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El Diezmo

Este documento resume la enseñanza bíblica sobre el diezmo. Explica que el diezmo es un mandamiento que se remonta al sacerdocio de Melquisedec antes de la ley mosaica y que continúa vigente hoy. Cubre temas como el diezmo en la época de Abraham, Jacob y la ley mosaica, así como en la época de gracia actual. También discute aspectos como el lugar apropiado para dar el diezmo y la actitud correcta de dar con alegría y no por obligación.
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El Diezmo

Este documento resume la enseñanza bíblica sobre el diezmo. Explica que el diezmo es un mandamiento que se remonta al sacerdocio de Melquisedec antes de la ley mosaica y que continúa vigente hoy. Cubre temas como el diezmo en la época de Abraham, Jacob y la ley mosaica, así como en la época de gracia actual. También discute aspectos como el lugar apropiado para dar el diezmo y la actitud correcta de dar con alegría y no por obligación.
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EL DIEZMO

estudio dar diezmo alfoli melquisedec ley gracia

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y


probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las
ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os
destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice
Jehová de los ejércitos.

MALAQUÍAS 3:10-11

La Biblia muestra que el diezmo es uno de los mandamiento


que está vigente en el sacerdocio de Melquisedec y que quedó
vigente de la época del Padre hacia la época del Espíritu Santo,
es decir al tiempo de la gracia; sin embargo el diezmo es uno de
los temas que causa algún tipo de discusión y confusión porque
algunas personas enseñan que en este tiempo ya no está vigente
pues es un mandamiento para el Antiguo Testamento.

El diezmo es la décima parte de un todo; se traduce de la palabra


hebrea ma’aser1 que significa: Décimo, décima parte; asimismo
diezmar se traduce del hebreo ‘asar que es un verbo que significa:
Acumular; dar una décima parte, tomar una décima parte, dar el
diezmo, recibir el diezmo2; ademá s la palabra diezmo se traduce
del griego dekate que significa: Décimo, décima parte3; y la
palabra diezmar se traduce de apodekatoo? que significa: Pagar el
diezmo de alguna cosa, dar el diezmo, llevar el diezmo, apartar el
diezmo4; y de dekatoo? que significa: Diezmo, dar o tomar el
diezmo; pagar (recibir) diezmos5.

Cuando el Señor le repartió la tierra prometida a Israel le dio a


cada tribu su porción, pero a la tribu de Leví no le dio porque ellos
le servían a Él y estaban dedicados al servicio del tabernáculo; por
ello todo el pueblo debía darle el diezmo a los levitas.

Dios estableció en el Antiguo Testamento que el diezmo del


ganado vacuno, del rebaño y del fruto del campo le pertenecía a Él
(Lv. 27:32; Dt. 14:22).

Asimismo el pueblo debía diezmar fielmente de todo sus bienes,


del producto de su sementera y de lo que rendía su campo cada
año.

Veamos algunos aspectos importantes acerca del diezmo:

1. EL DIEZMO EN EL SACERDOCIO DE
MELQUISEDEC, ANTES DE LA LEY, GÉNESIS 14:18-
20
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo,
sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios
Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios
Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abram los
diezmos de todo. (Gn. 14:18-20 RV-1960)

Antes de que Moisés recibiera la ley para Israel, hubo personas


que diezmaron al Señor y en algunos de ellos se encuentran las
actitudes correctas o incorrectas con las que se puede estar
diezmando:
a. Abram, Génesis 14:18-20

El primer hombre que aparece en la Biblia que diezmó fue Abram,


quien le dio el diezmo de todo a Melquisedec.

Es muy importante tomar en cuenta que cuando Abram diezmó


aún no estaba la ley escrita porque sería cuatro generaciones
después que Dios por medio de Moisés la daría para Israel.

Esto nos enseña que el mandamiento de darle el diezmo al Señor


está vigente en el sacerdocio eterno y por ello fue que Abram le
dio el diezmo a Melquisedec.

En Abram vemos varias actitudes buenas para para darle el


diezmo al Señor:

i. Tiene un encuentro con Melquisedec, Génesis 14:18

El Hijo se le manifestó a Abram en una Cristofanía como


Melquisedec1. Esto nos enseña que ahora los llamados a dar el
diezmo son aquellos que han tenido un encuentro personal con el
Señor Jesucristo.
ii. Tomó pan y vino, Génesis 14:18

El pan y el vino representan la Santa Cena; adicionalmente en


Lucas 24:30-31 vemos que cuando el Señor Jesucristo resucitó se
le apareció a sus discípulos, partió el pan y a ellos les fueron
abiertos los ojos.

