SD 91852 – Causa n° 28649/2013/CA1 – “H. Y. A. c/ T. A. S.A.
s/ despido” –
CNTRAB – SALA I – 31/05/2017
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 31 días del mes de mayo de
2.017, reunida la Sala Primera de la Cámara Nacional de Apelaciones del
Trabajo, para dictar sentencia en la causa del epígrafe, y de acuerdo al
correspondiente sorteo, se procede a votar en el siguiente orden:
La Doctora Gloria M. Pasten de Ishihara dijo:
I.- Contra la sentencia de fs. 323/333 que le resultó desfavorable se alza la
demandada T. A. S.A. a tenor del memorial de agravios obrante a fs. 334/339
mereciendo oportuna réplica a fs. 349/354. La representación letrada de la
parte actora cuestiona a fs. 355, por un lado, sus honorarios por estimarlos
reducidos y por el otro, los fijados a la asistencia letrada de la accionada por
elevados. Asimismo, a fs. 340 y 341 los peritos psicólogo y contador recurren,
por bajos, sus emolumentos regulados en autos.
II.- Memoro que en el particular, la Sra. Jueza “a quo” resolvió receptar el
reclamo, condenando a la demandada a abonar las indemnizaciones
adeudadas y derivadas de la desvinculación que fue decidida por la
trabajadora el día 13/09/2012 (cfr. liquidación que practicó a fs. 331vta/332).
Para así decidir, entendió que la injuria invocada en su telegrama extintivo –
relativa a los malos tratos, acoso y persecución recibidos por parte de su
superior- se encuentra acreditada, por lo tanto la actitud rescisoria en que se
colocó la Sra. H. resultó ajustada a derecho. Además, consideró procedente el
reclamo deducido a fin de adicionar un resarcimiento extratarifario (integrativo
de los conceptos daño moral y material) al considerar comprobada la
circunstancia alegada por la parte actora respecto a los actos discriminatorios
sufridos desde el inicio de su relación laboral por parte de la patronal,
consistentes en malos tratos y hostigamientos (mobbing).
III.- La demandada apela el pronunciamiento dictado en anterior grado y se
queja por el progreso de la acción tal como ha sido decidida por la Sra.
Magistrada que me precedió. Cuestiona la forma en que resultaron apreciadas
las pruebas producidas, considera que la causal de despido no resultó
suficiente ni temporánea. Sostiene que ninguno de los testimonios brindados
en autos da cuenta de la situación de mobbing alegada por la Sra. H. en su
escrito de inicio.
Asimismo, se agravia por entender que no corresponde que se la condene a
resarcir el daño moral sufrido por la accionante, en razón de que el mismo no
fue acreditado. Discute la tasa de interés fijada en la presente causa (Acta
2601), la cual, a su entender, no puede aplicarse de manera retroactiva y por
último, rebate los honorarios regulados a la representación letrada de la parte
actora y perito contador por altos, y los fijados a su asistencia letrada por
reducidos.
IV.- Adelanto que, de compartirse la solución que propongo, la queja referida al
progreso de la causal de despido por acoso laboral deberá ser desestimada y
corresponde mantener lo decidido por la Sra. Jueza de la anterior instancia.
Sin perjuicio de lo normado por el art. 377 del CPCCN, en materia probatoria,
resulta de aplicación al caso la doctrina sentada por la CSJN en el fallo
“Pellicori, Liliana c/ Colegio de Abogados de la Capital Federal s/ Amparo”
(P.489, XLIV, del 15.11.11), es decir, la actora debía aportar indicios serios y
concretos acerca de que las actitudes que describe en la demanda dirigidas
hacia su persona por parte de su empleadora, lesionaron su derecho
fundamental y la parte demandada acreditar que su conducta se generó en
causas absolutamente ajenas a la invocada vulneración de derechos
fundamentales (en igual sentido, ver causa nº 21243/10 “Grillo, Lorena Beatriz
c/ Libertad SA y otro s/Despido” SD. 88308 del 05/12/12).
Desde esta perspectiva, observo que la actora suministró suficientes
elementos para formar y acreditar el cuadro indiciario aludido. En efecto, no se
encuentra discutido en autos que el día 14 de junio de 2012 la Sra. H., quien se
desempeñó como analista junior de servicios generales en el sector Real Estate
y cumpliendo tareas de arquitecta, realizó una presentación formal en el Sector
Denuncias Internas (Auditoría) como consecuencia del acoso y mobbing de la
que era objeto por parte de su superior jerárquico. El resultado del sumario
interno culminó con la desvinculación de la persona sindicada por la
accionante.
