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Modulo 3

Este documento resume el contenido del Módulo 3 sobre los paradigmas estructural funcionalista y crítico en criminología. En la unidad 7, se detalla los aportes de Durkheim, Malinowsky y su método de observación participante, y la teoría de las subculturas. La unidad 8 cubre los aportes de Foucault y Goffman al paradigma crítico. El objetivo del módulo es identificar los grandes paradigmas de la criminología y comprender la importancia de la hermenéutica y la argumentación.

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Modulo 3

Este documento resume el contenido del Módulo 3 sobre los paradigmas estructural funcionalista y crítico en criminología. En la unidad 7, se detalla los aportes de Durkheim, Malinowsky y su método de observación participante, y la teoría de las subculturas. La unidad 8 cubre los aportes de Foucault y Goffman al paradigma crítico. El objetivo del módulo es identificar los grandes paradigmas de la criminología y comprender la importancia de la hermenéutica y la argumentación.

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Módulo 3

EL PAR ADIGMA CR ÍTICO

Introducción

7. EL PAR ADIGMA ESTR UCTUR AL FUN CION ALISTA

7.1 Los aportes de Durkheim

7.2 Malinowsky y la observación participante

7.3 La teoría de las subculturas

8. CR IMIN OLOGÍA CR ÍTICA

8.1 El gran aporte de Michel Foucault

8.2 Goffman y las instituciones totales

CIER R E DEL MÓDULO

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17

Introducción

Derecho y Sociedad M3

EaD Kennedy

08:05

En este módulo abordaremos el paradigma estructural funcionalista, para lo cual veremos los aportes de Malinowski, Durkheim, Merton, el concepto de estructura
social y anomia, los postulados de Cohen y las subculturas criminales y los aportes de Sutherland. Luego veremos el proceso de contactos diferenciales, loa aportes
de Cloward y la articulación del Funcionalismo con la Teoría de las Subculturas.

Además, veremos el Paradigma crítico. Nos detendremos en los aportes de Goffman, Foucault, Matza, Becker.
Objetivos del módulo

Identificar los grandes paradigmas de la criminología. Sus avances y retrocesos.

Comprender la importancia de la hermenéutica y la argumentación.

7.1 La criminología crítica


UNIDAD 7
7.2 Malinowsky y la observación participante
El paradigma estructural funcionalista 7.3 La teoría de las subculturas
UNIDAD 8 8.1 El gran aporte de Michel Foucault
Criminología crítica 8.2 Goffman y las instituciones totales

C O NT I NU A R
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7.1 Los aportes de Durkheim

Fue Kuhn quien insistió en que un paradigma rige hasta que es reemplazado por otro, por lo tanto, si nos basamos en esto, el Positivismo Biológico imperó hasta
que fue sustituido por el paradigma crítico, que nace con el Funcionalismo, fundamentalmente con la Teoría Estructural-Funcionalista de Merton, aunque no se
pueden omitir los aportes de Durkheim y Malinowsky y se complementa con la Teoría de las subculturas (criminales) de Sutherland.

Émile Durkheim

Fue Durkheim (1858 - 1917) el que pensó el método científico aplicado a las ciencias sociales, en su libro “Las reglas del método sociológico” que dice que la
sociología está lista para ser ciencia. Por ello, está considerado uno de los fundadores de la sociología, de la segunda línea, atrás de A. Comte, junto a K. Marx y
Max Weber.

De origen judío, su padre era rabino, es sabido que era agnóstico y dedicó su vida a las ciencias. Como parte de la base de que la sociología es ciencia, entiende
que hay que precisar su objeto, y dice que son los hechos sociales.

¿Y qué son los hechos sociales? Sostiene que son modos de actuar, pensar y sentir externos al individuo y que poseer un poder de coerción en virtud del cual se
imponen a él. Entonces, la costumbre y las creencias operan sobre el ser humano desde afuera, los hechos sociales ya están, existen, no pueden cambiarse, un

ejemplo de esto es la moda. Los hechos sociales son externos, colectivos y coercitivos.

Con respecto a la persona humana, la sociedad la rodea y la penetra, está afuera y adentro.

Un concepto fundamental es el de división del trabajo, para el autor resulta ser fundamental para el desarrollo de un país: mientras más se divide el trabajo, más se
eleva el rendimiento, va a haber más empleo y de mejor calidad, lo cual conduce al progreso de la nación, coadyuva a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, y
fue profético en esto: dijo que la división del trabajo se iba a ir ramificando cada vez más, prácticamente sin límites, hasta llegar a la era de las especializaciones
(cosa que sabemos que ha sucedido).
Le llama solidaridad a la forma de relacionarse del elemento humano de un Estado, distinguiendo entre dos clases de solidaridad: la mecánica, que es aquella en la
cual sus miembros se diferencian poco formando “segmentos”, por lo tanto, hay mucha similitud, y cierta situación de aislamiento con el ámbito exterior; y la
orgánica, que es la que permite el consenso, porque la sociedad está muy diferenciada: diferentes son los individuos, todo es distinto, hay heterogeneidad y
acuerdos, integrándose finalmente todos en un sistema en que cada uno cumple su función.

La dicotomía entre estas dos formas de solidaridad se mezcla con la antinomia entre las sociedades segmentarias y aquellas en las que se cristaliza la división del
trabajo, que es un fenómeno consecuente, un desprendimiento, algo que se plasma en la realidad de la vida social. De aquí surge del concepto de “conciencia
colectiva”, vale decir, la totalidad de ideas, creencias y sentir en común, que conforman la media de la sociedad. La conciencia colectiva pesa mucho más donde
existe solidaridad mecánica, y menos, mucho menos, donde hay solidaridad orgánica.

Según Durkheim, el individuo es la expresión de lo colectivo, y nace de la sociedad.

