HISTORIA DE ESPAñA 1
TEMA 1.- LA ROMANIZACIÓN
Introducción
La presencia de Roma en la Península Ibérica se prolongó desde finales del siglo III a.C., momento en
el que se inició la conquista, hasta principios del siglo V d.C., cuando el desmembramiento del
Imperio romano favoreció el asentamiento en Hispania de algunos pueblos germánicos (Visigodos).
Durante este tiempo, la Península fue un territorio más de un imperio que abarcaba las tierras que
bordeaban el Mediterráneo, y en las que se llevó a cabo un proceso de aculturación a la civilización
romana llamado Romanización.
Pero antes de centramos en este proceso habría que señalar, brevemente, que la llegada de los
romanos a la Península se produjo en dos grandes periodos:
- lº Periodo: Las guerras púnicas (enfrentamiento entre Roma y Cartago). Después de 12
años de lucha hacia el 202 a.C., los romanos lograron dominar la costa mediterránea y
expulsar a los cartagineses.
2º Periodo: Esta segunda etapa (154 a.C.-133 a.C.) se caracterizó por las guerras contra
los pueblos de la Meseta. Fue una guerra larga debido a la resistencia
fundamentalmente de lusitanos y celtíberos.
- A finales del siglo I, ya en época del emperador Augusto, se sometió a las últimas
tribus del norte peninsular, cántabros y astures, con lo que se dio por finalizada la
conquista de la Península.
Roma logró conquistar la Península Ibérica tras dos siglos de enfrentamientos armados, entre el año
218 a. C. y el 19 a. C.
2 2º BACHILLERATO
Desarrollo
Romanización y sus factores
Por romanización se entiende el proceso histórico iniciado en la península en el siglo III a. C.
mediante el cual la población indígena asimiló los modos de vida romanos en diversas facetas: la
administración provincial, la urbanización y las obras públicas, las estructuras económicas y
sociales, el derecho, la cultura y la religión.
El proceso de romanización no fue homogéneo en el tiempo (se intensificó notablemente a partir
del siglo I a. C., bajo la paz imperial) ni tuvo la misma incidencia en todas las áreas, ya que fue muy
acentuado en todo el litoral mediterráneo y más leve en el interior, en el norte y en noroeste.
La romanización supone, allí donde se implantó plenamente, la desaparición de las estructuras
indígenas y su sustitución por las de Roma.
Los factores que propiciaron la romanización fueron diversos:
La administración provincial
Con el término provincia los romanos definían, en principio, el ámbito de competencias de un
magistrado. Más adelante, cuando la presencia militar empezó a ser permanente en ciertas zonas,
pasó a designar una demarcación territorial concreta, como es el caso de la provincia de Hispania.
En la evolución de la Administración romana de la península y Baleares se distinguen tres etapas:
1. La República (197 a.C. — siglo I a.C.): En esta época predominó la administración
militar; al frente de cada provincia se encontraba un pretor; la capital no era fija, sino
que coincidía con la ciudad donde estuviese el pretor. División en dos provincias:
Hispania Citerior e Hispania Ulterior. Las sedes más estables fueron Emporion,
Cartago Nova y, sobre todo, Tarraco, para la Hispania Citerior, y Corduba, para la
Ulterior
2. El Alto Imperio (siglos 1 a. C. — III d. C.): Hispania se dividió en tres provincias,
creadas por el primer emperador (Octavio) tras someter a cántabros y astures. Se
mantuvo la antigua Citerior, ahora denominada Tarraconense, con capital estable en
Tarraco. La antigua Hispania Ulterior se dividió en dos: la Lusitania, con capital en
Emerita Augusta, y la Bética, con capital en Corduba. (mapa)
3. El Bajo Imperio (siglos III y V d. C.): como consecuencia de la crisis que atravesaba
el Imperio romano, las estructuras territoriales sufrieron una remodelación. En
Hispania se diseñaron unidades administrativas más pequeñas bajo los emperadores
Diocleciano y Constantino I. El Imperio se dividió en diócesis. La diócesis de las
I-iispanias abarcaba siete provincias: a las tres ya existentes (Tarraconense, Lusitania
y Bética) se sumaron Gallaecia, con capital en Bracara Augusto; Cartaginense, con
capital en Cartago Nova, y Baleares, con capital en Palma. Se creó, además, la
provincia de Mauritania Tingitana, con capital en Tingis.
I
HISTORIA DE ESPAñA 3
La República El Alto Imperio El Bajo Imperio
La urbanización. Las obras públicas
La ciudad fue la unidad administrativa básica establecida por los romanos e instrumento de
romanización de los territorios conquistados. Para llevar a cabo este proceso, se utilizaron dos
vías alternativas:
• Creación de nuevas ciudades. Estas fundaciones (colonias), seguían el modelo de la
propia Roma, y se poblaban preferentemente con ciudadanos procedentes de Roma o
de Italia y, a veces, con soldados veteranos licenciados, es decir, libres de sus
obligaciones militares.
Los emperadores que impulsaron la creación de nuevas ciudades en Hispania fueron
Octavio, Claudio, los Flavios (Vespasiano, Tito y Domiciano) y Adriano. Emerita
Augusta, por ejemplo, fue fundada por Octavio.
• Transformación de poblaciones ya existentes en ciudades romanas, que pasaban a ser
ciudades federadas o libres de impuestos y de ocupación militar. Por lo general habían
colaborado con los romanos durante la ocupación y por ello recibían un trato
privilegiado. Entre ellas se encontraban Malaca, Gades, Saguntum, Cartago Nova y
Tarraco.
