantes de las ciudades, los
Un vez que estuvieron en el poder, los presidentes socialistas militares —pri- militares socialistas no ignoraron a la población rural. Por ejemplo, el estatuto de
mero el Coronel David Toro (1936-1937) y después el Coronel Germán Busch - la educación pública promulgado por Toro en 1936 exigía escuelas que hicieran
(1937-1939) lideraron al país a través de un breve período de rápida transfor-
mación política. Se caracterizaron por combinar una política laboral progresista 61 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 228-235, 271-273; Dunkerley, “Political Suicide
con la emulación del fascismo europeo. Toro había visitado la Italia de Mussolini in Latin America”, 32; Gallego, Los orígenes delreformismo militar enAmérica Latina, 114. La
y puede que haya aspirado a replicar aspectos de su Estado fascista.% En sus cita está extraída del decreto de “Sindicalización obligatoria” que se reproduce en Antezana
esfuerzos por crear un régimen corporativo en base a una representación fun- y Romero, Historia de los sindicatos campesinos, Anexos, 10.
cional, el nuevo presidente promulgó un decreto que hizo obligatorios el trabajo 62 Gallego, Los orígenes del reformismo militar en América Latina, 116-123; Klein, Parties andPolitical
"Change in Bolivia. :
y la pertenencia al sindicato. La ley exigía que todos los hombres y mujeres que 63 Rivera, Oprimidos perono vencidos, 57; Lehm y Rivera, Losartesanos libertariosyla ética del trabajo,
trabajaban conformaran sindicatos, y establecía una estructura de dos pisos para 61-75.
las organizaciones, una conformada por los empleadores y otra por aquellos Gallego, Los orígenes del reformismo militar en América Latina, 194-195.
trabajadores de ambos sexos encargados del trabajo físico o intelectual. Otra ley 65 Ibid., 198-202. La primera federación obrera de Bolivia, la FOT, mantenía vínculos con el
obligaba a los desocupados a enrolarse en el ejército. Se trataba de un plan masivo, Partido Socialista. Sus afiliadas locales, que agrupaban trabajadores de diversos sectores en
las principales ciudades del país, fueron organizadas a fines de la década de 1910. La FOL, de
aunque nunca realizado, de gestión política y social. Según el gobierno de Toro, . tendencia anarquista, fue creada en 1926 en La Paz, en oposición a la FOT. El anarquismo
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DA también tuvo influencia en Oruro y la FOL de La Paz terminó controlando la FOT de Oruro.
Con la creación de la CSTB, en 1936, los trabajadores organizaron las Federaciones Obreras
58 Antezana y Romero, Historia de los sindicatos campesinos, Ánexos, 9-12. : Sindicales (FOS) en las capitales de departamento y la FOT empezó a desaparecer. (Guillermo
59 Gallego, Los orígenes del reformismo militar en América Latina, 67-80. Ver también Whitehead, Lay
Lora, A History of tbe Bolivian Labour Movement, 1848-1871, 128-137, 151, 157, 161-162,
“Bolivia since 1930”, 519-524. A
rd - 175-176, 208; Lora, Historia del movimiento obrero boliviano, 1933-1952, 259-260.
60 Comunicación personal, Eduardo Arze Loureiro, 26 May 1993. 66 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 216, 273, 355.
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LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN - EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 167
166

de “el indio” un “nuevo factor de progreso nacional”, mediante la mejora de la siguiendo el ejemplo de Ucureña en 1936, los indígenas de Vacas y algunos otros
salud, la higiene y la producción agrícola.” El gobierno lanzó una red de 16 “es- lugares —principalmente del Departamento de Cochabamba- se organizaron en
cuelas nucleares” en base a este decreto, siendo los dos más célebres institutos el * sindicatos y solicitaron al gobierno la autorización de contratos de alquiler. En
última instancia, Busch incluso respaldó la solicitud del sindicato de Ucureña para
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de Warisata (La Paz, cerca de Achacachi) y el de Vacas (Cochabamba). Se pensaba


que estos internados vocacionales extenderían los conocimientos y nuevos hábitos la compra de las tierras que los colonos habían alquilado. Este fue un experimento
a las escuelas 'y comunidades del entorno.* Cuando reemplazó a Toro, Busch pionero con implicaciones importantes para la revolución de 1952 y la reforma
siguió adelante con las escuelas rurales y el propósito de “rehabilitación” de los ' agraria de 1953. Puso de relieve también los límites del socialismo militar en el
indígenas. Él creía que los internados mantendrían a los indígenas “junto a la campo: los campesinos de Ucureña tuvieron éxito porque hicieron uso eficaz de
tierra con la que vive[n] en estrecha comunión”, pero rescatándolos del “ambiente eA
ar una extendida red de aliados con sólidas conexiones.”*Con todo, fue debido a que
indígena [que] se opone a la realización de la obra educativa”. En un discurso Busch y Toro no desarrollaron un proyecto de reforma global que sus leyes socia-
de 1939, al señalar que los indígenas representaban 70% de la población, Busch les terminaron alentando el surgimiento de movimientos rurales autónomos (ver
consideraba a “la pobreza económica y miseria cultural de la raza indígena (...) Capítulo 5). De modo que, en vez de controlar a los sectores urbanos y rurales a
el problema más serio que enfrentaba la Nación”.? Con las escuelas rurales, los través de instituciones políticas normadas por el Estado, el socialismo militar acabó
socialistas militares pretendieron capacitar a los indígenas coma técnicos agrícolas produciendo lo opuesto: encendió nuevas formas de descontento que terminaron
y “reincorporarlos” en “la vida nacional”.”
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por acercar aún más estrechamente a obreros y campesinos.
Debido a que Busch y Toro no pudieron controlar las consecuencias prácti-
cas de sus experimentos pedagógicos, las escuelas indígenas se convirtieron, más
bien, en focos de lucha por la restitución de tierras comunales y del sindicalismo La Convención de 1938
campesino.” Y los socialistas militares se vieron obligados a aceptar gradualmente
algunas de las demandas planteadas por esos movimientos campesinos. Hasta A pesar de los esfuerzos de los militares socialistas por manejar el cambio desde
cierto punto, reconocieron las demandas de tierra por parte de los campesinos. .arriba, los movimientos sociales de la posguerra del Chaco presionaron exitosa-
En noviembre de 1936, Toro firmó una resolución permitiendo que los colonos mente por una más amplia reforma del sistema legal de la Nación. “Tan pronto
pudieran alquilar la propiedad del Monasterio de Santa Clara en Ucureña (Cocha- como el primer gobierno militar socialista asumió el poder, los partidos pro-
bamba). En enero de 1937, anunció un segundo decreto, más general, que exigía -reforma y grupos de estudiantes presionaron a los militares para que convoquen
a los municipios y las instituciones religiosas dar preferencia, en los contratos a una asamblea constitucional. A la larga, Toro cedió, pero la asamblea no fue
de alquiler, a los indígenas organizados en sindicatos. Con todo, la ley evitaba convocada sino en mayo de 1938, después de que él fuera reemplazado por Busch
cuidadosamente cualquier mención a las haciendas privadas, que constituían el (en julio de 1937). La inauguración de la Convención de 1938 fue una ocasión
grueso de los establecimientos agrícolas en Bolivia.” En base a este decreto, y memorable, puesto que, durante tres largos años, el país no había visto ninguna
«actividad legislativa.” Aunque la lista de los delegados elegidos -todos hombres-
incluía a algunos fecalcitrantes conservadores, el movimiento obrero y la izquierda
67 República de Bolivia, Redactordela [Link]ón Nacional, 1938, 1:455-56. El estatuto de Toro obtuvieron una representación, en cierta forma, desproporcionada.”* La presión
se basó en el decreto de 1919 para educar a los indígenas “en sus propios hábitats” (ver capítulo gubernamental en la elección de marzo de 1938 aseguró el desequilibrio: grupos
2 de este libro). En 1936, el nombre del “Ministerio de Instrucción Pública y Agricultura” se
cambió por el de “Ministerio de Educación y Asuntos Indígenas”. : de moderados e izquierdistas crearon una alianza electoral de corto plazo con el
68 Larson, “Capturing Indian Bodies, Hearths and Minds”, 192. Hacia fines de 1936, tres escuelas movimiento laboral (CSTB) y la asociación de excombatientes (LEC), permitiéndo-
se habían abierto y otras nueve esuban en proceso de inauguración (Christine Whitehead, seles a ambos postular a sus propios candidatos, como si fuesen partidos regulares.
“Cochabamba Landlords and the Agrarian Reform”, 49).
69 República de Bolivia, Proyectos de Ley, H. Convención Nacional de 1938, 629-632.
70 La Razón, 18 de mayo de 1939, 5. 74: Dunkerley, Orígenes del poder militar en Bolivia, 262 n. 72.
71 Primer Congreso Interamericano de Indianistas, Reglamento, Temario y Agendas, 7-8; LaRazón, -75 Klein, “Social Constitutionalism' in Latin America”, 262-263.
18 de mayo de 1939, 5.
-76 Este bloque de izquierda abarcaba diversas tendencias políticas y varias persor:alidades, entre
72 Tarson, “Capturing Indian Bodies, Hearths and Minds”, 192. ellas, Alberto Mendoza López, Félix Eguino Zaballa, Fernando Siñani, Waldo Alvarez, Car-
73 Ver Dandler, El sindicalismo campesino en Bolívia; Antezana y Romero, Historia de los sindicatos cam- los Medinaceli, Walter Guevara Arze, y Ricardo Anaya (Klein, Parties and Polstical Change in
pesinos, 1-37. Sobre la legislación, ver Flores Moncayo, Legislación bolivisna del indio, 378-380. Bolivia, 281, 288-289, 124, 141-142).
168 ANTES DE LAREVOLUCIÓN
LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL : 169

Este Frente Único Socialista apareció entonces como el partido del régimen de apoyó una iniciativa descentralizadora. Aunque los proponentes de la iniciativa.
Busch. Escandalizados de partidos oligárquicos se nega-
, candidatos los
muchos buscaban por este medio redistribuir los ingresos fiscales de modo más equitativo,
ron a participar en las elecciones. ” Con un fuerte respaldo de los delegados de no estaban motivados únicamente por una defensade los intereses regionales.
la izquierda y el movimiento obrero, la CSTB logró lanzar propuestas radicales Estos diputados insistieron en que la descentralización era la mejor manera de
relativas al “régimen agrario”, el “régimen social” y “la familia”. La Convención fortalecer a la Nación. Su propuesta planteaba la organización de bloques regio-
terminó rechazando muchos de estas propuestas, pero los movimientos de muje- nales con características étnicas ygeográficas similares en cada departamento. Un
res, las asociaciones de excombatientes y las organizaciones laborales influyeron defensor de la propuesta declaró que sólo si los políticos tomaban en cuenta estos
ostensiblemente en los debates. Los líderes indígenas rurales no tuvieron la misma --. --- elementos “telúricos y étnicos”, además de “raciales” y “geográficos”, la Nación ”
influencia: sólo un representante “campesino” logró un escaño y el mismo no “podría superar su “atraso”.*! ,
representaba a ningún movimiento organizado.” El bloque opuesto a esta iniciativa de descentralización temía, sobre todo,
Una vez inaugurada,'la Convención se convirtió en un acontecimiento que la Nación se debilitara en un momento en el que la unidad era el más urgente *
arduamente disputado. Los miembros de los partidos políticos tradiciónales de objetivo.* Esta coalición, que incluía amuchos integrantes del futuro Movimiento
Bolivia tenían pocos escaños; sin embargo, ejercían una fuerte presión a través de Nacionalista Revolucionario (MNR, ver infra), destacaba las distancias geográfi-
la prensa. Y, el pequeño pero influyente bloque de derecha que fue elegido para cas, la falta de caminos y los factores “raciales” como obstáculos que impedían
participar en la Convención —incluyendo a la mayor parte de diputados de los el arraigo de un “espíritu de cohesión”. Sus,integrantes argumentaban que la
departamentos orientales de tierras bajas (Santa Cruz y Beni)- logró que su voz Nación alcanzaría la “cohesión” deseada sólo por medio de un fuerte Estado
sea eseuchada en las deliberaciones.” Al igual que las constituciones en México, centralizado.* La guerra determinó que el problema de la unidad nacional fuese
Cuba y Guatemala, la Carta Magna de Bolivia, aprobada en 1938, fue producto particularmente urgente porque, como lo explicaba un delegado, reveló “la com-
de un acuerdo: las fuerzas reformistas y revolucionarias utilizaron la Convención plejidad de nuestra nacionalidad, en sus tres aspectos fundamentales” -“desde los
para promover el cambio, pese a que los elementos conservadores trataron de puntos de vista racial, geográfico e incluso espiritual, es decir, idiomático”. Las
disminuir el alcance de los mismos.% Pese a los muchos puntos en disputa, tanto tropas no habían podido “marchar en masa” y debido a que su composición era
delegados conservadores como socialistas estuvieron de acuerdo en un asunto: ' tan diversa, no pudieron “tener la conjunción necesaria en la hora del peligro”.
todos insistieron en la necesidad de una Nación fuerte y unificada. Y, su preocu- Este delegado convocó a la Nación a “la construcción de vías de comunicación
pación por la unidad y la fortaleza se centraba principalmente en el estatus de para que se puedan entender y conjuncionar en idioma y espíritu”.*
los indígenas. Los delegados a la Convención estuvieron de acuerdo en que el j Los llamados en favor y en contra de la descentralización enfatizaban así la .
“broblema nacional” era el “problema del indio”. unidad, pero ningún lado invocaba explícitamente el concepto de asimilación. “Los
factores de distancia geográfica, raciales y otros, [...] realmente hacen heterogéneo
La Nación nuestra nacionalidad”, decía un delegado, con la implicación de que lo era casi
r

Desde el principio, los delegados a la Convención instalaron el problema de 81 República de Bolivia, Redactor de la H. Corención Nacional, 1938, 2:433-34, Sobre la historia
la unidad nacional y la fortaleza del Estado en el centro del debate. No sólo la del regionalismo y las iniciativas de descentralización, ver Rodríguez, Poder central y proyecto
derrota en la guerra sino su supuesta relación con la diversidad étnica de la Na- regional. Como sus contrapartes del siglo XIX (y a diferencia de los actuales defensores de la
ción llevaron a los diputados a debatir sobre la mejor forma para el Estado. Un autonomía regional en la parte oriental de Bolivia), los proponentes de la descentralización en
grupo de delegados de Santa Cruz, Beni y Potosí, compuesto por miembros de la década de 1930 subrayaron su importancia para la forileza o la “salvación” nacional (Rodrí-
guez, Poder central y proyecto regional, 62). Sobre el contexto intelectual más amplio acerca del
los partidos tradicionales así como por afiliados a los nuevos grupos pro-reforma, debate sobre la descentralización en Santa Cruz, ver también Hernán Pruden, “Separatismo
e integracionismo en la posguerra del Chaco”. ,,
77 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 272-73; Klein, “Social Constitutionalism' in Latin 82 A fines del siglo XIX, algunos políticos de Cochabamba defendieron la descentralización,
America”, 262-264, 263 n. 19. ; pero, en la década de 1930 se plegaron a los diputados de La Paz, apoyando a la centralización
78 Ver Lora, Historia del movimiento obrero boliviano, 1933-1952, 211-216; Klein, “Social Cons- (Rodríguez, Poder central y proyecto regiona!, 117-121).
titutionalism' in Latin Ámerica”, 263. 83 Ver República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 2:437-438, 469, 479;
79 Klein, ““Social Constitutionalism' in Latin America”, 273. 3:480, 495-496, 500. :
80 Sobre Cuba, ver de la Fuente, A Nation for All, 210-211. 84 Ibid., 3:519-520
170 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN " EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL m1 *

irrevocablemente.* Hasta el más decidido proponente de un Estado central fuerte, Nacionalidad y ciudadanía
el que luego sería uno de los principales dirigentes del MNR, Walter Guevara Árze,
sugirió que la Nación era variada de modo irreversible. Desde la misma fundación * La Constitución boliviana de 1880 estipulaba que los ciudadanos bolivianos
de la República, decía él, los factores geográficos y demográficos habían “conspi- eran: de 21 años si eran solteros y de 18 si eran casados; alfabetos; e inscritos en
rado contra [las] necesidades [de Bolivia], contra su constitución”. Y, por “factor el registro civil. Se requería también poseer propiedades o un ingreso anual de
demográfico” Guevara Árze quería decir la preponderancia de los indígenas. En 200 bolivianos por trabajos que no sean de servicio doméstico. Los ciudadanos
base a su anterior experiencia en la Dirección General de Estadística, Guevara Árze e
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“ tenían el derecho a votar y ser elegidos, pero la Constitución de 1880 establecía
mencionaba algunos números: por cada 4 mil blancos y:10 mil mestizos, nacían 18 una mayoría de edad y significativos ingresos como requisitos para poder ser ele-
mil indígenas. Luego, interpretaba las cifras para sus colegas del siguiente modo: gido al Congreso.?! Cuando los delegados de 1938 consideraron el capítulo sobre
demostraban que el “elemento” indígena terminaría por “absorber” a los blancos y “Nacionalidad y ciudadanía”, no introdujeron muchos cambios pero le dieron gran
* y mestizos. “A la larga”, concluía Guevara, “Bolivia tendrá que ser considerado importancia al debate. Un delegado llamó la discusión una gran oportunidad para
país eminentemente indígena aun cuando el indio sea incorporado a la civilización cambiar el concepto mismo de la ciudadanía.” Los delegados a la Convención se
occidental”, Si bien fue Guevara Arze quien defendió apasionadamente esta vi- preguntaron no sólo quiénes deberían votar, sino por qué.
sión, otros delegados compartían sus sentimientos. Los delegados a la convención En su proyecto de constitución, la comisión ad hoc eliminó el requisito-de
armaron repetidamente que al menos dos tercios de la población boliviana eran propiedad e ingresos, y los delegados aprobaron rápidamente esta cardinal inicia-
indígenas. Ni un solo delegado negó esta cifra. Allí donde los ideólogos liberalesde tiva, que más que duplicó el existente electorado boliviano. Con todo, el sistema
fines del siglo XIX habían pronosticado la desaparición de la población indígena, los político permaneció altamente excluyente: sólo el 3,1% de la población emitió
legisladores anti-oligárquicos de la década de 1930 reconocieron a regañadientes su voto en las elecciones de 1940 —en ese momento, uno de los porcentajes más
que los indígenas constituían la mayoría permanente de la población nacional.* bajos en América Latina.” Y, si bien la comisión eliminó un requisito (propiedad
Cuando la asamblea votó sobre la iniciativa de descentralización, la mayoría e ingresos), propuso otro: terminar la escuela primaria. Si la propuesta era final-
se inclinó en contra de la misma, optando por un fuerte Estado centralizado.* - mente aprobada, no sólo la condición alfabetizada sino la escolaridad determinaría
Pero, el debate no sólo ilustra la importancia que la mayoría de los delegados quién gozaría de los derechos políticos. :
le daba a los poderes de la centralización, aclara también los significados de la El futuro líder del MNR, Víctor Paz Estenssoro, irrumpió en la discusión con
unidad. Para los delegados en favor o en contra de la descentralización, la unidad una fuerte objeción al requisito de escolaridad primaria. La propuesta ignoraba la
implicaba tanto la homogeneidad como la diversidad; los delegados deseaban la realidad boliviana, decía él, puesto que un gran número de personas sin escolaridad
primera, pero no creían que pudieran librar fácilmente a la Nación de las diferen- sabía leer y escribir, Y, puesto que las regiones aisladas del país no tenían escuelas,
cias existentes.” El control del territorio y la diferencia étnica eran los desafíos la propuesta era claramente discriminatoria. Por último, discriminaba a los niños
de la Nación. Muchos creían que para unificar a la Nación, Bolivia necesitaba un _de la clase obrera: ellos no podían asistir a la escuela, ya que necesitaban trabajar
Estado fuerte e intervencionista.” :para ayudar al sostén de sus familias. A medida que el debate se desarrollaba, los
delegados consideraron una segunda propuesta que obligaba a los ciudadanos a
obtener certificados de trabajo.* El requerimiento de tales credenciales, objetaba
85 Tbid., 2:438. Paz Estenssoro, sería tan injusto como el que exigía terminar la escuela primaria,
86 Ibid., 3:669-71; 5:276-277, 280; 2:437-438. puesto que los certificados de trabajo exclufan automáticamente al campesinado.
87 Sobre las visiones de fines del siglo XIX, ver Demélas, “Darwinismo a la criolla”; República Otros delegados se opusieron a los certificados porque eran fáciles de falsificar y no
garantizarían un “ejercicio honesto de la ciudadanía”. Finalmente, los delegados
de Bolivia, Censo genera! de la población de la República de Bolivia, 1900, 35-36.
88 La votación fue de 44235.
89 Sobre las tensiones entre unidad y diversidad que caracterizan las mitologías raciales de la
nación en América Latina, ver Poole, “Mestizaje, Distinction and the Political Language of -91 Trigo, Lasconstituciones deBolivia, 396, 401-2. La Constitución de 1938 descartó los requisitos
> ] de mayores ingresos para senadores y diputados (ibid., 433).
: A Oaxaca”; Appelbaum, Macpherson, y Rosemblatt, “Introduction”, Wade, “At- - 92 República de Bolivia, Redactordela H. Convención Nacional, 1938,in 3:109-111.
Bea a 869-898.
ca sich sus
obre elreconocimiento de la diversidad como un medio de apuntalar el control político allí 93 Enrique Ochoa, “The Rapid Expansion of Voter Participation Latin America”, 110, 115.
Language
dondg el poder estatal es débil, ver Poole, “Mestizaje, Distincion and the Political - 94. República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 3:107-108,
of Culture in Oaxaca”. 95 Ibid. 115-116, 121.
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 173
172

rechazaron la propuesta, así como una iniciativa sustitutiva para hacer de la per- servicios de las mujeres para con el Estado: puesto qué las mujeres pagaban im-
tenencia al sindicato un requisito para la ciidadanía.% Al hacerlo, la convención puestos, trabajaban y tenían hijos que terminarían por ejercer'el servicio militar,
votó en contra de un principio central del socialismo [Link]ón ellas camplían 'sus obligaciones al igual que lo hacían los hombre
y merecían
s
obligatoria o los certificados de trabajo habrían favorecido a los trabajadores del participar en las elecciones.” Si bien algunos delegados aplaudieron los méritos
sector formal, al mismo tiempo que se ampliaba el control estatal. de la mujer trabajadora, otros, sin embargo, se mostraron preocupados por los
Mieritras ponderaban los significados de los derechos políticos, los delegados cambios en los roles tradicionales de género, que percibían como consecuencia
. ala Convención se adentraron más profundamente en las conexiones entre mo- de la guerra. El conflicto con Paraguay, sostenían algunos, había acentuado la
ralidad, educación, y ciudadanía. Ambas cualidades eran esenciales en una tercera “descentración de la sensibilidad femenina”, empujando a más mujeres hacia la
propuesta: hacer de las mujeres ciudadanas, bajo los mismos parámetros exigidos fuerza laboral, corrompiendo a otras que engañaban a sus esposos o se convertían
a los hombres. Algunos de los delegados que intervinieron en esta discusión apo- en prostitutas, y liberando a otras más, orientándolas hacia los entretenimientos
yaban el sufragio de las mujeres pero reclamaban estándares más elevados tanto “frívolos” de la “mujer moderna”.'% Unicamente el trabajo con “virtud”, sugerían *
para hombres como mujeres. En lo esencial, este sector esperaba poder excluir a estos delegados, podía calificar a las mujeres para la ciudadanía. *
hombres “ignorantes”, “depravados” o con “graves defectos morales”, haciendo En el transcurso del animado debate, unos cuantos delegados aludieron bre-
más estrictos los requisitos para el sufragio masculino y permitiendo que única- vemente a la ciudadanía indígena. Augusto Céspedes declaró que la Convención
mente puedan votar mujeres selectas.” Un segundo grupo de delegados insistía debería otorgar la ciudadanía a los “dos millones ymedio de hombres que siendo
más bien en que los criterios para hombres y mujeres deberían ser diferentes. productores no son ciudadanos: los “indios”. En cierta medida, Céspedes utilizó
Argumentaban inclusive que diferentes grupos de mujeres merecían derechos el alegato como una estrategia retórica para oponerse al sufragio de las mujeres de
políticos por razones diferentes. Para algunos delegados, el meollo del asunto la elite: a menos que se incluya a todos los hombres, concluyó Céspedes, ninguna
era la experiencia profesional o el poder económico. Para otros, la cuestión era la mujer debería votar.'* Dos otros delegados respaldaron los derechos políticos
conexión fraternal con la comunidad de patriotas a través de la pérdida de un ser para los indígenas, una vez que se hubiesen instruido o graduado en escuelas
querido en la guerra. Un delegado sugirió que las mujeres deberían ser declaradas indigenistas.!” Sólo un delegado sostuvo que el servicio militar debería servir
ciudadanas si eran madres viudas o madres de soldados caídos en combate. para incorporar a “la población indígena (...) a la ciudadanía”; aunque también
Y, además, estaba la cuestión del trabajo. Un escritor y posteriormente di- él enfatizó un mínimo nivel de escolaridad. En una enmienda a la propuesta ori-
rigente del MNR, Augusto Céspedes, hizo el discurso más apasionado sobre la " ginal, este delegado apoyó la ciudadanía para los indígenas que habían egresado
capacidad para la ciudadanía que tenía “la mujer del pueblo”. Empezó con una de las escuelas indígenas, públicas o privadas; que pudiesen leer y escribir; o que .
crítica: en vez de cualidades técnicas, pedagógicas o fisiológicas, la ciudadanía fueran profesores.!% O
tanto para hombres como mujeres debería basarse en su “capacidad productora” En vista de la considerable participación de colonos y comunarios durante la
y sus contribuciones económicas. La mayor parte de las mujeres de la “clase guerra, no deja de ser sorprendente la escasez de comentarios sobre los derechos
dominante” no habían llegado a “aquella capacidad”, afirmaba Céspedes, pero, " políticos de los indígenas. Cuando estos diputados respaldaron la ciudadanía
“las clases mestiza e indígena femenina de nuestro país” demostraban poseer indígena, nadie les recordó que la nueva Constitución que estaban ratificando
esa “virtud de trabajo y producción”.* Otro delegado estuvo de acuerdo, aña- -—la misma que eliminaba el requisito de propiedad/ingresos- ya permitía a los '
diendo que, de hecho, las actividades productivas de las mujeres trabajadoras ya indígenas (y no indígenas) a votar siempre y cuando supieran leer y escribir. Este
las habían introducido en la escena política. En Bolivia, decía éste, la mujer del silencio confirma la existencia de un statu quo oculto: la mayor parte de los dele-
pueblo sostenía el comercio minoritario, y en el curso de tal actividad aquellas gados asumía lo indígena como una condición implícita de la exclusión política.
emprendedoras mujeres se movilizaban constantemente en contra del abuso. Si
ellas ejercían ya el derecho a asociarse y demandar, ¿cómo podía la Convención 99 Ibid., 148-49, 122, 162-63.
privarlas de la ciudadanía? Más aún, otro delegado llamó la atención hacia los 100 Ibid., 117-118, 166, 174-175.
101 Tbid., 148-149.
102 Ibid. Otros futuros movimientistas, entre ellos Guzmán y Paz Estenssoro, votaron en contra
96 Ibid., 107, 136-137, 156-157. del sufragio femenino.
97 Tbid., 111-113. 103 Ibid., 136-137.
98 Ibid., 148-49, 116-20, 136, 139-40. 104 Ibid., 110.
: LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN * EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 175
174

A la larga, los delegados rechazaron la propuesta de la comisión 24 hoc para Guerra Mundial, a medida en que la competencia entre partidos anti-oligárquicos
otorgar el voto a aquellas mujeres que tenían las mismas calificaciones educativas se intensificaba y empezaba a calar un discurso a favor de la democracia, otra
que los hombres. El resultado de 55 en contra versus 31 a favor enfrentó entre sí a - convención constitucional (la de 1945) retomaría este debate.
socialistas y conservadores, en ambos lados de la votación. En efecto, la Conven-
ción de 1938 hizo poco por ampliar los derechos políticos formales de cualquier Lo económico, lo social y lo doméstico
persona. Esto no es particularmente sorprendente: la preocupación principal de
los militares socialistas era, después de todo, los derechos sociales.!% Y, los dele- Después de discutir el acápite sobre “Nacionalidad y ciudadanía”, los delegados
gados socialistas, que podrían haber apoyado un padrón de sufragio más amplio, se abocaron a propuestas para dos acápites completamente nuevos, sobre los
_ “todavía no estaban compitiendo por mayores cantidades de votos. Los partidos asuntos económicos y sociales. Uno de los primeros cambios que aprobaron fue
de masas de la posguerra del Chaco —el PIR (Partido de Izquierda Revoluciona- una sección sobre el “Régimen Económico y Financiero” que limitaba los dere-
rio) y el MNR- recién surgieron como tales a comienzos de la década de 1940. chos de las empresas extranjeras. La enmienda se basaba en la confiscación de la
Los movimientos de mujeres de la elite sí demandaron el voto, pero únicamente estadounidense Standard Oil decretada por Toro en marzo de 1937, la primera
para las mujeres con escolaridad.'% Ni las mujeres trabajadoras ni los caciques expropiación de esa índole en América Latina -que, por un año, antecedió a la
apoderados presionaron abiertamente por el derecho al sufragio. más conocida nacionalización petrolera de México.'" Otro contundente artículo
El debate sobre la ciudadanía revela, sobre todo, sus distintos y hasta contra- sólo permitía la exportación de petróleo por medio del Estado, inclusive si aquél
dictorios significados. Los acalorados argumentos de los delegados abundaba en era producido por empresas privadas. Con su iniciativa para incluir a los mine-
inconsistencias y, así, revelaban la nada clara significación de la “ciudadanía”. No rales en esta cláusula restrictiva, Paz Estenssoro y los delegados de izquierda
sólo estaban en desacuerdo sobre quiénes deberían o no deberían votar, pensaban estuvieron cerca de recomendar la nacionalización de la minería del estaño, de .
que la ciudadanía significaba -y debería significar- cosas diferentes para distintos importancia vital para el país.1 Aunque esta propuesta y muchas otras inicia-
grupos de personas.” Para algunas personas (hombres), “ciudadanía” quería decir tivas radicales fueron derrotadas, la versión final del nuevo capítuilo terminó
saber leer y escribir. Para otras (mujeres de la elite), quería decir grados avanza- abarcando objetivos de largo aliento: postulaba un “régimen económico” que
dos, experiencia profesional y un estado moral elevado. Para otras más (mujeres asegurara “para todos los habitantes (...) una existencia digna del ser humano”,
mestizas), quería decir trabajo duro, independencia, contribuciones vitales a la mediante la regulación del comercio y la industria si así lo requería la necesi-
economía, o compromiso cívico. Para los indígenas podría también querer decir dad pública. Un segundo nuevo acápite sobre el “Régimen Social” hacía del
trabajo, pero, más frecuentemente, sería el producto de un tipo de educación que Estado el guardián tanto del capital como del trabajo, y postulaba una ampliada
abarcaba no sólo la condición alfabetizada, sino un proceso civilizatorio denomi- legislación laboral y de bienestar social. El nuevo acápite abarcaba todo, desde
nado “rehabilitación”. La ciudadanía no se expandió uniformemente en Bolivia, la licencia post-natal hasta el seguro de salud, pasando por el máximo de horas
y los delegados de 1938 no la conceptualizaron en términos lineales. Al eliminar de trabajo. También convertía al derecho de los trabajadores a sindicalizarse en
el requisito de propiedad/ingresos, la nueva Constitución amplió el electorado una garantía constitucional.!**
boliviano, pero también mantuvo restricciones que excluyeron del voto a las A continuación, pertrechados con las nuevas disposiciones de bienestar social,
mujeres y a la mayoría de los indígenas y campesinos. Al mismo tiempo que con- los delegados se abocaron a un acápite eriteramente nuevo: el de “La Familia”. El
sideraban nuevas formas de inclusión, los legisladores proponían nuevas formas primer artículo de esta sección afirma que “[e]l matrimonio, la familia y la ma-
de exclusión. Con todo, a pesar de sus vacilaciones, los delegados habían abierto ternidad están bajo la protección de la ley”. El siguiente artículo declara que “la
el debate sobre un sistema político más inclusivo. Justo después de la Segunda ley no reconoce desigualdades entre los hijos; todos tienen los mismos derechos”.

105 Sobre la preocupación por los derechos sociales en América Latina en la década de 1930, ver 108 La extendida creencia de que la Guerra del Chaco había sido desencadenada por una pelea
: Whitehead, “State Organization in Latin America since 1930”, 84-90. entre empresas de petróleo extranjeras, y la posición poco cooperadora de la Staradard Oil hacia
. 106 Marcela Revollo Quiroga, Mujeres bajo prueba, 36-37, 67. Por ejemplo, ver-El Diario, 14 de Bolivia durante la guerra, llevó tanto a los radicales como a los conservadores a favorecer la
febrero de 1938, 3. nacionalización (Klein, “American Oil Companies in Latin America”, $6-58, 65).
107 Linda Kerber, “The Meanings of Citizenship”, 836. Sobre la “inestabilidad” de la ciudada- 109 Klein, “Social Constiturionalism' in Latin America”, 270-71.
nía, particalarmente en América Latina, y las oscilantes “reglas de inclusión/exclusión”, ver - 110 Trigo, Las constituciones de Bolívia, 441 (artículos 106 y 108).
Whitehead, “State Organization in Latin America since 1930”, 87. 111 Ibid., 443 (artículos 121, 122, 124, 125).
176 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 177

Un siguiente párrafo estipulaba que era “deber primordial delEstado la defensa A la larga, la igualdad
de los hijos
fue aprobada por decisión: el presidente -
_ de la salud física, mental y moral de la infancia”.'” De todos5los artículos en el de la Asamblea emitió el voto decisivo en un empate de 39 a' 39. Más aún, en
acápite de la familia, aquel que provocó mayor debate fue el que otorgaba dere- concreto,lo que la reforma aprobada ofrecía permanecía profundamente am-
chos iguales a todos los niños. La discusión acalorada de los delegados giraba en biguo. Á diferencia de reformas similares en Cuba (1940) y Guatemala (1945),
torno a la distinción entre hijos “naturales” —aquellos concebidos de padres que la ley boliviana no prohibía el registro del estatus de los nacimientos legítimos
podían casarse e “ilegítimos”, los nacidos de uniones adúlteras o incestuosas O o ilegítimos. Y, mientras que los legisladores parecían suponer que-la igualdad
de relaciones con curas. Los que respaldaban la ley sostenían que aliviaría los ante la ley implicaba los mismos derechos hereditarios, la nueva Constitución
elevados niveles de adulterio, ilegitimidad, infanticidio y aborto al requerir que -—'= no mencionaba el asunto de la herencia. Tampoco el Código Civil boliviano fue
los padres provean a sus hijos “naturales” e “ilegítimos”. Pretendían, además, que alterado en este punto. Si la igualdad ante la ley implicaba derechos hereditarios
la reforma “pondría un freno a las pasiones sexuales de los hombres”, puesto que equivalentes, la inferencia carecía de fuerza.!” Los delegados aprovecharon el
los obligaría a sopesar sus medios económicos respecto a sus aventuras sexuales. asunto para reflexionar ampliamente sobre los significados de la igualdad, pero
Los que se oponían a la reforma sostenían, más bien, que ésta colocaría un obs- dejaron asuntos fundamentales sin resolver. ¿Qué criterios determinarían quién
táculo al interior de las familias: los hijos naturales e ilegítimos competirían por recibía amplias garantías sociales, y cuán lejos se extenderían esos derechos?
la herencia de los legítimos, mientras que las esposas sufrirían los escándalos de ¿Cuánta igualdad prometía efectivamente la nueva Constitución?
las transgresiones de sus esposos.!'* : : ,
Así, de modo bastante parecido a la discusión sobre el sufragio de las mujeres, El campesinado
el debate sobre la ilegitimidad postulaba una estrecha relación entre moralidad,
derechos y jerarquía social. Algunos representantes insistían en que la “moralidad” De todas las iniciativas para modificar la Constitución, ninguna generó más
o “inmoralidad” de nacimiento marcaba alos individuos con una diferencia social controversia que las que tenían que ver con los derechos a la propiedad rural.
intrínseca; otros abrazaban una forma de moralidad más basada en jerarquías de
e
PANA
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Los delegados sacaron a colación el asunto por primera vez cuando debatieron
género, que exigía disciplina por parte de los hombres irresponsables. Un delegado el acápite sobre “Derechos y Garantías”. Rechazaron el ideal de la propiedad
solitario conectó el debate con un asunto de enorme preocupación para obreros y
“absoluta” que había sido consagrado en la Carta liberal de 1880 y aprobaron un
campesinos. Mencionó los derechos de los padres de hijos “naturales” que habían
“nuevo artículo que garantizaba la inviolabilidad de la propiedad “siempre que llene
perecido en la Guerra del Chaco: si es que los padres tenían o no derecho a los
una función social”.!!* Tal como lo expuso un delegado, la Asamblea intentó negar
beneficios por las (patrióticas) muertes de sus hijos, era algo que no había sido
establecido legalmente.'** A no dudarlo, muchos delegados aplaudieron la ley como | el derechode “abuso de la propiedad” o incluso “la facultad de destruirla”. Esta
un medio de eliminar las “odiosas distinciones” de estatus entre hijos legítimos medida pasó sin mayores dificultades; pero los delegados volvieron sobre el asunto
e ilegítimos.!!5 Antes que respaldar beneficios sociales o derechos hereditarios, durante los últimos días de la Asamblea y esta vez, sí, sostuvieron un acalorado
sin embargo, los delegados que favorecían la igualdad de los niños por encima de 'debate.!!? En su propuesta para la nueva Constitución, la comisión ad hoc había
todo respaldaban la ley en nombre de la moralidad, la disciplina masculina y la diseñado un acápite enteramente nuevo -no contemplado en la Constitución de
cohesión familiar. En gran medida, respaldaron la reforma porque el Estado no -1880- referido al “Régimen Agrario y Campesinado”. La propuesta incluía dos -
podía mantener a los niños abandonados.'* puntos harto controvertidos: las tierras de las comunidades indígenas eran ina-
lienables y no podían ser apropiadas, y cincuenta campesinos, todos agrupados
en una comunidad, podían solicitar la expropiación de las tierras que cultivaban
112 Ibid., 444. :
113 El Código Civil boliviano otorgaba a los hijos “naturales” reconocidos por los padres un tercio
de la herenciade los hijos “legítimos”; también garantizaba a los hijos “ilegítimos” el derecho (Rosemblatt, Gendered Compromises). Bolivia extendió de manera más completa los derechos
a la alimentación. de los niños y las madres, pero sin desarrollar significativamente las instituciones de bienestar
114 República de Bolivia, Redactordela H. Convención Nacional, 1938, 4:304. social para atender dichos derechos. Sobre el sistema de bienestar social antes de 1950, ver
115 Veribid., 267, 297, 313. United Nations, Report ofthe United Nations Mission of Technical Assistance to Bolivia, 106-11.
116 La perspectiva boliviana refleja los enfoques utilizados en Chile durante la época del Frente 117 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 5:405-10.
Popular. Allí los políticos consideraban a la ilegitimidad un problema de seguridad nacio- 118 Trigo, Las constituciones de Bolivia, 424.
nal y armaba a los trabajadores sociales con herramientas para “domesticar” a los hombres 119 República de Bolivia, Redactordela H. Convención Nacional, 1938, 2:545.
178 : LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN ¿ EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 179

