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Envejecer

El documento habla sobre el proceso natural del envejecimiento y la importancia de prepararse para él desde la juventud. Explica que aunque el cuerpo se deteriora con el tiempo, el espíritu interior puede renovarse cada día con la fe en Dios. También destaca la responsabilidad de cuidar a los ancianos y brindarles amor y compañía, así como el valor que aportan con su sabiduría. Alienta a buscar refugio en Dios durante la vejez para enfrentarla con paz y esperanza.

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Envejecer

El documento habla sobre el proceso natural del envejecimiento y la importancia de prepararse para él desde la juventud. Explica que aunque el cuerpo se deteriora con el tiempo, el espíritu interior puede renovarse cada día con la fe en Dios. También destaca la responsabilidad de cuidar a los ancianos y brindarles amor y compañía, así como el valor que aportan con su sabiduría. Alienta a buscar refugio en Dios durante la vejez para enfrentarla con paz y esperanza.

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EEnvejecer

Mensaje Agosto – 69

SOCIEDAD MISIONERA INTERNACIONAL


ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA
Movimiento de Reforma
Departamento de Jóvenes de la Asociación General

Mis queridos jóvenes:

Hoy meditaremos sobre el texto de 2 Corintios 4:16, “Por tanto, no


desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va degradando,
el interior no obstante se renueva de día en día” (RVR1960).

¿Por qué hablar de la vejez?

Tal vez te hagas la pregunta por qué hablar del tema de la vejez a los
jóvenes. ¿En qué sentido puede interesar a un joven saber sobre el envejecimiento,
siendo que está lleno de vitalidad y juventud? Precisamente es necesario porque
algún día todo joven se convertirá en anciano y es muy sabio y prudente saber en
qué consiste la vejez y cómo se debe enfrentar para que no llegue a ser traumática.

El apóstol Pablo reconoce que el cuerpo se desgasta, todos perdemos la


vitalidad, la frescura, la belleza; lo exterior se va deformando poco a poco hasta

Envejecer 1
desaparecer la hermosa juventud. ¡Qué pensamiento tan solemne! Por mucho que
nos esforcemos y hagamos para detener los efectos del envejecimiento celular, la
vida seguirá su curso implacable y cuando menos nos demos cuenta nos veremos
al espejo y observaremos un hombre o una mujer con arrugas, cabello blanco,
párpados caídos y mirada apagada. Algunos habrán perdido el cabello, otros los
dientes, la piel habrá dejado de ser tersa y suave y el pulso no será firme. Para otros
tendrán que soportar dolores físicos y tendrán dificultades que reducirán su
movilidad. No todos los casos son iguales, pero en definitiva todo anciano
experimenta el peso de los años y los estragos que producen en su cuerpo y mente.

Salomón, observando este hecho dramático, le aconseja a cada joven:


“Acuérdate de tu Creador cuando todavía eres joven, antes que lleguen los
malos tiempos y te aflija la vejez; así no tendrás que decir: «Ya no le
encuentro gusto a la vida».” (Ecl. 12:1). (PDT).

Muchos no soportan la idea de envejecer y buscan la manera de no dejar ir


su juventud. Gastan mucho dinero en intervenciones quirúrgicas estéticas,
productos de belleza y suplementos dietéticos; adoptan prácticas saludables para
mantenerse en forma, etc. Algunas de estas cosas están bien y son necesarias,
pero otras no, porque por mucho que intentemos estirar la piel con cirugía, al final ya
no habrá más piel que estirar. Una persona que tiene setenta años, por mucho que
se opere o haga, no llegará a aparentar treinta años. El tiempo no perdona a nadie y
sí que es cierto que se puede hacer de nuestra parte mucho para evitar un
envejecimiento prematuro, pero también es cierto que debemos prepararnos en la
juventud para enfrentar un día el momento tan indeseado de la vejez con una actitud
mental apropiada y positiva.

Ley de vida

El envejecimiento es ley de vida y resultado de nuestra naturaleza


pecaminosa. Si Adán y Eva no hubieran pecado, habrían sido eternamente jóvenes
y asimismo su descendencia. Pero al quebrantar la ley de Dios, todos debemos
morir un día; lo peor es cuando la muerte llega en la época de la niñez o en la
juventud y no por curso natural. A nadie le gusta morir, aunque sea anciana la
persona. Envejecer es parte del proceso de la vida y hay varios aspectos a tener en
cuenta si deseamos que este estadio de nuestra existencia no sea traumatizante y
nos suma en la amargura. Hay ancianos que llevan muy mal lo de haber perdido su
juventud. Viven anclados al pasado y enfrentan severas crisis y depresiones. El
suicidio es la principal causa de muerte no natural de los ancianos, y la primera tasa
más alta de suicidio a nivel mundial.

