La teoría de la acción comunicativa de Jürgen Habermas: tres complejos temáticos
Habermas articula la complejidad de su trabajo alrededor de la “racionalidad comunicativa”
la década de los ochenta aparece la publicación en alemán de los dos tomos de la Teoría d e la A
cción Comunicativa
retoma problemáticas teóricas ya planteadas anteriormente a la vez que articula la complejidad de
su trabajo alrededor de la “racionalidad comunicativa”
Habermas desarrolla este tema básico a través de la filosofía analítica del lenguaje, la
hermenéutica, la antropología de la cultura, la Teoría de Sistemas, el marxismo y la Teoría Crítica
este cuerpo de argumentación alude a tres intenciones básicas, las cuales reconstruyo a
continuación:
1. el esbozo de una teoría de la racionalidad;
2. la construcción de un concepto de sociedad en dos niveles, “sistema y mundo de la vida”
3. , y la fundación de una Teoría de la Modernidad.
El primer objetivo de la Teoría de la Acción Comunicativa se cumple a través del análisis del
concepto filosófico moderno y clásico de razón
a lo que puede ser válido como “racional”
El propósito de Habermas es presentar el programa de una racionalidad “comunicativa” que,
teóricamente, se deriva de la constitución de la “intersubjetividad”
La racionalidad es un concepto a partir del cual se alude en forma directa a acciones de personas
de las cuales puede llegar a esperarse la capacidad para el cumplimiento de reglas en referencia
a una lógica económica, estatal y/o jurídica y que establecen los medios más adecuados de acción
una vez decidido un objetivo preciso
Habermas elabora los fundamentos de una “Crítica de la razón funcionalista” que se deriva
además de la contraposición entre “trabajo” e “interacción” o racionalidad “instrumental” y
“comunicativa”, del intento de analizar la racionalidad como eje articulador de lo social.
A través de este análisis Habermas sostendrá que la racionalidad únicamente puede derivarse de
la perspectiva interna de la acción comunicativa
El entendim iento com o paradigm a de lo social
A través de este recurso observa que en cada acto de comunicación lingüística existen
dimensiones diversas y en cada una de estas expresiones, implícitamente, “pretensiones de valor
racional”; fundamentalmente, pretensiones de “verdad”, “rectitud” y “veracidad”
1. La pretensión de “verdad” de las expresiones se limita al mundo objetivo de su
circunstancia existente
2. la “rectitud” sólo puede juzgarse en relación con el mundo social de las normas morales,
3. y la “autenticidad” sólo en relación con el mundo accesible individual de experiencias
internas
A partir de estas tres formas universales de pretensiones de validez de la acción, Habermas pasa a
sostener la posibilidad de tres tipos básicos de racionalización de la acción humana: instrumental,
comunicativa y estético-expresiva. la Teoría de la acción comunicativa,
sin embargo, Habermas diferencia claramente sólo las dos primeras formas de acción: la “acción
racional de acuerdo a fines” o acción orientada al éxito y la “acción comunicativa” o acción
orientada al entendimiento
La racionalidad estético-expresiva aparece desarrollada más bien en su debate con los teóricos de
la posmodernidad.3
la argumentación habermasiana, se habla de un nexo de acción social no dominado por una
lógica estratégica, sino por una lógica comunicativa; cuando el actor de la interacción no se
orienta de acuerdo con las eventualidades de la esfera de la influencia de la racionalidad de
acuerdo a fines sino que, junto a ella, participa de un proceso de entendim iento sobre planes de
acción comúnes o compartidos
Habermas sustenta la tesis de que en competencia, pero también adicionalmente a la
“racionalidad de acuerdo a fines”, existe la racion alidad com unicativa de la acción social.
Esta teoría no puede presuponerse allí donde un grupo de hombres, a través de la participación
en experiencias cotidianas comúnes, llega a opiniones y comparte significados situacionales
generales, como tampoco ahí donde el acuerdo o la congruencia en una situación de tensión ha
sido el producto azaroso y provisional de una circunstancia de intereses y necesidades
Según Habermas, una situación de entendimiento se abre sólo en la medida en que un actor, en
una secuencia de interacciones, hace una oferta de acto de lenguaje (Sprechaktangebol), a partir
de la cual, una cuestión en conflicto se decide ya no a partir de la simple autoridad de un actor
participante, sino a través del mejor argumento y fundamentación
El entendimiento racional es, por ello, sistemáticamente, algo más que la simple negociación o
regulación de intereses individuales. Cada situación de interacción “comunicativamente
racionalizable”, a partir de su situación específica, está constituida sobre la perspectiva de validez
de estructuras comunicativas que “obligan” a los sujetos siempre de nuevo a colocar sus enfoques
particulares en vinculación con el juicio racional libre de coerciones
Esta “coacción no coactiva” (zw anglose Zwang), la fundamentación implícita de una
argumentación no dada por hecho de la opinión o del juicio y su aceptación por los otros
partícipes en una discusión, representa, para Habermas, la forma cultural y social más elevada de
la civilización.
