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Aventura Fantástica en Varsovia

Este documento presenta el comienzo de una historia de fantasía. Mía encuentra una llave dorada y un mensaje misterioso que la llevan a visitar a sus abuelos junto a su amigo Daniel. Viajan en avión hacia la casa de los abuelos, quienes no esperan su visita. El mensaje y la llave despiertan la curiosidad de Mía por descubrir su significado.

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Aventura Fantástica en Varsovia

Este documento presenta el comienzo de una historia de fantasía. Mía encuentra una llave dorada y un mensaje misterioso que la llevan a visitar a sus abuelos junto a su amigo Daniel. Viajan en avión hacia la casa de los abuelos, quienes no esperan su visita. El mensaje y la llave despiertan la curiosidad de Mía por descubrir su significado.

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CRONOLOGÍA VARSOVIANA

El Mago y la Bruja Oscura

Introducción

Este libro es inspirado en el mundo espléndido y magnífico en el cual podrás hacer todos tus
sueños realidad, sin importar los obstáculos o adversidades que el mundo actual nos presenta.
Con esta colección de libros que hoy les presento, deja volar tu imaginación y traza un rumbo a
un mundo de fantasía en donde todos tus sueños y mayores anhelos se harán realidad; que
nadie te diga que lo fantástico no existe y por el contrario hazle ver qué tan equivocado esta e
invítalo a sumergirse en este mar de aventuras.

Ven y acompaña a nuestros héroes en esta divertida pero desafiante aventura para acabar con
el mal convertido en bruja que rige todo el mundo de Varsovia.
CAPÍTULO I

Erase una vez en un día caluroso y bastante rutinario para Mía Wallace que hiba de camino a
casa después de un estresante día de colegio, durante todo el día estuvo ignorando un poco a
sus profesores y sus respectivas clases y solo esperaba ansiosa el sonido del timbre que
marcaba el final de las clases y el comienzo de las vacaciones de verano. Cuando por fin sonó el
timbre ella y sus compañeros salieron de prisa como vacas sin portillo, pues por fin no habría
pensamientos para tareas y solo relajo total, Mía fue la primera en salir y a su lado iba Daniel,
su mejor amigo en la secundaria y casi podría considerarse como su hermano, pero está
relación tan mutua y el sentimentalismo que estos dos tenían se podría decir que era mas bien
como un romance que florecía más y más con cada minuto que estaban cerca el uno del otro.
Pronto llegaron a la parada de autobuses y ella le dijo con una voz un poco fuerte a Daniel, -
oye muévete o nos deja el autobús y ya sabes cómo se demoran en llegar- y Daniel le dijo -oye
tranquilízate, ni que fuera para tanto y mira el autobús lo tenemos justo aquí-.

Mía era una chica genial pues era cariñosa y muy buena en los estudios, pero a veces le aburría
demasiado estar encerrada tanto tiempo en un salón escuchando a los mismos profesores
decir siempre las mismas palabras una y otra vez. Y ella se puede decir que era de esas
personas que les gusta explorar cosas nuevas y lugares nuevos y ciertamente todo lo que hacía
era para ella algo “rutinario”. De camino a casa se puso a ver esos hermosos paisajes de fondo
un poco más allá de la ciudad y se puso a imaginar que vivía en un mundo lleno de alegría, con
hermosos paisajes y lleno de criaturas fantásticas que solo existen en los cuentos de hadas, se
quedó tan atrapada en ese mundo que Daniel tuvo que sacudirla suavemente para que no se
le pasará su casa. Daniel: -Oye Mía reacciona, no querrás que se te pase la casa-. Ahh que que,
así claro gracias Daniel, oye nos vemos después-. Contesto Mía.