Asimismo, postula la clasificación bipartita del derecho en represivo y restitutivo, siendo el primero el que sanciona, porque manifiesta la conciencia colectiva,
mientras mayor sea la sociedad, mayor será el índice de delitos, y el derecho es coactivo y reprime, en tanto que el segundo, busca restituir las cosas a su estado
inicial, o sea anterior a la agresión, tiene más que ver con reparar el daño que con castigar al infractor, en sintonía con lo que hoy se habla tanto de la “justicia
restaurativa”.
Pero su gran aporte ha sido el método. Dice que la sociología debe estudiar hechos sociales, buscando siempre una relación de causa-efecto entre hechos
sociales. El método hipotético deductivo es el método: se parte de la observación y se formula una hipótesis que debe verificarse. El investigador social debe
comparar cosas, vale decir que el trabajador social debe tratar los hechos como si fueran cosas. Logró unir la teoría sociológica, la investigación empírica y la

teoría epistémica. Hay tres pasos o reglas que no deben omitirse: el primero es eliminar nociones previas; el segundo partir de conceptos ya definidos antes, y el
tercero buscar causas y consecuencias de hechos sociales. Diferencia lo normal de lo patológico, valiendo aclarar aquí que lo normal es lo “standard”, es decir, lo
que hace la mayoría, y lo patológico es lo que hacen los menos, de aquí sale el concepto de desviación. Lo fundamental es la demostración de la relación causa-
efecto.

La anomia es la imposibilidad de la estructura, o sea de la sociedad civil, de dar lo necesario para lograr
objetivos, y la pérdida de valores en ella. Sostiene que hay que construir una moral. Para él, la desviación
consiste o termina en su gran tema, el suicidio, del que dice que es un hecho social, con causas sociales y
no psicológicas.

El concepto de función está vinculado al de estructura: la sociedad se edificó en torno a un plexo de valores que se exteriorizan por medio de la comunicación y la
cultura, por ende, en una sociedad cada individuo cumple funciones y tiene roles, los cuales pueden ser varios, padre e hijo, profesor y alumno, etc. Hay
obligaciones morales, cree en la moral.
Los hechos sociales hay que analizarlos en cada sociedad, porque son diferentes.

Dice que la sociedad simple se basó en la horda, y que la sociedad actual no difiere en demasía con aquella, se complejizó, nada más.

Le da mucha importancia al trabajo de campo, su obra tiene un tinte netamente empirista.

Abrió la puerta para que se inicie el recorrido de la Antropología Científica.

C O NT I NU A R
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7.2 Malinowsky y la observación participante

Bronisław Malinowski

Bronislaw Malinowski (1884 -1942), polaco, marcó un hito en la sociología y en la epistemología, hay un antes y un después, su aporte fue fundamental por lo
novedoso. Cambió el modo de investigar a partir de su aporte.

Pero vamos por partes. Estudió Psicología, Filosofía y Matemática. Se doctoró en Inglaterra.

Su gran experiencia fue el viaje con estadía larga en las islas Trobriand, un archipiélago del Pacífico (cerca de Nueva Guinea), luego de la cual editó su obra tan
estudiada: “Los argonautas del Pacífico occidental”. Trabajó todas las facetas culturales de esa comunidad, haciendo foco en una modalidad que se llegó a
nosotros como “Intercambio o circuito Kula”, que era una ceremonia tradicional que consistía en que habitantes de una isla viajaban a la costa de Nueva Guinea
para intercambiar artesanías, básicamente pulseras y gargantillas hechas con ostras marinas: en cada ceremonia se acordaba el siguiente viaje, pero tenía una

significación sociológica-jurídica enorme, dado que de ahí surgían los matrimonios. Los artículos no tenían valor comercial, eran donaciones.

Los primitivos habitantes de las islas Trobriand creían que las mujeres quedaban embarazadas por la acción de la vecina isla de Tuma, más, como veremos luego,
lo principal de esta práctica era asegurar el matrimonio con personas de otra isla, la prohibición del incesto era muy fuerte, y se buscaba a toda costa asegurar los
matrimonios fuera del clan y en lo posible de la isla.

Pero el gran aporte de Malinowski fue la “observación participante”, hasta allí, la ciencia era ortodoxa, muy clásica, muy fría: el científico observaba lo que le
interesaba y tomaba notas, luego las volcaría en un informe que formaría parte de su trabajo de investigación, que se entregaría a la autoridad correspondiente, se
publicaría o se editaría como libro. Lo que él hizo fue “involucrarse” con los sujetos objeto de su investigación al punto tal de ser uno más de ellos; el científico debe
vivir con los indígenas, estar con ellos, ser uno más de ellos, no solo observar, sino participar.
Otro caso más reciente fue Loic Wacquant en su libro “Cuadernos de aprendiz de un boxeador”, en una escuela de boxeo de Woodlan, que se había hecho famosa
porque sacaba a los chicos de la droga y el delito en un lugar donde no se podía salir a la calle después de las 19 hs. Fue allí, se anotó y practicó box durante tres
años.

Pero volvamos al autor que nos ocupa; convencido estaba de que el investigador tiene que socializarse, hacer su trabajo de campo en vivo y en directo, elegir a sus
interlocutores, entrevistas, historias de vida, hacer el cuaderno de notas mientras convive con ellos, “observar un grupo desde adentro, hasta verso uno como uno
de ellos”.

El profesional debe perder la distancia, solo dentro del grupo podría entenderlos y así ofrecer a la comunidad una versión genuina, el mejor modo de verificación de
la hipótesis era ese. Su fin se convirtió en “comprender al nativo, entender su visón del mundo”.

Su investigación sobre las Islas Trobriand duró en total diez años.

En el texto “Crimen y costumbre en las sociedades salvajes”, cuenta que dentro de cada canoa hay un hombre, que es en realidad el propietario, siendo los demás,
la tripulación.

Una vez que todo el grupo humano se lanza a la travesía pesquera, el dueño no puede negarla, esto provocó la interrogación acerca de si era una sociedad
socialista o comunista, a lo que responde, negativamente, Malinowski, explicando que cada persona tiene un lugar en la canoa, y cada embarcación un sitio en la
flota.