Esto quiere decir que Abram tuvo revelación de parte de Dios y a


través del pan y del vino se le abrieron los ojos para reconocer la
grandeza del Hijo de Dios.

iii. Recibió la bendición, Génesis 14:19

Después de que Abram vio a Melquisedec y de que participó del


pan y del vino recibió la bendición que le dio el sacerdote del Dios
Altísimo.

iv. Abram diezma, Génesis 14:20

Es interesante ver que el hecho de que Abram diezmara fue una


actitud de gratitud por la bendición que Dios le había dado.
También es importante ver que Abram le dio el diezmo a uno que
era mayor que él. Esto nos enseña que debemos de darle el
diezmo a una autoridad espiritual mayor que nosotros, porque de
esta manera estamos reconociendo su autoridad sobre nuestra
vida.

b. Jacob, Génesis 28:20-22


Jacob también hizo un voto diciendo: —Si Dios está conmigo y me
guarda en este viaje que realizo, si me da pan para comer y vestido para
vestir, y yo vuelvo en paz a la casa de mi padre, Jehovah será mi Dios.
Esta piedra que he puesto como memorial será una casa de Dios, y de
todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para ti. (Gn. 28:20-22
RVA)

El caso de Jacob es contrario al de Abraham porque no diezmó por


gratitud, sino por interés y a pesar de que Dios lo bendijo no
cumplió con su promesa.

Aquí encontramos varias enseñanzas que son importantes para


que no cometamos los mismos errores:

i. Si Dios está conmigo y me guarda en este viaje, Génesis


28:20

Vemos que Jacob se preocupa únicamente por sus intereses


personales.

ii. Si me da pan para comer y vestido para vestir, Génesis 28:20

Jacob estaba condicionando a Dios y más que darle por gratitud,


quería que el Señor le diera.

iii. Y de todo lo que me des, sin falta apartaré el diezmo para


ti, Génesis 28:22
La actitud de Jacob no era la correcta porque quería darle al Señor,
pero a su conveniencia personal como diciendo "sí me das todo lo
que te pido entonces te doy el diezmo..." y lo delicado de esto es
que hay cristianos que diezman de la misma forma y dan por
interés, compromiso, obligación o tristeza y aunque el dinero sirve
para la obra del Señor, Él no se los toma en cuenta.

Esto nos enseña de que no debemos dar el diezmo por interés,


sino por amor porque Dios nos amó primero.

Asimismo debemos recordar que el diezmo le pertenece al Señor y


que únicamente le damos de lo que recibimos de su mano (1 Cr.
29:14).
2. EL DIEZMO EN EL SACERDOCIO LEVÍTICO Y EL
TIEMPO DE LA LEY, LEVÍTICO 27:30
Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de
los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. (Lv. 27:30 RV-
1960)

En el tiempo de la ley el pueblo de Israel estaba obligado a dar el


diezmo a Dios entregándoselo a los levitas y ellos eran los
encargados de administrar esos bienes en la casa del Señor; a su
vez los levitas también le daban al Señor el diezmo de los diezmos
(Nm. 18:26).
3. EL DIEZMO EN EL SACERDOCIO DE
MELQUISEDEC, EN EL TIEMPO DE LA GRACIA,
JUAN 8:39; HEBREOS 7:9
Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Les dijo Jesús:
Si fuerais hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. (Jn. 8:39 RV-
SBT)

En el Antiguo Testamento el diezmo se daba a los sacerdotes de


Leví porque así lo establecía la ley, pero nosotros no vivimos en el
sacerdocio de Leví ni bajo la ley mosaica, sino que vivimos en el
sacerdocio de Melquisedec (He. 7:9-12) y por ello debemos dar el
diezmo a los ministros de Dios.

En el Antiguo Testamento el diezmo se daba a los levitas y los


levitas son figura de los ministerios primarios, por eso leemos en
Hebreos 7:8 que aquí los hombres reciben los diezmos.

Los que creemos en Jesucristo somos hijos de Abraham (Gá. 3:7) y


los hijos de Abraham hacen las obras que él hizo (Jn. 8:39) y
Abraham fue el primer hombre que diezmó y por eso debemos
dar nuestros diezmos en la iglesia.

El diezmo está vigente en nuestros días para el sostenimiento de


la casa del Señor, para la expansión del reino de Dios y en el
sostenimiento de los ministros que Dios a instituido (Mt. 10:10; 1
Co. 9:6-14; 1 Ti. 5:18).

