CUATRO PASOS DE UNIDAD
«En esto unos hombres traían en una camilla a un paralítico; y
trataban de introducirlo y colocarlo delante de Jesús… Al ver la fe de
ellos, dijo: Hombre, tus pecados te quedan perdonados» (Lucas
5:18, 20, RV-77).
INTRODUCCIÓN: En esta historia bíblica encontramos otra apología
más a favor del ministerio del Señor Jesucristo como Perdonador y
Sanador, y el lugar de la fe en ambos actos de gracia.
La presencia del Señor siempre atraía a las multitudes. En este caso
en su audiencia tenía fariseos y maestros de la ley (v. 17). Una
representación de «las aldeas de Galilea y Judea, y de Jerusalén» (v.
17), se habían dado cita en aquel memorable e histórico día.
Sobre la presencia de los fariseos y maestros que «estaban
sentados» leemos en el comentario de Matthew Henry: «…no
sentados a los pies de Él, como para aprender de Él, sino por lo que
se deduce del contexto posterior, para expiarle y sorprenderle en
algo por donde poder acusarle. ¡Cuántos hay en medio de nuestras
asambleas que no están sentados bajo la palabra, aunque estén
sentados junto a la palabra…! No tienen inconveniente en que se
predique ante ellos, con tal que no se les predique a ellos.»
En el versículo 17, última cláusula, leemos: «y el poder del Señor
estaba presente para sanarles». El griego lee literalmente: «y el
poder (dunamis) del Señor estaba para que él sanara». Donde está
Jesucristo hay sanidad y hay salvación.
I. En primer lugar, consideremos la unidad de propósito
(vers. 18):
1. Aquí se nos presentan «unos hombres llevando en una
camilla a un paralítico con el propósito de introducirlo y colocarlo
delante de Jesús» (vers. 18).
A. Lucas los describe como «unos hombres». En el griego se
usa una sola palabra, «andres». Su misión era más importante que
su renombre.
B. A Lucas no le interesó su número, sino su propósito, por
eso no los contó. Marcos nos dice que varios hombres traían a un
paralítico, pero cuatro lo llevaban (Marcos 2:3).
2. El propósito de estos amigos era que su compañero
enfermo escuchara la palabra del Señor y fuera sanado.
II. En segundo lugar, consideremos la unidad de
determinación (vers. 18):
1. Según Marcos «llegan unos hombres trayéndole a un
paralítico, llevado por cuatro de ellos» (2:3).
2. Todos tuvieron la unidad de propósito de llevar al
paralítico al lugar donde Jesús estaba presente. Sólo cuatro
manifestaron la unidad de determinación.
A. Los demás terminaron su unidad de propósito al llegar a
la casa de Capernaúm.
B. Los otros cuatro comenzaron su unidad de
determinación. No sólo se propusieron llevarlo, sino cargarlo.
3. El problema de muchos cristianos es que oran mucho,
predican mucho, enseñan mucho, testifican mucho, pero sólo
acompañan, nunca cargan nada ni a nadie.
III. En tercer lugar, consideremos la unidad de superación
(vers. 19):
1. Los versículos 18 y 19 de Lucas 5 presentan las
dificultades de estos hombres que cargaban al paralítico.
A. Trataron de meterlo a la casa por la entrada pero no
pudieron. Esto es unidad de superación.
B. Trataron de ponerlo frente al Señor pero no pudieron.
Esto es unidad de superación.
C. Trataron diferentes medios pero no pudieron. Esto es
unidad de superación.
2. Al no encontrar solución al problema, como tenían
unidad de superación, dice Lucas: «subieron a la azotea, lo
descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en
medio, delante de Jesús» (vers. 19).
A. William Barclay describe el techo de las casas en los días
de Jesús con estas palabras: «Estaba formado por vigas que iban de
pared a pared a poca distancia una de otra. El espacio estaba lleno
de ramitas que habían sido apisonadas con mortero y unidas con
greda. Era la cosa más fácil del mundo sacar el relleno de entre dos
vigas. En verdad, muchas veces se sacaban los ataúdes de las casas
por el techo» (Lucas, volumen 4, Editorial La Aurora, pág. 65).
B. La unidad de superación significa que todos nos vamos a
unir hasta encontrar la solución al problema.
IV. En cuarto lugar, consideremos la unidad de fe (vers. 20):
1. Los tres evangelios sinópticos están de acuerdo al decir:
«Al ver la fe de ellos, dijo: … tus pecados te son perdonados»
(Marcos 2:5; Mateo 9:2).
A. Marcos cambia la palabra «hombre» (Lucas 5:20) por
«hijo».
B. Mateo añade «ten ánimo» y emplea el término «hijo»
(Mateo 9:2).
2. La fe de ellos, que era unida, pudo expresar el deseo que
había en sus corazones no sólo para que su amigo fuera sanado del
cuerpo, sino sanado del alma (Lucas 5:23–25).
A. Por la fe nuestra nuestros amigos y familiares pueden
experimentar perdón de pecados.
B. Por la fe nuestra muchos enfermos pueden ser sanados.
3. El Señor Jesucristo puede ver la fe que tenemos y hacer
algo a favor de aquellos a quienes estimamos. El problema es que
muchos creyentes tienen fe para ellos y no tienen fe en lo que el
Señor quiere hacer en otros.
4. San Agustín, según lo testificaba, debía su salvación a la
fe de su madre: «Es imposible», decía Ambrosio de Milán, «que el
hijo de tales oraciones y lágrimas se pierda».
CONCLUSIÓN: La unidad demanda propósito, ¿por qué estamos
unidos?; demanda determinación, ¿para qué estamos unidos?;
demanda superación, ¿qué hacemos cuando estamos unidos?; y
demanda fe, ¿qué alcanzaremos espiritualmente con estar unidos?