Algo que le llamó la atención es el tema de la pesca, y el sistema de distribución del producto bruto interno en las islas: los que vivían en la periferia se dedicaban a
la depredación ictícola, y quienes moraban en zonas centrales trabajaban en la siembra y cosecha (de verduras y frutas), bien, lo que se recogía en la parte del

medio iba para las afueras, y la pesca era girada al centro: un intercambio perfecto.

Otro dato es el de la situación de la mujer en las Islas Trobriand: la sociedad tenía toda la apariencia de ser “patriarcal”: la mujer siempre estaba detrás de un

hombre, en todo; padre, marido, hermano, tío, el que tuviere; empero, lo mejor de la cosecha que cada hombre de la zona central hubiese logrado, ineluctablemente,
debía ser entregado a su hermana. Había una suerte de competencia para ver quién quedaba mejor con su hermana y su familia… era un deber moral, no cumplirlo,

era un bochorno. Una vergüenza total.

La sociedad estaba dividida en clanes y subclanes. Un papel importante lo desempañaba el mago (y el hechicero). Había un jefe de familia, siendo ese título
hereditario y vitalicio. La ley era la exogamia (casarse fuera del clan) estando rigurosamente prohibida la endogamia. Para eso se hacía el circuito Kula, para que se
casen fuera del clan, y, de ser posible, fuera de la isla. Respecto de esta práctica, dice nuestro autor que nos enseña la regla de la reciprocidad: dar y tomar. La

sanción para la endogamia era el ostracismo.

El clan era todo prácticamente, el ser humano forma parte del clan, pero el “salvaje” por naturaleza no es ni comunista ni liberal, es alguien que trata de vivir la vida
lo mejor que puede, no hubo marxismo primitivo en esas islas.

Lo que sí existía era un derecho primitivo, había una normativa penal, ¿Cómo se explicaría entonces la
prohibición de los matrimonios en el clan?

Aparte, si entre los aborígenes, como suele decirse, la costumbre es ley ¿Por qué esa prohibición tan
férrea del incesto? Había un elemento axiológico, estamos frente a una sociedad que tenía sus valores.

También encontramos un derecho matriarcal: cada niño está pegado a su madre, allí reside el motivo de la obligación moral de todos para con su hermana. La
hermana es la mujer que asegura la descendencia.

Pero hay más, todas las mujeres del clan eran tenidas como hermanas, siendo ese el punto de partida de la penalización. No obstante, Bronislaw dice que no era
tan estricto ni grave este asunto tampoco: en la medida en la que se alejaban las personas del matrimonio prohibido dentro del clan (o de otro sub clan) la pena era

leve, solo era grave para los casos de hermanos o primos hermanos, ya entre primos lejanos la situación era diferente. El ostracismo tampoco se daba siempre, en
todos los casos.

Se afirma, usualmente, que la Teoría Estructural Funcionalista nace con Robert Merton (1910 – 2003) sociólogo norteamericano, conocido por su obra “El análisis
estructural de la Sociología”. Doctorado en Harvard, desarrolló junto a Parsons la teoría de marras. Continúa la línea de Malinowsky – y el temario o conceptos de
Durkheim— haciendo un aporte novedoso para el origen de la desviación.

Dice que la sociedad es un sistema que permanece en el tiempo. La estructura importa un conjunto de relaciones estables entre las partes de un conjunto, y la
continuidad depende del mantenimiento o no de los actos sociales, independientemente de las personas. Si logra sus fines será personal, caso contrario,
disfuncional.

Las distintas partes que conforman un sistema son subsistemas —interrelacionados entre sí— y todos
tienen funciones sociales necesarias para el funcionamiento, equilibrio, permanencia y continuidad del
sistema íntegro.[2]

De este modo hay funciones manifiestas y latentes, siendo las primeras las que están expresamente manifestadas y se exteriorizan en consecuencia, y las
segundas las que ayudan a lograr fines o metas, pero no se han dicho puntualmente, por ejemplo, en la institución, escuela hay un proceso de enseñanza

aprendizaje de ciertos contenidos curriculares, los que están visibles, pero hay otros que fueron proferidos, pero se practican, como ser algunas normas de

conducta o buenos modales.


Siguiendo con su obra, hay un sistema general de acción que está compuesto por cuatro subsistemas:

1 El primero es el biológico, cuya tarea es la adaptación (y la supervivencia) y se cristaliza por medio del sistema económico.

2 El segundo es el cultural, cultura viene del latín collere que significa cultivar, cultura es todo producto del pensamiento humano, se ocupa de los
signos y los símbolos, los agentes son la Educación y los medios (de comunicación).

3 El tercero es el “social” que tiene que ver con la interacción de los individuos en la sociedad, su norte es la integración, los efectores son las
entidades jurídicas.

4 El cuarto es el que tiene que ver con las vocaciones o gustos o afinidades de las personas, que se traduce en la conquista de objetivos o
metas, y la cumplen las instituciones políticas.

Y de aquí sale, justamente, el gran aporte de Merton, que es su concepción de la anomia, descrita por él por la discrepancia entre fines y medios, siendo el

problema la falta de acceso a los medios legítimos para llegar a los fines. ¿Qué significa esto? Los fines están impuestos - en un sistema capitalista - hay que ser
exitoso, tener una buena posición, el hombre debe poder mantener su familia, etc. ¿Y esto como se logra? Bien, yendo a un muy buen colegio, ya una universidad
excelente, y luego entrando a trabajar a una gran empresa. ¿Todos pueden hacerlo?, ¿está al alcance de todos?, ¿hay becas?, etc. No. Entonces, allí es cuando nace
la desviación: el sujeto decide llegar al fin, tener una buena posición, un buen pasar por otros medios, he aquí la génesis de la delincuencia.
¿Cómo reacciona la sociedad frente a esta ecuación?

La respuesta se da en cinco conductas, de las cuales una sola es “aceptada” las otras son desviadas:

La Adaptación

El sujeto acepta el juego y sus reglas (se adapta).