Ahora bien, y más allá que los testigos que declararon a instancia de la parte
actora a fs. 247 el Sr. A. y fs. 251 la Sra. R. no pudieron dar precisiones
respecto de las circunstancias que rodearon la actitud extintiva de la
accionante, en virtud de que no tuvieron un conocimiento directo de los hechos
sino a través de comentarios de la propia actora o de terceros, lo cierto es que
el Sr. H. a fs. 248 fue claro en indicar que “…la relación laboral con M. y la
actora era conflictiva…por la forma de ambos bajo ironías, que no era reciproco
que M. era irónico…”. Lo expuesto determina que si bien, ninguno de lo
deponentes pudieron dar precisiones respecto de los hechos desencadenantes
de la denuncia efectuada por la Sra. H. ante la patronal, lo cierto es que los
relatos brindados por el Sr. M. y la Sra. A. sellan la suerte del recurso
interpuesto, de acuerdo al siguiente análisis.
Conforme se desprende de su testimonio a fs. 248, el Sr. M. manifestó que “…
trabaja desde noviembre de 2008 en la demandada. Es el gerente de
Evaluaciones especiales, Dirección de Auditoria, área responsable de realizar
las investigaciones de denuncias que ingresan en el sitio web del grupo T.…la
denuncia de la actora fue en junio de 2012…cuando toma conocimiento del
caso y al leer las manifestaciones de la actora, estando de licencia, procede a
llamarla para manifestarle que habían tomado conocimiento de su denuncia…
coordina entrevistas con doce personas aproximadamente del área y
acompañado por gente de Capital Humano para empezar a tomar
declaraciones y poder comprobar lo que estaba denunciando la actora. Estas
entrevistas se realizaron en el edificio de T. ubicado en Pampa…entrevistó a E.
E., M. G., A. N., E. M., M. G., P. C., estos son los que recuerda…la denuncia era
en base a eventuales malos tratos por parte de su gerente que era M. y actos
discriminatorios, la actora le manifestó que era musulmana y E. atacaba por
ese lado. Teniendo en cuenta las manifestaciones de los entrevistados procede
el testigo a comunicar el resultado de las entrevistas al comité de Auditoria que
está integrado por tres miembros del grupo T. A., instancia en la cual le
manifiestan que teniendo en cuenta las declaraciones había que desvincular a
E. M.…entre que se inició y se decidió la desvinculación transcurrió un mes…al
Sr. M. lo desvincularon en julio de 2012…si la actora tomó conocimiento del
resultado de esta investigación responde que no por su parte…”.
Por su parte la Sra. D. A. a fs. 252 manifestó que “…sabe que ella presentó
licencia médica y una denuncia por maltrato…la testigo era líder de cliente de
la actora y ella se acercó, le pidió un reunión, le informó que estaba de licencia
médica, que estaba angustiada, medicada, y que sufría un maltrato o acoso
por parte de su gerente. Este gerente era E. M.. Esta reunión que tuvieron ellas
fue en el mes de junio del año 2012, en el edificio de Madero –que no era el
domicilio laboral que tenía la actora-, si era el domicilio donde trabajaba la
testigo...la auditoria hizo una investigación…la misma consistió en entrevistar a
todas la personas que formaban parte de esa gerencia y al gerente… el
resultado de esta investigación fue la desvinculación del gerente…en julio del
mismo año se desvinculó al gerente E. M.…”.
Del análisis de estos testimonios surge de manera indubitada que la auditoría
llevada a cabo por la empresa T. A. S.A., en cabeza del Sr. M., culminó con la
desvinculación del Sr. E. M. como dependiente de la empresa. Es decir, que la
denuncia formulada por la Sra. H en el mes de junio del 2012 y la situación allí
descripta por la accionante de acoso laboral y discriminación por parte de su
superior jerárquico quedó corroborada.
Lo expuesto, a mi entender, resulta determinante, para tener por acreditado
los incumplimientos laborales invocados por la actora en su escrito de inicio y
que motivaron la denuncia del contrato de trabajo.