Asimismo debemos de dar el diezmo con alegría porque Dios ama


al dador alegre (2 Co. 9:7)
Hay algunos puntos importantes que debemos considerar al
momento de llevar nuestros diezmos a la casa del Señor:
a. Juicio, Mateo 23:23

Cuando le damos al Señor, Él nos ve primero a nosotros y luego lo


que damos; por eso necesitamos hacer justicia en nuestra familia
y con los que tenemos a cargo; no debemos hacer ni permitir
injusticias porque no le agrada a Dios y si lo hemos hecho
debemos corregirlo.

b. Misericordia, Mateo 23:23

Los fariseos le daban mayor fuerza a sus tradiciones y decían que


cualquiera que apartara algo para “el Señ or” y por ello no podía
ayudar a sus padres hacia bien, pero con ello anulaban el
mandamiento de honrar a los padres; por eso el Señ or Jesú s les
indicó que estaban actuando mal porque eso no era lo que Dios
había establecido (Mt. 15:4-9).

c. Fe, Mateo 23:23

En Hebreos 11:6 leemos que debemos acercarnos a Dios con fe


porque El es galardonador de los que le buscan.

Cuando cumplimos estos puntos y llevamos nuestros diezmos a la


casa de Dios con gozo y no por obligación ni con tristeza, el Señor
ser agrada de nosotros y también de lo que llevamos.

4. EL LUGAR EN DONDE SE DEBE DAR EL DIEZMO,


DEUTERONOMIO 12:5-6; 11
No haréis así a Jehová vuestro Dios, sino que el lugar que Jehová
vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su
nombre para su habitación, ése buscaréis, y allá iréis. Y allí llevaréis
vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda
elevada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas
voluntarias, y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas. (Dt.
12:4-6 RV1960)

Dios estableció el lugar específico en donde el pueblo de Israel


debía dar los diezmos a los levitas (Dt. 12:4-6); esto nos habla de la
importancia de comprender de que debemos diezmar en el lugar
en donde nos congregamos y no en otro lado, porque además en
Deuteronomio 12:13-14 Dios nos advierte de no entregar nuestros
diezmos en cualquier lugar y en 1 Timoteo 5:8 leemos "Sí alguien
no provee a los suyos y sobre todo a los de casa ha negado la fe, y
es peor que un infiel." (NTPB) y nuestra casa es el congregación en
donde nos congregamos.
5. ALGUNAS BENDICIONES POR DIEZMAR,
MALAQUÍAS 3:10-12
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y
probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las
ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde. Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os
destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice
Jehová de los ejércitos. (Mal. 3:10-11 RV1960)

En el diezmo es la única vez en que el Señor permite que lo


pongamos a prueba, porque si diezmamos Él derramará más que
abundantes bendiciones espirituales y materiales sobre nuestra
vida (Mal. 3:10-12).

Veamos brevemente algunos beneficios de diezmar:


a. Alimento en la casa de Dios, Malaquías 3:10

Como consecuencia de que cumplamos dando fielmente los


diezmos, Dios enviará su bendita Palabra a nuestra congregación y
a nuestra vida.

b. Recibir bendición hasta que sobreabunde, Malaquías


3:10

A consecuencia de diezmar Dios derramará sobreabundantes


bendiciones a nuestro espíritu, alma y cuerpo.

c. El devorador es reprendido, Malaquías 3:11

Hay personas que se esfuerzan trabajando diligentemente y no les


abunda el dinero, pero cuando nosotros cumplimos con darle el
diezmo al Señor, Él reprende al devorador por nosotros.

d. Nuestra vid no será estéril, Malaquías 3:11

Seremos fructíferos en nuestro espíritu, alma y cuerpo para el


Señor; y no nos hará falta el gozo, la alegría ni la felicidad (Sal. 23:6
TBB).

e. Seremos llamados bienaventurados, Malaquías 3:12

Cuando diezmamos somos tres veces dichosos porque la


bendición de Dios está sobre nuestra vida, familia e Iglesia.
f. Reconocimiento de autoridad, Hebreos 7:4-7

Cuando diezmamos estamos reconociendo y sometiéndonos a la


autoridad de Dios en el ministro a que Él ha delegado.

g. El diezmo nos provee de temor a Jehová,


Deuteronomio 14:23

Cuando diezmamos aprendemos el temor de Jehová para


aborrecer el mal (Pr. 8:13) y para permanece en el Señor.

Debemos diezmar y ofrendar en el lugar donde nos congregamos


y donde recibimos el alimento espiritual, porque además es señal
de que reconocemos cobertura y de sujeción.

Cuando diezmamos participamos en la expansión del evangelio


del Reino y el Señor nos bendice espiritual y materialmente (2 Co.
9:8-14); asimismo dar para la obra de Dios se convierte en un
círculo virtuoso en donde somos enriquecidos en el espíritu y
como consecuencia prosperamos materialmente para dar con
liberalidad a la obra de Dios y en consecuencia somos
sobreabundado para seguir dando.

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