• El resto de las ciudades indígenas, sometidas a los conquistadores, eran denominadas
estipendiarias porque pagaban un estipendio o impuesto; a cambio se respetaba su
Administración local.
Desde el punto de vista artístico, las ciudades crecían, en la mayoría de los casos, bajo las reglas
del urbanismo romano y se llenaron de monumentos (foros, acueductos, templos, circos,
anfiteatros...) que constituyen aún uno de los legados más importantes del pasado romano.
Igualmente, las villas agrícolas se decoraban con mosaicos y esculturas al gusto romano.
Algunas de las obras romana que todavía podemos observar en nuestro país son:
- Los puentes (Mérida o Alcantara)
- Los acueductos (Tarragona, Segovia, Mérida)
- Los teatros (Mérida o Cartagena)
4 2º BACHILLERATO
- Circos y arcos de triunfo como el de Bará (Tarragona)
- Templos como el de Mérida o el de Vic (Barcelona)
Las calzadas que conectaban entre sí las ciudades más importantes
Las ciudades estaban comunicadas por una red viaria diseñada por Octavio y completada por
otros emperadores. El fin de estas calzadas era militar y administrativo, ya que facilitaban el
desplazamiento rápido de las legiones. Además, contribuyeron a mejorar las relaciones económicas
y a cimentar la unidad del Imperio. Las más importantes fueron:
Las estructuras sociales y económicas
Hacia el siglo 1, la sociedad hispana estaba formada por unos siete millones de personas que
poseían diferente situación jurídica:
• Los colonos romanos e itálicos. Eran una minoría que gozaba de plenos derechos
políticos y de propiedad, y que llegó a influir en la vida política y cultural de Roma.
• Las élites indígenas. Imitaban a los romanos copiando sus nombres, sus costumbres,
su idioma y su estructura familiar patriarcal.
• Los indígenas libres. Se encontraban en la base de la sociedad, por encima de los
libertos o esclavos liberados que dependían del antiguo dueño.
• En el último escalón de la sociedad se encontraban los esclavos.
En un principio la ciudadanía plena sólo la tenían los ciudadanos romanos, pero en el año 212 de
nuestra era, y después de un largo proceso, el emperador Caracalla con la promulgación de la
Constitución Antoniana concedió la ciudadanía romana a todos los súbditos del imperio, incluidos
los indígenas ibéricos.
El sistema económico y social romano se fundamentaba en el esclavismo, una práctica de
diferenciación jurídica, social y económica. Estos esclavos, privados de todo derecho, fueron la
mano de obra básica en el trabajo agrícola, artesanal y minero.
HISTORIA DE ESPANA 5
- La agricultura avanzó notablemente con la introducción de nuevas técnicas, corno el
arado romano, el trillo, la práctica del barbecho y el perfeccionamiento de las técnicas
de regadío. Los productos más importantes fueron el trigo, la vid y el olivo, que se
exportaban a Roma en su mayor parte. En el sureste alcanzó un gran desarrollo la
recogida del esparto que, junto con el lino, se exportaba como materias primas o
manufacturas.
- La artesanía se encontraba en talleres textiles o de fabricación de armas. Toledo,
Saetabis (Xátiva), Cartagena o Bilbilis (Calatayud) fueron importantes centros
artesanales. Por otro lado, no hay que olvidar las actividades pesqueras, frecuentes en
todo el litoral.
La minería tuvo tal importancia, que ya en el principio fue el aliciente mayor para la
intervención romana en la Península frente a Cartago. Los yacimientos de mercurio en
Almadén (Ciudad Real), el oro del noroeste, el plomo y la plata de Cartagena y Sierra
Morena y el cobre del suroeste peninsular abastecieron en gran medida las necesidades
del imperio romano.
El legado cultural
El latín era la lengua utilizada en el derecho, la ciencia y la cultura.
En el ámbito religioso, los romanos respetaron los cultos locales, siempre que no amenazaran la
lealtad a Roma y al emperador, que llegó a ser venerado como un dios más. Para las élites
locales, la devoción por el emperador reforzaba su integración en el Estado romano.
A partir del siglo I llegaron a Hispania los cultos mistéricos del Mediterraneo oriental,
asociados a ritos de purificación o bautismo y a promesas de resurrección e inmortalidad (Cibeles,
Isis, Mitra).
Rivalizando con ellos y procedente también de Oriente, se introdujo en la Península el
cristianismo. Sus seguidores, al negarse a adorar al emperador, se convirtieron en enemigos de
Roma. Por ello sufrieron persecuciones; más tarde, la religión cristiana obtuvo el beneplácito del
Estado romano, primero con Constantino I y después con Teodosio I el Grande (379-395), que la
convirtió en la religión oficial y prohibió la práctica de otros cultos. Privilegiada jurídica y
económicamente, la Iglesia católica colaboró en la latinización de la sociedad hispánica. Como
contrapartida, perdió su independencia y los emperadores intervinieron activamente en los
concilios (asamblea que representaba a toda la Iglesia; tenía poder para modificar la doctrina y
disciplina eclesiásticas).
El Derecho es una de las más grandes creaciones del pueblo romano y una de sus más valiosas
aportaciones a la civilización occidental. De toda la herencia dejada por Roma, ningún otro
aspecto continúa teniendo una vigencia similar a la del Derecho Romano. Lo más llamativo del
Derecho Romano es que no desapareció al desaparecer el estado romano. El sistema jurídico que nos
legó Roma constituye hoy en día el núcleo del Derecho de todo occidente.