La Innovación

Es desviada, la persona acepta el fin, pero no los medios: quiero ser rico, pero sin estudiar y/o trabajar, por ejemplo, salgo a robar(es el caso del delincuente), es desviada.

El ritualismo

No le agradan sus quehaceres, pero considera que no está en condiciones de reclamar nada, es el burócrata, podría considerarse el “hombre mediocre” de José
Ingenieros (es desviada).

El retraimiento

No quieren saber nada con nada, pero no se revelan, se marginan, se escapan por medio de las drogas, para Merton fracasan por partida doble: no llegan al éxito por
ningún camino.

La rebelión

No adhiere ni a los medios ni a los fines, anhela cambiar el sistema, reemplazarlo por otro.

En síntesis, para Merton la Anomia importa disociación cultural y estratificación social. Estaremos asistiendo al desmembramiento de la comunidad en un proceso
progresivo, en su máxima expresión, la anomia implica el derrumbe de la estructura (de la sociedad).

Entonces, Merton sostiene que hay tres tipos de sociedades: la equilibrada, la ritualista y la anómica. [3]

1 Sociedad Equilibrada: Vendría a ser la ideal (el equilibrio es casi perfecto).

2 Sociedad Ritualista: Es muy tradicionalista, conservadora a ultranza, estática, carente por completo de dinamismo.

3 Sociedad Anómica: Aparece resaltado el valor de ciertas aspiraciones logradas, se consiguen objetivos, es la
que él describe, la gente vive el “american wife of life”. El estado no se hace cargo de los éxitos y fracasos
de sus habitantes: la frustración es del sujeto.

Existen, por tanto, dos clases de anomia:

La de los segmentos superiores(llamada de “cuello blanco”).

La de los segmentos inferiores (son los que trabajan o quedan en la pobreza), luego veremos por qué otros
autores la consideran de mediano alcance.

Entonces, Merton hace un aporte interesante, la anomia implica desviación, pero esta no es solo el suicidio como para Durkheim; incluye las adicciones, los
trastornos o patologías mentales, y lo que nos interesa a nosotros, el delito. Por eso es importante tener en cuenta que este autor habla de Estructura Cultural y
Social, correspondiendo a los primeros valores normativos, ya la segunda las relaciones humanas y los conflictos. Por ello es tan relevante la Estructura Cultural,
porque al colocar arriba de todo, un determinado orden político (y jurídico) algunos objetivos cuyo logro se torna difícil para un sector importante de la población, allí,

parecen las conductas desviadas. El problema es la desigualdad imperante en un sistema, vale decir, la carencia de igualdad de oportunidades (de todos, para
ingresar a los medios que conducen a las multas impuestos). Es la estructura cultural, para Merton, la que “definir, regular y controlar” los mecanismos legítimos de
conseguir objetivos.

Terminando, la teoría funcionalista tiene mucho que ver con la Teoría de los sistemas (Ludwig Von Bertalanffy, siglo XX, austríaco), y se diferencia de la Teoría de

los Usos y Gratificaciones (década del sesenta, Blumler, Gunevitch y Katz, que dice que la estructura le otorga a sus integrantes la posibilidad de recuperarse
gracias a los medios de comunicación, que nos permiten resolver nuestros conflictos), y a esta se le opone la Teoría funcionalista de la comunicación, de Laswell
y Lasarsfeld, que dice que los medios influyen en la gente, aquí aparece Mc Luhan, sostiene que los medios son funcionales al poder (de turno, al gobierno) para
monitorear lo que ocurre alrededor. La Teoría del Conflicto, por último, de Dahrendorf, 1958, dice que la Teoría Funcionalista nos muestra una sociedad pacífica, sin

conflicto, omite el tema del conflicto. Para esta teoría el conflicto está presente en todo, siempre hay conflicto. Es de origen marxista.

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7.3 La teoría de las subculturas

A la teoría funcionalista le sigue la de las subculturas, elaborada por Sutherland y Cohen. Esta perspectiva parte de la base de que hay una cultura (oficial)
dominante, y otras que están tapadas, pero que también existen. Otro tanto ocurre con los valores —hay un plexo axiológico que ha sido impuesto, al menos, para
los autores de esta corriente. Sutherland sostiene que la sociedad capitalista de la modernidad se caracteriza por su tendencia a la diferenciación en la
organización – una estructura diferencial— en una pugna constante, que es la pelea diaria por la subsistencia.

¿Qué es lo que dice esta óptica?

Que cuando un joven queda desamparado o en situación de indefensión —o en otras palabras, no sabe qué hacer con su vida, para “dónde agarrar” - se produce un

proceso de contactos diferenciales, aparece una persona que le ofrece un mundo mejor, diferente, con contención y apoyo. Pero esto no se hace de un día para el
otro, es menester un proceso de enseñanza— aprendizaje, a esto le llaman el proceso de contactos diferenciales, se trata bajo el rótulo de “Teoría de la asociación
diferencial”, aquí reside la explicación de las culturas delictivas, por medio, justamente, de la Transmisión Cultural y el Aprendizaje Social. En la medida en que la
estructura, la sociedad está diferenciada, esto se facilita. Aparecen las subculturas, con un representante que se convierte en “maestro” de un “aprendiz”, las

subculturas son fragmentaciones de la cultura oficial de una nación, la cultura patria se divide y subdivide. Según Cohen, todo esto genera conflictos y problemas
varios de adecuación y ubicación de las personas en sus roles y status, y, entre los más jóvenes, que es lo que ocupa estas mentes, aparecen tres personajes o
clases, chicos:

1 El primero es el “College boy” (los progenitores hacen que triunfe en la institución educativa, él siente indiferencia por el grupo);

2 El segundo es el “Corner boy” (es el que “para en la esquina”, a veces en la plaza, sigue en el colegio, pero tiene su “barra” afuera);

3 El tercero es el “Delinquent boy” (está en contra de todo, no cree en nada ni en nadie, no tiene valores, quiere dar vuelta el sistema).
Así aparece la delincuencia de las pandillas (juveniles) que es un producto de la clase baja. Un adolescente quedó “en la calle”, y conoció un “maestro” que lo invitó
a vivir una cultura diferente. Venite con nosotros, le dice, iniciando el proceso de comunicación diferencial. Obviamente, hay un período de adaptación, una
iniciación, hasta que el joven decida si se queda o se va de la comunidad a la que acaba de ingresar. Hay un proceso de “afiliación” que se cristaliza cuando el

chico decide quedarse en el grupo porque encuentra pertenencia.