La vida moderna con todas sus ventajas y desventajas, lamentablemente ha


reconfigurado la relación entre los ancianos y sus hijos que ya tienen sus familias.
Antiguamente los ancianos vivían bajo el mismo techo que los hijos y nietos, hasta
que morían. Era un núcleo familiar fuerte y en él encontraban las personas de edad
estabilidad emocional. Hoy día, nadie quiere ocuparse de los padres viejos y se les
manda a un centro para personas de la tercera edad, argumentando que no tienen
tiempo para cuidarles y que allí estarán mucho mejor. Esto destroza el corazón de
los ancianos padres que dieron la vida por sus hijos y que ahora ven que estos se
deshacen de ellos como si fueran trastos inservibles. Es cierto que hay casos en los
que estos centros ofrecen una ayuda muy importante a ancianos que están solos,

Envejecer 2
pero cuando las personas de edad tienen familia, esta debería ocuparse de su
cuidado y felicidad siempre que sea posible, pero como mínimo nunca distanciarse
de los padres ancianos y menos tratarles mal. Visitarles, estar con ellos, dialogar,
prodigarles amor y atenciones que demuestren que hay amor y consideración hacia
ellos.

Preparándose para envejecer

Cada uno de nosotros podemos hacer algo para que cuando llegue la vejez
podamos encararla de manera natural y nada traumática. La fe juega un papel
importantísimo en la vida de todo ser humano y a medida que se pierden las
fuerzas, la fe infunde mayor resignación, contentamiento, esperanza y
agradecimiento. Aquel que echa sus raíces por fe en las promesas de Dios, aunque
pase por situaciones complicadas, no se dejará doblegar fácilmente. He conocido a
personas de edad avanzada, que viven una vejez tranquila y llena de estímulos. El
anciano puede hacer mucho por aquellos que le rodean. Job dice que “en los
ancianos está la sabiduría, y en largura de días el entendimiento” (Job 12:12).
Así, los ancianos, pueden ser un buen referente para los más jóvenes, aportando
sus experiencias enriquecedoras, su sabiduría adquirida a través de los años y
hacer mucho bien a las generaciones que les proceden. También será muy
importante realizar alguna actividad, según las fuerzas de cada uno, para sentirse
útiles y positivos.

Buscar refugio en Dios será para cada anciano y anciana un ancla segura
que les ayudará a no ser llevados de acá para allá por las aguas agitadas de la
vejez. David lo sabía y por eso pidió a Dios: ”No me rechaces en el tiempo de la
vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas” (Sal. 71:9). Es
asimismo muy alentador entender en la ancianidad que Cristo está al lado de cada
anciano y anciana que le han servido durante su vida: “Mozo fui, y he envejecido,
y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan” (Sal.
37:25). (LBLA). Jesús ama a los ancianos y tiene cuidado de ellos cuando buscan
en Él reposo, guía y amor. Nunca desamparará a quien confía en su sangre
preciosa.

El último tramo del camino

Es un honor contar con ancianos en nuestras filas. Ellos somo como


guerreros que cumplieron su misión y llevaron el estandarte de la verdad durante
muchos años. Tuvieron victorias y fracasos, pero no perdieron la fe. Ahora necesitan
reposo y tenemos el privilegio de recibir sus enseñanzas y admoniciones fruto de su
experiencia.

Y cuando llegan sus últimos años de vida sobre esta tierra, los ancianos
deben ser cuidados y amados. Todo cristiano y cristiana, tenemos el sagrado deber
de cuidar y amar a nuestros ancianos, es un mandamiento de la Ley de Dios. El
escrito inspirado dice: “Hijos, permitid que vuestros padres achacosos e incapaces
de cuidarse a sí mismos vean sus últimos días colmados de contentamiento, paz y
amor. Por amor a Cristo, mientras descienden a la tumba, reciban de vosotros tan
sólo palabras de bondad, amor y perdón. Deseáis que el Señor os ame, os
compadezca y os perdone y hasta que os cuide en caso de enfermedad, ¿no

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estaréis por tanto dispuestos a tratar a otros como quisierais ser tratados?” (El
Hogar Cristiano, 330).

Querido joven: Que el Señor ayude a cada anciano y que todos aprendamos
a prepararnos mentalmente a medida que vamos envejeciendo; que lo veamos
cómo es realmente: Una bendición por haber podido llegar a esa etapa de la vida.
Dios te bendiga y que tengas un feliz día.

© José Vicente Giner


Pastor

Para la reflexión personal y en grupo:

1. ¿Cómo definiríamos la vejez?


2. ¿Por qué es importante prepararse en la juventud para enfrentar la vejez?
3. ¿Qué deber tenemos como personas y como iglesia hacia nuestros ancianos?

Versiones bíblicas usadas:

LBLA La Biblia de las Américas


NTV Nueva Traducción Viviente
PDT Palabra de Dios para Todos
RVR1960 Reina-Valera 1960
DHH Dios Habla Hoy

Envejecer 4

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