Cuando Mía llego a casa; está estaba un poco vacía y pues la verdad era costumbre encontrarla
así pues los padres de Mía siempre estaban ocupados en el trabajo todo el día y siempre
llegaban tarde apenas para el besito de las buenas noches. Cómo iba diciendo, llegó a casa
dejó su bolso en su habitación, se cambió rápidamente el uniforme y calentó el almuerzo en el
microondas por alrededor de treinta segundos y cuando esté estuvo listo se sirvió un gran
plato y un poco de jugo de naranja. Cuando acabó su almuerzo fue directamente a la sala se
puso a ver una película y así de repente se quedó dormida. Llego la noche casi tan rápido como
cuando presionas el suiche y el bombillo se apaga, sus padres llegaron y lo primero que vieron
al entrar fue a su hija acostada en el sofá, su madre al verla le dijo a su esposo: -Mira amor esta
es la segunda vez que se queda dormida en el sofá pero se ve tan hermosa cuando duerme-,
entonces se acercó suavemente a ella le dio un beso en la frente y le dijo: -Mi vida que tengas
una feliz noche-, e inmediatamente le dijo a su esposo: -amor me harías el favor de llevarla a la
habitación- él respondió -claro que sí amor cómo no voy a llevar a mi princesa a su habitación-,
inmediatamente la llevó a su habitación, la recostó en la cama, la acobijo y le dio el beso de las
buenas noches.
A la mañana siguiente, Mía se levanta tan contenta que ni siquiera se pregunta cómo terminó
en la cama y no en el sofá, por qué cualquiera diría que vuela mientras está dormido, bueno en
fin eso no va al caso; se levanta, se dirige a la cocina y por Dios Santo qué sorpresa tan
espléndida se llevo; sus padres estaban desayunando, aunque no se molestó con ellos por no
haberla despertado para desayunar juntos lo que si sintió fue asombro. Mía: -papá, mamá
acaso no tienen que ir a trabajar-, Mamá: -Querida pero porque iríamos al trabajo hoy si es fin
de semana, acuérdate que solo trabajamos en semana, pero siéntate te sirvo el desayuno
antes de que se enfríe, pero antes no olvides lavarte las manos- ,Mía: -Ahh si lo había olvidado.
Cuando Mía terminó su desayuno inmediatamente se dirigió a su habitación para chatear con
sus amigos y ver su serie favorita que solo la dan los fines de semana, cuando estaba entrando
así de la nada vio encima de su cama una llave de oro envuelta en un papel, cuando leyó el
papel este decía Long 112”32’2 Lat. 111”24’5 (Entrada a Venecia, te esperamos hija de Adán y
Eva necesitamos tu ayuda, solo tu pureza y tú sabiduría nos salvarán), Ella se quedó muy
sorprendida y un poco confundida.

CAPÍTULO II

Mía después de lo sucedido, llama inmediatamente a su amigo Daniel, lo invita a su casa y le


comenta la situación, -es increíble mira lo que me acabo de encontrar encima de mi cama,
ósea no lo puedo creer y le pregunté a mis padres si sabían algo o era acaso una broma suya o
algún tipo de juego y me dijeron que no fueron ellos quienes me dejaron esta llave sobre la
cama, estoy sin palabras y lee el mensaje que cubría la llave es aún más confuso-. Daniel: -Pues
que te digo Mía en serio no se qué decir-. Cómo sea hay que encontrar a quien lo hizo y buscar
que es esto, este poco de números-, Mía pues por si no te das cuenta ese poco de números
como tú los llamas son una coordenada y creo saber dónde queda, pero vamos a confirmarlo
en internet. Ambos cogen la laptop y empiezan a buscar tales coordenadas en internet y como
Daniel lo sospechaba era nada más y nada menos que (País), las coordenadas apuntaban al
lugar en donde vivían los abuelos de Mía, “Esto será algún regalo de mis abuelos o será un
mensaje acaso para que vaya a visitarlos”, “Mía pero que más da, está será las mejores
vacaciones de mi vida y será un placer visitar a tus abuelos, pues ellos son tan encantadores”.
Mía y Daniel le comentan todo a sus padres y gran placer les dicen que si, “pero Daniel primero
tendrás que pedirle permiso a tus padres, está bien y ya según lo que digan ellos, tomaremos
una decisión”.