La Escuela de Chicago hizo un gran aporte que fue el geográfico: lo estudiaron y lo midieron estadísticamente (la estadística es una ciencia exacta), descubriendo
que hay zonas con mayor índice delictivo que otras (entre nosotros también, lo sabemos) por ende, hay que ver dónde cae el jovencito en cuestión, y cerca de qué
subcultura o representante de alguna de ellas le toca.

Miller investigó a las pandillas de Boston, concluyendo que eran rudas, recias, agresivas, e integradas por personas del mismo sexo. [4]

Pero el gran aporte lo hizo Cloward, que unificó las dos teorías. ¿Qué significa esto? Bien… Richard Cloward sostiene que el Funcionalismo y las Subculturas
tranquilamente podrían “ser” una sola teoría, o considerar una: el asunto es que, si la desviación se produce por la discrepancia entre fines y medios, vale decir, por
la falta de acceso a los medios legítimos de los que “quedaron afuera” en el reparto, allí se produce el proceso de contactos diferenciales, es en ese momento,
justamente, cuando aparece un maestro que le propone al aprendiz (al “chico en banda”) iniciarse en una subcultura, ofreciéndole todo lo que el sistema no le

otorga.

Sutherland explicitó el proceso de socialización criminal, y Cloaward y Ohlin su modus operandi y su aparición. Para ellos hay tres subculturas:
1 Una es la criminal, se cristaliza en pequeñas o grandes organizaciones delictivas, dotadas de una estructura jerárquica;

2 Otra es la conflictiva, pasa por lo psicológico, está allí dónde hay soledad y abandono, jóvenes desamparados,

3 Y la última, la retraída, this surge de la frustración, del rechazo, de la deserción frente al fracaso.

Mientras más heterogénea sea una sociedad, más cosmopolita y/o multicultural, más probabilidades hay
de que aumenten las subculturas.
Alessandro Baratta dice que estas teorías son de mediano alcance porque siguen estudiando y analizando el delito en la pobreza, por ende no se diferencian en

demasía del Positivismo Biológico, aunque, en honor a la verdad, Sutherland escribió un libro sobre el delito de cuello blanco, muy elogiado por cierto, aunque no

tuvo aplicación.

El análisis de las subculturas lo tenemos en dos autores como Albert Cohen y David Matza. Este último habla mucho de las técnicas de neutralización, que
constituyen nada más ni nada menos que el discurso, la argumentación que se les enseña a los jóvenes que ingresan a una comunidad de este tipo. Aquí se pone
en tela de juicio el Bien y el Mal y el Derecho Penal clásico. Estas técnicas niegan todo. Básicamente, consiste en:

Exclusión de la propia responsabilidad (la culpa es del sistema, el marco social lo empujó a hacerlo);

Negación de la ilicitud (no se trata de una acción “mala in se” - en Kelsen - sino de “mala prohibida”, y ¿quién prohíbe? No es una acción
“intrínsecamente mala”);

Negación de la víctima (era lo que correspondía, fue hacer justicia por mano propia);

Condena a los que condenan (descalificar a los jueces, fiscales, la policía, hijo de todos corruptos, no tienen autoridad moral);

Emisión a instancias superiores (hay “obediencia debida”, lo hizo por la causa).

La culpa la tiene el aparato de vigilancia y contralor, el joven que comienza a delinquir conoce el
derecho positivo, pero encuentra la justificación de su accionar en estas atenuantes.

Matza dice que las Técnicas de Neutralización son una ampliación de las subculturas.

[1] Durkheim, Emile; “Las reglas del método sociológico”, Ediciones Akal; 1997.

[2] Merton, Robert; “Teoría y estructuras sociales”; FCE MÉXICO, 1964.

[3] Revista “Documenta laboris” n° 4: “Teorías sociocriminales y prevención de la delincuencia”.

[4] Op.cit.

Bibliografía de referencia

Malinowsky, B. (1976) Crimen y costumbre en las sociedades salvajes. Ed. Ariel, Barcelona.

Durkheim, E. (1982) Las reglas del método sociológico. Fondo de cultura económica.
Merton, R. (1964) Teoría y estructura social. FCE, México. Identificar los grandes paradigmas de la Criminología. Sus avances y retrocesos. Comprender la
importancia de la hermenéutica y la argumentación.

Larrauri, E. (1992) La herencia de la criminología crítica. Siglo XXI Editores, México.

Baratta, A. (1985) Criminología crítica y crítica del derecho penal. Editorial Siglo XXI, México.

Foucault, M. (1998) La verdad y las formas jurídicas. Ed. Gedisa, Barcelona.

Foucault, M. (1997) Vigilar y castigar. Editorial Siglo XXI, México.

Goffman E. (1981) Instituciones totales. Papers. Revista de Sociología, raco.cat.

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8.1 El gran aporte de Michel Foucault

Continuando con la Criminología Crítica o “Nueva Criminología o “Nueva Sociología” la Teoría del Etiquetamiento (Labeling Approach), que básicamente se convirtió
en lo que hoy conocemos como etiquetara las personas, vale decir, eso es lo que no hay que hacer.

Conocida como la Teoría de la Reacción Social, se basa en la comunicación humana, generando el tema conocido como Interaccionismo simbólico. Posee dos
vertientes:

V E RT I E N T E M O D E RA D A V E RT I E N T E E XT RE M A

Sostiene que la delincuencia provoca la reacción social, que genera un control social.