para el propietario, siempre y cuando el propietario recibiera compensación.!? Al igual que muchos de los delegados que se oponían a la reforma agraria,
Los proponentes de la reforma reflejaban el énfasis de los socialistas militares en Guevara Arze vinculaba la cuestión agraria con el concepto de la “raza”. Bolivia
los derechos sociales por encima de los individuales, pero permitían un cambio - era uno de los países “más raros” del mundo, afirmaba, en tanto poseía un vasto
más profundo: la expropiación de haciendas. territorio que comprendía distintas zonas regionales y “razas casi antagónicas”.
No era ésta la primera vez que los políticos bolivianos consideraban la re- * Con todo, Guevara Arze insistió en que la débil constitución de la Nación —y la
forma agraria. Por más de una década, Tristán Marof había estado promoviendo posibilidad de que ésta dejara de existir- no era a causa de la “raza”. Condenó a
una redistribución radical de la tierra. En 1932, un influyente escritor, doctor los delegados que llamaban a los indígenas una “raza inferior” y decía que “ningún
en medicina, socialista y pacifista, vinculado a los estudiantes y el movimiento hombre culto (...) podrá admitir con ese criterio puro de que se habla en Alema-
obrero, el senador Jaime Mendoza, había suplicado a la legislatura considerar nia, la existencia de razas privilegiadas”. También recordó a sus colegas que tales
una reforma agraria.'! Aunque los presidentes Toro y Busch se oponían a la idea afirmaciones no podían ser probadas científicamente.*”* De todos modos, si bien
de una posible reforma agraria, en 1938 el ímpetu era notable: los delegados de descartaba el concepto de la raza, Guevara Árze mantuvo posiciones abiertamente
la izquierda esperaban todos que el bloque socialista garantice la aprobación. A discriminatorias: consideraba a los indígenas la causa del “retraso” de Bolivia.
la larga, la convención no aprobó dichas propuestas. Pero la disputa instituyó un Bolivia tenía un “problema del indio”, sostenía Guevara, pero era un problema
marco de referencia perdurable para la continuación del debate sobre el estatus económico y cultural que se resolvería “colocando al indio en situación de que
de la propiedad individual y colectiva, la función social de la agricultura y la mo- pueda ponerse pantalón y zapatos”. “Lo esencial es que el indio tenga tierras para
dernización de la comunidad indígena. j hacer de él, (...) un individuo que se pueda vestir como nosotros”. Había que
Durante la discusión, dos futuros líderes del MNR, Víctor Paz Estenssoro y “mejorar su condición de hombre” y convertirlo en un “elemento integral de la
Walter Guevara Arze, esbozaron planes distintos para el cambio. Paz respaldaba Nación”.*5 Diez años antes, Tristán Marof, citando al escritor boliviano Pedro
la subdivisión de las haciendas grandes e improductivas que no cumplían ninguna Kramer, había escrito que “la sociología boliviana estaba encomendada al sastre,
“función social”; decía que deberían ser expropiadas para que sean explotadas el cual por medio de sus tijeras establecía las clases sociales, cortando las telas de
por los campesinos, particularmente por los excombatientes. Podrían formarse - sus trajes”.!?S Pero, donde Marof veía el vestido como una imagen refleja de la
cooperativas para hacer más productivas esas parcelas, pero, además, Paz insistía jerarquía y opresión de clase, Guevara lo veía como una señal de deficiencia: no
en que la subdivisión era necesaria para detener la emigración de campesinos sin sólo la tierra sino la mejora social y cultural haría “hombres” de los indígenas. En
tierra, de Tarija (su región natal), Santa Cruz y el Beni.*? Guevara Arze rechaza- “pocas palabras, Guevara asociaba la nueva vestimenta con una visión de la mo-
ba la división de la tierra; más bien, respaldaba la total entrega de los latifundios dernización imbuida de una ideología de género que asociaba al consumo con la
improductivos a las comunidades indígenas. El planteaba que la tierra en Cocha- masculinidad.!?” Si Marof veía a la comunidad indígena como la base para un tipo
bamba se encontraba ya tan dividida que la producción agrícola se había estanca- diferente de modernidad, Guevara Arze insistía más bien en que la comunidad
do; advertía también acerca de los riesgos de una mayor partición. El “régimen -su agricultura y sus hombres- necesitaba ser modernizada, |
comunario indígena”, sostenía Guevara Arze, era el modelo para la organización ¿Dónde se encontraban, entonces, los antecedentes intelectuales del plan
agrícola a gran escala y la única solución para Bolivia frente a su actual condición de Guevara Arze? En la sombra de sus comentarios sobre el semi-colonialismo,
de Nación “semicolonial”.'” Efectivamente, él creía que la comunidad indígena la nueva vestimenta y el concepto de “raza” rondaban alusiones a la revolución
era la gran ventaja de Bolivia sobre México y otros países. La destrucción de las mexicana y su reforma agraria. En efecto, el acápite propuesto sobre el “Régimen
grandes haciendas no tenía que conducir a la subdivisión: en Bolivia era posible
pasarlas enteras a las comunidades indígenas. 124 República de Bolivia, Redactordela H. Convención Nacional, 1938, 3:495, 669-672.; Para la visión
de Guevara sobre el concepto de la “raza”, ver también Wálter Guevara Árze, Manifiesto de
Ayopaya”. El delegado congresal y futuro miembro del PIR, Abelardo Villalpando, rechazó
120 Tbid., 5:264, 269; 2:545. el concepto con argumentos similares (Abelardo Villalpando, “La cuestión del indio”, 99).
121 República de Bolivia, Proyectos e Informes del H. Senado Nacional, Legislatura Ordinaria de 1932, - 125 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 3:495, 669-672; 5:277,
211-14. Sobre Mendoza, ver Zulawski, “Hygiene and “che Indian Problem,” 121-122; Lora, 280.
Historia delmovimiento obrero boliviano, 1933-1952, 227. 126 Marof, La tragedia del altiplano, 69. y |
122 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 2:525-32, 540-541. 127 Ibid. 5:270, 277, 280. La visión de Guevara se parecia a las de los industrialistas ecuatorianos
123 Ibid., 5:267, 281, 212-288. (Clark, “Race, “Culture, and Mestizaje”, 205).
EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL j 181
180 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
La,

declaraba Guevara Arze, sólo podía alcanzarse a través


de la revolución agraria,
Agrario y el Campesinado” de la comisiónse basaba claramente en el artículo
Sin embargo, en contraste con México, la revolución boliviana podía proceder
27 de la ConstitucióndeMéxico de 1917. Esa ley otorgaba alEstado el derecho
sin derramamiento de-sangre. ¿Por qué? Guevara Arze creía qué ésto se debía a
a expropiar y distribuir la tierra, yá sea en forma de ejidos (un tipo de tenencia
colectiva) o como parcelas pequeñas; aunque la ley mantenía los derechos a la
que Bolivia poseía una estructura agraria única, naturalmente apropiada para la
propiedad privada, permitía al Estado delimitar su tamaño. El campesinado producción a gran escala: el “régimen comunario indígena”.!*? Con anterioridad
a los Incas, y diseñado para lidiar con tierra pobre e infértil, “el sentido comuni-
revolucionario en armas obligó a la Convención mexicana a aprobar este marco
radical, pero la lógica intelectual detrás de la reforma provenía de la visión que
tario indígena (...) [era] biológico en nuestro país”, decía Guevara Arze. Era el
tenía Andrés Molina Enríquez de los regímenes de propiedad como fases con- - producto natural de una topografía desafiante, y podía ser el corazón y pulso de
una economía independiente. Mediante estos giros y vuéltas, Guevara Arze pudo
gruentes con las etapas de la evolución social.!?* Molina Enríquez admiraba al
corporativismo hispánico y veía a la revolución de 1910 como una oportunidad de hacer del factor “demográfico” —es decir, del predominio de los indígenas tanto
“la causa del atraso de Bolivia” como la solución a su situación “semicolonia]”.1 -
recuperar la sociedad corporativista del colonialismo español. En última instancia,
“Debemos hacer esto mediante la ley o vendrá por la fuerza”; y si no se daba
él consideraba las leyes de la reforma mexicana de 1855-1861 como un intento
“desastroso” por privar a las comunidades indígenas del reconocimiento jurídico ninguna revolución, Guevara afirmaba en tono ominoso, la Nación desaparece-
necesario para su desarrollo y evolución.!?? : ría.M* Al igual que Andrés Molina Enríquez, Frank Tannenbaum identificaba la
Guevara Arze y otros delegados podrían haber estado familiarizados con los abolición de la comynidad indígena como la razón detrás de la revuelta agraria
puntos de vista de Molina a través de su conocimiento de los trabajos de Frank de 1910 en México. La conclusión era —y fue esto justamente lo que Guevara
Tannenbaum sobre la revolución mexicana, los cuales replicaban la misma visión Arze sostenía— que la relegalización pacífica de la comunidad indígena evitaría la
de la comunidad indígena que tenía Molina. En los años que precedieron a la revolución en Bolivia.
Convención de 1938, el profesor Universidad de Columbia viajó a Bolivia a Aunque hubiera muchos delegados que apoyaban el cambio, el debate carecía
visitar la afamada escuela indigenista de Warisata. Tannenbaum fue entrevistado mayormente de referencias a la gente que luchaba por recuperar su tierra. De
por periodistas bolivianos en agosto de 1938 y, aparentemente, ya conocía a algunos todos modos, algunas elocuentes excepciones revelan que la posición de aquellos
de los delegados a la Convención.!* Cuando Guevara Arze lanzó su iniciativa por la que se oponían a la reforma agraria había sido endurecida por las demandas de
reforma agraria, él contó acerca de una conversación o discurso que Tannenbaum las comunidades indígenas. Si la iniciativa para la reforma de la tierra era apro-
había presentado en Bolivia. Guevara Arze recordó a sus compañeros delegados bada, advertía uno de aquellos delegados, no sólo 50 sino 50 000 campesinos se
que el académico estadounidense “nos decía”: “Los indios están aproximándose Juntarían para reclamar todas las tierras de hacienda que rodeaban sus comuni-
al mismo standar de vida de los blancos y mestizos, el día que comprendan su dades. Los delegados pro-reforma también eran conscientes de las presiones
verdadera situación se rebelarán de modo sangriento pidiendo la reivindicación indígenas, pero sus motivaciones diferían de las de su potencial electorado. Justo
cuando la Convención se encontraba sesionando, la Comisión de Protección de
de sus tierras”.!*!
Para Guevara Arze, la observación de Tannenbaum evocaba la sociedad Indígenas del Congreso recibió un cúmulo de peticiones de líderes de comunida-
todavía feudal y colonial de Bolivia, a la cual consideraba una imagen refleja de des de diversas regiones, incluido Santos Marka T'ula. Los delegados socialistas
la estructura social de México antes de su reforma agraria. La “independencia”, Fernando Siñani y Félix Eguino Zaballa, miembros de ese comité, terminaron
firmando en favor de dichos pedidos de deslindes, así como de la ya antigua
128 Sobre el marco conceptual de Molina y su perdurable influencia, ver Kourí, “Interpreting the
demanda por una nueva “Revisita General de las Tierras de Origen” -es decir,
Expropriation of Indian Pueblo Lands in Porfirian Mexico”; Hale, “Frank Tannenbaum and una inspección general de los límites de las tierras comunales. El comité también
the Mexican Revolution”. respaldaba demandas específicas bastante parecidas a aquellas que los caciques
129 Hale, “Frank Tannenbaum and the Mexican Revolution”, 242; Kourí, “Interpreting the Expro- apoderados habían interpuesto en la década de 1920: aprobó demandas respecto
priation of Indian Pueblo Lands in Porfirian Mexico”, 93, 98, 100-104. El político conservador
boliviano Enrique Finot tenía una simpatía similar por el corporativismo español y las leyes
proteccionistas. Finot consideraba dichas medidas particularmente importantes en un lugar
132 Tbid., 5:281-282; 2:535.
como Bolivia, donde la “fusión de sangres no ha llegado a consumarse sino en pequeña escala”.
133 Tbid., 2:533-535.
(Finot, Sobre el problema del indio, 18-19). *
130 Elizardo Pérez, Warisata, 242-243. 134 Tbid. 2:5-35, 534, 545; 3:285, 535-536; 5:212-288.
135 Ibid. 2:5-35, 534, 545; 3:285, 535-536; 5:212-288.
131 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 5:281. eir
AA
182 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL 183

a encarcelamientos injustos, autorización de escuelas y trato abusivo por parte cortos gobiernos de Toro y Busch no pudieron establecer nuevas instituciones o
de recolectores de impuestos, corregidores y subprefectos.*S Sin embargo, los mecanismos normativos, estos gobiernos militares ofrecieron decretos esperanza-
argumentos de Guevara Arze a favor de la reforma agraria no se basaban en estas - dores e inéditas garantías constitucionales afincadas en el papel del Estado, como
antiguas quejas. Más bien, su defensa se centraba en el contraste existente entre la árbitro activo de los derechos y lasresponsabilidades, no sólo individuales sino
inseguridad y abuso que afligían a los colonos endeudados versus la independencia - también aquellas de carácter social. Los delegados a la Convención debatieron
alcanzada por los antiguos colonos que crearon los sindicatos de Cliza y Vacas.!*” iniciativas progresistas de reforma agraria, ciudadanía e igualdad de los niños. La
El auguraba una Nación de comunidades emprendedoras, inmersas en el mercado, - - Constitución que terminaron por ratificar excluyó las iniciativas más radicales y *
pero manejadas, modernizadas y protegidas de la incertidumbre por el Estado. En terminó reflejando el programa moderado y centrado en lo urbano que promovían
resumen, la propuesta legislativa de proteger el derecho a las tierras comunales los socialistas militares. Pero un artículo clave tendría una significación crítica
no validaba directamente las demandas indígenas. Era un medio para modernizar para las comunidades rurales. La Constitución liberal de 1880 había empezado
las comunidades indígenas y la economía, mientras se fortalecía al Estado. _Ssu capítulo relativo a los “Derechos y Garantías” con un artículo que declaraba
Después de un prolongado debate, los delegados rechazaron la iniciativa de que: “La esclavitud no existe en Bolivia. Todo esclavo que pise el territorio bo-
reforma agraria por una votación de 49 a 36.1** La versión final del acápite —titulado liviano es libre”. La Constitución de 1938 reiteraba esta declaración de libertad
“Del Campesinado”- contenía sólo tres cortos artículos. El artículo 165 decla-
. . . 2 Ñ
con una diferencia: la nueva Constitución no sólo declaraba la inexistencia de la
raba que “el Estado:reconoce y garantiza la existencia legal de las comunidades esclavitud sino que prohibía los “trabajos personales”. “No se reconoce ningún
indígenas”. El artículo 166 afirmaba que la legislación indígena y agraria sería género de servidumbre y nadie podrá ser obligado a prestar trabajos personales sin
promulgada en atención a las características regionales diversas de la Nación. Y el la justa retribución y sin su pleno consentimiento”.'* El artículo no mencionaba
artículo 167 indicaba que el Estado fomentaría la educación campesina mediante explícitamente el pongueaje (servicio doméstico para un hacendado), pero no
los “núcleos escolares indígenas”. En consonancia con el nuevo énfasis en los necesitaba hacerlo: las comunidades locales darían ese salto ellas mismas. Como
derechos sociales, el acápite introdujo un cambio fundamental: revirtió la Ley veremos en el Capítulo 5, la Constitución y otras leyes de los socialistas militares
de Exvinculación de 1874, la cual había abolido a la comunidad indígena. Sin proporcionaron a los colonos de hacienda un lenguaje poderoso con el cual hablar
embargo, la Constitución de 1938 proveía sólo una tibia garantía jurídica, sin una acerca de sus derechos como trabajadores.
reparación por anteriores usurpaciones o protección ante invasiones futuras, y sin Sin embargo, al igual que sus antecesores oligárquicos, los socialistas militares
ningún reconocimiento de la autoridad política indígena. El artículo propuesto, se aferraron a un supuesto “problema del indio”: a la idea de que los indígenas
concerniente a la inalienabilidad de la tierra comunal, no figuraba más. Si bien eran un obstáculo para el progreso y la unidad de la Nación, y que, por tanto,
la Constitución de 1938 reconocía los derechos colectivos, en realidad, no llegó necesitaban ser “rehabilitados”. Aunque unos cuantos delegados defendieron el
a desafiar el poder de los hacendados. papel que las comunidades indígenas jugarían en el futuro agrario de la Nación y
«desestimaron el concepto supuestamente biológico de “razas” superiores e inferio-
res, la Convención de 1938 no repensó significativamente el lugar de los indígenas
Conclusión en la Nación. Algunos delegados hablaron en contra del prejuicio social asociado
a los nacimientos “ilegítimos”, pero la convención no abordó explícitamente los
Como lo muestra la Convención de 1938, los populistas y militares socialistas prejuicios de clase, género o raza; tampoco articuló garantías amplias de igualdad.
de Bolivia -los de la “generación del Chaco”- defendieron ideas tanto nuevas Lo que movilizó el evento fue la unidad nacional y el fortalecimiento estatal.
como antiguas. Por un lado, la Guerra del Chaco llevó a los políticos refor- Si bien los gobiernos de la posguerra del Chaco reiteraron el discurso oligár-
mistas a replantear la relación entre la sociedad y el Estado. Pues, si bien los quico en lo que a la cuestión indígena se refiere, se diferenciaron claramente en
su enfoque respecto al género y la familia. Los delegados a la convención denun-
136 República de Bolivia, Informes de Comisiones, H. Convención Nacional de 1938, 25-26, 61-68, ciaron los perniciosos efectos de la guerra sobre las normas de género y la vida
96-99, 143-146, 251, 330-143. ? familiar, y vincularon la regulación de la familia con el poder estatal. Al igual que
137 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 5:228-229. los indígenas, la familia devino el blanco de la intervención estatal. Con todo, en
138 Los hacendados que se manifestaban frente al Congreso influyeron en el resultado (Whitehead,
- — “Cochabamba Landlords and the Agrarian Reform”, 56).
139 Trigo, Las constituciones de Bolivia, 450. 140 Ibid., 390, 422.
184 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL PROBLEMA DE LA UNIDAD NACIONAL » 185

de
las reflexiones de los legisladores, si bien el género se convirtió en un ámbito comunistas y anarquistas, y continuó con una serie de'leyes sobre la moralidad
os
preocupación política, no ocupó el mismo lugar que la etnicidad. Los delegad en el gobierno. Pero, a [Link] este giro conservador, en mayo de 1939 Busch
vieron la diversidad émica como una causa de la derrota cón el Paraguayyla con- promulgó un código laboral progresista y, al mes siguiente, anunció un decréto
sideraron un obstáculo a la unidad nacional. En el caso de las mujeres y la familia, radical que obligaba a los propietarios de minas a depositar en el Banco Central
era más bien la guerra la que debilitó a la familiaycreó riesgos o amenazas para todos sus ingresos en divisas extranjeras. Antes de ser persuadido para no tomar
ella. Cuando la convención amplió los derechos sociales de las mujeres, quiso esta medida, incluso amenazó a los propietarios que osaran incumplir los decretos
también restituir un'orden moral y jerárquico de género, que muchos delegados con una confiscación total de sus bienes y la pena dé muerte. Como resultado
de estos golpes a la oligarquía del estaño, el fuerte apoyo de los trabajadoresysu
creían había sido trastornado y puesto en riesgo pór la guerra. :
Con todas sus limitaciones, la Convención constitucional de 1938 reveló cosas valerosa conducta en el Chaco lo que le otorgaron un aura casi mítica— Busch
que los movimientos sociales habían obligado a los políticos a decir públicamen- se convirtió en un mártir de la izquierda después de su suicidio en agosto de
te.19 Y brindó garantías importantes a mujeres, niños, trabajadores y campesinos. 1939." El presidente no dejó ninguna nota explicando su trágica acción. Tal vez *
Aunque la Consdtabifa retuvo la idea de la ciudadanía como un valor moral se quitó la vida a los 35 años a consecuencia de una exasperación política y cierto
excluyente, brindó nuevos derechos sociales y, al menos, colocó sobre la mesa las sentido del deshonor: al no poder enfrentarse efectivamente con la oligarquía
ideas sobre la igualdad social.!*? Con todo, los nuevos derechos privilegiaban a minera, Busch dejó incumplidos los ideales nacionalistas de los miles de jóvenes
grupos particulares por encima de otros. Aun si la pertenencia al sindicato o las cuyo terrible sacrificio había presenciado en el Chaco.!* Las circunstancias poco
tarjetas laborales no se convirtieron en requisito para los beneficios de seguridad claras de su muerte no hicieron más que aumentar la fama del presidente. Los
social (como sucedió, por ejemplo, en el Brasil de Vargas), en última instancia, las líderes indígenas que más tarde apelaron a las disposiciones de la Constitución
protecciones sociales dependían del empleo en el sector formal.!* Los campesinos, de 1938 invocaban el nombre de Busch. En todo el campo se podían encontrar
las empleadas domésticas y la multitud de personas empleadas en los sectores casas empobrecidas con el retrato del presidente (ver Imagen 6).!9
“ informales muchas de ellas mujeres— no se beneficiarían de las nuevas disposi- A la larga, si bien las conclusiones de la Convención de 1938 no estuvieron
ciones. Ciertamente, en todos los países de América Latina donde se aprobaron directamente determinadas por las movilizaciones rurales de la época anterior
“constituciones sociales” en la primera mitad del siglo XX, hubo transacciones a laguerra del Chaco, sin duda, esos movimientos influyeron en los regímenes
entre las preocupaciones por la fortaleza del Estado y aquellas por la reforma | socialistas militares y en los debates de la Convención. Además, proyectaron una
social.!* Pero, la Convención constitucional de Bolivia difirió significativamente "sombra que podía crecer. La primera gran consecuencia de las leyes promulgadas
de otras asambleas semejantes en cuanto al momento de su realización, y fue esa por los socialistas militares fue algo no anticipado: la oleada de huelgas rurales a
diferencia la que inclinó el fiel de la balanza. Con una terrible crisis nacional a cuyo análisis nos abocamos a continuación.
cuestas, las preocupaciones por el Estado y el vigor de la familia superaron las
preocupaciones por la igualdad y el cambio social.
Algunos de los elementos más progresistas de la Constitución de 1938 con-
tinuaron siendo letra muerta hasta después de la revolución de 1952, cuando
la legislación reglamentaria fue finalmente aprobada. Más aun, inicialmente,
la propia Constitución enfrentó un futuro incierto. Bajo el clima de creciente
radicalismo que siguió a la Asamblea de 1938, el presidente Busch suspendió
temporalmente la Constitución, declaró fuera de la ley a las organizaciones

and
141 Lo mismo sucedió en la convención cubana. Louis Pérez, Cuba, 282; Whitney, State
Revolution in Cuba, 180.
142 Sobre los derechos sociales en otros países de América Latina, ver Grandin, The Last Colonial
Massacre, 7, 197. 145 Whitehead, “Bolivia since 1930”, 524; Klein, Bolívis, 207-209; Dunkerley, “Political Suicide
143 Sobre Brasil, ver Robert Levine, Father ofthe Poor?, 124. in Latin America”, 33-34; Lora, A History oftbe Bolivian Labour Mov t,384n.6
144 Sobre México, ver Hale, “Political and Social Ideas”, 294. Sobre las tendencias autoritarias 146 Dunkerley, “Political Suicide in Latin America”, 31-34. sidad
del pensamiento corporativista, ver ibid., 293-299. 147 Guevara Arze, “Manifiesto de Ayopaya”, 230...
186 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

CAPÍTULO 5
El campo revoltoso:
En defensa de la tierra, los derechos
laborales y la autonomía
TINE
AS

3 En septiembre de 1942, los propietarios afiliados a la Sociedad Rural de Oruro


: enviaron una alarmante nota al presidente Enrique Peñaranda (1940-1943). Los
: miembros de esta asociación regional de terratenientes estaban asustados por el
ciclo de paros laborales en el campo y las consecuentes carestías de alimentos.
ES “A menos que el Gobierno arrestíase] a los “agitadores' entre los indígenas”, de-
5 cían ellos, “la situación termina(ría] por salirse fuera de control”. Ellos también
2 “temfían] la propagación del control comunal de las tierras por parte de comu-
A nidades indígenas, lo que (...) resultar[ía] en la pérdida de impuestos para el
3 gobierno y una reducción de la producción agrícola en un momento en que el
% país esta[ba] intentando ser más autosuficiente en cuanto a los alimentos”.! Para
F contener la agitación, el presidente Peñaranda prohibió a los sindicatos urbanos
2d de extender sus organizaciones hasta incluir en ellas a los colonos de hacienda.?
E Pero las huelgas rurales persistirían después de la caída de Peñaranda y durante
¿a el gobierno de su sucesor, el coronel Gualberto Villarroel (1943-1946).
E La agitación que galvanizó al país en los últimos años de 1930 y los primeros
+ de 1940 tenía sus raíces en una profunda crisis del sistema de haciendas. Fue
> también producto de las políticas de los socialistas militares y del activismo
Z rural de las organizaciones obreras urbanas, que volvieron a emerger después
2 de la Guerra del Chaco. Poco después de que la Convención Nacional apro-
5 bara la Constitución de 1938 y la Confederación Sindical de Trabajadores de
Bolivia (CSTB) convocara a su Segundo Congreso Nacional en 1939, una ola
Imagen 6. El presidente Germán Busch, circa 1938. Cortesía del Archivo de La Paz.
9 USNA, RG 166, Box 43, “International Agreements-Labor, Bolivia 1942-1945”.
tU Antezana y Romero, Historia de los sindicatos campesinos, 89-90, 94-95.
188 ANTES DE LA REVOLUCIÓN
LA REVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO
; 189

de huelgas rurales cundió en los departamentos de Cochabamba y Oruro.? No siguió siendo una fuerza política significativa. Los e
por casualidad se trataba de dos regiones de expansión hacendaria, donde la isla de ó
valles centrales deCochabamba ses ee
zación estaba significativamente adelan nde el contacto srt A
sobre el área rural posterior a la guerra del Chaco, puesto
entre colonos y dirigentes laborales urbanos ya se había establecido.* Las au- que ellos organiza-
ron el primer sindicato campesino (en el pueblo de Ucureña)
toridades de gobierno culparon a los “agitadores foráneos” por el torrente de en 1936. Pero
en estos mismos años, la movilización campesina se extendió
rumores 3cerca del fin de la servidumbre en las haciendas y de la restitución de la más allá de los
valles centrales de Cochabamba, y estuvo encabezada tanto por colonos
tierra E Pecemnidad. Pero tales historias adquirieron sentido, y se volvieron como
_ por comunarios de diferentes regiones del Departamento (ver Mapa 3). Una...
creíbles, sólo en el contexto de una creciente espiral de luchas locales respecto -----—-—= mirada minuciosa a la geografía más amplia del conflicto arroja un nuevo
a las normas laborales, el acceso a la tierra, la autonomía económica y las leyes cuadro
de las movilizaciones: los enfrentamientos con terratenientes, recauda
incumplidas de los socialistas militares. dores de
impuestos y autoridades estatales estuvieron influenciados no únicame
En los años posteriores a la Guerra del Chaco, el surgimiento de las de- nte por
rosa Sais e los on militares y de las emergentes federac
mandas de tierra y comunidad por parte de los colonos de hacienda complica los iones
po
Obreras, sino Epor las demandas com unales de las redes de caciques
j apoderados
puntos de vista imperantes sobre la agitación rural. Generalmente, los trabajos de
investigación sobre este período enfatizan un giro completo: de una resistencia De modo bastante parecido a lo que hicieron los líderes de los movimientos
indígena basada en las demandas comunitarias en los años anteriores a la guerra, a que llos precedieron, la nueva generación de activistas rurales hizo llegar
movimientos rurales centrados en las haciendas en los años posteriores a la guerra, con
avidez sus peticiones a las autoridades de gobierno. Pero, allí donde los cacique
los mismos que emergieron en conexión con los sindicatos campesinos, sindica- s
apoderados habían combinado el recurso a títulos coloniales con la atenció
tos mineros y proyectos políticos populistas de los años treinta y cuarenta. Las n al
amparo y lasgarantías republicanas, a menudo los activistas de la posguerra
disputas respecto'a las obligaciones laborales y la servidumbre llegaron a ser muy del
Chaco manifestaron sus demandas en un lenguaje de “Libertad” y “derechos”.
visibles én los años de la posguerra del Chaco, y las haciendas fueron un escenario Los
colonos y comunarios solicitaban autorización para alquilar la tierra o demandaban
central de los disturbios. Pero, peso a ello, las demandas respecto a la tierra y la una Liberación de los impuestos y servicios obligatorios que los hacendados
comunidad no disminuyeron en los años previos a la Revolución de 1952. Estas y las
autoridades locales imponían a la “raza indígena”. Para promover sus variadas
siguieron siendo de importancia vital para la movilización rural; además, fueron . demandas, a veces ellos citaban la Constitución de 1938 y otras leyes
planteadas no únicamente por los comunarios sino, también, por los colonos de que habían
sido promulgadas “a favor del campesino”. Aunque habían sido reconocidos por
hacienda. Así, más que ser un simple cambio de un proyecto o personaje a otro leyes recientes, los agravios no fueron fácilmente rectificados, pues,
distinto —de la tierra al trabajo, o de indígena a campesino o trabajador rural- los si bien los *
regímenes de “Toro y Busch afirmaron el derecho de los trabajadores rurales a
movimientos rurales de la posguerra del Chaco combinaron a menudo la categoría organizarse, no redujeron el poder y la propiedad de los grandes hacendados.
“trabajador” con el término indígena. En suma, la identidad de clase se hizo más . A la larga, los militares socialistas hicieron poco por mejorar las condiciones
visible, pero no borró la etnicidad. de
trabajo en el área rural. Más bien, sus reformas desencadenaron un
Incluso en Cochabamba, donde los sindicatos campesinos jugaron un papel embrollo de
conflictos sobre el estatus de la propiedad privada, los dérechos de los trabajadores
central en las movilizaciones rurales de las décadas de 1930 y 1940, la etnicidad rurales y los poderes de la ley.” |

3 Sobrela intensificación de las huelgas rurales, ver Ántezana y Romero, Historia de los sindicatos
campesinos, 93-100. Una crisis realmente nacional empezó a manifestarse sólo después de que
Villarroel y el MNR llegaran al poder en 1943 (ver Capítulo 7).
4 Las huelgas de Oruro no han sido plenamente estudiadas. Las razones para el resurgimiento
de las huelgas en Cochabamba se discuten con mayor detalle más adelante.
5 Ver, particularmente, Albó, “Andean People in the Twentieth Century”, 796. Aunque Albó
enfatiza un claro desplazamiento, también señala que después de la guerra persistió algo de la
6 Al respecto, elestudio principal es Dandler, El sindicalismo campesino en Bolivia.
resistencia basada en la comunidad (ver “From MNRistas to Kataristas to Katari”, 381). Sobre
7 Estasituación es prácticamente paralela a la de Guatemala, donde las reformas
la resistencia basada en la comunidad, ver también Choque, “Las rebeliones indígenas de la laborales des-
estabilizaron el área rural y encendieron disputas por la tierra, muchos años antes de que
post-guerra del Chaco”. fuera
anunciada la reforma agraria de Guatemala en 1952 (Cindy Forster, The Time ofFreedom).
EL CAMPO REVOLTOSO 191
190 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Mapa 3 El trabajo y la servidumbre en las haciendas de Cochabamba


las zonas donde
Mapa de la agitación política en Cochabamba, 1939-1947, incluyendo
Í antes operaron las redes de los caciques apoderados - La agitación rural de las décadas de 1930 y 1940 puso en evidencia aquello que
los intelectuales reformistas y revolucionarios de Bolivia consideraban el carác-
ter “feudal” de la hacienda. De hecho, los hacendados bolivianos dependían de
un conjunto de servicios obligatorios particularmente severo, conocido como
“colonaje”. En los años posteriores a la Guerra del Chaco, a medida que las
haciendas se volvían cada vez más orientadas hacia el mercado, las exigencias de
un sistema de por sí arduo se multiplicaron.* Los hacendados de ciertas regiones
del país violaban los arreglos consuetudinarios de larga data, intensificando las
obligaciones de trabajo y servicios, y transfiriendo los impuestos a los colonos.
Además, en muchos lugares, las autoridades locales imponían otras cargas a los
colonos y comunarios, mediante un repertorio interminable de exacciones sobre
cualquier cosa, desde la celebración de fiestas religiosas hasta la producción de
chicha. Sin embargo, el poder terrateniente tampoco era ilimitado y los colonos no
fueron meras víctimas de la opresión de la hacienda. A medida que las condiciones
se deterioraban, los colonos de hacienda lucharon por recuperar sus formas de
sustento ahora menguadas. Las muchas quejas que los colonos presentaban a las
autoridades de gobierno revelan que los hacendados tenían que negociar con los
colonos, incluso cuando imponían más onerosas condiciones de trabajo o servicio.
Ya que el desconocimiento de los acuerdos laborales por parte de los hacendados
ayudó a catalizar la agitación rural, las siguientes páginas describen brevemente el
régimen laboral de hacienda en Cochabamba, una de las dos principales regiones
de conflicto. :
La clase terrateniente de Cochabamba estaba compuesta por hombres y mu-
jeres cuyas propiedades variaban de tamaño, desde 400 hectáreas hasta inclusive '
30 000.* El número de colonos que vivía en las propiedades también variaba sig-
nificativamente, desde apenas una decena hasta más de 2 000. En Cochabamba,
las haciendas más extensas eran de propiedad de las elites que vivían en la capital
departamental, quienes, a veces, también fungían como prefectos, alcaldes, con-
cejales municipales, senadores o diputados congresales. Esta clase dominante

8 . Jorge Dandler y Juan Torrico, “From the National Indigenous Congress to the Ayopaya
Rebellion”, 336, 374. Concentrándose en Cochabamba, José Gordillo y Robert Jackson han
considerado este proceso como una “refeudalización” de la hacienda (“Mestizaje y proceso
Caciques apoderados (19109-208) de parcelación en la estructura agraria de Cochabamba”). Por su parte, Larson enfatiza, más
Solo huelgas (1939-45) bien, la dinámica global de la crisis del sistema haciendal, que, probablemente, obligó a los
Solo agitación de 1946-47 hacendados a negociar con sus colonos (“Casta y clase”, 215). La tensión entre la autonomía
Huelgas y agitación de 1946-47 campesina y la servidumbre de hacienda se discute con mayor detalle más adelante.
9 Rivera, Los terratenientes de Cochabamba. Una hectárea (10.000 metros cuadrados) es equivalente
pecasssinción Pr ss a 2,47 acres. :
10 Qayum, Soux, y Barragán, De terratenientes a amas de casa, 30,

AAA AAA
M

EL CAMPO REVOLTOSO 193


192 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

podía ejercer una influencia significativa en la designación de corregidores y otras


autoridades provinciales y cantonales. Y, únicamente este más privilegiado grupo
de terratenientes pertenecía a las Sociedades Rurales regionales que surgieron en
Cochabambay otros departamentos en la década de 1930, con el fin de promover
estrategias productivas y proteger los derechos de propiedad de los terratenientes.
En 1936, las varias organizaciones regionales se juntaron para fundar una asocia-
ción nacional, la Sociedad Rural Boliviana.'' ER
En Cochabamba y otras regiones, los grandeshace ndados mantenían el
control de los colonos mediante varios rangos de administrado res indígenas y
no indígenas, a veces, con castigos severos y, otras, con sus propios gestos de
paternalismo (ver Imagen 7).* Debido a que vivían en pueblos provinciales o
en la capital departamental, la mayoría de los hicendados dejaban la adminis-
tración de sus propiedades en manos de administradores no indígenas, quienes,
con frecuencia, eran sus parientes; a veces, el administrador era la esposa del
propietario. Para ayudar a la organización del trabajo y la administración de
justicia, los hacendados también designaban alcaldes, kurakas y jilakatas entre Imagen 7: Colonos de hacienda con el terratenienteysu ma yordomo, principlos
aquellos colonos que consideraban leales a sus personas. Estas autoridades indí-
inci del siglo XX, La Paz. El | ¡
se encuentra en el extremo derecho de la Imagen; probablemente, el mayordomo sería el hombre ei
a
genas supervisaban el trabajo agrícola, notificaban a los colonos para el trabajo Fot. Julio Cordero. Cortesía del Archivo de la Familia Cordero. sl
y controlaban el cumplimiento de las obligaciones de servicio. Á cambio, los
supervisores indígenas recibían parcelas de usufructo más grandes y una exen- Si bien las normas variaban de tna propiedad a otra, las obligaciones laborales
ción del pongueaje y de otros deberes. Los mayordomos no indígenas cumplían dependían de arreglos tradicionales, que eran bastante comunes en toda Bolivia
funciones similares a las del jilakata, pero, eran remunerados o compensados Por lo general, los colonos que vivían en las grandes haciendas recibían el derecho
con un porcentaje específico de la cosecha.'* Aunque los hacendados delegaban a usufructuar un pequeño terreno de subsistencia (pegujal) a cambio de trabajos
muchas responsabilidades, algunos propietarios visitaban sus propiedades con en laspropiedades de los hacendados y, a veces, también una renta, ya sea en
relativa frecuencia y, en ocasiones, arbitraban los conflictos existentes entre los efectivo o en especie (ver Imagen 8).** Los colonos también estaban obligados
colonos o entre los colonos y los administradores. En Cochabamba, este estrecho a realizar servicios. Estos divergían de una hacienda a otra, pero, normalmente
contacto estuvo facilitado por el conocimiento que muchos hacendados tenían del incluían el transporte de las cosechas a los mercados o molinos, la reparación de
quechua. Cierto aire de reciprocidad y cuidados paternales podía otorgar legiti- acequias de riego, el cuidado del ganado de los hacendados, el hilado, el mukeo
midad a condiciones de trabajo extenuantes. En los días ordinarios, las haciendas hacer recados o llevar mensajes (cacba), y cumplir turnos de servicio defino
proporcionaban regularmente una ración de comida y coca a los colonos (sama (pomgueaje para los hombres, »mitanaje para las mujeres). Los turnos rotativos
y asanta). En los momentos especiales del ciclo agrícola, el propietario también
les proporcionaba chicha.'* as mejores tierras de la hacienda, la demesne, eran culuyadas por.y para el hacendado. Las
16 E . ide a A . a a .