Recuerdo que el hostigamiento laboral es un proceso que se desarrolla de
manera continua, progresiva y de larga duración en el tiempo, cuyo objetivo o
finalidad consiste, entre otros, en la exclusión de la persona trabajadora del
universo laboral, no es repentino ni casual, sino que tiene un motivo
preponderante de quien ejerce tal inconducta. Digo esto porque a contrario de
lo que sostiene la recurrente en su memorial de agravios, el acoso sufrido por
la Sra. H, no comenzó con la presentación formal en el mes de junio de 2012,
sino que el mismo tuvo su origen con anterioridad. La denuncia efectuada por
ante la patronal fue el último recurso al que recurrió la actora para modificar la
situación que padecía y dadas la características descriptas de este tipo de
inconductas, sumado al análisis de la prueba testimonial, lleva a mi convicción
que T. no fue ajena a la relación conflictiva mantenida entre la Sra. H. y su
superior jerárquico, tal como lo sostuvo la Sra. Jueza de grado en el
pronunciamiento recurrido y la parte no puede eximirse de su responsabilidad
alegando que no se encontraba informada de tales hechos (art.386 CPCCN).
Llegado a este punto del análisis, ya he señalado con anterioridad que la
violencia en el ámbito de las relaciones laborales se manifiesta en diferentes
formas de maltrato, se relaciona con la utilización abusiva del poder para
obtener un resultado concreto, mediante toda acción, conducta o inactividad
ejercida o tolerada en el ámbito laboral por la parte empleadora, superiores
jerárquicos o terceros que restringen la esfera de la libertad y constituyen un
atentado a la dignidad, la integridad física, moral o sexual de la persona
trabajadora.
Asimismo, la Organización Internacional del Trabajo ha definido la violencia en
el lugar de trabajo como toda acción incidente o comportamiento que se aparta
de lo razonable mediante el cual la persona es agredida, amenazada,
humillada o lesionada por otra en el ejercicio de su actividad profesional o
como consecuencia directa de la misma, ( V. Esta Sala, in re Von Pieschel
Marcos Alejandro c/ Teletech A. S.A.s/ despido”, S.D. 87370 del 13/1/2012 y
“Alais Andrea Karina c/ Ekekens S.A.y otro s/ despido” S.D. 87631 del
25/4/2012).
En el caso que analizo quedó debidamente acreditado que la actora fue objeto
de hostigamiento psicológico, modalidad de violencia laboral expresamente
contemplada en el art. 5 de la ley 26.485 “…quedan especialmente
comprendidos los siguientes tipos de violencia contra la mujer…psicológica: la
que causa un daño emocional y disminución de la autoestima o perjudica y
perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar sus
acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso,
hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descredito, manipulación
aislamiento. Incluye también la culpabilización, vigilancia constante, exigencia
de obediencia sumisión, coerción verbal, persecución, insulto, indiferencia,
abandono, celos excesivos, chantaje, ridiculización, explotación y limitación del
derecho de circulación o cualquier otro medio que cause perjuicio a su salud
psicológica y a la autodeterminación…” y el segundo párrafo del art. 6º inc. c)
del texto jurídico citado y el Decreto Reglamentario 1011/2010 que
específicamente contempla el supuesto de violencia laboral contra las mujeres,
“…se considera hostigamiento psicológico a toda acción, omisión o
comportamiento destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico,
psicológico o moral a una trabajadora, sea como amenaza o acción
consumada, y que puede provenir tanto de niveles jerárquicos superiores, del
mismo rango o inferiores…”. En tal sentido, concluyo que la demandada
incumplió los estándares internacionales de derechos humanos,
específicamente la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer (CEDAW), de rango constitucional, que en su
artículo 11 obliga al Estado a adoptar todas las medidas apropiadas para
asegurar el derecho al trabajo como derecho inalienable de todo ser humano y
art 6° inc. a) de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
Erradicar la Violencia contra la Mujer “Convención de Belem do Pará”, ratificada
por Ley 24632 de 1996, que incluye el derecho a ser libre de toda forma de
discriminación, instrumentos internacionales que en conjunto, constituyen el
soporte de las disposiciones contenidas en la citada Ley 26.845.