Daniel muy emocionado le comenta todo a sus padres y estos complacidos le dan el permiso;
este sin dudarlo dos veces llama a los padres de Mía y les cuenta todo. La madre de Mía le dice
que prepare todo para el lunes, pues ese mismo día saldrían. Paso todo el fin de semana
rápidamente y cuando se llego el domingo en la noche Mía no era capaz de dormir de la
emoción, pues a ella le encantaba mucho viajar a dónde sus abuelos y mas aún con tal
sorpresa que la llenaba de intriga y esa misma intriga no daba cabida a su paciencia; ella se
preguntaba que significaba esa llave y ese mensaje y esto no le permitía dormir tranquila. Se
llego la mañana siguiente y por si fuera poco estaba un poquito desvelada pero con la emoción
intacta. Ese mismo día se iba por la mañana así que desayuno rápidamente sus cereales,
waffles con miel y la leche; era tanta su alegría que la manzana se la guardo en el bolsillo de la
chaqueta. Su padre se despidió de ella y se fue a trabajar y su madre fue quien la llevo al
aeropuerto de camino al trabajo, pero claro cabe aclarar que recogió a Daniel también, una vez
llegaron, en el aeropuerto se despidieron y su madre por poco suelta las lágrimas pues se
despediría por un buen tiempo de su hija adorada.

Madre: “Mi niña linda espero que te diviertas y te portes bien con los abuelos, te quiero tanto
que te extrañaré hasta que vuelvas y tú Daniel prométeme que me cuidaras a mi niña hasta
que vuelvan”, Daniel: “Claro que si señora se lo prometo”, Madre: “Yo te llamaré
constantemente para ver cómo te encuentras y por si te aburres, está claro cariño”, Mía “Claro
que sí mamá pero vamos pronto o nos dejara el avión y mami no olvides que te quiero
mucho”. Fueron a comprar los tiquetes y de inmediato fueron a abordar el avión, Madre:
“Chao chicos”, Chicos: “Adiós” y la lágrima que no soltó anteriormente; si la soltó ahora
mismo.

La Madre se fue inmediatamente a su trabajo y los chicos se fueron a abordar el avión. Mía y
Daniel estaban súper felices porque iban a dónde los abuelos, personas alegres y muy
cariñosas, ellos iban mirando todo desde la ventanilla del avión y este aún no había
despegado; pero espera un momento les llegarían de sorpresa a los abuelos porque estos no
sabían que ellos irían, pues hay que tener en cuenta que estos no tenían idea de lo sucedido y
una simple confusión y el mensaje extraño es lo que realmente motivo a los chicos a ir, a tan
espléndida aventura. Siguiendo con la historia, el avión por fin dio la curva y se desprendió de
la cabina que conecta al avión con el aeropuerto y por fin cogía rumbo a la pista de despegue.
Los chicos estaban que saltaban del avión de la felicidad pues por fin, el avión iba a despegar
pues sentían que se estaba demorando demasiado. Azafata: “Chicos quieren algo de comer o
acaso una bebida”, Mía: “Por supuesto, yo quiero unas donas con cualquier gaseosa y tú qué
pediras Daniel”, Daniel: “Yo quiero unas alitas picantes y una Malta por favor”, Azafata: “Claro
que si ahorita mismo les traigo todo lo que pidieron”.