parcelas de usufructo de los colonos varizban de magnitud en función al tamaño de la familia


el tamaño de la hacienda
o acienda y3 el número
ero dede colonos.
col s En Cocha ¡bamba, la parcela era a veces
Jeces '
11 Rivera, Los terratenientes de Cochabamba, 97, 100. e : ,Jap ma, o japp1. En otras regiones, se utilizaban los términos de sayaña,
12 Veribid., 106-107; Langer, “Labor Strikes and Reciprocity on Chuquisaca Haciendas”, 263- 5 Pug, a]
DUASIDUNE O arriendo,
end Lagos, Autonorsy
ut. and Power,
y 28-29; Qayum et al., De terratenientes
,
265; Rivera, “La expansión del latifundio en el altiplano boliviano”, 113-114. a amas s de
de casa,
cas , 29; , Rivera, Los terratenierzas
serzias de Cochabamba;
, Jackson,
É “Evolución
ió y persistencia
] 1
13 Whitehead, “Cochabamba Landlords and the Agrarian Reform”, 26; Qayum, Soux, y Barragán, N del colonaje en las haciendas de Cochabamba”, 146.
De terratenientes a armas de casa. 7 SSan, la materia prima del fermento para la chicha tradicional, es maíz molido salivado.
14 Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto” (tesis de Licenciatura), ara eo los servicios en propiedades especíñcas,
cíñica ver Gordillo
sordi y Jackson, “Mestizaje
1zaj y proceso de
Apéndice 5 y 67-70. parcelación a la estructura agraria de Cochabamba”; Jackson, “Evolución y persistencia del
15 TIbid., 99; Gustavo Rodríguez y Humberto Solares S., Sociedad oligárquica, chicha y cultura colonaje
a) en las5haci haciendas
ndas de
de Cochabamba
C amba”; ; Sánchez,
Sá “Hacienda, campesinado y estructura
“Haci
popular. agraria en el Valle Alto” (tesis de Licenciatura), 58-62,-73-74.
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN ELCAMPO REVOLTOSO
194 195

de trabajo doméstico obligaban a los colonos a trasladarse temporalmente a la En la posguerra del Chaco, las cargas del pongueaje ocuparon un lugar espe-
casa del hacendado por períodos de aproximadamente una semana. A menudo, cial én los debates sobre la hacienda. En el siglo XIX, los políticos e intelectuales
cuando necesitaban cumplir las obligaciones de pongueaje en laresidencia urba- bolivianos rara vez utilizaban los términosde pongo y pongueaje. Estas palabras se
na del propietario, los colonos tenían que viajar largas distancias a pie, llevando volvieron corrientes a principios del siglo XX, a medida que empezaban a circular
“consigo toda la comida que consumirían durante la semana de servicio. Hablan- las críticas reformistas y revolucionarias a la gran propiedad. “Pongo” se deriva
do técnicamente, el mitanaje correspondía a las huarmisapas: éste es un término del término quechua punkurina o punku puerta (portero); se utilizaba para designar
quechua para mujeres solteras y viudas que pagaban la renta de una choza y mn a la persona que realizaba este servicio ya 'que el pongo dormía en la entrada de
pequeña parcela proporcionando servicios domésticos 0 pastoreando los gana los la casa del hacendado, en un lugar normalmente reservado para el perro." No
del hacendado. Muchos propietarios particularmente en Cochabamba- también sorprende que los políticos progresistas de los años de la posguerra del Chaco
obligaban a la esposa, hijas o hermanas del colono a realizar servicios de mitana- tomaran al pongo para ejemplificar la miseria de la servidumbre en las haciendas
je.** Allí donde la cantidad total de colonos era escasa, el turno del pongueaje se así como el atraso de la nación y su perdurable colonialismo.”
repetía con tanta frecuencia que los costos a la producción agrícola propia eran, En realidad, el pongueaje era sólo una de las muchas obligaciones laborales
para los colonos, cuantiosos.'” y de servicios que pesaba sobre los hogares campesinos. Los colonos de hacienda
no sólo tenían que realizar labores agrícolas sino que también se les exigía que
utilizaran suspropias herramientas, abono, bueyes, arados y burros para cumplirlas.
Y puesto que los derechos de usufructo no incluían el acceso a los pastizales, los
colonos tenían que pagar un derecho en especie (herbaje) para poder pastear su
propio ganado. Por último, para mostrar su “agradecimiento” por los derechos
de uso, los colonos tenían la costumbre de ofrecer al hacendado “obsequios” en
forma de huevos, lana, gallinas, leña, abono o sacos para el transporte de produc-
tos. Cuando los colonos no cumplían con el trabajo requerido, los propietarios o
administradores los castigaban confiscando ropa o herramientas, que únicamente
les devolvían cuando el trabajo había sido doblemente cumplido. Los hacendados
con muchas propiedades castigaban aún más a los trabajadores desobedientes,
haciéndoles trabajar en fincas alejadas de la propiedad donde vivían.”
Generalmente, los colonos de hacienda distribuían estas múltiples cargas
entre los miembros de sus hogares. Para obtener ayuda, recurrían también a los
arrimantes, hombres y mujeres sin tierra -a menudo, miembros de la familia exten-
dida— quienes daban cuenta de sus obligaciones directamente al colono. Aunque
la división del trabajo no era rígida, eran los hombres los que se comprometían
de modo más directo en las labores agrícolas, particularmente, en la labranza (ver .
Imagen 9). Las mujeres compartían el trabajo en los campos, pero sus quehaceres
más importantes eran el trabajo doméstico, el hilado de la lana, y el cuidado de las
Imagen 8: Choza il de colonos,
Choza ded una familia 19 En general, las € hozas de los colonos
raSano 1943.
plana paceño,
Cada, altiplano ( tenían una
,
lol habitación, eran de adobe y con techos de paja brava. Fot. Julien Bryan. Cortesía del Archivo de Cine Julien
ovejas y otros animales pequeños. Podían también verse obligadas a tejer los sacos
Bryan. que sus esposos y padres utilizaban para transportar los productos del propietario

. 20 - Pregón, 8 de junio de 1945,


21 Lo mismo se aplica a colono y colonaje, cuyo más amplio y corriente uso recién se arraiga 2
18 Primer Congreso, Principales Ponencias”, 4, 6. In USNA, RG 59, 824.401/7-1845, fines del siglo XIX y principios del XX. En la época colonial, los arrendatarios al servicio de la
19 Jackson, Regional Markets and Agrarian Transformation in Bolivia, 38, 161; “Primer Congreso, hacienda eran normalmente llamados arrenderos (Larson, Cochabamba, 384-385 y 384 n. 75).
Principales Ponencias”, 3, 7; Lagos, Autonomy and Power, 28-29. 22 “Primer Congreso, Principales Ponencias”, 5; Lagos, Autonomy and Power, 28-29.
196 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO 197

al mercado.” Además, las mujeres desempeñaban un papel clave en la fabricación constituyeron en el centro de la industria de chicha en Cochabamba; la producción
de msuko, el ingrediente principal de la chicha; esta era una tarea fundamental en conjunta de estas provincias representaba dos tercios del total de muko y chicha (ver
las haciendas de Cochabamba.** Con frecuencia, las colomas sé juntaban con los Mapa 3). Además, la chicha era producida y consumida en prácticamente todo el
niños y ancianos para hacer muko en las últimas horas de la noche.” Departamento.** En las provincias de tierras altas, donde la papa reinaba sin rival,
los hacendados intentaron también beneficiarse con el lucrativo negocio de la chi-
cha, aun si ellos mismos no cultivaban maíz en sus tierras. Los hacendados de estas
provincias compraban maíz, lo enviaban a los molinos locales para transformarlo
en harina, la que era distribuida entre sus colonos para el mukeo y, luego, vendían
el muko a las chicheras. Una parte del muko era incluso exportado a otros departa-
mentos.” Con la mira en los ingresos por impuestos, durante las primeras décadas
del siglo las autoridades departamentales planeaban incrementar la producción de
chicha y promover industrias afines. Una de esas autoridades comentaba sobre los
vínculos redituables de la chicha tanto con el comercio de leña como con la crianza
de chanchos, puesto que se sabía que muchas chicheras engordaban a los cerdos con
los residuos de la elaboración de chicha. En “países más civilizados”, se lamentaba
esta autoridad, los capitalistas habrían “atendida con esmero” tan enorme “fuente
de riqueza”, pero el cerdo boliviano estaba destinado a permanecer por “siempre
en manos de nuestros fabricantes de chicha”.?8 .
Las chicheras que hacían pasar vergienza a los potenciales capitalistas eran
mujeres empresarias que controlaban casi todas las fases dé esta industria. Tam-
bién poseían tierras, casas y ganado, además de contar con un poder considera-
ble como prestamistas.” El éxito de la chichera se basaba en su capacidad para
administrar un complejo e intenso proceso de elaboración, que no sólo requería
-
mano de obra sino, también, costosos utensilios, alta precisión y mucho cuidado
Imagen 9: Cose cha de maíz, Cochabamba, 1 943. Fot. Julien Bryan. Cortesía del Archivo de Cine Julien Bryan. (ver Imagen 10).%
En coyunturas particulares, las colonas de hacienda también participaban lu-
En Cochabamba, el mukeo ocupaba un lugar protagónico en el régimen laboral crativamente en el multifacético proceso de producción de chicha, como mukeras
de hacienda, debido a que la chicha de maíz era el principal producto elaborado de que producían pequeños excedentes de muko directamente para las chicheras.*
la región. Esta industria había sido importante para la economía regional desde los
tiempos coloniales, pero, a principios del siglo XX, se volvió el principal producto 26 Rodríguez y Solares, Sociedad oligárquica, chicha y cultura popular; Jackson, Regional Markets and
comercial de Cochabamba. Y en mayor o menor medida, la popular bebida invo- Agrarian Transformation in Bolívia, 11. En 1900, Cliza era un cantón en la provincia de Tarata;
lucraba a casi todo lugar y persona en la región. Las provincias de Cercado, Cliza, en 1945, se convirtió en la capital de la recientemente creada provincia de Germán Jordán.
Punata y Quillacollo del Valle Central, especializadas en el cultivo del maíz, se 27 Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto” (tesis de Lic.), 94-95;
Rivera, Los terratenientes de Cochabamba, 34.
28 AHPC, Correspondencia, Colonización y Agricultura, 1906-1908, 88.
23 Bruce Dorsey, “A Case Study of Ex-Hacienda Toralapa in the Tiraque Region of the Upper 29 Rodríguez y Solares, Sociedad oligárquica, chicha y culzura popular.
Cochabamba Valley”, 15. qn 30 Sobre el proceso de producción, ver Leonard, Canton Cbullpas, 44-48. Para tener una idea de los
24 El muko de boca de mayor calidad se hacía masticando maíz triturado y presionándolo contra el utensilios utilizados y de su valor social, ver los testamentos de principios del siglo XX en el Archivo
paladar; una vez saturado de saliva, se hacían secar al sol en pequeños moldes en forma de pal adar. del Juzgado de Partido de Cliza. El registro de chicheras identificadas en Punata, en 1918, da una
Una manera más simple y sencilla, llamada busfapo, se producía con maíz molido humedecido, buena idea de la escala de la industria en el área rural (Archivo Municipal de Punata).
que se ponía a un lado hasta que germine (Olen-Leonard, Canton Chullpas, 4448). tua)— Sobre los productores de ruko auto-empleados, ver Sánchez, “Hacienda, campesinado y estruc-
25 Leonard, Centon Cbullpas, 46. Sobre las cargas del mukeo, ver Fermín Vallejos, Lo:Tata Fermín,
»” A
tura agraria en el Valle Alto de Cochabamba”; Rafael Reyeros, Elpongueaje, 179-182; Gordillo
Félix Arias,Arias “La política y sus modelos en la relación con el Estado boliviano”, 66.
e eo $ 54 a
y Jackson, “Mestizaje y proceso de parcelación en la estructura agraria de Cochabamba”.
E ,
Juan Félix
19;: Juan
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
199
198 EL CAMPO REVOLTOSO

Sinna no existe evidencia de que las colonas de hacienda hicieran y ve la gran propiedad cedió su lugar a pequeñas propiedades, pero lo hizo sin la
ran su propia chicha.* Junto a la pe ÍSEEnEA de las relaciones de encales, extinción total de la hacienda. En las provincias de tierras altas, las haciendas
la economía de la chicha creó bolsones de oportunidad, pero estas estaban entre- más bien siguieron siendo la forma dominante de tenencia de la tierra hasta la
lazadas con obligaciones. En muchas propiedades, el conjunto de obligaciones reforma agraria de 1953. En 1916, por tomar una fecha, las provincias donde pre-
de los colonos se incrementó más aún, a medida que los hacendados buscaban dominaban las grandes propiedades —Ayopaya, Tapacarí, Arque y Mizque- tenían
beneficiarse del mercado e del muko.* No obstante, los hacendados a veces reti- registrados, en conjunto, a 19.174 colonos, mientras que las provincias vallunas
raban otra obligación cuándo requerían mukeo, o incluso pagaban a los colonos
de Cercado y Cliza, donde la pequeña propiedad esuta más extendida, tenían
por una parte de la adjudicación de muko.** La economía expandida de la chicha registrados menos de la mitad de esa cifra. Aun así, las grandes propiedades en
en ner abamba en las décadas de 1930 y 1940 fue un elemento clave detrás de las provincias de tierras altas también empezaron a mostrar señales de debilidad
a principios del siglo XX. Los hacendados abrumados por hipotecas vendieron
,

ntensificación de las cargas a los colonos, pero esa misma economía puso al
Dsvelles , la autonomía de los colonos y los límites del poder terrateniente. extensiones considerables de tierra, arrendaron propiedades enteras a terceros, o
V 1erron Jucidas sus tierras por las costumbres de partición de la herencia. Algu-
reGu

nas haciendas extensas sobrevivieron en todo el Departamento, pero incluso en


provincias de tierras altas las grandes propiedades empezaron a entremezclarse
con propiedades medianas.
Al mismo tiempo, aunque continuaban dependiendo del colonaje, los propie-
tarios de hacienda tendían a incorporar, cada vez más, otros tipos de trabajadores.
Durante la primera parte del siglo XX, los hacendados empezaron a combinar
el colonaje con la compañia o aparcería; este fue el caso, sobre todo, en los valles
centrales de Cochabamba. Para los propietarios, la aparcería transfería al cam-
pesinado los costos de producción y los riesgos. Para los campesinos, permitía la
producción de mayores excedentes para el mercado, pero lo hacía sin exonerarlos
necesariamente de la servidumbre típica del colonaje.*” Un tercer grupo, conocido
como el de los arrenderos, también trabajaba en las haciendas: estos eran colonos
que arrendaban terrenos de los vecinos de pueblo, terrenos que utilizaban para
compleme -ntar los pegujales que ya usufructuaban. En momentos de mayor
necesidad laboral o para tareas que requerían un gran contingente de mano de
obra, los hacendados también contrataban labradores o jornaleros. Algunos de es-
tos trabajadores eran colonos a los que, por trabajos adicionales, se les pagaba el
A
mismo jornal —o a la mitad del jornal- pagado a los trabajadores asalariados. El
+

magen 10:Molienda de maíz, Cochabamba, 1943. Fot. Julien Bryan. Cortesía del Archivo de Cine Julien Bryan.
35 Gordillo y Jackson, “Mestizaje y proceso de parcelación en la estructura Vo de Cochabam-
ba”, 34. Sobre la expansión de la pequeña propiedad en los valles centrales de Cochabamba,
Aunque la servidumbre en las haciendas se mantuvo en Cochabamba hasta ver Larson, Cochabamba; Jackson, Regional Markess and Agrarian Transformation in Bolivia;
Rodríguez, “Entre reformas y contrareformas”.
larevolución de 1952, su evolución sufrió recorridos sub-regionales distintos. Á 36 Lagos, Autonomsy and Power, 29-30; Jackson, Regional Markets and Agrarian Transformation in
es del siglo XIX y comienzos del XX, en los valles centrales del Departamento, Bolsvia, 181-182, 194, 149 (Cuadro 4.6).
37 Jackson, Regional Markets and Agrarian Transformation in Bolivia, 163-164; Reyeros, El ponguegje,
32 es las relaciones entre chicheras y mukeras, ver AJIC, Juicio Verbal Civil presentado al "224-226. Por lo general, los propietarios suministraban una parte de la semilla y recibían, por
calde Parroquial, P. V. vs. L. Z., 1887; AJIC, Al Alcalde Parroquial, 1885. RA lo menos, la mitad de la cosecha. Aunque los campesinos que trabajaban en compañía estaban
33 earson, “Casta y clase”, 214-215; Rivera, Los terratenientesdeCocbabamba, 34 n. 3. obligados a prestar algunos de los mismos servicios al hacendado, no tenían tamtas cargas como
34 Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto” (tesis de Licenciatura), los colonos (Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto”, tesis de
55- 56,7 72, 100, 114, 229-230. Licenciatura, 219).
201
200 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LAREVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO
.

trabajo pagado constituía así otra obligación con el hacendado y se podía imponer En última instancia, lo que definía los sistemas de tenencia y de trabajo en la
de modo unilateral.** Por último, aunque generalmente los hacendados arren- región de Cochabamba era la tensión entre autonomía y servidumbre. Más que
daban y vendían los colonos junto con su propiedad y, algunas veces, incluso los una marcada división entre valles y altiplano, era dicha tensión la que caracterizaba
arrendaban a terceros, los colonos no estaban estrictamente ligados a la hacienda; a las relaciones laborales dentro de las sub-regiones y, a veces, incluso dentro de
particularmente en el Departamento de Cochabamba, sus vidas estaban definidas una misma propiedad. Como lo revelan las múltiples disputas que se analizan más
por un movimiento permanente. Entre los muchos “vagabundos” que poblaban adelante, los hacendados de toda la región se encontraron obligados.a negociar con
el área rural a principios del siglo XX, algunos eran líderes respetados localmen- los colonos. De hecho, la evidencia sugiere que, en algunos casos, los hacendados
te, que habían sido desalojados por los terratenientes, otros eran arrimantes que impusieron deberes más onerosos, precisamente por la necesidad de compensar
habían sido expulsados por los colonos. Muchos más eran gente que escapaba de la disminución de sus propios patrimonios y control.
los hacendados abusivos: se trasladaban de una haciendá a otra, o migraban a las En respuesta a las condiciones en deterioro, en buena parte de la región, los
minas o las ciudades en busca de trabajo.*? Por ejemplo, en la Finca de Totorani, colonos de hacienda protestaron contra el pongueaje, los “servicios forzados”
un grupo de colonos ya había abandonado la finca cuando otro contingente les y el tratamiento de esclavos que se les dispensaba.* Pero sus demandas revelan
recordaba a los propietarios que “no se puede obligar a:nadie contra su voluntad”. también el espacio político yeconómico que los colonos habían abierto dentro de
Ellos declaraban su “firme resolución de dejar la propiedad y retirarnos a donde la hacienda —y más allá de ella. La sola obligación de transportar los productos del
nos traten bien humanamente”.* e : hacendado hasta los mercados o molinos podía vincular a los colonos a un mundo
Desde la perspectiva de Cochabamba en su conjunto, resulta imposible afirmar más amplio.* Los colonos no necesariamente estaban confinados dentro de una
que, después de la Guerra del Chaco, una tendencia u otra una creciente auto- propiedad cerrada o autosuficiente, como se piensa a menudo. Aun allí donde la
nomía campesina o una intensificada opresión laboral- haya tomado ladelantera. hacienda estaba más atrincherada, los colonos habían empezado a poner en duda
Pues, si bien el sistema de colonaje era particularmente severo en las tierras altas, la legitimidad de las normas laborales rígidas y, a veces, incluso el derecho de los
algunos hacendados en esas regiones se comprometieron en tratos de arrenda- hacendados a poseer la tierra.*
mientos y aparcerías con colonos y comunarios recientemente desalojados, tal
como los hacendados en los valles bajos. Lo inverso era también cierto: inclusive
allí —en los valles centrales— donde la hacienda entró en crisis de un modo más La injusticia en las haciendas
evidente, el latifundio y el trabajo servil continuaban teniendo un peso considera-
ble. De hecho, con frecuencia los colonos que compraban sus propias parcelas de No era casual que la agitación en las haciendas se incrementara en los años que-
tierra no por ello dejaban sus parcelás en usufructo y, así, continuaban debiendo siguieron a la Gran Depresión, la misma que asestó un fuerte golpe a la econo-
servicios al hacendado.* mía boliviana, dependiente de minería del estaño. A principios del siglo XX, el
estaño reemplazó a la plata como el producto básico de exportación de Bolivia.
En la década de 1920, los ingresos del estaño representaban más del 72% del
Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto” (tesis de Licenciatura), total de los ingresos por exportaciones del país. La disminución de los precios a
y 71-72, 75, 104-105; Dandler, El aos campesino en Bolivia, 48; Richard Patch, “Social nivel mundial y los menguantes niveles de producción que siguieron a la crisis
Implications of the Bolivian Agrarian Reform”, 90-93; Whitehead, “Cochabamba Landlords
and the Agrarian Reform”, 20-21. de 1929 precipitaron una estrepitosa caída de la economía del estaño. Los miles
39 Lagos, Autonomy and Power, 28-31; Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 160-166; de mineros que se unieron a las filas de los desocupados fueron los que tuvieron
Dandler, “Politics of Leadership, Brokerage and Patronage in the Campesino Movement of que soportar las mayores penurias, aunque también sufrieron los propietarios de
Cochabamba”, 34-35. : ei
40 AHPC, Exp., Pacci, Finca de Totorani, representando a los colonos, 1941. La evidencia sugiere
que la movilidad de los trabajadores rurales se incrementó después de la guerra del Chaco. 42 AJIC, Nogales vs. Angulo eta!., Toco-Molino, 1939; AJIC, Ugarte, Ad Perpetuam, Lobo Rancho,
Las razones no son totalmente claras, pero, como se discute más adelante, la escasez de mano 1941. ó
de obra fue probablemente una de las causas. 43 Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria en el Valle Alto” (tesis de Licenciatura),
41 Dandler, El sindicalismo campesino en Bolivia, especialmente, 165-166; Lagos, Autonomy and 121.
Power, 28-32. Para una descripción de las transacciones entre hacendados y los colonos que 44 * Esto tiene un paralelo con la parte occidental de El Salvador en los años previos al levanta-
les compraban parcelas, ver Sánchez, “Hacienda; campesinado y estructura agraria en el Valle miento de 1932 (ver Jeffrey Gould y Aldo Lauria-Santiago, “They Call Us Thieves and Steal
Alto” (tesis de Licenciatura), 118. Our Wage,”” 234). . E
202 ; LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO 203

pequeños negocios, los comerciantes y los empleados públicos. En Cochabamba, la Los regímenes militares conservadores que sucedieron a Toro'y Busch se alejaron
crisis provocó bajas en la clase terrateniente: cuando los centros mineros entraron de la regulación estatal del consumo y de la distribución, enfatizando el incremento
en crisis, los hacendados vieron desvanecerse a uno de sus principales mercados de la producción de alimentos. En consonancia con la Constitución de 1938, estos
agrícolas.* Y, puesto que un número desproporcionado de trabajadores mineros ed
gobiernos presionaron a los hacendados para que sus propiedades cumplieran una
provenía de Cochabamba, los despidos añadieron otro elemento de fricción a “función social” y aumentaran su producción agrícola. Un decreto de septiembre
- esta región. Algunos otros, que se habían ido de Cochabamba al norte de Chile de 1939, promulgado por el gobierno interino del general Carlos Quintanilla, es-
durante el auge del salitre a fines del siglo XIX, también se vieron repentinamente - tableció medidas para elevar la productividad. El decreto alentaba a los agricultores
devueltos a sus lugares de origen.* , : a utilizar fertilizantes y, así, eliminar la necesidad de dejar la tierra en descanso;
En los valles centrales de Cochabamba, que ya tenían un gran densidad po- también exigía a los agricultores el incremento del cultivo de productos específicos
blacional, el retorno de los emigrantes aumentó la presión sobre la tierra y otros en zonas apropiadas, y obligaba a todos los hacendados a registrarse y presentar
recursos, en un momento de elevada inseguridad. La dinámica era diferente en tres veces al año al Ministerio de Agricultura una detallada información sobre su
las regiones de tierras altas del Departamento, donde los terratenientes debían producción. En compensación, el ministerio les prometía fertilizantes, maquinaria
enfrentar desde siempre la escasez de mano de obra. Esta escasez probable- y semillas a precio de costo. Se ofrecía premios en dinero y especie como incenti-
mente empeoró después de la Guerra del Chaco. Y, puesto que el grueso de las vos; por otra parte, los propietarios que no incrementaran su producción pagarían
fatalidades bolivianas fueron campesinos, la oferta de mano de obra disminuyó multas.” Igualmente, después de asumir el poder en 1940, el general Peñaranda
¡automáticamente en algunos lugares del área rural. Más aún, muchos excomba- promovió una modernización económica vía la autosuficiencia agrícola, como parte
tientes no volvieron a sus domicilios rurales sino que emigraron a las ciudades. de su plan de “Resurgimiento Nacional”.*!
La persecución y castigo a los evasores de la conscripción por parte del gobierno No hay evidencia de que los insumos prometidos hubiesen llegado alguna vez
pudo haber aumentado la escasez de mano de obra, como observó el director de a las haciendas. Antes bien, los hacendados buscaron elevar la producción incre-
una escuela rural." Las características peculiares de esta crisis económica regional mentando las exigencias laborales y reduciendo el tamaño de los pegujales de los
imprimieron su sello a la ola creciente de conflictos en las haciendas, tanto en las colonos. Y no solamente ampliaron los cultivos utilizando una mayor extensión
provincias del altiplano como de los valles. de terrenos, sino que monopolizaron las mejores tierras para la producción de
Otra causa de las cargas que los colonos soportaban —y de las protestas que hacienda, dejando a los colonos los terrenos menos fértiles.? Estas prácticas re-
emprendían- fue el intento de aliviar la crisis en la provisión de alimentos por parte cortaban el sustento y la seguridad de los campesinos; en algunos casos, reducían
de los gobiernos de la posguerra. La situación era particularmente crítica en los también el tiempo y espacio disponibles para producir pequeños excedentes para |
ceatros urbanos que estaban inundados de nuevos inmigrantes. Ya en la década de el raercado.*
1920, el país dependía fuertemente de los alimentos importados e, inicialmente, los En efecto, la abundante documentación de Cochabamba muestra que los
primeros gobiernos de la posguerra del Chaco no intentaron reducir esta depen- colonos, comunarios y ex comunarios no sólo resistieron las obligaciones laborales
dencia.* Al contrario, los líderes de los gobiernos militares socialistas continuaron sino también litigaron su disminuido acceso a la tierra y su decreciente autonomía
promoviendo las importaciones mientras se esforzaban por controlar el costo de económica. Uno de estos conjuntos de demandas giraba en torno al tiempo que
los artículos básicos. Crearon tiendas estatales para vender alimentos a precios los colonos necesitaban para trabajar sus propios pegujales. Por ejemplo, en 1941,
controlados, y subvencionaron el costo de bienes básicos importados mediante un los peones de la Finca de Totorani (Ayopaya) se quejaron de la imposibilidad de
gravamen efectivo a los propietarios de minas a través de un impuesto encubierto.* AA
VI
A
AESPAI
“trabajar nuestros pegujales”, puesto que se les exigía “trabajar [em la hacienda]
Lo: 0%

durante toda la semana”. No existe horario de trabajo de ninguna clase y tanto de


45 Whitehead, “Bolivia since 1930”, 514-515.
46 Larson, Cochabamba, 317-18; Albó, “Andean People in the Twentieth Century”, 774; Rodríguez
: y Solares, Sociedad oligárquica, chicha y cultura popular, 46-48. -50 República de Bolivia, Anuario Administrativo, 1939, 2:444-46; Carmenza Gallo, Taxes and State
47 Claure, Una escuela rural en Vacas, 89-90. - Power, 97-118.
48 Klein, Parties and Political Change in Bolívia, 164, 396; United Nations, Report of the United :51 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 335.
— Nations Mission ofTechnical Assistance to Bolivia, $4. 52 Según el vicecónsul de EE UU, ésta era una queja común en las haciendas. USNA, RG 84,
49 Klein, Parties and Political Change in Bolívia, 241;.Richard Thorn, “The Economic Transfor- Cochabamba Consulate, General Records, 1945, Vol. V, Box 9.
mation”, 182. . 53 ACSJC, AG**774, 2PP, Tapacarí, 1939, 3rd set, fols. 121v-122.
204 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LAREVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO 205

noche como de día, prestamos nuestros servicios coercitivamente”, decían ellos.** un abogado recomendaron a los comunarios indígeñas que, al ser comunar
ios,
Objetaban estar forzados a trabajar desde las 6 de la mañana hasta después delas ellos no estaban obligados a pagar ningún impuesto, por ningún aspecto
de la
6 de la tarde. También se quejaban de que los jilakatas y mayordomos obligaran producción de chicha. Un volante que los sujetos hicieron circular hacía refe-
a trabajar a mujeres y niños tanto como a los hombres, sin dejar ningún tiempo rencia a una resolución administrativa de"1926 que protegía a la “clase indígen
a”
disponible para que alguien pudiera atender los pegujales de los colonos y pastear de cualquier maltrato por parte de recaudadores del impuesto al muko: El
juez a
sus ovejas. Por su parte, en Tacorama (cerca de Ramadas, Tapacarí), donde los cargo del pleito sobre el asunto sentenció al final que toda la chicha era imponible,
colonos disfrutaban del acceso a tierras de bosque, una disputa giraba en torno al cualquiera sea su grado alcohólico, y ya sea que fuese producida con propósitos
—.
intento de los hacendados por impedir que unos colonos contraten a otros colonos - comerciales o bien para consumo privado.* Sin duda, ladecisión fue un serio
para cumplir las obligaciones en su propia hacienda. Sin esta forma desubcon- revés para los colonos y otros productores temporales.
tratación, protestaba el primer grupo, ellos no podrían seguir emprendiendo un Más allá del peso del impuesto mismo, los colonos también sufrían la
. negocio de carbón.** . : arbitrariedad de los recolectores quienes trabajaban sin la fiscalización del go-
Los hacendados no solo gravaban a los colonos con obligaciones laborales sino bierno. De modo característico,larecaudación del impuesto rural era asignada
también con una multitud de impuestos. Durante las primeras décadas del siglo ados corregidores o subprefectos o subcontratada a licitadores privados que se
XX, las autoridades de gobierno habían empezado a implementar el catastro para presentaban a las licitaciones para los contratos de recolección impositiva.” Un
todos los hacendados, o sea, el impuesto a la tierra facturado semi-apualmente, excesivo paquete de impuestos —en ocasiones gravando varias veces por la misma
en correspondencia con el ingreso anual de una propiedad. En vez de pagar el cosa—, combinado con las ambigiiedades de la ley, dejaba a los productores y los
impuesto ellos mismos, muchos hacendados transferían su costo a los colonos. trabajadores de pequeña escala prácticamente indefensos ante el abuso.% Los va-
Como si esto no fuera suficiente, los municipios que a menudo eran controlados riados gravámenes generaban conflictos en las localidades donde eran aplicados.
por los hacendados— recaudaban tasas sobre el consumo de bienes producidos lo- Y, si bien en la década de 1920 se promulgaron leyes para poner coto al poder
calmente. Tales impuestos municipales requerían la aprobación del Senado, pero municipal, los gobiernos de los socialistas militares hicieron poco por frenar la
esto era rara vez denegado. La cantidad de impuestos locales asumió una carga autoridad del municipio para exigir impuestos a su voluntad.*!
desproporcionada para los productores y consumidores pequeños; a diferencia de , Por ultimo, la cuestión de la tierra se encontraba en el centro de las disputas
los hacendados, estos grupos rara vez conseguían congraciarse con la autoridad que libraban los colonos con hacendados y autoridades locales. Un punto de
para obtener exoneraciones.ó En Cochabamba, las exacciones se concentraban en - conflicto recurrente tenía que ver con la definición de la parcela de usufructo.
la chicha y el muko, gravando así a las chicheras que controlaban la producción y . Los comunarios recientemente incorporados en las haciendas, así como los co- -
distribución de la chicha. Pero las mismas tasas también afectaban a los colonos lonos de propiedades consolidadas tiempo atrás, interpretaban de modo liberal
y comunarios que fabricaban la chicha para su propio consumo, especialmente en los límites de estos arriendos, pegujales o jappis. Los hacendados insistían, a su vez,
ocasión de las fiestas.” Si tales formas de producción eran o no pasibles al pago que los colonos obtengan permiso para cultivar la tierra más allá del pegujal y,
de impuestos fue una cuestión muy disputada en la región de Cochabamba. En " luego, exigían un incremento proporcional de los servicios obligatorios.* Los
Tapacarí, en una fecha tan temprana como 1938, dos “indígenas” asesorados por intentos de los propietarios por trasladar a los colonos de las parcelas de buena
calidad a terrenos menos productivos también desataron conflictos. A la larga y a
54 AHPC, Exp., Pacci, representando a los colonos, Finca de Totorani, 1941; AHPC, Exp., Colo- menudo, los hacendados expulsaban totalmente de su propiedad alos trabajadores
nos de la Finca de Totorani (Ayopaya), 1941. Ver también AHPC, Exp., Mamani, Ayopaya y
Quillacollo, 1941.
55 ACSJC, AG*774, 2PP, 1939, Tapacarí, 3rd set, fols. 121y-122. 58 Los documentos de Tapacarí se encuentran adjuntos en el AHPC, Exp., Testimonio, Sr. don
56 Sobre el sistema de impuestos municipales, ver Gallo, Taxes and State Power, 79-82. Encuanto Félix Bolívar, Independencia (Ayopaya), 1944. Cantidades considerables de documentos ar-
a las quejas de colonos y comunarios sobre los impuestos, ver AHPC, Exp., Luizaga, Sipesipe, chiyados en la Prefectura de Cochabamba ilustran los conflictos que se generaron acerca de
1943; AHPC, Exp., Mollo y Falso vs. Zegarra y Alavis, Cantón Ventilla, 1942; AHPC, Exp., este impuesto en las décadas de 1930 y 1940.
Alavi, alcalde del Ayllo Yarviri et al., Cantón Tacopaya, Arque, 1943; AHPC, Exp., Apaza, 59 Andrew Cleven, The Political Organization ofBolívia; Gallo, Taxes and State Power, 99.
indígena originario de la estancia Kcochi et al., Challa, Tapacarí, 1937. 60 United Nations, Repor: of tbe United Nations Mission of Technical Assistance to Bolivia, 31.
57 * Ver AHPC, Exp., Mollo y Falso vs. Zegarra y Alavis, 1942, Cantón Ventilla; AFPC, Exp., 61 No se puso freno a esa autoridad sino hasta después de 1952 (Gallo, Taxes and State Power,
Testimonio, Sr. don Félix Bolívar, Independencia (Ayopaya), 1944. Ver también Vallejos, Tata 79-82, 105).
Fermín, 90.3. . 62 Ver, por ejemplo, AHPC, Exp., Flores, casique de la comunidad Totora (Arque), 1937.
EL CAMPO REVOLTOSO
1

206 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN 207

recalcitrantes. Desde la perspectiva de muchos colonos, el pegujal era hz tierra En las décadas de 1930 y 1940, los colonosde Cliza, Anzaldo, Sipesipe,
cultivada por sucesivas generaciones de la familia: lespertenecía a ellos. Como Tapacarí y Ayopaya presentaron peticiones; lo mismo hicieron los comunarios
en otros lugares de América Latina, entonces, la utilización dela tierra por los - indígenas y alcaldes indígenas de Arque y Tapacarí. Precisamente, sus primeras
hacendados como un medio de obtener mano de obra “ocasionó que unidades demandas se centraron en la sindicalización y la servidumbre. Una de estas
relativamente autónomas de pequeños productores se vieran incrustadas en las demandas, por parte de un “sindicato agrario” en' Ghochi (cerca de Punata),
grandes propiedades, poniendo en riesgo a estas empresas”.** Ese riesgo estaba en solicitó el subarriendo de una hacienda del Valle Alto. “Con el advenimiento de
el centro de la agitación en las haciendas durante la década de 1940 en Bolivia. la era socialista; que ha proclamado la actual Junta de Gobierno Militar”, decían
los afiliados al sindicato, “hemos abierto los ojos creyendo que nuestra suerte
he
infeliz ha cambiado y que es llegado el momento para que pensemos en nuestro
resurgir económico e intelectual”.7 En otra demanda de Challa (Tapacarí), los
El socialismo militar, el lenguaje de derechos y los límites
de la protección estatal petcionarios recordaron al prefecto que ellos no eran “parias”: su “personalidad, .
$-;
E
en sus derechos y prerrogativas, reconoce la ley constitucional”,$8
A menudo, en sus demandas a las autoridades de gobierno, los colonos y comu-
Con casi la misma rapidez con la que Toro y Busch anunciaron medidas a fayor
narios se referían genéricamente a las “leyes dictadas a favor del campesino”. Una
del campesinado, los colonos y comunarios invocaron el nuevo lenguaje legal.
. vez que la Convención Nacional ratificó la Constitución de 193 8, también hacían
Estos últimos cuestionaron los excesivos deberes y pidieron a las autoridades que él
me
RA
Á

referencia a ella, particularmente al artículo que prohibía los servicios personales


pongan en vigencia sus decisiones: la “nueva constitución”, las “leyes dictadas a
(Artículo 5). “No se puede obligar a nadie contra su voluntad”, decían los colonos
favor del campesino” o “nuestro derecho campesino”. Incorporando referencias
de la Finca de Totorani (Ayopaya).” Algunos peticionarios citaban el artículo que
a la historia y generalmente preparadas con la asistencia de abogados solidarios,
estipulaba que la propiedad privada debía cumplir una función social, o hacían
las demandas recurrentes de los colonos marcaron una nueva fase de la moviliza-
notar que el “regimen económico debe responder esencialmente a principios de
ción rural que estuvo estrechamente vinculada con los sindicatos y los partidos de
Justicia social, que tiende a asegurar para todo habitante una existencia digna del
izquierda. En ciertos lugares, particularmente en las provincias cochabambinas
ser humana”, inclusive a los más “humilde(s]”.”
de Cliza y Vacas, los colonos capitalizaron el decreto de sindicalización obliga-
Cuando demandaban la abolición del trabajo no remunerado, los colonos y
toria de Toro e incluso libraron exitosas batallas por arrendar la tierra. Aunque
- los comunarios postulaban también una oposición fundamental entre el abuso y
el crecimiento de los sindicatos rurales en su conjunto permaneció limitado, la
el progreso, y entre la esclavitud y la libertad. Hasta cierto punto, sus peticiones
Guerra del Chaco y el socialismo militar innegablemente encendieron un pode-
replicaban el lenguaje de los militares socialistas. En su discurso presidencial
roso proceso de organización.
, . .. 66

de 1936, por ejemplo, Toro declaró que con la creación de sindicatos rurales
“se eleva al indígena a la condición de persona jurídica, capaz de conseguir por
63 “Ver AJIC, Soria vs. Rosetti, 1887. 7 - Sus propios medios su elevación moral y espiritual, y su bienestar económico”.
64 Michael Jiméhez, “Class, Gender, and Peasant Resistance in Central Colombia”, 126. Decía también que constituyó “un paso decisivo hacia la definitiva liberación [de
S , Pacci, representando a los colonos, Finca de Totorani, 1941; AHPC, Exp., Colonos los colonos] del pongueaje”.” Sin embargo, él no ilegalizó el servicio doméstico -
sy Ed adde Eorará 1941. Como se analizó en el Capítulo 4, Toro firmó un decreto que
obligatorio. Para Toro, el pongueaje no era únicamente un deber degradante sino
otorgaba derechos preferenciales a los colonos organizados en sindicatos para arrendar las
tierras propiedad de los municipios o las órdenes religiosas. También aprobó un decreto que la antítesis, altamente simbólica, de la independencia; a su vez, él consideraba la
protegía a los colonos en caso de ser desalojados arbitrariamente por los hacendados. Estas independencia como un estatus moral superior, que los colonos podrían alcanzar
fueron medidas muy significativas, pero, para los indígenas y campesinos que presentaban sólo gradualmente. Los peticionarios rurales apelaron astutamente a esta retórica
demandas legales, la ley socialista militar más importante fue la propia Constitución de 1938,
la que ilegalizó la servidumbre. Para las leyes promulgadas por Toro y Busch, ver Flores
; Moncayo, Legislación boliviana del indio, 354-99. e Ec 67 AHPC, Exp., Ugarte et al., Sindicato Agrario del Ghochi, 1937.
Enel Valle Alto de Cochabamba, se organizaron 24 sindicatos campesinos (Albó, “Andean 68 AHPC, Exp., Hermógenes y otros, Challa, Tapacarí, 1937.
66
People in the Twentieth Century”, 797); otros se organizaron en las provincias de Arque, 69 Ver, por ejemplo, AHPC, Exp., Colonos de la Finca de Totorani, 1941, fol. 2.
* Punata, Ayopaya y Tapacarí, y, también, en el Departamento de Tarija. El apoyo de la FOL 70 AHPC, Exp., Pacci, representando a los colonos, Finca de Totorani, 1941, fol. 1v.
y la FOT contribuyeron a su éxito (Antezana y Romero, Historia de los sindicatos campesinos, "71 APC, Exp., Luizaga, pide amparo, Sipesipe, 1943.
73-78). 72 Citado en Dandler, El sindicalismo campesino en Bolivia, 71.
208 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO E 209 -