V E RT I E N T E M O D E RA D A V E RT I E N T E E XT RE M A

Arguye que el sistema de control es el que produce la criminalidad, etiquetando o estigmatizando al delincuente. Control más etiquetado da como
resultado más desviación.

Aquí el elemento fundamental es el poder que tienen ciertos grupos económicos que influyen sobre el poder político para que este haga leyes y las interprete,
siempre de acuerdo a elementos determinantes como clases sociales, factor geográfico, sexo, raza, religión, etc. Señalando como desviados a ciertas personas o
sectores, que serán ineluctablemente sancionados.

Obviamente, desde esta perspectiva, un ser humano puede ser rotulado como delincuente, mucho más
probablemente si es de clase baja y no alta, si es negro y no blanco.
Es parecido a la Pedagogía moderna: si a un chico se le repite constantemente que no sirve para la Escuela, probablemente termine abandonando, lo mismo ocurre
en el campo de la ilicitud, el rótulo, la etiqueta, termina haciendo que el transgresor piense que es real (y actúe en consecuencia).

Hay una desviación primaria y una secundaria: aquí tenemos el aporte de Edwin Lemert, quien sostiene que la primaria se debe a un conjunto de elementos

sociales, psicológicos y culturales, que no compromiso, en principio, la propia imagen de la persona (cómo cada uno se ve a sí mismo). La secundaria se da en el
plano de la contestación de la sociedad al delincuente, hecho que deja una huella profunda en él, lo marca para siempre. Por ejemplo, la libertad condicional hace
que el detenido que salió del mar discriminado en la sociedad, o al menos excluido, va a costar mucho que lo incluyan.

Según esta teoría, como ya esbozamos, la rotulación empieza en la institución escuela (según el punto
de vista del Labeling).

Elena Larrauri explica muy bien que, así visto, el desviado es aquel que ha sido etiquetado… y la pregunta es: ¿qué características tiene el acto etiquetado? Se habló
de la enfermedad mental, se discutió, también se debatió acerca de la importancia de la reacción social para definir la desviación. Y la gran pregunta es: ¿qué pasa
con el delito de cuello blanco, de los ricos y famosos?

Con el Labeling se corrió la lente, ya no se mira al delincuente, sino a los agentes de control, concretamente la etiqueta: ¿quién, cómo, dónde, cuándo, por qué y
para qué etiquetan?

Para esta corriente, el control penal produce desviación, explica E. Larrauri.


Este autor marcó un hito, un antes y un después. Fallecido en 1984, sin dudas pudo haber aportado más. Estuvo en África dónde estudió las prisiones, y a su
regreso investigó el sistema carcelario de su país y de Europa. Fue el gran crítico de los establecimientos penitenciarios, del Derecho Penal y de la Criminología.
Su obra más conocida es “Vigilar y castigar”— no puede omitirse su lectura para un estudiante de Abogacía— corresponde, al menos en teoría, a la sociología como

género y a la criminología como subgénero. Es un estudio, una investigación en detalle sobre los sistemas y métodos de vigilancia y castigo desde el mundo

antiguo hasta el actual, vale decir, hasta su tiempo de fallecimiento.

En toda su obra, Foucault dice que la historia de la humanidad ha sido la historia del control del poder sobre sus subordinados, habiendo tenido lugar una primera
etapa que fue la del control de los cuerpos, para pasar a la siguiente, la del control de la mente y observación.

Argumenta que la sociedad humana siempre fue de castigo, él la llama “sociedad punitiva”, y la diferencia está dada por las penas, que fueron cambiando a lo largo
de la historia.

Hay cuatro formas de castigo, sostiene:


El destierro

El “cid campeador”, la expulsión, el ostracismo.

Tuvo lugar con las sociedades del destierro (Grecia antigua).

La imposición de una multa


El daño se transforma en deuda dando nacimiento a una obligación pecuniaria.

Tuvo lugar con las sociedades del rescate (Germania y las multas)

La infamia

“La vida de los hombres infames”, que consiste en la humillación pública, flagelar, zaherir, tomar posesión del cuerpo y marcarlo (dejar la marca del poder)

Tuvo lugar con el modelo de la infamia (Europa renacentista).

El encierro del presidio


Tuvo lugar con la que privan de la libertad, la sociedad en la que vivimos (la “sociedad del encierro”).

La sociedad del encierro empieza a fines del siglo XVIII. Fue algo misterioso este cambio, y dice Foucault que desde el principio fue objeto de controversias y
disputas, siendo los motivos de ello varios: en primer lugar, el poder judicial no puede ingresar al establecimiento carcelario para comprobar si las penas se llevan a
cabo, en segundo lugar porque mezcla a los condenados – es la gran crítica foucoultiana— y se convierte en una fábrica de criminales; en tercer término, porque
brinda techo y comida, además de ropa y trabajo, razón por la cual puede llegar a constituirse en una aspiración (que me lleven preso, voy a estar mejor que en la
calle…), y cuarto, los que ingresaron fueron muy marcados, la pasaron muy mal allí dentro, convivieron con gente que había hecho cosas peores, en pocas palabras,
entran “delincuentes”, salen “criminales”.

En esta perspectiva, el sistema jurídico, más concretamente el subsistema penal, alberga un círculo de retroalimentación: se produce lo que, a la sazón, terminará
en ese sitio.

Las alternativas fueron la de la Legión Extranjera (deportarlos), la de la educación (nunca se cumplió, dice Foucault, educarlos y darles trabajo), y Criminología
(desarrollar una ciencia de los criminales, no es “criminalística”, destinada a trabajar con cada uno, en forma individual). No se hizo nunca, tampoco.
Los modelos han sido el de la infamia, el del talión (ojo por ojo, diente por diente, es crítico de Beccaría, dice que lo que él propone de “proporcionalidad de delitos y
penas” es la ley del Talión) y esclavitud (en beneficio de la sociedad, reemplaza a la pena de muerte, la idea es que el delincuente ya no puede dañar la sociedad,
no está muerto, está encerrado).