Quien abre una secuencia de interacción orientada al entendimiento apela prácticamente a esa
perspectiva de validez transubjetiva; levanta una pretensión de validez respecto a la cual el otro
participante en la interacción puede reaccionar con un “sí” o con un “no”.4
El “entendimiento” es el acuerdo sobre la dimensión en la que se prueba la justeza de una
afirmación.
Estas dimensiones distintas y fundamentales de entendimiento corresponden a:
1. La dimensión cognitiva, en la que la rectitud de una propuesta puede ser sometida a prueba
objetiva.
2. La dimensión m oral, cuya pretensión de validez se realiza de acuerdo con normas establecidas.
3. La dimensión psicológica, en la que la adecuación de una expresión debe ser juzgada en relación
con la circunstancia interna de la persona.
Habermas supone que, lo mismo sobre el entorno físico que sobre el de las normas sociales y el de
las sensaciones internas, nuestro saber puede elevarse por medio de “procesos de aprendizaje” a
partir de los cuales se desarrolla progresivamente la racionalidad de nuestros actos
la diferencia entre lenguaje y comunicación no es para Habermas una caracterización teórico-
práctica superflua, según la perspectiva semiológica del proceso de trabajo como proceso de
comunicación,
es una distinción fundamental basada en la intuición que todo actor “ilustrado” —él y su
interlocutor— comporta en su actuación en un proceso de “interacción” social: la tendencia a una
acción “estratégica” o “comunicativa”
bajo las condiciones actuales de desarrollo, simplemente, no es posible pensar en poder
diferenciar entre entendimiento y manipulación estratégica, ni en el ámbito de la política ni en
el de la economía o de la cultura.
En cada forma de racionalidad específica, de acuerdo con Habermas, el entendimiento a través del
lenguaje organiza la coordinación de la acción específica y la puesta en práctica de una capacidad
de interpretación cambiante
al intentar diferenciar las formas de “acción estratégica” de las formas de “acción orientadas al
entendimiento”, en la construcción de su teoría de la sociedad, Habermas si bien introduce el
concepto de poder,
las cuestiones relativas a la manipulación, el dominio o los malos entendidos en los procesos de
comunicación reales más que ignorarse, se presentan en su teoría como “estructuras de
comunicación distorsionadas”. Los discursos políticos de escenificación estratégica que impregnan
la realidad cotidiana de la opinión pública política, para Habermas, no constituyen elemento
alguno contra la posibilidad fundamental de un entendimiento racional.
concepto de “sociedad en dos niveles”
radica en el desarrollo de un concepto de “sociedad en dos niveles”, sistema y mundo de vida
En la teoría de la sociedad habermasiana las sociedades modernas son concebidas, en términos
generales, como una unidad precaria de mecanismos de integración social y sistémicos, o
podríamos decir también como “relaciones sistémicas de grupos socialmente integrados
M undo d e vida
Habermas llama “mundo de vida” a un horizonte de aceptación de contextos intersubjetivamente
compartidos — convicciones estables— resultado de la acción comunicativa o producto histórico
de los esfuerzos de interpretación de generaciones pasadas. El mundo de la vida constituye la
fuente del saber, orientado intuitivamente en la confianza de que la corriente de comunicación del
proceso de comunicación social puede desarrollarse sin peligro de interrupción:
el horizonte original que precisamente este concepto abre, reside en que el conjunto de
experiencias de contexto socialmente constituidas se encuentra, en la modernidad, cada vez
menos asegurado por la tradición y sí en contradicción con la tendencia a la expansión mercantil,
que implica la destrucción de culturas tradicionales para su incorporación al desarrollo
Las sociedades se reproducen a través de un proceso en el que sus partícipes interpretan la
actividad de las generaciones pasadas y transmiten intersubjetivamente las orientaciones de valor
acumuladas del mundo de vida. Este proceso de reproducción “simbólica” de la sociedad, según
Habermas, se mueve en tres dimensiones:
á) La transmisión cultural (cultura);
b) La integración social (sociedad),
y c) La socialización individual (personalidad).
La práctica de estas convicciones, que son contextúales y colectivas a la vez, de parte de los
integrantes de una sociedad no se realiza de manera inmediata, sino que está sujeta a un proceso
de aprendizaje colectivo o de conocim iento del mundo de vida.