Cabe agregar que toda persona debe ejercer sus actos respetando a su vez el
principio “alterum non laedere” consagrado en el art. 19 de la Constitución
Nacional y que el empleador debe velar por la integridad psicofísica de sus
dependientes mientras se encuentren prestando las tareas asignadas por éste
y que dicha obligación dimana del deber genérico de seguridad y del principio
de indemnidad (arts. 75 LCT y 4 apartado 1 LRT) y como contrapartida de los
poderes de organización y dirección que la ley le otorga; tales obligaciones se
complementan con el deber de previsión que surge de la relación contractual y
que se convierte en una obligación legal de seguridad (Krotoschin,1968,
Instituciones de Derecho del Trabajo, Buenos Aires: De Palma). De allí que debe
preservar la dignidad de la persona trabajadora cuyo fundamento no es otro
que el dispositivo constitucional que garantiza "condiciones dignas y
equitativas de labor" (art. 14 bis C.N.), por ello, no sólo se encuentra legitimado
para tomar medidas en resguardo de la integridad de sus dependientes sino
que constituye una exigencia derivada del principio de indemnidad citado y de
la buena fe exigible al buen empleador y lo esperable de éste (arts. 62, 63 , 75
y concordantes de la LCT).
Por las consideraciones vertidas, propongo confirmar la decisión de grado en el
aspecto analizado.
Con relación a la temporalidad de la causal de despido, de conformidad como
se fueron desencadenando los hechos entre la Sra. H y T. A. S.A., no encuentro
razones que permitan apartarme de lo decidido en grado.
En efecto, los certificados médicos acompañados a fs. 168/173 dan cuenta que
la accionante se encontraba de licencia laboral desde el 11 de junio de 2012
indicándole reposo en forma sucesiva e inclusive el certificado de fecha
13/08/12 le otorgó licencia laboral por 30 días más, tal como informó la Dra.
Mónica Sabarotz en la respuesta de fs. 272. La facultativa indicó que el
diagnóstico de la paciente fue por stress laboral, alteración en estado de ánimo
y sugirió continuar el tratamiento con psiquiatra o psicólogo especializado. Tal
circunstancia surge corroborada a través del relato de la Sra. A. a fs. 252 y de
la pericial contable de fs. 294/300 (ver punto 10), del que surge que la licencia
finalizó el 13/09/2012.
De acuerdo a lo expuesto en los párrafos anteriores, la desvinculación del Sr.
M. se produjo luego de realizado un sumario interno, en el mes de julio del
2012 –tal como lo afirmaron los testigos analizados- sin que se anoticiara tal
decisión a la Sra. H. Hecha la siguiente aclaración, considero que la misiva
enviada por la actora el 27/08/12 (ver fs. 238 e informe del Correo Argentino a
fs. 242), donde intimó extrajudicialmente que se solucione y cese el acoso
laboral denunciado en su oportunidad, resultó acertada y temporal, -reitero que
la dependiente se encontraba gozando de licencia por enfermedad y el Sr. M.
ya había sido cesanteado-. Al haber pasado más de dos meses sin que tuviera
noticia alguna del resultado de la investigación por la denuncia efectuada por
ante la accionada y dada la incertidumbre respecto a su situación laboral,
recién con la misiva del 03/09/12 T. (ver fs. 97/99) si bien puso en conocimiento
que habría dispuesto la cesantía del Sr. M., lo hizo en términos descalificantes,
tratando de justificar su conducta omisiva.
En consecuencia, teniendo en cuenta que del intercambio telegráfico entre las
partes no surge que la demandada haya brindado una respuesta satisfactoria a
la trabajadora, coincido al igual que lo hizo la Magistrada de la anterior
instancia, en que al no haber puesto en conocimiento, en tiempo y forma, a la
Sra. H. el resultado de la investigación, tal circunstancia, sumado a los
términos de la respuesta de la accionada, impidió que se reintegrara a sus
tareas.
En virtud de los argumentos esgrimidos, corresponde desestimar este
segmento de la apelación.
V.- El segundo de los agravios vertidos por la accionada, relativo al progreso del
daño moral, tampoco prosperará.
Sin perjuicio de señalar que este segmento de la apelación también debe ser
declarado desierto pues no cumple con los requisitos exigidos por el art.116 de
la LO, al sólo efecto de satisfacer el derecho de defensa del recurrente, haré las
siguientes consideraciones.
Al contrario a lo que sostiene el quejoso y conforme la síntesis efectuada en el
considerando anterior, se encuentra acreditado que la accionante fue víctima
de hostigamiento psicológico por parte de un dependiente de la patronal (Sr.