del socialismo militar, pero ellos no se limitaron a simplemente exponer las mismas en otras haciendas de Ayopaya; contribuían a favorecer un sistema particularmente
proposiciones abstractas. Sus peticiones comenzaban con abultadas descripcio- severo de obligaciones laborales y de servidumbre.” La demanda de Grájeda por
nes de las duras condiciones de la vida cotidiana de los colonos, y concluían con sus derechos ilustra el modo en que los colonos habían empezado a asumir su
pedidos para trabajar la tierra en sus propios términos.” E Pa autonomía económica y política, incluso en una provincia donde predominaban
Junto al apoyo a los sindicatos y escuelas rurales, los militares socialistas las haciendas y donde la servidumbre era particularmente severa.
otorgaron a las demandas de los colonos mayor peso institucional mediante el En 1942, Grájeda y otros líderes presentaron su demanda, a favor de 160 fami-
Ministerio de Trabajo de reciente creación. Las autoridades estatales ya no sere- lías de colonos, al ministrodeTrabajo y Bienestar Social. La demanda denunciaba
“mitían simplemente a validar las demandas con órdenes de dudoso cumplimiento, la violación por parte de los arrendatarios de un acuerdo que había sido aprobado
como lo habían hecho en la décadade1920. Ahora también destacaban comisiones por el Ministerio del Trabajo en 1940. Denuncizba también al juez laboral por
de investigación, que estaban supervisadas porelnuevo Ministerio. Y, en ciertas rehusarse a dar cumplimiento al acuerdo. Entre sas muchas cláusulas, el contrató
ocasiones, estas comisiones permitían a los indígenas y campesinos sobrepasar a de 1940 especificaba que el propietario o arrendatario no podía cambiar de manera
las autoridades locales y sus prejuicios. Con todo, si bien los inspectores y jueces arbitraria los pegujales de los colonos, que los colonos no podían ser desalojados
laborales ofrecían un recurso a la justicia, estas autoridades también llevaban a sin una sentencia, y que no podía imponerse “ninguna obligación nueva de carácter
cabo procesos de desalojo. El Ministerio de Trabajo ofrecía nuevas formas de onerosa para el colono (...) sin el previo consentimiento del colono y sin la justa
reparación, pero no necesariamente respaldaba los intereses de los trabajadores retribución convenida con los interesados”.* La cláusula relativa a las parcelas de
rurales. usufructo es particularmente destacable puesto que la sustitución de parcelas -una
El papel contradictorio de las autoridades estatales queda bien reflejado en estrategia que, como vimos, los hacendados utilizaban para incrementar la pro-
una demanda que el alcalde de la hacienda Yayani (Ayopaya), Hilarión Grájeda, ducción— violaba de modo fundamental la autonomía y el sustento de los colonos.
presentó en 1942 en nombre de los “indígenas de Yayani”. Como se muestra en Adicionalmente, el acuerdo de 1940 especificaba que los colonos que transportaban
los capítulos 7 y 8, Grájeda figuraría de modo destacado en el Congreso Indígena al mercado los productos del hacendado y se encargaban de sus recados personales
de 1945 y en la revuelta de Ayopaya de 1947.?* Su demanda de 1942 destaca la (cacha) debían recibir alimentos y tres bolivianos por día. Establecía incluso raciones
decisión de los colonos de hacer cumplir la ley. Muestra también el modo en que específicas para los pongos, restringía sus obligacones y abolía el mitanaje.
algunos colonos utilizaban su conocimiento en asuntos legales para recuperar Para los políticos reformistas de la posguerra del Chaco, el pongueaje y
formas comunales de autoridad dentro de las grandes haciendas. . el mitanaje simbolizaban los aspectos más atroces del sistema de hacienda.
La hacienda Yayani era una de las tantas en la provincia de Ayopaya que Cualquier acuerdo para normalizarlos era, por tanto, algo destacable. Pero, el :
gravaba a los colonos con un sistema de obligaciones laborales particularmente acuerdo de Yayani en 1940 no era excepcional en este punto. En muchas partes
severo. Aunque el territorio de esta zona, ubicada al noreste del Departamento del país el pongueaje ya había sido eliminado, principalmente porquellos colo-
de Cochabamba, es ecológicamente diverso, extendiéndose desde el semi-trópico nos se negaron a cumplirlo, pero, a veces, también como una concesión de los
hasta las áridas tierras altas, la mayor parte de las tierras se encuentra en altitudes - propietarios. En algunas propiedades, los colonos pagaban para estar exentos o
mayores alos 3,200 metros sobre el nivel del mar. La zona incluía un cierto número bien el hacendado contrataba a terceros.”? Supuestamente, el pongueaje estaba
de comunidades originarias, aunque en ella predominaban las grandes haciendas.?* Al
igual que otras haciendas de Ayopaya, Yayani se especializaba en la papa que podía 77 Dandler, “Politics of Leadership, Brokerage and Parrcnage in the Campesino Movement of
cultivarse todo el año y venderse fácilmente en los rnercados del Valle Central de Cochabamba”, 45-46.
Cochabamba. Las haciendas de la provincia también producían y vendían grandes 78 . ARPC, Exp., Grájeda etal, indígenas de Yayani, Ayopayz, 1942. Al principio, contratos escritos
cantidades de muko.?ó Desde Morochata, el pueblo más cercano, Yayani sólo era como éste sólo tenían vigencia en determinadas propiedades y provincias; a medida que la
intensidad de la agitación se aceleró, los hacendados ru3smos intentaron establecer estándares
accesible en mula o a pie. El aislamiento y la intensiva producción agrícola, aquí y legales para todas las haciendas (Rivera, Los terrztenienzes de Cochabemba, 107-12). Inclusive,
en la conferencia de la Sociedad Rural en 1939, los b:cendados demandaron una comisión
para redactar un código de relaciones agrarias (Whiteb=ad, “Cochabamba Landlords and the
73 Para una dinámica similar, ver Grandin, The Last Colonial Massacre, 29. Agrarian Reform”, 54).
74 AHPC, Exp., Grájeda et al., indígenas de Yayani, Ayopaya, 1942. 79 , “Primer Congreso, Principales Ponencias”, 6; Jackson, “Evolución y persistencia del colonaje
75. Rivera, Los terratenientes de Cochabamba, 70-72; Larson, Cochabamba, 186-188. en las haciendas de Cochabamba”, 156; Sánchez, “Hacienda, campesinado y estructura agraria
76 Rivera, Los terratenientes de Cochabamba, 34. en el Valle Alto” (lic. thesis), 101. -
210 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO 211

completamente erradicado en Oruro antes de 1945.% La desaparición gradual del impedirles buscar autoridadesdemayor nivel, que estuvieran más alejadas de la
servicio doméstico obligatorio no provino entonces únicamente de las campañas influencia del propietario. a
emprendidas por los políticos pro-reforma sino por la transformación de los Aun si los hacendados firmaban acuerdos laborales para proteger sus propios
mercados de tierra y trabajo, y por las permanentes protestas y negociaciones intereses, la existencia de tales acuerdos ya señalaba un cambio importante. El
de los colonos. y colonaje se basaba, por definición, en un contrato verbal que los hacendados
Pero había límites a los logros de los colonos. Dos quejas contenidas en el renovaban de generación en generación, o cuando una propiedad era arrendada
reclamo de Grájeda no fueron abordadas por el acuerdo de 1940: los flagelamientos * o vendida. El Código Civil boliviano no contemplaba ningún artículo respecto a
y el estupro o violación a “mujeres solteras y casadas”.*”* La omisión reflejaba un tales acuerdos, y los hacendados no estaban sujetos a leyes sobre pagos, horas de
silencio más profundo. En su consideración ampliada de los derechos civiles y trabajo, o condiciones de vida.*% La aparición de acuerdos escritos en la época de
sociales, la Convención de 1938 -y el código laboral de Busch de 1939-no abor- la posguerra del Chaco muestra que los colonos, inclusive en regiones aisladas,
daron el castigo corporal y el abuso sexual cometidos por propietarios de hacien- mantuvieron contacto con abogados que podían obligar a los hacendados a dar
das rurales. Además, si bien el pongueaje había sido recortado o completamente su consentimiento a ciertas normas legales. Pero la ausencia de mecanismos de
extirpado en algunas propiedades, en muchas otras, persistía dediversas maneras. regulación efectiva significa, a su vez, que los propietarios violaban a menudo esos
- Algunos colonos reclamaban por el trabajo y los deberes obligatorios “que están contratos tan rápidamente como los aprobaban. El problema para los ayopayeños,
reñidas inclusive con las leyes naturales”.*? Otros denunciaban las condiciones
así como para los colonos en muchos otros lugares, no era solamente la magnitud
particularmente brutales. Por ejemplo, en otra propiedad de Ayopaya, los colo-
de la carga laboral. A este problema se añadía la imposibilidad del cumplimiento
nos declararon que el amante de la propietaria pegó a un pongo por dejar morir
de contratos y leyes.
a un polluelo y luego privó de comida a los demás pongos.” Por último, si bien
en algunos lugares el dominio del pongueaje había sido debilitado, los políticos Pero los colonos persistieron en sus esfuerzos por efectivizar el poder de los
conservadores defendían la institución a capa y espada. Cuando, en 1943, una acuerdos laborales. A veces, obtenían dictámenes contra los propietarios o ponían
delegación de indígenas presentó una petición al Senado boliviano demandando al descubierto a autoridades corruptas. Por ejemplo, Grájeda no sólo interpuso
la abolición del pongueaje, un grupo de legisladores defendió el oneroso servicio objeciones a las acciones de los arrendatarios, sino que solicitó la recusación del
como una fuerza civilizadora: en razón de que ponía a los indígenas en contacto juez laboral. El juez, informaba Grájeda, golpeó a un colono que había exigido
con las ciudades.* e el cumplimiento del acuerdo de 1940, y les dijo a los colonos que las autoridades
En principio, acuerdos como el de Ayopaya aliviaban las duras condiciones del de La Paz que redactaron el acuerdo “nada tienen que hacer, que han falseado la
trabajo de hacienda, pero los acuerdos también servían para proteger los intereses verdad y (...) han abusado de la buena fe de los indígenas”. “Todo esto nos hace *
de los hacendados. Por ejemplo, el acuerdo de Ayopaya en 1940 prohibía que, sin ver”, decía Grájeda, “que la autoridad encargada de protegernos y de hacer cum-
consentimiento patronal previo, los colonos cultivaran en tierras de hacienda más plir las disposiciones del Gobierno, es más bien un instrumento de los patrones,
allá de sus propios pegujales y, también, exigía que los colonos que no asistieran que no sólo falla en contra de los colonos sino que los maltrata y comete abusos
al trabajo en la hacienda compensen a los propietarios por los días de descanso. : incalificables”.7" En base a la demanda de Grájeda, el Ministerio del Trabajo
El último ítem del acuerdo subrayaba los límites de la permanente lucha por la instruyó al prefecto de Cochabamba iniciar un proceso administrativo contra:
justicia de los colonos: afirmaba que los acuerdos entre propietarios y colonos el juez laboral. A su vez, el prefecto culpó a los hacendados. Un artículo en el
serían resueltos por las autoridades más “próximas”. Como querían los colonos, periódico paceño El Diario informaba que él instruyó a los subprefectos que los
esta norma sacaba tal arbitraje del control del hacendado, pero, podía también campesinos pagasen los catastros, herbajes y otros impuestos directamente a las
autoridades estatales, las mismas que luego entregarían los pagos alos latifundistas.
80 El Imparcial, 4 de febrero de 1945, S. N E
- 81 Ver también AHPC, Exp., Mamani, Ayopaya y Quillacollo, 1941. Estupro es la violación de _-85 Remberto Capriles y Gastón Arduz Eguía, El problema social en Bolivia, 42-43; Klein, Parties
un menor. and Political Change in Bolivia, 162 n. 1.
82 AHPC, Exp., Colonos de la Finca de Totorani (Ayopaya), 1941. 86 Grájeda se reunió con abogados y miembros de los sindicatos de fabriles y gráficos durante un
83 AHPC, Exp., Mamani, Ayopaya y Quillacollo, 1941. . viaje a Cochabamba en 1940 (Dandler y Torrico, “From the National Indigrenous Congress
84 Lz Calle, 14 y 15 de agosto de 1943. El Senado ya había debatido, en 1942, una propuesta para to the Ayopaya Rebellion”, 340). :
poner fin al pongueaje; ver Pregón, 23 de agosto de 1942. . 87 AHPC, Exp., Grájeda etal., indígenas de Yayani, Ayopaya, 1942.
,

ANTES DE LA REVOLUCIÓN
EL CAMPO REVOLTOSO ' 23
212 LA REVOLUCIÓN

Aparentemente, el prefecto hacía esto porque “los latifundistas demandan sumas Los intentos de los colonos de-hacienda por reemplazar a las autorid
ades
ilegítimas no sucedían en elvacío. Hasta cierto punto, esas
exorbitantes del campesinado”.* actividades replicaban
Para Grájeda y otros colonos, tales medidas probablemente no represen- los permanentes esfuerzos de los caciques apoderados por elegir y
asegurar el
reconocimiento oficial de las autoridades comunales locales y supra-l
taban una verdadera compensación. Por su parte, la evidencia demuestra que, ocales. En
la década de 1940, los participantes en las redes anteriores lucharon de
reiteradamente, las autoridades locales hacían caso omiso de la ley. En 1941, manera
los colonos de Lobo Rancho (Cliza) denunciaron a una comisión del gobierno especial por el reconocimiento de sus alcaldes.” Considérese, por ejemplo, una
encargada de investigar violaciones laborales, porque dicha comisión habría sólo demanda de 1940 presentada por Andrés Santos Marka T'ula (hijo de Santos
escuchado los testimonios de los testigos del propietario sin escuchar a ningún - Marka Tula) y otros caciques de los nueve departamentos de Bolivia. Esta larga
de los testigos de los trabajadores. Más aún, las autoridades habían tratado de misiva solicitaba la elección, el reconocimiento y la protección de los alcaldes
mayores, regidores, alguaciles, escribanos y otras autoridades indígenas.
obligar a los colonos a firmar documentos comprometedores que no podían leer; Los
demandantes sustentaban su pedido en una diversidad de documentos coloniale
incluso, un colono que se negó a firmar con su nombre fue arrestado.” En otra s
demanda, dos alcaldes indígenas de Arque, hablando en nombre de 300 familias y republicanos, de modo bastante parecido a lo que los caciques apoderados
habían hecho en la década de 1920. Sugirieron incluso que su petición podía
de colonos, protestaron en contra de las acciones del recaudador de impuestos a
la chicha. Dijeron que les cobró gravámenes exorbitantes por “un mero refresco encontrar respaldo en la Constitución de 1938 y el Congreso Eucarístico
de
1939.% Las diversas Órdenes, circulares, decretos y resoluciones eclesiást
que por costumbre hacemos para uso particular, empleando como materia prima icas
quinua y sebada, sin empleo de muko”. Incluso acusaron al hombre de crear una que citaron no tenían el estatus de leyes. Tampoco la Constitución de 1938
convocaba, en realidad, a la elección de alcaldes: lo que hizo fue simplem
oficina de impuestos independiente, en beneficio propio, sin ninguna autoridad ente
institucional.” Demandas como éstas retrataban a autoridades y hacendados como volver a legalizar la comunidad indígena. De todas formas, la petición de Andrés
enteramente injustos. No tenemos siquiera “derecho á media palabra de decir Marka “Pula y otros subraya la importancia que los líderes indígenas seguían
nada”, se lee en una petición de 1941 de la Finca de Totorani.”
asignando a la elección de sus propias autoridades y muestra la manera creativa
A medida que denunciaban la ruptura de acuerdos, impuestos indebidos y en que combinaban palabras dispersas de normas ambiguas con el objetivo de
autoridades injustas, colonos como Grájeda adquirían prestigio como líderes le- avanzar sus demandas.
gítimos que conocían la ley, pues, la repetida representación por las demandas de _ Dostendencias políticas adicionales, propias de la posguerra del Chaco, faci-
sus compañeros colonos, las que a menudo implicaban grandes riesgos y penurias, litaron el surgimiento de alcaldes de hacienda con legitimidad local, como sucedió
podía ampliar la autoridad de un individuo. Tradicionalmente, los colonos en en el caso de Grájeda. En primer lugar, ahí estaba la Federación Obrera Local.
posiciones de influencia eran hombres dependientes del hacendado. Sin embar- (FOL). Esta organización regional mantuvo un estrecho contacto con los líderes
go, durante la época de los socialistas militares, los colonos en algunas haciendas de comunidades indígenas y de hacienda en la década de 1940 y, Aparentemente,
empezaron a sustituir con sus propios designados a los alcaldes de campo, kurakas promovió la elección de jilakatas y alcaldes escolares indígenas en las haciendas.%
o jilakatas, que habían sido seleccionados por los hacendados. No es seguro que En segundo lugar, estaba la red de Alcaldes Mayores Particulares que surgió en
los terratenientes reconocieran siempre a estos delegados indígenas, pero algunos 1936 y concentró sus actividades en las zonas quechua-hablantes de Chuquisaca,
propietarios evidentemente tuvieron que aceptarlos.” Norte Potosí y Cochabamba. Este movimiento de la posguerra del Chaco logró"

93 Conde Mamani, “Lucas Miranda Mamani”.


88 El Diario, 13 de mayo de 1942, 5.
74 AHPC, Exp., Testimonio de unos obrados presentados por [Andrés] Marca Tola y Rufino Vilca,
89 AJIC, Ugarte, Ad Perpetuam, Lobo Rancho, 1941.
1940. Los alcaldes, regidores y alguaciles eran autoridades indígenas de la época colonial
90 Ver AHPC, Exp., Mollo y Falso vs. Zegarra y Alavis, Cantón Ventilla, 1942; AHPC, Exp., Alavi, que
fungían como gobierno de los pueblosdereducción yactuaban como representantes de las comu-
alcalde del Ayllo Yarviri et al., Cantón Tacopaya, Arque, 1943.
nidades indígenas ante los poderes externos. El Estado colonial jugó un papel significativo
91 AHPC, Exp., Pacci, representando a los colonos, Finca de Totorani, 1941; AHPC, Exp., Colonos en
la elección de estas autoridades que actuaban, ante todo,'como agentes de la ley. Los alcaldes
de la Finca de Totorani (Ayopaya), 1941. Ver también AHPC, Exp., Colque, indígena de la
eran de dos tipos: alcaldes mayores y alcaldes originarios. Aunque ambos cumplían los mismos
estancia de Yarviri, Cantón Tacopaya, Arque, 1937; AHPC, Exp., Cruz, indígena originario,
deberes, el alcalde mayor tenía un mayor estatus. Los alguaciles y regidores eran funcionarios
Tapacarí, 1936; Gordillo, Campesinos revolucionarios en Bolívia, 207-9.
92 Después de un levantamiento de 1945, que tuvo lugar en Capinota (Cochabamba), los hacen-
de menor estatus, que dependían de los alcaldes y otras autoridades. Ver Thomson, We Alone
" Will Rule, 28-48; Abercrombie, Patbways [Link] and Power, 87.
dados reconocieron a los líderes de los colonos como los mayordomos (Antezana y Romero,
95 Antezana y Romero, Historia de los sindicatos campesinos, 99-100.
Historia de los sindicatos campesinos, 124).
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN ELE CAMPO REVOLTOSO
214 215

contar con seguidores tanto entre los comunarios como entre los colonos, pero Huelgas de brazos caídos
arraigó sus más profundas raíces entre los colonos en aquellos lugares donde
si no
las haciendas estaban establecidas desde mucho antes y donde era difícil, Desde la década de 1920 hasta la de 1940, los movimientos sociales en el
imposible, ubicar títulos de tierras coloniales . Los afiliados mantenía n vínculos muestran sorprendentes elementos de continuidad. Pero, el resurgimiento
Las
_a veces tensos- con las previas redes de los caciques apoderados y, al igual que vimiento obrero organizado, la aparición de los partidos políticos anti-oligá des
esos líderes, se esforzaban por crear escuelas y recuperar tierras usurpadas.* Los y la transformación interna de la vida en la hacienda también prodales
a
líderes indígenas vinculados al movimiento de los Alcaldes Mayores Particulares tipos de líderes y nuevas formas de protesta. Con los Pm jurídicos a
jugarían roles importantes a medida que se profundizaba la agitación a mediados se, mano, los colonos expulsados y los líderes de hacienda en algunas de iedad :
de la década de 1940 (ver Capítulos 7 y 8). . selectas empezaron a emprender paros laborales y otras acciones ahorita,
No se sabe cuántas comunidades de hacienda en Ayopaya -y más allá- lle- [Link], sus protestas giraban en torno a reclamos de carácter local, harto are>
garon a imponer sus propios alcaldes o jilaxatas localmente legítimos. Pero, cidos a los expresados en las demandas anteriormente discutidas. Muchos calanos
durante los 1940, es evidente que los colonos de todo el país no se limitaron en paro buscaban el cumplimiento de los contratos o las costumbres vigentes:
-
- simplemente a reclamar contra el abuso laboral. Sus quejas estaban entremez Otros invocaban también una “ley” —ecientemente promulgada o en pl de
cladas con luchas por el poder, tanto dentro como fuera de la hacienda . En La Ii que suprimiría elpongueaje y todas las demás obligaciones
- Paz, el proceso de expansión de las haciendas a principios del siglo XX incluía la acienda. Á veces, cuando aludían a los decretos de los socialistas militares
incorporación de las comunidades dentro de las haciendas; aunque se convertían los colonos en huelga combinaban incluso los llamados a poner fin al pongueaj :
en colonos, con frecuencia los comunarios despojados preservaban los sistemas con las profecías existentes acerca de una ley de distribución de la de E
de autoridad comunal dentro de la propiedad.” Como lo revelan las peticiones La prensa y las autoridades de gobierno se referían de modo vago le pro-
IN
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examinadas aquí, similares procesos se dieron en Árque y en algunos lugares de testas ries ds los años de laposguerra del Chaco como “huelgas de brazos
Tapacarí. Podría incluso afirmarse que algo comparable sucedió dentro de las caídos”. Este término ilusoriamente claro oculta una práctica enormemente
haciendas más sólidamente establecidas de Ayopaya, donde los colonos crearon, variada. Ya sea quedándose en sus casas o refugiándose en los cerros, a veces los
por lo visto, sistemas internos de representación que se parecían a los de las colonos simplemente se negaban a presentarse cuando los administradores los
comunidades y “ex-comunidades”. Aunque los colónos de Ayopaya no fueron llamaban a trabajar las chacras del hacendado. O bien, podían recoger la cosecha
los únicos en crear tales sistemas de representación hasta en las más antiguas de lahacienda pero guardarla para sí mismos. Algunos otros se delirdies ex-
haciendas, la amplitud del proceso fue inusual en esta región, y ello ayuda a clusivamente a sus propias parcelas. En algunos casos, los hacendados acusaban
explicar la intensidad del movimiento insurgente que se desencadenó allí en a los colonos de ocupar para sí tierras que anteriormente se cultivaban para la
1947 (ver capítulo 8). En pocas palabras, la línea divisoria entre “hacienda” y propiedad.” Otro tipo de huelgas implicaba retener el pago por acceso a io
“comunidad” no era tan rígida en todas partes. Al igual que las luchas con base O parcelas en arrendamiento, rechazar el cumplimiento de servicios ció
en la comunidad, la agitación en las haciendas a fines de la década de 1930 y en la casa de hacienda o cesar de transportar los productos del hacendado hasta
principios de 1940 giraba en torno a asuntos de autonomía y representación, el mercado.'% Ciertamente, esto no era completamente inédito; los colonos de
tanto económica como política. hacienda habían realizado paros antes de la Guerra del Chon; especialmente
en algunos lugares de Chuquisaca, Cochabamba y La Paz. De hecho algunas
de esas huelgas fueron percibidas como asaltos directos contra la propiedad y el
96 Juan Félix Arias, Historia de una esperanza, 33-37, 68; Vallejos, Tata Fermín, 8; Waskar Ari,
“Race and Subaltern Nationalism”, esp. 22, 116, 122. Ari rastrea los orígenes, trayectoria,
y
táctica y proyecto político de los Alcaldes Mayores Particulares, así como las conexiones 98 Algunos incidentes de la década de 1920 fueron conocidos con este término, pero, normal-
tensiones del movimiento con las redes de caciques apoderados de la preguerra del Chaco. En la
mente, aa
se lo asocia con las protestas
tas dede 1939-
1939-1946, cuando los líderes laborales promovían
í Í la
Cochabamba, los Alcaldes Mayores Particulares lograron arraigarse profundamente en Mizque
y Aiquile. Alcalde Mayor, como se señaló anteriormente, era el término colonial para designar 99 - Ver, , por ejemplo, , Los Tiempos, , 18 de marzo d
100 El País, 18 de marzo de 1945,4. as
1 .

2 un alcalde de mayor estatus; al añadir la palabra particular (privado), los integrantes de este
movimiento indicaban la independencia de los alcaldes mayores, que servían a los indígenas, 101 qm -he hsa ie sobre Chuquisaca, Langer, “Labor Strikes amd Reciprocity
”, 4).
no al Estado, y promovían escuelas no estatales (Ari, “Race and Subaltern Nationalism ca Haciendas”. Sobre Cochabamba, ver AJIC, Hilario Sal
97 Klein, Haciendas
and Ayllus, 148. 1864-66; yAHPC, Exp., Comunarios de Altamachi, 1926. nó
,

216 ANTES DE LAREVOLUCIÓN


_ LAREVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO 21
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poder de los hacendados.'” Dicho esto, la agitación en las haciendas se intensificó fueron destruidas. Luego, varios colónos presentaron deman
y difundió aún más en el período posterior a la Guerra del Chaco. El descontento comisión policial por el uso excesivo de la A e e mes
tenía que ver tanto con las cargas de trabajo incrementadasy la pérdida [Link] participación en un presunto leyantamiento.!% Más bien, los colonos pretendían
autonomía previa, como con el surgimiento del socialismo militar, el mismo que que la disputa tenía que ver con la violación de las costumbres y normas laboral
fomentó la capacidad organizativa de los colonos. establecidas por parte de los hacendados. : É
A fines de la década de 1930 y comienzos de 1940, el grueso de la agitación Según los hacendados, la clave del asunto era el total desprecio que los colo-
en las haciendas se limitaba a Cochabamba y Oruro. Cochabamba parecía ser el nos demostraban ante su autoridad y propiedad. Los demandados no sólo habían
=> centro de dicha agitación debido, en parte, a los especiales efectos del incremento --- -—.-——---—— excedido los los |límites de sus pegujales invadiendo el terreno de los
de los gravámenes sobre la chicha y el muko, en un contexto de crisis generali- lospropietarios pretendían, además, que los colonos ela
zada en las haciendas. La recaudación de impuestos crecientemente fiscalizada a partir los productos y ha pagar el catastro, realizando trabajos de agricultura
no sólo aumentó las cargas y el abuso sino que también invadió las actividades unicamente en su favor y provecho, .cual si fuesen los verdaderos propietarios”.
económicas independientes de los colonos y comunarios. Se conoce menos acerca En pocas palabras, ellos actuaban sobre “la erronea y peligrosa creencia de que las
de la génesis de las huelgas de brazos caídos en Oruro, pero la fuerte corriente de tierras les pertenecia a ellos”. Los hacendados sugirieron además que los acusados
huelgas, particularmente al este del Departamento, provenía en buena parte de las habían pretendido sustentar su acción ilegal mediante la ley. Dos cabecillas habían
campañas organizativas de los afiliados a la Federación Obrera urbana en Oruro, estado “sembrando la anarqu y corrompie
ia ndo a la clase indigena, que constituye
de tendencia anarquista. Algunas de estas primeras huelgas estuvieron limitadas a el colonaje de esas propiedades, instigandolas al desconocimiento del derecho
una sola hacienda; otras unificaron a los colonos de varias propiedades diferentes. de propietarios [porque los propietarios] seran despedidos por el Gobierno o
Con frecuencia, revelaban o exacerbaban los conflictos entre colonos que gozaban por autoridades revolucionarias para distribuir las tierras entre los colonos”. Por
de diferentes privilegios, estatus o derechos.!” Aunque la variada multiplicidad ee los ps a a los abogados de los colonos; decían que los
de acciones rara vez unificaba a todos los colonos en un lugar determinado, las PigadosE ofrecían defender
a a los col onos de tal manera que pudieran ¡eran “continuar
“conti
mismas podían obtener el apoyo de mayorías significativas.
Un caso judicial de 1939 sobre la agitación en la Hacienda Tacorama (cerca de , Para contrarrestar estas acusaciones, los demandados testificar
Ramadas, Tapacarí) revela de modo muy ilustrativo cómo es que los colonos podían disputa surgió de los reclamos que ellos habían presentado al id
vincular los reclamos laborales con las predicciones acerca de leyes favorables.'% - creado Ministerio del Trabajo. Sus quejas tenían que ver con cambios bruscos en
El caso también arroja cierta luz sobre un proceso de organización rural que se los pagos |por derechos de pastoreo, » reducciones en el tamaño
ñ de los pegujales, :
extendió más allá de los harto conocidos sindicatos campesinos organizados en turnos más frecuentes de pongueaje y la negativa de los hacendados a ca
Cliza y Vacas. Al igual que la disputa de Ayopaya mencionada anteriormente, el , los acuerdos sobre muchos otros deberes.!% Los demandados también negaron
caso muestra el papel discutible de los acuerdos laborales escritos. Presentado ante haber intentado tomar la tierra. Responsabilizaron a los hacendados por inventar
la Corte Superior de Cochabamba, el largo litigio de Tacorama había empezado * la historia con el objeto de expulsarlos. Con todo, algunos colonos testificaron a
en noviembre de 1938, cuando un hacendado inició los trámites de desalojo en . favor de los hacendados. Uno de esos testigos declaró que los “cabecillas” “anda-
contra de dos colonos a quienes él y hacendados vecinos habían acusado de ins- ban propalando tanto en la finca como en las propiedades vecinas y donde quiera |
tigar a un levantamiento que involucró a más de 300 hombres, mujeres y niños [...) que el pleito de ellos estaba ganado, a favor de ellos, es decir que los terrenos
de diez propiedades. Después de que el juez dictaminara a favor del propietario, correspondientes a la finca, o sea el derecho de propiedad correspondia a ellos y
una comisión policial arribó para ejecutar el desalojo. En el transcurso de esa ex- que los patrones pronto serian desalojados con los brazos amarrados y que solo les
pulsión, murieron al menos ocho personas y las casas de los colonos desalojados faltaba un pequeño empeño o esfuerzo”. La pareja de un colono muerto dio mayor
peso a esta versión: “[M]Janifestó que los indios decían “Cuando las haciendas ya
102 Ver AJIC, Hilario Salasar contra Facundo Claros, 1864-66, fols. 9v-10. : iban a ser nuestras se ha muerto nuestro presidente”. Otro testigo declaró que
103 Ver, por ejemplo, AJIC, Claure, Amenazas ¡ otros delitos, Santa Clara, 1940. Parece probable
que la Federación Campesina fundada en Oruroen 1941 estuvo presente en las huelgas de ese
Departamento. Sobre la creación de la Federación, ver Whitehead, “Cochabamba Landlords 105 Tbid., segunda parte, fols. 7, 43.
á and the Agrarian Reform”, 2. . 106 Ibid,, tercera parte, fols. 108v-116; segunda parte, fols. 132-132y.
104 ACSJC, AG +t774, 2PP, Tapacarí, 1939. 107 Ibid., fols. 52, 152-152w. Ver también segunda parte, pp. 108-108v.
EL CAMPO REVOLTOSO 219
218 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Sus reclamos también develan el abuso sexual que algunos hacendados cometían
“su abogado les ha prohibido cumplir” el pongueaje y otros deberes, “por haber
en contra de las colonas.!!? En efecto, los delegados al Congreso Indígena de 1945
abolido el supremo Gobierno tales obligaciones”. Otro más contó que los líderes
enumerarían los “abusos deshonestos” como una de las formas de violencia más
le dijeron que “seriamos dueños de nuestras sayanas o piojales con una pequeña
comunes que cometían los hacendados.'** /
sublevacióny otro tramite ante la Prefectura”.
Si la hacienda ocultaba —y ponía de manifiesto— conflictos, mentiras yviolen-
La variedad de declaraciones y contradeclaraciones torna difícil decir exacta-
cias íntimas, asimismo estaba empezando a mostrar, pues, el verdadero infortunio
mente quién prometió qué a quienes, o saber si, en efecto, los abogados dijeron lo
de la vieja elite. Por todo Cochabamba, los hacendados establecidos se vieron
que los colonos y hacendados dijerón que dijeron. Lo que importa es el vínculo
que los demandados, demandantes y testigos establecían entre la ley, el gobierno obligados a arrendar, dividir o vender sus propiedades. En el proceso, nuevos
hombres y mujeres propietarias surgieron entre vecinos, pequeños comerciantes,
y la promesa de tierras. Casi todas las partes incluidas en la disputa presentaron
administradores e, incluso, entre individuos de orígenes modestos que habían
evidencia de tales vínculos. Las afirmaciones de los testigos confirman aun más
que los actores locales combinaron las maniobras legales con las ilegales; antes
ascendido en la escala social. Algunos de esos hombres se volvieron caudillos.
que polos opuestos, vieron a las peticiones y los levantamientos como modos
Considérese, por ejemplo, el caso de Remberto Camacho, un abogado con sede '
en Cochabamba que se hacía llamar el “Redentor de los Indios”. A principios de
interrelacionados de práctica política. Y, desde su perspectiva, la violencia era un
elemento presente en ambas situaciones.!* j la década de 1940, Camacho persuadió a los alcaldes y otras autoridades indígenas
Durante el juicio de Tacorama, los hacendados expresaron su alarma respecto en las haciendas de Ayopaya de boicotear el impuesto al muko, una de las fuentes
a una ola de huelgas similares en otras propiedades de Cochabamba. Insistieron en de ingreso más importantes en el Departamento.!!* Según testigos, las proezas de
“medidas realmente eficases para develar la sublevación” y pidieron al gobierno Camacho no habían hecho más que comenzar cuando, por “milagro de un matri-
resolver el conflicto entre propietarios y colonos con “disposiciones radicales, que monio”, el abogado se había vuelto propietario de una enorme propiedad llamada
solucionen el conflicto en forma sabia, atinada, justiciera y realmente organizadora Moyapampa en el Cantón Calchani.''* Pretendiendo detentar un poder superior
de la racional y eficiente explotación de la industria agricola, base fundamental al del subprefecto y abriéndose paso entre los alcaldes de las haciendas, Camacho
de nuestra economia privada y colectiva”.!* Los propietarios de Tacorama con- había persuadido a los pequeños productores de muko y chicha a que eviten a los
sideraron la Constitución de 1938 como un intento por negar sus derechos de licitadores “corruptos” y entreguen una tasa menor directamente al prefecto, al
propiedad, y anunciaron su oposición a la misma. Pero, también utilizaron la Carta Tesoro Departamental o a él mismo. El boicot provocó mucho desorden para los
Magna de modo estratégico, recordando a las autoridades de gobierno que ellos . recaudadores de impuestos, así como para los grandes hacendados en la región,
no podrían nunca cumplir la condición de “función social” de la propiedad si el cuyo control sobre sus propios colonos había sido contundentemente desafiado
por el mensaje subversivo de Camacho.
gobierno no hacía cumplir a los colonos la obligación de traba) ar.!!! A medida que
Los líderes de las huelgas rurales no sólo reclamaron por los exorbitantes
tramitaban su caso, los hacendados manifestaron su ansiedad por la merma de su
impuestos sino que difundieron rumores sobre leyes para supuestamente abolir el
propia [Link] que los colonos, ellos apelaron al Estado en busca de
| - pongueaje y distribuir la tierra. En Anzaldo en 1941,-un mayordomo fue acusado
mediación y utilización de la fuerza pública.
De 1939 en adelante, en Cochabamba, los colonos emprendieron decenas
de provocar el descontento entre colonos ansiosos por acabar con el pongueaje. Los
hacendados de la zona declararon que el capataz, su esposa y un excolono habían
de otras huelgas del mismo tipo. Al igual que en el conflicto de Tacorama, estas
estado incitando a la sedición. Aparentemente, el capataz aseguró a los colonos '
protestas pusieron al descubierto el poder declinante de los hacendados. Por
que la tierra era de ellos, que el gobierno los respaldaría y que las autoridades ya
ejemplo, un caso de Ayopaya en 1941 revela cómo los colonos podían quedar
embrollados en las peleas por herencia y juicios de divorcio de los hacendados.
habían promulgado resoluciones para dar fin con el pongueaje y todos los otros
servicios a la hacienda. Presionó a los colonos para que abandonen todas las tareas
108 Ibid., primera parte, fols. 62-65; segunda parte, fols. 7, 25, 99v, 112-1 12v; tercera parte, fols.
108, 110-110v, 119-120v. 112 AHPC, Exp., Mamani, Ayopaya y Quillacollo, 1941. ]
109 Comolo planteó Serulnikov para el período Borbón: “Definir la movilización campesina como 113 Servicio Nacional de Reforma Agraria, (SNRA), Evaluación de la reforma agraria boliviana: El
ilegal o extralegal propone una distinción artificial que contradice tanto la percepción de los fermento pre-revolucionario (1932-1952), 2:45-46.
actores como las reglas de la lucha política” (“Disputed Images of Colonialism”, 206-7).
" 114 AHPC, Exp., Testimonio, Sr. don Félix Bolívaz, Independencia (Ayopaya), 1944.
110 ACSJC, AG 4774, 2PP, Tapacarí, 1939, primera parte, fol. 52. 115 Ibid., fols. 1v, 4.
111 Ibid., segunda parte, fols. 109-109.
220 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO a 221

