Buenos días a todos quienes han asistido para hablar de una emoción y
sentimiento que muchos en algún momento, hemos experimentado; la pérdida. La
pérdida, es un sentimiento que se encuentra en el fondo de nuestros corazones
siendo algo inevitable durante la vida humana. A lo largo de los años, muchos
debemos decir adiós a algo o alguien, que amamos y anhelamos enormemente,
sintiendo un vacío enorme por no tener hoy presente a las personas que
extrañamos.
Cuando sufrimos la partida de alguien a quien amamos, todo en nuestro alrededor
cambia y el mundo se detiene. En nuestra mente, nos encontramos atrapados en
un tornado de múltiples emociones abrumadoras. Existen muchos sentimientos
que nos invaden y nos confunden, haciéndonos sentir débiles y si estuviéramos en
una cascada interminable de; tristeza, vacío, desorientación, negación, ira y
confusión. Claro, como personas somos muy sensibles lo que nos provoca
siempre extrañar a personas importantes en nuestras vidas, como; nuestros
amigos, nuestras mascotas y parte de nuestra familia.
“La vida me ha enseñado a decir adiós a la gente que quiero, sin sacarlos de mi
corazón” (Charlie Chaplin) .Pero, aunque no lo crea la pérdida también nos regala
la belleza, el amor y la fragilidad de la vida. Nos hace cada día poder apreciar lo
que teníamos y lo que aún tenemos. Nos muestra la importancia de decir "te
extraño" “te quiero” "gracias" y “te amo” a las personas que tienen un lugar a lo
largo de nuestras vidas, porque nunca sabemos cuándo será la última vez que
podamos compartir con ellas. Esas personas, siempre nos entregaran momentos y
enseñanzas que seguirán siendo algo fundamental en nuestras vidas, para
siempre tenerlos en nuestra memoria y en nuestros corazones.
A medida que enfrentamos la ida de un ser querido, es importante permitirnos
sentir todas las emociones que nos envuelven. Como seres humanos, no
debemos reprimir nuestro dolor y sufrimiento, porque es parte del proceso de
sanación, aceptación y duelo. Pero también debemos recordar que no podemos
estar solos en estos momentos, aunque sirvan de aprendizaje para la resiliencia.
Todos aquí hemos sufrido la pérdida en algún momento u otro. Pero, recordar que
el dolor nos mantiene unidos, al igual que el apoyo mutuo.
“Mis pies querrán caminar hacia donde estas durmiendo, pero seguiré viviendo”
(Pablo Neruda). Así que, en este momento, quiero recordarles a todos que está
bien llorar, estar tristes, sentir pena, dolor, rabia y desesperación por la pérdida de
alguien muy cercano a nosotros, es nuestra naturaleza expresarnos por lo que
amamos. Pero también está bien buscar la antorcha que nos guie en medio de la
oscuridad, nunca es tarde para tener esperanza en medio del dolor y recordar
mirar con optimismo y amor, lo que aún nos rodea.
“Juntos, tenemos la capacidad de superar obstáculos, rendir homenaje y mantener
vivos en nuestra memoria a aquellos que hemos perdido. Al estar unidos, somos
una fuerza renovada para continuar avanzando.” En nuestros corazones
rebosantes de amor, su espíritu y su memoria perdurarán eternamente.
Quiero expresar mi agradecimiento por estar presentes hoy y recordarnos algo
valioso: a pesar de las tristezas y las despedidas, la vida sigue, y el poder del
amor es eterno.