M.). Para llegar a dicha conclusión fue la demandada quien, por intermedio de
una auditoria –a raíz de la denuncia efectuada por la Sra. H.- resolvió
desvincular a esta persona y dar entidad a su reclamo.
Memoro que el daño moral es la lesión en los sentimientos que determinan
dolor o sufrimientos físicos, inquietud espiritual, o agravio a las afecciones
legítimas y, en general, toda clase de padecimientos no susceptibles de
apreciación pecuniaria. Su traducción en dinero se debe a que no es más que
el medio para enjugar, de un modo imperfecto pero entendido subjetivamente
como eficaz por quien lo reclama, un detrimento que, de otro modo, quedaría
sin resarcir. Siendo eso así, se trata de reconocer una compensación pecuniaria
que haga asequibles algunas satisfacciones equivalentes al dolor moral sufrido,
el cual se encuentra receptado en los arts. 522 y 1078 del Código Civil y
adquirió rango constitucional a través del art. 75 inc. 22 de la Constitución
Nacional, pues en el artículo 5 apartado 1 del Pacto de San José de Costa Rica
(Ley 23.054) encuentra la debida tutela.
A los fines de su determinación, tengo en cuenta que nuestro más Alto Tribunal
ha señalado que debe considerarse el carácter resarcitorio de este rubro, la
índole del hecho generador de la responsabilidad y la entidad del sufrimiento
causado, lo que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño
material, pues no se trata de un daño accesorio a éste (conf. Fallos: 321:1117,
323: 3614 y 325:1156, entre otros); que el dolor humano es apreciable y que la
tarea de quien juzga es realizar la justicia humana; no se trata de una
especulación ilícita con los sentimientos sino de darle a la víctima la posibilidad
de procurarse satisfacciones equivalentes a lo que ha perdido. También la CSJN
ha expresado que aun cuando el dinero sea un factor inadecuado de
reparación, puede procurar algunas satisfacciones de orden moral,
susceptibles, en cierto grado, de reemplazar en el patrimonio moral el valor
que del mismo ha desaparecido. Se trata de compensar, en la medida posible,
un daño consumado.
En este orden de ideas, el dinero es un medio de obtener satisfacción, goces y
distracciones para restablecer el equilibrio en los bienes extra - patrimoniales"
(conf. Fallos 334: 376, Considerando 11º y Recurso de Hecho V.G.B. c/ Hospital
Vicente López y Planes Unidad Hospitalaria de General Rodríguez s/ accidente
de Trabajo” [Link] del 04/06/2013).
En este sentido, resulta un razonamiento lógico que, debido a las
circunstancias antes expuestas a lo largo de mi voto, la actora resultó víctima
de la perturbación psicológica aludida en la demanda. Por ende, comparto que
sea receptada la pretensión de su reparación autónoma tal como lo ha decidido
la [Link] de anterior grado.
VI.- En cuanto a la tasa de interés, la demandada se agravia porque considera
que se dispuso aplicar la que surge del Acta de la CNAT 2.601 del 21/5/2014,
en forma perjudicial a los intereses de su parte. Sostiene que lo correcto es
aplicar la Tasa activa para este tipo de créditos.
En primer término, cabe precisar que las resoluciones que adopta ésta Cámara
mediante actas sólo consisten en la exteriorización su criterio y son indicativas
de una solución posible pero no constituyen actas obligatorias; en segundo
lugar, siendo que los juicios laborales carecen de intereses legales, la tasa
determinada por el Sr. Magistrado de grado se encuentra adecuadamente
fundamentada –con remisión al Acta Nº2601 de esta Cámara- que se ajusta a
lo dispuesto en el inc.c) del art.768 del CCCN en tanto, en definitiva, se remite
a una tasa de interés de una entidad bancaria pública que funciona bajo la
égida del Banco Central de la República A..
Es pertinente agregar que esta Cámara resolvió en el Acta Nº2630 del
27/4/2016 mantener, a partir de la fecha de la última publicación, la tasa a la
cual se remite el Acta Nº2601 (tasa nominal anual vigente para préstamos
personales de libre destino del Banco Nación) que asciende al 36%.