"agrícolas y, según un testigo, les dijo que el gobierno había promulgado leyes que * Reinaba así un aire de incertidumbre fundamental acerca del pongueaje, puesto
reducían los pagos por derechos de herbaje. El mayordomo negó los cargos, pero que los debates continuos, los decretos, las peticiones y publicaciones sobre esta
sí confirmó los rumores acerca de leyes favorables: los colonos se rebelaron por obligación degradante oscurecían su estatus legal y alimentaban la expectativa de
su propia cuenta, decía él, precisamente porque habían escuchado algo sobre los que estaba por terminar o de que ya había sido abolida.!?! 0
decretos ventajosos.!!* 5 Otro lugar de origen de los rumores puede haber sido el exitoso ejermplo de los
"El conflicto de Anzaldo no fue un incidente aislado. Por la misma época, colonos de Cliza, quienes obtuvieron la abolición del pongueaje en su hacienda en
los colonos en Lobo Rancho (Cliza) supuestamente urgieron a los propietarios a 1937. Con seguridad, los líderes de Cliza transmitieron la información a otros colo-
cumplir con la directiva del gobierno en contra del pongueaje.!'” En Sacabamba — -- - — —— nos después de consultar, en Cochabamba, aabogados solidarios con la cansa.1? De
(Anzaldo), donde los hacendados habían incrementado las obligaciones de los igual modo, los colonos que crearon sindicatos en otras provincias llevaban noticias
colonos y violado costumbres harto establecidas, tres colonos fueron acusados de prometedoras a las zonas más aisladas del Departamento.” Muchos de los hombres
instigar a una huelga de brazos caídos o a una “rebelión indígena” para terminar que difundieron los rumores sobre decretos favorables fueron probablemente an-
. con el pongueaje y recuperar la tierra. Un testigo declaró que uno de los líderes tiguos colonos que habían sido expulsados de sus propiedades por “desobediencia”
poseía documentos que corroboraban los derechos propietarios de los campesinos o “quejas” constantes.!”* Un gran número de colonos desplazados, que trabajaban
desde inclusive mucho antes del Imperio Inca. Los demandados afirmaban más como jornaleros rurales o iban en busca de trabajo en la ciudad, habitaban la región
bien que los propietarios proseguían el caso para desquitarse en contra de ellos, de Cochabamba. Ya sea desde una nueva base en la ciudad o desde una antigua en
porque habían iniciado una querella demandando la devolución de bienes y tierras el campo, los miembros de este grupo móvil jugaron un papel protagónico en la
apropiadas por un administrador.!'* agitación de la década de 1940.12 Más aún, el testimonio de algunos activistas rurales
¿Dónde se originaron las noticias sobre las leyes favorables, el pongueaje y sugiere que los “cabecillas” en una propiedad estaban conscientes de la agitación
la restitución de tierras? No deja de ser irónico que el propio gobierno haya sido en otras. Cierto número de colonos realizó viajes a La Paz y otras ciudades, donde
una de las fuentes de los rumores. En mayo de 1941, el ministro del Interior del establecieron contacto con otros dirigentes rurales y adquirieron conocimiento
general Peñaranda envió un memorando a los prefectos ordenándoles a notificar a acerca de las “leyes” y los “decretos” favorables.!2% Finalmente, los afiliados a las
los funcionarios subalternos y publicar por bando que “*queda prohibido el servicio redes de caciques apoderados con base en La Paz probablemente también ayuda-
de postillonaje o pongueaje, al que se somete a los indígenas' y que “todo servicio ron a difundir la noticia.'? Cualquiera sea la fuente, los rumores sobre las leyes no
y toda prestación (...) deben ser pagados o retribuidos, al precio corriente de fueron simplemente impuestos por “agitadores” externos. Aparecieron de manera
plaza””.!!? Esta-ambigua circular provocó una serie de objeciones por parte de los
hacendados. A la larga, las autoridades nacionales revocaron la medida y explicaron
que sólo era aplicable a los servicios que los comunarios debían a las autoridades . 121 Sobre propuestas y demandas para acabar con el pongueaje, ver Pregón, 23 de agosto de 1942,
3, 6; Antezana y Romero, Historia de lossindicatos campesinos, 88; La Calle, 14, 15 de agosto
locales, las cuales ya habían sido abolidas mediante una serie de leyes del siglo XIX; de 1943. En fecha tan temprana como 1937, un decreto concerniente al desalojo de colonos
la prohibición no cubría las obligaciones de los colonos para con los hacendados. socavó potencialmente la capacidad de los hacendados para demandar los deberes del pon-
A pesar de la retractación, los duplicados de la “ley” ya habían empezado a circular gueaje. Según el decreto, la negativa a realizar labores agrícolas era una justificación legítima
y algunas de esas copias con seguridad llegaron a manos de los líderes locales. In- para la expulsión, pero el rechazo a cumplir “servicios personales” no lo era (Flores Moncayo,
mediatamente, un torrente de huelgas rurales siguió a la difusión de la circular.'” Legislación boliviana del indio, 380-383).
122 Gordillo, Campesinos revolucionarios en Bolivia, 198 n. 4.
123 Las entrevistas de De Jong en el área de Pocona aluden a tales viajes (“En la sombra de Totora”,
72-73).
116 ACSJC, AG+789, 2PP, Antezana ys. Rodríguezy otros, 1941, fols. 8-8v, 59. 124 Además del caso de Tacorama, ver AHPC, Exp., Ledezma viuda de Saucedo Sevilla, Finca de
117 AJIC, Ugarte, Ad Perpetuam, Lobo Rancho, 1941. Para otros ejemplos, ver Marianne DeJong, Chucchihuañusca, 1937. En Tiraque, cuando Villarroel estaba en el poder, unas 30 familias
“En la sombra de Totora”, 75, y 75 n. 90; AJIC, Calle Claure, Amenazas i otros delitos, 1940; completas fueron expulsadas de sólo una hacienda (Roger Simmons, Palca and Pucara, 19-21,
AHPC, Exp., Flores, casique de la comunidad Totora, 1937. ' AOS 125-126).
118- Gordillo, Campesinos revolucionarios en Bolívia, 199. Para más rumores sobre la redistribución
125 -Ver, por ejemplo, ACS]C, AG +774, 2PP, Tapacarí, 1939, fol. 99; Gordillo, Campesinos revol-
de tierras, ver AHPC, Exp., Ledezma viuda de Saucedo Sevilla, Finca de Chucchihuañusca,
cionarios en Bolivia.
1937. 126, Ver, por ejemplo, Gordillo, Campesinos revolucionarios en Bolívia, 198-199, 199 n. 6 y 7.
119 De Jong, “En la sombra de Totora”, 76. . 127 Sobre las actividades de Santos Marka T'ula, ver J. Blanco, Antonio Alvarez Mamani. Ver
120 Ibid., 77. Ver también Dandler, El sindicalismo campesino en Bolivia, 104-105.
también Claudia Ranaboldo, El carino perdido, 131-132.
*
EL CAMPO REVOLTOSO : 223
222 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

simultánea a las denuncias de ilegalidad y a las demandas de adhesión a los contra- quejal de los colonos en contra del exceso de las obligaciones existentes. El equipo
tos y normas. Los rumores estaban ligados a los intentos por negociar las fronteras de funcionarios gubernamentales confirmó también que los colonos realizaban esas
del dominio del hacendado. Y estaban entremezclados con pugnas por posesión, arduas labores a cambio de una parcela de tierra apenas suficiente para el sustento
propiedad y la conducta de autoridades locales. de las necesidades básicas de una familia. 10 Apesar de la evidencia incriminatoria,
Las protestas rurales de principios de la década de 1940 no tenían un único el gobierno de Peñaranda no buscó implementar cambios en los sistemas de trabajo
origen. Estuvieron entramadas en una densa y pluridimensional red compuesta rurales; más bien, el régimen decidió que la raíz del problema era la agitación política
de colonos, comunarios, abogados, dirigentes laborales, políticos afines e, incluso, de los obreros urbanos. En febrero de 1943, el presidente anuló todos los artículos
algunos administradores o mayordomos de hacienda resentidos con sus patrones. en los estatutos de las organizaciones obreras y sindicales que aludían al “trabajo
Algunos de los abogados que apoyaban las reivindicaciones de los campesinos agrario o las actividades campesinas”.!*! Aunque el gobierno se negó a encarar las
habían sido también delegados a la Convención de 1938. Otros eran reconocidos causas subyacentes del descontento social, no estaba del todo equivocado acerca
intelectuales de izquierda o dirigentes sindicales. Por ejemplo, el cofundador del del papel que los obreros urbanos jugaron en las huelgas rurales.
Partido Obrero Revolucionario (POR) y camarada de Tristán Marof, Alipio Valencia Los sindicalistas urbanos renovaron sus vínculos con los dirigentes campesinos
Vega, asesoró a los comunarios de Ventilla (Arque) en una disputa sobre impuestos inmediatamente después de la guerra del Chaco. Y, a continuación del segundo
de 1942.12 En Sacabamba, los colonos estaban asesorados por Faustino Castellón, congreso nacional de la CSTB, en 1939, el movimiento laboral empezó a estable-
líder de la Federación Obrera de orientación anarquista. En determinado momento, cer contactos directos con las comunidades rurales y a impulsar iniciativas pro-
este grupo planeó incluso vincularse con el mismo Marof. Una petición de 1937, indígenas. Un documento titulado “La CSTB y el problema del indio” apoyaba las
proveniente de Ayopaya, subraya otra asociación vital: vinculaba a los peticionarios principales demandas que los colonos y comunarios habían presentado durante las
rurales con la Federación Obrera de Trabajo (FOT). Análogamente, los colonos en décadas precedentes: reclamaba una nueva revisita y la abolición del pongueaje. En
Larimarca recibieron respaldo de los afiliados a la FOS de Cochabamba.*” forma de un pliego de peticiones en contra de la usurpación de tierras comunales,
Por último, los conflictos descritos en las páginas precedentes ilustran una los malos tratos y el trabajo servil, la CSTB volvió a plantear también algunos
crisis de la hacienda desde adentro. Desde fines de la década de 1930 hacia delante, reclamos que se habían presentado ante la Convención de 1938.1%?
las cargas laborales y de servicios se incrementaron ostensiblemente en muchas Las prioridades políticas rurales del movimiento obrero obtuvieron una
propiedades. Pero, en vez de mostrar que los hacendados habían logrado un ma- influencia adicional con la creación del Partido de la Izquierda Revolucionaria
yor control, los documentos dan cuenta de su incapacidad para controlar a sus - (PIR) en 1941. El programa fundador del PIR mostraba tendencias indigenistas
colonos, quienes, a su vez, organizaban a otros compañeros colonos, consultaban y subrayaba la resolución del partido por “incorporar activamente en las filas de
con abogados o, simplemente, abandonaban la propiedad. Para recobrar el poder e nuestro movimiento a los campesinos”. Si bien apoyaba el mejoramiento técnico
incrementar la producción, algunos terratenientes, arrendatarios o administradores de las comunidades indígenas, también llamaba a una reforma agraria que elimi-
no sólo aumentaban las obligaciones sino que inflingían severos castigos; Otros naría al “latifundio feudal improductivo”, terminaría con la servidumbre indígena
ejercían su derecho a expulsar a los colonos. A pesar de su severidad, el intento de - y convertiría a las comunidades en cooperativas agrícolas.!* De los tres partidos de
los terratenientes por fortalecer las obligaciones laborales y de servicio fue parte reforma más influyentes en la época de la posguerra dél Chaco (POR, PIR, MNR), '
integral de la lenta erosión de su hegemonía. el PIR fue el primero en desarrollar una red de militantes comprometidos con el |
trabajo organizativo en el área rural.
Lo que es más importante, por medio de congresos indígenas bien publi-
Los congresos indígenas y los vínculos entre ciudad y campo citados y realizados en las ciudades, las alianzas que los militantes del PIR y los

La ola de conflictos en las haciendas perturbó tanto al gobierno de Peñaranda que 130 USNA, RG 166, Box 48, Folder “International Agreements-Labor, Bolivia, 1942-1945, 10 de
éste ordenó una serie de investigaciones sobre las condiciones de trabajo rural en - diciembre de 1945”; “Primer Congreso, Principales Ponencias”, 2-7. Las imvestigaciones
fueron llevadas a cabo en 1941-1942.
Cochabamba y Oruro. Los informes de la comisión confirmaron ampliamente las 131 Antezana y Romero, Historia de los sindicatos campesinos, 89.
És
A
A 132 Lora, Historia del movimiento obrero boliviano, 1933-1952, 223-225.
128 AHPC, Exp.,, Mollo y Falso vs. Zegarra y Alavis; por cobro a Cantón Ventilla, 1942. 133 .Cornejo, Programas políticos
deBolivia, 194, 251-53, 262. Ver también Villalpando, YLa cuestión
129 De Jong, “En la sombra de Totora”, 81 n. 110. del indio”; Arturo Urquidi Morales, La comunidad indígena.

A
s

224 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LAREVOLUCIÓN EL CAMPO REVOLTOSO 225

dirigentes obreros forjaron con los colonos de hacienda resonaron mucho más - Untercer congreso. indígena, convocado en Sucte para agosto de 1944, rei-
allá de las protestas aisladas en las haciendas. El primero de tales congresos no teró la plataforma de los dos primeros encuentros. Su base organizativa confirmó
estuvo directamente organizado por el movimiento obrero [Link] que aun más los vínculos entre los líderes rurales y los dirigentes fabriles urbanos.
fue un acontecimiento intercontinental: el Primer Congreso Interamericano de El congreso fue auspiciado conjuntamente por un comité de caciques y alcaldes
Indianistas. Convocado originalmente para agosto de 1939 en Bolivia, al final el mayores de Sucre, Oruro, Potosí, La Paz y Cochabamba; la Prefectura de Sucre;
Congreso se realizó en Patzcuaro (México) en 1940, no sin que antes el comité y el Directorio de la Federación Obrera de Sucre. Los organizadores abogaron
organizador en Bolivia hubiera presentado y difundido una agenda preliminar por nuevas instituciones judiciales, como, por ejemplo, un Patronato Nacional de
cuyos anuncios, publicados en la prensa, crearon una gran expectativa. ** Las ca- "> - Indígenas. También exigían al gobierno extender los derechos de los trabajadores
torce sesiones temáticas fueron planificadas por un multifacético grupo de la elite urbanos a los rurales. En este punto se incluía la exigencia de una compensación
política e intelectual boliviana —de tendencias tanto conservadora como radical-, a los colonos desalojados en correspondencia con el código laboral de 1939, y
grupo que incluía a un sorprendente número de los delegados a la Convención el pleno apoyo a la “sindicalización obligatoria” de los campesinos. Incluso, el
de 1938 y otros destacados izquierdistas. Era de esperarse que los organizadores programa apoyaba la licencia post-natal para las mitanis (hasta que fuera abolido
bolivianos volvieran a plantear los mismos asuntos que los delegados a la Con- el pongueaje). Otras demandas fundamentales incluían una revisión general de
vención de 1938 habían dejado sin resolver: la reforma de la tierra, el estatus los títulos de tierras (revisita), la investigación de ventas de tierra fraudulentas,
jurídico de las comunidades indígenas, los Patronatos Indígenas y la Revisita de y un código laboral agrario. A fin de dramatizar la persistencia de la opresión
Tierras. Tal como fue planteada, la agenda sacó a colación las demandas funda- colonial durante más de 100 años de gobiernos republicanos y “constituciones
mentales de los caciques apoderados de la década de 1920. Fue también evidente
liberales, igualitarias”, los tres congresos (1942, 1943 y 1944) se realizaron en el
que se daría lugar a un diálogo desigual: los intérpretes traducirían al castellano
- Díade la Independencia (6 de agosto) o en fechas próximas a ella.
las presentaciones hechas en quechua y aymara por delegados indígenas selectos,
El papel del movimiento obrero en la génesis de los congresos indígenas, y
pero los organizadores no prometían traducir los discursos en castellano a los
su énfasis en los “trabajadores” urbanos y rurales, no condujeron a la supresión
idiomas nativos.
Si bien el Congreso Interamericano se reunió finalmente en México, su de lo indígena como identidad política. Antes bien, las emergentes organizaciones
programa preliminar siguió teniendo resonancias en Bolivia. Y los puntos más laborales dieron un nuevo impulso a las antiguas luchas que habían emprendido
controvertidos eran apoyados no sólo por el PIR y la CSTB sino por alcaldes las redes de caciques apoderados. Esos movimientos previos habían cambiado
indígenas como Hilarión Grájeda. Hubo dos reuniones de “indígenas” quechua- significativamente durante los años de la guerra del Chaco, pero no fueron to-
hablantes en Sucre en 1942 y 1943 bajo los auspicios de la CSTB y la Federación talmente suprimidos. Aunque la red nacional ya no conservaba el mismo nivel de
de Estudiantes afiliada al PIR. A pesar de estar promovidos por militantes urba- . coordinación, los “caciques indígenas” continuaron presentando peticiones a los
nos, los encuentros revelaron las marcas dejadas por las demandas presentadas políticos nacionales.!* Y si bien las demandas de los colonos de hacienda -mani-
en las huelgas de colonos y en las peticiones de los caciques apoderados. Ambos fiestas durante los últimos años de 1930 y los primeros de 1940- aparecieron de
encuentros respaldaron una alianza obrero-campesina, las tomas de hacienda y la modo protagónico en los primeros congresos indígenas de Bolivia, los líderes con *
abolición de los servicios no remunerados. El evento de 1942 pedía también una base en las comunidades también influyeron en esos eventos. Los comunarios, al
revisión de los límites de las tierras comunales y la anulación de todas las trans- igual que los colonos, ayudaron a hacer de los derechos y garantías indígenas una
ferencias de tierras indígenas que se hubieran efectuado sin la intervención del preocupación fundamental de las asambleas y -más ampliamente- de la cultura
Estado.** El encuentro reunió a delegados quechua hablantes de Cochabamba, política en la posguerra del Chaco.
Oruro, Potosí y Chuquisaca.

134 Para la agenda, ver Primer Congreso Interamericano de Indianistas, Reglamento, Temario y |
Agendas. ;
135 Antezana y Romero, Historia de los sindicatos campesinos, 86-88, 91-92; El Nacional, 1 de febrero 136 Las resoluciones aprobadas pe este congreso fueron transcritas en Los Tiempos, 5 de abrilde
de 1945; Lehm y Rivera, Los artesanos libertarios y la ética del trabajo, 81; Choque, “Las rebelio- 1945.
nes indígenas de la post-guerra del Chaco”, 39-40; Rivera, Oprimidos pero mo vencidos, 61-63; 137 Ver República de Bolivia, salia Consisiones, H. Cecil Nacional de 1938; El Diario, 14
USNA, RG 166, Box 48, 7 de septiembre de 1942. de mayo de 1942, 6.
226 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Conclusión

Los conflictos rurales analizados en este capítulo revelan que, para los colonos
¿e hacienda,elsocialismo militar fue una espada de doble filo. Si bien las leyes CAPÍTULO 6
militares y las dependencias estatales fortalecían potencialmente a los campesinos e
indígenas, las nuevas autoridades gubernamentales podían ser tan corruptas—o tan
La ciudad reticente:
dependientes de los terratenientes- como los funcionarios locales que los colonos El populismo de Villarroel y la política -
intentaban evitar. Las tensiones entre fortalecimiento y opresión que caracteriza-
ron la época del socialismo militar, en vez de suprimir el descontento o ampliar del mestizaje
el control del Estado, ayudaron a propiciar nuevas olas de movilización. La ley
asumió un papel central en estas luchas, en parte debido a que las resoluciones
de los socialistas militares crearon expectativas sin haber incrementado el control
estatal de la circulación de leyes y decretos. ¿Estaba eliminado el pongueaje o
era todavía algo permitido? Cuando los redactores de la Constitución de 1938
declararon que “nadie podrá ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa
retribución y sin su pleno consentimiento”, ¿abolieron realmente esta degradante
obligación? La respuesta no era clara. Esta ambigijedad ayudó a impulsar la inédita Al mes de que el nuevo gobierno asumiera el poder, celebrando la victoria, el
ola de huelgas de brazos caídos, que agitó el campo boliviano durante la época coronel Gualberto Villarroel se dirigió a un improvisado mitin. Desde el balcón
de la posguerra del Chaco ; del Palacio de Gobierno, el presidente, el líder del MNR Víctor Paz Estenssoro
Después de la muerte de Busch en 1939 y el período provisional de gobiernos y otros funcionarios se dirigieron a la multitud que los aclamaba en la aledaña
conservadores conducidos por los generales Carlos Quintanilla y Enrique Peña- Plaza Murillo. Al resumir los objetivos del nuevo gobierno, Villarroel lanzó su
randa, un tercer portador de la antorcha socialista militar asumiría el poder: el más célebre expresión: “No somos enemigos de los ricos; pero somos más amigos
coronel Gualberto Villarroel. Los oficiales jóvenes agrupados en Razón de Patria de los pobres”.* Esta imposible promesa de favorecer a los pobres sin enajenarse
(RADEPA), una logia militar secreta, forjada entre los oficiales prisioneros durante . de los ricos -expresada, además, en un lenguaje de supuestos estrechos vínculos-
la guerra con el Paraguay- respaldaron el golpe que encabezó Villarroel el 20 de sintetiza el ambicioso reformismo de los socialistas militares -un reformismo,
diciembre de 1943, junto al MNR de reciente creación. Presionado por una esca- a la larga, igualmente destinado al fracaso. El gobierno de Villarroel pretendía *
lada del conflicto en el área rural, el régimen de Villarroel y el MNR convocaría al aumentar la productividad y el consumo, y, al mismo tiempo, devolverles la
primer Congreso Indígena nacional y anunciaría una serie de decretos históricos. dignidad y el sustento a las masas indígenas y mestizas de la Nación, al “hombre
Estas acciones alentaron huelgas, levantamientos y un torrente de rumores acerca . Que sufre”, al minero y al indio.? Para alcanzar esta visión de abundancia y salud,
de supuestas leyes revolucionarias, todo ello en una escala mucho mayor que la el presidente promovió reformas sociales y económicas que apuntaron tanto al
de antes que Villarroel asumiera el poder. De todas maneras, el descontento de ámbito rural como al urbano.
fines de la década de 1930 y comienzos de 1940 muestra que las noticias de posi- Desde un principio, el gobierno de Villarroel se encontró internacionalmen-
bles resoluciones favorables empezaron a circular mucho antes de que Villarroel te aislado e- internamente sitiado por la oposición, tanto de izquierda como de
convocara al Congreso Indígena. A no dudarlo, tales rumores adquirirían mayor derecha. Por ello, el gobierno articuló su empeño en las reformas sociales con la
fuerza después del congreso de 1945; pero las demandas ya surgieron de los con- búsqueda de aliados políticos. Sobre todo, promovió a la poderosa clase minera, al
flictos locales y los congresos que se dieron en las décadas previas al golpe que reconocer a la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB)
losdirigentes en junio de 1944.? Al igual que otros populistas latinoamericanos, Villarroel y el
- instauró el gobierno populista de Villarroel y el MNR. Al principio,
del MNR miraron esos acontecimientos con incertidumbre o desdén.
+
¡Y9
, 1 Luis Peñaloza Cordero, Historia delMovimiento Nacionalista Revolucionario, 64.
ds
2. Gualberto Villarroel, Mensaje a la H. Convención Nacional de1945, 7.
e 3 Whitehead, “Bolivia”, $30.
28 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
LA CIUDAD RETICENTE Y 22,

MNR también se aproximaron a los obreros urbanos. En la medida que la mayoría a los hombres de todas las latitudes del país en una tnisma fe,creando una con-
de los sindicatos obreros se habían ya afiliado a la CSTB, organización controlada
ciencia nacional”.? Para ello, los aliados movimientistas del presidente indagaron
por el PIR y que se oponía al nuevo gobierno, el gobierno de Villarroel intentó
con mayor profundidad en las luchas históricas de la Nación... Sus manifiestos *
crear una federación obrera paralela.* De manera similar a Juan Domingo Perón programáticos localizaron la esencia de una conciencia y cultura nacionales en el
(1946-1955) en la Argentina, Villarroel también cultivó el apoyo de los trabaja-
heroísmo anticolonial de los mestizos.
dores del sector informal.* Con carácter prioritario, su gobierno se aproximó a
Si bien el gobierno de Villarroel y el MNR ad la unidad, suidealizada *
las mujeres que vendían artículos de primera necesidad en los mercados urbanos
-visión de una nación mestiza era selectiva: descansaba en la imagen
¡ femenina de -—-
- del país. Las mujeres de los mercados no sólo eran clave para el abastecimiento” LA A A A

de las ciudades, eran también uno de los sectores más'autónomos del movimiento
un prototipo regional y racial, a saber, la vendedora mestiza de Cochabamba. Es-
obrero. Pues, aunque la Federación de Trabajadores liderada por el PIR barrió tas mujeres ocuparon la posición de mujeres decentes, saludables y trabajadoras,
dedicadas a la familia y la Nación. Villarroel y el MNR promovieron los ideales del
con sus adversarios en los sindicatos de varones después de la Guerra del Chaco,
no llegó a controlar a los sindicatos organizados por las vendedoras, culinarias,
mestizaje, de armonía nacional y de salud familiar tanto en los textos como en las
floristas y otras mujeres trabajadoras.* Adicionalmente, como esposas y madres
- ceremonias públicas y las políticas sociales. En tanto valorizaban una determinada
de artesanos y fabriles, las vendedoras sirvieron como mediadoras potenciales visión de la nación mestiza, los políticos nacionalistas relegaron asimismo a la
mayoría indígena rural a un lugar política y simbólicamente subordinado.
entre elgobierno y el movimiento obrero generalmente opositor. Al mostrar su
apoyo a las vendedofas mestizas del país, el gobierno demostraba su afinidad con
los trabajadores y los pobres.
La nación mestiza
Mientras se esforzaban por captar a más gente en las ciudades, Villarroel y
el MNR también pretendieron crear un sentido de unidad nacional por medio
de símbolos, festividades e instituciones. Al igual que el gobierno de Busch en El coronel Gualberto Villarroel había cumplido 35 años cuando, junto a un
grupo de oficiales reformistas del ejército, derrocó al gobierno conservador del
la década de 1930, el gobierno de Villarroel y el MNR abrió escuelas y cuarteles
general Peñaranda. Principalmente, los cónspiradores se oponían al régimen
militares en zonas fronterizas, como un medio de fortalecer las fronteras naciona-
de Peñaranda por su posición pro-Estados Unidos y su violenta oposición al
les y limitar las influencias externas.? Pero Villarroel y el MNR no sólo se fijaban
movimiento obrero.' Sus principales pilares de apoyo eran el MNR de reciente
en las amenazas externas a la unidad nacional: creían también en la necesidad de
creación y los jóvenes oficiales agrupados en RADEPA (Razón de Patria). En su
emprender una lucha indeclinable en contra de las barreras internas a la naciona-
lidad. Si por su parte Busch percibió las diferencias regionales como componentes
recorrido por los institutos militares creados en Cochabamba durante el primer
de una colectividad nacional armoniosa, Villarroel y el MNR las consideraban
período del socialismo militar, los integrantes de esta logia secreta habían obte-
obstáculos peligrosos. En su primer informe anual al Congreso, Villarroel señaló nido cierta prominencia dentro del ejército. Su influencia se amplió durante el
breve gobierno de Peñaranda (1940-1943), en la medida que una serie de crisis
la necesidad de crear un sentimiento de la nacionalidad, de “iniciarse el combate
políticas disminuyeron el control de las fuerzas armadas por parte de los generales.
contra todo regionalismo que —nacido por vicios culturales, deficiencia educativa,
Cuando Villarroel asumió el poder, Estados Unidos y la mayoría de los países
como también, por el aislamiento físico de las diferentes zonas—, es una ponzoña
latinoamericanos se negaron inicialmente a reconocer su gobierno, debido a los
que envenena el ambiente y enferma el organismo social”.* La historia ocupó
supuestos vínculos del MNR con la Alemania nazi. Puesto que Bolivia dependía
un lugar especial en esta cruzada por la unidad nacional. Villarroel subrayó la
considerablemente de las exportaciones de estaño hacia los Estados Unidos, el
necesidad de “reivindicar los valores espirituales de nuestro pasado; (...) [y] unir
gobierno de Villarroel accedió a la demanda estadounidense de que todos los
integrantes del MNR fueran sacados del gabinete gubernamental (ver Imagen 11).
4 Jael Bueno et a?., “Los trabajadores cochabambinos”, 6. De todas maneras, desde fuera, el MNR continuó desempeñando un papel clave
5 Mariano Plotkin, Mañana es San Perón. Perón cortejó a los trabajadores informales y a las
mujeres con el fin de desplazar a los sindicatos de obreros varones; Villarroel, por su parte,
y, después de que el gobierno de Villarroel fuera oficialmente reconocido por los
apuntó hacia ellos porque, muy probablemente, carecía de una base urbana. Estados Unidos en marzo de 1944, los movimientistas fueron reubicados en varios
6 Lehm y Rivera, Los artesanos libertarios y laética del trabajo, 61-80.
7 Villarroel, Mensaje a la H. Convención Nacional de 1945, 45.
8 Villarroel, Mensaje a la H. Convención Nacional de 1944, 70. 9.- Villarroel, Mensaje a la H. Convención Nacionalde 1945, 4.
10 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 351-368.
LA CIUDAD RETICENTE 231
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
1) uy

Gualberto Villarroel era totalmente desconocido cuando asumió el poder.


puestos ministeriales.! Sin embargo, la alianza de los militares con el MNR no
El presidente nació en 1908 en una comunidad del Valle Alto de Cochabamba
estuvo libre de tensiones. Continuamente, los dirigentes del partido chocaban con llamada Villa Rivero. Un pequeño santuario adorna aún hoy en día la modesta
los integrantes más conservadoresdeRADEPA y, en tales circunstancias, Villarroel casa de adobe de su familia, ahora convertida en un monumento nacional. De
ncontraba atrapado en un ineficaz papel de mediador. Cuando en 1944 cuatro adolescente, Villarroel asistió al Colegio Militar en La Paz. Esta institución fue
tacados políticos de la oposición murieron a manos de los militares, se abrió
uno de los más importantes instrumentos de reclutamiento del ejército: daba la
también una fisura dentro del propio MNR. Estas tensiones transversales afectaron
oportunidad de ascenso social a hombres de condición modesta. Aunque Villarroel
la alianza política y terminaron por contribuir a su caída. Con todo, Villarroel y el prestó servicio como oficial de ejército en la Guerra del Chaco, no se distinguió
MNR colaboraron estrechamente y encaminaron un prógrama bastante coherente como héroe; tampoco tuvo que soportar la experiencia de los campos de prisio-
durante los dos años y medio de vigencia de ese gobierno.” neros de guerra. Cuando terminó la guerra, llegó a ser instructor en uno de los
institutos militares más avanzados del gobierno de Toro, en Cochabamba. Junto
a otros instructores de estos institutos —casi todos ellos mayores y coroneles que
habían participado en la Guerra del Chaco- Villarroel promovió el avance de
RADEPA. No por casualidad, la misma RADEPA terminó siendo conocida como
el “Grupo de Cochabamba”.!*
La vertiginosa subida de RADEPA después de la guerra con Paraguay tuvo
como paralelo el ascenso del MNR. El partido fue fundado en 1941 por abogados
y periodistas de clase media, que habían cumplido entre veinte a treinta años; un
buen número de sus miembros fundadores eran veteranos de la Guerra del Cha-
co (ver Imágen12). En muchos casos, eran también descendientes de oligarcas
empobrecidos, hijos de ex presidentes o de gerentes de empresas fracasadas.'*
Al poco tiempo de la fundación del MNR, sus dirigentes organizaron comandos
urbanos, reclutando a profesionales y empleados que, así, engrosaron las filas
de la organización. A medida que el MNR llegaba a convertirse en una de las
principales fuerzas electorales, competía por el apoyo popular con otros dos
partidos anti-oligárquicos.! El primero era el Partido Obrero Revolucionario
(POR), de orientación trotskista, que fue fundado en 1934 por exilados de iz-
quierda dirigidos por Tristán Marofy que reclutó a sus seguidores, sobre todo,
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-ntre los trabajadores mineros.!ó El tercer partido, el Partido de la Izquierda
4
Revolucionaria (PIR), fue creadó en 1940, con José Antonio Arze y Ricardo Anaya
a la cabeza. Ambos dirigentes eran prominentes abogados que habían ayudado a
Imagen 11: El presidente Gualberto Villarroel (al centro) y su gabinete ministerial, después de la purga de los ministros
movimientistas en Marzo de 1944, Cortesía del Archivo de La Paz organizar el Primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios de Bolivia,

13 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 368-70; Fernández, “Prensa, radio e imaginario
11 Paz Estenssoro reingresó al gabinete como ministro de Hacienda; Julio Zuazo Cueca y Ger- boliviano durante la Guerra del Chaco”. Sobre las relaciones paternalistas que los jóvenes
mán Monroy Block asumieron como ministros de Agricultura y de Trabajo, respectivamente. oficiales establecieron con los soldados indígenas bajo su mando, ver Fernández, “Transfor-
Carlos Montenegro, el primer ministro de agricultura de Villarroel, retornó al gobierno como maciones y prácticas de poder en el ejército boliviano”.
embajador de México. La mayoría de los otros puestos ministeriales fueron para integrantes 14 Zavaleta, $0 años de historia, 46.
de RADEPA o sus aliados civiles (Peñaloza, Historia del Movimiento Nacionalista Revolucionario, 15 Sobre el crecimiento del MNR, ver Mitchell, The Legacy of Populism in Bolivia, 17-25. El pro-
59-61). grama recién apareció en 1942.
12 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 217-218, 336-368, 372-377; Christopher Mitchell, 16 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 195-196; 295-296; Mitchell, The Legacy of Populism
The Legacy ofPopulism in Bolivia, 21-22, 373; René Zavaleta Mercado, 50 años de bistoria, 44-56; in Bolívia, 16.
USNA, RG 59, 824.00/1-2146; USNA, RG 59, 824.00/6-2145.
232 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE | 233

realizado en 1928 en Cochabamba y que impulsó la Autonomía Universitaria a los trabajadores en una marcha de protesta. Líderes de toda orientación política
en el país. Con'el apoyo de destacados dirigentes obreros, rápidamente, el PIR condenaron la masacre, pero fue el MNR el que realizó el alegato más contundente
se convirtió en el partido del movimiento obrero boliviano.!”'A principios de la alpropiciar una resolución congresal de censura al gobierno de Peñaranda. Era
década de 1940, el PIR ya contaba con un mayor número de seguidores entre la primera vez que el Congreso acusaba'a un gobierno en ejercicio. por. matar
las masas, sea respecto al MNR o al POR.!* De hecho, en esos primeros años, el obreros o indígenas. Y, resultó ser una hábil movida política. Antes de la masacre,
MNR sólo contaba con unos cuantos miles de partidarios. De todas maneras, los mineros bolivianos eran mucho más próximos al POR. La apasionada denuncia
el MNR aumentó su perfil político cuando obtuvo un importante número de de la masacre por el MNR, su defensa del derecho de los obreros a la huelga y su
escaños parlamentarios en las elecciones de 1942 y 1944.1 demanda de renuncia del gabinete de Peñaranda ayudó al partido a obtener el
apoyo de la Federación de Trabajadores Mineros.” *
A nivel nacional, el MNR y RADEPA también cosecharon popularidad gracias
a un sentimiento de sacrificio compartido en el devastador conflicto con Paraguay.
Puesto que muchos líderes del MNR habían prestado su servicio como oficiales,
el partido despreciaba a los hombres que habían evadido su deber patriótico. La
desgarradora experiencia llevó a Villarroel y el MNR a ponerse de acuerdo a su
vez sobre una premisa fundamental: la derrota frente al Paraguay obligaba a los
bolivianos a ampliar las instituciones estatales y a fortalecer la Nación. Redactado
en 1942 por el cochabambino José Cuadros Quiroga, un periodista alineado con
el ala pro-nazi del MNR, el manifiesto del partido prometía luchar por “la conso-
lidación del Estado y la seguridad de la patria”, para hacer de Bolivia una “Patria
orgánica, unida y fuerte”, y para “robustecer el carácter nacional”.?! El manifiesto
prometía asus seguidores que el MNR superaría los embates del regionalismo,
obtendría el control del “superestado” minero y fomentaría una economía agrícola
próspera. También mezclaba diatribas contra los judíos con la glorificación de
Imagen 12: Miembros fundadores del MNR, circa 1941, con Alberto Mendoza López (quinto desde la izquierda), Víctor los orígenes mestizos de la Nación. Únicamente con el lanzamiento del MNR la
Paz Estenssoro (sexto desde la izquierda) y Hernán Siles Zuazo (séptimo desde la izquierda). Cortesía del Archivo
Privado de Luis Antezana Ergueta. ' a
incipiente alabanza del mestizaje se convirtió en una afirmación plena.
Seguramente, una combinación de tendencias nacionales y continentales
influyó sobre los dirigentes del MNR que defendían las raíces e identidad mestiza
En gran medida, el MNR adquirió fuerza política gracias a su apasionada del país. Con el surgimiento del imperialismo estadounidense posterior a 1898,
defensa de los mineros en huelga que habían sido asesinados por el ejército en la los discursos del mestizaje se difundieron ampliamente por toda Latinoamérica.”
masacre de Catavi de 1942. Más de 9 mil mineros habían entrado en paro para Cada vez más, escritores y políticos de varios países de América Latina rechazaban
exigir mejoras en sus condiciones de vida y el pleno cumplimiento del Código del las teorías raciales que equiparaban lo híbrido con lo degenerado y, al mismo tiem-
Trabajo, aprobado en 1939 por el gobierno de Busch. El gobierno declaró que la po, revalorizaban la mezcla racial como una manifestación de la fuerza nacional.
medida era ilegal, envió tropas a la zona para controlar los disturbios y arrestó a
los dirigentes. Después de una serie de enfrentamientos, los soldados mataron a 35
mineros y a un número indeterminado de mujeres mineras que habían acompañado 20 Zavaleta, $0 años de historia, 47; Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 355-358, 363-65,
373-376; Mitchell, The Legacy of Populism in Bolivia, 20-21; Fernando Mayorga, El discurso del
nacionalismo revolucionario, 85.
17 Mitchell, The Legacy of Populism in Bolivia, 16; Klein, Parties and Political Change in Bolsvia, 21 MNR, Sus bases y principios de acción inmediata, 37, 43; Klein, Parties and Politica! Change in
341-342. Bolivia, 336-337; Mitchell 1, The Legacy ofPopulism in Bellas, 18-19.
18 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 331, 341-342; Mitchell, The Legacy of Populism in tarJ Este párrafo se teenen: Stepan, “The Hour of Eugemics”, 106, 138-139; Lomniu, Exits from the
Bolivia, 16. Labyrinth Si Gudinundson and Francisco Scarano, “Conclusion”, especialmente, 338;
19 Mitchell, The Legacy ofPopulism in Bolívia, 19-20; Peñaloza, Historia del Movimiento Nacionalista De la Cadena, *“Are Mestizos Hybrids?”; De la Cadena, Indigenous Mestizos, Gould, To Die in
Revolucionario, 67-68. This Way; ta Macpherson y Rosemblatr, “Introduction”.
.