El avión por fin despegó y los chicos con más motivos estaban alegres y muy emocionados y
cuando se asomaron por la ventanilla nuevamente y pues, teniendo en cuenta que el avión
despega rápidamente, todo se veía tan minúsculo como hormigas. Cuando por fin la azafata
les trajo lo pedido, estos merendaron muy dichosamente. Cómo no había más que hacer en el
avión y todo era aburrición total, Daniel se puso a ver una película y Mía como se había traído
el álbum que su madre le regalo de pequeña, se puso a ver sus hermosas fotografías que este
estaban y recordar bellos momentos que ya pasaron. Así el viaje se demoró lo suficiente entre
idas al baño, comidas, películas, música y más; pues el viaje era un poco extenso y estresante.
Después de pasar un par de días, por fin escucharon noticias alentadoras y cuáles eran estás,
pues que el avión estaba apunto de aterrizar. Mía: “escuchaste Daniel por fin aterrizaremos,
menos mal pues ya me estaba aburriendo”, “pero Mía y quién nos va a recoger o es que acaso
tus padres o tú le avisaron a tus abuelos que íbamos para donde ellos” dijo Daniel, Mía: “No te
preocupes, nadie le ha avisado a ellos, pero, yo sé cómo llegar y mi madre me dio dinero
suficiente como para pagar un taxi”, Daniel: “Bueno esta bien, solo que estaba un poco
preocupado, esto es todo”.

CAPITULO III

Una vez aterrizo el avión en el aeropuerto, fueron a recoger sus maletas y muy deprisa fueron
a tomar un taxi e ir a dónde sus abuelos. Mía: “Mira ese taxi, muévete Daniel antes de que lo
agarre otra persona”. Daniel: “Taxi, taxi por aquí”, “dígame a dónde los llevo”, Mía: “A la
hacienda Miraflores por favor”; el taxista los llevo muy cordialmente a dicho lugar y como muy
bien lo dijo Mía, la hacienda de sus abuelos era gigantesca y no había otra en comparación,
tenía grandes terrenos y hermosos animales; pero había algo que la hacia más especial que
cualquier otra hacienda, era nada y nada menos que el jardín bellísimo y enorme que
adornaba la entrada de la hacienda, la fuente y un árbol muy antiguo que estaba dividido en
dos y parecía una especie de portal; era tan viejo, que existía mucho antes que sus abuelos,
bisabuelos o incluso sus tatarabuelos, y era considerado como reliquia familiar. Siguiendo con
la historia, por fin de tanta espera ya se veía a simple vista la hacienda de sus abuelos y Mía
estaba muy feliz. Una vez el taxi estaba en la hacienda Mía le pago al taxista y Daniel bajo las
maletas y por supuesto dieron las Gracias al taxista.

Uno de los empleados la reconoció inmediatamente y este no era nadie más que Bruno,
Bruno: “Señorita Mía y que hace por aquí, es todo un placer”, Mía: “Pues me encanta venir a
ver a mis abuelos y pues, mucho más cuando ellos me invitan”, Bruno: “Pero bien pueda pasen
y dejen que les ayude con las maletas”. Bruno les ayudo con las maletas y entraron muy feliz a
tan maravilloso lugar y cuando por fin llegaron a la sala, Bruno se retira y sus abuelos que
estaban tomándose un té quedaron muy sorprendidos al verlos llegar; pues como se dijo
anteriormente ellos no sabían que iban a visitarlos. Abuela: “Mi niña que sorpresa que estés
aquí y tú Daniel, pero que hacen los dos aquí”, Abuelo: “Si, a mi también me sorprende mucho
su llegada y sus padres ya saben que están aquí y como vienen sin avisar, les hubiéramos
preparado algo de comer”. Los chicos estaban sorprendidos y no entendían nada, Mía:
“Ustedes no sabían que veníamos para acá, lo siento mucho abuelos, sino que nosotros no
avisamos porque pensamos que sabían que vendríamos”.

Todo se comienza a aclarar y por fin se le va dando a este enredo una solución, Mía saca la
nota y la llave de oro y le comenta todo a sus abuelos, ellos muy sorprendidos nuevamente, le
comentan que no tienen nada que ver con aquellos objetos y por el contrario le hacen saber
que es un gusto que estén con ellos. Abuela: “Pues Mía sea cual sea el motivo de tu llegada es
un gusto muy grande para tu querida abuela que estén aquí y pues si tienen los permisos de
sus padres mucho mejor, Francisca ve y acomoda a los chicos a sus respectivas habitaciones”,
“claro que sí mi señora” responde Francisca. Los chicos suben presurosamente al segundo piso
y Francisca los lleva y acomoda en sus respectivas habitaciones y muy contentos ordenan su
ropa y pertenencias en el closet. Una vez acomodados Mía se queda pensativa y con grandes
dudas en cuanto al mensaje y la llave de oro, pues si no fueron ni sus abuelos ni sus padres
quien pudo ser; de seguro muy pronto lo averiguaría.