La mayoría de las veces, la crítica de la cultura a las tradiciones que afirman la identidad es, para
Habermas, una oportunidad histórica para la “racionalización del mundo de vida” o más
exactamente aunque en una formulación poco usual —y hasta ahora poco clara— para la
“racionalización simbólica del mundo de vida”
El contenido del mundo de la vida se integra en su teoría fundamentalmente por actos de habla, a
saber: a) Del componente preposicional; b) Del componente ilocucionario; c) Del componente
intencional. Con base en estos componentes, el mundo de la vida se articula en tres esferas:
cultura, sociedad y personalidad. Habermas reconstruye las dimensiones internas más
importantes que orientan el mundo de la vida a partir del marco de las categorías teórico-sociales
derivadas del pensamiento de Parsons y las define en los siguientes términos:
Llamo cultura al acervo de saber
Llamo socied ad a las orientaciones legítimas a través de las cuales los participantes en la
interacción regulan su pertenencia a grupos sociales, asegurando con ello la solidaridad
person alidad entiendo las competencias que convierten a un sujeto en capaz de lenguaje y de
acción,
concepto de “sistem a ” El segundo nivel de la teoría de la sociedad habermasiana parece
establecer ahora que toda acción racional, incluida la misma acción
Habermas reproduce el dualismo ya antes observado entre “subsistema racional de acuerdo a
fines” y “ámbito institucional” social normativo, si bien en un nivel más complejo de reflexión y
bajo una nueva perspectiva
distinguir entre integración social e integración sistèmica: la una se centra en las
orientaciones de acción atravesando las cuales opera la otra. En un caso el sistema
de acción queda integrado, bien mediante un consenso asegurado
normativamente, o bien mediante un consenso comunicativamente alcanzando;
en el otro, por medio de un control (Steuerung) no normativo de decisiones
particulares carentes subjetivamente de coordinación
Este dualismo metódico que en principio tan sólo debería haber descrito dos perspectivas
complementarias en el análisis de un mismo proceso de desarrollo, se enraiza — desde la
perspectiva de la racionalización de la acción social— en el dualismo fáctico entre “sistema” y
“mundo de la vida”.
Sistema y mundo de la vida se diferencian como tales y se distinguen a la vez uno del otro, en la
medida en que crece la complejidad del primero y la racionalidad del segundo. Sobre esta base, los
mecanismos sistémicos se desligan cada vez más de las estructuras sociales sobre las que se
cumple la integración social. Las sociedades modernas alcanzan... un nivel de diferenciación
sistèmica sobre el cual las organizaciones devenidas autónomas entran en conexión una con otra a
través de medios de comunicación deslingüístizados. Los mecanismos sistémicos controlan un
comercio social ampliamente desprendido de normas y valores, es decir, de los subsistemas de
acción administrativa y económica racionales con arreglo a fines.1
Habermas conceptualiza las esferas de acción, “sistema” y “mundo de vida”, no como elementos
constitutivos universales del desarrollo social, sino como resultado histórico de un proceso de
diferenciación de la evolución socio-cultural
a) En las sociedades tradicionales la reproducción, o sea, el conjunto de capacidades para asegurar
la existencia, se encuentran aún completamente vinculadas al ámbito del mundo de la vida
cultural;
b) Sólo en el tránsito a las sociedades modernas — cuyo proceso de surgimiento histórico abarca
de la Reforma a la industrialización— las estructuras sistémicas se desprenden del mundo de la
vida;
c) Sólo en la modernidad tardía puede propiamente hablarse de una “racionalidad sistèmica” que
entra en relación de conflicto con la “racionalidad del mundo de la vida”.
. Al percibir críticamente el desarrollo de la modernidad como dualismo interno de sistema y
mundo de vida, Habermas explica que la p a to logía de la sociedad actual reside en la penetración
de formas directivas sistémicas en la praxis comunicativa cotidiana: A la postre, los mecanismos
sistémicos acaban desplazando las formas de integración social, incluso en aquellos ámbitos en
que la coordinación de la acción en términos de consenso no tienen sustitución alguna; es decir,
incluso allí donde lo que está en juego es la reproducción simbólica del mundo de la vida. Entonces
la mediación del mundo de la vida adopta la forma de una colonización del mundo de la vida.26
La pretendida singularidad del análisis de Habermas es observar, no obstante, que la acción
comunicativa es el mecanismo de reproducción fundamental de las sociedades y no el dominio o
la racionalidad instrumental. Al mismo tiempo, y de una manera que no deja de llamar la atención,
al liberar a su Teoría de la Acción Comunicativa de las determinaciones coercitivas de la razón
instrumental establece,
El concepto “mundo de vida” aparece como espacio en el que los nexos de acción sociales se crean
y se renuevan a través de una capacidad de entendimiento lingüístico cambiante; mientras el
“sistema” surge como una dimensión en la que lo nexos de acción sociales se producen como tras
las espaldas de los participantes, es decir, a través de la orientación racional finalista de los medios
dinero y poder