La prisión sustituyó al suplicio, ya no se busca controlar los cuerpos, sino las mentes (por otros canales), por ende, el cuerpo no puede ser dañado, tiene que

“domesticarse”.

Elaboró el concepto de Física política: la historia de la humanidad es la historia de la relación entre el poder y los cuerpos. La prisión produce delincuencia.
En un artículo titulado “La verdad y las formas jurídicas” nuestro autor cuenta que en Inglaterra, en el siglo
XVIII, había 315 delitos con pena de muerte. El número solamente ya nos hace pensar: ¿Cuáles son las
acciones típicas, jurídicas y culpables?

Dice que hubo un proceso de transformación en el siglo XIX (con Bentham, con Brissott) apareciendo la noción de delito “civil” y diferenciándose delito de
pecado. Esto se hizo teniendo en cuenta la noción de daño social desde una perspectiva rousseauniana: para el capitalismo el criminal es el enemigo interno (esto
lo dice Foucault, hoy entre nosotros Zaffaronni desarrolló su teoría del Derecho Penal del enemigo). Dice que los cuatro tipos de castigo (deportación, publicidad
humillante, trabajo forzado, pena del talión) desaparecen, en un proceso no muy largo y extraño, estando ya consolidada, en el siglo XIX, la prisión. [1]

Los siglos 19 y 20 se caracterizan por el control y la reforma psicológica. Aparece la noción de “peligrosidad”, dice que hay que tener cuidado con esto: ¿qué es lo
que se juzga, el acto o la potencia? ¿Es bueno decir que alguien tiene aspecto “peligroso”? ¿No sería ir para atrás, volver al paradigma lombrosiano?

Sostiene que el control de las personas, actualmente, se lleva a cabo por los tres poderes, que actúan en conjunto.

Hemos pasado a la “sociedad panóptica”, dice, estamos observados todo el tiempo, no solo los presos, los libres también, eso es lo que quiere el poder, vigilar y
castigar.

Estamos en una sociedad disciplinaria, arguye, todo tiene su origen en el modo de producción capitalista, todo eso nació con el control de las riquezas, en los
comienzos de la Modernidad, cuando se desarrolla el capitalismo.

Fue muy importante, en Foucault, su trabajo con el “Grupo de información sobre prisiones”.

Pero volvamos a su libro más leído. “Vigilar y castigar” está dividido en cuatro partes o secciones: suplicio, castigo, disciplina y prisión. Empieza contando el caso
“Damiens”, con lujo de detalles, es espeluznante y puede impresionar a lectores sensibles. Roberto Damiens fue un hombre condenado en 1757, acusado de
regicidio y parricidio —hizo una tentativa de homicidio al rey, lo hirió con un cuchillo al costado, en la zona de las costillas— el rey era el padre de la patria, por eso,
parricidio. Lo llevaron a la plaza que está enfrente a la catedral Nuestra Señora de París, “en una carretilla desnudo, y ahí le llevarían sobre un cadalso donde le
atenazarían las tetillas, brazos, muslos, pantorrillas, y su mano derecha (con la que había cometido el crimen) quemada con fuego y azufre, y sobre las partes

atenazadas se le derramaría plomo derretido”.


1 Cuenta que dos de los caballos se mancaron, por lo que tuvieron que traer dos más, en total seis, para que tiren en direcciones opuestas, así y
todo no lo podría descuartizar, razón por la que hubo que llamar a personal para que le rompan las articulaciones. Luego se procedió al
descuartizamiento. [2]

2 Dice que se produjo un cambio de blanco entre 130 y 1848. En ese período se produce la desaparición del suplicio. A fines del siglo 19 y ya en
el siglo 20 el target se reemplazó: la mente por el cuerpo, el castigo es la privación de la libertad.

3 Ahora se buscan cuerpos dóciles.

4 Explica que el pueblo asistía a las ejecuciones (para verlas, como si fuera un espectáculo) pero con el tiempo su actitud cambió: antes
estaban de parte de los verdugos, luego se pusieron del lado de los condenados.

5 Dice que todo lo que se hacía era una demostración de poder, para arredrar (vean lo que le pasó a este individuo, no vayan a hacer lo mismo).
Amenazar, vigilar y castigar.

6 Dice que la clasificación de presos se hizo: primer pabellón para asesinos, segundo para ladrones, etc. Más sostiene que el proyecto
reformador quedó trunco. La prisión fracasó, sostiene, las cárceles son fábricas de delincuentes. La abolición del tormento fue producto del
clamor del pueblo, entonces se organizó las visitas a los recluidos de sus familiares, se organizó un sistema transparente: qué se sepa dónde
está cada uno y por qué (o sea, qué hizo).

Entre la andanada de críticas explica cómo algunos presidiarios se hacen amigos de la fuerza armada que custodia el presidio (lo que se conoce como “soplones”),
y asevera con ahínco que el delito no está primero, adelante hay que colocar al delincuente y luego al crimen: es menester investigar por qué violó la ley, a qué se
dedicaba, cómo era su entorno, su familia, etc. Dice que la cárcel es un reflejo de la sociedad moderna.
Sus propuestas son tendientes a la resocialización de los reos: solicita que estudien-en la cárcel- que trabajen, que estén bien separados unos de otros, que las
penas sean bajas, que tengan asistencia médica y psicológica permanente, régimen de asistencia amplio de familiares, que practiquen deporte, y que tengan
asistencia religiosa dentro del presidio.

En síntesis, dice que el presidio reemplazó al tormento, se busca cuerpos dóciles, el control de las
mentes, y que estamos en una sociedad “panóptica”: es muy irónico, todos observados, el poder
monitorea todo constantemente, para controlar y castigar.

Dice que el poder y el saber se retroalimentan, y en el medio está el sujeto, que transcurre en el lenguaje, y que el poder ha generado una Teoría
del Discurso, razón por la cual existe un lenguaje de poder.

