EL AMOR HUMANO:
FUNDAMENTOS
El amor humano
El término “amor” se ha convertido hoy en una de las
palabras más utilizadas y también de las que más se abusa,
a la cual damos acepciones totalmente diferentes
Existe un uso equívoco del término amor
CS LEWIS. Los cuatro amores
FACULTADES HUMANAS
APETITO
APETITO SENSIBLE
ACTO DEL APETITO: AMOR
EL APETITO TIENE POR OBJETO
EL BIEN
Definición y concepto general
El amor es la inclinación del apetito hacia el bien. El objeto del
apetito es el bien que es alcanzado por el amor.
El amor es el acto de un apetito, que tiende hacia el bien.
El amor es el acto que se inclina a un bien real o aparente.
AFORISMO
Nadie ama lo que no conoce
DIVISIÓN DEL AMOR
EL AMOR DE
CONCUPISCENCIA
0 amor de deseo o de necesidad
Es querer un bien para uno. Es un amor interesado. El sujeto
amando para sí busca y desea su perfección. El sujeto por
medio del amor de deseo se completa a sí mismo, pues
busca la plenitud de su ser a través de este acto de amor.
Por este amor me amo a mí mismo. Es un amor ascendente,
que tiende a la posesión más que a la donación. Sobre
este modo de amar se funda la reciprocidad.
EL AMOR DE BENEVOLENCIA
Es querer el bien para otro o querer al otro como un bien. Es un amor
desinteresado. Quiero el bien para otro, no para mí. Es más perfecto
que el amor de concupiscencia porque el amante sale de sí para
buscar la perfección del otro.
Es un amor descendente, es decir, que se abaja.
Ahora bien, el amor de concupiscencia no es malo en sí mismo porque
por él se desea la propia perfección, pero tiene el peligro de
encerrarme en mí mismo sin considerar el bien de los demás. No se
puede amar sólo con amor de deseo, sino que tenemos que
trascendernos hacia la benevolencia y la amistad.
El amor ascendente y el descendente no se
oponen, sino que se complementan entre sí.
También se llaman eros y ágape
AMOR DE CONCUPISCENCIA
O ASCENDENTE
AMOR DE BENEVOLENCIA O
DESCENDENTE
En realidad eros y agapé -amor descendente y amor ascendente-
nunca llegan a separase completamente. Cuanto más encuentran
ambos, aunque en diversa manera, la justa unidad en la única realidad
del amor, tanto mejor se realiza la verdadera esencia del amor en
general. Si bien el eros inicialmente es sobre todo vehemente,
ascendente -fascinación por la gran promesa de felicidad-, al
aproximarse la persona al otro se planteará cada vez menos
cuestiones sobre sí misma, para buscar cada vez más la felicidad del
otro, se preocupará de él, se entregará y deseará “ser para” el otro.
Así, el momento del agapé se inserta en el eros inicial; de otro
modo, se desvirtúa y pierde también su propia naturaleza . Por otro
lado, el hombre tampoco puede vivir exclusivamente del amor
oblativo, descendente. No puede dar únicamente y siempre,
también debe recibir. Quien quiere dar amor, debe a su vez
recibirlo como don.
El eros como movimiento del hombre se caracteriza por la posesión
del objeto, sin embargo, esto no es en sí mismo malo porque el eros
resume y es el compendio de todo lo que es legítimo
enriquecimiento del ser personal.
LA AMISTAD, PLENITUD DEL AMOR
Amor entre personas que se desean el bien mutuamente con afecto
El amor de amistad es la benevolencia mutua que añade el
afecto. Los amigos se quieren benevolentemente con un amor
mutuo. La amistad implica el contacto y comunicación en las
obras de la vida. En la amistad hay dos seres que se unen
afectivamente por la proximidad, el coloquio y la convivencia.