234 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 235

A tiempo de reivindicar las tradiciones nativas y defender las reformas sociales, En Bolivia, las reivindicaciones del mestizaje siguieron'un camino menos
los políticos nacionalistas trabajaban también para crear un prototipo nacional uniforme de lo sucedido en muchos otros países latinoamericanos. Mientras que
único y “saludable”. Las tendencias de la política interna también influyeron en los líderes del Partido Liberal, asentados en La Paz, abandonaron las promesas de
el surgimiento del mestizaje, puesto que, en sus esfuerzos por establecer alian- Y
descentralizar el Estado después de la Guerra Federal de 1899, las elites regionales
zas políticas policlasistas, los políticos populistas de las décadas de 1930 y 1940 de Cochabamba defendieron al mestizaje en un esfuerzo por defender sus intereses
se inspiraron en los ideales de la unidad racial. En algunos países, las luchas de y la cultura local. Estos fervorosos regionalistas rechazaron el menosprecio de
poder entre las elites regionales condujeron también a evaluaciones positivas la gente mestiza y la denigración total de la cultura boliviana que hizo el paceño
de la hibridez. Múltiples en cuanto a sus significados, manifestaciones y efectos Alcides Arguedas en su conocido libro Pueblo Enfermo (1909). Antes bien, ellos
políticos, los proyectos de mestizaje se discutieron a fondo en distintos ámbitos reivindicaron el carácter de las “razas y castas o clases sociales distintas” que habi-
que iban desde el teatro y la música hasta la literatura y el ensayo. taban el país, recuperandosu papel en la historia de la Nación.?” En la década de
Si bien el mestizaje fue una muy utilizada metáfora de la unidad durante el 1930, los intelectuales de otras regiones también empezaron a atribuir cualida-
apogeo del imperialismo estadounidense (desde 1898 hasta inicios de la década des positivas al mestizaje, sugiriendo que podría ser una señal de la integración
de 1930), no todos los intelectuales latinoamericanos, privilegiaron al mestizaje nacional, la mediación cultural y también de la evolución.** Pero a menudo eran
como la expresión simbólica de la nacionalidad. Pero, ya sea que privilegiaran fórmulas tentativas, basadas en términos bifurcados —el “mestizo-indígena” y el
“+ la mezcla, la puréza o lo blanco,sus reflexiones sobre la unidad nacional afirma- “mestizo-blanco”— que iban en contra de la misma idea del mestizaje como un
ban y reiteraban las diferencias y las jerarquías raciales. El influyente intelectual lenguaje de la unidad.” Sólo unos cuantos delegados mencionaron al mestizaje
mexicano José Vasconcelos especuló que la mezcla de razas propiciaría una “raza en la Convención de 1938, y lo vieron generalmente como una fuerza ua
cósmica” mediante un proceso de “evolución espiritual”; sin embargo, su esquema que alimentaría las “tendencias heterogéneas”.*
terminaba privilegiando lo blanco.? En Nicaragua y El Salvador, las idealizaciones Mientras competían con otros partidos políticos por el apoyo de los trabaja-
de la mezcla racial valorizaban el pasado indígena, pero se basaban en la desapa- K<4
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dores urbanos y los excombatientes de la Guerra del Chaco, Villarroel y el MNR
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rición de culturas indígenas vivientes.?* Los intelectuales argentinos de esa época nacionalizaron la defensa del mestizaje propugnada por la región de Cochabamba.
condenaron de plano la:mezcla racial e, incluso, recomendaron la prohibición En primer lugar, los nacionalistas revolucionarios transformaron el ataque regional
del matrimonio entre “razas extremadamente alejadas” porque, según ellos, tales Y contra Arguedas en una defensa general de lo “nacional-popular”. Luego des-
uniones darían lugar a la degeneración y harían peligrar la nacionalidad argentina.” vincularon al mestizaje de las ideas de riesgo político y degeneración biológica.**
De manera similar, durante las primeras décadas del siglo XX, destacados intelec- El programa del MNR de 1942 condenó la obra de historia escrita por Arguedas,
tuales en los Andes consideraron lz idea de la mezcla de razas como un proyecto * que denigraba a los bolivianos por ser indígenas y mestizos, y censuró su trabajo
completamente arriesgado. Sin embargo, a diferencia de los argentinos, quienes por blasfemar contra aquellos héroes de la liberación anticolonial como Pedro
privilegiaban lo blanco, estos intelectuales andinos con frecuencia ensalzaban la Domingo Murillo, el líder de la revuelta de 1809 en La Paz.”
pureza del inmemorial pasado indígena. Cuando los pensadores andinos aceptaron Al igual que otros proponentes del mestizaje en América Latina, los ideólogos
el mestizaje, lo hicieron con gran ambivalencia o como un emblema relegado a del MNR rechazaban así la idea de quelamezcla de razas era peligrosa. Pero había
propuestas delimitadas y regionalmente circunscritas.%6 una diferencia: el sostén básico para su revalorización del mestizaje no fue la fusión

23 Para las diversas perspectivas sobre el mestizaje en México, ver Knight, “Racism, Revolution, 27 José Macedonio Urquidi, La obra bistórica de Arguedas, 52; Octavio Salamanca, En defensa de
and Indigenismo”; Alexander Dawson, Indian and Nation in Revolutionary Mexico; Stern, “From Bolivia; Teodomiro Estrada, Pequeña monografía del Departamento de Cochubamba.
Mestizopbilia to Biotypology”; Poole, “Mestizaje, Distinction and the Political Language of 28 Barragán, “Identidades indias y mestizas”.
Culture in Oaxaca”. 29 —Sobre el uso de estos términos compuestos, ver, por ejemplo, Federico Ávila, El problema de la
24 Gould, 7 Die in This Way; Gould, “Revolutionary Nationalism and Local Memories in El unidad nacional. Para un planteamiento similar en relación al uso del término “afro-mestizo” en
Salvador”, 141. Sobre el mestizaje en América Central, ver, también, Charles R. Hale, “Does . México, ver Poole, “Mestizaje, Distinction and the Political Language of Culture in Oaxaca”.
Multiculturalism Menace?”, 500-501. 30 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1938, 2:672; wer también 396-
25 Stepan, “The Hour ofEugenics”, 118. 397.
26 De la Cadena, Indigenous Mestizos, De la Cadena, “Mestizos Are Not Hybrids”; Larson, 31 Sobre la dinámica general, ver Holt, “The First New Nations”, xi; Stepan, “The Hour ofEu-
“Redeemed Indians, Barbarianized Cholos”; Mendoza, Shaping Sociery through Dance; Sarah * genics”, 137-138.
Chambers, “Little Middle Ground”. 32 MNR, Sus bases y principios de acción inpredisza Eo
2336 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LAREVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 237

de las culturas o las sangres; la revaloración que hizo este partido se centraba, Si el MNR identificaba a los indígenas y mestizos «el “pueblo”- como la
más bien, en las Luchas históricas.? Según los fundadores del MNR, existían tres esencia de la Nación, al mismo tiempo, señalaba a la oligarquía como el núcleo
elementos esenciales que definían a la Nación boliviana: su “geografía variada y “anti-nacional”. Los tres grandes propietarios de minas del país (Patiño, Hochs-
propicia para formar la trabazón de una economía total, la historia común y la child y Aramayo) eran bolivianos, pero los hornos de fundición que utilizaban *
raza contraída al proceso de la mestización”. La' geografía, la historia y la raza: tres estaban ubicados en Inglaterra y Estados Unidos; él más rico entre ellos, Simón
elementos considerados problemas inmanejables en 1938, tanto por los socialistas ye Patiño, vivía en el exterior e invertía sus utilidades fuera del país. Para los nacio-
como por los conservadores, se habían convertido ahora en las mayores ventajas nalistas bolivianos, la industria “nacional” del estaño era, por tanto, una empresa
de Bolivia. El manifiesto del MNR, emitido en 1942, denunció a los extranjeros - - extranjera. El manifiesto del MNR identificaba también a un segundo poder--.--
que calificaban a los bolivianos como seres “racialmente inferiores” ysaludó “la antinacional, los judíos, los cuales eran descritos como una fuerza que penetraba
herencia de los hijos del Sol” que “llevamos en nuestra sangre”. Los autores del las fronteras nacionales para debilitar la cultura y conciencia nacional. En base a
manifiesto alabaron también la “conciencia mestiza” que los bolivianos habían metáforas de debilidad y enfermedad, el programa del partido consideraba tanto
forjado en la lucha contra el colonialismo. Sobre todo, este texto fundador exaltaba a los judíos como a los oligarcas del estaño como transmisores del “virus que
la “tradición gloriosa de la revolución de la independencia que puso a prueba el destruye la Nación”.*” Por tanto, cuando el partido lanzaba sus diatribas contra
talento y el valor del mestizo y del indio”.** los judíos, los pintaba como ejemplo de la dominación extranjera en general. El
Nacionalismo y Coloniaje de Carlos Montenegro, publicado en 1944, fue un magnate minero, Mauricio Hochschild, judío nacido en Alemania, se convirtió
libró clave para la formación de dirigentes y militantes del partido e ilustra con en un puente simbólico entre las dos formas de comportamiento antinacional, y
claridad la manera en la que la defensa del mestzaje, enarbolada por el MNR, se Hochschild aparecía de modo principal en las diatribas antisemitas del partido.
apoyaba en una reinterpretación de la historia boliviana. Si bien este influyente La equivalencia fue evidente también en el apoyo que dio el MNR a las restric-
texto indica que. los indígenas participaron en las heroicas luchas anticoloniales, ciones en contra de la inmigración.
siempre junta a los indígenas con los mestizos; Montenegro omite completamente — En toda América Latina las afirmaciones del mestizaje coincidieron con la
los acontecimientos en los cuales los proyectos indígenas aparecían en primera fila. puesta en práctica de restricciones raciales a la inmigración.3? Pero la distintiva
Las rebeliones de 1780 emprendidas por Túpac Amaru y Tupaj Katari, el levan- trayectoria de la inmigración judía a Bolivia significó que los sentimientos en
tamiento de 1899 encabezado por Zárate Willka, la revueltade 1921 en Jesús de contra de los inmigrantes fueron particularmente antisemitas y que, en cierto
Machagqa y la rebelión de 1927 en Chayanta, todos estos episodios históricos están momento, el anti-semitismo fue un componente clave del mestizaje. En tanto
ausentes en su obra. La narración se concentra, sobre todo, en los acontecimientos ensalzaban a los mestizos, los ideólogos nacionalistas denigraban a los judíos.
en los que los mestizos y criollos asumieron el liderazgo. Por cierto, Nacionalismo En 1939, cuando casi todos los países del mundo les habían cerrado sus puertas, *
y colomiaje y otros textos fundadores del MNR no excluyen por completo a los el'presidente Busch otorgó refugio a aproximadamente 10 mil judíos europeos;
indígenas, pero sí los relegan a un lugar separado de los mestizos. Los indígenas hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial, Bolivia había dado asilo a unos 20 mil
sólo se destacan cuando las heroicas luchas del pasado ceden su lugar a las crudas refugiados judíos.* Puesto que Bolivia nunca había atraído a grandes contingentes
realidades del presente. Y, es ahí que la marginalidad se convierte en el rasgo de- de inmigrantes, los judíos representaban, pues, un porcentaje desproporcionado
cisivo. Los “campesinos” aparecen a veces como parte de una alianza policlasista _ del total de extranjeros en Bolivia.*! La destacable decisión de Busch -influen-
en contra del imperialismo “anglo-yanqui”. Pero, en general, las referencias a los ciada por las presiones y contribuciones financieras de Hochschild- coincidió
“indígenas” giran en torno a la opresión o la redención, y no a la acción política. con los objetivos programáticos de su gobierno: Busch tenía la esperanza de que
Los indígenas se unen a los mestizos y criollos como componentes sin rostro de
un pueblo boliviano unificado, pero se deja a un lado su protagonismo.* 37 MNR, Sus bases yprincipios
deacción inmediz:a, 20, 28, 33-37, 41,42.
38 Estas diatribas políticas no deben confundirse con las prácticas locales de muchas personas; por
ejemplo, los judíos que vivieron en Bolivia recuerdan la tolerancia y el apoyo que recibieron
33 Respecto a estos, Bolivia no'era la única. Ver Ferrer, Insurgen: Cuba. (Leo Spitzer, Hotel Bolivia, 134, 178-179).
34 MNR, Sus bases y principio deacción
s inmediata, 10, 31, 38-39. 39 Holt, “The First New Nations”, x; Stepan, “The Hour ofEugenics”.
35 Mayorga, El discurso del nacionalismo revolucionario, 13-14, 21, 97-98. 40 Spitzer, Hotel Bolivia, ix and 203 n. 2. .
36 MNR, Sus bases y principios de acción inmediata, 31, 36. Sobre estas exclusiones, y las inclusiones 41 La mayor parte de los inmigrantes en Bolivia provenían de los países latinoamericanos vécinos
ocasionales y ambivalentes, ver Thomson, “Revolutionary Memory in Bolivia”. (Valerie Fifer, Land, Location, and Polirics since 1825, 254 n. 1).
238 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN " LA CIUDAD RETICENTE ¿ 239

la inmigración reactivaría la producción agrícola interna y mitigaría la depen- unidad nacional que tenía el MNR. Junto ala subordinación de los indígenas y
dencia de los costosos alimentos importados.* A pesar de estar destinados a los el anti-semitismo, un tercer elemento importante del mestizaje de la década de
esquemas de colonización en las despobladas tierras bajas del oriente boliviano, 1940 fuesu inclinación regionalista. Cuando tuvieron la oportunidad de exponer
la gran mayoría de los refugiados judíos permanecieron en las ciudades de La Paz su versión de la historia en el Congreso Nacional de Bolivia, los representantes
y Cochabamba, donde buscaron empleo en sectores que no competían con las del MNR identificaron a Cochabamba como el “fiel reflejo de la nacionalidad
e

empresas bolivianas. De todas maneras, los grupos nacionalistas y antisemitas los boliviana”. Ellos decían que la región tenía una posición privilegiada en vista de
acusaron de infiltrarse en los circuitos comerciales de Bolivia en detrimento de los su posición central en el territorio nacional, y declaraban que estaba habitada
comerciantes y consumidores locales, quienes padecían los efectos de las carestías por una “raza enérgica, laboriosa, capaz de explotar su situación privilegiada en
y subidas de precio. A medida que aumentó la cantidad de inmigrantes judíos, favor del engrandecimiento de la nación toda”.* El “mestizo” del nacionalismo
hubo más refugiados que engrosaron las filas de los desocupados, compitieron revolucionario del MNR era un característico arquetipo regional.
por empleos con los bolivianos, o trataron de obtener sus medios de sustento
trabajando como vendedores [Link] este tenso contexto, la agitación
antisemita se intensificó.* Los temores de un dominio de los extranjeros culmi- Las reformas al régimen de la familia
naron en propuestas de ley para restringir las actividades comerciales de los judíos
y prohibir su inmigración.* Tales esfuerzos por restringir la inmigración habían La cruzada por una Nación unida y mestiza lanzada por el gobierno de Villarroel
empezado con los gobiernos de Busch y Peñaranda, pero sólo el MNR anunció y elMNR no sólo significaba una lucha espiritual; también era una batalla por
normas específicas en contra de los judíos. mejorar la condición física de la población y su bienestar social. Asimismo, la
El nacionalismo del MNR y Villarroel representó así una mezcla heterogé- unidad no sólo requería fortalecer las fronteras nacionales mediante consola
nea. En lugar de llamar a la transformación de los “indígenas” en “mestizos”, el de inmigración, sino que exigía una iniciativa destinada a fortalecer la familia y
programa del MNR enfatizó la marginalidad de los indígenas. Con los mestizos, lamaternidad. En la década de 1920, los intelectuales nacionalistas proyectaron
los indígenas podían actuar heroicamente; por sí solos, según el MNR, eran un visiones de salud y progreso sobre el cuerpo de lamadre de la clase alta: el fu-
grupo humillado que necesitaba ser elevado e incorporado a la economía nacio- turo delanación dependía del cumplimiento del deber maternal de las mujeres
nal como productores y consumidores capaces. La convicción que Guevara Árze criollas.** En cambio, Villarroel y el MNR hicieron de la madre mestiza de clase
expresó en 1938, de que los indígenas constituían la mayoría indeleble de Bolivia, «Obrera el símbolo e instrumento de una Nación fuerte. Hasta cierto punto, los
no inspiró el manifiesto de 1942, pero la adopción temprana del mestizaje por políticos populistas escogieron a las mujeres obreras porque ellas habían logra-
parte del MNR tampoco giraba alrededor de la asimilación de los indígenas. Se do constituirse en una gran fuerza organizativa. Las mujeres obreras eran una
apoyaba, sobre todo, en su subordinación.** Al mismo tiempo, la revalorización base política potencial que el MNR no estaba dispuesto a renunciar a favor de
positiva del mestizaje por el partido estaba ligada al anti-semitismo:% De dife- los partidos de la oposición. De igual manera, las madres mestizas se volvieron
rentes maneras, entonces, la jerarquía racial se mantuvo arraigada en la visión de -un símbolo de la unidad y un objeto de la política estatal porque los políticos
reformistas coásideraban clave su “mejoramiento” para el avance social y “racial”
de la Nación.
42 Spitzer, Hotel Bolivia, 110-22. Probablemente, con el fantasma de la Guerra del Chaco todavía
a sus espaldas, Busch estuvo motivado por la apuesta paraguaya de colonizar el Chaco por
Villarroel consideraba a la lucha por el progreso físico y económico uno de |
medio de 15.000 refugiados judíos austriacos (Klein, Parties and Political Change in Boltvia, los principales objetivos de la “Revolución” de diciembre de 1943. Para alcanzar
308). * : la mejora espiritualy física de las madres, los niños y los obreros, el presidente
43 Spitzer, Hotel Bolivia, 172-173, 222 mn. 23; Klein, Parties and Political Change in Bolivia, respaldó una serie de proyectos de bienestarsocial. Su discurso congresal de 1944
3. aprobó la instauración de Comités Regionales de Salario Mínimo para que realicen
Spitzer,
44 La Calle, 4 de agosto de 1942; MNR, Sus bases y principios de acción inmediata, 41-42;
Hotel Bolivia, 167-168; Jerry Knudson, “The Bolivian Immigration Bill of 1942”.
ión
45 Esto no implica sugerir que la retórica del MNR carecía de invocaciones a la transformac
cultural, pero, en este momento, las convocatorias no eran del todo asimilacionistas.
| 47 República de Bolivia, Redactor de la H. Convención Nacional, 1944, 2:1373-1374. Ver también
46 De manera similar, en otras partes de América Latina, los sentimientos pro-mestizo
fueron la aq, y República de Bolivia, Redactordela Convención Nacionalde1945, Sesiones ordinarias,
premisa para la construcción de otros “otros”. Sobre el racismo anti-chino enMéxico, ver Knight, :431-436.
“Racism, Revolution, and ladigenismo”; Gerardo Rénique, “Race, Region, and Nation”. 48 Medinaceli, Álternando la rutina; Stephenson, Gender andModernity in Andeare Bolivia, 20.
e
240 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LAREVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE á 241

iniciativas salariales adecuadas a las condiciones vigentes en zonas geográficas y En gran parte, el debate en torno a la fortaleza dela familia y la salud racial
económicas específicas. El gobierno se propuso también ampliar el Seguro Social de la Nación se dio entre agosto de 1944 y agosto de 1945, durante una conven-
Obrero, las viviendas para los obreros, la ayuda para las víctimas de la masacre ción legislativa convocada por Villarroel. Como una estrategia para legitimar el
de Catavi y la asistencia social para los niños y huérfanos de la guerra. Final- gobierno de Villarroel, la Convención Nacional fue convocada para “consolidar
mente, para desarrollar el potencial económico de la Nación, Villarroel respaldó los ideales de la Revolución Nacional” y “dictar las leyes orgánicas necesarias a
una “política de rehabilitación física y moral del trabajador boliviano, que no se la reconstitución del país”.** Los senadores y diputados, expresamente elegidos
“ reduce a un aspecto de sueldos y salarios, sino que, precisa de ina vasta acción para esta convención, iniciaron sus debates con-un proyecto a favor del sufragio
-social relacionada con la natalidad, educación, vivienda, alimentación, salubridad, ---— ---- -femeniño que había sido presentado -y rechazado— en la Convención de 1938. -
condiciones de trabajo, seguros (...) hasta poner en útil, la positiva energía de En un segundo debate, los diputados deliberaron en torno a dos propuestas dis-
nuestra masa indígena y mestiza, tantas veces vilipendiada y que constituye (...) tintas, uria apoyada por los delegados del MNR, Hernán Siles Zuazo y Augusto
nuestra máxima riqueza”.* Guzmán, que otorgaría el voto a las mujeres en los mismos términos que a los .
En realidad, el plan de reforma social de Villarroel nunca se efectivizó, pues hombres, y otra que autorizaría el voto sólo a aquellas mujeres que terminasen
su ministro de Finanzas, el que se consolidaría como el máximo líder del MNR, la escuela primaria y, ello, exclusivamente para las elecciones municipales. Con
“Víctor Paz Estenssoro, implementó una política económica ortodoxa que minó la fundación del MNR y del PIR a comienzos de 1940, y la intensificación de la
el conjunto del programa social del gobierno.” Los logros más destacados del competencia electoral, el sufragio de las mujeres adquirió una mayor importancia
presidente se encontraban, más bien, en el ámbito legal. La mayoría de los histo- política. De todos modos, el MNR permaneció dividido; no todos los miembros
riadores destacan una serie de leyes laborales que se basaron en el impresionante del partido apoyaban la iniciativa amplia de Siles y Guzmán.* Después de un
—aunque en gran medida incumplido— Código promulgado por Busch, en 1939. En intenso debate —repleto de opiniones bastante parecidas a las que habían sido
febrero de 1944, Villarroel aprobó el Fuero Sindical, que protegía a los dirigentes presentadas en la Convención de 1938- los representantes de 1945 aprobaron
sindicales de ser arbitrariamente despedidos o transferidos. Su gobierno propor- un artículo que otorgó el voto, para las elecciones municipales, a las mujeres que
cionó también un aguinaldo anual para los obreros asalariados y los empleados.* sabían leer y escribir. Esta medida necesariamente incorporó en el electorado a
Las reformas de 1945 dirigidas a la familia han recibido menos atención de los algunas mujeres obreras.
investigadores, pero éstas fueron igualmente significativas; además, provocaron un 7
Los delegados a la Convención de 1945 también volvieron a considerar el
debate público mucho más amplio, un debate que ligó las preocupaciones por la - problema de la igualdad de los hijos. En base a los escritos de los más eminentes
familia, la “raza” y lamoralidad con las luchas por el progreso y lanacionalidad. Los juristas del país, un grupo de diputados exigieron una ley de procedimiento para
delegados congresales, grupos de mujeres, abogados, académicos y representantes implementar la reforma constitucional de 1938, que había abolido la desigualdad *
de la Iglesia hicieron sentir su peso en los debates. Si unos consideraban que las de los hijos.*” Algunos delegados insistieron en que todos los niños deberían gozar
* leyes eran un triunfo moral, otros veían en ellas una amenaza. En el transcurso de no sólo del mismo estatus legal sino de iguales derechos a la herencia. Respal-
la controversia, el MNR tendría que defender su propia moralidad, y la decencia - daron una enmienda a la ley de 1938, que, llegado el caso, permitiese pruebas de
de las esforzadas “cholas” y “mestizas”.** paternidad para garantizar dichos derechos cuando el padre fuese desconocido.
Los delegados que se opusieron a todas estas leyes lo hacían por razones distintas,
- 49 Villarroel, Mensaje a la H. Convención Nacional de 1944, 50.
SO Ibid., 51-53.
$1 Ibid., 69. Ver también Mensaje a la H. Convención Nacional de 1945, S. peyorativa, como-lo indican los debates analizados en este capítulo. Los diversos significados
52 El plan sí proporcionó un diseño de política social después de que triunfara la revolución de asociados al término en la década de 1940 se discuten más ampliamente a continuación.
1952. Ver James Wilkie, The Bolivian Revolution and U.S. Aid since 1952; Gallo, Taxes and State 55 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 374, República de Bolivia, Ministerio de Gobierno,
Power, Dunkerley, Rebellion in the Veins, Klein, Parties and Politica! Change in Bolrvia, 380. Justicia e Inmigración, Ley Electoral, 88-90. i
53 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 378. $6 Lourdes Zabala, “Las Madres de la Política”, 4.
54 Durante el período de estudio, el término chola fue a menudo utilizado como sinónimo de 57 VerJosé Valdivieso, “La igualdad de los hijos ante la ley”; El País, 30 de diciembre de 1944, 1
“mujer del pueblo”, o mujer plebeya, particularmente aquellas que trabajaban como vende- de enero de 1945; José Antonio Zegada, “Declaración judicial de la paternidad”; Zegada, “La
doras, chicheras y empleadas domésticas. Á pesar de que el término chola era a veces utilizado organización de la familia ante nuestra legislación”.
en vez de “mestiza”, “chola” implicaba generalmente una mayor proximidad a lo indígena. 58 Ver República de Bolivia, Redactordela Convención Nacionalde 1945, Sesiones extraordinarias,
A menudo, el término se utilizaba como un insulto, pero no siempre tenía una connotación 2:504-506, 700.
242 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 243.

pero sus argumentos giraban en torno a la inmoralidad (las reformas alentaban familias más fuertes y una “verdadera” nacionalidad a partir de pueblos y culturas
el “amor libre”) y al “abuso” (mujeres pobres intentarían engañar a hombres heterogéneas.” Aunque en Bolivia nunca se organizaron asociaciones de eugenesia
ricos para que sostengan a sus hijos “ilegítimos”).? Tanto fuera como dentro del como en México, Argentina y Brasil, de todas maneras, los políticos bolivianos
Congreso los que se oponían a dichas leyes las consideraban como un agravio en se consideraron sustentados por la ciencia: de la herencia.* Sostuvieron que la
contra de los privilegios patriarcales y de clase. modificación de las leyes que regían el matrimonio y la familia ayudaría a forjar
El sufragio femenino y la igualdad de los hijos generaron desacuerdos feroces, familias saludables y una “raza” fuerte, al tiempo que alentaría el crecimiento de
pero la idea de legalizar el concubinato desencadenó una tormenta aún mayor. - la población.* En su cruzada por la moralidad y el crecimiento demográfico, los
¿Quées lo que provocó el alboroto? Sus proponentes-ofrecían estatus social y políticos bolivianos no se concentraron exclusivamente en las funciones maternales
protección material a las mujeres no casadas. Esta sorprendente medida —una de las mujeres, ni tampoco promulgaron leyes para intervenir en y normar la vida
de las primeras de esta índole en toda América Latina— otorgó a las uniones de de la familia. En vez de certificados de matrimonio, registros de los embarazos o
concubinato el estatus de matrimonio “después de sólo dos años de cohabitar, si capacitación en las destrezas maternales, los gobiernos de Busch y de Villarroel .
se demuestra por el nacimiento de un niño u otras formas de evidencia”.% Los - favorecieron sobre todo los derechos sociales y las protecciones laborales. In-
partidarios de la ley sostenían que beneficiaría a “la inmensa mayoría de bolivianos cluyeron en la Constitución subsidios para la familia y promulgaron leyes para
[que] viven en concubinato, no sólo en las minas sino también en el campo”. Decían proteger la salud de las mujeres en sus puestos laborales.“ Si la inmigración no
* que ayudaría a los obreros, artesanos y mineros, o a la “clase mestiza”. Muchos pudo elevar la población del país e impulsar a Bolivia hacia un futuro próspero,
defensores de la ley asociaban el concubinato con la explotación y el abuso, y con las políticas de protección a la familia lo lograrían. Y, lo harían no sólo ampliando
imágenes de mujeres urbanas seducidas y abandonadas por hombres engañosos. las capacidades para el trabajo doméstico de las mujeres sino también protegiendo
La reforma brindaría apoyo, decía uno de esos delegados, a estas mujeres “abne- a las madres en el trabajo.
gadas [y] valientes” que no sólo perdían derechios sino también dignidad cuando Después de un acalorado debate, la Convención aprobó los artículos sobre el
su concubino las abandonaba. Un apasionado defensor respaldó la ley porque concubinato, la investigación de la paternidad y el subsidio familiar. La votación
legalizaría y protegería a las “verdaderas” familias de Bolivia, y terminaría con el resultó harto estrecha, con 43 votos a favor y 41 en contra, y provocó una súbita
“Sentimiento de casta” que caracterizaba al “régimen matrimonial existente”.* protesta pública.” Cuando la Convención anunció su decisión, los representantes
Muchos defensores consideraban a la legalización del concubinato como un de los grupos femeninos y la Iglesia lanzaron una campaña para la revocación de la
gesto patriótico, como algo que tenía raíces en las costumbres nacionales y que * medida. El 16 de agosto de 1944, una manifestación frente al Palacio de Gobier-
se'adaptaba a ellas.2 no habría reunido, según los informantes, a un gran conglomerado de “mujeres
Si algunos defensores del concubinato y de la igualdad de los hijos reivindi- de todas las clases sociales”. Las manifestantes imploraron a la Convención que
caban la igualdad social y las costumbres nacionales, otros se inspiraban en ideas modifique la cláusula de la igualdad de los niños, de manera que únicamente los
sobre la herencia biológica y la “raza”. Como sus contrapartes en otros países de hijos
) legítimos
gl y los naturales reconocidos —pero
bl Pp no así los “ilegítimos”-
8l P posean
América Latina, los intelectuales y políticos bolivianos creían que podían forta- : derechos iguales respecto a la herencia; los hijos “ilegítimos” que pudieran probar
lecer biológicamente a la Nación mediante la higiene pública, las iniciativas en
favor de la natalidad, nuevas leyes para la organización de la familia y la trans- 63 Sobre el más amplio contexto latinoamericano, ver Stepan, “The Hour ofEugenics”, especialmen- *
formación de los derechos de herencia. Sus convicciones se inspiraban en una te, 106, 120; Stern, “Responsible Mothers and Normal Children”, especialmente, 372-373.
corriente peculiar de eugenesia basada en los:ideales lamarckianos. Con la ayuda 64 Sobre la influencia de la eugenesia en Bolivia, ver Zulawski, Unegual Cures, especialmente,
de la ciencia y el trabajo social, suponían estos reformadores, sería posible forjar Capítulo $. q
65 República de Bolivia, Redactor de la Convención Nacional de 1945, Sesiones extraordinarias,
2:697-699. Los argumentos reiteran las visiones cubanas (ver Stoner, From the House to tbe
59 Tbid., 516-517. Street). ;
60 Trigo, Las constituciones de Bolsvia, 482. 66 Sobre tales tendencias en otros lugares de América Latina, ver Stepan, “The Hour ofEugenio”,
61 LáCalle, 2 de agosto de 1945. Ver tambiénLa Calle, 4 de agosto de 1945; República de Bolivia, esp. 110. Al igual que los defensores de medidas similares en el Brasil de Vargas, los políticos
Redactor de la Convención Nacional de 1945, Sesiones extraordinarias, 2:806-807, 823, 826, 648- bolivianos pueden haber visto tal protección como un medio de incremenuar la fortaleza
649, 537-40. nacional. Sobre el Brasil, ver Stepan, “The Hour ofEugenics”, 168.
62 República de Bolivia, Redactordela Cexvención Nacional de 1945, Sesiones extraordinarias, 2:556- 67' República de Bolivia, Redactor de la Convención Nacional de 1945, Sesiones extraordinarias,
557, 564, 639, 648-649, 807. 2:837. :
244 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 245

su relación con el padre tendrían el derecho a la alimentación, pero no tendrían la más conocida figura difundida en la literatura pre-revolucionaria. Las conocidas
el derecho a heredar. Las manifestantes también presionaron alos diputados para novelas sobre las mestizas de ladécada de 1940 evidencian la sensibilidad dual de
cancelar el artículo del concubinato.* En varias ciudades del país, grupos de muje- los varones de la elite respecto a lamujer trabajadora de las ciudades: oscilaban
res de la elite se plegaron a la causa. Señoras de Oruro, Potosí y Tarija expresaron entre la fascinación erótica y el miedo'a perder su masculinidad (el problema del
su solidaridad enviando cartas y telegramas al periódico cochabambino El País.2
-
“encholado”).”* Para los ideólogos nacionalistas que reformularon esas obras, la
En La Paz, los partidos de la oposición y las organizaciones de mujeres hicieron emblemática madre mestiza boliviana era ahora una mujer educada y culta, que
circular panfletos y volantes anónimos condenando la ley del concubinato.”* * rechazaba la cultura grosera y excesivamerite sensual de las cholas trabajadoras y
En respuesta a estos ataques, el periódico La Calle, órgano del MNR, respaldó — -que encarnaba la antítesis de las mujeres “revoltosas”.+”"
con entusiasmo la ley del concubinato como un medio para alcanzar la moralidad - Debates políticos tales como la disputa sobre el concubinato y la lucha por el
y la igualdad. Un artículo del 16 de agosto de 1945 comentó que la reforma era el sufragio femenino revelan que Villarroel y el MNR adoptaron una distinta forma
mejor medio para alentar el matrimonio y eliminar el concubinato a largo plazo. de mestizaje revolucionario. Para competir con los partidos de la oposición por-
También consideraba la ley como un triunfo de la justicia social, al conferirles el apoyo de los obreros urbanos, los políticos del MNR esgrimieron imágenes
dignidad y estatus a las concubinas.?! Mofándose de las “damas” que protestaban . de cholas decentes y trabajadoras que serían sus leales patronas. Al así hacerlo,
contra la ley, este artículo afirmaba que las mujeres no podían “tragar” el hecho presentaron al trabajo de las mujeres como algo perfectamente compatible con la
de que el lugar de las “concubinas” fuera elevado al estatus de las “señoras”. Un moralidad y la fortaleza familiar. Pero, su valorización de la chola estuvo plagada
segundo artículo de La Calle, publicado después de la protesta de las mujeres de ansiedades acerca de la “masculinización” de las mujeres de la elite, tal como
católicas, aclaró la posición del partido. En vez de promover la cohabitación, ex- lo manifiestan, por ejemplo, los debates sobre el sufragio femenino.”* Eran las
plicaba el artículo, la ley obligó a casarse a las parejas que habían vivido juntos por cholas, no las esposas o hijas de su propia clase, las mujeres destinadas al trabajo.
dos años. Terminaba con palabras de consejo a las “queridas damas nobilísimas”: Para justificar su vinculación política con las mujeres de la clase trabajadora, los
“Ustedes no han pensado en la mayoría de mujeres bolivianas desamparadas. En políticos del MNR tenían que enfatizar la posición moral de esas mujeres y mos-
los millares de cholas que desean ser casadas. En las modestas muchachas que trar que las nuevas leyes de la familia aumentarían el sentimiento de la decencia.
trabajan y que sufren, que muchas veces no pudieron salir de sus hogares casadas Al otorgárseles el estatus del matrimonio —y estar protegidas como señoras— las
como las niñas hijas de padres pudientes; (...) Ustedes no están defendiendo a concubinas cholas o mestizas ya no representarían una amenaza a la moralidad
la mujer del pueblo; ustedes están obrando, [con] prejuicios, para mantener [un] - O al poder masculino.
privilegio de casta, digamos más bien, los privilegios de [las] gentes ricas”.? Al
igual que los grupos conservadores opuestos a la ley, el MNR se consideraba el
mejor defensor de la virtud y estatus de la mujer del pueblo. Al mismo tiempo que Conmemorando a las mestizas
criticaba a las elites por negarse a compartir el estatus de “gentes ricas” con las
masas, también intentó atraer el apoyo político de las mujeres obreras, a quienes - Después de tomar el poder, Villarroel permaneció cerca del Palacio de Gobierno.
aplaudió por ser “cholas” decentes y dispuestas al matrimonio. Asediado por una oposición interna e internacional, el presidente todavía proviso-
En sus intentos por elevar a la familia y la “raza” nacional, Villarroel y el MNR rio trató desesperadamente de consolidar su precario gobierno. Sólo después de .
enfatizaron el trabajo productivo de las mujeres en vez de concentrarse únicamente transcurridos cinco meses, se aventuró a salir de la sede de gobierno. No fue casual
en sus deberes reproductivos. Sus argumentos se respaldaban en una imagen espe- que su primer viaje fuera a la procesión del Día de la Madre en Cochabamba. Este
cífica de la mujer trabajadora o chola, la misma que difería, hasta cierto punto, de acontecimiento aparentemente inocuo tuvo una enorme significación política, pues
el Día de la Madre no sólo fue un homenaje a las madres sino una conmemoración
68 Lx Calle, 2 de septiembre de 1945. de las vendedoras mestizas —“las heroínas de la Coronilla”— que habían perdido sus
69 El País, 17, 25 de agosto de 1945. Ver también Los Tiempos, 18 de agosto de 1945.
70 República de Bolivia, Redactor de la Convención Nacional de 1945, Sesiones ordinarias, 1:181-84; O
O
AO
O

El País, Sde septiembre de 1945. 73 Stephenson, Gender and Modernity in Andezn Bolivia, 70-72, 175; Antonio Díaz Villamil, La
71 La Calle, 16 de agosto de 1945, 8. : niña de sus ojos; Carlos Medinaceli, La Chaskañavi.
72 Tbid., 17 de agosto de 1945, Sobre el apoyo de las mujeres obreras a la ley del concubinato, 74 Stephenson, Gender and Modernity in Andeza Bolivia, 38-50.
ver, también, Dibbits et al., Polleras libertarias, 55; La Calle, 16 de agosto de 1945, 8. 75 Para mayor evidencia, ver Stephenson, Gender and Modernity in Andean Bolivia, 22.
246 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 247"

vidas en una de las batallas por la Independencia más rememoradas de Bolivia: la un tributo a la madre, esta conmemoración cectiilia las ráíces locales con imágenes
confrontación de 1812 entre las mujeres cochabambinas y las fuerzas realistas, en, del patriótico sacrificio femenino. El Día de las Heroínas fue la única celebración
precisamente, la colina llamada “la Coronilla”. Gracias al respaldo de Villarroel, regional que Villarroel elevó a la categoría de feriado nacional. Las autoridades
un pequeño homenaje regional a las heroínas llegó a ser el Día de la Madre, una obligaron a todas las vendedoras del mercado, profesores y escolares a asistir a la
de las fiestas nacionales más importantes y publicitadas de Bolivia.” extravagante ceremonia en Cochabamba. Los habitantes de otras ciudades fueron
Así como intentaba captar el apoyo urbano por la vía de reformas sociales y exhortados a seguir la transmisión de los festejos por la radio.
económicas, el gobierno consideraba'a la cultura popular y las festividades cívicas ” * Fue únicamente bajo los auspicios de Villarroel y el MNR que los bolivianos
como escenarios donde podía ampliar su base social mientras proponía una visión establecieron una relación profunda y fundamental entre las heroínas de Cocha-
de armonía nacional. Con la nacionalización de la celebración local del Día de las bamba, el Día de la Madre y la Nación. Las festividades regionales en homenaje
Heroínas, Villarroel puso en escena un mito de la integración cultural, política y a las heroínas puede que se hubiesen iniciado en una época tan temprana como
económica. Su actuación patriótica se inspiró en una historia conocida: la novela las primeras décadas del siglo XIX. Con seguridad se extendieron a partir de la
Fran de la Rosa de Nataniel Aguirre (1885), que ubicaba los orígenes históricos de celebración del centenario de la batalla en 1912. Estas conmemoraciones más
la Nación en el heroísmo de las mestizas cochabambinas. Prácticamente ignorada tardías vincularon sutilmente a las heroínas del 27 de mayo con la madre. Al
en el siglo XIX, en la década de 1940 la tradición de las heroínas de la guerra de año siguiente, cuando un monumento de bronce dedicado a las heroínas fue
la Independencia se convirtió en una figura emblemática de la cultura política inaugurado en la Coronilla, el gobierno boliviano decretó la conmemoración
boliviana. Pero el feriado cívico de Villarroel hizo algo más que simplemente explícita del Día de la Madre. Sin embargo, la ley de [Link] transformó el 27
conmemorar a las patriotas mestizas de la región de Cochabamba: convirtió a las de mayo en un día para homenajear a las madres en todos los colegios de la na-
mujeres mestizas del mercado vilipendiadas en los medios y discriminadas en las ción no mencionó a las heroínas. No fue sino hasta el año 1944 que el gobierno
calles- en emblemas de la Nación y, de esa manera, las redimió. de Villarroel declaró un feriado nacional para conmemorar a la madre “a la par
La festividad del Día de las Heroínas ilustra el intento de Villarroel y el MNR que” a las heroínas.” La dinámica clasista del acontecimiento también cambió
por cultivar la unidad intensificando la identificación de la población con los emble- considerablemente durante el período del socialismo militar. En la década de 1920,
mas y las festividades nacionales. Pues, así como el régimen promovió ésta y otras eran las asociaciones patrióticas de la elite las que convocaban a la ceremonia:
celebraciones nacionales, también puso límites a la multitud de ritos practicados las imágenes, los artículos y las ceremonias de la época retrataban a las heroínas
por las comunidades, ciudades y regiones. Basándose en un decreto inoperante de .como escritoras, como representantes de una cultura ilustrada que no tuvo vín-
1903, el Congreso de 1945 aprobó una ley que eliminaba el apoyo estatal a todos culos con los obreros o artesanos urbanos.* En la década de 1940, una sociedad
los feriados regionales e hizo del Día de la Independencia (6 de agosto) el único gremial de socorros mutuos, conformada por vendedoras del mercado y conocida
feriado nacional de Bolivia.” No deja de ser irónico que el Día de las Heroínas se como las “Hijas del Pueblo”, fue la que asumió las celebraciones. Un punto alto
librara de la prohibición, tal vez porque el gobierno ya consideraba las luchas por de la conmemoración de 1944 fue la “coronación” de la reina de las Hijas del
la Independencia en Cochabamba como una gloria nacional. Un periódico progu- Pueblo en una verbena popular festejada en el barrio obrero de Cara-Cota (cerca
bernamental que comentó la celebración estableció una simetría entre la región y de la plaza Alejo Calatayud y el mercado).*! En la década de 1920, el presidente
la Nación: denominó a la batalla de las heroínas de Cochabamba un símbolo de la de la República coronaba a la poeta feminista Adela Zamudio en una ceremonia
unidad nacional, y decía que “Bolivia toda, unida y exenta de todo prejuicio regio- realizada en el Club Social de Cochabamba; dos décadas después, los obreros y
nalista, honre y salude con alboroso la aurora del 27 de Mayo”. Según el autor, el artesanos coronaron como reina a una vendedora del mercado.
La coronació[Link] la vendedora mestiza simbolizaba claramente la reciente
heroísmo de ese día representaba “el más sincero y puro ideal nacionalista”.”? Como
elevación de las Hijas del Pueblo a un lugar destacado. Creada en 1923 por las
vendedoras del Mercado 25 de Mayo de Cochabamba, las Hijas del Pueblo se
76 En1937, Busch estableció otro feriado principal: el “Día del Indio”. Este se continuó celebran-
organizaron en reacción a una ordenanza municipal que se proponía aumentarel
do cada agosto, pero era un acontecimiento con menor resonancia que el Día de las Heroínas/
Madres.
77 República de Bolivia, ProyectosdeLeydela Convención Nacionalde1945 1:560-561; Araoz, Nuevo 79 República de Bolivia, Anuario Administrativo de 1944, 302-303; República de Bolivia, Anuario
digesto de legislación boliviana, 1:243-244. Para el debate, ver República de Bolivia, Redactor de Administrativo de 1927. ]
la Convención Naciona! de 1945, Sesiones extraordinarias, 2:436-458. 80 - Gotkowitz, “Comrnemoraung the Heroínas”, 217-225.
78 El Imparcial, 26 de mayo de 1944. 8l El País, 26 de mayo de 1944.
248 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 249

y -

alquiler de los puestos en el Mercado Central o expulsar del todo a las vendedoras. seccionales menos prestigiosos (ver Imagen 13).8 Las arrócéras (vendedoras de
El esfuerzo inicial de las mujeres por organizarse produjo un alboroto en el mercado cereales), que ocupaban un segundo lugar en el mercado, apenas un escalón después
que terminó con el apresamiento de varias vendedoras.* Con el decreto de'Toro para de las carniceras, eran las más numerosas entre las dirigentes de las Hijas del Pueblo.
la sindicalización obligatoria en 1936, las vendedoras del mercado de Cochabamba Los grupos intermedios, como ser las fruteras o verduleras también se unieron a
conformaron el Sindicato de Comerciantes Minoristas, pero las Hijas del Pueblo no la asociación. Las vendedoras ambulantes y las mujeres que “vendían en el suelo”
se les unieron. En lugar de ello, el grupo estableció vínculos estrechos con la Acción tenían el rango más bajo en el mercado y es poco probable que hayan pertenecido
Católica, que jugó un papel destacado entre las vendedoras y empleadas domésticas a las Hijas del Pueblo o que fueran protegidas por la asociación. No sólo los pro-
de Cochabamba y alcanzó posiciones de liderazgo ál interior de las Hijas del Pue- ductos sino los clientes determinaban el estatus de una vendedora: después de un
blo.* Durante el gobierno del general Peñaranda, las Hijas del Pueblo siguieron proceso de negociación y escrutinio recíprocos, las caseras'intercambiaban lealtad
teniendo vínculos estrechos con la Iglesia y los militares, esquivando cualquier a cambio de precios y productos preferentes. En pocas palabras, el mercado era
vínculo formal con el movimiento obrero organizado. No sólo el superintendente He.
uy. un sitio privilegiado de enlace social; no sólo reinaba el dinero sino el intercambio
del mercado sino también el comandante del Regimiento Militar No. 7, acantonado comercial basado en lazos afectivos entre consumidores y vendedores.* En las dé-
en Cochabamba, asistieron a la sesión inaugural de las Hijas del Pueblo cuando el cadas de 1930 y 1940, las luchas sobre los precios y la escasez de artículos básicos
grupo fue refundado en 1941.* Para la época en la que Villarroel asumió el poder, - hicieron del mercado un punto central de la regulación estatal.
las Hijas del Pueblo ya habían conseguido un amplio apoyo: la asociación alardeaba
de contar con 600 integrantes entre las “clases populares” de la ciudad.*
Aunque lasHijas del Pueblo convocaron a las vendedoras de todos los mercados
para que ingresen en su asociación, la organización se arraigó más profundamente
en los lugares modernos de la ciudad, o sea, en los mercados 27 de Mayo y 25 de
Mayo, donde se congregaban los vendedores y consumidores de un estatus social
elevado.** Supuestamente diseñado por arquitectos franceses, €el Mercado 25 de
Mayo contaba con estructuras decorativas metálicas, mesas de mármol para la venta
de carne y vendedoras vestidas en impecables uniformes.” Allí las comerciantes
estaban prohibidas de vender con sus niños, una práctica habitual en los mercados