Dice que el calabozo tradicional tenía tres funciones: encerrar, privar de luz y ocultar. “El panóptico” eliminó la segunda y la tercera, mientras
que la primera permanece intacta. Para eso lo creó Bentham.
En un artículo titulado “El sujeto y el poder” dice que siempre hubo técnicas de individualización y de totalización, dando lugar a dos tipos de poderes: uno
masificante - totalizante –es el que impera- y otro individualizante, que llama “Poder pastoral”. Este fue el que empleó la Iglesia en la construcción de la
Cristiandad, cuando el objetivo prioritario era la salvación de las almas, que opera en forma individual, no colectiva. El PP (poder pastoral) no implica sacrificios, se

esfuerza por los demás, sin pedir nada a cambio; Importa un conocimiento de las almas (su fin es la salvación de cada uno). En este poder (pastoral) algunas
personas pueden servir a otras, es “oblativo, individualizante, pegado a la vida y la verdad”.

Es todo lo contrario a lo que hace el Poder Político, que es masificante y tiende al clientelismo, a dar para recibir. Ahora hay una nueva forma de Poder Pastoral que
busca la salvación en este mundo, y el efecto multiplicador de efectores y operadores, que van desde la Policía hasta la Medicina Prepaga.

Habla del Bio-poder y dice que se vale de dos técnicas:

1 Técnica anatomoplítica: Que busca anatomizar al individuo.

2 Técnica blopolítica: Censos, estadísticas, etc.

Los cuerpos de los condenados antes eran propiedad de la corona, ahora son bienes sociales.

Todo lo que se ha hecho para lograr el control social y la sociedad disciplinaria (y el panoptismo en el que vivimos) ha ido acompañado de un prolijo uso del
lenguaje, mediante la teoría del discurso. No hay poder sin discurso.

C O NT I NU A R
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8.2 Goffman y las instituciones totales

Irving Goffman

Hablando de encierro, un autor que hizo un aporte importante a este tema fue el contemporáneo Irving Goffman, canadiense (1922- 1982), famoso por su libro
“Estigma”, aunque ahora nos convoca su obra “Sobre los caracteres de las instituciones totales”.

En este trabajo dice que las instituciones son establecimientos sociales, vivimos en un mundo institucionalizado, pero la pregunta que se formula es: ¿cuánto
tiempo nos lleva? Ese es el gran tema. Su teoría pasa por allí.

Dice que una institución para ser absorbente o totalizadora debe insumir la vida del ser humano, al punto tal que prácticamente no tenga vida
propia, llegando a la despersonalización. Cuando esto se produce, estamos en presencia de instituciones totales.

Según este autor, hay cinco grupos de instituciones totales (I.T.): asilos, hospitales, cárceles, barcos o cuarteles y abadías o claustros.
Una característica central es que se encuentran todos en el mismo lugar, siempre, en grupo y con dirección.

Todas las actividades están planificadas. Alguien manda, el resto obedece.

La I.T. es una organización burocrática que maneja a la masa.

Otro de los tópicos que se plantea Goffman es: el conglomerado y el supervisor, ¿son el uno para el
otro? Aparte, obviamente, hay personal superior e internos.
Dice que la institución está identificada con el inmueble (agregamos que, inclusive, se conoce el lugar por la IT, por ejemplo, en El Palomar, dónde está la Primera
Brigada Aérea, o en San Martín se halla el Liceo Militar). Lo que sí debe tomarse como distintivo es el carácter de voluntario o forzoso de la internación: a la cárcel
lo llevan esposado y custodiado, al hospital lo trasladan en ambulancia, pero al cuartel o al seminario o abadía fue porque quiso, era su vocación; nadie lo obligó a

hacerse sacerdote, militar, o policía. Eligió ese destino. Es impresionante por cierto presenciar la ordenación de una monja (le cortan el pelo, se arroja al piso, le
colocan la alianza de oro en el dedo anular, se casa con Dios, pero lo eligió, fue libremente, y otra cosa: puede irse cuando quiera).

También esto hay que tenerlo en cuenta: personal de las fuerzas armadas y de seguridad, clérigos, pueden pasar a retiro voluntariamente en el momento en el que
lo deseen, solicitan el retiro, dejan los hábitos.

En cambio, los reclusos tienen que esperar el fin de la condena, los enfermos deben esperar el alta, por ejemplo.

Personalmente, agregaríamos las residencias geriátricas a este listado, porque las características son muy similares, pero es una opinión, nada más,
permanezcamos con el texto.

Por último, el autor se pregunta por los establecimientos laborales, puesto que presentan muchas semejanzas, al menos a simple vista, pero Irving aduce que, por
más horas que esté el trabajador en la empresa, vuelve a su casa. Y en la casa lo espera la familia, que es la resistencia. La dicotomía es Institución total versus
Familia. Son incompatibles. La familia lo contiene e impide que lo absorban.

Finalmente, Goffman sostiene que la institución total es un híbrido social.

[1] Foucault, Michel; “La verdad y las formas jurídicas”; Gedisa Editorial, Barcelona, 1998).

[2] Foucault,Michel; “Vigilar y castigar”; Gedisa Editorial, Barcelona, 1998.

Bibliografía de referencia

Malinowsky, B. (1976) Crimen y costumbre en las sociedades salvajes. Ed. Ariel, Barcelona.

Durkheim, E. (1982) Las reglas del método sociológico. Fondo de cultura económica.

Merton, R. (1964) Teoría y estructura social. FCE, México. Identificar los grandes paradigmas de la Criminología. Sus avances y retrocesos. Comprender la
importancia de la hermenéutica y la argumentación.

Larrauri, E. (1992) La herencia de la criminología crítica. Siglo XXI Editores, México.

Baratta, A. (1985) Criminología crítica y crítica del derecho penal. Ed. Siglo XXI, México.

Foucault, M. (1998) La verdad y las formas jurídicas. Gedisa Editorial, Barcelona.

Foucault, M. (1997) Vigilar y castigar. Editorial Siglo XXI. México.


Goffman E. (1981) Instituciones totales. Papers. Revista de Sociología, raco.cat.

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