Como los chicos habían llegado muy tarde a la ciudad, el día se fue rápido y cuando menos era
de esperarse, era de noche y ya, era hora de cenar. Mía estaba escuchando un poco de música
y de inmediato fue interrumpida por Francisca; pues la abuela le había pedido el favor de que
le avisará a Mía y a Daniel de que bajarán a cenar, Francisca: “Mi niña me manda tu abuela
para que bajes a cenar, te espera un grandioso banquete”, Mía: “Gracias, bajo enseguida”. Mía
se desconecto de inmediato los audífonos, se guardo el teléfono, se puso las pantuflas y bajo
inmediatamente y es algo que igualmente hizo Daniel, Cuando Mía bajo las escaleras con
cuidado y por fin entro al comedor Wao, tremenda comida que la esperaba; pues aparte de ser
bastante era muy deliciosa y cabe decir pues que entre esa comida había: Pavo relleno,
mariscos cocidos, aros de cebolla con barbiquiu, cerdo asado y más. Cuando Mía y Daniel
vieron está tremenda cena lo único que hicieron fue saborearse los labios pues comerían como
Reyes; este podría ser otro motivo por el que tanto a Mía como a Daniel les encantaba ir a
dónde los abuelos, bueno en fin, después de cenar hicieron todo lo que tenían que hacer y se
fueron a dormir muy complacidos.

A la mañana siguiente Mía se levantó muy temprano y fue inmediatamente a jugar al jardín y a
divertirse un rato, se llevó su balón de basket y pues como en el jardín había un cesta de
baloncesto con mayor razón, mientras encestaba el balón y se la pasaba súper bien, en una de
esas lanzadas el balón choco en una de las esquinas de la cesta y rebotó muy lejos y fue a caer
directo en el árbol del jardín y pues aunque Mía sabía de el árbol no le causaba mucha
impresión un árbol viejo, pero cuando se acercó a este para recoger el balón, un agujero en
forma de cerradura brillo ante sus ojos y pues fue tanta su impresión que no podía creerlo y
solo en ese momento pasó su mente la siguiente frase (Será esa la utilidad que tiene la llave,
será está cerradura la que abre la llave), en ese conflicto de pensamientos fue interrumpida
por Francisca, pues, la llamaba para que fuera a desayunar. Mía fue de inmediato, pero sin
antes irse con la duda pues acaso sus ojos la engañaban o era puritita verdad lo que acababa
de ver, bueno en fin Mía se dirigió primero a lavarse las manos y después a desayunar.

CAPITULO IV

A eso de las 11:00 a.m, mientras Daniel estaba metido en la piscina, chapoteando y echando
clavados, Mía quiso acompañarlo y por ahí derecho comentarle lo que le ocurrió
anteriormente, pues era algo que valía la pena contar y pues con lo del misterio de la llave y la
nota como no decírselo. Mía aunque un poco dudosa de que esté no le creyera, por fin se
decidió a contarle, Mía: “Oye Daniel, a que no adivinas lo que vi ahora en la mañana mientras
jugaba básquetbol, pero no sé si me creas”, “Y que fue Mía, dímelo por favor” contesto Daniel,
Mía: “Pues en el árbol viejo que está en el jardín ese que parece como dos árboles en uno, le
acabo de ver una cerradura y si quieres vamos un momento para que la veas”, Daniel aunque
un poco dudoso la acompaño al jardín, cuando los dos buscaron por todo el árbol no había
indicios de ninguna cerradura, Daniel pensó inmediatamente que Mía le estaba jugando
alguna broma pero ella se puso sería al instante, Daniel: “Mía dónde está la tal cerradura
porque mira que ya buscamos por todo el árbol y no hay nada”, Mía: “Pero yo la vi muy
claramente y no estoy mintiendo solo que preciso en ese instante me llamo Francisca sino la
hubiera examinado bien”, Daniel: “En fin Mía, aquí no hay nada y dices que viste una cerradura
por lo de la llave, de pronto la misma intriga de la llave te hace ver ilusiones, porque no mejor
vamos a tirar piscina y no perdemos el tiempo aquí, no te parece”, Mía: “Bueno, aunque yo
estoy muy segura de lo que ví, tienes razón mejor vamos a la piscina”.