TRES FORMAS DE AMISTAD
DEFINICIÓN DE PERSONA
DESDE EL AMOR
El hombre es el único ser capaz de amar con amor de
amistad y por eso que podríamos definir al hombre
como el ente que es sujeto y término de amor de
amistad (Francisco Canals)
DIMENSIÓN PSICOLÓGICA DEL
AMOR.
O enamoramiento, amor sentimental
La sensualidad es la reacción del sujeto frente al cuerpo de la
persona del sexo contrario. La otra persona dice algo a mis
sentidos. La otra persona es percibida como objeto de placer.
Reacciono frente al otro porque lo percibo como conveniente
para mis sentidos.
La reacción de la sensualidad no es mala en sí misma porque
pertenece a la dimensión sensible del sujeto. Pero tiene el
peligro de conducir al utilitarismo, ya que al experimentar
sólo la sensualidad se desvaloriza la persona del otro a
simple objeto de placer. La sensualidad va en la línea
posesiva del eros.
Por la afectividad el otro ya no es percibido sólo como objeto de placer,
sino que se valora al otro en su totalidad de persona. La afectividad es
“sentir” al otro cercanamente. Es valorar al otro en su ser personal. Tiene
un carácter desinteresado, al revés de la sensualidad que es un movimiento
interesado. En este sentido, la afectividad es una protección natural en
contra del intento de utilización.
La afectividad es más perfecta que la sensualidad, pero no es suficiente
para fundar el amor de una manera objetiva y estable.
La afectividad tiene el peligro de idealizar a la otra persona sin
percatarme de sus defectos (que siempre existen).
No es un amor perfecto porque al idealizar al otro no experimento
al otro como es en realidad. Es un amor irreal, que no responde a
la exigencia de tratar al otro de acuerdo a su dignidad personal.
En este ámbito se ubica el “enamoramiento” que se nutre del amor
sensiblemente experimentado.
La sensualidad no es mala en sí misma pero debe ser integrada en
el ámbito de la afectividad que tiene una orientación desinteresada.
La única forma que la sensualidad no se desvíe en una actitud
utilitaria es que se subordine a la afectividad, que capta mejor el
valor de la persona.
La sensualidad dejada a su propio dinamismo desvaloriza al otro
rebajándolo a ser considerado sólo objeto de placer.
Con la sola sensualidad la tendencia sexual se orienta sólo a las
características que determinan el sexo de las personas.
Sin embargo la tendencia sexual tiene por objeto a la persona
íntegra. La tendencia sexual cuando se dirige sólo a percibir las
características que determinan el sexo se encuentra “caída” y
prisionera de la concupiscencia desordenada.
De este modo, la tendencia sexual experimenta un “amor culpable”
porque sólo se fija en el valor sexual que el otro representa a mis
sentidos. Es un amor no-integrado.
LA SIMPATÍA, AMOR AFECTIVO
La simpatía significa experimentar junto con, sentir junto con.
La simpatía designa lo que pasa entre dos personas en el
ámbito afectivo. Es un amor que ocurre, que me afecta, donde
la elección no desempeña todavía ningún papel. La persona
siente los valores que el otro representa por medio de la
simpatía. Su debilidad proviene del hecho que absorbe la
voluntad del otro. Pero por esto mismo tiene una gran fuerza
subjetiva que llena la conciencia de la persona.
La simpatía pertenece al ámbito de la afectividad y debe
complementarse por la amistad. Porque la amistad es la
participación de la voluntad en el amor. La amistad es un amor
elegido por lo que el otro representa.
La simpatía crea las condiciones para que nazca la amistad,
pero ella sola no es suficiente para que el amor alcance su
expresión objetiva.
La simpatía se debe transformar en amistad y completar la
amistad con la simpatía. Porque a la simpatía le falta la
benevolencia, sin la cual no se puede hablar de un amor
verdadero. Y la amistad sin simpatía se vuelve monótona y
carente de calidez.