82 Ver Jael Bueno, “La Sociedad hl “Hijas del pueblo,” orígenes y desarrollo”; Bueno, “La mujer
cochabambina”; Gotkowitz, “Commemorating the Hervínas”. Sobre las mujeres del mercado
en La Paz, ver Dibbits et al., Poleras libertarias, Lehm y Rivera, Los artesanos libertariosyla ética
del trabajo; Medinaceli, Alternando la rutina.
83 Raimundo Grigoriú Sánchez de Lozada, “Bolivia”, 93; Bueno, “La Sociedad “Hijas del pue-
blo”, orígenes y desarrollo”, 4-5. La Acción Católica arrancó y desplegó durante un irónico
renacimiento del poder de la Iglesia durante los gobiernos de Toro y Busch. Una serie de
Congresos Eucarísticos convocados en varios pueblos culminaron en el Segundo Congreso
Nacional de 1939. Las Hijas del Pueblo desfilaron en uno de estos eventos, portando la bandera E —

boliviana. Imagen 13: Mercado en la ciudad de Cochabamba, 1943. Fot. Julien Bryan. Cortesía del Archivo de Cine Julien
84 Actas de la Sociedad “Hijas del Pueblo 27 de Mayo”, Primer Tomo, “Acta de Fundación” (Estoy Bryan
agradecida a doña Alcira Patiño, presidenta honoraria de las Hijas del Pueblo, por permitirme
el acceso a dichas Actas); El Imparcial, 15 de septiembre de 1947, 5. Ver también Bueno, “La
Sociedad “Hijas del pueblo,” orígenes y desarrollo”, 5. Algunos fechan la fundación en 1939 (El 88 Ibid., 109-10; El País, 25 de agosto de 1944, 8; 1 de octubre de 1944, 8; 24 de diciembre de
Imparcial, 27 de mayo de 1947, 4). Sobre el papel de los militares, ver El Diario, 13 de mayo 1944, 4,
de 1942. Ver también El Imparcial, 15 de sepiembre de 1947. 9
00 Sobre la historia del mercado, su estructura interna y su dinámica social contemporánea, ver
85 El Imparcial, 26 de mayo de 1944, 4. Mendoza, “El Mercado 25 de Mayo como espacio comunicacional”, 98-111. Para una descrip-
86 El Comercio, 19 de mayo de 1926, 3. ción muy gráfica, ver Díaz Villamil, La niña de sus ojos. Sobre los mercados de Cochabamba,
87 Ruth Marina Mendoza, “El Mercado 25 de Mayo como espacio comunicacional”, 28-29. ver, también, Larson, Cochabamba, capítulo 10.
LA CIUDAD RETICENTE 25,0
250 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
¡>

Durante los años del gobierno de Villarroel, los principalesmomentos de la


Delas diversas organizaciones fundadas por mujeres trabajadoras después de la
celebración del Día de las Heroínas giraban en torno a lás vendedoras agrupadas
Guerra del Chaco, las Hijas del Pueblo contaban con una imagen particularmente
en las Hijas del Pueblo. El eje central de la fiesta era la romería a la Coronilla,
apropiada para el gobierno de Villarroel. Las integrantes de las Hijas seguramente
la histórica colina donde las heroínas habían enfrentado a las fuerzas realistas en
peleaban con la policía del mercado, sobre todo cuando las autoridades empezaron
1812. Realizada entre la ceremonia de juramento a lá bandera por parte de los
2 ejercer un mayor control, pero, la organización no se enfrentó públicamente
cadetes militares, en el monumento a Bolívar, y un almuerzo para los oficiales con
con las autoridades mediante peticiones o mítines; más bien pareció apoyar los
base en la escuela militar de Cochabamba, la romería consumía unas dos horas -
esfuerzos del jefe del mercado por imponer orden, higiene y controles de precio.
y media de la mañana del 27 de mayo y culminaba en una misa de la Virgen de
Las Hijas del Pueblo tampoco participaban en convenciones nacionales de los
las Mercedes a las 10 de la mañana.* Las Hijas del Pueblo llevaban la imagen
obreros, tal como lo hacían los sindicatos femeninos de La Paz. Al contrario, las
de la Virgen desde la catedral hasta la cima de la Coronilla, la misma que estaba
Hijas del Pueblo asumían una identidad cívica y apolítica, a tiempo de propor-
engalanada por Villarroel y su esposa; varios funcionarios de gobierno de'alto
cionar ayuda mutua a sus integrantes y servicios de caridad a la comunidad. Las
rango, entre ellos el ministro de Defensa y el ministro de Educación; además de
integrantes de la organización participaban activamente en las ceremonias cívicas,
dos autoridades regionales, el prefecto y el alcalde.? Por orden de la Alcaldía,
portando un uniforme especial -polleras azules que se adoptó únicamente para
todos los mercados permanecían cerrados.
tales ocasiones. Puesto que las Hijas del Pueblo mantenían estrechas relaciones
Aparte del alcalde de Cochabamba y el comandante del Regimiento Militar
con el ejército, el apoyo público que Villarroel ofreció a laorganización no sólo
subrayó la defensa gubernamental de los obreros urbanos sino también laimpor- No. 7, ese 27 de mayo de 1944 la presidenta fundadora de las Hijas del Pueblo,
Teodosia Sanzetenea de Terrazas, dio un discurso en la Coronilla.* Dirigiéndose
tancia política de los militares. Y puesto que las Hijas del Pueblo se identificaban
al “Excelentísimo señor Presidente de la República”, Sanzetenea declaró que la luz
abiertamente con una Iglesia que mantenía creencias sociales conservadoras, la
celebración permitió a Villarroel demostrar su lealtad a la religión, la moralidad de la Virgen de las Mercedes había guiado a las “Mujeres humildes del Mercado”
y la familia, precisamente cuando sus opositores se encontraban criticando al en “ardiente amor a la Patria y su libertad”.% Con este discurso probablemente
gobierno por su defensa “inmoral” del concubinato. escrito por un abogado— las Hijas del Pueblo proyectaban una creíble imagen de
Más allá de estas consideraciones tácticas, el desfile del Día de las Heroínas lealtad nacional. Sin embargo, las palabras de Sanzetenea no eran sólo refranes
encabezado por las Hijas del Pueblo tenía una profunda significación ideológica. patrióticos convencionales; más bien, señalaban el propio compromiso de las
Mientras recurría a las vendedoras para obtener apoyo político, el gobierno de vendedoras con este momento histórico. En su acta de fundación, suscrita en
Villarroel buscó plasmar también una visión de la unidad nacional, que celebraba 1941, las Hijas del Pueblo se comprometieron a “solemnizar todos los años la
gesta heroica del 27 de mayo de 1812, como sucesoras directas que son”.% Para
las glorias de las mujeres mestizas en la guerra independenústa. Villarroel asumió
la defensa de la patria que realizaron las vendedoras mestizas en 1812 como la los festejos del 14 de septiembre en Cochabamba, las mujeres no sólo marcha-
inspiración para una “nueva Bolivia”. Comouna imagen ideal, las mestizas tendían ron sino que organizaron una carroza que representaba la batalla de 1812.” Y
un puente entre el ámbito privado y el público, pues se situaban simultáneamente el sentimiento de orgullo por las heroínas no se limitaba a las Hijas del Pueblo.
Cuando, en 1944, un zapatero se burló de la batalla de las heroínas en una fiesta
como madres de una “raza” vigorosa, guardianas de un mercado bien provisto y
patriotas valientes que murieron defendiendo la Independencia y el honor nacio-
IAEA
AA
a
A
AAO realizada en una chichería de Cochabamba, las mujeres allí reunidas “empezaron
nales. Para Villarroel, el mercado mismo era un terreno pletórico de símbolos que a golpearlo y arañarlo”.%
representaban todo lo que el gobierno pretendía ofrecer: abundancia, bienestar e
integración. Este mensaje era de gran importancia por cuanto la ola de paros ru- 91 El Imparcial, 25 de mayo de 1944, 8; 26 de mayo de 1944, 4.
rales amenazaba interrumpir las cosechas, obstaculizar el transporte de productos 92 El País, 28 de mayo de 1944, 8.
agrícolas y desestabilizar los precios: problemas de los cuales se culpabilizaba con 93 El Imparcial, 26 de mayo de 1944, 1.
frecuencia a las comerciantes, los mismos que tenían el potencial de derrumbar 94
95
Tbid., 23 de mayo de 1944,2;27 de mayo de 1947, 4.
El País, 28 de mayo de 194, 8.
al precario régimen.” 96 Actas de la Sociedad “Hijas del Pueblo 27 de Mayo”, Primer Tomo, “Acta de Fundación”, 25 de
mayo de 1941.
97 Tbid., “Asamblea general del 25 de mayo de 1943”.
90 Sobre el descontento urbano, ver Klein, Parties and Political Change in Bolivia; Lehm y Rivera,
98 El Imparcial, 1 de junio de 1944, 8.
Los artesanos libertarios y la érica del trabajo, 75-80.
252 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 253

Si bien las Hijas del Pueblo ocupaban un lugar destacado en el ritual durante nuestra raza”. La reafirmación de estas gloriosas tradiciones ayudaría al pueblo
la época de Villarroel, los militares casi desplazaban a las mujeres del centro de * a resistir la influencia de “ideologías extrañas y antinacionales”.1% Si bien el ho-
: atención. Los cadetes militares y las integrantes del Servicio Auxiliar Femenino menaje de La Calle al sacrificio materno alababa tanto a la “madre india” como a
hacían filas para saludar la llegada del avión del presidente y encabezaban varios la “madre chola”, ponía énfasis en la chola, a quien exaltaba como la madre del
desfiles junto a la policía y el ejército durante el transcurso de los tres días que “pueblo mestizo”, un pueblo “agresivo, igualitario y apasionado”. Estos elogio-
duraba la celebración.” El ejército auspiciaba también sus propios eventos cultu- - sos comentarios estaban muy alejados de las diatribas anti-india y anti-chola que --
rales, entre ellos, un concurso literario en homenaje a la madreyla escenificación ” acompañaron la inauguración del monumento de las heroínas en 1926.1%Apesar
del musical “La Coronilla”. Por cierto, estas actividades no sólo afirmaban la --- de que continuaron circulando interpretaciones distintas, el MNR asociaba ahora
imagen de las heroínas, sino también el propio rol delos militares en la sociedad. claramente a las heroínas con apreciaciones positivas del mestizaje.1%
En efecto, con este feriado, el presidente Villarroel se congració con uno de sus El hecho de que la conmemoración del Día de la Madre vinculara los sen-
aliados más importantes dentro del ejército, el Regimiento No. 7 acantonado en timientos maternales con el nacionalismo y con la “mejora” racial no era nada
Cochabamba, cuya santa patrona era la misma que las vendedoras del mercado inusitado. Las celebraciones del Día de la Madre en todo el mundo estuvieron
habían llevado a la batalla ese día fatídico:laVirgen de las Mercedes, “Imagen configuradas por diversos intereses políticos locales y nacionales, desde disputas
Sagrada Guerra y Patrona de las Armas de Bolivia”.% sobre el sufragio femenino hasta las prioridades de las floristas. También estu-
Finalmente, el Día de las Heroínas era, en gran medida, la velada del presi- vieron enraizadas en el culto a la madre que surgió a principios del siglo XX en
dente. El prefecto, el alcalde, y “elementos sobresalienites” de la sociedad rendían relación con las disposiciones sobre el bienestar de la niñez, los planes para me-
pleitesía a Villarroel con un banquete en el Club Social de Cochabamba. El pre- jorar la higiene doméstica y las agendas pronatalistas que subrayaban el “deber
sidente, a su vez, honraba a todas las provincias vallunas de Cochabamba con una y destino [de las mujeres] (...) de ser las “madres de la raza””.!% En consonancia
visita, “para entender las necesidades de cada una”. En el camino, colocaba la piedra con estas tendencias internacionales, el Ministerio de Higiene y Previsión Social
fundamental de varias obras públicas: un complejo de viviendas obreras, un estadio, del gobierno de Peñaranda utilizó el Día de la Madre para otorgar un premio a la
un matadero, un club ecuestre y la muy solicitada carretera Cochabamba-Santa E
TA
madre “de nacionalidad boliviana que tenga mayor número de hijos que lo acre-
Cruz, esta última considerada un paso clave para el progreso y la unidad nacional, dite con los certificados correspondientes hasta cuatro (4) mínimun y certifique
por cuanto vincularía por vez primera a dos importantes regiones agrícolas. No mediante 2 testigos su conducta y pobreza”.!% Aunque vagamente, Villarroel y
menos relevante, Villarroel mostraba que era también un hombre respetuoso y el MNR también vincularon al Día de la Madre con la tasa de natalidad: fue para
de buenos sentimientos al hacer “una visita a su señora madre”.
MS
Ny
r

resolver una supuesta crisis de despoblamiento e “ilegitimidad” que el presidente


Mientras que el presidente, las vendedoras del mercado, los escolares, respaldó las leyesde la familia de 1945.
profesores y militares participaban de estos muchos actos conmemorativos, los A pesar de todo eso, el apoyo de Villarroel y el MNR al Día de la Madre no
principales periódicos de Cochabamba rendían su propio homenaje nacionalista se centraba, como lo hemos visto, únicamente en la población o el deber mater-
a las heroínas. Algunos artículos se concentraban en los lazos íntimos entre la nál. Para los nacionalistas revolucionarios, el Día de la Madre como Día de las
maternidad y la patria.!? Otros artículos, publicados en La Calle, el órgano del Heroínas simbolizaba sobre todo la lucha anticolonial, una lucha que la Nación
MNR, vinculaban a las heroínas directamente con los ideales nacionalistas, el debería recomenzar. En un mensaje “a las Madres de Bolivia”, aparecido en va-
mestizaje y el vigor de la “raza” boliviana. Uno de estos textos designaba a las rios periódicos nacionales, el presidente afirmaba: “al inclinarme con devoción
heroicas mujeres las predecesoras de “nuestras madres”, decía que su “ejemplar ante ellas [todas las madres de Bolivia], les pido que tengan como mandato el
legado pervive inmarcesible en el espíritu de la nacionalidad” y nombraba a la
mujer boliviana “madre ideal”, el “baluarte en que se fundamenta el progreso de
103 La Calle, 27 de mayo de 1944, 2.
104 La Calle, 27 de mayo de 1945, 4; Gotkowitz, “Commemorating the Hervínas”, 220-221.
99 Ibid., 26 de mayo de 1944, 1. 105 VerLa Calle, 27 de mayo de 1945, 4.
100 El País; 26 de mayo de 1944, 4. 106 Anna Davin, “Imperialism and Motherhood”, 87-91. Ver también Karin Hausen, “Mothers,
101 Ibid., 28 de mayo de 1944, 8; 24 de mayo de 1944, 5; ElImparcial, 23, 24 de mayo de 1944. Sons and the Sale of Symbols and Goods”, y “Mothers Day in the Weimar Republic”.
La carretera recién se terminó en 1954. y .107 El Diario, 22, 23 de mayo de 1942. Sobre las preocupaciones de la posguerra del Chaco respecto
102 El Imparcial, 27 de mayo de 1944, 1; El País, 27 de mayo de 1944, 34. a la maternidad y la tasa de natalidad, ver Zulawski, Unegual Cures, capítulo 4.

— pgPa a a TA
LA CIUDAD RETICENTE 255
254 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

tradiciones, y las redes de poder sobre las cuales éstas se basaban.1"* Como lo han
ejemplo de La Coronilla? para plasmar la nueva Bolivia”.'% En otro discurso se mostrado estudios recientes, festividades públicas tales como la romería de las
refirió a las heroínas como mujeres que “lucharon con sacrificios, abnegación y heroínas son terrenos de negociación. Si bien son un medio por el cual el Estado
valor por la Independencia Política y Económica, para emprender nueva era de constituye a las subjetividades de los ciudadanos, son también un lugar donde
rogreso”.1% E
o los grupos locales obtienen acceso a las instituciones estatales y se apropian de
i Independientemente de lós intentos del gobierno por establecer el significad
ellas.!!% A través de la promulgación de ciertas políticas sociales y leyes dirigidas
- -del Día de la Madre, la romería transmitía ciertamente su propio sentido. Y en _ |
- 2 la familia, Villarroel y el MNR buscaron uh apoyo amplio, pero, en última ins-
cuanto al espectáculo, las vendedoras del mercado no sólo represent aban a las
tancia, privilegiaron a las mujeres de una sola región. Todas las madres podrían
madres anticoloniales que defendieron los orígenes mestizos de la Nación y su recibir beneficios del Estado, pero las vendedoras del mercado de Cochabamba se
avance político y económico: ellas ocupaban el centro del escenario. En ladécada encontraban por encima de ellas, como símbolos de las tradiciones de la Nación
de 1920, las asociaciones patrióticas de la elite tenían el papel protagónico en las y representantes de su esencia mestiza.
festividades del Día de las Heroínas.** Durante los años del gobierno de Villa-
rroel, las vendedoras del mercado se apropiaron de la celebración, quitándola de
las nO de las señoras de la alta sociedad. Y, a medida que tomaban elcontrol Controlando a lasvendedoras del mercado
de la narración histórica, inicialmente publicitada por la oligarquía regional, las
vendedoras agrupadas en las Hijas del Pueblo sustituyeron a las protagonistas. Pre- Además de familias saludables, madres robustas y un espíritu colectivo “mestizo”,
tendieron ser ellas las verdaderas descendientes de las heroínas; al mismo tiempo, Villarroel y el MNR consideraban que los mercados bien aprovisionados eran cla-
su actuación afirmó los orígenes mestizos de Cochabamba y de la Nación, Más ves para la fortaleza, seguridad y soberanía nacionales. El manifiesto del MNR de
aun, la versión de las Hijas, que otorgaba el nombre de heroínas a las“humildes - 1942 denunciaba a un sistema de ferrocarriles diseñado para el comercio exterior,
mujeres del Mercado”, tuvo más éxito, al ser la más publicitada y difundida por deploraba la caída de la producción agrícola y protestaba por el alza del costo de
el gobierno.'"! Durante la presidencia de Villarroel, la celebración de Cocha- la vida. Cuando tomaron el poder, Villarroel y el MNR prometieron dedicarse a
bamba era transmitida por una radio que alcanzaba a oírse en todos los hogares desarrollar el mercado interno y a controlar los precios de los productos de primera
del país.!!? El desfile podía también verse como una lectura oficial de la novela necesidad, con el fin de asegurar el abastecimiento para las “clases medias” del
de Aguirre, puesto que su promulgación coincidió con la incorporación de Juan país. Pero la paz y el progreso social no dependían únicamente del desarrollo del
de la Rosa en el currículo de la enseñanza secundaria. En una sesión congresal de mercado; se requería el control de las propias vendedoras a las que Villarroel y el
1943, que conmemoró el centenario del nacimiento deAguirre, un diputado del MNR intentaron incorporar a un pacto político populista por la vía de reformas
MNR aplaudió al mandatario por rechazar las influencias extranjeras y defender la sociales progresistas. Algunas vendedoras —como las agrupadas en las Hijas del
independencia de Bolivia, por depositar “su fe en el pueblo” y por haber exaltado Pueblo— manejaron hábilmente las injerencias del Estado e inclusosebeneficiaron
“las yirtudes del mestizo”.!*” «de ellas mediante negociaciones con las autoridades municipales. Sin embargo, la
mayoría de las vendedoras fueron víctimas de malos tratos por parte de los fun-
A la larga, el gobierno populista asumió la misma interpretación déla batalla
de 1812 que tenían las Hijas del Pueblo. La tomó como su propio mito de legi- cionarios públicos, ahora más entrometidos, y resistieron los nuevos controles.
En vez de lograr la armonía, las políticas populistas de Villarroel terminaron por
timación, y como evidencia de su alianza con el pueblo. Pero, aun si el Estado
profundizar las divisiones dentro de la colectividad política urbana.
populista se apropió de la cultura popular, el feriado fue también una ocasión El gobierno de Villarroel no fue el primero en entrometerse en el mercado.
para que las vendedoras del mercado de Cochabamba reconstituyan sus propias Los esfuerzos por regular los mercados habían comenzado ya en la década de 1920,
cuando las elites pretendieron modernizar el espacio urbano y mejorar la higiene
108 El País, 28 de mayo de 194, 1.
109 La Calle, 28 de mayo de 1944,5.
110 Gotkowitz, “Commemorating the Hervínas”, 220-221. 114 Sobre ese tipo de dinámica, ver Gilbert Joseph y Daniel Nugent, “Popular Culsure and State
111 El País, 28 de mayo de ¿08 8.
10 Formation in Revolutionary Mexico”.
112 TIbid., 26 de mayode 1945, 4. 115 William Beedey, Cheryl English Martin, y William French, “Introduction”; Eric Van Young,
113 República de Bolivia,Redactor de la Conveñción Nacional de 1943, Sesiones extraordinarias, “Conclusion”; Lomnitz, Deep Mexico, Silent Mexico, 162-163.
2:487-499.-
257
256 _ LAREVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE !

controlando personalmente que lasvendedoras —pese a laspermanentes protestas—


pública con leyes que prohibían la venta ambulante y obligaban a los comerciantes
RR
"3
a,

cumplieran con las órdenes de reducir los precios de todo artículo en un 40%.!2
a registrarse en la Municipalidad.!" Después de la Guerra del Chaco, los conflictos
que la inflación aumentaba y los precios Para prevenir los conflictos entre lasvendedoras y facilitar la intervención policial,
en el mercado se intensificaron a medida
necesidad subían por los cielos. Á diferencia de Toro los puestos del mercado estaban claramente. delimitados con líneas divisorias y
de los productos de primera
el MNR lograron controlar la dramática subida del costo de números.”Elgobierno municipal también prohibió “la venta de artículos en las
- y Busch, Villarróél y
políticas de control de precios y estabilización monetaria, que calles, bajo severas sanciones a las infractoras”.'”*
la vida mediante
les ayudaron a captar el apoyo de la clase media.!' Sin embargo, estas políticas Pese a la intensidad de los operativos, la lucha por terminar con el oculta-
no siempre lograron controlar el alza de los preciós.Ántes bien, la campaña para ---——
ñ
- miento, la especulación y las ventas irregulares era una batalla cuesta arriba para
facilitar el consumo generó conflictos cotidianos sobre los precios y el orden en las autoridades municipales, quienes, por igual, recibían quejas de vendedoras y
el mercado. Y estos conflictos asediaban a un protagonista específico: las comer- consumidoras recalcitrantes. Para evadir los controles, las vendedoras empren-
ciantes y las vendedoras. dían formas de resistencia cotidiana. Una nota de periódico advertía que “en los
- puestos de venta de fruta del mercado han desaparecido los precios marcados
Para terminar con la especulación e introducir el orden en los mercados del
país, el gobierno de Villarroel creó nuevas normas, ymecanismos de vigilancia que tienen obligación de poner a la vista del consumidor las vendedoras”.
de gran importancia para el intercambio local. En junio de 1945, el alcalde de Cuando los letreros desaparecían, las autoridades municipales recurrían a los
Cochabamba organizó una fuerza policial municipal para normar el comercio y altoparlantes, con los cuales anunciaban los precios al público.'”* Y cuando es-
la industria.!'* Una seguidilla de notas de prensa testimonia la nueva vigilancia de tuvo claro que tampoco esto detendríá las subidas de precio, el jefe de mercados
los funcionarios: decenas de vendedoras fueron multadas, arrestadas o expulsadas instituyó un minucioso sistema de castigos. Después de una suspensión temporal
por la policía debido al cobro de precios excesivos.'' Los periódicos publicaron en la atención de su puesto de venta, las vendedoras que habían sido pescadas
sus nombres para ampliar la vergiienza.. El jefe de mercados de Cochabamba, especulando sólo podían vender en mercados de las afueras. Unicamente después
Guillermo Aldunate, ordenó a su personal imponer sanciones, pero inclusive él de purgar “sus culpas” en estos lugares menos deseables se les podía conceder
mismo se volvió un ejecutor del cumplimiento de las normas.'” Aldunate confiscó su reingreso al Mercado Central. En cuanto a las reincidentes, su destino se-
ría una relegación definitiva a los mercados seccionales.'” En julio de 1946,
ii
dd
A
cd

personalmente los artículos con precios excesivos y, luego, obtuvo la simpatía del
público distribuyendo los productos confiscados a los centros de caridad o ven- Aldunate expulsó a las vendedoras que operaban en un mercado clandestino,
diéndolos a precios reducidos. Por medio de estos operativos, duraznos, gallinas, cerca de la Plaza Calatayud, lleno de basuras y mosquitos infecciosos.” Pocos
meses después, la prensa denunció, otra vez, la falta de higiene, las alcantarillas
huevos y otros artículos cotizados llegaron a manos de los molestos consumido-
res.2! Inclusive, el alcalde intervino directamente en la guerra en contra del alza deficientes, los precios exorbitantes, la ausencia de balanzas y la reaparición de
de los precios. En junio de 1945, recorrió los mercados 25 de Mayo y Calatayud mercados encubiertos.?? Las autoridades municipales no podían ganar la parti-
acompañado por el conjunto de la recientemente creada Policía del Mercado, da. Esta prolongada guerra en contra del alza de precios no estuvo confinada a
Cochabamba; las vendedoras de los mercados de La Paz enfrentaron la misma

116 Humberto Solares, Historia, espacio y sociedad.


122 Los Tiempos, 7 de junio de 1945, 8.
117 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 270,273, 377-378. Aunque promovió la producción
123 El País 19 de julio de 1944, 5.
agrícola interna, Villarroel también incremento las exportaciones de alimentos en un esfuerzo
124 Los Tiempos, 6 de abril de 1945, 5. Para más detalles sobre la campaña para regular los mercados,
por encarar la persistente crisis. Las tendencias de precios siguieron en alza, pero el costo de
ver Los Tiempos, 3 de julio de 1946, 3; Los Tiempos, 4 de julio 1946, 5. Ver, también, El País, 25
la vida, que se había incrementado dramáticamente durante los gobiernos de Toro y Busch,
de agosto de 1944, 8; 1 de octubre de 1944, 8; 24 de diciembre de 1944, 4.
se estabilizó en la década de 1940. De todos modos, Villarroel se vio obligado a encarar las
125 Los Tiempos, 18 de enero de 1945, 2; 1 de octubre de 1946, 3.
tensiones que se habían acumulado en el transcurso de los previos catorce años (Gallo, Taxes
126 El País, 28 de junio de 1946, 4.
and State Power, 47-53; Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 347 n. 1, citando el informe
127 Ibid., 31 de agosto de 1946. Ver, también, Los Tiempos, 22 de febrero de 1945, 5; 28 de febrero
de CEPAL de 1958, 62-63; Wilkie, The Bolivian Revolution and U.S. Aid since 1952, 3).
de 1945, 5; 1 de marzo de 1945, 5.
118 Los Tiempos, 16 de junio de 1945,4. N
128 Los Tiempos, 3 de julio de 1946,3. :
119 El País, 26 de septiembre de 1945, 4.
120 Tbid., 15 de enero de 1944, 8. 129 El País, 12 de octubre de 1946, 4. Para más detalles sobre los conflictos, ver Los Tiempos, 8 de
marzo de 1945, 5; 1 de octubre de 1946, 3; ElImparcial, 27 de marzo de 1945, 4; 10 de abril
121 Los Tiempos, 17 de marzo de 1945, 5; 20 de marzo de 1945, 5; 25 de marzo de 1945, 5; ElPaís,
11 de octubre de 1946, 5. Ver también El País, 19 de julio de 1944, 4. de 1945, 4; ElPaís, 18 de junio de 1946, 4.

a o
258 ' LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN LA CIUDAD RETICENTE 259 €
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arremetida y respondieron a los ataques con un renovado proceso de organiza- período de Villarroel. Y la violencia era, a la vez, física y. simbólica, incluyendo
ción impulsado por la anarquista FOL. “9 multas, arrestos, expulsiones e insultos. Las consumidorasde altos recursos eran a
En general, en su búsqueda de explicaciones, los piiodis y otros analistas veces atacadas, pero fueron las mujeres vendedoras quienes soportaron las mayores
echaban la culpa de la intensificación de la crisis a las revoltosas vendedoras del agresiones. En La Paz, las campañas municipales contra las vendedoras estuvieron
mercado. Para ello, estos improvisados analistas se basaban en estereotipos negati- E
E acompañadas de una discriminación generalizada en contra de las mujeres del
vos de las vendedoras y, a la larga, terminaban reforzando los mismos. Artículos de pueblo, tanto en sus lugares de trabajo como en la vida cotidiana.*$ La búsqueda
prensa retrataban a las mujeres del mercado no sólo como negociantes ladinas, que A
E
de apoyo por parte del gobierno exacerbó estas dinámicas cotidianas al hacer de
evadían las normas municipales, sino como “mujerés del pueblo sucias, ladronas y las vendedoras el blanco de la vigilancia tanto de las autoridades como del pueblo.
regañonas”, que hacían “lo que les viene en gana”. Una nota subrayaba el “terror” Si bien las vendedoras se beneficiaron potencialmente con las políticas sociales
que provocaban entre las amas de casa, con su “grosería”, “comportamiento arbi- del gobierno, también fueron sus víctimas.
trario” y especulación vergonzosa.**! Otra nota pintaba a las vendedoras regañando
a las compradoras que se quejaban de las irregularidades.!*? Supuestamente, las
vendedoras intimidaban incluso a la policía.'** Por último, los centros policiales y Conclusión -
tribunales locales atendían un torrente de pleitos en el mercado que se expresaba
en insultos entre vendedoras e, inclusive, en actos de violencia física,** - Si bien el mestizaje se convirtió en un término obligatorio -símbolo de la unidad
Así como culpaban a las vendedoras, los periodistas también responsabilizaban a nacional- para los intelectuales y políticos reformistas de la posguerra del Chaco,
los compradores más pudientes por las carestías y peleas de mercado. Sostenían que siguió siendo para ellos un término cambiante y resistido, colmado de significa-
estos consumidores adinerados voluntariamente pagaban precios por encima de los dos raciales, culturales y nacionales. Las declaraciones programáticas del MNR
establecidos, monopolizando los artículos para su propio beneficio o sus negocios. ubicaban la esencia de la cultura y la conciencia nacionales en el heroísmo que
Las descripciones denigrantes de los comerciantes y consumidores con frecuencia los criollos y mestizos manifestaron en la Guerra de la Independencia. De modo
comparaban a las mujeres del pueblo con los comerciantes “judíos” que supuesta- incluso más directo, las festividades públicas del partido asociaban esa esencia
mente robaban a la gente y no se cuidaban en absoluto de las multas municipales.” nacional con las mestizas. Sin embargo, Villarroel y el MNR conmemoraban una
Las descripciones de los judíos los retrataban como gente únicamente interesada imagen muy específica de la mestiza; se trataba de aquellas patriotas cochabambinas
en el dinero y como personas que controlaban la prensa, los bancos y la política.” cuyas descendientes —las Hijas del Pueblo—se situaban públicamente del lado de
Los estereotipos de las vendedoras destacaban más bien la mugre, vulgaridad, la Iglesia, el Estado y los militares. En determinado momento, las intervenciones
idiotez y comportemiento impredecible. Sin embargo, los epítetos peyorativos se de los políticos del MNR en los debates sobre la política social revistieron a las
superponían significativamente, como cuando se equiparaba a las “cholas” con los mestizas y cholas con ideales de productividad y decencia.
“judíos” ricos y ambiciosos que buscaban controlar el mercado. El gobierno de Villarroel utilizó las reformas sociales y las festividades cívicas
Al hacer de los controles de precio y la estabilización monetaria una primera no únicamente para forjar símbolos y lealtades nacionales, sino para obtener apoyo
prioridad, Villarroel y el MNR lograron controlar la inflación.” Péro su campaña político. A pesar de todos sus esfuerzos por ganar el respaldo de las vendedoras del
tuvo costos evidentes: la reducción de precios sólo pudo lograrse a costa de batallas mercado, y otros trabajadores urbanos y sectores medios, a la larga, el gobierno
continuas entre autoridades, consumidores y vendedoras. El conflicto, la vigilancia, no logró establecer una sólida base política. En La Paz, obreros, estudiantes y
la evasión y la violencia rodearon a los mercados durante los años turbulentos del mujeres se unirían a hombres de la oligarquía en un frente multi-clasista para
derrocar al régimen de Villarroel (ver Capítulo 8). Incluso en Cochabamba,
donde se originó la festividad de las heroínas, el grueso del movimiento obrero
130 Lehm y Rivera, Los artesanos liberteriosyla ética del trabajo, 36-38, 75.
131 Los Tiempos, 1 de octubre de 1946, 3; ElImparcial, 27 de marzo de 1945, 4. permaneció opuesto al gobierno. En julio de 1946, tanto en Cochabamba como
132 Los Tiempos, 1 de octubre de 1946, 3. en La Paz, los obreros, artesanos y vendedoras del mercado estuvieron presentes
133 Ibid., 7 de abril de 1945, 6; ElPaís, 24 de diciembre de 1944, 4. entre los protagonistas del levantamiento en contra de Villarroel.'*?
134 Gotkowitz, “Trading Insults”.
135 Los Tiempos, 1 de octubre de 1946, 3.
136 Spitzer, Hotel Bolivia, 166, 168-173. 138 Ver Dibbits et al., Polleras libertarias.
137 Klein, Parties and Political Change in Bolivia, 377-378. 139 Ver Lehm and Rivera, Los artesanos libertariosy laética del trabajo, 82-83.
pa
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

habían apostado
A principios de la década de 1940, los populistas bolivianos
claramente, en los mestizos y
- por el mestizaje y sus proyectos se concentraban,
a mestiz os O Mestizas
las mestizas. Pero los discursos populistas que valorizaban zó y encasi- ] CAPÍTULO 7
a los despla
no porello borraron a los indígenas; más bien, su retóric
116 hacia un estatus subordinado. Entonces, ¿qué quería
n
rcepci
decir
ones
los
son
nacion alistas
elocue ntes: “Esa vergijenza del pongo y la mittan1”:
revolucionarios con la palabra “mestizo”? Sus autope
al intentar ubicarse dentro de una imaginada unidad
si ellos
mestiz
eran
a, alguno
“blanc
s
o-mest
vacila
izos”,
ron y
los
El Congreso Indigenal de 1945 y una Ley
optaron por un sujeto nacional fragmentado:
indígenas que pretendían incorporar eran -0 serían — “mesti zo-ind ígenas ”. Aun- contra la servidumbre
zos, también se vio
que el gobierno populista valorizó a los sectores urbano-mesti
nte capítulo, Villarroel
obligado a buscar otros aliados. Como veremos en el siguie
. Enfrentados con
y el MNR volcaron su atención hacia el área rural de la Nación
la necesidad apremiante
las poderosas corrientes de la movilización indígena y con
n apostarían a una
de controlar el campo, los revolucionarios del MNR tambié
visión bifurcada de la Nación.
“[C]uando vuelvan a sus tierras, a ustedes como principales y cac:ques que son, les
confío el encargo de velar por el trabajo y la paz de todos, y de esta tarea los hago
mis representantes y las personas que me deben responder de este mandato”.' Así
declaraba el presidente Gualberto Villarroel el 19 de mayo de 19445, al dar la bien-
venida a los delegados al primer Congreso Indizenal realizado en Bolivia a nivel
nacional. Aproximadamente 1.500 representantes se reunieron en un auditorio
improvisado cerca del Palacio de Gobierno para la esperada reun:ón de cinco días,
a la que asistieron representantes de haciendas y comunidades de prácticamente
todas las regiones de Bolivia. Mediante este encuentro sin precedentes, el gobierno
de Villarroel y el MNR pretendía mejorar las relaciones laborales en el área rural y
desarrollar el potencial agrícola de la Nación. También buscaba instimcionalizar el
poder del Estado ycrear un orden legal en el campo. A la larga, lo que Villarroel
hizo fue, más bien, depositar la ley directamente en manos de los líderes indígenas
locales: caciques y principales de las haciendas, comunidades y ayllus. El presidente
no sóle les nombró representantes suyos, sino tarrbién les confió el mantenimiento
del orden y la paz. En vez de resolver una evidente crisis de la ley, el Congreso
Indigenal exacerbó la agitación social en el campo fortaleciendo a los delegados
para que estos sean los agentes de la ley en sus áreas de influencia.
En tales circunstancias, la actitud de Villarroel resulta bastante irónica. Dado
el interés primordial del gobierno populista, o sea, la construcción de la unidad
nacional, ¿por qué su líder apoyó tan incondicionalmente a un congreso indígena e,
inclusive, afirmó el poder local de las autoridades indígenas? El Congreso Indigenal

te
| La Razón, 11 de mayo de 1945. “Congreso Indigena” es el nombre utilizado generalmen
en los documentos de la época.
1