Ambos fueron a la piscina y se la pasaron toda la tarde allí, después de haber disfrutado
nadando y chapoteando en la piscina, por fin decidieron salir y comer una rica merienda
(sándwiches con jugo de fresa con leche). Pero a pesar de todo la diversión que tenían, Mía no
dejaba de pensar en la cerradura que había visto, así que decidió ir a examinar el árbol antes
de ir a cenar y cuando llegó al árbol un rayo de sol muy especial reflejo a esa cerradura del
árbol y Mía pudo corroborar que no estaba alucinando quiso ensayar la llave pero no la tenía a
la mano; así que lo dejo para la mañana siguiente y de inmediato se fue a cenar. Está ves no le
contó nada a Daniel porque primero quería comprobar que todo era cierto y así evitar la
incredulidad de su amigo. A la mañana siguiente se levantó muy temprano y se fue con la llave
en mano, recordó muy bien el lugar en donde había visto la cerradura y cuando por fin la
encontró, introdujo la llave en ella y de inmediato en el medio del árbol se abrió una clase de
portal; como la emoción y la curiosidad no la dejaron en paz se adentro en el.

Daniel por otra parte se despertó un poco más tarde, y cuando lo hizo no vio a Mía por
ninguna parte y le pareció un poco raro pues ella no era mucho de madrugar en vacaciones. El
comenzó a buscarla por todas partes y nada que la encontraba, el un poco inquieto y
preocupado fue al árbol que ella le había mencionado anteriormente y pues obviamente no
vio nada ni el portal activado ni la llave pues Mía la necesitaría para volver de regreso. Mía por
otro lado acababa de llegar a un mundo totalmente desconocido pero muy hermoso,
totalmente lleno de criaturas fabulosas que solo había oído mencionarlos en los libros de
fantasía. Ella fue recibida y guiada por Meredith, una hermosa elfo que conocía el lugar tanto
como la palma de su mano y comenzó a enseñarle todo a su alrededor; y como no iba a tener
conocimiento sobre todo, si los elfos tienen una gran biblioteca con toda la información
almacenada acerca de todas las criaturas mitológicas.

Daniel seguía sin tener ni idea de dónde estaba Mía, cuál era su paradero? Esa era la incógnita
que se hacía el a cada rato. Pero el para no preocupar a los abuelos de Mía, no les contó nada
acerca de la desaparición misteriosa de su amiga. Al cabo de un rato Mía volvió a aparecer en
nuestro mundo pero todo el tiempo que estuvo en el otro mundo, que fueron años, en este
fue tan solo minutos. Ella estaba tan emocionada que quería contárselo todo a Daniel, sin
saber que este estaba muy preocupado por ella y algo disgustado. Daniel: “Mía a dónde te has
metido, que te estuve buscando por un buen rato?”, Mía se disculpa y le comienza a contar
todo. Mía: “Lo siento Daniel, solo que estaba en un lugar maravilloso y se me ha pasado el
tiempo, habrá sido acaso los tres días que estuve perdida?”. “Que?, Pero de qué hablas”, le
dice Daniel, “si tan solo han sido unos cuantos minutos”. Ella estaba un poco confundida y
desconcertada pues como era posible que haya pasado tan solo minutos en este mundo, si en
dónde estaba pasaron tres días. De inmediato Daniel le pide que le expliqué todo y ella accede
sin problema.

CAPITULO V

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