De lo que se trata es de integrar ambos elementos para
fundar un actitud adecuada que esté a la altura de la
dignidad de las personas.
DIMENSIÓN ÉTICA DEL AMOR
El amor es una actitud objetiva frente a la persona por medio de la
cual se ama al otro como un bien en sí, como un bien honesto.
Porque el amor más que un hecho psicológico por el cual “siento” al
otro como cercano, es más bien un acto de moral. (Este sentir podría
ser llamado enamoramiento) Un acto moral que procede de la
voluntad libre de subordinar el amor al bien que es la persona.
El principal rasgo ético del amor es la afirmación del valor de la
persona, es el llamado amor-virtud. Cuando el amor se caracteriza
por una actitud justa respecto de la persona, el amor adquiere su
plenitud, llega a ser íntegro.
Gracias al amor virtud o amor elegido se afirma el valor de
la otra persona por encima de los altibajos propios del amor
sentimiento. Vivir y experimentar sólo el amor sentimiento me
lleva a la subjetividad de los valores, es decir, al relativismo
en el ámbito del amor humano.
El amor es sentimiento, pero también es un acto de la
voluntad. El amor sentimiento no debe ser anulado, sino
subordinado al amor como acto de la voluntad.
El amor-virtud no excluye los diversos valores que se
encuentran en la persona, sean innatos o adquiridos. El amor-
virtud no se queda en los valores de ésta, sino que los
subordina al bien que es la persona en sí. El amor-virtud hace
posible integrar las reacciones de la sensualidad y la
afectividad en el ámbito de la persona. El amor-virtud orienta
y dirige la sensualidad y la afectividad hacia la persona.
Sólo por la experiencia del amor-virtud se tiene la actitud
justa y adecuada frente a la persona y se le trata en su
singularidad de sujeto único e irrepetible.
En el amor, el ser amado es concebido como un ser peculiar y
singular en su ser-así-y-no-de-otro-modo; es concebido como un
‘tú’ y acogido como tal por otro yo. Como figura humana, es
insustituible e irremplazable para quien le ama, sin que, por ello,
necesite hacer nada de su parte. El que es amado no puede impedir
que, al ser amado, realice lo que su persona tiene de peculiar y
singular, es decir, el valor de su personalidad. El amor no es ningún
‘mérito’, sino sencillamente una ‘gracia’. VIKTOR FRANKL, Psicoanálisis
y Existencialismo, FCE, México, 1967, pág. 160.
Al amor-virtud la tradición filosófica lo llamó dilección, es
decir, amor elegido y no sólo experimentado, como ocurre con
el amor sentimiento (o pasión)
El amor sentimental o pasión es aquel que sólo es
experimentado pasivamente, sin que la voluntad se
comprometa en su cultivo y desarrollo. El amor sentimiento sólo
vive de la impresión subjetiva que causó en mí el otro, y, por
lo mismo es muy inestable y cambiante. A este amor
sentimental que se padece la tradición griega lo llamó eros.
El amor sentimiento (que abarca la atracción) es el comienzo
del amor, pero que debe madurar para integrarse en el
ámbito del amor objetivo.
... El amor no es solamente un sentimiento. Los sentimientos van y
vienen. Pueden ser una maravillosa chispa inicial, pero no son la
totalidad del amor.
En sí no es malo, sólo debe integrarse en el ámbito más amplio del
bien de la persona. Sólo así podemos hablar de un amor en sentido
objetivo, que responde a la dignidad que todo hombre posee.
Sólo desde la realidad viva del bien objetivo se puede
experimentar el amor sin tratar al otro como un bien útil o
deleitable. La única actitud justa para amar al otro en su dignidad
es amarlo desde la decisión de la voluntad.
Como enseña Santo Tomás: El amor procedente de una pasión se
siente más intensamente que el amor proveniente de origen natural o
de algún hábito, pero también es más transitorio. Suma contra gentiles
I, 91.