263
“ESA VERGUENZA DEL PONGO Y LA MITTANI”
LUCIÓN
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVO
262
de la década
parte, México y Perú convocaron congresos indigenistas a principios
ahí creados -ambivalentes y, 2 la vez, , no se realizó ningún congres o específ icamente
de 1945 llama la atención por los vínculos de 1940. Pero, durante ese período
ario-populista de la década de 1940 y una
integrales— entre el proyecto revolucion indígena y a escala nacional en ningun a otra parte de Améric a Latina. ¿Cómo
imágenes más evidentes del MNR na organiz ar una asamble a naciona l,
profunda historia de movilizaciones indígenas. Las pudieron los activistas en el área rural bolivia
en la hispanización, con la pese a las enormes barreras geográficas y lingiiísticas? ¿Y por qué
se movilizaron,
lo asocian con un programa asimilacionista afincado
sina), no indígena. Como hemos
propiedad privada y la identidad mestiza (o campe particularmente, por un tal congres o?
“mestizos” como símbolos Sin duda,-el Congreso Indigenal de 1945 se inspiró en los
congresos indi-
visto, de hecho, Villarroel y el MNR privilegiaban a los
én entendía laasimilación O genistas interamericanos convocados en México y Perú a
inicios de la década
de la unidad y fortaleza nacional. El gobierno tambi s, realizado en
va para establecer una “cultura de 1940. Mediante el primero de aquellos eventos interregionale
“incorporación” rural como una estrategia decisi
enas dentro de las instituciones Interamericano inició una
de la legalidad” que integraría a los pueblos indíg 1940 en Patzcuaro (México), el Instituto Indigenista
ama del MNR era más flexible de cruzada continental dirigida a lograr la “incorporación definit
iva de las grandes
estatales y la economía nacional.* Pero el progr oficial de Bo-
años, algunos dirigentes nacio- masas indígenas”.? Sutilmente, algunos miembros de la delega ción
lo que comúnmente se supone. En estos primeros
derechos de los indígenas y los no livia a la reunión en Patzcuaro expresaron dudas ante este objetiv o. Asimismo,
nalistas consideraban la diferenciación entre los equilib rio apropi ado —o
orden legal. cuestionaron las perspectivas allí presentadas sobre el
indígenas un medio válido para la creación de un ción bo-
asimilacionistas y anti-asi- inclusive posible— entre la unidad y la diversi dad. Con todo, la delega
Las tensiones existentes entre las concepciones de
mente caracterizaron el proyecto liviana suscribió, resueltamente la búsqueda de cooper ación, conoci miento y
milacionistas de la Nación fueron las que final
o del gobierno de Villarroel y el soluciones inter-americanas a la llamada “cuesti ón indíge na”. Los invest igador es
populista que se articuló durante el corto tiemp objetivo central del pro-
intensificaba en los primeros años y políticos bolivianos también se identificaron con un
MNR. Y, a medida que la movilización social se México: encontrar una
cos populistas concluyeron que la grama de investigación del Instituto Interamericano de
de la década de 1940, algunos prominentes políti
ible o inclusive peligrosa. Así, en definición común de “el Indio”.* De hecho, en 1944
ones
la Comisión de Relaci
incorporación de los indígenas era una meta impos de Villarroel declaró que
discu siones sobre los derechos y las Exteriores de la Convención Nacion al del gobier no
la década posterior a la Guerra del Chaco, las
es legisl ativos de la década de 1920 “ninguna nación recibirá de él [el Instituto Indigen
ista Americano] tantos bene-
garantías indígenas que caracterizaron a los debat
a políti ca boliviana. Esas polémicas, orio de las experiencias sociales en
continuaron siendo un tópico central de la cultur ficios como Bolivia, pues, el verdadero laborat
, decía el comité, estuvo
ingie ron a los integ rantes de la elite sino la materia es nuestra nacion”. El indigenismo en Bolivia
en torno a derechos y garantías, no se restr
los líderes indígenas y campesinos, inspirado por un “generoso impulso”, pero “[c]arecernos
de los datos estadísucos
que tuvieron que lidiar con las intervenciones de s aún ni una idea lejana
que sigue a continuación, dedicado más elementales y no es exagerado decir que no tenemo
tanto discursiva corno factualmente. El análisis el número de comunidades
en las pugnas libradas en el afán de de la demografía de tales grupos. Ignoramos inclusive
al Congreso Indigenal de 1945, se concentra organización”.* Finalmente,
roel en contra del pongueaje y que subsisten en la República y las diferencias de su
definir el verdadera sentido de los decretos de Villar mayo de 1945, Bolivia de-
de la ley fueron el terreno donde con la convocatoria a'su propio congreso indígena, en
otras formas de servidumbre. Los diálogos acerca mericano. En un sentido
s indígenas y los políucos popu- terminó crear una filial del Instituto Indigenista Intera
se podían forjar alianzas provisorias entre los lídere de 1940 motivó la preocu pación
as podían desvanecerse. general, entonces, el encuentro interamericano
listas. Fueron también el lugar donde dichas alianz e unificada
a nacionalment
del gobierno de Villarroel y el MNR por crear una polític
“cuesti ón indíge na”.
e internacionalmente coordinada sobre la
as
Villarroel, el MNR y los congresos indigenist
mericano. Para las presentaciones de los
Lázaro Cárdenas, Primer Congreso Indigenista Intera
Indigenal de 1945 fue un acon- 3
108; Finot. Sobre el Congreso intera-
En el contexto latinoamericano, el Congreso delegados bolivianos, ver, TV, 1940, especi alment e, 103-
mistas de Guatemala y Ecuador indigenistas de México, ver Dawson,
tecimiento extraordinario.) Los gobiernos refor
proyec tos
mericano, y las contradicciones de los varios
que adoptaron cambios legales
convocaron a asambleas consGtucionales en 1945 ver Dawson, Indian and Nation.
, ver Manuel Gamio, “La identificación del
ención de 1938 en Bolivia. Por su Sobre la búsqueda continental de definiciones
bastante parecidos a los aprobados por la Conv
4 definición práctica del indio”.
para una nueva
indio”; Oscar Lewis y Ernest Maes, “Base
5 El País, 11 de noviembre de 1944.
AA En USNA, RG 59, 824.401/5-3045.
idad para la construcción de los Estados-Nación, “Primer Congreso, Recomendaciones”, 10.
Sobrela centralidad de una cultura de la legal
6
2
ver Comaroff, “Foreword”, ix-xi.
2653
“ESA VERGUENZA DEL PONGO Y LA MITTANI”
264 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
año
«e+»

nte de los la movilización rural, una vez comprometido a llevar a cabo el Congreso, aquel
No obstante, el Congreso Indigenal de 1945 se diferenció netame utilizó el evento para promover su propio programa de reformas, atraer a nuevos
ental: el ímpetu princi pal detrás
eventos interamericanos en un aspecto fundam e” = aliados políticos y contrarrestar la influencia de la oposición izquierdista en el
del congreso boliviano no fue el Estado si sm
ici n al gobierno de Villa de
rroel mundo rural. En efecto, el Congreso Indigenal de 1945 es una prueba palpable de
j
o que Villarroel y el MNR buscaron estrechar los vínculos políticos con las comuni-
conv eso “por miedo”.? En cierta medida, el extraordinario proces partidos gárquicoquese
-oli
De los tres
e
s
Indige nal de 1945 fue facilit ado por los dades rurales en la década de 1940. anti
organizativo que culminó en el Congreso fiin dopéstelo Cova le e e E Los
con dirigentes labora-
contactos que los colonos de hacienda habían establecido sectores entre los que el partido había logrado la mayor cantidad de adherentes
les y abogados urbanos en los años inmedi atamen te poster iores a la Guerra del
de 1940 tambié n aprovecharon algo de base eran los mineros, los trabajadores urbanos y la clase media; su manifiesto
Chaco. Los líderes indígenas de la década el
s y organi zativa s que habían sido creadas no contenía un llamado explícito a la movilización indígena. Si bien, a veces,
del impulso creado por las redes sociale
del Chaco, pues, partido mencionaba a los “campesinos” como integrantes de una alianza policlasista
por los caciques apoderados en las décadas previas a la Guerra unificada contra el imperialismo, las declaraciones respecto a los “indios” giraban,
to, los lazos confor-
si bien los apoderados se debilitaron después del conflic sobre todo, en torno a la opresión o la “redención”, no a la acción política. Las
tan fácilmente. En la
mados entre líderes de lugares remotos no se disolvieron posiciones adoptadas por ese partido en los congresos indígenas de los primeros
cionaron alojamiento
década de 1940, los caciques seguían activos y ellos propor años de 1940, analizadas en el Capítulo 5, sonrigualmente reveladoras. El MNR
Congreso Indigenal.*
y, probablemente, también aconsejaron a los delegados al no respaldó las asambleas quechuas de 1942 y 1943, pero su periódico, La Calle, 1
de estos vínculos
Los esfuerzos por organizar el evento de 1945 se beneficiaron manifestó simpatías por un congreso de los quechua, los aymara y los guaraní.'*
organizativos previos. Estos tres grupos, planteaba el periódico, deberían verse cómo una entidad,
el ¡
El primer Congreso Indigenal nacional también aprovechó pues sus intereses comunes superaban sus diferencias culturales y lingúísticas. Al
Como se vio en anteriores
cial de las asambleas regionales que lo precedieron. mismo tiempo, el periódico se preguntaba “hasta qué grado le conviene al país
los congre sos indígenas re-
capítulos, antes de que Villarroel asumiera el poder, que los indios se muestren organizados hasta el extremo de realizar congresos,
onal es eranyaunaarraigada costumbre enelpanorama políticoe de [Link]
uno de estos y cómo asambleas de esta índole pueden serle beneficiosos a él y a los indios”.'*
¡dea de un congreso indígena nacional surgió precisamente durant El énfasis que La Calle puso en la experiencia compartida de grupos lingúísticos
es vínculos
encuentros previos.” Habría que tener en cuenta también los posibl encajaba con la búsqueda continental por definir y fijar el significado de “indio”.
de 1938 y el Congr eso Indigenista
entre el Congreso Indigenal, la Convención Sus artículos también revelan la fundamenta) ambivalencia Cel MNR respecto a
para 1939 en La Paz. No fueron pocos los
Interamericano previsto, en principio, la participación política de los indígenas.
que contri buyero n al progra ma prelim inar
delegados a la Convención de 1938 En gran medida, el gobierno de Villarroel y el MNR apoyó al Congreso
de 1939. Ese progr ama volvía a plante ar los
del evento -finalmente cancelado- Indigenal de 1945 porque lo consideró un acontecimiento crucial en el esfuerzo
que la Conve nción de 1938 había dejado sin
controvertidos temas y problemas por forjar una Nación más próspera y unificada. Al igual que los indigenistas en
esos delegados,
resolver, como ser, la reforma agraria y una nueva revisita. Uno de México y Perú, Villarroel consideraba que la educación y la modernización de la
Eguino Zaball a, partici paría en el comité organizador
el joven socialista Félix agricultura eran proyectos clave del [Link] social y la creación de un
s de los futuros
oficial del Congreso de 1945. Por otra parte, Villarroel y mucho orden legal eran igualmente objetivos centrales. Un propósito fundamental del
evento de 1939.
dirigentes del MNR ya figuraban en el programa preliminar del congreso de 1945 fue el de promover un amplio programa de desarrollo rural.'-
indígenas,
Si bien el Congreso Indigenal de 1945 se basó en los previos congresos Si algún objetivo era el prioritario, ese fue de extender el poder del Estado hacia
también evolucionó mediante un diálogo con los foros oficiales .
impor- las áreas rurales del interior del país, que se veía como un mundo desprovisto de
Por último, el propio gobierno de Villarroel y el MNR jugó un papel Estado. Y en muchos aspectos, el área rural era ciertamente cso: un territorio
aba presion ado por
tante en el congreso de 1945. Aunque el gobierno se encontr carente de Estado. Antes de la Revolución de 1952, no existía en el campo una

7 El País, 23 de mayo de 1945. 10 La Calle, 12 de agosto de 1942, 5.


Condori y Ticona, El escribano de los caciques apoderados, 126. 11 Ibid., 21 de agosto de 1943, 4.
los sindicatos campesinos,
9)
Le

9 LaCalle,13 de agosto de 1942 (citado en Antezana y Romero, Historia de 12 Ibid., 21 de octubre de 1945.
86-88).
“ESA VERGUENZA DEL PONGO Y LA MITTANI” 267
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
266

abstracto —uno de los principales las comunidades indígenas, a los derechos a la tierra y a las autoridades indígenas
estructura legal entendida como un orden formal (caciques, jilacatas, alcaldes, y curacas).!? Si bien, en última instancia, el propio
mínima ilusión de que la ley
“efectos” del Estado. En el campo no había la más Villarroel privilegiaba la autoridad del Estado, también vio a los líderes indígenas
estuviera separada de la sociedad
exisuera por encima de la prácuca social, de que como mensajeros indispensables de la justicia.'*
y que formaba parte del Estado.'” A la larga, el gobierno de Villarroel logró controlar la agenda oficial del
más importantes. era
Entre los muchos proyectos de Villarrocl, uno de los Congreso Indigenal. Pero no pudo controlar la agenda no oficial promovida por
imponer laleyenunterritorio supue stame
puest r e ajeno a la Jey, Un síntoma de la
ament
primeras décadas del siglo las nuevas redes de organización. En parte, esto se debió a que algunos de los
debilidad estatal existente, una constante durante las políticos indigenistas que apoyaron las demandas de los indígenas en la década
estrados judiciales. Como
Xx, era el hecho de que los hacendados controlaban los la de 1940 no eran únicamente oradores distantes sino hombres que mantenían un
ales son más fuertes que
lo plantéaba un diputado congresal: “[L]os gamon estrecho contacto con las comunidades rurales y, en ocasiones, apoyaban a esas
de Villarroel no eran tanto las
leven Bolivia”.!* Con todo, el remedio preferido comunidades como asesores legales. De igual manera, los líderes indígenas del
la ley en sí misma. En un
instiruciones (tribunales) ni los agentes (jueces), sino interior de Bolivia obtuvieron un impresionante acceso a los medios de comuni-
en 1944, el presidente anunció
discurso pronunciado ante la Convención Nacional cio- cación, a los legisladores y a las leyes nacionales. Esta poco frecuente articulación
transformar las insutu
que el objetivo clave de su revolución no consistí[Link] entre lo local y lo nacional, entre las comunidades rurales altamente movilizadas
jurídi ca a una constante y paulatina
nes de manera violenta, sino en dar “forma y las esferas políticas urbanas, ayuda a explicar por qué en Bolivia se convocó a un
e de más vigor, eficiencia y técnica para
transformación del Estado, para dotarl Congreso Indigenal, en la misma época en que otros países latinoamericanos esta-
desen vuelv e”.” Evide ntemente, Villarroel
las diferentes actividades en que se ban convocando a congresos indigenistas? También permite subrayar el peculiar
osa de la socied ad; apost ó decididamente
consideraba a la ley la fuerza más poder n inclusive sl sentido del acontecimiento en Bolivia. México realizó su Congreso Indigenista
os € insistí a que sobrev iviría
en la importancia de sus propios decret Interamericano después de que el Estado revolucionario había desmovilizado a
a él lo mataban.!* los movimientos campesinos, principalmente mediante una reforma agraria de
roel y el MNR pres-
Al decidir convocar al Congreso Indigenal de 1945 Villar gran envergadura. El Congreso Indigenal de Bolivia, por su parte, ganó su im-
y control. Pero la combinación
taban especial atención a los temas de regulación pulso de la creciente agitación rural, de la rivalidad entre las agendas reformista
de alianza y ambivalencia —que caracterizó a las relaciones entremás el MNR y los
a la Revol ución de 1952- tendía , bien, hacia y revolucionaria, de la grave inestabilidad política y de un proceso inacabado de
indígenas durante la época previa cambio constitucional.
solicitudes ya tradicionales de
el polo opuesto. El presidente no <ólo alentó las
as, sino que, además, respal-
los líderes indígenas para instituir sus propias escuel
Gratuita de Indígenas creada
dó la expansión de la Oficina Jurídica de Defensa El Congreso del Comité Indigenal
autónoma al control del
por primera vez en 1943. Ideada para someter la acción
to entre líderes rurales
Estado, en los hechos la Oficina Jurídica amplió el contac El principal impulsor detrás del Congreso Indigenal de 1945 fue una entidad
no
estos puedan organizarse
y urbanos, e incrementó las oportunidades para que gubernamental conocida como el Comité Indigenal Boliviano. Confor
mado por
la institución respaldaron
inter-regionalmente. Inclusive, los abogados ligados a no menos de 15 represen tantes de todo el país, este comité fue creado por pri-
s rurales. Un programa
algunas de las demandas clave planteadas por los lídere mera vez en 1938 o 1939. No se dispone de una lista completa de sus miembr os,
de estos abogados, sostenía
preliminar del Congreso Indigenal, preparado por dos pero sabemos que el grupo incluía a Victoriano Condori Mamani , un cacique O
a los indígenas en el sistema
que el objetivo global debiera ser el de incorporar alcalde de hacienda de Oruro; a Hilarión Grájeda, el conocido
alcalde de Ayopa-
para lograr este objetivo, los abo-
económico y político nacional. Sin embargo, ya; a Dionisio Miranda, un colono de hacienda y antiguo dirigente
de Sipesipe;
que recono ciera oficialmente a
gados demandaban una legislación especial, una

13 Mitchell, “The Limits of the State”, 94. 17 El Nacional, 8 de febrero de 1945.


Nacional de 1945, Sesiones ordinarias, 4:110. En Iriarte Ontiveros, Villarroel, 153-
14 República de Bolivia, Redactor de la Convención rural. 18 Ver el discurso, citado en René González Torres y Luis
cia a un cacique o patrón
otros contextos, “gamonal” puede también hacer referen 154. :
Convenc ión Naciona l de 194, 61. in
de lucha”, ver Gould, To Die
15 Villarroel, Mensaje a la H.
ss to the Ayopaya Rebellion”, 354; 19 -Sobre los intelectuales indigenistas y los “escenarios locales
16 Dandler y Torrico, “From the Na tional Indigenous Congre This Way, 192-199.
Vallejos, Tata Fermín, 10,

“nr
DEL PONGO Y La MITTANI” 269
“ESA VERGUENZA
268 LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

Cochabamba.” Por un tiempo, Ramos perteneció a la Federación Obrera do


el abogado Juan B. Arce; y un activista obrero llamado Luis Ramos Quevedo. (FOS) y probablemente ejerció el cargo de “Secretario de Asuntos Indigenales”.2
En septiembre de 1944, el Comité sostuvo una reunión con Villarroel, en la que Este cargo fue instituido, por primera vez, por la FOS de Sucre para “defender
acordó emprender la organización del Congreso Indígena (ver Imagen14)." a los campesinos ante las autoridades”; otras federaciones regionales de obreros
la adoptaron después del Segundo Congreso de la Confederación Sindical de
Trabajadores de Bolivia (CSTB) en 1939.* Como socio de la Federación Obrera
de Oruro, Ramos mantuvo un estrecho contacto con los integrantes de las redes
de caciques apoderados de la década de 1920. Respaldó las reivindicaciones por
la tierra de los caciques y los defendió cuando fueron apresados.?* Ramos también
libró batallas contra el régimen de la hacienda, particularmente en Cochabamba
y Oruro, y, probablemente habría ayudado a organizar los paros de 1941-1942 en
las haciendas de Oruro. Supuestamente, Victoriano Condori (también integrante
del Comité Indigenal) y otros ocho “Caciques y Alcaldes”, acusadosde incitar a la
agitación en las haciendas de Oruro en marzo de 1945, recibieron instrucciones
y forrdos del líder sindical.** Como sugieren estos ambiguos indicadores y las
contradictorias esperanzas depositadas en la persona de Luís Ramos Quevedo, la
“verdadera” identidad de este notable individuo es difícil de desentrañar. Más que
respuestas directas, la controversia en torno a la identidad de Ramos implicaba
un más amplio y profundo cuestionamiento: ¿quién era indígena y quién podría
abogar legítimamente por las causas indígenas?” La creciente ola de moviliza- |
ción indígena, con sus extensas raíces rurales y urbanas, colocó estas cuestiones
en el centro de las disputas que empezaron a converger en torno al Congreso
Indigenal de 1945.
Mientras trabajó para llevar a cabo el Congreso Indigenal, Ramos obtuvo
Imagen 14: El presidente Villarroel y miembros del Comité Indigenal Boliviano en el Palacio de Gobierno, 29 de sep-
tiembre de 1944. El presidente está en el centro de la última fila; a su derecha se encuentra Luis Ramos Quevedo y,
audiencias con funcionarios del gobierno y, hábilmente, supo ganar por un tiempo
a su izquierda, Victoriano Condori Mamani. El hombre tercero desde la izquierda en la primera fila porta el bastón de su confianza. En diciembre de 1944, el ministro del Interior, mayor Alfonso Quin-
mando de alcalde. De la tapa del boletín Congreso Indigena! Boliviano en la Ciudad de La Paz, 2 de febrero de 1945 ec
teros, aconsejó a los prefectos y alcaldes garantizar que los “comités, sindicatos
(1944). Cortesía de los Archivos Nacionales de [Link]. apoderados v alcaldes escolares indigenales”
aorarios revresentantes. delesados,
agrarios, representantes, delegados, apoderados y alcaldes escolares indigenaies

tengan plena libertad para organizar el Congreso Indi


Durante la fase organizativa, Ramos Quevedo fue el portavoz del Comité
fa AE

el Ministerio de Comunicaciones exoneró al Comité Indigenal de todos los cobros


Indigenal. Pese a su posición central, Ramos era una figura harto enigmática.
por comunicaciones postales y uso del telégrafo.** Más aún, Ramos y los otros
Los periodistas no dejaron de subrayar las raíces urbanas del dirigente obrero.
Afirmaron que era un “temible boxeador” de Oruro y que también trabajaba > | r Trarrio “Rrarm t Tar
Nauonal
nal Tadicarnea:
indigenous
Cano
Congrass to
|
te
vanaiv
Ayopaya
Raha!]
Rebellion
dd
¿

para la policía de La Paz; luego de dedicarle algún tiempo a organizar las pre-
¿ Dandler y Torrico, From the
%
341.
sentaciones de un grupo de teatro anarquista del exterior, Ramos supuestamen- 23 Rivera, Oprimidos pero mo vencidos, 63; Ranadoldo, El cerro perzido, 93. Según el Oficial Mayor

te surgió en La Paz como el “Conductor de la Raza Indígena” y organizador del Ministerio de Educación, fue la FOL de Oruro la que solicitó robierno la convocatoria
al Congreso Indigenal. Ver USNA, RG 59, 824.402/2-1545, 3.
del Congreso Indigenal.* Los campesinos de Ayopaya recuerdan a Ramos de
24 Lora, Historia del movimiento obrero boliviano, 1933-1952, 208.
modo muy distinto: como el desinteresado hijo de un piquero del Valle Bajo de 25 Ranaboldo, El carino perdido, 83-86; Rivera, Oprimiaos pero na vencidos, (13.
26 La Razón, 8 de marzo de 1945, 7.
27 Sobre ese tipo de política de autenticidad, ver María E lena García y José Antonio Lucero,
20 Sobre la composición del comité, ver Dandler y Torrico, “From the National Indigenous
“¿Un País Sin Indígenas?”
Congress to the Ayopaya Rebellion”, 341-344.
28 El Diario, 30 de diciembre de 1944; Boletín Indigenista 5:2 (Junio de 1945): 1 16-117.
21 Los Tiempos, 5 de abril de 1945, 5.
“ESA VERGUENZA DEL PONGO Y LA MITTANI”
ty—] ..

LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN


270

es oficiales por parte del gobierno,


integrantes del comité recibieron credencial
con la firma del presidente.” l para
zaron eficazmente este apoyo oficia
Ramos y el Comité Indigenal utili s gube rnam en-
antes de que las autor idade
arrebatarle la iniciativa al gobierno: su ¡=
para el Congreso, el Comité publicó
tales pudieran preparar una agenda ados espec iales para é
designó a 100 deleg
propia agenda. En diciembre de 1944, eos
iente de ocho páginas entre los “núcl
que distribuyan un periódico independ envíen dele-
alentando a los indígenas a que
indigenales de toda la República”, distr ibuid o casi 25
losmensajer os habrí an
gados al Congreso.*? Supuestamente,
mil copias del bolet ín.”
diseñada, Ramos y el Comité Indigenal
Con esta publicación ingeniosamente os sino, al
presidente a los colonos y comunari
no sólo demostraban el apoyo del del boletín
del Comité al gobierno. El título
mismo tiempo, afirmaban la lealtad Paz, 2 de febrero de
en la Ciudad de La
señala: “Congreso Indigenal Boliviano -
con imágenes patrióticas: presenta los retra
1945”. Su carátula está engalanada a” Mari scal
ar, el “Fundador de la Repúblic
tos de “El Libertador” Simón Bolív imagen, la de
del escudo nacional. Otra
Antonio José de Sucre y una imagen
o, expre sa las esperanzas del Comité por una
Jesús, colocada debajo del escud la
“divino niño Jesús, nacido para salvar a
nueva época: se la identifica como la del fotog rafía de Ramo s
de imágenes hay una
humanidad”. Debajo de este conjunto
Indi gena l posando junto a Villarroel; los muestra
y otros miembros del Comité
la reunión de septiembre con el presidente
en el Palacio de Gobierno, listos para rro- ,
, justo encima de la imagen de Villa
(ver Imagen 15). El texto del estandarte de Carac ollo. La Tierr a
icato Agrario
el, apenas se ve, pero parece leerse: “Sind rend ente leye nda desta ca
1939”. Esta sorp
para el que Cultiva. Fundado el año con
Comi té por la tierr a, y confirma sus estrechos vínculos
la preocupación de! ació n de Cara coll o, ver el
o (para la ubic
dirigentes sindicales al noreste de Orur es la pred ispo sici ón de Vi-
ble de la foto
Mapa 1). Pero, quizá el rasgo más nota
el Palac io de Gobi erno , junto a un estandarte que reivindica
llarroel a posar, en
Á Gn de acentuar los orígenes indígenas
los derechos de los colonos a la tierra.
AAA

las
ín viene ilustrada con una imagen de
de la Nación, la última página de! bolet —
ersas por todo el texto, se encuentran]
ruinas arqueológicas en Tiwanaku. Disp y del A
integrantes del gabinete de Villarroel
fotos de funcionarios de gobierno, de
estos personajes públicos se los describe
ex-presidente Germán Busch. A todos
ectores de los indígenas y obreros.
generosamente como defensores o prot

aya Rebellion”,
nal Indigenous Congress to the Ayop das 20 : (1944).
Ent a la ciudad de La Paz 2 de Febwrero de 1945Indigenal
29 Dandler y Torrico, “From he Natio :
Ima j
gen 15: Portada del boletin Congreso Indigen
naciona les con una
al Boliviano en
imagen del oresidente Villarroel y miembros del Comité
La portada conjuga emblem as
341. an te Congreso Mación y su influencia
de La Paz, 2 de febrero de 1945 (en adelan áneamente, indica la lealtad del Comité a la
d ' E de
30 Congreso Indigena! Boliviano en la Ciudad Boliviano, dentro del Palacio de Gobierno. Simult
343. os Nacion ales de [Link].
Indigena!) En USNA, RG 59, 824.00/4-2 política. Cortesíade los Archiv
de 1945, $5.
de 1944. Ver también El Imparcial, 4 de febrero
31 El Diario, 30 de diciembre

o o “Pr rrgzrzanz znzcnn


273
“ESA VERGUENZA DEL PONGO Y LA MITTANI”
272 “LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN

elogiosos al presidente se centraba mayormente en las áreas urbanas. Sin


El Comité dedicaba comentarios particularmente embargo, para la década de 1940 los partidos políti-
Mendoza López: lo consideraba
de la Convención Nacional de Bolivia, Alberto cos estaban consiguiendo apoyo para los candidatos
en la Convención Nacional”,
un “auténtico protector y diputado de los indios al Congreso en campamentos mineros y, en algunos
Paz y no recibe nunca ningún
y destaca que “atiende a todos los indios en La casos, inclusive entre el campesinado.** Aun si los
do por los indios, a quienes los
dinero. Ahora es diputado en la Convención, elegi indígenas no habían emitido votos por Mendoza, las
oza ya había sido diputado
defiende en la Convención” (ver Imagen 16). Mend comunidades de Omasuyos pudieron haber confor- * :
Convención de 1938 y ejerció
de 1926 a 1930; posteriormente fue delegado a la mado una base colectiva de apoyo al diputado que
el gobierno de Germán Busch.
como ministro de Hacienda y Estadística durante podía movilizarse en una fase de pugna electoral.
al partido en el Congreso le-
Antes que ayudara a fundar el MNR y representara Y si las comunidades de Omasuyos demostraron
Socialista Obrero Boliviano de
gislativo de 1942, Mendoza perteneció al Partido dicho apoyo durante la campaña de julio de 1944,
de 1944, Mendoza respaldó
Tristán Marof. En una sesión legislativa de octubre con seguridad esperaban que Mendoza honrara la
APAPAVXAKZAÁÉXP
AA
A
A
rr
Y

ue el decreto de la época de
PS 2 E

la petición de Ramos Quevedo para que se abrog contribución que ellos hicieron para su victoria. Tal Imagen 16: Alberto Mendoza López,
so las principales calles y plazas
a
Saavedra, que prohibía a los indígenas el ingre vez la frase “elegido por los indios” era un desafío: “auténtico protector y diputado de los
emente indígena de Omasuyos
de La Paz .* Y como diputado de la provincia fuert para hacer que el funcionario elegido se mantenga indios en la Convención Nacional”. Del
o personalmente con las bases
-su lugar de nacimiento-, Mendoza había tratad fiel a una promesa.
boletin Congreso Indigenal Boliviano
e mayor de una ex comunidad en en la Ciudad de La Paz, 2 de febrero de
indígenas. En 1944, el abogado ayudó al alcald Junto a expresiones de lealtad a Mendoza y otros 1945 (1944). Cortesía de los Archivos
de Educa ción y Asuntos Indíge-
Omasuyos a elaborar una petición al ministro dirigentes del MNR, el boletín del Comité Indigenal Nacionales de E£.UU.
sión de un reclamo sobre la usurp ación de tierras y los abusos,
nas. E
igual y es; y-[...) gozan de especial incluía homenajes a Villarroel yRADEPA (ver Imagen
de los indíge-
s demandantes señalaban: “La ley debe ser
tualización híbrida de los 17). Y en esos homenajes, se destaca igualmente la influencia política
rotección los indígenas y los menores”. En su conce nas. Elboletín resume, primero, la reunión que tuvo el Comité
con el presidente. A
caciques apoderados de la
derechos, el reclamo recuerda a las peticiones de los ]
AS

o entre la continuación, elogia a Villarroe


déca 920. Pero Mendoza y el alcalde mayor llevaron el víncul ibertad e igualda d indígen a: “No aband onen la lucha; trabajen con en tusiasmo la
del derecho de los indígenas a
¡gualdad y la protección un paso más allá: en vista tierra, cumplan con su deber, pero no s j no deben
erio de Educación y Ásuntos los autores del
una “especial protección”, decía la petición, el Minist haber pongos ni mittanis en Bolivia”, les dijo el presidente según
con el contendedor blanco
Indígenas “estaba en la obligación de ser más exigente boletín. Pero la publicación no sólo enfatiza el papel del preside nte. El siguiente
no tenía nada que ver con
y no con el indio”. En este contexto, la “protección” bloque del boletín contiene copias legalizadas de las garantí
as gubern amentales
rio un sistema legal mucho más Congre so Indigen al. Una
la tutela; quería decir, más bien, que era necesa que certifican el derecho del Comité a organizar el
riguroso con el “blanco” 3 Efect ivamente, el propio Comité Indigenal vinculó el
participación decisiva de los
papel de Mendoza como “protector auténtico” con la hasta 1952, su tamaño se
Mendoza había sido “elegido Aunque la población votante de Bolivia siguió siendo pequeña
indígenas en la política nacional. Según el Comité, O,
Us:
90o. 34
duplicó entre 1940 y 1951; en las eleccion es de escs años, los trabajad ores mineros jugaron
por los indios”: era su diputado. te un papel significa tivo (ver Whitehe ad, “Miners as Voters”). Si la participación
Indigenal cuando afirmó claramen
¿Pero qué es lo que realmente quiso decir el Comité electoral campesina se incrementó o no, y si lo hizo,
cómo se dio tal participación, no está
imped idos de votar por no cum- campesinos formaron parte de las
que los indígenas quienes estaban prácticamente nada claro. Pero la evidencia sugiere que los indígenas y
electorales de la década de 1930,
eron” a Mendo za como diputado? aron a las contiend as
plir el requisito de saber leer y escribir- “eligi demostraciones públicas que acompañ
la política electoral promesa s electoral es (para un ejemplo, ver El Paí,
ra mitad del siglo XX, y que, a veces, los candidatos les hicieron
En el siglo XIX y buena parte de la prime 4 de abril de 1946, 5; Los Tiempos, 24 de mayo de 1946,
5). En efecto, el MNR fue acusado
s a escribir para que pudieran
de llevar a cabo un intenso esfuerzo por enseñar a los indígena
estaban preparad os para aceptar la sola
registrarse para votar; y, Supuestamente, los notarios
a de Ramos, ver El Diario, 19 de octubre suficient e prueba del requisito de saber leer y escribir
32 El Diario, 30 de octubre de 1944, 4. Para la demand capacidad de firmar su nombre como
es
Congreso Indigenal, 3. ción campesina en las eleccion
de 1944, 9. La cita “elegido por los indígenas” es del (ver Los Tiempos, 11 de abril de 1946, p. 4). Sobre la parucipa
Caja 313, 1930-19 44. Los decreto s de 1941 le daban al Ministerio de Educación y de de 1947, ver el Capítulo 8. Como se analiza en la conclusi ón, en 1945, el MNR respaldó una
33 ALP,PE,
reclamos de los indígenas (Flores Moncayo, propuesta legislativa para otorgar derechos de votación a los
analfabetos.
Asuntos Indígenas la responsabilidad de zanjar los
Legislación boliviana del indio, 402-406).
“ESA VERGUENZA DEL PONGO Y LA MITTANI” 275
LA REVOLUCIÓN ANTES DE LA REVOLUCIÓN
27
Ll

or enviaron circulares
carta adicional asegura que Ramos y el ministro del Interi
en 0 A
ie Y Pe y 0
ES e
“que se eliminen las
S ral ISA
doles :
a

a los prefectos y alcaldes de la Repúbl ica recom endán y


y
1 e E

s
a E Po J e

rmes con los indios, quiene


arbitrariedades que cometen los carabineros y genda
“la prohibición del ingreso
deben gozar de consideración y libertad”; que se levante
tienen derecho a transitar
de los indios a las calles y plazas principales, porque
cumplir “por los medios a
como cualquiera, por donde quieran”; y que se haga a no
a del Estado, que declar
su alcance, el artículo 5 de la Constitución Polític
género de servidumbre”. Aly
existir esclavitud en Bolivia, ni reconocerse ningún |=—
fin a “esa vergiienza del pongo
cabo de cinco años de trabajo clandestino para dar el|
por el gobierno”.* Por tanto,
v la mittani”, el Comité había sido “reconocido
fue en rigor una iniciauva!
próximo Congreso Indigenal, enfatizaba el Comuté, no
del gobierno sino el producto de su propio accionar.
20, mité Indig
Al igual que los caciques apoderados de la década
diferen cia: más que presentar un
juró lealtad al Estado boliviano. Pero había una
poder ejecuti vo, el Comité 1anifestó
humilde alegato a las autoridades genéricas del
encabezaban Villarroel y sus aliados
su lealtad a un gobierno en concreto —<el que
defenso r del indísenas. El
del MNR-, el que, a su vez, era considerado
] n se dirigía al gobierno y al ejército como
si fueran socios políticos. Y consi-
a

boletí
política nacional, como
deraba a los indígenas como integrantes de la comunidad
nacion ales. Más que protec ción y garantías, el
aquellos que “eligen” a los diputados
Comité Indigenal, la lealtad
boletín del Comité exigía derechos y garantías. Para el
MNR merecía el elogio del
era una calle de doble vía: el gobierno de Villarroel y el
la igualdad y la libertad.
Comité sólo porque éste apoyaba su propia lucha por
objetivos del grupo. Refi-
Las siguientes secciones del boletín detallan los
dad social de los indios”,
riéndose a sí mismo como la “verdadera y única autori
octubre de 1944, que Ramos
el Comité citaba, en primer lugar, una petición de
aclaración interpretativa” del
había presentado al Congreso Nacional, “pidiendo la ía
demanda, Ramos no sólo sosten
Artículo 5 de la Constitución de 1938.* En esa

Congreso Indigenal, 2-3. n


Ramos competía, en cuanto a apoyo y aú-
rn ES E AA
acuerdo
Ibid., 3. La afirmación sugiere que el movimiento de
Escri
qA PES c
5
a prominente de la década de 1940 que
uyos
tus

toridad, con otros movimi entos indígen as. Otro activist s 6 . a .. na: y

(ver más adelante), pero no estaba plenamente


defendió a Ramos Quevedo después de su arresto
él, fue Antonio Alvarez Mamani [Maman i Álvarez] . Un tema de radical desacuerdo
de acuerdo con E o RS Pá Ya > az FREE. - SS a
emente, COn la misma definic ión de “indio”. Al igual que su gabinete. Del bioletín Congreso Indige-
entre los dos líderes tenía que ver, aparent n sobre la gente dedicada Imagen 17: “Homenaje del Indio” al presidente Villarroel y los miembros de
enfocó su atenció e página ilustra la afinidad existente
el gobierno, el Comité Indigenal dir:gido por Ramos nal Boliviano en la Ciudad de La Paz, 2 de febrero de 1945 (1944). Esta sorprendent
Mamani, el Congreso Indigen al debía tomar solidaridad del Comité con los derechos de los
al trabajo agrícola. Desde la perspectiva de Álvarez entre el Comité Indigenal y los jóvenes oficiales militares, y destaca la n
a “todos los aboríge nes de la Repúbli ca”, entre ellos, a los pescadores que vivían a orillas obreros e indígenas. El Comité alaba a Germán Busch (esquina izquierda, arriba) por haber promulgado la Constitució
en cuenta en los ranchos orientales, los y mittanaje”. También enaltece a Villarroel
yas, los hombre s que guiaban +l ganado de 1938, porque su Artículo 5 “eliminó la vergúenza nacional del pongueaje
del Lago Titicaca, los callegua y
a la minería y la agricultura,
(La Calle, 20 de marzo de 1945, 3; ver también (centro, arriba) por defender y proteger a los obreros, especialmente a aquellos dedicados
trabajadores [Link] y los recolectores de caucho o De igual modo, se alaba a los otros oficiales por apoyar a los obreros
e indígenas. Por otra piarte, está página revela
iones de Alvarez Mamani sobre Ramos Queved
La Noche, 7 de fe'yrero de 1945). Para las percepc 91-1 01. Sobre Alvarez ei paternalismo de algunos de los miembros del Comité: la nota explica
que el boletín ha sido “escrito de acuerdo a la
ldo, Elcansino perdido, 83-88,
(y sobre los caciques apoderados), ver Ranabo . mentalidad y reducido lenguaje del indio”. Cortesía de los Archivos Nacionales de [Link].
Antonio Alvarez Mamans
Mamani y el Congreso Indigenal, ver, también, Blanco,

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