Por otra parte, como he señalado en otras oportunidades, la tasa de interés
tiene como objetivo mantener incólume el contenido de la sentencia; la
integridad del crédito de naturaleza alimentaria y evitar que el transcurso del
tiempo lo convierta en irrisorio. En este contexto, si bien la tasa establecida en
el Acta 2357 del 7/5/02 al principio fue adecuada, esta Cámara advirtió que en
la actualidad y frente a los ajustes y variaciones económicas financieras que
surgen de elementos propios de la realidad, quedó desajustada y sin
posibilidades de disipar la existencia de un agravio patrimonial.
Por ello, ante la conducta del empleador moroso que no permitió que la
persona trabajadora utilizara su dinero libremente, es criterio jurisprudencial
reiterado que la tasa de interés compensa el deterioro del crédito laboral y el
lógico avatar que implica un juicio tendiente a recuperar el capital
indebidamente retenido por su empleador. De aplicar un interés ajeno a la
realidad social y política, notoriamente inferior al imperante en el mercado
financiero, sin establecer pautas correctoras de la conducta antijurídica y no
contemplar la verdadera dimensión del perjuicio sufrido, significaría premiar al
deudor que no cumplió oportunamente sus obligaciones. Por lo expuesto,
propongo rechazar este aspecto de la queja articulada y, en su mérito,
mantener en este punto la decisión de grado.
VII.- Resta el tratamiento de las quejas vertidas en materia arancelaria.
En atención al mérito, extensión, calidad e importancia de los trabajos
realizados, lo normado en el art. 38 L.O., los arts. 1, 3, 6, 7, 8 y 19 de la ley
21.839 (modif. 24.432) y el Decreto Ley 16.638/57, entiendo que lucen
ajustados a las pautas arancelarias de aplicación los honorarios fijados a la
representación letrada de la parte demandada, perito contador y perito
psicólogo. Sin embargo, encuentro reducidos los fijados a la asistencia letrada
de la parte actora y propicio elevarlos al 16% del monto definitivo de condena.
VIII.- Las costas de Alzada se imponen a la accionada en su calidad de
objetivamente vencida (art. 68 del C.P.C.C.N.) y se regulan los honorarios de los
firmantes de fs. 334/339 y 349/354 en el 25%, para cada uno de ellos, de lo
que les corresponda percibir por su labor en la anterior etapa (art. 38 L.O., art.
14 de la ley 21.839 y normas arancelarias de aplicación).
En síntesis, de prosperar mi voto correspondería: 1) Confirmar la sentencia
apelada en todo cuanto fue materia de recursos y agravios; 2) Mantener los
honorarios cuestionados a excepción de los regulados a la representación
letrada de la parte actora que se elevan al 16% del monto definitivo de
condena y 3) Fijar las costas de Alzada a cargo de la demandada vencida (art.
68 del CPCCN) y regular los emolumentos de los firmantes de fs. 334/339 y
349/354 en el 25%, para cada uno de ellos, de lo que les corresponda percibir
por su labor en la anterior etapa (art. 38 L.O., art. 14 de la ley 21.839 y normas
arancelarias de aplicación).
El Dr. Miguel Ángel Maza dijo Que adhiere al voto que antecede, por compartir
los fundamentos.
A mérito de lo que resulta del precedente acuerdo, SE RESUELVE: 1) Confirmar
la sentencia apelada en todo cuanto fue materia de recursos y agravios; 2)
Mantener los honorarios cuestionados a excepción de los regulados a la
representación letrada de la parte actora que se elevan al 16% del monto
definitivo de condena y 3) Fijar las costas de Alzada a cargo de la demandada
vencida (art. 68 del CPCCN) y regular los emolumentos de los firmantes de fs.
334/339 y 349/354 en el 25%, para cada uno de ellos, de lo que les
corresponda percibir por su labor en la anterior etapa (art. 38 L.O., art. 14 de la
ley 21.839 y normas arancelarias de aplicación) y 4) Hágase saber a las partes
que, de conformidad con lo establecido en las Acordadas Nº 11/14 de fecha
29/04/14 y Nº 3/15 de fecha 19/02/15 de la CSJN, deberán adjuntar copias
digitalizadas de las presentaciones que efectúen, bajo apercibimiento de
tenerlas por no presentada.
Regístrese, notifíquese, oportunamente comuníquese (art. 4º, Acordada CSJN
Nº 15/13).
Fdo.: Gloria M. Pasten de Ishihara - Miguel Ángel Maza
Citar: [Link] - AAA019